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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 510 - ver ahora
Transcripción completa

Pienso que...

que no tendría por qué parecerse a su padre.

Y yo podría cuidarlo

y educarlo para que fuera una buena persona.

No sé qué hacer.

A ver, cancelarla, cancelarla, no, la he pospuesto.

Todavía no sé para cuándo.

Es que creo que todavía tengo margen

y tomar una decisión así requiere su tiempo.

No puedes hacerlo a la ligera, tienes que estar segura.

-Lo siento mucho.

Si no tienes experiencia, no te puedo contratar.

Estaré pendiente y, si surge algo, les daré tu CV.

-He visto una habitación que alquilan por 150 euros.

-¿Aquí en este barrio? Ostras, tía, qué precio.

-Ya, pero las condiciones...

-¿Qué condiciones?

-Acostarme dos veces a la semana con el que lo alquila.

-Cuando el tío capta a una mujer que está desesperada,

puede abusar y aprovecharse de ella como quiera.

-Lo que dice Paty tiene sentido, Nacha.

Si tiramos del hilo, tal vez esté metido en otra cosa.

-Tenemos que organizar un evento en algún local del barrio.

-Estupendo, es una buena idea. -¿Conoces el Moon Light?

¿Cómo verías si aquí organizáramos un acto político para jóvenes?

-Sería un fracaso.

A los jóvenes no nos interesan mucho los actos políticos.

Otra cosa sería si viniera un político

y tomara unas birras o jugara al billar. Eso tiene más gancho.

-¿Sí? -"¿Quintero?"

-Sí, soy yo. -"Si quieres seguir vivo,

-abandona la política". -¿Qué?

-No he estado en Salamanca nunca, lo puedo jurar.

-Estuviste allí la noche del 12 de junio de 2017.

Esa noche en que tú violaste a mi hija.

(Disparo)

¿Tengo pinta de asesino? -Podría serlo.

El que trabajaba aquí no lo parecía

y mira lo que pasó, se destapó como un psicópata.

La conciencia me dice que tiene algo que ver

con la desaparición de López y debería denunciarlo y olvidarme.

Pero hay otra vocecilla.

Le daré un nuevo teléfono.

No quiero dejar más rastros de nosotros.

Si sé algo nuevo, le aviso.

-Corre prisa. -Haré lo que pueda.

-Tu hermano dijo que no os interesaba.

-Mi hermano es un poquito anticuado,

pero yo pienso diferente.

Puedo ir por libre.

Este tío me debe pasta.

Y yo necesito que tú le rompas las piernas

antes de que se marche.

(Golpes)

-Sara, ¿qué haces aquí?

Sara, ¿dónde vas?

(Música emocionante)

(Música animada)

(ELVIRA) -¡Anda!

Han detenido a un mamarracho

por grabarse conduciendo a más de 200 km/h.

¡Qué cretino!

So atontado. Si quieres hacerlo, no lo airees a los cuatro vientos.

-Mamá, no he pegado ojo en toda la noche.

-¿Eh? -Se nos viene un marrón encima.

-¿Qué has hecho esta vez, hijo?

-Anoche me pilló Sara en el pub dándole una paliza a un tipo.

-¿Que has hecho qué?

-Lo que faltaba.

-¿Al que Carlo D'Agostino nos propuso darle una paliza?

-Todo estaba saliendo muy bien, pero Sara...

-A ver, un momento.

¿Me contáis de qué va esto?

-Ese productor italiano,

al que pusimos fino para que contratase a Mónica,

nos propuso pagarnos para pegarle a uno que le debe dinero.

-Un distribuidor de cine.

-Estáis de broma, ¿no? (RICKY) -No.

A ver,

como con D'Agostino hicimos un trabajo tan bien hecho,

quiere que lo hagamos con otra persona.

-¿Y yo por qué estoy al margen?

-Porque le dije que no.

Era raro, parecía una trampa.

No somos los gorilas de nadie.

Pensé que te había quedado claro, pero no, tú a tu bola.

-A ver, es que es un negocio redondo.

Era un trabajo fácil, podíamos sacar pasta

y el distribuidor es un cacas.

-A ver, hijo, ¿es que cada vez piensas menos?

¿Primero desobedeces y después llevas al tipo al pub?

-¿Cómo iba a saber que Sara volvería?

Además, D'Agostino me ha pagado ya la mitad

por adelantado y es una pasta.

-Este dinero me la suda.

Me importa Sara. Es un marrón.

(Teléfono)

-Es Carlo.

-Cógelo.

Ponlo en altavoz.

-Hola, Carlo, ¿cómo estás?

"Fenomenal, tío. No sé qué le hiciste ayer a Del Real,

pero ha funcionado.

Hoy me ha transferido lo que me debía."

-Estupendo.

-"Me alegro de que vayas por libre.

Y ni caso a tu hermano."

-A ver,

Luis tiene muchas cosas en la cabeza

y no da abasto, y yo le echo una mano.

-"Por lo visto, le pusiste mucha pasión.

(RÍE)

Hoy te llegará el resto del dinero."

-Gracias, Carlo.

Hablamos, ¿vale?

Chao, chao, chao.

Lo siento. La he cagado, pero bien.

-Tus disculpas no nos sirven.

Ahora vamos a ver, ¿qué hacemos con Sara?

Es lo único que urge.

-Déjame hablar con ella.

La conozco y sé cómo tratar el asunto.

-Eso espero.

¿Quién nos dice que no ha ido a la policía?

(Música animada)

(Llaman a la puerta)

-Jesús. ¿Qué tal? Buenos días, pasa.

-Pues dime.

¿Qué ocurre?

Me ha extrañado que llamaras tan temprano

y que me hagas venir aquí y no a tu oficina.

-Sí, discúlpame por las horas,

pero es un asunto delicado y es más discreto vernos aquí.

-¿Qué es lo que no me querías contar por teléfono?

-Me llamaron de un teléfono oculto y fue bastante inquietante.

-¿Qué quieres decir?

-Pues bueno, alguien me llamó.

Te digo alguien porque no pude distinguir

si era un hombre o una mujer. La voz estaba distorsionada.

Alguien me llamó y me dijo

que, si quería seguir vivo, abandonara la política.

-Vaya.

-No sé qué pensar. Creo que tú tienes

mucha más experiencia que yo en todo esto

del ruedo político. No sé si tiene que ver

con las rivalidades entre políticos por la campaña electoral.

