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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 508 - ver ahora
Transcripción completa

¿Tu madre ya te ha echado la peta por estar con la poli?

Nada fuera de lo normal.

Ya sabes que en las familias hay temas que es mejor no tocar

para poder convivir.

Es un poco incómodo sentir que estás entre dos bandos

y que yo tiro de uno.

¿Qué tiene de malo averiguar si José Manuel López

es su hijo biológico?

A no ser que me haya mentido.

López se ha instalado en Getafe. Ahí tiene la dirección exacta.

-¿Sabes cómo me llaman las titis?

El insaciable. ¿Te imaginas por qué?

-Me das mucho asco, tío.

-¿Nos damos un revolcón esta noche? -¡Se acabó!

Ya vale. Te voy a denunciar ahora mismo.

-Venga, va, que me tienes loquito.

(TONI) -Si te ha acosado o intimidado,

estás en tu derecho de poner una denuncia.

Es la única manera de pararle los pies.

(ATERRORIZADO) -No he estado en Salamanca en mi vida.

-Estuviste allí la noche del 12 de junio de 2017.

Esa noche en la que tú... en la que tú...

violaste a mi hija.

(Disparo)

-Creo que no va a volver por Distrito Sur,

no creo que esté ni en España.

-¿Y eso?

-Porque creo que se ha bajado al moro.

Supuestamente, trafica con hachís y viaja bastante a Marruecos.

Anoche robaron en varios transformadores

y puntos estratégicos del tendido eléctrico del polígono.

Creemos que se trata de un nuevo grupo criminal.

¿Qué dice el confite?

Que a un colega suyo lo tantearon para conseguir locales

para guardar el material. No sabe qué material era,

pero después lo llevaban a China.

O sea, un local en la calle de Los Cerezos.

Ya está, ¿no?

En Motor Soler.

-¿No has pensado que quizá la culpa pueda ser tuya?

Igual vas dejando las llaves por ahí, al alcance de cualquiera.

-¿Qué pensabas, que no me iba a enterar?

Esta vez la has cagado, pero bien.

-Álvaro, yo...

haré lo que haga falta para compensarte.

-Ya lo has hecho.

Los has delatado.

Por mí, está todo bien.

¿Cuál sería el siguiente paso a seguir?

Ir a por la cabeza.

El Chato solo se deja ver cuando paga a sus colaboradores.

¿Les paga personalmente? Sí, le gusta hacerlo así.

Le gusta marcar su territorio

y tener a esos "autónomos" controlados.

Y ese es su punto débil.

Hoy es día de pago y sabemos dónde.

Si Tomás iba a parar el desahucio de su madre solamente almacenándolo,

quiere decir que esto da mucho dinero.

No sé, pensaba que era una cosa marginal.

-Ahora, si tienes los contactos en China, te puedes forrar.

-Pues ponte a ello.

Si Álvaro tiene razón y esa banda va a caer,

pronto habrá un hueco en el mercado.

-No vengo a enfrentarme a vosotros, todo lo contrario.

He venido a ofreceros un negocio.

-Vienes a ofrecer un negocio a la gente que te dio una paliza.

Precisamente.

(SORPRENDIDO) Hola.

¿Y tú quién eres, preciosidad?

-Soy Sara y trabajo aquí.

-Hoy ya hemos hablado suficiente.

Además, ya... -Está bien, ya me voy.

Pero considera mi oferta, ¿de acuerdo?

Póngalo fácil, si se resiste, va a empeorar las cosas.

(NACHA) -¡Eh, eh! ¡Quieto, no te muevas o disparo!

(Disparo)

(Música de suspense)

(Música emocionante)

(Música animada)

(LUIS) -¿Qué pasa, nano?

-Hombre, ¿qué haces aquí?

-¿Qué pasa? ¿No puedo venir a ver a mi hermano al curro?

-Sí, pero a estas horas sueles estar en el "pub".

Si estás aquí es porque ha pasado algo,

así que suéltalo ya.

-Quiero saber cómo estás.

Me ha contado Ricky que por la mañana

has tenido movida con la mamá.

-No sé si me apetece mucho hablar del tema.

-Puedes aprovechar para desahogarte.

-Estoy cansado de tener que dar explicaciones

de las decisiones que tomo o dejo de tomar.

-¿Lo dices por haber ayudado a la policía

en lo del robo del cobre?

-Por ejemplo.

-Creo que de ese asunto te puedes ir olvidando.

Todo ha salido bien.

Los trapicheos de Tomás no nos han salpicado.

-Sí, pero me he comido todos los reproches

de cómo hago las cosas.

Que si soy lo peor por dejar el caso en manos de la poli.

-Oye, tío, a veces tienes la piel un poquito fina, ¿no?

Te enfadas por todo y tenemos que aguantar tus sospechas.

Te recuerdo que lo que pensaste

fue que nosotros habíamos entrado aquí

con una furgoneta cargada de cobre.

-¿Y te extraña, después de vuestros antecedentes?

Pero no es eso lo que me raya últimamente.

-¿Qué es lo que te raya?

-Que no respetáis cómo veo la vida.

-Yo lo respeto.

Si no has querido escarmentar a Tomás

y has preferido dejarlo en manos de la ley, es cosa tuya.

-¿Y también respetas que esté con Silvia?

-Por supuesto. -¿En serio?

Porque Ricky y tú, cuando la conocí,

hicisteis lo imposible por que la dejara.

-En aquel momento lo único que nos importaba

era que tu relación con la poli

no tuviese efectos colaterales, ¿vale?

Pero ahora sabemos que la aprecias de verdad,

que la quieres. -Pues sí, Luis.

Me importa. Y me importa mucho.

(Música melancólica)

Mi relación con ella es una de las mejores cosas

que me han pasado nunca.

Si tuviera que pagar un precio alto por estar con ella,

lo haría.

-¿A qué te refieres?

-Que espero nunca tener que elegir entre ella y mi familia.

Pero en el caso de que llegara... -No llegará ese momento.

Pero no me gusta lo que estoy escuchando.

La familia es lo primero, Álvaro.

-¿Lo primero?

¿Hasta cuándo?

¿Hasta que nos destruya?

-No hables así, tío.

-Pienso ayudarte para que las cosas nunca lleguen a ese extremo.

Silvia me cae bien y yo quiero que tú seas feliz.

