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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 460 - ver ahora
Transcripción completa

Olga...

Estoy pensando en irme una temporada a Barcelona.

-Estas huyendo. A la vida hay que plantarle cara.

-Me quedo. -¡Menos mal!

-No pienses que olvidaré todo lo que me has hecho.

-Métetelo en la cabeza: vamos a ser solo amigos.

Le he dicho que no quiero nada con él,

solo recuperar tu amistad.

-A ver lo que aguantáis. -La he cagado.

-Lo que te queda es esperar a que las aguas vuelvan a su cauce

y que ellas hagan las paces.

Sé que últimamente Paty, Olga y tú

estáis pasando un mal momento por vuestras cosas.

Me fliparía que venga Olga a verme.

Y Paty, si pudiera ser también.

-Me va a costar volver a confiar en ti.

Y en ti también.

Pero imagino que con el tiempo podré hacerlo.

-Hasta que encuentres algo puedes volver.

No te faltará nada y yo estaré feliz.

-La mamá lo está pasando fatal desde que te fuiste.

-Me parece una barbaridad que duermas aquí

teniendo una casa con todas las comodidades.

-Aquí soy independiente.

-Tu hermano necesita a alguien encima de él.

Eres la persona adecuada, hijo.

Aceptaré tu relación con Silvia.

Además, no volveré a involucrarte en los negocios de la familia.

-Está bien, vuelvo a casa

hasta que demuestres decir la verdad y juro

que a la mínima me largo.

Fernando Quintero trabaja para el CNI.

Elías, no tienes ni idea de por qué hago esto.

Me secuestraron.

Me torturaron y estuvieron a punto de matarme.

Si no fuese por él, hoy estaría muerta.

Quintero sigue colaborando con ellos

para atrapar al líder de esa banda.

Lo hace para protegernos a Leo y a mí.

¿Cómo que a Leo y a ti?

Soy su hija, Elías.

A veces juzgamos a la gente sin tener toda la información

sobre sus historias personales, su vida...

-¿Me estoy perdiendo algo

o estás defendiendo a Fernando Quintero?

-Me he dado cuenta de que por un hijo

hasta un criminal como tú es capaz de redimirse

y pagar por sus pecados.

Tienes mis respetos.

Aquí consta que tuviste numerosas sanciones disciplinarias

y eras consumidor habitual de estupefacientes.

Me gustaría saber qué opinan esos compañeros de patrulla

que has convocado. Lo suspenderé.

-La policía anda detrás de él y ha cancelado lo de esta noche.

Pero estaba dejando claro que no pararán de buscarlo.

-"Atestado de Susana Fuentes.

Sospechoso principal: Luis Soler".

-¿Quién eres?

-Un vecino que quiere ayudar para que cacéis a ese malnacido.

-Empieza a hablar y veré si me interesa.

-Se llama Luis Soler. ¿Lo conoces?

-Como sigas mintiendo te dejo como un colador.

-¡Eh! ¿Qué está pasando aquí?

-Otra vez la mosca cojonera.

-Soltadlo ya. Me vais a acompañar a comisaría.

(PEDRO SILBA)

¡No vas a ningún lado!

-La información sobre la detención de Luis es confidencial.

No tenía que haber trascendido.

Estamos investigando de dónde salió,

pero no es fácil descubrir al autor de una filtración.

Alguien tuvo que daros información fiable

para que lo creyeras.

Alguien me llamó por teléfono.

¿Quién?

No me dijo su nombre.

-Ha utilizado un teléfono móvil de un fallecido.

Uno de estos que son tarjeta prepago.

¿Quién sería el mayor beneficiario

de si se le da una paliza a Luis Soler

y se lo señala como principal sospechoso?

¿El estrangulador? Exacto.

(Música emocionante)

Sí, me alegra que haya aceptado nuestra oferta.

No se arrepentirá, todos salimos ganando.

Sí.

Exactamente.

Cuando yo lo tenga preparado les aviso.

Sí.

Muy bien, muchísimas gracias.

Venga, hasta luego. Adiós.

-Buenos días. -¡Hola, hijo!

¿Eh? ¿Qué tal has dormido?

-Muy bien.

Comparada con el sofá del taller mi cama es un lujazo.

(RÍE) -¡Claro!

-¡Menudo desayuno!

-Bueno, para celebrar que estáis los tres juntos.

Tómate el zumo.

Ya sabes que no son naranjas de Valencia, pero...

Qué se le va a hacer.

Ah, espera, que levanto a Ricky.

¡Ricky!

¡Ricky!

Me prometiste que desayunaríamos juntos.

-¡Sí, ya voy!

-¿En serio prometió levantarse pronto?

Ha cambiado mucho.

-Sí, ¡y para bien!

-¿Dónde está Luis?

-Luis ha salido a correr.

Pero, vamos, está a punto de llegar.

-No sé si debería salir a correr después de lo que le ha pasado.

Debe estar guardando reposo.

-Eso le he dicho, pero dice que no hará ningún sobreesfuerzo

y que necesitaba salir a quemar energía.

-Cada vez que lo pienso...

Menos mal que apareció el poli.

-¿Tenemos que celebrar su vuelta desayunando?

¿No podemos organizar una comida?

-¿Ya te estás quejando?

Te vas a quedar sin partida de la consola.

-¡Que no! ¡Que te estoy vacilando!

Estoy tan contento de que estés aquí

que igual te dejo ganar una partida.

-Anda, fantasma.

¡Si te voy a machacar!

-Seguro que has estado practicando este tiempo.

En la clínica solo podía jugar al parchís.

-Sí que fue más terrible de lo que pensaba.

-Por burlarte te has quedado sin los dos goles de ventaja.

-Te has levantado vacilón está mañana.

¿Por qué no te centras en el parchís?

-Calla, que lo pienso y me viene la clínica a la cabeza, fatal.

-Me encanta veros así,

pero no toquéis más el tema de la clínica.

-No te preocupes, no me vas a tener que devolver ahí.

-Por ti, hermanito.

A tu salud.

-Por la familia unida.

-Lo siento, no voy a poder esperar a que vuelva Luis.

Tengo que ir a currar.

-Vente tranquilo, hijo. Vete.

Ahora que estamos juntos será por desayunos y cenas familiares.

-Acepté volver, pero no dije que fuera definitivo.

-¡Que sí, que sí!

Pero estarás tan bien que no te querrás ir.

-Luego os veo, ¿vale?

Hasta luego. -Adiós, cariño.

-Hasta luego, nano.

-¿Cómo le has convencido para que vuelva?

Cuando hablamos estaba cerrado en banda.

-Me resultó más fácil de lo que me esperaba.

Llevaba dos días durmiendo en el sofá del taller.

