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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 501 - ver ahora
Transcripción completa

(IMPACTADA) Estoy embarazada.

-Pero ¿estás segura?

-Embarazada...

de un estrangulador.

Tú estabas tomando la píldora, ¿no?

Sí, sí que la tomaba. O eso pensaba yo.

-Estoy saliendo con alguien.

¡Me alegro! (RÍE)

(Música de tensión)

-Disculpa, no sabía que estabas ocupado.

Me estaba contando una buena noticia cuando entraste.

Si cancelé nuestra comida fue porque surgió

una reunión urgente.

Siento ser tan desconfiada.

-Necesito visitar a Pablo Baeza en la cárcel.

Hoy mismo, si es posible.

-Si no estamos hechos para estar juntos,

¿por qué buscamos todo el día excusas para coincidir?

(SUSURRA) Ven aquí.

No es buena idea que trabaje aquí.

-¿Te ha salido un curro en otro local?

-Me gustas mucho. Ese es el problema.

(LUIS) -¿De qué va toda esta mierda?

(FRAN) -De 15 000 euros.

En efectivo.

-¿Cómo has podido hacerme esto?

-Dale las gracias a Roy.

Me dijo que no habías salido del armario

y que te matarías antes de contárselo a tu familia.

-Tú no puedes abortar, porque si no...

(GRITA) -¿Qué? -Yo...

-¿Qué? -¡Asesina!

¡Mírame!

¡Mírame!

(Música emocionante)

(Música tranquila)

(LOLA) -No puedo creer que hayas ido a ver a Pablo.

¿Cómo no me has dicho nada?

(ESPE) -Porque si te lo hubiera dicho,

no me habrías dejado ir. -Por supuesto que no.

Te habría dado una charla para que se te quitaran las ganas.

Y si aun así no te convenzo, habría ido contigo

para asegurarme de que no lo veas.

-No le des más vueltas. Lo hecho, hecho está.

-Aún no me creo que Emilio te haya ayudado a hacer algo así.

-Porque le rogué y entendió que lo necesitaba.

(INCRÉDULA) ¿Lo necesitabas?

Sí, si me escucharais, lo entenderíais.

No te diré qué debes hacer, porque ya eres mayorcita,

pero creo que el deber de Bremón era explicarte

que esa visita no te convenía.

(ESPE) Me lo explicó.

Pero...

al final entendió que...

que necesitaba estar frente a frente con Pablo.

-Pero, además, tú has estado trabajando mucho en la UFAM.

Deberías saber que lo más importante

es mantener a la víctima alejada del agresor.

¿Qué ganas tú visitándolo?

-¿Que qué gano?

Gano la tranquilidad de saber que soy capaz de enfrentarme a él.

De saber que puedo decirle lo que quiera,

lo que necesito decirle sin venirme abajo,

que soy capaz de mirarlo a los ojos y saber que es un monstruo,

que no queda nada del cariño que teníamos,

que algún día seré capaz de pasar página

(Música melancólica)

y, sobre todo...

gano...

saber que se va a pudrir en la cárcel,

que yo estoy entera.

Eso gano.

¿Por qué no dices nada?

-Eres muy valiente.

Y que si al final tú estás mejor, pues oye,

eso es lo importante.

Aunque todavía no entiendo por qué no nos contaste nada.

Hacemos lo posible para que te sientas bien,

para cuidarte.

No entiendo por qué te escapaste a escondidas

como una fugitiva para ver a Pablo.

Lo siento, pero fue un impulso.

-Bueno, lo importante es que lo has superado

y que ahora estás mejor.

Chicas, yo tengo que irme.

A ti no te veo ya. Yo me voy en una hora.

Buen viaje. Ha sido un placer.

Muchísimas gracias.

Oye, a ver si venís a verme a Valladolid, ¿no?

¡Claro, es un planazo! (LOLA RÍE)

(Puerta)

(LOLA SUSPIRA)

¿Seguro que estás bien?

Ay, no quiero ser pesada riñéndote.

Ya sabes que puedes contarme lo que necesites.

-Ya, ya lo sé.

Intento hacerme la dura,

pero fue horrible ponerme frente a Pablo.

No paro de tener pesadillas con él...

gritándome y amenazándome.

(RÍE) Bueno, déjale que ladre todo lo que quiera,

que no va a conseguir nada, ¿eh?

Y tú, como tú dices, lo vas a superar

y vas a ser muy feliz.

(LLOROSA) Ay, Lola, qué bien que estés aquí.

(Música de suspense)

(RECUERDA) -"Me gustas, Luis, y quiero conocerte.

Aquí estamos solos. Tenemos toda la noche.

¿De qué te escondes?

-Si te refieres a mi familia, pues...

es algo que tengo muy interiorizado.

O sea, lo he hecho toda mi vida.

Es como si fuéramos personas dentro de un mismo cuerpo,

como un disfraz.

Me imagino que lo hago para protegerme.

-¿Protegerte de qué?

-Del rechazo, supongo.

No sé.

Hay veces que creo que toda mi familia lo sabe,

pero que no se atreven a abordarlo,

y otras veces que...

no tienen ni idea.

-¿Y qué crees que pasaría si se enteraran?

¿De qué tienes miedo? (SUSPIRA) -No lo sé.

Llevo así toda la vida.

¿Qué pasa? ¿Quieres escuchar que soy un cobarde?

¿Eh?

Pues sí.

Puede que sea un cobarde,

pero a ti eso no...

no te tiene por qué importar.

-No quiero que te escondas de mí también.

Quiero verte sin disfraz.

Sé que lo haces para protegerte,

pero yo no voy a hacerte daño, te lo prometo".

(Música melancólica)

(ELVIRA) -¡Ay, hijo! (RICKY RÍE)

(ELVIRA) -¡Por favor, qué susto me has dado!

(RICKY) -Que se te pegan las sábanas.

(ELVIRA) -Tienes razón. Estaba despierta, ¿eh? (RÍE)

Venga, vamos. (RÍE)

¡Ay! Hola, hijo. Buenos días.

¿Qué te pasa?

-Nada. ¿Quieres un café?

-Sí, por favor, sí.

Oye, tienes mala cara.

-Pues ya ves, es la cara que tengo.

-Yo sé por qué tiene esa cara. No has dormido,

y eso es por el DJ.

-¿Y tú por qué dices eso?

-Porque está claro que no te hace gracia

que tengamos un DJ en el pub.

(RÍE) Pero vamos, eso es solo porque eres un rancio.

-No soy un rancio. -Sí, eres un rancio.

A ver, solo tenemos que probarlo

y, si no te gusta, llamamos a otro. ¿Dónde está el problema?

-Voy a anular la sesión. -¿Por qué?

-Porque el pub es mío y hago lo que quiero.

(ELVIRA) -Chicos, basta ya.

Calma, calma.

A ver, sentaos.

(SUSPIRA) Os quiero concentrados.

Hoy vamos a dar un golpe.

A ver.

Esta tarde sale una furgoneta de Distrito Sur a Ávila.

La conduce un tal Eladio.

Parece ser que está pillado de una camarera que se llama...

(DUDA) No me acuerdo cómo se llama, pero es de la venta...

