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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 498 - ver ahora
Transcripción completa

Yo te quería, pero eres como las demás.

¡Alto, policía! ¡Suéltala ahora mismo!

¡Ay!

Os comunico que el juez acaba de decretar

prisión provisional sin fianza para Pablo Baeza.

En estos momentos lo están trasladando a la prisión,

a su celda, de la que espero tarde mucho en salir.

Tus compañeros preguntan por ti.

No podemos prescindir de una policía como tú.

No te preocupes, lo he pensado mejor y quiero volver al trabajo.

-¡Eh, eh, suéltala!

¡Ay!

-Saludos de Anxo Nogueira.

-Lo tendría que haber visto venir,

tanto regalito y tanta visita de las narices.

-Todavía hay más, papá. -¿Qué?

-Olga quiso denunciar y fuimos a comisaría.

-Lo haré solo una vez.

Será un único envío a Europa del Este.

Después te buscas la vida

porque yo no quiero más problemas con la mía.

-Cuando es bueno algo, ¿por qué lo vas a dejar, Nandiño?

-Cuando llegue tu mercancía, entrará en el muelle 2; es seguro.

Allí la trasladaremos a mis camiones.

Cuando todo esté bien camuflado saldrán para Francia

y de allí para Europa del Este.

(Puerta)

Julio, no te esperaba.

Fernando Quintero ha vuelto a las andadas, ¿no?

Habrá que abrirle una investigación, como tú dices.

Espérate y escúchame, que ahora viene lo mejor.

-Con tu padre haré los negocios que me salgan de los huevos,

y no me los toques mucho,

no vaya a ser que te dé el navajazo que no te dieron mis amigos

en el centro comercial.

-Tú hazme caso y vete a Verona. Lo demás debe importarte.

Ni siquiera yo.

¿Ha vuelto a saber algo del detective privado que contrató?

No, ¿por qué?

Lo he visto por el barrio

y recuerdo que la última vez que lo vi

le estaba resolviendo a usted un asunto privado.

No estamos haciendo nada ilegal. ¿Qué tiene de malo averiguar

si José Manuel López es su hijo biológico?

A no ser que me haya mentido. -No diga tonterías.

-Me encantaría poder arreglarlo, pero no puedo, no puedo.

Hoy lo he visto claro. -¿El qué?

-Que estás enamorado de Silvia.

Lo mejor es que lo dejemos.

-No puedo negar lo que siento por ti.

-Creí que querías mucho más a mi hijo

y que ibas a luchar por él hasta el último momento.

-Elvira, tu hijo está enamorado de Silvia, así que déjame en paz.

-Hasta ahora no me había planteado tener un DJ profesional.

-No te preocupes por la pasta, eso se puede hablar.

Pero te saldrá más barato de lo que crees,

y a cambio te haré ganar mucha más pasta.

-Que quede una cosa clara,

yo no tengo nada que ver con la droga esa.

Solo encargué un transporte de unas conservas y unos mariscos.

¿En qué me metiste?

(Música emocionante)

Lo que hay que aguantar...

Que se están equivocando conmigo,

que yo soy un empresario gallego honrado.

¡Ya está bien!

A ver si lo que sale de la Ría ahora es malo.

¿De dónde piensan que salen las conservas?

-Ya, ¿y lo que hemos encontrado en las cajas de mariscos, qué era,

harina para freír el pescado, verdad?

-Se lo pregunta usted a mi transportista,

porque yo no tengo ni idea. -Que sí, hombre, lo que tú digas.

Cómprate un peine en condiciones de una vez.

Yo no tengo nada que ver con todo esto.

Este señor vino para contratar mis servicios,

y que llevase su mercancía por toda España y Europa,

pero no sé nada de esto.

-Claro, Quintero, y tú eres tan honrado o más que el gallego.

Como si no te conociéramos aquí. -Dejen de protestar

que las pruebas que tenemos son contundentes.

-Misión cumplida, jefa: los pájaros en la jaula.

Buen trabajo, Elías.

Una lástima, señor Quintero,

sus ganas de apartarse de la mala vida le han durado poco.

Diga lo que diga, le va a dar exactamente igual.

No me va a creer porque en esta comisaría

siguen pasándose la presunción de inocencia por el arco del triunfo.

-¿Perdone, presunción de inocencia?

Les hemos pillado con las manos en la masa.

-Soy inocente, ¿entiende? Inocente.

Este hombre me la ha jugado,

yo no tenía ni idea de lo que había dentro de esas conservas

ni de esas cajas de mariscos. (NOGUEIRA RÍE)

¿De qué cojones te ríes?

-¿De qué me voy a reír? "Manda carallo".

Fue él el que me quería usar

para mover toda su "fariña" por Europa, pregúntele.

Bueno, señores, no se molesten en discutir,

ya será el juez quien les ponga en su sitio.

En la cárcel, que es donde pasarán una buena temporada.

Así que andando.

-Papá, Marisa me ha contado lo de la redada,

la has vuelto a cagar.

-Hijo, te juro que todo esto tiene una explicación, créeme.

-Sí, que la policía ha registrado tus camiones

y estaban hasta arriba de la mierda de este mafioso.

-Un poquito de respeto, chaval.

A ver si queda claro que yo soy un empresario gallego honrado.

-Ya nos ha quedado claro que no eres andaluz.

Aquí nos da igual dónde nace la gente,

a todos los delincuentes los tratamos igual, ¿te vale?

-Serás cabrón.

No has parado de presionarle hasta que has conseguido tu objetivo.

-Julio, te lo pido por favor,

Vas a poner la situación peor de lo que la tengo.

-¡No pienso callarme! ¿De qué amenazas estás hablando?

Julio, Julio...

-Este impresentable contrató a los navajeros

que nos atracaron a Olga y a mí.

Fue su forma de convencer a mi padre para hacer negocios.

Y por desgracia el chantaje ha funcionado.

-Está claro que aquello no fue simplemente un atraco.

¿Qué tiene que decir al respecto? ¿Quién, yo?