Deja que hable con mamá y Ricky

para que tu relación no les suponga ningún problema.

-Gracias.

-Para eso estamos los hermanos mayores.

-Perdona, pero tengo que seguir currando.

Tengo mucho lío y ahora estoy solo.

-¿No vas a contratar a ningún otro mecánico?

-Paso. Prefiero apañármelas por mí mismo.

Después de lo de Tomás no me fío de nadie.

-Bueno, te dejo, que estarás superliado.

-Espera, anda, y tomamos un café.

(Teléfono)

Perdona.

¿Sí?

Sí, soy yo.

¿Cuándo?

¿Dónde está?

(Música de intriga)

Vale, gracias por avisar.

-¿Quién era? -Nacha, una compañera de Silvia.

-¿Qué ha pasado?

-Le han disparado mientras hacía una detención.

-¿Cómo está?

-Parece que bien, pero iré al hospital.

-A ver, tranquilo. Está bien, ¿no? Te lo han dicho.

-Me cambio y vamos para allá.

(SUSPIRA) No entiendo por qué tengo que seguir aquí.

Con la de gente que hay esperando cama.

No seas tan cabezota, Silvi,

que hace dos horas te han metido un tiro.

Es normal que todavía no te puedas ir a casa.

Pero si estoy bien, solo ha sido un rasguño.

Porque has tenido suerte

de que la bala no te ha dañado la articulación.

Ya, ¿y qué pasa con Espe?

(RESOPLA) No le he querido decir nada por teléfono

porque bastante tiene con lo suyo, pero...

no quiero dejarla sola esta noche en su estado.

¿En qué estado?

Bueno, con todo lo que le ha pasado últimamente.

Además, matar a alguien, sea un psicópata o un asesino,

te tiene que dejar tocado.

Sí, tienes razón.

Tranquila, ya había pensado en ella, luego me pasaré a verla.

¿Te puedo pedir un favor?

¿Puedes quedarte esta noche a dormir en casa en mi habitación?

No quiero que Espe se quede sola.

Que sí, no te preocupes.

Me pasaré a ver a Espe, no la dejaré sola

y me quedaré a dormir si no le importa,

pero, por favor, concéntrate en tu recuperación.

(SUSPIRA) De lo único que tengo que recuperarme

es del sentimiento de culpa que tengo.

¿A qué viene esto ahora?

Bajé la guardia en la detención del Chato.

Me relajé.

Y vale, me he llevado un buen susto,

pero te he colocado

en una situación de riesgo innecesaria.

No le des más vueltas a todo esto, Silvi.

Se nos complicó la operación. Era más sencillo.

No pensábamos que esos ladrones fueran a tener armas.

De verdad, relájate.

(Puerta)

¿Sí?

¿Cómo estás?

Ahora mismo sorprendida.

(DESCOLOCADA) ¿Quién te ha avisado?

Pensé que estaría bien que estuviera informado, ¿no?

Sí. Estás en todo, gracias.

Ahora que ya estás aquí, aprovecharé para ir a comisaría

y a hacer todo el papeleo.

¿Te puedo pedir un favor, Álvaro?

Átala en corto, porque aquí la inspectora

(RÍE) se tiene que quedar esta noche en observación,

pero está loca por escaparse.

Recupérate.

Luego te llamo. Gracias.

Chao. -Hasta luego, Nacha.

¿Qué tal?

(Música melancólica)

¿En serio estás tan bien como parece?

Claro, ¿no me ves?

Si no ha sido nada.

(RÍE) Tanto como nada...

¿Qué pasó?

Cuando íbamos a detener al Chato, sacó una pistola y me disparó.

Pero solo me ha rozado el hombro.

O sea, que fue mientras la detención.

Ajá.

Esos ladrones han resultado ser

más peligrosos de lo que esperábamos.

Bueno, lo más importante es que no te ha pasado nada grave.

Por eso es verdad lo que te ha dicho Nacha.

Estoy bien y me quiero ir a casa.

(RÍE) Por favor, sácame de aquí.

Ni lo sueñes. "Porfa".

(Teléfono)

(GIME DE DOLOR)

Es el comisario, tengo que cogerlo. Vale.

Comisario, dígame.

"¿Qué tal estás, Silvia?"

Bastante bien, con ganas de irme a casa.

Me alegro. Siento no haberme podido pasar por el hospital,

pero todavía tengo un par de asuntos urgentes.

"No se preocupe".

Ya le digo que yo estoy bien.

Los médicos esperan darme el alta mañana por la mañana.

Nada, ha sido una herida superficial.

Vale, no tengas prisa en reincorporarte.

Tómate el tiempo que necesites.

"Gracias".

Todavía no me explico cómo el Chato tenía un arma de fuego.

Pensábamos que sería una detención sencilla.

No queríamos desaprovechar la información y...

"De esto ya hablaremos largo y tendido".

Tenemos que ver en qué hemos fallado

para que no se vuelva a repetir.

Ahora lo importante es que descanses

y que te recuperes del todo.

"Gracias. ¿Le puedo pedir un favor?"

Por supuesto.

Me gustaría seguir informada de cualquier avance.

No te preocupes que te mantendré informada.

¡Ah! Si puedo esta tarde a última hora,

me paso a verte por el hospital.

"Gracias". Hasta luego, Silvia.

¿Qué tal está?

Pues bien para lo que podría haber ocurrido.

¿Y de ánimo?

¡Uf! Como si nada.

Cualquiera diría que le han disparado.

Hasta quería pedir el alta ya.

Me alegro.

¿Cómo van los trámites con el Chato y sus hombres?

Todo bien. Están en los calabozos

a la espera de pasar a disposición judicial.

Armando un poco de follón, pero Merinero los tiene controlados.

¿Y del motorista que se fugó sabemos algo?

No hemos podido dar con él,

pero tengo información relevante sobre el cabecilla.

¿Conocemos la verdadera identidad del Chato?

Esto acaba de llegar de Europol.

Vas a necesitar un buen rato para leerlo.

La ficha es larga.

(Música de misterio)

(RESOPLA)

Hola, Candela. ¿Qué tal vas?

-Sigo pateándome el barrio de arriba abajo,

pero no encuentro nada.

-Justo te iba a llamar porque ya he hablado con María.

-¿Y qué te ha dicho?

