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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 486 - ver ahora
Transcripción completa

¿Con quién has quedado?

-Con el general Fidalgo, que quiere hablar conmigo.

-¿Fidalgo? ¿Para qué?

-Por lo que me ha dejado entrever, se trata de alguna información

sobre mi futuro procesal.

Quería decirme que mi juicio se celebrará dentro de unos meses.

-¿Y al final qué cargos te quedan?

-Nada, un par de delitos fiscales contra la Hacienda pública.

Alegra esa cara, que tu padre no tendrá que ir a la cárcel.

¿Os ibais sin mí? ¡Si quedan cinco minutos!

Pensábamos que tenías algo importante en el trabajo.

No hay nada más importante que ir a despedirte al aeropuerto.

Parece que no me conozcas. Precisamente por eso.

Que no, hombre, que no.

Me quiero despedir de ti como se debe.

Respecto a Keylor, tranquilo,

serás el primero en saber que está detenido.

-¿Y si se escapa? -De momento, parece andar escondido.

Tranquilo, lo trincaremos pronto.

-A las ratas como vos las calo nomás con verlas.

Te vas para el infierno, marica.

(JOTA) -Tengo frío.

-Jota, tranquilo, ¿vale? Tranquilo, respira profundo,

que todo estará bien.

Gracias, Paty.

-Me hace el favor y me pone toda la plata que tiene en la caja.

¡No te muevas!

Si me dejas marchar, no le digo nada a nadie.

¿Tú a mí me estás dando órdenes?

¿A vos qué te pasa?

Pásame tu cartera, que me tengo que ir.

¡Soy policía, imbécil!

(KEYLOR) ¿Qué quieres? -La dirección del cuartel

y los nombres de los miembros de la banda.

-Está bien. Te voy a decir lo que necesitas.

Pero a mí me tienes que cuidar.

-Nos veremos en el juicio. Hablaré con el fiscal para hacer

lo que esté a mi alcance para que considere tu colaboración.

(ESPE) -¿Lo vas a interrogar? Hablaré con Miralles, pero sí.

Déjame hacerlo. Lo siento, estás muy implicada.

Necesito saber qué hiciste esa noche cuando saliste del pub.

-¡Fui a mi casa!

¡A mi casa!

¡Y me fui solo!

Le he dicho que me fui a casa solo. -¿Y dónde fuiste?

-A un club con una prostituta.

-Me has dicho que querías que te ayudara.

Ya me dirás cómo. -Necesito que alguien me cubra.

-La noche en que mataron a esa pobre chica

yo sé dónde estuvo Pablo.

Estuvo conmigo en la tienda.

-¿Y por qué no me lo dijo? ¿Por qué se enfadó conmigo?

-Él pensaba que querías hablar con él para pedirle que volvierais.

-Y yo interrogándolo como si fuera un asesino.

(Música emocionante)

Cuando Damián me contó que había estado con Pablo

hasta las 04:00 am, fue como...

como si me quitaran un peso de encima que no podéis imaginar.

-Me puedo hacer una idea.

(SUSPIRA) -Como que volví a respirar, ¿sabes?

Como si hubiera aguantado la respiración todo el tiempo.

Quédate con esa sensación de alivio.

Y ni se te ocurra sentirte culpable.

Tú hacías solo tu trabajo.

Ya...

Pero quería ser tan profesional haciendo el interrogatorio

que creo que me pasé de frenada.

Fui muy dura con él y le traté como a un desconocido.

No sé, entiendo que esté enfadado conmigo.

-Es que está mal hecho, tendría que haber ido Silvia.

Ya lo dije. -No le eches la culpa a ella.

No hay vuelta atrás.

Solo queda pedirle disculpas a Pablo y ya está.

-Pero la coartada la has comprobado, ¿verdad, Silvia?

-Esto es increíble, de verdad. Sí. Volví a hablar con Damián.

Me contó punto por punto lo mismo que a Espe.

Arreglaron un robot de cocina y hablaron sobre la vida

hasta las tantas.

Hasta las tantas... Ya.

-Basta ya, ¿no? ¿Te estás oyendo tú?

-Yo estoy comentando.

-No, insinúas que Pablo es el estrangulador

y Damián, su cómplice.

-No insinúo nada, estoy comentando, y punto.

El estrangulador actúa en solitario.

La hipótesis de un cómplice no encaja en su perfil.

Déjalo ya, ¿quieres?

-Solo me preocupa que este psicópata esté suelto por el barrio.

Toca seguir investigando

al resto de hombres que estaban en el Moonlight.

Según la descripción de Ibarra, solo he descartado a tres.

¿Por?

Dos por demasiado mayores y uno por sobrepeso.

Del resto podría ser cualquiera.

Este tío está completamente integrado en el barrio

y por eso es peligroso.

Sí, tengo mucha faena por delante.

¿Os venís?

Sí, voy contigo.

-Esperad un momento.

Silvia, ¿te importan adelantarte a comisaría?

Me gustaría hablar con Fede a solas.

Claro. Nos vemos.

(La puerta se cierra)

(Llaman a la puerta)

¡Antúnez, pase! Qué sorpresa, no le esperaba,

Supongo que he tenido suerte de encontrarle.

No las tenía todas conmigo.

Echo más horas que el reloj, si es lo que insinúa.

Yo no insinúo nada.

Para evitar sorpresas, podría haber concertado una visita,

pero yo encantado de recibir a Régimen Disciplinario.

Puedo ofrecerle un café. ¿Nos sentamos?

No estamos para cortesías, pero bueno.

En Jefatura están que trinan.

(IRÓNICO) Vaya, qué novedad.

¿Le hace gracia?

Imagino que a la familia de Mónica Llorens

no creo que le haga ninguna gracia

encontrar el cadáver de su hija en portada.

¿Cree que a mí sí?

Que haya periódicos que publiquen cualquier cosa

para vender me repugna. Y créame, escapa a mi control.

Solo por curiosidad, ¿hay algo que sí tenga bajo control?

Déjese de rodeos, Antúnez, y sea claro.

¿A qué ha venido?

He venido a pedirle, más bien he venido a exigirle,

que haga su trabajo,

que se aplique de una puñetera vez

porque la gestión del caso está siendo un desastre.

No comparto su opinión.

