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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 496 - ver ahora
Transcripción completa

¡Eh! ¡Suéltala!

(GRITAN)

-Saludos de Anxo Nogueira.

-¡Si es que lo tendría que haber visto venir, joder!

¡Tanto regalito y tanta visita de las narices!

-Todavía hay más, papá. -¿Qué?

-Olga se empeñó en denunciar, fuimos a comisaría.

-¿De verdad no estás sufriendo ninguna amenaza,

algún tipo que te quiera extorsionar? ¿Nada?

-Que yo sepa no.

-Cuando quieres a quien te maltrata

no es fácil denunciarlo.

A veces la policía no es una opción. -Mira, yo...

Creo que mejor me voy. Me dejáis en paz y...

-Este tío todavía no se ha dado cuenta

de que no lo vamos a dejar en paz.

¡Vamos, para adentro! (ASUSTADO) -¡No, no!

¿Qué le ha pasado en el brazo?

Pues me lo he roto trabajando en el desguace.

¿Los golpes de la cara también?

Parecen puñetazos.

Si se lo piensa y te denuncia

te llevaré a calabozos.

¿Por qué lo haces?

Una vez estuve en el lugar de Dani.

Me hubiera gustado que me defendiesen.

¿Y si tenía miedo de que Ibarra lo reconociese?

Solo tendría sentido

si fuera uno de los participantes de la rueda de reconocimiento.

¿Qué sucedió la noche en que asesinaron a Mónica Llorens?

Yo eso no lo sé.

Pero Pablo no estuvo conmigo.

Hay fotos de las mujeres asesinadas.

(LEE) "Gracias, Señor, por enviarme a una mujer como Espe.

Me dará muchos hijos para formar una familia".

Espe está en peligro.

Si su nombre está ahí no es buena señal.

¡Yo te quería, pero eres como las demás!

¡Alto, policía!

¡Suéltala ahora mismo!

No te permito que estés en el interrogatorio.

Nos enfrentamos a un hombre muy inteligente y manipulador

e intentará provocarte.

Quiero evitar incidencias.

La muerte de Mónica y de Fede

es solo y exclusivamente

culpa de Esperanza Beltrán.

Es la responsable...

¿Cómo te atreves a culpar a Espe de tus crímenes?

Silvia, dile a Espe que no la voy a olvidar nunca.

No importa cuánto pase en la cárcel. Cuando salga voy a ir a buscarla.

¡Fuera de mi vista!

Tienes que mantener el autocontrol

aún en las circunstancias más difíciles.

¡Somos policías, Silvia!

¡Policías!

También somos personas.

(Música emocionante)

(Música animada)

Mamá, habéis hecho muy bien vuestro trabajo.

Pablo está en la cárcel y habéis cumplido vuestra misión.

Ojalá lo hubiéramos hecho mejor.

Han tenido que morir cuatro mujeres

y uno de mis mejores inspectores de policía

para poder atraparlo.

Piensa a las que hubiese matado si no lo hubieseis detenido.

Sí, afortunadamente llegamos a tiempo de salvar a Espe.

¿Cómo está ella?

Hundida, cariño.

Ayer estuve en el hospital viéndola y me quedé fatal,

muy preocupada. Piensa incluso en dejar el cuerpo.

Es normal que ahora lo vea todo negro.

Pero es fuerte, verás como sale adelante.

Eso espero, porque yo...

no podría perderla a ella también.

(Teléfono)

¡Anda!

¡Antonio, cariño! ¿Cómo estás?

Sí, no te voy a engañar. Están siendo días muy duros.

Nada, organizando un poco en casa y me voy a ir ya.

Haciendo terapia con tu hija,

que se ha convertido en una experta psicóloga.

No, prefiero que me cuentes tú. ¿Qué tal por Milán?

(Música triste)

Igual deberían haberte dejado un día más.

No, no, si estoy bien.

Si he sido yo la que le ha pedido al médico

pasar el resto de la baja en casa.

Como veas.

Pablo ya no me puede hacer nada, está en prisión.

Eso está claro.

Solo que a lo mejor es pronto

y esta casa te trae malos recuerdos.

No, para nada.

Es mi hogar y seguirá siéndolo durante mucho tiempo

porque aquí he vivido cosas maravillosas.

Todavía me parece

ver a Fede ahí, en la cocina,

preparando alguna receta deliciosa.

O me acuerdo de Lola,

las horas que hemos pasado juntas en este sofá,

hablando hasta las tantas de la madrugada

y viendo películas, una y otra.

Y contigo también estos meses han sido increíbles.

Estaré para lo que necesites.

¿Quieres que llame y me tome el día libre?

No, de verdad. Voy a estar bien. Vete tranquila.

(Música emotiva)

Es que me da cosa dejarte aquí.

La vida sigue.

No podemos dejar que miserables como Pablo Baeza

nos ganen la batalla. Tenemos que luchar por los demás.

Por supuesto.

Solo que a lo mejor hoy todavía necesitas compañía.

No, pesada. ¡Vete!

Si necesito algo, te llamo.

Vale. Me ducho y me voy.

Me lo apunto, ¿eh?

Vale.

Venga, y yo a ti.

Chao.

¿Qué te ha hecho prometerle?

Que lo voy a acompañar a un restaurante estupendo

que ha descubierto. ¡Ay!

Qué gusto verlo así, parece que ha rejuvenecido.

Sí, está encantado con el curso que imparte.

Ese curso puede salvar muchas vidas en el futuro.

(Timbre)

Buenos días.

Hola, Julio. No me dijo que habíais quedado.

Es que no habíamos quedado. ¿Qué haces aquí?

-Darte una sorpresa, como es tu mañana libre...

-¿No tenías que ayudar a tu padre?

-Iré después de comer.

Ya sabes que está en plan "sois jóvenes, divertíos",

así que le he tomado la palabra. -Me parece genial.

Y... ¿qué planes tenéis?

Pues ir a dar una vuelta por el centro, ¿no?

-Sí, tengo que comprar un libro para la escuela.

Ya... ¿Qué?

No, nada, que ya, que sí, que bien, que me parece que...

Me encanta veros así de bien.

Gracias. Pues me voy. ¡Ah, una cosa!

