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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 523 - ver ahora
Transcripción completa

Hay rivales que no soportan mis envites.

¿Piensas que fui demasiado agresiva contigo el otro día?

-Me lo tomé con mucha deportividad. ¿Y sabes qué? Aprendo rápido.

Ya sé que en la política el deporte nacional

es despellejarse vivos unos a otros.

-No entiendo cómo se puede poner verde a alguien

y luego irse juntos de cañas.

-Conociéndola como la estoy conociendo,

me conviene mucho más tenerla como amiga que como enemiga.

-Dios no quiere que salga todavía de la cárcel.

Tengo que cumplir una misión.

-No sé qué más podemos hacer para convencer a ese tío.

-Tráigame un plan y le pagaré. -El encargo está en marcha,

será hoy y será rápido, como pediste.

-Cuando me ofreciste el trabajo yo no estaba preparado,

pero me he dado cuenta de que he acabado una etapa,

y es el momento de salir y reparar todo el mal que he hecho.

¿Sigue en pie lo de trabajar contigo en la ferretería?

Damián me dijo que hace tiempo

lo había contratado para localizar a un moroso,

pero cuando he entrado ha actuado como si fuera un cliente,

y me ha contado una milonga

de unas reformas en casa de su madre.

Y no cuela.

-No me gusta lo que estás insinuando. -Ni a mí que mientas a la policía.

-Iriarte es un cliente, te estoy diciendo la verdad.

No te conviene volver a aparecer por aquí.

-¿Por qué, Damián?

-Bremón tiene la mosca detrás de la oreja.

-Sigo siendo el padre de tus hijos.

-Ellos no quieren saber nada de ti, Gabriel, y yo tampoco.

-Buenas. -Hola, María.

-¿Qué le pasa a Elías?

Está haciendo de actor para un "docushow".

¿Y lo está haciendo muy mal?

-Según Silvia, lo está haciendo fatal.

Yo no he dicho eso, Álvaro. Elías está dando el do de pecho,

lo que pasa es que la presentadora es puntillosa.

Si quieres encontrar a Sara, trabaja en Transportes Quintero,

búscala allí. -Fantástico, eso sí me vale.

Has ascendido de forma fulgurante,

de servir tras la barra a tener despacho propio.

-Este no es mi despacho, es el de mi jefe,

el señor Fernando Quintero, ¿lo busca a él?

-No, no, a ti. -¿A mí? ¿Por qué?

-Porque mi próxima película es un musical

y quiero darte un papel.

-Necesito un préstamo, estoy más pelado que una rata.

-Largo de mi casa, ¡largo de mi casa!

Eres un desgraciado y un malnacido. ¡Que te largues!

¡Fuera! ¡Fuera!

(Música emocionante)

Estás muy callado desde que te has levantado.

-Estoy agobiado con el programa de televisión, con el "docushow".

-Es normal que estés nervioso,

es como los concursantes que van a la tele,

que se ponen nerviosos pensando que los ve mucha gente

y no atinan ni con las respuestas más fáciles.

-Por eso estoy yo agobiado,

porque no quiero hacer el ridículo delante de una cámara,

y que me pongan como un memo en internet.

-Como un meme. -Se dice memo de toda la vida.

-No te preocupes, tú no vas a quedar mal.

Estás guapísimo y eres un pedazo de profesional.

Buenos días, Paloma, ¿cómo vienes tan temprano?

-¿Qué pasa, jefa? ¿Y esa cara? ¿Qué ha pasado?

No se habrá borrado todo lo que grabamos ayer.

-No, está todo. -Entonces, ¿qué ocurre?

-Que mi jefe lo ha visto, ese es el problema.

-¿Y? -Que no le ha gustado nada.

Me ha echado una bronca del 15.

-¿Por qué no le ha gustado? -Dice que es soso, que no hay nada,

que no tiene emoción, acción ni suspense.

Que si es lo único que sé hacer, que me echará a la calle.

-¿En serio, te ha despedido? -Casi.

Le he rogado una última oportunidad, y me ha dado un día más,

Elías, necesito grabar algo con Pepe, algo que valga la pena, por favor...

-Lo siento muchísimo, pero ya te lo dije ayer,

el día a día de un policía es lo que viste.

Las persecuciones espectaculares es algo excepcional.

Aparte, no es como en las películas, es muy rápido, no te das cuenta.

-Ya lo sé, yo solo quería grabar el día a día de un policía

normal y corriente como tú.

Pero se ve que soy tan desastre que no lo he conseguido.

-A lo mejor yo no soy fotogénico, no tengo gracia.

¿Por qué no hablo con el comisario?

Seguro que te encuentra alguien más capaz que yo, con más salero.

-Lo que pasa es que ya tengo mucho material contigo,

no puedo desperdiciarlo, y no hay tiempo,

solo tengo un día, tiene que ser contigo.

-Es facilísimo encontrar cualquier otra persona,

yo no doy más de mí para esto.

-Una cosa, Elías,

que la muchacha se está jugando su puesto de trabajo,

a ver si puedes ayudar un poquito.

-¿Qué tendría que hacer? -¿En serio? Gracias, Elías.

Le he dado muchas vueltas, toda la noche he pensado en ello,

creo que sé cómo podemos salvar el "docushow".

-Pues os dejo hablando que tengo un cliente en la terraza.

-No, no, tú no te puedes ir, porque tú vas a intervenir también.

-¿Yo en la tele? No. -Sí, sí.

-Que no. (AMBOS) Que sí.

-Justo ahí llega mi equipo. Te presento: María, Pepe.

Pepe, el cámara. -Encantado.

-¿Qué pasa, Pepe? -¿Qué hay?

-¿Empezamos, nos ponemos a ello?

-Yo tengo un cliente en la terraza, ¿puedo atenderlo?

-Dos minutos, pero rapidito. -Voy.

-¿Preparado?

-¿Qué madrugador? -No te creas,

he terminado de currar ahora.

¿Te puedo pedir un descafeinado y unos churritos?

Me los como y me meto a la cama.

-Ahora mismo te los traigo. -Muchas gracias.

¿No ha visto que la mesa está ocupada?

-¿No te acuerdas de mí?

¿Tú madre no te ha dejado ni una mísera fotografía mía?

Sí que está resentida conmigo, sí.

Gabriel, tu padre.

Es normal que no me reconozcas,

la última vez que nos vimos eras un renacuajo.

-Mira, lo que estás diciendo no tiene ninguna gracia.

O te piras ahora mismo o la vamos a tener bien gorda.

-Sigues siendo igual, teniendo ese carácter.

Ya de pequeño te hacías respetar, cuando querías algo lo cogías.

