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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 471 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué haces aquí? ¿Has venido de visita?

¿No vendrá a incorporarse ya?

Oficialmente mañana.

No me creo que esté tan bien.

¿Cómo va a estar bien?, si acaba de morir su esposa.

El comisario se ha olvidado de recoger a los niños del colegio.

¿Quieres que vaya? Si alguien me sustituye...

Va a ser difícil y le va a llevar tiempo,

pero los niños le necesitan.

Jaime, mi hijo, que cuándo voy a ayudarle con los deberes.

Cuando le llames, le dices que vas enseguida.

Lo prioritario es la relación con tus hijos.

Nosotras no somos víctimas potenciales de ese desgraciado.

Los de Análisis de Conducta han elaborado un perfil

y sabemos cómo funciona su mente y qué cosas le motivan.

-¿Y qué habéis descubierto? -Sabes que no puedo decir nada.

-¿Colocando una cámara espía?

-Sí... Bueno, estaba mirando

los modelos que hay. -¿A quién quieres espiar?

-Pones a Monchu aquí

y tienes al perfecto compañero de trabajo.

Buen trabajo, Monchu.

(LEE) "Psicópata de tipo ritualista,

cuya motivación es castigar a las mujeres

que no quieren ser madres".

Macho, ¿qué es todo esto?

(Disparo)

-¿No habrás visto a un tipo de unos cuarenta y pico años

pelo rizado y bigote, que se llama Carlos Carvajal?

Un familiar denunció su desaparición

porque no asistió al bautizo de su ahijado.

Necesitamos unir todas las piezas del puzle

sin dejar sospecha sobre nosotros.

Averigua todo lo que puedas sobre el dueño de este teléfono.

-Sigo pensando que si alguien tiene información, son los Soler.

-¿Pasaba temporadas en Costa Rica?

-Iba varias veces al año. Se quedaba dos o tres semanas.

-¿Y el móvil podría parecer que está allí?

-Eso no. Para eso, tendrías que irte a Costa Rica

y usar el móvil desde allí. -¿Tienes bikini?

-Marcos Carvajal, está en Costa Rica.

¿Has verificado su paso por aduanas?

Sí, pero no consta. Habrá entrado con pasaporte falso.

Ha borrado sus huellas para despistar a los que le persiguen.

El Servicio de Control de Juegos de Azar

nos ha avisado de un repunte de partidas ilegales de póker.

Ha llegado a mis oídos que el agente Ríos

es un experto jugador de póker.

Espero que sus habilidades nos sean útiles en este caso.

Hay un pavo montando timbas de póker en Distrito Sur.

Se llama Isaías Montero.

-Si quieres jugar dinero: mis timbas.

Ganas con demasiada facilidad.

-¡Es increíble! No me habían tratado así en mi vida en una partida.

¿Y dices que organizas timbas serias?

-Eres nuevo, tenía que asegurarme.

-Me quiere ver en una hora. ¿Para qué?

Me estás pidiendo que pele a tus jugadores

"pa" llevarte tú la pasta. -Chico listo.

Llevarás una cámara para grabar todo lo que suceda

durante la timba.

Lo tendrás que camuflar bien. Y el dispositivo servirá

para apagar y encender la cámara.

-Cachéale, por favor. -Lo que me temía,

un transmisor. ¿Quién coño eres?

-Soy agente de policía. Baja el arma, estás detenido.

Tiene derecho a guardar silencio, a no declarar,

y tiene derecho a un abogado.

-Tú estás rayada porque ha vuelto Julio.

-Queríamos estar juntos, pero sabíamos que no podía ser.

-Si habéis vuelto, preferiría que me lo contaras.

-Yo no te tengo que dar explicaciones de nada.

-Entre los papeles de Quintero he descubierto una carta

que es como unas últimas voluntades.

No quiere que se le mantenga con vida de forma artificial.

Sería lo más difícil que he hecho, pero es lo correcto.

No tiene sentido seguir alargando esto.

¿Cuándo pensáis hacerlo?

Seguramente esta noche.

Me puedo quedar contigo.

-Contigo aquí me siento menos vacío.

-No estás solo. También tienes a Alicia.

La familia es una de las cosas más importantes.

-Ya está.

(Pitidos del monitor cardiaco)

¿Qué está pasando?

El corazón ha vuelto a latir.

(Música emocionante)

¡Qué bien huele! ¿Has hecho chocolate?

-He hecho cantidades industriales. Puede comer hasta Pablo.

-No, se ha ido a casa a cambiarse de ropa.

-Ah. La verdad es que se podría dejar un juego aquí.

O instalarse del todo.

-Calla, calla.

-Me parece un paso natural en la relación.

-Nos estamos conociendo.

-¿Y ya ha dejado de darte la murga

con el tema de la familia, tener hijos, etc.?

-Sí, ya no está tan pesado con la maternidad.

-¿Y los cambios de humor?

-¡Los cambios de humor bien!

Últimamente está superencantador.

-A ver si le dura.

-Tío, pero no seas cenizo.

-No soy cenizo. Yo soy como un Pepito Grillo tuyo.

Hace unos días me decías

que te estabas rayando y ahora me sales con estas.

-¿Para qué haces chocolate si me lo amargas metiendo cizaña?

-Bueno, entonces me callo.

-No, ahora me lo dices.

-Muy bien. Pues que me pareció muy raro

verle ahí con tu ordenador, a tus espaldas.

-Ya te lo explicó:

estaba intentando hacer una reserva para ir a comer a Segovia.

Y era una sorpresa y tú se la fastidiaste.

-Bla, bla, bla.

-Bla, bla, bla, ¿qué? ¡Habla claro!

-Pues voy a hablar claro:

creo que Pablo nos está ocultando algo.

-¿Qué nos va a estar ocultando?

-Es lo que me gustaría a mí saber.

-De verdad, es muy feo lo que estás haciendo.

-Lo único que te estoy diciendo es que no me fío mucho de él.

-Como sigas malmetiendo vamos a tener un problema, tú y yo.

-Vale, ya me callo.

-Chicos,

se os oye discutir desde la habitación.

-No, estamos hablando como dos personas adultas,

y muy tranquilamente, además.

