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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 488 - ver ahora
Transcripción completa

Los asesinos de este calibre

no deberían salir de la cárcel jamás,

bajo ningún concepto.

Lo único que se merecen es la cadena perpetua.

Me resulta curioso que una persona que ha pasado por la cárcel

no crea en la reinserción.

Por eso mismo lo digo, porque sé de lo que hablo.

-Me han propuesto entrar en política.

-¿Te lo vas a pensar o pasas del tema?

-No sé, creo que todo esto me viene demasiado grande.

-Cuando se celebre el juicio callarás bocas

y se acabarán las críticas.

La opinión pública solo podrá criticarte por tu gestión,

y en eso... eres el número uno.

-Tienes que asumir que te vas a exponer mucho

y tendrás que dar la cara.

Y no solo delante de los jueces, sino de los medios

y de toda la sociedad.

-Lo sé, lo sé. ¿Y sabes qué, Elías?

Estoy dispuesto y preparado a enfrentarme a lo que sea.

-Hay voces que opinan que no está capacitado

para encargarse de una comisaría.

Le demostraremos a la Jefatura y a Antúnez

que aquí, en Distrito Sur, bajo tus órdenes,

vamos a resolver el caso.

Les puedo asegurar que el cerco se estrecha

y estamos más cerca de atraparlo.

"Y en nombre de todas esas mujeres a las que ya ha asesinado

puedo decir que mucho antes de lo que piensa

yo misma le pondré las esposas".

Cuando otro comisario llegue a Distrito Sur,

las cosas serán muy diferentes.

-Conozco muy bien a Alfonso

y sospecho que tiene alguna implicación en este asunto.

Antúnez es hermano de la mujer de Gustavo Pedralbes.

¿Qué tiene que ver Pedralbes en esto?

Está como loco por venirse a Madrid.

-¿No habrás escuchado, no sé, algún rumor,

o que haya tenido algún lío de faldas?

-¿Por qué me preguntas esto?

-Por poner el parche antes de la herida.

-El pavo este diciéndome que era colega de mi padre.

-¿Y no lo es? ¿No se conocen? -Sí que se conocen,

pero me dijo que es un bicho y que me aleje de él.

Seguiré dando la batalla.

No soportaría decepcionarte.

Fue un error que no debería volver a repetirse.

Te tengo mucho aprecio y sería una lástima

que se creara un clima raro entre los dos.

No, para nada.

No hay problema. Todo está bien, como siempre.

Había empezado a ilusionarme con un hombre

y no está por la labor, fin de la historia.

-Mira el lado positivo,

al menos estás abierta a sentir algo por alguien

después de lo mal que lo pasaste con tu divorcio.

(ÁLVARO) -¡Hala!

¿Cómo dices que te has hecho esto?

-En el desguace, saltando entre unas pilas de neumáticos.

-¿Cómo te has caído para hacerte este moratón?

-Pues de lado. Puse el brazo como pude para frenar la caída.

-¿Qué te ha dicho el médico?

-Nada. -¿Cómo que nada?

-No me lo ha visto nadie.

Me tomé una pastilla para el dolor y ya está.

(NERVIOSA) -Necesito saber si sientes algo por mí.

-Es evidente, ¿no?

(NERVIOSO) Estoy enamorado y te quiero.

-¿Y tú no sientes nada por él?

(AGOBIADA) -Es que no lo sé.

Creo que ahora lo que necesito son unas vacaciones emocionales.

(ESPE) He roto con él para siempre.

Que lo he dejado, mi decisión es irrevocable.

Nada ni nadie va a romper nuestra amistad

porque es demasiado valiosa para los dos.

-Pienso lo mismo. Sabes lo mucho que me importas

y lo que me importa nuestra amistad también.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

-¡Buenos días! -¡Buenos días por la mañana!

Al trabajo con alegría.

A ver qué tal se nos da hoy. -Sí, a ver qué tal se da.

-¿Estás serio?

(DUDA) -No sé, no me apetece mucho hablar.

-¿Es por lo de anoche?

Si es por eso, no tienes que darle más importancia.

-No, no es por eso, de eso ni me acordaba.

Pero tengo muchas cosas en la cabeza y no sé, debe de ser estrés.

-Ah, ¿seguro?

-Claro. Ya sabes que tenemos mucho lío en comisaría.

-Me alegro de que no sea por lo de anoche,

que los hombres le dais demasiada importancia a esas cosas.

-Bueno, pues no seré yo.

Pero de verdad que no me apetece...

hablar del tema.

Que no vuelva a pasar y ya está.

-Si vuelve a ocurrir, no pasa nada, que son cosas que pasan con la edad.

Ya no tenemos 20 años, nuestro cuerpo no reacciona igual.

-Muchas gracias por animarme, hija.

-Que la edad no tiene nada de malo.

Tiene sus cosas buenas, hay que saber disfrutarlas.

Ya, pero hablar de este tema tampoco me ayuda mucho, María.

(PATY) -Buenos días.

-¿Cómo es que traes tú los cruasanes?

-Cuando he pasado por la panadería

me ha dicho Pedro si podía traerlos yo,

que tenían un montón de lío.

-Ah.

Elías, ¿quieres un cruasancico?

Que a lo mejor te endulza y así te da un poquico de energía.

-Que no, que te he dicho que me tengo que ir a comisaría...

Además, así no acumulo grasa, colesterol ni esas cosas de la edad.

Venga, hasta luego. (PATY) -Adiós.

Un poco raro, ¿no?

-Los hombres, que se ahogan en un vaso de agua.

(SUSPIRA) Y más con la edad, ya lo verás.

-Ponte un cafetico, ¿no? -Vale.

Pero ¿os ha pasado algo o...?

-No, es él, que se agobia con cosas que no tendría que agobiarse.

Pero nosotras a lo nuestro.

Hoy tengo mogollón de jaleo, tengo un montón de "recaos".

Va a venir un tal Vladimir de Extragás.

Ocúpate tú de él. Estará al llegar, no tardará mucho.

-Yo me encargo.

-Ponme un cafetico a mí también. -Vale.

(Música tranquila)

-Hola.

(ÁLVARO) -¡Mamá! ¿Qué haces aquí? Pensaba que te habías ido.

(SUSPIRA) -¿Quieres un café?

-Ay, sí, por favor. (SUSPIRA)

Estaba preparando un par de reuniones

que tenemos con proveedores del pub.

Luis me pidió que lo acompañara y...

-Se te nota cansada.

-La verdad es que sí. He dormido muy mal.

Me he desvelado y no he pillado el sueño otra vez.

-¿Algún problema?

(SUSPIRA)

-No paro de pensar en Mónica y en sus padres.

(RESOPLA)

-Ojalá la policía pille al asesino bien pronto.

Ya se lo dije a la inspectora Miralles.

-¿Cuándo hablaste con ella?

-Ayer me la encontré por casualidad en la plaza.

