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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 495 - ver ahora
Transcripción completa

Sí, soy yo.

Sí, claro que sé quién eres.

Anxo Nogueira,

un empresario gallego que se dedica a unos negocios...

un poco turbios.

-¿Quieres decir que es un narco? (QUINTERO ASIENTE)

-Dice que quiere reunirse conmigo.

Yo ya tengo todo lo que quiero en la vida,

por eso no quiero hacer negocios contigo,

por eso estoy fuera de este negocio, y te lo vuelvo a repetir,

búscate a otro.

-¡Eh, suéltala!

-¡Por favor! -¡Ah!

-Saludos de Anxo Nogueira.

-¡Lo tendría que haber visto venir, joder!

¡Tanto regalito y tanta visita de las narices!

-Todavía hay más, papá. -¿Qué?

-Olga se empeñó en denunciar y fuimos a comisaría.

-¿De verdad no estás sufriendo ninguna amenaza

o algún tipo que te quiera extorsionar, nada?

-Que yo sepa no.

-Eso espero, amigo.

-¡Ah...!

-Claudia. ¿Qué pasa?

Me debí de cruzar con su asesino.

Es verdad, tú ibas a ese centro comercial.

Ese estrangulador tenía miedo de que Ibarra lo reconociese.

Solo tendría sentido

si el estrangulador fuera uno de los participantes

en la rueda de reconocimiento.

¿Qué sucedió la noche en que asesinaron a Mónica Llorens?

Yo eso no lo sé,

pero es verdad que Pablo no estuvo conmigo.

-"Siempre he sospechado de Pablo,

y por desgracia, estaba en lo cierto.

Si ves este vídeo es que...

algo malo me ha pasado.

Siempre te llevaré en mi corazón".

Aquí hay fotos de las mujeres asesinadas.

(LEE) "Gracias, Señor, por enviarme una mujer como Espe.

Ella me dará muchos hijos para formar una familia".

¡Espe está en peligro!

Su nombre está en este diario no es buena señal.

¿Le dijo el nombre del pueblo o la zona de la casa?

En un pueblo a las afueras de Segovia.

Busca propiedades a nombre de la madre.

(LLORA) Yo te quería, pero eres como las demás,

como mis madres, igual que mis madres.

¡Alto, policía, suéltala ahora mismo!

¡Ay!

Pablo Baeza, queda detenido por homicidio.

(Música emocionante)

Perdón, vuelvo en otro momento.

No, no, no, pasa.

El doctor ya ha terminado, ¿verdad?

¿Qué tal? Bien,

dadas las circunstancias, pero necesita descansar.

Entendido.

Intentaré no agotarla demasiado.

¿Cómo te sientes?

Como un trapo.

¿Te duele la garganta? (ESPE ASIENTE)

Es por la sonda que me han metido para el lavado gástrico.

Ha sido horrible, era como estar ahogándome otra vez.

Si quieres te tomo declaración en otro momento.

No, cuanto antes la hagamos mejor.

Antes pasará Pablo ante el juez.

Pero si estás cansada, me lo dices y paramos.

Él ya está detenido.

Todavía no sé cómo hicisteis para encontrarnos.

Fue gracias a Damián.

Se sentía tan culpable por darle una coartada a Pablo

la noche en que mató a Mónica que... ¿Por qué lo hizo?

Porque Pablo le engañó,

como nos engañó a todos.

Le dijo que estuvo con una prostituta,

y que si te enterabas, no volveríais a estar juntos.

Si no hubiera sido por esa coartada...

Lo sé, y Damián lo sabe.

No dejó de darle vueltas a la cabeza hasta que se acordó

de que Pablo le había contado que de niño

había vivido a las afueras de un pueblo de Segovia

con su madre adoptiva.

Él me dijo que...

ahí había empezado todo.

Espera.

Vamos por orden.

Necesito que me cuentes cómo ocurrió todo.

Pablo vino a casa

porque dijo que se había enterado de la muerte de Fede,

y que lo sentía mucho

y yo, tonta de mí, me dejé consolar.

¿Aún no habías recibido el vídeo

en el que Fede acusa a Pablo de ser el estrangulador?

¿Lo has visto?

Incluso después de muerto

se preocupaba por mí. ¿Cómo pude ser tan necia?

¿Por qué no escapaste en ese momento?

Porque no me quedó opción.

Pablo me descubrió

y me dejó inconsciente,

creo que usó cloroformo.

Sí, encontramos el pañuelo tirado en el salón.

Nos extrañó porque no es propio de él dejar pruebas.

Yo creo que ya le daba todo igual.

Lo único que tenía en la cabeza era secuestrarme,

era una loca huida hacia adelante.

¿Qué es lo siguiente que recuerdas?

Me desperté...

encadenada en aquel sótano,

no sabía...

dónde estaba ni cómo había llegado hasta allí,

pero él me lo contó todo.

¿Te contó qué pretendía secuestrándote?

Quería que me volviera a enamorar de él.

Decía que...

que yo sería la madre de sus hijos.

Incluso me enseñó una cuna vieja que había por allí,

decía que allí dormirían nuestros hijos

y yo le dije que no, que eso no iba a ocurrir nunca jamás.

¿Te obligó a mantener relaciones con él?

No,

pero era lo que pretendía.

Por eso me drogó, quería convertirme

en la mujer sumisa que debía ser.

Decía que...

lo haríamos todas las veces que fuera necesario

hasta que yo me quedara embarazada.

Me vinieron a la cabeza todas esas historias

de mujeres encerradas durante años con su prole.

Debiste pasar mucho miedo.

Y rabia, sobre todo rabia.