Pues es bastante evidente, ¿no? Ese miente más que habla.

Y todo lo que dice es por salvar a su papá.

-El chaval dice la verdad.

Sí, localizamos las imágenes de las cámaras del centro comercial,

e identificamos a tus hombres, ¿te vale?

-Bueno...

-Además, no tengo ningún interés en salvar a mi padre de nada.

Me importa una mierda lo que le pase.

Ojalá te pudras en la cárcel y no salgas en la vida.

Bueno, no es momento ni lugar para una riña familiar.

Llevaos a los detenidos a los calabozos.

Les tomaremos declaración más tarde.

Venga.

¡Venga!

Y tú, Julio, ven a mi despacho. ¿Para qué, qué pasa?

Parece que cuando pusisteis la denuncia

obviasteis ciertos detalles importantes, ¿no?

Vale, Claudia, sí, pero Olga no sabía nada.

Supe quiénes eran porque me dieron recuerdos de Anxo Nogueira.

Muy bien, pero eso no es lo que importa ahora.

¿De qué quieres hablar?

Tú ven a mi despacho, sígueme, por favor.

(Música animada)

Es un temazo.

Suena genial.

Eres bueno, y lo que haces es perfecto para el Moonlight.

-Te lo dije.

-Aparte de acid, trans, indi dance,

le metes un poco de italo disco con unos toques de funky.

-Controlas bastante, y dices que solo te va lo clásico.

-En realidad, me gusta toda la buena música.

-Creo que nos entenderemos muy bien tú y yo.

-¿Tú crees?

-¿Quieres que pinche en tu local?

-Podemos probar un par de noches a ver qué pasa.

-¿Cuándo te vendría bien?

-Este finde. -Me va perfecto.

-Pero antes explícame cómo planteas las sesiones.

-Para mí lo fundamental es que la gente lo pase bien.

Estar atento a cómo bailan para saber lo que quieren.

Si ellos disfrutan, yo estoy contento.

Y tú más porque acaban sudando y consumen más.

-Veo que lo tienes todo muy controlado.

-No sé si todo, pero muchas cosas sí.

-Madre mía, Nano, menudo cabreo traigo.

-¿Qué pasa?

-El distribuidor nuevo, que no sé quién se cree que es,

pero me tiene... -Ricky, Ricky...

Hablamos del distribuidor en otro momento.

Te presento, Fran, Ricky.

-Hombre, DJ Fran, ¿qué haces hablando con mi hermano?

-Estoy intentando convencerle para pinchar aquí.

-No tienes que convencerme, hemos dicho que pinchas este finde.

-Anda, ¿ahora vas de moderno o cómo va esto?

Aquí la música siempre la pinchas tú.

Y siempre pone lo mismo: sota, caballo, rey.

-Pues he cambiado de opinión. Rectificar es de sabios.

Me parece una buna idea para atraer público joven.

-Eso pienso yo también, te lo he dicho mil veces.

Me hace gracia que ahora me hagas caso.

-Fran, muchas gracias.

Te llamo para concertar esa sesión.

-Claro, cuando quieras.

-Bueno. -Máquina.

Hasta luego, chicos. -Hasta luego.

Yo flipo contigo, ¿estás haciendo casting?

-De casting nada, DJ Fran me ha ofrecido sus servicios,

y me ha parecido bien, no hay más misterio que ese.

Tómate algo y cuéntame qué ha pasado con el distribuidor.

-No te tengo que contar nada porque no ha pasado nada.

Me ha tenido una hora esperando para nada.

Todo lo que tenía era malo y encima caro.

(Música de tensión)

-¿Quieres dejar de moverte de una maldita vez?

Me estás empezando a poner nervioso.

-Aquí el único que tiene motivos para estar atacado soy yo.

Me dijiste que todos tus hombres eran de confianza,

y está claro que alguno le dio al pico.

-Cuidado con lo que dices

en mi empresa no hay ningún chivato trabajando.

-Pues ya me dirás qué "carallo" pasó,

porque ninguno de mis hombres se atrevería a traicionarme.

Tenemos que pensar rápido. -¿Pensar en qué?

-En lo que le vamos a decir a los picoletos.

-No hay nada que decir, ¿no te das cuenta?

Nos han pillado con un montón de kilos de droga

entre las manos, se acabó, fin del partido,

"kaputt", no hay nada que decir.

-Ah, "carallo"...

La rata traidora eres tú.

-¿Qué tonterías estás diciendo? ¿Te has vuelto loco o qué?

-De loco nada. Me vendiste a los picoletos, ¿verdad?

Por eso estás tan tranquilo.

-Escúchame bien, imbécil,

si vuelves a decir que soy una rata, que soy un traidor, un chivato,

te juro que te arranco la piel a tiras, ¿te queda claro?

-Entonces, ¿quién cojones dio el soplo?

-No lo sé, dímelo tú.

A lo mejor ha sido alguno de los tuyos, ¿no?

Ya tenéis bastante experiencia en iros de la lengua, ¿no?

¿De qué "merda falas"? -Ah, ¿no lo sabes?

¿No sabes de qué te estoy hablando?

¿No fuisteis vosotros, los Nogueira, los que empezasteis a jugar sucio

para deshaceros de los cabecillas de los clanes rivales

y haceros con el control del tráfico en la Ría?

¿No fuiste tú el que empezó a dar chivatazos a la policía?

-Que te quede muy clara una cosa,

eso fue una guerra y la ganó el más fuerte: yo.

-¿Tú eres el más fuerte? No digas tonterías.

Eres un novato de tres al cuarto, joder.

¿No sería alguno de tus enemigos que te la tienen jurada?

-Eso es imposible. -¿Por qué?

-Porque ya no queda ninguno.

-Maldita sea, no tendría que haberme dejado convencer por ti.

Me has terminado arruinando la vida, cabrón.

-Deja de decir parvadas.

Tenemos los mejores abogados,

los dos sabemos que no iremos para adentro.

-Yo no lo tengo tan claro.

Te vuelvo a repetir que nos han pillado

con un montón de kilos de droga entre las manos,

no hay nada que hacer.

