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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 472 - ver ahora
Transcripción completa

Emilio, ¿por qué estás aquí? ¿De visita?

¡No vendrá a incorporarse ya!

No, oficialmente mañana.

No creo que esté tan bien como aparenta.

¿Cómo va a estar bien?

Acaba de morir su esposa.

El comisario ha olvidado recoger a los niños del colegio.

¿Quieres que vaya yo si alguien me sustituye?

Va a ser difícil y le va a llevar tiempo,

pero los niños lo necesitan.

Yo conozco muy bien al comisario.

Sé que en este momento

está frágil y débil porque ha perdido a su mujer.

Necesita afecto.

Pero no deja de ser tu superior.

¿Pero cómo tengo que decírtelo?

¡Yo no siento nada por el comisario!

-Estás rayada porque ha vuelto Julio.

-Queríamos estar juntos, pero sabíamos que no podía ser.

-Si habéis vuelto preferiría que me lo contaras.

-No te tengo que dar explicaciones de nada.

Tienes que sentirte muy orgulloso de ti.

Tu padre, cuando se despierte, lo estará.

-Gracias por estar ahí.

-¿Conoces al ex este de Olga?

-¿A Julio? Claro.

-¿Qué relación tenían?

-¿Por qué me lo preguntas?

Para saber de Olga le preguntas a ella.

A mí me dejas.

No tengo nada contra ustedes.

La última vez que vino a verme al Moon Light me dijo

que algún día me pondría las esposas.

-No sé en qué andan metidos los Soler,

pero también te digo que pongo la mano en el fuego por Álvaro.

No es como los demás.

Sin embargo, hizo oídos a su madre.

Lo más importante es la familia.

Su madre los controla con mano de hierro.

-¿Qué tal? -Bien, ¿y tú?

-Mejor que últimamente.

-¿Qué pasa últimamente?

-He estado un poco borde.

-Me alegra que lo reconozcas. -Lo siento.

Últimamente estoy muy rallado con la tensión del curro

y no puede ser una excusa para pagarlo con los que aprecio.

-¿Está todo bien?

-Tengo que irme a Guadalajara, quédate a cargo de la tienda.

-Claro, no te preocupes.

¿Pero le ha pasado algo a tu hija?

-¿Por qué no me cuentas qué ha pasado?

¿Por qué te has despertado gritando?

No te estoy reprochando nada.

Sea lo que sea que te pase puedes confiar en mí,

me lo puede contar todo. -Cállate. ¡Cállate!

-Escúchame, no me hables así.

-¡Papá, déjame en paz!

¡Déjame en paz! Lárgate, ¿me oyes? ¡Vete!

¡Vete, déjame!

-Los de Análisis de Conducta

nos ha ayudado a elaborar un perfil: sabemos cómo funciona su mente

y qué lo motivan.

-¿Qué habéis descubierto? -No te puedo contar nada.

-¿Colocar una cámara espía?

¿A quién quieres espiar?

Lo dejo aquí y ya tienes al perfecto compañero de trabajo.

Buen trabajo.

"Psicópata de tipo ritualista

cuya principal motivación es castigar a las mujeres

que no quieren ser madres".

-Yo creo que Pablo nos está ocultando algo.

-¿Qué nos va a estar ocultando?

-Eso me gustaría saber.

-Es muy feo lo que estás haciendo.

-¿Cambio de contraseña?

-Los de arriba son unos pesados con la seguridad.

Cada tres meses cambiamos las claves de acceso

a la base de datos de la policía.

-Quiero que vayamos a vivir juntos.

-Hasta donde sé, lleváis muy poco juntos.

-Para mí es suficiente.

-Entre sus papeles personales he descubierto

una carta que es como unas últimas voluntades.

No quiere que se lo mantenga con vida de manera artificial.

Sería lo más complicado, pero es lo correcto.

Tenías razón, no tiene sentido seguir alargando esto.

¿Cuándo lo haréis?

Seguramente esta noche.

Me quedo lo que haga falta.

-Contigo me siento menos vacío.

-Bueno, no estás solo. También tienes a Alicia.

La familia es de las cosas más importantes.

-Ya está.

¿Qué está pasando?

El corazón vuelve a latir.

Cuanto más tarde, más riesgos. Se va a despertar.

Se tiene que despertar.

¡Alicia, la está moviendo!

¡Papá!

Papá, ¿estás bien? ¡Hay que avisar al médico!

Eres un luchador, papá.

Estamos muy orgullosos.

¿A que sí, Alicia?

-¿Quién eres tú?

(Música emocionante)

-Hija, ya no te pregunto más.

Pero deja que me quede contigo un rato.

Me gusta estar a tu lado, sin hacer nada.

-Tengo frío, estoy cansada, quiero entrar.

-Cinco minutos, por favor.

Sé que has sufrido más que nadie con todo esto, lo sé.

Pero también me destrozó la vida lo que pasó.

Desde entonces vivo como si tuviera un puñal clavado en el pecho.

-Pero tú tienes una vida. -Tú también.

-La mía ya no tiene sentido.

-No es verdad.

Te vas a recuperar.

Voy a estar a tu lado, ayudándote.

-Es imposible, nunca lo superaré.

-Lo harás.

Con ayuda.

Con amor.

-Solo quiero reunirme con mamá lo antes posible.

-No digas eso.

(Música triste)

También echo de menos a tu madre,

pero ella querría que luchásemos y saliésemos adelante.

-Solo quiero ir con ella y olvidar esta tortura.

-No digas tonterías.

Que ni se te pase por la cabeza.

-Es lo único que quiero.

Si no lo he hecho es porque estoy vigilada.

-No puedes pensar así.

-Es lo único que tengo en la cabeza. -¿No te das cuenta?

Tienes toda la vida por delante, eres muy joven.

-¿De qué me sirve ser joven?

-No sabes cómo me tortura no haber estado con vosotras esa noche.

La de veces que me pregunto por qué no volví antes de la feria.

-No fue tu culpa.

-No estuve por vosotras.

No os protegí.

