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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 490 - ver ahora
Transcripción completa

Sí, soy yo.

Sí, claro que sé quién eres.

Anxo Nogueira, un empresario gallego que se dedica a unos negocios

un poco turbios.

-¿Quieres decir que es un narco? (QUINTERO ASIENTE)

-Dice que quiere reunirse conmigo.

-Como se sepa que te reúnes con gente así,

puede ser muy malo para tu imagen política.

-Lo sé, hijo, lo sé.

Precisamente, eso es lo que estoy intentando decirte.

No soportaría decepcionarte.

Fue un error que no debería volver a repetirse.

Te tengo mucho aprecio, y sería una lástima

que se creara un clima extraño.

No, para nada.

No hay problema, de verdad. Todo está bien, como siempre.

Lo último que necesito ahora es que mi jefe me dé un día un beso

y al siguiente diga que fue un error.

-Creo que a tu hijo le hacen "bullying".

-No sé, le pondré más atención, a ver.

-¿Es tu padre? -Mi padre no tiene la culpa, ¿vale?

Se mata a currar para darme comida y techo.

-No puede seguir así.

Tienes que denunciar a tu padre. -¿Cómo voy a denunciarle?

-A él se le va la olla.

-¿Quién te crees que eres para hablarme así?

-¿Y tú quién te crees para apagar cigarros en la espalda de tu hijo?

-Ya hablaremos luego. (ÁLVARO) -Silvia, ¿qué tal?

(DANI) -Espera, cuelga.

No puedo, cuelga. Mañana llamamos, pero hoy no.

Tengo que pensarlo y no quiero que mi padre se meta en un lío.

-Si vuelves, todo cambiará. Yo he cambiado.

-Vámonos. (ÁLVARO) -Dani.

Necesitas ayuda, déjame ayudarte.

-Ya me has ayudado mucho.

Y te lo agradezco, pero no dejaré tirado a mi padre.

-Ha llamado un testigo que vio a Mónica hablando con un tipo

la noche que la asesinaron.

No vio que la atacara, ni que discutieran o la siguiera.

Los vio hablar.

Podría ser la última persona que vio a Mónica con vida.

Te estaba llamando, que te están buscando.

-¿Qué pasa? -Lo hemos detenido.

Si tenías claro que no es él, ¿para qué lo detenemos?

No lo estoy descartando.

De hecho, estaba pensando en proponerte

una rueda de reconocimiento.

Prepárala para mañana.

Quiero que incluya un nombre: Pablo Baeza.

Vale, pero no le tratamos como sospechoso.

Voy a ir.

Pero no para ayudaros a vosotros, sino para demostrar de una vez

que no tengo nada que ver con todo esto.

-¿Todo esto no es por lo que pasó entre nosotros?

-Pa ti la perra gorda.

(IRÓNICO) Estoy loco de celos con Pablo y por eso voy a por él.

No tenemos ninguna prueba tangible en su contra.

Porque no me dejáis a mí,

que en un plis le saco hasta los higadillos.

Ni te dejan ni te van a dejar porque tiene coartada.

(Música emocionante)

(Música de suspense)

(SUSPIRA CANSADO)

(EN VOZ BAJA) Turbo, soy yo. Oye...

Vamos a ver, no te he pedido nada muy difícil.

Ya sé que estoy cruzando la línea roja.

Si tuviera una orden judicial, no estaría hablando contigo.

Solo te he pedido la wifi de Ferretería Damián.

Sí, solo ese dispositivo.

Turbo, no me fastidies. ¿Te acuerdas de qué trabajo yo?

Yo sí me acuerdo de qué trabajas tú.

Y en tu blog tienes unos productos japoneses

que son un poquito prohibidos, por ejemplo.

Pues ya estás cantando.

"Alright".

Estupendo, tío, eres un máquina.

Venga, muchas gracias. "Sayonara".

-¿Qué haces levantado tan temprano?

-Nada, es que estoy con un poco de curro atrasado.

¿Te vas ya?

-Sí, hoy habrá movida en comisaría.

-Ya... ¿Quieres un café?

-No, gracias.

-Espe, ¿sigues enfadada por lo de...?

-Espero que la rueda de reconocimiento se resuelva

positivamente para todos, incluido tú.

-¿Cómo que incluido yo?

-Cuando se demuestre que Pablo no es el estrangulador,

espero que pases pantalla.

-¿Que pase pantalla?

Será cuando se demuestre. -¡Estoy harta de este tema!

No solo por Pablo, también por ti.

-¿Por mí? No sé...

-Esto está afectando a nuestra relación.

Si pretendías alejar a Pablo de mí, consigues lo contrario.

Nunca ha estado más presente en nuestras vidas.

¿Sabes qué?

Que te está cambiando hasta el carácter.

Últimamente estás hecho un gruñón, un renegón, siempre protestando.

-¿Un gruñón y un renegón?

Muchas gracias, de verdad.

-Hombre, pues claro que sí, tío.

No sé dónde está el Fede que tanto me gustaba.

Echo de menos que me hagas reír con tus tonterías,

que me esperes con un desayuno por las mañanas,

que podamos hablar absolutamente de todo sin malos rollos.

-¿Qué quieres que te diga? Serán las circunstancias...

-No es una obsesión mía. Si estuviera aquí Lola,

te echaría una bronca que alucinas, como tú dices.

-¿Te acuerda cuando...

cuando le metí mis gayumbos rojos con su ropa interior blanca

en la misma lavadora?

(RÍEN) -Ahí te defendí.

Dije que era culpa suya porque había metido

su ropa interior de lujo en el cesto de la ropa de color.