Dime una cosa, ¿has aprendido a nadar?

Una vez te llevé al río y casi te ahogas,

te dije que te quedaras en la orilla, pero tú como no hacías caso a nadie,

no me diste tiempo ni a quitarme los zapatos para salvarte.

¿Todavía conservas la medallita del Niño Jesús que te regalé?

¿La que te dije que no te quitaras nunca?

-Al día siguiente desapareciste. -Sí, bueno...

No me quedó más remedio,

había gente peligrosa

que quería haceros daño a vosotros para joderme a mí.

-Pero ¿qué me estás contando?

¿Quién te crees que eres para hacer y deshacer como te da la gana?

¿Qué es lo que quieres?

-Posiblemente saludar a mi hijo,

y decirle lo orgulloso que me siento de verlo hecho un hombretón.

Pero no me has contestado.

¿Todavía conservas la medalla?

-¿Cómo quieres que guarde eso?

Mamá me dijo que tirase todo lo que tenía que ver contigo.

Además, estaba rota.

-No, no estaba rota.

Estaba partida por la mitad.

La otra mitad la guardo yo.

-Hombre, Dimas, ¿has encontrado ya trabajo?

-Está complicado, pero sigo insistiendo.

Cuando uno quiere algo,

no lo deja nunca de lado. -Eso está muy bien.

¿Vas a tomar algo? -No, simplemente estoy hablando

con el chico este, que es el dueño del Moonlight,

a ver si consigo que me eche un cable.

-Venga, a ver si hay suerte. -Gracias.

-¿Dimas? -Bueno...

Metí una trola para sacar información del pub,

y de vosotros.

Le dije que trabajaba en hostelería. -¿Has venido para quedarte o...?

-Me gustaría, pero no podrá ser.

Todavía tengo asuntos pendientes con la justicia, y...

Hay gente que quiere matarme y por eso utilizo un nombre falso.

-¿Dónde has estado todo este tiempo. -Pues por ahí,

en el extranjero dando tumbos, para aquí y para allá.

Y sobre todo...

trabajando en barcos mercantes, cruceros...

Pero ahora tengo la posibilidad de establecerme en Marsella

con un muy buen negocio, y antes quería pasar a veros.

-¿Te ha visto la mamá? -Sí, sí.

Pero me ha echado como a un perro.

Entiendo que ella no quiera verme,

pero espero que tú y tus hermanos sí queráis hacerlo.

-Solo has venido para eso.

-Y para...

y para ver si tal vez podrías echarme una mano

para llegar hasta Marsella y pasar los primeros días allí.

¿Estarías dispuesto a ayudar a tu padre?

Sé que tu madre te habrá contado cosas terribles de mí,

y me gustaría que supieras mi versión.

Sé que hice cosas malas en el pasado, pero estoy totalmente arrepentido.

Entonces, ¿vas a ayudarme?

-Cariño, necesito que tengas muchísimo cuidado ahí fuera,

quiero que vuelvas sano y salvo. -Lo tendré, mi amor.

Porque te quiero mucho,

y quiero que pasemos el resto de la vida juntos.

-Corta, Pepe, corta.

-¿Qué tal? -Bien, muy bien.

Chicos, está genial, ¿verdad, Pepe?

Está muy bien, pero vamos a hacer otra más

porque le podemos dar un poquito más de sentimiento.

-¿Más sentimiento? Pero si lo he llevado al límite,

si parezco un trilero, me siento un delincuente.

-Ella sabe más que nosotros de esto. ¿Tú qué sugieres?

-Por ejemplo, cuando tú le hables, ¿puedes mirarle fijamente a los ojos,

y hacer que se te salte una lagrimilla?

-Que no nos vamos a la guerra. -Elías, es que es televisión,

ya te lo he dicho.

Si tu mujer se despide de ti después de tantos años juntos

como si fuera el primer día, le va a dar a todo mucha más chispa.

-Pero nosotros no estamos casados,

y no llevamos tanto tiempo juntos, solo unos meses.

-Eso es un detalle sin importancia,

que el espectador no tiene por qué saber.

-Pero ¿no queréis contar el día a día de un policía normal?

-Eso también, pero no hay que olvidar la regla de oro de la televisión,

que es ganar audiencia, ¿verdad, Pepe?

Entonces, tenemos que hacer que los espectadores empaticen con vosotros,

y vosotros debéis hacerles creer que sois una pareja que se quiere.

Una pareja que sufre.

-De verdad, que yo no sé hacer esto.

Si quieres repetimos lo de ayer, pero nada más.

-Vale, si te vas a poner así, ya me espabilo con lo que tengo.

Y rezaré para que mi jefe no me eche.

Recoge, que nos vamos, Pepe.

-Espera un momentito.

Elías, que tú tienes tu puesto de trabajo fijo,

pero la chavala se lo está jugando. Mira cómo está el paro juvenil.

Vamos a ver si podemos ayudarle un poquito más.

-Pero si la estoy ayudando.

Es una tortura despedirnos con este drama todos los días.

Yo soy policía, yo no soy actor.

-Si no vais a grabar nada más aquí yo me vuelvo a la faena,

que me queda mucho. -María, es que eso es perfecto.

Claro que sí, una mujer trabajadora

que lucha por sacar adelante su negocio, despide a su marido

que se va a luchar contra el crimen.

Es justo lo que necesitábamos, ¿verdad, Pepe? Claro que sí,

dos luchadores complementarios, aunque independientes.

Elías, no hace falta que llores si no quieres.

¿Os gusta más así? -Mucho más.

-Vale. -¡Genial! Vamos a ello.

Tú primero hace una cortinilla, sigues a Elías hasta la cocina...

Y vosotros, vamos a primera. -¿Allí?

-Sí, allí, y sobre todo mucha emoción,

mucho sentimiento.

Perfecto, María. (ELÍAS MUSITA UN REPROCHE)

-¿Tú crees que es prudente estar aquí en el pub?

-Sí, hombre, sí.

Guardamos dinero aquí y en casa, pero allí está la mamá,

así que no es plan.

-Menudo negocio que tenéis, este local está muy bien.

-Esto es para que veas, que a pesar de que nos abandonaste,

hemos salido adelante.

-Y no sabes lo orgulloso que estoy.

-Esto es la recaudación semanal por la venta de alcohol,

es lo que estaba haciendo esta noche, recaudarlo.

-Muchas gracias, Ricky,

no sabes lo que esto significa para mí.

Y te prometo que te lo devolveré.

-¿Qué está pasando aquí?

-Una emergencia.

-Hola, Luis.

-¿Qué está pasando aquí?