-Es que no eres adivino, papá.

Además, si hubieras estado no habrías podido hacer nada.

-¡O sí, Marga, o sí!

Siento que todo fue culpa mía.

Ya no sé cómo pedirte perdón. -¡Deja de castigarte!

Lo mejor que puedes hacer es

seguir con tu vida.

Y olvidarte de mí.

-Eso nunca, ¿me oyes?

Marga, mírame.

¡Nunca!

No puedes pedirme algo así, estaré a tu lado siempre.

-Haz lo que quieras, sabes lo que pienso y siento.

No voy a mejorar.

-¿Por qué piensas así, Marga?

Estás con los mejores profesionales.

¿Por qué no te das la oportunidad de mejorarte?

-No sé cómo lo hago,

pero están todo el día sonriendo.

Es para animarte.

-Consiguen justo lo contrario. -¿Por qué dices eso?

-Porque no voy a volver a sonreír.

-Volverás a ver la vida de otro color.

Volverás a sonreír.

-Solo quiero borrar esta pesadilla lo antes posible.

-Los médicos dicen que esas imágenes no se van a borrar,

siempre estarán ahí.

Pero podemos aprender a vivir con ellas.

¡De eso se trata!

-Solo sueño volver a encontrarme con mamá.

En un mundo mejor que este.

(SUSPIRA) Papá, quiero irme.

Estoy muy cansada.

Adiós.

-Adiós, mi vida.

-Es increíble.

Cuando hemos dicho que éramos sus hijos puso cara de no entender.

Ahora mismo somos extraños para él.

No recuerda absolutamente nada.

El doctor ha dicho que la amnesia puede ser pasajera.

En cualquier momento recupera la memoria.

Lo que realmente ha dicho el doctor es que es imprevisible

lo que pueda ocurrir.

¿Cómo está? ¿Alguna novedad?

Sigue igual que cuando te llamé, no recuerda nada.

Van a hacerle unas pruebas.

Al menos ha despertado del coma.

No es poca cosa.

Hasta ayer parecía misión imposible.

No me creo que hayamos hablado con él.

¿Aparte de la amnesia hay otro síntoma raro?

Parece que todo está bien, pero le van a hacer más pruebas.

Creo que salir del coma

era más difícil que recuperar la memoria.

Estoy convencido de que la amnesia será pasajera.

Sí, es algo frecuente.

Eso le pasó a un compañero mío, a Mendoza.

¿Tuvo amnesia y se recuperó?

En un operativo se dio un golpe en la cabeza y se desplomó

Cuando se despertó no se acordaba de nada.

¿Cuánto estuvo sin memoria?

No mucho, unas cinco horas.

Ahí empezó a recuperarla,

y días después la recuperó por completo.

Esperemos que a Quintero le pase así.

Ojalá.

Es extraño y doloroso mirarlo y que no sepa quién eres.

Como si no hubiera nadie al otro lado de su mirada.

-Tú dirás lo que quieras,

pero te darás cuenta de que elegiste al hermano que no es.

-No lo creo.

Con tu hermano estoy muy a gusto. Lo paso bien con él.

-Lo dices porque estás pilladísima,

pero tienes que reconocer que Álvaro es un poco muermo.

-¿Pero qué dices?

De muermo nada.

-¡Perdona! ¡De muermo todo!

El único con un poco de chispa en esta familia soy yo.

-Y un poco de labia también tienes.

-Te agradezco el cumplido.

Y reconozco que la idea de que tengas un pie en la familia

me mola bastante.

¡Pero bueno, hablando de la familia!

¡Pensaba que te quedabas a vivir en la Malvarrosa!

-No os vais a librar tan fácilmente de mí.

-¡Qué alegría, Luis!

Bienvenido. ¿Cómo ha ido por Valencia?

-Mucho ajetreo, pero muy bien.

¿Vosotros qué tal? ¿Cómo os habéis organizado?

-Estupendamente, ¿qué te crees?

-Casi prefiero preguntarle a Sara. -¡Bah!

-Nos hemos organizado bastante bien entre Juan, Ricky y yo.

-¡No me creo que este bala perdida cumpliera con su trabajo!

-Créetelo, lo ha hecho de maravilla. No tengo ninguna queja.

-¿Qué te crees? ¡Si soy un máquina!

No he dejado de currar desde que te fuiste.

-Sí, de verdad. Es verdad.

-Además, no le puedo fallar a mi cuñada.

-¿Cuñada?

-Bueno, es que Álvaro y yo hemos empezado a salir.

-¡Van de novios y todo!

-A ver, estamos empezando. No es superserio ni nada de eso.

-Me alegro mucho.

Hacéis muy buena pareja.

Sí, sí. Bueno, y por mi parte

no puedo imaginarme nadie mejor para Álvaro.

-Muchas gracias.

Me alegra mucho, de verdad, que estés de vuelta.

-Yo también, os he echado de menos.

-¿Qué pasa? ¿Mamá no te ha contado de estos dos?

-No he hablado mucho con ella.

He estado todo el rato de aquí a allá.

-¿Y cuando has pasado por casa?

-He venido directamente.

-Bueno, ¿y el negocio qué tal?

-Bueno, mejor de lo que me esperaba.

Prefiero darte los detalles en casa.

No me gusta hablar de esto. -Vale.

¿Pero vamos a ganar dinero o no? Eso es lo importante de verdad.

-Si nos lo montamos bien tenemos negocio para rato.

-Estupendo, mamá se va a llevar una alegría que no veas.

Le hace falta, con todo el tema de Carvajal.

-¿Qué ha pasado?

-Buf, que te lo cuente ella.

(Música de intriga)

-Ricky, ¿qué ha pasado?

Me estás dando mal rollo.

-No, no te preocupes. Mamá lo tiene todo controlado.

Ella se ha ocupado, pero bueno, que te cuente ella.

(Llaman a la puerta)

-Permiso, comisario.

Pasa, Mercedes, siéntate.

Ha puesto en orden su mesa, está más despejada.

Sí, pero me queda rematar la faena.