Cuatro víctimas mortales, una inspectora agredida

y cero sospechosos.

No me parece opinable. El caso es muy complicado.

Estamos poniendo todos los medios para detener a ese psicópata...

Pero se está riendo en sus puñeteras narices.

¿Tiene idea de cómo está dejando este asunto a la policía?

Si tan preocupados están desde arriba,

que nos den más recursos.

¿O es que alguien tiene una idea brillante

para atrapar a ese cabrón? Soy todo oídos.

¿Te apetece un poco más de café? -No, no me apetece café.

Quiero que me digas por qué querías hablar conmigo.

-Bueno, es que no es fácil.

-Ya, estás enfadada porque he sospechado de Pablo.

¿Es eso?

-No es solo eso.

Entiendo que viste indicios lo suficientemente claros

como para hacerme dudar también. -¿Entonces?

-Pienso que tienes una fijación muy fuerte con Pablo

que ni siquiera una coartada con testigo es suficiente para ti.

No sé, pienso que lo tuyo podrían ser...

-¿Podrían ser qué? A ver...

-Celos.

No digo que sean conscientes, pero...

Quizá...

quieras ver a Pablo como culpable porque en el fondo...

sientes algo por mí.

Perdona que te ponga en esta situación,

pero te lo tenía que preguntar a las claras.

-Mira, Espe, yo soy policía antes que nada.

He sospechado de Pablo porque he visto indicios

y los sigo viendo.

Lo que yo sienta o deje de sentir por ti

no ha influido en mi juicio.

Te lo juro.

Y ahora, si me dejas, me voy a trabajar.

(Música triste)

-En Jefatura se quejan de que los informes llegan tarde

o se traspapelan,

y de reuniones pospuestas con excusas vagas.

De verdad, está sacando las cosas de quicio

y me pregunto por qué.

¿Qué pretende? ¿Yo? Nada, solo hacer mi trabajo,

que consiste en que los demás hagan el suyo correctamente,

cosa que usted no hace ni en comisaría ni fuera de ella.

¿También va a cuestionar mi vida personal?

No lo haría si no hubiese enviado a una agente a buscar a sus hijos

el día que olvidó ir a buscarlos.

¿Cómo se ha enterado de eso?

Digamos que es "vox populi" entre los padres del centro.

El inspector Jurado, de Distrito 2, lleva allí a sus gemelos.

¿No lo sabía? No, claro, cómo va a saberlo

si era Natalia quien se encargaba de los asuntos del colegio.

Una lástima.

Preferiría que no volviera a hablar de ella.

De acuerdo.

Pero reconózcame que el caso de los niños y el colegio

es un despiste imperdonable,

por no hablar del vergonzoso caso de abuso de autoridad.

¿De qué me está hablando?

Los agentes no están para hacer de canguro.

La oficial Zamora me hizo un favor y ya está.

Fue algo puntual que no se repetirá

y que, por supuesto, no le ocupó horas de servicio.

Faltaría más.

En cualquier caso, este despiste muestra

que está desbordado por sus circunstancias.

No... no lo veo así.

Pero Jefatura sí.

Hay demasiadas voces que opinan que no está capacitado

para tener una comisaría a su cargo.

¿Insinúa que me van a destituir?

Si por mí fuera, ya lo habría hecho, no le quepa duda.

De momento, me han enviado para redactar un informe,

un mero trámite.

Pero yo tengo claro que Distrito Sur

iría muchísimo mejor con un nuevo comisario.

(Llaman a la puerta)

-Perdone, comisario, no sabía que estaba ocupado.

¿Vuelvo más tarde? Sí, por favor, Mercedes.

No, ya me iba. Ya he dicho lo que tenía que decir.

Y creo que con bastante claridad. Buenos días.

-¿A qué ha venido Antúnez? ¿Va detrás de algún compañero?

Sí, de mí.

Cuestiona que pueda seguir al frente de esta comisaría

dada mi situación personal.

Pero eso es injusto.

Estás siempre aquí cuando se te necesita.

Bueno, puede que te haya costado adaptarte tras la muerte de Natalia,

pero el funcionamiento de la comisaría no se ha resentido.

No pueden cuestionar toda tu carrera.

Sí que pueden, Mercedes.

De hecho, Antúnez ya lo está haciendo.

Montse, ¡qué sorpresa!

Pensaba que estabas en Valencia ejerciendo de abuela.

-Hace mucho que no hablo contigo de mi vida privada.

-No te ofendas, mujer.

Es mi trabajo estar al tanto de lo que hacen los agentes.

-Lo que haga en mi tiempo libre no te incumbe en absoluto.

-Supongo que no.

A menos que te vuelvan a robar el arma reglamentaria.

-¿Me lo vas a recordar cada vez que nos veamos?

-Los errores del pasado hay que tenerlos presentes

para no volver a cometerlos.

-Sí, sí, no lo olvido.

Como tampoco olvido lo que me hiciste.

-¿Yo? ¿Qué te hice?

-Intentar expulsarme de Régimen Disciplinario.

Aunque fracasaste, como en todo lo demás.

¿Antúnez, tú por aquí?

Hola, Miralles. Yo también me alegro mucho de verte.

¿Se puede saber qué te ha traído a Distrito Sur?

El trabajo, obviamente.

Diría que he venido a saludar a viejas amistades,

pero, evidentemente, no soy muy bienvenido por aquí.

Ahí no me meto.

Es más, me da exactamente igual.

Si se ha abierto un expediente contra alguno de mis subordinados,

debería saberlo.

Tranquila, no es respecto a los agentes a tu cargo.

¿Entonces?

Cabría esperar un poco de capacidad deductiva

en una inspectora jefe como tú.

-Deja ya de hacer este teatro, Alfonso.

¿A quién has venido a investigar?

-No he venido por tus subordinados, sino por un superior.

¿Investigas al comisario Bremón?

Al mismo que viste y calza,

aunque de comisario le va quedando poco.

Haceos a la idea.

Buenos días, chicas.

No le soporto.

Me suelta una bomba así y me deja con la palabra en la boca.

No le des el gusto de preguntarle, ya investigaremos nosotras

por nuestro lado. Tienes toda la razón.

¿Cómo pude salir con un tío así? ¡Qué asco!