Aunque terminemos saliendo de la cárcel, da igual lo que pase,

de una forma o de otra, mi vida o mi carrera política

ya se ha ido a la mierda. -Mira, eso que te ahorras.

En la política hay mucha más gentuza que en el narcotráfico.

-Sí, lo sé, pero al menos me estaba sirviendo

para lavar mi imagen y mi pasado.

-Quintero, acompañe a este agente. -¿Qué pasa ahora?

-La inspectora Miralles lo espera en la sala de interrogatorios.

-Cuidadito con lo que inventas, Quintero.

-Vete al carajo, gallego.

-Estoy alucinando.

No me puedo creer que todo esto sea un nuevo montaje.

¿Entiendes ahora por qué no te podíamos contar nada

delante de Nogueira?

Claro, claro.

-Nos hubiéramos arriesgado a que el operativo no saliera bien.

-Con las cosas que le he soltado a mi padre hace un rato.

Por eso no te preocupes, él lo entenderá.

(Puerta)

¡Adelante!

¡Papá! -Hijo.

-Qué alegría me acabo de llevar. Claudia me lo ha contado todo.

-Siento mucho haber tenido que mentirte así.

-¿Por qué no me dijiste nada?

-Intenté hacerlo esta mañana, pero no me dejaste.

-Podías haberme llamado por teléfono y explicarlo bien.

-Estuve a punto de hacerlo, cuando tenía el teléfono en la mano,

creí que era mejor no hacerlo

para no ponerte en peligro a ti también.

-Hiciste bien, amigo,

lo mejor era dejar a tu hijo al margen de este tema.

El hecho de que no lo supieras nos ha ayudado a dar credibilidad

a la escena delante de Nogueira.

Ya, pero en algún momento se dará cuenta de tu doble juego,

y dará orden a sus hombres de tomar represalias contra ti.

-Tranquilo, el partido no ha terminado todavía,

estamos todavía en la segunda parte.

-¿Cómo que todavía?

¿Vas a seguir detenido?

-Será mejor que sea la inspectora Miralles

quien te dé detalles, ¿no?

Por lo pronto, tu padre no volverá al calabozo.

Le diremos a Nogueira que lo hemos trasladado

por razones de seguridad.

¿Y hasta cuándo durará esta situación?

Hasta que los compañeros de Galicia

descabecen la organización de Nogueira.

Para entonces ya no habrá problema.

¿Y si no consiguen atrapar a su gente?

-Deberías confiar más en la policía, como hace tu padre.

-No tengo desconfianza, pero estoy preocupado.

Verás, Julio,

el alijo que hemos incautado es lo suficientemente grande

como para que los hombres de Nogueira

canten delante del juez para intentar atenuar sus penas.

No te preocupes porque tu padre va a tener

la protección que sea necesaria.

Tranquilo, hijo, de verdad,

saben perfectamente lo que hacen y yo confío plenamente en ellos.

Además, también sabes que en peores plazas he toreado.

-Ya lo sé.

Tienes razón, haré caso a Claudia y a Elías

y voy a confiar un poco más en la policía.

-Entonces, ¿a qué viene esa cara tan seria?

-Que estoy en shock

por haber visto a mi padre con las esposas puestas.

-Intenté evitar que tuvieras que presenciar todo eso,

pero no me quedaba otra.

Bueno, a eso no le des más vueltas.

Tú quédate con que tu padre

ha vuelto a colaborar con la justicia.

Eso parece.

Papá, de verdad, siento...

no haber confiado en ti y decir las cosas que te dije antes.

-Tranquilo, ven aquí.

Hiciste lo que tenías que hacer.

Si yo hubiese vuelto a las andadas,

tenías todos los motivos para odiarme y para pensar

que te había traicionado, no te preocupes.

-Ha hecho un trabajo ímprobo para nosotros,

y le estamos muy agradecidos.

-Al final te estás convirtiendo en un héroe

de la lucha contra el narcotráfico.

-Sí, eso parece, sí.

-¿Y qué vamos a hacer

con todo el marisco que hemos requisado?

Nos daremos un buen homenaje.

Si hay percebes ni se te ocurra traerlos,

porque me puedo convertir en una destructora de pruebas.

(Música melancólica)

(Timbre)

Lola, ¿qué haces aquí?

-Como tú no podías venir a Valladolid,

me he escapado yo a verte.

-Pues te lo agradezco muchísimo porque eres la persona

que más necesitaba ver en estos momentos.

-Yo también.

Necesitaba darte un abrazo y estar contigo.

-¿Hasta cuándo te quedas?

-Solo he podido coger tres días, pero...

Te prometo que no me voy a separar de ti ni un segundo,

aunque me llames pesada.

-No sabes cómo te necesito, Lola.

Esto está siendo muy duro, muy duro.

-Lo sé,

y me vas a tener a tu lado para todo lo que necesites,

dándote fuerza.

-Es que no hay momento del día en que no piense en Fede.

Me parece tan injusto lo que le ha pasado...

-Yo estoy que no me lo creo.

Parece mentira que no aparezca de un momento a otro.

-Te juro que...

que de vez en cuando

me parece oírle cantar una de sus canciones,

u oigo el ruido de las cacerolas, como cuando cocinaba.

-Quién sabe, igual se ha convertido en tu ángel de la guarda.

-A mí me salvó la vida.

Si no hubiera sido por lo que descubrió de Pablo,

Miralles y Silvia no me hubieran encontrado jamás en ese sótano,

jamás.

-Tuviste que pasarlo fatal con ese tarado.

-Me siento tan culpable, Lola, tan culpable...

-Pero ¿culpable de qué?

-De la muerte de Fede,

porque él me advirtió.

Desde el principio me dijo que...

que no le gustaba y que no confiara en él.

-Ya, pero no te podías imaginar que era una asesino.

Es normal.

-Yo no, pero él sí que sospechaba de Pablo.

Y me lo dijo

y yo no le creí,

pensaba que me lo decía por celos,

y por eso me siento tan culpable, Lola.

