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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 533 - ver ahora
Transcripción completa

Nuestro padre nos ha ofrecido robar un cajero.

-Es un negocio redondo. Solo tenemos que agenciar un todoterreno,

y prepararlo para la ocasión.

-Hay que tener muy poca vergüenza

para vivir de gorra de un hijo que abandonaste hace años.

-Nos vamos a levantar mucha pasta con este golpe.

Vamos a reventar un cajero y necesitamos un 4X4.

-No quiero que me cuentes nada. Yo no quiero ser vuestro cómplice.

-Solo necesitamos dos horas. -Pues os queda un minuto.

Entonces, ¿tú no has recibido últimamente noticias de tu padre?

No.

No sé lo que pasará si Silvia descubre que Dimas es nuestro padre.

-¿En qué punto estamos ahora? Estamos en que hay un tal Dimas,

que ha aparecido por el barrio

y se le ha visto con los hermanos Soler

en repetidas ocasiones, pero no hemos podido confirmar nada.

Pensamos que podría ser Gabriel.

Necesitamos que hoy el taller no se abra

para poder preparar el coche.

Tenemos que buscar una excusa creíble para hoy.

A ti te preocupa algo. No. ¿Por qué lo preguntas?

Ayer estabas un poco raro en la llamada.

No te preocupes. Es que me da rabia no poder ayudarte con lo de Espe.

¿Y esa sonrisa? Me acaban de llamar de Jefatura.

¿Y desde cuándo eso son buenas noticias?

Desde que me han comunicado que han pensado en mí

para asistir junto a otros dos comisarios españoles

a un congreso de Europol en La Haya.

¿Qué pasa? -Nada, tenemos que...

que retrasar el golpe tres días. Hay que cambiar los planes.

-Típico, ¿quién me mandaría fiarme de ti?

-No recargan el cajero hasta esa fecha, ¿qué quieres que hagamos,

que nos lo llevemos vacío? -Mamá,

olvidaos de cerrar el taller tres días, por ahí no paso.

Te presento a Ángela Betanzos, es la nueva inspectora de la UIT,

dice que te conoce. Disculpe, pero no logro recordarla.

Pues ya es raro porque tú no olvidas una cara.

Bueno, yo por aquel entonces era Ángel.

-Ángel era un chaval muy simpático.

-Espero no haber perdido simpatía.

-Es Angelillo. Angelillo no, Elías, Angelillo no,

la inspectora Betanzos, Ángela Betanzos, ya lo has oído.

Esto es así.

Yo no soy dependiente de nada. Te has puesto muy nerviosa

cuando no las encontrabas. Si sigues así informaré a Miralles.

¿Qué está pasando?

Que la veo desmoronarse por momentos.

Me da que le está cogiendo el gusto a los ansiolíticos.

Eso son palabras mayores.

Tengo miedo de irme de aquí.

Lo sé, asusta.

Te prometo que no vamos a dejarte sola.

Va a salir todo bien, Espe.

(Música emocionante)

Buenos días.

¿Qué tal has dormido? Pues mal, muy mal.

Me costó mucho pillar el sueño y cuando por fin...

lo conseguí tuve unas pesadillas horribles.

¿Me las quieres contar?

Pues es que no puedo, no es que no quiera.

No me acuerdo, tengo solo recuerdos confusos,

y tengo una opresión aquí.

Eso es angustia.

Ha sido una noche para olvidar, la verdad.

¿Quieres tomar café antes de la ducha?

También hay tostadas.

¿Te sirvo un poco? No, no, no, no,

me voy a echar un vaso de leche y vuelvo a la cama.

¿Hoy tampoco vas a ir a trabajar? No.

Ya. ¿Y has avisado a Miralles? Luego la aviso.

Tanta pastilla no es bueno, Espe.

No empieces... Te lo tengo que decir.

Si me tomo las pastillas es porque lo necesito.

(Teléfono)

(LLAMA ANTONIO)

¿Ocurre algo)

Nada. Me voy a la cama.

Espera, tómate el vaso de leche conmigo, y charlamos un poco.

¿De qué quieres que...? De las pesadillas, por ejemplo.

Que no me acuerdo.

Llevas ya días con ellas.

Ya, y las volveré a tener esta noche.

Pues haz un esfuerzo, intenta recordarlas.

Los psicólogos dicen que son un reflejo del subconsciente,

seguro que te ayuda.

Ya te digo yo que tengo el subconsciente bastante jodido.

Y no me está gustando nada que te las des de psicóloga conmigo.

¿Qué dices?

Yo no intento ir de psicóloga, intento ir de amiga.

Hasta ahora nos hemos apoyado, ¿no?

Ya, pero no me vine nada bien contarte mis movidas a ti.

Vale, pues cuéntaselas a otra persona.

Habla con un psicólogo, sería lo suyo.

¡Ya estamos otra vez! De verdad...

Que no, que lo único que me ayuda son estas pastillas,

a ver si te enteras. Sin ellas no me levantaría de la cama

ni para coger un vaso de leche. Esas pastillas ya no te ayudan,

¡estás abusando! ¡Venga, dilo!

Dilo claramente, ¿soy una adicta?

Estás abusando de ellas y son peligrosas.

Y lo sabes.

Yo solo sé que es lo único que me ayuda,

más que hablar contigo o con cualquier psicólogo.

Me duele que me hables así.

Créeme, sé por lo que estás pasando. No, no tienes ni idea.

No sabes el dolor que tengo aquí dentro.

No tienes ni idea. No, del dolor no.

Pero durante los años en que mi padrastro me estuvo maltratando,

las pesadillas fueron mi dieta nocturna.

¿Te crees que no tengo idea de lo que es automedicarse?

Toda esa época la pasé abusando de pastillas

para ver si podía sentirme mejor.

No me digas que no entiendo el infierno que estás pasando.

Que sí, vale, que sí, Silvia.

Si te dejases ayudar... Que no me puede ayudar nada,

nada me puede ayudar, que tú has ganado,

tú eres más fuerte que yo y...

Tú eres muy fuerte también.

En comisaría todos te admiramos,

pero tienes que salir de este bache por ti misma.

Sin pastillas.

Que sí, mañana salgo, no te preocupes.

Espe, por favor...

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Estás aprendiendo francés? ¡Ay, comisario!

¿Se me oía? Sí.

¿Usted sabe francés? "Un petit peu".

