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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 497 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Tienes que ir a la escuela ahora?

-Sí, era el jefe de estudios. Dice que quiere verme.

-¿Para qué?

-Me han ofrecido un "stage" en un restaurante en Verona.

-¡Toma! ¿Ves como eran buenas noticias?

-¿En Italia? Qué bien.

A ver, es una decisión importante.

La tienes que tomar tú sola y pensarlo bien.

(GIME HERIDO)

¿Y si el estrangulador temía que Ibarra le reconociese?

Solo tendría sentido

si fuera uno de los participantes en la rueda de reconocimiento.

¿Qué sucedió la noche que asesinaron a Mónica Llorens?

Yo eso no lo sé.

Pero es verdad que Pablo no estuvo conmigo.

(ESPE GIME)

Hay fotos de las mujeres asesinadas.

"Gracias, Señor, por enviarme a una mujer como Espe.

Me dará hijos para formar una familia". Espe está en peligro.

Si su nombre está aquí es mala señal.

¡Yo te quería! ¡No eres como las demás!

¡Alto, policía!

¡Suéltala ahora mismo!

(GIME)

Os comunico que el juez acaba de decretar

prisión provisional sin fianza para Pablo Baeza.

Está siendo trasladado a la prisión,

de la que espero que tarde mucho en salir.

Te lo dije: no te detuve porque Paco no presentó denuncia.

Ya sabes mi pequeño secreto. Fin del misterio.

Hola. Hola, Sara.

¡Sara!

-No esperaba encontrarte por aquí.

Me encantaría poder arreglarlo, de verdad, pero no puedo.

No puedo. Hoy lo he visto claro.

-¿El qué?

-Que estás enamorado de Silvia. Lo mejor es que lo dejemos.

-Tengo novedades sobre José Manuel López.

Su posible hijo perdido vuelve a España.

Antúnez tenía razón: te tenían que haber sustituido hace tiempo.

Quizá así el inspector Alarcón seguiría vivo.

Hay que tener poca vergüenza

para mencionarlo en una discusión de bar.

¡Eh, eh, eh! ¡Eh, suéltala!

(GIME)

-Un saludo de Anxo Nogueira.

-¡Lo tendría que haber visto venir, joder!

¡Tanto regalito y tanta visita de las narices!

-Todavía hay más, papá. -¿Qué?

-Olga se empeñó en denunciar y lo hicimos.

-Esos tipos no tenían pinta de ser chorizos convencionales.

Creo que pertenecen al entorno delictivo de Quintero.

¿Quieres decir que Quintero ha vuelto a las andadas?

No, no sería tan estúpido. Puede tener una deuda pendiente.

Los narcos no olvidan.

-Lo voy a hacer solo una vez,

será un único envío a Europa del Este.

Después te buscas la vida, porque no quiero más problemas.

-Cuando es bueno algo, ¿por qué lo vas a dejar?

-Escúchame bien, porque tengo otra condición, amigo.

Si vuelves a tocarle un solo pelo a mi hijo

o a su novia, te las verás conmigo.

En unos días se incrementarán los controles en la Provenza,

así que será mejor que adelantemos el envío.

-Pues cambia la ruta. -Negativo.

Si quieres hacer eso, búscate a otro.

(Música emocionante)

(Música melancólica)

"Eh...

¿Tú crees que esto es buena idea?

-No, es una idea horrible.

-No tiene ningún sentido esto".

(Música melancólica)

"No me arrepiento de nada de lo que pasó entre tú y yo.

-Ni yo.

Pero no me gustaría que se perdiera esta bonita amistad.

-A mí tampoco. Vamos, que me niego en redondo.

(RÍE) -Y yo. Yo me niego más.

-Pues ya está. Pues, oye, rescatemos a esos idiotas.

Ya está. Hacemos borrón y cuenta nueva.

¿Me lo prometes?

-Te lo prometo.

Ven aquí, dame un abrazo.

Te quiero mucho.

-Y yo a ti".

(Timbre)

¡Claudia! ¡Espe!

He venido a ver qué tal estás.

Pues, bueno... Mejor, mejor.

Pero pasa, no te quedes ahí.

¿Quieres algo de desayunar?

¡Uy, no, no! Ya he desayunado en casa, gracias.

¿Y tú qué, has desayunado?

Yo es que... No me entra nada, Claudia.

Pues eso sí que no, ¿eh? Eso sí que no.

Tienes que alimentarte bien.

¡Anda!

¿Y estas fotos?

Estaban en la habitación de Fede.

Han venido sus padres a recoger sus cosas

y me han dejado que me quede con ellas.

Habrá sido duro, ¿no?

Sí, pero me han hecho recordar momentos muy bonitos.

Verás, Espe...

Ya sé que estás atravesando el duelo por Fede,

y es lo que tiene que ser.

Pero no quiero que te olvides de mirar al futuro.

El otro día me preocupó que dijeras

que no te sentías capaz de volver al frente de la UFAM.

Y que querías dejar el cuerpo. Eso no puede ser.

No puede ser. Tus compañeros preguntan por ti.

No podemos prescindir de una policía como tú.

No te preocupes, Claudia, porque lo he pensado mejor

y quiero volver al trabajo.

Eso es una gran noticia,

pero no te precipites. Lo más importante es que descanses.

Sí, yo cierro los ojos, así fuerte, fuerte,

y pienso en lo que me diría Fede. Seguro que él...

me aconsejaría que volviera al trabajo, me diría:

"La batalla es larga, cielo, pero hay que seguir luchando".

(RÍE) Eso es así.

Y tú tienes mucha gente que te apoya y que te quiere.

Eso precisamente también me lo diría Fede.

Pero quisiera quedarme unos días más descansando

antes de reincorporarme.

Claro, tómate el tiempo que necesites.

También te quería contar

que le han concedido a Fede una condecoración póstuma.

Y me gustaría que estuvieras en la ceremonia.

A lo mejor me pongo a llorar y te la estropeo.

(RÍE) ¡No, no!

Tú nunca estropearías nada.

Y llorar por un compañero es lo más digno que se puede hacer.

Pero prepárate para todos los abrazos

y las muestras de cariño que vas a recibir.

Espe, todo el mundo te quiere.

¿Eh? Ven aquí.

Ay, venga.