-Espe, Pablo era tu pareja.

Era difícil pensar que Fede tenía razón.

No te castigues.

-Pues me castigo, me castigo constantemente.

Si le hubiera hecho caso...

Si le hubiera hecho caso, Lola...

-No le des más vueltas, por favor.

Aquí el único culpable de todos los crímenes es Pablo.

-¿Cómo pude meter en mi cama

a un asesino de mujeres que todos estábamos buscando?

-Mira, un monstruo como él

sabe enredar y manipular a la gente de su alrededor.

Incluso aparentar justo lo contrario de lo que es.

-Sí...

Yo pensaba que era un hombre comprensivo,

un poco cabezón y...

y bastante obsesivo, pero...

nada me hacía sospechar de él.

Excepto a Fede, nos tenía engañados a todos.

-Ahora está en la cárcel, que es donde tiene que estar.

-Cuando pienso en él me dan escalofríos.

Si vieras...

cómo me trató durante el secuestro...

-No me tienes que contar nada si no...

Solo si necesitas desahogarte.

-Me tenía...

encadenada en esa habitación

y pretendía que...

que lleváramos una relación de pareja normal.

No paraba de repetir

que íbamos a tener muchos hijos,

que íbamos a formar una familia.

Incluso me drogó para...

-Qué horror.

-Hubo un momento en que pensé que no podría soportar más.

Incluso...

deseaba que me matara,

que acabara con esa pesadilla.

Pero justo en ese momento

llegaron Silvia y Miralles,

y me sacaron de allí.

Y yo...

yo estoy viva, Lola...

Yo...

yo lo puedo contar, pero...

pero Fede está muerto.

Lola, Fede está muerto.

-No le des más vueltas, no le des más vueltas.

-¿Por qué no le creí, Lola, por qué, por qué...?

-Aquí tenéis, chicos. ¿No queréis nada más?

-Nada más, María, está bien. Muchas gracias.

-Os voy a pedir un favor.

-Que sea algo sencillo, que llevo un día muy intenso.

-Es muy facilico.

-Si necesitáis cualquier cosa me dais una voz,

que voy a la cocina a recoger.

-No te preocupes, María. Gracias. -Venga.

-Mmmmm...

La tortilla de patatas de María es la mejor tortilla del mundo.

-Tiene buena pinta, sí.

-¿No quieres, no vas a comer?

-No.

Debería haberte dado un voto de confianza.

-No le des más vueltas, hijo. Hiciste lo que tenías que hacer.

Si yo hubiese vuelto a las andadas, tenías toda la razón

para odiarme o pensar que te había traicionado.

-Ahora que lo pienso, no tenía ninguna lógica,

no tenía sentido tirar por la borda

lo que has conseguido en los últimos meses,

redimirte de tu pasado y empezar una nueva vida.

-Si hubiese hecho algo así,

sería una tremenda estupidez.

-Lo que no me has contado es

por qué decidiste a colaborar con la policía.

-¿No te lo imaginas?

-¿Por lo que nos hicieron los hombres de Nogueira?

(QUINTERO ASIENTE)

Eso es.

Verás, hijo,

en ese mundo cuando alguien traspasa la línea

y deja de respetar las reglas amenazando a alguien de tu familia,

lo mejor que puedes hacer es cortar por lo sano,

hay que cortar de raíz.

Si os hubiesen hecho algo más a Olga y a ti,

yo no me lo hubiese perdonado en la vida.

-Gracias.

Y no solo por salvarnos a Olga y a mí,

sino por ser coherente con tus principios.

(QUINTERO RÍE)

-Ahora que quiero ser un hombre honrado

tendré que empezar por ser coherente, ¿no?

Pero dejemos de hablar de mí, por favor, que me aburre muchísimo.

Cuéntame cosas de ti o de Olga. ¿Al final se va a Italia?

-Pues creo que sí. -¿Cómo que crees? ¿No estás seguro?

-Esta mañana cuando pensaba que te habías vuelto a pringar

con el narcotráfico, se me fue la cabeza,

y en parte lo pagué con ella.

-Vaya por Dios, ¿qué has hecho esta vez?

-Le dije lo que pensaba en el momento:

"La vida es una mierda que está llena de traidores".

También le dije que lo mejor para ella era alejarse de mí

porque yo siempre le iba a complicar la vida.

-¿Y ella qué te dijo? -Pues ¿qué me va a decir?

No entendía por qué le decía todo eso,

no comprendía por qué de repente quería alejarla de mí.

Pero tampoco le podía decir lo que me pasaba.

-Creo que hiciste muy bien.

Lo mejor era mantener a Olga al margen de todo esto.

Pero ¿sabes qué? Ahora creo que ha llegado el momento

de que vayas corriendo a aclararlo todo con Olga, ¿no?

A que le des explicaciones, por lo menos.

Es más, yo me pasaría antes por el hotel, haría la maleta

y me presentaría diciéndole que estás dispuesto a irte con Olga

a Verona.

-Venga, ya, papá, si sabes que no puedo.

-¿Qué te lo impide?

-Aquí tenemos mucha tarea por delante para levantar la empresa.

-Vamos, hombre, no digas tonterías.

Podemos seguir trabajando tú y yo por teléfono o por videoconferencia,

como si estuviésemos en la oficina. -No es lo mismo.

Yo te lo agradezco, pero me quedo contigo a trabajar.

-Si la amas de verdad,

debes coger la maleta e irte con ella a Verona.

¿No sabes que Verona es la ciudad

donde Shakespeare, el autor de teatro,

situó esa obra suya, la de Romeo y Julieta?

-Claro que lo sé.

Esta mañana lo he comentado con Olga.

Me dijo de ir a visitar la casa de Julieta.

-Pues no te lo pienses más, hijo, no seas tonto,

coge la maleta y vete.

-¿Estás seguro?

-Serías tonto si no te fueses con ella.

-Se lo plantearé, a ver qué dice.

Con lo seco que estuve esta mañana, igual me manda a la mierda.