(MARÍA RÍE)

Estabas diciendo... Son cuatro tonterías

que he aprendido, porque a Elías le ha dado que le hable en francés.

No todo el rato, a veces. No hace falta que me expliques.

Que sí, Aitana, pero intenta entenderme tú a mí, hija.

Yo no estoy histérica, la que está gritando eres tú.

Aitana, no se acaba el mundo porque vayas a casarte.

En la historia se han casado millones de parejas

y han sobrevivido todas.

Pues sí, vamos a dejarlo,

vamos a hablar cuando estemos más calmadas. Adiós.

Aitana. Lo saca todo de quicio.

Y me echa la culpa a mí, dice que estoy histérica.

Los jóvenes se creen en posesión de la verdad siempre.

Lo que más me molesta es lo maleducada que se pone.

Está desconocida. ¿El novio?

¿Felipe? ¿Cómo te cae?

Muy bien, no tengo ningún problema con él.

Pero me dijiste que la boda te parece algo precipitada.

Pues un poco sí, y a los hechos me remito.

Está claro que no sabe gestionar los preparativos de la boda.

Hace de todo una montaña. Ya será menos.

Qué desastre de boda.

No sé, quizá no deberías involucrarte tanto.

Tienes razón, voy a pasar de los preparativos,

que se ocupe ella.

Conociéndote como te conozco, sé que no vas a cumplir esa promesa.

Deberías relajarte un poco, Aitana es mayorcita.

Ya verás cómo se pone las pilas.

Gracias, Emilio, te haré caso.

Yo también tengo un consejo para ti. ¿Un consejo sobre qué?

Sobre la invitación para el congreso de Europol.

Tienes que ir. Ya, pero...

Tengo que responder hoy y todavía no sé qué decir.

Me da apuro dejar a los niños tanto tiempo con los abuelos,

y está la boda de Aitana que te tiene tan preocupada.

Ya he confirmado tu asistencia. ¿Que has hecho qué?

Confirmar por ti.

Mercedes, no lo tomes a mal, pero te estás extralimitando.

Soy tu jefe, no te olvides.

Déjame ayudarte, anda.

Los niños pueden quedarse conmigo el fin de semana,

y así aliviamos a tus suegros.

Es importante que vayas.

Estoy muy orgullosa de ti. Gracias.

Pues qué bien. Voy a llamar a mis suegros

para que se preparen.

Y luego voy a llamar a Karim, a ver si lo veo allí.

¿Karim?

Es un inspector que tuvimos en la UIT. ¿No te he hablado de él?

(HABLA EN FRANCÉS)

-Elías, ¿tú qué sabes de la nueva inspectora de la UIT?

-¿Qué sé de qué?

-Por si habías oído algo por ahí.

-La conozco, sí.

-¿La conoces? ¿Y por qué no me lo habías dicho?

-Ya te lo estoy diciendo. -¿Y de qué la conoces?

-Hace años trabajamos juntos, cuando estaba de prácticas.

Anoche, nada más irte,

se presentó a Miralles y entonces la vi.

-Qué bueno que te hayas reencontrado con ella, te habrá dado alegría.

¿Y ha cambiado mucho? -Pues sí, ha cambiado.

Mucho sí. -Lo dices con un tono que no sé...

¿Pasa algo con ella?

-Ángela antes era Ángel. ¿Entiendes?

Todos lo conocíamos por Angelillo, era un chaval muy simpático.

-Vamos, que es trans. -Afirmativo.

-Yo conozco bastantes, pero policías ninguno.

-Ni siquiera la reconocí,

y cuando me lo dijo que quedé a cuadros.

La verdad es que la chavala estuvo muy natural,

y llevó la situación muy bien, porque estuve un poco patoso.

-Claro, me imagino. ¿Y hace cuánto no lo veías?

-Hace mucho. Le perdí la pista cuando se fue a Barcelona,

después de jurar el cargo,

y parece ser que allí es donde hizo el cambio de sexo.

-¿Y eso te lo contó ella?

-Eso me lo ha contado un compañero de aquella época.

Lo llamé porque estaba muy impactado y necesitaba más información.

-O sea, que estuviste de cotilla, ¿no?

-Cotilla no, pero no quería meter la pata otra vez.

En aquella época, yo no podía ni imaginármelo,

ella no lo mostraba o bien yo no me cosqué,

porque también yo...

-O tal vez ella no se acercó a ti porque en esa época

tú estabas un poquito carca -Ya te digo yo que no.

-Pero ahora tengo otra sensibilidad, veo las cosas de otra manera.

-Porque hay personas

que solo aprenden desde sus propias experiencias.

-A alguna gente le cuesta más aprender que a otra.

Nunca hubiera recuperado a Israel, si no llegas a mediar tú.

-Pues yo creo que tú abriste mucho tu mente

y tu corazón gracias a Israel.

-Y te digo que no permitiré que nadie se pase un pelo con Ángela.

-Cuánto te admiro, compañero.

Porque tú eres la personificación de que se puede tratar

desde el respeto y se puede evolucionar sin juzgar,

y adaptarse a los tiempos modernos.

-Me encanta ser un ejemplo de la evolución de la humanidad:

de cavernícola a hombre moderno. -¡Ay! De verdad, Elías...

Oye, te voy a pedir una cosa,

que no vayas por ahí con estos cotilleos.

-Te lo cuento a ti porque eres mi binomio.

-Buenas. -Hola.

-¿Qué es eso que solo puede saber tu binomio?

Ah, como yo ya no soy binomio de nadie,

la lío siempre, ya no soy de los guais,

ya no me contáis nada, ¿no? -Pero ¿qué dices?

Estábamos hablando del atraco a la ferretería, ¿a que sí?

(NACHA ASIENTE) -Ah, ya ves. Qué fuerte, ¿eh?

-Eso comentábamos, menuda la actitud del Boli, el dependiente.

-Sí, muy crack el tío.

Tiene un nombre un poco raro, pero sí.

Pero a mí eso no me parece un secreto.

-No hay ningún secreto que comentar ni nada.

-Y yo me chupo el dedo. Venga, Elías, cuéntamelo.

-¿Qué pasa? ¿Todos los de Carabanchel son tan cotillas como tú?

-Todos no, pero yo sí,

porque no me gusta que me la cuelen, Nachita.

-A mí no me llames Nachita que tú estás de prácticas,

así que jálale al respetico, Tonicito.