¿Para qué quería verme?

Tengo que comentarte algo, pero lo primero es recordarte

que no tienes obligación de decir que sí.

Suena a algo importante.

Pero no es una imposición, sino un favor.

Puedes hacérmelo o puedes no hacérmelo.

Comisario, está consiguiendo intrigarme.

Me presionan, como es lógico, en Jefatura

para que entregue el informe anual de gestión.

Lo llevo retrasado mucho tiempo, se me amontona el trabajo.

Es lógico.

Estas semanas han sido muy difíciles.

Pensé que podrías ayudarme con la redacción del informe.

¿Qué te parece?

Por supuesto, cuente conmigo.

Pero no es una obligación.

Me has sacado de muchos apuros, no quiero abusar de tu confianza.

No se preocupe, comisario.

¿Cuándo empezamos?

Pues hoy mismo.

Pero no me gustaría que descuidases tu trabajo.

Supongo que en la ODAC tendréis mucho.

Sí, pero puedo quedarme unas horas tras mi jornada laboral,

no hay problema.

Estupendo.

¿No tenías ningún plan? ¿No habías quedado a cenar, cine?

¡Comisario!

En cuanto salgo de comisaría me voy a casa,

ceno sola y me quedo a ver la tele

hasta que de aburrimiento voy a dormir.

Mi vida personal es trepidante.

Te vas a divertir mucho conmigo redactando los malditos informes.

Disculpa, no sabía que estabas reunido.

No pasa nada.

Ya Mercedes se iba.

Hemos quedado para preparar el informe anual de gestión.

Ya...

No tengo inconveniente, pero en la ODAC hay mucho trabajo.

No creo que te puedas apartar mucho del puesto.

No lo haré.

Voy a ayudar al comisario fuera de mi horario laboral.

Si crees que lo necesitas...

Pero siempre te has manejado bien para redactarlo solo.

Este año me ha pillado el toro y llevo retraso.

En Jefatura me han dado un tirón de orejas

y no quiero otro.

Claro.

Mercedes, vuelve a tu puesto. Luego nos vemos.

Con permiso.

Qué buen fichaje hicimos con esta mujer.

No solo hace muy bien su trabajo,

sino que es una persona excelente.

Sí.

Al principio tenías reticencias respecto a ella.

Cuando no la conocía.

Me he dado cuenta de lo buena profesional que es.

Y no hace más que echarme cables.

Como el de esta mañana.

El capote que te ha echado con Somontano

era bastante grande.

La verdad que sí, menos mal.

¿Qué habías venido a contarme?

Esta mañana he hablado con Alicia, hay novedades sobre Quintero.

Dijiste que le retiraron el soporte vital

y que seguía respirando. Sí.

Pero ha salido del coma. Y no todo son buenas noticias.

¿Le quedarán secuelas?

Por el momento tiene amnesia.

No sabe quién es, lo que ha sido ni lo que ha hecho.

No reconoce ni a Alicia ni a Julio. No sabe quiénes son sus hijos.

Claro que puedo servirte la cantidad de alcohol que quieras.

¿El precio?

Te dije que era un 40% más barato que la mara original.

Venga, no te quejes, no te quejes,

gracias a mí duplicarás el margen de beneficios.

Bueno, pues piénsatelo.

Ya me dirás algo.

Muy bien, venga. Hasta luego.

-¡Buenas!

-Hola, hijo. -¿Qué tal?

-¿Qué tal el viaje? -Muy bien.

No había mucho tráfico.

Me voy a pillar una birra, que vengo seco.

¿Quieres una? -¡Venga!

Saca un poquito de queso.

Bueno, estoy deseando que me cuentes.

¿Cómo ha ido?

-La cosa ha ido mucho mejor de lo que esperaba.

Muchos garitos desean pillar la mercancía.

-Claro, normal.

Todo el mundo quiere reducir costes.

Supongo que habrás sido discreto al tantear al personal.

-Pues sí.

Solo he hablado con la peña que sabemos de qué palo va.

-Así que nos vamos a forrar.

-Yo creo que sí.

Después de catarlo la gente está como loca

por pillarnos alcohol.

No es de primera, pero da el pego, se parece al original.

-¿Cuándo podremos empezar a distribuirlo por Valencia?

-La próxima semana.

La logística no es complicada.

Mandamos una furgoneta de reparto y ya está.

-¡Oye! ¡Podríamos alquilar una nave en Valencia

para almacenar el material y distribuirlo desde allí!

-No, no. De momento es mejor mandarlo desde Madrid.

Cuando se asiente ya veremos.

-Sí, bueno.

Tienes razón, igual no tenemos por qué correr tantos riesgos.

-Exacto.

¿Por aquí qué tal?

-Bien.

Álvaro en el taller y Ricky en el pub.

Oye, que tu hermano ha cambiado.

Está maduro y muy responsable.

-Sé que se lo está currando.

Acabo de pasar por el pub

y lo he visto muy compenetrado con Sara.

Y ella me ha dicho que la ha ayudado mucho en mi ausencia.

-¿Te ha dicho que sale con Álvaro?

-Me lo ha dicho Ricky.

-¡Ah!

Veo que te ha puesto al día de todo.

(Música de intriga)

-De casi todo.

Me ha dicho que ha pasado algo con Carvajal.

Pero que mejor me lo dijeras tú.

-¿Te acuerdas de que me devolvió todo lo que me debía?

Pues el muy imbécil contrató por venganza

a dos matones para darle una paliza a Álvaro

y le robaran el dinero de la caja.

Entonces me tuve que poner muy seria.

Álvaro y Ricky le dieron un escarmiento.

Devolvió toda la pasta

y se humilló pidiéndonos perdón.

-¿Álvaro se mojó en esto?

-Sí.

Ya sabes cómo es.

Al principio lo hizo por las buenas,

pero cuando vio que no había más remedio se puso duro.

Yo no estaba allí,

pero Ricky dijo que dio miedo ver cómo trataba a Carvajal.