-¿Qué dices? -Y duchándose en el gimnasio.

-Joder, menudo percal.

-Le dije que era absurdo, teniendo cama aquí

y una familia que lo esperaba.

-¿Y ya está?

-Bueno, también le prometí

que no lo volveríamos a involucrar en los negocios familiares.

-Ya me parecía a mí.

¿Y la novia?

-También le dije que no me metería en su relación.

-¿Y eso es verdad?

-Bueno, hay que dejar que las cosas caigan por su propio peso.

-Ya.

¿Y si no cae?

-Pues...

Ay, déjame disfrutar de vosotros ahora.

-Bueno, será a ratos, estoy más "liao" que la pata de un romano.

-¿Te ha puesto al corriente Luis sobre la distribución del alcohol?

-Sí.

Me ha pasado una lista con bares de Madrid para retomar el contacto.

-Muy bien. Pues ponte las pilas, cariño.

A partir de mañana te ocupas del pub también junto con Sara.

-¿Qué pasa con Luis?

-Ah, bueno, no... Es que...

va a estar muy ocupado.

(Llaman a la puerta)

-¿Sí? ¿Quién es? Iker.

Pasa.

¿Esperas a alguien? No.

O sí, yo qué sé. Ese maldito ruso es imprevisible.

¿Podría presentarse sin avisar?

Sí, puede hacer lo que le dé la gana.

Él marca los tiempos y está empezando a ser desesperante.

Es bastante imprevisible, lo sabemos.

No paro de darle vueltas. ¿Crees que ha podido volver a Rusia?

No, no, no creo.

El negocio de la metanfetamina es demasiado goloso.

No sé, Iker, estoy muy preocupado.

Con tanta insistencia y llamada no sé si acabará oliéndose algo.

No queda otra, Quintero. Necesitamos tenerlo controlado.

¿Y si descubre el engaño?

¿Por qué me dices todo esto?

Porque ya no sé qué excusa ponerle

¿No te das cuenta?

¿Qué hago cuando devuelva la llamada y me diga cabreado

que por qué le he estado insistiendo?

Escúchame...

No, escúchame tú a mí.

Estamos jugando en mi terreno, ¿entiendes?

Sé perfectamente cómo funciona el negocio

y no se usan los contactos de nadie

a no ser que sean imprescindibles.

Jamás se le debe meter prisa a un comprador

si no quieres darle argumentos para que desconfíe.

Pero es que en esta ocasión tú serás el comprador.

¿De qué estás hablando?

Vas a comprarle armas a Konchalovsky.

Esa será tu escusa para haberle insistido tanto.

¿Qué clase de armas?

Fusiles de asalto, armas cortas... Eso será lo más convincente.

¿Me quieres decir para qué o para quién son esos fusiles?

No creo que te pida explicaciones.

Me importa una mierda lo que tú creas.

Soy yo quien se está jugando el cuello.

No me gusta improvisar.

Bueno, pues invéntate una historia

y nos encargaremos de darle veracidad.

Sí, ya sé lo buenos que sois inventándoos historias.

Tenemos un equipo artístico que ni Hollywood.

Iker, ¿para quién son esas armas?

No te lo voy a volver a repetir.

Está bien.

Escúchame, Quintero,

el plan es que nos lleve al almacén donde guarda las armas

antes de que las venda a una célula yihadista.

¿Qué?

Perdona, perdona...

¿Me estás hablando de una célula yihadista?

¿Y qué pasa si Konchalovsky no tiene ese almacén de armas en España?

Se mueve por toda Europa.

Hemos podido acotar la búsqueda, el almacén está en España.

Además, esos terroristas pretenden atentar en España.

¡Dios mío!

¡Oh, Dios!

Es que no sé, esto es de locos.

Hay muchas vidas en juego.

Lo sé.

Pero tendrás que entender que este no es mi mundo.

Ahora sí que lo es.

Y no puedes salirte de él. Tranquilo, hombre.

No voy a dar ni un paso atrás.

Llámalo otra vez.

Sí, hombre, sí. Lo haré.

Sabía que podíamos confiar en ti.

¡Hey!

¡Qué sorpresa! Cuidado, que mancho.

-Qué pena. Tendré que esperar a esta noche.

-¿Esta noche?

-Por fin tengo libre, podré dormir contigo,

que ya era hora.

-Verás, es que no sé si va a ser posible.

-¿No quieres que vaya a tu hotel?

-Sí, pero...

no me estoy quedando en un hotel.

-¿Dónde duermes?

-Llevo una par de días aquí en modo acampada.

El hotel era una clavada.

-¿Por qué no lo dijiste? Ven al piso.

-No, en tu casa vive mucha gente ya.

-A los chicos no les importa, ya lo sabes.

Te vienes a casa.

-Lo mismo ha dicho mi madre.

-Tu madre.

-Sí. Ha venido a intentar convencerme para que vuelva.

Que allí tengo una cama y Ricky me necesita más que nunca.

-Espera, me estás intentando decir que te ha convencido.

¿Has vuelto a casa?

-Sí, no me ha quedado remedio.

-¡No me lo puedo creer, Álvaro!

-Lo decidí ayer por la noche, no te iba a pedir permiso.

-No, claro que no.

Igual no me lo dijiste para no recordarte tu decisión.

-No hace falta que me recuerdes nada.

-¿No?

¿Y qué ha sido de:

"Quiero distanciarme de mi familia para que no interfiera"?

-Sé lo que dije y lo mantengo.

Es la condición que le puse.

Que no se meta en la relación contigo.

Ha prometido mantenerse al margen.

-Ya. Y tú le crees.

-Silvia...

Venga, no te enfades, anda.

No lo hago por ella.

Lo hago por Ricky.

Está en un momento complicado.

-Y eso lo entiendo.

Pero no tengo claro que sea necesario que vivas ahí.

Igual puedes acompañarlo...

quedas con él, le haces unas llamadas...

-¿Cómo te encuentras? Menudo susto nos diste.

-Bien, al final la herida no fue para tanto.

Me ha quedado una cicatriz guapa para fardar.

-Anda que...

-¡Pero bueno!

¿Qué haces aquí? Deberías descansar con la baja.

-No me eches la bronca, que harías lo mismo.

-El chaval te tiene calada. -Claro.

Solo quería venir para saludar y saber qué pasó con Pedro Aparicio.

Lo habíais detenido, ¿no?

-Tranquilo, no volverá a hacerle daño a nadie,

por lo menos fuera de la cárcel.

-Si no te llamé para decirte nada fue para que descansaras.

-Descansaré, pero cuéntame detalles.

-Este es de los mío,

si no se entera de todo está con el runrún dándole vueltas.

-A ver, ¿qué quieres saber?

-Todo, no me dejéis solo con el titular.