¡Hasta luego, María!

Creo que deberíamos preocuparnos por Espe,

me temo que esté abusando de los ansiolíticos.

Pero ¿lo sospechas o lo has confirmado?

Lo he confirmado con Silvia, fue ayer a la consulta.

No solo está enganchada a las pastillas,

además está enfadada con el mundo.

Sí, sí, me ha llamado Silvia y dice que se ha enfadado con ella.

Y Espe me ha mandado un mensaje muy escueto

diciendo que no se encontraba bien, que no venía a trabajar.

Esa es una de las manifestaciones, no ir a trabajar.

Vaya... ¡Silvia!

¡Hola! Buenos días.

Mira, Antonio y yo estábamos hablando sobre Espe,

que me ha mandado un mensaje diciendo que no viene a comisaría.

Sí, se ha bebido un vasito de leche y se ha vuelto a meter en la cama.

¿Y pastillas?

Delante de mí se ha tomado dos.

No suelta el bote de ansiolíticos.

¿Se ha enganchado? Yo creo que sí, Claudia,

y no sé qué hacer, diga lo que diga le sienta fatal.

Algo tenemos que hacer entre todos para que no caiga en depresión.

Cuando le hablamos Paty y yo se rebota.

Por las mañanas se levanta como un zombi:

de la cama al sofá, del sofá a la cama.

Solo se distrae yendo al parque

y sentándose delante de la pista de básquet.

¿Y qué podemos hacer, Antonio? No podemos abandonarla.

La única solución es que vaya al psicólogo.

Ni sus amigas ni tú ni yo conseguiremos nada

dándole la matraca.

Pues la llevaremos al psicólogo arrastras.

No, no, no, eso sería contraproducente.

Estoy de acuerdo. Esta mañana se lo he insinuado

y se ha puesto hecha una furia.

¿Y lo del básquet qué es? ¿Qué va a hacer allí?

Yo creo que se relaja viendo a los chavales jugar baloncesto.

Se sienta ahí embobada y parece que está en una burbuja.

Seguro que eso tiene que ver con emociones de su pasado.

Antonio, tienes que hacer algo, es Espe,

no podemos dejar que vaya a peor.

Prometo que voy a hablar con ella.

Voy a la consulta, y cuando tenga un hueco me escapo.

Sí, por favor. Espero que funcione.

Adiós.

Yo no sé qué hacer, a mí se me parte el alma

viéndola tan perdida. Seguro que lo conseguimos. Venga.

(VIDEO MUSICAL DE SARA)

Perdone, don Fernando. -Sí, pasa, Sara.

-Traigo facturas para que las firme. -Sí, déjalas ahí.

Oye, discúlpame, pero estaba buscando unas...

unas cosas sobre el Moonlight por internet,

y me he encontrado un par de vídeos tuyos cantando allí.

¿Sabías que estaban en la red? -Sí, me grabaron cuando estuve allí.

-¿Te grabaron amigos tuyos?

-No, la gente del público, y luego los subí a internet.

-No me extraña, debo reconocer que tienes una voz impresionante.

-El sonido es pésimo. -Si cantas así con un sonido pésimo,

cuando esté en buenas condiciones debe ser todo un espectáculo.

-Si alguna vez vuelvo a cantar te avisaré.

-Y yo te agradeceré mucho.

Te lo digo sinceramente, me he quedado realmente impresionado.

-Muchas gracias.

Cuando firme las facturas me las devuelve.

-Sí, te las voy a firmar ahora mismo. Espera un momento.

Y de paso me gustaría comentarte algo.

Creo que no deberías seguir trabajando para mí.

-¿Cómo dice?

¿Me está echando? -No, no, no, mujer,

no estoy diciendo nada de eso.

Pero sí quiero decirte que sería una lástima

que siguieras trabajando como secretaria

cuando tienes esa voz y puedes cantar de esa forma.

-Ya, pero no tengo ganas de seguir luchando

por ser una cantante profesional.

Es demasiado duro. -No me puedo creer,

que cantando de esa forma y teniendo ese talento natural,

no tengas el gusanillo por lo menos de intentarlo.

-Después de lo que me pasó con D'Agostino...

-Espera, espera. ¿Es eso lo que te está frenando?

No digas tonterías, ese hombre ya es historia.

Después de haberlo denunciado y haber sido tan valiente,

tendrías que sentirte fuerte para salir y comerte el mundo.

-Yo tengo la sensación de que es el mundo

quien quiere comerme a mí.

He pagado un precio demasiado alto por romper mi silencio

con el tema de los abusos.

-Si dejas de cantar será cuanto pagues un precio demasiado alto.

-Mire, don Fernando, los sueños están muy bien,

pero no siempre se cumplen.

De hecho, no se cumplen casi nunca.

-Si no se intenta, desde luego que no.

-Pero no quiero arriesgarme y que me pase lo mismo.

El mundo de la música está lleno de depredadores.

-El mundo está lleno de depredadores.

Pero no todos los productores musicales,

ni todos los empresarios somos así.

La gran mayoría somos gente honrada,

que lo único que queremos es hacer bien nuestro trabajo.

-Vale, tal vez más adelante lo vuelvo a intentar.

-Eso me suena a excusa para no intentarlo nunca más.

-Se lo prometo, lo intentaré más adelante.

Ahora lo que necesito es tranquilidad.

Aquí estoy muy a gusto, usted me paga muy bien,

y estoy aprendiendo mucho.

-¿Sabes qué?

¿Y si me dejaras ayudarte? ¿Qué me dices?

-¿Usted? ¿Y por qué?

-Porque creo que estás desperdiciando un talento fantástico.

-A ver, tampoco exagere. Habla como si yo fuera...

-Sara, Sara, no te estoy diciendo ninguna tontería.

El no ya lo tenemos, déjame intentarlo.

Déjame hacer un par de llamadas por lo menos,

llamar a un par de contactos, a ver qué podemos conseguir.

Igual terminas triunfando

y convirtiéndote en una gran estrella de la canción.

-Suena demasiado bonito para ser verdad.

-Bueno, tú déjame a mí, por lo menos déjame intentarlo.

-Está bien, yo le dejo a usted.

Me llevo estas facturas. -Venga, luego te digo.

Y en su ausencia, como es habitual, estaré yo al mando.

¿Y dónde dice que es el congreso de comisarios de Europol?