Has adelgazado un poquito, ¿eh? Tienes que comer.

(Llaman a la puerta)

-Pasa, hijo...

-Buenas.

-¿Qué demonios estás haciendo aquí?

-A quien madruga, Dios le ayuda.

-No toques nada. Ese desayuno no es para ti.

Deja de decir tonterías, también.

Te lo repito: ¿qué demonios estás haciendo aquí?

-¿Qué voy a hacer, Nandiño?

Estar al pie del cañón. Hoy es un día muy importante.

-¿Qué pasa? ¿Estás nervioso?

-Claro, después de lo que me dijiste que iban a hacer los franceses

controlando las carreteras.

-Ya te dije que si adelantábamos el envío de tu mercancía

era para evitar esos controles. Puedes estar tranquilo.

-Recuerdo la primera vez que moví tabaco en la ría.

Tenía una barca pequeña, "feita coas miñas mans".

¡Preciosa!

Estaba tan nervioso que pensaba

que la Guardia Civil aparecería en cualquier recodo de la ría.

Al final, de puro nervio, me equivoqué de playa

y casi acabo delante del cuartel de los picoletos.

-Si te pones tan nervioso con cada envío,

te va a dar un infarto. Pensaba que eras más profesional.

-No te equivoques, los nervios no son malos:

impiden que te relajes.

Y, en cuanto a mi profesionalidad, tengo una fama.

-No empieces a contarme batallitas. Es demasiado temprano.

-Soy profesional y soy muy inteligente.

Por eso te escogí como socio.

-Tú y yo no somos ni seremos nunca socios.

Después de este envío no habrá ninguno más.

-Nandiño, con tus contactos y mi mercancía,

nos vamos a hacer de oro.

Va a empezar a entrar el dinero: pim, pam, pim, pam.

-No empieces con el cuento de la lechera,

que lo he oído demasiadas veces.

Hasta que no se termina una operación,

a mí me gusta mantener la cabeza fría, ¿está claro?,

y estar bien centrado. Y esto no ha hecho más que empezar.

¿Por dónde vienen tus camiones?

-Por la A6. Van dos coches delante para avisar de si hay policía.

-Y si los paran, ¿qué tenéis previsto?

-No te preocupes, está todo bien escondido.

Entre conservas y marisco, "non hai can que cheira",

ni policía que se acerque.

¿Y lo tuyo está controlado?

-Sí, ya tengo los dos conductores que llevarán mis camiones

atravesando Europa, a cambio de un buen pellizco.

-Y cuando lleguen esta noche, ¿quién irá al muelle?

-Cuatro operarios de confianza.

-¿Seguro?

-Solo trabajo con profesionales, ya te lo dije.

Cuando llegue tu mercancía entrarán en el muelle 2.

Es seguro. Allí la trasladaremos a mis camiones.

Cuando esté camuflado, saldrán para Francia

y luego a Europa del Este.

-Muy bien, Nandiño.

¡Como Dios!

-Quiero que te quede clara una cosa, Nogueira:

no volveré a hacer ningún envío de mercancía contigo.

Solo necesito un poco de liquidez para sacar mi empresa adelante,

nada más. ¿Te queda claro?

(Llaman a la puerta)

¡Julio!

-Ya. Ya veo, ya...

¿Qué pasa?

¿Llego en mal momento?

-No, es que estábamos terminando...

...en fin, una especie de reunión.

¿Te importa volver dentro de cinco minutos, hijo?

-No, no. Ya me voy yo.

Ya me avisas cuando haya novedades, chaval.

Me alegro de verte. Saluda a tu chavala.

(SE DESPIDE) Quintero.

-Perdón, comisario. He preguntado por usted en comisaría

y me han dicho que estaba aquí. ¿Podemos hablar?

Por supuesto, siéntese.

Verá, es que ando un poco nervioso. No consigo dormir por las noches.

No solo por descubrir que mi compañero era un asesino,

sino porque tengo miedo a ser detenido en cualquier momento.

Si hubiera algún motivo para detenerle, ya lo habría hecho.

Ya, pero como le ofrecí una coartada falsa...

a Pablo, no sé si eso tiene consecuencias penales.

Su pena va a ser más de índole moral que judicial.

Vivirá con eso el resto de su vida.

¿No le parece suficiente castigo? Sí, bastante.

Si le hubiera mentido al juez,

sí que le acarrearía una pena de prisión.

Además, usted va a colaborar, va a declarar en el juicio.

Haremos un informe positivo y diremos que fue manipulado.

Muy bien.

¿Entonces no me van a acusar de obstrucción a la justicia

ni nada parecido?

Supo usted rectificar a tiempo

y gracias a su información conseguimos detener a Pablo.

Saber que esa casa estaba en Segovia

fue crucial para el caso.

Ojalá todos los asesinos llevaran un distintivo

para poder identificarlos.

Bueno, no le molesto más. Muchas gracias.

Me gustaría hacerle una pregunta.

¿Ha vuelto a saber algo del detective que contrató?

Pedro Iriarte.

No, ¿por qué?

Le he visto por el barrio y he recordado

que le estaba resolviendo a usted un asunto privado.

Sí, pero me dio la información que necesitaba

y no he vuelto a tener relación con él.

Me alegra que no le haya vuelto a contratar. No es trigo limpio.

Ya. Si lo ha visto por el barrio, no tiene nada que ver conmigo.

Manténgase alejado de él. Solo le traerá problemas.

Y se lo agradezco.

Ahora lo último que necesito es tener más problemas, ¿verdad?

Muchas gracias. No hay de qué.

-Lo siento. ¿Qué querías? ¿A qué has venido?

-Venía a hablarte sobre Olga y sobre mí.

Y te encuentro aquí en plan amiguete

con el tío que mandó a unos matones a darnos un susto.

-Estábamos hablando de eso.

Estaba aquí porque le estaba cantando las cuarenta.

-¿Sabes...? No he pegado ojo en toda la noche.

Ayer te estuve hablando sobre los proyectos que tenía Olga

y eso me hizo preguntarme por los míos,

si me veía viviendo en Madrid o en Miami.

-No sé qué estás queriendo decir.

-Sigo en Madrid por Olga.

Pero también por ayudarte a rehacer tu vida.

Pensaba que querías cambiar, empezar de cero,

pero veo que todo es mentira, sigues siendo el mismo.