(ESCÉPTICA) -¿Y sobre qué hablabais?

-Sobre el chocolate, que he hecho mucho

y Espe dice que le gusta, pero que está un poco espeso.

¿Quieres?

-Sí. A mí me encanta espeso.

-¿A qué hora acabasteis la operación de las timbas ilegales?

-Llegué a casa pasadas las 4:00. ¡Noche movidita!

Pero contenta, el operativo fue genial.

(SE RELAME) Y Toni tiene madera de policía, ¿eh?

Qué rico.

¿Os parece que desayunemos sin hablar de curro, por favor?

(Música animada)

-Perdón, llego tarde. Ya lo sé.

-Nada, hombre, no te preocupes.

¿Se te han pegado las sábanas?

-No, al contrario. Me he levantado pronto

para ir a casa a cambiarme de ropa. Dormí en casa de Espe

y cuando he llegado a casa estaban allí los del gas.

Olvidé que tenía una inspección.

-No te preocupes, hombre.

¿Por qué no te dejas ropa en casa de Espe?,

y te ahorras las idas y venidas.

-Estoy dándole vueltas a una solución mucho mejor.

Quiero que nos vayamos a vivir juntos.

-Mejor no sé si es, pero un poco drástica, sí.

-¿Por?

-Lleváis muy poco tiempo juntos.

-Para mí es lo suficiente.

-¿Y para ella?

-Pues a ella le parece muy bien.

No vas a comparar vivir con dos compañeros de trabajo

a vivir con tu novio.

Y, no sé, entre tú y yo,

creo que a Silvia y a Fede

no les hace gracia que duerma cada dos por tres en su casa.

-¿Te lo han dicho?

-No, no me lo han dicho,

pero eso se nota.

Creo que

que Espe y yo tenemos que vivir solos.

-¿En tu piso? -No, no...

Mi piso es una cajita de cerillas.

Me gustaría que buscáramos un piso más grande,

más amplio, con tres habitaciones...

-¿Qué pasa? Ya sabes que quiero tener más de un hijo.

-Sí. ¿Y cuál es tu ideal?

-Pues tres, así como mínimo.

(DAMIÁN RÍE) -¿Por qué te ríes?

-No, hombre, no me río. Sí me río,

porque me hace gracia que lo tengas tan claro. ¿Tres?

Ya es tremendamente complicado tener uno...

Y caro. Y esclavo, si me apuras.

-No, esclavo no. ¿Tú te sientes esclavo con Marga?

-No. No, eso nunca.

¿Y Espe cuántos quiere tener?

-No hemos entrado en detalles, pero ella y yo

nos entendemos de maravilla.

-¿Y para cuándo la mudanza?

-Pues no creo que sea inmediato,

pero no creo que tardemos mucho.

-Pues ya sabes: si necesitas una mano

para la reforma de vuestro nidito de amor, aquí me tienes.

-Muchas gracias.

(Vibrador de móvil)

¿Sí? Dígame.

Entiendo.

No, no. Voy ahora mismo para allá.

-Damián, ¿está todo bien?

(APURADO) -No.

Tengo que ir a Guadalajara. Quédate tú a cargo de la tienda.

-Claro, tranquilo. Pero, ¿le ha pasado algo a tu hija...?

-Sí... Te llamo.

-Claro.

(Campanilla de la puerta)

Gracias al dispositivo que Fede le instaló a Toni...

Bueno, el que me cosió el botón fue Merinero.

(Risas)

Pues gracias a Merinero, pero, en cualquier caso,

gracias a las imágenes obtenidas de la timba ilegal,

hemos reunido un gran número de pruebas contra Isaías Montero.

¡Y ha "cantao" la Traviata!

Toni, si quieres dar tú el "briefing",

yo te dejo mi lugar encantada.

No, no. Perdón.

Por consejo de su abogado, Montero nos ha dado los nombres

de los jefes de la organización y los emplazamientos

de las otras nueve salas de Madrid y alrededores.

¿Montamos un operativo para trincarlo?

No, a partir de ahora, se ocupa la Brigada Especial del Juego.

Ellos se encargan del resto de la operación.

¿Cómo? ¿Todo el esfuerzo lo hacemos nosotros

y se atribuyen las medallitas otros?

No te preocupes, que yo te pongo la medallita ahora mismo.

Os comunico que el comisario Zaragoza

de la Brigada Especial del Juego

me ha llamado para que expresamente

les de la enhorabuena y las felicitaciones

a los agentes que participaron en el operativo.

En primer lugar, a Antonio Ríos,

Orestes, Ruiz, Soriano y Delgado.

Fede, lo siento, no hay cacahuetes para ti.

En otro orden de cosas, tenemos bastantes denuncias

por robos de carteras en el metro.

Demasiado tranquilita estaba la zona.

Os toca, Nacha y Elías.

Ya me lo venía venir.

¿Tenemos alguna información del sospechoso?

No, no tenemos nada,

porque los vigilantes de seguridad no han logrado reconocerlo.

Creo que actúa más o menos a las dos de la tarde

y es muy hábil, porque ninguna de las víctimas

se ha dado cuenta del robo hasta pasadas unas horas.

¿En qué estaciones suele actuar?

Pues actúa en las estaciones de la Dehesa,

el Espinar y Plaza Central.

Y en un rango entre las 14:00 y las 16:00.

Aprovecha las horas punta de la comida.

-Yo propongo que vayamos a plaza Central.

Desde las cámaras de seguridad podremos verlo todo

y con algo de suerte pillamos al pajarito en acción.

-Buena idea, Elías.

¿Alguien tiene alguna pregunta sobre otro tema?

¿Del estrangulador hay alguna noticia?

Desde el ataque a Montse Ibarra, parece que está en hibernación.

Pero no bajéis la guardia.

Este malnacido puede volver a actuar en cualquier momento.

Le cedo la palabra a Fede, que debe deciros algo.

Bueno... Buenas a todos.

Básicamente, que por motivos de seguridad

tenemos que cambiar las contraseñas de las Indepol,

la base de datos de la Policía.

-Yo eso no lo he hecho nunca.

-Claro, si tú eres un dientes de leche, un pollito.

Hay que hacerlo cada tres meses.

-Un coñazo, vamos.

