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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 530 - ver ahora
Transcripción completa

Estás en deuda conmigo

y me lo voy a cobrar.

-¿Se puede saber qué está pasando aquí?

-¿Alguna novedad sobre Carlo?

-Ha pasado a disposición judicial.

-Pero ¿está en la cárcel?

-No. Entre las medidas cautelares estaba la prisión preventiva,

pero Carlo podía evitarla pagando una fianza,

y como dinero no le falta...

-Tiene mucho mérito lo que has hecho. Eres una valiente.

Me siento muy orgulloso de ti. -Gracias, Luis.

-Deberíamos aumentar la dosis porque no duermo, y por el día

si me paso de café, me pongo como una moto.

-Te hago la receta, pero promete que no aumentarás la dosis.

(Música de tensión)

(DAMIÁN) -¿Ahora mismo?

De acuerdo, voy para allá. Hasta ahora.

-¿Era un tema importante? -Mi hija.

-¿Está bien? ¿Le pasa algo?

-Hace algún tiempo sufrió un golpe muy duro.

Me han llamado para decirme

que está en su última fase de recuperación.

Y que, si todo va bien, dentro de poco vuelve a casa.

-¿Estarías dispuesto a participar en mi próximo golpe?

-¿En qué estás metido?

-Necesito la pasta para ir a Marsella

y, si mi familia no me la presta, haré lo que mejor se me da.

-¿Es algo inminente?

-Sí. Mucho dinero. En Madrid.

¿Puedo contar contigo?

-Puedes contar conmigo.

(LUIS) -Papá nos ha ofrecido robar un cajero,

recién cargado y sin vigilancia.

-Es un negocio redondo. Solo necesitamos un todoterreno

y prepararlo para la ocasión.

-Qué poca vergüenza,

vivir de un hijo al que dejaste abandonado.

(Diálogo ininteligible)

-Miralles fue a jugar al billar

y cuando terminó se fue tan feliz.

-Pongamos que ha sido así, perfecto.

Aun así, ¿qué sentido tiene hacer negocios con Gabriel?

-Vais a dar el golpe. -Estaba pensando

en dar otro golpe antes del asalto al cajero.

-¿Qué es lo que estás pensando?

-Lo que viene a ser mi especialidad

desde que era un chaval.

-Necesita el dinero para irse de España.

-El plan es arriesgado, te lo digo por Ricky.

Le tiene la cabeza tan comida que le seguiría adonde fuera.

-¿También has pensado que quiere irse con él a Marsella?

-¿Qué es esta mierda?

-Hemos arrasado en el polideportivo.

-Pero ¿sois imbéciles o qué?

Os arriesgáis con un palo de mierda antes del golpe.

(MERCHE) -¿Te han robado? ¿Dónde?

-En el polideportivo.

Algún espabilado ha arramblado con todas las taquillas.

-Qué faena. -¿Te ayudo con la denuncia?

-No, tú déjate. Perdona... Pero es que hay sesión de cine:

he pedido las imágenes de las cámaras de seguridad.

(Música emocionante)

(Música pop animada)

Qué bien huele esto. Buenos días.

Estaba a punto de ir a despertarte.

¿Sabes si Espe se ha levantado?

Sí, se ha ido al curro, ¿por?

Por si desayunaba con nosotros.

¿Qué tal la has visto?

Bien. Ya te digo que se estaba yendo cuando me he despertado.

¿No la has visto de bajón?

No me dio la sensación, pero no hemos hablado. ¿Por?

Me da la impresión

de que intenta aparentar estar mejor de lo que está.

Me la encontré en mitad de la noche,

despierta, sin hacer nada.

Es normal que tenga insomnio después del trauma.

Pero no lo digo solo por lo de dormir.

Le hablé y me pegó un grito,

luego se disculpó, pero es que no es propio de ella.

Es cuestión de tiempo.

Sé que se está sintiendo sola

y me da la impresión de que no sé ayudarla.

A lo mejor no necesita ese tipo de ayuda,

sino ayuda profesional.

Puede ser,

pero no estaría de más que su amiga y compañera le diese apoyo.

Claro, pero tampoco te sientas culpable.

Un poco sí que me siento culpable.

Si a mí me pasase algo tan chungo,

me gustaría que la gente que quiero se diese cuenta...

No sería capaz de pedir ayuda. Silvia,

la estás ayudando, y mucho.

Pero últimamente estoy pendiente de otras cosas,

de pasármelo bien, de ti...

Tienes derecho a disfrutar de la vida.

Pero quiero volver a estar más pendiente de ella.

Está bien. Si tú lo dices...

Aunque por lo que he visto y tú me has ido contando,

Espe lo estaba llevando bastante bien.

Ha vuelto al curro, eso es una buena señal.

Pues yo he empezado a pensar que ha estado fingiendo.

¿Tú crees?

¿Por qué iba a estar fingiendo?

Nos ve a Paty y a mí en pareja, felices,

y no quiere ser una cortarrollos.

Se está haciendo la fuerte para que no estemos pendientes.

Igual tienes razón.

Deberíamos cortarnos un poco, ¿no?

Cuando estás mal y la gente de tu entorno está de buen rollo,

todavía te sientes peor,

incluso más solo.

Es posible, sí.

¿Quieres que cancelemos lo de esta tarde?

¿Lo del musical? Si tienes las entradas.

Eso es lo de menos.

No lo disfrutarías, sabiendo que Espe lo está pasando mal.

Quédate con ella, ¿vale? Ya tendremos tiempo de hacer planes.

A ver, tú y yo nos vamos al musical,

y lo disfrutamos.

Y luego me da tiempo a venir y cenar con ella.

Vale, lo que tú veas.

Porque si se huele que he cancelado el musical por estar pendiente

se va a sentir más culpable.

Me parece bien.