- Nos han dicho que habéis reservado la sala de interrogatorios

y que queríais hablar con mi compañero y conmigo.

-Sí, vamos a grabar el interrogatorio a un sospechoso,

así le daremos más empaque al "docushow".

Necesitamos crear un gran momento de tensión.

-No tan de prisa, hoy en el calabozo solo tenemos un carterista

y un trilero, y no creo que se presten a ello,

no creo que quieran mostrar el careto.

Lo sé, hablé con ellos y no ha habido manera,

pero ya lo hemos solucionado. -Ah, ¿sí? ¿Y cómo?

-Lo hará un policía de esta comisaría,

uno que tiene gran experiencia en el trato con detenidos.

-Muy buenas. -Hola, ¿qué haces aquí?

-Me han prometido dos entradas para el fútbol.

-No se preocupe, la cadena se las manda a casa hoy mismo.

Siéntese aquí, por favor. -Muy bien.

-Pepe, puedes ir encuadrando.

-Paloma, ¿podemos hablar un momentito?

-Sí, claro.

-¿Quieres contratar a Merinero para hacer de delincuente?

Es un señor muy formal, va a quedar ridículo.

-Yo creo que lo hará genial porque está muy motivado.

-No, yo no lo creo.

Paco es uno de los policías más conocidos de este barrio.

-Pixelaremos su rostro para preservar su identidad.

Aquí tenéis el guion, echadle un vistazo, y me decís.

-A ver, a ver...

El Pelas, o sea...

¿Tú vas a hacer de un quinqui que roba coches?

-Sí, el jefe. -Exacto.

Y le llamaremos el Pelas, porque de chaval quería ser taxista.

-Perdona, ¿me podéis llamar el Turbo que me gusta más?

-Por supuesto. Y vosotros, tú harás de poli malo,

y tú de poli buena. Quedará de lujo, ya lo veréis.

-¿De verdad esto es un reportaje?

-Si queréis hacer una película, mejor llamáis a actores.

-A ver, esto es un "docushow".

Vosotros haréis lo de todos los días,

pero en lugar de interrogar a un sospechoso,

interrogaréis al agente Merinero.

¿De verdad creéis que un "docushow" no se falsea nada?

-Ya, pero eso del poli bueno y poli mala es muy de película,

nosotros aquí eso no...

-Yo solo quiero que el espectador empatice y valore vuestro trabajo.

Y para eso hay que darle más emoción, ¿verdad, Pepe?

Eso es lo único, más emoción,

porque nos guste no, eso es lo que engancha a la audiencia.

-¿Qué entiendes tú por darle emoción a un interrogatorio?

-No sé, un golpe en la mesa o una discusión entre vosotros,

por ejemplo, lo que se os ocurra.

-No vamos a dar golpes en la mesa, no somos mandriles.

A mí se me ocurre que dejemos esto y hagamos cualquier otra cosa.

-No, que yo quiero mis entradas.

(Teléfono)

-Te llaman, Elías, cógelo.

-¿Sí?

¡Vaya por Dios! Sí, vamos para allá.

-En el supermercado El Globo, han trincado al Latas robando.

-¿Ese tío no aprende? Mira, nos tenemos que ir.

-Lo siento, tenemos que detenerlo. -¿Una detención en directo?

¡Madre mía, esto va a ser un bombazo!

Pepe, espabila, por favor. ¡Esperadnos! ¡Pepe, corre!

¡Esperadnos!

-Adiós entradas. Bueno, me voy a comprar un bollito.

-¡Dame eso!

-Aunque no lo creas, tenía muchas ganas de verte.

-Pues yo a ti no.

¿Qué es esto?

-Necesita algo de dinero hasta que se instale en Marsella.

Nos lo devolverá. -¿Tú te lo crees?

Como se nota que casi no lo conociste.

Me daba palos para quitarme el poco dinero que me daba la mamá.

-Esa era otra persona, no la de ahora.

Y ha pasado mucho tiempo desde aquello, hijo.

-No me llames hijo que no te lo mereces.

Eres un ladrón y solo te importa el dinero.

-Por lo que me ha dicho Ricky,

a vosotros también os gusta mucho el dinero.

De tal palo tal astilla.

-Solo hay una cosa que me alegra de volver a tenerte delante,

poder decirte a la cara,

que a pesar de las palizas, tienes un hijo maricón,

y que se alegra de serlo.

-De verdad que siento mucho todo lo que te hice,

pero era otra época, la sociedad no estaba preparada para esas cosas,

la gente pensaba de manera diferente y yo también.

-Me da igual lo que digas,

me da igual lo que digas, vete y no vuelvas.

-Luis, por lo menos escucha... -¡No te metas!

Hiciste muy bien en abandonarnos, así no hemos tenido que aguantarte.

Hemos vivido sin ti y vamos a poder seguir haciéndolo.

-Veo que has salido a tu madre.

Pero no te preocupes, no volveré a molestarte.

-Papá, espera...

-Todo está bien, Ricky.

Y gracias.

-Te has pasado un poquito, ¿no? -Es un mentiroso y un cínico.

Tú eres idiota por dejarte manipular.

Lo único que quiere es esto, nuestro dinero.

-¿Y si ha cambiado qué?

Yo creo que deberías darle una oportunidad.

-Dame la llave de la caja.

-¿Para qué la quieres? -¡Dame la llave de la caja!

Creo que hoy no vas a tener tentaciones de ayudarle.

Vamos a casa. Venga, tira.

-Acabamos de ser testigos de una detención espectacular.

La policía ha detenido a un criminal muy muy peligroso,

apodado el Latas.

Conocido por haber robado valiosas latas de conserva,

en diversos establecimientos de Distrito Sur.

En esta ocasión había escondido 50 latas de conserva

en una caja de cartón,

y quería hacerlas pasar por botellines de agua mineral.

Afortunadamente, la policía estaba en el lugar de los hechos,

y lo ha detenido en ese preciso momento.

-Pero, ¿qué dices, tronca? Si han sido los seguratas del súper.

-Cállate que me tienes contento, deja de hacer el gilipollas.

-Corta, Pepe, corta.

-¿Cómo que "corta"? ¿Por qué no sigues grabando?

-Es que esto es una mierda.

Solo tengo dos policías saliendo de un edificio

con un panoli esposado,

al que han retenido los guardias de seguridad del supermercado.

No habéis hecho nada, el trabajo lo han hecho ellos.

-Es lo que hay, ya te dijimos

que las persecuciones y detenciones espectaculares

son excepcionales, y menos mal.

Venga, tira. -¡Espera un momento, por favor!

¿Podemos hablar un segundo?

Con una detención así no vamos a ningún sitio.