-Sí, ya sé que os da pereza:

hay que memorizar otra vez la contraseña y tal,

pero con la seguridad no se puede jugar.

Y, por favor, no me hagáis contraseñas en plan

"Elías123".

-Tenía que soltar la puyita.

-Es que ponéis unas contraseñas, macho...

No, esforzaos un poquito

y así me facilitáis el trabajo.

Gracias, Fede. Espero que comprendáis

la importancia de lo que os acaba de decir.

Venga, todo el mundo a trabajar.

¡Y cuidado ahí fuera!

Esto es lo del metro, Elías.

He ido dando cabezadas esta noche, pero estaba pendiente.

¿Le han hecho más pruebas?

Sí, se lo llevaron dos veces.

¿Y te han dado los resultados?

No. Supongo que querrán tener todos los datos

antes de decirnos nada.

¿Tú cómo lo ves, Alicia?

Pues... No sé, Julio.

Creo que tenemos que ser prudentes.

Yo espero que el encefalograma salga bien

y muestre que su actividad cerebral ha mejorado.

Sí, yo también lo espero.

Porque cuanto más tiempo tarde en despertar...

Se va a despertar. Se tiene que despertar.

No se va a quedar así indefinidamente.

Para eso mejor que se hubiera muerto.

Estás soportando demasiado. Llevas mucho tiempo sin dormir.

Vete a descansar y cojo el relevo.

No, prefiero quedarme.

Seguro que tú tampoco has dormido nada.

No, pero estoy acostumbrada.

Cuando me hice a las tronchas nació Leo y empezó la diversión.

Así que, venga, ve a descansar.

A sus órdenes, inspectora.

Pero prométeme que me avisarás si te dicen algo.

Prometido.

¿Ya te vas, Julio?

-Sí, la inspectora ordena que me vaya a descansar.

-Te vendrá bien.

-Hasta luego, Marcelino. -Adiós.

Parece agotado.

Está siendo muy duro para él.

Hay que mirar la parte buena:

Fernando ya no necesita soporte vital

y hay muchas posibilidades de que se recupere.

Si no lo hubiéramos desconectado, seguiría enganchado a una máquina

sin que supiésemos que no la necesitaba.

De todas formas tenéis que estar preparados,

porque las cosas pueden torcerse.

Lo sé. Pero Julio quiere creer que va a despertar del coma.

Mi consejo, no obstante, es que contempléis

cualquier escenario.

Pero, pase lo que pase, ya sabes que me tienes aquí,

para lo que necesites. Gracias.

Te quiero mucho.

¡Pues anda que yo!

¿Has podido hablar con Alicia? Sí, esta mañana.

Y está muy afectada, claro.

Debe de estar hecha polvo.

No es fácil asistir a la muerte de tu...

bueno, de alguien cercano.

Espera, Elías, es que tú no lo sabes.

Ayer, cuando fueron a desconectar a Quintero del soporte vital,

su corazón volvió a latir.

¿Qué me dices? ¿Está vivo? Bueno, está en coma.

¡Qué tío! Se va a convertir en una leyenda.

Noto cierta admiración en esas palabras.

Tú ríete, pero algo de eso hay.

Ya sabes que fuimos amigos, y tenemos cosas en común.

Hombre, llevar media vida como el perro y el gato,

al final une, ¿no?

¿Sabes que fui a verle al hospital?

Me dio pena el hombre.

Quién te ha visto y quién te ve.

¿Y Quintero? Menudo cambio, ¿no?

Ha arriesgado su vida por salvar a un agente del CNI.

Un agente del CNI que es el hombre que ama a su hija.

Pero hay que reconocer que aunque haya sido un gran delincuente,

por amor a sus hijos ha cambiado. Y eso es respetable.

Pues sí. La familia y los hijos

son los que nos dan sentido

y al final todos estamos hechos de la misma pasta.

Pues sí, compañera. Venga,

Nacha te espera para pasar una apasionante mañana en el metro.

(ELÍAS ASIENTE Y MIRALLES RÍE)

-En cuanto el comisario quede libre le devolverá la llamada.

Cuente con ello. Buenos días.

Hola, Mercedes. Ah, comisario.

Entré a dejarle unos informes y sonó el teléfono.

¿Quién era?

Somontano, de Jefatura.

Tenían una reunión por teléfono esta mañana.

Se me ha olvidado por completo. Y era...

para hace media hora.

Sí. Tienen que aclarar unos asuntos del informe anual de la comisaría.

Le he dejado un mensaje y he hecho un par de llamadas.

Pero tenía el teléfono en silencio por la reunión de esta mañana.

Somontano, ¿no?

Estará cabreado, porque tiene un humor de perros.

No. Le he cubierto, comisario. El operativo de las timbas ilegales

y el interrogatorio al cabecilla me han servido de excusa.

He dicho que no le podía molestar.

Gracias, Mercedes.

¿Quiere que haga esa llamada?

Sí. Dame cinco minutos. Me instalo y me preparo un café.

Claro. Ah, Mercedes.

Mis hijos, que te mandan recuerdos.

¿Cómo están? Bueno, van tirando.

En el colegio regular,

por eso he tenido reunión con su profesora.

¿Tienen problemas en el colegio?

Sí, pero les vamos a buscar un apoyo

y yo también les ayudaré en las tareas escolares.

Eso está muy bien, comisario.

Sí, pero mira cómo ando:

olvidándome de las reuniones y con un montón de despistes.

Es lo que tiene conciliar la vida personal y laboral,

que pasan estas cosas.

A veces me veo superado.

Yo también lo pasé mal cuando Aitana era pequeña.

Es agotador, pero merece la pena por ellos.

Pero cuando crecen, ni se acuerdan. Es ley de vida.

Bueno, Mercedes, muchas gracias por tu apoyo.

No sé qué haría sin ti.

¿Se puede? Sí, claro.

¿Quiere que haga esa llamada a Jefatura?

No, llamo yo... Así Miralles me informa

sobre el caso de las timbas ilegales,

que seguro que Somontano me pregunta.

Muy bien.

¿Ocurre algo, Emilio?

¿Por qué lo dices?

Por lo de la llamada a Jefatura.