¿Te he dicho alguna vez que eres un sol?

No lo suficiente.

¡Eres un sol!

-¿Cómo que la has notado rara? -Sí, no sé...

Como que no tiene esa alegría natural suya.

No sé... La he notado muy apagada.

-Es normal, con todo lo que ha pasado...

Necesitará tiempo para reponerse.

Anda, échame un ojo al sofrito. -Voy.

-¡Buenos días! -¡Hola, Antonio!

-Un café, por favor.

-Yo es que alucino, que no te hayan prohibido el café.

-Me han dejado niquelado, ¿no ves?

-Claro que lo veo.

¿Qué tal la reincorporación al trabajo?

-Lo he cogido con ganas.

-Después de tantos meses, ¿no se te hace duro volver al tajo?

-También lo pensé, pero lo echaba de menos.

Además, me reciben con cariño.

-Porque la gente te quiere y te echaba de menos.

¡Hola, María! ¡Buenas!

¡Antonio, me alegro de verte!

¿Cómo estás?

Muy bien. Y gracias por el consejo.

¿Cuál?

Sobre Mercedes. Al final le propuso quedar con mis hijos.

Y la verdad es que me he quedado muy tranquilo,

así sabe que me tomo nuestra relación en serio

y que estoy dispuesto a hacerla oficial.

Ya me dirás qué te contesta.

-Buenos días. Hola, Mercedes.

-Hola.

Me voy, tengo muchos pacientes.

Aquí tienes. Muchas gracias.

-Gracias a ti. -Chao.

-Hasta luego.

¿Nos sentamos? Vamos.

(Timbre de la puerta)

(GABRIEL) ¿Puedo pasar?

Qué bien, huele a café.

-¿Qué quieres?

-Nada, simplemente comentarte

que el plan pinta muy bien y estoy muy contento.

-¡Ah, mira qué bien!

Yo estaré contenta cuando vea a mis hijos con el dinero

y a ti yéndote a Marsella. ¿Algo más?

-¿Interrumpo algo? ¿Tienes prisa?

-No... pero es que te conozco muy bien

y sé que has venido a pedir algo.

-¿No puedo tomarme ni un café? -Sí, claro,

saliendo a la izquierda hay un bar que está muy decente.

Aprovecha, aún no te conocen.

-Estaría bien que Álvaro nos ayudase.

-¿Que os ayudase a qué?

-¿A qué va a ser? A reventar el cajero.

-¿Álvaro?

(RÍE SIN GANAS)

Álvaro no quiere participar en ese tipo de cosas.

-Ya lo sé.

Por eso tendrás que hablar con él. -No.

Álvaro no quiere mancharse las manos,

y me parece muy bien.

Si has venido solo a esto estás perdiendo el tiempo.

-No, no solo he venido para eso.

-¿Qué es eso?

-Ábrelo.

-Ábrelo tú.

-Oro de ley, primera calidad. El brillante es auténtico.

-¿Quieres que te lo compre?

-Pero ¿qué cosas tienes? Esto es un regalo, es para ti.

-¿Crees que voy a aceptar un regalo tuyo?

Anda, guárdate eso y sácalo de mi casa,

que la policía lo estará buscando.

-¿Qué sabrás tú? -¡Que te conozco!

¿Qué pasa, has intentado venderlo y ningún perista te lo compra?

Te lo tienes que comer con patatas y has pensado que me ablandaría.

¿De dónde ha salido, del palo al polideportivo?

-¿Quién te lo ha contado?

-Mis hijos confían en mí.

¿Cómo se te ocurre dar un palo días antes de reventar el cajero?

-Te recuerdo que nunca me han pillado

robando en un polideportivo. Es mi especialidad.

-Habrás sacado cuatro duros y dos mierdas de joyas

que nadie te quiere comprar.

Y encima has puesto en alerta a la policía,

que seguramente redoble las patrullas por eso.

-Por mí como si las multiplican por cien.

El plan del cajero está bien organizado

y no tardaremos más de tres minutos en hacerlo.

-Más te vale. -Pero necesito ayuda,

necesito un taller para preparar el coche.

-No pienso hablar con Álvaro, búscate la vida.

-¡Claro que me buscaré la vida!

¡Nunca te he necesitado y no te necesito ahora!

Y, cuando tenga el dinero en mi bolsillo,

me largaré y nunca volverás a verme.

-No veo el momento.

-No sabes lo que te pierdes, podríamos ser ricos:

tú, yo y los chicos,

pero siempre tienes que fastidiarlo todo con tu maldito orgullo.

-Ha sido un placer hablar contigo.

¡Piérdete!

-¡Elvira!

Mira, vete a la mierda.

(Música de suspense)

-¡Imbécil!

-Aquí tenéis, el solo y el con leche.

Gracias, María. Cóbrate. Muchas gracias.

-¿Por qué me miras así?

Estás muy guapa hoy.

¡Por favor, qué dices!

No he dormido, mira qué ojeras tengo.

Pues me parece que estás muy guapa.

¿Y por qué no has dormido?

He estado pensando en lo que me dijiste.

Siento mucho haberte agobiado,

pero es que no quiero tener secretos con los niños

y quiero que sepan que somos pareja.

Es un paso importante invitarme a conocer a tus hijos.

Me hace mucha ilusión.

¿Eso quiere decir que vamos a quedar?

(RÍE) ¡Sí!

Me tienes que decir qué les puedo comprar.

¿A mis hijos? Ni hablar.

No hace falta. Sí, sí hace falta.

Les voy a comprar algo te pongas como te pongas.

Me hace mucha ilusión.

Bueno, como quieras.

¿Y tenemos que ir a cenar a una pizzería?

Se lo prometí a Jaime, es lo que más les gusta.

Ya, pero una bomba de hidratos por la noche no es muy saludable.