Eso, sí, de La venta de las flores, que está a mitad de camino

en una carretera secundaria. -¿Qué más?

-Parece ser que cada vez que la furgoneta para en esa venta,

la parada suele ser bien larga.

-¿Quieres que robemos una furgoneta de día?

-Ajá. -¿Qué carga lleva la "furgo"?

-El "parking" parece ser que está hecho expresamente

para esta situación:

no tiene cámaras de seguridad

y las ventanas del bar no dan al "parking".

-Ya entiendo. Uno vigila, y el otro fuerza la cerradura

y vacía la furgoneta.

-Dependerá de la carga que lleve la "furgo".

¿Qué lleva? -Habrá que encontrar una furgoneta

que no puedan vincularla con nosotros.

-Mamá, te acabo de hacer una pregunta.

¿Nos vas a decir qué lleva la "furgo" o no?

-Jamones.

-¿Jamones? (RÍE)

(LUIS) -Bueno... -¿Nos estás vacilando?

-Jamones ibéricos, querido.

200 euros la pieza.

Me han dicho que en la furgoneta van 60.

-Pues eso son...

12 000 euros. -Ajá.

-Si los vendemos a mitad de precio, nos quedan 6 000 limpios.

-Habrá que dar la comisión a quien nos ha pasado la información

y lo que os cueste la "furgo".

-Sigue siendo un buen negocio. -Ajá.

-Mamá, "Transportes Quintero".

Ese tipo era narcotraficante.

-Era.

Ahora está fuera del negocio y se dedica a la política.

-No nos conviene enemistarnos con gente así.

(RÍE) -A ver, que le vamos a robar jamones,

no un alijo de heroína.

Además, no va a saber que somos nosotros.

-Exacto.

Bueno, vosotros estudiaos esto, que está bien explicadito.

Y, mientras me ducho,

no estaría mal que me preparaseis el desayuno.

¿Eh?

Venga, que vosotros podéis.

(SUSURRA) -¿Jamones?

(TRISTE) -Ay... (RESOPLA)

No me quiero ir a Valladolid.

(TRISTE) -Ya...

Pero te tienes que ir, porque allí te necesitan, cariño.

-Pero no más que mi mejor amiga.

-No digas tonterías, que desde que tienes novio

me tienes olvidada. -No digas eso ni en broma, ¿eh?

A partir de ahora, cero mensajitos y emoticonos absurdos.

Llamadas de verdad.

-Tienes razón, cariño. Dame un abrazo.

(SUSPIRAN)

(TRISTE) -¿Seguro que vas a estar bien?

-Que sí. Conduce con cuidado.

Oye, pero... (RESOPLA)

¿y lo de tu embarazo?

-No te preocupes, ya tengo la cita con la "gine"

y no le quiero dar muchas más vueltas.

-Ya, pero te conozco cómo eres con estos temas médicos.

Seguro que no paras de darle vueltas.

-Ya, pero por eso mismo no quiero

estar todo el rato hablando de lo mismo.

-Quiero que tengas clara una cosa:

el único culpable de todo es Pablo, ¿vale?

No puedes sentirte más culpable.

Tú eres la víctima.

Y como tal tienes derecho a hacer lo que creas conveniente.

(Música melancólica)

(SUSPIRA)

Y que sepas que hagas lo que hagas,

yo te voy a apoyar.

-Jo, Lola.

Muchísimas gracias por venir, de verdad.

Tus palabras son las únicas que me consuelan.

-Ay... -No sabía lo que te necesitaba

hasta que te he tenido aquí.

-Me voy, que si no, no me voy nunca. (RÍEN)

(Música melancólica)

(Música de suspense)

-Hola, Damián.

¿Por qué me miras así?

-Porque te miro y es como si no te conociera.

-Pues soy yo, Pablo, tu fiel empleado.

-Eres un extraño para mí.

-Sí, el mismo extraño que te ayudó a levantar tu negocio,

el que te llenó la tienda de gente o...

el que se inventó eso de "arréglalo tú mismo".

¿O es que ya se te ha olvidado?

-¿Crees que te redime de lo que has hecho?

-He hecho muchas cosas en mi vida, Damián.

Entre ellas, matarme a trabajar para ti.

-Es verdad, es cierto.

Pero ser un buen trabajador o ser amable con la clientela

no sirve como atenuante cuando te acusan de asesinato.

¿Sabes una cosa?

A ti te van a recordar como lo que eres,

la gente te recordará como un asesino despiadado.

-Lo sé.

pero tú no eres "la gente".

Tú eres Damián.

Y espero que me recuerdes por las cosas que hice,

no solo por mi misión.

-¿Misión? ¿Qué misión, Pablo?

¿Torturar, violar, matar a mujeres inocentes, a un policía?

¿Esa es tu misión? Solo de pensarlo, me dan náuseas.

-Perdona, ¿has dicho "inocentes"?

-La gente me señala por el barrio.

Creen que fui tu cómplice, y los entiendo.

-Esas mujeres no eran inocentes. -Me obligaste a mentir por ti.

Podrían acusarme de encubrimiento.

-Damián, no me estás escuchando. Esas mujeres no eran inocentes.

Eran mala hierba,

de la que infesta el campo.

-¿Mala hierba?

-Y alguien tiene que arrancar esa mala hierba

si queremos que de esos brotes nazcan...

flores de un mundo nuevo.

-No estás bien de la cabeza. No tendría que haber venido.

-Yo no estoy loco, Damián.

No.

Es más, por fin...

esos brotes están dando nuevas flores.

Ayer vino a decírmelo...

Espe.

Me ha dicho que está embarazada.

-¿Qué?

-Voy a ser padre.

Voy a tener mi primer hijo.

Ahora dice que quiere abortar, pero es normal.

Todavía está traumatizada.

Quiere castigarme por lo que le hice.

(INSIPIRA PROFUNDAMENTE)

Pero estoy seguro de que acabará entrando en razón.

Ella es una gran madre.

-¿Lo dices en serio?

-Yo no bromeo con esas cosas, Damián.

-No puede ser. -¡Sí!

-Esp... -Espe...

no quería tener hijos.

Tomaba la píldora.

Pero yo se la cambié.

-Tú eres un hijo de perra.

Me arrepiento de haberte tratado como amigo.

Escúchame, ojalá te pudras aquí en la cárcel.

-¿Por qué sientes tantas náuseas?

¿Eh?

¿O por qué te sientes tan avergonzado por todo esto?

Si en el fondo, durante todo este tiempo,

tú has sabido quién era yo. -¿Qué dices?

-Lo que oyes, Damián.

Tú y yo hemos hablado muchas veces de mujeres.

Sabes cómo pienso yo. Lo sabes. Y jamás te has escandalizado.

-No. Yo sabía que tú querías crear una familia.

Era lo único que sabía, pero jamás supe nada

de tu lado oscuro. -Lo que tú llamas "oscuro"

para mí es luz.

Esa era mi misión.

Todos tenemos una misión en esta vida.

Tú también.

-¿Qué dices?

-Lo que oyes, te hablo de tu lado oscuro.

-Pablo,

(CONTUNDENTE) yo no he matado a nadie.

