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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 475 - ver ahora
Transcripción completa

Solo son unas pequeñas rojeces en la piel.

En principio, el médico no le ha dado importancia.

Desaparecerá enseguida.

Parece una señal de que Leo es alérgico.

¿A qué?

De momento a los ácaros.

Le han pinchado alérgenos para evitar malestar y riesgos.

¿Qué riesgos?

Si tiene una alergia grave podría tener una reacción sistémica.

Es inapropiado, inoportuno

y ni siquiera real.

El comisario está pasando un mal momento

y no estoy para desengaños.

Son dos entradas VIP para el bicentenario

del Museo del Prado.

Sé de alguien que se muere de ganas por pasar una noche así contigo.

Tu hija. Vengo a decirte

que voy a pedir mi traslado. ¡Ángela María!

¡Emilio Bremón!

Me gustaría que reconsideraras muy bien la decisión que tomas

porque me dolería perderte.

Lo tengo claro. Me quedo en el distrito.

Es una buena noticia, ¡me alegro muchísimo!

¿Está todo bien?

-No.

Tengo que ir a Guadalajara, quédate a cargo de la tienda.

-Claro, no te preocupes.

¿Pero le ha pasado algo a tu hija?

-¿Por qué no me cuentas?

¿Por qué te has despertado gritando y dando golpes?

No te reprocho nada.

Quiero que sepas que puedes confiar en mí,

me lo puede contar todo. -Cállate. Cállate.

-Escucha, no me hables así.

Sabes que me tortura no haber estado allí aquella noche.

-Solo quiero borrar esta pesadilla lo antes posible.

-Mi colega Samu ha tenido un accidente de moto en El Escorial.

Dice mi colega que fue muy rápido todo

y que no sufrió.

Cuando quería correr competía.

En la moto le molaba ir "tranqui", haciendo trazadas perfectas.

-¿Qué ha dicho la Guardia Civil?

-Un accidente sin más.

-No había huellas de frenada.

Eso es un poco raro.

Tendremos que esperar los resultados.

Igual tuvo un ictus o un infarto,.

O estaba cansado y le dio un golpe de sueño.

-A veces no hay explicación o no llegas a saberla.

-¡Que no, Paty!

Sabré por qué se salió de la curva.

Si no es por la autopsia, por mi cuenta,

-Si sois mis hijos, solo os pido una cosa:

decidme siempre la verdad, por oscuro que sea mi pasado.

(GRITA) ¿Todo lo que dicen verdad?

¡Está escrito por periodistas,

en periódicos públicos que están en la calle!

¿Quién es ese Fernando Quintero?

Cuando entraste en mi vida

intentaste convencerme de que eras buena persona.

Ahora tengo que convencerte.

Estas dos personas habrían venido sin dudarlo.

Por desgracia, hace tiempo que se marcharon.

¿Puedes asegurar que sus muertes no tuvieron que ver

conmigo ni mis negocios?

No es lo que imaginas, hiciste lo posible por protegerlos.

¡Que te vayas y me dejes en paz!

-Mañana viene a vernos Mónica.

-Me llevaba bien con ella cuando éramos vecinos.

-En esa época erais uña y carne.

-Dicen que eres actriz. -Bueno...

Intento hacerme un hueco en el mundo de la interpretación,

no es fácil.

-Creo que te falta un poco de visibilidad.

Voy a llamar a Peter, uno de los fundadores de "Play Trend".

He pensado que quizás a vuestro medio le vendría bien

entrevistarla ahora que es una promesa.

¿Cómo lo ves? ¡Vale!

-Tengo proyectos interesantes a la vista.

-Y en lo personal,

¿tienes planes de ser madre?

-Parece que las mujeres que no sentimos

la llamada de la maternidad estamos obligadas

a dar explicaciones.

Así que voy a aprovechar para aclarar que no,

no contemplo ser madre, al menos en la vida real

y en la ficción, lo que sea.

(Música emocionantes)

Ahora se acaba de dormir.

¡Menuda nochecita!

Pensé que la medicina le haría efecto antes.

No creo que sea la medicina.

creo que duerme de puro agotamiento.

Ha pasado la noche llorando y sin respirar.

Y tú no has dormido nada, ¿verdad?

Como tres horas.

Quería hacer yoga, pero no tengo ni fuerzas,

por eso he recogido.

Bueno, voy a preparar el desayuno. ¿Te hago un café?

No, estoy muy nerviosa. Ahora me preparo un té.

¿Por qué no te acuestas y descansas un rato?

Quiero estar pendiente del altavoz. Me da miedo...

que no pueda respirar y se ahogue.

Tranquila, eso no va a pasar.

Ya lo sé, pero...

Nunca había visto a Leo así.

Creo que lo que nos dieron no es ninguna solución.

Cuando me duche lo llevo al pediatra.

Está bien.

Voy contigo y no tienes que estar pendiente de conducir.

Vale.

Ya sé que te lo he dicho muchas veces,

pero siento no haberte contado lo de las rojeces cuando salieron.

No sé en qué pensaba.

No pasa nada, no querías agobiarme.

Pero no tenía ningún derecho.

No me pidas perdón más veces. Lo hiciste con buena intención.

Pero fue un error.

(Música romántica)

Si me lo hubieras contado, ¿qué habría hecho?

Exactamente lo mismo que tú.

Llevarlo al médico y fiarme de su criterio.

Y me encanta hacerlo.

Mientras me dejes pienso seguir haciéndolo.

Si de mí depende, será hasta que vaya a la universidad.

Llamo a comisaría para pedirme la mañana libre.

¿Por qué no aprovechas y te acuestas una media hora?

Yo me quedo pendiente de Leo, no le quito ojo.

Pero si vas a pasar la mañana aquí con él

o en el hospital con Quintero te vendría bien.

No podría dormir aunque quisiera.

Esta tarde no voy a ver a Quintero.

Está fuera de peligro. Si hay novedades, Julio me avisa.

Me quedo con Leo.

Como quieras.

Lo que sí te voy a comprar es ese desayuno.

¿Controlas mientras me ducho? Por supuesto.

No te preocupes, sube y dúchate tranquila.

Olvida el desayuno, mejor vamos directos a urgencias.