No os preocupéis por los atracadores.

Creo que los que os asaltaron el otro día caerán pronto.

¿Tenéis alguna pista? No, pero...

Gracias a resolver lo del estrangulador

hemos podido liberar recursos

y yo creo que no tardaremos.

No necesitamos un par de asaltadores por el barrio.

Bueno, pues ya nos contarás. Venga.

Hasta luego, pasáoslo bien. Hasta luego.

-¡Pensé que no se iba nunca!

Tenemos la casa para nosotros solos.

-Espera, ¿y si vuelve?

-Mejor vamos a mi habitación. -Venga.

(Móvil)

-Espera.

Es de la escuela, qué raro.

¿Sí?

Sí, claro que podría ir. Pero ¿hay algún problema?

Vale.

Salgo ahora mismo para allá.

Gracias, hasta ahora.

-¿Tienes que ir ahora?

-Sí, era el jefe de estudios. Quiere verme.

-¿Para qué?

-No sé, pero parece urgente.

(RESOPLA) -¡Qué se le va a hacer!

Venga, te acompaño.

(Música triste)

(Timbre)

-Damián, ¿qué haces aquí?

-Pues no lo sé muy bien. ¿Puedo pasar?

-Sí, claro, ya que has venido...

¿Quieres un café?

-No, no. Nada, no quiero molestar.

No sé, solo quería ver cómo estabas.

(ESPE SUSPIRA)

-Pues me han dejado salir del hospital,

así que se supone que estoy bien.

-Qué hijo de perra, ¿eh?

Cada vez que pienso que siguió matando por mi culpa...

(SUSPIRA)

Fui un imbécil, un irresponsable.

No tenía que haberle proporcionado una coartada.

-Silvia me contó por qué lo hiciste.

-Es que no dejo de darle vueltas.

Espe, yo creía que ese hombre te quería de verdad.

(Música emotiva)

-En eso nos engañó a los dos.

-Quería que estuvierais juntos, que fuerais felices.

Casi consigo lo contrario.

Lo de tu compañero...

Juro que si pudiera dar marcha atrás lo haría.

-Ojalá.

Pero no puedes y yo tampoco.

-La vida tiene reveses inesperados y crueles.

-Imagínate.

Estuve meses con Pablo precisamente yo,

que me dedico a atender a las víctimas de maltrato.

No supe ver que se escondía detrás de esa obsesión

con tener hijos, formar una familia y todo eso.

Efectivamente, la vida

a veces es... muy cruel.

-Si te sirve de consuelo, nos engañó a todos.

-Menos a Fede.

Él fue el primero que lo descubrió y...

mira cómo lo pagó.

Ahora está muerto.

Me siento tan culpable por no haberle escuchado

que justo ayer

pensé en dejar la policía.

-Yo no soy quién para decírtelo, pero no lo hagas.

-Ya, ya lo sé.

No podemos dejar que Pablo gane, tenemos que seguir adelante.

-Yo lo digo, pero esta mañana he abierto a ferretería

y no he durado más de media hora. No puedo estar allí.

-Va a ser muy duro, pero tenemos que sobreponernos.

No nos queda otra.

-¿Te estás viendo?

Con lo que has pasado y me das ánimos a mí.

Pero llevas razón.

No nos queda otra.

-Así se habla, Damián.

Muchas gracias por preocuparte por mí.

-Me voy a ir, ¿vale?

Yo la veo bien, dentro de lo que cabe.

Ha insistido en quedarse sola.

¿No le da mal rollo?

No soy capaz de entrar en el despacho de Fede.

No me rayes, Toni.

Estaba tranquila.

Parecía contenta de volver.

Claro que sí.

Necesitará estar consigo misma.

-Espe los tiene bien puestos, es más fuerte de lo que parece.

-¿Crees que es buena idea si voy a visitarla?

Claro, vente a cenar esta noche.

Se notará menos de golpe el hueco de Fede.

Siempre se van los mejores, coño.

¡Buenos días!

Id sentándoos, por favor.

Bueno, supongo que todos estaréis deseando volver a la rutina

tras el caso del estrangulador.

Ya te digo.

¿Pero nos vas a contar lo que pasó o nos enteramos por la prensa?

A eso voy, Elías.

Os comunico que el juez acaba de decretar

prisión provisional sin fianza para Pablo Baeza.

Ha declarado varias horas

y ahora está siendo trasladado a la prisión,

a su celda de la que, espero, tarde mucho en salir.

Por mí como si se muere.

Orestes, ¿quieres compartir algo con tus compañeros?

Que espero que cumpla una condena muy larga.

Ese asesino ha causado un daño irreparable.

Estamos muy afectados por la muerte de Fede,

era un profesional increíble y una persona maravillosa.

Sé que os alegraréis cuando os comunique

que el Ministerio del Interior le concede a título póstumo

la Medalla de Oro al Mérito Policial.

(APLAUDEN)

Cuando sepa la fecha exacta os la comunicaré.

Sé que estas semanas han sido especialmente duras,

sobre todo para los directamente vinculados al caso.

Pero somos profesionales,

y esta profesión

no entiende ni de duelos ni de pérdidas irreparables.

Nadie se va a olvidar de Fede, todos lo recordaremos.

Pero todos los días se cometen delitos

y, por pequeños que sean, provocan daños.

Así que tenemos que estar al 100 %

para detener a esos delincuentes.

Ahora vamos a repasar los casos que tenemos abiertos.

Mi padre se presenta con un grupo nuevo, diferente.

A mí me dan confianza, la verdad.

-Espérate a que pueda meter mano. A ver si se acuerdan del programa.

¿Hum? ¿Verdad?

-Hola, ¿qué tal?

-Aquí, de tertulia política.

-Bueno, ¿qué te han dicho?

-Me han ofrecido un "stage" en un restaurante en Verona.

-¡Toma ya! ¿Ves que eran buenas noticias?

-¿En Italia?

Qué bien, ¿no?

-Sí, es guay que hayan pensado en mí antes que en nadie.

El jefe de estudios ha valorado muy bien mi trabajo.

Dice que he progresado mucho.

-Claro, eres la mejor. -Claro que sí.

Te lo mereces.

-¿Qué tal el restaurante? ¿Mola?