-No lo creo, esa chica y tú estáis hechos el uno para el otro,

no tengo duda.

-Podríamos ser muy felices allí.

-Pues no te lo pienses más, hijo, coge la maleta y vete con ella.

-¿Tú has estado allí?

-No, no he tenido la oportunidad de ir.

-¿Qué te pasa?

Te has puesto muy serio de repente.

-Nada, no me pasa nada.

Verás, es que...

hace muchos años,

Carmen, la madre de Alicia, tu hermana,

llevábamos mucho tiempo preparando un viaje por el norte de Italia,

queríamos conocer Milán, Venecia,

y terminar ese viaje en Verona.

-¿Y qué pasó?

-Unos días antes de salir

fue cuando me detuvieron y me metieron en la cárcel.

Ya sabes que estuve unos años allí.

Cuando salí Carmen ya se había casado con Marcelino y...

Bueno, ya conoces el resto de la historia.

Lo importante ahora es lo que te estoy diciendo, hijo,

no desaproveches esta oportunidad,

empieza a vivir tu vida con la mujer a la que amas.

-Tienes toda la razón, papá. Ahora mismo me voy a verla.

Gracias. -Claro que sí, hombre.

-¡Hasta luego, María! -Adiós.

Adelante. ¿Qué tal, Mercedes?

Pues rendida, llevo toda la tarde cuadrando citas.

Hay un colegio que va de fin de curso a Roma

y ninguno de los chicos tenía el DNI.

Un montón de padres han llamado para pedir información y cita.

La nota de prensa.

No he tenido mucho tiempo para hacerla.

Espero que esté bien. Solo de oírte ya me he cansado.

La nota de prensa seguro que está perfecta como siempre.

Quería felicitarte por la detención de Nogueira,

te has apuntado un buen tanto.

Esto es mérito de todos, trabajamos en equipo.

Ya, pero Jefatura tendrá que comerse sus palabras,

y felicitarte también por este caso.

Como en muchas profesiones, vales lo mismo que tu último trabajo.

Los que hace poco te querían cortar la cabeza

ahora te adulan.

Hubiera sido muy injusto que te trasladaran.

Tal y como estaban las cosas, yo me estaba haciendo a la idea.

Te apretaron mucho las tuercas. Pues sí, pero aguanté.

¿Y sabes una cosa?

Creo que lo hice gracias a mi equipo.

Me he sentido muy apoyado por vosotros en todo momento.

La pena es que se ha quedado por el camino

un compañero tan querido.

La muerte de Fede ha sido un mazazo terrible.

Por suerte, su asesino ya está en la cárcel.

Y por muchos años, espero.

Con las acusaciones que hay en su contra,

le va a caer una buena condena.

Mercedes, me gustaría comentarte algo.

¿Te puedes sentar un momento? Claro.

A ver...

Han sido semanas de mucha tensión,

y siento que he tenido alguna salida de tono

especialmente contigo, y me gustaría pedirte perdón.

No tienes que disculparte, sé que no es nada personal.

Gracias.

Han sido días de mucho estrés, ¿verdad?

Por suerte ya han pasado. Sí.

Verás, Mercedes...

me gustaría compensarte.

¿Cómo?

Invitándote a comer, por ejemplo.

Mmmmm...

Un restaurante exquisito en un lugar de ensueño,

para quitar la tensión de estos días.

Pues me parece que... que me suena genial.

¿Cuándo quedamos?

Pues mañana para comer.

He estado mirando tu cuadrante y tienes toda la tarde libre.

Pues muy bien. ¿Y dónde vamos?

Déjame sorprenderte.

¿Qué te parece si echamos el cierre por hoy?

¿Y la nota de prensa? Mañana.

Seguro que está bien, como siempre.

Vámonos.

(Timbre)

Hola, ¿puedo pasar?

-Sí, pasa.

No te esperaba.

¿Qué haces aquí a estas horas?

-Necesitaba pedirte perdón por mi actitud de esta mañana.

Estuve muy seco y muy hermético

y tenías razón, era porque me pasaba algo.

-Lo sabía, ¿me lo vas a contar? -Sí, para eso he venido.

Verás...

me preguntaste el otro día si y el atraco que sufrimos

tenía algo que ver con los negocios turbios de mi padre.

-Y tú me aseguraste que no.

-Te mentí.

Esos tipos venían de parte de un narco gallego, Anxo Nogueira.

Querían darnos un mensaje para presionar a mi padre

y que hiciera negocios con él.

-¿Y por qué no me lo contaste?

-No quería ponerte en peligro, esa gente es muy chunga.

Cuando pusimos la denuncia no quise decir nada

por miedo a que nos hicieran algo más grave.

-Vale, pero mi madre es inspectora de policía,

y si le hubieses dado ese dato, lo habría evitado.

-Seguro que sí, pero yo no me quería arriesgar.

-Vale, sigo sin entender tu comportamiento de esta mañana.

-Pensaba que mi padre había cedido a la presión de Nogueira

y había hecho negocios con él.

Entonces mi cabeza empezó a dispararse,

pensando en las consecuencias que podría tener para nosotros.

Olga, si alguien te hubiera hecho daño, yo...

-¿Así que no me lo contaste para protegerme

de los negocios turbios de tu padre?

-Así es, pensé que lo mejor era alejarte del peligro

y que te fueras a Verona tú sola.

-Pues me da mucha pena que no confíes en mí

para contarme estas cosas.

Si fuese al revés, yo sí que lo hubiese hecho.

-Lo sé, y te pido perdón,

pero yo no me sentía con el derecho de pringarte en algo así.

Ahora me doy cuenta de que he sido muy estúpido, perdona.

Pero ya no tenemos de qué preocuparnos

porque mi padre no colabora con ese mafioso,

es justo al revés. -¿Qué quieres decir?

-Le ha tendido una trampa

para que la policía lo pillara con las manos en la masa.

-Pues me alegro mucho por ti, Julio.

Supongo que te habrás quitado un peso de encima.

-Ya te digo. Ahora lo único que me preocupa es...

que aceptes la propuesta que he venido a hacerte.