Y él, en lugar de quitarse del medio,

volvió al taller para cargarse a tu hermano.

Menos mal que llegué cuando estaba a punto

de machacarle la cabeza con aquel martillo.

Yo no podía consentirlo.

-¿Qué hiciste?

-No tuve más remedio que disparar.

Murió en el acto.

Era tu hermano o él.

-¿Qué hicisteis con el cadáver?

-Ricky lo tiró

a un pozo de una finca abandonada.

-Y...

¿la policía sospecha de nosotros?

-Lo habitual.

Sabes que cuando pasa algo en el barrio vienen a por nosotros.

Pero no tienen nada.

Además, que orquestado una cortina de humo

para que piensen que Carvajal ha huido a Costa Rica.

Tranquilo.

Está todo controlado.

¿Cómo estás?

Cansado.

Cansado de tantas pruebas y cablecitos en la cabeza.

Es normal que te examinen, tienen que saber la causa de la amnesia.

Porque sigues sin recordar nada, ¿verdad?

-No.

Me esfuerzo todo lo que puedo,

pero lo único que he conseguido ha sido tener un ataque de ansiedad.

Hace un rato vino una enfermera a darme un ansiolítico.

-No deberías presionarte, papá.

Lo importante es que intentes relajarte.

-Lo intento, de verdad.

Lo intento, pero no puedo.

No es fácil aparecer así, de repente,

sin saber ni quién soy ni de dónde vengo.

Si te fuerzas demasiado puede ser contraproducente para ti.

A ver...

Me habéis dicho que sois mis hijos, ¿no?

Si es así, supongo que no os importa

que os hiciese algunas preguntas por si me ayudasen a recordar.

-El doctor Fernández recomienda que no forcemos las cosas.

Es mejor ir poco a poco.

Nos han dejado pasar a condición de no bombardearte con información.

¿Y qué pretenden que hagamos entonces?

¿Quieren que vengáis aquí a verme

y os quedéis mirándome como si yo fuese un monito de feria?

-No. Nos han dejado que te enseñemos algunas fotos

para estimular tus emociones.

Así es más fácil que el cerebro reaccione

y establezca conexiones.

¿Estás preparado para ello?

Claro, estoy deseando ver algo que me ayude a recordar.

-Espera.

-¿Necesito gafas?

(Música emotiva)

¿De cuándo es esta foto?

-Yo debía tenemos unos ocho años.

Uno de los mejores momentos de mi infancia.

-¿Por qué? ¿Pasó algo?

-No, nada especial.

Fuimos al parque de atracciones los tres.

Mamá, tú y yo.

Recuerdo que lo pasamos genial.

-No sé, supongo que necesito algo más concreto.

Algo que fuese más importante,

más especial.

-No es bueno que sobrecargues información.

Mira.

Este fue un día que fuimos con unos amigos tuyos a bucear.

Tenían un barco y pasamos el día en el mar.

-Y... ¿y qué playa es esta?

-La Concha, en San Sebastián.

-Y esta mujer tan guapa que está aquí contigo

supongo que es... -Sí.

Mamá.

Julio, creo que es suficiente por hoy.

¿Has podido recordar algo?

No. No he podido recordar.

La reacción no tiene que ser inmediata.

Me habéis dicho que sois mis hijos,

pero de madres distintas, ¿no?

¿No tendrás tú alguna foto de la tuya por ahí?

No, pero otro día te traigo una.

Si te acuerdas, estaría bien que trajeses una foto

en la que estuviésemos los tres por si eso me sirviese.

No es posible, ese tipo de fotos no existe.

¿Por qué?

Es una historia larga y complicada.

Mejor hablamos en otro momento.

Ahora tenemos tiempo, de algo tendremos que hablar.

Los médicos insisten

en no sobrecargarte con información.

Nos dejan darte pinceladas,

pero el cuadro lo tienes que reconstruir tú.

Vaya.

Creo que mi vida no ha tenido que ser nada sencilla hasta aquí.

La verdad es que no.

Pero de alguna forma tendré que reconstruirla.

Con lo bueno y con lo malo.

Si de verdad sois mis hijos

solo os pido una cosa: decidme siempre la verdad.

Por muy oscuro que pueda ser mi pasado.

En la vida de todos hay cosas buenas y malas.

La tuya no es una excepción.

Deberían marcharse ya.

Su padre tiene que descansar.

-¿El carterista es el que entró antes de que me fuera?

-Sí, entró para despistar a tu compañera.

Menos mal que no lo consiguió.

-Gracias a ti

contó que le dio un empujón para escapar,

lo retuviste y lo pudo detener.

-No fue para tanto.

Hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar.

-No, no todo el mundo reacciona así.

-¡Bueno! ¿Entonces estás diciendo que soy un héroe?

¿Cuándo me pones la medalla?

-Pues, si te parece, esta noche.

-Perfecto.

¿Pero me invitas antes a cenar al "japo"?

-Ay, al "japo" no, "porfa".

Vamos a preparar algo en casa. Sigo resfriada, no quiero recaer.

-Venga, vale.

Pero cuando venga Damián nos vamos a tu casa

y preparo algo rico de comer.

-¿Damián dónde está?

-Se ha ido a Guadalajara con su hija.

Al parecer había un problema con las tuberías del baño

y estaba mojando al vecino de abajo.

-¿La conoces a ella?

-No, no la conozco, nunca ha venido por aquí.

Damián dice que está muy ocupada trabajando.

-¿A qué se dedica?

-Es arquitecta.

Bueno, el caso es que esa chica...

No sé, es todo muy raro con ella.

-¿Por qué dices eso?

-Porque Damián siempre que habla de ella

es muy misterioso.

Intenta parecer que está contento y orgulloso de ella,

pero a mí me da la sensación de que se pone un poco triste.

-Ah, sí, ¿eh?

-Me da la sensación de que se ha inventado una película

y se la intenta creer él mismo.

Es como si estuviera ocultando algo.

-Igual tienen algún problema y no te lo quiere contar.

A ningún padre le gusta reconocer que se lleva mal con su hijo.