-Mola mucho.

Es de un chef joven que hace cosas muy guais y llama la atención.

Además, tiene dos estrellas.

-¡Ya ves, tía! Es una pedazo de oportunidad.

(Música triste)

¿Por qué parece que no te hace ilusión?

-Sí que me hace ilusión.

De hecho, es una oportunidad prácticamente irrechazable...

-¿Cuánto tiempo estarías fuera?

-Seis meses.

-¡Ostras!

Ahora que estabais tan bien juntos de repente...

Separarse seis meses es un palo.

-En cualquier otro momento estaría dando saltos de alegría.

Ahora no me apetece mucho moverme.

-Es una gran oportunidad.

Estarías más cerca de tu padre, ¿no?

-A una hora en tren.

-Tía, tienes que ir.

Bueno, me voy a meter a hacer tortillas.

A ver si me dan una estrella de esas.

-¿Qué piensas?

-Que estoy muy orgulloso de ti.

-¿Eso qué significa?

¿Que me vaya?

-Eso lo tienes que decidir tú.

Es tu vida y tu carrera.

-Pero somos pareja, ¿no?

A ti también te afecta.

-Claro que me afecta.

Yo estoy muy bien contigo.

-Precisamente por eso.

Estamos tan bien y vienen con esto.

-Pero una oportunidad así no se presenta todos los días.

Mira...

piénsalo con calma.

Decidas lo que decidas te voy a apoyar.

-¿Se sabe algo de los atracadores del centro comercial?

¿Han actuado en algún otro distrito?

No, de momento no tenemos ninguna otra denuncia.

Pero se sabe que son violentos, tenemos que encontrarlos pronto.

Seguid con eso, ¿vale?

Entendido, jefa. Muy bien.

Silvia y Toni, os vais a poner con los actos violentos

de la calle Valdeiglesias.

¿De acuerdo?

Al parece, ha habido quema de contenedores

y han roto algunos escaparates.

Hubo un aluvión de llamadas de vecinos,

pero cuando llegaron los efectivos se habían dispersado.

¿Algún sospechoso?

Pues en principio no.

Dicen que eran jóvenes. Unos dicen que eran 10, otros, 20.

Temo que tendréis que ir puerta por puerta

preguntando si alguien ha reconocido a alguno.

Prepárate para cambiar alguna bombona de butano

y subir la compra a las ancianas.

-¿Estás de coña?

Pues no del todo.

La gente no habla por miedo, especialmente si son mayores.

Ahora, si les das confianza, igual te cuentan algo.

Creo que deberías echar mano de tu experiencia en el bar

para tirarles de la lengua. Y tú, Silvia, aplícate el cuento.

Amabilidad y buenas maneras.

Por supuesto.

¡Bien!

¡Y esto es todo!

Todo el mundo a trabajar. Y ya sabéis: cuidado ahí fuera.

¿Qué pasa, Elías?

Es por el atraco a tu hija Olga.

Creo que hay gato encerrado.

Explícate.

He estado preguntado y nadie conoce a esos tipos,

los confites no los conocen.

Creo que no son de Distrito Sur

e igual se ha esfumado ya.

Si no hay más atracos, mejor, pero no deberíamos tirar la toalla.

Y no lo digo solo porque hayan atracado a Olga.

Eso por descontado, Claudia.

Creo que Olga es una daño colateral, iban a por Julio.

¿A por él por qué?

No sé, esos tipos no tenían pinta de ser chorizos convencionales.

Yo creo que más bien pertenecen al entorno delictivo de Quintero.

¿Por qué dices eso?

Porque ese robo ha sido muy raro.

Parece una forma de presión, es una técnica habitual.

En vez de por Quintero, han ido a por su hijo

y con la mala suerte de que Olga estaba en medio.

¿Quieres decir que Quintero ha vuelto a las andadas?

No sería tan estúpido, pero puede tener deudas pendientes.

Los narcos no olvidan así como así.

A ver, hasta donde yo sé es un atraco con violencia.

Es lo que dijeron Olga y Julio.

Les robaron lo que llevaban,

eso no encaja con un ajuste de cuentas.

Podría tratarse de una advertencia.

¿Advertencia? ¿Qué advertencia?

No sé, pero quiero investigarlo.

¿No será que estás obsesionado?

Que no, de verdad, es una intuición.

No tiene nada que ver conmigo

y ya no estoy obsesionado con Quintero.

No me lo parece, Elías, no me lo parece.

Hasta donde sé es un atraco con violencia.

Si me quieres convencer, tendrás que traer pruebas.

Las conseguiré.

Qué casualidad, ¿no?

Pensaba si mandarte un mensaje o no,

pero preferí venir a verte.

Ya no te hará falta el mensaje.

¿Para qué querías verme?

¿Cómo lo llevas?

Bueno... ¿Y Espe cómo está?

Un poco mejor.

Le han dado el alta. Está en casa descansando.

Me alegro por las dos.

No tendrás que pasar más noches en el hospital.

No habrás dormido. Bueno, no te creas.

Me he levantado un par de veces, pero tras 48 horas de guardia

con el caso del estrangulador

hubiese podido dormir de pie.

Un poco de tortícolis, pero...

Espe tiene suerte de tenerte como amiga.

Y yo también.

¿A qué viene eso?

Por lo que hiciste por mí.

O más bien lo que no has hecho.

Te debo una.

Álvaro, no le des más vueltas a eso.

(Música emotiva)

Te dije por qué no te detuve, porque no hubo denuncia.

Y ya sabes mi pequeño secreto.

Fin del misterio.

Me alegro mucho de saberlo.

Te agradezco que me lo contases.

-Hola. Hola, Sara.

¡Sara!

-No espera encontrarte por aquí.

Os dejo, que tengo lío.

Gracias por preocuparte.

Hasta luego. -Adiós.

-¿Qué haces por aquí?

-¿De verdad me lo preguntas?

No te acuerdas.

-¡Mierda! Lo del coche de segunda mano.

Se me ha ido la olla, lo siento. -Ya veo, ya.

-Anoche, cuando me enviaste el link estaba medio sobado.

Y se me ha olvidado por completo, perdona.

-Claro.

Tenías la cabeza en otra parte, ¿no?