Está bien. Me cambio y lo preparo todo.

¡Hombre, Toni!

Estabas aquí, te estaba buscando.

-Sí, acabo de llegar del entierro de mi colega.

-Un mal trago, ¿no?

-Sí, la familia estaba fatal.

-Tienen que estar hechos polvo.

Que se muera un hijo de golpe y tan joven...

No quiero ni pensarlo.

Oye, te estaba buscando para darte esto.

Es el informe preliminar forense.

La autopsia se hizo anoche, así que no es oficial,

pero lo he sacado de extranjis.

No vayas contando quién te lo ha dado.

-Vale, lo sabía.

¡Lo sabía! Prueba toxicológica: negativo.

Alcoholismo en sangre: 0,0. ¡Te lo dije!

¿Sabes lo que significa esto?

No ha sido un accidente.

(Música dramática)

-La Guardia Civil lo tiene claro. -No tiene ni idea.

-Ah, Toni.

La patrulla que lleva años ahí ahora ya no tiene ni idea, ¡venga!

-Te digo que hay más de lo que parece.

-Toni, de verdad, yo te entiendo.

Has perdido a un amigo muy querido y tienes que encajarlo.

No te emparanoies, no veas fantasmas.

Estas cosas pasan.

Un error, una distracción.

-Pasan, pero a Samu no. Te hablo de un pavo que competía.

-Ya sabes lo que dicen,

los mejores nadadores son los que se ahogan.

-¡Que no, tío!

Siempre tenía la moto a punto, se conocía ese recorrido.

-¿Quién te dice que no se le cruzó algo?

-Hubiera tirado, habría marcas de frenada,

pero irse contra el quitavidas por la cara no.

Mira, yo te entiendo.

Pero no voy a parar hasta saber qué pasó.

-¿Qué piensas hacer? -Investigar, ¿qué voy a hacer?

-Toni, esto no entra dentro de tu jurisdicción.

Hay un proceso judicial, te meterás en un lío.

-Que me importa una mierda.

-¿Se lo dirás a Miralles para que te dé permiso por lo menos?

-Para que me diga que no.

-Para que no te expedienten.

Está fresco lo de las partida de póquer

y estás en prácticas.

-Vale, que sí.

-Oye, Toni.

¿Seguro? -¡Que sí!

(Caja de música)

-¡Buenos días!

-Buenos días.

(Llama a la puerta)

-¿Interrumpo?

-No, no. ¿Qué hora es?

-Pues faltan dos minutos para abrir la tienda.

-Pasa el tiempo volando.

-Si quieres, voy por café y te dejo un rato más.

-No, ya es la hora de abrir.

Pero vas a tener que encargarte de la tienda tú solo.

Vuelvo a Guadalajara.

-¿Y eso? ¿Qué ha pasado otra vez?

-Lo de siempre, en realidad es lo de siempre.

Va la cuadrilla de los pintores.

Sabes cómo es esta gente,

no se sabe a qué hora llegan ni terminan,

por eso tengo que ir.

-Claro. Terminar, no creo que tarden en terminar,

tienen que pintar solo dos techos.

Si quieres, me acerco y les ayudo.

-No, de esto ya se encarga el seguro.

-Es para que no tengas que ir mañana, pasado, el otro.

Si quieres, vamos este sábado por la tarde

y entre tú y yo tardamos nada y lo dejamos mejor

que cualquier cuadrilla. -Que no.

No puedo pedirte algo así.

-No me pides nada, soy yo quien me ofrezco.

No me tienes que pagar, ¿eh?

Y así puedo conocer a tu hija.

¿Qué pasa, Damián?

-Creo que ya tenemos confianza, te voy a contar la verdad.

(Música triste)

Mi hija...

Esto lo sabe muy poca gente y quiero que siga siendo así.

¿De acuerdo? -Comprendido.

-Mi hija no está en Guadalajara por trabajo.

Está ingresada en un sanatorio mental.

Necesita estar allí,

en un sito seguro,

cuidado, sin estrés, y yo no puedo hacerlo solo.

-¡Vaya!

Pues lo siento mucho, Damián.

Por eso te has tenido que ir todos estos días,

porque supongo que estará empeorando.

-Vamos a dejarlo en que ha tenido días malos.

Insisto, Pablo,

no quiero que se lo cuentes a nadie. Quiero mantenerlo en secreto.

-Tranquilo.

Pero, Damián,

no tienes que sentirte avergonzado de nada.

Tu hija solo tiene una enfermedad mental.

-No es vergüenza, si no es vergüenza.

Es...

Me cuesta trabajo hablar de ello, me produce mucho dolor.

-Claro, normal.

-Por eso me vine de Salamanca, Pablo.

¿Sabes lo que es estar todos los días allí

en la tienda?

Los clientes entran, con buena intención, pero entran...

es una tortura revivirlo día a día, no se puede vivir así.

-Bueno, si es por mí no te preocupes.

No vuelvo a sacar el tema.

Pero, Damián, no sé... Si necesitas algo,

lo que sea, cuenta conmigo.

-Te lo agradezco.

-No, te lo agradezco yo a ti

por la valentía que has tenido de contármelo.

-Me ha costado, ¿eh?

Vive uno anclado en la mentira

y al final no sabe cómo salir de ella.

-Ya, la mentira.

Sí, al principio parece todo muy fácil.

Pero con los días va pensando y pensando y al final

es muy carga difícil de llevar.

Yo no soy padre

y me gustaría serlo, lo sabes.

Pero entiendo lo doloroso que debe ser tener un hijo lejos.

Sobre todo si está enfermo.

Márchate a Guadalajara, venga.

-Como ha tenido estos días malos... Ahora está mejor, ¿eh?

Pero como ha tenido estos días, revisando he encontrado

un par de regalos suyos, de recuerdos,

y si se los llevo a lo mejor se anima.

-Seguro que sí.

-Se los llevo y vuelvo, ¿de acuerdo?

Tómate el tiempo que necesites.

-Si pasa cualquier cosa me llamas.

-Por favor, vete a Guadalajara.

Tranquilo y conduce con cuidado.

-Pablo.

Gracias.

-A ti, siempre.

No me parece buena idea, Toni. ¿Algo más?

Inspectora, es importante.