No sé qué pensar ni cómo tomármelo.

-Yo me lo tomaría como una gamberrada sin importancia.

-Yo tampoco le di mucha importancia ayer,

lo que pasa es que no se ha quedado ahí, ¿sabes?

Porque...

justo antes de llamarte, también me ha llamado mi empresa

para decirme que la pared lateral tiene una pintada.

-Eso es una coincidencia. Ese barrio está lleno de grafiteros.

-No creo que sea una coincidencia, porque la pintada dice:

"Quintero es un narcotraficante, una vergüenza que no merece vivir".

Yo diría que está relacionado.

-Con tus antecedentes deberías estar más preparado para esto.

-Perdona,

¿qué quieres decir?

-Que es terreno abonado para tus rivales y para intolerantes

que no creen en dar segundas oportunidades.

-No creo que los tiros vayan por ahí, pero en el caso de que fueran,

estoy acostumbrado a recibir amenazas mucho peores.

-¿Para qué me necesitas? -Para que informes al partido.

Hay que tomárselo en serio.

Si sigo con la campaña, estas amenazas van a ir a más.

-¿No crees que te estás precipitando?

Eso podría sembrar la alarma innecesariamente.

-Yo diría que no.

Me parece que esto es solo el principio.

Si continúo adelante con la campaña, estas amenazas solo van a ir a más.

-Está bien.

Informaré a la cúpula del partido.

Pero tendrás que contarnos todos tus trapos sucios.

-¿Por qué se supone que tendría que hacer yo eso?

-Entiéndeme.

Si van a comenzar una guerra sucia contra el partido con tu pasado,

hay que saber por dónde vendrán los tiros.

-Vamos, Jesús.

Tú y el resto de compañeros en el partido sabéis perfectamente

quién soy yo y de dónde vengo.

Ayer me dijiste que te habías formado una buena impresión mía.

¿Has cambiado de opinión? -No.

Ser político implica exponer tu pasado y tu vida a la gente

y tener que pagar un peaje por tus errores.

-Los dos sabemos que en política, en este país,

hay más de uno con un pasado turbio y que ha cometido delitos.

La diferencia es que ellos intentan ocultarlo. Yo, no.

-No tienes nada que temer.

-Perdona, perdona, a ver

si entiendo esto que me dices.

¿Quieres decir

que no tengo que preocuparme por las amenazas de muerte?

-No me he expresado bien.

Las amenazas me parecen algo deleznable y antidemocrático,

pero cuando entras en política, miran tu vida con lupa.

-Yo no tengo ningún problema. Estoy en política

para demostrar que se cambia y hay segundas oportunidades.

-Y tienes todo mi apoyo y el de todo el partido.

-Es lo que necesitaba oír. -Entonces, ¿qué piensas hacer?

Iré a comisaría a ponerlo en conocimiento de la policía

y que sean ellos los que me aconsejen.

-¿Quieres que te acompañe? -No.

Será mejor que informes al partido. Esto es un asunto personal

y tengo que ocuparme yo. Te pido un favor:

mantenme informado de la decisión.

-Claro. Lo mismo te digo.

-Vamos fuera que voy a comisaría.

O sea, que el casero le cobraba 150 euros al mes

por una habitación

y tenía que tener dos relaciones sexuales semanales.

¡Qué asco! Me parece absolutamente denigrante.

Pero no es ilegal. Ya.

Con el Código Penal en la mano no,

solo contempla delito sexual cuando no hay consentimiento.

Y aunque el consentimiento sea fruto de su desesperación,

no podemos actuar.

No por delito sexual, pero tal vez sí por otra cosa.

Nacha y yo estamos investigando a ese tipo.

Ella ha averiguado cosas del caso.

¿Qué caso, Mercedes?

Yo no he autorizado que se abra ninguna investigación sobre esto.

Pero lo harás, ¿verdad? No es trigo limpio.

Le podemos pillar por otra cosa.

A ver, Mercedes, creo...

¿No harías todo lo posible por evitar

que se aproveche de chicas como Candela Ferrer?

Desde luego.

No esperaba menos.

Muchas chicas terminan en manos de proxenetas y narcotraficantes.

Sé muy bien de qué hablas.

¿Conoces a alguien así?

Sí.

Mi hija Isabel.

No lo sabía.

Cuando la conocí era casi un despojo.

Una persona sin voluntad por culpa de la droga.

Y un tipo se aprovechó de su vulnerabilidad

y hasta la secuestró.

¿Qué dices?

Por suerte, lo solucionamos y la liberamos,

pero prefiero ni recordarlo.

Siento habértelo hecho recordar.

Espero que consiguiera salir.

Uno no conoce el problema de la droga hasta que lo vive.

Yo tengo suerte con mi hija Aitana.

Parece centrada y feliz con su trabajo de enfermera.

Me alegro.

Bueno, ¿qué? ¿Nos das tu visto bueno?

Por supuesto. A por él.

Muchas gracias.

-Hola, ¿me llevas una tónica a esa mesa?

-Ahora mismo. -Gracias.

-Hola, Sara. -Hola.

-Tú dirás. -Gracias por venir.

¿Por qué no querías quedar en el pub?

-Cuanto menos pise ese sitio, mejor.

¿Qué tenías que contarme?

-Ricky dice que ayer viste algo raro en el pub.

-¿Raro?

Le estaba pegando una paliza a un pobre hombre.

No es raro, es un crimen.

-Tiene una explicación.

Ese tipo es un camello.

Sabe que estuvo enganchado y le propuso un trato.

Darle droga gratis si Ricky pasaba por alto

que él vendía a sus clientes.

-Ya.

-Ricky se negó, pero él siguió ahí insistiendo

con pirulas y metanfetaminas.

-Aquí tienes.

¿Cómo te va por el Moonlight?

-No tan bien como me gustaría.

-Pues lo siento.

-¿Decías?

-No tienes que estar tan enfadada.

-¿Que no tengo que estar tan enfadada?

Flipo. ¿Crees que puedo seguir como si no hubiera pasado nada?

-Te lo estoy explicando, no es tan raro.

Ricky intentó por las buenas que el tipo se fuese del pub,

pero él siguió insistiendo y le puso una papelina en la mano

sabiendo su adicción, así que Ricky lo echó a patadas.

-Ese tipo no era un camello

y no le echaba a patadas: le daba un paliza.