-¿A qué te refieres?

A ver, Sara, me he encontrado con Silvia de casualidad.

Hablábamos porque somos amigos, nada más.

-No creo que ella sea la culpable, Álvaro.

El que se ha olvidado has sido tú.

-Ya lo sé.

-Me da igual que se te olvidase

antes, después o mientras veías a Silvia, da igual.

-Tienes razón. Entiendo que te enfades.

-Claro que tengo razón. No hace falta que me lo digas.

-Todo lo que diga se va a volver en mi contra, ¿no?

Déjame compensarte.

Vamos al concesionario y te invito a comer.

-No necesitas esforzarte tanto para quedar bien conmigo.

-¡Sara! -Lo siento, no me apetece.

-Claro que sí, Manuel, claro que entiendo tus reticencias.

Solo te pido una oportunidad por los viejos tiempos.

Pero piénsatelo, hombre, por favor.

Te puedo ajustar el precio al máximo.

No, hombre, no hagas caso de lo que leas en la prensa

ni de lo que veas o escuches.

Ahora lo importante es que estoy en la calle

y al frente de mi empresa.

¿Os hemos fallado alguna vez?

Sí, hombre, ¿cómo no voy a respetar tu opinión?

Claro que sí, Manuel.

Gracias por escucharme

y de corazón te deseo toda la suerte del mundo.

Si cambias de opinión el día de mañana,

ya sabes dónde estoy, ¿de acuerdo?

Gracias, adiós. Chao.

-¿Se puede?

-¡Elías! ¡Qué sorpresa!

¡No te esperaba! ¿Qué te trae por aquí?

-Pues quería hacerte una consulta. -Claro.

Sin ningún problema. Siéntate si quieres

y me cuentas. ¿En qué puedo ayudarte?

-¿Te suena de algo el nombre de Anxo Nogueira?

-Anxo, Anxo...

Nogueira...

Creo que he leído algo en la prensa sobre ese tío.

Es un gallego, si no recuerdo mal,

que ha estado en la cárcel acusado de unos cuantos delitos

contra la salud pública, ¿puede ser? Sí.

-¿Y no lo conoces personalmente? ¿Seguro?

-Seguro. ¿Estás insinuando algo?

-Nos acaban de comunicar que anda por aquí, por Distrito Sur.

Por la posibilidad de... -Has pensado que, a lo mejor,

podría haber venido a hacerme una visita, ¿es eso?

Pues no, ese tío no ha estado por aquí.

Así que siento mucho haberte decepcionado.

-En eso te equivocas, amigo.

Me decepcionaría que fueras tan imbécil

de volver a las andadas.

-¿Entonces por qué te presentas preguntándome por ese tío?

Sabes que no me quiero manchar las manos con ese tipo de asuntos.

-¿Sabes? En estos casos, cuando tipos como tú

se van en lo mejor de su carrera, otros quieren que vuelvan.

Y tú eras el mejor.

No es descabellado que el tal Nogueira

quisiera contar contigo para algo.

-Mira, Elías,

te voy a decir algo y espero que sea la última vez

que te lo tengo que decir:

no conozco personalmente a ese tal Anxo Nogueira.

Y si se presentase por aquí ese tío,

le diría exactamente lo que te estoy diciendo a ti:

yo ya solo soy un empresario honrado y no quiero tener nada que ver

ni con drogas ni con otro negocio ilegal.

-Mira, me alegro por ti.

Porque no te conviene nada

que te vean con ese tipo ni acercarte a él.

Mucho menos ahora que estás en política.

-Vaya, muchas gracias por el consejo.

-Espero que si viene a visitarte, se lo comuniques a la policía.

-Por supuesto. Ya sabes que yo ahora estoy de parte de los buenos.

-Muy bien, no te quito más tiempo.

Gracias por atenderme, Fernando.

Buenos días. -Buenos días, amigo.

Gracias por venir.

(Música de intriga)

-¡Buenas! (SECA) -Hola.

-Ay. ¿Qué pasa? ¿Dónde está la sonrisa más bonita del barrio?

-La reservo para los clientes.

-¿He hecho algo?

-No, Ricky, es que hoy no tengo el día para coñas.

-¿Qué ha pasado?

-Pasa que estoy trabajando.

-Hola.

-Está cerrado.

-Oye, no sé qué has hecho, pero la tienes contenta.

Oye, que voy para el almacén, que hace...

Eso, sí.

-Sara...

-¿A qué has venido?

-A intentar arreglar las cosas.

No me gusta que estemos de mal rollo.

-Pues a mí no me apetece hablar.

-¿Qué hago para que me perdones? Dime lo que haga falta.

-Empieza por ser sincero.

-¿A qué te refieres? ¿Cuándo no lo he sido?

-Dices que te encontraste con Silvia de casualidad.

-¿Qué tiene de malo encontrarse con una amiga y hablar con ella?

-A esa hora tendrías que estar en el taller.

La comisaría no te pilla de paso.

No me tomes por tonta, porque sé que habías quedado con Silvia.

-¡No había quedado con ella!

Vale.

Reconozco que he ido a verla.

-¿Y en qué más me has mentido? -En nada.

-Álvaro, por favor. -Te lo prometo.

-¿Estáis liados? -Que no, ¿cómo vamos a estar liados?

Te juro que no tengo nada con Silvia.

-Ya, y por eso te vas del curro a media mañana a verla.

-Quería mostrarle mi apoyo,

lo del estrangulador está siendo muy fuerte.

-¿El estrangulador? -Se cargó a su compañero de piso.

Quería saber cómo estaba y darle ánimos, nada más.

-Y no había otro momento, ¿no?

Justo cuando quedas conmigo sientes la necesidad de darle apoyo a tu ex.

Vale, Álvaro, lo tengo claro.

-¿Cuántas veces tengo que pedirte perdón para que me creas?

-Mira, que paso, de verdad. -Pero ¿por qué, Sara?

¿No quieres arreglarlo?

-Me encantaría poder arreglarlo, pero no puedo,

no puedo, hoy lo he visto claro.

-¿El qué? -Que estás enamorado de Silvia.

-Pero ¿qué dices?

-¿Puedes ser sincero por una vez en tu vida?

