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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 494 - ver ahora
Transcripción completa

Sí, soy yo.

Sí, claro que sé quién eres.

Anxo Nogueira,

un empresario gallego que se dedica a unos negocios un poco turbios.

-¿Quieres decir que es un narco?

(ASIENTE)

-Dice que quiere reunirse conmigo.

Ya tengo todo lo que quiero en la vida.

Por eso no quiero hacer negocios contigo.

Por eso estoy fuera de este negocio y te lo vuelvo a repetir:

búscate a otro.

-¡Eh! ¡Eh! ¡Suéltala!

(GRITAN)

-Saludos de Anxo Nogueira.

-Si vuelves a tocarle un solo pelo, ¡un solo pelo!, a mi hijo

o su novia,

te juro por Dios que te arranco la piel a tiras.

¿Te queda claro?

-Sé que cruzo la línea roja. Si tuviera una orden judicial,

no estaría hablando contigo.

Solo te he pedido la wifi de Ferreterías Damián.

¡Quieto!

-¿Cómo me localizaste?

-¡Claudia! ¿Qué pasa?

Me debí de cruzar con su asesino.

¡Es verdad! Tú ibas a ese centro comercial.

Sí, aparqué en el "parking".

¿Y si el estrangulador temía que Ibarra lo reconociese?

Solo tendría sentido

si fuera uno de los participantes en la rueda de reconocimiento.

¿Qué sucedió la noche en que asesinaron a Mónica Llorens?

Yo eso no lo sé.

Pero es verdad que Pablo no estuvo conmigo.

(VÍDEO) -"Espe,

he programado este vídeo para que llegue en 24 horas.

Siempre he sospechado de Pablo.

Por desgracia, estaba en lo cierto.

Si ves este vídeo es que...

algo malo me ha pasado.

Siempre te llevaré en mi corazón".

Hay fotos de las mujeres asesinadas.

(LEE) "Gracias, Señor, por enviarme a un mujer como Espe.

Me dará muchos hijos para formar una familia".

Espe está en peligro.

Si su nombre está en el diario no es bueno.

Tú no eres igual que ellas, ¿verdad?

-¿Igual que quién?

-Igual que mis madres.

-¿Tus madres?

Si hubiera dicho la verdad, esto se hubiera evitado.

¿Reconoce a la quinta víctima?

¡Dígame dónde podemos encontrar a Pablo!

Quizás no lamentemos una sexta.

Yo no quiero estar aquí.

No quiero seguir tu plan ni tener hijos contigo.

-Es cuestión de tiempo.

Al final volverás a quererme.

-Prefiero estar muerta antes de que me toques.

(Música emocionante)

(Música de tensión)

(Se abre una puerta)

-Buenos días, cariño.

¿Qué tal has dormido?

Venga, perezosa, levántate, que se te pegan las sábanas.

-¿Hasta cuándo seguirás con este juego?

-¿Qué juego?

Yo solo te he traído el desayuno.

-Tu desayuno me importa un mierda.

¿Cómo puedes hacer como si no pasara nada?

-¡Amor!

Tú no entiendes que debes desayunar.

Has de estar fuerte para cuando vengan nuestros hijos.

-No pienso tener hijos contigo,

y menos después de que matases a cuatro mujeres y a Fede.

-Cariño,

si tú quieres que nuestra relación funcione

debes...

debes ver solo lo que es positivo,

no lo negativo.

Lo importante es que estamos aquí.

Nadie vendrá a molestarnos.

-¿De qué relación hablas, si soy tu prisionera?

-Me gustaría que te sintieras bien, ¡esta es tu casa!

¡Pero te empeñas en ponerlo todo tan difícil!

Por favor, ¿por qué no pones algo de tu parte?

Es que soy yo el único que está haciendo algo por nosotros.

-Lo único que haces es matarme lentamente.

¿Por qué no acabas lo empezado?

-Ay, amor, de verdad...

¡No digas eso!

¡Si yo te quiero!

Y, si no, ¿por qué te iba a traer aquí, a nuestra casa?

¿Por qué te iba a traer tus cosas?

¡Para que te sientas a gusto!

¿Por qué te iba a preparar el desayuno?

¿Eh?

-Estás loco.

-Sí.

Estoy loco por ti.

Eso es algo que no acabas de entender:

cuánto te quiero.

Aquí te lo voy a poder demostrar.

Todos los días, sin que nadie se meta entre nosotros.

Solos tú y yo.

Sé que ayer tuviste un mal día, ¡lo sé!

No pasa nada, porque hoy... -Pienso lo mismo que ayer.

Que me das asco y que eres un asesino miserable.

-De verdad, lo estás poniendo todo tan difícil...

Menos mal que el amor todo lo puede.

Sé que algún día admitirás

que tú y yo estamos hechos el uno para el otro.

-Pero ¿cómo puedes hablar de amor después de matar a cinco personas?

-Pero yo también puedo amarte.

-Esa palabra se pudre en tu boca.

-¿Dónde está la Espe dulce y cariñosa del principio? ¿Eh?

Yo sé que está ahí,

en lo profundo de tu corazón.

Haré todo lo posible por hacerla salir.

-Ahí dentro solo hay asco y desprecio hacia ti.

-Yo sé que no lo dices en serio.

Cuando te pones así no me haces daño.

Yo estoy aquí para cumplir tus deseos.

(VOZ ROTA) -Pues entonces suéltame.

Suéltame, déjame salir.

-Qué pesada estás, de verdad.

¿Por qué no nos das una oportunidad?

¡Si lo único que quiero es enamorarte

y que volvamos a estar bien, como estábamos antes!

-Es imposible ahora que sé que eres un monstruo.

-No, no lo soy.

Y tú lo sabes, mi amor.

Yo tenía una misión y la he cumplido.

Ahora tú y yo tenemos otra.