-¿Qué propuesta?

-Me gustaría irme a Verona contigo los seis meses.

-¿Lo estás diciendo en serio? -Por supuesto.

Entiendo que ahora no te fíes de mí

porque esta mañana de dije una cosa, y ahora lo contrario,

pero ya te he explicado por qué ha sido.

No hace falta que me contestes ahora,

solo te pido por favor que te lo pienses.

-No me tengo que pensar nada,

me encantaría que vinieses a Verona conmigo.

-¿En serio? -Sí.

Bueno, cuánto amor hay en esta habitación.

¿Qué pasa, os estáis despidiendo? No.

De hecho, no tendremos que hacerlo.

A ver, me he perdido algo.

Julio se viene conmigo a Verona.

¿Qué te parece?

Me parece fantástico.

Me daba un poco de pena que os separarais

ahora que estáis tan bien.

Eso mismo pienso yo.

-Silvia, no te esperaba. Me alegro de verte.

¿Tienes un momento para hablar?

Sí, estaba recogiendo para irme a casa.

¿Qué te pasa?

No he dejado de darle vueltas

a lo que me has dicho hoy en la plaza.

Solo te he dicho la verdad.

Entiende que me haya quedado descolocada

cuando me has dicho que lo has dejado con Sara...

Sigo enamorado de ti.

He venido porque yo también quiero ser honesta.

Reconozco que me sigues gustando muchísimo.

Entonces no hay ningún impedimento para estar juntos.

Yo sí creo que lo hay.

Ah, ¿sí? ¿Cuál es?

Tu familia. No.

Me da igual lo que digan mis hermanos y mi madre.

Eso ya lo hemos vivido y sabes que no es así.

Recuerda cuando te fuiste de casa,

en cuanto tu madre te presionó volviste el redil.

Silvia, lo más importante es que nos queremos.

Nadie dijo que sería fácil, pero debemos intentarlo.

Yo te juro que voy a hacer todo lo que esté en mi mano

para que salga bien esta vez.

Pues yo prefiero ser realista y aceptarlo,

lo pasé fatal y no quiero revivirlo.

Por favor, vamos a darnos otra oportunidad.

Si lo intentamos, nos haremos más daño.

Que no, Silvia, en serio.

No podemos dejar que la gente coaccione nuestras decisiones.

Es mejor que cada uno vaya por caminos distintos.

Tú adoras a tu familia

y yo adoro ser policía.

Esos dos mundos no son compatibles. No tiene que ser siempre así.

Álvaro, aunque tu familia nos dejara en paz,

vuestra forma de hacer las cosas me pondría en un aprieto

un día sí y otro también.

¿A qué te refieres?

Por ejemplo, la paliza que le pegaste a Paco,

el padre de Dani,

yo no pude enterarme de ciertas cosas

y hacer como si nada.

Me dijiste que estabas de acuerdo con lo que hice.

Sí, lo entiendo,

porque yo sufrí maltrato por parte del novio de mi madre.

Pero hay una parte de mí que se siente fatal

por no haberte detenido, como es mi obligación.

Como policía no puedo permitir

que la gente se tome la justicia por su mano.

Lo siento,

pero en esta situación el fin justifica los medios.

Esa es la diferencia entre tú y yo.

No puedo aceptar que la gente actúe al margen de la ley,

y me huele que en vuestra familia es algo habitual.

Perfecto.

Veo que lo tienes suficientemente claro.

Está decidido.

Y creo que es lo mejor para los dos.

Hola.

-¿Cómo estás, cariño? -Bien, con casi todo recogido.

¿Te pongo algo mientras me esperas?

-Sí, ponme una tónica, que tengo la boca seca.

Gracias por atender a Quintero a pesar de lo tarde que es.

-Nada, hombre. Pero ¿qué ha pasado?

-Luego te cuento.

¿Te importa si me siento un rato contigo?

-No, hombre, siéntate,

estás en tu casa.

-Menos mal que ha salido todo bien, yo no las tenía todas conmigo.

-Ni yo, ese maldito gallego podría haber hecho cualquier cosa.

Menos mal que habéis actuado rápido

y no le habéis dado tiempo de reacción.

-Todavía no puedo creer que me llamaras

para ofrecerme la cabeza de ese capo en bandeja.

-¿Y eso por qué? ¿Pensabas que era una broma?

-Una broma no, pero...

Son muchos años, Fernando,

y permíteme que me quedara un resquicio de duda.

-Vaya, pues muchas gracias por la confianza,

y también por la sinceridad. -No hay de qué.

Me alegro de haberme equivocado.

Después de lo que has hecho no creo que vuelva a dudar.

-Estás disfrutando,

te estás divirtiendo bastante con todo esto, ¿verdad?

-Disculpa, pero te estoy reconociendo y agradeciendo

lo que has hecho, ¿a qué viene ese comentario?

-No has podido meterme en la cárcel unos cuantos años,

lo que siempre has querido. -No me vengas ahora con esas.

-Elías, yo para ti ahora no soy más que un león de circo,

sumiso y domado. -Déjate de historias.

¿Tú tiene alguna duda de haberlo hecho bien

entregándome ese narco? -No tengo ninguna duda,

sé que hice lo que tenía que hacer. -Pues no te comas la cabeza.

-Verás, tú sabes tan bien como yo cómo funciona ese mundo.

Y sabes perfectamente que no soporto,

no me gustan nada ni los chivatos ni los traidores.

Si he hecho esto es porque no me quedaba otra.

-Pues puedes estar muy contento,

porque Nogueira la estaba liando parda

en las Rías Altas.

-A mí me importa una mierda

lo que ese tío pudiese hacer con su vida o con la de los demás,

si te soy sincero, me da exactamente igual.

Lo que no le consiento ni a él ni a nadie

es que amenace a mi hijo y a su novia.

Por eso se lo he hecho pagar bien caro.

Pero te advierto una cosa, amigo, si piensas que después de todo esto

seré el chivato oficial de Distrito Sur,

estás muy equivocado.