¿Ha confesado de dónde sacó la información?

-Más o menos. Fue a través de una llamada anónima.

Lo llamaron para advertirles de que sospechábamos

que Luis Soler era el estrangulador y aun así lo dejamos libre.

-Y el muy cenutrio va y se lo cree.

Pero hemos hablado con Fede, lo ha contrastado y concuerda.

Recibió una llamada de un prepago.

-Pero dice que es una vía muerta.

-Y tanto, es el teléfono de un difunto, no sacamos nada.

-¿A los otros los detuvisteis?

-Sí, los pillamos anoche, pero solo iban de comparsa.

El organizador real es el tal Pedro.

-Han pasado los tres a disposición judicial.

Le va a caer una buena por incitación al odio,

agresiones y resistencia a la autoridad.

-¿Pero confesó lo que hizo?

-Sí, reconoció la paliza y señaló a Luis

como el estrangulador.

Pero dijo que no sabía que era policía.

-¿Cómo que no? Me identifiqué nada más entrar.

¿Qué dices? -Tranquilo, Toni,

sabemos que miente y está el testimonio de Luis.

Menos mal que apareció Luis. Si no, sabe Dios.

Por cierto, me pregunto

quién se la tendrá tan jurada como para mandarle matones.

-Pues según Miralles, podría ser el propio estrangulador,

que para despistarnos haya señalado a un inocente.

-¡Joder, chaval!

No aparezco y se lo cargan.

-Pues manos mal que ibas solo y no con Paty.

¿Qué pasa?

-Nada, que ya no estoy con Paty.

-Ah. Pues lo siento, chico.

¿Cómo estás?

-Bueno, regular.

Pero casi prefiero no hablar del tema.

(Móvil)

-Bueno, perdona.

Tengo que atenderlo.

-¿Qué tal con Paty? ¿Has podido hablar con ella?

-Pues sí.

Para eso sí me ha venido bien el navajazo.

Está enfada, pero creo que nos va a perdona a Olga y a mí.

Ah, y no se va. Al final se queda en Madrid.

-Tienes suerte de que su padre viva en Barcelona

porque si se entera de que le has roto el corazón...

-Ah, ¿sí?

-Fue boxeador profesional.

-Anda.

-Tú tranquilo, todo se irá arreglando poco a poco.

-Venga, que te invito a un café en la sala de descanso.

Supongo que no querrás ir todo el rato por La Parra.

-Pues no.

-Qué malo eres.

-¿Sabías que le dieron una paliza a mi hermano por la noche?

-Sí.

Perdona.

Venía a preguntarte por eso,

pero como hemos empezado por la casa...

-No te lo digo para echártelo en cara,

sino para que me entiendas.

Ricky vino a contármelo cuando pasó todo.

Me he sentido fatal.

-Imagino.

¿Cómo está Luis?

-Está bien.

A pesar de los palos no le han roto nada.

-Es que...

Es que sigo sin verlo.

Creo que te has dejado manipular.

-No soy un títere.

-Que no he dicho eso.

-Silvia, no es tan difícil de entender.

En este caso mi madre tiene razón.

Si Ricky vuelve a las drogas no hay marcha atrás.

-No sé si eso está en tus manos. Y lo utilizan como chantaje.

-Aun así, quiero estar para él.

Quiero demostrarle que puede contar conmigo.

-La familia unida.

-Lo dices como si fiera horrible.

-No, lo digo así porque hasta hace nada eras tú...

quien renegaba de tu familia por intentar manipularte.

Me contaste un cuento y a la primera de cambio

vuelves con tu madre.

-Te estás pasando.

Eso es porque no tienes hermanos.

-Vale, la culpa es mía por ser hija única.

-No, no estoy diciendo eso.

Pero es mi hermano, Silvia.

Por mucho que nos peleemos hay que estar ahí.

Seguro que si yo lo necesitara ellos acudirían siempre.

-Con eso no se puede competir.

-No deberías.

-Son sentimientos diferentes.

Si mi hermano me necesita tengo que estar.

Son lazos de sangre, no se pueden romper.

-Me alegra ver que lo tienes claro.

-¡Silvia!

(RESOPLA)

-Primera vez en mi vida que oigo a Elías defender a Quintero.

-¿Qué ha dicho?

-Algo así como que a veces entendía sus decisiones.

Mira tú, él, que lo ha puesto de criminal para arriba siempre.

-Como lo he puesto yo siempre.

-Vamos a dejarlo.

-Perdona, tienes razón.

No sé, tendrá algún motivo para haber cambiado de opinión.

-Supongo, pero no me lo ha dicho.

En fin, de hombres veletas está el mundo lleno.

Ay, Paty, cariño, perdona. No lo decía por Toni...

-No, tranquila. Estoy empezando a asumirlo.

Al principio me eligió a mí, cambió de opinión

y se fue con Olga, ya está.

Cero dramas, no pasa nada.

-Me alegra que lo estés superando.

-La verdad, me vino bien ir al hospital.

Me va a costar un tiempo, pero...

Al menos no siento esa rabia que tenía por dentro.

-Mejor, esa rabia no sirve para nada,

más que para amargarla a una.

¿Sabes si va a salir del hospital pronto?

-Me parece que le daban el alta anoche mismo.

Pero va a estar de baja, no estaré viéndolo durante un tiempo.

-Ya...

No diría yo tanto.

(Música emotiva)

-Buenas. -¿Qué haces aquí?

¿No tenías que estar de reposo?

-Sí, pero he ido a comisaría a ponerme al día.

Como estaba al lado vengo a saludar.

Si te parece bien. Si no, me voy y no pasa nada.

-¿Qué quieres tomar?

-Un cortado, "porfa".

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Querías verme?

Sí. Pasa, Silvia.

¿Estás bien?

Sí, perfectamente.

Siéntate, por favor.

Mira.

Quiero que te ocupes de esto.

SEPRONA. ¿Qué tiene que ver con el estrangulador?

Nada.

La Guardia Civil solicita colaboración para interceptar

un cargamento importante de cangrejo chino.

Un momento, ¿me estás diciendo que me ponga buscar cangrejos

en vez de al estrangulador? ¿Es broma?

Si me dejas que lo explique a lo mejor lo entiendes.

Perdona.

El cangrejo chino es una especie invasora

que crea muchos daños medioambientales.

Está prohibida su comercialización,

pero hay mucha demanda en hostelería.

Algo he leído, pero...

Sabrás que por prohibida que esté la comercialización

los precios en el mercado negro son desorbitados.

¿Por qué piden nuestra colaboración? ¿No pueden resolverlo solos?

Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza

han hecho un magnífico trabajo que puedes leer en ese informe.

Han identificado varios locales

en un polígono de Distrito Sur

donde se producen descargas de esa especie.