Por eso no me callé y le dije todo lo que pensaba de él.

Por eso intentó estrangularte al final.

Por primera vez conseguí sacarlo de quicio.

No debiste provocarle.

Por suerte llegamos a tiempo,

un poco más tarde y... Estaría muerta.

Igual hubiera sido lo mejor.

No digas eso.

Vas a superarlo, ¿me oyes?

Te lo prometo.

¿Cómo voy a superar

que Fede esté muerto por mi culpa?

Pablo tiene la culpa,

él asesinó a Fede.

Tú no tienes culpa de nada. Sí que la tengo.

Pablo mató a Fede porque...

porque se interpuso entre nosotros.

Si no me hubiera enamorado de un asesino,

Fede estaría vivo.

No tiene por qué felicitarme, solo hacemos nuestro trabajo.

De acuerdo, lo haré. Gracias.

Jefatura, que te felicite por la detención de Pablo Baeza.

¿Y se van a ocupar ellos del comunicado a los medios?

Permiso, vengo del hospital.

¿Cómo está Espe? ¿Ha podido declarar?

Aquí traigo su transcripción completa.

Lo más importante es que Pablo ha reconocido sus crímenes.

¿Qué tal está ella? ¿Qué han dicho los médicos?

Físicamente está bien, pasará un día o dos en observación.

Por dentro está destrozada. No es para menos,

ha atravesado una situación absolutamente dramática.

Este miserable pretendía tenerla encerrada de por vida,

drogada para violarla cuando quisiera.

¿Eso se lo dijo él?

Quería formar una familia feliz,

y criar a sus hijos en ese sótano.

Hay una cosa que no me cuadra:

si pretendía tenerla secuestrarla de por vida,

¿por qué decidió estrangularla? Porque Espe se reveló,

le dijo a la cara todo lo que pensaba,

y Pablo se dio cuenta de que jamás convertiría a Espe

en la mujer sumisa que él quería.

Menos mal que nos mandaste corriendo para Segovia.

No pudimos salvar a las otras cuatro mujeres,

pero Espe está viva gracias a esa decisión.

Y a vosotras dos, que llevasteis a cabo el rescate.

En Jefatura me han dicho que te felicite de su parte.

Gracias, pero todavía queda mucho trabajo que hacer.

Ahora hay que apretarle en el interrogatorio.

Sí, pero eso no lo vas a hacer tú.

¿Perdona?

Estás muy afectada, Silvia,

no creo que puedas ponerte frente a Pablo Baeza.

No puedes hacerme esto.

Soy la persona que más horas a estado en este caso,

estoy con él desde el principio, ¿y ahora me apartas?

Orestes, cuida tus formas, por favor.

Lo siento.

Estoy cabreada, vale,

pero podré controlarme. Lo dudo.

Espe es tu amiga y compañera de piso, lo mismo que era Fede,

estás demasiado implicada personalmente.

Precisamente por eso

quiero poder decirle a la cara que Espe está bien.

No te voy a permitir que estés en el interrogatorio.

Nos enfrentamos a un hombre muy inteligente y muy manipulador,

lo más probable es que intente provocarte.

En un interrogatorio hay que mantener la cabeza fría.

Quiero evitar cualquier accidente. ¿Incidente?

Sabes perfectamente que una declaración bajo coacción

no sirve absolutamente para nada.

¿Quién está hablando de coacción?

Claudia, me parece increíble que me quieras apartar de esto.

Vamos a calmarnos un poco, ¿de acuerdo?

Has hecho un gran trabajo, no quiero que lo estropees ahora.

Estoy completamente de acuerdo con la inspectora jefe,

estás muy alterada para estar presente en el interrogatorio.

¿Al menos puedo verlo desde la pecera?

Está bien.

Has hecho muy bien, Miralles.

Buenas tardes.

(LEE)"Pagarás por lo que has hecho, Miralles".

¿Me envió usted esta fotografía?

Me gustaría oírselo decir.

¿Ahora nos tratamos de usted?

Yo pensé que teníamos confianza, Claudia.

¿Es esta su letra?

Sí.

Pero eso ya lo sabe.

Y según usted,

¿qué he hecho yo para que tenga que pagar por ello?

¿No me lo va a decir?

Aproveche, hombre,

ahora que le escuchan.

Supongo que su abogado le habrá aconsejado colaborar.

Te pusiste en mi camino.

Eras un obstáculo para mi tarea.

¿Su tarea? Sí, mi tarea.

¿Con su tarea se refiere asesinar a Rita Blanco,

a Carolina Fuentes, a Susana Huertas, a Mónica Llorens,

a la tentativa de estrangulamiento de la inspectora Ibarra

y de la oficial Beltrán

y al asesinato del inspector Alarcón?

¿Sí, es eso?

Qué decepción.

Yo pensé que querría darme más detalles.

Hay que ver,

con lo prolijo y lo detallista que era usted en su diario.

Ah, que no se lo he dicho,

hemos encontrado su diario, sí.

Aquí está,

un diario

repleto de fotografías de sus víctimas,

para que no haya ninguna duda de lo que hizo.

Hago constar

que el detenido ha reconocido su caligrafía,

y a continuación

voy a leer unos fragmentos para que su abogado...

sepa de qué estamos hablando.

(LEE) "La maternidad es el bien más preciado que aguarda a una mujer,

y negarse a disfrutarlo es negar la vida".

(Puerta)

Espe, ¿se puede?

Claro, comisario.

¿Cómo te encuentras?

Ya sé que has pasado una auténtica pesadilla.

Silvia me ha puesto al tanto de todos los detalles.