Nadie es perfecto. Todos cometemos errores, Montse.

Vámonos.

Me temo que es serio.

Antúnez va a pedir a Jefatura que me retiren del cargo.

¡Esto es inaudito, de verdad!

Llevas años dejándote la piel por Distrito Sur

y cuando recibes un mazazo personal,

te dan la espalda.

Claudia, las víctimas de ese asesino no tienen la culpa

de que haya enviudado.

Por favor, no te dejes contaminar por el veneno de ese tipejo.

Estamos ante un criminal, un asesino, muy meticuloso

y muy inteligente.

Habría asesinado de la misma manera con otro comisario al frente.

Eso nunca lo podremos saber.

Te lo digo yo, que sé de lo que hablo.

Precisamente por eso.

Estamos fallando, no estamos sabiendo proteger

a las mujeres de Distrito Sur.

Me parece justo que alguien tenga que pagar

por esa responsabilidad.

Antúnez es un mal bicho.

Le importa poco lo que es justo y lo que no.

Y, además, usar tu viudedad para moverte la silla

es demasiado miserable, incluso para él.

De verdad os agradezco mucho el apoyo,

pero no es solo cosa de Antúnez.

En Jefatura quieren mi cabeza.

O eso te ha hecho creer para desestabilizarte. No.

Emilio, escúchame, te necesitamos al frente de este caso.

Le demostraremos a Jefatura y a Antúnez que en Distrito Sur,

bajo tus órdenes,

vamos a resolver el caso.

Está bien, de acuerdo, hagámoslo.

Venga, voy a buscar a Silvia y nos ponemos.

Si me tengo que ir de mi puesto, que sea habiendo desenmascarado

a ese asesino de mujeres.

Pues esto ya está arreglado.

-Ay, Pablo, hijo, qué bien tenerte siempre tan a mano.

Muchísimas gracias.

-Si estoy aquí al lado.

Una junta nueva y lo tienes solucionado.

-Bueno, pues tú me dirás qué te debo.

-Mira, la pieza me ha costado menos que un café con leche.

¿Y qué he estado de mano de obra? ¿Cinco minutos?

No me debes nada.

-¿Lo solucionamos con un pincho de tortilla?

-Venga, vale.

Qué suerte tener un bar como el tuyo aquí a mano.

Si alguna vez dejo el trabajo,

voy a echar de menos tus pinchos de tortilla.

-¿Es que piensas cambiar de aires?

Te lo digo porque me he enterado de que Espe y tú no estáis juntos.

-No, lamentablemente no.

Pero es algo temporal.

-¿Ah, sí? (PABLO ASIENTE)

-No hemos cortado.

De hecho, yo lo tengo claro. Ella...

Es la mujer de mi vida. -Por la puerta está entrando.

-Hola. -Hola, Espe, ¿te pongo algo?

-Sí, un zumo de piña, por favor.

Me alegro de encontrarte aquí porque no veía el momento

de ir a la ferretería.

-Aquí tienes, corazón.

-Si es para seguir preguntándome por lo que hice aquella noche...

-No, Pablo.

Damián ya me dijo que estuviste con él.

Hubiera preferido que me lo contaras en lugar de cabrearte.

-Hubiera sido más fácil, sí.

Pero me pillaste por sorpresa.

-No me extraña.

-¿Sabes?

Duele cuando alguien que está cerca de ti

piensa que tú eres un...

Pero si encima es la persona más importante de tu vida...

-Perdóname, Pablo. Tenías razón.

-Supongo que son cosas de tu trabajo.

-Sí, pero no debí ser tan agresiva.

Llevo desde ayer pensando que...

que te debo una disculpa.

-No te preocupes, ya está olvidado.

Solo espero que hayas podido borrar de tu mente esa estúpida sospecha.

-Gracias por ser tan comprensivo, Pablo.

Pensé que ibas a odiarme.

-¿Odiarte? ¿Yo?

¿A ti?

Yo estoy profundamente enamorado de ti.

No hay nada que puedas hacer o decir

que me haga a mí cambiar lo que siento.

Mira, no hace falta que me contestes a lo que te voy a decir, por ahora.

A mí me gustaría que...

que no dieses por muerta nuestra relación.

Y también

que te pienses darnos una segunda oportunidad.

-Lo pensaré.

-Bueno, me voy a la ferretería.

Me dices algo cuando puedas.

¿Vale?

María, muchas gracias por el pincho.

(Música triste)

No es mucho, pero es todo lo que tenemos.

Pero si no hay pruebas.

Se las ingenia para no dejar pistas.

Cuando la inspectora Ibarra consiguió herirle,

se nos abrió una oportunidad, pero no cometió ningún error.

Lo que está claro es que nos enfrentamos

a un hombre meticuloso y muy inteligente,

pero que se deja llevar por el odio.

Recuerdo cuando lo tenía encima que me apretaba el cuello

con una rabia y un odio...

Como si fuese algo personal.

Lo que te decía era: "Te lo mereces".

Eso quiere decir que para él es personal.

Te escogió por no querer ser madre.

Es la razón por la que elige a todas sus víctimas.

Me pregunto cómo supo lo que opinas al respecto.

No es algo que yo me calle, es un tema recurrente

en el que todo el mundo sabe lo que opino.

Fue el mismo crimen que cometió Mónica Llorens:

comunicar públicamente que renunciaba a la maternidad.

"Alardeaba de sus delitos como mujer".

Nos sermonea.

No solo mata mujeres,

sino que lo hace para aleccionar a otras.

Para él, sus crímenes son una especie de misión.

Encaja con su perfil psicológico: egocéntrico, misógino...

Odia a las mujeres que no quieren hijos

y las castiga para que las demás aprendan.

Eso es todo lo que sabemos tras cuatro asesinatos

y un intento frustrado.

En realidad, sabemos algo más, tú lo has dicho.

¿Qué? Odia a las mujeres.

Es un hombre que se deja llevar por sus emociones.

¿Adónde nos lleva eso?

Se me está ocurriendo que tenemos que tomar la iniciativa.

¿Cómo?

Podríamos hacer una rueda de prensa

y estaría bien que estuvieras presente, Montse.

¿Qué pretendes con eso, Claudia?

Creo que su punto débil, precisamente,

es que se deja llevar por el odio.