-Sí, también puede ser.

(Campanilla)

-Hola. -Hola, Damián.

-Pensé que ya estaría cerrado, con lo tarde que es.

-Te estábamos esperando para cerrar.

¿Qué tal ha ido?

¿Habéis solucionado las filtraciones?

-¿Qué filtraciones?

-Me dijiste que tu hija había tenido un problema

con las tuberías y mojaba al vecino de abajo.

-Ah, nada. Todo solucionado, sí.

-¿Ha habido mucho destrozo?

-No. Al final no era tan importante.

Es que Marga tenía que estar en una reunión, no podía faltar.

Necesitaba que alguien estuviera solucionando las cosas.

-¿Tú estás bien?

-Sí. Un poco cansado.

Por el tráfico, a la entrada hay mucho tráfico, pero bien.

-¿Por qué no te vienes a cenar?

Si a Espe no le importa. Vamos a tu casa

y hago algo rico de cenar.

-Os lo agradezco, pero no quiero molestar.

-Tú no molestas.

-No, en serio, estoy un poco cansado.

Voy por el cierre y me voy a casa.

-Venga. -Gracias, ¿eh?

-Hasta luego, Damián. -Que descanses.

-Sí, igual tienes razón.

Porque cuando le has preguntado por la filtraciones

ha reaccionado de manera extraña,

como si no supiera de qué hablabas. -Sí.

Ya te decía yo que cuando preguntas por su hija,

no sé, él disimula.

Yo creo que está ocultando algo.

Espero que no sea muy grave.

(Música de intriga)

(RECUERDA) "-Quiero ver a un Soler humillado".

(Disparo)

-¿Álvaro?

-Perdona, ¿qué pasa?

-Ya he cambiado la correa de transmisión.

¿Con qué me pongo?

-Con nada, ha terminado tu jornada. -Vale.

-¿Estás bien?

Solo estoy un poco cansado.

Ve a casa, es tarde.

-No te sirve de nada ser jefe.

Llegas el primero y te vas el último, ¡aprende!

-Ya me contarás cómo te las apañas en el pub.

¿Cuándo has llegado? -Esta tarde.

¿Qué tal por aquí?

-Por el taller muy bien.

-Oye, me han contado que estás saliendo con Sara.

¿Qué tal con ella?

-Bien, normal.

-Me alegra que estéis juntos. Es estupenda.

-No como Silvia, que era mala gente.

-No, pero no te convenía.

-A quienes no os convenía era a vosotros.

Pero no volveré a discutir por esto.

-Casi mejor que no.

Oye, ¿qué tal llevas lo demás?

-¿El qué?

-He hablado con la mamá sobre Carvajal.

Ha tenido que ser un mal trago.

-¿Un mal trago?

¿Ahora matar a un tío se llama pasar un mal trago, Luis?

Si me conoces te imaginas cómo lo estoy pasando.

Fatal.

Cierro los ojos y me imagino su cuerpo tirado en el suelo.

Es horrible.

-Te entiendo, pero...

también te digo una cosa:

prefiero verte aquí que en el cementerio.

Tú o él, no mamá no tuvo elección.

-Eso no me consuela.

Duermo fatal por las noches.

No olvido lo que pasó.

-El tío ese cavó su propia tumba.

No aprovechó las oportunidades.

Se empeñó en tocarnos las narices.

-Muy bien.

Pero ahora soy cómplice de un asesinato

por culpa de vuestras movidas. ¿Eh?

¿Por qué no he nacido en una familia normal?

-Porque eso no existe.

Eres mayorcito para entenderlo.

-No en todas las familias se asesina.

-Hay mierda en todos lados.

Tienes suerte de que haya salvado de morir de un martillazo.

-Encima tengo que estar contento.

-Es una manera inteligente de verlo.

-Lo único que quiero

es que vuestra movidas no me vuelvan a salpicar.

¿Qué es lo siguiente?

¿En qué me vais a meter?

-Álvaro, ¿sabes lo que te pasa?

Te haces preguntas, y eso no es bueno.

-Así de fácil.

Que me hago muchas preguntas.

Mira, Luis, siento asco y vergüenza

de tener las manos manchadas de sangre.

-Ya se te pasará.

El tiempo lo cura todo.

-Tengo que largarme de aquí de una vez.

-¿Adónde? -Lo más lejos posible.

-¿Hablas en serio? -Sí, pero no puedo.

Estoy atrapado en esta familia, exactamente como tú y Ricky.

-Yo no me siento atrapado.

-No es la sensación que me da muchas veces.

-Es tu opinión.

-Yo llevo la vida que quiero llevar.

Venga.

Cierra y vámonos al Moon Light a tomar unas birras, ¿sí?

-Ve yendo tú, tengo que ducharme.

-Como quieras.

Pero no te escaquees.

-Ya veré.

No tengo ganas de nada.

-¡Qué bárbaro!

Pensaba que en cuanto lo desconectaran de la máquina

se iba a ir.

-Eso pensábamos todos.

No solo ha vuelto a respirar, sino que ha salido del coma.

Joder con Quintero, qué fuerza.

-El que tiene que estar loco de contento es su hijo Julio.

-Ya te he dicho que no todo son buenas noticias.

Está lo de la amnesia.

El tío no se acuerda de nada ni reconoce a nadie.

-La verdad es que Quintero

ha hecho cosas de las que mejor no acordarse.

Aunque a mí también me ayudó mucho.

Siempre lo tuve por una gran hombre

hasta que se me cayó la venda de los ojos.

-A mí me ha pasado lo contrario.

Toda la vida obsesionado con echarle el guante

y al final siento compasión por él.

-Es que tiene que ser muy duro despertarte un día de repente

y no saber quién eres

ni qué es de tu vida, nada.

-Se me ponen los pelos de punta solo de pensarlo.

-A mí se me ponen de punta de ver a quien yo me sé.

-¿Qué pasa? ¿Cerráis o puedo pedir un botellín?

-Si no estás de servicio...

-Un botellín al héroe del barrio aquí nunca se le negará.