Archivar bien las diligencias también lo es.

El éxito o el fracaso de próximos casos

puede depender perfectamente

de tener un buen sistema de archivos.

Escúcheme, no hago por mí esto.

Lo hago porque se lo debo a su familia.

No sabe las burradas que escuchan.

He escuchado que si drogas,

que si carreras ilegales, ¡no puede ser!

Entiendo, pero sigue sin parecerme buena idea.

¿Puedo preguntar por qué?

Estás demasiado implicado, no es nuestra jurisdicción

y no hay ni un solo indicio de criminalidad en el atestado.

Eso quiero buscar, indicios.

No, vas a buscar explicación a algo que no la tiene.

No buscas indicios,

vas a encontrarlos porque crees que lo hay.

Estás demasiado implicado y no eres objetivo.

Le juro que no me saldré del protocolo.

Es que...

si te dejo investigar ese caso, no sé por qué lo llamo "caso",

quien se saltaría el protocolo sería yo.

Inspectora, era un día soleado,

la carretera estaba perfectamente

y un conductor experimentado se salió de una carretera

sin marcas de frenada, sin beber alcohol y sin coches ceca.

Un despiste.

¡No! Se puede tener conduciendo un coche,

pero no con moto. Menos en carretera con curvas.

¿Te has planteado

que lo hiciera adrede?

¡Ni de coña! ¡Ni de coña!

Iba a ser tío, ya solo por eso no.

Vas a ir aunque te lo prohíba, ¿verdad?

Tengo mucho respeto por su opinión, por la cadena de mandos, pero...

Pero en este caso

te vas a saltar ambos.

Verás...

te voy a dejar ir,

pero porque sé que irás de todas maneras.

Y no me interesa expedientarte, ando corta de personal.

Muchas gracias. ¡Quieto parado!

Lo vas a hacer por tu cuenta.

Ante cualquier duda me llamas y me consultas.

No quiero que te metas en berenjenales tipo hablar

con apostadores profesionales, ¿de acuerdo?

Por supuesto. ¡Eh!

Y no montes un pollo a la Guardia Civil.

Que no. Vale.

Otra cosa: y si no encuentras nada

lo asumes y te resignas.

Las vida es así.

Tiene cosas que duelen

y que no tienen sentido.

¿Algo más? Sí.

Las horas que estés husmeando no serán horas trabajadas.

Recuperarás cada minuto, ¿entendido?

Me parece estupendo. Con permiso, inspectora.

Hasta luego.

Ya está en la cuna.

¿Ya? ¿Tan rápido y no se despierta?

A mí para cambiarlo del carrito a la cuna me lleva minutos.

Como quitar una tirita: mejor de un tirón.

Miraba en Internet lo que nos dijo el doctor

de ir a vivir a una zona con mar.

No sé.

Pensaba que las alergias empeoraban con la humedad.

Algunas, otras se suavizan.

Pero no entiendo lo de irnos a un sitio con mar.

Leo tiene sensibilidad a la contaminación atmosférica.

La mejor medicina es alejarlo de la polución.

Mira, a mí todo esto de los beneficios del mar

me suena a siglo XIX.

Mira lo que encontré antes.

"El yodo de la sal marida despeja las vías respiratorias,

protege de posibles infecciones y mejora los síntomas del asma".

¿Ves?

Podríamos buscar un piso que esté bien por la zona.

¿Qué zona?

Lo que ha dicho el médico, del hospital de Valencia.

Suena bien y podría ser beneficioso para Leo.

Sí, podría ser una buena opción.

Sé que da vértigo hablar de estas cosas,

Lo más importante es que esté bien.

No te quito razón, ¿pero qué pasa con tu trabajo?

Pediré un traslado.

Seguro que necesitan una inspectora por la zona.

¿Qué piensas?

No sé.

Me parece un poco precipitado.

¿Sabes? Me da igual.

Contigo y con Leo me voy donde sea.

Hasta el fin del mundo si hace falta.

(Música emotiva)

Vosotros dos sois mi familia.

Os sigo allá donde vayáis.

Menos mal que no vamos a la Antártida.

Tampoco me parece mal destino.

Te quiero mucho.

Y yo a ti.

(Llaman a la puerta)

¿Tienes un momento?

Claro. Pasa, Emilio.

Verás, Claudia, es que tengo una duda.

Tú dirás.

Hay una cosa que no entiendo que me ha pasado

con referencia a Mercedes.

¿A Mercedes? ¿Qué ha pasado?

Hablaba con el comisario de Distrito Dos

y dice que pidió su traslado ayer.

Ya, pero eso no es exactamente así.

Ya, que no ha sido oficialmente,

pero ha preguntado si quedaban vacantes libres.

Lo primero que hice fue preguntarle

si le ocurría algo, si tenía algún problema.

¿Qué te ha respondido? Que no.

Que simplemente quería estar más cerca de su hija.

Me parece una explicación bastante razonable.

A mí no me parece una excusa convincente, Miralles.

¿Cuál es tu teoría?

¿Qué misterio alberga la oficial Zamora, según tú?

No es que tenga ninguna teoría, pero me parece extraño.

Dije que lamentaría que se fuera, que hace un gran trabajo.

Estoy de acuerdo, desempeña un gran trabajo en la ODAC

y se ha integrado muy bien.

Las relaciones con los medios, la organización,

atención al ciudadano... todo bien.

Sería complicado encontrar a alguien a su altura.

¿Le has dicho eso?

Sí, y que si tiene cualquier problema en el distrito

que me lo diga y lo solucionamos,

pero se ha cerrado en banda y que no,

era por su hija, nada más.

Bueno, pues tengo que decirte

que al final el traslado de la oficial Zamora

no se va a producir.

Ayer me confirmó que no lo tramitaba.

¡Qué me dices! Sí.

Hoy tiene día de asuntos propios para estar con su hija,

pero para todos los efectos

la oficial Zamora se queda en Distrito Sur.

Es una excelente noticia.

Lo mismo opino yo.

Gracias, Claudia.

(MÓNICA) "Voy a aprovechar para aclarar que no,

no contemplo ser madre.

No al menos en la vida real.

La mujeres que no sentimos la llamada de la maternidad

estamos obligadas a dar explicaciones.