-Por ahora.

Pero si quieres hablamos de tus conversaciones misteriosas

por teléfono de las que no me querías hablar.

O de esas largas horas que pasabas en el almacén

tú solo, entre papeles que nunca nadie ha visto.

O podemos hablar de esa pistola que tienes escondida.

Damián, yo he mentido por ti.

Sí.

Pero ya se te ha olvidado.

Quizá es un buen momento para...

llamar por teléfono al comisario Bremón.

Y decirle todo lo que sé sobre el bueno de Damián.

Ese humilde ferretero que huyó de Salamanca

Dios sabe por qué y que nunca ha matado a nadie,

pero, sin embargo, está lleno de oscuros secretos.

Secretos que algún día podrán salir a la luz...

si yo quiero.

Ten cuidado con cómo me tratas...

Y ahora lárgate.

Damián, nos volveremos a ver,

pero mientras tanto ten cuidado.

No te comportes como un hipócrita conmigo.

Te puede salir muy caro.

(Música de tensión)

(Música tranquila)

(Puerta)

Adelante.

¿Se puede? Claro. Pasa, Lola.

He dejado el coche en el "parking" de la comisaría,

espero que no te importe. Por esta vez haré la vista gorda.

Venía solo a despedirme. ¿Tan pronto?

En la UFAM de Valladolid te echan de menos, ¿no?

Bueno, tampoco será para tanto. ¿Que no?

Hablo de vez en cuando con tu jefa y dice que allí te has convertido

en alguien imprescindible. ¡Anda!

No sabía que me tenías tan controlada.

En Distrito Sur nadie se olvida de la oficial Ramos,

especialmente las mujeres a las que ayudaste.

Muchas gracias.

Venía a pedirte algo con respecto a Espe.

Que sepas que intenté por todos los medios

persuadirla para que no fuera a la cárcel

a ver a ese desgraciado.

Lo sé, pero ella me dijo que era una decisión muy personal

y que le iba a venir muy bien.

¿Tú qué piensas de esto?

Que debéis estar muy encima de ella.

Quería pedírtelo como favor personal.

Espe lo ha pasado muy mal. La han seducido, manipulado,

la han secuestrado y ahora, encima,

han matado a su mejor amigo y, para colmo...

Su mejor amiga se tiene que ir a Valladolid

y no puede estar a su lado.

¿Es eso lo que me vas a decir?

Sí, eso mismo.

Te prometo que vamos a estar encima de ella arropándola

y cuidándola en lo que necesite.

Muchas gracias, Emilio.

(SUSPIRA)

Que te siga yendo muy bien en lo personal y en lo profesional.

Y a ti también, sobre todo en lo personal,

que con estos meses que has pasado...

Yo ya estoy empezando a levantar cabeza.

Que sepas que no eres la única que...

ha conocido a alguien.

Yo también, pero voy paso a paso.

¡Pero bueno!

¿Y te guardas esta noticia para ahora?

(Música alegre)

¿Qué? ¿También es policía? Cuéntame.

Ya me conoces, no aprendo.

Los que no tenemos más que vida profesional,

al final acabamos siempre con compañeras.

¿Cómo se llama?

Se llama igual que tu jefa de Valladolid.

Mercedes.

Ya me has sacado demasiada información.

Bueno, sea como sea,

lo que importa es que te haga muy feliz.

Y con esa sonrisilla que tienes veo que ya lo hace.

Me alegro mucho de haberte visto.

Cuídate. Cuídate.

(FRAN) ¿Un "gin-tonic" a estas horas?

Esa sí que es buena forma de empezar el día.

-¿Tú qué haces aquí? -Tengo un bolo, ¿no te acuerdas?

-Aquí no puedes estar.

Y sácate esa sonrisa de cabrón.

-Caray, qué modales.

Pensé que a estas alturas ya se te habría pasado el "shock".

-Para ti esto no es más que un negociete, ¿no?

No te importa hacerle daño a la gente.

-Tío, no te lo tomes por lo personal.

Todos tenemos que ganarnos la vida.

A ver si crees que con 4 bolos al mes pago las facturas.

-Qué pena me das.

-No todos tenemos un local propio como tú.

No tengo la culpa de que te pillases por mí.

No es mi culpa de que estés tan frustrado

que te pillas por el primero que te sigue las gracias.

Contrólate, Luis, si no quieres que le diga a tu mamá quién eres.

Eso está mejor.

-Luis, necesito el cuaderno.

-¡Hombre, nuestro DJ residente! ¿Qué pasa?

-¿Qué tal? -¿Preparando el gran día?

-Pues aquí estamos. Parece que tu hermano tiene dudas.

-Bueno, a este no le hagas ni caso, que lo que pasa es que es un rancio.

-Qué va.

Últimamente he podido conocerlo bien y es más animado de lo que crees.

Es una caja de sorpresas.

(RÍE) -Me cuesta creerlo.

-Fran es un gran profesional...

y ha hecho muy bien su trabajo.

Pero creo que tenemos que pensar en posponer el evento.

-¿Estás seguro?

-Sí.

Pero no te preocupes que te pagaré los días que has trabajado.

Es evidente que te lo has currado muchísimo.

-La verdad es que he juntado buen material, sí.

Y como te aprecio,

te daré la oportunidad de tenerlo en exclusiva.

Si llegamos a un acuerdo, claro.

-Estoy seguro de que llegaremos a un acuerdo.

Luis... Tenemos que hablar un par de cositas.

(FRAN) -Sí, yo me voy.

Llámame cuando te decidas,

pero no tardes.

Si empiezo a mover este material,

me lo quitan de las manos.

Chao, chicos. -Hasta luego.

A ver, tengo fichadas dos furgonetas.

Nos piden poco dinero y no piden nombres,

pero necesito el cuaderno para saber cuál nos va mejor.

Luis, el cuaderno.

-Sí.

-¿Has avisado a Juan?

-¿De qué?

-De que se tiene que quedar solo.

Tenemos que tenerlo todo listo antes de llegar al sitio,

céntrate un poco, por favor. -Sí, ¿puedes...

decirle que venga un momento? Gracias.

(Música de intriga)

Tengo que salir un momento con mi hermano.

Te quedas solo en el pub. -Sí, sin problema.

-Si pasa cualquier cosa, llámame.

Vamos. -Hasta luego.

(Campanilla de la puerta)

(TONI) -¿Qué pasa, Damián? -¿Qué tal?

-Bien. Quería un grifo de cocina.

-Grifos de... Sí.

Mira.

Tengo estos dos. Hay un tercero, pero no me lo han traído.

(DUDA) -Vale. Pues...

No sé... (DECIDIDO) -Este.

Más alto, más bonito, más estético.

-Es para la cocina del bar de mi madre,

que se queja del grifo, y he dicho: "Se lo regalo".

Que sea bonito me da igual.

-Pues este. Además, si es para la cocina,

este es en plan ducha, aunque es más caro.

(DUDA) -Es más caro este...

No sé, tío.

(SILBA) Perdón si te estoy robando mucho tiempo, ¿eh?

(RÍEN) -No, hombre. No te preocupes.