Sí. Tenía una reunión telefónica

para hablar del informe anual y se me ha olvidado.

Pero Mercedes me ha echado un capote.

Te echa muchos capotes últimamente.

Eso te decía: se ha convertido en alguien imprescindible

para que pueda tirar adelante con todo lo que tengo.

Bueno, ¿hay novedades en el caso de la red de apuestas ilegales?

Montero ha confesado y creo que podremos desmontar la red.

Se ocupa la Brigada Especial del Juego,

que nos ha felicitado por el buen trabajo.

Al final voy a tener que echar unas flores al agente Ríos.

Claro, porque se lo merece.

No solo aguantó como un campeón cuando le descubrieron,

sino que cuando Montero intentó sobornarle

para que eliminara las pruebas

diciéndole que le iba a cubrir de oro,

se mantuvo firme y le dijo que no iba a borrar las cintas.

Va a ser cierto que sus virtudes superan a sus defectos.

Por supuesto. Y recuerda que nadie es perfecto.

Ya lo sé. Y yo el primero.

Voy a llamar a Somontano, que estará que trina.

Un minuto, tengo algo que contarte.

Quintero ha vuelto a la vida. ¿Qué me dices?

Pero ¿no le desconectaban ayer? Sí, pero su corazón volvió a latir.

Soy todo oídos.

Olga, ¿qué tal?

Oye, que...

Te quería pedir perdón. Ayer fui un pesado con lo de Julio.

Y... Lo siento.

Estaba rayado por movidas del curro y se me fue la olla. Lo siento.

En serio.

Que estaba pensando

que igual te molaba ir a tomar algo hoy.

Así te cuento que me han felicitado en el curro, todos.

Tu madre también.

Nada, eso... Ya me dices, ¿vale?

Un besito. Chao.

¡Hola! -¡Hombre! El héroe de Distrito Sur.

(RÍE) -¿Eso por qué lo dices?

-Ya nos ha contado Elías. Vaya lío has formado...

Que te infiltraste en una red de timbas ilegales.

-¿Y qué más os contó Elías?

-Que gracias a ti la poli ha podido pillar a los malos.

-Qué "exagerao". La que estaba al frente del operativo era Silvia,

yo me limité a poner mi granito de arena.

-Ahora va de humilde. Como si no lo conociéramos, Paty.

-Ya te digo.

-Bueno...

¿Os ha contado también que me encañonaron con una pipa?

-¿Qué? No, Elías no entró en detalles.

-Vaya susto debiste pasar, ¿no?

-No, porque sabía que no me iba a disparar.

Estaba de farol.

-Deja de fliparte, que seguro que te cagaste de miedo.

-¡Que no! Bueno, un poquito, joder.

Te ponen una pipa a esta distancia y se te ponen de corbata.

Encima yo no llevaba ni pistola ni placa ni nada...

para que no me descubrieran.

-Yo es que, de verdad, os admiro,

porque jugarse la vida así es muy complicado.

-Salió bien, que es lo importante.

-Lo que no me explicó es cómo tus jefes te dejan meterte

en un asunto tan chungo, si eres un agente en prácticas.

-Porque el operativo lo organicé yo.

El que quedó con Montero fui yo,

el que consiguió que lo invitaran a las timbas fui yo...

Y era quien tenía que estar al frente del operativo.

-¿Montero es el tipo con el que estabas,

cuando me dijiste que no dijera que eras policía?

-Claro. Que, por cierto, en la timba gané una pasta...

-¿Y dónde está esa pasta?

-Se la tuve que devolver a Bremón. -O sea, que sabes jugar al póker.

-No es por fliparme, pero tengo bastante talento.

-Pues podrías ganarte la vida con el póker, ¿no?

-Eso fue lo que me propuso Montero.

Pero vivir del póker a la larga no compensa.

Lo digo por un colega mío, Miki,

que ganó una pasta con el póker y al final...

-¿No acabó bien?

-Este mundo es así. Una mala racha y chao.

Y a él le pasó: que empezó a perder, se le fue la olla,

empezó a beber también...

Y cada vez que perdía, loco perdido. Y al final perdía casi siempre.

Se empezó a endeudar con sus padres, con sus amigos,

y con peña superturbia.

-¿Y qué es de Miki ahora?

-Está de reponedor en un súper y endeudado hasta las cejas.

-Si es que... Bueno, me voy a hacer el sofrito.

Enhorabuena. -Gracias.

-¿Te apetece un cortadito? -Sí, porfa.

-Ya sabía que acabarías metido en líos.

Es que a ti te va la marcha, ¿eh? -Oye, soy de Carabanchel.

-Primero un navajazo, luego lo de la pipa...

¿Qué va a ser lo siguiente?

-¿Quieres que te cuente otra? (PATY ASIENTE)

-Intentó sobornarme el pavo,

a cambio de borrar las imágenes que le involucraban.

-¿Qué dices? -Te lo juro.

-Qué fuerte.

-Yo me quedé flipando.

Encima yo no sabía qué contestar.

-Ah, pero ¿lo dudaste? -No.

Pero no me lo esperaba, tío...

Yo tengo las ideas claras, pero era mucha pasta.

-Normal, la verdad.

"Estaba pensando que igual te molaba ir a tomar algo por ahí.

Así te cuento que me han felicitado en el curro.

Tu madre también.

Nada, eso. Ya me dices, ¿vale?

Un besito".

(Timbre)

-¡Julio! -Hola. ¿Te pillo ocupada?

-No, pasa.

Llevo toda la mañana pensando en ti. Pero no quería agobiarte a mensajes.

¿Cómo fue?

-Pues no te lo vas a creer, pero...

desconectamos a mi padre y su corazón siguió latiendo.

-¿En serio? ¡Entonces está vivo!

Qué alegría, Julio.

-Sí, si no fuera porque...

-¿Por qué?

-Está en coma.

-¿Y qué dicen los médicos?

-Le están haciendo pruebas, pero no se están mojando.

Por lo visto, dependerá del tiempo que tarde en despertar.

-¿Quieres decir que a lo mejor no se despierta?

-O a lo mejor tarda en hacerlo

y le quedan secuelas de por vida.

-¿Y Alicia qué dice?

-Creo que no quiere decirme que se teme lo peor.