Así que voy a aprovechar para aclarar que no,

no contemplo ser madre.

No al menos en la vida real.

Así que voy a aprovechar para aclarar que no,

no contemplo ser madre.

No al menos en la vida real.

Así que voy a aprovechar para aclarar que no,

no contemplo ser madre.

No al menos en la vida real.

Así que voy a aprovechar para aclarar que no,

no contemplo ser madre".

-¡Pablo!

¿Qué ves tan concentrado?

-Perdona, ¿llevas mucho ahí?

-No, acabo de llegar. ¿No me oías?

-No, lo tenía a un volumen muy alto.

-¿Qué ves?

-Pues un vídeo sobre la entrevista de ayer del Moon Light.

-Ah, la entrevista de la actriz. Ya.

Me di cuenta de que no le quitabas ojo de encima.

¡Que no, que es broma, hombre!

Y tengo que reconocer que es un pibonazo.

-Sí, es muy guapa.

Pero no es mi tipo.

-Venga ya.

-No es mi tipo, cariño.

Si yo...

Yo solo tengo un tipo.

Tú.

(Música romántica)

-Para, estás trabajando. ¿Damián dónde está?

-En Guadalajara.

-¿Otra vez? -Sí.

Lo ha llamado su hija y como él es un padrazo...

Cariño, no hay nadie hoy.

Y no parece que vaya a venir nadie.

(Timbre)

Hola, papá. Hola, hija.

Leo está durmiendo.

Oye, ¿cómo está? ¿Qué ha dicho el médico?

Está un poco mejor.

¿Un poco mejor? ¡Dame más detalles!

Qué le ha recetado, si hay que hacerle algo...

Tranquilo, está bien.

Muy bien, ¿pero qué os han dicho en el hospital?

El médico ha dicho que el clima de Madrid empeora sus alergias.

Debido a la contaminación, si nos quedamos aquí

podría pasarlo mal por el asma.

Nos ha dado dos opciones:

hincharlo a medicamentos o...

O marcharte de Madrid.

(Música emotiva)

Nos ha recomendado una zona de costa.

Por las características de Leo, será beneficioso para él.

Iker y yo lo hemos estado hablando.

Nos vamos a mudar, papá.

Inmediatamente, además.

¿Inmediatamente?

¿Pero adónde? ¿Y el trabajo?

Todavía no hemos pensado nada.

Hemos tomado esta decisión y quería decírtelo.

El resto vendrá, lo importante es que Leo esté bien.

Eso por descontado.

Lo importante es la salud de Leo.

A fin de cuentas, lo otro es intendencia.

Entonces a la costa.

¿Dónde? ¿Al norte?

No, estamos pensando Valencia.

El médico dice que hay un hospital

con una unidad pediátrica especializada en esto.

Podrían hacerle un seguimiento personalizado.

¿Iker qué dice?

A él le da igual.

Nunca sabe dónde va a ser su próxima misión.

Lo más importante es que tenga aeropuerto.

Está pensando en pedir una excedencia.

¡Marcelino!

Iker, no sabía que estabas.

Vigilaba que Leo respirara bien.

¿Estabais hablando de...?

Sí, Alicia me lo acaba de contar.

Parece que nos vamos a la costa.

Si es lo mejor para Leo, es lo mejor para nosotros.

¿Qué piensas?

Pienso lo mismo que vosotros:

lo importante es la salud de Leo

y...

que me da mucha pena que os marchéis.

Pero, bueno, entiendo que es lo normal y lo lógico.

Pero aquí me tenéis para lo que me necesitéis.

Gracias.

A ver qué dicen en Jefatura de mi traslado.

¡Ah!

Pienso pasar con Leo todo el tiempo que me sea posible.

Y preparaos, ¿eh?

Pienso visitaros muchas veces.

Cuando quieras.

Lo primero que dijo Alicia

fue buscar un piso de tres habitaciones.

Vayamos donde vayamos siempre tendrás tu casa.

Gracias, hija.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

-¿Puedo?

-Sí, claro, pase.

¿Es usted médico?

-No, no.

No trabajo en este hospital.

Soy Elías Guevara.

Oficial de policía.

-¿Cómo?

-No se asuste, no vengo por nada de trabajo.

Soy compañero de su hija en la comisaría de Distrito Sur.

-Ah, vale.

¿Entonces nos conocemos de antes?

-Sí, desde hace bastante tiempo, sí. -Ya...

Supongo que le habrán comentado que ahora mismo no...

-Sí, su hija me ha comentado su problema con la amnesia.

Soy consciente, sí.

-No sé, lo siento mucho, de verdad.

Ahora mismo no tengo ni idea de quién puede ser usted.

O tú, no sé si nos tuteamos.

-Pues mira, desde hace algún tiempo sí.

-¿Somos amigos entonces?

-Bueno, sí, pero no exactamente.

¿Puedo? -Sí, claro.

Siéntate... ¡siéntese! No sé...

¿Qué quiere decir "no exactamente"?

-Pues... A ver...

(Música emotiva)

Fuimos amigos hace mucho tiempo.

Después, durante mucho tiempo fuimos enemigos.

Nos odiábamos a muerte.

Yo empeñado en detenerte y tú en humillarme en público.

-Ya, entiendo. Entonces, o una de dos,

o has venido a detenerme

o a recordarme lo mala persona que era.

-Hace unas semanas quizás lo hubiera hecho,

pero las cosas han cambiado.

-¿Que han cambiado? ¿Por qué?

¿Nos hemos reconciliado quizás?

-Básicamente, has cambiado tú.

Decidiste cambiar y dejar de ser un capullo.

Te jugaste la vida

con las fuerzas de seguridad del Estado

para defender al novio de tu hija.

En estas ocasiones es cuando se ve cómo es un tipo.

-Sí, supongo que sí.

Y...

¿a qué has venido?

-Pues la verdad es que ni yo mismo lo tengo muy claro.

No sé.

Sentí la necesidad de hacerlo.

-Ah, ¿sí? ¿Por qué?

-No sé, supongo que estuve muy obsesionado contigo.

Era mi motivo para levantarme cada mañana: perseguirte.

Estaba equivocado.

-Bueno, si lo ves así...