¿No puede encargarse otro?

¿Perdona?

Vale, no quiero sonar irrespetuosa,

pero por primera vez hemos hecho un avance significativo,

sabemos cómo elige a sus víctimas.

No es por ponerme una medalla... Ya te la has puesto.

¿Así se me recompensa?

¿Sacándome del caso?

(Música tensa)

Va a ser puntual.

Alicia se ocupará del estrangulador mientras resuelves este caso.

Y no debería llevarte mucho tiempo porque eres una...

inspectora brillante, ¿no?

Yo no he dicho eso. Me nos mal.

Porque todavía te queda muchísimo por aprender.

¿Me castigas por algo?

No tengo tiempo para tonterías.

Ha llegado este caso, hay que resolverlo

y te lo adjudicado.

Punto. Me parece muy injusto.

¿Por qué?

Es un caso menor. Podría encargarse un oficial.

Ah, vaya. O sea, ahora me vas a decir

cómo tengo que hacer mi trabajo. ¿Es eso?

Pues ya puestos, dime.

¿A quién se lo asigno?

¿Ya se te ha ocurrido a alguien?

Ah, estás pensando en Guevara, ¿no?

Pues déjame que te diga una cosa:

por muy inspectora que seas

el oficial Guevara te da sopas con honda.

Necesitarías muchísimos años

para tener una hoja de servicios como la suya.

En este momento estás demostrando muy poca profesionalidad

y cero compañerismo.

Lo único que... No digas nada.

No vaya a ser que empeores las cosas.

A la orden.

Eso espero, ni más ni menos.

Que cumplas mis órdenes sin rechistar

y te guardes tus opiniones

porque no me interesan lo más mínimo.

¿He hablado lo suficientemente claro?

Y ahora mismo

te pones con el caso de los cangrejos chinos.

Te guste o no, cuanto antes empieces antes acabas.

Puedes retirarte.

¿Qué tal va la herida? ¿Te duele mucho?

-Bueno, me escuece un poco.

Por los puntos y eso. -Ya...

Necesitará tiempo.

-¿Estamos hablando de la herida o ...?

-Hola.

-Buenas. -Toni...

-¿Qué tal, Olga?

-He pensado que estaría bien venir a hablar otro rato, como antes.

-Claro.

-Pero a lo mejor no te apetece.

-No, si...

me alegro mucho de verte.

Y a ti también.

Habéis pensado lo mismo.

-Ya, qué casualidad.

Mejor vengo otro día. -Que no, de verdad.

Siéntate con él, ¿qué quieres tomar?

-¿Segura?

-Que sí, hombre.

Ya os dije ayer que me iba a costar un poco,

pero creo que hay que normalizar ya esta situación

porque empieza a ser ridículo todo. -Sí, un poco.

-¿Qué quieres tomar? -Ponme un zumo.

-Muy bien.

-Paty, te dejo a cargo de todo, ¿eh?

Voy al sótano a meterle mano, falta le hará.

-Si no lo utilizas para nada.

-Precisamente por eso.

Se lo he cedido a Quintero, pero hace un siglo que no entra.

Es un desperdicio de espacio con la de enredos que tengo.

-Bueno, pues ánimo.

Si te cansas avisa y te hago el relevo.

-Venga.

(Música agradable)

-Estás siendo muy valiente, Raúl, de verdad.

Estaré muy pendiente en todo momento para lo que necesites.

Si te agobias, te entran las dudas, lo que sea,

en llamas en cualquier momento.

Venga. Cuídate, chao.

-¿Raúl? No me has hablado de ese caso.

-Porque afortunadamente

no se ha convertido en un episodio de maltrato.

-¿A denunciado a alguien de su entorno familiar?

-No, no tiene nada que ver.

Lo conozco de una de las charlas que doy por los institutos.

Él se reconoció

en comportamientos que había descrito del maltratador.

Así que no quería convertirse en uno.

-Madre mía, qué fuerte.

-Sí. Y se puso en contacto conmigo y todo.

Ha accedido a asistir a terapia.

-Es que flipo contigo.

Te metes a la gente en el bolsillo, es brutal.

-Bueno, pues como hacía Lola.

No sé, he aprendido mucho de ella.

-Por cierto, ¿sabe algo de lo de Bremón?

-Ah, sí, claro que sí.

La llamé para contárselo y se quedó un poco en shock.

-Nos ha jorobado, después de lo que pasó...

-Estaba pensando incluso en presentarse en el funeral.

Le quité la idea de la cabeza, no me parecía adecuado.

-Desde luego que no, pero habrá hablado con él.

-Sí, me mandó una mensaje para contármelo,

me ha hecho caso y le ha dado el pésame por teléfono.

-¡Silvia! Hay café recién hecho, ¿quieres?

Me parece que voy a tirar de tila.

-¿Qué te pasa?

-He tenido bronca con Miralles.

-¿Has hecho algo mal o...?

-Pensaba que no, que al contrario.

Que no es fácil descubrir que el estrangulador escogía

entre quienes no tienen instinto maternal.

-Eso lo sabe Miralles.

-¿Entonces por qué me encasqueta un decomiso de cangrejos chinos?

-Cuidado con esos bichos, son muy cabrones.

-O sea, pueden contagiar mogollón de enfermedades.

Encima se cargan la fauna autóctona.

-Si tanto te interesa, te regalo el caso.

-Tampoco te pongas así,

lo he visto en un documental de La 2 en la siesta.

-¡Mierda!

-Que si es lo de la broma, lo siento.

-No, Fede, perdona. Si es que...

(SUSPIRA)

No entiendo por qué me entretiene con esto.

-Pues sus motivos tendrá.

Te aconsejo que no cuestiones sus órdenes.

-Tarde.

Encima he quedado como una idiota engreída.

-Entonces te doy otro consejito:

demuestra que no lo eres resolviendo el caso de los cangrejos.

-Esa es la idea: quitármelo de encima cuanto antes.

-Lo de antes era coña.

Si quieres, te echo un cable en mis ratos libres.

-¿Seguro? Muchas gracias.

Así vuelvo a lo importante, el estrangulador.

-Tampoco es eso.

Por pequeño que parezca un caso siempre hay afectados.

-Fíjate, por ejemplo, el caso que estaba llevando Espe con Raúl.

-Sí, Raúl. -Raúl, un chaval de instituto

que empezó a controlar a su novia, pum, pum, y decidió ir a terapia.

Lo que pudo ser un caso terriblemente grande

se ha convertido en uno chiquitito y no hemos lamentado víctimas.

-Me parece muy bien, Fede.

Pero hay un asesino en Distrito Sur.

Ni toda la fauna autóctona me parece más importante.