Pero si ha salido impecable.

No ha habido daños materiales, ni heridos, ni resistencia.

Impecable. -Ya, pero esto es televisión

y necesitamos darle acción, darle tensión,

la gente quiere más, más... -Emoción, sí, ya lo has dicho.

-Entiéndelo. Además le restamos mérito a la policía,

porque parece que cualquiera puede hacer este trabajo.

-No, cualquiera no puede hacerlo, que nosotros estamos para garantizar

el ejercicio de los derechos y las libertades.

Y nos formamos durante muchísimo tiempo para realizar este trabajo,

y si lo podemos hacer sin alborotos ni escándalos ni problemas,

mucho mejor. -Sí, que yo lo entiendo,

pero ¿qué os costaría hacer un buen placaje?

¿O una persecución, aunque sea cortita?

-Eso no, puede haber víctimas, puede haber heridos inocentes, no.

-Y puede poner en peligro la vida de los agentes.

-No veo peligroso que este corra cien metros y vosotros lo atrapéis.

¿A que no le importa a usted?

-Correr cien metros y atraparlo, eso es una insensatez,

si la gente quiere acción, que vaya al cine.

-No, además estoy segura de que Pepe ya tiene buen material en la cámara.

-Es soso y es aburrido, lo veréis con vuestros propios ojos.

-¡Eh!

-¡Graba, Pepe, corre!

-¡Quieto, policía!

-¡Latas, venga, hombre!

Arriba.

-Gracias, Merinero. -¿Tú eres tonto?

¿Quieres que el juez te aumente la pena?

¿No te basta con ser reincidente?

-Vamos para comisaría que ya está bien de cachondeo.

-Espérate un momento. ¿Lo tienes todo grabado?

¡Ay, al fin algo de acción!

-Podía haber resultado alguien herido.

-Pero no ha pasado nada. -Perdona, ¿cómo qué no?

-No se preocupe, tendrá sus entradas para el Bernabéu.

-¿Usted cree que la policía va a actuar así

por dos entradas de fútbol?

Merinero ha actuado porque es un policía preparado,

y con valor.

-Pero a ojos del público se convertirá en un héroe.

-Sí, lo que tú digas.

¿Nosotros podemos irnos ya? -Vosotros sí.

Pero el agente Merinero todavía no, me gustaría hacerle una entrevista,

y nos diga cómo se siente después de esta gran detención.

¿Le parece bien?

-¿Las entradas son para el palco, con comida y esas cosas?

-Por supuesto. -Pues hacemos la entrevista.

-Genial.

Estad tranquilos que no le diré a nadie que el Latas casi se escapa

por un pequeño descuido. -Todo un detalle.

¡Venga, tira! -Lo mismo digo yo.

-Entonces... Digamos que...

-Ya estamos los tres, ¿qué pasa?

-¿Has podido dormir algo? -Lo justo.

Mira, si me hecho venir por lo que pienso,

te aseguro que no he cambiado de idea.

-¿Alguien me puede decir de una vez qué está pasando?

-Nuestro padre ha vuelto a Madrid.

-Es una broma, ¿no? -No, hemos estado hablando con él.

Bueno, yo he hablado con él,

porque Luis lo que ha hecho ha sido ladrarle.

-¿Y cuándo ha sido esto? -Por lo que sabemos,

ha ido un par de veces a casa a hablar con la mamá.

-Y ella lo ha echado a patadas y lo ha tratado a voces.

Ayer les oí discutir, y cuando le pregunté,

me dijo que había discutido con el del tercero, no te digo...

-Esta mañana ha ido a La Parra mientras Ricky estaba desayunando.

-¿Y qué te ha dicho? -Nada, que estaba de paso.

Se va para Marsella y quería ver cómo estábamos.

Bueno, y... si le podíamos dejar algo de dinero.

-Eso es lo que quiere de nosotros, el dinero.

Ha ido en plan víctima y tú te lo has tragado.

-No, se acordaba de un montón de cosas de cuando éramos niños.

-Ah, ¿sí? Pues si tanto nos echaba de menos,

¿por qué ha venido cuando le van mal las cosas?

Solo quiere pasta, no ha cambiado. -Sí que ha cambiado.

Si no, habría explotado con la cantidad de mierda

que le ha soltado Luis.

Y yo he visto que estaba bastante afectado.

-¿Cuándo has hablado con él? -Esta mañana,

los he pillado en el pub, Ricky le iba a dar un fajo de billetes.

-Ah, muy bien, Ricky. Que no lo conoces de nada, tío.

Te la ha metido doblada, como siempre.

-¿Sabes lo que te digo? Que yo estaba allí,

y papá no es el monstruo que siempre me habéis pintado.

-He vivido muchos más años que tú con él,

y si Luis y yo te lo decimos será por algo.

-Sí, habéis vivido todo el tiempo que queráis con él,

pero yo no soy tonto, y sé calar a la gente,

y papá ha cambiado. -Pues yo nada más verlo,

me di cuenta perfectamente de que no había cambiado nada,

y seguía siendo el mismo.

-Si no hubiera cambiado te habría inflado a hostias

con todo lo que le dijiste. -Porque estabas tú delante,

hubiera sido una mala imagen si pretende manipularte.

-¿Cómo va a ser al mismo de siempre, si le da igual que seas gay?

-Lo único que quiere ese tío es nuestro dinero.

-A ti lo que te pasa es que estás resentido con él.

-Como para no estarlo, colega. -Mira, Luis, la gente puede cambiar,

¿te enteras? Y si no, mira este,

se ha pasado la vida robando coches y ahora los arregla.

Que tenga que poner este ejemplo... -A ver si te enteras,

¿crees que si la mamá le hubiera dado la pasta habría hablado contigo?

Claro que no. -¿Y por qué habló contigo

y no con Álvaro o conmigo?

-Porque eres mucho más vulnerable que nosotros,

y porque con Luis y conmigo no se atreve.

-Pero ¿por qué me decís esto?

Joder, que yo sé lo que digo, que yo estaba ahí.

¡Siempre me tenéis que tratar como una mierda!

¡Dios! -¡Ricky!

-Necesita asimilar las cosas.

-Y yo también.

-Yo lo único que quiero

es que ese hombre se vaya lo antes posible.

Nos ha hecho mucho daño y no quiero que vuelva a hacerlo.

-Anda, ven aquí, ven.

-¿Qué te parece la tortilla?

-No está mal, pero la de mi madre le da mil vueltas.

-No le digas eso a María si no quieres darle un buen disgusto.

-Una madre es una madre.

-Lo sé, y una amiga también es una amiga.