-Se tuvo que emplear a fondo porque es peligroso.

-Yo sé lo que vi y era un ajuste de cuentas.

-Créeme, confío en ti, no tengo por qué mentirte.

-¿Ah, no?

¿Me explicas por qué estaba amordazado y atado?

No me esperaba esto de vosotros.

El caso es que algo me olía, ¿sabes?

Quise mirar a otro lado.

Como con Álvaro y con Silvia, siempre mirando hacia otro lado.

-No creo que ni Ricky ni yo te hayamos dado motivos.

-¿Por qué os encontré en el reservado con un montón de monedas en la mesa?

-Eso ya te lo he explicado. Ricky ganó una timba de póquer.

Está mal, esa timba era ilegal,

pero lo hace mucha gente y solo fue una vez.

-Y yo me lo creí.

Pero al día siguiente leí que habían desvalijado

varias tragaperras en un salón de juego.

¡Qué casualidad!

Se acabó.

-¿Se acabó el qué?

-La Sara callada y obediente. No miraré a otro lado.

He visto que sois unos mafiosos y usáis el Moonlight como tapadera.

-No es verdad.

-Entonces, ¿por qué sigue abierto?

Si no podéis ni pagar a dos camareros.

-Si quieres os despido a ti y Juan.

-Digo que el dinero sale de los negocios sucios y no del pub.

-Baja la voz, nos está escuchando todo el mundo.

Sara, tienes que creerme, te tengo muchísimo cariño.

-Pues no me tengas tanto, porque no volveré al Moonlight.

(Música dramática)

-Si he venido a poner esta denuncia es porque creo

que la pintada y la llamada tienen alguna relación.

¿Tiene alguna sospecha del autor?

La verdad es que no. Ya sabe que hace bastante tiempo

que salí de todo ese mundo del narcotráfico

y creo que no me dejé ninguna cuenta pendiente.

¿Alguien de fuera del narcotráfico?

No, tampoco creo que vaya la cosa por ahí.

Aunque hace un par de días tuve una pequeña discusión

con una empresaria de la competencia.

Ya sabe, gente que se dedica a hacer

portes en B, por decirlo directamente,

pero hablamos y llegamos a un acuerdo de respeto mutuo,

no creo que llegue a más.

¿Hay cámaras de seguridad que apunten a la puerta?

Nos ayudaría mucho.

Solo hay una en la puerta de entrada. El resto están en el interior.

El que hizo la pintada sabía dónde hacerla.

Sí, eso parece. ¿Pueden hacer algo?

Es grave, pero no hay indicios para abrir diligencias.

Aun así, ordenaré a mis hombres que hagan una inspección ocular

a ver si encuentran testigos.

No creo que encuentren ningún testigo.

A esas horas no suele haber nadie en el polígono.

Harían la pintada de madrugada.

Debe tomar declaración y dejarnos su teléfono móvil,

a ver si desciframos desde qué número le llamaron.

Se lo devolveremos enseguida.

Sí, no hay ningún problema, yo se lo dejo,

pero sabe que lo más probable

es que hiciesen la llamada desde un teléfono de prepago,

que se contratan con nombre falso.

Imagino que querrá borrar la pintada,

pero no lo haga hasta que vayamos.

Está bien, le prometo que no la tocaré,

la dejaré allí hasta que me digan que puedo quitarla.

Muchas gracias por todo, comisario.

Es nuestro deber. Si recuerda algo, no dude en llamarnos.

No se preocupe, lo haré. Hasta luego.

-¡Candela!

¿Cómo estás?

¿Sigues buscando trabajo?

-Sigo. Venía a mirar en el centro cultural,

a veces cuelgan ofertas,

pero hoy no hay nada.

-Iba a llamarte. Vengo del mercado y tengo allí un amigo

que vende salazón y le he dado tu CV.

-Se lo agradezco, porque sinceramente pensaba

que lo metería en un cajón y se olvidaría.

-No. Lo que pasa es que a mi amigo Pancho, el del puesto,

hace unos meses le falleció la mujer.

El hombre cerró el puesto y ahora lo ha vuelto a abrir.

-¿Y busca gente?

-Sí. Él solo no puede con todo el trabajo que hay allí

y le he hablado de ti. Le he dicho que querías trabajar

y tenías don de gentes.

-¿Él qué ha dicho?

-Ha dicho que está dispuesto a conocerte.

-¡Ay, pues muchas gracias!

Ay, perdón, perdón, es que me he dejado llevar.

Me hacía tanta falta que alguien me diese esperanza.

-Me alegro mucho y me gusta verte dispuesta.

-¡Para no estarlo! Me encanta el trato con la gente y aconsejarles.

-Bueno, pásate por el mercado. El puesto no tiene pérdida.

La Mar Salada, se llama. -Iré ahora mismo.

-Le he hablado bien de ti, que tienes ganas.

No puedo hacer que te contrate pero a ver si hay suerte.

-¿Cómo puedo agradecérselo?

-No tienes que hacer nada.

-Ojalá todos fueran como usted.

Hay aprovechados que intentan sacar tajada

de las malas rachas de los demás.

-Tranquila, Pancho no es así. Te pagará lo que deba, lo justo.

-¿Por qué se toma tantas molestias? No me conoce.

-Tengo una hija que se parece a ti y que está pasando una mala racha.

-¿Qué le pasa?

-Digamos que tiene que volver a empezar de cero

y sola no puede, necesita ayuda.

-Tiene mucha suerte de tener un padre así.

-No sé yo.

Podría haber hecho las cosas mejor.

-Candela.

¿Qué tal, Damián, todo bien? -Bien, bien.

Oye, el chico este, López, ¿lo encontrasteis?

-No, aún no, estamos en ello.

Me gustaría hablar contigo. ¿Puedes?

-Iba al mercado, a lo mejor me ofrecen trabajo.

-No tienes que ir ahora si no quieres.

Puedes ir antes de que cierren.

-Es muy buena noticia.

-Yo me voy.

Me alegro de veros. Suerte. -Hasta luego.

-¿Qué ocurre? -Me gustaría hablarte un momento

sobre el cerdo que te alquila la habitación por sexo.

No te entretengo. Te invito a un café y te lo explico mejor.

(Música animada)

-¡Sara! ¿Qué haces aquí? No te esperaba.

-Sé sincero conmigo por una vez.