(RÍEN)

-Yo también te defendí muchas veces.

Ella decía que estábamos conchabados contra ella.

Sí, la verdad es que éramos un trío brutal.

-Sí, pero...

No sé, de repente dejamos de comportarnos con naturalidad.

¿Sabes cuándo fue eso?

-¿Cuándo?

-Cuando nos liamos, Fede. Ahí cambió todo.

-No digas eso.

Yo no...

No me arrepiento absolutamente de nada de lo que pasó

aquella noche entre tú y yo.

-Ni yo.

Pero no me gustaría que se perdiera esta bonita amistad.

-A mí tampoco. Me niego en redondo.

(RÍE) -Y yo, yo me niego más. (RÍE) -Vale.

-Yo quiero que volvamos a ser esos dos idiotas que...

-Espera, espera. ¿Idiotas?

Tú eras imbécil y yo idiota.

-Tú eras idiota. Seguro que tú eras idiota.

-Y tú imbécil. -Quiero que volvamos a ser

esos dos idiotas que nos reíamos de todo en cualquier momento

y que hablábamos, y hablábamos y hablábamos

y que bailábamos los sábados por la mañana

cuando nos tocaba hacer

la limpieza de la semana y librábamos en comisaría.

-Pues ya está, rescatemos a esos idiotas.

Ya está, hacemos borrón y cuenta nueva.

¿Me lo prometes?

-Te lo prometo.

Ven aquí, anda. Dame un abrazo.

(Música emotiva)

Te quiero mucho. -Y yo a ti.

Nos vemos en comisaría en un rato. -Vale.

Oye, una cosa: yo te prometo que mañana te voy a preparar

un desayuno con diamantes,

como en las películas.

-Lo apunto, ¿eh?

-Espe,

eres muy linda.

(Música de tensión)

Ya te tengo, pájaro.

(Música de suspense)

-Oye, Pablo, ¿los aspersores de 7 cm dónde están?

-Pues no quedan.

Tienen que venir en el pedido de esta tarde.

No sé, si eso, cógele el teléfono y le llamamos luego.

-¿Y tú qué hacías?

-Preparando unas cosas, que tengo un par de reparaciones esta mañana.

Ya sabes que luego por la tarde tengo que ir a eso de la comisaría.

-Solo se te ocurre a ti meterte en un follón de estos

y echarle un cable a los polis.

-Creo que es mi deber como ciudadano.

-Sí, sí. Por cierto, cuando acabes, te vas a casa.

Esta tarde me encargo yo de la tienda.

-No te preocupes, Damián.

Yo estoy bien, me viene muy bien trabajar.

Me han dicho en comisaría que me pase un poco antes

para que les eche un vistazo a unas cosas que quieren reparar.

-¿También les vas a hacer unas chapuzas?

-Sí, pero no te preocupes, les voy a cobrar.

-Entonces vete ya, que con las chapuzas nunca se sabe

lo que te puedes encontrar. -Vale.

Te llamo luego, ¿vale? -Muy bien.

Pablo, mira la parte positiva.

En pocas horas vamos a saber quién es el estrangulador.

-La verdad es que no lo había pensado.

(Música de tensión)

(Música de suspense)

-A ver...

Ya te tengo.

Te gustan las cámaras instantáneas.

Comprado hace cinco meses.

Es exactamente unos días antes de la muerte de Rita Blanco,

la primera víctima.

Encima también has comprado carretes.

Los días previos a los asesinatos.

Ya eres mío, chaval.

¡Te voy a pillar, desgraciado!

¿Ya estás hablando solo otra vez?

Silvia, no te lo vas a creer. ¿Qué?

Que sí, que hablo solo. Hablo solo desde pequeño, además.

¿Quieres café?

Sí, pónmelo en el termo, que me voy ya.

¿Qué te traes entre manos? ¡Eh!

¿No estarás erre que erre con lo de Pablo?

Qué va. ¿Pablo? Nada.

Yo ya he aflojado.

Además, la rueda de reconocimiento va a ser absolutamente decisiva.

Bien.

Me voy a comisaría para estar presente en los preparativos.

¿Vienes? No, tengo bastantes cosas que hacer.

He pedido unas horas y me voy a quedar aquí.

¿Por algo personal o por curro?

Por curro. Lamentablemente es por curro.

Estás muy misterioso.

Te veo.

(Música de suspense)

Mierda.

-¿Qué pasa? ¿No te coge el teléfono?

-Da señal, pero no contesta.

-A lo mejor su padre se lo ha quitado.

-¿Y si le ha metido una paliza y no lo puede coger?

-¿De quién habláis?

-De Dani, el hijo del dueño de Desguaces Herrera.

-¿Qué pasa? ¿Su padre lo maltrata?

-Lo tiene completamente dominado.

Lo insulta, le pega.

Y le apaga cigarros en la espalda.

Yo mismo le vi las heridas el otro día.

-¿Has presentado denuncia en comisaría?

-Es lo que pretendía.

Me lo traje a casa para convencerle de ir a la policía,

pero su padre se enteró y le montó un numerito.

-Yo estaba delante y el chico se fue con su padre porque quiso.

-Porque lo tiene dominado, Ricky. Se lo tenía que haber impedido.

-No se puede separar a un menor de su padre sin su consentimiento.

-No podías hacer nada más, no es asunto nuestro.

-Claro que podía.

No puedo cerrar los ojos ante esa injusticia.

-Hijo mío, está muy bien que te preocupes

por las personas indefensas, pero has hecho lo que podías por él.