-Pues le he explicado tu situación, pero me ha dicho que el bar

no da para pagar otro sueldo.

Lo siento mucho.

(FRUSTRADA) -Qué pena. Me venía muy bien trabajar aquí.

-Ya. A mí me hubiera encantado que te quedaras de compañera,

pero ya te dije que no te hicieras muchas ilusiones.

-Con lo desesperada que estaba ya me las había hecho.

-Bueno, tú tranquila.

Confía, ya verás como dentro de nada te sale algo.

-Cada vez veo el panorama más negro.

-No, hombre.

Dime. (HOMBRE) -Una cerveza, por favor.

-Muy bien.

Tú, ahora, anímate un poco

y come algo, que seguro que eso ayuda.

¿Qué te apetece tomar?

-Un vaso de agua.

-¿Solo? -No me entra nada, de verdad.

-Que invita la casa. Te voy a poner un pincho de tortilla y un zumo.

-No, con un vaso de agua está bien. -Me niego a servirte solo eso.

-Que estés buscando trabajo no quiere decir

que no te puedas tomar un retiro.

-Gracias, Paty.

-De nada, hombre.

-Está buenísima. -Pues, hala.

A recuperar fuerzas

y a ponerse con la búsqueda de empleo.

Por cierto, he estado hablando con algunos de los clientes

por si se enterasen de algún trabajo, que me dijeran.

-Si no encuentro algo pronto, no sé qué haré con mi vida.

-Tranquila.

(MUJER) -Un refresco. -Ahora mismo.

Yo, de verdad, siento no poder ayudarte más.

Oye, podrías hablar con Damián de la ferretería.

Se acaba de quedar sin su empleado, no salió muy bien la cosa.

-Su empleado era el estrangulador, ¿no?

-Sí, pero te aseguro que Damián es una persona increíble.

-No sé si es el mejor sitio para ir a buscar trabajo.

-¿Te da mal rollo?

-Hombre, un poco.

Bueno, lo mejor será que me deje de historias

y que me pase por ahí. (PATY ASIENTE)

Mucha suerte, anda.

Ay, muchas gracias.

-¿Qué le pasaba a esa chavala?

(RESOPLA) -La pobre no encuentra trabajo ni "p'atrás".

Oye, no sabrás de algo, ¿no? -Em...

No, así a bote pronto, no, pero si quieres pregunto.

Colega tuya, ¿o qué?

-Bueno, colega, colega, tampoco, pero es conocida.

Hace unos meses me ayudó a salir de una movida muy chunga.

Me gustaría devolverle el favor.

¿Qué te pasó?

(TONI RÍE) -A ver cómo te lo cuento...

(PATY DUDA)

Digamos que acabé cayendo en las garras

de un gurú de una secta.

-Me estás vacilando. (RÍE) -No. Ojalá...

-¿En serio? -Sí, sí.

Dios. ¿Y cómo saliste de eso?

-Pues con ayuda de tus amigos los polis

y con ayuda de la gente que me quiere.

Pero, sobre todo, gracias a Candela. Ella dio la voz de alarma a Olga.

-Ya ves.

¿Me pones un zumo y me cuentas los detalles de este peliculón?

-Eres un morboso.

Madre, mía.

Vas a flipar cuando te cuente cómo me comía la cabeza el gurú ese.

Yo no sé qué imán tengo para los imbéciles, te lo juro.

-Eso no irá por mí, ¿no?

No, hombre, ¿cómo va a ir por ti?

De verdad, no va por ti.

Va por el José Manuel este, el baboso de las narices.

Por cierto, menos mal que está en paradero desconocido.

-Por poco tiempo. A ese lo engancho yo por mi vida.

Oye, pero cuéntame lo de la secta, por favor.

-Joer, que es muy bochornoso, de verdad.

-Venga. (PATY RÍE)

Bueno, empecemos por las ondas binaurales.

¿Sabes lo que son? -No.

-Prepárate.

Entonces, ¿se puede tratar de un caso de acoso escolar?

Pues pásaselo a Ramírez, que se está encargando de la UFAM

mientras está Espe de baja.

¿Lo de la farmacia te encargas tú con Esther?

De acuerdo.

Creo que ya han llegado las imágenes

del vídeo de vigilancia, así que se lo pasas a Vargas.

De acuerdo, hasta luego.

Comisario, me ha dicho Merche que quería verme.

Sí, cierra la puerta.

He estado hablando con Silvia

y dice que está bien, pero quería saber tu opinión.

¿Cómo la has visto? Silvia está muy bien de ánimos.

Lo de la herida ha sido algo superficial

y no quiere estar en el hospital. Requiere un poco de reposo.

También quería felicitarte por detener a Amil Román.

Tuviste mucho temple al manejar una situación tan delicada.

¿Amil Román es el nombre del tal Chato ese?

Sí.

Es un tipo de cuidado.

Europol lo estaba buscando por varios delitos en su país,

en Rumanía.

Los más graves, relacionados con robo con violencia

y muchos asesinatos.

Menudo historial tiene el tipo ese, ¿no?

Silvia y yo no pensábamos que nos encontraríamos con eso.

No contábamos con que fuera tan peligroso

y mucho menos que estaría armado.

Ya, Nacha. Ahí precisamente está el problema.

Deberíamos haberlo investigado más antes de ir a por él.

Comisario, utilizaba una identidad falsa

y no teníamos acceso a esa información.

Ni siquiera sus colaboradores sabían su nombre real.

Ya, pero está claro

que cuando un negocio mueve tanto dinero

siempre hay gente sin escrúpulos que, en cualquier momento,

te la pueden liar.

Sí, es verdad, pero teníamos

una oportunidad de oro para trincarle

y no íbamos a desaprovecharla.

Ya, pero no a costa de poner en peligro vuestras vidas.

Mire el lado positivo de las cosas, Silvia está muy bien

y nos hemos quitado de circulación

a un delincuente bastante peligroso buscado por la Europol.

Pero el precio podría haber sido demasiado alto.

No quiero perder a más agentes

ni tener que ir a más funerales, ¿de acuerdo?

Por supuesto que sí, comisario.

Pero bueno, en esta profesión el riesgo cero no existe

y, según cuenta, ese tal Amil

se va a pasar una buena temporada entre rejas.

Pero a partir de ahora me pensaré mejor

con cuántos agentes hay que hacer operaciones

que, "a priori", parecen sencillas.