-Dejando de lado la tortilla,

¿qué te parece eso que hemos estado hablando sobre la incineradora,

crees que lo mejor es cerrarla para abrir un centro de tratamiento

y gestión de residuos ecológicos?

-Sí, hay algo que no funciona nada bien en esa incineradora.

-¿Crees que en tu partido apoyarán la propuesta?

-Espero que sí. -Pues entonces,

no sé si podríamos decir que estamos ante...

un futuro primer pacto de gobierno o algo así,

no sé si deberíamos decírselo a nuestros directores de campaña,

para que lo comuniquen a los votantes.

-Fernando, ¿estás siendo un poco iluso?

Los votantes no tienen por qué enterarse de nada.

-¿Y por qué no?

-Yo he venido aquí a conocerte personalmente,

porque es lo que hago con todos mis rivales políticos.

He visto que en el barrio te tienen mucho cariño,

y que tienes un buen caladero de votos.

Pero eso no es suficiente. -Vaya.

Parece que le han abierto la jaula a esa que llaman la Triburona,

y se ha presentado de repente.

-Tengo más experiencia que tú.

Y deberías escuchar mi consejo:

olvídate de todo esto,

y dedícate a tu negocio de transportes.

-Perdona, perdona, perdona...

¿Me estás amenazando? -¿Amenazando? Fernando...

Amenazando.

Es una advertencia.

-No me asustas, Isabel.

Y aunque tengas mucha más experiencia que yo,

no me da miedo enfrentarme otra vez contigo en un debate cara a cara.

-¿Por qué te empeñas en buscar problemas

y en arriesgar todo lo que tienes? Ahora tienes un negocio honrado,

dedícate a él y olvídate de todo lo demás.

-Ya te he dejado claro que si estoy aquí

es porque tengo la firme convicción

la intención de hacer todo lo posible para mejorar la vida de mis vecinos,

y de mi barrio, le pese a quien le pese.

Paty, te voy a dejar aquí dinero para que cobres cuando puedas.

Gracias. -¿Te vas?

-Sí, me voy ya, no te quiero hacer perder más tiempo.

Supongo que tendrás mucha otra gente

esperando para darle tus buenos consejos.

Que tengas buen día, Isabel.

-Comisario, ¿puedo pedirle un favor? ¿Has grabado lo que necesitabas hoy?

Sí, y creo que va a queda genial,

le he enviado el material a mi jefe y le ha encantado.

Me alegro, a ver si puedes dar una buena imagen de la comisaría,

y de la labor policial en general.

Seguro que sí: hay acción, hay emoción,

seguro que tiene buena audiencia, ya verá.

No dejes de a visarme cuando vayan a emitirlo, ¿de acuerdo?

Por supuesto.

Aunque, quizás haya algún retraso en la emisión.

Imprevistos, ya sabe.

Pasa. ¿Qué clase de imprevistos?

Resulta que a mi jefe

le ha gustado mucho nuestro protagonista,

y cree que le podemos sacar más partido.

Así que vamos a seguir grabando si a usted no le parece mal.

Claro que no me parece mal.

Pero no esperaba que nuestro protagonista

tuviera ese atractivo televisivo.

Sí, es muy natural y muy cercano, y da muy bien por cámara,

y queremos saberlo todo de él; de su trabajo, de su vida... Todo.

¿Él está de acuerdo? Totalmente.

¿En serio?

Al principio Elías no quería saber nada de este reportaje.

No le estoy hablando de Elías Guevara,

le estoy hablando del agente Merinero.

¿Cómo de Merinero?

Sí, él se ha convertido en nuestro auténtico protagonista.

Él capturó al Latas en plena fuga.

¿Me está diciendo que Merinero fue quien capturó al Latas?

Sí, fue una detención espectacular.

Pues me resulta muy extraño,

porque la última vez que Merinero detuvo a alguien

fue hace muchos años,

a un tipo que en la sala de esperas estaba montando escándalo

porque no quería guardar cola para renovar el pasaporte.

Tiene mucho carisma.

¿Y qué pasa con Elías, habéis prescindido de él?

Resulta que mi jefe ahora dice,

que quizá no es el perfil que estábamos buscando,

así que... sí, lo hemos descartado. Vaya con Merinero.

Sí, además tiene un gran corazón.

De hecho vamos a grabarle en casa de su madre.

Nos ha contado que cada semana va a verla, le lleva pasteles,

y juega a las cartas con ella y con sus tías.

¿No se lo había contado a usted? No, es que él es muy discreto.

Ya, es un policía con mucha garra.

Dispuesto a cumplir con su deber

y preocupado por el bienestar de sus mayores.

Tiene todo lo que necesitamos: garra y dulzura.

Ya le digo yo que va a enamorar a todo el mundo.

Y, por supuesto, los vecinos de Distrito Sur

van a sentirse orgullosos de que alguien así vele por ellos.

Ya veo. ¿Y qué puedo hacer yo por ti?

Necesito su permiso para hacerle librar el servicio

hasta que acabemos de grabar Lo tienes, por supuesto.

¿Seguro? Sí.

¿Tiene alguien de su talla para sustituirlo en el puesto?

Eso va a ser difícil, pero con dos agentes lo conseguimos.

Maravilloso. Muchísimas gracias, de verdad.

-¿Quiero algo más? -No, muchas gracias.

-Muy buena la tortilla, por cierto. -Muchas gracias.

Es nuestra especialidad.

¿Y ha conseguido resolver sus diferencias con Quintero?

-¿Por qué lo dices?

-Porque les he visto hablar muy tensos.

-¡Ah! Bueno...

En política siempre es así,

hay momentos de acercamiento y de alejamiento,

todo depende del tema que se trata, no te preocupes.

-Ya, tiene que ser duro.

-Sí, sobre todo cuando un amigo te apuñala por la espalda.

De tus enemigos lo puedes ver venir,

pero cuando ves que los palos vienen de tus filas...

-Ya, creo que te entiendo.

Yo ya no puedo con eso. -¿Quieres un consejo?

No te metas en política si no tienes un corazón de hielo.

-¿Y usted lo tiene de hielo? (RIENDO) -No, no.

No, por eso a veces lo paso tan mal. He tenido mis crisis, no te creas.

Pero cuando tienes esta vocación por el servicio público,

es imposible alejarse de la política.

-Ya.

Pues que le sea leve. -Gracias.

(Teléfono)

Sí.

¿Qué voy a hacer?

Trabajar para el partido, cosa que tú nunca haces.

¿Quintero? De Quintero me encargo yo.

Porque le voy a echar tanta mierda encima,

que la prensa va a tener carnaza para meses.

Sí.

Sí.

Te tengo que dejar. ¡Que te tengo que dejar!