En La Haya. Pues mira qué bien,

vacaciones pagadas. Hombre, Elías, se va a un congreso,

no creo que tenga mucho tiempo de vacaciones.

Era una broma, inspectora. Otra cosa,

cualquier tema relacionado con la UFAM

se lo deriváis a Ramírez, ¿vale?

¿Le pasa algo a Espe?

Bueno, sigue de baja.

¿Qué podemos hacer para ayudar, Silvia?

Dejarle su espacio, nada más.

Dale un beso de nuestra parte. Claro.

Lo siento, inspectora,

no imaginé que hubiera tanto tráfico esta mañana.

Adelante, Ángela, no te preocupes. Te voy a presentar a tus compañeros.

Os presento a Ángela Betanzos, nuestra flamante inspectora

que se va a incorporar hoy mismo en la UIT.

Tiene una magnífica hoja de servicios,

así que espero que se lo pongáis muy fácil.

Encantada, Ángela. Bienvenida.

Cualquier cosa que necesites cuenta con nosotros.

-Inspectora. -Cualquier cosa,

si necesitas que te enseñemos el barrio,

yo estoy dispuesto, y todos estamos dispuestos...

-Bueno, en primer lugar

os pido a todos que tengáis paciencia.

Me gustaría estar a la altura de vuestras expectativas.

-Seguro que sí, Ángela. -He oído hablar maravillas

de todos los inspectores que me precedieron en la UIT,

y sé que todos ellos fueron muy queridos,

en especial Fede Alarcón.

Sé que su pérdida fue terrible.

Sí, la pérdida de Fede ha sido muy dolorosa,

pero la vida continúa, tenemos que seguir adelante

y tú vas a cumplir con las expectativas,

vas a desarrollar tu trabajo magníficamente.

Eso espero, primero tendré que adaptarme a Distrito Sur,

porque esta comisaría está a las antípodas de mi último destino.

-¿De dónde vienes tú?

-Vengo de una comisario en un barrio a las afueras de Barcelona.

-¿De Barcelona? El padre de mi chica es de Barcelona,

de hecho vamos dentro de poco. Toni, Toni...

No es momento ni lugar para contar tu vida.

Ángela, ya irás conociendo a tus compañeros.

Ya te señalé ayer a Toni, ya te dije que era un agente en prácticas.

Todavía no ha jurado su cargo pero como puedes comprobar,

se siente como en casa en esta comisaría.

Inspectora, no exagere tampoco.

Simplemente intento ser agradable

con una persona que acaba de llegar para hacérselo fácil.

Y aquí se ha acabado el briefing.

Todo el mundo a trabajar, y los que tengáis que patrullar,

cuidado ahí fuera.

Bienvenida. -Gracias.

-Chao. -Chao.

Te vuelvo a pedir perdón y te prometo que no volverá a ocurrir.

Con los nervios, ¿quizá se me ha olvidado decir algo?

No te preocupes, ya irás conociendo a tus compañeros,

ellos a ti y ya iréis charlando.

Una cosa más. ¿Al comisario Bremón cuando lo podré conocer?

Tiene una mañana un poco complicada porque sale de viaje.

En cuanto tenga un hueco yo te aviso.

Si no tienes inconveniente

ahora me gustaría instalarme en mi despacho de la UIT,

si te parece bien. Sí, sí, me parece perfecto.

Acércate a la ODAC y que alguien te acompañe.

Pues muchas gracias. Venga.

Buenos días.

Hola, Espe.

-Antonio, ¿qué haces aquí? -He venido a verte,

a charlar contigo un rato.

-¿Quién te ha dicho que...? -Silvia.

-¿Es que no me podéis dejar en paz?

-Estamos preocupados por ti, queremos ayudarte.

-Os lo agradezco, pero anoche se lo dije a Silvia,

y hoy te lo digo a ti: no me podéis ayudar.

No volveré a ser la que era antes.

Lo que me pasó me ha marcado demasiado.

-El golpe que te ha dado la vida ha sido tremendo,

es verdad, pero por suerte hay maneras de salir

de la situación en la que te encuentras.

Si lo han conseguido personas

menos equipadas emocionalmente que tú,

¿cómo no vas a poder hacerlo tú que eres fuerte?

-Ya estamos con el mantra de que soy fuerte.

-Es que lo eres. -No, no lo soy.

La prueba está en que volví a trabajar,

y por dentro me sentía fatal.

-¿Por qué?

-Porque estaba muy triste,

aunque intentara disimularlo todo el rato.

Esa fortaleza que me veis, no es más que una impostura,

una pantalla.

En el fondo soy muy débil, Antonio.

-¿Y crees que la solución es encerrarse en casa

y atiborrarse a ansiolíticos?

-La solución no lo sé,

pero es lo único que me ayuda

a no hacer algo peor.

-Espero que eso que insinúas no lo pienses de verdad.

-Pues lo pienso.

Así acabaría con todo de una vez.

Es que me siento tan culpable, Antonio, tan culpable...

-Tú no eres culpable de nada.

Pues... es lo que siento.

Es tan fuerte ese sentimiento que...

que a veces no lo puedo soportar,

y lo único que me alivia son las pastillas.

-Espe...

-No veo otra salida, Antonio.

-Ay...

El hecho de venir a ver jugar a esos chavales en la pista de básquet,

ya es un gran paso. ¿Sabes por qué lo haces?

-Porque me evade de la realidad, supongo.

Ellos son jóvenes y llenos de vitalidad.

La vida no les ha dado un mazazo, aún no.

-¿Sabes lo que nos identifica como personas?

Que cuando nos caemos nos levantamos,

aunque esté el marcador en contra y pensemos que está todo perdido.

-No puedo.

Ya no. -Sola desde luego que no.

-No...

ni contigo, ni con Silvia, ni con los compañeros de trabajo,

ni con los amigos, no puedo.

-Haz un ejercicio de imaginación,

piensa que si va una persona en tus circunstancias a la UFAM,

¿qué le dirías? Te lo digo yo.

Le dirías que buscara la ayuda de un profesional.

-Tú ya me has ayudado con las pastillas.

-Las pastillas son un arma de doble filo, te pueden hacer daño.

Tú necesitas un psicólogo, y lo sabes.

Yo tengo uno que te puede ayudar.

-Se me hace una montaña. -Pues empieza a subir la cuesta,

para olvidar este paisaje horrible que has vivido estos meses.

