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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 500 - ver ahora
Transcripción completa

Silvia, no puedo negar lo que siento por ti.

-Creía que querías mucho más a mi hijo

y que lucharías por él hasta el último momento.

-Elvira, tu hijo está enamorado de Silvia,

así que déjame en paz.

Vuestra forma de hacer las cosas me pondría en un aprieto

un día sí y otro también.

No puedo enterarme de cosas y hacer como si nada.

No puedo aceptar que se actúe el margen de la ley.

Ya sabes que Álvaro me encanta, pero no puedes ser.

Somos de mundos distintos y nunca sale bien.

Han sido días de mucho estrés, ¿verdad?

Me gustaría compensarte invitándote a comer por ejemplo.

¿Una cita?

Cita cita... no, yo no diría que es una cita.

Pues si no es en La Parra, yo diría que sí es una cita.

¿Qué tal te va a ti por Valladolid?

Muy bien, no te voy a engañar. Estoy saliendo con alguien.

Me alegro. (LOLA RÍE)

Disculpa, no sabía que estabas ocupado.

Has cambiado de opinión, ¿verdad? ¿A qué te refieres?

Has estado con Lola y has cambiado de opinión.

Estás viendo fantasmas donde no los hay.

Esa es la frase que me decía mi marido cuando volvía a casa

de estar con su amante.

-No me había planteado tener un DJ profesional.

-No te preocupes por la pasta, eso se puede hablar.

Te saldrá más barato de lo que crees,

y te haré ganar mucha más pasta.

No es buena idea que trabaje aquí.

-¿Te ha salido curro en un local mejor?

-Me gustas mucho, ese es el problema.

Prefiero dejar el trabajo a no intentarlo contigo.

¿De qué tienes miedo? -Ay... No lo sé.

Llevo así toda la vida.

-No quiero que te escondas de mí también.

Quiero verte sin disfraz.

Sé que lo haces para protegerte, pero yo no te haré daño, lo prometo.

-Yo te quería, pero eres como las demás...

¡Alto, policía!

¡Suéltala ahora mismo!

Os comunico que el juez acaba de decretar

prisión provisional sin fianza para Pablo Baeza.

Estoy embarazada.

-Pero ¿estás segura?

Quiero decir, ¿puede ser un falso positivo?

-Me han hecho una segunda prueba.

Embarazada...

de un estrangulador.

(Música emocionante)

¿Embarazada?

¿Estás segura?

Tan segura como que necesito que apartes esas tostadas.

Es que el olor a mantequilla me...

y eso que antes me encantaba.

¿De cuánto estás?

Cinco semanas.

¿Cómo te has enterado? ¿Un retraso?

Tenía un retraso, pero no le di importancia,

con todo lo que ha pasado últimamente...

Ha sido en el médico, me han hecho un chequeo completo.

Y en análisis de sangre...

Tenía la hormona beta-HGC por las nubes.

Es que ese...

ha conseguido lo que quería.

Hay algo que no entiendo.

Tú estabas tomando la píldora, ¿no?

Sí que la tomaba, o eso pensaba yo. ¿Se te olvidó?

No lo sé, no lo sé.

Yo creía que no, pero...

Se me había olvidado una vez, ¿te acuerdas?

(SILVIA ASIENTE) Y tuvimos una discusión.

¿Discusión por qué? Pues...

Porque yo estaba agobiada con el tema del embarazo,

y él se enfadó mucho conmigo, me dijo que...

que no sería tan horrible que siguiera con...

No sé, me las debió cambiar,

una de las noches que se quedó a dormir.

No sé qué pretendía

porque si tú no querías tener hijos y lo tenías claro...

Aunque te quedases embarazada podías no seguir adelante.

No lo sé.

A lo mejor pensó que...

que yo no sería capaz de cortar el embarazo.

Me vio muy manipulable...

¿Cómo pude ser tan estúpida?

No digas eso.

Que te haya engañado no te convierte en una estúpida.

Nos ha tenido a todos engañados durante meses.

Y...

¿Y si no llegamos a pillarle?

¿Y si hubiéramos tardado un año, dos años...?

Ahora estaría criando a su hijo.

No, eso no habría pasado nunca.

Te recuerdo que tú ya habías cortado con él.

¿Y de qué me sirvió?

Embarazada de un asesino...

-No has dormido nada, ¿no? -Nada nada.

He estado...

toda la noche vomitando, no sé si por...

por el embarazo, por el asco...

Es que ahora tiene todo sentido,

por eso dejó de insistir con los hijos,

porque ya no le hacía falta.

-¿Quieres que llamemos a un médico?

Así te receta algo para dormir. -No, no, no, no.

Ya está.

Además, me voy a duchar...

y voy a salir a tomar el aire.

-Voy contigo. ¿Quieres que os acompañe?

No, no hace falta, de verdad.

Voy a ir yo sola.

-Espe, déjame que te acompañe. -No, no, Lola.

En serio.

Ese...

me ha quitado ya demasiadas cosas.

No voy a permitir que me quite también las fuerzas.

Voy a salir de esta y lo voy a hacer yo sola.

Así que necesito ducharme,

y que me dé un poco el aire.

Pero voy a estar bien, de verdad.

Lo prometo. Gracias.

-Parece que está muy bien la casa. Lo que más me sorprende

es que la hayáis encontrado tan rápido.

-Nos ha pasado el contacto Antonio, el padre de Olga.

El médico que lo trató tenía un compañero en Verona,

hicieron un par de llamadas y ya ves.

-Está muy bien, parece que tiene mucha luz

y también está muy bien situada.

-Via del Resorgimento, al lado del centro histórico,

cerca del Arsenale.

Olga podrá ir andando al trabajo, el restaurante está a diez minutos.

-Pues está muy bien, la verdad. Muy bien, sí señor.