Aproveché para decirle que tuvo un par de narices

al retar al asesino en la prensa.

(SORPRENDIDO) -¿Qué? (ELVIRA ASIENTE)

-Viniendo de ti habrá flipado.

-Yo respeto el valor, venga de donde venga.

Y esa mujer tiene mucho valor.

(Móvil)

-Perdona.

Es Dani, el hijo de Desguaces Herrera.

Dani, dime.

¿Ya tienes la pieza?

Perfecto.

Y dale... Que no está abierto el taller a estas horas.

Es muy pronto.

Venga, voy para allá.

Tengo que irme. Está en la puerta del taller.

Tiene un amortiguador que necesito para el Simca 1000.

-¿Por qué tienes que abrir si está cerrado?

Que se espere.

-Ya, pero me dijo que intentaba entregar los pedidos

antes de ir al instituto para no perder clase.

-¡Ah! Entonces me callo.

Está muy bien que trabaje y estudie,

y que no quiera perder clases.

-Ya, mamá, pero...

me parece raro tanto interés en ir al instituto.

-¿Y por qué te parece raro?

-No sé... El otro día tenía un moratón en el brazo.

Era muy grande y le dolía un montón. Intentó ocultármelo.

Me dijo que se lo había hecho en el desguace, pero...

siento que me está mintiendo.

-¿Y por qué tiene que mentirte?

-No tengo ni idea. No paro de darle vueltas.

(Música melancólica)

Igual ha tenido una pelea con un compañero.

-Bueno, eso es normal, los chavales se pelean.

-¿No es un poco raro que no me lo contara?

Tengo la sensación de que le hacen "bullying".

-¿No crees que te estás haciendo películas?

Además, aunque fuera verdad, ¿tú qué puedes hacer?

-Hablar con su padre o con algún profesor.

Lo que tiene que hacer es aprender a defenderse,

como hiciste tú y tus hermanos.

¡Tiene que espabilar!

(RÍE) ¿No?

Creo que últimamente a los chavales se les mima demasiado.

Luego crecen, salen a la vida y se piensan que todo es fácil.

-Cuando a Ricky le hicieron la vida imposible,

suerte que estábamos Luis y yo.

Quizá este chaval también necesita ayuda.

-Bueno, pero él tiene a su padre.

Es él quien tiene que enseñarle a devolver los golpes.

-Ya sabes cuál es mi opinión.

Con la violencia no se arreglan los problemas.

-Pues yo creo que sí.

Yo lo aprendí en la cárcel.

La primera vez que quisieron asustarme les planté cara

y a partir de entonces me respetaron.

No se puede vivir con miedo, Álvaro.

-Lo que tú digas.

De momento, me piro, que no quiero que pase frío.

Voy a abrir el taller. ¿Bajas conmigo?

-Sí. -Venga.

(Música melancólica)

-Lo de que con Plataforma por Madrid las cosas irán a mejor

ya me lo sé de sobra.

Es lo que dicen absolutamente todos los políticos.

-Pero a algún partido tendrás que votar, ¿no?

En la vida no se puede estar solo protestando, Paty.

Si queremos cambiar las cosas, hay que pringarse, mojarse.

-Ya, si todo eso suena superbonito,

pero no has dicho nada en concreto. ¿Qué haréis?

-Pues respecto a políticas de intervención para los jóvenes,

tenemos dos cosas fundamentales: autonomía e independencia.

Hay que crear un buen plan de empleo juvenil,

hay que proponer una rebaja considerable

de los impuestos para los jóvenes emprendedores

y hay que facilitar el acceso a la vivienda

con un plan de alquiler social. ¿Cómo lo ves tú?

-Que son palabras muy bonitas, pero nada más.

¿Sabes cuál es el principal problema de los políticos?

-Según tú, ¿cuál?

-Que hablan y hablan, y se piensan que saben lo que quiere la gente,

pero no tienen ni idea porque nunca les escuchan.

Parece que vivan en otro planeta. -Bueno, reconozco

que hasta ahora está siendo así, sí.

-Lo reconoces porque acabas de entrar en política,

a ver si dentro de unos años sigues pensando lo mismo.

-A ver, Paty, aprovéchate ahora

que me tienes delante dispuesto a escucharte.

A mí me interesa mucho saber cuál es tu opinión.

Según tú, ¿cuáles son los problemas

que más preocupan a los jóvenes hoy en día?

-Para empezar, el trabajo.

Tener un trabajo bien con un sueldo digno,

y no las miserias que pagan ahora.

Poder pagarte tu casa.

Una casa bien, no unos zulos a los que ahora llaman pisos.

Y vivir tranquilos.

-Lo que te estoy diciendo entonces: autonomía e independencia.

Ya estamos trabajando en eso. -A ver si es verdad.

Voy a seguir, porque yo sí que tengo un trabajo digno

y debo dar la talla.

(RÍE)

¿Qué tal, Fernando?

Bien, Claudia.

Aquí estaba comentando con Paty, precisamente,

los problemas que preocupan a los jóvenes de hoy en día.

Me interesa su opinión,

más que estos sondeos oficiales que me pasen en el partido.

Veo que te has tomado muy en serio tu carrera política.

Bueno, no me queda otra.

Sabes que con mi pasado voy a estar en el punto de mira de mucha gente,

así que más me vale tomármelo en serio.

¿Ya has empezado a besar bebés, y a cogerlos en brazos

y a hacerte fotos en los mercados

o esperarás a que lleguen las cámaras?

No, no. Eso déjalo para los políticos de carrera,

que les gusta mucho más el postureo.

Yo no soy de esos.

Por favor, siéntate y charlamos. Gracias.

Bueno...

de todas maneras...

sabes que pensarán que lo haces para lavar tu imagen, ¿no?

Bueno, y sabes también que algo de eso hay,

pero que no es lo más importante.

Si te soy sincero, la política me ha permitido empezar de cero,

pero tengo que esforzarme al máximo para estar a la altura.

Tal como lo estuviste tú en la rueda de prensa.

¿Te refieres a la del caso del estrangulador?

(ASIENTE) Ah.

Creo que hiciste muy bien lanzándole el órdago a ese cabrón.

Pues te agradezco mucho que me lo digas,

porque en Jefatura están que trinan.

No les ha gustado que desveláramos ciertas informaciones.

Dicen que era innecesario.

Porque esa gente no está a pie de calle, Claudia.

Sabes muy bien que a los problemas hay que plantarles cara,

hay que saber tomar decisiones, sin enseñar nuestras debilidades.

Sí, eso pienso yo.

Personalmente, creo que el verdadero problema está ahí,

en esa gente tan bien trajeada con sus corbatas

que está ahí arriba en esos despachos.

Ellos son los que no paran de poneros palos en las ruedas,

os impiden hacer vuestro trabajo.

Ellos son el verdadero problema del sistema judicial.

¿Por qué dices eso?

Porque no están a pie de calle, Claudia.