Y vamos a ser felices

y a formar una familia.

-¡Estás enfermo!

-¿Sabes?

Yo siempre he querido tener por lo menos seis hijos.

A ver, si es una niña

creo que la vamos a llamar Alba.

Y, si es un niño...

como yo, Pablo.

-Mis compañeros me estarán buscando.

Y cuando me encuentren

todo habrá terminado para ti.

(GRITA A PLENO PULMÓN) -¡Socorro!

¡Auxilio!

¡Que alguien me ayude!

(RÍE)

Grita conmigo, cariño.

¡Socorro!

¡Auxilio! ¡Que alguien me ayude, por favor!

¡Me tiene secuestrada!

¿Ves, cariño?

No nos oye nadie.

Estamos muy lejos de la civilización.

Es mejor que...

que pienses en nuestro futuro.

Mira, vamos a hacer un diario, ¿te parece?

Lo vamos a escribir entre tú y yo.

En él vamos a poner, no sé...

(PIENSA) las evoluciones...

los sueños que tengamos... -¡Ni lo sueñes!

-Ya sabía yo que tú al principio no ibas a querer escribir, pero...

-Ni al principio ni al final.

-No pasa nada.

No te preocupes.

¿Ahora qué vamos a hacer?

Nos vamos a tirar una foto.

La vamos a poner ahí, en la portada,

para que nuestros hijos, cuando la vean, digan...

(MUY DESPACIO Y AMENAZANTE) Que sea la última vez

que haces esto.

No me obligues a hacer algo que no quiero.

¿Entiendes?

Yo creo que va a tardar esto.

Pero al final acabarás aprendiendo

a tratarme como debes.

No estamos casados,

pero soy tu marido.

Y me debes un respeto.

Piénsalo.

-¿Adónde vas?

¿Dónde vas?

¿Dónde vas?

No me dejes aquí.

(GRITA) ¿Dónde vas? ¡Vuelve!

¡Vuelve!

¡No me dejes aquí!

(LLORA) No me dejes aquí, no me dejes aquí.

(Música emocionante)

No sé por qué insistimos.

Llevamos horas mirando datos de Fede y Espe

y todavía no sé ni qué estamos buscando.

No sé. Una anotación, un recibo,

algo que haga referencia a donde Pablo se la haya llevado.

En los datos que Fede adjuntó en el correo a Espe

no han encontrado nada.

Razón de más para seguir buscando, ¿no?

Científica tampoco encontró nada en casa de Pablo.

¿Entonces qué propones? ¿Eh?

¿Que nos crucemos de brazos?

Siento estar tan negativa, no puedo evitarlo.

No te preocupes, lo entiendo perfectamente.

Si para mí es difícil distanciarme,

para ti, que has convivido con Fede y Espe,

tiene que serlo aún más.

Si hubiera apoyado a Fede desde que comenzó

a tener sospechas sobre Pablo,

Fede no estaría muerto ni Espe en manos de un asesino.

Escúchame, no te machaques con eso.

Fede no tuvo indicios contra Pablo hasta que rastreó de manera ilegal

sus cuentas y sus correos.

Y eso lo hizo por su cuenta.

Él solo.

Pero a veces es el instinto quien nos guía.

Fede siguió el suyo

y yo no supe apreciar eso.

Pero nos tiene que conducir a las pruebas,

y es lo que estamos buscando.

Nos la hicimos un día en que estábamos de bajón.

Fede se puso a contarnos chistes, ¡malísimos, Claudia!

Solo se reía él.

No paró hasta que nos reímos todos.

Si prefieres, sigo buscando sola. No te preocupes, lo entenderé.

Quizás está siendo demasiado duro para ti.

Lo único que sé es que...

gracias a Pablo nada volverá a ser lo mismo.

Bueno...

Vamos a hacer un esfuerzo y seguir, ¡hay que encontrarlo!

Si hubiera apoyado más a Fede,

me hubiera pedido que lo acompañara para seguir a Pablo.

y lo hubiéramos detenido los dos.

Y Fede estaría vivo.

Silvia, para ya. De verdad.

Este bucle no te devolverá a Fede ni va a ayudar a Espe.

Silvia, ¿prefieres que te aparte? No.

Tienes razón. Se me ha ido, perdona.

Pero aquí no vamos a encontrar nada.

Sí, creo que tienes razón.

Quizás los compañeros de la UIT encuentren algo más

en los ordenadores y teléfonos de la Cueva, como decía Fede,

de su despacho.

Quizás haya suerte con la colaboración ciudadana

y podamos dar con su paradero.

Sí...

(Teléfono)

Mira. Es de comisaría.

Dime.

¿Te ha dicho para qué?

Vale, no te preocupes. Sí, vamos para allá.

Ahora estamos ahí. ¿Qué sucede?

Tenemos que volver a comisaría. Damián quiere hablar con nosotras.

Igual nos ha estado ocultando algo y quiere contárnoslo.

Sea lo que sea, espero que nos dé una pista para encontrar a Espe.

Muy bien, Luis.

Lo estás haciendo muy bien.

Sabía que enviarte a Valencia

para el negocio del alcohol adulterado daría sus frutos.

-Pues estamos todavía empezando a despegar.

Aquí, en cambio, va viento en popa.

-Bueno, tenemos que resolver un par de temas.

Que algunos se están columpiando con los pagos

y habrá que dar un toque.

-¿Qué razones dan para no pagar?

-Los del Lobo Blanco que les han metido un paquete por ruido.

-Los del Sunshine dicen no sé qué de un pufo por Hacienda.

-Que se busquen la vida, no tenemos la culpa de sus cagadas.

¡Que apechuguen y paguen!

-Ahora toca visitarlos para apretarles las tuercas

y verás como pagan.

-No te precipites.

Llevan solo unos días de retraso.