Nunca metemos prisa a los clientes,

y menos si es un policía, que después de lo de Pablo

me parece un milagro que sigáis viniendo.

-No, Damián. En comisaría nadie te guarda rencor, ¿eh?

Pablo nos engañó a todos.

-Ojalá todo el mundo pensara igual.

-¿Por qué? ¿Lo estás notando? ¿Hay menos clientes?

-Ni te imaginas.

No vienen ni la mitad.

Por la calle me señalan, cuchichean a mis espaldas,

incluso algunos conocidos me evitan la mirada.

-Qué injusto me parece.

-Ya. Fíjate lo que te digo, que casi que los entiendo.

-Me llevaré los dos. -¿Cómo vas a llevarte los dos?

Si dices que no quieres gastar de más.

-El que no quieran me lo quedo yo,

que no tengo lavavajillas y me viene bien.

(RÍE)

-¿Efectivo o con tarjeta? -Con tarjeta.

-Claro, nunca llevas un duro encima. -¿Qué dices?

-Anda, trae.

-No me pongas bolsa. -¡Que no te la cobro!

-¡Que no es por eso!

Bastante plástico comen ya las tortugas.

-Toma, marca.

(Teclado del datáfono)

-¿Quieres el tique? -No.

-Vale.

-Gracias. En la medida de lo posible le hablaré bien de ti a la gente,

porque no te dirían lo que te dicen

si supieran que nos ayudaste a dar con Pablo.

-Se agradece, hombre.

-En nada esto estará petado de clientes.

-Ojalá. Si necesitas una mano para la instalación, me avisas.

-Gracias, Damián.

-A ti. -Hasta luego.

(Campanilla de la puerta)

(Música de suspense)

-Hola, buenos días.

Mire, soy Damián, Damián Pérez.

Me gustaría hablar con José Manuel López.

Damián Pérez.

No, no me conoce de nada.

Ah, eres tú.

No sabes las ganas que tenía de hablar contigo,

la de tiempo que llevo buscándote.

(LOLA) -María, para ya, por favor.

¿No te llevarás un trocico de empanada?

Me ha salido riquísima. (SUSPIRA) -No lo pongo en duda,

Te he pedido una fruta y un bocadillo

y me has puesto tres de cada, el café y un cruasán.

-Lo que te he puesto no se te echa a perder,

mañana te lo puedes comer.

Tienes que comer, que no sé qué haces allí, pero estás muy seca.

(LOLA) -Muchas gracias, de verdad. ¿Cuánto te debo?

-¿Qué me vas a deber, después de tanto sin verte?

-Esto no te lo puedo aceptar gratis.

-No, gratis no. Enséñame la foto del noviete que te has "echao",

que le ponga cara.

-Mira que eres cotilla, ¿eh?

Mira.

Es este.

-¡Por Dios!

Qué monísimo. Hija mía, qué modelazo.

-Qué exagerada eres, de verdad. Es un chico supernormal.

-¿Supernormal? Será pa un anuncio.

Guapísimo. Mira, un juez imparcial.

¿Qué te parece este chico?

-A ver. (MARÍA) -¿A que es guapo?

-Tiene unos ojos muy bonitos. (MARÍA) -¿Lo ves?

(LOLA RÍE)

Te encanta poner en evidencia a la gente.

-Para nada. ¿Qué quieres, reina? -Un cortado para llevar.

-¿Cómo estás?

Soy Lola. Nos cruzamos en el despacho de Bremón,

¿te acuerdas? -Sí, me acuerdo de ti.

Merche.

-Me han hablado muy bien de ti.

-Y a mí también de ti.

-Habrás oído de todo.

-Que estuviste con el comisario. -Ya.

Imagino que lo fácil es solamente ver el topicazo.

Típico casado que se enrolla con una subordinada más joven

y la enchufa en un puesto que le viene grande.

-Es difícil no hacer esa lectura.

(SUSPIRA)

-Pero no fue así.

Lo nuestro fue amor.

¿Que cometimos errores?

Pues sí.

¿Que hicimos daño a muchas personas? Pues también.

Pero por eso lo dejamos.

Pero ni yo soy una trepa

ni él es un sinvergüenza echando una canita al aire.

Lo nuestro fue amor de verdad.

(Música melancólica)

-¿Puedo hacerte una pregunta, Lola?

-Claro.

-Cuando estabas con Emilio,

¿sabías que él estaba enamorado de ti?

-No me habría arriesgado a destrozar un matrimonio

si fuese solo un capricho.

Él estaba muy enamorado de mí.

¿Y sabes por qué tenía la certeza de eso?

Porque se le iluminaba la mirada cuando me veía.

La misma mirada que me ha puesto cuando me ha hablado de ti.

-A ver, tu café para llevar, corazón.

-Bueno, cariño, yo me marcho ya.

-Lola, ¿hasta cuándo?

-Me encantaría que fuese pronto, pero ya sabes cómo es esto.

(MARÍA) -Ya. Bueno...

Cuídate mucho y ya sabes dónde nos tienes, preciosidad.

-Vale, cariño. -¿Vale?

(LOLA) -Nos vemos pronto. -Aquí tienes tu casa.

-Gracias por todo.

-Adiós, reina. Chao.

(Música melancólica)

Que no, Miralles. Que no te voy a contar nada.

Porque estás de vacaciones en Italia con tu familia.

Disfrútalo.

Venga, dales un beso de mi parte.

Hasta luego.

(Puerta)

Adelante.

(Música romántica)

(DESCONCERTADO) ¿A qué viene esto?

Una comprobación.

Espera, ¿una comprobación de qué?

(SUSPIRA)

¿Cuándo vamos al restaurante al que me querías llevar?

Pues no sé, cuando quieras.

Esta noche, si te parece bien.

¿Podrás conseguir mesa?

Más les vale dármela, soy capaz de montar una redada.

Lo que sea con tal de cenar contigo antes de que te arrepientas.

No me voy a arrepentir.

Mercedes.

¿Se puede saber a qué viene este cambio tan repentino?

La expresión de tu mirada.

No me había fijado bien en ella hasta ahora.

(Música romántica)

-¿Me estás espiando?

Me gusta verte trabajar.

Estás muy interesante cuando...

te concentras tanto y pones...

detalle en todo, como los cirujanos.

Que sepas que pongo el mismo detalle en todo lo que miro.

Ah, ¿sí? Sí.

Y a ti ya te hice una buena inspección ocular.

No sé si pudiste inspeccionar mucho porque ese sofá era muy pequeño.

No parecía que estuvieras incómoda.

Tampoco era plan de ponerle pegas.

Vale. Si prefieres, la próxima vez eliges tú el sitio.

O sea, ¿va a haber una próxima vez?

No lo tenía yo muy claro.

Y yo no quería afirmarlo en plan sobrado.

(Música romántica)

Lo digo por los antecedentes.

¿Qué antecedentes?

¿Tú qué crees?

Nuestro historial de malentendidos, de rupturas.

Eso no va a volver a ser así.

Ah, ¿no? No.

Es lo que dijimos.

Vamos a dejar atrás el pasado.

Y no vamos a volver a cometer los mismos errores.

Es el trato.