¿Volvemos al trabajo? Sí.

Por los hidratos no te preocupes, también hay ensalada.

(RÍE) ¡No, no! No pienso ser la pesada cortarrollos

que pide ensalada en una pizzería.

(RÍE) ¡No!

-Hasta luego. -Hasta luego, Paty.

-Hay nueva parejica en el barrio, ¿qué te parece?

-Ya veo, ya... Pues que son monísimos.

El pisto ya está. -Venga.

(JADEANDO) -¡Buenos días!

-¡Buenos días!

¿Qué tal ayer? ¿Te dijeron algo por el retraso?

-No, solo fueron unos minutos.

-Pero supongo que serán muy estrictos, ¿no?

-Sí, lo son, pero ya me conocen, saben que no hay ningún problema.

Y luego viniste a hablar con ellos. Muchas gracias.

-Qué menos. Me supo mal que llegaras tarde por mi culpa.

-Hacías lo que tenías que hacer, estar con tu hija.

He pensado mucho en ella esta noche.

-¿Ah, sí?

-En lo que me contaste,

cómo una chica tan joven,

tener que estar ingresada en un sanatorio...

Lo ha debido de pasar muy mal la pobrecita.

-Pues sí,

lo ha pasado muy mal, pero se está recuperando.

-Y seguro que gracias a ti.

Tú lo pasaste muy mal también, ¿verdad?

(Música sombría)

¿Te puedo hacer una pregunta?

-A ver.

-¿Qué le pasó a tu hija? -No, no.

Para, no.

No voy a hablar de eso. ¿Lo entiendes?

-Por supuesto, perdona. -No, no pasa nada.

-Revivir algo así no sirve de nada, solo para hacerte daño.

-Claro.

-En resumen, que mi mujer murió y mi hija quedó muy afectada.

Estaba en una edad en que necesitaba a su madre.

-No sé, si hay algo que pueda hacer, aquí estoy.

-Pues de momento ponernos a trabajar.

-¿Tu hija es religiosa? -¿Qué?

-Que si tu hija es religiosa.

-No creo que tenga motivos para serlo, ¿no?

-A veces, a través del camino de la fe

puedes encontrar mucho consuelo.

-Mi hija lo que necesita son cuidados y terapia,

no necesita a Dios ni las escrituras.

Sin ánimo de ofender, ¿eh?

-Nada. De todas maneras, cuando le den el alta,

me gustaría mucho hablar con ella.

-¿Para qué?

-En la cárcel he conocido a mucha gente

que a través de la fe

ha conseguido tener otra oportunidad.

Aunque sé que a ti todo esto te da igual.

Y lo siento, no voy a volver a hablar del tema. No importa.

-No te preocupes, pero nosotros no somos tan religiosos como tú.

Anda, ve al almacén que hay mucho trabajo.

-No, no, no. El precio es innegociable.

Son 14 móviles de gama media y ocho de gama alta.

Eso son mil euros,

más dos mil por las "tablets" y los ordenadores.

Que no, dos más uno, tres. Tres mil.

¿Lo tomas o lo dejas?

No, no, no. ¿No podemos...?

Bien, bien. Nos vemos en media hora.

-Aquí tienes, Dimas.

-¿Has encontrado ya trabajo?

-Me he pateado ya casi todo el barrio, pero nada.

Estos me llaman para decirme que no, pero otros ni eso.

-¿Ni siquiera en la oficina de empleo ni "na"?

-Esos no se mueven ni con un petardo en el culo.

Pero tranquila, sé buscarme las habichuelas. La vida es así:

a veces vienen mal dadas y luego acabas montado en el dólar.

(RÍE)

La cuestión es paciencia y perseverancia.

-Claro que sí, siempre positivo, nunca negativo.

-Buenos días, preciosa. -Hola. ¿Qué tal, Nacha?

-Ahí vamos. ¿Me pones un café con hielo, por favor?

-A mí un solo. Los dos para llevar.

-Ahora mismo.

-No me quito de la cabeza lo del robo al polideportivo.

-Sí, es una lástima eso de las cámaras.

-Es que con las viseras mirando todo el rato al suelo...

-Está claro que sabían dónde estaban colocadas.

-Creo que se pasaron antes para ver bien el sistema de seguridad.

-Se lo han hecho muy bien, porque dieron un aviso telefónico,

se identificaron como fontaneros

y lo más curioso es que la avería estaba allí.

-Ya sabes cuál es mi teoría:

creo que ellos ocasionaron la avería

para justificar su presencia allí.

-Sí... Lo han hecho muy cuidadito. Parecen profesionales.

-¿Estáis con lo del robo en las taquillas del polideportivo?

A dos vecinas las han desplumado.

Se metieron a hacer zumba y fíjate. -Pobres.

Es que entre móviles, joyas, relojes, carteras y "tablets"...

se han llevado un buen pico.

-Y espera que no tengan tecnología para clonar tarjetas.

-¿A ti cuánto te han quitado?

-Unos 90 euros que llevaba en la cartera,

la "tablet", que la tenía en la mochila...

Y el móvil, siempre lo llevo encima

para oír música y estar pendiente, y de las tarjetas, nada.

Pero menuda faena.

-María...

-Venga, Dimas, hasta luego. -Hasta luego.

-Yo te digo una cosa.

A mí me quitan el móvil y me hacen polvo, por las fotos.

-¿No las subes a la nube?

-¿A la nube? En la nube estoy yo.

-¿Nos lo apuntas en la cuenta?

-Venga.

-Adiós, guapo. -Adiós, María.

-Chao.

¿Querías verme?

Sí, sí. Pasa, Silvia.

No sé si estás al tanto de lo que pasó en el polideportivo.

Sí, lo de las taquillas. Lo llevan Nacha y Elías.