Paty, pónselo.

-¿Qué tal?

-Hum... bien...

-¿Has visto a Olga?

-¿Otra vez, tío?

¿Otra vez preguntas por ella?

Si quieres saber cómo está la llamas y quedas.

-Lo siento, perdón, no te quería molestar.

-Es verdad, es mucho mejor.

Si quieres saber de ella le preguntas directamente.

-Que sí, pero no es para tanto. Ya está.

-Ah, que no es para tanto.

Por si no te acuerdas, tú y yo estábamos juntos

y lo dejamos porque te enrollaste con mi mejor amiga.

Y ahora cada vez que entras me preguntas por ella.

¿Tú estás tonto o qué?

-No estoy tonto.

Ya está: te molesta, no lo vuelvo a decir, punto.

(Móvil)

¿Qué pasa, Samu?

¿Qué tal, tío?

¿Cómo estás?

Chaval, un respeto, que soy madero ahora.

Te enchirono si quiero.

(SE CARCAJEA)

Que... ¿Ah, sí?

No, qué va, tío.

No, imposible. Que tengo curro.

Que ahora soy una persona respetable, chaval.

¡Puf!

Vale, pues igual el "finde" o así.

Que me apetece mazo, tío.

Vale.

Venga, tío, chao.

Mi colega, Samu. Se ha "maqueao" la moto, que si iba verla.

-¿Y a mí qué?

Odio las motos.

-Mira, me voy a pirar, me voy a pirar.

-Casi mejor, chaval.

Y relax, tómatelo con calma.

Mañana será otro día, hombre.

-Será otro día, pero me vendrá otra bronca

porque es así todos los días.

-A ver, normal.

-Están últimamente como el perro y el gato todo el día.

-Ya se les pasará.

Tiempo al tiempo.

-"Acho", qué pereza.

(SUSPIRA)

(Música de misterio)

(RECUERDA) -"¿Y todo este lío de papeles?

-Nada, entre la lista de Ruiz,

la dirección de una mujer para visitar

y el cambio de contraseñas...

-¿Cambio de contraseñas?

-Los de arriba son unos pesados con la seguridad.

Cada tres meses cambiamos las claves de acceso personales

para la base de datos de la policía. -Claro. Ahora es el momento.

-Siento que cuando las aprendo las cambian.

Es porque tengo una memoria de pez y tengo que llevar una chuleta".

-¿Todo bien? -Sí, fenomenal.

-¿Y Espe?

-Está dentro.

Ahora sale, se está cambiando mientras termino de cocinar.

-Ya veo, ya.

-¿No tendrías unos auriculares por ahí?

Estaba buscando en el bolso de Espe, pero no los encuentro.

-No. Es que yo auriculares no gasto.

-Ya... Bueno, no pasa nada.

Era para escuchar música mientras ella salía.

-Qué tarde has salido hoy.

-Sí, tenía bastante curro acumulado

y por eso no te avisé para venir juntos.

-Ya... Bueno, no te preocupes.

Yo he salido a mi hora y me pasé a recoger a Pablo.

-Cariño, ¿dónde tienes los auriculares?

-Pues en el bolso, como siempre.

-He mirado antes y no los he encontrado.

-No recuerdo haberlos sacado.

No has mirado muy bien.

-Menos mal que no era un león o me habría comido.

Da igual, no los necesito.

Era para escuchar música en el móvil

mientras estaba solo cocinando, pero ya que estáis aquí...

-Qué bien huele, ¿no? ¿Cuánto le queda al bacalao?

-Pues un minutito.

No es por fardar,

pero creo que para ser la primera vez que lo hago

me ha quedado de lujo.

Fede, ¿te quedas a cenar con nosotros?

-No.

(TARTAMUDEA) O sea, vamos, que me voy a ir...

a la cama, estoy un poco cansado.

Una pieza de fruta, ducha y al sobre.

Buenas noches.

-Está un poco serio, ¿no?

-¿Serio? ¡No!

Creo que está cansado.

-Ya...

No sé, me da la sensación

de que no le gusta mucho verme por aquí tanto.

-No sé, no te comas la cabeza.

Fede es muy sociable.

Creo que no le molesta verte aquí.

-Lo noto un poco tirante conmigo.

Me echa unas miraditas...

-Yo no le he notado nada raro.

-Pues porque delante de ti se corta.

Pero, vamos, que no le digas nada.

No quiero ser responsable de crear mal rollo entre vosotros dos.

Hay una parte que entiendo a Fede.

-¿A qué te refieres?

-Porque tú y él tuvisteis un rollo no hace mucho.

Y, a ver, tú ahora estás conmigo,

él está solo, no tiene pareja.

Se debe sentir incómodo.

Sobre todo porque yo últimamente estoy ocupando

su lugar favorito de la casa, la cocina.

-Que no, no te comas la cabeza.

-Ya, pero esta situación me hace sentir un poco incómodo.

Por eso he estado pensando

en que yo creo que lo mejor

es que...

que tú y yo nos vayamos a vivir juntos.

-¿Qué?

-No pongas esa cara.

Yo creo que para Silvia y Fede...

Vamos, los molestaríamos menos.

Y necesitamos un poco de intimidad.

¿Qué pasa, cariño? ¿Por qué pones...?

(OFENDIDO) ¡Veo que te hace mucha ilusión vivir conmigo!

-Que sí me hace ilusión, lo que pasa es que...

creo que deberíamos esperar un poco más.

-Vale, pues nada.

Tómate tu tiempo.

Piénsatelo.

Y vamos a comer, tengo hambre.

Muchas gracias, Mercedes.

Si no es por ti me tengo que pasar una semana encerrado

hasta terminar los informes anuales.

Tampoco he hecho tanto, comisario. No te quites méritos.

Has organizado muy bien la información.

Los gráficos de las estadísticas se entienden a golpe de visa.

Por no hablar de la redacción de la memoria, es buenísima.

Le agradezco el cumplido.

Oye, ¿no crees que ya va siendo hora de que nos tuteemos?