Porque no saben o no se dan cuenta de que los chorizos y los criminales

ya no tienen miedo.

¿Sabes quién tiene miedo hoy en día?

Nuestros vecinos, nuestros conciudadanos,

la gente que ve cómo detenéis a esos delincuentes

y los lleváis al juzgado para que salgan en dos días.

Yo no sé qué decirte,

pero cada vez soy más partidario de endurecer las penas

y de exigir el cumplimiento íntegro de las condenas.

Es curioso porque ayer una persona me dijo exactamente lo mismo que tú

y también pasó por la cárcel.

Entonces, por algo será.

Imagino que sí, pero me resulta triste.

De todas maneras, eso solo sirve para llenar las cárceles de presos.

Mira en Estados Unidos.

Creo que no sirve de nada, porque las cárceles están llenas,

pero no hay más seguridad en la calle.

No es comparable, Claudia.

En EE. UU. cualquier descerebrado puede tener un arma.

Ya.

Sinceramente, creo que lo más importante

son las políticas de prevención y que la reinserción social

sea de verdad, efectiva.

Y eso tú deberías saberlo mejor que nadie.

(QUINTERO ASIENTE) -Buenas, Claudia.

¿Qué tal? ¿Qué quieres tomar?

Un desayuno completo, que no me ha dado tiempo en casa.

Muy bien.

-Si no te importa, debo ir a la sede del partido

porque tengo una reunión. Por supuesto, ningún problema.

Pero piensa una cosa, Fernando,

yo siempre te he oído a ti decir que eras partidario

de las segundas oportunidades.

¿Qué hubiera pasado si en vez de darte una nueva oportunidad,

te hubieran encerrado y hubieran tirado la llave al río?

No hubieras podido optar a un cargo público.

Tienes razón, Claudia, pensaré sobre ello.

Lo tendré en cuenta, gracias.

(Música de intriga)

-Toma, aquí tienes el recibo del amortiguador.

-Si no es por ti, se me pasa pedírtelo.

-Normal, siempre andas con mucha prisa.

No lo pierdas. -Qué va.

Menudo mosqueo pillaría mi viejo. -No pasaría nada,

mañana volverías y ya está.

¿Vas directo al instituto o qué? -Ya ves.

No quiero llegar tarde, que tengo "Mates"

y el profe se mosquea.

-¿Dónde has dejado la bici? -No he venido en bici.

Me ha traído mi padre.

Está desayunando y luego me acercará al insti en la furgo.

-Vale.

Dani, una cosa...

(Música melancólica)

¿Qué tal por el instituto?

-Bien... Bueno, las cosas podrían ir mejor.

Si no tuviera que ayudar a mi padre, tendría más tiempo para estudiar.

-No me refiero a los estudios.

-Ah, ¿no? Entonces, ¿a qué?

(DUDA) -A tus compañeros, al ambiente y esas cosas.

-Está bien, la gente mola.

-¿Seguro?

Dani, puedes confiar en mí.

Si tienes cualquier problema, solo tienes que decírmelo.

-No entiendo por qué me dices esto.

-Ayer me contaste lo del moratón en el brazo

y que te habías caído en el desguace,

pero no me lo trago.

Tiene pinta de ser de una pelea.

-Qué dices. No es verdad.

-Entonces, ¿por qué estás tan nervioso?

-No estoy nervioso. -Sí lo estás.

-Mira, estoy acostumbrado a pelearme con mis hermanos desde pequeño

y muchas veces me han quedado marcas así.

Las identifico muy bien.

-No me he peleado con nadie.

En el instituto nadie se mete conmigo.

Tengo colegas y la gente es legal.

-¿Seguro? -Que sí, tío, no me des la brasa.

-Vale, vale, espera.

Solo quiero recordarte que si tienes algún problema,

habla con tus profesores o tus padres.

No por eso va a ser más cobarde.

-Ya lo sé.

Pero no tengo ningún problema dentro ni fuera del instituto.

-Daniel, ¿qué haces? Que llevo un rato esperándote.

-Perdóname.

No pensaba que terminarías tan pronto de desayunar.

-¿Qué tal, Paco? Me alegro de verte. Hacía mucho que no te pasabas.

-Pues sí, hacía mucho tiempo.

Ya sabes que el desguace tiene mucho trabajo.

Hoy me ves de chiripa,

porque tenía que traer un cigüeñal y un radiador que Dani no podía,

que si no, tampoco. (RÍE)

-Es un buen ayudante.

Da gusto tratar con él, es un currante.

-La verdad es que es buen trabajador, eso es cierto.

Habrá salido a su padre, digo yo, ¿no?

(ÁLVARO RÍE)

El único problema es que le gusta el palique y se entretiene demasiado.

-Voy lo más rápido que puedo. Te veo en la furgo.

-Hasta luego, Dani.

Tiene razón el chaval,

ha sido culpa mía que lo entretuve porque no le di el recibo.

-Bueno, yo me voy a ir ya,

tengo que entregar una pieza antes de ir al instituto.

-Perfecto. -Hasta luego.

-¡Paco!

-Dime.

-Me gustaría comentarte algo de Dani. -¿Le pasa algo?

-Nada, que es muy buen chaval.

-Lo sé. Hasta luego. -Hasta luego.

-Hola, guapa. -Hola.

-¿Me pones un café para llevar, porfa?

-Vaya cara de cansado que tienes, ¿estás bien?

-Estoy reventado, llevamos unos días en comisaría de locos.

-Me imagino. He visto a Elías y está igual que tú.

Ojalá pilléis pronto a ese desgraciado.

-Ya. Yo lo pienso y...

Me llegan a decir cuando empecé las prácticas

que llegaría un caso tan tocho y no me lo creo.

-La vida es lo que te pasa mientras haces otros planes.

-Qué filósofa. -¿Has visto?

Y me encantaría seguir charlando contigo,

pero tengo un montón de lío dentro y estoy sola.

Vienen a hacer la revisión del gas, quiero tenerlo todo despejado.

-Yo me tengo que ir también.

-Ahora te traigo tu café. -Vale.

-Mira quién tenemos aquí, mi agente en prácticas favorito.

-Tengo prisa, me está esperando un compañero.

-Siéntate conmigo y me acompañas, solo será un momento.

-¿Qué pasa?

¿Quiere sonsacarme información sobre Bremón, ¿no?

-No, solamente estoy buscando gente responsable

que quiera hablar por el interés general de esta comisaría.

-A mí me da que a usted Bremón no le cae muy bien.

-Aquí tienes. -Apúntamelo, porfa.

-Perfecto. Hasta luego.

-Da igual cómo me caiga Bremón,

esto no es un asunto personal, es estrictamente profesional.

Pero a Bremón no le queda mucho en esta comisaría.

-Yo creo que les va a costar

encontrar alguien tan competente como él.

-Bueno, pues...

el comisario Gustavo Pedralbes

es un estupendo candidato para sustituirle.