-¿A qué te refieres?

-A este taller.

¿Qué haces por la noche?

¿Organizáis partidas ilegales?

¿Hacéis ajustes de cuentas o solo escondéis cadáveres?

-¿Qué estás diciendo?

¿De dónde has sacado todas esas cosas?

-No soy imbécil, tengo ojos en la cara.

Sé qué clase de gente sois.

-¿Por qué estás tan alterada?

-¿No te has enterado?

No volveré a pisar el pub,

no te esfuerces en disimular.

-¿Qué dices? No entiendo nada.

-Lo he dejado. Con suerte, será la última vez que nos veamos.

-¿Has dejado el Moonlight? ¿Por qué?

-Me he dado cuenta de que sois unos mafiosos y matones.

Ayer pillé a Ricky dándole una paliza a un tipo

y seguramente lo haría allí porque aquí almacenabais droga

o haciendo otras cosas chungas, ¿verdad?

-Te juro que no tengo ni idea de lo que dices.

-Ya.

Luis quiso hacerme creer que tenía fantasmas en la cabeza,

pero no le creí nada. -Yo no tengo nada que ver.

Es mi taller y me dejo la vida trabajando honradamente.

Nada más.

-Es tu familia.

¿Cómo no vas a saber lo que pasa?

De verdad,

qué imbécil fui al pillarme de ti. Ahora lo entiendo.

Prefieres a Silvia, así tienes ojos en la comisaría

y evitas a tu familia problemas.

-Que no, todo lo contrario.

¿Por qué crees que tengo movidas con mi familia?

¿Por qué me fui de casa? Porque Silvia es policía

y no querían que se enterara de los chanchullos.

-Entonces lo reconoces.

Sabías lo que pasaba y no has hecho nada.

-Es mi familia, ¿qué quieres que haga?

-¡Una familia de criminales!

-¡Bastante hago intentando mantenerme al margen!

Tú eres como de la familia, te tenemos mucho cariño.

-Y una mierda.

Me habéis usado como os ha dado la gana.

Y tú también.

Si tú y yo estábamos juntos

no había riesgo de que os delatara si os pillaba.

-No soy tan retorcido.

Puedes acusarme de haber confundido mis sentimientos,

pero nada más.

-Es mucho mejor no tener una poli en la familia.

Por eso tu madre me utilizó para alejarte de Silvia.

No le importó nada lo que yo sentía por ti.

Dime la verdad.

¿Alguna vez has sentido algo por mí?

-Sara...

Mira, da igual, no hace falta que te esfuerces.

Me ha quedado claro. -Espera un momento, por favor.

Sé que no tengo ningún derecho a pedirte esto,

pero no delates a mi familia.

-Tienes razón, no tienes ningún derecho a pedirme eso.

¡Hola!

Espero que te des cuenta a tiempo de dónde te estás metiendo.

¿Qué ha pasado? Nada.

Se va del Moonlight.

Ha tenido una bronca con Juan y se pira del pub.

Pero parecía enfadada contigo.

Piensa que no la hemos defendido lo suficiente.

En fin, es un tema desagradable y no me apetece hablar.

¿Qué tal estás? ¿Cómo te encuentras?

Espero que no te estén explotando en comisaría.

El hombro está perfectamente.

Y me están mimando mucho en el curro.

Me han asignado trabajo de oficina, así que he aprovechado para venir

y hacer lo que decía Sara.

¿A qué te refieres?

A descubrir dónde me he metido.

A mí me está gustando.

(Música alegre)

Sí, el tipo que te ofreció sexo a cambio de la habitación

se llama Jorge Peña.

Lo he estado siguiendo, y esta mañana

llegué hasta el banco donde lo vi cobrar dinero por ventanilla.

-¿Y qué tiene de raro?

-Aparentemente, nada.

Pero estuve hablando con el director del banco

y me dijo que lleva siete meses cobrando el dinero de la pensión

de su padre, que vive en el extranjero.

-¿Y qué tiene que ver con que viva en el extranjero?

Puede haber dado un número de cuenta para que le ingresen la pensión.

-Es lo que pensaba, Paty, pero como tenía mis dudas,

crucé los datos con la Seguridad Social y ¡bingo!

El padre de Peña murió precisamente hace siete meses.

-¡Qué fuerte!

¿Y el del banco no sabía que ese señor había muerto?

-Debería, porque cuando vas a cobrar la pensión

te piden el certificado de fe de vida

para comprobar que el solicitante está vivo.

Lo que nos lleva a pensar...

-Que el tío este ha falsificado la fe de vida de su padre.

-Exacto. Y eso es un delito en toda regla.

Falsedad de documentos.

-Entonces vais a detenerle.

-Sería lo suyo, porque es un delito muy grave,

la falsedad de documentos, y tiene que pagar ante la justicia.

-¿Y hay muchos delitos de este tipo?

-Por desgracia, más de lo que se cree.

Le cuesta millones a las arcas públicas.

-¿Y se va a ir de rositas por el alquiler a cambio de sexo?

-Primero tenemos que detenerlo.

Le tomaremos declaración, le meteremos miedo

y si hay suerte

y logramos que confiese,

podremos imputarle el delito de explotación sexual encubierta.

-¿No dijiste que llevar esto ante un juez

y que lo diera por bueno era muy difícil?

-Antes, porque no teníamos de dónde tirar.

Si logramos que confiese y sumamos el delito

de falsedad de documentos, es mucho más fácil.

Candela, necesitaríamos tu declaración.

-Pero si este tío se entera de que la policía le ha investigado

por algo que le he contado yo, vendrá a por mí y se vengará.

-No, tranquila, eso no va a pasar. Confía en mí.

-Yo no quiero más líos, Nacha. Bastante tengo ya.

-A los problemas hay que enfrentarlos

y buscarles una solución.

Si tú denuncias, vas a evitar que muchas chicas como tú

pasen por el mal trago que acabas de pasar.

-Candela, confía en Nacha.

Tiene muchísima experiencia y sabe lo que hace.

-Bueno, me pensaré lo de declarar.

-Vale, tranquila.

Perdona si te has sentido presionada.

Solo quiero que abras los ojos, veas la realidad

y seas consciente de que entre todas podemos combatir los comportamientos

de cerdos como ese, que hay muchos por ahí.

-Bueno, me tengo que ir al mercado.

Damián, el de la ferretería, le ha hablado de mí

al dueño de un puesto y quiere conocerme.