Ya verás que al final vas a encontrar aire puro y un paisaje maravilloso.

-¿Sabes que se te dan muy bien las metáforas?

-Y los chistes malos, pero hoy los voy a evitar.

¿Me prometes que vas a ir...

a ver al doctor Mayorga?

¿Vas a llamar de mi parte?

Te va a ayudar, ya lo verás.

-Bueno, ¿qué? Puede molar, ¿no?

Pues está a dos horas de Madrid,

y estaríamos rodeados de naturaleza en un campo de lavanda.

-Mucha lavanda hay, sí, sí.

Yo prefiero ir a Barcelona, así ves a tu padre.

-Ya, tío, pero un finde solo en Barcelona

no nos da tiempo a nada. Además mi padre tiene mil planes.

-Pues nada, a los campos de lavanda.

-Oye... -Reserva, reserva.

Está guay.

-Míralo bien que es la leche. -Que sí.

-Hola. -Hola.

-¿Me pones un botellín y un pincho de tortilla,

me han dicho que están superricos. -Están buenísimos. Ahora mismo.

-Gracias. -¡Tacho!

-¿Toni? -¡Tronco!

-Pero qué fuerte, tío.

-¿Qué haces aquí? -No te he reconocido al entrar.

-Sigues igual. -Tú estás superdiferente,

tan repeinado, que parece que no has roto un plato.

-¿Cuánto hace que no nos vemos? -Tres años.

Desde que me fui de Carabanchel a Entrevías.

-Claro, claro. Qué alegría verte. -Tanto tiempo, macho, qué bueno.

-Tu pincho y la cervecita.

-Espera que te presento: Tacho, mi chica, Paty.

-Hola. Encantado. -Igualmente.

-¿Por qué no nos sentamos y nos ponemos al día?

-¿Me pones a mí otro pincho, porfa? -Claro.

-Oye, que tu chica es superguapa.

-La Paty es increíble, chaval, además de guapísima, te lo juro.

-Tú siempre has tenido buen ojo para las tías.

¿O no te acuerdas de las fiestas de La Melonera?

-No me recuerdes eso.

-Mira que han pasado años y no se me ha olvidado nada.

-No cuentes nada. -No, no.

(Puerta)

¡Adelante! Emilio, ¿tienes un minuto?

Me gustaría presentarte a la nueva responsable de la UIT,

la inspectora Ángela Betanzos. Ángela, por favor, pasa.

Sí, te estaba esperando. Ángela, bienvenida a Distrito Sur.

Muchas gracias, comisario.

Sabrás que necesitábamos urgentemente alguien de la UIT.

Hemos estado últimamente muy cojos en servicios informáticos.

Estoy al día. También sé que la UIT contó con excelentes profesionales,

y como le comente a la inspectora Miralles, espero no defraudarles.

Si es verdad lo que dice tu currículum, seguro que no.

Tu hoja de servicios he visto que es impecable.

Y también he visto que estabas destinada en Barcelona.

¿Qué pasó, no te hiciste a aquello?

Todo lo contrario, como destino fue estupendo,

me aclimaté muy bien y aprendí mucho.

¿Por qué quisiste venir aquí si no es mucho preguntar?

Porque soy de Madrid y tenía la necesidad de volver.

Cuando vi una vacante en Distrito Sur no lo dudé.

Aunque esta comisaría tiene fama de ser dura, a mí me van los retos.

Te aseguro que aquí movimiento no te va a faltar.

Cualquier cosa que necesites, ya sabes dónde estoy.

Una cosa más, comisario.

Si ha leído mi expediente, sabrá que soy una chica transexual.

Para mí eso no es algo relevante,

yo voy a mirar tu currículum como haría con cualquier compañero.

Por supuesto no me refería a usted,

a veces hay algún compañero que se pasa de gracioso

y tengo que pararle los pies.

Quería que sepan que si tengo que hacerlo lo haré.

Bien, Ángela, pero si sucediera que algún compañero

no te trata con el debido respeto me lo comunicas a mí primero.

Tanto la inspectora jefe como yo

cortaremos de raíz cualquier situación de estas.

Se lo agradezco mucho.

Afortunadamente, la sociedad está avanzando mucho.

Sí, por suerte está cambiando.

Si me disculpáis, tengo cosas que hacer.

Por supuesto, comisario. Vamos, Ángela.

Hasta luego. Hasta luego.

River, River...

-Hace cuánto que no escuchaba ese nombre.

-¿Y aquella vez que actuamos en el depósito de agua?

-Madre mía, lo que tuvimos que correr por el de seguridad,

pensé que no s matábamos. -Es que casi la palmamos.

-Dios mío, qué locura.

-Además ha sido el mejor dibujo que hemos hecho nunca.

Yo no recuerdo otro igual. -Y tanto que estaba guapo,

estábamos flipados mirando el mural y no vimos al de seguridad.

-Éramos una buena "crew".

-Los amos del grafiti de Carabanchel. -Yo paso alguna vez por allí,

y el dibujo está bien.

-Qué va. -Te lo juro.

-Hace tanto que no voy por allí, tío.

-¿Por dónde te vuelves ahora? ¿Por este barrio?

-Por aquí. -¿Hay ambiente en Distrito Sur?

-No es para tirar cohetes, pero no está mal.

-¿Para tomar una copillas?

-Hay sitios, está la Red Star, que está bastante bien.

Está el Moonlight, que es el más mítico y tiene billar.

-Con billar, de lujo.

Cada vez cuesta más encontrar bares con billar en Madrid.

-Ahora casi ningún sitio tiene billar.

-¿Verdad?

Oye, ¿y este barrio por qué, por tu piba?

-Por mi chica y porque curro aquí al lado.

-Ah, ¿sí? ¿Dónde?

-En la comisaría de Distrito Sur.

-Ah, que eres poli. -Bueno, estoy en prácticas.

Estuve en la academia en Ávila y todavía no he jurado el cargo,

pero dentro de poco supongo que sí. Así que sí.

-Venga, me estás vacilando. -Que no, te lo juro.

-¿En serio? (TONI ASIENTE)

-Bueno, nunca me imaginé que te hubieses hecho poli.

-Pues imagínatelo porque es verdad.

-River, River policía...

Con la de veces que hemos tenido que salir con la pasma detrás.

-La vida da muchas vueltas, Tacho.

-Verdad, tío, y gorda además.

Muy fuerte.