He intentado ser lo más específica posible en mi declaración.

Solo quiero saber que ese monstruo

va a estar en la cárcel hasta que se muera.

Espe, con todas las pruebas que hay en su contra,

te aseguro que no tiene ninguna posibilidad

de quedarse libre, tranquila.

¿Ha confesado?

Aún no, pero Miralles ahora mismo está interrogándole,

y ya sabes lo dura que es. (ESPE ASIENTE)

De todas formas,

Pablo escribía un diario con todo tipo de detalles,

esta prueba equivale a una confesión.

Y yo...

convencida de que estaba con un hombre dulce,

comprensivo...

¿Cómo me he dejado engañar?

Espe,

va a pagar por todo lo que ha hecho, te doy mi palabra.

Habrá justicia para esas mujeres y también pera Fede.

Gracias, comisario.

Sé que todavía es pronto, pero...

lo mejor es que intentes pensar en ti misma.

Después de una pérdida así es muy complicado,

pero sé de lo que hablo, concéntrate en tu recuperación.

Lo intentaré,

pero no prometo nada.

Tómate el tiempo que necesites.

Cuando salgas del hospital vete a ver a tu familia,

o hazle una visita a Lola.

Me ha llamado antes. Muchas gracias por avisarla.

Sé que vosotras siempre os habéis apoyado mucho

la una en la otra.

Aunque últimamente

Fede había ocupado su lugar.

Quédate con los buenos recuerdos,

mira hacia delante, sé que todavía es pronto, pero...

lo conseguirás.

Yo no estoy tan segura.

Sin prisa, Espe.

Te vamos a esperar el tiempo que sea necesario,

lo importante es que cuando vuelvas estés recuperada del todo.

¿De acuerdo?

Compañera, ¿demasiadas visitas? Yo ya me iba.

Mucho ánimo.

Muchas gracias por la visita, comisario.

-Hasta luego, comisario.

-Compañera, no sabes cuánto me alegro de verte.

-Ese desgraciado no ha podido contigo,

y estamos todos muy orgullosos de ti.

Mira qué flores con muchísimo cariño

de parte de todos los compañeros de la comisaría.

Hasta Merinero se ha rascado los bolsillos.

-Dad las gracias a todos los compañeros.

-¿Cómo estás?

(ESPE LLORA)

(LEE) "El fracaso de no crear mi propia familia

no puede entorpecer mi misión en este mundo.

El mal sigue acechando ahí fuera en forma de mujeres

que se niegan a comprometerse con la vida".

Supongo que escribía esto como desahogo,

no debe ser fácil ocultarle a todo el mundo

un secreto como este, ¿no?

¿O tal vez esperaba usted que encontraran el diario

y le reconocieran sus méritos?

¿Ahora le interesa la opinión de un monstruo?

Ah...

sí, sí, es verdad, así le llamé en la rueda de prensa.

Ya sabía yo que le iba a molestar.

Pero leyendo esto, me ratifico en mi calificativo.

Esas mujeres eran los monstruos

y por eso merecían morir.

Tendrá que explicármelo mejor,

porque Rita Blanco, mi vecina, por ejemplo,

era una mujer extraordinaria, con una vida muy complicada.

Vivía una vida de mierda por no haber tenido hijos.

Hasta donde yo sé, sus problemas venían de la crisis y del paro.

Estaba arrepentida por no haber tenido hijos,

y decía que su matrimonio hubiera sido diferente.

Y si ella misma estaba arrepentida, ¿por qué matarla?

Para hacer llegar mi mensaje a las otras,

ella me mostró el camino.

A Carolina Fuentes la asesinó usted por haber abortado.

¿Quién le proporcionó este detalle tan íntimo?

Su exnovio.

Él y yo coincidimos una noche en un bar.

Lo había dejado con ella,

estaba borracho

y hablaba por teléfono.

Lo oí por casualidad.

Fue mucho más fácil en el caso de la actriz, Mónica.

Ella se jactaba de no tener instinto,

imagínese una mujer que la hubiera escuchado

y la hubiera tomado a ella como ejemplo.

A la inspectora Ibarra la conocía usted personalmente,

eso tampoco le frenó. Sí.

Sí, claro que la conocía.

Yo pensé que sería mucho más fácil,

de hecho, la llevé yo mismo al matadero.

Ella me hirió,

y por eso las cosas empezaron a torcerse.

Una pena.

Ojalá la hubiera rematado cuando tenía tiempo.

¿Y qué hay de Susana Huertas? Susana Huertas,

esa imbécil me lo puso tan fácil...

Ella quería ligar conmigo,

decía que teníamos una conexión tan especial...

Hasta que me contó que había regalado a su hijo, a su bebé.

Lo dio en adopción. ¿Qué clase de mujer sin corazón

es capaz de dar a un hijo en adopción

cuando ha estado nueve meses en su interior?

Su propia madre, por ejemplo.

No vuelva a hablar de ella. ¿Por qué?

Porque es una mala mujer,

y las mujeres como ella

merecen su castigo.

¿Y cree usted que obligar a una mujer que no quiere ser madre

a criar un hijo es la solución? Yo no la obligué a adoptarme.

Ah,

¿ahora estamos hablando de su madre adoptiva?

Bien.

Según recoge la declaración de la oficial Esperanza Beltrán,

usted le contó que tras enviudar

su madre adoptiva se dio a la bebida,

dejándolo a usted en una situación de desamparo, ¿no es así?

¿No quiere hablar de eso?

¿Qué pasa, es demasiado doloroso?

¿Y qué es demasiado doloroso,

lo de su madre o lo de Esperanza Beltrán?