Como usted mande.

Vete a casa, que ya has tenido bastante por hoy.

Aún me queda cursar las diligencias de todo esto

y luego me voy a casa.

¿Ningún compañero puede echarte una mano?

Ahora mismo estamos muy justos de efectivos.

No se preocupe, yo las hago.

Vale, pero cuando termines, rápidamente a casa.

Claro.

(RESOPLA)

(Música tranquila)

Hola, buenas tardes.

-Hola, buenas tardes.

Dime, ¿qué querías?

-No, no quería comprar nada.

-¿Entonces?

-Estoy buscando trabajo y venía a dejarle mi currículum

por si necesita alguna dependienta. -Ajá.

-Sé que tuvo contratado a alguien, pero ya no está.

-Sí, y supongo que sabrás qué tipo de persona era, ¿verdad?

Sí.

Como comprenderás, después de enterarme

de que mi empleado era un psicópata y un asesino, pues...

no está la cosa como para contratar a nadie.

-Por favor, deme una oportunidad. Le prometo que no le voy a fallar.

-Si no es por ti, hija.

A raíz de eso, la clientela ha bajado mucho,

las ventas también, y yo no saco como para pagar otro sueldo.

Es más, no saco casi ni para mi sueldo.

-Pero seguro que la cosa remonta y...

Quizá podría contratarme a media jornada.

-¿Cuántos años tienes?

-¿Eso importa para trabajar aquí? -No, no importa.

Te lo pregunto porque yo tengo una hija

que podría tener tu edad y me la recuerdas.

A lo mejor no físicamente, pero hay algo en la mirada.

Y reconozco que si mi hija fuera a pedir trabajo,

no me gustaría que la rechazaran de golpe.

-¿Eso significa que va a contratarme?

-Eso significa que nunca viene mal tener una ayuda.

Pero veo que no tienes ninguna experiencia en fontanería,

ni en ferretería ni en nada parecido.

-No, pero he trabajado en atención al cliente,

de cara al público y por teléfono como teleoperadora.

-Ve a esa estantería y me traes una llave del 10,

unas tuercas remachables y un tirafondos.

Ni idea, ¿verdad?

-No, pero le prometo que aprendo muy rápido.

-Lo siento mucho. Me encantaría poder hacerlo,

pero sin experiencia no puedo contratarte.

Te prometo que estaré pendiente

y, si me entero de algo, les daré tu currículum.

-Gracias. Mi teléfono está en el currículum.

Quédeselo, por favor.

-Me lo quedaré,

Candela.

-Gracias.

(Campanilla de la puerta)

(Música melancólica)

(RÍE)

Hola, soy Damián Pérez, el padre de Marga.

¿Puedo hablar con ella, por favor?

Gracias.

(NACHA) -Que sí, Elías, que Silvia está bien.

Simplemente se queda en el hospital por observación

para cubrirse las espaldas, pero todo bien, de verdad.

Vale. ¿Vosotros qué tal por París?

Me alegro. Mándame fotos de la boda y dale un beso muy grande a María

y otro a Isra, ¿vale?

Venga, un beso. Adiós.

-¿Qué tal Elías por París?

-Pues fenomenal.

Dice que está disfrutando a tope

y que ahora iba de paseo con María por el Sena.

Eso debe de ser superbonito.

(SUSPIRA) -Ay, qué envidia, Dios.

Hace mazo que no salgo de Madrid.

A ver si se aplaca la cosa y pido unos días, porque vamos...

-No te hagas muchas ilusiones, porque por aquí no se aplacan mucho.

Acuérdate de que los malos no suelen irse de vacaciones.

-Nacha, estaba pensando, aunque Silvia ya está bien,

en ir a visitarla al hospital. ¿Cómo lo ves?

-Uf! Pues cuando salí ya tenía una visita

e iba para largo.

Será mejor que te pases cuando le den el alta en su casa.

-Por cierto, ¿sabemos si el pavo que le disparó tiene antecedentes?

-Tela marinera.

El comisario me ha enseñado su expediente

y el tipo tiene una trayectoria tremenda.

Es más, estaba buscado hasta por la Europol.

-¡Buah, chaval! Menos mal que lo habéis quitado de la calle.

-Ya te digo.

¿Y tú tienes algo de José Manuel López?

-Nada, ni rastro de él.

-¿No has encontrado a nadie que pueda darte una pista?

-Nadie sabe nada. Y no quieren ni saberlo.

La familia dice que si lo encontramos,

que no se lo digamos. Imagínate el percal.

Este pavo, al acabar el atraco a la tienda de electrónica,

se ha bajado al moro a pillar hachís.

De momento, tendremos que aparcar el tema.

-Puede ser, pero no bajes la guardia.

Aun así, parece que no tienes ningún otro hilo de donde tirar.

-Oye, Nachita, al acabar el turno, podríamos ir a tomar una copa, ¿no?

Hoy abren el karaoke del Moonlight.

-Yo, Toni, hoy...

no estoy para esos trotes. -¡Va!

-Que no, de verdad.

He tenido un día superintenso, muy largo.

Ahora quiero pasarme a ver a Espe.

-Ah.

Bueno, dile que la echamos muchos de menos

y que tenemos ganas de verla por aquí.

-Claro. Tú y todos.

-Bueno, me voy. -Venga, pásatelo bien.

(Música tranquila)

(RESOPLA)

Para ser un hospital, la cena no estaba nada mal.

Sí, no tenía mala pinta.

Lo único es que no era muy abundante, ¿no?

Si quieres, bajo a la cafetería y te pillo algo.

No, tienes que bajar, pero para cenar tú.

Aunque lo que tendrías que hacer es irte a casa.

Tenía pensado quedarme a dormir contigo.

No. Me niego a que pases la noche en ese sillón.

Ya has oído a los médicos, estoy bien.

-Ya, pero en estas situaciones es mejor tener a alguien al lado.

No sé, imagínate

que te duele la herida y hay que llamar a la enfermera.

Bueno, para eso tengo

este botoncito.

Y si le da por no funcionar, ¿qué?

¿Es un interrogatorio? ¿Llamo a mi abogado?

Llámalo.

(Puerta)

Adelante.

¡Comisario!

Buenas noches, Silvia.

No hacía falta que viniera.