-¿Creéis que un tipo que usa a su hijo como cenicero

va a cambiar porque un desconocido le diga cuatro verdades?

-¿Qué te pasa? ¿Por qué dices eso?

-Me pasa que conozco bien a ese tipo de gente.

Son hombres autoritarios, muy controladores,

que se alimentan del dolor de sus hijos.

Son psicópatas.

Están podridos por dentro. -No sé, Luis.

Me pareció que estaba muy arrepentido.

-Ya me lo imagino haciendo el paripé.

Es mucho más fácil creerse a un tipo que va de simpático

que a un chaval tan acojonado que ni habla.

-Tienes toda la razón, Luis.

Paco es un especialista en aparentar que todo está bien,

que es muy simpático, incluso que es buen padre.

Pero todo lo contrario.

Tiene a su hijo completamente atemorizado.

No para de meterle palizas.

No me extrañaría que a Dani le haya resultado caro

venir anoche a casa.

-¿Por qué no hablas con tu amiga la policía?

-No creo que la policía pueda hacer nada.

Y nosotros nos pondríamos en el punto de mira.

-Alguien tendrá que hacer algo mientras miráis a otro lado.

-Pues sí, se tendrá que hacer algo, y te aseguro que deseo

que la situación de este chaval se arregle,

pero creo que el camino que propones no es el correcto.

-Me voy.

-Luis, espera.

¡Espera, que bajo contigo!

(La puerta se cierra)

-Aquí tenéis las infusiones, chicas. Gracias, María.

Si no queréis nada más, me voy a meter para adentro

que tengo el pisto en el fuego.

Hay pisto murciano para comer. ¿Vais a venir?

Qué más quisiera. Creo que no podré ni comer hoy.

Pues te guardo un platico para que te lo lleves.

Gracias.

(SUSPIRA ANGUSTIADA)

Tengo fama de nervios de acero,

pero te confieso que estoy como un flan.

¿No has dormido bien hoy? La verdad es que no mucho.

Bueno, no te preocupes, es normal, es mucha responsabilidad.

No paro de buscar en el fondo de mi memoria

algún detalle que se me haya podido escapar.

Pero nada.

Y lo que me da miedo es tenerlo cara a cara

y entrar en shock. Eso no va a pasar.

Eres una gran profesional y lo vas a hacer fenomenal.

Además, piensa que estamos muy cerca de atraparlo.

Ojalá, Claudia.

No hay nada que desee más en estos momentos

que desenmascarar a ese cerdo.

¿Y si elijo a alguien que no es él?

Eso también me da miedo.

No, tú eres muy escrupulosa.

Además, a justa y ecuánime no te gana nadie.

Por otro lado, piensa que si señalas a un sospechoso,

tampoco le haces culpable.

Lo único que haces es aportar un dato más a la investigación.

Escucha.

He pensado que tal vez estaría bien que repasáramos el procedimiento.

¿Te refieres a comparar lo que recuerdo ahora

con lo que declaré entonces? Exacto.

¿Te ves en disposición de hacerlo?

Sí. ¿Sí?

Cuéntame qué recuerdas.

Yo había ido a un vivero en la carretera de Toledo

para comprar plantones para mi jardín.

Cuando salí del vivero,

iba cargada hasta los topes,

y me dirigía a mi coche, que estaba aparcado en un parking

bastante solitario.

Entonces le escuché venir hacia mí, a la carrera.

No había nadie a mi alrededor.

Apareció de la nada, como un animal en busca de su presa.

Llevaba un pasamontañas.

Enseguida me tiró al suelo.

Intenté luchar, pero fue inútil.

Era ágil y se movía con facilidad.

Cuando se puso encima de mí,

pensé que iba a morir,

que ese era el final.

-Te lo mereces, zorra.

Te lo mereces.

¿Estás bien?

Tranquila, Montse, lo has hecho muy bien.

Tu relato coincide punto por punto con lo que declaraste.

¿Has recordado algo más? ¿Puedes describir cómo era?

Ya te he dicho que llevaba un pasamontañas.

Vestía de negro y llevaba guantes.

Iba encapuchado.

Era muy fuerte, pero más atlético que robusto.

Ajá.

Los ojos.

Los ojos.

¿Los recuerdas? Eso sería importante.

Sí, eran azules.

Creo que eran azules.

Fríos y duros como el acero.

Puede que si los tuviera enfrente con un pasamontañas los recordaría.

Eso sería definitivo, Montse.

Además, les vamos a hacer una prueba a todos los sospechosos,

les vamos a hacer repetir la frase "Te lo mereces"

para que hagas un reconocimiento por la voz también.

Lo has hecho fenomenal, Montse.

Escucha, por qué no...

¿por qué no te distraes un poco de aquí a las cuatro?

Te vas a dar una vuelta, un paseo o lo que quieras para despejarte.

Sí, tienes razón.

Voy a hacer lo que pretendía hacer cuando el estrangulador me atacó.

Voy a arreglar mi jardín y lo voy a llenar de plantas.

No las irás a comprar a la carretera de Toledo, ¿no?

No, voy a ir aquí al lado, al centro comercial El Guijarro.

Muy bien. Eres una campeona.

Tómate eso.

(LEE) "El PMA derrapa con el nombramiento

de un presunto narcotraficante.

Exconvicto, defraudador y cacique local,

los grandes atributos del nuevo miembro del partido.

Fernando Quintero, una inyección de optimismo para el PMA".

Bueno, estos artículos no suenan tan mal.

-Sigue leyendo, por favor.

(LEE) -"El imperio oculto del empresario

podría dar impulso financiero al nuevo partido".