-Pero... -¿Por qué tiene que haber algún pero?

Bueno, un poco pequeña sí que es la casa.

-Para una pareja como nosotros es de sobra.

Solo vamos a estar seis meses.

-Seis meses o seis años, eso nunca se sabe.

-De momento son solo seis meses.

Si nos quedamos más tiempo, buscaremos otra cosa,

pero de momento nos sobra.

-Te lo digo de manera egoísta, cuanto más grande sea,

más sitio tendré cuando vaya a visitaros,

y por si no voy solo, no sé.

-Papá, estás en libertad a la espera de juicio,

no puedes salir de España. -Bueno, eso...

siempre se puede negociar. -Papá...

-No te preocupes, lo importante es que la casa está estupenda

y vais a ser muy felices allí. Discúlpame.

¿Sí? Sí, soy yo.

¿Instituciones Penitenciarias? Perdón, no entiendo.

Sí, sí, claro que lo conozco.

¿Y cuándo sería?

¿Hoy mismo?

¿A qué hora?

¿A qué hora sale tu avión?

-Once menos cinco.

-De acuerdo. Allí estaré.

-Vale. Gracias. Adiós.

-¿Qué pasa? -Bueno, parece ser que...

Anxo Nogueira quiere que vaya a verlo a la cárcel.

-¿Para qué? ¿Qué tiene que decirte?

-No lo sé, lo sabré cuando lo vea

y me lo diga. -No tienes que ir a verle.

Es más, no puedes ir a verle. -Déjame que sea yo quien decida eso,

¿vale? -Has tenido mucha suerte

con que no saltara la noticia cuando te detuvieron,

no te arriesgues más. -Vamos a ver, hijo, escúchame esto.

Ese tío es el sobrino de un tal Antón Nogueira,

que ya murió. creo que tengo que ir cuando menos a escuchar

lo último que me tenga que decir.

-Diga lo que diga vas a ir, ¿verdad?

-Ya sabes que tu padre es muy cabezón.

-Tengo la maleta sin hacer, me tengo que ir.

-Vale. La cita la tengo a las cuatro de la tarde.

No te preocupes, llegaré para llevaros al aeropuerto.

-Mejor cogemos un taxi y nos despedimos en el aeropuerto,

o donde haga falta. -Julio, por favor,

no te vayas a ir enfadado, dame un abrazo.

-No estoy enfadado, pero me tengo que ir.

-Buenos días, señor Soler. ¿En qué puedo ayudarle?

-Quería hablar con la inspectora Orestes, por favor.

-Está ocupada, ¿puedo ayudarle yo?

-No lo sé.

-Si es algo personal, puede dejarle un recado.

-No es nada personal,

es sobre un caso que está investigando.

Me gustaría darle información.

-En ese caso buscaré un agente para que le tome declaración.

Álvaro.

¿Todo bien? Sí, todo bien.

Quería contarte algo sobre el tema de las motos.

Claro. Me encargo yo.

¿Quieres un café? No, me tengo que ir al taller.

Pues cuéntame.

Creo que tengo una información que te va interesar.

Esta mañana me llamó un tío ofreciéndome unos recambios,

pero no me sonaba de nada,

y me acordé lo que me contaste de las motos robadas.

Le dije que me habían entrado un par de motos

y le pregunté por unas piezas específicas

de los modelos que robaron.

Y tenía las piezas. El caso es que me dijo que no,

pero me resultó muy raro,

porque se puso nervioso cuando le pregunté.

Incluso se quedó callado.

Igual estaba consultando el catálogo.

Puede ser, pero creo que sospechó,

porque empezó a hablarme de una forma muy seca,

y se notó que quería cortar la llamada.

¿Tienes el nombre o número de teléfono?

No, porque llamó por número oculto.

Creo que se llama Tuco. ¿Tuco qué más?

No me dijo sus apellidos. Qué rabia.

Espera porque no he terminado.

En ese momento me acordé de que había un Tuco

que pasaba por el taller donde yo curraba, el de Ramón.

Sí. Era un tipo muy misterioso,

y llamé a un par de colegas.

Me confirmaron que se llama Teodoro Sánchez Mora.

Con eso va a ser mucho más fácil localizarlo.

Y tanto, porque ya lo he hecho.

Toma, su dirección.

Vaya, me traes el trabajo hecho. Ya ves.

Solo falta que lo tengas en el taller esposado

y listo para confesar.

Aquí está.

Detenido por robo con fuerza. Casi siempre vehículos.

Algunas multas, trabajo comunitario...

Esta vez le va a caer la del pulpo. ¿Por reincidir?

Por reincidir, por la cuantía

y por agravantes varios que... Te voy a ahorrar los detalles.

Has sido de mucha ayuda.

Es un placer.

A ver si lo pillamos antes de que coloque el género

y devolvemos todas esas piezas a sus dueños.

Eso espero.

Bueno, te dejo currando.

Voy a avisar a la jefa del hallazgo. Vale. Nos vemos.

(Puerta)

(MERCHE) -Permiso.

Mercedes, pasa. ¿Todo bien?

Ha llegado un compañero con un chico de unos ocho años.

Lo han encontrado en la calle descalzo

y lo han traído a la comisaría.

Al pedirle el teléfono de los padres

se ha cerrado en banda y no ha vuelto a hablar.

He mandado aviso a las comisarías por si han denunciado.

Quizá es pronto para que los padres hayan presentado una denuncia.

Eso mismo he pensado yo.

El asistente social está de camino. Cuando llegue, te paso información.

¿Habla español? Sí, lo único extraño es su silencio.

Yo creo que se ha escapado de casa. Ya.

¿Algo más? Me interesa tu opinión.

No, pero el compañero que lo ha traído está ahí,

si quieres voy por él.