Y que no es un cumplido, es lo que pienso.

Gracias.

La verdad es que estoy muy a gusto.

Y viendo el balance de resultados de la comisaría

estoy orgullosa de trabajar aquí.

Supongo que en todas las comisarías de hace un buen trabajo.

No somos los únicos en partirse la cara en servir y proteger

a los ciudadanos.

Pero no creo que haya tantas comisarías

con tan buenos resultados.

Nuestra UFAM, por ejemplo, es la número uno.

Es la que más casos resuelve de Madrid.

La verdad, me siento orgulloso

de estar al frente de esta comisaría.

Hay gente muy entregada y profesional.

Y muy buenos compañeros, la verdad.

Me ayudaron mucho a integrarme cuando llegué.

Y eso que no entré con buen pie.

(Música emotiva)

Tú también has demostrado ser una gran compañera.

¡Y sé de lo que hablo!

En estos días has sido un gran apoyo para mí.

Y no solamente en lo profesional.

Bueno, creo que a partir de aquí puede terminarlo usted.

Ya lo tengo prácticamente finiquitado.

Buenas noches, comisario. Buenas noches, Mercedes.

Que descanses.

(Música de misterio)

¿Qué haces levantado a estas horas?

-Nada.

No podía dormir y estaba mirando las noticias.

-¿En serio?

¡Ay, hijo!

Qué ganas tienes de deprimirte. -Sí.

La verdad es que solo cuentan tragedias.

¿Y tú qué haces despierta?

-Tampoco podía dormir.

Y me he levantado a buscar un vaso de agua.

¿A qué le estás dando vueltas?

-¿A qué va a ser, mamá?

-¿A lo de Carvajal?

-Venía tan contento de Valencia y me encuentro esto.

Se me ha cortado el rollo por completo.

-No entiendo por qué, hijo.

No has tenido nada que ver, ni siquiera estabas ahí.

-Ya, pero somos una familia.

Lo que de uno nos afecta a todos.

-Eso es cierto.

Me gusta que pienses así.

Pero Carvajal iba a machacarle la cabeza a tu hermano

con un martillo. No podía hacer otra cosa.

-No, si me parece bien lo que has hecho tú.

Pero temo que la policía encuentre algo contra nosotros.

-Tranquilo.

Está todos los cabos atados y bien atados.

La inspectora Miralles dice que lo han localizado en Costa Rica.

Mi plan ha funcionado.

-Bueno.

Por el momento podemos respirar tranquilos.

-¿Pero?

-Me preocupa Álvaro.

-¿Por qué?

-Álvaro no es como nosotros.

No está acostumbrado a mentir ni a follones.

De la noche a la mañana se encuentra cómplice de un asesinato

ocurrido en su taller.

-Es el menos indicado para quejarse.

Debería darse con un canto en los dientes por seguir vivo.

Si no llego a aparecer, Luis,

ahora estaríamos llorando la muerte de tu hermano.

Hola.

Hola, cariño.

¿Te preparo algo de cenar? No.

He picado algo con Julio en la cafetería del hospital.

¿Y Leo? Acabo de acostarlo.

Últimamente lo echo de menos.

Cuando vuelvo está dormido y cuando me voy también.

Bueno, todo volverá pronto a la normalidad, ¿eh?

Pero cuéntame, ¿cómo está Quintero?

Sigue igual, no recuerda nada.

Tened paciencia.

Todavía es pronto para que su mente reaccione.

Eso dicen los médicos.

Pareces más preocupada que cuando fui esta tarde.

No puedo evitar estar más pesimista.

(Música emotiva)

Cuando lo miro parece imposible que vaya a recordar.

Ya...

Los médicos siguen haciéndole pruebas

para ver si hay algo raro.

De momento, los resultados entran en baremos normales.

¿No se puede hacer nada más?

Esperar unos días, a ver qué pasa.

Si no, empezarán con rehabilitación a ver si el cerebro reacciona.

Ya te digo que reaccionará, aunque sea por lo cabezota que es.

Está deseando conocer detalles de su pasado.

Pero seguimos las directrices médicas,

no lo bombardeamos con información.

¿No se puede estimular su memoria de otra manera?

Con fotografías es más fácil que establezca conexiones.

Julio le ha enseñado algunas de su infancia.

¿Ha recordado algo?

No.

Pero se emocionó cuando le contó el contexto de las fotos.

Bueno, eso es algo.

¿Pero qué más te pasa?

Me ha pedido que le lleve fotos de niña con él.

Le he dicho que eso no era posible.

¿Le has explicado el motivo?

No, le he dicho que era muy complicado y largo de explicar

y que ya hablaríamos de ello.

Me parece que has hecho bien.

Ya tendréis tiempo para hablar de eso.

Ya, pero el problema es que me he sentido vacía.

De repente le he mirado a los ojos

y he sentido que era un extraño.

También creo que es una cosa normal.

No habéis compartido los momentos como los que le contaba Julio.

Será por eso que me he sentido una intrusa.

Como si ellos nos fueran mi familia.

Cariño, no tienes que sentirte mal por eso.

Es algo que no podías controlar y tampoco dependía de ti.

Lo sé.

Lo sé, pero me he dado cuenta

de que lo que vivimos en la infancia

es muy importante y nos marca.

Te entiendo.

Quiero pasar más tiempo con Leo.

Quiero que tenga una infancia feliz

y que fabrique esos recuerdos para el futuro.

Y ya los está fabricando.

¿Sabes por qué?

Porque eres una madre maravillosa.

Y tú eres un padrazo increíble.

Hiciste bien.

Pero no sé.

Álvaro nunca ha querido meterse en nuestros negocios.

-¿Lo has visto?

-Sí, he ido por el taller.

-¿Cómo lo has encontrado? -Jodido.

Dice que no duerme por las noches.

-Eso se le pasará.

Tarde o temprano se le pasará.

Y podrá ser feliz con Sara.

-Muy optimista te veo.

Yo no lo tengo tan seguro.

-Pues no tengo ninguna duda.