Qué cabrones. -Vaya...

Esta vez no me han querido dar ni 24 horas de tregua.

-No lo entiendo. -Pues es muy fácil, hijo.

La prensa carroñera es así.

Con tal de vender periódicos, huelen algo de carnaza

y se lanzan directos a la yugular.

-Oye...

¿esto no habrá sido cosa de los rivales del PMA

que se han puesto nerviosos y han dictado estos titulares

a los cuatro periodistas afines?

-Qué más da de quién sean los titulares.

Da completamente igual.

Me van a despellejar vivo y esto es solo el principio.

-Oye, ¿cómo era ese dicho que me decías a veces?

Ladran, luego cabalgamos. -Sí, así es.

Ya no sé si tengo fuerzas para seguir cabalgando.

Me apuesto lo que quieras a que en cualquier momento

me llama el secretario general para decirme

que soy demasiado conflictivo.

-No, no creo.

Ya debían saber que tu fichaje no dejaría indiferente a nadie.

-Sabíamos que la prensa se cebaría conmigo,

pero no podíamos imaginar que tanto.

No sé si tengo que seguir metiéndome en todo este berenjenal.

-Papá, has sobrevivido a mafiosos rusos,

a colombianos, al CNI, a un traumatismo craneal.

¿Cuatro titulares ridículos te acojonan ahora?

(Teléfono)

-Espera un momento.

Dime, Marisa.

Sí, claro, pásamelo.

Es Ignacio Moya. ¿Te apuestas algo al final o no?

Nacho, ¿cómo estás?

Supongo que estarás viendo el revuelo que se está formando

en medios, prensa y redes.

¿Cómo?

Pero ¿tú estás leyendo los mismos artículos que yo?

Ya sé que los comentarios en redes están siendo muy positivos,

pero ¿has leído el artículo de Salgado en "Escala económica"?

No, no...

Vaya, os lo agradezco mucho, pero, sinceramente,

no sé si me sentiré muy cómodo

dejando al partido en una situación como esta.

No, no se trata de nada de eso.

No, si lo que quiero decirte es que no sé si será mejor

para vosotros que busquéis un candidato más ideal,

no sé... menos conflictivo.

Está bien, lo pensaré.

Si te parece bien, vamos a dejar que pase un poco el tiempo,

vemos cómo evoluciona esto y seguimos hablando.

Gracias, Nacho, muchas gracias. Adiós.

Me acabo de quedar completamente... sorprendido,

porque el secretario general me acaba de mostrar

todo su apoyo, un apoyo absoluto e incondicional.

-¿Lo ves? ¡Te lo dije!

(La puerta se abre)

-¿Qué le has hecho a Dani? -Buenos días, Álvaro.

-Que qué le has hecho, Paco. -Nada. Dani está perfectamente.

-¿Por qué no coge mis llamadas? -No tengo ni idea.

Se fue al instituto y se habrá dejado el móvil en casa.

-¿Qué le hiciste anoche cuando te lo llevaste?

-Anoche estuvimos hablando un rato largo

y se quedó tranquilo cuando le dije que me esforzaría en ser buen padre.

-¿Cómo puedes ser tan cínico, tío?

-Daniel debe entender que nuestros problemas

los solucionamos entre nosotros

y que nadie tiene que meter las narices

en lo que pasa entre padre e hijo.

-Si un padre maltrata a su hijo, tiene que terminar en la cárcel.

-¡Que yo no lo maltrato! ¡Entérate y déjanos en paz!

Vas a conseguir

que vengan los Servicios Sociales se lo lleven.

Sería muy duro para él.

-Ah, vale, ahora lo entiendo todo, por qué no contesta mis llamadas.

Le has metido miedo en el cuerpo. -No es eso.

Mi hijo es muy inteligente y no quiere relacionarse contigo.

A partir de ahora no lo verás por aquí.

¿Te queda claro? -Tu hijo y yo somos muy amigos.

No me pienso separar de él, ¿vale?

No le puedes vigilar las 24 horas del día.

-Algunas veces hay que dejar a los amigos problemáticos como tú.

-¿A qué has venido?

-Ya te lo he dicho.

Deja de atosigarlo.

Sigue con tu vida y nosotros con la nuestra,

pero no andes malmetiendo.

¡Ah!

Y él piensa lo mismo que yo.

-No me lo creo.

Que me llame y me lo diga. -Él no te va a llamar más.

(La puerta se abre)

-¿El tipo ese quién era? ¿El padre de Dani?

-El mismo.

Ha venido para decirme que me aleje de su hijo.

Según él, Dani no quiere saber nada de mí.

Estoy convencido de que anoche le comió la cabeza.

-¿Y si es verdad que no quiere saber de ti?

-¿Y esto ahora a qué viene?

Esta mañana me apoyabas. -Y te apoyo.

Pero si quieres ayudar a Dani, lo primero es ponerte en su lugar.

Para cualquier niño, su padre es la autoridad.

Es su modelo a seguir, aunque le pegue,

aunque lo humille, aunque lo maltrate y lo ningunee.

Ese niño va a seguir queriéndolo, y eso es lo terrible.

-Eso tiene que cambiar.

Habrá que explicarle bien las cosas para que no siga cayendo

en un círculo vicioso, ¿no te parece?

-Me parece.

Pero ¿sabes qué, Álvaro? A veces es muy difícil elegir

entre seguir recibiendo golpes y denunciar a quien más quieres.

(Música triste)

-¿Eso es lo que te pasaba con papá?

¿En serio, Luis?