¿Estás o no estás enamorado de Silvia?

¿Ves?

-Sara... -Mira...

Déjalo, ¿quieres?

No tenemos nada más que hablar.

Está claro que esta relación no va a ir a ningún sitio.

Lo mejor es que lo dejemos.

-Lo siento mucho.

Te puedo asegurar que mi intención no era hacerte daño.

-¿Ya se ha ido?

¿Y lo habéis arreglado?

-Hemos roto. (SORPRENDIDO) -Ahí va...

-Mira...

Necesito un momento, ¿vale?

Cinco minutos. -Sí, sí, claro.

Lo que te haga falta.

-muchas gracias. Y no te preocupes,

el horario es el de siempre lo del otro día fue ocasional.

Y ya sabes, si me pides algo que no tengo, lo busco y lo consigo.

Y la próxima vez un 10% de descuento por las molestias.

Nos vemos en Porto do Son.

-¿Siempre mima tanto a sus clientes?

-No tiene nada de raro,

la amabilidad es una de las normas de la casa.

-¿No será que teme perder clientes

al descubrirse que el estrangulador trabajaba aquí?

-Bueno, contra eso no puedo hacer nada, el tiempo dirá.

-¿Se están acercando muchos curiosos?

-Pues no, el día iba muy tranquilo...

hasta ahora. -¿Y cómo lo lleva?

Porque tener al estrangulador de Distrito Sur

aquí metido durante meses tiene tela.

-Es algo de lo que no me gusta hablar.

-No me extraña.

Aunque le confieso que yo soy el primer sorprendido,

con lo amable que parecía, y ya ve.

Supongo que quien oculta sus secretos más oscuros

se disfraza de amabilidad.

-¿Qué parte de lo que acabo de decir no ha entendido?

¿Ha venido a tocarme las narices con lo de Pablo?

-Tranquilo, hombre, solo es curiosidad.

No se enfade, que tengo buenas noticias.

-Pues empiece por ahí,

le pago para que me dé respuestas, no para que me haga preguntas.

-Tengo novedades sobre José Manuel López,

su posible hijo perdido vuelve a España.

-¿Cómo lo sabe?

-Tengo contactos en la policía marroquí.

El chaval estaba allí, es de los que se baja al moro

para sacarse unos euros. -Sí, sí, lo sé.

-Mis contactos anotaron el número de pasaporte del chico

para avisarme en cuanto asomara, y por fin lo ha hecho.

-¿Dónde está?

-Compró billete para el ferri de Tánger hace unas horas.

Dejará Algeciras en un par de días.

La información no ha salido barata, me la cobran en euros los cabrones.

-Ya, ya veo por dónde va.

-Al final el dinero es lo que mueve el mundo.

Con tres ceros bastará.

-¿Algún problema? -No, ninguno,

solo que no le voy a dar ni un euro más, de momento.

-La información es buena,

y le aseguro que no ha sido gratis.

-Seguro, seguro, le creo, y deseo que la información sea veraz.

Pero no le voy a pagar más hasta que no vea a ese chico.

-Veo que la mala experiencia con su empleado

lo ha vuelto desconfiado. -O menos tonto, según se mire.

-Es comprensible.

En cuanto López se instale en España

le diré dónde y cómo puede encontrarlo.

¿De acuerdo? -Ahora sí, de acuerdo.

Estoy deseando verlo.

-Buenas tardes.

(ENFADADO) -Buenas tardes.

-Que sí, Nacho, ya sé que la confianza hay que ganársela,

por eso te estoy pidiendo una oportunidad.

¿Me puedes decir cuánto te cobra el nuevo transportista?

Te aseguro que te puedo mejorar la oferta.

Está bien, no voy a seguir insistiendo.

Gracias por escucharme.

Si cambias de opinión el día de mañana...

¿Nacho?

Joder.

(Teléfono)

Dime, Marisa, ¿qué pasa?

Sí, no te preocupes, dile que pase.

No te esperaba por aquí otra vez,

creí que ya estabas de vuelta en tu querida Galicia.

-Te dije que no me iría hasta cerrar un acuerdo contigo.

-Pues mientras tanto deberías

dejar de ir dándote tantos paseítos por ahí

porque la policía está empezando a preguntar más de la cuenta.

Hace un rato se presentó un viejo conocido de la comisaría

preguntándome por un tal Anxo Nogueira.

-¿Y tú qué le dijiste?

-Le he dicho que no quiero saber nada de ti.

-Pero ¿por qué me desprecias tanto, Quintero?

¿Yo a ti qué te traigo, cosas buenas o cosas malas?

Cosas buenas, Quintero.

-Mira, para que te quede claro,

reconozco que no me vendría mal tener un colchón

para sacar adelante mi empresa.

Mis antiguos clientes ya no confían en mí,

y me va a costar un tiempo hacerme con clientes nuevos.

-Aquí empieza a oler al principio de una gran colaboración, ¿verdad?

-Lo voy a hacer solo una vez,

será un único envío a la Europa del Este.

Después te buscas la vida

porque yo no quiero más problemas con la mía, ¿de acuerdo?

-Cuando es bueno algo, ¿por qué lo vas a dejar, Nandiño?

-Que te quede claro que solo necesito algo de liquidez

para sacar adelante mi empresa, nada más.

Así que estas son mis condiciones.

-Yo preferiría un acuerdo de larga duración.

-Pues esto es lo que hay. -Pero por algo se empieza.

-Escúchame bien, porque tengo otra condición, amigo.

Si vuelves a tocarle un solo pelo a mi hijo

o a su novia, te las verás conmigo.

-Tranquilo, las familias de mis socios

son tan importantes como la mía.

-Más te vale. -¿Y cuándo hacemos el primer envío?

-Déjame hacer un par de llamadas. Te avisaré cuando esté organizado.

Será mejor que te largues. -"Caralludo".

Pero no tardes mucho, socio.

¡Espe!

De pronto está en su cuarto, ¿no? Sí, voy a ver.

Déjala, Silvi, necesita descansar.

Bueno, has venido a verla, y le hará ilusión.

Pero si está dormida, no se te ocurra despertarla.

-Sí, tranquila, que voy a estar bien.

No, de momento prefiero quedarme en casa,

que necesito descansar.