-Julio, no te dejes engañar por las apariencias.

-¡No me tomes por imbécil!

Si Anxo Nogueira está aquí

significa que estás organizando algo con ese narcotraficante.

-¡No estoy organizando nada!

¡Te juro por Dios que intento cambiar de vida!

-No intentes camelarme, que nos conocemos.

Sigues siendo un manipulador.

Pero conozco todas tus estrategias, las conozco desde pequeño.

-Te lo pido por favor, Julio:

confía en tu padre una vez más, solo una vez.

-Sigues siendo el mismo Fernando Quintero de siempre,

capaz de mentir a su hijo para salirse con la suya.

-Hijo, verás: en la vida a veces

hay que tomar decisiones difíciles para poder seguir adelante.

-¿Ah, sí? ¿Y cuáles son esas decisiones difíciles?

¿Traficar con drogas?

¿Esa es tu forma de salir adelante?

Pues lo siento mucho,

pero tendrás que hacerlo tú solo.

-Julio, por favor, espera.

¡Julio! ¡Julio, espera!

(Teléfonos lejanos)

Aún no tenemos novedades sobre los contenedores

quemados en la calle Valdeiglesias.

No es por eso. Siéntate, por favor.

Si es otra sanción o reprimenda, prefiero seguir de pie.

Depende de cuánto hayas aprendido de la última.

Aunque mucho me temo

que vas a necesitar unas cuantas reprimendas

para cambiar tu actitud con respecto a los detenidos.

Perdí los nervios, lo admito. Aunque se merecía ese puñetazo.

La cuestión no es si se lo merecía,

es que gracias a ese puñetazo podrías haber dado al traste

con una investigación importantísima

y con el trabajo de muchos de tus compañeros.

Acabo de saber que Pablo no va a presentar cargos,

así que has tenido suerte. La próxima vez no sé si será así.

No habrá próxima vez. Eso espero.

Mentalízate de que hasta el peor de los criminales

merece ser tratado según las normas,

y mentalízate de que tienes que controlar tus nervios.

Lo haré.

Sí, lo harás. Si no, me encargaré

de que no vuelvas a pisar una sala de interrogatorios.

Y sería una pena, porque vales para eso.

Gracias. No me las des.

Te lo digo porque quiero que sepas que no me temblaría el pulso

a la hora de relegarte a un puesto

donde no tuvieras que lidiar con nadie.

Y lo entiendo.

¿Algo más?

Sí.

Esta mañana he estado viendo a Espe.

Ella estaba aparentemente entera,

pero la he visto muy tocada. ¿Cuál es tu opinión?

Espe intenta disimular,

pero está mal.

Si a mí me cuesta asimilar lo de Fede,

no me imagino por lo que está pasando ella.

Ya. Va a ser un duelo muy duro,

muy largo y muy doloroso para ella.

Pero quiero pedirte un favor: que estés pendiente.

Si ves que no va a superarlo, o que va a caer en depresión,

avísame para asignarle apoyo psicológico.

Yo ya le he propuesto que pida ayuda.

Y no quiere.

Razón de más para estar pendiente.

Lo estaré.

Bien, gracias.

(Llaman a la puerta)

¿Tienes un momento? Claro, pasa.

Vengo a contarte novedades sobre el caso de Quintero.

¿Desde cuándo tenemos un caso de Quintero?

No, es sobre su hijo Julio

y sobre el atraco que sufrieron él y tu hija.

El caso parece que afecta también a su padre.

Creí que había quedado claro:

no puedes seguir obsesionado con él.

No es una obsesión, tengo pruebas.

Si no, no vendría a hablar contigo.

A ver, dispara.

Nacha y yo hemos conseguido

imágenes de los tipos que los atracaron.

Son de las cámaras del centro comercial.

¿Los habéis identificado?

Son dos matones de un narco gallego, Anxo Nogueira.

¿Qué tiene que ver este tío con Fernando Quintero?

Estos últimos días ha sido visto por Madrid

y ha pasado por Transportes Quintero.

No creo que quiera transportar marisco, ¿no?

O sea, que Quintero ha vuelto a las andadas.

Va a haber que abrirle una investigación.

Espérate y escúchame, que ahora viene lo mejor.

(Campanilla de la puerta)

Le veo muy entero, teniendo en cuenta que ha tenido

a un asesino múltiple trabajando con usted.

-¿Le ha visto entrar alguien?

-Ni que tuviera la peste.

-No quiero que me relacionen con usted.

-¿Y eso por qué?

-No quiero que la gente empiece a hacer preguntas, a curiosear.

-Cerrar la tienda y poner ese cartel no le ayuda.

Yo podría ser un cliente que viene a comprar.

Debería actuar con más naturalidad. Así llama la atención.

-Usted sí que llama la atención,

la del comisario de Distrito Sur.

-¡Ah!

¿Qué pasa con Bremón?

-Sabe que tenemos tratos

y no para de repetirme que usted no es de fiar.

-Es un idiota. Siempre me ha tenido envidia, no me soporta.

-Pues me gustaría saber por qué lo dice

y me gustaría que me convenciese de que no le hiciera caso.

-Viene de lejos, de cuando éramos inspectores en Distrito Dos.

Yo era quien más arrestos hacía,

y él, en vez de esforzarse y ponerse a la altura,

me hizo la cama para quitarme de en medio y ascender.

-¿Si era tan bueno por qué dejó de ser policía?

-Bremón es un hacha moviéndose por los despachos

y a base de mentiras y pruebas falsas, me expulsaron.

-¿No era un policía corrupto? -¡Eso es mentira!

En cualquier caso, es su palabra contra la mía.

-Yo lo único que sé es que, hoy por hoy,

él es comisario y usted no lleva uniforme.

(LE AGARRA CON FUERZA) -Porque fue una culebra,

un manipulador.

-Por lo poco que conozco al comisario,

no tiene pinta de mentiroso ni de haber llegado donde está

si no es por sus méritos.

-Tampoco su empleado tenía pinta de ser un psicópata.

Bremón es un resentido.

Mi eficacia le dejó en ridículo y quiso hundir mi negocio.

No se conformó con expulsarme del cuerpo.

-Sea cierto o no, me da igual.

Yo no quiero tener problemas con la policía.

-¿Tiene miedo de manchar la reputación de su negocio?