Lo sé, pero me gusta visitar

a todos mis agentes heridos en acto de servicio.

Buenas noches. Buenas noches, comisario.

Es Álvaro Soler, de Motor Soler. Emilio Bremón.

Sí, Silvia me contó que colaboraste con nosotros

en el asunto del robo de cobre.

Muchas gracias. Hice lo que tenía que hacer.

Bueno, aprovechando que está aquí el comisario,

bajo y pico algo, ¿vale?

Claro.

No sé si he interrumpido algo. ¿Estabais trabajando?

¿Por qué lo dice? Porque no sé si Álvaro está aquí

en calidad de colaborador de la policía o no.

(DUDA)

Somos también buenos amigos.

¿Qué tal va el caso?

Bien, bien. Pero solo he venido a ver qué tal estabas.

Pues ya ve, estoy perfectamente.

¿Qué ha pasado con el Chato?

Ya ha pasado a disposición judicial

y con más cargos de los que nos imaginábamos

a sus espaldas.

Ah, ¿sí? ¿Qué historial tiene?

Europol lo estaba buscando por delitos de sangre en Rumanía.

Al parecer tiene varios juicios y cargos pendientes en su país.

Como estaba con identidad falsa en España, se había liberado.

En algún momento tendremos que tramitar

la orden de extradición.

No me extraña que llevara una pistola.

Es una persona peligrosa.

No calibré bien el peligro que corríais

al ir detrás de él, lo siento.

No, la responsabilidad es absolutamente mía.

Debimos limitarnos a seguir el coche y...

No pensábamos que tendría un arma.

De verdad, no quiero alarmarte. Solo he venido a ver cómo estás.

Se lo agradezco.

Bueno, me voy.

Buenas noches y cuídate, ¿de acuerdo?

Una cosa,

el chico este, Álvaro,

¿va a quedarse aquí toda la noche?

(NERVIOSA) Eso parece.

No se lo he podido quitar de la cabeza.

Me alegro. Me gusta saber que estarás bien acompañada.

Cuídate.

(Música melancólica)

(Música electrónica)

¿Aún estás así con el karaoke?

-No me agobies, que si no me he puesto antes

es porque tenía cosas que hacer.

-¿Qué pasa, Sara? Tienes mala cara.

-Nada, mi padre.

-¿Le pasa algo?

-Pues no lo está pasando muy bien.

No sé, intento ayudarlo,

pero cada vez que hablamos por teléfono acabamos discutiendo.

-¿Has tenido movida con tu padre?

-Bueno, prefiero no hablar de eso, de verdad.

¿Qué? ¿Cómo va el karaoke? ¿Es muy complicado montarlo?

(DUDA) -No lo tengo muy claro, pero lo tendré resuelto enseguida.

-Vale. En cuanto lo tengáis, me avisáis,

que un par de clientes me han preguntado cuándo empezamos

y no sé qué decirles.

-Madre mía, Luis. ¿Dónde está Álvaro?

A uno de la familia que se le da bien esto

y no está aquí para ayudarnos. -Tendrás que arreglártelas sin él.

Está en el hospital con Silvia. -¿Cómo?

¿Qué le ha pasado?

-Le han pegado un tiro en un operativo, pero está bien.

Le darán el alta mañana, me imagino.

-Eso le pasa por echarse una novia policía.

Este no estará tranquilo en la vida.

-Oye, Ricky, ¿te falta mucho?

-Cinco minutos.

-Dime la verdad.

(SUSPIRA) -Pues la verdad es que esto es un jaleo que flipas.

No sé ni por dónde empezar. Tienes que ayudarme.

-Lo siento, tío, pero no puedo.

Me ha surgido una movida y tengo que ir a Valencia.

-¿Ahora? ¿Y cuándo vuelves?

-Mañana por la mañana. -¿Mañana por la mañana?

-¿Qué es eso tan importante como para que tengas que irte ahora?

-Después te cuento. Prefiero no hablarlo aquí.

(RESOPLA) -Oye, dadle duro a esto

que llevamos unos días un poco flojos, ¿vale?

(RESIGNADO) -Vale. -Ánimo.

Venga, que va a salir todo genial.

(RESOPLA)

Hasta mañana.

-¿Quieres que te ayude? -Ay, pues sí.

Mira...

Toma.

Prueba esto, a ver si funciona.

-A ver.

¿Sí? ¿Sí? ¿Ey?

(ENTONA)

Esto no va, ¿eh?

-Oye,

parece que sabes cantar un poco, ¿no?

-Es que de pequeña me regalaron un micro de juguete

y me pasaba el día cantando.

-¿En serio? -Sí, sí.

Fíjate si fui pesada con ser cantante,

que mis padres me apuntaron a un conservatorio.

-Pero ¿estudiaste solfeo y toda esa vaina?

-Sí, varios años.

Incluso canté en un coro, pero, no sé, al final lo dejé.

-¿Por qué?

-Se me quitaron las ganas de ser cantante.

Pensé que... no lo iba a conseguir.

-Pues igual eso de que sepas cantar nos viene muy bien.

-¿A qué te refieres?

-Que con los karaokes siempre pasa lo mismo.

Empezar a cantar da vergüenza

y siempre alguien tiene que tirar del carro.

Ese alguien podrías ser tú.

(RÍE)

Ni de coña, Ricky.

Yo solo canto en mi ducha.

-Pero... ¡Sara!

¡Sara!

(Música electrónica)

(MURMULLA) A ver...

(Música de suspense)

Hola, Carlo. Soy Ricky.

Ricky Soler, sí.

Escucha, quería hablar contigo sobre tu propuesta.

No, mi hermano Luis no está.

No, será solo tú y yo.

¿Te pasas por el Moonlight?

Estupendo, pues te veo en un rato.

Hasta ahora. Chao.

(Puerta)

-¿Sigues despierta? Tienes que descansar.

Te estaba esperando.

Me das las buenas noches y te vas a casa.

No me voy a ir a ningún sitio.

Además,

te he comprado unos bombones de postre. ¿Te apetecen?

Si te pegas la paliza de dormir aquí,

mañana estarás destrozado y no rendirás en el taller.

¿Y qué?

No me vas a convencer con eso.

Eres mucho más importante que el taller.

Y tú eres un cabezota. Pues anda que tú.

(Música melancólica)

¿Sabes qué? Hay muchas cosas de mi familia que no me gustan.