-Vale, pero imagínate, por ejemplo, que hay un intoxicación general

porque no hemos hecho el decomiso de los puñeteros cangrejos.

¿Qué le dices a la familia?

"Disculpe, su hijo se ha muerto.

Mientras, yo estaba con un caso que me parecía más importante".

Hay que calibrar. -Vale, sí.

Pero no me echéis más la charla, bastante he tenido.

Gracias.

-Un poquito de mala leche se gasta hoy.

-Un poquitín.

-¿Qué tal por allí abajo? ¿Mucha porquería?

-Lo normal.

-Pues menuda cara de susto que traes.

No habrá cucarachas, que me muero de asco.

(SUSURRA) -¡Calla! No nombres bichos delante del bar.

Cualquiera que te oiga lo puede malinterpretar.

-Es verdad, perdona.

Pero tienes una cara... Estás pálida, ¿estás bien?

-Que sí.

Que sí, claro, lo que pasa es que no es agradable

estar ahí abajo con los trastos y prácticamente a oscuras.

-Tenías que haber esperado a cerrar y lo hacíamos juntas.

-Claro, como no echas bastantes horas

te voy a quitar tiempo de estudio.

-Más que una jefa pareces mi madre.

Deja que limpie los trapos. -¡Que no!

-No me cuesta nada, mujer.

-Ya, pero les voy a poner un programa caliente en la lavadora,

que se laven bien

y se les quiten bien todas las infecciones y todo.

-Bueno, vale. Como quieras.

-¿Sabes lo que vas a hacer?

Vete al mercado. A por huevos, que andamos cortas.

Tira.

-Vale, vale.

A ver si averiguas lo que le pasa, que está de rarita...

-¿Y esa cara? ¿Qué te pasa?

-Espera, espera.

Pasa, que te voy a enseñar una cosa. Pasa, pasa.

-¿Qué pasa?

-Mira lo que me he encontrado limpiando el sótano.

-Joder, María.

¿De dónde has sacado esto?

-Estaba detrás de la caldera.

(Música de misterio)

-¿Tienes idea de cómo llegó allí?

-Eso es de Quintero, seguro.

Fue la condición que me puso cuando me prestó dinero para el bar.

Necesitaba una llave del sótano para hacer allí su trastero.

-¿Y eso no te pareció raro entonces?

-Pues mira, no.

Como él colaboraba con asociaciones del barrio y eso

me dijo que le daban muchas camisetas y juguetes

y que no tenía espacio.

-¿Estás segura de que no ha podido bajar nadie más ahí?

-Que no, Elías.

Solo bajábamos Quintero y yo y eso mío no es.

-Puede que estuviera de antes.

-¿Cómo va a estar de antes?

Cuando le di la llave hice una limpieza en profundidad

y había cosas de doña Rosario.

Eso no estaba tras la caldera.

-Deja que yo averigua de quién es. ¿Tienes una bolsa?

-Sí.

-Ay, Elías, que he tenido ahí las pruebas de un crimen o algo.

-Tranquila, no has hecho nada malo.

-¿Nada malo? Fiarme de Quintero, ¿te parece poco?

Tú diciéndome que era un criminal y yo defendiéndolo.

-Bueno.

No nos precipitemos, deja que haga mis averiguaciones.

No le cuentes nada a nadie,.

-¿Qué voy a contar?

-Hasta luego. -Hasta luego...

-¡Alicia! ¿Qué haces aquí?

Sabes que es demasiado peligroso que vengas a la oficina.

Los de seguridad están avisados.

Si ven a Konchalovsky darán el aviso.

Puedo salir sin ser vista usando la bajada al muelle.

Está bien. ¿Qué pasa? ¿Ha ocurrido algo?

Le he dicho a Elías que eres mi padre.

Notó cierta complicidad entre nosotros en La Parra.

Ha estado aquí para decírmelo.

Espero que no te moleste que lo hiciera.

No, para nada. Al contrario.

Lo que me preocupa es que llegue a oídos de Konchalovsky

porque estaríamos bien jodidos.

Elías no se irá de la lengua, es de fiar.

Por eso le conté por qué colaboras con el CNI.

Pues diste en la diana.

Por fin se ha enterado de que si hago todo esto

no es por mi interés, sino para protegeros.

Sabe que estoy viva gracias a ti, espero que te dé un respiro.

Yo también lo espero.

Así que ha venido a darte una tregua.

Sí. Es curioso, ¿sabes?

Incluso terminamos estrechándonos las manos

como de padre a padre.

Ha tenido sus más y sus menos con su hijo.

Sí, me comentó que tras unos años difíciles

se ha reconciliado con él.

Me cuesta imaginaros hablando de padre a padre.

A mí también, la verdad.

Gracias a ti está dispuesto a darme otra oportunidad.

Cree que si él pudo rehacer su vida yo también puedo.

Ya lo estás haciendo.

No sé, hija. No lo sé, no está siendo nada fácil.

Todavía queda mucho camino por recorrer.

Ya sabes que si pudiese yo borraría muchas cosas de mi pasado,

y una de ellas sería

la forma en la que de vez en cuando he llegado a tratar a Elías.

Su obligación era cazarte y no estabas dispuesto.

No te lo tendrá en cuenta.

No, no se trata de nada de eso.

Burlar a la policía forma parte del negocio.

Pero con Elías...

la cosa fue mucho más allá.

¿Pero qué hiciste?

Verás...

Sabes que Elías tuvo unos años muy malos,

una mala racha, estaba completamente solo,

sin dinero, alcoholizado.

Iba mendigando copas por los bares y yo...

en una ocasión, delante de mucha gente,

llegué a humillarlo a cambio de una de esas copas.

Prefiero ahorrar detalles para que no tengas esa imagen de él,

pero me comporté como un imbécil.

¿Por qué no le pides perdón? Lo hice.

Dos veces incluso, pero no sé...

Si te soy sincero,

creo que no lo sentía de verdad, ¿sabes?

Lo usé más como una estrategia para quitármelo de en medio.

Al menos no lo sentía como lo llego a sentir ahora.

¿Ves que estás cambiando?

En lo que haces y en la forma de ver a los demás.

Siento que algo cambia dentro de mí,

pero sigo teniendo puesto este traje de narcotraficante.

Estar con un pie en cada bando

me está volviendo un poco loco.

(Móvil)

¡Dios, Konchalovsky!

Alicia, por favor, desaparece. Vete de aquí ahora mismo.

¿Viene? No lo sé, es probable.

Pero lo mejor será que te vayas. Corre, cariño, vete.

¿Sí, amigo? ¿Cómo estás? Por fin me devuelves la llamada.

¿Cómo?

No... Espera, ¡espera, por favor!