Disculpe, soy Isabel Azcarate. -Marisa. Encantada.

-Encantada.

¿Usted es la antigua secretaria de Fernando Quintero?

-Sí. ¿Para qué quería verme?

-Quería hacerle unas preguntas.

Y si las contesta, podrá ganarse un buen dinero.

-Pero, bueno, ¿qué haces que no estás preparado?

Perdona, se me ha ido el santo al cielo.

Date prisa, tenemos que recoger las entradas

en la taquilla del teatro.

No sé nada de la obra, ¿es entretenida?

Por los comentario, parece que sí.

¿Quieres que te ayude? No, no.

Estaba leyendo el informe de la detención del Lata.

¿Sabías quién ha sido? No.

Nada más y nada menos que Merinero.

¿Merinero? (RÍE)

Por eso estaba inflado como un pavo en el vestuario.

Todos los compañeros le felicitaban, solo le faltaba firmar autógrafos.

Es por esto, ¿no? Y por algo que decía de un palco.

No sé nada del palco, pero a ver quién le aguanta ahora,

porque todavía hay más. ¿Qué?

Es una historia larga, mejor te la cuento de camino.

Sara, no te quedos hoy también hasta muy tarde, vete a descansar.

-Es que aún tengo trabajo pendiente.

-¿Qué es eso tan urgente que no puede esperar hasta mañana?

-Estoy haciendo un informe

sobre la intención de voto en las elecciones.

-Eso me lo envían todas las mañanas a primera hora desde el partido,

no pierdas el tiempo con eso. Déjalo todo y vete a descansar,

que ya es tarde. -No me importa, de verdad.

Ya he empezado. -Vamos a ver, Sara.

Hay algo que no entiendo, ¿tienes algún problema en casa

y por eso no quieres ir y pasas tanto tiempo aquí?

¿Qué es lo que ocurre, cuéntame?

-Es que...

hay un tema al que le estoy dando muchas vueltas,

y si trabajo pienso menos en ello.

-Me lo puedes contar por si te puedo ayudar en algo.

-No quiero molestarle con mis problemas.

-Sara, tú no me molestas con tus problemas,

estamos trabajando juntos, cuéntamelo.

-Bueno, me ha salido una oferta

para actuar en una película musical. -¿En serio?

-Carlo D'Agostino es un productor que me vio cantando en el Moonlight,

y le gustó mucho la actuación,

y quiere que tenga un papel muy importante en esa película.

-Pues esa es una noticia estupenda.

Muy buena noticia para ti, tendrás que estar contenta,

no sé dónde está el problema.

-Es que tengo miedo. -¿Miedo?

¿Miedo a qué o miedo por qué?

-Es que no sé si voy a dar la talla,

seguro que se presentan mil chicas mucho mejores que yo

y yo no tengo formación como cantante ni como actriz.

-Tampoco tenías formación como secretaria,

pero está aprendiendo muy rápido,

y estás haciendo un trabajo fantástico.

-¿Y después de la película qué?

El trabajo de actriz y cantante es muy inseguro.

-¿Qué estás queriendo decir?

-Pues que yo estoy aquí muy a gusto, estoy muy contenta,

tengo mi sueldo y creo que se me da bien.

-Sara, yo entiendo ese punto de vista,

pero me extraña, porque tienes la oportunidad

de conseguir un sueño.

Querrás perseguirlo.

Se te ha presentado esta oportunidad. A ti te gusta cantar, ¿no?

-Claro, a mí me encanta.

Anda que no me he imaginado veces ir a un programa con un jurado

y llego a la final.

-Entonces no te lo pienses más, mujer,

lánzate a la piscina,

si no, te vas a pasar el resto de tu vida

preguntándote qué hubiese pasado si lo hubieses hecho.

-Ya, pero estar aquí me da seguridad.

-Sara, un trabajo como este, de secretaria,

lo vas a encontrar en cualquier momento de tu vida,

sin ningún problema, te lo digo yo.

Pero una oportunidad como esta, no se te presentará tan fácilmente.

-Quizá tenga usted razón.

-Quizá no, te aseguro que tengo razón,

te lo digo yo, que me seguiré arrepintiendo el resto de mi vida,

de no haber hecho muchas cosas que debí hacer en su momento.

Créeme, no cometas el mismo error que yo.

Por cierto, si te dan ese trabajo, ese papel,

no sé cómo se llama eso en el mundo del cine,

y te vas a hacer famosa,

avísame con tiempo para buscarte una sustituta,

si no, vamos a intentar que puedas hacer las dos cosas,

¿te parece? -No creo que eso pase.

-Deja todo esto que ya lo apago yo.

-Hasta mañana, señor Quintero -Hasta mañana, Sara.

Que descanses.

-¿Se puede? -¡Vaya, qué sorpresa!

Pero ¿qué haces aquí? ¿Cómo estás, mujer?

Qué alegría más grande verte. ¿Cómo está tu madre?

-Tengo algo que contarle. -Eeeee... Vaya.

Me estás preocupando, ¿tiene algo que ver conmigo?

Pasa a mí despacho y hablamos tranquilamente.

-¿Tú sabes cuándo se va a emitir el reportaje?

-No tengo ni idea.

-Por un lado tengo ganas de verme en la tele, pero por otro,

como engorde diez kilos la cámara, miedo me da.

-Tú estás estupenda con diez kilos más.

No te hagas muchas ilusiones con el reportaje.

-¿Y eso?

-Me da a mí en la nariz que después de tanta tontería

y tanto mareo no vamos a salir.

-¿Y eso por qué? La despedida con las cebollas quedó fenomenal,

yo lloré y todo.

Y con la detención menudo escándalo se armó.

-Pues ahí empezó todo, con la detención.

Resulta que prefieren a Merinero que a mí.

-¿Merinero? -Sí, sí, sí.

Salió corriendo el Latas y se dio de bruces con él,

literalmente de bruces.

Y a Paloma eso le encantó.

Está obsesionada con él. -Pues te voy a decir una cosa,

entre merinero y tú no hay color, perdona.

-Eso díselo a los de la tele,

que están con él como locos, se han ido a merendar con su madre.

-Perdonadme por no contaros que vuestro padre había vuelto.

No sé, creí que era lo mejor.

-Tenías que habérnoslo contado para que estuviéramos alerta.

Cuando se le mete algo entre ceja y ceja

no para hasta conseguirlo.

-No puedes hacer como si no hubiera vuelto,

eso no lo hará desaparecer. -Ya, ojalá fuera así.

No estoy dispuesta a vivir el infierno

de cuando estaba con nosotros.