Ya sé que tú me ibas a cuidar estupendamente.

Cuando me sienta con fuerzas, te aviso y voy a verte, ¿vale?

Te dejo que tengo visita.

Gracias por estar pendiente, bonita.

-Cariñó, ¿cómo estás? -Bien, bien.

Me alegro de verte. -Yo también.

¿Con quién hablabas? Con Lola,

me ha propuesto ir a Valladolid para alejarme de todo esto.

-Qué bueno, ¿no? ¿Y te apetece?

-Pues no, sería como salir huyendo.

Cuanto antes pase este trago, mejor.

Además, estoy muy cansada.

Bueno, pues siéntate en el sofá

y nosotras te preparamos una cena de campeonato.

¿Habéis hecho la compra? Nacha me ha acompañado.

El menú es cosa de ella y el vino es idea mía.

Voy a prepararos un ceviche que te vas a chupar los dedos.

-Un ceviche...

Eso solía prepararlo Fede también.

-Espe, lo siento, no lo sabía.

Si quieres puedo preparar un atún encebollado.

-No pasa nada, la intención es lo que cuenta.

Además, no me va a entrar nada.

Espe, tienes que hacer un esfuerzo.

El médico ha dicho que necesitas descansar y alimentarte bien,

y no voy a hacer la vista gorda.

Le he prometido a todo el mundo que cuidaré de ti.

Es que no puedo, de verdad.

Además, he hablado con la madre de Fede.

-¿Cómo lo lleva? -Fatal, imaginaos.

Están todos destrozados.

Con lo tranquilo que era Fede, siempre pegado a una pantalla,

todavía no se explican

cómo se le ocurrió salir a cazar a un asesino.

Lo van a condecorar, ¿sabes?

Sí, me lo ha dicho Ángeles.

La ha llamado Miralles para invitarla a la ceremonia.

-Es lo mínimo que se merecía Fede.

¿Te ha dicho si van a venir? Sí, claro que sí.

Además, me han dicho que se pasarían por aquí

para recoger sus cosas y yo le he prometido que...

que lo dejaría todo empaquetado.

Ha sido

abrir su armario

y echarme a llorar.

No he podido, me he tenido que salir del cuarto.

Pues ahora entramos las tres ahí dentro y lo acabamos.

Y todo lo que habéis traído para la cena, ¿qué?

Pues nada, a la nevera, y pedimos unas pizzas.

Eso, unas pizzas. Lo único que no vayas a guardar el vino.

No.

¿Seguro?

Somos compañeros y amigos.

Muchas gracias, chicas.

-Bueno, ¿qué tal ese bocadillo? -Riquísimo, una gran cena.

-No sé yo si cenar un bocadillo de panceta y pimientos

es lo más digestivo, pero cada cliente es un mundo.

-Pues aquí tiene un cliente satisfecho.

Hablando de cliente, ¿le puedo hacer una pregunta?

-Pues depende. ¿Qué quiere saber? -Solo es una curiosidad.

-Adivino lo que me va a preguntar: por el estrangulador.

Estoy un poco harta del tema, la verdad.

-Veo que no soy el primero en hacerlo.

¿Solía venir mucho por aquí?

-Teniendo en cuenta que la ferretería donde trabajaba está al lado...

-El tema pone los pelos de punta.

-Ha sido duro enterarse de que ese chico era el asesino,

por eso no me gusta mucho hablar del tema.

-No me extraña, pensar que podía haber elegido

a una de sus víctimas mientras conversaba con usted,

como estamos haciendo ahora mismo.

-La verdad que eso prefiero no pensarlo.

-Perdone, pero siempre me ha atraído

lo relacionado con la parte más oscura del alma humana.

-Una afición muy sana. ¿Va a tomar usted café?

-No, gracias.

Y no se preocupe, que estoy de parte de los buenos.

-Hola, señor comisario, ¿le pongo lo de siempre?

Sí, gracias, María.

Siéntese donde quiera que ahora le hago su tortillita.

Hombre, ¿qué tal?

¿Qué le trae otra vez por este barrio?

El bocadillo de panceta y pimientos que hay en este bar,

deberías probarlo, para variar.

Está bien, no hace falta que me digas en lo que estás metido.

Me basta con saber que es algo legal, para variar.

Estoy harto de que cada vez que me encuentro contigo

me trates como un vulgar delincuente.

Eso es lo que eres, según tengo entendido,

un policía corrupto que deshonró al cuerpo

y por eso fue expulsado, ¿no?

No te des aires de dignidad que no estás para dar lecciones.

Te podría dar unas cuantas. De incompetencia tal vez.

Mataron a cuatro mujeres y a uno de tus hombres

delante de tus narices. No estás para andar sacando pecho.

Se te olvida un detalle importante.

Está detenido gracias al trabajo policial de mis hombres.

En tu comisaría hay gente muy competente,

precisamente por eso apuesto a que les iría mucho mejor

con un comisario como Gustavo Pedralbes.

¿Y tú cómo te has enterado de esto?

Todavía tengo contactos en el cuerpo, gente que me respeta.

Mala señal.

Lo que tú digas.

Esta vez te libras por los pelos.

Pero tarde o temprano, te van a mover de la silla.

Eso es lo que te gustaría, y a tu amigo Antúnez, ¿verdad?

Antúnez tenía razón en pedir tu cabeza,

tenían que haberte sustituido hace tiempo,

quizá así el inspector Alarcón seguiría vivo.

He oído que era buen tío.

El inspector Alarcón tenía una categoría humana

que tú ni siquiera podrás comprender nunca.

Hay que tener poca vergüenza

para pronunciar su nombre en una discusión de bar.

Señor comisario, aquí respetábamos y queríamos mucho a Fede.

¿Usted va a tomar algo más?

-No, por hoy ya tengo suficiente.

Disculpa, María, me ha hecho perder los nervios.

No se disculpe, comisario, tendría que haberle dicho más.

Voy a traerle su tortilla.

Hola, hija. Hola, mamá.

Qué ganas tenía de llegar a casa.

Justo a tiempo porque he hecho cena mejicana.

Tenemos: nachos, tortillas, pico de gallo, guacamole... de todo.

¿Qué te parece?