Escúchame, lo siento mucho si te he molestado

insistiendo con tanta llamada, pero tenía que comentarte algo.

Sé que te va a gustar escucharlo.

Escúchame bien:

tengo un negocio nuevo que proponerte.

-¿Has podido averiguar algo de eso?

-Va a ser difícil.

Han borrado el número de serie del arma.

-¿Qué quiere decir?

-Que no está registrada. Puede venir del mercado negro

y no se puede relacionar con delitos.

-Lo que yo te decía.

Seguro que han matado a alguna persona o a varias.

-No podemos precipitarnos, no lo sabemos aún.

He mandado procesar el arma

para que los lupas le echen un vistazo.

Si encuentran huellas, trazas de pólvora...

-¿Mientras qué harás? ¿Interrogar a Quintero?

-María, no podemos precipitarnos.

Quiero que hagas memoria: ¿seguro que nadie más ha bajado?

-Que no, tiene que ser de Quintero.

-Eso hay que demostrarlo.

De momento no tenemos ninguna huella ni indicios.

-¿Con la inquina que le tienes ya ahora no se puede hacer nada?

-He hecho lo que debía hacer. Ahora toca esperar.

-¿Y no lo podéis acusar de nada?

No sé, tenencia ilícita de armas.

-No es tan fácil, María.

(Música tensa)

-Elías, ¿qué no me estás contando?

-María, por favor, deja que las cosas sigan su curso

en manos de la policía.

Tú has hecho lo correcto.

Así que olvídate de este tema, por favor.

Es lo mejor, cariño.

-Que me olvide del tema, dice.

Que me olvide del tema.

-No, Iker, de verdad, no sigas insistiendo.

Prefiero decírtelo en persona.

Si no te importa, en una hora nos vemos en mi hotel.

Que no sigas insistiendo, por favor.

Es importante, pero prefiero decírtelo en persona.

Hasta ahora, adiós.

¡María! Qué sorpresa.

¿Qué haces aquí?

-Quería tener una palabras contigo, si es posible.

-Sí, claro.

Ahora estaba a punto de salir,

pero para amiga siempre tengo tiempo.

-¿Una amiga?

-¿Qué pasa, María? ¿Qué ocurre?

Siéntate, por favor, y hablamos.

-Me ha costado la vida venir, pero aquí estoy.

(SUSPIRA)

Quiero que me devuelvas la llave de mi sótano.

-Sí, claro, la del sótano del bar La Parra.

-Sí, el que quedó a tu disposición a cambio del crédito, ¿recuerdas?

-Claro que me acuerdo.

Lo que pasa es que ahora no sé dónde las tengo.

Estarán en uno de estos cajones, pero no sé dónde, vete tú a saber

¿Pero tú no tenías unas copias?

-Sí, claro que tenía una copia.

Pero no he bajado porque me pediste que no bajara.

Pero voy haciendo limpieza, fíjate por dónde,

¿qué dirás que me he encontrado?

Detrás de la caldera, para más señas.

Lo sabes, ¿verdad?

A ver si eres hombre para seguir con el discurso

de empresario honesto y trabajador.

-María, yo nunca pensé que nadie

pudiese aparecer por allí para buscarla...

¿Qué has hecho con esa pistola.

-Dársela a la policía.

No te preocupes.

No la podrán relacionar contigo, dice Elías.

-Lo siento mucho, nunca quise que nada de esto se salpicase.

-Me has utilizado, Fernando.

Y me has hecho cómplice de tus delitos.

-No, María, de verdad.

Yo...

Está bien, lo reconozco. Admito que...

que me he podido aprovechar de la situación en algún momento,

pero te juro que si hubiesen encontrado la pistola

habría dado la cara por ti.

-¿Habrías dado la cara por mí?

¡La que la ha dado he sido yo!

Llevo meses defendiéndote delante de todos.

Luego resulta que todo era verdad.

Soy una idiota y tú un narcotraficante.

-No, María, no.

De verdad, te lo estoy diciendo. Últimamente no paro de repetírtelo.

He cometido muchos errores,

pero hago lo posible por arreglarlos.

Incluso estoy arriesgando mi vida, por eso estoy libre.

-¿Arreglarlos?

¿Cómo vas a arreglar lo de Jairo?

Paty tenía razón.

Jairo murió por la mierda de tus negocios.

-Eso ha sido un golpe bajo.

Sabes cuánto quería a ese chico.

También sabes que el afecto por ti es sincero.

Por eso te presté dinero.

-Fue para usar mi bar de tapadera.

-No, te juro que eso se me ocurrió después.

Te hubiese dejado el dinero igualmente, sin condiciones.

-¿Sabes cómo me siento sabiendo

que el dinero para comprar mi bar viene de la droga?

-Supongo que ante eso cualquier cosa que diga

no servirá para nada. -Pues no.

-Déjate de arrepentimiento y cuenta qué más has metido en mi sótano.

¿Has metido drogas en mi bar?

¿Cadáveres?

-María, verás...

cuanto menos sepas de esto, mejor para ti, créeme.

Lo único que te puedo decir es que juro que jamás

he matado a nadie con esa pistola.

-Con esa pistola.

¿Y con otra?

¡No me lo puedo creer!

No me vuelvas a mirar a la cara en tu vida.

¡Y ni se te ocurra pasar por mi bar!

¡María! ¡María, por favor!

-Pa-ra-go-mi-na-nis.

-Paragonimiasis.

-Parago... -Gusanos.

Huevas y larvas alojados en los pulmones

y pueden ir por el organismo hasta el corazón, cerebro...

-No se lo podemos decir a Espe, que le da un patatús que alucinas.

-En principio no estamos expuestos

en nuestro territorio a esta infección,

pero los cangrejos chinos son portadores del parásito.

-Vamos, que es mortal.

-Sí. A ver, no es lo más común, pero...

Eso sí, te jode la vida. Se tarda en diagnosticar

porque se confunde con síntomas de tuberculosis.

-¿Ves? Te dije que no hay caso pequeño.

-Ya, ya, ya veo.

-Mira, se han intervenido muchos cargamentos de cangrejos chinos

en toda Europa.

"La afición por la comida exótica

y la escasez de capturas autóctonas dispara la demanda".

-Globalización.

-Pero la parte mala de la globalización.

Mira lo que pasó en Francia.

"Agentes desmantelan una red dedicada

a la importación de los crustáceos

que explotaba a personas sin recursos

que trabajaban amenazadas bajo unos sueldos mínimos".

-Voy a tener que pedir disculpas a Miralles.

He sido una imbécil.

¿Te crees que le dije que este caso debía dárselo a un oficial?

-Igual unas disculpas sí que le debes.

-Sí. Si es que ya entré encabronada a la comisaría.

Después lo pagué con la persona menos indicada.