Propongo alimentar al monstruo.

Hacer algo que él no se espera.

Claudia, me parece muy arriesgado.

Parece una medida desesperada, pero la situación lo es.

Tenemos que dar un paso adelante, ¿vale?

Tiene que saber que nosotros llevamos la iniciativa.

A mí me parece bien.

¿Tú qué opinas? Confía en mí, Emilio.

De acuerdo.

¿Qué tal, hijo? ¿Con qué estás liado?

-Con unos albaranes que me había dejado Marisa.

¿Qué tal te ha ido? ¿Has conseguido algún cliente?

-No, ¿por qué? -Ah.

Marisa me había contado que habías ido

a una reunión de negocios.

-Sí, he ido a una reunión, pero no de negocios.

No tiene que ver con la empresa. Acompáñame.

-¿A qué viene tanto misterio?

-¿Me lo vas a contar o...? -Sí, claro que te lo voy a contar.

Por eso te he dicho que me acompañes.

Lo que pasa es que todavía me tiene muy sorprendido

la oferta que me acaban de hacer.

-Mientras sea una proposición legal...

(SUSPIRA) -Julio...

me han propuesto entrar en política. ¿Cómo lo ves?

-¿En serio? -Sí, en serio.

¿Sabes quién es o te suena un tal Ignacio Moya?

-Me suena, pero no caigo ahora.

-Es el Secretario General de un partido político nuevo

que se ha creado hace poco: PMA, Plataforma por Madrid.

Es un partido de corte regionalista,

que se presentará a las próximas elecciones municipales.

-Vale, sí.

He leído sobre ellos en prensa. Dicen que entrarán con fuerza.

-Eso parece, o eso dicen las encuestas.

Por eso necesitan gente nueva dispuesta a dar la cara.

-¿Y han pensado en ti? -Eso parece.

Dicen que están buscando a gente con un perfil independiente,

especialmente empresarios y emprendedores

que se hayan hecho a sí mismos y que previamente

no se hayan significado con ninguno de los grandes partidos.

-Como tú. -Sí, eso es.

Dicen que para ellos soy el candidato perfecto.

Cubro todas las necesidades en ese perfil,

así que me han propuesto ir entre los diez primeros

en las listas de la candidatura. ¿Cómo lo ves?

-¿Y no les preocupa tus problemas con la justicia?

-Sí, eso mismo les he dicho yo.

Y se lo he dicho así, directamente a la cara

y sin paños calientes.

Aun así, dicen que prefieren contar conmigo

porque soy el único que puede controlar el cinturón industrial

del sur de Madrid, y que mis problemas con la justicia

siempre se pueden arreglar.

-En eso tienen razón.

No tienes nada que ocultar, tu pasado está en internet.

-Ya, calla, no me lo recuerdes porque también lo han comentado.

Han dicho que lo primero que debo hacer es enfrentarme a la prensa.

-Piénsalo: ¿cuántos políticos hay con trapos sucios, chanchullos

o tratos con narcos?

Tú ya has dejado atrás todo eso y puedes hablar a las claras.

Es un valor añadido.

¡Ojo!

Cuanto más lo pienso, menos descabellado me parece.

-No te vengas arriba, que aún no he dicho que sí.

-¿Te lo vas a pensar o pasas del tema?

-Claro que lo voy a pensar.

Lo estoy pensando aquí contigo, hijo.

Lo que pasa es que creo que esto me viene demasiado grande.

No tengo experiencia en política, y bastante tengo ya

intentando mantener a flote esta empresa de forma honrada.

-Con tu capacidad de trabajo, podrías compaginarlo perfectamente.

-Yo también creo que podría, pero...

No lo sé, no lo sé.

¿Qué gano yo con todo esto?

Por eso creo que es mejor poner los pies en el suelo

y dejarnos de tantos sueños de grandeza.

-Vale, ya está, dejo el tema. Como quieras.

Pero reconoce que algo de ilusión sí te hace.

-¿No tienes nada mejor que hacer? ¿No has quedado con esa chica rubia?

-Sí, he quedado con ella y te libras por eso mismo.

Hasta luego. -Hasta luego, hijo, hasta luego.

Sí, es para dar información sobre el caso del estrangulador.

No me tires de la lengua porque no te contaré nada más.

Si quieres más información, ven como el resto de los medios.

Sí, vale.

No, voy a darla yo personalmente.

Venga.

Sí, espero verte allí.

Venga, hasta luego.

(RESOPLA) Periodistas...

He oído que vas a dar una rueda de prensa

sobre el caso del estrangulador. Así es.

¿Hay novedades?

Es lo que quiero provocar, pero no os he llamado para eso.

Quiero hablar del caso de los Corona.

Sí, jefa, estamos con las diligencias.

No las hemos terminado, pero enseguida acabamos con eso.

No me preocupo, no quería daros un tirón de orejas.

Todo lo contrario: quería felicitaros por la rapidez

con la que habéis desmantelado la banda.

El mérito es de Nacha.

Tuvo muy buenas manos sacándole la información al tipejo, Keylor.

-Ha sido más fácil de lo que parecía.

Se me da bien sacar de sus casillas a los que van por ahí de machitos.

En cualquier caso, el operativo ha sido un éxito.

Ha sido fácil, no se lo esperaban.

¿Cómo iban a saber que Keylor nos daría la dirección del cuartel?

¿Qué les habéis podido incautar?

Marihuana para hartarse,

coca, pastillas que están en análisis de laboratorio.

-Cinco machetes, más de una docena de cuchillos y navajas

y la documentación de la banda.

-Y una lista que nos ha llamado mucho la atención.

Estamos comprobándola.

Parece una lista negra de personas amenazadas por ellos.

Es estupendo. Habrá que hablar con todas las personas

que aparecen en la lista,

porque seguro que añadirán más cargos contra esa gentuza.

Y de ser así, estarán tranquilos al saber que nadie les hará nada.

Igual que Jota, supongo, que estará contento de pensar

de la que se ha librado.

Sí que lo está.

Y satisfecho de haber colaborado en la caída de los Corona.

Gracias a él hemos evitado que muchos jóvenes sigan ese camino.

-¿Has visto qué orgullosa está del chaval?

Parece que fuera su hermano pequeño. Bueno.