Si andan mal de dinero

perderemos clientes y, encima, no habremos cobrado.

-Hay que averiguar si lo que han dicho es verdad

o son excusas para no pagar.

Ricky, ¿por qué no dices a un par de amigos

que se hagan pasar por clientes y vean qué tal va el tema?

-¿Qué quieres que hagan?

-Que vean la gente, lo que piden y nos haremos idea de la caja.

-¡Y si ven que nos están tangando, les quemamos el garito!

-¡No! Suave, suave, hijo, suave.

Primero una amenaza para meterles el miedo en el cuerpo.

Después, que tengan tiempo para pensar qué les conviene.

(Teléfono)

Es la madre de Mónica.

Hola, Amelia. ¿Cómo estás?

¿Qué noticia?

¿En serio?

Ah, no, no. No he visto nada, no.

Ahora lo miro y te llamo.

Pásame la "tablet".

-¿Qué pasa? -Que en los periódicos sale la foto

del estrangulador.

(Música dramática)

-¡El ferretero!

Este tipo se pasaba por el pub.

-¡No lo puedo creer!

Se ha paseado ante nosotros con cara de no haber roto un plato.

-Habló varias veces con Mónica.

La pobre pensaba que era un fan suyo.

Lo haría para que se confiase.

-Tenemos que localizarlo.

Quiero hacerle pagar por la muerte de Mónica.

-¿Cómo lo vamos a hacer?

¿Si la policía no lo ha encontrado lo haremos nosotros?

-¡Ahí va mi vieja! ¡Se ha cargado también a un madero!

Un tal Federico Alarcón.

¿No es el que vino preguntando por él?

-Pensábamos que era incapaz de matar a una mosca.

¡Hay que joderse!

-Voy a salir a preguntar a colegas, a ver si me entero de algo.

-No, no.

Luis tiene razón.

No lo vamos a encontrar.

Además, imagina que la policía se entera de que lo buscamos.

No quiero más problemas.

Tenemos que centrarnos en que nos paguen los de los pubs.

-¿Seguro?

-Sí.

Pero ojalá hubiera una manera de encontrarlo.

Si lo pilla la policía lo llevará a la cárcel y ya está.

Yo, en cambio,...

le pagaría con su misma moneda.

(Música de misterio)

Gracias, Castellano. Puede salir.

Dicen que quiere hablar con nosotras.

¿Tiene que ser aquí?

La cámara grabando, la mampara... Me siento incómodo.

Nos encantaría ir al bar,

pero mentir a la policía hace perder privilegios.

El caso está en manos del juez.

Es una declaración oficial, debemos grabarla.

Muy bien, vale.

Digamos qué nos tiene que contar.

He recordado algo que dijo Pablo.

Fue de pasada.

A lo mejor es una tontería, pero no puedo juzgarlo.

Diga lo que tenga que decir, puede ser importante.

Lo dijo como muy de pasada en una conversación que teníamos

sobre un fin de semana que quería ir de escapada a una casa rural.

Al ver la foto de la casa dijo que le recordaba a una donde vivió.

¿Le dijo el nombre del pueblo o de la zona?

En un pueblo a las afueras de Segovia.

Lo investigamos, no tiene propiedades a su nombre.

¿Nos está contando la verdad? Oiga...

no le mentiría en algo así.

Deseo que lo cojan tanto como ustedes.

Me engañó y por mi culpa siguió matando.

Está bien. Por favor, intente recordar algo

que le hubiera dicho y nos ayude a encontrar la casa.

No sé...

Bueno, que vivió allí con la madre.

Hay que buscar propiedades al nombre de ella.

¿Algún otro detalle? ¿La casa, los alrededores?

¿Cuándo vivió allí?

Era muy reservado con todo su pasado.

Ahora entiendo por qué.

Suficiente.

Remueve el registro.

Si no está a nombre de ella estará al de un pariente.

Hay que encontrarla.

Espero que haya servido de algo.

Y yo, porque no tenemos otro hilo del que tirar.

Tengo un imán para los criminales.

¿Por qué lo dice?

Por lo del otro día que entraron a robar en la ferretería.

Ya lo sabe. Sí.

Y también sé que no denunció.

No quería darles más trabajo. Al fin y al cabo fue solo un susto.

¿Puedo irme ya? Sí.

Pero tiene que estar localizable.

¿Estará en la ferretería?

No, en la ferretería no. Voy a cerrar durante unos días.

Solo se acercan curiosos a cuchichear,

incluso la prensa vino a preguntar.

No salga de Madrid sin avisar, por favor.

Tenemos que tenerlo localizado por si necesitamos volver a hablar.

¿Estás esperando a Olga?

-No. No, no.

Pero necesitaba un buen café para despejarme.

-Qué fuerte lo de Pablo, ¿no?

Sabrás que es el estrangulador, el que asesinó a Fede.

(SUSPIRA) Cuando me enteré me quedé helada.

-Olga todavía no se lo cree.

Lo había tratado bastante.

-Ya, hablé con ella anoche por teléfono.

Por cierto, me contó lo del atraco.

¡Ya lo que os faltaba!

¿Qué tal? ¿Cómo llevas el susto?

-Fue bastante desagradable, pero prefiero pasar página.

-Pues mira, sí.

Hay que pensar en positivo, por ejemplo,

tu padre, que ya está recuperado.

Y tiene hasta fuerza para meterse a político.

Y con Olga no te va mal.

-Pues yo diría que no.

-Entonces no ha sido tan mala idea volver a Madrid.

¿Qué vas a hacer? ¿Te quedas, vas a Miami?

-Si te digo la verdad, no tengo ni idea.

Prefiero vivir el presente.

No quiero pensar en lo que ha pasado ni en lo que puede pasar.

-Ojalá pudiera hacer eso.

Soy más de comerme el tarro todo el día.

-Reconozco que no fue fácil.