Sí, lo llevan ellos. Pero necesitamos otro enfoque.

He pensado algo que a lo mejor es una tontería,

pero creo que tenemos que investigarlo.

Tú dirás. Mira.

Hemos visto que los ladrones iban vestidos de operarios,

como para arreglar una avería de fontanería.

Iban con herramientas y todo el tinglado.

¿Y?

Que me ha dado por pensar por qué nadie sospechó de ellos.

Hemos preguntado a los de recepción

y nos dijeron que sí, había habido una avería

de la que habían informado en la junta municipal.

Fueron los ladrones los que provocaron la avería.

Sí, para que les franquearan el paso.

¿Reviso las cámaras de los días anteriores

para ver cuándo provocaron la avería?

No serviría, porque el sistema de seguridad es precario

y a las 24 horas se borran las imágenes.

Además, supongo que se guardarían de que no les viéramos la cara.

No, voy por otro lado.

Mira: año 2002.

Robo al polideportivo El Carmen, aquí en Madrid.

Una avería, al día siguiente entran los técnicos

y se produce un robo. En media hora roban todas las taquillas.

¿Algún detenido? Detenido, ninguno.

Sospechoso, uno: Gabriel Campos. ¿Te suena?

No fastidies, Claudia.

Es el exmarido de Elvira Soler.

Vamos, el padre de Álvaro.

La policía de Valencia sospecha de él

en distintos robos a polideportivos en esa época.

A pesar de que trabajaba en la zona de levante,

parece ser que iba por España dando ese tipo de palos.

Y crees que Gabriel está en Madrid.

Es lo que tenemos que averiguar.

No me encaja, lleva 20 años fugado. Está en busca y captura.

¿Se arriesgaría por un botín de andar por casa?

Bueno, a lo mejor necesita dinero con urgencia,

o a lo mejor yo estoy dando palos de ciego,

y está tranquilo fuera de España

y alguien ha copiado su "modus operandi".

Es lo que tenemos que ver. Por supuesto.

Y quieres que hable con Álvaro.

Me gustaría, sí.

Pero Álvaro no es sospechoso.

De robo, no. De encubrimiento, no sabría decirte.

Ah estaríamos precipitándonos.

Bueno, tal vez no sea sospechoso Álvaro,

pero no sabemos sus hermanos. Hay que tirar del hilo.

Además, ha aparecido en el barrio un personaje

que no me gusta un pelo.

No sé, un tal Dimas.

¿Dimas? ¿Te suena?

El otro día apareció por el taller un tal Dimas, buscaba trabajo.

¿50 años, calvo, de mirada torva?

No pensarás que ese Dimas...

El caso es que le vi discutiendo con Álvaro,

también estaba Ricky, que luego se fue con él.

Si Gabriel Campos ha decidido volver a España,

tendría que hacerlo con una identidad diferente.

Álvaro no me ocultaría algo así.

Ven por aquí.

A ver.

Esta es la ficha de Gabriel Campos de 1999.

¿Se te parece?

No sé qué decirte.

Han pasado 20 años.

Vale, un aire sí que tiene.

Hablaré con Álvaro.

Escucha: si Álvaro colabora con nosotros en este asunto

y no está metido en el robo, le dejaremos al margen.

Tienes mi palabra.

Te digo en cuanto sepa algo. Gracias.

Pues si eres tú, Gabriel Campos,

se te ha caído el pelo.

Ricky, es un disparate.

¿Cómo se te ocurre? ¿Y si os reconoce alguien?

-¿Qué nos van a reconocer? Papá lo tiene controlado.

Sabía dónde estaban todas las cámaras de seguridad.

Además, llevábamos gorra. No nos van a reconocer.

-A lo mejor no.

Pero ¿y si mañana viene el segurata del polideportivo,

a tomarse algo, y se acuerda de tu cara?

-Sí, venga, ¿y qué más? -O él o cualquier otro.

Es que no me lo creo.

Robar en tu barrio, a plena luz del día y a cara descubierta.

Te dejas liar por la primera mierda que te proponga.

-Mira, Luis,

con los móviles y las "tablets" hemos sacado 3000 pavos.

Eso sin contar el dinero en efectivo y las joyas.

Papá sabe lo que se hace.

-O sea, estamos a punto de dar un palo enorme

y os jugáis el tipo por esa mierda.

-¿Desde cuándo te has vuelto tan cagón?

-Quien mucho abarca poco aprieta.

-Madre mía, si es que hablas como una vieja.

Papá tiene mucha experiencia en golpes de estos.

-Tanta que se tuvo que ir de España por piernas.

Y cuando vuelve somos los únicos a los que puede recurrir.

Buenas. Perdona, no te había visto. ¿Qué te pongo?

-Un vaso de agua.

-¡Macho, tío!

-Coño, Ricky, ¿qué pasa, tío? -¿Cómo estás?

¡Cuánto tiempo! -Perdona, estoy "to" "despistao".

¿Qué tal? ¿Cómo va?

-Bien. ¿Tú qué tal? ¿Cómo estás?

-Bueno, estoy en una mala racha ahora, pero bien.

¿Tú qué tal?

-Bien. Mira, trabajando un poquito.

No sé, te veo un poco regular, ¿no?

-Sí. Bueno, he estado en el sur, que se pasa mejor el invierno,

y, bueno...

Perdona que te corte así...

¿No me podrías dejar algo de pasta? Te la devolveré.

Te la devuelvo sin problemas.

¿Me puedes dejar alguna cosita? -Claro, tío.

(DUDA)

¿Sabes? Yo... he pasado por una clínica

y la verdad es que se pasa mal.

Pero ahora estoy limpio y merece la pena.

-Un día me lo cuentas y ya está, tranquilamente.

Estoy ahora con un poco de prisa. Gracias por esto.