En su diario habla usted de Esperanza Beltrán

y se refiere a ella como "Espe", dice quererla.

Dice textualmente: "La amo con toda mi alma".

Le ofrecí todo lo que tenía, íbamos a tener muchos hijos.

Por las malas. No me dejó más remedio, me despreció

y destruyó mis sueños de tener una familia.

Solo por eso se merece una medalla, hijo de perra.

Entonces fue cuando usted decidió matarla,

porque no quería tener hijos con usted.

Ay, Claudia, Claudia, Claudia...

¿Sabes? Cuando Esperanza y yo estábamos juntos,

estaba decidido a dejarlo para siempre.

El estrangulador de Distrito Sur hubiera desaparecido.

Pero no, ella me dejó

y el ansia volvió,

y entonces maté a Mónica.

Y ahí

Fede empezó a sospechar de mí.

Piense una cosa,

la muerte de Mónica y de Fede

es solo y exclusivamente culpa de Esperanza Beltrán.

Ella es la responsable...

¡Cómo te atreves a culpar a Espe de tus crímenes!

Fuera de aquí, Orestes. Porque es cierto.

Lo único cierto es que eres un psicópata de mierda

y un misógino.

Mi cliente no tiene que soportar esto.

Está bien. Condúcelo al calabozo, por favor.

Silvia, dile a Espe que no la voy a olvidar nunca.

No importa los años que pase en la cárcel,

cuando salga iré a buscarla.

¡Fuera de mi vista!

Pediré que conste en acta.

-¡Voy a ir a buscarla!

-¿Qué, cómo vas?

He tenido días mejores.

Me han dicho que le diste un puño al estrangulador.

Las noticias vuelan.

-Qué "heavy", ¿no?

No debí hacerlo, Toni.

Dijo que iría a por Espe cuando saliera de la cárcel,

que da igual lo años que pasen.

Pues te caerá un puro, pero yo hubiera hecho lo mismo.

Y eso porque eres tan inexperto como la inspectora Orestes.

Perdóneme, inspectora,

simplemente digo que me parece comprensible.

Ya.

Disculpa, Toni, ¿te importaría dejarnos a solas?

Claro.

Cierra la puerta, por favor.

Deberías estar arrepentida

y no alardeando delante de un novato.

Solo me ha preguntado por qué lo hice.

Mira qué bien,

yo también lo quiero saber, ¿por qué?

Amenazó a Espe, tú misma lo oíste.

¡Se lo estaba buscando!

¿Crees que un policía puede pegar a un detenido esposado

porque se lo estaba buscando? Por favor.

Te ha provocado y has entrado al trapo, que es exactamente

lo que yo te dije que podría pasar.

¿Y si te denuncia? El abogado estaba presente.

Te pueden expedientar. ¿En serio me van a expedientar

por pegar a un miserable que mató a cinco personas

incluido un compañero?

Por muy injusto que te parezca,

a veces la ley y la justicia no son lo mismo.

El puñetazo era de justicia.

¿No ves que estás tirando piedras sobre tu tejado?

Has hecho una investigación impecable, ¡impecable!

En Jefatura me cuestionaron

por poner en algo tan gordo a una inspectora tan joven.

¿Sí? Sí, yo me fie de tu intuición

y no me equivoqué, eres buena en esto.

Pero lo has echado todo a perder. ¿Por qué? ¿Por un calentón?

No sabes lo decepcionada que estoy. Lo siento, ¿vale?

Tenías razón.

¡Mierda, no debí entrar ahí dentro!

Es que Espe y Fede me acogieron como si fuesen mi familia,

y ese miserable...

Te lo dije en Segovia antes de entrar a por Espe,

tienes que mantener el autocontrol

aún en las circunstancia más difíciles, ¿me oyes?

Somos policías, Silvia, ¡policías! También somos personas.

¿Vas a informar a Régimen Disciplinario?

No, no lo voy a hacer,

pero constará en acta.

El abogado estaba presente,

no te puedo asegurar que el hecho no tenga consecuencias.

Aceptaré lo que sea. Muy bien.

Ve a descansar Queda mucho papeleo por hacer.

Lo hará otra persona.

Llevas 48 horas sin dormir, estás sobrepasada,

tienes que descansar. Es una orden.

He tenido un día terrible.

Hasta luego.

¡Perdone!

¡Paco!

¿Se acuerda de mí? Estuvimos hablando hace poco.

Sí, claro,

es una de las policías que paró a mi hijo

porque no llevaba casco. Sí, la seguridad es importante,

ya lo sabe.

¿Le puedo preguntar qué le ha pasado en el brazo?

Sí, me lo he roto trabajando en el desguace.

¿Los golpes de la cara se los ha hecho en el desguace?

A mí me parecen puñetazos.

Muchas preguntas son esas, ¿no?

Me he enterado de que su hijo estuvo hospitalizado.

Me pregunto si son habituales los accidentes en el desguace

o son torpes por naturaleza.

Mi hijo se rompió la pierna en una caída,

no tiene misterio la cosa.

Pobrecito, tardará en montar en bici. ¿Qué tal lo lleva?

Ni lo sé ni me importa, me da igual lo que haga.

¿Por?

Ese desagradecido ya no vive conmigo,

se ha ido a vivir con sus tíos.

Si quiere saber algo, pregúnteselo a él.

Y déjeme en paz, yo no tengo porque darle explicaciones.

-"Cuando quieres mucho a quien te maltrata,

no es fácil denunciarlo.

Y a veces la policía no es la mejor opción.

¿Qué estás tratando de decir con eso?

Nada. Gracias de todas formas.

Álvaro...

No hagas ninguna tontería, por favor".