Mercedes, esto no puede seguir así.

Ayer te comportaste de una forma... Desconfiada.

Si he hecho algo que te ha molestado, pido perdón.

No tienes que disculparte de nada.

Me hago cargo de que tu separación fue dolorosa.

Mi separación fue un alivio.

Lo que me dolió es haber estado tan ciega.

Pero, por favor, no te imagines cosas que no son.

Tú puedes hacer con tu vida lo que quieras.

Lo único que te pido es que no juegues conmigo.

Mercedes, te prometo que no hay nada, absolutamente nada, con Lola.

Me estaba contando una buena noticia cuando entraste.

Nada más.

Si cancelé nuestra comida

fue porque surgió una reunión urgente.

Siento ser tan desconfiada.

¿Quieres que te diga lo que me estaba contando

cuando entraste?

Que ha conocido a un chico y había empezado a salir con él.

Pues me alegro por ella,

y te agradezco que me lo cuentes.

Pero no me perdonas.

No hay nada que perdonar, no has hecho nada malo.

Menos mal.

(Puerta)

Comisario, necesito hablar con usted. Claro.

¿Cómo estás? -Mejor, gracias.

-Con permiso.

Siéntate y hablamos, ¿de acuerdo?

¿Cómo estás?

No he dormido en toda la noche,

pero mejor.

Tienes cara de cansada, no me digas que ya te han dado el alta.

No he venido a reincorporarme.

Menos mal, después de todo lo que has pasado

qué menos que una semana de descanso.

Quiero pedirle...

algo un poco fuera de lo normal.

Lo que tú digas.

Necesito visitar a Pablo Baeza en la cárcel,

hoy mismo si es posible.

¿Qué dices, Espe? No me parece una buena idea.

Serán solo cinco minutos, con vigilancia,

lo que haga falta.

Comisario, yo sé que usted tiene mano

con el juez de vigilancia penitenciaria.

Espe, cualquier declaración que consigas

sin estar delante de un abogado no va a servir de nada.

Eso significa que puede conseguírmelo.

No lo veo nada claro, de verdad. No voy a interrogarlo.

No voy a ir en calidad de policía.

Esto es un asunto estrictamente personal.

Eso es precisamente lo que no veo claro.

Espe, escucha.

Has sido víctima de un secuestro,

has perdido a un amigo al que querías mucho,

necesitas tiempo para asimilar todo esto.

Le agradezco que se preocupe por mí.

Yo mejor que nadie sé que voy a necesitar mucho tiempo

para curarme de mis heridas.

Pero míreme,

estoy aquí, he venido con toda la calma del mundo,

no me tiemblan las manos, no estoy ciega de ira,

no he ido a hacer esa visita por mis propios medios.

Ya lo veo, pero...

Dime, ¿por qué quieres ir a verlo?

Porque lo necesito.

Si quiero...

levantar la cabeza,

necesito poder mirar a Pablo Baeza a los ojos.

Necesito decirle

algo que no le dije mientras estábamos juntos.

Necesito hablar con él para pasar página de una vez.

Espe, no me parece que sea una buena idea,

pero no puedo negarme.

Después de todo lo que has pasado

qué menos que hacer esto por ti, aunque...

que te concedan o no la visita no depende de mí.

Muchísimas gracias, comisario.

-Hola, Sara. -Hola, Elvira.

-¿Qué tal? -Muy bien, ¿y tú?

-Muy bien. Mira,

te traigo el cambio. Aquí está. -Genial. Muchas gracias.

-¡Buenas! -Hola, hijo.

Qué contento se te ve.

Compártelo con nosotras.

-¿Qué tengo que compartir? -El motivo de tu felicidad.

Ese brillo en los ojos solo se puede deber a dos cosas:

o que ayer hizo mucho dinero en la caja o que conoció una chica.

Y después de ver los números de la caja de ayer,

que no son nada del otro jueves,

tiene que ser el segundo motivo. -Mamá, no te montes películas.

Me he levantado de buen humor, nada más.

-Ya... Ayer llegó muy tarde a casa. Se cree que no lo sé.

Le oí llegar.

¿Cerrasteis tarde?

-Pues sí, sí... Al final se nos hizo muy tarde.

-No sé qué hora sería, pero tarde.

Estuvimos hablando de tus horas extras.

-Es verdad.

-Claro, y estuvo todo el rato contigo.

-No, ella se fue antes y yo me quedé limpiando.

Mamá, para ya el interrogatorio, que pareces la Gestapo.

-¿No vino ninguna chica a última hora?

-No. -Oh, ya.

Ya veo que no me lo vais a contar. Bueno, no me importa,

ya lo averiguaré yo.

Venga, adiós.

-Madre mía...

Gracias por cubrirme.

-Bueno, mi silencio tiene un precio.

-Bueno, ya sabía yo.

-Dime quién es.

-¿Quién es qué? -Ay, Luis, de verdad...

Llevas dos días mensajito para arriba y para abajo,

la sonrisa en la cara...

Al menos dime cuánto te gusta, del uno al diez.

-Nueve.

-¿Un nueve? (LUIS ASIENTE)

Pero ¿cuántas veces os habéis visto?

-Dos, pero por la noche solo una.

-¿Una noche y un nueve? (LUIS ASIENTE)

Pues ha tenido que ser un flechazo, ¿no?

-Sí, la verdad que sí.

Hay mucho interés,

hay morbo... Es de estas personas

con la que puedes estar desde el principio como eres,

que puedes hablar de cualquier cosa. Pues así.

-Lo sé.

-Hace tiempo que no estaba tan ilusionado con nadie.

(Teléfono)

-¿No vas a mirar quién es?

A lo mejor es tu "nueve".

Ay, ay, ay, esa sonrisita...

Cuéntame qué te ha dicho. -No te voy a contar nada más.