-Pues no sé quién es. -Es un hombre serio, competente...

y da la casualidad de que es un gran amigo mío,

al cual le puedo hablar sobre ciertos agentes en prácticas

que tienen un futuro prometedor.

Solo te pido que seas generoso como lo es tu padre.

-No me saque el tema de mi padre que por ahí no cuela.

De mi tío me dijo que eran amigos, y no es verdad.

-¿Eso te ha dicho? Qué decepción,

yo pensaba que me tenía mejor considerado.

-Me ha dicho que lo conoce,

por haber expedientado a un compañero porque sí.

Pero no me ha dicho nada más.

Yo diría que le cae como el culo.

-Mucho cuidado con lo que dices, chaval.

-No me importa lo que piense.

Es más, espero que Pedralbes no pise esta comisaría nunca.

-Lo hará,

y te arrepentirás de haber estado en el lado equivocado.

-¿Y quién dice cuál es el lado equivocado, usted?

Hasta luego.

"Problemas sexuales en los hombres".

-Ay, estás aquí, te estaba buscando hace un rato.

-Sí... disculpa.

Me he metido en internet y se me ha ido la pinza,

se me ha pasado el tiempo volando.

-¿Qué es eso que andas buscando tan concentrado?

-Nada importante.

-Ponte las pilas, te necesito para hacer un interrogatorio

a un par de sospechosos: alunizaje en una joyería.

-Vale. -Voy a coger un café, ¿quieres uno?

-Yo también quería uno, pero se ha terminado.

-Pues vamos a La Parra a por un par de cafés

y así me dices por qué estás tan raro.

-A La Parra no me apetece ir, que parece que estoy allí

todo el día pelando la pava con María.

¿Nos tomamos una infusión que es mucho más sano?

-¿Perdona, no quieres ir a La Parra?

Si cada vez que puedes te escapas a ver a María.

-Cardamomo con limón, no sé qué es, pero seguro que está rico.

(NACHA ASIENTE)

-¿Me vas a contar qué es lo que pasa? ¿Has discutido con María?

-No, no, qué va.

-Entonces suéltalo, hay confianza, ¿no?

-Nacha, es un cosa un poco triste, muy íntimo, me da apuro.

-Ya veo por dónde va la cosa. ¿No habrás tenido un gatillazo, no?

-No veo dónde está el cachondeo.

Es una cosa muy grave, y son cosas de la edad.

-Claro, yo no me estoy cachondeando, me parece de lo más normal.

Yo pensé que había sido algo serio. -Ah, ¿no te parece serio?

Yo he sido alcohólico mucho tiempo, y sé lo grave que es.

Una cosa así revienta una pareja.

-Ya, pero a mí esto me parece de lo más normal, Elías.

Le pasa a los hombres de todas las edades.

Eso pasa por dormir mal, por exceso de trabajo,

por estrés... por un montón de cosas.

-También puede ser por algo más grave, Nacha.

A mí me ha pasado ya un par de veces y me estoy empezando a agobiar.

-Eso es lo que no tienes que hacer, eso no te sirve de nada.

-Puede que la vida que llevamos últimamente

me haya pasado factura.

Pero se puede tratar de algo más grave,

puede ser algo vascular, o puede ser la próstata,

y no quiero nombrar la palabra maldita porque...

-Pero qué burro eres.

Elías, no tiene por qué ser algo grave,

puede ser algo pasajero. -¿Y si no lo es?

Yo estoy en plena forma, pero debo reconocer

que me estoy haciendo mayor, y esto te deja fuera de juego.

Y no voy a tomar pastillas sin que un cardiólogo me las recete.

Eso es muy peligroso. -Pues claro que no,

uno no puede recetarse algo así como así.

Urgencias está abarrotado de casos como estos.

Siéntate y vamos a hablar de esto tranquilamente. Vamos.

Venga, tranquilito.

Jengibre, ¿no?

Ya, pero escuche, por favor.

Saben que hemos iniciado una nueva línea de investigación,

y esto requiere su tiempo, ¿verdad?

Eso ya lo sé.

Mire, no me parece justo, pero lo acataré, por supuesto.

Gracias.

¿Qué ha pasado?

Jefatura, me acaban de comunicar extraoficialmente

que si en una semana no detenemos al estrangulador,

me van a cambiar de puesto. Pero, bueno, ya les vale, ¿no?

A un puesto donde no entorpezca demasiado

la labor policial, así, literalmente, con estas palabras.

¡Eso es el colmo!

¿Se han olvidado de que bajo tu mando

hemos detenido a Somoza, a Sofía Collantes,

a Konchalovsky y un sinfín de delincuentes más?

La gente tiene muy mala memoria, es algo generalizado,

y con la excusa de que quieren hacer rotaciones entre las comisarías

a mí me van a cambiar de sitio. Muy bien.

Y nos dan una semana, ¿no? Hale, para meter presión.

¿No ven que eso no ayuda a la investigación?

En eso estoy completamente de acuerdo contigo,

presionarnos tanto solo entorpece nuestra labor.

Pues te digo una cosa, detrás de esto está Antúnez, seguro.

Habrá hablado con Jefatura para convencerles

de que su cuñado Pedralbes

resolvería el caso del estrangulador mucho más rápido.

No me extrañaría nada. El Pedralbes este, el impresentable,

¿qué quiere, ganarse un puesto?

No por sus propios méritos, por la cara.

El caso es que, si en una semana no damos con el estrangulador,

lo más probable es que tenga que cambiar el despacho.

Confía, Emilio, de peores situaciones hemos salido.

Tenemos a la opinión pública pendiente del caso,

alarma social, y en Jefatura no confían en nada

en nuestra línea de investigación.

Dicen que no tenemos nada,

que lo único que tenemos es a la inspectora jefe

revelando datos por televisión y provocando al asesino.

Lo siento mucho, Emilio.

Si llego a saber que esto te provoca esta situación...

No te preocupes, Claudia,

tú crees en esta estrategia y yo también,

y pase lo que pase conmigo te apoyaré en este caso.

Muchas gracias.

¡Adelante!

Perdonad la interrupción, pero podría ser importante.

Ha llegado este sobre para ti, jefa.

No lleva remitente, y podría ser publicidad

o la invitación a algún evento, pero he preferido ser precavida

y he pedido que analizaran que no lleva sustancias peligrosas.

Has hecho muy bien.

Vamos a ver...

Es el estrangulador, está claro.

Tu provocación ha funcionado. Eso parece.

Mercedes, por favor, llévalo inmediatamente

a Científica, aunque no creo que encontremos ninguna huella.

Claro.

Claudia, a partir de este momento quiero que tengas escolta,

y voy a iniciar los trámites. No, no, no hagas eso.

Tenemos un asesino muy listo, y si me pones escolta,

se dará cuenta y no caerá en la trampa.

Claudia, le has cabreado, eso era una amenaza de muerte,

no quiero que te pase nada. Yo tampoco,

pero soy policía con experiencia, sabré defenderme.