-¿Tienes una entrevista?

-Sí, tengo un buen presentimiento. La Mar Salada se llama el puesto.

-Ese es el puesto de Pancho. Ese tío es supermajete.

-Bueno, parece que las cosas están empezando a cambiar para bien.

-Sí. Bueno, aún no he conseguido el trabajo.

Gracias por invitarme al café. -De nada.

-Deseadme suerte. -No la necesitas.

-Adiós, que vaya bien.

Bueno, yo me voy a detener al Jorge Peña este.

Cóbrame los cafés.

-No, nada de eso. Estás invitada.

Por lo que Merche y tú estáis haciendo por Candela

y por chicas como ella.

-Tengo ganas de ver a ese tipo ante el juez.

Espero que Candela cambie de opinión porque, si no, será complicado.

Esto para bote, por invitarme. -Que no.

-Adiós, Paty. -Adiós, gracias.

(RICKY ENFADADO) -¡Estupendo!

Tú lo ibas a arreglar, y lo único que has conseguido

es que Sara no se crea nada y que se largue del pub.

-¡No me toques los huevos! Si estamos así es por tu culpa.

-No me dijiste que tenías al tipo atado y amordazado.

¿Cómo justifico eso a Sara?

-¿Y cómo le pido el dinero que le debía?

¿Invitándolo a un gin-tonic y pidiéndoselo por favor?

-¡No me lo puedo creer! Nos lo tendrías que haber dicho.

-¿Qué quieres que haga? Pensaba que iba con el lote.

-Me lo tenías que haber dicho antes y hubiera ido preparado

para hablar con Sara. -Lo hecho, hecho está.

Seamos prácticos: lo que importa es que Sara no nos denuncie.

-Le habrás dicho que no nos denuncie.

-No me ha dado tiempo.

Me ha dejado con la palabra en la boca.

-A lo mejor podemos hablar con Álvaro.

Como Sara siempre ha estado colada por él, le hará más caso.

-Oye, no es mala idea.

Podríamos tantearlo.

-Ahí está.

-Hola, hijo.

Estamos hablando...

de un tema muy importante.

-Déjame que lo adivine.

Sara se ha enterado de a qué os dedicáis realmente

y se ha largado del pub.

(RICKY) -¿Cómo lo sabes?

-Porque ha venido a verme.

Ha empezado a decirme que somos una panda de mafiosos,

que vamos pegándole palizas a la gente

y traficando con drogas.

Llevaba un mosqueo del quince.

-Sí que está mal la cosa.

-¿A quién le habéis metido una paliza, Luis?

-A mí no me mires. Fue el tonto este, que va a su bola.

Aceptó que D'Agostino le pagase

para pegar a un tipo que le debe dinero.

-¡Si es el productor de la peli de Mónica

y ya le habéis pegado una paliza! -Claro, ese mismo.

Yo rechacé su oferta,

pero Ricky fue a su bola, actuó por su cuenta

y no se le ocurre mejor sitio que el pub para el trabajito.

¡Y al tonto le pillan!

-No te pongas así.

Cuando desbalijamos las tragaperras nos pilló a los dos.

-Entre eso y la paliza, no me extraña que reaccione así.

Sara no tiene un pelo de tonta.

-Si denuncia, estamos fastidiados. -Le he pedido que no lo hiciera.

-¿Y qué te ha dicho?

-Que no tenía ningún derecho a pedirle eso, y se ha largado.

-Madre mía, esto pinta fatal.

Vamos a tener que meterle el miedo en el cuerpo

para que no vaya a la policía.

Y si no le metemos miedo, pasamos a las manos.

-Ricky, no voy a consentir que le toques ni un solo pelo.

(LUIS) -Ni yo. Sara ha sido muy leal

y ha trabajado para levantar el pub. Es como una hermana.

-¿Estáis flipando o qué? -¡Basta ya!

Nadie va a amenazar ni le va a hacer nada a Sara.

Después de eso iría a la policía.

-¿Y qué quieres que hagamos?

-¿Vosotros? Nada. Ya me ocuparé yo.

Bastante tenéis con no volverla a cagar.

Y ahora desapareced de mi vista.

¡Venga!

Mirad a ver si hay alguna huella. Tomad muestras de la pintura

y también haced fotos de todos los ángulos.

Y dejad que limpien después todas las pintadas.

Hasta luego.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¡Espe!

Tienes buen aspecto.

Es porque estoy mucho mejor.

Me alegro. Siéntate, por favor.

He venido a decirle que mañana me dan el alta.

Los resultados de la evaluación psicológica

han sido positivos, lo que significa que puedo volver al trabajo.

¿Estás segura, Espe?

Con Ramírez, de momento, nos va muy bien en la UFAM.

Sí, ya sé que es muy competente, pero en mi decisión

han pesado las palabras que me hizo llegar a través de Silvia.

¿A qué te refieres?

Usted me dijo que cuando quisiera reincorporarme

sería bienvenida, a mi ritmo, aunque fueran unas horas.

Mis palabras fueron bienintencionadas,

no te las tomes como una presión.

No, todo lo contrario.

Sé que la vuelta va a ser dura,

pero tarde o temprano tendré que pasar por ese trago.

Entiendo por qué lo dices.

Tendré que pasar por el despacho de la UIT

y ver que ya no está Fede.

Y también tendré que tratar con mujeres

que han tenido relaciones con maltratadores

y saber que yo las tuve con un asesino.

Espe,

¿seguro que te sientes capacitada para afrontar todo eso?

Sí, lo he estado pensando y le voy a dar la vuelta.

Voy a hacer que todo lo que he vivido

me haga más fuerte y más comprensiva

con las mujeres que sufren maltrato.

Eres una mujer admirable.

Hay que tener mucho valor para enfocar las cosas así.

Ya, si quiero seguir adelante con mi vida y mi trabajo,

es la única manera.

Por favor, tómate las cosas con calma.

No te sobrecargues de trabajo ni lleves el mismo ritmo de antes.

Todo necesita su tiempo. Lo sé.

Y lo que le dije a Silvia, lo reitero.

Si ves que al principio es mejor media jornada,

me lo dices y lo solucionamos.

No, por ahora no hará falta.

Como quieras, pero si ves que no puedes, me lo dices.

Rectificar es de sabios.