Eh, ya me he enterado de que habéis detenido al asesino.

Enhorabuena. Estarás contenta, ¿no?

Vengo por Dani, tu amigo del desguace.

Le ha pasado algo?

No que yo sepa.

Me he cruzado con su padre

y tiene la cara echa un cromo y el brazo en cabestrillo.

¿Te ha dicho cómo se lo ha hecho?

Me ha dado una excusa inverosímil.

Hay algo que me ha parecido verdad,

¿sabes si Dani está viviendo con sus tíos?

Sí, está viviendo en Getafe,

yo lo convencí para que se fuera de casa.

Silvia, es mejor así.

Y su padre le ha dejado ir así, por las buenas.

Supongo que habrán discutido,

pero Dani se habrá salido con la suya.

Me extraña, porque la última vez, cuando Dani fue a tu casa,

el padre no paró hasta que el chaval volvió con él.

Supongo que habrá cambiado de idea.

Yo creo que alguien le ha hecho cambiar de idea.

La misma persona que le ha dado una paliza.

¿Cómo que una paliza?

¿Eso te ha dicho?

No, pero he visto suficientes palizas

para saber que no se lo ha hecho en un desguace.

¿Fuiste tú? Pero ¿qué dices?

Sé que te importa ese chaval y estabas muy enfadado con el padre.

Así que te lo voy a volver a preguntar, Álvaro:

¿le has dado una paliza para que deje en paz al chaval?

Sí, sí se la di.

Sé que no lo vas a entender, pero ¿sabes lo que te digo?

Que no me arrepiento,

porque ahora Dani está a salvo.

¿No había otra manera de hacer las cosas?

¿Cómo quieres que lo haga? Lo intenté y no sirvió de nada.

Ese tío lleva años pegándole palizas a su hijo.

Ya era hora de que recibiera de su propia medicina.

Me imagino que me tendrás que denunciar, ¿no?

Está bien,

me cambio y te acompaño a comisaría.

No tengo ningún problema en confesar lo que he hecho.

Nadie ha presentado una denuncia por agresión,

así que no te voy a detener.

Si ese hombre se lo piensa y te denuncia,

te tendré que llevar a calabozos. No, no, no, paso,

no quiero que te metas en un lío.

Tú eres policía y tienes que estar del lado de la ley.

La ley y la justicia no son siempre lo mismo.

Vaya...

No sé qué decir.

Cuídate.

Silvia, espera...

¿Por qué lo haces?

Porque yo una vez estuve en el lugar de Dani,

y me hubiera gustado que alguien me hubiera defendido.

(Teléfono)

(TOMÁS) ¡Álvaro!

¡Álvaro!

Acaban de llamar para una pre ITV, ¿les doy cita para mañana?

-Hombre, Damián, ¿qué te pongo?

-Un café con leche, por favor.

-¿No quieres un pincho de tortilla? -No me entra nada, gracias.

-Deberías comer algo, tienes muy mala cara.

-¿Qué cara quieres que tenga

tras enterarme de que llevo meses trabajando con un asesino?

-Ya, tiene que ser difícil.

-¿Sabes una cosa?

Era la persona en la que más confiaba en Madrid.

-Te ha engañado a ti y a todos, era la persona más amable del mundo.

El otro día vino a arreglarme el grifo y no quiso cobrarme.

A mí me cuesta creer que fuera él.

-Pues imagínate a mí.

-Supongo que es difícil saber lo que oculta alguien en su interior.

-Supongo.

¿Y ahora qué vas a hacer, vas a contratar a alguien o qué?

-No lo sé, María, se me hace muy cuesta arriba.

Hoy he abierto y al poco he echado la persiana.

Hasta mañana no abro.

-Es comprensible.

-Ojalá los vecinos sean tan comprensibles como tú,

porque si no, esto puede ser la quiebra.

-No digas eso, no tienes culpa

de que se te haya atravesado un psicópata.

-No lo sé, pero yo me siento un apestado,

voy por la calle y la gente cuchichea a mis espaldas.

-No exageres. -¿Que no exagere?

El otro día entró un chaval en la tienda increpándome,

diciéndome por qué no me había dado cuenta.

-Claro, a toro pasado hablar es muy fácil.

Tú no tienes culpa de nada,

ni siquiera sospechó su novia, que es policía.

¿Me aceptas un consejo o me lo rechazas

como la tortilla? -No, mujer, dime.

-Tú deja que pase el día de hoy

y mañana abre la ferretería con total normalidad.

Es la única manera de que la gente se dé cuenta

de que tú no tienes culpa de "na".

Hola, María, ¿qué tal?

Ponme una manzanilla, por favor.

Aprovecho para darte la enhorabuena por lo del estrangulador.

Gracias.

Ojalá lo hubiéramos atrapado antes. Bueno, mujer,

más vale tarde que nunca, ¿no?

¿Qué tal, Damián?

Pues ahí vamos,

no paro de dar vueltas a la cabeza pensando en que...

si siguió matando fue por mi culpa.

Espero que hayas entendido la importancia

de ocultarle datos a la policía

cuando está en medio de una investigación criminal.

Un error que voy a recordar toda mi vida.

En tu descargo te diré

que gracias a la información que nos diste

sobre la casa en la que pasó su infancia Pablo,

pudimos encontrarle y rescatar a Espe.

Si la llega a matar... No lo hizo.

¿Y ella cómo está?

Bueno, intentando asimilar lo sucedido.

Le va a costar superarlo.

Como a todos.

-Aquí tienes.

Muchas gracias, María.

(Timbre)

Álvaro. Hola. ¿Puedo pasar?