-Bueno, supongo que también me he puesto en tu piel.

Me temido durante mucho tiempo estar en esa cama,

en esa situación.

-Ya, claro. Supongo que no seré el único.

Tendrás muchos enemigos, habrás estado en varios tiroteos.

-Bueno, no en tantos.

Bueno, enemigos sobre todo uno.

-¿Cuál? ¿Yo?

-No, tú no.

Mi peor enemigo fue el alcohol.

Fui alcohólico.

-No sé. Así, a simple vista,

parece que lo has superado estupendamente,

que has vencido a esa adicción.

-Sí. Conseguí cambiar y vencerla.

Me di cuenta de que iba a perder a mi hijo para siempre.

Así que di ese paso, como tú.

Y cambié.

-Entiendo, entiendo.

Ahora comprendo por qué estás aquí. Tenía yo razón.

Si has venido es para recordarme

cuál es el buen camino y que no vuelva otra vez

por el mal camino, que dejé de ser un criminal.

-Bueno, más bien a decirte

que los dos hemos tenido una segunda oportunidad.

Es mejor que la aprovechemos, ¿no?

-Sí.

¡Sí!

Gracias por decirme todo esto, me gustaría que me sirviera.

Pero, sintiéndolo mucho,

es que no recuerdo nada.

No me puedo ni sentir orgullo ni arrepentirme de lo que he hecho.

Antes de abrir los ojos en esta maldita habitación

es como si mi vida no hubiera existido.

No hay nada.

-Ya. Yo en eso no puedo ayudarte.

Pero sí quiero decirte que durante este tiempo

te vendrán a la cabeza fantasmas, muchos recuerdos,

quizás cosas terribles.

Y quiero que recuerdes mis palabras, ¿vale?

Tú eres una buena persona.

-Vaya. Gracias.

-Mejórate, amigo.

-Gracias... amigo.

-Enhorabuena, chaval.

-¿Va todo bien?

-Sí, sí. Todo bien, todo bien.

-¿Te ha dicho quién es?

-Sí, sí.

-Sí. Me ha dicho que es un oficial de policía

que trabaja con...

con tu hermana.

No sé.

Dice que se ha pasado media vida persiguiéndome,

intentando detenerme.

Y que en el fondo soy...

una buena persona.

Si él lo dice...

-¿Y tú cómo estás?

-Bien, bien, supongo.

Bueno, algo avergonzado por lo que pasó anteayer.

Yo lo siento mucho, de verdad.

No debí comportarme así, perdí un poco la cabeza.

-Tranquilo.

Tiene que ser frustrante oír hablar de cosas que has dicho y hecho.

-Sí que lo es, sí.

Pero de todas formas tú no tienes la culpa.

Ni tú ni nadie.

Soy yo el que tiene que aprender

a ser paciente.

No sé. Fíjate, este tío, antes de salir

me ha dicho que en el fondo soy buena persona.

Bueno.

Tendré que intentar parecerlo.

Para hablar podríamos haber quedado esta tarde

fuera de comisaría, ¿no?

Al fin y al cabo, tienes el día libre.

No puedo esperar hasta esta tarde.

¿Por qué? ¿Le ha pasado algo a Leo?

No es grave, pero sí tiene que ver con él.

Hace un par de horas hemos estado en urgencias

y nos han dado una noticia que no esperábamos.

¿Cuál?

Sabíamos que Leo tiene alergias y asma,

pero la analítica revela que hay cosas que empeoran sus problemas.

Una es la contaminación.

Hay que tomar una decisión cuanto antes,

hemos decidido que nos vamos de Madrid.

Que os vais a vivir fuera de Madrid.

Voy a pedir el traslado, Claudia.

No sabes cuánto me cuesta decírtelo,

pero está decidido.

El médico recomienda Valencia

por el clima y por el mar, y porque hay un hospital

con unidad pediátrica especializada en alergias infantiles.

No te preocupes, te entiendo perfectamente.

La familia es lo primero y la salud prioritaria.

Con todo el problemón de Antonio me he dado cuenta

de que no hay nada más importante que los tuyos.

Eso mismo pensamos nosotros.

Espera un momento...

Cuando empezaba, compartí destino con el que ahora es

comisario provincial de Valencia.

Podría llamarlo para ver si tiene alguna vacante.

Eso sería genial, Claudia.

Si no recuerdo mal, Valencia tiene siete comisarías

y un par de puestos fronterizos.

Raro será que una inspectora joven y brillante como tú

no encuentre algo.

Además, con tu expediente, y yo daría los mejores informes.

No te aseguro nada, no depende de mí,

pero creo que puede haber algo.

Muchas gracias. Te voy a echar mucho de menos.

Ay, no empecemos con las emociones, que todavía queda mucho.

Lo importante es encontrarte un buen destino.

Perdona, igual es algo de Leo.

Claro, claro.

Es un mensaje de Iker.

Fidalgo le ha dado el OK para mudarse.

Era lo que faltaba para saber que nos podemos ir los tres.

Pues me alegro mucho... dentro de un orden.

Voy a llamar a mi compañero de Valencia

y vete a cuidar de tu hijo, que es lo que tienes que hacer.

Por supuesto, jefa.

Muchas gracias. Nada. ¡Oye, espera!

¡Qué narices! ¡Dame un abrazo!

(Música agradable)

¡Mucho ánimo, Alicia!

Gracias. Lo voy a necesitar.

Irá bien, ya lo verás.

(SUSPIRA)

¿Mónica?

-¿Sí?

-Hola. A ver, no nos conocemos... Bueno, yo a ti sí

porque... es que me encanta tu trabajo.

-¿Mi trabajo? ¿En serio?

-Sí. Te he visto en una webserie y lo haces muy bien.

A ver, que soy fan tuyo.

Y por eso cuando te vi ayer entrar en el Moon Light

no me lo podía creer.

-Ah, estabas ayer en el Moon Light. ¡No me digas!

-Sí, era por casualidad.

Y ahora por casualidad te veo en la plaza.

Yo trabajo aquí al lado, ¿sabes?

Paso mucho por aquí.

-Sí que es casualidad, yo no vengo por este barrio.

Ahora porque he quedado con un amigo.

El dueño el Moon Light.

-¡Ah!