Un despliegue, pero ¿no viene nadie más a cenar?

No. A lo mejor me he pasado un poco.

Creo que con esto le das de comer al ejército de Pancho Villa.

Cuéntame qué ocurre.

¿Por qué no te pones cómoda y te lo cuento cenando?

No, vamos a cenar y ya me pondré cómoda después.

Anda, que me estás preocupando. No es nada malo.

Ya, pero cuando te da por cocinar de manera desmedida,

me preocupa porque le estás dando vueltas a algo.

Es que me han ofrecido un "stage" de seis meses

en un restaurante de dos estrellas.

Pero eso es una noticia fantástica, enhorabuena.

Gracias.

Bueno, ¿y dónde? Adivínalo tú misma.

El restaurante se llama La Stazione di Verona.

Bueno, ¡pero qué maravilla!

Tu padre se va a volver loco cuando se entere.

Sí, seguro que sí.

¿Y por qué tú no estás encantada de la vida, qué pasa?

Pues porque no sé

si estoy dispuesta a dejar todo lo que tengo ahora aquí.

Te refieres a tu relación con Julio, ¿no?

Bueno, y a Paty, a ti y a la escuela.

Pero sí,

sobre todo es por Julio.

¿Y él que te ha dicho, lo sabe?

Sí, dice que me apoyará en lo que haga,

pero es una decisión que debo tomar yo.

Es la reacción de una persona que te quiere de verdad.

Precisamente por eso.

Lo nuestro va en serio y no quiero echarlo a perder

por unas prácticas por muy buenas que sean.

Si lo vuestro va en serio y os queréis de verdad,

podréis superar una separación de seis meses, hija.

Aparte, que no te vas a Marte, yo qué sé.

Vas a estar en Verona,

os podréis ver con relativa frecuencia

y podéis hacer videoconferencia como papá y yo.

Pero papá y tú lleváis casados mil años.

No, mil años no, 25.

Bueno, pero Julio y yo acabamos de empezar

no quiero cortarlo todo de raíz.

No sé qué hacer.

A ver, es una decisión importante,

pero la tienes que tomar tú, y tienes que pensarlo bien.

Acuérdate de lo que pasó

cuando rechazaste el "stage" de Lisboa.

Ahí lo tenía claro, no podía irme estando papá tan mal.

Y aun así te arrepentiste.

Tener una oferta así a su edad,

en una ciudad como Verona es algo que no se puede rechazar.

-Pero yo no quiero que se vaya.

-Espera, espera...

No le habrás dicho eso, ¿verdad? -No, no quiero condicionarla

y que por mi culpa pierda una oportunidad como esa.

-Verás, hijo,

yo no es que sea buen consejero sentimental, pero...

-Pero más experiencia que yo sí que tienes.

¿Crees que debería ser sincero y decírselo?

-Creo que tienes que apoyarla en todo.

Si quieres a esa mujer, si la amas de verdad,

tienes que ser generoso con ella

y pensar siempre en lo que sea mejor para ella.

-Yo sé que es una gran oportunidad para Olga.

Pero es una mierda que haya llegado justo ahora.

-Bueno, si mantenéis una relación a distancia

y sale bien, lo vuestro será para toda la vida,

pero si no sale bien, eso se va a quedar ahí.

-Ya.

Yo no quiero perderla. -Pues entonces está claro:

ve corriendo, haz esa maleta y ponte delante de ella,

dale un beso de película y dile que te vas con ella a Verona.

Tienes una oportunidad maravillosa de vivir esta aventura

en una ciudad tan increíble como esa, no te lo pienses.

-Gracias, papá, era justo lo que necesitaba oír.

-Pues entonces será mejor que bajes a cenar,

ya está bien de consultorio sentimental por hoy.

-¿Tú no vienes?

-No, yo me tengo que quedar todavía un buen rato.

Estoy preparando un presupuesto

para un antiguo cliente a ver si consigo repescarlo.

-¿Cómo vas con todo ese tema?

-Lo voy llevando, no está siendo nada fácil.

La mayoría de nuestros viejos clientes

ya no quieren trabajar con nosotros, dicen que no confían en mí.

Pero si consigo repescar tres o cuatro más

creo que conseguiremos que la empresa se sostenga por sí misma.

-¿Debería preocuparme? -No, tranquilo,

lo tengo todo controlado.

-Está bien, luego te veo. -Venga, hasta ahora.

Anxo, sí, soy yo.

Tengo novedades, tengo que verte urgentemente.

Comisario, ¿le voy poniendo un café? No, por favor,

bastante alterado estoy ya.

¿Por el prenda ese de antes? ¿Le puedo preguntar de qué lo conoce?

Trabajamos juntos hace años.

No me diga que es policía.

Por eso me ha dicho que estaba del lado de los buenos,

pero yo no me lo he creído, le veo una cosa que no me...

Eso es porque tienes buen ojo para calar a la gente.

Lo echaron del cuerpo por hacer chanchullos.

Eso ya me pega más.

¿Te ha dicho algo desagradable o qué?

No, me ha hecho preguntas morbosas sobre el estrangulador,

pero yo le he tirado balones fuera. Has hecho muy bien.

No sé qué estará haciendo en el barrio,

pero espero que haya terminado.

Yo voy a ir terminando también, me meto a recoger.

¡Merche! -Hola, María.

Dime que te queda tarta.

-Claro que me queda, un par de trozos.

-Pues yo quiero uno. ¿Me puedes dar a mí el otro?

Ahora mismo.

Me encanta la tarta que hace María.

Yo prefiero la tortilla francesa. Sé que suena un poco ridículo,

pero es lo que mejor me sienta para cenar.

Llevo tanto tiempo viniendo que me ha cogido el punto María.

Pues ya tiene mérito,

no es fácil cogerte el punto, Emilio.

¿Has terminado ya de trabajar? (MERCHE ASIENTE)

Sí, ha sido un día intenso,

no ha parado de entrar gente, llamadas...

Y encima intranet colgada a media tarde.

No me lo recuerdes,

he tenido que pedir asistencia técnica.

Dicen que esta noche reiniciarán el sistema.

Fede hubiera arreglado esto en cinco minutos.

No te lo quitas de la cabeza, ¿verdad?