No llevaba nada de razón.

-No entiendo por qué estás de tan mala leche.

-Por Álvaro.

-Empezáis pronto con los malos rollos.

-Mejor no haber empezado nada.

-Mujer, tampoco te pongas así,

tan tremendista. Ya será para menos.

-Ha vuelto a casa de su madre y hermanos.

-La última vez que estuvo aquí

estaba muy engorilado con lo de independizarse.

-Sí, por eso le di otra oportunidad a lo nuestro.

Su madre no me quiere ver ni en pintura.

No por mí, que no me conoce, es porque soy policía.

No es de las que se queda de brazos cruzados.

-¿Pero crees que él ha vuelto a su casa por ella?

-Me dice que por sus hermanos,

porque es caro vivir fuera de casa, blablablá...

Cuantos más argumentos me da, menos me fío de él.

¿Te crees que lleva dos noches durmiendo en el taller?

-Podría haber venido a casa. -Eso le he dicho yo.

Tío, ¿qué clase de relación tenemos?

-Sintiéndolo mucho, querida, en las relaciones no puedo ayudar

porque en relaciones lo que es saber, saber, no sé mucho.

-Él dice que no va a cambiar nada, pero conociendo a su madre...

No parará hasta quitarme del medio.

(Música emotiva)

-Ha cambiado el rollo totalmente.

-Nunca pensé que diría esto,

pero la verdad es que lo veo mucho más tranquilo y calmado.

Hasta se puede hablar con él sin discutir.

-Tu madre estará contenta.

-Está feliz.

Sobre todo ahora que ha convencido a Álvaro para que vuelva.

-¿En serio?

¿Qué pasa, ha roto con Silvia?

-No sé nada de eso, pero tampoco le he preguntado.

-Ya... -¿Por qué?

¿Sigues interesada?

-Solo era curiosidad.

-Ya.

-Voy al almacén por unas botellas. -Venga.

(SILBA)

-¡Epa!

-¿Qué tal?

(TONI GRITA) ¡Perdón!

¡Perdón! ¿Cómo estás?

-Vivo.

-Menos mal, tío.

-Cuando te vi con toda esa sangre pensé que te quedabas ahí.

-Y yo. Menos mal que me taponaste la herida.

¿Qué tal estás, tío?

-Bueno, ahí vamos yendo.

Me han dado unos analgésicos para los golpes

pero me han dicho que no tenía nada roto.

Bueno, ¿qué te pongo?

Porque aquí no vas a pagar una copa en lo que te queda de vida.

-¡Te tomo la palabra!

-¿Una cervecita?

-No puedo, un zumo de melocotón.

Estoy con antibióticos.

-Venga.

Anda que no nos la liaron parda esos cabrones.

Oye, Toni...

¿Ya sabéis cómo se han enterado de que estuve detenido por aquello?

-Todavía no, pero lo descubriremos.

-Hola, chicos.

-Hola.

-Hola. ¿Estáis trabajando?

-Sí, en lo de los cangrejos.

¿Qué tal vosotros? ¿La peli?

-Bueno, entretenida. No sé.

Sin más, le hemos puesto un seis.

-¿Has visto que siempre estamos de acuerdo en las puntuaciones?

Bueno, tú eres más de decimales. Casi siempre lo estamos.

-¿Qué tal la pierna, tío?

-¿Se lo has contado? -¡Claro! Menudo susto.

-¡Una quemadura química!

-Y por un bote mal cerrado.

-Jamás pensé que fuera a tener un accidente así en una ferretería.

-¿Te vas a pillar la baja?

-Creo que no.

No quiero dejar solo a Damián y creo que lo puedo hacer todo.

Lo único es que... A ver, que...

Estoy un poco fastidiado de tanto cojear

y se me está pillando la espalda por compensar el peso.

-No te preocupes, ahora te doy un masajito.

-Vamos a jugar a los médicos.

(RÍEN)

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Jo, qué envidia.

Se los ve bien juntos, ¿verdad?

-Sí, aunque Espe tuvo sus dudas.

-Se ve clarito que las ha superado.

-Tú también puedes superar las tuyas con Álvaro.

-No sé, ahora lo veo todo oscuro.

Me voy al cuarto.

-Bien, descansa.

-Gracias.

-Hola, hijo. -Hola.

-Menos mal que la economía familiar no depende solo del pub.

Esto está un poco muerto, ¿no?

-¿Qué te pongo?

-Nada, venía a hablar contigo.

Quiero que vayas a Valencia. -¿A qué?

-A expandir el nuevo negocio.

-Estamos empezando en Madrid.

(ASIENTE)

Colocar nuestro alcohol lleva su tiempo,

necesita mucho trabajo de campo,

trabajarse mucho a los dueños de garitos.

(ASIENTE) -Eso ya lo he hecho yo.

Hay muchos locales interesados.

Ten.

A ver... Aquí.

-¿Qué habéis hablado exactamente?

-Del producto, del margen de beneficio,

y están esperando a que les des todos los detalles.

Precios, fechas de entrega...

-¿Se fiarán de mí?

-Por supuesto. Vas en representación de los Soler.

-Tendré que llevar muestras de botellas.

-Claro.

-Entendido. ¿Cuándo voy?

-Mañana mismo. Te esperan.

¡Y otra cosa!

Ya que estás, aprovecha y averigua quién lleva los chiringuitos.

Es casi primavera.

Deberíamos tener los contactos antes de la temporada.

-Además de reunirme con todos estos quieres que recorra la Malvarrosa.

-Claro, y la Patacona.

Se ha puesto de moda para tomar copas.

-¿No estaremos abarcando demasiado? -¡No!

-Hacer todo lo que me pides me llevará por lo menos una semana.

-Ya. ¿Y qué problema hay?

Ricky se puede hacer cargo de esto.

Está hablado con él.

-¿Está conforme?

-Más que conforme, está encantado de la vida.

Tú hermano es lo que necesita: sentir que confiamos en él.

Que tiene responsabilidades.

Además, te digo una cosa:

cuanto más ocupado esté menos tentaciones.

-Vale. Hablaré con Sara para que le eche una mano.

-Bien. Otra cosa.

Tráete naranjas.

-Como si aquí no hubiera.

-Hijo mío, no tienen nada que ver.

(Llaman a la puerta)

-Iker, pasa. Ponte cómodo.

A ver, ¿qué no puedes contarme por teléfono?

Verás, se trata de algo más personal.

Me extraña que tus compañeros, que lo escuchan todo,

no te hayan dicho nada.

Creía que querías hablar de Konchalovsky.

Sé que te ha llamado.

Sí, me ha llamado. Estaba bastante mosqueado

por haber insistido con tantas llamadas,

pero lo he podido tranquilizar y hemos podido hablar con calma.