Suena bien, pero no recuerdo haber hecho ningún trato.

(RÍE) No se te escapa una.

Es verdad que no utilizamos el tiempo para hablar,

pero siempre te he dejado claro lo que siento por ti.

Si quieres, te lo puedo volver a repetir.

Si quieres...

Estamos hechos el uno para el otro, Silvia.

Cuando estamos juntos hay...

una energía muy guay.

Aunque nos enfademos,

aunque discutamos,

yo voy en serio.

¿Y tú?

¿Ahora quién es la que parece un cirujano diagnosticando?

No sería la primera vez que me equivoco

en una inspección ocular.

Pues...

a lo mejor así te queda más claro.

(Música romántica)

(Campanilla de la puerta)

-¿Eres Damián?

-Sí, el mismo. ¿Y tú?

-Me has llamado por teléfono.

Soy José Manuel López.

-Ah, tú eres José Manuel López.

No sabes qué ganas tenía de verte.

Perdona todo este rollo misterioso...

¿Qué tal? Llamarte por teléfono,

citarte aquí, pero no sabía cómo hacerlo.

-Ya, has montado un buen numerito.

Pero tienes suerte, soy un tío curioso.

-Gracias por venir.

-¿Qué quieres? Y una cosa, ¿cómo has conseguido mi número?

-Para ello he tenido que llamar a un detective privado.

(GRITA) -¿Cómo? -Tranquilo.

Solo necesitaba tu número de teléfono

y es lo que él me ha conseguido, nada más.

No tienes por qué preocuparte.

-Si me preocupa o no, es cosa mía.

¿Por qué me has puesto un detective? ¿Qué quieres?

-Absolutamente nada.

-Damián, que no me gusta que me mientan.

-Te voy a contar una historia.

Tu madre, Adriana,

y yo nos conocimos hace ya algún tiempo.

Hace ya unos años.

Éramos amigos.

(DUDA) Cuando digo amigos, quiero decir...

Tú ya me entiendes.

En aquella época estábamos con otras parejas,

entonces decidimos no decírselo a nadie.

-Ya, ya.

Si es por la herencia, que sepas que no dejó nada.

Un par de deudas, pero ya está. (RÍE)

No, hombre, no.

No es por la herencia, no quiero nada.

No me hace falta.

Tengo dinero de sobra, tengo este negocio.

Aparte, no podría acceder a la herencia.

Te he llamado porque me he encontrado con un amigo

de aquella época

y me dio una muy buena noticia.

-¿Se puede saber qué noticia?

-Que Adriana había tenido un hijo que ahora tendría unos veintimuchos.

Y pensé que... -A ver, a ver.

Para el carro, Damián.

¿Crees que eres mi padre?

-¿Por qué no? ¿Eh?

¿En qué año naciste?

-No me cuentes historias. -En 1990.

-Que sí, en 1990. ¿Te lo ha dicho el detective?

-En otoño.

14 de noviembre.

-Tu madre y yo estuvimos hasta bien entrados los 90.

Cabe la posibilidad, ¿no?

(NERVIOSO) -Qué movida, ¿no?

-Es una movida. (RÍEN)

-Mira, mis padres lo dejaron hace muchísimos años.

Apenas había nacido, mi padre la palmó de una embolia,

apenas lo conocí...

Lo único por lo que me encajaría esta historia

es porque ellos se llevaban mal desde el principio.

-¿Ves? Tú lo has dicho.

Puede encajar esta historia. Cabe la posibilidad,

no es tan descabellado. -Ya, ya.

Sé que no es descabellado, pero ¿qué deberíamos hacer ahora?

-¿Conocernos?

-No.

Lo que tenemos que hacer, lo más práctico,

es hacer un test de paternidad. -Sí, lo haremos. Lo haremos.

Seguro, pero primero vamos a conocernos, ¿no?

Cuando nos conozcamos, si no nos soportamos,

ni nos aguantamos, qué más da lo que diga un laboratorio.

No va a importar. (RÍE) -También es verdad.

-Si en algún momento esto te da mal rollo

o te sientes incómodo, te puedes ir...

-No, no me da mal rollo.

Lo único es que es un movidón.

-Quiero que sepas que con esto no persigo nada.

Absolutamente nada.

Insisto, tengo mucho dinero

y lo único que quiero es...

hacer las cosas bien.

-Pues yo qué sé, Damián.

Yo la verdad es que si quieres hablar,

lo que sea, no hay problema, ¿no?

-No, no hay ningún problema.

-Lo único: el detective ese... -Olvídate del detective.

-Pues...

Hablemos.

-Que sí, hijo, que sí.

Hazme caso, que soy tu padre y sé de lo que hablo.

Vas a triunfar, eres un crac. De aquí a seis meses

te están nombrando jefe de equipo, ya verás.

(RÍE) Claro que sí.

Es vuestra primera noche en Verona y encima con esta noticia.

Ve a celebrarlo con Olga.

Venga. Adiós, adiós. Dale un beso de mi parte. Chao.

-¿Era Julio? -Sí, era Julio.

Es increíble, María. No lleva ni 24 horas en Italia

y ya ha conseguido trabajo

en una de estas empresas importantes de publicidad.

Ya sabes, los italianos son muy buenos para eso.

Es un crac Julio, la verdad.

Y oye, que no es una empresa de estas cualquiera, ¿eh?

Son de estas que trabajan por Internet, en inglés y...

(CONFUSO) ¿Qué pasa?

-Ya lo sabíamos.

-¿Cómo que ya lo sabéis? Si me ha dicho que soy el primero

al que ha llamado para darle la noticia.

-Ya, es que lo ha publicado todo por las redes.

(MARÍA) -Con foticos desde esta mañana.

-No me lo puedo creer. ¿En redes? -Sí, mira.

Desde primera hora del día.

El traje que se ha puesto para la entrevista,

el camino de casa al curro, la fachada del edificio, todo.

-Vamos, has sido el último en enterarte. (RÍE)

-Como la empresa hace historias transmedia,

ha decidido usar todo esto como carta de presentación.

Así pueden ver lo que es capaz de generar

con sus propias historias.

-Qué cabrón. Sí que lo tenía bien pensado.

No me extraña que se lo hayan dado.

-Creo que eso ha sido lo que les ha decidido contratarlo.

-Sí, sí. Oye, me voy a tener que poner las pilas también

con esto de las redes sociales y todo esto, ¿eh?

En el partido ya me han sacado unos cuantos perfiles,

pero yo no tengo ni idea de cómo manejar toda esa historia.

No paran de mandarme archivos con estadísticas de comunicación,

"big datas", algoritmos...

No sé, una cantidad de chorradas que me pongo a leerlas

y me suenan a chino.

-Pues ve espabilando porque mira cómo vienen las nuevas generaciones.

Viven más en Internet que en la realidad.

(QUINTERO) -Ya. -Ten cuidado cuando digas eso

por si hay algún friqui de Internet cerca.

-¿Y eso?

-Hay gente para la que Internet es su vida real.

-Ya... Bueno, ponle un café real a Fernando.

(RÍE) -Como siempre, María. Corto descafeinado, Paty.

¿Sabes qué, Paty?