Me tengo que ir ya. -¿Ya?

-Sí, tengo que ir al polígono a mirar una cosa.

-Tío...

-Macho, me alegro mucho de verte.

-No sabes lo que me alegro de verte. -Igual.

-Veámonos más. -Hacemos cosas. Hecho.

-No vayas a pagar, pago yo.

-¿Seguro? -Que sí.

¡Joder, qué alegría!

-Qué alegría me has dado.

-Cuídate. -Hasta luego.

Cóbrame lo de los dos.

-Parece majo Tacho. -Tacho es un trozo de pan.

Hemos sido muy amigos los dos.

Teníamos la "crew" juntos. -¿La "crew"?

Sí, la "crew" era un grupo que teníamos

que salíamos a pintar grafitis.

Te lo juro, y hacíamos cosas increíbles.

Hemos pintado murales enormes.

-Ya ves, no tenía ni idea de que tuvieras un pasado grafitero,

estoy flipando. -Yo esto nunca te lo he contado.

-No, no. -Pues sí.

Y fue una época muy guay, pero se quedó en eso, una época.

¿Salimos a tomar algo esta noche? -Me apetece muchísimo,

pero me gustaría llegar pronto a casa,

y estar con Espe que está la pobre fatal.

-Me parece perfecto.

Dale un beso de mi parte. -Vale. ¿Y para mí?

-¿Para ti qué? -¿Para mí qué?

-Para ti.

-Qué cosa más guapa eres. -¡Anda!

Tira. Adiós.

-Tengo que dar un informe a los periodistas,

y me gustaría saber si en una hora

podrás tener toda la información de las páginas web.

-En principio sí. He comprobado que la unidad está muy bien equipada,

y que los procesadores de sistemas funcionan muy bien.

-Sí, Fede y Abarca eran muy cuidadosos,

y como compañeros lo más.

-Se cuentan muchas cosas de Fede.

Es como si se hubiera convertido en un leyenda.

-Su muerte ha sido un mazazo para todos,

especialmente para Esperanza Beltrán, la responsable de la UFAM,

hoy no está aquí, pero ya nos irás conociendo a todos.

-Eso es, poco a poco.

-Muchísimas gracias por tu ayuda.

-Para eso estamos. Cuando quieras. -Y bienvenida.

-Muchas gracias.

-¿Se puede?

-Claro, Elías. Dime.

¿Necesitas algo? -Venía a saludarte.

¿Qué tal tu primer día de trabajo?

-Pues bien, la verdad que los compañeros y los jefes

son muy majos.

-Yo de tecnología no tengo ni idea,

pero en cualquier otra cosa cuenta conmigo para lo que quieras.

-Bueno, la unidad C voy a tenerla controlada en breve,

porque no es diferente de la que usábamos en Barcelona.

-La verdad es que quería pedirte disculpas.

-¿Y eso por qué?

-Anoche no estuve muy afortunado con el comentario

del Angelillo que conocí hace diez años.

Sé que eres tú y que ahora eres otra persona.

No sé cómo explicarme.

-A ver, Elías, eso es algo que le pasa a mucha gente,

y sobre todo a los que me conocieron en aquella época,

en mi época de chico o Ángel, como lo quieras llamar.

No saben cómo tratarme, no saben cómo reaccionar,

e incluso se sienten incómodos, así que no te preocupes

porque estoy acostumbrada.

-Por eso quería que entendieras mi impresión

al verte tan cambiada.

-En el fondo soy la misma persona.

-Quiero que sepas que me parece estupendo lo que has hecho.

-Gracias.

-Por eso te digo que cuentes conmigo para lo que quieras.

Para eso nos conocimos cuando estabas de prácticas en la academia.

-¿Sabes una cosa?

Anoche cuando nos reencontramos después de tanto tiempo,

estaba muy nerviosa,

aunque por fuera no se me notara, por dentro estaba hecha un flan.

-Supongo que pensabas encontrarte

con el Elías Guevara de aquella época.

-Bueno, después de tanto tiempo y que me vieras así...

En aquella época no tenías fama de ser tolerante.

-De verdad.

Pero debo decirte que he cambiado mucho, ya lo irás viendo.

En aquella época tenía muchos problemas con el alcohol.

-No voy a mentirte, eso se comentaba en comisaría.

Pero conmigo siempre fuiste encantador.

-Parece que el tiempo nos ha cambiado a los dos para bien.

-Tú pareces más joven. (RÍE) -¿Yo? Pero ¿qué dices?

-Sí, cuando te conocí se te veía apagado, triste, gruñón.

Daba la sensación de que estuvieras enfadado con el mundo.

-Sigo siendo un poquito gruñón.

Es verdad que me rehabilité y recuperé muchos valores.

-Se nota.

-Ha sido un camino duro, mucha lucha.

-Yo también he tenido que luchar para ser la mujer que soy hoy.

-Se te ve una mujer muy fuerte, Ángela.

-También tengo mis miedos y mis inseguridades, no te creas.

-Como todo el mundo.

-De verdad, cuenta conmigo para lo que necesites siempre.

-Muchísimas gracias, de verdad. -Ya seguiremos hablando.

Bienvenida, compañera. -Gracias.

Guevara...

Esa sonrisa te sienta muy bien.

(Puerta)

-Sí.

-Don Fernando, me voy ya. ¿Necesita algo más?

-Sí, espera un momento

porque me gustaría comentarte algo. Pasa, por favor, y siéntate.

Verás...

Quería hablar contigo para decirte

que te acabo de conseguir una prueba con una discográfica.

¿Cómo lo ves? -¿Ya?

¿Tan pronto? -Sí, tan pronto.

He levantado el teléfono para llamar a un viejo amigo

que me debe un par de favores, Micky Camacho,

relacionado con el mundo de la música.

Me ha pasado el teléfono de un productor musical

que he llamado, he quedado con él para conocernos,

y le ha hablado de lo que te ocurrió con ese Carlo D'Agostino,

y me ha dicho que le gustaría conocerte y hacerte una prueba.

¿Qué te parece?

-¿Y cuándo sería? -No lo sé,

tendrías que llamarlo de mi parte para que él te lo diga.

-Tal vez nos estamos precipitando un poco,

no quiero hacerle quedar mal.

-Sara, tú a mí no me vas a hacer quedar mal,

me harás quedar mal si no llamas a Santi Cano

para quedar con él y que te haga esa prueba.