No te quería robar mucho tiempo, era solo decirte

que tengas mucha suerte con la película

y que iré al cine a verla.

-Perdona, ¿qué película?

-Pues de la que hablaste en la entrevista.

-Ah, sí. De momento solo hice el casting.

Eso está por ver.

-Seguro que te cogen.

Hay que estar ciego para no ver que eres un gran actriz.

Lo vas a hacer genial.

-Pues muchas gracias.

Ojalá tengas razón.

-¿Te podría pedir un último favor y ya te dejo en paz?

¿Vale? -Claro.

-¿Me puedo tirar una foto contigo? Me hace ilusión.

-¡Claro que sí!

-Pues a ver...

-A ver.

-¿Así estamos bien? -¡Ajá!

Cuando quieras.

(Música de intriga)

-Pues muy bien, muchísimas gracias. -De nada, a ti.

-Pues espero que tengas mucha suerte con todo

y ya nos veremos.

-¡Gracias! -Hasta luego.

-Hasta luego.

-Hola, Mónica. -¡Hola!

-Perdón por el retraso. -No te preocupes.

Me ha pasado una cosa supercuriosa.

-¿Qué te ha pasado?

-Me ha reconocido un admirador. ¡Un fan!

-¡Qué bueno! -¡Sí!

Vio la entrevista de ayer.

-Ya sabía que la entrevista era una buena idea.

-Me ha pedido una foto conmigo y todo.

Se vio la webserie que hice.

-Ve acostumbrándote a esto,

de aquí a poco esto te va a pasar todos los días.

-Me encantaría, pero me cuesta creerlo.

Son tantos años de esfuerzo para nada...

No sabes la de veces

que me he planteado dejar esto

y buscar un trabajo de otra cosa.

-Tienes que aguantar, Mónica.

Creo que tu éxito está a punto de llegar.

-Jo, Luis. Muchas gracias por todo lo que haces por mí.

Me estáis tratando genial. -No.

Te tratamos como a una más de la familia.

Es lo que eres para nosotros.

Y a la familia la defendemos a muerte.

-Bueno, me ibas a enseñar ese sitio tan chulo.

Está todo pagado, nos vamos cuando quieras.

-Cuando quieras. -Venga.

-Verás como te va a gustar.

(Música romántica)

-Qué bien tener un ratito juntos.

-Últimamente no nos vemos mucho.

Lo siento, el taller me tiene absorbido.

Entre el curro y el papeleo no me da el día para más.

-Ay, pobrecito.

Qué dura es la vida del emprendedor.

No te preocupes. Podemos quedar esta noche

y te olvidas de todo.

-¿Esta noche? ¿A qué hora sales de currar?

-Pues no sé.

Sabes cuándo entras, pero no cuándo sales.

Depende de los clientes.

-Entre que trasnochas mucho y yo madrugo

ya me dirás cuándo salimos a cenar.

-¿Por qué tiene que ser a cenar?

Podemos quedar para comer.

O aprovechar el domingo para ir a un sitio bonito, como la sierra.

-No me parece mal plan.

Siempre que no sea ir al campo.

-¿No te gusta la naturaleza?

-Es bonita, pero aburre un poco ya desde pequeño.

A quien le mola mucho es a Luis.

-Oye, ¿por qué no vamos a una carrera de coches?

-Entonces te aburrirías tú.

-¿A las chicas no nos pueden molar los coches?

-¿Lo dices en serio?

-Fíjate si lo digo en serio,

cuando quieras echamos una carrera a los karts.

El que pierda paga la comida.

-Perfecto.

Carrera de karts y comida gratis.

-¡Comida gratis, dice!

Mira, prepara la cartera

porque pienso pedir ostras y un buen vino para la comida.

¡De los caros!

Bueno, me voy ya, me toca abrir el pub.

-Luego me paso, ¿vale? -Vale. Adiós.

-Adiós.

-Gracias.

-Te advierto que sabe a lejía.

-Bueno, mientras no sea venenoso...

Ah, mira.

-Qué detalle traer cupcakes.

Me traen muchos recuerdos.

-¿Buenos o malos?

-De los dos.

Me recuerda cuando tuvimos un proyecto juntos, chulísimo,

y éramos felices.

(Música triste)

Pero también cuando lo estropeé todo.

Por mi culpa se fue todo al traste.

-No digas eso, los dos aprendimos mucho de aquella experiencia.

-Pero te merecías que ese negocio funcionase.

-Bueno, lo importante es aprender de los error para no cometerlos.

Y...

¿qué tal está tu padre? ¿Mejor?

-Sí. Y, por cierto, le han gustado mucho los cupcakes.

Sí. Ha dicho: "No recuerdo haber probado nada mejor en mi vida".

Es un chiste, claro. -Ya, ya.

Bueno, dada la situación

tiene su gracia.

-Sí. Y los médicos dicen que es bueno que bromee.

Dicen que la frustración no sirve para nada

y que se tome las cosas con humor mejora la función cognitiva.

-Me alegro.

-No hace falta que te quedes aquí más tiempo.

Tienes que ir a la escuela y mi padre tardará en despertarse.

Me encanta que hayas venido, de verdad.

Pero no te quiero retener, tendrás tu vida.

-Aquí nadie me está reteniendo.

Además, tú eres parte de mi vida.

Pero me voy a ir, porque, si no, al final

me pierdo las clases de por la tarde.

Dale un beso a tu padre, dile que he venido

y a ver si un día lo pillo despierto.

-Vale.

Hola, Olga.

¿Qué tal el pequeño?

Mejor, pero tenemos que estar pendientes de él.

Me encantaría quedarme, pero tengo clase en media hora.

Tranquila, ya te contará tu madre las novedades.

Chao.

-¿Y qué novedades son esas?

Me cuesta hasta decirlo en voz alta.

Nos vamos de Madrid, Julio.

Leo tiene problemas respiratorios, la contaminación los empeora.

El médico recomienda vivir cerca del mar.

En Valencia un hospital tratará a Leo.

¿Valencia?

Es lo mejor para él.

Entonces no hay que pensarlo más.

¿Tú cómo estás?

Más tranquila ahora que sabemos lo que es.

Pero es complicado dejarte con Quintero tal y como está.