No, me siento responsable.

¿Por qué no acudió a mí o a Miralles

en lugar de ir solo a por el estrangulador?

Porque entró en su ordenador y en su móvil de forma irregular.

Sabía que a partir de ahí no podía seguir el cauce legal.

Os estaba protegiendo.

¿Y no tendría que ser al revés?

Se supone que soy yo quien tendría que proteger

a los hombres que están a mi cargo. Y lo haces.

Todos en la comisaría sabemos que te preocupas por nosotros.

Cuando llegué y tenía tantas reticencias hacia ti,

fue Espe la que me lo dijo.

Nadie duda de tu implicación, Emilio,

Siempre apareces en el momento oportuno

con las palabras justas para animarme, ¿verdad?

¿Has tenido noticias de Jefatura?

Sé que te han llamado,

pero te has ido antes de preguntarte.

Sí, me han confirmado que sigo en mi puesto,

al menos de momento.

Se ve que la detención del estrangulador

les ha hecho cambiar de opinión. Qué gran noticia.

Es justo.

Pedralbes tendrá que buscarse otro gallinero.

Si no tiene a su cuñado Antúnez para ayudarle.

Aquí tenéis, chicos, la tarta. Gracias.

Gracias, María.

-Me llevo el cubierto. Gracias.

¿Y por qué no estás contento?

Estoy muy cansado, Mercedes. Todo lo que ha ocurrido...

A veces me pregunto si no hay otro mejor para mi puesto.

No.

Ojalá lo tuviera tan claro como tú.

Pues métetelo en la cabeza,

todos queremos que sigas siendo nuestro comisario

porque eres el mejor.

Gracias, Mercedes.

(Puerta)

Pasa.

-Sí que tardaste poco en llamarme.

No te habrás vuelto a echar atrás.

-Fernando Quintero siempre cumple con su palabra,

veremos si los Nogueira hacéis lo mismo.

Mañana por la tarde tiene que estar aquí vuestra mercancía,

por la noche saldrán mis camiones para Europa del Este.

-¿Ahora me vienes con estas prisas después de todo lo que mareaste?

-Creí que querías hacerlo rápido. -Sí, pero no tanto.

Las prisas no son buenas, Nandiño, hacen que te equivoques.

-O evitan esas equivocaciones.

He estado hablando con mis contactos al otro lado de la frontera,

y todos coinciden en lo mismo:

dentro de unos días se incrementarán los controles

en la Provenza francesa,

así que será mejor que adelantemos el envío.

-Pues cambia la ruta. -Negativo.

Si quieres hacer eso, búscate a otro.

Yo tengo los contactos y la cobertura para hacer esa ruta, no otra.

Me costó muchos años, esfuerzo y trabajo

construir toda esa infraestructura.

Si quieres enviar tu mercancía con mis camiones,

tendrán que salir mañana por la noche.

-Por eso, Nandiño, por eso te escogí como socio,

porque sé que eres muy concienzudo y muy cuidadoso.

Mi tío no exageraba contigo.

-¿Seguimos adelante? -Pues claro que seguimos adelante,

¿cómo no vamos a seguir?

Mañana tendrás la mercancía para hacer el envío.

Y ahora me tendrás que poner algo de beber.

-Claro, sin problemas. ¿Qué te apetece?

¿Whisky, ron, ginebra? Lo que quieras.

-Ya sabes lo que me apetece, pero tenías que tirarlo a la basura.

Ponme lo que quieras.

Vamos a brindar.

Por el regreso del gran Fernando Quintero.

¿Ha vuelto a saber algo del detective privado que contrató?

No, ¿por qué?

Lo he visto por el barrio

y me acordé de que la última vez que lo vi

le estaba resolviendo un asunto privado.

Sí, me dio la información que necesitaba

y no he vuelto a tener relación con él.

-¿Qué pasa con Bremón? -Sabe que usted y yo tenemos tratos,

y me repite que usted no es de fiar.

-Cuando llegue tu mercancía entrarán en el muelle 2, es seguro.

Allí la trasladaremos a mis camiones.

Cuando todo esté bien camuflado saldrán para Francia,

y de allí para Europa del Este.

(Puerta)

Julio, no te esperaba.

Fernando Quintero ha vuelto a las andadas, ¿no?

Habrá que abrirle una investigación, como tú dices.

Espérate y escúchame que ahora viene lo mejor.

-¿En qué negocios andas metido con mi padre?

-Eso son cosas de mayores, chaval, no te incumben.

-Sí, claro que me incumben.

¿Por qué no te vas a Galicia y le dejas en paz?

Él ya no se dedica a la droga, imbécil.

-A mí no me habla así ni Dios.

-Hazme caso y vete a Verona, lo demás no tiene que importarte.

Ni siquiera yo.

Mentalízate de que hasta el más sanguinario de los criminales

merece ser tratado según las normas.

Te lo digo para que sepas que no me temblaría el pulso

si tuviera que relegarte a un puesto

donde no tuvieras que lidiar con nadie.

Hasta ahora no me había planteado tener un DJ profesional,

es un lujo un poco caro.

-No te preocupes por la pasta, eso se puede hablar.

Pero te saldrá más barato de lo que crees,

y a cambio te haré ganar mucha más pasta.

Ahora lo importante es que escuches mi música.

-Pues vamos a escucharla.

¿No sabes qué ha pasado en la calle Valdeiglesia?

¿La que está detrás del pub? Sí.

Pregúntale a tu novia si ha oído o ha visto algo.

Es muy observadora.

No sé si es el mejor momento para hablar con Sara.

¿Pasa algo?

Tu hermano dice que no puede quitarse a Silvia de la cabeza.

-De verdad que Álvaro es masoca.

-Yo no puedo dejar esto así. -¿Y qué vas a hacer?

-Arreglar esto cuanto antes.

-He tomado una decisión y no me echaré atrás.

-Lo dices porque estás desanimada, déjamelo a mí.

Ya verás, yo hablaré... -¡Te he dicho que no!

Sé apañarme sola.

-Oye, yo he venido con buena intención.

Solo quiero ayudar. -Pero no hay nada en qué ayudar.

-Me decepcionas, Sara.

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Servir y proteger - Capítulo 496

23 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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