Ya te conté que cuando pasó lo de Natalia

quise reincorporarme enseguida y me tuvieron que avisar

para que rectificara.

Lo tendré en cuenta.

Hay muchos compañeros que desean que vuelvas

y sé de alguien que se reincorpora mañana

que va a ser muy feliz de verte por aquí trabajando.

Lo dice por Miralles, ¿no?

Tengo muchas ganas de darle un abrazo.

Otra cosa, Espe.

¿Qué tal tu intervención? ¿Estás recuperada?

Es que no ha habido intervención.

Y no sé si lo voy a hacer.

Pero preferiría no hablar de ese tema.

Por supuesto.

Estamos encantados de tenerte de nuevo a bordo.

Lo mismo digo.

Ya sabes, Espe,

cualquier cosa que necesites, me la dices.

Muchas gracias, así lo haré. Hasta mañana, comisario.

(Música triste)

-No, no investigues más. Con esto tengo más que suficiente.

Muy bien. Gracias, te debo una. Chao.

(Música de suspense)

¿Sara?

Espera... Espera, déjame hablar.

(Música de tensión)

No deberías decir que no sin saber de lo que quiero hablarte.

Se trata de tu padre.

Sí, de tu padre.

Y creo que te va a interesar lo que voy a proponerte.

Dentro de una hora en mi casa.

-¡Hola! -¿Qué tal?

-Genial, la verdad.

-Se te ve supercontenta.

-Es que tengo buenas noticias.

He hablado con Pancho y me ha dado el trabajo.

-¿En serio? -Me alegro mucho.

En realidad, ya lo sabía.

Me llamó para decírmelo. -Espero no decepcionarle.

-Que no, tía, qué dices. -Para nada.

De hecho, está supercontento. Dice que tienes predisposición,

con ganas de trabajar. Me ha hablado bien de ti.

-No sigáis, que me pongo roja. -Es la verdad.

-Me ha llamado para darme las gracias

por ponerte en contacto con él.

-Pancho ha sido superamable, y el nombre me encanta:

La Mar Salada. (PATY RÍE)

-La verdad es que es muy buena gente.

En el bar le compramos casi siempre, sobre todo bacalao y ahumados,

que son buenísimos y bien de precio.

-Ya me he dado cuenta.

Pancho ha estado atento mientras hacía la prueba.

-¿Te ha hecho prueba? -Sí, para ver cómo me desenvolvía.

Un cliente pedía algo para un cóctel y le he dado ideas

para hacer canapés con cuatro tipos de ahumados.

Se ha gastado 60 euros.

-Qué bien, ¿no?

-Me lo he pasado superbién despachando.

-Eso es muy importante.

El cliente se da cuenta cuando el dependiente

está deseando que llegue la hora o le gusta su trabajo.

-¿Cuándo empiezas? -Mañana mismo.

De momento, es solo media jornada, pero paga muy bien.

Me ha dicho que según vaya viendo, a lo mejor me contrata

a jornada completa. -Me alegro mucho.

-Con eso, por lo menos, tendrás para ir tirando.

-Sí, me da hasta para alquilar una habitación en condiciones,

sin tener que hacer cosas chungas y sin seguir invadiéndote.

-Tú por eso no te preocupes.

Qué bien, cómo me alegro.

Cuando vaya al mercado, nos vamos a ver.

-Sí. Pancho me contó cómo va eso de los salazones, los ahumados...

Me ha parecido interesantísimo.

Creo que voy a ir a mirar en internet para documentarme.

-Me alegra verte así de feliz. -En parte es gracias a usted.

Cuando venga su hija por el barrio, que venga al mercado,

así le digo personalmente el pedazo de padre que tiene.

-No te preocupes, se lo diré.

Aunque no sé si ella pensará lo mismo.

En un momento complicado de su vida no estuve y le fallé.

-Bueno, todos fallamos alguna vez.

Lo importante es querer estar cuando se nos necesita.

Como usted conmigo.

-Hija, es que yo vi que lo estabas pasando mal,

que estabas sufriendo, y me recordaste a mi hija,

que también sufre ahora.

-Sea lo que sea que le haya pasado, espero que pueda superarlo.

-Yo también, pero le está costando.

-No pierda la esperanza, míreme a mí.

Creía que no iba a salir del pozo y aquí estoy.

-Muchas gracias.

Paty.

Mira, justito. -Perfecto.

-Me alegro mucho.

-Muchas gracias, Paty.

-No me las des, si yo no te he dado el trabajo.

-Me has estado apoyando en todo momento,

me has acogido en tu casa.

-Para eso están las amigas.

-De no ser por ti, ahora estaría aceptando tener sexo

a cambio de dormir bajo techo.

-Ya escuchaste lo que dijo la camarera del Moonlight:

si realmente queremos organizar ese acto con los jóvenes,

tenemos que dejar que ellos tomen la iniciativa

y tomen la palabra.

-Vaya, veo que esa chica te impresionó.

-Jesús, no digas tonterías otra vez.

Lo único que me ha impresionado de esa chica

es que tiene la cabeza bien amueblada y las ideas claras.

(Móvil)

Discúlpame.

¡Vaya! Otra vez ese maldito número oculto de las narices.

Podrían haber llamado cuando lo revisó la policía.

-Tranquilízate, no tiene por qué ser otra amenaza.

-¿Y qué puede ser?

-Puede ser la policía, que llama con novedades.

-Bueno, vamos a comprobarlo.

¿Sí? Sí, soy yo.

No, no quiero cambiar de compañía de teléfono.

Ahora mismo estoy reunido, así que llámeme...

Bueno, mejor no me llame nunca más.

Borren mi número de teléfono de su base de datos.

Adiós, gracias.

Discúlpame. Falsa alarma.

-¿Ves como no debes ser tan desconfiado?

-Ser desconfiado hasta ahora es lo que me ha ayudado

a sobrevivir en la vida.

Por eso, cuando suena el teléfono, me pongo en lo peor.

-Ten fe y confía en la policía.

La comisaría de Distrito Sur es de las más eficientes.

Mira lo que pasó con el asesino en serie.

-Sí, lo sé, pero como buen político también sabes

que las comisarías y los policías

tienen otros asuntos más importantes que resolver.

Mientras no atrapen a ese tipo que está haciendo esas amenazas,

cualquier día puede aparecer mi coche o alguno de mis camiones

con más pintadas.

-¿Y has pensado quién ha podido ser?