Cuando tienes a alguien al borde del abismo

y consigues que dé un paso atrás, da una enorme satisfacción.

¿Verdad que sí? Aquí el macho alfa no lo quiere entender

y dice que me estoy encariñando.

Mira que eres paternalista, Elías.

Yo lo digo por su bien.

Por el bien del chaval, que esta es muy pesada.

(RÍE) Dios mío.

Y al chaval, como tú dices, ¿cuándo le dan el alta?

Mañana mismo.

Voy a llegar un poco tarde, si me das permiso,

porque quiero ir a buscarlo, llevarlo a la estación

y asegurarme de que sube al autobús.

Se va a Galicia a empezar una nueva vida.

-Para que veas que no es exagerada.

-¡De verdad, para ya, Elías! ¿Cuántas veces te lo he de explicar?

Ayer, cuando lo vi entrar en La Parra malherido,

me sentí fatal por no haber tomado precauciones

y no haber tenido en cuenta que algo así pasaría.

Sí, no fue muy prudente dejarle ir sin medidas de protección.

Lo sé, por eso mismo quiero ir a buscarlo

y asegurarme de que se sube sano y salvo al autobús. ¿Estamos?

¿Tenéis sospechas de que algún miembro de la banda

haya podido huir?

No, creo que no.

En cualquier caso, hemos encargado a Fede que mire en las redes.

Estos tíos son muy bocazas y les gusta exhibirse.

Me parece muy buena idea.

Hablad con Fede, cerrad el caso y las diligencias para hoy.

Gracias, jefa.

Ay, perdona.

Vamos.

Vienes, ¿no? -Que sí, ahora voy.

-No tardes, que queda el papeleo y no pienso tragármelo yo solita.

-Vale.

¿Qué quieres? Estoy hasta arriba y no tengo tiempo.

Dime. Lo que quiero es saber cómo estás.

Desbordada, ya lo ves. ¿Qué quieres?

Ya, bueno, me refiero a Antonio. ¿Qué tal la despedida?

Ah, eso.

Pues triste, ¿cómo va a ser, Elías? ¡Cómo va a ser!

Lo que pasa es que menos que la última vez.

Esta vez sabes que va a volver. Pues sí.

No es lo mismo darle un abrazo pensando que a lo mejor es

la última vez que le ves,

que ahora que sabes que se va con toda la ilusión

de hacer un bonito trabajo.

Yo también estoy contenta por él.

Me alegro, porque así te puedes concentrar en el trabajo.

Por cierto, ¿qué me puedes contar de la rueda de prensa?

¿Tú también como los periodistas intentando sonsacar información?

¡Mira a tu compañera! La has dejado sola

y estás escaqueándote de las diligencias.

¿Escaquearme yo de las diligencias? ¡Por favor!

-Pues sí, tío, sí, sí.

No sé, creo que ella se huele el pastel que alucinas.

Es que me lo ha preguntado casi directamente esta mañana.

No, pero he tratado de escaquearme como he podido.

Tampoco sé si lo he hecho bien.

Porque no, porque yo ahora mismo...

No sé, está la cosa un poco tensa

y lo único que quiero es no cagarla con Espe.

Agua... Agua del Mediterráneo, claro.

El agua del Mediterráneo es muy buena.

Es Iker.

Es Espe, que acaba de llegar. Te manda muchos besos para los tres.

Bueno, a ver si surfeas un poquito más

y dejas los mocos y los pañales, que es un engorro.

Venga, ya hablamos, adiós.

-¿Qué se contaba?

-Nada, ahí con el agua del Mediterráneo,

que no surfea mucho, pero que va con su deporte y sus cositas,

que están bien, aclimatándose al tema y tal.

-Me alegro un montón de que les vaya bien.

-Sí, sí. -¿Y tú en qué andas?

-Estoy con las redes de los Corona.

Un lío...

¿Te puedo echar un cable con algún caso o algo?

-No venía por ningún caso.

Es algo personal, pero si quieres, luego te lo cuento en casa.

-No, no, no, habla.

-Venía a contarte que...

que le he pedido perdón a Pablo.

No es que haya ido a buscarlo, me lo he encontrado de casualidad.

-No me tienes que dar ninguna explicación.

Si tú estás más tranquila así...

-Por un lado sí, porque no me guarda rencor,

y tenía miedo de eso, pero, por otro lado,

me ha pedido que nos demos otra oportunidad.

-La verdad es que es un tío perseverante.

Perseverante.

¿Y tú qué le has dicho?

-Nada, no le he dicho nada porque me ha pillado de sopetón.

Pensaba que estaba enfadado, no esperaba esa reacción.

-¿Y quieres que te dé consejo? Ya lo hemos hablado muchas veces...

Si tú le quieres, tampoco hay mucho más que decir.

-No, yo venía en realidad a hablar contigo,

a terminar la conversación que empezamos esta mañana.

A ver, Fede...

Tú y yo...

somos muy amigos.

Y no me gustaría que ese vínculo se rompiera

porque no fuéramos sinceros el uno con el otro.

Pero...

necesito saber...

si sientes algo por mí.

-Es evidente que estoy...

enamorado y que te quiero.

Espe, ¿por qué me haces decírtelo así?

-Porque no lo entiendo.

-¿Qué hay que entender? ¿Qué no entiendes?

-No sé, entendí que...

que querías que solo fuéramos amigos.

¿Estabas mintiendo?

(CARRASPEA) -Vamos a ver...

Yo no...

no he mentido nunca.

Y si a alguien he mentido es a mí, he tratado de apartar

todo lo que sentía y lo que siento por ti.

Pensé que no te iba a sentar bien y que ibas a estar incómoda.

Pero desde hace un tiempo ya no...

Ya no puedo negarlo.

Te quiero.

Estoy enamorado y todo eso.

Me has pedido sinceridad y sinceridad te estoy dando.

-Y yo te lo agradezco.

-¿Vas a decir algo tú?

(Móvil)

-Jo, tengo que responder.

Perdóname. -Pero no lo cojas.

-Carmen.

¿Estás más tranquila?

Sí, vale, no te preocupes que él ya no te puede hacer nada.

-Federico Alarcón eres la persona más idiota de este planeta.

(SUSPIRA ABRUMADO)

-¡María!

-Hombre, por Dios, Fernando Quintero.