-Mamá, entiendo que quieras protegernos,

pero ya no somos unos críos, no puedes dejarnos al margen.

-Ojalá pudiera hacerlo, hijo.

Así os ahorraría muchos disgustos.

-El susto que me he llevado al verlo en el pub no me lo has ahorrado.

-Ya.

¿Está muy desmejorado, verdad?

-La vida le ha tratado fatal.

-La vida que ha llevado le ha pasado factura.

Se merece todo lo que le pueda pasar.

¿Creéis que ha vuelto por la pasta o por algo más?

-¿Tú qué crees? -¿Qué te pasa, Álvaro?

Estaba claro que solo ha venido por nuestro dinero.

¿Por qué has cambiado de opinión? -No he cambiado de opinión,

pero yo qué sé, Ricky insiste en que le ve ganas de cambiar.

-¿Y él qué sabe?

Era muy pequeño cuando vuestro padre se fue.

-Al parecer se quiere instalar en Marsella,

tiene un negocio esperándole -Eso es mentira seguro.

-Ya, pero el problema es que Ricky se lo cree todo.

-Eso es comprensible,

él no vivió lo que vivisteis vosotros,

y Ricky siempre ha buscado la figura de un padre,

-Seguramente.

Pero debería ser más prudente y no creerse todas las mentiras.

-Además, los tres le hemos contado todo lo que nos hacía y lo que pasó.

Por algo será. -¿Y dónde está ahora?

-No tengo ni idea.

-Míralo.

¿Dónde estabas, hijo? Estábamos preocupados.

-A vosotros qué os importa. -Cálmate.

Vienes un poquito alterado. -¿Cómo quieres que venga?

Os pasáis la vida calentando la cabeza con que la sangre tira,

y la familia es lo primero,

y ahora que viene el papá lo tratáis como a un perro.

-Si quieres le esperamos con los brazos abiertos,

como si no hubiera hecho nada.

-A mí me salvo la vida cuando casi me ahogué en el río.

Me acuerdo de pocas cosas, pero sí de esa.

-Ya, muy bien, muy bien.

¿Pero de dónde vienes? -¿A ti qué te importa?

-Pero ¿por qué no quieres contárnoslo?

-Muy bien.

Estoy buscando una habitación

para que papá se pueda duchar como Dios manda.

-Pero ¿tú estás loco? -Mira, no he venido a discutir.

Se me ha olvidado una cosa y ahora mismo salgo,

tengo que seguir mirando hoteles. -¡Ricky!

Ricky, no lo hagas, ese hombre es una sanguijuela.

-Ya decidiré yo si es una sanguijuela o no.

-¿En serio? -¿Qué te parece?

-¿Esta habitación para mí solo?

-Claro, te dije que buscaríamos un buen hotel.

No iba a dejar que fueras a un albergue o un sitio así.

-Si te digo la verdad, no me hubiera importado.

-Eres mi padre, no voy a dejar que vayas a cualquier lado.

No es el palacio de Buckingham, pero está limpio.

-Pues para mí esto es un palacio.

Después de tantos años acostumbrado

a vivir en camarotes cochambrosos,

y habitaciones llenas de chinches. -Eso ya se acabó.

Al menos, mientras estés en Madrid.

-Pues muchas gracias, hijo.

-¿Solo has traído eso? -Pues sí,

Ya ves,

después de tantos años dando tumbos por el mundo,

eso es lo único que me queda.

Hoy lo tienes todo y mañana desaparece.

-Te he traído esto por si necesitas algo.

Si quieres alguna cosa más te la puedo traer mañana.

-Ah, me he asegurado de que tenga bañera

por si te quieres dar un buen baño.

-Muchas gracias, es mucho más de lo que esperaba.

-Hola, Paloma. -Buenas noches.

-¿Qué tal, jefa?

¿Cómo va el "docushow" con el crack de Merinero?

-Hemos acabado de grabar ya,

y venía a daros las gracias, y a pediros perdón.

-¿Perdón por qué?

-Porque al final, las imágenes no se van a emitir.

-Anda. Bueno,

no tienes por qué pedirnos perdón.

Tú habrás hecho lo que tenías que hacer,

te jugabas el puesto de trabajo. -Es que cuando encuentras a alguien

a quien la cámara quiere, aunque sea de manera inesperada,

hay que seguirle, Elías.

-Tampoco nos tienes que dar ninguna explicación.

-Ya, pero quería hacerlo.

Además, he conocido a las tías y a la madre del agente Merinero,

y son encantadoras.

Solo os diré que he dejado a Pepe jugando al tute con ellas.

-Pobre Pepe...

De verdad, tampoco tendrías que haber venido hasta aquí.

-Pero quería agradecértelo.

-Paloma, yo no te he ayudado nada con el programa.

-Pero quería agradecerte tu trabajo como policía.

Porque en todo momento estabas preocupado por hacerlo bien,

y no porque hubiera una cámara delante.

-Es que yo soy muy mal actor.

Yo lo he intentado, pero no sé hacerlo.

-Ya. Es que casi le vuelvo loco,

pidiéndole cosas espectaculares, casi imposibles.

-¿Tú por qué crees que la gente no quiere ver la realidad,

que prefiere ver esas cosas espectaculares y esos shows?

-El porqué no lo sé.

Solo puedo hablarte de lo que da audiencia y lo que no.

-Por lo menos ha servido para que no pierdas el trabajo.

-Eso sí, me vuelvo a mi mundo del espectáculo.

Pero me voy muy contenta sabiendo que hay policías como tú,

y eso es lo que más importa.

-Gracias.

-Pues aquí os dejo. Muchísimas gracias por todo.

-Muchísimas gracias a ti, aquí nos tienes para lo que sea.

-Muchas suerte. -Igualmente, cariño.

-Un placer. -Igualmente.

-Al final ha resultado ser muy noble la muchacha.

-Pues sí, parecía que solo estaba pendiente de la audiencia,

pero ha sabido reconocer a un buen policía cuando lo ha visto.

Y yo valoro mucho la persona que hay detrás de ese policía.

-Siento mucho que te estén dejando tirado.

-Eso es normal, Ricky.

Ellos solo recuerdan a un padre violento y traidor.

-La verdad es que Luis me contó cosas terribles.

-Seguramente tiene parte de razón.

Pero tienes que saber,

que el odio nunca te deja ver las cosas con claridad.

Y tu madre y tus hermanos

jamás me perdonaron que tuviera que marcharme.

Por eso, quizá han exagerado las cosas demasiado.

-No sé. -Ricky, Ricky...

No estoy intentando justificarme, de verdad,

yo sé que fui un mal padre y un mal marido, pero...

Pero te aseguro que he cambiado mucho.