-Sí, no dejo de darle vueltas, pero no he sacado nada en claro.

-Quizá un narcotraficante con el que hiciste negocios

o un camello que trabajaba para ti

y está cabreado por no tener trabajo.

-¿Y este interés tuyo tan repentino por el narcotráfico a qué viene?

-No me negarás que a mucha gente le habrá sentado mal

que dejaras el negocio porque habría muchos chupando de eso.

-Tú sabes que la prensa ha publicado muchas cosas sobre mí,

que tengo un juicio pendiente, pero ese juicio

es por un par de delitos fiscales, nada más.

Con respecto al narcotráfico, no hay nada contra mí.

Ni siquiera el Ministerio Fiscal ni ninguna acusación particular

ha puesto una demanda.

Es un asunto zanjado.

-Puede que para ti sí, pero no tiene por qué estarlo

para los que estaban involucrados contigo.

Si me dieses algún nombre...

-¿Y para qué quieres que te dé yo ese tipo de información?

¿Quieres jugar a los detectives tú también?

(RÍE) -Por supuesto que no, Fernando.

Lo que quiero es que el partido esté prevenido

y sepa por dónde pueden venir problemas.

-Creo que ya te lo he dicho esta mañana.

Sabéis perfectamente quién soy y de dónde vengo.

Sabéis que he cambiado.

En estos dos últimos años han pasado muchas cosas en mi vida.

Cuando llegue el juicio se sabrá toda la verdad.

Entonces entenderás de qué te estoy hablando.

-¿No puedes adelantarme algo? -No.

Sabes perfectamente que el asunto está bajo secreto de sumario.

Ahora, si no te importa, será mejor que sigamos hablando mañana.

Se ha hecho un poco tarde y estoy algo cansado.

(SUSPIRA) -Está bien.

Creo que también debería retirarme.

Por cierto, las pastillas que me recomendaste

para la acidez son mano de santo.

(RÍE) Espero no tentar a la suerte tomándome otra copa.

-Me alegro de que te hayan funcionado

y que puedas llegar tranquilamente a casa

y disfrutar de la familia.

Otros no podemos decir lo mismo.

-Hasta mañana, que descanses. -Igualmente, compañero.

Hasta mañana. Gracias.

(Música de suspense)

(SUSPIRA OFUSCADO)

¿Qué tal, Ratón? ¿Cómo estás, amigo?

Sí, hace mucho tiempo que no hablamos

y que no te encargo trabajitos,

pero nunca es tarde si la dicha es buena, ¿verdad?

No, no, no te preocupes, se trata de algo más sencillo.

Lo único que quiero es que le robes el teléfono móvil

a una persona y que me pases toda la información.

Eso es.

Venga, te llamaré mañana. Chao.

(Música de tensión)

-Pasa, Sara.

Has venido muy pronto, ¿no?

¿Quieres tomar un té, un café?

-No he venido a tomarme nada contigo y lo sabes.

-No hace falta que estés tan desagradable.

-Ya le he dicho a Álvaro y Luis

que no quiero saber nada de vosotros.

-Pero estás aquí.

-Porque quiero saber qué tienes que decirme de mi padre.

-Te veo muy tensa. Relájate.

Tú y yo siempre nos hemos entendido bien.

-¿Sabes qué vamos a hacer? Nos vamos a tomar un vermú.

(Música de suspense)

-¿Me puedes decir qué pasa con mi padre?

-Tiene una depresión de caballo porque hace mucho que no trabaja.

-¿Cómo te has enterado?

(ELVIRA SUSPIRA)

-A su edad, esas cosas pueden pasar factura.

Vivimos en un mundo muy cruel

en el que no se valoran los años de experiencia.

Por eso mucha gente acaba...

con depresión y marginada.

-A mi padre no lo metas en esto.

-Tu padre está muy mal, Sara.

El dinero no entra en casa

y tu madre tiene que lidiar con un hombre que no levanta cabeza.

Tú les estabas ayudando hasta ahora.

Pero como te has ido del pub sin un preaviso ni nada,

lo vas a tener muy difícil para seguir haciéndolo.

-Eso no me preocupa, ya encontraré otro trabajo.

-Tú seguramente sí

porque eres joven, inteligente, con iniciativa...

Pero tu padre lo tiene muy feo.

Con la de pintores jóvenes que hay por ahí...

Y tu madre...

-¡Esto es el colmo!

¿También has hurgado en la vida de mi madre?

-Tu madre tampoco tiene trabajo.

No tiene ahorros, y no me extrañaría que acabara con depresión también.

-Si me has hecho venir para esto, mejor me voy.

-Conozco al jefe de una aseguradora que podría contratar a tu padre.

Está buscando a pintores para tenerlos en plantilla

y que hagan los arreglillos de los asegurados.

-¿Qué estás buscando, Elvira?

¿Sobornarme para que no os delate?

Mi familia y yo somos gente honrada. -Eso yo no lo dudo, Sara.

¿Pero os ha servido de algo esto para salir de esta situación?

Sara,

yo no hablaría de honradez.

Más bien hablaría de... supervivencia.

Esto es una jungla.

Y en la jungla hay que tener aliados.

-No intentes darme lecciones de cómo hay que ir por la vida.

-Nosotros siempre te hemos tratado con mucho respeto.

Y con mucho cariño.

Hasta hace poco, ya sabes que yo tenía el sueño

de que fueras mi nuera.

Me supo muy mal que tu historia con Álvaro no siguiera adelante.

-Yo también os tenía aprecio.

Pero me engañasteis y me usasteis como tapadera.

-No, no.

Te hemos protegido.

Si algún día se hubieran torcido las cosas,

no habrían ido contra ti.

-Pero ahora ya sé lo que hacéis y no pienso ser vuestra cómplice.

-Puedo tolerar a una desagradecida,

pero no a una traidora.

Si nos denuncias a la policía, será lo último que hagas.

Tú eliges.

O nos denuncias a la policía o un trabajo para tu padre.

En la vida es mejor hacer las cosas por las buenas, Sara.

(Música de suspense)

Dile a tu padre que va a recibir una llamada

para una entrevista de trabajo, que se lo van a dar.

Se trata de un trabajo bien pagado y de larga duración.

-Vale.

De acuerdo.

No os voy a denunciar.

Pero no pienso pisar el Moonlight.

-Mientras no nos denuncies a la policía, me vale.