La terapia ayudó bastante.

A pesar de los problemas hay que intentar ser feliz.

Lo primero es estar bien con uno mismo.

-Pues hoy no tienes cara de estar bien contigo mismo.

-Digamos que han pasado cosas que son difíciles de digerir.

-Ya.

Tengo que seguir atendiendo mesas.

-Hola. -Hola.

-¡Julio! ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo te va?

-Bien, no me puedo quejar.

-Lástima lo del atraco en el centro comercial.

Me he enterado de que por fin habéis puesto la denuncia.

-Sí. Bueno, son cosas que pasan.

Chicos, me tengo que ir.

-Espera, ¿no te interesa saber si hay novedades sobre el caso?

-Sí, pero pensaba pasarme después a preguntar.

Ahora no, estaréis liados con lo del estrangulador.

¡Qué fuerte que fuera el ferretero!

-Ya ves, uno no se puede fiar de nadie.

Todo el mundo tiene sus secretos.

-Seguro que tú también los tienes, ¿verdad, Julio?

-No te creas.

Llevo una vida sencilla, sin misterio.

-Volviendo a lo de la denuncia,

la he repasado y hay cosas que no me encajan.

-Ah, ¿no?

-Para empezar, en ese barrio no suele haber atracos

y mucho menos a punta de navaja.

Por otro lado, la descripción de esos tipos

no coincide con la de chorizos.

-Pues no sé.

Debimos ser la excepción.

-Es que tengo la impresión de que iban a por ti.

Y que el motivo es tu padre.

-¿Otra vez la vas a tomar con él?

Creí que habíais hecho las paces.

-No te pongas nervioso, que no lo estoy acusando de nada.

Es solo una impresión. -Pues olvídalo, ¿vale?

Mi padre no tuvo nada que ver con el atraco.

Es una chorrada.

Si quieres encontrar a los ladrones, busca por otra parte.

-¡Suavecito!

-Oye, te has pasado un poco con el chaval, ¿no?

-Solo quería tantearlo.

Llámalo olfato, pero hay algo que no...

-¿Y cómo querías hacerlo?

¿Culpabilizando a la víctima?

Esa no es la forma de comprobar anda.

Y lo has engañado: en los centros comerciales

los robos son habituales.

-Estuvo muy nervioso, tú lo has visto.

Sobre todo con lo de su padre.

-Claro, como para no. En su lugar estaría más cabreada.

Ha estado bastante tranquilito.

¿Qué te pasa? ¿Quieres buscarle otra vez las pulgas a Quintero?

-¿Qué dices? Soy el primero que quiere verlo con vida normal.

Lo que pasa es que hay algo que no me encaja.

No pienso parar hasta descubrirlo.

-¿Quieres un café o una tila?

-Nada.

(Llaman a la puerta)

Tengo novedades sobre la búsqueda de Pablo Baeza y Espe.

Espero que sean buenas, porque el visionado de las cámaras

cercanas a la casa de Espe no sirve ni encontramos el coche de Baeza.

Damián ha recordado un dato que puede ser relevante.

¿Habéis vuelto a interrogarlo? Sí.

Esta vez por propia iniciativa.

Nos ha contado que en una ocasión Pablo le habló

de una casa en Segovia donde había vivido con su madre.

¿Qué habéis podido averiguar?

Silvia ha estado revisando el registro

y es verdad que los padres adoptivos de Pablo

fueron propietarios de una casa a las afueras de Segovia.

¿Está habitada?

No, en principio no hay nadie.

Parece que la heredó una tía de Pablo

que ingresó en un centro psiquiátrico,

en principio no hay nadie.

Parece un sitio idóneo para tener escondida a Espe.

Avisé a los compañeros de Segovia para que echen un vistazo.

No, quiero que Silvia y tú vayáis para allá.

Conocéis a Pablo y sabréis manejar la situación.

Llegado el momento espero que Espe se encuentre con caras conocidas.

Eso está muy bien,

pero me preocupa que si no están perdamos el tiempo.

No quiero andarme con medias tintas.

Tenemos que seguir todas las pistas y es la más sólida que tenemos.

Ahora voy a solicitar una orden de registro.

¿Crees que nos la darán sin la certeza de que hay alguien?

De eso me encargo yo.

Llamaré a la comisaría provincial de Segovia para decir que vais

y os dejen dirigir el operativo.

Ya, de acuerdo.

Si Pablo tiene retenida allí a Espe hay que andar con mucha cautela.

Sí, por favor. No hay que hacerle perder los nervios.

No sabemos en qué condiciones tendrá a Espe.

Ni siquiera sabemos si...

Bueno, no nos pongamos en lo peor.

Por lo que sabemos de Pablo, está obsesionado con Espe.

Aunque no nos guste, es probable que eso la mantenga con vida.

Hasta que se le crucen los cables.

En estos momentos es completamente imprevisible

y si se ve acorralado es peor.

De acuerdo, voy a avisar a Silvia

y de camino, si te enteras de algo, nos llamas, ¿de acuerdo?

¿Cómo ves a Silvia?

Es muy amiga de Espe y también lo era de Fede.

¿Está capacitada para ir para allá o mejor mando a Elías o Nacha?

No, creo que estará a la altura, como siempre.

De hecho, si hemos averiguado lo de la casa es por ella

y es una magnífica investigadora.

En ese caso, no tengo nada más que decir.

De acuerdo, voy para allá. ¡Claudia!

Por favor, tráeme a Espe sana y salva.

Lo haré.

(Música inquietante)

(Se abre una puerta)

Lárgate de aquí, no quiero verte.

-Vaya...

Yo te he traído agua, pensé que estabas sedienta.

¡Tranquila!

Prefiero dejártela en la mesa viendo cómo reaccionas.

(ESPE RESPIRA ENTRECORTADAMENTE)

-Me tratas como a un animal.