Además, cuando le reté en la rueda de prensa

ya sabía dónde me metía.

Miralles, no voy a consentir que te ocurra nada malo.

No me va a pasar nada malo, no me pongas escolta.

Solo así conseguiremos atraparlo.

A ver, ¿qué?

-Nada, Elías, que estas cosas hay que hablarlas con naturalidad.

Yo creo que tienes una crisis de la mediana edad.

-Esto no tiene que ver con comprarse un deportivo

o salir con una jovencita.

-Eso está mandado a recoger, eso era hace 20 años.

Hoy en día los hombres están en plena forma como tú

y hasta corren maratones. -Como si se van a las olimpiadas.

Yo estoy en buena forma,

pero tengo que asumir que me estoy haciendo mayor.

A mí esto no me había pasado nunca.

Desde que...

desde que fui alcohólico, que eso fue grave.

-Bueno, pero eso ya ha pasado.

Yo creo que estás haciendo de todo esto una montaña enorme

y ahí sí que te equivocas.

Como sigas por ahí lo único que vas a conseguir es una depresión,

y eso sí es un problema grande. -¿Tú me estás escuchando?

He sido alcohólico.

-Sí, Elías, te estoy escuchando, pero eso tú ya lo superaste.

Yo he hablado con Teresa un montón de veces de este tema

por sus pacientes,

y si no me crees consulta con un especialista,

pero te va a decir más o menos lo mismo,

igual con otras palabras, pero...

-¿Por qué no dejamos ya el tema

y nos vamos a interrogar a los sospechosos?

-Porque primero vamos a aclarar esto que yo creo que sí es importante,

porque te afecta a ti, pero también afecta a María.

-Pues sí, en eso tienes razón.

-Veo que la quieres mantener al margen,

si no, no hubieras tenido ningún problema en ir

a por esos cafés.

-Nacha, no me apetece hablar con ella.

Bastante mal lo pasé anoche.

-Pero estas cosas es muy importante hablarlas, Elías,

y más con tu pareja.

Con la primera que tendrías que haber hablado es con María.

Porque tiene que haber confianza, comunicación.

Si tienes un problema, ¿qué hay que hacer?

Pues hablarlo.

-Tienes razón, y más una cosa de estas, hay que hablarla,

pero entiéndeme,

es difícil, para los hombres es difícil.

-Sí, yo te entiendo como hombre, pero también

entiendo a María como mujer.

Si la apartas de todo esto, ella se acabará sintiendo mal,

porque creerá que no hay confianza entre vosotros,

y eso sí que deteriora una pareja.

-Bueno, ya veré lo que hago. De momento vamos a trabajar,

y a ver si arreglan esta máquina de café.

Vamos a ver qué ha pasado con estos aluniceros.

-Vamos, te enseño el informe y...

Están en el calabozo. Vamos, ánimo.

-Aquí tienes. -Gracias.

Hola. Hola.

¿Qué le pongo, lo de siempre?

¿Pincho de tortilla y un refresco? Sí, por favor, para llevar.

¿Le importa si me siento con usted? Preferiría estar solo, la verdad.

Esa es la actitud que le ha llevado a tener tantos problemas.

Será mejor que acepte mi compañía.

En nada estará tan solo que hasta me echará de menos.

Seguro, como un perro a una garrapata.

Jefatura ya le ha dicho

que vaya haciendo las maletas, ¿verdad?

Si tanto interés tiene, llame y pregunte.

No tengo ningún interés, estoy al tanto de todo.

De hecho, me consta que Pedralbes está preparando

el traslado a Distrito Sur.

En una semana estará ocupando el cargo.

Vaya, veo que usted y su cuñado están muy bien informados.

Esto por ahora solo es un comentario extraoficial.

Lo extraoficial acabará siendo oficial.

Una semana es el tiempo que me dan en Jefatura

para resolver el caso del estrangulador,

qué casualidad.

Que Pedralbes y yo seamos parientes

no quita que usted sea un incompetente.

Por cierto, en Jefatura están al tanto de todo

desde el principio, y no hay puesto ninguna pega.

¿Y en Jefatura también están al tanto

de que Ud. me quiere desprestigiar para sacar tajada de esto?

Sí, no me mire así, por motivos personales,

para que su cuñado

pueda ser trasladado de Palencia a Madrid

a un puesto en el que pueda ascender rápidamente, ¿verdad?

¿Qué pasa, Bremón?

No me diga que lleva un micro y me está tirando de la lengua.

Yo no soy como usted.

Y me duele el estómago

cuando veo gente como usted o su cuñado

llegar tan lejos en el cuerpo,

cuando tendrían que haber sido expulsados

hace mucho tiempo. Qué ingenuo.

En todos los oficios, igual que en este,

lo que cuenta no es ser bondadoso, tener buen carácter,

sino conseguir resultados. Yo no pienso así.

Yo no creo que el fin justifique los medios.

El cuerpo prefiere hombres como yo, que consiguen resultados.

No como usted, que parece un caballero andante patético

incapaz de atrapar al asesino de cuatro señoras.

¿Sabe una cosa?

Lo conseguiré.

Nuestras líneas de investigación está dando sus frutos,

y en menos de una semana habré atrapado a ese asesino,

y entonces tendré tiempo para ajustarle las cuentas a usted

y a su cuñado. No me haga reír.

Usted no va a resolver nada, y mucho menos en una semana.

Buenos días.

-Aquí tiene. Gracias, Paty.

La verdad es que se me ha quitado el hambre.

Pero tiene que comer algo.

Dirigir la comisaría tiene que ser muy cansado,

y usted necesita reponer fuerzas.

Y nosotros le necesitamos al pie del cañón.

Gracias, Paty.

Si te soy sincero, te diré

que si algún día me destinan a otra comisaría

os echaré de menos a María y a ti.

Pero usted no se va de Distrito Sur, ¿no?

Ya se lo he dicho, nosotros le necesitamos.

Lléveselo. Le sentará bien, seguro. Gracias, Paty.

Quédate con la vuelta. Gracias.

Solo faltaría la declaración del segundo sospechoso.

Que lo firmen cuanto antes. De acuerdo.

Silvia, ¿tienes un momento?

Acabo de recibir el informe grafológico

del texto de la fotografía.

¿Es del estrangulador? No hay duda.

Todos los caracteres coinciden, no es un imitador.

Entonces ha mordido el anzuelo.

Antes marcaba él el paso, han cambiado las tornas.

Ahora tenemos que esperar a que cometa un error.

¿Y ese error es que intente matarte? Eso u otra cosa.

Lo que está claro es que ahora está enfadado,

y movido por la ira actuará de manera impulsiva

y precipitada, y eso tenemos que aprovecharlo.

Sabe improvisar en circunstancias adversas.

Recuerda que consiguió huir

tras el asalto fallido a la inspectora Ibarra.

Ya, pero nosotros tenemos que obligarle

a que haga algo que nos permita atraparlo.