Pero si ha tenido trabajando aquí a un asesino en serie.

-¿Quiere dejar el tema, por favor?

¿Tiene noticias sobre José Manuel López o no?

-Tómeselo con calma, no sé más que ayer.

-Me gustaría que nuestra relación fuera estrictamente por teléfono.

No quiero que lo vean merodear.

-No estamos haciendo nada ilegal.

¿Qué tiene de malo averiguar si José Manuel López es su hijo?

A no ser que me haya mentido. -No diga tonterías.

-A ver si el comisario no es el único que miente.

-Le digo que no le estoy mintiendo.

Y no tengo que dar explicaciones. -Me haya mentido o no,

tendrá que pagarme y eso no podemos hacerlo por teléfono.

-Sí, le voy a pagar,

pero cuando me traiga a José Manuel López.

-En unos días lo tendrá ante usted.

-A ver si es verdad. -¿Qué le dirá cuando lo vea?

-Eso es asunto mío.

-Claro.

Solo le voy a hacer una última recomendación:

no trate de mentir a un detective privado.

No suele dar resultado.

(Música amenazante)

(Puerta abriéndose, campanilla)

Voy a por el coche, ¿vale? Te espero.

(ÁLVARO) Silvia.

¿Ya has terminado tu turno? Todavía me queda un rato.

Estoy con un caso que ocurrió cerca de vuestro pub.

Vaya, otra vez el Moonlight en el punto de mira.

Que no, esta vez no.

¿No te has enterado de lo de la calle Valdeiglesia?

Es la que está detrás del pub, ¿no? Sí.

Me enteré de que unos gamberros quemaron contenedores

y rompieron los escaparates.

Hemos estado ahí, pero los vecinos no nos han dado

ninguna descripción física, solo de la ropa que llevaban.

Si me entero de algo, te lo digo. Gracias.

Pregúntale a tu novia si ha oído o visto algo, ¿vale?

Es muy observadora.

¿Me estás vacilando?

(DESCOLOCADA) Eh... no.

Sara ayudó mucho con la lista de clientes

que fueron a la fiesta del Moonlight

y se acordaba del vagabundo. Me dejó impresionada.

No sé si es el mejor momento para hablarle.

¿Por? ¿Pasa algo?

¿Por qué me lo preguntas?

(DUDA) Bueno... Os noté un poco raros.

Hemos tenido problemas.

Pero da igual, no los vamos a volver a tener.

Me alegro de que esté solucionado. No es por eso.

Lo hemos dejado.

(Música melancólica)

Lo siento. No pasa nada.

Sara es una tía muy guay y las cosas no estaban bien.

Además, merece a un tío mejor que yo.

Bueno, ¿por qué dices eso?

Porque no sentía por ella lo que se supone que debo sentir.

¿Y qué deberías sentir?

Pues... que cuando hablas con esa persona

es como si no estuviera nadie más.

Y quieres pasar todo el tiempo con ella.

Te entiendo.

También lo veo así.

Me alegro de que estemos de acuerdo.

Cuando has tenido esas sensaciones,

es difícil conformarse con menos.

(RÍE) ¿Tú las has tenido por alguien alguna vez?

Sí.

¿Tú?

También.

Pero no por Sara,

sino por otra persona.

Y la tengo delante ahora.

(NERVIOSA) Álvaro... ¿Qué pasa? Es que es la verdad.

No puedo negar lo que siento por ti.

Para, por favor.

(TONI) Silvia, ya está listo el coche.

¿Pasa algo?

-No. Nada. Nos vamos cuando quieras.

Lo siento. No, perdona tú.

No te quería molestar, pero...

te lo tenía que decir.

Hasta luego, chicos. -Chao.

¿Qué pasa con Álvaro?

Nada, un rollo personal.

Te lo cuento en otro momento. Vale.

¿Qué has averiguado de esos gamberros

a través de la ropa?

Son ultras del Cartago, el equipo de fútbol del barrio.

Perdieron 4-0, se les fue la pinza y empezaron a reventar con todo.

Buen trabajo.

Gracias.

(Música tranquila)

-Esa cerveza la tendrás ya como caldo.

Llevas media hora delante de ella, ¿te la cambio?

-No te preocupes, me la voy a beber igual.

-¿Por qué estás tan tristón? ¿Es por lo del atraco del otro día?

(Música melancólica)

-Es por todo, María.

Cuando piensas que las cosas se van encarrilando por fin,

de repente te llega un bofetón que te pone del revés.

-Ya me ha dicho Paty que a Olga le han hecho una oferta

en un restaurante italiano e igual se tiene que ir.

¿Te da pena que se vaya? -Todavía no es seguro que se vaya.

Pero sí, si finalmente se va, claro que me dará pena.

-Bueno, piensa que eso no es "pa" toda la vida,

que son unos meses y enseguida la tienes de vuelta.

-Pero bueno, no estoy así por Olga.

Lo que pasa es que estoy decepcionado.

-¿Y eso?

-Por la gente que dice que quiere cambiar,

pero no da un paso para hacerlo.

-Piensa que esas cosas a veces no son de un día "pa" otro,

cuestan un poquico más de tiempo.

-Luego está la gente que intenta hacer creer a los demás

que ha cambiado, pero en realidad es teatro.

-¿Quién te ha "decepcionao" "pa" estar así?

-¿Qué pasa, "rapaz"?

Ponme una cerveza y un pincho de tortilla.

(NERVIOSA) -"Pa'l" pincho te tendrás que esperar un poquico.

He servido el último y tengo que cuajar una tortilla.

-No hay problema. No hay prisa ninguna.

Pero tráeme las dos cosas juntas. -Muy bien, ahora se lo traigo.

(SUSURRA) Hablamos en otro momento, rey.

(Música de tensión)

-Siéntate, hombre. Ponte cómodo.

-¿En qué negocios andas metido con mi padre?

-Eso son cosas de mayores, chaval. No te incumben.

-Sí, claro que me incumben.

Si no, no habrías mandado a esos matones

a que nos atracaran a mi novia y a mí.

-Mira, no me toques "os carallos".

¿Por qué no te vas a casa y juegas una partida en la consola?

-Yo no me voy a ninguna parte hasta que no me aclares qué pasa.

¿Lo convenciste para que se meta en tu negocio de mierda?