Yo soy bastante más optimista.

Sé que mi padre es un luchador.

Ojalá yo tuviera la mitad de fuerza que tiene él.

-La tienes.

-Si la tengo es porque Alicia y tú me la dais.

-Julio, yo te he visto enfrentarte a Somoza,

luchar para salvar Transportes Quintero,

dejarte la piel en el negocio de repostería...

-Te recuerdo que esas batallas las perdí.

-¿Y de tu enfermedad qué me dices?

Solo hace falta verte para saber que lo has superado.

Esa ha sido tu batalla y la has ganado.

-Es verdad que estoy bastante mejor en ese sentido.

Ha sido un gran sacrificio.

-Pero ha valido la pena.

Tienes que sentirte muy orgulloso de ti.

Porque tu padre cuando se despierte también lo hará.

-De cualquier forma,

muchas gracias por estar ahí.

-No te he ofrecido nada. ¿Quieres un café?

-No, tranquila.

Te lo agradezco, pero me tengo que...

que ir al hotel, a asearme un poco

y descansar antes de volver al hospital.

-Me ha gustado mucho que vinieses. Cualquier cosa, llámame.

-Claro, lo haré.

Bueno, nos vemos.

(SUSPIRA)

Toni, qué bien lo del operativo. Felicidades, me alegro mucho.

Pero hoy no me va bien quedar.

"Es que tengo mucho que estudiar.

Pero, vamos, que ya nos vemos, ¿eh? Chao".

-Oye, ¿tú conoces al ex de Olga?

-¿A Julio? Claro.

-¿Y qué relación tenían ellos?

-¿Qué quieres decir?

-Si tenían un rollo o estaban saliendo...

-Toni, ¿por qué me preguntas esto a mí?

-Eres amiga de Olga y os lo contáis todo.

-Bueno, casi todo.

De todas maneras, ¿a ti qué te importa

cómo estaban o dejaban de estar?

-¿Por qué te molesta que te pregunte?

-No me molesta.

Pero si quieres saber intimidades de Olga,

pregúntale a ella. A mí me dejas tranquila.

-Tía, ¿por qué me hablas así?

-Por nada.

-En fin, me piro.

(DEJA MONEDAS) Adiós. Hasta luego, María.

-¿Qué pasa?

-Que hay gente que tiene muy poco tacto.

(SE LAMENTA)

-¡Hola!

-Hola, cariño. ¿Qué sorpresa?

¿Qué pasa? ¿Me echabas de menos o qué?

-Sí, claro.

Voy a comer en el primer turno. ¿Vienes?

-No puedo.

Damián me ha dejado a cargo de la tienda

y no sé cuándo volverá.

-¿Ha pasado algo?

-No sé, una urgencia. No me ha dicho nada.

Le ha llamado su hija y se ha ido corriendo.

-Pues espero que no sea importante.

¿Y no puedes escaparte un rato?

-Es que no voy a poder.

Ha venido un montón de gente esta mañana a la tienda

y tengo que reponer todo esto.

Pero no pasa nada. Vete tú y yo me apaño.

-¿Sabes lo que voy a hacer? Voy a casa y te traigo un táper.

-Muchas gracias, cariño.

-Se me olvidaba.

Ruiz me ha dado una lista de materiales para que le prepares.

-Claro. ¿Qué necesita?

-Un poco de todo. Se ha comprado una casa en la sierra

y se la quiere reformar él solo.

-¿Y todo este lío de papeles?

-Que entre la lista de Ruiz,

la dirección de una mujer y el cambio de contraseñas...

-¿Cambio de contraseñas?

-Sí. Son unos pesados con la seguridad.

Y cada tres meses nos hacen cambiar las claves de acceso

a la base de datos. -Y ahora es el momento, ¿no?

-Y parece que cuando me las aprendo me las cambian.

-Si quieres yo te puedo ayudar a memorizar.

Conozco un montón de técnicas.

-Quita, que va a ser peor el remedio que la enfermedad.

Toma la lista de Ruiz.

Y nada, te dejo trabajar.

-Cuando lo tenga, te llamo.

-Pero si tengo que venir a traerte el táper.

-Chao.

-Enseguida le atiendo.

¡Señora Soler!

Diga, inspectora.

Buenos días.

Buenos días.

¿De qué crimen piensa acusarme hoy?

De ninguno. De hecho, quería comunicarle

que Carvajal, el hombre que estaba desaparecido,

ha sido localizado en Costa Rica.

Ah, mira qué bien.

¿Entonces no somos sospechosos de su desaparición?

En ningún momento dijimos que fueran sospechosos.

Lo que ocurre es que la policía cuando hace una investigación

pone el foco en distintas personas. Ya conoce el procedimiento.

Lo único que sé es que su procedimiento

nos causa muchas molestias,

sobre todo, porque siempre van a por los mismos.

Eso no es verdad.

¿Tampoco lo es que usted tiene una inquina personal por mí?

Tampoco. Yo no tengo nada contra ustedes.

Pues la última vez que vino a verme al Moonlight

me dijo que algún día me pondría las esposas.

¿Lo dijo o no?

Si eso no es una obsesión por mí...

Usted no cometa ninguna ilegalidad

y yo no tendré que cumplir mi advertencia.

¿Sabe una cosa, inspectora?

Las obsesiones nunca son buenas.

Si me disculpa, voy a continuar con mi vida.

-¿Todo bien?

Sí, sí.

Esa mujer me intriga y me exaspera.

No sabes cómo te entiendo. Yo no puedo con ella.

Elvira Soler es una persona tóxica.

¿Has tenido relación con ella?

Sí, estuve saliendo con su hijo, Álvaro, unas semanas.

Ah, no sabía.

Me gusta ser discreta.

Además, ya no estamos juntos. Fue algo breve.

¿Y por qué lo dejasteis, si puede saberse?

Pues no resultó fácil desde el inicio.

En cuanto se enteró su madre, las cosas se torcieron.

Quieres decir que ella se inmiscuyó en la relación.

Correcto. Y el motivo es más que evidente:

soy policía,

y para Elvira es inconcebible que su hijo esté enamorado de mí.

Bueno, "estuviera" enamorado. No sé por qué hablo en presente.