Me he enterado de que no quieres escolta.

Efectivamente. Hay que incitarlo, provocarlo...

Tenemos que darle confianza,

que piense que él domina la situación.

Analizando su perfil psicológico y su "modus operandi",

no creo se ponga a actuar a las bravas.

Inspectora Miralles, la estaba buscando.

¿Qué sucede?

Ha dicho un testigo que vio a Mónica Llorens

hablando con un tipo la noche que la asesinaron

cerca del Moonlight. ¿Lo ha reconocido?

No, estaba paseando el perro

y la vio hablando con él en un callejón junto al Moonlight.

Por fin buenas noticias, pero no te veo contenta, ¿por qué?

Porque en estos casos de dominio público

suele aparecer gente con afán de notoriedad,

que nos da pistas falsas y solo nos hacen perder el tiempo.

Yo he hablado con él y parece un tipo razonable.

Dijo que se acordó porque le oyó a usted hablar en la rueda de prensa.

Ya. Pues...

en ese caso, id a hablar los dos con él.

Le tomáis declaración, pero aseguraos

que efectivamente vio a Mónica Llorens

y al hombre que hablaba con ella.

Ten cuidado, ahora estás en el punto de mira de ese loco.

Sí. Venga.

Hasta luego.

-Ya era hora, ¿no?

Llevo un montón de tiempo esperándole.

Venga, la caldera está aquí.

-Creo que te confundes.

-¿Usted no es Vladimir, el de Extragás?

-No, yo me llamo Paco Herrera y tengo un desguace,

un centro de reciclado que dicen ahora.

Se ve que así es más fino.

-Perdóneme, me he equivocado.

Como le he visto con el mono de trabajo...

Disculpe.

Eran los de Extragás, ¿cuándo van a venir?

-¿Extragás? Bueno...

Esos son poco formales,

lo mismo vienen hoy que vienen dentro de tres días.

-¿En serio? Pues qué morro, ¿no?

Da igual. ¿Qué le apetece tomar?

-Ponme un carajillo, por favor. -Vale. Enseguida vengo.

-Hola.

Hombre, Paco, ¿tú por aquí otra vez?

-Sí, me han llamado los de Talleres Benja

con una urgencia para llevarles una pieza,

y no he podido decirles que no.

¿Contento con el amortiguador que te llevé el otro día?

-Y tanto, era la pieza original perfecta

que necesitaba para el Simca 1000.

-No es para menos, porque lo mío me costó conseguirla.

-Por cierto, ¿Dani llegó a tiempo al instituto?

-Llegamos un poquillo tarde,

pero le escribí una nota al profesor.

-Genial.

Te quería comentar otra cosa.

Antes me dio un poco de palo, pero ahora que estamos solos

me gustaría hablarte de Dani. -¿Qué ha pasado?

¿Ya te ha liado alguna? -Que no, todo lo contrario.

Es muy currante, de hecho me parece admirable

que se pegue esos madrugones

para compaginar el curro con los estudios.

-La verdad es que el muchacho se lo está currando.

Está un poco verde, todavía, pero ahí anda.

-Es un "crack".

Pero ¿te ha dicho si tiene algún problema en el instituto?

-Que yo sepa no.

Pero a mí tampoco me cuenta muchas cosas.

-Ya. ¿Y qué tal se lleva con sus compañeros,

tiene algún problema?

-Yo creo que bien. ¿A ti qué te ha contado?

-Nada, pero...

Creo que a tu hijo le están haciendo "bullying" en el instituto,

acoso escolar.

-No, es no puede ser,

Daniel sabe defenderse solo.

-Siempre hay alguien más fuerte que tú.

-A ver, que no me entero.

¿Tú de dónde has sacado lo del "bullying"?

-El otro día tenía un moratón en el brazo,

el típico de cuando te agarran y te golpean,

y me dijo que se lo había hecho en el desguace.

-Eso puede ser perfectamente.

Si te enseño todas las cicatrices que tengo no acabo.

Cuando no me doy un golpe con una tabla

me corto con un cristal, o con una chapa...

No acabo. -Me imagino, pero...

me resultó muy raro, porque cuando le pregunté

se puso muy nervioso.

Tengo la sensación de que me está poniendo una excusa.

-No sé, yo le pondré más atención.

-Gracias, me quedo más tranquilo.

-Veo que mi hijo te cae bien. -Es un buen chaval.

Me recuerda mucho a mí cuando era un niño.

De hecho, el otro día me dijo que le molaba mucho

quitarles las piezas a los coches clásicos.

Te digo yo que este acaba siendo mecánico.

-Pues seguro.

-Su carajillo.

¿Y tú qué quieres tomar? -Ponme una sin alcohol, Paty.

-Vale. -Gracias.

-Miralles, ¿me necesitabas?

Sí, voy a convocar una reunión.

Hay novedades en el caso del estrangulador.

¿Y son buenas o malas noticias?

Prefiero decíroslo a todos al mismo tiempo,

así que ve convocando a los compañeros disponibles,

¿de acuerdo? ¿Quieres que avise a Elías?

Porque él ya se fue a casa. No, no, ya lo sé.

Prefiero que no le avises, quiero que descanse.

Reúne solamente a los del turno de noche,

a los demás se lo contaré mañana.

¿Y tiene algo que ver con el sobre que ha llegado a tu nombre?

¿Cómo te has enterado?

Me lo dijo Merche cuando acabó el turno.

Pues sí, tiene algo que ver,

pero Silvia Orestes os dará las explicaciones.

Ella tiene todos los datos. Avísala a ella primero.

¿Seguro que no quieres que avise a Elías?

Él no está al tanto del sobre. Nacha, no.

Ya lo sé, pero tú céntrate en lo que te he pedido.

Avisa a Silvia porque tendrás que patearte el barrio con ella.

¿Por?

Porque ha recibido la descripción de un sospechoso

y vais a tener que buscarle.

Quiero que lo hagas tú.

Ella es muy buena inspectora, pero tú conoces mejor el barrio.

¿Eso quiere decir que no seguiré patrullando con Elías?

Esto es puntual.

Y ya que me has sacado toda la información,

avisa a los compañeros para empezar el "briefing".

Vale, jefa. Venga.

Hombre, dichosos los ojos,

pensaba que no te ibas a pasar ni a por un café.

-Perdóname, igual me has estado esperando.

-La verdad es que no,

he estado muy liada esta mañana haciendo recados:

he ido al ginecólogo, a la gestoría, al banco...

Pero me ha dicho Paty que no te has pasado en todo el día.

-Si no has estado tú tampoco pasa nada.

-Pero tú eso no lo sabías.

¿Qué pasa, me estás evitando? -Pero ¿qué dices?

¿Y qué es ese papel que estás leyendo?

-La revisión del gas.

Pero no me cambies de tema, que no cuela.

-De verdad, María, que no te estoy evitando.