-"Cuidadiño, cuidadiño, cuidadiño".

-¿Por qué no te vas a Galicia y lo dejas en paz?

Ya no se dedica a la droga, imbécil.

-A mí no me habla así ni Dios.

Y si tienes idea de lo que te conviene,

no volverás a hacerlo.

-Hasta que no me aclares qué pasa te hablaré como me dé la gana.

-Pues yo te repito lo mismo:

con tu padre haré los negocios que me salgan de los huevos.

Y no me los toques mucho, no vaya a ser que tenga que meterte

el navajazo que te dejaron a deber mis amigos en el centro comercial.

-Vamos. Hazlo, valiente.

Al lado hay una comisaría, veremos lo que tardas en estar entre rejas.

(RÍE)

Los tienes bien puestos.

Eres un digno hijo de tu padre.

-Por eso haré lo que haga falta

para que no vuelva a meterse en esa mierda.

¿Estamos?

¿Qué haces?

-Tienes manos de señorito, ¿eh?

Ni un solo callo, ni una arruga, ni una cicatriz.

La escuela era buena, la ropa era buena,

viajes al extranjero, no faltó de nada, ¿no?

-¿Y eso qué tiene que ver?

-Todo eso lo pagaron los negocios de tu papá.

Y si eres un poco listo, seguirás disfrutando de esa vida

sin preguntar de dónde viene el dinero.

-¿Y si no lo hago?

(SUSPIRA)

Atente a las consecuencias.

Tú y tu bonita novia.

Después no digas que no te avisé.

¡Y sácate de ahí, que no te quiero ver más!

¿Qué pasa con la tortilla?

¿Están poniendo las "galiñas" los huevos?

(Música tranquila)

(ELVIRA) -Diles que o te pagan,

o que sacas todas las cajas de vodka.

Bueno, si te vuelven a tangar como la última vez,

estás en la calle, ¿estamos?

(Puerta)

(SUSPIRA)

-Buenas. -Hola, hijo.

Sí que has llegado pronto, ¿no?

-No había nada de curro en el taller.

-Vaya.

¿Pero te llega el dinero? Si quieres te puedo ayudar.

Ahora con lo de la venta... -Mamá.

Prefiero que no me lo cuentes.

Y tranquila, me las apaño solo.

-Bueno, como quieras.

Anda, pégate una ducha y sal a divertirte.

No todo tiene que ser trabajar. -No me apetece, estoy cansado.

-Bah, no seas aburrido, hombre.

Vete a cenar con Sara o al cine.

-Sara y yo ya no estamos juntos.

-¿Qué estás diciendo? -Lo que has oído.

Lo hemos dejado, se ha terminado.

-Pero ¿qué ha pasado?

-Estoy enamorado de otra chica. -Es Silvia, ¿verdad?

-Sí. Y te pido que no te metas.

-Es que no puedes comparar. Sara es más guapa, más inteligente,

más dulce... -Mamá, basta ya.

Sé que Sara te cae muy bien, ya a mí también.

Pero eso no hará que vuelva con ella.

-Sara podría hacerte muy feliz.

Solo tendrías que poner un poco de tu parte.

-No voy a volver con Sara.

Y cuanto antes te lo metas en la cabeza, mejor.

(SUSPIRA)

-Me voy a mi cuarto.

-¿Y a este qué le pasa?

(ELVIRA SUSPIRA)

Ha cortado con Sara.

(RICKY RESOPLA)

Pues yo me junto con una chica así

y no me despegan de ella ni con agua caliente.

-Tú no pareces muy sorprendido. ¿Qué pasa, ya lo sabías?

-Sí, me lo había contado Sara en el pub.

-Yo no puedo dejar esto así.

No puedo quedarme de brazos cruzados

mientras él se mete en la boca del lobo.

-¿Y qué vas a hacer?

-Arreglar esto cuanto antes.

(Música tranquila)

(Timbre de la puerta)

-Hola.

-¿Qué haces aquí?

¿No tenías que echarle una mano a tu padre?

-Mi padre ya se las apaña perfectamente sin mí.

-Tienes mala cara, ¿ha pasado algo?

-¿Podemos hablar? -Sí, claro. Pasa.

-¿Qué estás mirando? -Son fotos de verano.

Este es el supuesto balcón de la casa de Julieta

por el que subió Romeo.

Pero vamos, que lo hicieron en el s. XX para los turistas.

Menuda decepción, ¿no?

-La vida, que está llena de decepciones.

(Música melancólica)

-Qué negativo estás.

-Es la verdad, la vida es una mierda.

Intentas ayudar a la gente que te importa

y solo te llevas puñaladas por la espalda.

Cuanto antes te acostumbres a las decepciones, mucho mejor.

-¿Esto lo dices porque estoy pensando si irme a Verona?

-No.

No, Olga. Esto no tiene nada que ver contigo.

Soy yo, que no levanto cabeza.

Últimamente me sale todo mal, no sé por dónde tirar.

Pero tú, en cambio, tienes sueños a los que agarrarte,

como lo de las prácticas en Verona. -Todavía no he decidido si me iré.

Hay cosas importantes aquí que no me gustaría dejar.

Tú, por ejemplo.

-Solo serían seis meses. -Pero sé que si sigues en Madrid

y no has vuelto a Miami, en parte es por mí.

No sería justo que me fuese yo ahora, ¿no?

Y aún más si estás así de desanimado.

-Olga, tienes que irte a Verona, sin mirar atrás.

Tienes que pensar en ti y en tu carrera.

Te han dado una gran oportunidad, no la desaproveches.

-Ya me dieron una gran oportunidad con lo de Lisboa

y lo rechacé por mi padre.

Eso era mucho más importante.

-¿Y te arrepientes de no haber ido?

Ahora te vas a arrepentir mucho más, y lo sabes.

Te han dado una segunda oportunidad, no puedes rechazarla.

Quién sabe si habrá una tercera. -¿Y tú?

¿Qué pasa con nosotros? -Olga, tienes que alejarte de mí.

Yo solo te voy a dar preocupaciones y problemas, como la otra vez.

-¿Qué pasa, has tenido una recaída? -No.

Pero en Italia estarás más tranquila y mucho mejor, hazme caso.

-A ver, ¿por qué no te calmas

y me cuentas por qué estás tan alterado?