Pero si no me has contado nada. -¿No tienes nada que hacer?

(SARA SUSPIRA)

-¡Esto es maltrato, os voy a denunciar!

Calla, que estás muy pesado.

¿Cuántas placas de matrícula tenían guardadas?

36 y 14 placas de bastidor.

Delito continuado de falsedad documental

y receptación, eso es cárcel segura.

Le añadimos el robo de vehículos con fuerza,

y lo que os imputen por la venta ilegal de piezas.

El juez se va a pegar un festín contigo.

Fíchalo y llévatelo a calabozos,

a ver si recapacita y decide colaborar.

Será la única manera de que no cumplas los 40 en prisión.

Orestes, ¿quién es ese?

Tuco Sánchez Mora, el cabecilla de una banda

que se dedica a robar y manipular vehículos

y a vender las piezas ilegalmente.

El responsable del repunte del robo de motos de gran cilindrada, ¿no?

Sí.

¿Cuál era el "modus operandi"?

Una chapuza bastante efectiva.

Salían de caza con la furgoneta

y cuando localizaban una moto que les interesaba,

se la llevaban a pulso.

Si estaba encadenada a una farola,

dejaban la rueda y se llevaban el resto.

Para hacer eso necesitan varias manos.

¿Solo habéis detenido a uno? De momento sí.

Este lumbreras tenía un montón de información en el almacén:

listas de teléfonos, agendas, libros de contabilidad...

No tardaremos en encontrar al resto.

Pensaba que esa gente era más cuidadosa,

que solo vendía online con cuentas falsas,

números prepago y esas cosas. Este es un "matao".

Para una vez que nos lo ponen fácil...

Él mismo llamaba a los talleres

haciéndose pasar por dueño de un desguace.

Menudo personaje. Así hemos dado con él.

El dueño de un taller se olió algo raro con la llamada

y nos notificó. Esto está bien.

Cuando puedas me das su contacto y se lo agradezco personalmente.

Claro. Igual se sorprende al saber quién es.

¿Lo conozco?

Álvaro Soler. ¿Soler?

¿De los Soler del Moonliht?

No se puede juzgar a todo el mundo por lo que hace su familia.

Ese chico tenía un taller por aquí. Sí, un negocio honrado.

Y él es buena gente. Eso parece.

Cuanto menos se merece el beneficio de la duda.

¿Lo llamo o prefieres darle las gracias de mi parte?

Entiendo que sois amigos.

Sí, lo conozco bastante bien.

Yo se lo digo. Perfecto.

Cuando hayas interrogado a Tuco me lo dices.

Por supuesto. ¡Qué lástima!

¿Por qué lo dice? Tuco,

se llama igual que uno de los personajes

de una película que devoraba de niño.

Buen trabajo, Orestes.

Mamá, ¿tú has visto mi jersey rosa?

¿Qué jersey rosa?

Mi jersey rosa, el de toda la vida.

Ahora no caigo.

El que uso para estar por casa desde que tengo 12 años.

Ya sé cuál es el jersey rosa, pero no caigo dónde está.

¿Vas a meter todo eso? ¿No vas a dejar nada en el armario?

Mamá, deja de ser tan exagerada

y ayúdame a encontrar el jersey que tengo que ir a ver a Paty.

¿Me vas a ayudar o no me vas a ayudar?

No hace falta buscarlo,

lo tengo yo, no quiero que te lo lleves.

¿Cómo?

Mamá, me tendré que poner algo para estar por casa.

Bueno, esta es tu casa.

Esta es tu casa.

No quiero que te lo lleves. Mamá, ¿vas a llorar?

Es que no quiero que te lo lleves y me dejes aquí sola.

Primero se fue tu padre,

y ahora te vas tú y yo me quedo aquí.

(CLAUDIA SOLLOZA)

Necesito tener algo tuyo.

Verlo en tu habitación, en el baño o en la cocina.

Algo que me dé la esperanza de que vas a volver.

Pues claro que voy a volver.

Van a ser solo seis meses.

Sí, seis meses o seis años, o no vuelves.

Eso sería lo más normal.

Pero da igual.

Cógelo, está en el segundo cajón de mi cómoda.

No, el jersey se queda aquí.

Y ya verás como en seis meses estoy con él puesto

correteando por el salón, te lo prometo.

No me prometas nada, cariño.

Lo siento, es muy injusto porque...

tú tienes que aprovechar las oportunidades que te da la vida,

y si te tienes que quedar allí, te quedas y ya está.

Tu padre y yo te vamos a apoyar siempre.

Eres la mejor madre del mundo.

¿De verdad?

Bueno, vamos a dejarnos de tonterías.

Ve a despedirte de Paty o no te dará tiempo.

¿Qué quedan, tres horas? Madre mía, tres horas,

venga, no tardes.

(Teléfono)

Antonio, cariño, ¿qué tal?

Bien, solo nos queda cerrar las maletas.

Bueno, sí, un poco nerviosa.

Hombre, porque yo he perdido la práctica,

tú hija anda siempre de un lado para otro.

Bueno, llevamos bastantes bultos, sí.

Me preocupa porque ya sabes cómo son las compañías de bajo coste,

que con el equipaje te dan el clavo.

Pero...

Sí, estoy llorando un poco.

Porque te echo de menos.

Tengo muchas ganas de verte.

No, en Verona solo me quedo tres días,

luego voy el fin de semana contigo,

y estaremos los dos solos.

Y bien, me han dicho que querías verme.

¿No vas a decir nada?

-Te estaba dando la oportunidad de que dijeras algo primero.

-¿Qué se supone que tengo que decir yo?

-No sé, podrías decir por ejemplo "perdón".

-Pedirte perdón a ti, ¿por qué?

-Por ser una rata, un cobarde y un traidor.