Es que tenemos el caso del estrangulador

y tenemos mucho lío. -Ya.

-¿Es por eso, seguro?

-¿Te parece poco?

Es un caso terrible, no tenemos todavía ningún testigo,

ninguna pista, y es muy frustrante.

-Ya. Bueno, ¿te pongo tu café?

-Pues no sé. Mejo me tomo una infusión.

-¿Una infusión tú?

Si no te ha gustado de nunca, tú eres de café.

-Tampoco está mal cambiar de hábitos.

-A ver, Elías, yo...

siento mucho todo lo que estáis pasando en comisaría,

pero ya somos mayorcitos los dos y sabemos perfectamente

que si no has venido en todo el día

no es solamente por lo del estrangulador.

-Pero ¿qué dices? Te prometo... -No me prometas nada.

No me prometas nada, tú está todavía con el tole tole de lo de anoche.

-Cariño, no me presiones con eso, por favor.

-¿Qué dices? Si yo no te presiono, si te presionas tú nada más.

Yo a lo de anoche no le doy ni la menor importancia.

-Tú dices eso para no preocuparme, pero yo estoy agobiado.

-Te lo digo porque es verdad, Elías.

Vamos a ver, somos personas, no somos máquinas.

Si estás preocupado con todo lo de comisaría,

con todo lo que está pasando,

es normal que tu cuerpo no responda como siempre.

-Me estaré haciendo mayor, ya no soy el que era.

-Eso es ley de vida, nos pasa a todos.

-María, tú te mereces alguien que esté en plenas facultades.

-A ver...

Yo me merezco lo que yo quiera,

y lo que yo quiero eres tú.

-Ya, pero tengo miedo de dejar de gustarte,

que no te sientas atraída por mí.

-A ver, Elías,

tú me gustas más que comer con los dedos,

pero puede que nos estemos haciendo mayores.

Pero todavía nos queda mucha guerra que dar

y mucho por disfrutar.

-Tienes razón, pero no puedo evitar estar preocupado.

-Pues eso lo solucionamos ahora mismo.

A ti lo que te pasa es que estás estresado,

te lo digo yo.

¿Tú esta noche tienes que volver a comisaría?

-No, ya he acabado el turno. -Estupendo.

Pues te vas a tu casa, te das una ducha,

te pones guapo, y en una hora te quiero aquí.

-¿Y qué tenías pensado hacer?

-Es una sorpresa.

-Cariño, no sé si tengo cuerpo de salir.

-¿Y quién ha hablado de salir?

¿Tú confías en mí?

-Espérame aquí en una hora. -Ese es mi hombre.

-Buenas.

Ir sentándoos, por favor.

Nacha, ¿están todos? Están todos.

Bien, gracias.

Perdonad que os reúna a estas horas, pero tenemos información nueva

sobre el caso del estrangulador y quiero poneros al corriente.

¿Sabemos ya su identidad?

No, pero un testigo nos ha dado una descripción

y quiero que la búsqueda empiece esta misma noche.

¿Es un testigo fiable?

En principio creo que sí.

Toni y Silvia le han tomado declaración,

ellos os van a explicar más extensamente.

Por favor, Silvia.

Recibimos la llamada de un individuo

que creyó ver a Mónica Llorens hablando con un hombre

la noche de su muerte.

Al parecer... Estaba paseando al perro

y vio a Mónica con un tipo junto al Moonlight.

Toni, Toni, espera...

Deja que termine la inspectora y luego vas tú.

Vale, perdón.

Creemos que se trataba de Mónica Llorens

porque el testigo la reconoció

cuanto salió su foto en los medios de comunicación.

Silvia os dará unas carpetas con la descripción.

Buscamos a un sujeto alto,

con barba gris, despeinada

que parecería un mendigo o un sin techo.

Llevaba un abrigo raído.

El testigo dice haberlo visto con anterioridad por el barrio,

pero no puede asegurarlo porque había poca luz.

Pues vaya...

Según él, cuando Mónica y el individuo acabaron de hablar

cada uno se alejó en direcciones opuestas.

¿No es así, Toni? Sí, es así.

-Entonces, ese hombre no vio

que hubiera un ataque a Mónica, ¿no?

-No vio ni que la atacara,

ni que discutieran, ni que la siguiera...

Los vio hablar.

Aunque no es descabellado pensar que se trate de nuestro hombre:

se mueve por el barrio de noche sin llamar la atención,

y además estaba en el lugar de los hechos.

Lo que es claro es que no le podemos dejar escapar,

porque en cualquier caso,

podría ser la última persona que vio a Mónica Llorens con vida.

Tengo una duda, ¿el sobre que ha recibido esta mañana

tiene algo que ver con el caso del estrangulador?

Bien... Sí.

Contenía una amenaza dirigida a mí,

un texto escrito sobre un papel de fotografía,

pero, como era de esperar, no hay huellas ni restos orgánicos.

La táctica de provocarle ha surtido efecto.

Eso quiere decir que está cabreado y eso lo hace más peligroso.

Por eso tenemos que actuar rápido.

Nacha y Silvia vais a dirigir la búsqueda.

Buscad a todos los sospechosos que coincidan con esa descripción.

Contáis con tres zetas,

y con los agentes que queráis llevar.

De acuerdo.

Espe, quiero que busques en tus archivos de la UFAM

si hay alguna denuncia

contra algún hombre que coincida con esa descripción,

por malos tratos,

violencia de género, injurias... Algo parecido.

Esta misma noche te pasaré un informe.

Fede, quiero que consultes la base de datos

a ver si encuentras algo que nos pueda ayudar.

Sí, le echaré un vistazo

a los perfiles que correspondan con la descripción

y pediré a los locales nocturnos con cámaras de seguridad

que me pasen el material. Muy bien.

¿Y yo?

Tú te vas descansar, te necesito fresco para mañana

porque esto va a ser una carrera de relevos.

Todo el mundo al lío. Venga.

Y vosotras dos, por favor,

no se os ocurra volver aquí sin ese desgraciado.

Cuenta con ello.

Muy bien. Venga.

Hasta luego.

-Oye, que... Me ha encantado.

No me refiero solo a...

Me refiero a toda la noche.

El cuscús estaba riquísimo.

Y esos pastelitos de pistacho y de almendra...

Y lo mejor el postre.

-Ya, pero tú eres más de chuletón, reconócelo.

-Sí, en eso tienes razón, me gusta más la carne.

-Pero ¿a que de vez en cuando

da gusto probar algo nuevo? -Pues sí.

Ha sido una gran idea lo del spa.

Es una maravilla poder darte un spa

y después cenar, estar contigo, y...

-Pues sí, parece que te ha sentado de maravilla.

-¿Sí, tú crees?

La verdad que me he relajado mucho,

y en el agua, tomando un té y viendo la vida pasar a tu lado.

-Y tanto, si no te digo que hay cena

aún estarías a remojo como un garbanzo.

-De verdad, muchas gracias por organizar todo y cada detalle...