-Solo he visto el futuro que te espera

si te quedas aquí conmigo.

-Julio, no me lo trago.

Ha tenido que pasar algo para que me digas todo esto.

¿Qué ha pasado? Confía en mí.

-Prefiero no hablar del tema.

-O sea, sí que ha pasado algo, pero no quieres contármelo.

Así no vamos a ningún sitio. -Olga, no insistas más.

Ya te he dicho lo que tenía que decirte.

-¿Te vas a ir dejándome así? -Es lo mejor.

Tú hazme caso y vete a Verona. Lo demás no tiene que importarte.

Ni siquiera yo.

(Música de suspense)

(Música animada)

-Hola, Sara. -Hola.

-Álvaro me ha dicho que habéis roto.

(SUSPIRA) -La explicación es muy clarita.

Aún siente algo por Silvia.

Yo ya lo sospechaba cuando los veía juntos,

pero quise mirar hacia otro lado. Y así me ha ido.

-¿No crees que os habéis precipitado al cortar?

-Mira, de verdad, yo quiero mucho a tu hijo

y me ha costado mucho dar este paso, pero me he dado cuenta

de que queremos cosas distintas.

(SUSPIRA) -No sé, igual...

la ruptura con Silvia no fue del todo rotunda

y quedó algún fleco.

Si hubieras tenido un poco más de paciencia...

Creo que estás dramatizando, Sara.

-Pues yo creo que me quedo corta.

Le pregunté si seguía enamorado de Silvia

y fue incapaz de contestarme.

Ante eso, ¿qué quieres que te diga?

-Lo que pasa es que está confuso.

No te preocupes, hablaré con él y le haré darse cuenta

de que no puede dejar escapar una chica como tú.

-No necesito tu ayuda.

He tomado una decisión y no voy a echarme atrás.

-Eso lo dices porque estás desanimada.

Tú déjamelo a mí, ya verás... -Que te he dicho que no.

Sé apañármelas sola.

-Oye, que he venido con buena intención.

Solo quiero ayudar.

-Ya, pero no hay nada en qué ayudar.

Quiero que entiendas que necesito a un hombre que me quiera de verdad.

Y eso, con Álvaro, no va a pasar nunca.

Así que me toca asumirlo y a ti también.

-Me decepcionas, Sara.

Creía que querías más a mi hijo

y que lucharías por él hasta el último momento.

-Elvira, tu hijo está enamorado de Silvia,

así que déjame en paz.

-Esto no me lo esperaba de ti.

-Simplemente te he hablado con claridad.

-Ajá, muy bien.

Es tu vida. Tú sabrás lo que haces.

-Creo que la he cagado con tu madre. -No pongas esa cara, has hecho bien.

Hay que ponerla en su sitio a veces. -Ya, lo dices porque eres su hijo,

pero yo soy una empleada y no tenía que haberle hablado así.

-Que no se hubiera metido en tu vida.

(SARA SUSPIRA) -Y encima para hurgar en la herida.

No.

-Pero ella ha venido con buena intención.

(SUSPIRA) -Mi madre es muy controladora.

-He sido muy dura con ella y yo sé que me aprecia.

-También te aprecio yo.

Cuando me has contado que lo dejaste con Álvaro

no te di la tabarra para que volvieras con él, ¿no?

Lo acepté perfectamente y te apoyo,

te respeto, como tendría que haber hecho ella.

-¿Y si me despide? -No te va a despedir.

Y si quisiera, iba a tener un problema.

Aquí mando yo, que por eso es mi local.

-Ya, pero tu madre tiene mucho carácter

y puede presionarte para que lo hagas.

De verdad, no quiero ser un problema entre vosotros.

Lo mejor es que me vaya antes de que eso pase.

-Tú de aquí no te vas, a menos que tú quieras.

(RESPIRA ALIVIADA)

-Porque además de mi empleada, eres mi amiga.

Bueno, casi mi hermana.

Y no quiero perderte.

-Gracias, Luis.

-Mi madre no tiene tanto poder como crees.

Además, es una mujer de negocios.

Sabe que es muy difícil encontrar a una empleada como tú.

-¿Crees que no tengo por qué preocuparme?

-Que no, de verdad.

Hablaré con ella y le diré

que no vuelva a montarte ningún numerito.

Le diré que tienes todo el derecho a estar con quien te dé la gana.

Sobre todo con alguien con más de cabeza que Álvaro,

que no sabe lo que se pierde.

Alguien que te quiera de verdad.

-Yo también espero que tú encuentres a alguien así,

porque te lo mereces.

(Música tranquila)

-¡Por fin!

Te he estado llamando y no me cogías el teléfono.

Supongo que mis mensajes tampoco los habrás escuchado.

A ver... Ay, lo siento. Lo tenía en silencio.

Tengo tantísimo trabajo que ni siquiera me he preocupado

de mirar si tenía llamadas. Lo siento. ¿Qué ocurre?

Que ya he tomado una decisión sobre lo de irme a Verona.

¿Y?

Me voy a ir.

Me alegro que hayas aclarado las ideas.

He hablado con Julio

y me ha hecho ver que no puedo perder una oportunidad así.

Creo que es una buena decisión.

Además, me encanta que Julio te apoye de esa manera.

¿De verdad? Ajá.

¿No te importa quedarte un tiempo sola?

No sé, con papá y conmigo fuera...

No te preocupes, yo voy a estar bien.

Sabiendo que haréis un trabajo que os hace felices,

¿qué más puedo pedir? Además, estarás labrando un futuro.

Gracias, mamá.

(Móvil)

Disculpa.

Dime, Elías.

Voy para allá. No te preocupes, en dos minutos estoy en comisaría.

Venga, hasta ahora.

Cariño, me tengo que ir.

Tengo que dirigir un operativo desde comisaría.

Esta noche... lo celebramos,

si estás despierta cuando llegue. Y si no, mañana.

Dile a Paty que me lo apunte. Y lo tuyo también.

(Música melancólica)

¿Y tú por qué estás tan seria?

-Porque me voy a Italia.

-Pero eso es una buena noticia, ¿no? Tú no paras, primero París,

ahora Italia...

Encima, en un restaurante de dos estrellas. Muy guay, ¿no?

-Sí, es una gran oportunidad

-¿Y por qué parece que no te hace ilusión?