Papá está muy bien cuidado aquí.

Y las cosas como son: ni se acuerda de quiénes somos.

Pero me refiero a ti, Julio.

Todo esto está siendo muy duro y no deberías pasarlo solo.

Por mí no te preocupes.

Lo importante ahora es tu hijo.

En tu lugar haría exactamente lo mismo.

¿Sabes cuándo os vais?

Lo antes posible.

Están viendo si necesitan algún inspector.

Esperemos que sea por Valencia capital.

Iré a visitarte.

Más te vale.

Voy a pasar a verlo.

Está dormido.

Pues tendré que esperar.

Qué remedio.

Yo voy enseguida, en cuanto me acabe el café.

(SUSPIRA) -¡Hija, da gusto estar aquí!

Uno respira aire puro, ¿verdad?

Cuando vives en Madrid

al final te olvidas de lo que es aire puro, limpio.

Aquí da gusto.

Oye, ¿a qué huele?

Huele a piorno, ¿no?

¿No? ¿No lo hueles tú?

Eso es piorno, ¿a que sí?

Sí. ¿Sabes a qué me recuerda el piorno?

Cuando hicimos la excursión a la Peña de Francia.

-Sí, ya lo dijiste el otro día.

-Es por hablar de algo.

-No es piorno.

Es vainilla.

Viene de la cocina.

-Ah, ¿sí? ¿Están haciendo natillas?

-Día sí, día no.

-¿No te gusta la comida de aquí?

Si quieres, podemos ir un día los dos a comer por Guadalajara.

-¿Podemos sentarnos? -Claro.

¿Qué te parece?

Nos vamos los dos.

Se lo pregunté a los médicos, otros internos lo hacen.

No tienes que estar todo el día... -Encerrada.

Esa es la palabra correcta.

-Hija, no lo veas así.

Sabes que quiero lo mejor para ti.

El mejor sitio donde puedes estar es este,

con los mejores profesionales.

-Lo sé, papá.

-Está haciendo muchos progresos.

Te noto mejor que el otro día.

-Porque solo hablaba de quitarme la vida

y hoy no saco el tema.

-No vuelvas a hablar de eso.

Ya verás cómo vuelves a sonreír.

¡Con lo risueña que eras de chica!

-Me han arrancado los motivos por los que sonreír.

-Es difícil no vivir anclado en el pasado,

pero no podemos seguir así.

Hay que seguir hacia adelante, vivir el presente.

Además, mírate cómo estás.

Estás mejor, hace poco no hablabas.

-Y ahora de vez en cuando digo frases seguidas, ¿no?

¿Y qué?

-Es síntoma de que estás mejorando.

Los médicos dicen que de aquí a un tiempo, quién sabe,

incluso podríamos... -No.

-¿No qué?

-Que no quiero salir de aquí.

No quiero irme, no quiero ir a ningún restaurante

y no quiero hablar.

-Tranquila.

No saldremos de aquí hasta que no te veas preparada.

-No quiero salir nunca.

Mira, tú has rehecho tu vida y has salido adelante,

pero yo no.

Y no quiero hacerlo.

De verdad.

Si para ti es muy complicado venir a verme

no te sientas en la obligación.

Lo entiendo.

-Vengo a verte porque eres

lo más importante que hay en mi vida.

Te traigo un regalo, a ver si te animas.

-Aquí no dejan tener cosas.

(Música agradable)

(SUSURRA) -He hablado con los médicos.

Me han dejado.

¿Quieres verlo?

¿Estás preparada?

¿Seguro?

-¡Pero si es Linda! -¡Sí!

-¿Dónde estaba? -Es en trastero.

El otro día sacando chismes me la encontré.

-Huele igual que siempre.

-Anda que no querías nada a esa muñeca de niña.

Y no tan niña, hasta los 13 años.

¿Recuerdas cuando fuimos a una boda y nos quedamos en un hotel?

La olvidaste y te diste cuenda cuando llegamos a casa.

"Ve por la muñeca, papá". ¡300 km por la dichosa Linda!

-¡Me acuerdo, papá!

Muchas gracias.

-Te he traído otra cosa.

Otro regalo.

-¿Qué es?

(Para la música)

-¿Te acuerdas?

Esta te la regalamos cuando tenías tres años,

que empezaste ballet, te encantaba la música clásica.

(Caja de música)

Aquella Navidad que fuimos a ver el ballet nacional...

¿Qué te pasa?

¿Quieres que llame a un enfermera¿

-¡Páralo! ¡Páralo, papá, páralo!

¡Esa música!

(LLORA) Esa música suena y no me la puedo quitar de encima.

La caja había caído al suelo

y me habían tirado sobre la cama.

¡Papá, luché, te lo juro!

¡Luché, pero no pude pararlo! -Ya, ya.

-¡Luché y no pude!

(LLORA)

-Hola.

-Buenas.

-Quiero ver la ficha de una moto que estuvo en reparación.

-Sí, estuvo la semana pasada, ¿por?

-Saca el parte, quiero ver qué se le hizo.

-¿Hay algún problema?

-No sé. Dime tú por qué no me lo quieres enseñar.

¿Ocultas algo o qué?

-¿Perdona? ¿Qué estás insinuando, chaval?

-Nada. Digo que la moto estuvo aquí y me lo acabas de decir.

-Sí, pero no entiendo por qué tengo que enseñarte un parte.

-¿Por qué un policía quiere ver un parte de un vehículo?

¿Por qué el mecánico no lo enseña?

¿No se te ocurre nada? -Sí.

Lo único que se me ocurre

es que no tienes derecho, solo por ser policía,

a entrar de estas formas y exigirme nada.

-Vas de chulito, ¿no?

-¿Yo voy de chulito?

¡Es alucinante!

Me parece raro que te presentes de paisano

y sin compañero.

-¿Me vas a enseñar a hacer mi curro?

-Sí. Y ya te puedes ir largando de mi taller.

No vuelvas si no tienes una orden de registro

o un vehículo que arreglar.

En ese caso, me encantará atenderte.

Hasta entonces, lárgate a otro sitio a intimidar a la gente.

Aquí no funciona.

-Esta moto era de un colega que se acaba de matar.

Por la cara, en una curva. Se salió.