Yo prefiero hablar con la gente así, cara a cara.

No sé, mirándonos a los ojos en vez de estar ahí charlando

a través de una pantallita.

Es más, creo que si el partido me ha fichado para las elecciones,

es por eso:

por la cercanía que tengo con la gente,

por lo bien que me llevo con mis vecinos, no sé.

-Ya.

¿Te has parado a mirar las redes sociales de tu partido?

-No. -Pues si lo hicieras,

verías que hay mucha gente

que pregunta por tu programa electoral,

y si tú no les contestas,

no sé qué clase de cercanía quieres tener con ellos.

-Pues sí que tienes razón.

Discúlpame, que me están llamando.

(Teléfono)

Eladio, ¿qué tal? ¿Cómo estás? ¿Has llegado a Ávila?

(SORPRENDIDO) ¿Qué?

Espera, espera.

¿Cómo que te han robado los jamones? ¿Cuántos te han robado?

(ESCANDALIZADO) ¿Todos?

Está bien, tranquilízate, Eladio.

Vente ahora mismo para Madrid

y cuando llegues a la empresa

me lo cuentas con todo lujo de detalles, ¿vale?

Venga, adiós. Adiós.

-¿Qué ha pasado? ¿Te han robado un camión?

-No, un camión no, pero...

Ha sido una furgoneta, pero para el caso es lo mismo

porque estaba llena de jamones.

En fin...

Paty, ponme esto para llevar, que tengo que volver a la oficina.

Pues ya ves, ya ves.

Mucha tecnología y mucho Internet, todo lo que tú quieras,

pero todavía nadie ha inventado una aplicación de esas

que te ayude a poder controlar tu negocio

sin tener que estar al pie del cañón resolviendo los marrones.

(DESESPERADO) Es que...

María, si no te importa, ¿me apuntas esto?

Te lo pago otro día. -Tranquilo. Venga.

Paciencia con eso.

-Yo no he querido decir nada por lo de no hacer sangre,

pero vamos, que sí que existe una aplicación para eso.

-Ah, ¿sí? -Sí, sí.

Puedes organizar a tus empleados, administrar las tareas,

supervisar que todo salga adelante,

incluso puedes tenerlos localizados con GPS

y poner cámaras de seguridad para evitar estos robos.

-Pues mira lo que te digo, sin aplicación ni na,

te voy a dejar aquí, me voy a subir al sofá porque estoy "reventá"

y, como te tengo "localizá", te ocupas tú de esto, ¿vale?

(Música tranquila)

-No lo puedo entender, ¿qué quieres que te diga, Eladio?

No puedo entender que en una ruta Madrid-Ávila,

que no se tarda más de una hora y media, dos como mucho,

tuvieses que parar a hacer un descanso en un bar de carretera.

-Es que tengo las cervicales hechas polvo, don Fernando.

Encima, como ayer dormí mal, pensé:

"Me tomo un café bien cargadito y así no me estampo".

-Un café bien cargadito, ¿no?

No tengo duda de que estaba bien cargado lo que te tomaste.

La duda que tengo es si lo que tomaste fue solo café.

-Don Fernando, le doy mi palabra de que no he tomado nada.

-¿Cuánto tiempo estuviste allí?

(DUDA) Lo justo de los cafés... Vamos, pagar, pasar al baño...

-En minutos, Eladio. Cuánto estuviste allí en minutos.

(DUDA) -Quince...

Veinte como mucho.

No lo sé, al salir no noté nada,

pero fue arrancar la furgoneta

y noté que se abría el portón trasero.

Ahí vi que habían forzado la puerta y se lo habían llevado todo.

-Vamos a ver, Eladio.

Me estás diciendo que en 15 o 20 minutos

quien sea apareció por allí y nos limpió la furgoneta entera.

O sea, se llevaron más de 60 jamones. ¿Es eso?

Pues, no sé.

Una de dos, o esa gente te estaba esperando

en ese restaurante de carretera o me estás mintiendo.

(NERVIOSO) Le juro...

(TARTAMUDEA) que yo no he...

-Que no me jures tanto, Eladio,

y me digas la verdad.

Vamos a ver.

Me estás diciendo que en 15 o 20 minutos

esa gente, que no te estaba esperando

en el "parking" del restaurante de carretera,

te iba siguiendo desde Madrid, tú aparcaste allí

y a ellos les tocó la lotería, ¿verdad?

Tuvieron que llegar allí, comprobar que estaba despejado,

que no había nadie,

forzar el portón trasero de nuestra furgoneta

y sacar de allí, para trasladar a la suya,

más de 60 jamones que pesaban entre 8 y 9 kilos cada uno.

¿Verdad?

Todo eso en 15 o 20 minutos y sin que los viese nadie.

¿Tú crees que yo soy tonto o qué pasa?

No sé... Igual fue media hora

o 40 minutos como mucho.

-O igual me estás mintiendo y te has compinchado para robarme.

-Don Fernando, que me muera ahora mismo

si yo me estoy compinchando con alguien.

-Ten cuidado, no te vaya a dar un infarto

y te caigas redondo al suelo.

No te preocupes, ya sé que tú no me has robado.

Si no lo has hecho cuando llevabas cosas más valiosas,

no lo vas a hacer ahora.

Lo que sí que tengo claro es que no estuviste

solo 15 o 20 minutos. ¿Cuánto tiempo fue?

¿Dos horas? ¿Tres?

(Música de tensión)

¿Quieres que levante el teléfono y llame al encargado

de ese maldito bar de carretera para que me diga

cuánto tiempo estuviste allí y cuántos de esos cafés te tomaste?

-Puede que bebiera algo de alcohol. -¿Puede?

-Vale, sí. Me entoné más de la cuenta.

(DUDA) Joder. Pero es que...

esa camarera me trae loco, don Fernando.

(TARTAMUDEA) Es superior a mis fuerzas.

(Golpe)

-¿Sabes cuánto dinero valía la carga de jamones que llevabas?

12 000 euros, Eladio.

12 000 euros, más tu sueldo, más el coste de la furgoneta,

más todo lo que ha costado todo esto y me va a costar a mí,

porque ese dinero se va la mierda por tu culpa.

-No es mi responsabilidad que me hayan robado.

-Esa es tu responsabilidad, Eladio. Custodiar la mercancía,

entregarla puntualmente y observar diligentemente

las normas de tráfico.

Esa es tu responsabilidad y eso es lo que pone en tu contrato.

¿Te has molestado en leerlo alguna vez en todos estos años?

(NERVIOSO) -No sé qué decirle.

Perdone.

Don Fernando, no volverá a ocurrir. -No, no.

Desde luego que no va a volver a ocurrir.

¿Y sabes por qué, Eladio?

-No. -Porque no vas a volver a trabajar

en esta empresa. Desde hoy estás despedido.

-Pero... -Ni pero ni hostias, Eladio.

Mañana mismo, a primerísima hora,

Marisa tendrá preparado tu finiquito para que al menos

puedas pedir el desempleo.

Ahora será mejor que te vayas a dormir,

que todavía apestas a "whisky".

A ver qué demonios le cuentas ahora a tu mujer.