-Sí, sí que me hace ilusión.

-Entonces, ¿qué pasa?

Es por Julio, ¿no?

No se ha tomado demasiado bien que te vayas.

-Al revés, se lo ha tomado muy bien.

Ha visto que me daba palo dejarle aquí así

y me ha dicho que me vaya sin pensarlo.

-Eso es porque te quiere de verdad

y piensa antes en lo que te conviene que en él.

-Ya, pero tendrías que haberlo visto, Paty.

Estaba sufriendo y no me ha querido decir por qué.

-Pues porque te vas. Una cosa es que te apoye y anime,

y otra que no le duela.

Pero van a ser solo seis meses.

Y si os queréis y vuestro destino es estar juntos,

cuando vuelvas os vais a encontrar.

-Ya, pero pensaba que me diría que vendría a visitarme a Verona

o que íbamos a hacer videollamadas, como hacen mis padres.

-¿Y no lo ha hecho? -No.

Me ha dicho que me vaya de una manera...

Parece que quiera alejarme de él.

-Tía, no empieces con las paranoias, de verdad.

Lo que tenga que ser, será.

Igual esto acelera un poco las cosas entre vosotros,

tanto para bien como para mal.

-No quiero dejarlo aquí así.

Tengo la sensación de que le pasa algo

que no tiene nada que ver con nosotros. Quiero saber el qué.

-Pues habla con él, a las aclaras.

-A lo mejor lo que pasa es que...

ya no quiere estar conmigo.

-¿Qué dices?

(Música de suspense)

(Música animada)

-Esto está un poco muerto, ¿no? -Sí.

-Oye, Sara, ¿estás mal por lo de Álvaro?

-Luis, prefiero no hablar de eso.

-Perdona. Te hablaba de que tenías que mantener a raya a mi madre

y soy el primero en meter la pata. (RÍE)

-Qué va, ojalá todos fueran como tú.

Esto de Álvaro no es la primera vez que me pasa.

Y no sé por qué.

Siempre que estoy en una relación lo doy todo.

-Quizá es eso lo que les asusta. -No sé.

El caso es que no consigo que nadie quiera tener algo serio conmigo.

Acabaré pensando que a los únicos a los que atraigo son

a los babosos que vienen a ligar conmigo.

-No digas eso.

-También me llevo bien con los gais.

Debe de ser que como la atracción no está por medio...

(SUSPIRA) -Sara...

todos sufrimos por amor, no eres la única.

Pero seguro que ahí fuera hay alguien esperándote.

Y lo vas a encontrar.

-Si sabes quién es, dile que deje de jugar al escondite

y que dé la cara. -En eso no sé si podré ayudarte...

pero sí puedo mantener a raya a los babosos.

-Por eso no te preocupes, que esos no me asustan.

Al final, con el tiempo he aprendido a manejarlos.

¿Así que tú también has sufrido?

(DUDA) -A ver, sufrir, sufrir...

-Lo has dicho hace un momento,

y tú con ese tema eres bastante hermético.

La única con quien te has dejado ver ha sido Andrea.

-Bueno, me imagino que soy reservado para eso.

Y si sufro, pues... prefiero llevarlo para dentro.

-¡Qué pasa!

Mola este garito.

Quería hablar con el dueño. -Soy yo.

Luis Soler. -Fran.

Aunque en el mundo de la música me llaman DJ Fran.

-Ella es Sara.

-Ey. -Hola.

-¿En qué puedo ayudarte?

-Busco garitos para pinchar. ¿Te interesa?

(DUDA)

-Voy a llevar estas cervezas. Os dejo.

-Aquí la música la pongo yo

o cualquiera de los camareros.

Nunca hemos tenido un DJ profesional.

-Pues este garito tiene muchas posibilidades.

Podrías darle más caña.

Podrías montar "raves" con un montón de peña.

-¿Tú crees? -Sí.

O si te gusta más "soft", podrías montar un "before".

Ya sabes, lo contrario a un "after".

Una fiesta de tarde para calentar motores.

-Sé lo que es un "before", Fran.

¿Qué te hace pensar que a mí me va un rollo más suave?

-No sé, como la música que tienes es en plan "chill out"...

-¿En plan "chill out"?

Pues mira, eso no me lo habían dicho nunca.

-Mira, he traído un USB de estos con una muestra de lo que hago.

Hay de todo: "acid", "trance", "indie dance"...

-Ya. -Escúchalo.

-Conozco ese rollo, pero no me va mucho.

Yo soy más clásico.

-Eso es porque aún no has escuchado lo que hago.

-Hasta ahora no me había planteado tener un DJ profesional.

Es un lujo un poco caro. (RÍE)

No te preocupes por la pasta, eso se puede hablar.

Pero te saldrá más barato de lo que crees

y, a cambio, te haré ganar mucha más pasta.

Pero ahora lo importante es que escuches mi música.

-Pues venga, vamos a escucharla.

Y de paso te invito a una copa. ¿Qué quieres?

-Un whisky. -Vamos.

(Música tranquila)

-Quintero, tus muchachos son "caralludos".

Sacan la mercancía de mis camiones

y la meten en tus furgonetas en un pim pam.

-Te dije que eran de fiar.

-Pues vamos a celebrar que ya todo va sobre ruedas.

Mira esto, licor café.

Esto sí que es una maravilla y no lo que tomabas con mi tío.

¿Dónde tienes un par de vasos para brindar?

-Yo no brindaré porque no tengo nada que celebrar.

Hasta que no se entregue la mercancía y nos paguen

aún pueden pasar muchas cosas.

-Mira que te gusta ver las cosas de forma negativa.

¿Te acuerdas de lo que decía el entrenador de fútbol aquel?

"Siempre positiva", Nandiño, "nunca negativa".

"Siempre positiva", así hay que tomarse la vida.

Mira, perdí un botón. ¿Sabes qué es esto?

Señal de muy buena suerte. Va a salir todo "caralludo".

-Señal de descuido, porque ese botón estaba mal cosido.

(RÍE) -Mira que eres, ¿eh?

Si no quieres brindar por eso, podemos brindar por...

No sé, el principio de una nueva gran amistad.

-No te equivoques, Anxo, porque sabes perfectamente

que después de este envío no habrá ninguno más.