(Música dramática)

-No te preocupes, se lo he dado todo a Bremón.

-¿Qué te ha dicho? -Que te felicite de su parte.

-¿Qué tal? ¿Habéis detenido ya a Jorge Peña?

-Sí, justamente hablaba de eso con Merche.

Está en los calabozos, le hemos tomado declaración

y estamos esperando que pase a disposición judicial.

-¿Ha confesado lo de la pensión de su padre?

-Sí, ha reconocido falsificar la fe de vida para poder cobrar.

-Eso no es lo mejor de todo.

Cuando hemos ido a detenerlo, había dos chicas,

dos posible inquilinas, mirando la habitación.

Les estaba contando sus condiciones especiales.

-Qué asco. Llego yo a estar ahí y le meto un puñetazo...

-Ellas no le han dado un puñetazo, pero han confirmado

que Peña les pedía sexo a cambio de una habitación muy barata.

-Se han ofrecido a venir a comisaría para prestar declaración,

así que si no estás dispuesta a declarar, no hay problema.

-Quiero hacerlo.

-¿Segura? Antes no te he visto muy convencida.

-No dejaré que esas dos chicas den la cara por mí.

Si puedo hacer algo para ayudar, haré lo que sea.

-Muy bien, me alegra que lo veas de esa manera.

-¿Y le habéis metido mucha caña en el interrogatorio?

-¡Sí, hombre!

Pero a mí la que me ha sorprendido realmente ha sido Merche,

que ha venido conmigo al interrogatorio

y le ha apretado las tuercas a base de bien.

-Solo he tenido que mirarle fijamente y en silencio.

(PATY RÍE)

A veces, una mirada y un silencio vale más que cuatro palabras.

-Le ha leído todos los delitos por los que se le podía acusar

con una calma... Y con esa mirada

le ha explicado la condena máxima que le podía caer por cada uno.

Lo ha acojonado.

-Tanto que ha prometido quitar todos los anuncios

y ponerlos nunca más.

Después de cumplir la pena del juez, claro.

-Me parece a mí que esto se merece una buena celebración.

¡Unos vinitos!

-Paty, tranquila, que estamos de servicio.

-Bueno, pues unos mostos...

Y unos pinchos de tortilla también.

Hay mucho que celebrar: la detención de este cerdo

y el nuevo trabajo de Candela.

-¿Has conseguido el trabajo del mercado?

-Sí, empiezo mañana.

-Me alegra mucho. Enhorabuena.

Pues sí, vamos a celebrarlo.

-Felicidades. -Muchas gracias.

(Música emotiva)

Venga, tú primera.

¡Por tu nueva vida!

(Música intrigante)

-¿Qué ha averiguado sobre Boli?

-¿Y eso modales? ¿Ni hola ni buenas noches?

-Los formalismos se acabaron. ¿Qué ha averiguado?

-No se ponga chulo, que lo tengo cogido por los huevos.

-Si se pasa, iré a la policía con lo que sé sobre López.

-Deje de amenazarme y vaya al grano, por favor.

-Se llama Adrián Bolaños y ya no vive en Vallecas,

pero sé dónde está. De hecho, sé bastantes más cosas.

A qué hora se levanta, qué come, con quién se relaciona,

a qué hora se acuesta... -Cuando quiere es muy eficaz.

-Querrá quitárselo de en medio como hizo con López.

-No saque conclusiones precipitadas.

-Solo lo digo porque si esas son sus intenciones

esta vez le será francamente difícil.

-¿Ah, sí? ¿Por qué? -Porque el Boli está en la cárcel.

(Música de suspense)

Lo que le has hecho a Sara es extorsión.

-Y si mamá no hace nada, lo que nos espera es la cárcel.

-Cuanto menos sepa, mejor. -¡Álvaro!

-Me piro.

-Mejor, casi que mejor,

porque os voy a proponer un palo que seguramente os va a interesar.

Ponme al día. ¿Qué casos tenemos entre manos?

Tenemos tres casos relevantes.

Unas reyertas callejeras en la zona de la calle Madrigal,

alunizaje a la joyería de la calle Castro

y unas denuncias por amenaza.

Me gustaría que te centraras en esto porque son a Quintero.

(LEE) "He recibido diferentes llamadas con amenazas

y una pintada en la puerta lateral de la nave".

En una de las llamadas le decían que, si quería seguir vivo,

dejase la política.

¿Se puede saber dónde te has metido y por qué no me contestabas?

-Tranquilo, jefe. Te traigo el móvil.

-Trae. ¿Sabes cómo desbloquearlo? -Sí.

Este es el pin.

-Hay una banda que roba teléfonos en las tiendas de telefonía móvil.

Me he enterado de que hoy se los van a pasar a un tipo

que los vende en los locutorios. Ahí entraríais vosotros.

-Tenemos que robar a los ladrones.

-Exacto.

-Ya sabéis que quien roba a un ladrón, cien años de perdón.

-Iba muy guapo, con un esmoquin color burdeos.

Su chico igual, con otro esmoquin, pero gris.

Muy guapos los dos.

-Qué bien. ¿Y el banquete?

-También muy bien.

-¿Tú estás bien? Te noto de bajón.

-¿Cuándo empezaste a notarla así?

-Creo que fue después de la ceremonia.

Ella estaba fenomenal, pero después de la ceremonia

se puso triste, le dio un bajón.

-Y tú estás comiéndote el tarro, que ya te veo.

-No sé, a lo mejor ha visto en este viaje

que no soy el indicado para ella.

-Creía que eras un tío diferente, Luis.

Estaba orgullosa de trabajar contigo y ser tu amiga.

-No es fácil ser hijo de Elvira Soler.

-Si intentas darme pena, estás equivocado.

-Claudia...

Estoy embarazada de Pablo.

Y ahora...

No sé si seguir con el embarazo. No sé qué hacer.

-La última noticia que tenía es que pensaba interrumpirlo.

Para Espe será muy difícil gestionar todas estas emociones.

Pero veo aquí que no tienes ninguna experiencia como secretaria

y que tu nivel de conocimientos sobre informática

o programación es usuario.

-Pero puedo hacer algún tutorial en casa y prepararme.

(RÍE) -Sí, claro, algún tutorial.

-Tiene que ser él.

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Servir y proteger - Capítulo 510

14 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    ¡Fuerza, Espe !

    15 may 2019