Pero hay algunas que sí que me molan.

¿A qué viene eso?

Mi madre siempre nos ha inculcado desde pequeños la unión familiar.

Y si alguno de nosotros estaba enfermo,

lo cuidábamos en el hospital.

¿Qué hacíais? ¿Ibais todos los Soler de acampada?

No, hacíamos turnos.

Entonces, aclárame una cosa.

¿Tú te quieres quedar a dormir esta noche

porque es lo que te han enseñado que debes hacer

o porque te apetece?

Por las dos cosas.

Eres mi novia

y quiero cuidarte.

Pero bueno, que si te molesto, me voy.

Quédate.

Vale, me encanta no tener que quedarme sola en este sitio.

Lo sabía. A nadie le gusta estar solo.

Así te puedo pedir un bombón, un vasito de agua...

que bajes al bar a por una botella de vino.

¿Cómo que vino? (INSISTE)

Pensé que estarías reventada y querrías descansar.

Sí. Bueno, estoy...

como si me hubieran pegado un tiro en el hombro.

Anda, ven aquí.

(Música melancólica)

-¿Funciona o qué? La gente empieza a impacientarse.

-Que esperen un poco. Hago lo que puedo.

(RESOPLA) -Deberíamos haber empezado hace más de una hora.

-Vale.

Vale. Mira, voy a probar el micro aunque sea.

"Hola.

(Pitido del micro)

Em...

(NERVIOSO) Como podéis comprobar, tenemos unos pequeños problemillas

con la pantalla y eso.

Os agradecemos la paciencia.

Enseguida lo tendremos resuelto.

Gracias".

(SUSPIRA) -Bueno, algo es algo.

Está bien que funcione el micro. -Sí, pero la máquina no arranca.

-¿Y si no arranca?

¿Qué hacemos?

-Sara...

vas a tener que cantar.

-No, ni de coña. No voy a cantar.

-Por favor. Si no, no sé qué vamos a hacer.

Tienes que cantar algo, por favor.

-¿Y qué canto?

-Como si cantas "Paquito el chocolatero",

pero tienes que cantar.

-En serio, Ricky...

Mira, ¿por qué no cantas tú? -¿Yo?

Mira, bastante tengo con estar arreglando la máquina.

Como coja el micro, los echaré a todos.

(SUSPIRA) -Sara.

El destino del Moonlight está en tus manos.

(RÍE SARCÁSTICAMENTE)

Eso es chantaje.

-No, Sara. No es chantaje.

Se le llama dejarse la piel por el negocio.

Mira, ya tuvimos que suspender la sesión de DJ Fran

y a la gente le sentó fatal.

Como suspendamos ahora el karaoke, se marcharán y no volverán.

Y fíjate cómo le va a sentar a Luis.

Mira, se están marchando. Sara, tienes que cantar, por favor.

Por favor.

-Está bien.

(RESPIRA ALIVIADO)

-Vale.

Toma.

(SARA CARRASPEA)

Buenas noches a todos. Em...

Como sabéis, hemos tenido un problemilla con el karaoke.

Pero no os preocupéis, porque mientras lo solucionamos...

(NERVIOSA) os voy a cantar una canción.

(Música pop)

Ya sé que no, no he sabido comprenderte.

Yo ya me sé tu respuesta, todo terminó.

Sabes que yo, yo debí conocerte.

Debí subir la apuesta, ahora soy quien perdió.

Yo vi cómo le dabas tu calor.

Sentía que era tuyo su sabor.

Sabía que pasabas las noches con ella en mi habitación.

Yo vi cómo bailaba mi canción.

Yo había dado tanto por los dos.

Y sé que ahora tus besos, tu cuerpo, tus labios

me dicen adiós.

Demasiado tarde

para pedirte otro de tus besos,

para decirte que no te fallé, que perdí.

Es demasiado tarde

para olvidar sin miedo los recuerdos,

para crear contigo otros nuevos

que sean nuestros, de nadie más.

Es demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado.

Ya sé que no, sé que no quieres perderme.

Ahora veo que empiezas a mentir mejor.

Tal vez sea yo quien ya no quiere entenderte.

Ya no me pidas que vuelva.

Ya no me pidas perdón.

Demasiado tarde

para pedirte otro de tus besos,

para decirte que no te fallé, que perdí.

Es demasiado tarde

para olvidar sin miedo los recuerdos,

para crear contigo otros nuevos

que sean nuestros, de nadie más.

Es demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado.

Yo vi cómo le dabas tu calor.

Sentía que era tuyo su sabor.

Sabía que pasabas las noches con ella en mi habitación.

Yo vi cómo bailaba mi canción.

Yo había dado tanto por los dos.

Y sé que ahora tus besos, tu cuerpo, tus labios

me dicen adiós.

Demasiado tarde

para pedirte otro de tus besos,

para decirte que no te fallé, que perdí.

Es demasiado tarde

para olvidar sin miedo los recuerdos

para crear contigo otros nuevos

que sean nuestros, de nadie más.

Es demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado.

Es demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Demasiado tarde.

Oh, oh.

Ya es demasiado tarde.

(Vítores y aplausos)

(RICKY RÍE DE EMOCIÓN)

(PÚBLICO) -¡Bravo!

(EMOCIONADO) -Madre mía, Sara, eres impresionante.

(SARA SUSPIRA)

(Música electrónica)

-Tú no eres una camarera.

Eres una estrella de la canción.

(RÍE) -Qué va, solo canto por "hobby".

-Yo sé reconocer el talento natural y tú lo tienes.

Podrías dedicarte profesionalmente a la música si quisieras.

-Te agradezco el cumplido, pero estoy aquí para poner copas.

-No es ningún cumplido, tú eres buena de verdad.

Podría convertirte en una estrella.

-Sara, he conseguido que el karaoke funcione.

Avisemos al primero de la lista para que cante.

-¡Genial!

"Bueno, el karaoke ya funciona.

Así que, ¡empieza el espectáculo!"

(Vítores)

¿Quién ha pedido la primera canción?

-La chica es un diamante en bruto.

Es una pena que se pase la vida poniendo copas.

-Lo sé.

Pero bueno, nosotros tenemos asuntos de los que hablar.

¿Qué te pongo? -Un Spritz.