No sabes la alegría que me da verte.

¡Ay! -A mí también.

-Y tan recuperado y tan bien.

Bueno, bueno, bueno.

-Estoy estupendamente.

Ya estoy bien y de vuelta en el trabajo.

-¿Cómo que de vuelta? ¿No te vas a tomar días de descanso?

-No, no, qué va, todo lo contrario.

Después del susto tan grande que he pasado,

cuanto antes vuelva a la vida normal, mejor.

-Además de verdad, vaya susto.

Ha tenido que ser terrible perder la memoria de un plumazo

después de jugarte la vida para atrapar al mafioso ese.

Me lo contó Elías, que era muy peligroso.

-Sí que lo era, bastante peligroso, por eso prefiero no recordarlo.

-Por mí no va a ser. Te pongo tu tortilla y tu café.

-Gracias.

-Buenas. -¡Hombre, don Fernando Quintero!

¡Qué sorpresa! -Elías, ¿qué tal estás?

Ya ves, aquí estoy ya de vuelta, completamente recuperado

y al frente de Transportes Quintero, pero esta vez no sufras, amigo.

Te juro por Dios que en mi empresa solo habrá negocios legales.

-Más te vale.

Quién me iba a decir a mí que me iba a alegrar de verte

hace unas semanas.

-Gracias, amigo. Sé que lo dices de corazón.

Oye, qué bueno verte también

porque también te quería agradecer que vinieses a verme al hospital.

Después de todo lo que ha pasado entre nosotros,

fue un bonito gesto por tu parte, un detalle que te honra.

-Bueno, en ese momento me pareció lo correcto.

-También te quería dar las gracias

por un par de cosas que me dijiste.

¿Tú crees que en el fondo soy buena persona?

-No me cabe ninguna duda.

Arriesgaste tu vida por Iker y Alicia sin pensártelo.

-Pues sí, aunque no creo que eso sirva para ayudar a borrar

mi pasado ni todas las cosas que hice.

-Tu pasado es difícil de borrar. El mal ya está hecho.

-Lo sé, lo sé, lo sé.

Por eso estoy ahí,

pensando, tratando de averiguar qué podría hacer yo para...

No sé si encuentro la palabra exacta...

Para pagar o reparar todo el daño que le he hecho a Distrito Sur

y a la gente.

No sé si te sonará un poco ridículo todo esto.

-No, me suena a algo difícil.

El narcotráfico deja muchos daños colaterales.

Pero es esperanzador oír hablar de reparación.

Pero cuidado, una cosa es la teoría y otra, la práctica.

-¿Crees que estoy hablando por hablar?

-No, pero siempre has sido de verbo fácil.

Las palabras se las lleva el viento.

-Lo sé, pero te estoy hablando de verdad.

Quiero ayudar a la gente, en serio.

-Pues si lo tienes tan claro, tienes que pensar qué quieres hacer.

-Pues sí, en eso estoy.

Y es posible que ya se me haya presentado

una muy buena oportunidad.

-¿Cuál? -Todavía no lo tengo decidido,

así que ya te enterarás.

Pero sí es algo que tiene que ver con otra cosa que me dijiste.

Me dijiste que la vida me ha dado una segunda oportunidad

y que no debería desaprovecharla.

-¿Yo te dije eso? -Sí, amigo, eso me dijiste.

-¿Y sabes qué? Que lo tengo muy presente.

María, por favor. Te dejo esto aquí.

Cóbrate del café de Elías y de lo mío, ¿vale?

Me voy, que tengo prisa.

-Pero si no ha tocado la tortilla.

-Ignacio, ¿cómo estás? Soy Quintero.

Sí, todo bien.

No, todavía no tengo una respuesta clara

para vuestra oferta.

-¿Y si pasas de ir a la escuela y nos escapamos al cine?

-Es que tengo clase de Nuevas tendencias culinarias

y es mi favorita.

-Pero si tú ya eres una cocinera excelente.

-Buen intento, pero no cuela.

-Tenía que intentarlo.

-Esta noche podemos cenar en un restaurante

que me han dicho que está muy bien.

-Vale, y después al cine. -Vale, me apetece mucho el plan.

-¿Qué tal, pareja? ¿Cómo estáis? -¡Hombre!

-Hola y adiós porque me tengo que ir a clase.

-Avísame cuando salgas. -Chao.

Chao. Vaya, qué pena que se vaya tan rápido.

Te veo muy bien, te veo muy feliz, hijo.

-Pues sí, la verdad es que estoy muy bien con Olga.

-Bien.

Yo diría que más que bien,

lo que estás es enamorado de esa chica hasta las trancas.

-¿Tanto se me nota? -Pues sí, hijo, un poco se te nota.

Pero no te avergüences, hombre. Da gusto verte así de feliz.

-Gracias, papá. ¿Vas para el hotel o vuelves a la oficina?

-Ni una cosa ni la otra. Voy a ver a Ignacio Moya.

He quedado con él en la sede del partido

para hablar de su propuesta.

-No irás a decirle que no, ¿no?

¿Por qué no lo piensas un poco? Puede ser una buena oportunidad.

-No sé por qué piensas que le voy a decir que no.

-¿Me equivoco? -Por ahora yo diría que sí.

-Muy bien, papá. Sabía que te había hecho ilusión.

-Pues sí, reconozco que un poco de ilusión me ha hecho,

aunque, si te digo la verdad, también me da mucho vértigo

tenerme que enfrentar a la opinión pública y la prensa.

-Tú siempre has sido un valiente. Cuéntame qué te ha hecho decidirte.

-Hasta ahora, tú has sido bastante convincente,

pero, para serte sincero, acaba de ser Elías Guevara

quien me ha dado el empujón final ahora en La Parra.

-¿Elías?

¿Lleva años persiguiéndote y ahora aceptas sus consejos?

-Precisamente por eso.

Nadie mejor que él, me conoce perfectamente,

sabe todo lo que he hecho, lo bueno y lo malo,

y me sigue recordando que tengo una deuda importante con el pueblo.

-Y quieres pagar esa deuda entrando en política.

-Sí, no sé, quiero cambiar las cosas,

quiero mejorar la vida de mis vecinos y conciudadanos,

quiero conseguir que esta ciudad sea un lugar más seguro y decente

en el que vivir.