Es normal, porque para ti todas las mujeres

no somos más que ganado.

-Yo he intentado cuidarte.

Tú no te dejas.

Pero no te preocupes, esto va a cambiar.

-¿Por qué?

¿Me vas a soltar?

-Sí.

Lo malo es que no te vas a dar cuenta.

Me gustaría que las cosas hubieran sido de otra manera.

-Pero ¿qué vas a hacer?

-Bueno, termínate el agua y te lo cuento.

-¿Qué has hecho?

¿Me has envenenado?

-¡No, jamás! No podría hacerte eso nunca.

-¿Qué había en esa botella?

-Una droga que te va a convertir en una mujer sumisa.

-¿Qué clase de droga?

Venga, dímelo.

-Nada peligroso para la salud.

Algo que puedes comprar en una farmacia si sabes cómo.

-¿En una farmacia? (PABLO ASIENTE)

Has cometido un error.

Ahora mismo estarás en busca y captura.

Tu foto estará en todos sitios.

Seguro que alguien te ha reconocido.

-Qué pena, ¿eh? Porque lo compré hace tiempo.

Antes de traerte aquí.

(ESPE GIME)

-No me encuentro bien.

Necesito que lleves a un hospital, por favor.

(ASFIXIADA) Necesito que me vea un médico.

(GRITA) ¡Que me lleves a un hospital!

-¡Bravo!

¡Bravo!

Qué gran actriz eres, ¿eh?

-Ya de paso te quedas en la unidad de psiquiatría.

-Mejor que Mónica Llorens, de verdad.

Es una pena, porque yo no quería darte esta droga, ¿sabes?

A mí me hubiera gustado

que hubieras venido tú por voluntad propia.

Pero tú tienes la culpa.

-¿Encima tengo yo la culpa?

-Sí.

¿Sabes cuántos hombres dispuestos al compromiso hay en el mundo?

Muy pocos.

Y tú has tenido suerte.

Eres una mujer afortunada.

-Si hay tantas esperando a por ti,

¿por qué no vas a por ellas y me dejas salir?

Por favor, no le voy a decir a nadie dónde estás.

Te lo prometo.

-Eso no va a ser posible.

Yo te he elegido a ti.

Y tú me has elegido a mí, aunque no lo reconozcas.

-Aunque me drogues no me convertirás en una mujer sumisa.

¿Qué vas a hacer? ¿Drogarme todos los días?

-No, solo al principio.

Después serás tú la que vengas a mí por voluntad propia.

Y ahora me voy.

Volveré cuando te haya echo efecto la droga.

(Se cierra la puerta)

-¡Silvia!

Me he enterado de que han asesinado a Fede.

¿Cómo estás?

Imagínatelo.

Lo siento, no puedo hablar. Voy de operativo.

Puedes contar conmigo para lo que haga falta.

Gracias.

Me he acordado de él, era un buen tío.

Álvaro, te lo agradezco, pero no es el momento.

Qué fuerte, el ferretero nos tenía engañados.

No pararé hasta meterlo en la cárcel.

Tengo las mismas ganas que tú.

Sobre todo por Mónica. Era buena, no hizo daño a nadie.

Si todo va bien, hoy mismo acaba esta pesadilla.

¿Sabéis dónde está?

Vas por él, ¿verdad?

No puedo contestarte a eso.

Silvia, por favor, ten mucho cuidado.

¡No te confíes! ¿Vale?

(Motor)

-Hola, Álvaro.

-¡Sara!

¿Qué haces aquí?

-Venía al centro cultural a informarme sobre clases de baile.

¿Qué le pasa a Silvia?

-Nada, el poli que han asesinado era su compañero de piso.

Quería saber cómo estaba.

-Supongo que fatal.

-Ahora está centrada en encontrar al asesino.

-Ojalá lo encuentren pronto.

He flipado cuando leí que Pablo Baeza es el estrangulador.

Venía al pub con su novia.

-Lo más importante es que le hemos puesto cara.

-Sí, pero hasta que no esté entre rejas no me fío.

Cada vez que tengo que cerrar el pub y salir sola... me pongo nerviosa.

Suerte que a veces me buscas.

-¿Y me lo dices así?

Si me lo hubieras dicho iría a buscarte todos los días.

-No sé, tú cada día acabas muy cansado en el taller.

-Tranquila.

Según me insinúa Silvia, a este le queda poco tiempo libre.

De todas formas, si tienes miedo, llámame

o a alguno de mis hermanos.

-Mejor si te llamo a ti.

-Te acompaño a ver las clases de baile.

A lo mejor me apunto contigo y todo.

-Cuidado, que te tomo la palabra.

(Música romántica)

-¡No, hombre, no!

¿Cómo podemos tener fuera de servicio los camiones pequeños?

No, prefiero que llevéis uno grande con cámara frigorífica.

La fruta tiene que llegar a Francia en las mejores condiciones.

(Llaman a la puerta)

¡No, me da igual! En ese caso aseguráis bien la carga.

Si sobra demasiado espacio no pasa nada.

Esa fruta tiene que viajar

en condiciones óptimas de temperatura.

Es un cliente nuevo y no quiero fallar.

Está bien, OK. Hasta luego.

Elías, ¿qué tal? ¡Qué sorpresa!

No te esperaba. ¿Cómo tú por aquí?

Es una visita de cortesía para ver cómo te va

en tu nueva vida y eso.

-Bueno, ahí voy, tirando.

Precisamente me has pillado con el teléfono en la mano,

trabajando desde casa.

-¿Vives aquí? -Sí, sí.

Todavía no he tenido ni la oportunidad

de encontrar otro sitio, así que... aquí estoy.

¿Quieres tomar algo?

-Sabes que estoy de servicio, no seas listo.

-¡Elías! Sabes perfectamente que no lo dije con doble intención.