Tampoco te serviría de mucho, te matarán igual,

pero podrían matarte de una forma un poco más digna,

aunque veo que ni eso mereces.

-¿Has terminado ya?

Verás, Anxo,

no sé si sabes o si te han contado

el circo que se ha formado en tu pueblo.

Policía Nacional, Guardia Civil, agentes de aduanas,

no han dejado títere con cabeza,

han desmantelado tu organización entera.

No sé a quién vas a enviar a que me mate.

Si no me equivoco, están todos en la cárcel.

-Tranquilo, saldremos y caerás.

-Empezarán a salir dentro de un par de años o tres seguramente.

Tú vas a estar aquí mucho más tiempo,

y cuando salgas no te quedará nada.

¿Y sabes qué? Que sin dinero no hay poder,

y sin poder no hay amenazas. -Me das asco, Quintero.

-Mándame fotos, vídeos, notas de voz y de todo.

-Y te voy a hacer videollamadas todo el día.

-Lo que quieras, pero si pierdes el contacto, te mato.

-Que no, ¿cómo va a perder el contacto?

Otro pincho de tortilla, que allí solo hay pizza y pasta.

-María, hija, qué "topicazos".

Que estás hablando con una cocinera. -Lo sabré yo que empezó en mi bar.

La "number one", la cocinera de Distrito Sur

haciendo muffins aquí en mi bar.

Ya te puedes hacer fotos en el restaurante

para ponerlas aquí en el bar. -Qué vergüenza.

-¿Vergüenza de qué? -Hola.

-Hola, Julio. -¿Qué tal, cómo lo llevas?

-Bien, lo tengo todo preparado.

-Vengo de tu casa de dejar mi maleta.

-Oye, cuídala mucho. -Se hará lo que se pueda.

Y os mandaremos fotos. -Eso le estamos diciendo.

-Olga, tu madre dice que subamos

porque quiere ir con tiempo al aeropuerto

para facturarlo todo. -Dame un minuto,

que me voy a despedir de Paty.

-¿Qué?

¿Qué hago yo ahora sin ti?

-Pues terminar tus estudios, ser muy feliz

y cuando tengas un hueco, venir a verme a Verona.

-Ojalá. -Ni ojalá ni nada, tienes que venir.

-Tía, seis meses...

-No te preocupes, seguro que vengo antes de visita.

Y deja de llorar que me haces llorar a mí.

-Es que me estoy acordando de cuando nos conocimos.

-En el gimnasio de tu padre.

-Parece que nos conozcamos de toda la vida.

-Es que hemos pasado muchas cosas juntas.

-Muchas, tuyas y mías.

Y pensar que casi nos separamos por un tío,

por el flipado de Toni.

-Hola.

¿Qué pasa?

¿Os estabais riendo de mí?

-¿Te crees que no tenemos cosas más importantes de que hablar?

-Es que me voy ya. ¿Me das un abrazo?

-¿Cómo que te vas ya?

¿Os vais ya?

Que os vaya bien.

Y tú te has tomado en serio lo de no dejarla escapar, ¿no?

-Solo sigo tus consejos.

-Mucha suerte.

-Gracias.

Nos tenemos que ir, ¿vale?

-Me la cuidas, ¿eh?

¿Has visto, María?

Casi no lloro.

-Te he visto muy entera, muy bien.

Venga, desahógate.

¿Tú dónde vas? Que corra el aire.

-En el fondo me da mucha pena todo esto.

Me da lástima que hayas terminado así,

porque yo no soy ningún moralista,

a mí me da exactamente igual

cómo te ganes la vida.

No estarías aquí si no hubieses venido a provocarme.

(ANXO RÍE)

-¿Provocarte?

Te regalé un negocio millonario.

Solo tenías que mover cuatro camiones

y se te llenarían los bolsillos de dinero.

-Yo reconozco que era una oferta muy buena.

Pero cometiste un error,

no tendrías que haber insistido tanto.

Te dije muy amablemente que no quería saber nada de ti

ni hacer negocios contigo.

Te lo dije en persona, por teléfono, hasta la saciedad.

-Una "merda",

estabas negociando para sacar mejores condiciones.

Te gusta el dinero tanto como a mí, como a todo Dios.

-Crees que todo el mundo tiene un precio, ¿no es así?

-No, claro que no.

Tú, por ejemplo, eres un tipo íntegro, ¿verdad?

Que no se vende ante nada ni ante nadie.

Bueno, sí, excepto con la policía.

-Yo no me he vendido a nadie.

-¿Estás esperando juicio?

¿Quieres que crea que no negociaste con el juez

para que vaya yo para adentro?

-Verás, puedes creerte o montarte en tu cabeza

la película que te dé la gana,

pero el único culpable de que estés aquí eres tú.

Tú eres el único responsable porque has sido tú

el que ha cruzado la línea,

una línea que tu tío Antón no habría cruzado nunca.

¿Sabes por qué? Porque era un hombre de honor.

-¿De qué "carallo estás falando"? -De la familia, Anxo.

La familia es sagrada

y está siempre por encima de los negocios,

y a ti eso te ha importado una mierda porque enviaste a dos tíos

para que amenazaran a mi hijo.

-A tu hijo le hicimos cuatro caricias,

pero si yo hubiera querido... -Estaba con su novia.

Una chica que no tiene nada que ver con nuestros negocios

y a la que le disteis un buen susto. -Pobrecita.

¿Desde cuándo te volviste tan blando, Quintero?

-¿Blando? Acércate, anda, me gustaría decirte algo al oído.

Deberías agradecerme que te haya dejado con vida

dentro de la cárcel.

Si por mi fuera, te habría arrancado la piel a tiras con mis manos,

¿te enteras?

Así que no tientes a la suerte, Anxo.