¿Sabes quién es? ¿Lo conoces? -Sí, sí, es...

bastante conocido.

Pero no sé... -¿Qué es lo que no sabes?

-Que a lo mejor no valgo para esto.

-Deja que sea él quien te lo diga, que es el profesional, el que sabe.

-Mira, no me malinterprete,

pero después de lo que me pasó con D'Agostino,

me cuesta confiar en la gente.

-¿En mí también?

-En usted no. -Pues no digas tonterías, Sara.

Y empieza a pasar página de una maldita vez,

olvídate de lo que te ha ocurrido con ese cerdo.

¿Sabes qué? A partir de ahora lo vamos a llamar el Innombrable.

-El Innombrable. -Sí, porque ese tío está acabado,

está completamente hundido.

Ha echado a perder toda su carrera,

y tú estás en la pista de despegue a punto de levantar el vuelo,

para tener una carrera musical llena de éxitos y de triunfos

el día de mañana. Te lo digo yo, que estoy seguro.

-No me extraña que haya llegado usted tan lejos,

porque es un vendemotos de cuidado.

Con cariño. -Lo sé, lo sé, Sara,

ya tenemos confianza para hablar así entre nosotros.

Tampoco estoy diciendo ninguna mentira.

Lo único que tienes que hacer es confiar en ti,

empezar a creer en ti a partir de ahora.

-Vale.

Bueno, pues voy a llamar a Santi Cano.

-Eso está mucho mejor, llámalo de mi parte,

ya verás cómo te tratará estupendamente.

-Le voy contando. -Eso espero.

-Y gracias. -No hay de qué.

¡Mierda!

¡Hola!

¿Y esa cara?

Pensaba que eras Espe. ¿Qué pasa, no está en casa?

No, la estoy llamando y no contesta. ¿Tú sabes algo de ella?

No, no ha pasado por el bar.

María me ha soltado antes porque estaba preocupada por ella.

Mira lo que nos ha hecho:

empanada gallega, a Espe le encanta. ¿Dónde se habrá metido?

No sé. ¿No la has visto esta mañana?

Sí, me ha dicho que se quedaba en casa

porque no tenía ganas de ir a trabajar.

¿Tú crees que ha podido hacer alguna tontería?

No, Paty, calma, no nos vamos a poner en lo peor.

No sé, lo mismo está en el cine y tiene el móvil en silencio.

Sí, pueden ser muchas cosas, pero me quedaría más tranquila

si contestase. Voy a llamar otra vez.

(Puerta)

¿Dónde estabas? No me respondes a las llamadas

Hola, eeeee...

Es que lo había desconectado y se me olvidó volver a conectarlo.

¿Qué pasa?

Nada, que a Paty y a mí nos parecía raro

que estuvieses a estas horas por ahí.

Pues ya estoy aquí, dejad de preocuparos.

-¿Y qué has hecho hoy, por dónde has estado?

-Pues me fui a dar una vuelta,

llegué hasta la cancha de baloncesto como ayer,

y estando allí apareció Antonio

para charlar un ratito conmigo.

Sabía dónde encontrarme.

Se lo dije yo. Perdona si he metido la pata.

No, no has metido la pata.

Muchas gracias, Silvia, porque...

Antonio...

me ha dicho cosas que me...

me han removido por dentro.

-Es que Antonio es muy sabio.

-Sí lo es, sí.

Me ha recomendado un psicólogo que él conoce.

-¿Y vas a ir?

-No, es que he ido ya, vengo de allí.

Se llama Ignacio Mayorga,

y ya sé que me va a venir muy bien, me va a ayudar.

-Jo, Espe, qué bien,

estoy segura de que te vas a recuperar superrápido.

-Bueno, no me ha prometido milagros,

pero me ha establecido una pauta de terapia

de dos sesiones por semana,

y me ha recomendado cambiar la medicación

por una menos agresiva.

-Es que esas pastillas eran muy chungas.

-Por cierto, necesito mis pastillas...

Porque sé que...

el camino va a ser largo y duro,

la montaña, como me dijo Antonio.

Pero también sé cuál es mi mejor medicina,

y sois vosotras, mis amigas.

¿Aunque seamos una pesadas?

No dejéis de ser pesadas nunca, por favor...

Un momento, un momento...

También quería...

pediros perdón, porque últimamente he sido muy borde con vosotras,

y os he tratado fatal.

No hay nada que perdonar, está todo bien.

Es que es todo al contrario,

yo creo que he tardado muchísimo en darme cuenta

de lo mal que estabas. -Qué linda eres.

-¿Sabes lo que ha hecho María para ti?

-¿Empanada gallega? -Empanada gallega.

-Ay, qué rica...

Voy a poner la mesa, que se me hace la boca agua.

Ay, qué haría yo sin vosotras...

-Dos gin-tonics con pepino.

¿De qué te ríes?

-¿Con pepino el gin-tonic? -Sí, con pepino, está de moda.

¿Te pongo uno? -A mí el pepino

no me mola ni en el gazpacho, ¿sabes?

-¿Qué de guardia vigilando el Moonlight?

-De cliente.

-Como cliente serás siempre bienvenido.

-Y yo vendré si se me trata bien.

-¿Lo dices por el encontronazo del otro día con mi hermano?

-Claro, pero ya veo que no está hoy.

-Oye, ya sabes cómo es él, no le des importancia.

¿Te pongo algo más? -No, me voy a pirar ya.

-Tíos, pillad el billar que ahora voy.

Hombre, Toni. -¿Qué pasa, tío?

¡Qué me dices!

-Nos tiramos años sin vernos y de repente dos veces el mismo día.

-Ya ves, chaval. ¿Cómo estás? -Muy bien.

Como me dijiste que el pub tenía billar he venido con la "crew".

-¿Estás escuchando, Luis?

Haciéndote publicidad del Moonlight. -Muchas gracias.

¿Qué te pongo? -Pide un gin-tonic con pepino

que es la especialidad de aquí. -No. Cuatro birras.

-Os las llevo ahora.

-¿Quieres apuntarte? -¿Al billar?

-Sí, estamos haciendo tiempo antes de ir de batida,

a buscar buenos muros en el barrio, ya sabes.

-¿Que vais a pintar en Distrito Sur?

-En el polígono hay una fábrica con las paredes perfectas.

Las he visto esta tarde.

-Tacho, no me cuentes a mí esto que soy poli.