(ELADIO SUSPIRA)

(Música de tensión)

-Escúchame, Quino, que no puedo bajar al moro ahora.

He encontrado un filón en Distrito Sur que te cagas.

Venga, dame un par de días para que lo gestione y te cuento.

Un mirlo blanco.

Venga, Quino, chao.

(CARRASPEA)

Hola, buenas noches, bonita. -Hola, ¿qué te pongo?

(RESOPLA) -Pues me pones cardíaco, niña.

-Venga, repetimos la pregunta: ¿Qué quieres?

-Ya sabía que todo lo que tenías de guapa lo tendrías de borde.

-No sería tan borde si me trataras con respeto.

Yo no tengo que aguantar las gilipolleces de nadie, ¿vale?

-¿Qué pasa aquí? ¿Algún problema?

-Alguno debe tener la choni esta pa estar tan amargada.

-¿A quién llamas choni, chaval? Un poco de educación.

-¿Las clases de educación me las vas a dar tú?

-Pues igual sí. -Creo que es mejor que te vayas.

-¿Qué pasa, estás sordo? Que te pires.

-Vale, vale.

"Perdonar", ¿eh?

No sabía que te molaba también. Si quieres nos la rifamos a hostias.

-Lo que pasa es que a mí no me gusta jugar con ventaja.

-Joder.

-Haber "empezao" por ahí. -Qué va, si no te habría quitado

la oportunidad de demostrar lo imbécil que eres.

-Bueno, sin insultar, ¿eh?

-¿Te piras tú solo o nos vamos juntos a comisaría?

-Ya nos veremos, reina. -Espero que no.

Adiós.

(TONI RESPOLA)

-Muchas gracias, Toni.

-¿Gracias de qué? Si no era por ti,

era por él para que no acabara con los dientes en la mano

y tú con una denuncia por agresión.

(RÍEN)

-¿Cómo estás? -Bien.

-¿Sabes algo de Olga y Julio?

-Sí, me han escrito un par de mensajes.

Julio ya tiene trabajo. -¿Sí? Qué rapido.

-Ya ves. -Y tú, ¿qué?

Echando de menos a Olga, ¿no? -Me conoces ya, ¿eh?

Pues sí, un poco...

pero da igual.

¿Qué te pongo? -Un mosto y un...

¿Esto qué es?

-Pinchos morunos.

-Pues un pinchito. -Un pinchito. Venga.

(RÍEN)

(Música tranquila)

-¿Qué tal? Buenas noches. Venía a hablar con Elías Guevara,

no sé si está por aquí ahora.

Ah, mira, sí. Allí lo veo. Gracias, ya me sé el camino.

Elías.

-Fernando.

Creo que te han robado uno de tus camiones.

(DUDA) Sí. ¿Qué pasa, te hace gracia o qué?

-¿Cómo me va a hacer gracia? Siéntate, por favor.

Veo que has puesto una denuncia por Internet.

-Sí, me dijeron que era más rápido.

-Sí, sí, está muy bien. Sobre todo cuando no se conoce

la identidad del denunciado.

-No, no lo conozco.

De todas formas, no sé si lo he hecho bien.

Estas cosas de Internet la verdad es que no...

-No, está todo correcto.

A ver si me he enterado.

Estos tíos esperaron a que el conductor

entrara en el bar, forzaron la furgoneta

y la dejaron vacía.

-Sí, eso es lo que dice Eladio, el conductor.

-Vamos, esto quiere decir que sabían que iba a estar allí.

-Eso parece. -Ajá.

Y que igual lo conocían y estaban organizados.

Deben de ser profesionales.

Entiendo que el conductor no vio nada, ¿no?

-No, o por lo menos eso dice él.

-Intentaremos rastrear mercadillos y restaurantes.

No sé, en temporada alta estos operativos suelen funcionar.

-Ya me imagino. ¿Miraréis también las cámaras de tráfico?

-Por allí hay poca cosa.

Además, si se trata de profesionales,

seguramente habrán usado una furgoneta robada

o alguna matrícula falsa.

No la van a cagar con eso. -Ya me imaginaba,

pero en fin, haced lo que podáis.

-Por lo que veo no sospecha del conductor.

-No, Eladio es alguien de confianza.

Lleva trabajando conmigo toda la vida.

-Bueno, yo tampoco me fiaría.

-Verás, Elías, la cuestión es que...

sé que Eladio últimamente le está dando un poco a la botella.

Tiene una situación familiar muy delicada

con un niño pequeñito enfermito.

En fin, sí, está bebiendo,

pero eso no lo convierte en un ladrón,

en todo caso en una víctima.

Además, ya lo he despedido, ya no es ningún problema.

Es lo mejor que has podido hacer.

Si era conductor tuyo y le daba a la botella...

-Ya, ya. Si no lo he despedido antes,

es por la situación familiar que tiene.

Ya te lo he comentado, es muy delicada

y tú ya sabes también que me gusta ayudar a la gente, así que...

-Lo sé, Fernando.

Bueno, firma aquí y aquí también.

Esa copia es para ti. Te la pedirá el seguro.

-Aquí, ¿no? -Sí.

-Muy bien. ¿Aquí también firmo? -Sí.

-"Okey".

-Si hay alguna novedad o tenemos alguna duda, te llamamos.

A ver... Pues muchas gracias, entonces.

-Tampoco te puedo dar muchas esperanzas.

Si tienen una red de distribución fina,

cuando nos queramos dar cuenta se los habrán comido.

(RÍE) -Ya, ya lo sé, pero como entenderás también,

ahora que he cambiado de vida,

mi obligación como ciudadano responsable

es denunciar un robo en este caso y que seáis vosotros, la policía,

quien se encargue de todo.

-Ya sabes que me gusta verte andar por lo legal.

-No me queda otra. Además, este papelito

me vendrá muy bien para el seguro.

-Hasta luego, amigo. -Gracias.

(Música tranquila)

-Bueno, también es un producto de primerísima calidad.

Además, te lo dejo a mitad de precio precisamente porque somos amigos.

Ah.

Bueno.

Muy bien, si no te interesa, no te preocupes.

Tengo muchos restaurantes esperando.

(RICKY RESOPLA)

-Muy bien. Ya verás como no te arrepentirás.

Sí, sí, claro. Mañana a primera hora lo tienes.

Ah, claro. Al contado, ya me conoces.

Muy bien.

Perfecto, hasta mañana.

Venga, gracias. Chao.

(SUSPIRA) Bueno.

Ya tenemos la mitad de los jamones colocados.

No está mal, ¿no?

Casi 3000 euros en una tacada.

-Sí, está genial, mamá. Genial.

-¿Qué pasa? (RICKY JADEA)

-¿A qué vienen esas caras?

¿Qué ha pasado, Ricky?

-Ya estamos. ¿Por qué me preguntas a mí?

Yo lo he hecho todo estupendamente. Ha sido Luis el que la ha cagado.

-A ver, seguimos a Eladio a distancia, ¿vale?

Esperamos a que aparcase en la venta,

fuimos a dar una vuelta unos 10 minutos,

volvimos y nos repartimos el trabajo.

-Yo tenía que entrar al bar para vigilarlo

y este se encargaba de la furgoneta.