No tengo mucho tiempo, iba a salir para el hospital.

¿A estas horas, por qué?

Espe está ingresada y no quiero dejarla sola.

¿Qué le ha pasado?

¿Recuerdas que estuvo saliendo con Pablo?

No me digas que la ha atacado a ella también.

La ha tenido retenida un día completo.

Por suerte la hemos rescatado ilesa.

¿A qué has venido?

Antes, en el taller

me has dicho que habías estado en el lugar de Dani.

No es mi tema favorito, Álvaro. Silvia, por favor...

Si tú vas a guardar el secreto de lo que le hice a Paco

me gustaría entender por qué.

Eso ocurrió hace muchos años,

lo superé y ya está.

¿Seguro?

Me dio la sensación de que...

necesitabas hablarlo, por eso estoy aquí.

Tranquila, ya veo que no te apetece. Te dejo sola.

Álvaro, no es eso...

Es que no sé ni por dónde empezar.

¿Así que lo ha reconocido todo?

No tenía sentido que lo negara con la carga probatoria contra él.

Además, está orgulloso de sus actos.

Y sigue pensando

que su mensaje merece ser difundido.

¿Ha dicho algo de mí?

Claudia, por favor, dímelo, necesito saberlo.

No, no lo necesitas.

Pablo pasará esta noche a disposición judicial

y le espera una larga condena por delante,

y tú lo que verdaderamente necesitas

es concentrarte en tu recuperación.

¿Cómo puede estar enamorada de un monstruo así,

y ni siquiera sospecharlo?

No te culpes.

Él ha tenido una capacidad extraordinaria

para vivir esa doble vida,

y disimular ante su entorno y que nadie sospechara.

Fede,

Fede sí que sospechó.

Si lo hubiera escuchado en vez de enfadarme con él...

¿Por qué no le creí? Venga...

No te martirices con eso.

Ojalá las cosas hubieran sido de manera diferente,

pero ya no hay vuelta atrás.

Y estoy segura de que Fede querría verte feliz.

Fede me quería de verdad, ¿sabes?

Pero yo fui una vanidosa,

le acusé de inculpar a Pablo por celos,

y ahora está muerto.

Eh, eh...

Fede va a estar siempre contigo.

Siempre.

No lo voy a olvidar en la vida.

Y es que nadie, nadie, nadie...

va a poder ocupar su lugar.

Yo creo que vas a necesitar terapia

para recuperarte.

Pero lo vas a conseguir porque no estás sola,

tienes el apoyo de todos nosotros.

¿Cómo van a confiar en mí mis compañeros después de esto?

Pero ¿qué tontería es esa?

Pues como siempre.

¿Qué policía soy que tengo una asesino de mujeres

justo en frente de mis narices y...

no sé cómo detectarlo?

No voy a poder volver al frente de la UFAM.

Espe, todavía estás en shock.

No pienses en tu reincorporación, es pronto.

Date tiempo, todo llegará en su momento.

No creo que vuelva, Claudia.

Voy a dejar de ser policía.

Pues ¿sabes qué creo?

Que si Esperanza Beltrán deja el cuerpo,

sería un inmenso error.

¿Qué pasa con todas esas mujeres que necesitan tu ayuda?

Precisamente por eso,

¿cómo van a confiar en mí después de esto?

¿Qué clase de ejemplo les voy a dar?

El de una mujer que las entiende,

que sabe por lo que están pasando.

Espe, tú siempre has tenido muchísima empatía,

y después de esto vas a tener aún más.

Tú ahora entiendes

lo dificilísimo que es asimilar que te has enamorado de un monstruo.

No, no creo que pueda sobreponerme.

Claudia, no voy a poder.

No te quiero presionar.

Lo que tienes que hacer ahora es descansar,

recuperarte.

Silvia me ha dicho que va a venir a hacerte compañía por la noche.

Yo me voy a quedar hasta que llegue. No, no hace falta.

Sí hace falta.

Me hace falta a mí.

Yo también necesito que sepas que estoy aquí.

Ahora no soy tu jefa.

¿Quién te maltrataba?

¿Tu padre? No,

mi padre era la persona más maravillosa que he conocido.

Murió cuando tenía ocho años.

Recuerdo que me contaste

que dejasteis de celebrar los cumpleaños.

Me imagino que tu madre no lo llevó muy bien, ¿no?

Fue un desastre.

Empezó a encadenar novios,

no sé si por miedo a quedarse sola

o porque estaba furiosa con mi padre por dejarnos tiradas.

Yo qué sé.

El caso es que al final se enamoró de un tal Román,

y al poco de empezar a salir juntos se vino a vivir con nosotras.

¿Cuántos años tenías entonces? Trece.

Para entonces ya era un poco rebelde y muy respondona.

¿Qué? Nada, que me lo creo.

A mí me sentó fatal que metieran un extraño en casa,

y él estaba empeñado en que yo aceptase su autoridad.

¿Cómo te maltrató?

Al principio solo eran insultos,

a la mínima me llamaba tonta, estúpida...

Era una desgracia para mi madre.

Un día le contesté y me pegó una bofetada,

y fue la primera de muchas.

¿Y tu madre no decía nada?

Mi madre es celadora en un hospital,

y muchas veces le tocaba el turno de noche,

y Román aprovechaba para tomarla conmigo cuando estábamos solos.

Una noche volví de un concierto

y él se había quedado despierto esperándome,

y empezó a preguntarme dónde había estado, con quién...

Me negué a contestarle,

y me retorció el brazo hasta que me lo rompió.

¡Qué cabrón! ¿Qué dices?

¿Y tu madre no sospechaba nada?