-Con lo que has hecho estoy más que satisfecho.

-Eso espero.

Creo que ya va siendo hora de irme a descansar.

No, no, no, esto es mío.

María, te dejo aquí 20 pavos.

-Espera, que te devuelvo. -No te preocupes,

déjalo ahí para cuando no haya.

Hasta luego, parejita. -Buenas noches.

Últimamente Fernando Quintero y tú tenéis mucho tema de conversación.

-Me ha vuelto a demostrar

que está abandonando su pasado ilícito,

pero le está trayendo algún que otro quebradero de cabeza.

-¿Y eso?

-Se la ha vuelto a jugar por colaborar con la policía,

y eso dice mucho de él. -Pues sí.

Vais a terminar siendo amigos del alma.

-Tampoco te pases, yo marco mis distancias y él también.

Los dos somos perros viejos y sabemos lo que más conviene en estos casos.

-Pues te digo una cosa, si sigue así y metido en política,

igual hasta me planteo votarle.

Está demostrando ser una persona de fiar

y que se juega el cuello por los demás.

-Es más de lo que pueden decir muchos políticos.

-Pues sí.

(Música de intriga)

-Buenas noches.

-¿Se puede saber qué hace aquí?

Le dije que solo tendríamos contacto por teléfono,

no quiero que lo vean por el barrio.

-Pero soy más de cobrar en mano.

-Le dije que no le daré un euro hasta que traiga a José Manuel López.

-Por eso vengo, tengo buenas noticias.

A ver si es verdad, últimamente solo me vende humo,

y causarme problemas con la policía.

Ya sabe que Bremón está detrás de lo nuestro.

-No se preocupe por ese incompetente,

el instinto policial lo tiene atrofiado desde hace tiempo.

Ha tardado una eternidad en dar con el estrangulador

y lo tenía delante de sus narices. No entiendo cómo sigue en su puesto.

-¿Qué ha venido a contarme?

-Tengo noticias jugosas sobre José Manuel López,

su presunto hijo. -¿Quiere ir al grano, por favor?

-Mis contactos en la policía marroquí

me han confirmado que salió esta mañana de Marruecos a España.

Llegó a Algeciras, donde cogió un tren hacia Madrid

con enlace en Málaga. -¿Y ha llegado ya?

-Yo mismo lo he visto con mis propios ojos,

lo estaba esperando en Atocha.

Lo he seguido hasta su piso, donde se ha instalado.

-¿En Carabanchel? -Frío frío.

Ha cambiado de domicilio.

-¿Y dónde está? (RÍE)

-Antes de que continúe largando información

ya sabe lo que tiene que hacer.

López se ha instalado en un piso en Getafe.

Ahí tiene la dirección exacta.

También he apuntado el nuevo teléfono móvil.

Por fin tiene la información que tanto deseaba.

No se podrá quejar.

-No me ha resultado barato,

me ha sacado todo lo que ha podido y más.

-La información y lo que hice para conseguirla lo valía, ¿no cree?

Si necesita algo más, ya sabe dónde estoy.

-Sinceramente,

espero no tener que contratar sus servicios nunca más.

-Claro, una vez que se encuentre con su hijo ya no le sirvo de nada.

¿Sabe? Nunca me he tragado que busque a ese chico

porque piense se es su hijo. -¿Sabe?

Nunca me ha importado en absoluto lo que usted piense de mí.

-Llevo mucho tiempo dedicado a esto,

y sé cuando alguien me miente, y usted lo ha hecho.

Desconozco el asunto turbio que se trae con ese chico,

pero espero que no me salpique.

-Por eso no se preocupe,

este asunto no va a ensuciar su intachable reputación.

-Eso espero.

(Música de tensión)

-¿Y lo pronto que descubrió al impresentable ese

que hacía fotos de mujeres en sus casas con un dron?

-Menos mal.

Menudo agobio me pillé cuando supe que las mías circulaban por la red.

Si no llega a ser por Fede, me da algo.

-Era tan buen compañero de piso, tan buen compañero de trabajo,

que todavía no me creo que esté hablando de él en pasado.

-Pero tenemos de él unos recuerdos imborrables.

Era maravilloso.

-Ya. Cuando descubrimos que...

tenía un grupo de música y él era el vocalista, ¿qué?

-Ahí alucinamos.

-El pánico escénico que le entró

cuando organizamos un concierto en La Parra.

Decía que no, y tú le tuviste que convencer...

Al final salió el concierto maravilloso.

-Y el "speed dating", ¿te acuerdas?

-Sí, que me acuerdo, sí.

Esa noche fue cuando acabamos juntos.

Y desde entonces...

Yo todavía no sé por qué...

por qué no dimos el paso.

-Porque preferíais estar como amigos, era comprensible.

-Eso decíamos de puertas para afuera, pero la realidad era muy distinta.

En el fondo los dos nos queríamos, pero...

Nos daba miedo reconocerlo

porque se estropeara nuestra relación de amistad.

Justo...

unos días antes de que Pablo lo matara,

me reconoció que...

que estaba enamorado de mí desde aquel día.

-¿Y por qué no te dijo nada antes?

-Por no generar situaciones incómodas en el piso.

-¿Y tú no aprovechaste para decirle lo que habías sentido?

-No, no...

No me atreví. Fui una cobarde, Lola.

(Puerta)

Hola.

Hola.

-Es Lola, te he hablado muchas veces de ella.

Claro, Lola Ramos. Tú debes de ser Silvia.

Encantada.

Se va a quedar unos días en el piso, no te importa, ¿no?

Por supuesto que no.

Espe y Fede me han hablado tanto de ti

que es como si fueras parte de la casa.

Me alegro mucho de conocerte, aunque sea por un motivo tan duro.

Sí, cuesta hacerse a la idea de que Fede...

ya no está, ni aquí ni en la "batcueva".

¿Te quieres tomar algo con nosotras?

Yo estoy machacada.

Ha sido un día complicado.

Si no os importa, me doy una ducha y me voy a dormir.