Tengo muchos amigos, muchos,

repartidos por todas las cárceles de este país

y me deben muchos favores todavía,

así que yo de ti me andaría con mucho cuidado.

Aprovecha el tiempo que vas a estar dentro

para cambiar de vida porque si no lo haces,

lo vas a pagar muy caro.

-Caerás,

"filho do Minho". -¿"Filho" de qué?

-¿"No me entendes"?

Uno que no es gallego ni es portugués,

uno que nace en medio del río, en la frontera.

Así, así es como tú eres, Quintero.

Vas de hombre íntegro, de hombre legal,

pero te sientas ahí y me amenazas como un sicario.

¿Qué clase de hombre eres?

¿Un padre de familia pacífico, un político honrado,

o un narco que es lo que fuiste siempre?

Escoge. ¿Qué quieres, generar confianza o meter miedo?

Porque las dos cosas a la vez no se puede.

A la gente honrada siempre le parecerás un narco,

y a tus antiguos socios, una rata.

Caerás, "filho do Minho".

-Escúchame bien, amigo,

yo no estoy en ninguna frontera y me importa una mierda

esos cuentecitos que contaba tu abuela.

Yo soy Fernando Quintero

y a mí nadie, nadie me toca los cojones.

Y ahora te dejo aquí, pudriéndote en la cárcel, gallego.

(HABLA EN INGLÉS)

-¿Qué te han dicho? -¡Que estoy en la fase final!

¿Qué se celebra? Hola, Claudia.

Ayer estuve mirando trabajos en Verona

y vi una agencia de publicidad que buscaba un "content manager",

en inglés.

Por probar mandé mi currículum, y... -Y le han llamado.

¿Me quieres decir que en dos días habéis conseguido casa y trabajo?

Vaya generación.

He pasado la primera fase, no me lo han dado todavía.

Mañana tengo la entrevista por la mañana y tiene buena pinta.

-Te lo van a dar, ya verás. Deberíamos ir saliendo

porque si perdemos el avión, ni entrevista ni nada.

Todavía no me he despedido de mi padre.

No sé si nos vemos en el aeropuerto o tengo que ir a su trabajo.

Pues decídete porque deberíamos llegar pronto a Barajas.

Tenemos mucho que facturar. Ahora mismo lo llamo.

(Puerta)

-¿Alguien ha pedido un taxi?

Claudia, no te importa, ¿verdad? -No, muy al contrario. Gracias.

-Pero ¿no ibas a visitar a Nogueira?

-Ven aquí.

He estado allí, ha sido una visita rápida.

Solo quería insultarme un poco y he dejado cerrada esa etapa.

-Me alegro de que hayas venido.

-Será mejor que vayamos bajando, tengo el coche mal aparcado.

-Espera, cojo un par de maletas. -Te ayudo.

Mañana en cuanto te despiertes y haya un poco de luz en la casa,

grábame un vídeo de esa casa en Verona,

que la pueda ver bien.

-Tendrá que ser cuando salga del trabajo.

-¿De qué trabajo? -Ahora te cuento.

Vamos sacando esto al descansillo.

Espera, voy a coger el cargador. Sí, y yo voy apagando.

¿Y esto?

Bueno, no me va a hacer falta.

Estaré bien, de verdad. Mamá...

Cariño, vas a iniciar una nueva vida,

en una nueva ciudad, con nuevos amigos, con tu novio...

Necesitarás algo para hacerte sentir en casa.

Lo único que me hace sentir en casa sois papá y tú.

Y yo no necesito un jersey

para acordarme de ti ni para saber lo que te quiero,

que es mucho.

Eres la mejor.

¿Se puede?

Depende. ¿Tiene usted una orden de registro?

¿Estabas cerrando? Para ti siempre está abierto.

¿Va todo bien? Sí, venía a hablar contigo.

El comisario me ha pedido... Un momento.

El comisario Bremón te ha pedido que me digas qué.

Nada malo, todo lo contrario. (ÁLVARO SUSPIRA)

Me ha pedido que te transmita su agradecimiento personal

por tu colaboración en el caso de las motos.

¿En serio? Qué fuerte.

Como se entere mi madre que el comisario

me está dando las gracias en persona, me deshereda.

¿Te sirvió el contacto que te di de Tuco?

Nos lo serviste en bandeja. El Tuco está detenido,

y hemos encontrado de todo:

motos, placas dobladas, 4000 litros de gasoil bonificado...

De todo. Le va a caer una buena.

Sí, a él y a su banda. Tenemos detenidos a tres,

y tenemos muchos más indicios contra el resto,

especialmente los que se encargaban de distribuir las piezas.

Mañana caerán todos. Perfecto. Caso cerrado.

Bremón estará como loco, ¿no? Sí. Bueno, a no ser por Tuco.

¿Por Tuco? ¿Lo conocía de algo? Nada, es una chorrada.

Se ve que es un personaje de su infancia.

Ah, vale: "El bueno, el feo y el malo".

¿Cómo? Tuco era el feo de la peli.

Supongo que se refería a eso. Vale, se lo digo.

¿Tú cómo sabes eso?

Porque me flipaban las pelis de vaqueros cuando era un niño.

Y esa la he visto mil veces. Las pelis de vaqueros.

Eres una caja de sorpresas. Eso me gustaría.

¿El qué?

Sorprenderte siempre.

Yo ya te he dicho lo que te tenía que decir.

¿Y ya te vas?

¿Te puedo hacer una pregunta, Silvia? Claro.

El otro día me dijiste que no podíamos estar juntos

porque pertenecemos a mundos muy distintos.

En estos días hemos cruzado bastantes barreras de esos mundos,

¿no crees?

Sí.

Estamos mucho más cerca de lo que tú crees.

No sé yo. ¿Cómo que no sabes?