Es lógico. Si ella y sus hijos están metidos

en distintos tipos de chanchullos, no le hará gracia

que uno de ellos salga con una inspectora de policía.

Yo no sé en qué andan metidos los Soler,

pero también te digo que pongo la mano en el fuego por Álvaro.

No es como los demás.

Pero hizo oídos a su madre.

Para él lo más importante es la familia.

Y su madre controla a sus hijos con mano de hierro.

Ya. Pues va a resultar que Álvaro Soler es un buen chico.

Siempre hace caso a su mamá. (RÍE)

¿Se decide?

Si necesita algo, pregunte, ¿eh?

Hola, Nacha. ¿Necesitas algo?

(RESUELLA) -No. Ya he encontrado lo que buscaba.

¡Alto, está detenido!

(Forcejeo)

¡Quieto!

¡Quieto! -Suéltame, me haces daño.

-Quieto, no lo pongas más difícil.

A ver...

Ya.

Ya está.

¿A ver? ¿Qué tenemos por aquí?

Un móvil.

Este monedero no te pega mucho, ¿eh?

A ver. Dinero y Lourdes López Noriega, ¿eh?

-Es mi madre.

-Mucho gusto, yo soy Kim Kardashian.

-Quieto.

¿Elías? Ya le tengo.

Sí, le he pillado en la ferretería Damián.

Pablo me ha ayudado a trincarle.

Sí, me lo llevo derechito a la comisaría.

Vale, te veo allí. Sí, le abro el expediente.

Te debo una. Gracias.

-No me debes nada. He hecho lo que tenía que hacer.

-Otro en tu lugar no habría hecho lo mismo.

Venga, que te voy a hacer una foto para tu madre.

¡Tira, hombre!

(Campanilla de la puerta)

-¡No puedes ser tan borde con la mamá, nano!

-No soy borde,

es que no soy un perrito faldero como vosotros.

-¡Eh, cálmate, por favor!

-¿Cómo quieres que me calme, con lo que está pasando?

-No tienes nada de qué preocuparte. Lo de Carvajal salió estupendamente.

Es agua pasada.

-¡No tío, todo es un desastre!

Pero tú y yo somos distintos.

Yo veo que mamá se ha cargado a un tío...

-Y yo que te ha salvado el culo. Y lo ha hecho muy bien.

La policía piensa que Carvajal está en Costa Rica.

-No deja de sorprenderme.

Ni en sueños se me habría ocurrido un plan mejor.

-Es que la mamá es una genia.

Siempre sabe cómo salir de estos marrones.

Mira lo bien que ha usado a su amiga "hacker, la Coco esa.

A mí me parece que está un poco colgada de la mama.

-¿Qué dices, tío?

-Te digo yo que le gustan las pibas.

-¿Te lo ha contado la mamá? -No ha hecho falta.

Con ver como miraba a Sara en el "pub"...

(SE RÍE)

Pero de quien está enamorada es de la vieja.

-Anda, no digas tonterías. Cállate la boca.

¡Si es que te montas unas pelis!

(RÍE) -¡Madre mía, que tontería!

Por lo menos te has reído un poco.

Lo que tienes que hacer es disfrutar de tu vida de lujo.

-¿Qué vida de lujo?

-Estás viviendo el sueño americano: tienes tu propio taller,

una novia maravillosa. Lo que yo te diga, de lujo.

-Hola. ¿Llego en mal momento?

-No. Yo ya me tengo que marchar.

¿Has pasado por el Moonlight?

-No. Hoy le tocaba abrir a Juan.

-Pues te veo luego por allí. -Vale.

-Hasta luego.

-Hasta luego, cabezón.

¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú? -Bien.

Bueno, mejor que últimamente.

-¿Qué ha pasado últimamente?

-Que he estado un poco borde.

-Yo no diría "borde".

-¿Arisco?

-Me alegro de que lo reconozcas.

-Lo siento, Sara.

Últimamente estoy muy rayado con la tensión del curro,

y el taller no puede ser una excusa

para pagarlo con la gente que aprecio.

-Ah, ¿que solo me aprecias?

-No. Sabes que me gustas mucho.

-¿Y por qué no me cuentas lo que te agobia?

Si estás mal,

me gustaría que lo compartieras conmigo.

-No te quiero agobiar con mis movidas.

-Estamos saliendo juntos.

Entre nosotros tiene que haber confianza.

-Eso es verdad.

Eres tan buena que a veces pienso que no te merezco.

-Claro que me mereces, tonto.

(Música romántica)

-No creas que fue tan fácil pillar al tipo ese.

Parecía que lo perseguía el diablo,

como dicen en mi tierra.

-Pero tú corres. Estás en buena forma.

-Merche, tengo que mantenerme.

Al que le ha costado ha sido a Elías... No le digas nada.

El pobre perdía fuelle.

-¿Dónde está?

-En La Parra, tomando un café para reponer fuerzas.

(RÍEN)

No, ahora en serio,

nos ha costado: el tipo se nos escabulló

y se metió a la ferretería de Damián.

Y allí, el novio de... Hombre, Nacha.

Felicidades por la detención del carterista.

Gracias, jefa. Se lo estaba contando a Merche.

Pero el mérito no ha sido solo mío, como siempre.

Ya sé: es el mérito del binomio, de Elías y de Nacha.

Bueno, en este caso también hablo por Pablo, el novio de Espe.

¿Por qué Pablo?

Porque cuando el tipo se nos escabulló,

se metió en la ferretería de Damián,

ahí me dio un empujón que casi se me escapa

y Pablo me ayudó a retenerlo.

Vaya con Pablo. ¿Está bien?

Sí, sí, está bien.

-A lo mejor Espe le ha enseñado técnicas

para defenderse de los malos.

Habrá que preguntarle a Espe. Bueno, Nacha,

ve para la sala de interrogatorios. Te espera Elías.

¿No estaba en La Parra?

No, ha venido. Tiene prisa por apretarle las tuercas al tipo.

Voy, voy. (TRAGA)

Permiso. Enhorabuena otra vez.

Gracias.

-¿Quieres un café? No, me hago una infusión.

Pues me voy a la ODAC. No, espera.

Que quiero comentarte... una cosa.