-Prefiero no hablar mucho de ese tema, si no te importa.

-¿Cómo que no?

Puedes confiar en mí.

Ya es hora de que hables claro sobre lo que te hacía papá.

-Me pegaba.

Me daba con el cinturón.

Me apagaba cigarrillos en la espalda.

Como el padre de Dani.

-¿Por qué a ti?

-Ya sabes cómo era, ¿no?

Me odiaba.

Me imagino que no era el niño que él había querido tener.

Hiciera lo que hiciera, todo le parecía mal.

-Supongo que mamá no sabía nada. -No, qué va.

Él se arreglaba para hacerlo siempre que ella no estaba.

Y yo tampoco tuve nunca el arranque de decir nada.

(SORPRENDIDO) -¡Luis, tío! ¡Joder!

¿Cómo te has guardado esto todo este tiempo?

Me imagino que por las mismas razones que Dani.

Por miedo.

Por vergüenza.

Por pensar que las cosas se complicarían más.

No sé, Álvaro, pero te digo una cosa:

si puedes hacer algo por ese chaval,

ayúdalo, por favor.

(Música dramática)

(La puerta se cierra)

-Cariño, qué ganas tenía de hablar contigo.

Sí, es esta tarde.

Acabo de estar con Claudia para prepararla.

Estoy un poquito nerviosa.

Lo que voy a hacer es irme un rato al centro comercial

para relajarme un poco.

Luego te llamo, mi amor.

Venga, un beso, cuídate. Chao.

-Pablo, ¿dónde vas?

-Hola. ¡Qué casualidad!

Voy a arreglar unas tuberías atascadas

que hay en la calle Camelias, en casa de un vecino.

Me gustaría terminar a tiempo para lo que tenemos esta tarde,

eso que ya sabes. -¿Y cómo estás con eso?

-No estoy nervioso, si es lo que preguntas.

-Me sabe muy mal que pases por algo así.

-Ya, y a mí me alegra que hayas dejado de pensar

que soy un asesino.

-No digas eso, por favor, que eres un buen hombre.

-Sí, un buen hombre,

pero no lo suficiente como para ser el hombre de tus sueños.

-El hombre de mis sueños solo está en mis sueños,

pero tú has demostrado ser muy valiente y has dado la talla.

-Que conste que esto lo hago por ti.

Y por callarle la boca a Fede.

¿Sabes qué? Él y yo tenemos algo en común.

Cuando nos gusta algo o alguien nos ponemos muy pesados.

(RÍE)

Me encantaría ganarme su respeto. -¿Ah, sí? ¿Su respeto? ¿En serio?

-Sí, porque aunque él me odie y me quiera lejos de ti,

a mí me parece un buen tío.

-Pues la próxima vez que lo vea, le digo que lo admiras.

-A mí quien me gustaría que me admirara eres tú,

porque... Bueno, me tengo que ir, lo siento.

Nos vemos esta tarde en el... ¿Tú vas a estar?

-Sí, claro, allí estaré.

-¡Venga, hasta luego!

(Música de tensión)

-¡Maldita sea!

-¿Qué? ¿Problemas con la prensa?

Hay que ver cómo cambian los titulares

cuando es otro el que paga.

Todavía recuerdo cuando te doraban la píldora

por tus donaciones y aportaciones a las asociaciones del barrio.

-Elías, me has acusado de muchas cosas,

pero sabes perfectamente que el dinero que di

y lo que hice por el barrio lo hice de corazón.

-Bueno, pero no soportan que te metas en política

y quieren airear tus trapos sucios, que son un puñado.

-Si te digo la verdad, la política me importa un carajo.

Si tuviese el dinero que manejaba antes,

te aseguro que ya estaría haciendo cosas por este barrio.

Pensaba que eso era lo que podía hacer

entrando en el ayuntamiento con la Plataforma por Madrid,

pero está claro que no me van a dejar.

-Para atender comedores sociales no hay que montar un partido político.

-Vaya, eso no lo había pensado, y tienes razón.

Te tomo la palabra.

-¿Y qué piensas hacer con los periodistas?

¿Vas a entrar al trapo? -No, no, no.

(RÍE) Ni de coña. Esta batalla ya la tengo perdida.

Por mucho que se fastidie mi hijo y el secretario general del partido,

creo que voy a tirar la toalla, me rindo.

-¿Cómo? ¿Don Fernando Quintero?

Si ponen el foco en ti y eres interesante,

yo no renunciaría a eso.

-Sí, si tanto mi hijo como el secretario general

creen que tengo posibilidades y me animan a seguir,

pero, en el fondo, tú y yo somos los únicos que sabemos

que en las elecciones no me comeré ni un rosco.

-Yo no digo que no te vayas a comer ni un rosco.

Además, estos titulares son lógicos.

"Quintero el narco se convierte en Quintero el político".

Tiene morbo para la prensa.

-Sí que lo tiene, y bastante.

Y eso es lo triste, ¿no te parece?

Que se centre el debate de una campaña electoral

sobre este tipo de temas

en lugar de hablar de los problemas reales de la gente.

Y lo peor es que no puedo hacer nada.

Por muy carroñeros que sean todos estos plumillas,

no van a decir ninguna mentira.

Tienen razón, yo no puedo borrar mi pasado.

-Ya, pero puedes construir y proyectar un futuro.

-La entrevista tuya del otro día tenía cosas muy interesantes.

Me gustó mucho. -¿Ah, sí? ¿La has visto?

-Sí, me gusta estar al día.

Pero debo decirte que estabas mucho más en forma.

No entiendo por qué tiras ahora la toalla.