El tiempo y la distancia

me han dado una visión de la vida que antes no tenía.

Y no sabes lo que me alegro de que por lo menos tú me hables.

-A lo mejor con el tiempo, ellos vuelven a hablarte.

-¿Quién sabe?

-Bueno, te voy a dejar que descanses.

-Ricky...

Me alegro mucho de verte como un hombre hecho y derecho.

Alguien capaz de tomar sus decisiones

sin depender de nadie. Me gusta.

-Gracias.

Pero no te creas que es fácil. -Ya me lo imagino.

(GABRIEL RÍE)

Conociendo a tu madre, seguro.

Hay que pedirle permiso hasta para respirar,

es muy controladora. -Qué me vas a contar.

-Pero tampoco quiero hablar mal de ella, porque...

os ha criado a los tres, os ha sacado adelante,

y ha sabido mantener los negocios que yo puse en marcha.

-No solo ha mantenido los negocios que tú arrancaste,

sino que los ha hecho crecer.

Y ha arrancado los suyos propios. -Eso está muy bien.

-Pero mira...

No quiero que hablemos de trabajo,

quiero que celebremos que tú y yo estamos juntos.

Vamos a brindar.

Mira, de mi viaje por la Antillas.

-Bueno, papá, es que yo no...

-Vamos a brindar por nuestro reencuentro.

-Papá, yo no puedo beber, en serio.

-Pues si tú no bebes, yo tampoco.

Lo tiro, ¿de acuerdo? -A ver...

-Que no, a partir de ahora nos vamos a ayudar tú y yo.

Se acabó.

-Muchas gracias.

Me voy a marchar, creo que tengo que descansar un poco.

-Sí, vale.

¿Nos vemos mañana, entonces?

Hasta mañana. -Hasta mañana.

Yo creo que lo mejor es que le denunciemos,

así termina en la cárcel, que es donde tiene que estar.

-No es mala idea. Y que se pudra allí dentro.

-¿Seríais capaces de denunciar a vuestro padre?

-¿Él ha hecho alguna vez algo por nosotros?

-Es un ser despreciable y violento, Ricky.

-Buenas. -Hola, figura.

-Toni...

Toni, tu periodo de vacaciones no ha terminado todavía, ¿no?

Ya, he venido a darle un libro a Silvia que me había prestado.

Toni, ven un momento, por favor.

¿Estás seguro de que no hay ningún secreto

que pueda salir a última hora? -Completamente seguro,

Los periodistas ya lo han publicado todo sobre mí,

por eso me conoce tanta gente en el barrio.

-Mi consejo de que abandones esto

te ha entrado por un oído y te ha salido por el otro.

A ti te pasa algo con tu familia.

Vaya, parece que lo del instinto policial es verdad.

Solo dime que tu madre no te ha dado la chapa por tener una novia poli.

Que no, no tiene nada que ver con eso.

Tenemos problemas en casa, pero no es por ti.

-Las dos horas con la coach me han cundido bastante,

he aprendido mucha cosas. -Tus clases cuestan una millonada,

pero los resultados son increíbles.

-No sabía que era tan cara.

Te lo puedo pagar más adelante. -De eso no te preocupes.

Tú pones algo mucho más valioso: tu talento.

La productora es Creative Island.

-Es la productora de Carlo D'Agostino, ¿no?

-De verdad, me está ayudando mucho. -Sara, ese tío no es de fiar.

-Posee una cuenta opaca a su nombre en una entidad bancaria en Suiza.

El pasado 3 de abril a la 23:45,

Fernando Quintero visitó el club Diamond,

donde pagó una suma desorbitada por los servicios recibidos.

-Hace un par de meses te di una oportunidad,

porque estabas haciendo méritos

y creía que estaba rescatando a un amigo,

Como vea que me has fallado, prepárate.

-Anda, que te has bañado en colonia.

-Ya veo que te encanta mi colonia.

-No pasa nada si te has pasado un poco,

mira aquí Mariflor cómo se ha puesto.

-Yo siempre me pongo lo primero que pillo,

pero como tenía tiempo libre me lo he currado un poco más.

-Estás muy guapo.

-Distraer, actuar, disimular.

-Necesitaré varios días

para enseñarte con solvencia todos estos trucos.

Ahora vamos a centrarnos en el golpe que daremos mañana en el bar.

-¿En La Parra? ¿Estás seguro de que es una buena idea?

-Por supuesto.

-No sé yo.

-Una señora se ha presentado muy alterada

y con una historia increíble. ¿Qué le ha pasado?

Al parecer, un policía de esta comisaría se presentó en su casa,

le dijo que su hijo Carlos había atropellado a dos personas

y había sido puesto a disposición judicial.

Aquí hay gato encerrado porque ese no es el protocolo.

Concha Robles, la mujer, se puso nerviosa

y pidió al policía que la acompañara al banco

a sacar el dinero de la fianza, los 2000 euros que le había pedido.

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Servir y proteger - Capítulo 523

31 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Elisabeth

    Yo hasta estaba en el grupo de facebook y hacía comentarios de como estaba la serie y han eliminado al grupo y ahora ni verla ni nada. Que feo eso

    01 jun 2019
  2. Silvia

    Me ha pasado lo mismo. Lo veo normalmente en tv en RTVE en Puerto Rico. Cuando he estado de viaje, y ahora estoy de vacaciones en eeuu, lo he visto en la tableta o en el teléfono. Ha sido muy frustrante encontrarme de repente con ¿el letrerito¿ sin una lógica explicación. Además, he buscado el el site de rtve algún lugar buscando información, respuesta o preguntar y NADA!. Ojalá se dignen responder. Tenía entendido que las series las hacen para ser vistas, no para que te pegues, te entusiasmes y luego te las prohiban ver¿

    01 jun 2019
  3. Nivia M Diaz

    Vivo en los Estados Unidos llevo unas semanas enganchada a esta serie gracias a sus resúmenes pero me gustaría ver los capítulos completos desde sus inicios y cada vez que lo intento por diferentes vías me sale un letrero que dice que no está disponible en mi territorio sin embargo otras series como 6 hermanas si permite el acceso a sus capítulos. Qué puedo hacer? Gracias

    01 jun 2019
  4. J. Eliana Fernandez Pacheco

    Buenas noches. Qué pasa que no se puede ver ¿Servir y proteger¿ online? Hace años lo sigo, pero cuando viajo lo veía en la tableta y desde hoy no puedo; un letrero me avisa que en mi territorio no puede verse. Es esto pasajero o definitivo? Por favor les agradezco me lo aclaren. Gracias. J. Eliana Fernandez Pacheco

    01 jun 2019