Puede ser café, agua, té...

No sé, lo que quieras.

-Lo sé, amigo.

Oye, me extrañó no verte por tu oficina.

-Sabes que paso allí gran parte del día,

pero esta mañana tenía otros asuntos que resolver fuera,

así que aquí estoy.

-¿Con tus nuevos clientes?

Por lo que he entendido, los tratas muy bien.

-Sí, bueno, no me queda otra. De algo tengo que vivir.

Aunque esté entrando en política no puedo descuidar mi empresa.

Sabes que no soy de esos que se dedican a dar mítines

los fines de semana por el sueldo.

-¡Venga, que parece que me estés pidiendo un voto!

-No, sabes que no.

Pero te digo una cosa: seguro que al final me terminas votando.

Sí, claro. Siéntate, por favor.

-Pues me gusta verte así.

-¿Así? No sé, ¿así cómo?

-No sé. Positivo, contento,

con una empresa que va bien y es legal.

Sin necesidad de encubrir actividades delictivas.

-Bueno, ahí vamos tirando.

No es fácil, mi trabajo me está costando.

-¿No será porque alguno de tus antiguos socios

no está de acuerdo con que dejes el narcotráfico?

-No, no, no.

Más bien es por culpa de todos estos mafiosos

que tenemos en el Congreso de los Diputados,

que nos crujen a impuestos a pequeños y medianos empresarios

mientras las grandes empresas y las multinacionales del IBEX

no pagan una mierda.

Así es imposible crear empleo, no nos dejan respirar.

-Para el carro, macho. Parece esto un mitin electoral.

Te veo entrenado.

(RÍEN)

-Bueno, no sé. Tú me preguntas y yo te respondo.

Ya sabes que hablo claro.

-Pues si hablas claro, me gustaría saber tu opinión

sobre el atraco de tu hijo.

Supongo que te lo habrá contado, te habrás enterado.

-Sí, sí. Ya me lo ha contado todo.

Sabes que es uno de los puntos fundamentales

que llevamos en nuestro programa.

La verdad, hay que mejorar la seguridad ciudadana en Madrid.

-Quintero, es uno de los países más seguros del mundo.

Otra cosa es cómo lo vive

el que ha estado en la piel de un narcotraficante.

-Me estoy empezando a perder, Elías.

No sé bien por dónde vas.

Si quieres decirme algo quizás sea mejor que hables claro.

-Mira, sí, te voy a hablar claro.

¿Crees que el atraco de tu hijo tiene algo que ver

con alguno de tus antiguos negocios?

(Música de tensión)

-¿De dónde sacas eso?

-A ver, Fernando,

sé que estás haciendo un gran esfuerzo por cambiar.

Pero los dos somos animales de costumbres

y sé que hay ciertas cosas difíciles de abandonar.

-¡Vamos, Elías!

Sabes perfectamente que estoy luchando y peleando

contra viento y marea para cambiar de vida.

-Vamos, Fernando, tú aquí no tienes que hacerte el héroe conmigo.

Todos podemos sufrir una recaída,

sobre todo si se da una circunstancia extrema

como, por ejemplo, necesidad de dinero.

-¡Ah!

Creo que ya sé por dónde vas.

A ver, Elías...

¿tú has tenido alguna recaída?

No, ¿verdad?

No has vuelto a probar ni una gota de alcohol.

Sabes que si lo hicieras no habría marcha atrás

y serías incapaz de mirarte al espejo.

-No, pero no es lo mismo.

-Sí, claro que lo es. ¡Claro que es lo mismo!

Porque tú te estás esforzando todos los días, ¿a que sí?

Pones toda tu fuerza de voluntad

para no dar ni un solo paso atrás.

Exactamente igual que yo.

Tampoco quiero dar ni un paso atrás.

Elías, yo tampoco quiero recaer.

-Está bien.

Lo reconozco, te has pasado al bando de los buenos.

Pero también conozco tu naturaleza.

Igual que yo soy un exalcohólico

tú eres un exnarco.

-Eh... Sigo sin entender muy bien qué me estás queriendo decir, Elías.

-Mira, yo tengo cierto olfato y casi vengo a advertirte,

porque el atraco de tu hijo no parece un atraco normal.

-Entonces, según tú... ¿qué es?

-Más bien me parece como una guerra entre bandas.

Están utilizando la técnica de atracar a las familia.

-Creo que has visto demasiadas películas.

-Yo solo quiero decirte que si sabes algo es mejor que me lo cuentes.

Estas guerras no sabemos cuándo acaban,

pero sí sabemos cómo. Siempre acaban igual.

-Uno de los motivos, entre otros,

por los que he dejado este mundo es precisamente este.

Ya he visto demasiada sangre en mi vida.

También sabes que he perdido a gente importante para mí,

a la que quería mucho, por eso

no estoy dispuesto a volver a entrar en este juego.

-Lo sé, amigo. Y te creo, pero...

¿de verdad no estás sufriendo ninguna amenaza

o algún tipo que te quiera extorsionar? ¿Nada?

-Que yo sepa, no.

-Bien. Pues, a ver, Fernando,

si te enteras de cualquier cosa, cualquier novedad, llámame.

Es lo que hacen los que están en el bando de los buenos:

avisar a la policía para mantener a raya a los malos.

-Sí, sí. Tranquilo.

Eso haré, te llamaré.

-Eso espero, amigo.

Te lo agradeceré.

-Adiós. -Chao.

(Campanillas)

(Campanillas)

-¿Se puede?

-Lo siento, está cerrado.

-No, no vengo a comprar.

-¿En qué puedo ayudarte?

-La verdad, a estas alturas ya en nada.

Pero he visto que estabas solo

y me ha parecido buen momento para aprovechar.

Tranquilo, no vengo a robarte, solo a cantarte las 40.

La verdad, un buen palizón sí que te pegaban.