Una carretera que conocía,

sin haber bebido, sin motivo. Así, sin más.

-Lamento que tu colega se haya matado con la moto.

Pero no sé qué quieres.

-Y más que lo vas a lamentar.

La única explicación es que tuviera un fallo mecánico.

Ha traído justo aquí la moto a repararse.

Qué casualidad, no me quieren enseñar el parte.

¿Quieres que traiga una orden? La traigo.

Mira, homicidio son de uno a cuatro años de cárcel.

Si suma obstrucción a la justicia son bastantes más.

Te puedes olvidar de seguir siendo mecánico.

Ahí se te van a pasar las ganas de ir de chulito por la vida.

-Tranquilízate, ¿vale?

Ahora te lo imprimo. -Eso está mejor.

-Hola.

¿Te has despertado?

¿Cómo te encuentras?

(SUSPIRA)

Igual, supongo.

No sé.

¿Me has traído algo?

No sé, alguna foto o algo que me pueda ayudar a recordar.

Un hilito de los que tirar, como dicen los médicos aquí.

Lo siento, no te he traído nada.

He venido a despedirme.

Verás, mi hijo...

tu nieto, tiene

asma y alergias que le producen dificultades respiratorias.

El aire de Madrid no le viene bien por la contaminación.

No sabía que estuviese enfermo. ¿Es grave?

No.

Pero si nos quedamos aquí puede empeorar.

He pedido el traslado, no nos veremos mucho.

Vaya.

Siento mucho no... poder acordarme...

De mi nieto. Espero que os vaya muy bien.

(Música emotiva)

Gracias.

Eh...

Verás, yo...

Llevo todo el día de pruebas con los médicos

y haciendo ejercicios de esos de memoria.

Tengo la cabeza un poco saturada. Si no te importa...

Claro, no te preocupes.

Adiós.

Adiós... Espero que tu hijo se ponga bien.

Perdona, ya sé que para ti no...

Es que no puedo irme así, sin más.

¿Puedo darte un abrazo?

Sí. ¿Por qué no?

¡Lo estoy recordando todo, hija!

¿Cómo? ¡Hija!

¡Me estoy acordando de todo!

¡Papá!

Hijo, ¡ven aquí!

-Papá, ¿qué pasa? -¡Julio, ven!

-¿Estás bien? ¿Estás bien?

-¡Me estoy acordando de todo!

¡Me acuerdo de todo!

¡Mis hijos!

¡Pero qué guapos estáis, por Dios!

¡Os quiero mucho!

-Siento que mientas a tu novia por mi culpa.

-No, si tampoco estoy... Tampoco es mentir, mentir.

Estoy cubriendo a un amigo.

Entiendo que sea secreto.

Sé guardar muy bien los secretos.

-He tenido suerte contigo.

¿Sabes una cosa? -¿Qué?

-Me alegra haberte contado esto.

-¿Qué le pasó a tu hija?

-Lo he pensado y le voy a decir que no.

-¿A lo de iros a vivir juntos?

-He estado toda la noche dándole vueltas.

He hecho una lista de pros y contras.

-Lo de hacer la lista es bastante objetivo,

pero te puede reventar la cabeza.

-¡Ya te digo!

-Ahora has dormido superpoco.

-Es que no sé...

Sé que me va a preguntar por qué, que me va a argumentar,

y no quiero decirle simplemente que no lo veo claro.

Me preocupa la situación en la que nos quedamos.

Ya funcionaba razonablemente bien antes de que llegara Alicia.

Funcionará razonablemente bien cuando se vaya.

También tienes razón.

Espe hace un gran trabajo en la UFAM,

Mercedes controla la ODAC

y la inspectora Orestes se aclimata bien.

No hay que preocuparse, saldremos adelante.

Lo importante es buscarle un buen destino.

¿En qué parte de Valencia vais a...?

(GIME) ¡Dios!

-¿Estás bien?

-Sí, estoy bien. Es solo un pequeño pinchazo

en la cabeza.

¿De qué hablábamos?

Aún no tenemos piso, pero será por El Cabanyal, cerca del mar.

El mar, sí. El mar...

-No entiendo que se saliese de una curva.

La moto perfecta, sin beber. Tiene que haber una explicación.

-A veces no hay una explicación lógica.

-En este caso no. Estoy seguro, hay otra razón.

-Si estás seguro de que le han manipulado la moto

se me ocurre que la traigas y le hecho un vistazo.

-¡Toni!

-¿Qué pasa tío? ¿Qué haces aquí?

-Dicen los padres de Samu que curras aquí.

Vine a saludar, que te fuiste antes sin decir nada a nadie.

-¿Estabas en el entierro?

-¡Qué fuerte! -Ya.

-Me he ido así porque me dejó muy mal cuerpo.

Solo ver a los padres y no me apetecía cruzarme con nadie.

-Se le ha matado un colega en moto y la arreglé yo.

Quiero dejar claro que no tuve que ver.

-Eso queda bien reflejado en la factura.

Me parece que les haces un favor.

-Pues sí, le hago un favor a un madero, ¿qué pasa?

-Que no me hace gracia que un policía ronde por el taller.

¿Y si encuentran pistas de lo de Carvajal?

-Avanzo mucho en la investigación. -¿Qué investigación?

-La que estoy haciendo. -Vamos a ver, Toni,

no hay caso abierto,

no puedes ir a tus anchas investigando.

No tienes permiso.

-Dame un día.

Igual sí te demuestro que hay un caso penal aquí.

-¿Queréis tomar algo?

-No, yo no.

Yo me voy a casa a cenar.

¿Vosotros qué hacéis?

¿Vais a algún sitio, algún restaurante?

-No habíamos planeado nada.

-La podrías llevar esa taberna griega tan bonita.

-Sí, pero hoy tengo que trabajar aquí.

-¡Hijo mío! ¡Siempre estás trabajando!

Además, Sara lo tiene controlado y está Juan.

-No tengo problema.

-¿Qué me ibas a dar?

-Ah, nada.

Jo, estoy un poco nerviosa.

-¿Nerviosa por qué?

-¿Cómo que nerviosa por qué?

Anda, ven aquí.

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Servir y proteger - Capítulo 475

22 mar 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio

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