-Mira, yo ya sé cómo funciona esto. Al principio, es normal,

tú no te fías de mí, pero luego ves que las cosas salen bien,

ganas confianza y cambias de opinión.

(RÍE)

No te vas a cansar nunca, ¿verdad?

-Es que te estoy ofreciendo un negocio millonario, Nandiño.

¿Quién coño va a decir que no a eso?

¿Qué vas a hacer?

¿Te vas a quedar aquí toda la vida intentando levantar esto

con negocios limpios?

Todo el mundo sabe lo que fuiste, Nandiño.

Y el que nace narco, narco se queda.

-He dicho que no quiero brindar.

-¿De verdad me vas a rechazar esta maravilla?

Eres terco como "as mulas".

Pues una cosa te voy a decir:

después de la vida que llevaste,

tú ya no te vas a acostumbrar a ser un muerto de hambre.

-Espera un momento, ¿qué es esto?

(EXPIRA DE PLACER) (QUINTERO) -A ver...

Vaya...

De cerca no veo una mierda, pero de lejos...

No sé, tiene toda la pinta de ser

el botón ese que acabas de perder.

(Música de tensión)

(Teléfono)

Disculpa un momento.

¿Sí?

De acuerdo, vamos para allá.

Las furgonetas ya están cargadas. Vamos.

-¡Las manos en alto! -¿Se puede saber qué es esto?

-¡Silencio, las manos en alto!

-Sabéis perfectamente que tanto yo como mi empresa estamos limpios.

Espero que traigáis una orden de registro,

si no se os va a caer el pelo.

-Pues mira, aquí la tienes, recién firmada por el juez.

-Pues ya le presenta una demanda a mi abogado.

-Mejor manténgase callado hasta que los agentes

registren los camiones y las furgonetas.

-Sí, porque quizá encontramos un alijo de droga

y ningún abogado le va a salvar.

Y a ti tampoco, Quintero.

-Estás disfrutando con todo esto, ¿verdad?

-Te equivocas. Me creí el paripé ese de hombre honrado,

pero sabía que podías volver a caer.

Te dije que no te dejaría pasar ni una.

(RADIO) -"Hemos encontrado un alijo de coca entre la mercancía".

-Recibido.

La has cagado pero bien, Quintero. Esta vez no te salvará nadie.

-Que quede claro, yo no tengo nada que ver con la droga esa.

Solo encargué un transporte de unas conservas y unos mariscos.

¡A ver en qué me "metiches"!

-Sí claro, y ahora dirás que tú eres Cenicienta y este Blancanieves.

(ELÍAS) Venga, los grilletes.

(Música melancólica)

-Muy bien, les voy informando de sus derechos.

Fernando Quintero y Anxo Nogueira,

quedan detenidos por delito contra la salud pública.

Tienen derecho a guardar silencio, a no declararse culpables,

a no declarar contra ustedes mismos y a solicitar un letrado.

-Venga, arreando.

(ANXO) -¡Es injusto! (NACHA) -Calladito.

(ESPE) Lola, ¿qué haces aquí?

-Ya que tú no podías venir a Valladolid, me he escapado yo.

Me gustaría compensarte.

¿Cómo?

Invitándote a comer, por ejemplo.

(RÍE) Eh...

Un restaurante exquisito en un lugar de ensueño

para quitar la tensión de estos días. ¿Qué te parece?

¿Te quieres tomar algo con nosotras?

Yo estoy machacada.

Ha sido un día complicado.

Os veo mañana, chicas. (LOLA) Hasta luego.

Parece buena chica, ¿no?

-Sí que lo es, sí.

Lo que pasa es que ahora mismo también está un poco de bajón.

-¿De qué tipo?

-Estuvo saliendo con un chico, lo dejaron,

pero se han quedado pillados el uno por el otro.

-Me suena.

Parece que eso pasa a menudo.

-Misión cumplida, jefa. Los pájaros en la jaula.

(QUINTERO) -Este hombre me la ha jugado.

Yo no tenía ni idea de lo que había en esas conservas

ni en esas cajas de mariscos.

(ANXO) -Tenemos que pensar rápido. -¿Pensar en qué?

-En lo que le diremos a los picoletos.

(QUINTERO) -No hay nada que decir, ¿no te das cuenta?

Nos han pillado con un montón de droga entre las manos.

Se acabó. Fin del partido. "Kaput". No hay nada que decir.

-¿Quieres que pinche en tu local? -Podemos probar un par de noches.

-Ah.

-¿Cuándo te vendría bien?

-¿Este "finde"? -Me va perfecto.

-Buenas noches.

(DAMIÁN) -¿Qué hace aquí?

¿No le he dicho que solo quiero contactar por teléfono

para que no lo vean por el barrio? -Ya, pero soy de cobrar en mano.

-¿Otra vez? Le dije que no le daré un euro más

hasta que no traiga a José Manuel López.

-A eso vengo, tengo buenas noticias.

¿Tienes un momento para hablar?

¿Qué te pasa?

No he dejado de darle vueltas a lo que me has dicho en la plaza.

Solo te he dicho la verdad.

Entiende que me haya quedado descolocada

cuando me has dicho que... Sigo enamorado de ti.

He venido porque yo también quiero ser honesta.

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  • Capítulo 497

Servir y proteger - Capítulo 497

24 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Rosi Viroga

    Hola!soy de Montevideo Uruguay y sigo todas sus series,es una pena que ahora no puedo seguir "Servir y proteger"...podrían explicar o sugerir otro modo de continuar siendo una televidente de toda su programación? Gracias

    pasado lunes
  2. Yo

    Juanjo Artero convence muy poco, ojalá se fuera de la serie; su carácter deja mucho que desear.

    27 abr 2019
  3. juan marque

    se nota Quinteros es un chivato .. el bremon siempre en lio de faldas que bueno que se vaya olga. tbn debe irse la paty nada que hacer los dos guevara algun ves se cambie la chqueta de cuero desde el inicio la misma chaquete tan bajo es el sueldo de la policia.

    25 abr 2019
  4. juan morias

    se nota Quinteros es un chivato .. el bremon siempre en lio de faldas

    25 abr 2019
  5. juanito

    se nota de lejos Quinteros es un chivato , por din se va la olga espero que la paty tbn se vaya luego

    25 abr 2019