(CON TONO CONFIDENCIAL) Es...

Es sobre el comisario. ¿Qué pasa?

¿Tú cómo lo ves?

Pues tocado aún,

pero supongo que irá centrándose, en el trabajo y en la familia.

En gran medida por el apoyo que le estás dando

y porque le has cubierto en distintas ocasiones.

Me gustaría decirte

que no es necesario que te vuelques tanto.

Bueno, es lo normal. Es mi jefe.

Ya, pero tal vez no me he explicado bien.

Quiero decir que entiendo que te preocupes

en temas profesionales de tus superiores,

pero cuando se trata de asuntos tan personales...

No sé a qué te refieres, Claudia.

Pues a cubrirlo con mentiras ante Jefatura,

a ir a buscar a sus hijos al colegio...

Que ya te dije que me parecía bien,

pero si es una cosa y otra y otra...

no entiendo que sea apropiado, porque no va en tu sueldo.

Lo he hecho por compañerismo.

Verás, tengo la sensación

de que no lo has hecho solo por compañerismo.

A ver...

He visto cómo le hablas, cómo le miras...

No me gusta nada lo que estás insinuando, Claudia.

Mi relación con el comisario es estrictamente profesional.

Nada más lejos de mi intención que molestarte.

Te lo digo por tu bien.

Si sintieras algo por el comisario podría ser un problema,

especialmente para ti.

Si yo sintiera, pero no es el caso.

Estás poniendo la venda antes de la herida.

Mira, yo conozco muy bien al comisario

y sé que en este momento

está frágil porque acaba de perder a su mujer.

Y necesita afecto,

pero no deja de ser tu superior.

¿Cómo tengo que decírtelo, Claudia? Yo no siento nada por el comisario.

Me parece fatal que me acuses de algo así.

Yo no te estoy acusando de nada.

Además, enamorarse de un compañero no es ningún delito.

Ocurre muchas veces en la comisaría.

Y si no sientes nada por él, me callo. No digo nada.

Yo no quiero molestarte. Te tengo muchísimo aprecio.

Mejor me voy a mi puesto.

No quiero decir nada de lo que pueda arrepentirme.

(SUSPIRA)

(Música melancólica)

(Rumor de pájaros)

¿Nos puede dejar a solas?

-Intente no perturbarla y no la toque.

-No se preocupe, ya sé cuál es el protocolo.

Hola, hija.

¿Cómo estás?

He venido corriendo en cuanto me he enterado de...

Bueno... Tranquila, que ya estoy aquí.

¿Quieres que hablemos un poco?

Hija, yo no quiero agobiarte ni nada de eso, pero...

¿Qué ha pasado?

¿Por qué te has despertado gritando y golpeando el suelo?

No te estoy reprochando nada, ¿eh?

Sea lo que sea lo que te pasa, puedes confiar en mí.

Y en los médicos.

Ellos me dicen que tampoco les cuentas nada.

¿Por qué no te abres a ellos?

Solo quieren ayudarte a ponerte bien,

pero si no les dices lo que te pasa, no lo van a poder hacer.

¡Marga, habla! ¿Por qué te has despertado esta noche

golpeando el suelo y gritando? (CUIDADORA) -Por favor.

-Perdón.

Perdona, no voy a volver a hablarte así. Lo prometo.

Mi vida...

Te quiero más que a nada en el mundo. Tú lo sabes.

(Trinos de pájaros)

¿Quieres?

No, gracias.

¿Has podido descansar en el hotel?

No me dio tiempo más que a ducharme y cambiarme.

Quería pasar a ver a Olga para contarle las novedades.

Supongo que por eso tienes tan buen aspecto.

Pues sí. Hablar con ella me hace mucho bien.

Pero no por lo que imaginas: es muy buena amiga

y me apoya incondicionalmente.

Es justo lo que estaba pensando: "Olga es una persona maravillosa".

Ella me hizo comprender que tenías razón con lo de la desconexión.

Y ahora está convencida de que papá va a salir del coma.

¿Qué pasa?

¿Por qué pones esa cara? ¿Sabes algo nuevo?

No, no, es solo que...

creo que tenemos que ir con más prudencia.

Prudencia...

No paras de repetir esa palabra.

¿Qué pasa?

¿Te ha comentado algo el doctor mientras yo no estaba?

Que va.

Pues, si no te importa, prefiero ser optimista.

Hay personas que nunca han despertado del coma.

¡Alicia, ya está bien!

¿Por qué tienes que ser tan negativa?

No me quiero agarrar a un clavo ardiendo.

Yo sí, porque se me parte el alma de ver a papá así

y deseo con todas mis fuerzas que vuelva a ser él.

Ya lo sé. Yo también lo deseo con todas mis fuerzas.

Pero es complicado que eso pase.

Y, aunque despertara, podría tener muchas secuelas.

Está moviendo la mano.

Julio.

Alicia, la está moviendo. ¡Papá!

Papá, ¿estás bien? Hay que avisar al médico.

¡Dios! Papá, qué alegría.

Tranquilo, estoy aquí contigo y vamos a cuidar de ti.

-Hija, ya sé que no podemos tocarte,

pero me gustaría tanto poder hacerlo...

Para que sintieras que siempre voy a estar aquí,

y que, pase lo que pase, me lo puedes contar.

Y, si no quieres hablar ahora, no pasa nada.

Hay tiempo, esperaremos.

Pero habla con los médicos.

Cuéntaselo a tu doctora. Sé que te sientes más a gusto

con ella y no pasa nada.

(Móvil)

Perdona, hija. Tengo que contestar.

Dime, Pablo. -"Damián, ¿cómo va?".

-Bien, va todo bien.

-"Me dejaste preocupado cuando te fuiste con tanta urgencia".

-No quería preocuparte. Era solo una cuestión doméstica.

Mi hija, que tenía filtraciones en la cocina

porque al vecino se le han roto las tuberías.

-"¿Habéis llamado a la aseguradora?".

-Sí, ya está todo tramitándose.

Estoy esperando al perito, pero tengo que esperar aquí.

-"¿Y tu hija?". -Bien... Bien, muy bien.

De hecho, cuando llegué estaba más calmada.