-Creo que para entrar o jugar en política

hace falta tener tripas,

y yo no conozco sus códigos ni tengo esa cintura política.

En el fondo solo soy un hombre del pueblo,

no soy ningún vendedor de humo, como esta gente.

-Un hombre del pueblo, eso está muy bien.

Además, creo que la clave está en la verdad.

Sé honesto, ve de frente, reconoce tus errores

y te los ganarás a todos.

-¿Quién crees que va a votarme?

-Distrito Sur, la gente del pueblo.

Yo mismo preferiría confiar en un tipo honesto

que va de frente y reconoce sus errores,

que en todos estos listos que venden humo.

Además, a la gente le encantan las historias de los villanos

que se transforman en héroes y consiguen redimirse.

-¿Estás hablando de mí?

-Pues sí.

Ahora te vas a meter en política no para ganar dinero, no.

Te vas a meter para sacrificarte y ayudar a la gente.

¿Me equivoco? -¡Vaya!

Debería nombrarte mi director de campaña.

Lo único que te puedo ofrecer es un triste y mísero pin.

-Yo es que soy muy caro y muy mal orador.

Además, tengo que perseguir a un tío muy malo

y que no eres tú. (QUINTERO RÍE)

-Hasta luego. ¡Elías!

Gracias, amigo.

-Hasta luego.

-Perdone, ¿podría hablar con la inspectora Orestes?

-¿De qué se trata?

-Es un tema delicado, me gustaría hablarlo con ella directamente.

¡Silvia!

Seguís preocupados por lo de Mónica, ¿no?

Sí, la verdad es que sí, pero no venía por eso.

Quería pedirte consejo sobre otro tema.

Claro. Me ocupo yo, Merche. Gracias.

¿Tiene que ver con la llamada que me hiciste ayer?

¿Por qué colgaste? Perdona, es verdad.

Te debería haber mandado un mensaje para aclarártelo.

Estoy hecho un lío.

Es por un caso de maltrato infantil.

Ni siquiera sé si es maltrato infantil,

el chaval tiene 17 años.

Hasta los 18 se considera maltrato infantil.

¿Quieres esperar a que vuelva Espe? Ella es la especialista.

Preferiría que me atendieras tú.

Vale.

Hay una guía para calibrar el tipo de maltrato sufrido.

¿Quién es el maltratador? Su padre.

Ostras. Está en el perfil emocionalmente más doloroso.

Sí, el tipo es un bestia.

Puede tratarse de negligencia por falta de atención,

abandono emocional, maltrato físico o abusos sexuales.

¿De qué se trata?

Lo único que sé es que el padre le mete unas palizas tremendas

y le quema con cigarrillos en la espalda.

Si es negligencia o abandono emocional no lo sé.

Y abuso sexual, creo que no.

¿Sabes si esas palizas o agresiones ocurren con frecuencia?

Me temo que sí.

El chaval está en una posición muy vulnerable.

Lo tiene totalmente sometido.

De hecho, cuanto te llamé anoche, Dani estaba conmigo.

Me lo llevé a mi casa, pero el padre se enteró.

Se presentó en casa y montó un pollo que flipas,

fingiendo estar arrepentido para podérselo llevar.

Y él volvió con su agresor. Sí.

Estoy muy preocupado porque no contesta a mis llamadas.

El sinvergüenza del padre se ha presentado en mi taller

con toda su cara para exigirme que me aleje de su hijo.

¿Sabes si Dani está faltando a clase?

Creo que no. Por lo que sé, se toma en serio sus estudios,

aunque no es un estudiante brillante.

La mayoría de estos chicos son repetidores

o tienen trastornos escolares

por falta de atención, falta de sueño, desmotivados...

La autoestima es lo primero que se resiente en un maltratado.

¿Qué puedo hacer?

Lo que deberías haber hecho ya, notificar el caso.

Me gustaría que hubiera sido él quien denunciase.

Hablamos de notificar, no de denunciar.

Para notificar un caso así solo hace falta una sospecha

de que el menor está en riesgo o desprotegido.

Los Servicios Sociales y las autoridades

verifican la situación y ponen en marcha el protocolo.

Entiendo, pero me gustaría pedirte un favor, Silvia.

Me gustaría que hablaras tú primero con él.

Es muy colega mío y no quiero dejarlo en manos de desconocidos.

Te he dicho que la experta en estos casos es Espe.

Hablo con ella y veo lo que hacemos.

Vale.

¿Cómo se llama? ¿Daniel qué más? Daniel Herrera.

Seguro que lo conoces del barrio.

Muchas veces va con su padre o solo con la bici.

Su padre tiene un desguace en el polígono, Desguaces Herrera.

Sé dónde está.

¿Tienes algún teléfono que me puedas dar?

Sí, claro.

Lo único que...

No sé, quizá se cierra si lo abordamos de repente.

¿Por qué no te haces la encontradiza?

Vale.

Cuando lo veas, me das un toque. Perfecto.

Muchas gracias.

De nada. Estamos para eso.

(Música dramática)

¡Escúchame tú a mí! No me interesa nada

lo que me tengas que decir, ¿de acuerdo?

No me quiero reunir contigo ni quiero saber nada

de lo que me tengas que proponer porque ya no me dedico a esto.

Será mejor que te busques a otro. Adiós.

(GRUÑE FURIOSO)

-¿Qué pasa, papá? ¿Todavía te dura el cabreo?

-No, bueno... O sí, no lo sé.

Estoy así porque acabo de colgarle a Anxo Nogueira.

-¿No quedamos en que lo mandarías a paseo?