Hijo, una pareja es muy importante.

Para todo.

Sara es la mujer ideal para tu hermano.

-Que sea ideal tendrá que decidirlo él, digo yo.

-¿Te ha dicho lo contrario?

-No pero...

Creo que sigue pillado por Silvia.

-Ah, bueno.

Silvia y Carvajal en un tiempo serán un recuerdo para él.

-Ojalá.

-Ya lo verás, confía en mí.

-Lo tienes todo controlado. -No, todo no.

Me falta lo tuyo.

-¿Y qué es lo mío?

-Tu pareja.

No entiendo por qué no tienes novia.

-Mira, no empieces con eso.

Estoy muy bien como estoy.

Te lo he dicho mil veces: eso no se pueden forzar.

-No.

Pero una ayuda no está de más. -Déjate de historias.

-Solo puedo decir que esa ayuda vendrá muy pronto.

-¿Qué dices?

-Mañana viene a vernos Mónica.

-¿Mónica? ¿Qué Mónica?

Mónica... ¿Mónica?

-¿Qué otra conoces que sea importante en nuestras vidas?

-La verdad, era superdivertida.

Nos lo pasábamos muy bien juntos.

-Sí.

Os recuerdo en bici, arriba y abajo.

-Sí. Me dio mucha pena cuando se fueron a Alicante.

-Su padre trabajaba en esa empresa de instalación de ascensores

y lo trasladaron allí.

-¿Cómo es que sigues en contacto con ellos?

-Con su madre, nos llamamos de vez en cuando.

Ella me ha dicho que Mónica venía a hacer unos castings.

-Es verdad...

Leí en no sé dónde que trabajaba de actriz en Alicante.

-Así que también estás informado.

-Lo vi por casualidad en una página...

Que lo vi, pero que tampoco...

No contacté con ella ni nada.

-Parece que está luchando para...

pues para formar parte del mundo de la actuación.

Incluso ha hecho algunas obritas y algunas series de Internet.

-La verdad, era superteatrera.

Siempre cantando, bailando y disfrazándose de lo que fuese.

(RÍE) -¡Sí!

Pues tiene muchas ganas de vernos

y va a aprovechar para pasarse por aquí.

A ver si lo aprovechas tú.

-O estás un poco picado por algo más personal.

-Estabas tardando en sacar el temita, maja.

-A ver, no te ofendas.

Es normal, no hace tanto que Espe y tú...

-Por supuesto que me ofende.

¿Cómo no? Esto no es una cuestión de celos

ni de que yo sea un sobreprotector, no.

Este Pablo no es trigo limpio y algo esconde.

Hasta Espe lo ha reconocido alguna vez.

-¿El qué te he reconocido?

-Me he encontrado con esto.

-¿Un piso?

-El piso.

Mira, 85 metros cuadrados,

séptimo, con ascensor,

superluminoso,

cocina amueblada con todos los electrodomésticos.

Dos habitaciones.

Armarios empotrados, cuarto de baño...

-Me lo voy a pensar.

-¿Esto es tuyo?

Estaba aquí dentro.

-Eso es... nada,

un chollo que ha encontrado Pablo

en una inmobiliaria y me lo ha traído a ver si pico.

-Ya. ¿Es que os vais a vivir juntos a un pisito?

-No, ahora mismo está buscando solo él.

-No sé. Podrías habérmelo dicho igual.

No sé, porque si tenías pensado dejarnos tirados a Silvia y a mí...

-Pues el sofá cama ya está hecho.

Y el armario ya está vacío.

-¿Te parece buena idea meter a una extraña con lo que ha pasado?

-Mónica era como de la familia.

-Era, ahora no sabemos cómo es.

-Pero es de confianza.

Oye, ¿qué te pasa?

¿Por qué pones tantas pegas?

-Me parece que si Luis se pone tan nerviosos.

es porque va a entrar una chica. -Déjate de chorradas.

-¡Hola! ¿Te acuerdas de mí?

-¡Claro, Mónica! ¡Madre mía, estás guapísima!

-Ay, gracias.

-Hola, soy Sara.

Debes ser la famosa Mónica de la que hablan toda la mañana.

-Lo de famosa no será por mucho que trabajo.

-Es verdad, me han dicho que eres actriz.

-Bueno, estoy intentando hacerme un huequecillo

en el mundo de la interpretación.

Bueno, ¿me vas a enseñar el pub?

-Parece que hacen buena pareja, ¿no?

-Me tengo que ir.

Paula está aterrorizada. Dice que ha visto a su exmarido

y es prácticamente imposible,

porque lleva la pulsera telemática y no ha saltado la alarma.

-Según el programa, no ha traspasado el radio de alejamiento.

No ha estado a menos de 700 metros.

-¿Qué puedo hacer por ti? -Necesito saber

si hay alguna posibilidad de que la pulsera haya fallado.

-Vamos a ver, la tecnología no es infalible.

-Yo me siento muy a gusto trabajando con él

y muy bien a su lado.

Mira, de reacciones químicas no entiendo nada,

pero de relaciones entre compañeros en la comisaría, un poco más.

Y la pregunta es:

¿crees que él siente lo mismo, la misma química?

¿Que le pasa lo mismo contigo?

Eso me llevo preguntando desde que salí ayer de su despacho.

Un detallito de Jefatura.

Son dos entradas VIP

para el bicentenario del Museo del Prado.

Puedes preparar tu mejor vestido

porque vas a estar rodeada de "celebrities".

Puede ser una noche muy especial.

Aunque lo mejor será la compañía.

Sé de alguien que se muere de ganas de pasar una noche así contigo.

Te traigo la tablet. Estas son las aplicaciones.

Tienes de todo:

periódicos, libros, música, películas, lo que quieras.

-No sé si me voy a acordar de para qué sirve

cada dibujito de estos que me estás diciendo.

-Mejor descúbrelo tú mismo.

Es fácil: tocas con el dedo y se abre solo.

-Fernando...

Quintero.

¿Cómo?

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Servir y proteger - Capítulo 472

19 mar 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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