Te lo juro que te lo devuelvo.

Vale, gracias, tío. Hasta luego.

-Hasta luego.

-¿Cuánto dinero le has "dao"?

-50 napos.

-Ya sabes que esos 50 napos... (SILBA)

-A veces hay que ser solidario.

-¿De qué lo conocías? ¿De meteros farlopa juntos?

-Teníamos el mismo camello. Alguna vez salimos de fiesta,

pero la verdad es que está hecho una mierda.

Luis,

ya sé que esto te lo he dicho alguna vez, pero...

Os estoy muy agradecido,

a ti, a Álvaro y a la mamá por meterme en la clínica.

Si no llega a ser por eso,

no sé cómo estaría a estas alturas.

-Ricky, somos una familia,

y tenemos que hacer piña.

Cuando lleguen los nuevos lo tenemos que hacer así.

Tiene que ser el procedimiento.

Díselo a Marta. Estáis vosotros atentos.

¡Señora Soler!

¡Ay, hola!

¿Lleva usted mucha prisa? Bueno...

Es que tenía que preguntarle una cosa.

De hecho, la iba a llamar. Pues usted dirá.

¿Ha oído hablar del robo de ayer en el polideportivo?

No, no soy aficionada a los deportes, lo siento.

Verá: entraron dos personas vestidas de fontanero

y, en un momento,

robaron veintitantas taquillas.

¿No le suena de nada este robo?

No. Tampoco entiendo por qué me pregunta.

Porque entre los delitos que se le imputan a Gabriel Campos,

su exmarido, está el robo a polideportivos

con ese mismo sistema.

¿Y sospecha de Gabriel? Pero si no está en España.

¿Y usted cómo lo sabe? ¿Han hablado recientemente?

No, pero... lo último que sé es que huyó de España

y que estaba en busca y captura.

Además, sería muy estúpido por su parte

volver y repetir los robos de hace 20 años.

A lo mejor está aferrado a sus costumbres,

o quiere proponerle un negocio a su mujer y sus hijos.

Exmujer.

Mire, inspectora, la última cosa que se le ocurriría

a Gabriel es venir a mi casa a pedirme ayuda.

¿Y eso por qué?

Pues porque le pegaría una patada en los...

que se los pondría por peineta.

Y después la llamaría para que lo detuviera.

Este señor nos ha destrozado la vida a todos.

Verá, señora, me cuesta imaginarla denunciando al padre de sus hijos.

Y, por otro lado, igual es una forma de disculparse

ofrecerles un buen negocio.

Pero si yo tengo dos negocios.

Uno lo conoce usted perfectamente,

lo precintó buscando indicios delictivos.

Bueno, tengo un poco de prisa. Hasta luego.

Adiós.

¡Hola!

¿Vas a comer? Sí, en La Parra. ¿Me acompañas?

Sí, sí. Voy.

¿Quién era esa mujer? Es Elvira Soler.

No la conoces, cuando llegó ya te habías ido a Italia.

Es la dueña del Moonlight.

¡Un momento!

¿La estás investigando o qué?

¡Bueno! Ya entiendo el interés por el billar.

Fuimos para vigilarla.

Eres de lo que no hay. ¡Que no, hombre!

Lo que pasa es que me gusta estar atenta.

¿Sabes lo que ocurre? Que cada vez que pasa algo

están ella o sus hijos de por medio,

y eso me mosquea.

Y luego yo trabajo demasiado. Tú trabajas cuando vamos de copas.

¡No te quejes! Vamos a comer un cocido riquísimo

y ya verás como no levanto la vista del plato.

¿Quién quiere celebrar?

¿Y esto?

¡Ahí va mi vieja!

-Podría haber sacado más,

pero había que colocarlo cuanto antes.

-¿Quieres guardar eso?

-¿Qué te pasa? No hay nadie.

-¿Cómo se te ocurre dar ese palo a dos días de lo del cajero?

Va a haber el doble de policía en el barrio.

-La policía está más perdida que un pulpo en una escupidera.

No tienen nada.

Les acabo de oír en un bar al lado de la comisaría.

-¿A quién has escuchado?

-A un tipo flacucho, con barba, canoso

y a una chica joven con acento latino.

-Aguirre y Guevara. ¿Qué decían?

-Que las cámaras no nos han visto.

¡No tienen pistas!

Ah, ¿queréis saber lo más gracioso?

La chica estaba en el gimnasio. Una de las taquillas era suya.

(RÍE)

-Lo que faltaba. Le habéis robado a una poli.

-Una cosa sobre el asunto del cajero:

tenemos que hacer apaños en el coche;

cambiar la matrícula y afianzar la bola del remolque.

El taller de Álvaro nos vendría de perlas.

-Álvaro no se mete en esto ni de coña.

-No necesito a Álvaro, él no tiene por qué enterarse.

-Yo sé dónde tiene una copia de las llaves.

Y también que esta noche tiene planes con su novia.

-Pues lo haremos esta noche, no se hable más.

Consigues las llaves y me avisas.

Yo me encargaré de hacerme con un coche.

-¿Vosotros oís lo que estáis diciendo?

Álvaro nos mata.

-Ni caso, que ya me ocupo yo.

Álvaro no se va a enterar de nada.

-Nos vemos en el taller a las 23:00.

(RICKY RÍE)

(Persiana arriba)

¡Hola! ¡Eh!

¿Nos tenemos que ir ya?

No, quedan un par de horas.

Menos mal, todavía tengo faena.

Necesito preguntarte algo.

Te has puesto muy seria. ¿Debería preocuparme?

No. Bueno, espero que no.

Miralles quiere que te pregunte algo...

No te lo tomes a mal.

No me lo tomo a mal. Pregunta lo que quieras.

Eso sí, espero que no tenga que ver con mis hermanos.