-Y es lo que acabo de hacer, pero no sé si he hecho bien.

-¿Cómo que no sabes? Papá, no te estarás planteando...

-No, hombre, no.

Me preocupa es que estos gallegos

siempre quieren tener la última palabra.

Ahora puedo esperar cualquier cosa.

-Si has sido tajante con ellos... -Lo he sido, hijo.

Será mejor que cambiemos de tema, bastante cabreado me tiene ya.

-¿Quieres tomar algo? -No, al final he cambiado de planes.

He quedado con Olga para ir al centro comercial.

No me esperes para cenar. Me quiere llevar a un "bristof".

-Bistró, bistró francés.

Bistró. -¿Bistró?

(RÍE) -Eso es.

-Mira, una bici como esta es la que te decía el otro día.

¿De esas que tu primo tunea y les pone motor?

Pero debe ser un modelo concreto, no vale cualquiera.

Esta también tiene algunos arreglillos, ¿no?

-Sí, la modifico con piezas del desguace de mi padre.

-¿Qué le has hecho, concretamente?

-¿Por qué? No será un delito... -No, qué va, es pura curiosidad.

Entiendo un poco de bicis. -Tengo un par.

La otra mola más porque le ajusté la dirección nueve milímetros.

Copio los arreglos de corredores profesionales.

Qué crack. ¿Y a esta qué le has hecho?

Aparte del remolque, un espaciador de cambio para reducir el peso.

El eje delantero es más rápido, el cambio es más cómodo.

-Sin embargo, no llevas casco.

¿Esos moratones del brazo son de alguna caída?

-Sí, me caí, pero llevaré casco de ahora en adelante.

A ver, con casco o sin casco...

Esos moratones no son de caerse de una bici.

Dani, nosotras solo queremos velar por tu seguridad.

-¿Cómo sabes mi nombre?

-Porque trabajo en la UFAM, una unidad de la policía

que ayuda a las víctimas que sufren malos tratos

por parte de sus familiares.

-Yo no sufro malos tratos, ¿quién os ha dicho eso?

Nosotras solo queremos ayudar. No tendría que enterarse nadie.

Ha sido Álvaro, el del taller de coches.

No nos ha avisado nadie.

Tú tienes tus herramientas para arreglar las bicis,

y nosotras tenemos nuestras herramientas

para ver quién lo está pasando mal, quién necesita ayuda.

Este es mi número. Soy Esperanza Beltrán.

Estoy disponible 24 horas. Puedes llamarme cuando lo necesites.

No serás ni el primero ni el último que se alegre de dar el paso.

-¿Qué pasa, Daniel? ¿Algún problema, agente?

-No, ningún problema, le he dicho que no puede circular sin el casco.

-Casco tiene, mil veces le he dicho que se lo ponga, pero ni caso.

Vamos para casa, que tenemos mucho lío.

Buenos días, muchas gracias por preocuparse.

(Música de tensión)

¿Qué es esto?

-Se me acercaron hablándome de la bici.

-No les sigas el rollo y ya está. -Me haces daño.

-¿Que te hago daño? Verás cuando lleguemos a casa.

(Motor de coche)

(Música de tensión)

-¡Montse! -Anda, qué casualidad.

(OLGA) -Sí, hemos venido a comprar.

-Me vine con lo puesto y empiezo a necesitar ropa.

-Yo quería mirar la sección de cocina, que está bien surtida.

-Yo vengo a la sección de jardinería.

Con este buen tiempo, me he decidido a arreglar el jardín.

(JULIO)- ¿Marcelino sigue en Valencia con Alicia?

(MONTSE) -Sí, vuelve pasado mañana.

-En cuanto pueda, me escapo a Valencia a ver a mi hermana.

(JULIO) -Olga, ¿estás bien? (OLGA) -¿Qué?

(JULIO) -¿Qué te pasa? ¿Qué miras?

-Nada. ¿Vamos? -Sí.

-Adiós, Montse. -Hasta otra.

-Chao.

(Música de tensión)

-¡Sara! -Hola.

-Espera, estoy asqueroso.

-Asqueroso, pero muy sexy. -Va, va.

No te quiero manchar, que estás muy guapa.

-¿Me estás haciendo la cobra? -Claro que no.

¿Te vas al Moonlight?

-Parece que te has olvidado de que habíamos quedado

para mi última clase de conducir. -A ver si es verdad.

-Como me pillen, me empapelan. -Tranquilo, mañana es el examen.

-Perfecto. Dame cinco minutos. Me cambio y estoy listo.

-Vale.

(La puerta se abre)

Hola, chicos. ¡Silvia!

Espe y yo hemos visto a Dani.

¿Y qué te ha dicho? Lo hemos abordado en la plaza.

Cuando estábamos hablando con él y se empezaba a abrir,

ha aparecido su padre y se lo ha llevado.

Si es que no se lo quita de encima, te lo dije.

Lo que tienes que hacer es ir a comisaría cuanto antes

y hacer la notificación. Espe te atenderá.

No tenemos indicios para actuar de oficio.

Si cuentas lo que sabes, pondremos en marcha el protocolo.

Vale, lo haré cuanto antes. Bien.

Eso era. Hasta luego.

Así que tienes un amigo al que maltratan y no me lo cuentas.

-Lo siento, Sara. Es un tema delicado.

Está en peligro y quiero ser discreto.

-¿No había otra policía? ¿Tenía que ser Silvia?

-Con ella tengo confianza.

No te ralles.

-Venga, no te enfades. -No, no, no, que me vas a manchar.