-Nos hacía mucha falta a los dos salir un poco de la rutina, ¿no?

Y parece que ha funcionado. -Ah, ¿sí?

¿Tú crees que he recuperado todas mis energías?

-Hombre que si lo creo.

¿Ves como era solo una cosa puntual?

-Pues sí, la verdad es que esto...

tiene mucho que ver y te juega malas pasadas.

-Pues, nada, si quieres

podemos seguir viendo hasta qué punto ha llegado esa recuperación, ¿no?

-Pues estoy totalmente de acuerdo,

porque estoy empezando a evolucionar como un pi... pikachu de esos.

-Pues sí, es bastante frustrante.

Si en los billares Cartago y en la sala Red Star

no han visto a nadie con esa descripción,

lo tenemos bastante chungo.

Igual aquí tenemos más suerte.

Hola, Sara. ¿Qué tal, qué os pongo?

Nada, buscamos a alguien, igual lo has visto.

Sé que tienes buena memoria para las caras.

Bueno, por aquí pasan muchos clientes.

-Este no es un cliente como tal, buscamos un hombre alto

con barba... Es un mendigo sin techo.

Suele llevar un abrigo largo y bastante raído.

-¿Y por qué lo buscáis?

Está relacionado con el caso de Mónica Llorens.

¿Creéis que él pudo ser el asesino? No lo sabemos,

pero un testigo lo vio hablando con ella

cerca de aquí, cuando ella salió.

Cualquier información que nos puedas dar

nos va a ser de gran ayuda.

-Yo lo he visto un par de veces, sobre todo cuando cierro el pub,

que está en la acera de enfrente o sentado en algún cajero.

¿Y has hablado con él?

¿Sabes si es violento? No,

me ha pedido dinero un par de veces, pero...

nunca lo he visto violento ni pesado.

-Yo creo que este mendigo debe ser nuevo en el barrio.

Tenemos bastante bien controlados a los sin techo de Distrito Sur.

-¿Y qué vais a hacer, lo vais a detener?

Primero hablaremos con él,

puede que fuese la última persona que vio con vida a Mónica.

¿Sabes cómo se llama o algún dato que nos ayude a dar con él?

No, lo siento, nunca he hablado con él.

-Gracias. Cualquier cosa ya sabe dónde localizarnos.

-Vale.

-Vamos a tener que pasar la noche entera buscando a este tipo.

Por suerte hay otras dos unidades peinando la zona, que si no...

¡Esperad!

Acabo de recordar algo que...

A lo mejor no es importante, pero os lo digo por si acaso.

Lo he visto un par de veces pidiendo en la iglesia de San José.

¿Estás segura de que era él? Sí, paso bastante por allí,

además me llamó mucho la atención porque ese día hacía calor

y no se quitó el abrigo.

-Genial, Sara, genial.

Pasaremos mañana por la puerta de la iglesia

a ver si le localizamos.

Y también deberíamos acercarnos al albergue de San José,

está cerca de la iglesia. Igual se ha alojado alguna vez.

Gracias de nuevo. De nada. Chao.

-Lo tenemos. A por él.

Puedo asegurar que voy a trabajar sin descanso

para conseguir mejorar la vida de mis conciudadanos

y que esta ciudad sea un lugar más seguro

y más decente en el que vivir.

Prometo que no les defraudaré.

-Has estado impecable:

sincero, directo, humilde, pero confiado,

está perfecto. -Bien, bien, hijo.

Todo esto ha sido gracias a ti, desde luego. Gracias por todo.

-Yo no he hecho nada. -¿Te parece poco?

Tú me has convencido que yo era capaz de decir y hacer todo esto.

¿Sí, quién es?

Sí, soy yo.

Sí, claro que sé quién eres.

¿Por qué me llamas, qué puedo hacer por ti?

-Esto es el principio de algo muy grande.

-Ya veremos, seguro que aparece alguien

dispuesto a echarlo todo abajo antes de empezar.

-¿Quién lo va a echar abajo?

-Anxo Nogueira, un empresario gallego que se dedica a negocios...

un poco turbios.

-No entiendo bien tu decisión, pero yo la respeto,

no he venido a pedirte una segunda oportunidad.

-¿Entonces?

-Pues que...

Que yo contigo he tenido una conexión muy especial,

y no solo como pareja sino también como amiga,

y me daría mucha pena perder eso.

Porque...

quiero pedirte que aceptes mi amistad.

Me acaban de dar un ultimátum en Jefatura:

si en una semana no hemos detenido al estrangulador,

me sacan de Distrito Sur.

Lo lamento mucho, comisario,

pero no voy a opinar sobre las decisiones de Jefatura.

¿No me vas a decir nada? Te estoy diciendo

que me van a sacar de esta comisaría,

a lo mejor a la otra punta de la ciudad.

Prefiero no involucrarme en tus asuntos personales.

La verdad, Mercedes, esperaba mayor apoyo por tu parte.

Y yo que comprendas

que lo último que necesito en este momento de mi vida,

es que mi jefe me dé un día un beso

y al siguiente me diga que fue un error.

-Una sudadera con el logotipo del taller,

nos la acaban de traer.

Pruébatela a ver si es tu talla.

-Genial, muchas gracias. Yo creo que me vale.

-Pruébatela, tengo más tallas.

Dani, ¿qué es eso que tienes ahí?

-¿El estrangulador te ha amenazado a ti?

Mamá, me lo tienes que contar todo ahora mismo.

Es de comisaría, disculpa. Dime, Silvia.

Mira, Olga, estamos a punto de pillarle,

no tienes que preocuparte de nada.

-Entonces, ¿por qué me tengo que ir a casa de Paty?

No te preocupes, enseguida estoy en comisaría con Elías.

Voy para allá, sí.

Han encontrado al sospechoso, nos tenemos que ir.

¿Te has fijado, le duele? Sí, sí, la pierna.

Ibarra hirió en la pierna izquierda a su atacante.

Es nuestro hombre. No te embales.

¿No irás a contárselo a Jefatura? ¿Por qué no?

Yo estaba pensando en proponerte

que hagamos una rueda de reconocimiento.

¿Inspectora, tiene un segundo? No, Fede, de verdad,

no es buen momento. Solo va a ser un minuto.

Estoy hasta arriba con el caso del estrangulador, de verdad.

He tenido una idea para ese caso.

Cuéntamelo luego en la reunión.

Tengo 24 horas para preparar una rueda de reconocimiento.

Quiero que incluya un nombre en esa rueda.

¿Qué nombre?

Pablo Baeza.

Servir y proteger - Capítulo 488

10 abr 2019

Un testigo cree haber visto a un hombre con Mónica Llorens la noche de su asesinato. Jefatura le da a Bremón una semana para encontrar al estrangulador o lo sustituirá por otro comisario. Álvaro intenta averiguar si Dani sufre acoso en el instituto. Elías y María pasan una crisis de pareja.

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