-Así se habla, papá.

Mi voto ya lo tienes.

-Primero tendrás que empadronarte aquí.

-Haré lo que haga falta para apoyarte en esta aventura.

-Lo sé, hijo. ¿Tienes que hacer algo ahora?

¿Te vienes conmigo y así conoces a Ignacio Moya

y la sede del partido? -Venga, vamos.

-No puedo adelantarles nada, lo siento.

La inspectora jefe está a punto de llegar

y les pondrá al corriente de todo.

Aquí está. Siéntense, por favor.

¿Han venido todos los convocados? Y alguno más.

Gracias. Y gracias por esto. De nada, jefa.

Bien.

Buenas tardes. Primero, muchas gracias por venir

porque esta rueda de prensa ha sido convocada

con muy poco tiempo de antelación.

Esta rueda de prensa, como les digo,

el único objeto que tiene es informarles

del curso que está siguiendo la investigación

sobre el estrangulador de Distrito Sur.

Como todos ustedes saben,

a pesar de los esfuerzos policiales,

ya han sido asesinadas cuatro mujeres:

Rita Blanco, Carolina Fuentes, Susana Huertas y Mónica Llorens.

Cada una de estas víctimas nos pesa y nos espolea

para cazar a ese individuo,

pero puedo decirles que hoy estamos más cerca de hacerlo.

El estrangulador se creía intocable.

Pero no lo es.

Recientemente, cometió un error.

Antes de su último asesinato, lo intentó con otra mujer.

Pero esa mujer consiguió escapar.

¿Pueden desvelar su identidad?

-Yo soy esa mujer, la inspectora Montserrat Ibarra.

-¿Cómo consiguió escapar?

-Porque ese asesino no es infalible.

Perdí el conocimiento y él me dio por muerta.

Entonces me hizo una de esas fotografías instantáneas

igual a la que un medio aquí presente

ha tenido el mal gusto de publicar.

En ese momento, recuperé la conciencia

y luché por mi vida.

Entonces, un ciclista apareció por la zona

y el asesino se dio a la fuga.

No pude reconocerlo, iba encapuchado.

Gracias, Montse.

Llegados a este punto,

la inspectora ha sufrido un episodio traumático

y no vamos a admitir preguntas para ella.

Lo que sí puedo decirles es que la valentía de la inspectora

le llevó a herir a su agresor:

le clavó un punzón en la pierna al estrangulador.

Esta herida nos ayudará a desenmascararle más fácilmente.

Además, ahora sabemos que es un individuo de complexión fuerte,

de 1,70 a 1,80 m, entre 30 y 50 años

y de nacionalidad española.

Y ahora les voy a dejar con la inspectora Orestes,

que ha estudiado su "modus operandi".

Queremos desvelar el perfil psicológico del asesino

para que las potenciales víctimas puedan tomar precauciones.

Por favor, inspectora.

Buenas tardes.

Nos enfrentamos a un hombre con grandes problemas emocionales.

En sus crímenes hay un fuerte componente edípico.

Todo apunta a una relación conflictiva con la madre.

Podría tratarse de episodios de abandono

o maltrato en la infancia,

aunque no descartamos que la figura materna

siga presente en su vida y no se sienta querido por ella.

El asesino ha desarrollado una personalidad narcisista.

Es emocionalmente inmaduro, incapaz de mantener

una relación sana y adulta con las mujeres.

Considera que estas tienen un fin sagrado: la procreación.

Hablamos de una fijación patológica con la maternidad.

Por ello, asesina mujeres que, en su opinión,

no han cumplido o no quieren cumplir

con esa misión.

El hecho de dejar los cadáveres a la intemperie

o mandar una foto a los medios de comunicación

"como ha hecho con Mónica Llorens,

es una forma de continuar castigándolas.

Así pues, el único elemento en común entre las víctimas

es su renuncia a ser madres".

El estrangulador quiere dar ejemplo.

"Quiere aleccionar a la sociedad.

Pretende que todos sintamos por esas mujeres

el mismo desprecio que él siente.

Mujeres que lo único que han hecho ha sido

elegir una forma de vida libremente.

Creo que no me equivoco si aseguro que es la sociedad

quien siente ese desprecio por él.

Gracias a las investigaciones de mi equipo,

les puedo asegurar"

que el cerco se estrecha y estamos más cerca de atraparlo.

"Y en nombre de todas esas mujeres a las que ya ha asesinado

puedo decir que mucho antes de lo que piensa

yo misma le pondré las esposas.

Gracias a todos por su atención".

(Música de tensión)

Sí, por supuesto que estoy al corriente.

La estrategia para provocar al estrangulador

la diseñamos entre ambos.

Miralles contaba con mi aprobación.

Sí, por supuesto que sabemos que es arriesgado,

pero esperemos que dé sus frutos.

Necesitamos provocar un poco a ese asesino

para que cometa algún error.

Sí, si el plan sale mal, estoy dispuesto a asumir

todas las responsabilidades.

Escuche, sé muy bien cuál es mi situación,

no hace falta que me lo recuerde.

En estos momentos, estoy siendo cuestionado por mi gestión.

El inspector Antúnez me lo ha dejado muy claro.

Escuche un momento, sigo siendo el comisario de Distrito Sur.

Solo le pido una cosa:

déjenme hacer tranquilo mi trabajo. Muchas gracias.

No les ha gustado la rueda de prensa.

Ha levantado ampollas.

Temen que pueda haber otra víctima mortal.

No sé si la estrategia funcionará o no,

pero no te pueden culpar por intentarlo.

En estos momentos siento que haga lo que haga

estaré cuestionado.

¿Has traído lo que te pedí? Sí.

Todas las noticias publicadas por los medios digitales sobre ello

y extractos de las declaraciones

de Miralles, Ibarra y Orestes.

Es lo que buscábamos.

Ese asesino es un narcisista y seguro que a estas alturas

sabe muy bien lo que han dicho de él.

Estará furioso.

Sí, esa es la idea.

Es tarde, el turno de noche ha empezado ya.

Sí, perdona, Mercedes. Gracias, puedes irte a casa.

Lo decía por ti, se te ve cansado.

Pues sí, estoy agotado, para qué te voy a mentir.