Eso fue lo peor,

que un día no aguanté más y...

y reuní fuerzas para contárselo,

y no me creyó.

Empezó a gritar que me lo inventaba todo porque no soportaba a Román,

y lo que quería era arruinar su felicidad.

Aun así seguiste viviendo con ellos, ¿no?

Sí,

pero intentaba no pasar por casa,

tuve que poner un pestillo en mi dormitorio,

y aprendí a ser silenciosa,

invisible.

Lo gracioso es que cuando iba a cumplir 18 años

y había planeado largarme con mi abuela, va Román y se pira.

Se fue con otra mujer.

Mi madre se volvió loca.

Empezó a arrastrarse suplicándole que no la abandonara.

Después de eso no pude seguir respetándola.

Aun así te fuiste de casa, ¿no?

A casa de mi abuela por parte de padre.

Ojalá lo hubiera hecho antes.

Vaya historia, ¿no?

Uno intenta olvidarlo,

pero con todo lo que ha pasado estos días...

El día de hoy ha sido...

Y lo que has hecho por Dani,

eso me removió mucho por dentro. Silvia,

eres una tía muy fuerte,

pero no es bueno dejar estas cosas dentro.

Debería ir al hospital.

Venga, yo te acerco que tengo el coche abajo.

Genial.

Necesito verlo antes de que se lo lleven.

-De acuerdo. Tienes dos minutos, ¿vale?

-Inspectora Ibarra,

no esperaba su visita.

-Quería comprobar personalmente que eras tú.

Necesitaba verte entre rejas. -Pues ya lo has comprobado,

ahora vuelve a tu estúpido huerto.

-No puedo comprenderlo,

¿por qué todo esto? -Está todo escrito en mi diario,

ahí lo he dejado bien claro. -Quiero oírtelo decir.

Intentaste matarme, me estrangulaste hasta casi darme por muerta.

Pero yo no he hecho nada malo.

-Tampoco has hecho nada bueno. -Qué sabrás tú.

-Yo sé que eres una mujer fría y egoísta,

que no ha sido capaz de sacrificar ni un minuto por los demás.

-Mi trabajo está dedicado al cien por cien a los demás.

-Trabajo, trabajo, trabajo...

Tú te has negado a la maternidad, ¿por qué?

Por tu carrera, por tus éxitos profesionales,

eso es una nimiedad en comparación con el don de ser madre.

-¿Y solo por eso querías matarme? -Solo.

No sabes cuánto lamento haber fallado.

-Tenía que haberte matado con ese punzón.

-¿Ves? Eres una mujer fría y cruel.

Pero al final elegí bien mi objetivo,

una pena haber fallado en la ejecución.

-A mí no me conoces de nada, no tienes ni idea de quién soy.

-Sí, que lo sé, conozco un montón de mujeres como tú.

La prensa está llena de ejemplos, mujeres centradas en su trabajo,

obsesionadas con crecer y con ascender,

y con el triunfo, como esa actriz, ¿cómo se llamaba? Mónica...

-Mónica Llorens. -Esa.

-Se llamaba Mónica Llorens

y podía haber hecho grandes cosas en su vida.

-Sí, ¿y para qué?

Si ha renunciado a lo más grande que puede hacer una mujer.

Tener hijos y quererlos y criarlos

para dar algo bueno a este mundo.

-Estás enfermo.

Tú has destrozado cinco familias,

las madres de esas chicas, la madre de Fede,

todas llorarán su pérdida mientras vivan.

¿Por qué ellas se merecen ese castigo?

-Servirán a mi causa,

me ayudarán a que mi mensaje no se olvide.

-Tu mensaje... -Mi mensaje, sí.

Todas las mujeres

os debéis a la maternidad,

está en vuestra naturaleza,

y mi misión era recordároslo,

en este mundo tan deshumanizado. -Tú estás delirando.

Nadie va a escuchar a un loco como tú

que quiere reducir a las mujeres a la procreación

como si fueran ganado.

Nadie.

-¿Estás segura?

-Lo siento, es suficiente, tiene que marcharse.

-Ahora vete a contarle tus desvaríos a la juez,

le van a encantar.

-Una sociedad sin hijos es una sociedad que va a morir.

¡El tiempo me dará la razón!

-Acerca las manos.

-Hola, preciosa.

¿Qué tal estás?

-Fede...

estás aquí, pensé que no iba a volver a verte.

-No me llores, ya sabes que no me gustan las lágrimas.

-Es que necesitaba tanto hablar contigo...

Quiero que sepas que hemos detenido a Pablo,

y que ha confesado todo. Tú tenías razón, siempre la tuviste.

-Bueno, yo no he venido ahora a hablar de Pablo.

-Pensé que te interesaría saberlo.

-Yo he venido porque me tienes un poco preocupado.

¿Qué es eso que le has dicho a Miralles

que quieres dejar la policía?

-Es que no me siento con fuerzas para seguir.

-Pues tendrás que sacar fuerzas de donde sea.

Mira, Espe, hay muchas mujeres, mucha gente

que te necesita a ti, en tu puesto.

-No, necesitan una buena policía,

y yo he demostrado que no lo soy

porque si no, no estaría hablando con...

¿Qué se supone que eres?

-¿Qué voy a ser? Fede, tu Fede,

el de siempre, Fede, pero no me cambies de tema.

Mira, Espe, tú eres una policía brutal.

Ahora que no nos oye nadie, la mejor.

-Dejé que te matara, eso no es un fallo cualquiera.

No sé si voy a poder vivir con eso,

vivir sin ti.

-A ver, deja de culparte por mi muerte.