-Lárgate antes de que llame a la policía.

-¿Ahora? ¿Ahora vas a llamar a la policía?

¿Por qué no cuando Baeza trabaja aquí?

¿No te diste cuenta de que era un asesino?

-Oye, ¿tú quién eres?

¿Por qué tengo que darte explicaciones?

-Ese tío mató a Mónica Llorens.

Después de estrangularla la tiró al vertedero.

Aunque eso ya lo ha has leído.

-No has contestado a mi pregunta. -Mónica era mi amiga.

Era incapaz de hacerle daño a nadie.

-Mira, de verdad, lo siento.

Yo ni me podía imaginar que ese hombre era un estrangulador.

No solo me engañó... (Golpe)

-Ese tío trabajaba aquí.

¿Cómo es posible que no te dieras cuenta?

¿O le viste las orejas al lobo y te preció mejor mirar a otro lado?

-Créeme, ¿cómo iba a imaginar que era una asesino?

Parecía buena persona, era amable...

-¡No me vengas con historias, no me vengas con historias!

Un tío que mata gente tiene que dejar alguna pista.

Una mirada, un gesto, ¡algo!

-Hazme caso.

Hazte un favor y lárgate,

no me hagas hacer algo que no quiero.

-¿Ahora te vas a poner gallito?

Eso no hará que Mónica vuelva a la vida.

Si no te hubieras mirado el ombligo ellas estarían vivas.

-¿Crees que no paro de repetírmelo?

¿Que hace falta que vengas a decírmelo?

-Ojalá que hubiera matado a ti.

-Eso también no paro de repetírmelo.

Ojalá esos cabrones la hubieran tomado conmigo,

me hubieran matado y dejado en paz a ellas dos.

-¿Qué dices?

Estás fatal, no sabes ni lo que dices.

(Campanillas)

(Portazo)

-Hola. ¿Podría hablar con Marga Pérez?

Por favor, soy su padre.

Ya, sé que no es horario de llamadas ni de visitas.

No es necesario que hable ella si no quiere,

pero necesito hablar con ella.

Muchas gracias, muy amable. Espero.

(Música dramática)

¡Hola, mi vida!

¿Cómo estás?

No...

Solo quería llamarte para...

para saber que estás ahí. Es que...

Es que he tenido un día complicado, me han pasado una serie de cosas...

En fin, que me han hecho recordar

cosas que creí que tenía superadas y no las tengo.

No las tengo.

Y...

(EMOCIONADO) Nada.

Mi niña, yo solo quería decirte que...

yo siempre me he esforzado en hacer lo correcto.

Siempre he luchado y peleado por proteger a los míos.

(LLORA) Pero no sé por qué no me sale y fracaso.

Lo intento una y otra vez, lo juro por Dios, una y otra vez.

Al final los que está a mi lado sufren y les pasan cosas horribles.

Pero solo querías que supiera que contigo ya no va a pasar.

Te lo juro, mi vida.

Es la última vez, a ti sí te voy a proteger.

Mi niña.

No te va a pasar nada malo, confía en papá.

(Música emocionante)

¿Algún signo de vida en la casa? No.

No hay movimiento.

Nada que nos asegure que Espe y Pablo están dentro.

Los compañeros de Segovia

ha localizado el coche a las afueras tapado con lonas.

Probablemente sí están ahí dentro.

¿A qué estamos esperando? Paciencia.

Todo lleva su curso. ¿Cómo puedes estar tranquila?

Con una que se ponga nerviosa ya es suficiente, ¿no te parece?

Lo siento, pero...

no puedo. Sí puedes.

Puedes y debes.

Las ventanas de la casa están cerradas.

Eso complica mucho las cosas. Sí.

Temo que como no quiera salir a comprar algo o a por aire

es muy difícil verlo.

Dudo que salga a comprar por el pueblo.

Sabrá que lo buscamos, no se dejará ver.

¿Los de Segovia dónde están?

Posicionados en los alrededores de la casa.

Esperan una orden mía para entrar.

No sabemos qué estará haciéndole a Espe.

Bueno, tranquila.

Es una policía experimentada.

Esperemos que sepa manejar la situación.

Te juro que como le haga algo se arrepentirá.

Como le haga algo responderá ante el juez.

Debemos ponerlo a disposición judicial,

no lincharlo.

Por favor, tranquilízate de una vez.

Tienes razón, perdona.

(RADIO) "Todos en posición".

Bien.

El operativo ya está listo.

¿A qué esperamos?

Quieta, no te he dicho que salgas.

¡Cada segundo que pasa es crucial!

Lo sé perfectamente.

Pero dentro te necesito con la cabeza fría

y en este momento no la tienes.

Sé perfectamente qué hacer cuando esté dentro.

Lo hemos repasado muchas veces.

Necesitaremos darnos cobertura mutuamente.

Mi vida estará en tus manos y la tuya en las mías.

Tenemos que entrar con calma.

Tienes que poner tus cinco sentidos en lo que oigas y lo que veas.

El ansia por atrapar a ese asesino te va a impedir hacerlo.

¿Lo entiendes bien?

Tranquila, estaré a la altura.

Eso espero.

Por favor, da la orden ya.

Escúchame bien, Silvia.

No sé si Espe está viva o muerta,

pero no quiero más cadáveres por intentar rescatarla.

Así que en estos momentos no pienses en ella

y piensa en la seguridad de tu equipo.

¿Vale?

¿Puedo contar contigo?

Estoy. Pues venga.

Entramos.

(Se abre la puerta)

Veo que ya te está haciendo efecto.

(DÉBIL) -No, te equivocas.

Estoy perfectamente.

-Tranquila, ¿vale? No te voy a hacer daño.

-Estás loco.

Solo una mente perturbada como la tuya

pensaría que esto es una relación normal.

No me extraña que tus dos madres te abandonaran.