¿Y tú qué tal? ¿Yo?

En comisaría no paran de preguntar por ti.

Andan preocupados y te mandan besos.

Pues diles que estoy mucho mejor.

Que me estoy recuperando estupendamente,

la visita de Lola ayuda. Me alegro.

Os veo mañana, chicas. Hasta luego.

-Descansa.

-Parece buena chica. -Sí que lo es, sí.

Lo que pasa es que ahora mismo también está de bajón.

-¿De qué tipo?

-Sentimental, es que...

estuvo saliendo con un chico, lo dejaron...

Pero se han quedado pillados el uno por el otro.

-Me suena, parece que eso pasa a menudo.

-En fin...

¿Hacemos algo de cena, bajamos a picar algo?

Tenemos que ponernos las pilas con la cocina.

-No me apetece salir, prefiero que hagamos algo aquí.

-Vale.

-¿Qué tal con DJ Fran?

-Muy bien, he escuchado algunas de sus mezclas

y creo que pueden funcionar.

-Mola mucho ir a un garito y que haya alguien pinchando.

-A ver qué tal funciona este fin de semana.

Pero si va bien, puedo contratarle un par de días por semana.

-Pues me parece una muy buena idea.

Yo empezaría a mover las redes

diciendo que vamos a tener un DJ

porque eso es un puntazo. -Pues sí. ¿Te encargas tú?

-Claro. Si tengo algún problema, le digo a Ricky.

-Me fío más de ti que de mi hermano.

-Tranqui.

-Oye, vete a casa, ya acabo yo esto.

-Perfecto, porque estoy reventada, deseando llegar a casa.

-Vale.

No me lo digas, ya sé a qué vienes.

-Pensaba que lo había perdido, tío.

-Pues no, lo tenía yo a buen recaudo.

-Me ha dicho Luis que vas a pinchar aquí.

-Sí, esperemos que venga gente y les mole lo que hago.

-Seguro que sí.

Bueno, me piro. -Cierra la puerta,

no quiero que piensen que estamos abiertos

y entre algún pesado. -Claro.

Chao. -Chao.

-¿Una copa? -Vale.

-¿Qué te pongo? -Un whisky con hielo.

Oye, Sara parece simpática,

y muy guapa. -Es muy guapa, sí.

Pero no es mi tipo.

-Ya me lo pareció esta tarde.

-Ah, ¿sí?

-Claro, por eso me dejé el pen.

-¿Por eso te dejaste el pen?

-Quería venir a última hora para verte.

-Un chico impaciente.

-Lo admito.

Por eso he pensado que podía pinchar un día entre semana.

-¿Cuándo te viene bien? -El jueves.

-El jueves es muy buen día, sí.

¿Qué pasa, por qué me miras así?

-Por esto.

No pienses que beso a los dueños de todos los garitos donde pincho.

-Tampoco pienses tú que me lío

con todos los que quieren pinchar aquí.

-Me tengo que ir a pinchar a otro garito,

y no me gusta llegar tarde,

pero nos vemos pronto, ¿vale?

-Muy pronto.

¿Dónde vas tan temprano?

-A comisaría. Quiero pasarme a primera hora

antes de que salgan de patrulla.

-Seguro que se van a alegrar mucho de verte.

-Supongo.

No he podido evitar pensar en Emilio

y que pasará cuando le tenga delante.

-¿Y qué tiene que pasar?

-El comisario y yo vamos a salir a comer hoy

porque, como tengo la tarde libre...

¿Una cita?

Cita no, yo no diría que es una cita.

Pues si no es en La Parra yo diría que sí es una cita.

Casi no he dormido esta noche pensado en Álvaro.

Pero yo creía que eso era historia.

Era historia hasta que ayer me dijo

que lo suyo con Sara había acabado porque seguía pensando en mí.

Pensando no, porque sigue enamorado de mí.

Una declaración en toda regla.

Pero da igual, le di calabazas.

Y no pareces muy convencida de la decisión.

-Te juro que cuando estuvimos juntos siempre he sido sincero contigo.

-¿Y por qué tengo que creerte?

-Sabes que no se me da bien mentir.

Me gustaría que pudiéramos ser amigos en algún momento.

Queremos que trabajes con Espe en la UFAM cuando se recupere.

Qué guapo, me mola.

En la UFAM hay bien de curro. No es un destino fácil,

y por eso te aconsejaría que en tus ratos libres

te pusieras al día de los casos abiertos.

Hola, cariño. Os dejo.

-Menos mal que estás aquí porque hay un cambio de planes.

-No se habrán echado atrás los del restaurante, ¿no?

-No, ellos no.

-Ya te imaginas cómo están las cosas en casa,

Espe está destrozada.

Para todo Distrito Sur ha sido un mazazo terrible,

pero especialmente para Espe.

Siempre se echa de menos a las personas que se quiere.

Siento no haber podido estar ahí con lo de Natalia.

Me hubiera gustado asistir al entierro

y apoyarte en lo que hiciera falta. No te preocupes.

-Lola Ramos, esa es una que estaba muy...

que era muy guapa, digo. -Toni, ese comentario...

-Pero vive en Valladolid, ¿no? (NACHA ASIENTE)

-Estos días está en Madrid por el tema de Espe,

son muy amigas las dos.

Hace un momentito la vi entrar en el despacho del comisario Bremón.

-Disculpa, no sabía que estabas ocupado.

-¿Qué intentas decirme? No irás a dejarme plantado ahora.

-No es buena idea que trabaje aquí.

-¿Tienes curro en otro local mejor?

-Es por lo que pasó ayer entre tú y yo.

-¿Me plantas porque no quieres nada conmigo?

-Todo lo contrario, me gustas mucho, ese es el problema.

-¿Has ido al médico?

¿Qué te ha dicho?

Lo siento, tendría que haber venido antes,

pero me he liado y como no tenía noticias tuyas...

¿Qué ha pasado?

-No sé ni cómo contártelo.

Yo todavía no puedo creérmelo.

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Servir y proteger - Capítulo 498

25 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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