Se ha ido a trabajar y yo me tengo que quedar

esperando que vengan a arreglar las cosas.

¿Y la tienda cómo está?

-"Todo controlado. No te preocupes por eso.

Quédate en Guadalajara el tiempo que haga falta.

Lo importante es ejercer de padre".

-Te dejo, que tengo cosas que hacer.

-"Hasta luego, adiós".

-Era Pablo.

Es el chico que tengo trabajando en la ferretería.

Muy buena persona.

¿Has visto?

No le he contado nada de lo tuyo.

Ya no te voy a preguntar más por lo que pasó anoche.

Pero, aparte, ¿qué tal duermes? ¿Has tenido pesadillas?

-No quiero hablar de eso.

-Hija, por favor.

Cuéntame lo que te pasa. -Cállate. ¡Cállate!

-Escúchame, no me hables así. -¡Papá, déjame en paz!

¡Déjame en paz! ¡Lárgate! ¿Me oyes? ¡Vete!

¡Vete y déjame!

¡Déjame!

(MARGA SOLLOZA)

-Es una evolución excelente.

¿Ya está fuera de peligro?

¿Podemos hablar con él sin agobiarle?

Pueden.

-¿Qué estoy haciendo aquí?

¿Qué es esto?

¿No recuerdas lo que pasó en mi casa?

No te preocupes. Poco a poco. Ahora debes descansar.

Eres un luchador, papá.

Y estamos muy orgullosos de ti.

¿A que sí, Alicia?

-Pero, ¿quién eres tú?

Somos...

Somos tus hijos.

¿Hijos...?

Pero ¿yo tengo hijos?

¿Qué está pasando aquí?

No recuerdo nada.

(Música de suspense)

¿Para qué quería verme?

Tengo que comentarte algo. Pero te recuerdo

que no tienes obligación de contestar que sí.

Suena a que me va a pedir algo importante.

Así es, pero no es ninguna imposición.

Es un favor. Puedes hacerlo o no.

Ha conseguido intrigarme.

-¿Has visto a Olga? -¿Otra vez, tío?

Si quieres saber cómo está, coges, la llamas y quedas.

-Vale, lo siento. No te quería molestar.

-Es que es mucho mejor:

si quieres saber de ella, le preguntas directamente.

-Que sí, pero que no es "pa" tanto.

-¿Que no es para tanto?

Por si no te acuerdas, tú y yo estábamos juntos

y decidiste enrollarte con mi mejor amiga.

Y ahora cada vez que vienes, me preguntas por ella.

¿Tú estás tonto?

-Yo también echo de menos a tu madre.

Pero si ella estuviera aquí, querría que luchásemos.

-Solo quiero irme con ella, olvidar esta tortura.

-No digas tonterías. Que no se te pase por la cabeza.

-Es lo único que tengo en la cabeza.

-Tienes toda la vida por delante. Eres muy joven.

-¿Y de qué me sirve ser joven?

-¿Sabes cómo me tortura no haber estado aquella noche?

La de veces que me pregunto por qué no volví antes.

-Damián dice que está muy ocupada trabajando.

-¿Y a qué se dedica? -Es arquitecta.

Bueno, el caso es que esa chica...

Es todo muy rato con ella.

-¿Por qué lo dices?

-Porque Damián, siempre que habla de ella,

es muy misterioso.

Intenta aparentar que está contento y orgulloso de ella,

pero me da la sensación de que se pone un poco triste.

-Ah, sí, ¿eh?

-Me da la sensación de que se ha montado una película

y se la intenta creer él mismo.

Es como si ocultara algo.

-¡Qué alegría, Luis! ¿Cómo ha ido por Valencia?

-Mucho ajetreo, pero muy bien. ¿Y vosotros qué tal?

¿Cómo os habéis organizado? -Pues estupendamente.

-Prefiero preguntarle a Sara. -¿Y el negocio qué tal?

-Mejor de lo que me esperaba.

Pero prefiero darte los detalles en casa.

-Pero ¿vamos a ganar bien de dinero o no?

Que eso es lo importante.

-¿Y Álvaro se mojó?

-Ricky me dijo que daba miedo ver cómo trató a Carvajal.

Y él, en lugar de quitarse de en medio,

volvió al taller a cargarse a tu hermano.

Llegué cuando estaba a punto de machacarle la cabeza

a tu hermano con aquel martillo. -¿Qué hiciste?

-No tuve más remedio que disparar.

-Siento asco y vergüenza de tener las manos manchadas de sangre.

-Ya se te pasará. El tiempo lo cura todo.

-Lo que tengo que hacer es largarme de aquí

lo más lejos posible.

-¿Estás hablando en serio?

-Salir del coma era más difícil que recuperar la memoria.

Estoy convencido de que la amnesia será pasajera.

Sí, es algo frecuente.

Le pasó a un compañero mío, a Mendoza.

¿Tuvo amnesia y se recuperó?

Sí. Se llevó un golpe en la cabeza

y cayó desplomado. Al despertarse, no recordaba nada.

¿Cuánto tiempo estuvo sin memoria?

Unas cinco horas. Luego empezó a recuperarla

y a los pocos días la recuperó por completo.

Esperemos que a Quintero le pase así.

No es fácil aparecer aquí de repente

sin saber quién soy ni de dónde vengo.

Si te fuerzas demasiado podría ser contraproducente.

A ver,

me habéis dicho que sois mis hijos.

Seguro que no os importa que os haga algunas preguntas

por si me pudiese ayudar a recordar algo.

-¿Todo bien? -Sí, fenomenal.

-¿Y Espe?

-Está dentro. Ahora sale, que se está cambiando

mientras termino de cocinar.

-Ya veo.

(PABLO) Tú y él tuvisteis un rollo.

Y, a ver, tú estás conmigo; él está solo, no tiene pareja...

se debe de sentir incómodo.

Sobre todo porque yo estoy ocupando

su lugar favorito de la casa, la cocina.

-No, de verdad; no te comas la cabeza.

-Ya. Pero es que esta situación me hace sentir incómodo.

Por eso he estado pensando que yo creo que lo mejor

es que...

que tú y yo nos vayamos a vivir juntos.

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Servir y proteger - Capítulo 471

18 mar 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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