-No digas eso.

-Es verdad.

¿Quién te podría querer a ti?

-Mis madres no sabían amar.

Pero tú y yo sí.

Y nuestros hijos van a ser maravillosos.

-Las entiendo perfectamente.

Se dieron cuenta de que eras un monstruo

y no quisieron saber nada más de ti.

La pena es que una de ellas

te dejara nacer.

-¿Por qué ha dicho eso?

¿Eh?

¿Por qué has dicho eso? ¿Por qué has tenido que decir eso?

¿Por qué lo has dicho?

No debías haber dicho eso.

¿Lo entiendes?

¡No debías haber dicho eso?

¡Yo te quería!

¡Yo te quería! ¡Pero eres como las demás!

¡Como mis madres, igual que mis madres!

¡Que me abandonaron!

¡Alto, policía!

¡Suéltala ahora mismo!

Pablo Baeza, queda detenido por homicidio,

secuestro y tentativa de homicidio.

Tiene derecho a asistencia letrada.

Cualquier cosa que diga podrá usarse en su contra.

Espe, estamos aquí.

Espe, ya ha pasado todo, estamos aquí.

Aquí dentro todo despejado.

(ESPE MURMURA ALGO)

Tranquila.

¡Metedlo en el coche!

Nos los llevamos a Madrid.

No le quitéis el ojo de encima ni un segundo.

Una ambulancia, urgente.

¡Despierta, Espe!

¡Espe! Te vas a poner bien, ¿me oyes?

Venga, ¡abre los ojos, aguanta!

Eso es, así.

Así, campeona. ¡Venga!

Esto puede ser la quiebra.

-Venga, hombre.

No digas eso, ¿qué culpa tendrás de que se colase un psicópata?

-No sé, pero me siento un apestado.

Por la calle me critican, cuchichean a mis espaldas...

-No exageres.

-El otro día entró un chaval

diciendo que por qué no me di cuente.

Vas a superarlo, ¿me oyes?

Te lo prometo.

¿Cómo voy a superar

que Fede esté muerto por mi culpa?

Tú no tienes la culpa de nada.

Sí que la tengo.

(LLORA) ¡Si no me hubiera enamorado de un asesino!

¿Se acuerda de mí? Estuvimos aquí hablando.

Claro. Es de las policías que paró a mi hijo por no llevar casco.

¿Le puedo preguntar qué le ha pasado?

Sí, me lo he roto trabajando en el desguace.

¿Los golpes de la cara también? Me parecen puñetazos.

Ese tío lleva años pegándole palizas a su hijo.

Era hora de que recibiera de su propia medicina.

Imagino que me tendrás que denunciar.

-¿Cómo van a confiar en mí

mis compañeros después de esto?

Pero ¿qué tontería es esa?

¿Qué policía soy, que tengo a un asesino de mujeres

justo en frente de mis narices

y no sé cómo detectarlo?

Espe, todavía estás en shock.

No creo que vuelva, Claudia.

Voy a dejar de ser policía.

No te voy a permitir estar en el interrogatorio.

Nos enfrentamos a un hombre muy inteligente y manipulador.

Es probable que intente provocarte.

Quiero evitar cualquier incidente.

¿Incidente?

Sabes perfectamente que una declaración bajo coacción

no sirve para nada.

"Pagarás por lo que has hecho, Miralles".

¿Me envió usted esta fotografía?

¿Ahora nos tratamos de usted?

Pensé que teníamos confianza, Claudia.

Estaba decidido a dejarlo

para siempre.

El estrangulador de Distrito Sur

hubiera desaparecido.

Ella me dejó.

La muerte de Mónica y de Fede

es solo y exclusivamente

culpa de Esperanza Beltrán. Ella es la responsable...

¿Cómo te atreves a culpar a Espe de tus crímenes?

Fuera de aquí, Orestes.

Es cierto.

(Golpe fuerte)

Yo me fie de tu intuición y no me equivoqué.

Eres buena en esto.

Pero lo has echado a perder, ¿por qué?

¿Por un calentón?

No sabes lo decepcionada que estoy.

Lo siento, ¿vale?

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Servir y proteger - Capítulo 494

18 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. ...........

    jajajaja. han querido poner a esta agente de policía para que se pareciera a Alicia y no le llega ni a la suela del zapato, con este peinado

    25 abr 2019
  2. GUSSY

    Seguro qué Espe está embarazada del psicópata de Pablo, muy mal sacar a Fede de la serie, tenía que haber quedado malherido y recuperarse, cómo sigan sacando asi a personajes clave,mal vamos,

    22 abr 2019
  3. Paco

    La vdd q Fede no debería de salir de la serie. Deberían de buscar las 7 bolas de dragón, al igual q en Goku, y resucitarlo. Ahí dejo la idea. Ah! Espe me gusta, tiene que haber policías más espabilados y menos, como en la vida real

    21 abr 2019
  4. Agnes

    Haber si sacan ya a espe Lo. Han puesto a huevo Después de todo lo pasado y ver que no es más tonta porque no se entrena no lo soporta y se suicida De la mesa de cuidados no tenía que Haver salido Y pésima la. Interpretación en su secuestro y demas En cambio Pablo y mira que no me gusta ha hecho el papel de psicopata frío y calculador a la perfeccion

    20 abr 2019
  5. Juan Domínguez

    Correcto. Su cara a cara con Espe fue mucho más creíble. No hay color en la irterpretación!!

    19 abr 2019
  6. yo

    Concuerdo contigo, Brisa, es de los mejores que salen en la serie, a diferencia de algunos como Espe ó Bremón, con quienes resulta difícil empatizar. Estaría bien que sacasen a Espe de la serie, no aporta nada.

    19 abr 2019
  7. Brisa CV

    ¡Pero qué buen actor es Pau Colera!

    19 abr 2019