No se trata ni de tus hermanos ni de tu madre.

¿Recuerdas a un tal Dimas?

50 años, calvo, vino pidiendo trabajo.

Sí, claro que me acuerdo. ¿Por?

Miralles dice que os vio discutiendo en la plaza.

No, no estábamos discutiendo.

Se había puesto pesado con que le diera curro, nada más.

No entiendo qué pasa con este tío.

Miralles cree que os conocíais de antes.

No te enfades, ¿vale?, pero ¿Dimas es tu padre?

Gabriel. ¿Perdona?

Miralles tiene la teoría de que ese tal Dimas

puede que sea Gabriel Campos.

Tu padre sigue en busca y captura.

Si nos ayudas a encontrarlo... Vale, basta ya.

Perdona, pero me hace hasta gracia.

¿Crees que si me encuentro a mi padre no me voy a dar cuenta?

Solo te traslado las preguntas de mi inspectora jefe.

Pues le dices a tu inspectora jefe

que se dedique a escribir novelas de misterio,

porque tiene mucha imaginación.

¿Entonces no has recibido noticias de tu padre?

No. Y no tengo ninguna gana.

¿Qué pasa, pensáis que está en Madrid?

Hay indicios de que esté implicado en un robo en Distrito Sur.

No te puedo dar más detalles.

Si contactase contigo me lo dirías, ¿verdad?

No creo que tenga huevos a aparecer por aquí.

Puede que no lo haga, pero, si lo hace,

no te dejes liar por él.

Encubrir a un delincuente es un delito serio.

Si aparece por aquí, serás la primera en saberlo.

¿Cambiamos de tema? No me siento cómodo.

Claro. Perdona, tenía que preguntártelo.

Tranquila, es tu trabajo.

No quiero que pienses que no confío en ti. No es así.

No lo pienso.

¿Por qué no dejamos el tema?

¿Nos vamos al teatro?

Aún te quedaba trabajo.

Pero después de esta charla no me voy a concentrar.

Prefiero dejarlo para mañana.

Me cambio y en dos minutos estoy listo.

Te espero.

(Música de suspense)

Hola.

-¡Hola!

¿Qué haces aquí? Creía que estabas en el "pub".

-Estaba.

Pero me ha entrado el agobio y he salido a correr.

-¿Qué te pasa?

-Que necesito desconectar.

Este tema de Ricky con el papá me pone de los nervios.

Hoy ha venido al "pub" a darle dinero a Ricky.

Estaban supercontentos del palo en el polideportivo.

(ASIENTE) -Ya. Esta mañana ha estado aquí.

Quería regalarme un anillo de oro, le he dicho dónde podía metérselo.

-Ha venido con regalitos, eso es que quiere algo.

-Claro que quiere algo.

Quería que hablase con Álvaro para que os ayudase con el robo.

-Ya... También nos lo ha dicho a mí y a Ricky.

Quiere aprovechar el taller para arreglar el coche.

-Álvaro no pasará por eso ni muerto.

-Eso ya se lo he dicho,

pero es que le importa todo una mierda.

Y a Ricky también. ¿Sabes qué quieren hacer?

Cogerle las llaves a Álvaro y utilizar su taller.

Tienes que hablar con Ricky.

-A ver, hijo, Álvaro no quiere hacer nada ilegal, y me parece bien,

pero tú y Ricky participáis en el golpe

y necesitáis el coche en condiciones.

-¿Crees que Álvaro no se va a dar cuenta?

-Prefiero un problema con Álvaro que con la policía.

Tu padre es un malnacido, pero si algo hace bien es robar.

Si dice que necesita un taller, por algo será.

-¿Tú sabes lo que estás diciendo? ¿Quieres enfrentarnos con Álvaro?

-Es un mal menor en comparación con lo que os puede pasar

si os falla el coche.

-¡Es que no nos deberíamos haber metido!

-¿Quieres que tu padre desaparezca? Pues ayúdale a dar el golpe.

-¿Y si le coge gusto a dar palos con Ricky y no se va?

-Que no, que está deseando largarse.

Además, nos conviene.

La inspectora Miralles sospecha de él.

-Ya. Por el tema del polideportivo. -Claro.

Ha tirado del hilo

y resulta que ese golpe tiene la firma de tu padre.

-Y aún pretendes seguir adelante con el tema del cajero.

-Lo que quiero es que desaparezca de nuestras vidas,

y la mejor forma es llenarle el bolsillo de dinero.

Y de paso os lo llenáis vosotros.

-Yo no necesito el dinero, y Ricky tampoco.

-Todos necesitamos dinero siempre.

-Por favor, este asunto es peligroso,

dejemos el tema del cajero, mamá.

-Mira, si no ayudáis a tu padre,

hará pequeños robos hasta conseguir el dinero que necesite.

Y va a liar a Ricky.

Eso sí que es peligroso.

Así que hazme caso. Sé de lo que hablo.

Evidencia no tengo,

pero creo que Gabriel Campos tiene algo que ver con el robo.

A ver, supongamos que es así.

En la cámara de seguridad aparecen dos tíos.

¿Quién es el otro?

No lo sé, pero algo me dice que comparten apellido.

Se supone que ese hombre abandonó a su familia hace años.

Los dejó tirados y con un montón de problemas y de deudas.

Y ahora aparece,

¿y sus hijos se ponen a robar con él como si nada?

A lo mejor tiene algo con que chantajearles.

Parece mucho especular.

Ya me resulta extraño que haya venido a España,

con sus asuntos pendientes con la justicia.

Pero que venga al barrio donde vive su mujer,

me parece mucha casualidad.

Yo creo que no es casualidad,

que ha venido precisamente a buscar a su familia.

Es que es de coña que sus hijos

trabajen con él como si no pasara nada.