-¿En serio?

¿Y qué?

(Música de suspense)

-¡Quieto!

Se acabó el juego.

Quieto ahí, ni lo intentes.

Alégrame el día, vamos.

(Motor que arranca)

-¿Cómo me has localizado?

-Tú me conoces, no soy muy de calle.

Lo de estar conectado día y noche a un ordenador tiene estas cosas.

Al final aprendes a localizar a la gente.

-Supongo que no tienes una orden para espiarme.

-En la "deep web" conozco a gente.

Hay un par de hackers que hacen por mí

todo este trabajo paralegal.

-Ya. Te gusta jugar sucio. Ahora lo llamas hackers.

-Ellos me han dado una información sobre ti

que vale millones. Oro, diría yo.

-Tú no tienes nada contra mí. -¡Quieto!

-Te mueres de ganas, ¿eh?

Te mueres de ganas de decirle a Espe que has sido tú,

que tenías razón.

-Estás muy equivocado.

Lo que más me jode es tener que darle el disgusto

cuando se entere de toda la verdad,

porque ella te quería y creía en ti.

No se merece ser tu víctima. Eres un cerdo.

-¡Lávate la boca para hablar de ella!

¡Es mía! -¿Mía? ¿Como que mía?

Espe no es de nadie. Ella es suya, ¿entiendes?

-Teníamos tantos planes...

Íbamos a formar una familia maravillosa.

-¿Una familia? La familia está en tu cabeza enferma.

Menos mal que se dio cuenta de que eres un loco y te dejó.

-Tú y yo sabemos muy bien por qué estás aquí.

Quieres que te deje el camino libre para estar con Espe.

-Estás muy equivocado.

Estoy aquí para que dejes de matar mujeres.

-¿Mujeres? (RÍE)

Aquellas que no sienten el deseo y la pulsión de ser madres

no merecen vivir.

-¡Eres un monstruo! -Sí.

¿Y qué?

Espe me quería a mí, no a ti.

¿Sabes por qué? Porque yo soy un hombre.

Cada vez que estaba entre mis brazos la hacía disfrutar.

Todas las noches, una tras otra y tras otra,

mientras tú, en tu habitación,

escuchabas... -¡Cállate! ¡Cállate!

-¿Qué sentías cuando oías que me nombraba con placer?

Lo oías, ¿verdad? -¡Cállate, cerdo!

Estás detenido.

(FEDE RESPIRA CON DIFICULTAD Y GIME DE DOLOR)

-Si Espe no me hubiera conocido,

tú hubieras cuidado tan bien de ella.

Pero entre tú yo,

ella siempre me prefirió a mí.

-Espe ya no te quiere.

-Cuando tú estés muerto, te estemos enterrando,

ella estará conmigo.

Y yo me ocuparé

de cuidarla.

-No tienes ni idea... No tienes ni idea de quién es,

de lo maravillosa que es Esperanza Beltrán.

(FEDE AGONIZA)

(PABLO SUSPIRA)

(Música dramática)

¿No has pensado nunca en darle una oportunidad a Fede?

¿A Fede?

A Pablo se la has dado y la ha desperdiciado.

No digo nada, pero da pena ver que buscáis fuera

lo que tenéis en las narices.

Voy a llamar a Fede, que no le he visto en todo el día.

¿A tu amigo Fede? A mi amigo, sí, a mi amigo.

Qué pesada... Mercedes,

me gustaría mucho que estuvieras a gusto en esta comisaría

y siento mucho haberte hecho daño.

No te preocupes. Ya tengo una edad, podré con ello.

Sí que me preocupo.

No tienes por qué, Emilio. Solo soy una agente más a tu mando.

Sabes que eso no es verdad.

¿Sigues pillada por él?

Esta mañana ha pasado algo.

He ido al taller y lo he visto con Sara acaramelados.

Me ha dolido verlos.

Y me fastidia que me duela.

Me siento responsable de que Espe y Silvia le presionaran

para que denunciase.

Tengo miedo de haber provocado que el padre le pegara

y meterle en un lío.

José Luis, tendrás el número uno. Pasa al fondo de la sala

y pégate bien a la pared.

Dionisio, gracias por venir, el número dos.

Lo mismo, a continuación del anterior.

¿Estás nerviosa? Sí, no puedo evitarlo.

Miralles me ha dicho que recuerdas muy bien los ojos del agresor.

Así es, grises y fríos como el acero.

Todo va a salir bien, Montse, ya lo verás.

Si alguno de vosotros es señalado,

tendrá que dar un paso al frente, quitarse el pasamontañas

y seguir las instrucciones que se le dé.

Bien, eso es todo. Muchas gracias.

¿Quién dice que es?

¿En qué hospital?

Me encargaré personalmente de que no te toque ni una vez más.

Pero tienes que hacer lo que yo te diga.

(SUSPIRA PREOCUPADA) ¿Estás preparada, Montse?

Sí.

Ya sabes que si señalas a alguien, debes estar segura al 100 %.

Si señalo a alguien no habrá sombra de duda.

Conozco la ley.

Debe hacer las cosas por el cauce legal.

Que no, Silvia.

Cuando quieres mucho a la persona que te maltrata,

no es fácil denunciarlo.

A veces, la policía no es la mejor opción.

¿Qué estás tratando de decir?

Nada. Gracias de todas formas.

¡Álvaro!

No hagas ninguna tontería, por favor.

Ha pasado algo terrible.

Estamos a punto de empezar la rueda de reconocimiento.

Claudia... ¿Qué pasa?

Servir y proteger - Capítulo 490

12 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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