-¡Anda, coño! Tú eres mi amigo, tío.

-No me lo pongas difícil, no digas tonterías.

-Dime que no tienes ganas de venir con nosotros esta noche.

Tío, si eras el amo del espray.

-¿Te das cuenta que lo que me propones

va en contra de lo que represento ahora?

-Parece que te has vuelto un gallina desde que estás en Distrito Sur.

Como grafitero no le tenías miedo a nada.

¿Te acuerdas que eras el más lanzado?

Vamos, que te iban los subidones de adrenalina.

-Ahora la adrenalina la pongo en otras cosas, ya está.

-Vale, vale, yo flipo, flipo. -¿Por?

-¿Qué ha sido de ese River

ese que defendía el grafiti como forma de vida?

¿Qué ha sido de aquel espíritu combativo?

-Pues ya no soy así, tío.

No merece la pena jugármela por cuatro garabatos, sinceramente.

-¿Cuatro garabatos, Toni? (TONI ASIENTE)

No tío, nosotros hacemos "street art".

Somos de la misma cuerda que Bansky, que Blek le Rat, que Zephyr

que Lee Quiñones... -Pero ¿qué dices, tío?

-Hacemos arte contra el sistema. -Vamos a ver, salvo excepciones,

el grafiti es estropear mobiliario urbano y paredes,

y yo no puedo permitir eso ahora mismo.

-Ya, ya, ¿y desde cuándo te has vuelto tan facha?

-Pero ¿tú estás tonto o qué te pasa? ¿Facha de qué?

-Tú decías que es imposible que el arte fuera ilegal.

-Bueno, pues ya no lo digo.

¿Me cobras, Luis, por favor?

-¿No tienes algo más pequeño? -No tengo nada más pequeño.

-Parece ser que te pagan muy bien

por convertirte en un mamarracho sin pelotas.

-¿Cómo has dicho?

Te estás sobrando, Tacho, te estás sobrando.

Y solo espero no cruzarme contigo cuando estás pintando por ahí.

Solo espero eso.

-No sabía que ibas tan a saco, amigo. -Que no te montes películas, tío.

Tengo que cumplir la ley y hacer que la peña la cumpla.

Si lo entiendes bien, y si no también.

-Eres un patético, tío.

Un patético.

Tienes una cara de agobio...

Es por el curro.

Con todo el tema de la luz he perdido mucho tiempo,

y me va a costar ponerme al día.

-Ten paciencia, Álvaro, con lo currante que eres

seguro que lo solucionas enseguida.

Me voy al Pub. Luis,

un tal Dimas estuvo por el Moonlight pidiendo trabajo,

¿ha vuelto últimamente?

Tío, no voy a ir contigo y con tu "crew",

ya está, ahora soy parte de la pasma que tanto detestas. Punto.

-Esa fábrica está abandonada, está hecha un asco, se cae a trozos.

-Voy a volver a comisaría.

-A las cuatro en la fábrica de harina.

-Mira la firma, una T. -A ver.

Todos parecen hechos por el mismo grupo de grafiteros.

-¿Estáis hablando de los grafiteros? -Hace tiempo que no actuaban,

pero se nos ha acabado la paz en el barrio.

Toni, échale un vistazo, tú que eres un experto en grafitis.

¿Qué opinas? No sé, es una T,

podría ser de cualquier cosa.

He hablado con Nacha y Elías y han descubierto

que la T corresponde a Tacho, es el líder.

Algo es algo.

Ahora que me encuentro con fuerzas otra vez,

me gustaría usarlas para volver a mi puesto lo antes posible.

¿Y cuándo has pensado?

¿Mañana si puede ser? ¿Mañana?

Es un poco pronto. ¿No quieres tomarte unos días de descanso?

¿En serio? Que era un tío antes. Sí, Toni,

¿tienes algún problema con eso? No.

Me parece estupendo, pero me choca

de repente una policía trans en Distrito Sur me choca.

Yo no conocía a nadie así. -Mejor cambiamos de tema.

Has pasado por casi todas la unidades,

pero aún te quedan algunas para completar tu formación.

Te voy a asignar a la UIT. ¿A la UIT, con Ángela?

Sí, a la UIT con Ángela Betanzos, ¿hay algún problema?

¿Quieres que demos un golpe antes de lo del cajero?

-Mira, tiene que ver con estas fotografías.

-Pero esto... ¿es otro polideportivo?

-Sí, pero esta vez lo haremos en el Distrito 8,

la vigilancia es mínima y no hay ni cámaras de seguridad.

-Después de lo que hicimos,

todos los polideportivos de la ciudad van a estar alerta.

-Pero si en el Distrito 8 se olieran algo,

hubieran mejorado la seguridad, y no han hecho nada.

Lo tengo todo muy controlado.

-Pero la policía sí que va a estar atenta.

-¿No te acuerdas de la conversación que escuché en el bar?

Los maderos no tienen ninguna pista,

y es porque hicimos un trabajo muy fino y volveremos a hacerlo.

-Tacho es un genio.

-Qué guay que por fin os hayáis reencontrado.

Ahora podréis retomar la amistad.

-Me ha dicho que se iba con ellos a pintar grafitis

a la fábrica abandonada de harina.

-Es la que está al lado del mercado, que se cae a trozos,

que lleva años abandonada, ¿no? ¿Y qué le has dicho?

-"¿Llamas para decirme que lo has pensado mejor y te vienes?

Sabía que no me fallarías. -Te llamo para decirte

que no vayáis a la fábrica, por favor.

-Pues lo tienes crudo, la peña está allí y yo estoy llegando.

Dentro de nada doblo la esquina".

-Tío, no vayas.

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Servir y proteger - Capítulo 533

14 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Rosario Calatayud Martínez

    A mi me pasó lo mismo, después de ver un par de episodios a través del ordenador no pude ver más. Me descargue en el móvil la app rtve y ahora veo los capítulos de Servir y Proteger desde el móvil.

    15 jun 2019
  2. Rosario Calatayud Martínez

    A mi me pasó lo mismo después de ver un par de episodios a través monitor no pude ver más. A si que probé desde el móvil y veo los capítulos sin problemas.

    15 jun 2019
  3. Miriam Gorman

    Me gustaría saber los motivos por los cuales ya no se pueden ver los capítulos de Servir y Proteger en Internet. Atentamente Miriam Gorman Miami Florida USA

    15 jun 2019