Vamos a hacer una cosa:

investiga a Gabriel Campos, pero deja a la familia fuera.

De acuerdo. ¿Nacha y Elías han conseguido algo?

Nada de nada.

Habrá que hacer trabajo de pico y pala.

Que vayan buscando puerta a puerta algún testigo

y esperemos que Científica nos dé algo más.

Vale, también voy a investigar a Dimas,

a ver si es quien creo que es.

Adelante.

Siento interrumpir, me dijiste que te avisara a las 20:00.

Es verdad, le prometí a mis suegros

que iríamos a recoger a los niños a las 20:30.

¿Vais a ir juntos?

Sí, vamos a cenar a su pizzería favorita.

A ver qué tal el experimento. Seguro que sale bien.

Sí, porque la idea fue de Antonio.

¿Ah, sí?

No quería decir eso.

¿Fue idea tuya o no? A ver cómo sales de este jardín.

Sí, la idea fue mía. Pero tenía dudas, como tú.

Que es broma, Emilio.

Antonio solo me animó.

Pues se lo diré. Le hará ilusión que le hicieras caso.

Os dejo, que vais apurados. Hasta mañana.

Adiós, Claudia. ¡Gracias, Claudia!

¿Qué, nerviosa?

Sí, un poco. ¿Se me nota?

No, no se te nota. Lo que ocurre es que yo sí estoy nervioso.

¿A mí se me nota?

No se te nota nada. Vamos, ni un poquito.

Bueno, pues arreando,

que es gerundio. (MERCHE RÍE DÉBILMENTE)

240 caballos de potencia. Esto arranca el cajero de un tirón.

-¡Como te despistes, arrancas el edificio entero!

-¿De quién es? -¿Y yo qué sé?

-¿Qué quieres, que lo alquilemos con el DNI,

y lo paguemos con tarjeta, para dejar pistas?

-Qué más da, vamos a cambiar la matrícula.

-Pero cualquier cámara o persona que nos vea...

no nos podemos arriesgar a que nos relacionen con el coche.

-Lo que es un riesgo es seguir robando en el barrio.

-¿Cómo sabes si lo ha robado en el barrio?

-¿Dónde lo has robado?

-¿Qué más da de dónde lo haya sacado?

No te preocupes. Yo me encargaba del coche y aquí está.

-Un cochazo, por cierto.

-Sí. Lástima que no podamos quedárnoslo.

Nos podríamos ir a la sierra, meternos por el campo...

Un par de cañas y a pescar a cualquier pantano.

-¿Qué pantano ni pantano?

¡A ver si bajamos al mundo real!

-De verdad, Luis, eres un aguafiestas que no veas.

-¿Con este coche vamos a arrancar un cajero de cuajo?

-El cajero no está incrustado en la pared.

Es como los que hay en el vestíbulo de un banco,

está enganchado a la pared solo por tornillos.

Utilizaremos ganchos, cinchas de amarre

y utilizaremos bien el tensor. -¿Cuánto tiempo?

-Un minuto para estampar el coche contra la puerta,

otro minuto o dos para rodearlo con las cinchas y tensarlas bien,

otro minuto para dar zapatilla y arrancar el cajero

y un minuto más para meterlo en el maletero y tirar millas.

-Cuatro, cinco minutos como mucho.

-Pero necesitaremos otro coche. No vamos a ir todos en el mismo.

-Sí, debemos separarnos cuanto antes. Lo que hacíamos en México

es que el conductor iba solo y los otros, cada uno por su lado.

-O sea que en México, ahí es donde has estado este tiempo.

-En México y en muchos sitios.

Si te busca la Interpol tienes que moverte mucho.

-¿Entonces qué falta? ¿Las matrículas y qué más?

-Asegurar la bola de remolque.

-Como se rompa mientras tiramos del cajero, nos quedamos en pelotas.

Y hay que darle una mano de pintura para despistar a la policía.

No sea que el dueño haya denunciado el robo.

-Pintar un coche lleva tiempo.

-Hay pintura roja en espray.

-Eso va a quedar cutrísimo.

-Pero ¿qué más da? Si solo es para apañar.

¿Quieres dejar de poner pegas?

-Bueno, venga. Cuanto antes empecemos, antes acabamos.

-Que sepáis que me hace mucha ilusión

hacer esto con mis chavales.

-Pues a mí ninguna. Venga la matrícula.

-¿Se puede saber qué está pasando?

-No habrás venido con tu novia.

-¿De dónde sale este coche? -¿Has venido con Silvia?

-¿Lo habéis robado o no? ¡Es alucinante!

¿Qué lleva dentro?

-No hay nada, no te preocupes.

-No me digas que no me preocupe.

¿De dónde ha salido y cómo habéis entrado?

-Lo he robado. Tus hermanos no tienen nada que ver.

-Bien, pues cógelo y lárgate cagando leches de mi taller.

-No.

-¿Cómo?

-Que no. Que te pongas así no impresiona a nadie.

-Ricky, dile que se largue, o te juro que no respondo.

-Álvaro, escucha a papá. -Y no le llames papá.

-Cállate de una puñetera vez.

Tenemos que hacer unos apaños al coche para dar un golpe,

y no nos iremos hasta que no terminemos.

Me importa un rábano lo que te parezca,

pero cuanto antes empecemos, antes nos vamos.

¡A trabajar!

-Damián, es hora de cerrar.

-Oye, Boli, vete ya a la cárcel si quieres,

así llegas a tu hora.

-¿Te pasa algo?

-¿Por?

-Estás muy serio.

Si he hecho algo que te ha molestado o he hecho algo mal, dímelo.

-No pasa nada, no te preocupes.

-Es por tu hija, ¿no?

Lo siento, tengo la manía de ayudar a todo el mundo

y a lo mejor el mundo no necesita mi ayuda.