Eso me han dicho mis hombres.

Y que la visita ha sido breve.

Sí, ha sido breve.

Se ha empeñado en bajar al muelle para terminar esa reunión.

¿Le has propuesto la compra de armas?

Sí, no te preocupes, he seguido las instrucciones.

Estaba muy reacio al principio...

ya sabes que es muy desconfiado.

¿Has dicho que tus socios pagarían una buena cantidad por la compra?

Sí, sí, todo eso se lo he dicho.

Que van a asumir el sobrecoste por la urgencia,

que la partida es importante, que son de fiar

y que me juego el cuello por ellos.

Es la única garantía que acepta.

¿Qué ha dicho? ¿Ha colado?

Parece que sí.

Buen trabajo, Quintero.

Estamos más cerca de descubrir dónde guarda

el arsenal ese desgraciado. ¿En qué habéis quedado?

En nada. De momento no hemos quedado en nada.

¿Cómo que de momento?

No tenemos tiempo que perder. En este preciso instante

podría estar vendiendo armas químicas a terroristas.

Iker, me ha puesto una condición.

¿Para qué? Para venderme esas armas.

Me estaba tomando una copa ahora mismo.

Será mejor que te ponga otra. ¿Qué quieres?

Déjate de copas, dime qué condición.

Espera. No sabrá que Alicia es tu hija.

No, hombre, no.

Afortunadamente no es nada de eso.

Pero dile a Alicia que se aleje todo lo que pueda de mí

porque han estado a punto de cruzarse en mi oficina

y ni imagino lo que le hará si se la encuentra.

Quintero, dime palabra por palabra lo que te ha pedido Konchalovsky.

Está bien.

Me ha estado hablando de ti.

¿De mí de qué?

De que eres miembro del CNI

y que mataste a su hijo Yuri en Chechenia,

que no parará hasta vengar su muerte.

Que me tiene ganas ya lo sabemos.

Iker, me ha pedido tu cabeza.

No me va a vender esas armas

hasta que no se la ofrezca en bandeja.

(SUSPIRA)

Mi vida a cambio de las armas.

Eso es.

Escúchame bien: si queréis que esto siga adelante

no tengo más remedio que matarte. Así que...

ya me dirás tú cómo lo hacemos.

Carla. Es la hija de unos vecinos.

Tiene 17 años y un novio posesivo y controlador.

No lo denuncia porque no le ha pegado

y ella lo defiende.

Estará en la fase en la que creen que el control es amor.

Los padres están muy preocupados. ¿Hablo con ella?

-En principio el trabajo es muy sencillo.

Se trata de guardar en el almacén del pub

unas cajas frigoríficas, devolverlas cuando nos lo pidan

y cobrar. -¿Qué hay que guardar?

-Si son frigoríficas, debe ser algo comestible.

-Comestible, pero ilegal.

¿Cómo van los cangrejos? ¿Buenas noticias?

Tenemos una pista sobre la persona que los puede distribuir.

-Es un tipo que se hace llamar Lang123, muy original.

Por lo visto, es el más listo del grupo.

Toda la gente que quiere comprar cangrejo se dirige a él.

Todos lo hacen por mensaje privado.

-No tenemos acceso a esos mensajes,

pero hemos encontrado a alguien que se dirigía a él en abierto.

Lo hacía como Kim.

-Si no cicatriza como debe

puedes perder movilidad y quedar cojo de por vida.

-¡Espe!

¿Por qué eres tan negativa?

-Siempre he sido un poco hipocondríaca.

-Pues es mi problema, ¡mi problema!

-Me tiene muy desconcertada.

Él sí que puede opinar sobre mi maternidad alegremente,

pero luego es muy suyo para sus cosas.

No es la primera vez que tengo la sensación

de que no lo conozco realmente.

Tendrías que ir a casa con tus hijos.

Es que no...

no puedo mirarlos a los ojos.

¿A los niños?

A los padre de Natalia.

La complicación de su neumonía

fue producida por su discapacidad.

Y tú te sientes responsable.

Claudia, es que lo soy.

Hace tiempo que no te veo. No pasas por la ferretería.

-Pues no. -¿Cómo llevas lo del huerto?

-De momento va a tener que esperar.

Voy a probar con pasatiempos más sencillos.

-Sudokus. -Sí.

Me mantienen la mente ocupada.

-Perdona que insista, ¿pasó algo?

-Te lo voy a devolver todo con intereses.

-Acaban de subir cinco puntos. -Lo que quieras.

Tras esta noche no será problema.

-¿Qué pasa esta noche?

-Hay una timba.

De las buenas, con peces gordos y muchas pasta.

-A ver si lo entiendo.

No solo no me pagas lo que me debes

sino que encima me pides más dinero.

-Mi confite, por fin.

Chus, dime.

-Buenas, Fede. Venía a ver a Silvia.

-Vale, dame un minuto.

Ahora estoy contigo.

-¿Qué haces aquí?

-¿Podemos hablar?

-No es buen momento. Trabajo, es una llamada importante.

-Solo será un segundo. No me gusta que estemos así.

-Ni a mí, pero no es el mejor momento para arreglarlo.

-Iker Lemos, lo quiero ver muerto.

-No tengo por qué matar a nadie ni organizar el asesinato

de nadie que no me ha hecho nada.

-Mi causa es la tuya.

Métetelo en la cabeza porque, de lo contrario,

yo no tengo problema de matar a quien se interpone en mi camino.

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  • Capítulo 460

Servir y proteger - Capítulo 460

01 mar 2019

Para indignación de Silvia, Miralles la aparta del caso del estrangulador y le asigna a uno de tráfico ilegal de cangrejos chinos. Konchalovsky contacta con Quintero y accede a venderle armas con una condición. María encuentra una pistola en el sótano de La Parra.

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  1. Carlos

    Me encanta todos son espectaculares.

    04 mar 2019
  2. Maria E.

    La serie está muy aburrida. De verdad que te pone a pensar en que si así de candidos y despistados son los policías pues de razón hay tanto criminal por ahí suelto haciendo de las suyas. Cansan terriblemente Patty, Tony y Olga y todo lo del estrangulador que qué polis tan ciegos........además Alvaro muy débil y calzonazos

    04 mar 2019
  3. Marcia Rivas

    Me agota Quintero, Iker con la misma canaleta siempre. Dejan a la policía como lo peor, de verdad. Y el papa de Alicia? Y que ondas con el estrangulador? No puede ser que Esperanza sea tan bruta de no darse cuenta de nada! Está ya muy tonta la serie. En buena onda. Qué les pasa?

    03 mar 2019
  4. María

    Me cansan Paty, Tony y Olga. Los demás espectaculares !!!

    02 mar 2019