(Música de suspense)

(Campanilla de la puerta)

-Le ha cogido el gusto a las citas misteriosas.

-No quiero que el comisario Bremón

nos pregunte otra vez sobre nuestra relación.

-Tanto secretismo delata

que no tiene la conciencia tranquila.

-¿De qué está hablando? -Está claro.

Le conseguí la dirección de ese chaval y ha desaparecido.

¿Por qué insistía tanto en encontrarle?

-Pensaba que José Manuel era mi hijo.

-Miente más que habla. Desde el principio esto me olía mal.

-Pensaba que era mi hijo, pero crucé con él dos palabras

y me di cuenta de que no lo era.

-¿Hizo las pruebas de paternidad? -No, cotejé unos datos biográficos

y vi que era imposible. -¿Y dónde está ahora?

-No lo sé. No tengo ni idea ni me importa.

Usted dijo que pasaba temporadas en Marruecos.

Estará allí. -¿Y por qué me ha llamado?

-José Manuel me habló de su amigo, el Boli de Vallecas,

y pensé que él sí que podría ser mi hijo.

(CHISTA) ¿De qué se ríe?

-Porque se cree que yo soy tonto.

Pero no voy a discutir por eso,

prefiero ser práctico.

¿Por qué no le pidió sus datos a López?

-Lo hice, pero me dijo que ya no tenía relación con él.

-Déjese de historias. Usted no busca a ningún hijo.

-Mire, estoy buscando a mi hijo. ¿Qué otra motivación iba a tener?

-Eso no lo sé, pero la sucesión de hechos no deja lugar a dudas.

Soy detective, me pagan por investigar

y no me la dan con queso fácilmente.

-Un discurso muy bonito, pero no sé a qué viene.

-El último que vio con vida a López fue usted, déjese de rodeos.

¿Dónde está? ¿Qué le ha hecho?

-No lo sé, no le he hecho nada. Le digo la verdad.

-Hay dos posibilidades: o lo ha secuestrado

o se lo ha cargado.

-¿Está loco?

¿Tengo pinta de ser un asesino? -Podría serlo.

Detrás de esa fachada de empresario honesto

y buen padre podría esconderse un criminal.

-Podría, pero está divagando. -No, esas cosas pasan.

El que trabajaba aquí parecía una mosquita muerta

y mire lo que pasó, se destapó como un auténtico psicópata.

-Yo no tengo nada que ver con Pablo

y mucho menos con la desaparición de López.

-Me parece muy bien, pero no trabajaré más para usted.

-Oiga... -No haga ninguna tontería,

porque lo dejo en el sitio.

(Música de tensión)

(MURMULLA) -Serás ca...

(CARLO) -¿Por qué me has llamado?

-Para hablar del negocio que nos has propuesto.

-Tu hermano me dejó claro que no os interesaba.

-Es que mi hermano es un poco anticuado,

pero yo pienso diferente.

No me importa ir por libre. -Ya.

-Además, Luis no se fía ni de su sombra

y solo trabaja con gente a la que conoce perfectamente.

A mí no me importa correr riesgos,

siempre que tengan alguna compensación.

-Pero ¿tú solo cumplirías con el encargo?

-Bueno, cuéntame de qué va la cosa

y ya decidiré si soy capaz o no.

-Está bien.

Se trata de un viejo conocido mío:

Andrés del Real, un distribuidor de cine

con quien he hecho negocios.

El último salió mal y me ha dejado a deber un montón de pasta.

-¿De cuánto dinero hablamos?

-Eso da igual. Ya no es una cuestión de dinero.

Es algo personal.

He intentado cobrarle, pero me da largas.

-Vale. Necesito saber si este tío no te paga porque no puede

o porque no quiere.

-¡Qué va! No lo hace porque no le da la gana.

Me consta que está ganando un pastizal

gracias a unas comedias francesas que ha estrenado en España

y que van como un tiro.

-¿Y qué quieres que le haga exactamente a tu socio?

-Tú eres el profesional.

Sabes mejor que yo cómo convencerlo para que me pague.

Lo que es cierto es que hay que darle un buen susto.

-A mí en estos casos me gusta empezar con una amenaza.

Si eso no funciona, le reviento el coche.

Y si eso tampoco funciona,

pues paso a las manos.

-Creo que nos podemos ahorrar los prolegómenos.

Envié un burofax, pero solo sirvió para que se riera en mi cara.

-Estupendo. Entonces, ya podemos ir con la canelita fina.

-Eso es.

Lo has pillado a la primera.

Que no me pague, me jode,

pero que encima se ría de mí me saca de quicio.

-No lo voy a permitir.

-Muy bien. Ahora necesito que me des todos los detalles de este tipo.

-Claro. Te pasaré su teléfono, su dirección, la de su oficina...

y te pasaré una foto con el móvil...

-No. Olvídate de móviles, que estas cosas dejan rastro.

La foto me la pasas impresa

y los datos en un folio.

-Está bien. Mucho mejor así.

Muy bien. Ahora, para terminar de motivarme,

solo falta saber cuánto me pagarás.

-Por eso no hay problema.

Estoy convencido de que llegaremos a un acuerdo enseguida.

(Música electrónica)

(Música melancólica)

(Timbre)

(SUSPIRA)

-Hola, Espe.

-Nacha, ¿qué haces aquí?

-Nada...

Quería pasar para ver qué tal estabas

y cómo te encontrabas.

-Ahí ando. Anda, pasa.

-¿Ya cenaste?

-No, no tengo hambre.

Llevo todo el día a base de infusiones

y poco más.

-Bueno, Espe, pero no puedes seguir así.

Tienes que intentar comer alguna cosita.

-No me entra nada, de verdad.

-Bueno, si te parece, voy a recoger esto un poco

y preparo algo de comer, ¿vale?

-Pues no sé con qué, porque tengo la nevera tiritando.

-Ya.

Me lo he imaginado.

Por eso,

me he traído cositas de casa

y también me he traído mi pijama

y el cepillo de dientes.

-Perdona, ¿te quedas a dormir?

-Pues sí. Es que Silvia no puede venir hoy.

Entonces, me dijo que aprovechara y me quedara en su habitación

porque no te queremos dejar sola.

Así que por qué no te das una ducha, te relajas y te refrescas?

-No me apetece ducharme ni cenar.

-Espe, me da igual lo que te apetezca,

pero no puedes estar en plan zombi arrastrándote por la casa.