Fui yo, me metí en la boca del lobo,

yo fui a buscar a Pablo sin refuerzos...

Sabía que era arriesgado y al final el resultado no fue como yo pensaba.

-Ojalá no lo hubieras hecho.

-Bueno, no te me pongas renegona no me eches la bronca.

-Es que te necesito tanto, Fede...

Contigo a mi lado me sentía capaz de reírme de todo,

podía superar cualquier cosa, pero ¿ahora cómo lo voy a hacer?

-Apóyate en toda la gente que te quiere que es mucha.

Fíjate en toda la peña que ha venido a verte al hospital,

he venido hasta yo. (RÍE)

-Ya, pero nadie me entiende como tú.

-Ay...

Si no hubiésemos tenido miedo a dar el paso, ¿verdad?

-Hubiéramos sido una pareja increíble,

ahora me doy cuenta.

Pero es que te necesito, Fede,

te necesito porque tú me escuchabas mejor que nadie.

-Pues cuando tengas un problema

lo que tienes que hacer es cerrar los ojos fuerte, fuerte, fuerte,

y preguntarte: "¿Qué diría Fede ahora mismo?"

Y de repente: "Ah, lo sabes".

Y aquí estoy.

Trataré de darte siempre los mejores consejos posibles.

-¿Y si solo quiero decirte algo divertido, qué?

-Pues razón de más, yo estoy todo el día de coña.

Ay, Espe...

Yo voy a estar contigo siempre,

en las buenas y en las malas.

Tú y yo somos un superequipo.

-Sí que lo somos.

Espe, ¿estás bien?

¿Necesitas algo?

¿Quieres que avise a una enfermera?

Tranquila, estoy bien.

Es que me he despertado

y he mirado al sillón y...

y ya no estabas.

Lo siento, he ido un momento a por agua,

las galletitas de la máquina dan mucha sed.

¿Seguro que estás bien? Te noto mareada.

No, solo estaba soñando despierta.

¿Un buen sueño? Ya lo creo que sí.

De pronto, ya no lo veo todo tan negro.

Qué bien.

Y mañana te encontrarás mucho mejor,

pero para eso tienes que dormir.

No hace falta que te quedes toda la noche.

No pienso moverme.

Descansa.

Gracias, Fede.

-"You and I".

-"You and I".

Os comunico que el juez acaba de decretar

prisión provisional sin fianza para Pablo Baeza.

Está siendo trasladado a la prisión,

a su celda de la que espero tarde mucho en salir.

Igual deberían haberte dejado un día más en el hospital.

No, estoy bien.

Como veas.

Pablo no podrá hacerme nada, está en prisión.

No os preocupéis por los atracadores,

yo creo que los que os asaltaron el otro día van a caer pronto.

¿Quieres decir que Quintero ha vuelto a las andadas?

No sería tan estúpido,

pero puede tener alguna deuda pendiente.

Los narcos no olvidan así como así.

¿A ti te suena de algo el nombre de Anxo Nogueira?

Nos acaban de comunicar que anda por Distrito Sur,

por la posibilidad de... -Has pensado que a lo mejor

podría haber venido a hacerme una visita, ¿es eso?

-Sí, claro que podría ir, pero ¿hay algún problema?

Gracias. Hasta ahora.

-¿Tienes que ir a la escuela ahora?

-Sí, era el jefe de estudios, dice que quiere verme.

-Eso lo tienes que decidir tú,

es tu vida. -Ya, pero somos pareja, ¿no?

A ti también te afecta. -Pues claro que me afecta.

Yo estoy muy bien contigo. -Precisamente por eso,

ahora que estamos tan bien me vienen con esto.

-Tengo novedades sobre José Manuel López,

su posible hijo perdido vuelve a España.

-¿Cómo lo sabes?

-Tengo contactos en la policía marroquí.

El chaval estaba allí, es de los que se baja al moro

para sacarse unos euros. -Lo sé, lo sé.

-Mis contactos anotaron el número de pasaporte del chico

para avisarme en cuanto asomara, y por fin lo ha hecho.

-Te debo una.

Álvaro, no le des más vueltas a eso, ¿vale?

Ya te dije por qué no te había detenido

y es porque Paco no presentó denuncia.

Hola. Hola, Sara.

Mira, que paso, de verdad.

-Pero ¿por qué, Sara?

¿No quieres arreglarlo?

-No puedo, hoy lo he visto claro.

-¿El qué? -Que estás enamorado de Silvia.

-No te lo quitas de la cabeza, ¿no? No.

Todos en la comisaría sabemos que te preocupas por nosotros.

Nadie duda de tu implicación, Emilio.

Siempre apareces en el momento oportuno con las palabras justas

para animarme, ¿verdad?

Reconozco que no me vendría mal tener un colchón

para sacar adelante mi empresa.

Mis antiguos clientes ya no confían en mí,

y me va a costar un tiempo hacerme con clientes nuevos.

-Aquí empieza a oler al principio de una gran colaboración, ¿verdad?

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Servir y proteger - Capítulo 495

22 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Belen Esteban

    Osti que bodrio de serie ,,es infumable

    01 may 2019
  2. Encarnita González Aniorte

    Eso digo yo el que no quierá que se quede con las tertulias y otras cosas que ponen

    24 abr 2019
  3. manolito

    Lulu, si no te gusta la actuación, ¿por qué no te entretienes con otras series?

    24 abr 2019
  4. Lulu

    Que mal actuan por Dios parece que estuvieran leyendo

    23 abr 2019
  5. Silvia Escarcega

    Amé la escena de Fede visitando desde el más allá a Espe ¿¿

    23 abr 2019