Vamos, que soy un "pesao".

(DAMIÁN) -Que no, hombre.

No te preocupes, que no pasa nada.

Y si estuviera enfadado con alguien, sería conmigo mismo.

-¿Por qué?

-Mi hija está en un sanatorio mental.

Un buen padre no permitiría que a su hija le pasara esto.

Le he fallado.

-Ya.

Todos cargamos con culpas.

No conozco a nadie que no cargue con alguna.

-Puede que lleves razón.

En esta vida, de una forma u otra todos somos culpables.

-Tú no has fallado a tu hija.

No tenías ninguna mala intención.

En cambio, yo...

Yo era un delincuente

que encima alardeaba de ello.

-Pero te has arrepentido.

-He pedido perdón a Dios.

Pero a las víctimas, no.

-¿Y por qué no lo haces?

Has saldado tu deuda con la sociedad,

has estado en la cárcel.

(EXHALA CON FUERZA)

-Hay ciertos delitos...

que no descubrieron.

-¿No fueron descubiertos?

(Música sombría)

-La policía lo investigó,

pero nunca me relacionaron con ello.

-¿Con qué delito exactamente?

-Nunca lo he confesado, y si no hay confesión...

no hay arrepentimiento y no hay perdón.

-Bueno, cuéntamelo a mí. Seguro que te sientes mejor.

-Damián, tú eres mi amigo. Si tengo que confesar eso

lo confesaré ante un cura, ante un juez

o ante las personas a las que hice sufrir.

Pero no quiero ir otra vez a un juicio ni volver a la cárcel.

-Cuéntamelo, anda. Te va a hacer bien.

-Iba con dos personas...

Esa noche nos drogamos

y bebimos, aunque te aseguro

que nada justifica lo que hicimos.

-¿Qué pasó esa noche?

-Es mi carga.

No está bien que cargues tú con ella.

-A lo mejor no eres tan culpable como crees.

Puede que esos dos tipos te llevaran

y te obligasen a hacer algo que tú no querías, ¿no?

¿Quiénes eran esos dos?

(Campanilla de entrada)

Perdona, pero está cerrado.

-Aquí dice "abierto". -Pero está cerrado.

-Pues me vais a atender ahora, ¿estamos?

¡Levanta las manos! ¡Tú levanta las manos también!

-Vete tranquilo, chaval. -¡Cállate la boca!

Y no me cabrees, que estoy con el mono y se me va la pinza.

Así que no me lieis porque os pego un tiro a cada uno,

a ti y a ti.

-O sacáis el coche o llamo a la policía.

-Álvaro, ¿no estás exagerando?

-Has entrado a la fuerza en mi taller

y estás convenciendo a mis hermanos para algo.

-No nos ha convencido, estamos aquí porque queremos.

Y no hemos reventado la puerta,

usé la copia de llaves que hay en casa.

-Debería reventarte la cara.

-¿Esa quién es?

¿Esperáis a alguien? -Deberíamos abrir.

-Ni hablar. -Escucha.

Vamos a decir que eres mi amigo. Si no abrimos,

María, la vecina, sospechará y llamará a la policía.

Álvaro entiende que yo quiera estar con una amiga,

acompañarla. No necesito que me acompañen,

no necesito que nadie deje de hacer sus planes,

no necesito que nadie me tenga compasión.

-Me pidió renovarle la receta de sus ansiolíticos.

No se estará enganchando.

No creo. Pero me extrañó que me lo pidiera a mí

y no a su psiquiatra.

Me dijo que no había conseguido cita.

No lo sé. Me sonó...

¿A excusa?

¿Cómo acabaste en la trena tú?

-Las malas compañías.

-Es muy fácil echar la culpa a otro.

Algo harías tú también.

-Claro. Y ahora me toca pagar por ello.

Pero a veces uno elige el mal camino

porque otros se lo enseñan.

-¿Y quién te lo enseñó a ti?

-José Manuel López.

-Me siento un miserable, mamá.

-He llegado a un acuerdo con él.

-Tenemos que denunciarle y sacar a Ricky de Madrid.

Buscaremos una coartada.

-Pero ¿has visto la influencia que tiene sobre Ricky?

¿Te los imaginas a los dos en la cárcel?

No. No, no, no,

no podemos permitirnos que detengan a Ricky.

Hijo, por favor, trágate tu orgullo esta vez.

Por favor.

-Buenas noches, ¿qué le pongo? No, nada.

He venido a hacerles unas preguntas.

Como la veía de paisano.

Dimas. ¿Ha vuelto a venir por aquí?

¿Qué pasa, que parece que le buscan mucho?

¿A cometido algún delito?

-Eh, ¿qué haces ahí? -¡Nada, nada!

-¡Al suelo, me cago en mi vida!

¡Al suelo los dos! ¡Contra la pared!

¿Qué ibas a hacer? -¡Nada!

¿Qué ibas a hacer, hijo de puta? ¿Qué es esto?

¿Me ibas a pegar un tiro?

-Damián no es violento.

-Mis cojones. ¿Y esto qué?

-Siempre que vengo a esta hora está abierto.

-Sí, pero hoy está cerrado. ¿Qué pasa,

que ahora la policía se dedica a mantener los bares abiertos?

-Ricky, cállate un poco.

¿Qué queréis?

-Tu hermano debería aprender modales.

Así no se trata a la gente.

¿Qué tienes que ocultar que te raya que haya un poli en tu bar?

-A ver si llega pronto tu camello

y te vende una sobredosis.

A ver si es verdad y te mueres,

porque el mundo estará mejor sin una mierda como tú.

-¿Y qué tal va a estar el mundo sin ti?

¡Curilla, reza algo, que tu colega lo va a necesitar!

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Servir y proteger - Capítulo 530

11 jun 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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