-Tuve un problema con la cerradura.

(Música de intriga)

-Media hora para abrir la puerta. ¡Media hora!

-¿Qué ha pasado, Luis?

No encontraba las ganzúas.

Las busqué un buen rato hasta que me di cuenta

de que las había dejado en casa.

Intenté abrir la cerradura

con la varilla de un limpiaparabrisas,

pero no fui capaz.

Así que cogí una palanca y...

rompí el portón a lo bestia.

-¿Te vio alguien? -No.

El caso es que entre una cosa y otra había pasado media hora

y aún tenía que pasar los jamones a la otra furgoneta.

No sabía cuánto iba a estar ese tipo en el bar,

y llamé a Ricky para decirle que la cosa iba fatal.

-Y resulta que el notas estaba pagando para marcharse.

-Pero...

¿os vio alguien cómo le robabais?

-A ver, mamá, me tuve que poner a hablar con él para entretenerlo.

-¿Cuánto tiempo estuviste hablando?

-No te preocupes, el tipo llevaba un par de "whiskies" encima.

Creo que tampoco... (GRITA) -¿Cuánto tiempo?

-Yo qué sé, 25 minutos, 30, 35...

(GRITA) -¿Qué? -¿Y qué querías que hiciera?

Tenía que entretenerlo para que no nos pillara.

Mira, no te preocupes. Lo invité a una copa,

estuvimos hablando de fútbol... No tiene por qué saber

que fuimos nosotros.

Cuando fue al baño, yo fui al "parking"

y me reuní con Luis, que ya había terminado.

-El robo no lo vio nadie, de eso estoy seguro.

-¿Qué te ha pasado, Luis?

-Un despiste. -¿Un despiste?

Si había un robo que fuera perfecto, era este.

Os necesitaba concentrados.

Cuando las cosas salen mal, se tiene que asumir.

-Sí, claro, y perder toda esta pasta.

-Pues sí, es preferible antes que ir a la cárcel.

-¿Qué te ha pasado, Luis? ¿Dónde tienes la cabeza?

No me esperaba esto de ti.

(MURMURA) -Lo siento.

-Sí.

Más te vale sentirlo.

(GIME DE ESFUERZO)

¿Qué? ¿Cómo se siente lo de ser Ricky por un día?

(Música de suspense)

(Teléfono)

-Hubieses hecho muy feliz a mi madre.

-Seguro, segurísimo. Qué pena que ella muriera tan joven.

-La verdad es que sí.

-Perder a alguien siendo tan joven

eso es muy duro para un hijo...

o para una hija.

Y más si es una muerte violenta.

-Yo te salvé el culo.

Mentí por ti y lo volvería a hacer.

-Entonces, ¿no vas a decir nada?

-Yo te hago un favor

y tú me haces un favor a mí.

-Será mejor que cojas tu finiquito para solicitar el desempleo

y te quites de mi vista.

(RESPIRA ACELERADAMENTE)

Cuidado conmigo. Puedo denunciarle por muchas cosas.

-¿Qué?

Escúchame bien, imbécil.

¿Me estás amenazando?

(MARÍA) -¿Qué va a ser? -Hola, un café para llevar.

(MARÍA) -Ahora mismo.

(ELADIO) -¿Sabes qué me pasó después de hablar contigo?

-No. Cuéntame.

-Pues que fui a subirme a la furgoneta,

habían forzado la puerta con una palanca

y me habían robado los jamones que transportaba.

-¡Ahí va! Menuda faena, ¿no?

-Mi jefe me ha despedido por esto.

Fernando Quintero, igual os suena.

(ELVIRA) -¿Seguro que no tienes nada que contarme?

¿No hay nada por lo que estés así?

-¿A qué te refieres?

-A esto.

Pablo Baeza ha intentado suicidarse en la celda.

Lo han trasladado a urgencias al hospital.

Dime solamente si de lo que hablasteis

pudo tener alguna relación con su intento de suicidio.

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Servir y proteger - Capítulo 501

30 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Lexa

    Con 5 semanas de embarazo, no existe niño alguno, solamente, es un feto en gestación, no se le puede considerar ni persona, por lo consiguiente esta en todo el derecho de abortar o hacer lo que quiera con ello, y más teniendo en cuenta que el embarazo fue causa de un tipo de violación, ya que no queria tener hijos y este por ello le cambio las pastillas. Todo eso de que el niño no es culpable es una tremenda tontería, cada mujer es libre de decidir lo que hacer con su embarazo sin que nadie vaya criticandolo solo por que no le parece bien.

    02 may 2019
  2. M2

    Ese embarazo es producto de una violación en toda regla asi q ella tiene la anuencia legal para interrumpir esa gestación, hay q ponernos en su lugar y luego opinar tan ligeramente

    01 may 2019
  3. Juan José

    Ese embarazo es fruto del engaño y la vinculación a su progenitor es de por vida, si su futura madre considera que es una carga no asumible por ella, el aborto sería una opción, ya que darlo en adopción puede suponer otra carga no asumible.

    01 may 2019
  4. Yo

    No creo que deba abortar. Espe se acostó voluntariamente con Pablo. Nos deberían hacer apología del aborto.

    01 may 2019
  5. Ana

    María lo ha clavao!!! Yo opino iexactamente lo mismo. Va a pasar todo así y es lo mejor. Ese niño/a no puede nacer. No se puede salir Pablo con la suya. Espe me encanta pero un poco sobreactuada estos capítulos y a ver si le buscan ya un nocio en condiciones.

    01 may 2019
  6. María

    Yo me replantearía si quiero tenerlo por las circunstancias dadas Si se escapa de la cárcel y ahora q sabe que está embarazada seguro q irá a por ella y no precisamente para darle besitos. Se dará un desagradable y violento encuentro que provoque que Espe aborte Pablo puede ser detenido de nuevo y me imagino que en la cárcel se encarguen de él. De este modo nadie se mancha las manos y Espe se reincorpora a la comisaría a su puesto Y otro amor nuevo vendrá. "La mancha de una mora con otra se quita" Enhorabuena por la serie estoy de acuerdo que se tocan los temas con mucha delicadeza.

    01 may 2019
  7. Cons

    No es un bebé es un feto. Que una mujer engendre el hijo de una violación no debería ni pensarse

    01 may 2019
  8. Evangelina Ruiz Espiga

    Espe es una gran profesional y me encanta como en la serie se hace pedagogía para que los maltratadores dejen de maltratar pero ante el embarazo me hubiera encantado que además de la opción del aborto se hubiera planteado que el niño tampoco es culpable y que la opción de darlo en adopción. Por favor tenedlo en cuenta!

    30 abr 2019
  9. Eva RuizEspiga

    Con lo bien que se ha tratado la defensa de las víctimas de las agresiones sexuales y del acoso, me defrauda profundamente que ante el embarazo de Espe no se ponga de manifiesto que ni ella ni el bebé no nacido son culpables y que en estos casos darlo en adopción es también una opción de aquellas mujeres que no quieren tener un hijo ya engendrado. Sería genial que en una serie se den opciones de todo tipo y no solo la de abortar.

    30 abr 2019