Tengo que enviar unos correos antes de irme.

Pues te dejo entonces.

Es injusto lo que están haciendo contigo.

Cuestionarte así, en este momento de tu vida.

Si te digo lo que siento es que...

están haciéndome dudar de mí mismo, de mi capacidad.

Llevas años al frente de esta comisaría,

los datos te respaldan.

Lo único que puede impedir que sea destituido

es que encontremos a tiempo al estrangulador.

Estoy acostumbrado a aguantar la presión,

y no sé si es porque estoy agotado

o porque mis hijos me necesitan más que nunca,

pero empiezo a estar harto de este despacho.

Si te sirve de algo,

te diré que eres el mejor comisario con el que he trabajado.

Y los he tenido de todos los colores.

Con sus defectos y sus virtudes,

pero ninguno con la entrega que tienes tú con tu gente.

No sabes lo que significa para mí que me des ánimos.

No van a prescindir de ti.

No se lo pueden permitir.

No malgastes energía pensando en eso.

Lo intentaré.

¿Solo?

Qué más quieres que diga.

Que no vas a tirar la toalla.

Los que servimos en esta comisaría te necesitamos al frente.

Pues te lo prometo, seguiré dando la batalla.

No soportaría decepcionarte.

(Música romántica)

Me voy a casa.

"Y en nombre de todas esas mujeres a las que ya ha asesinado,

puedo decir que mucho antes de lo que piensa

yo misma le pondré las esposas.

Gracias a todos por su atención.

...ya ha asesinado, puedo decir que mucho antes

de lo que piensa yo misma le pondré las esposas".

Eso ya lo veremos.

Pasa.

-¿Estás ocupado?

-Estaba a punto de cerrar, me pillas por los pelos.

-¿Qué estabas viendo tan concentrado?

-Nada, unos vídeos de bricolaje.

-Verás, Pablo, venía `para que habláramos de lo nuestro.

-¿Ya te has pensado lo de esta mañana?

-Sí, le he estado dando vueltas desde entonces.

No ha sido nada fácil

porque tengo sentimientos encontrados.

En estos casos, la cabeza no ayuda demasiado.

-Bueno, ¿y qué te dice el corazón?

-Pues...

que...

que creo que lo mejor es que...

rompamos definitivamente.

Hoy lo he visto claro.

-Vaya...

No me lo esperaba.

¿Tienes clara tu decisión?

Te puedes tomar todo el tiempo que necesites.

Quizá te has precipitado.

-No, no, ya he tomado la decisión.

No quiero tenerte esperando, no sería justo.

Necesitas encontrar a alguien que te dé lo que buscas.

-No necesito encontrar a nadie, tú eres lo que busco.

-No, Pablo, no.

Tenemos necesidades muy distintas.

Tienes que seguir con tu vida, los dos debemos hacerlo.

-¡Yo no quiero seguir con mi vida! ¡No quiero vivir!

Espe, si no es contigo, no quiero...

-He tomado la decisión.

Y no voy a cambiar.

Ni siquiera por un chantaje emocional, Pablo.

-Vale, perdóname.

Perdóname, perdóname.

(Música de tensión)

Quizá me he explicado mal.

Para mí, esto está siendo muy difícil.

Quiero seguir luchando por ti.

Por nosotros.

Voy a cambiar.

No sé qué quieres que te diga o que haga

para que cambies de opinión.

-Lo único que puedes hacer es respetar mi decisión.

Pablo, tienes en la cabeza un concepto de mujer ideal

en el que yo no encajo.

Espero que puedas perdonarme.

(Música dramática)

(Música de tensión)

Está claro.

(PIENSA) "Eres igual que todas y lo vas a pagar".

(Música de tensión)

¿Qué tal con Julio?

Se os ve muy bien juntos. Genial, la verdad.

Me alegro.

Pues no te veo muy convencida.

Porque empiezo a verte eufórica.

¿Y eso es malo?

No exactamente, pero me da miedo que te ilusiones

y te lleves otra decepción.

Creo que no ha sido buena idea aceptar ir en las listas

de esa candidatura.

-No entiendo por qué.

Al final, la fiscalía solo te acusará

de delitos contra la Hacienda pública.

Es lo que te dijo Fidalgo.

-Sí, pero si al final del proceso judicial

termino con una sentencia condenatoria en firme,

quedaré inhabilitado para ejercer ningún cargo público.

Yo anoche estaba muy vulnerable

y quizá por eso me dejé llevar y ocurrieron cosas

que no deberían haber ocurrido.

¿Te refieres al beso que nos dimos? Sí.

Fue un error que no debería volver a repetirse.

Tengo que volver al desguace con mi padre.

-Espero tu llamada.

(SE DUELE)

-¿Qué pasa? No te he dado tan fuerte.

-Ya, es que el otro día me caí de una forma tonta

y me jodí el brazo. -Déjame verlo.

¡Hala!

¿Cómo te has hecho esto?

-No encajábamos como creíamos.

No hemos tenido grandes conflictos ni nada de eso,

pero hay un par de temas importantes

en los que el desencuentro es total.

-¿Hay terceras personas? -No. Sí...

No.

-¿En qué quedamos?

-Si no hubiera dado esa entrevista, Mónica estaría viva.

-Lo que le ha pasado es horrible

y el único culpable es el estrangulador.

-Es increíble que alguien mate a una mujer

porque no quiera tener hijos.

Y ahora alardea de su crueldad a todas luces.

Por eso debíamos retarle de forma directa.

Si participé en la rueda de prensa es porque me lo pidieron

-Claro, y tú aceptaste encantada de la vida

para tener tu minutito de gloria.

Fue una cagada, Montse.

-Ya veo que tienes muchas ganas de hundir a Bremón,

pero no lo conseguirás.

-Ya lo veremos.

-Creo que Antúnez oculta algo en todo este asunto.

Conozco muy bien a Alfonso

y sospecho que tiene una implicación personal

en este asunto.

-¿Eres el hijo de Ríos, de Distrito 5?

(ASIENTE)

-Tú padre y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo.

¿Cómo te han acogido en Distrito Sur?

-Sin queja, muy a gusto, la verdad.

-Y con el comisario Bremón, ¿cómo te llevas?

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Servir y proteger - Capítulo 486

08 abr 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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