-Pero ¿qué es eso de que Silvia no viene?

-Porque creo que se va con Álvaro.

-¿Con Álvaro? Pero si vive con su familia,

¿cómo se va a quedar allí?

-Yo qué sé.

De pronto la familia se fue o buscarán un hotel, alguna cosa.

-Nacha,

¿qué me estás ocultando?

-Mira, preparé guisantes. Están riquísimos. ¿Te gustan?

-Nacha...

-Ay, Espe. Contigo no se puede.

A ver...

No es nada grave, ¿vale?

Silvia está bien, pero está en el hospital

y tiene que pasar la noche en observación.

-¿Cómo que está bien? ¿Qué le ha pasado?

-Teníamos una detención de unos ladrones de cobre,

la cosa se complicó, el cabecilla sacó un arma,

le disparó, pero insisto,

todo está bien. La bala solo le rozó el hombro

y ya está, es todo.

-¿Por qué nadie me lo ha contado?

-Porque te lo quería contar yo personalmente

y que estuvieras más tranquila después de haber cenado.

Pero para que estés bien, luego le hacemos una videollamada

y compruebas que está todo "okey". -Sí, necesito confirmarlo.

-Vale, Espe, pero tranquilízate, ¿vale?

Y anímate un poco, va.

Silvia me estuvo contando que últimamente

te ves incapaz de gestionar el tema

de las mujeres maltratadas de la UFAM.

Tienes que quitarte esas ideas absurdas de la cabeza.

Tú eres muy buena en eso, eres la mejor.

(SOLLOZA)

-Espe, de verdad, tranquila, que ya todo pasó.

(SOLLOZA) -No.

No, Nacha.

Es que todo no pasó.

-Cariño, entiendo que todavía estés bastante afectada

con todo el tema de Pablo,

pero tú eres valiente, eres una guerrera

y lo vas a superar.

Ese tipejo no le podrá hacer daño a nadie más.

Ni a ti, ni a nadie.

-Sí, pero es que...

-Pero es que, ¿qué? ¿Qué pasa, Espe?

(SOLLOZA)

Nada, no te preocupes.

(Música melancólica)

-Bueno.

¿Quién está ocultando algo ahora, Esperanza Beltrán?

-Es horrible, Nacha, me siento...

entre la espada y la pared.

-Pero ya estoy aquí para lo que necesites,

para ayudarte.

-Nadie me puede ayudar en esto.

-Espe, todo en la vida tiene solución.

Venga, va, cuéntamelo.

-Estoy...

embarazada de Pablo.

(SOLLOZA)

Al principio tenía claro que quería interrumpir el embrazo

porque no quería tener un hijo con un asesino,

pero ahora que Pablo no está...

ya no sé qué hacer.

-Ya.

Pues la verdad es que tampoco sé muy bien qué decir porque...

esto es como muy complicado, ¿no?

(SOLLOZA) -Sí, a veces,

pienso que...

(SOLLOZA)

no tendría por qué parecerse a su padre.

Y yo podría

cuidarlo

y educarlo para que fuera una buena persona.

(LLORA) No sé qué hacer.

-Ay, cariño.

(LLORA) -Espe, tranquila, amiga.

-No sé qué hacer.

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

-Pongamos que le denuncio.

Le interrogan, ven que no hay nada que rascar

y a seguir con su vida.

-Mire, yo no he matado a José Manuel López,

pero no quiero que la policía meta sus narices en mis asuntos.

-¿Y eso por qué?

-Podemos seguir haciendo negocios.

Quiero volver a contratar sus servicios.

-Juanito. ¿Qué tal, cómo estás?

-"Soy Carlo D'Agostino".

-Sí, Juanito, claro. Sí, sí.

-"Ah, que no puedes hablar o algo así?"

-Correcto.

Pero dime, ¿qué pasa?

-El sector más sensible son los jóvenes.

(QUINTERO) -Ahí está, exacto.

Eso es, Jesús.

No podemos excluirlos,

porque exclusión social es sinónimo

de delincuencia, de adicciones y de drogadicción.

-He visto una habitación que se alquila por 150 euros.

-¿Aquí, en este barrio? Ostras, tía, qué precio, ¿no?

-Sí. Por lo visto es grande, tiene balcón,

las zonas comunes están guais...

-¡Qué chollazo! Dime dónde está, que me voy ya.

-Ya, pero las condiciones...

-¿Qué pasa?

-Muy chungas. Me da vergüenza decirlo.

-¿Qué condiciones?

-Tendría que montármelo con el casero.

-Tenemos que organizar un evento en algún local del barrio.

-Me parece estupendo. Es una buena idea.

-¿Conoces el Moonlight? Me han dicho que va gente joven.

(DUDA) -Sí, conozco el Moonlight,

lo que pasa es que no sé si es el lugar más adecuado

para hacer ese encuentro. -¿No? ¿Por?

La dueña del Moonlight, ¿no? -Eso es. Encantada.

-Igualmente. He oído hablar de usted.

-Mira qué bien.

Mi fama me precede.

¿Y qué ha oído?

-Que este es uno de los mejores locales

de Distrito Sur.

(ELVIRA RÍE)

Yo también he oído hablar del PMA.

Por ejemplo, que su candidato

es la persona adecuada para acabar con la corrupción.

-Paty, me da mucho asco.

Es superhumillante, pero ya no sé qué hacer.

La vida es así.

Cuando estás abajo, te pisan y no hay nada que hacer.

Es que...

-Creo que tengo la solución.

-¿Me has encontrado trabajo?

(Melodía telefónica)

-¿Sí?

(VOZ DISTORSIONADA) -"¿Quintero?" -Sí, soy yo.

-"¿Fernando Quintero?" -Sí, soy yo.

Discúlpeme, ¿quién es? Es que no se oye muy bien.

"Si quieres seguir vivo, abandona la política".

-¿Qué?

-No hay más que hablar. Este tío me debe pasta.

Yo necesito que tú

le rompas las piernas antes de que se marche de España.

-He quedado con él esta noche en el Moonlight.

Le he tirado la caña y piensa que hay "business".

Tranquilo. Esta noche lo tendré todo solucionado.

-¿Qué, nos vamos? -Venga.

(Música de intriga)

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Servir y proteger - Capítulo 508

10 may 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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