Si Bremón te mandó darme las gracias será porque le has hablado de mí.

Claro. Ah, muy bien.

Le puedes hablar bien al comisario,

pero no puedes hablar bien de mí aquí.

Yo no hablo mal de ti en ningún lado, a nadie.

No me refiero a eso, lo sabes perfectamente.

El problema no es ese, yo ya sé que eres buena gente,

el problema es otro. Ah, ¿sí? ¿Cuál?

Que tarde o temprano tendrás que elegir

entre tu familia o yo,

y eso ya ha pasado. Sí, ya ha pasado,

pero uno aprende de sus errores.

Eso me gustaría pensar, pero... Pero ¿qué?

¿Eh?

¿Qué haces? ¿Quieres que me aleje o qué?

¿Te puedo hacer otra pregunta? Claro.

¿Por qué si no estamos hechos para estar juntos

estamos buscando todo el día excusas para coincidir?

Ven aquí.

(Música de tensión)

-Sabía que me echarías de menos,

pero no esperaba que fuera tan pronto.

-No he venido porque tenga ganas de verte.

De hecho, tenerte delante me provoca náuseas.

-Entiendo.

Aún estás en esa fase.

-¿Qué fase?

-La de hacerte la víctima.

Todavía me echas en cara que te haya humillado, ¿verdad?

Bueno, pasará.

Tarde o temprano...

recordarás que siempre fuiste tú la que vino a mí.

-Ah, ¿sí?

¿Y qué más?

A lo mejor fui yo la que te secuestró a ti.

O a lo mejor fui yo la que mató a esas cuatro mujeres.

-Esas cuatro mujeres

tenían que ser castigadas,

y tú lo sabes.

Yo solo he cumplido con mi misión.

Y entre tú y yo,

estoy muy orgulloso de haberlo hecho.

-Precisamente he venido para hablar de tu misión.

Tu misión no solo consistía en matar a esas cuatro mujeres.

Querías crear vida, me lo dijiste en la cabaña,

querías formar una familia.

-Sí.

-¿Y qué tal sienta saber que ya no podrás hacerlo?

¿Has pensado en la clase de despojo que serás cuando salgas de aquí?

¿Qué clase de mujer iba a querer tener hijos

con un asesino de mujeres viejo y acabado?

-Bueno...

eso ya lo veremos.

Por ahora me he vuelto un hombre famoso,

he recibido un montón de cartas,

y te sorprendería saber la cantidad de mujeres

que desean tener hijos conmigo.

-Ah, ¿sí?

¿Y qué vas a hacer?

¿Intentar dejarlas embarazadas en un vis a vis?

Venga...

-No me has dejado otra opción

para formar una familia.

-Sí que tienes otra opción,

¿o es que te has olvidado de lo que hiciste con mis pastillas?

Me las cambiaste para que me quedara embarazada.

Pues enhorabuena,

ha funcionado:

estoy embarazada,

estoy engendrando a tu hijo.

(PABLO RÍE)

-Gracias,

qué buena noticia.

Yo sabía que tú eras la elegida.

-Quiero que me digas una cosa.

¿Cuándo empezaste a cambiarme los anticonceptivos?

-El día que tú me dijiste que no querías tener hijos.

Y lo hice por amor.

Para enseñarte a valorar

el milagro de traer una vida a este mundo.

Estás llena de vida,

y yo estoy enamorado de ti

por tu ternura,

por tu calidez,

por ser una mujer fuerte y protectora.

-¿Sabes?

Durante mucho tiempo soñé con ser madre.

-Y los sueños se cumplen.

No, tranquila.

Estoy tan contento, tan feliz...

¿Te acuerdas de los nombres que te dije en la cabaña?

¿Sí? Dímelos.

Por favor.

Por favor...

Mira, si es niña

se llamará Alba.

Y si es niño

como yo, Pablo.

¿Eh?

¿Tú qué quieres que sea?

-Nada, Pablo.

No va a ser nada,

porque ese niño no va a llegar a nacer.

-¿Qué tal?

-Ahora que te veo, mucho mejor. -¿Tienes lío o podemos hablar?

-Podemos ir a cenar si quieres. -No, paso,

solo quiero hablar a solas.

-¿Qué te pasa?

-Necesito hablar.

-¿Qué quieres tomar? -Nada.

-Juan, encárgate tú.

-¿Qué pasa, estás preocupado por la sesión?

-La sesión está controlada, descuida.

-Entonces, ¿sigues rayado por mezclar placer y negocios o qué?

-Por ahí va el tema.

Va siendo hora de dejar claro qué es placer y qué es negocio.

Echa un vistazo.

-¿Qué es esto? -Eso son negocios.

Cuando estuvimos en el hotel lo grabé todo en vídeo.

-¿Por qué? -Por qué va a ser, Luis,

por dinero, por negocio.

Ojo, que me lo pasé muy bien.

Normalmente me gusta hacérmelo con tías,

pero en la cama me vale todo,

y contigo no estuvo nada mal.

Aunque del placer no se come, ¿sabes?

Hay que priorizar el negocio.

-¿De qué va toda esta mierda?

-De 15 000 euros en efectivo.

Normalmente cobro el doble, y podrías pagarlo,

pero me caes bien.

Eres buen tío. -¿Cómo has podido hacerme esto?

-Dale las gracias a Roy, ¿te acuerdas?

Lo conociste por la aplicación del móvil.

Me dijo que no habías salido del armario

y que te dejarías matar antes de decírselo a tu familia.

Con esa información, lo demás fue coser y cantar.

-Qué cabrón.

-No te lo tomes por lo personal.

-Me has estado engañando,

me has dicho todo esto para sacarme el dinero.

-Todo no,

lo de las sesiones iba en serio.

Soy DJ, aunque no muy bueno, la verdad.

Pero eso me lo pagas aparte.

Me he explicado bien, ¿no?

El vídeo es muy explícito y se ve mucha carne.

Si no me das 15 000 euros,

tu familia se enterará de lo que pasó en ese hotel.

-Entendido.

-Estupendo.

Las fotos te las puedes quedar.

Chao, guapo.

(Música dramática)

-Voy a interrumpir el embarazo cuanto antes.

-No...

Tú no puede decir eso.

-Solo estoy de cinco semanas.

-Tú no vas a hacer eso. -Claro que puedo.

-No. -Lo voy a hacer

porque ni yo ni ninguna mujer somos de tu propiedad.

Es algo que todavía no has entendido. -Escúchame,

escúchame, por favor, cariño,

¿tú has visto alguna vez la ecografía de un bebé?

Tú eres una buena mujer.

Tú no puedes abortar porque si no... -¡Qué!

¿Qué, qué me vas a hacer tú?

No puedes hacerme nada, estás acabado, ¿me entiendes?

Acabado. No tienes futuro, pero yo sí.

-Tú... tú tienes un instinto maternal increíble.

Tú vas a ser una madre maravillosa.

-Y algún día lo seré.

Quizás hoy empieces a comprender lo que sienten las familias

de las mujeres asesinadas.

Lo que siente la familia de Fede.

Aquí acaba tu misión.

-¡Asesina!

Eres un monstruo, ¡tú no me puedes hacer eso!

¡Tú no puedes matar a mi hijo!

¿Me entiendes?

¡Mírame!

¡Mírame!

¡Te voy a matar!

¡Te voy a matar!

Lola y yo estamos haciendo lo posible para cuidarte.

No entiendo por qué necesitabas escaparte para ver a Pablo.

¿Qué ganas tú visitándole?

-Que algún día seré capaz de pasar página.

-Oye, tienes mala cara.

-Es la cara que tengo.

-Yo sé por qué tiene esa cara, no ha dormido,

y eso es por el DJ.

-¿Y tú por qué dices eso?

Para ti esto no es más que un negociete, ¿no?

No te importa hacer daño a la gente.

-Todos tenemos que ganarnos la vida,

a ver si crees que con cuatro bolos al mes

puedo pagar las facturas.

A ver si es culpa mía que estés frustrado

y pilles del primero que encuentras.

Contrólate, Luis,

si no quieres que le diga a tu mamá quién eres.

-Yo no he matado a nadie.

-Por ahora.

Pero si quieres hablamos

de tus conversaciones misteriosas por teléfono,

o de esa pistola que tienes escondida.

Damián, yo he mentido por ti, quizá es un buen momento para...

llamar por teléfono al comisario Bremón.

-Esta tarde sale una furgoneta de Distrito Sur hacia Ávila.

-¿Qué lleva? -Jamones.

-¿Nos estás vacilando? -Jamones ibéricos, querido,

200 euros la pieza.

Me han dicho que en la furgoneta van 60.

-Mamá, Transportes Quintero,

este tipo era narcotraficante.

-¿Te guardas esta noticia para ahora? ¿También es policía? Cuéntame.

Ya me conoces, no aprendo.

Los que solo tenemos vida profesional

acabamos siempre con compañeras. ¿Cómo se llama?

Te diré que se llama como tu jefa de Valladolid.

Mercedes.

Habrás oído de todo. -Que estuviste con el comisario.

-Ya, me imagino que lo fácil es solo ver el topicazo:

tío casado que se enrolla con una subordinada más joven

y la enchufa en un puesto que le va grande.

-Es difícil no hacer esa lectura.

-Pero no fue así.

Lo nuestro fue amor.

-Cuídate mucho, y ya sabes dónde nos tienes, preciosidad.

-Vale, cariño, nos vemos prontito. -Aquí tienes tu casa.

-¿Me estás espiando? Me gusta verte trabajar.

Estás muy interesante

cuando te concentras tanto

y pones detalle en todo como los cirujanos.

Que sepas que pongo el mismo detalle en todo lo que miro.

-Hola, ¿qué te pongo?

-Pues me pones cardiaco, niña.

-Repetimos la pregunta, ¿qué quieres?

-Ya sabía que lo que tienes de guapa lo tendrías de borde.

-No sería tan borde si me trataras con respeto,

yo no tengo que aguantar las gilipolleces de nadie.

-¿Qué pasa? ¿Algún problema?

-¿Qué es lo que quieres?

¿Cómo has conseguido mi número de teléfono?

-He tenido que llamar a un detective privado.

-¡Cómo!

-¿Cuántos jamones te han robado? ¿Todos?

Está bien, tranquilízate, Eladio, vente ahora mismo para Madrid

y cuando llegues a la empresa, sube a mi oficina

y me lo cuentas con lujo de detalles.

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Servir y proteger - Capítulo 500

29 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Rosa María

    Hola mi enhorabuena por la serie soy sorda y estoy observando que últimamente no está subtitulada, por favor somos muchos los qué la seguimos en la web, gracias por su atención.

    01 may 2019
  2. Rosa

    Hola soy una admiradora de la serie, soy sorda y estoy observando que últimamente no está subtitulada o,hay veces que no la veo en televisión por motivos de trabajo y recuro a la página web,y me encuentro con que no tiene sentido subtítulos,por favor somos muchos los qué la seguimos subtítulenla, gracias.

    01 may 2019
  3. Cáncer

    Hola.mi enhorabuena por estos 500capítulos que hemos vivido juntos,espero de momento otros 100para ir poco a poco,mí gratitud a todos los que intervinieron en ellos,espero seguir tan encantada como hasta hora,a Miralles(mí admirada Luisa Martín),no te preocupes que en un rato y nada tienes otra vez contigo Antonio y Olga,un abrazo

    30 abr 2019