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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 44 - ver ahora
Transcripción completa

"Voy a cazar al violador".

Esta noche tendremos preparada a la agente Aguirre para cazarle.

-"No pasa nada. Solo era un borracho."

-Si me hubieran dejado en ese operativo quedaría claro

que no soy la protegida de nadie.

-¿Tú crees que nos ha visto?

-¿Quién?

-Coño, el violador.

-No lo sé.

-¿Sabes lo que pensé toda la noche?

No fue casualidad que me atacara.

Porque si te está vigilando, sabrá que yo soy tu hija.

Ese tío está en la calle y mi hija está aterrorizada.

Y las niñas del barrio igual.

Miguel, no deberíamos haber abierto esa segunda botella.

-Puede que tengas razón. -Yo creo que tenemos química.

-¿Y entonces esa cara a que viene?

-Pues hija que esta mañana, de repente, se ha roto el encanto.

-Rober, ¿por qué no te vas a casa y nos dejas tranquilos?

¡Vete a la mierda, pijo!

La verdad, la has cagado bien.

Si antes no tenías posibilidades, ahora menos.

De ahora en adelante acostúmbrate a verme con él.

¿Qué significa eso? No te debo explicaciones,

pero prefiero dejar las cosas claras.

Estoy saliendo con Sergio y no quiero que interfieras más.

Así que cuanto antes lo aceptes, mejor para todos.

Necesito que me vea como una mujer.

-Mira, Paty, lo mejor es que te resignes

y veas que el objetivo no es realista.

-No. Está claro que me lo voy a tener que currar un montón.

Pero yo no pienso resignarme ni tirar la toalla.

No, tía. Por Rober haré lo que haga falta.

Papá, no sé lo que verías, pero no es lo que parece.

-Mira, hija, no soy de meterme en estas cosas, ¿vale?

Pero hay que ponerse en el lugar del otro.

-He venido a poner una denuncia contra Roberto Batista.

Aquí está el escrito y el parte de lesiones.

Alicia, perdona, no tuve más remedio que citarte como testigo.

Pero, chaval, si fue un accidente.

Eso se lo explicas al juez.

Solo estoy haciendo lo que debo.

Por favor, tómate un día para meditarlo.

¿Y por qué no te vienes? -No. Yo estoy muerta.

Me voy de cabeza a la cama.

-Yo pienso salir como Dios manda. Sois unas aburridas.

-Oye, ¿has visto a Lola?

Es su día libre, ¿por?

-Le tengo que preguntar una cosa sobre un asunto de la UFAM.

¿Sabes si tiene otro móvil? Es que la llamo y no hay manera.

-Estará durmiendo.

¿A estas horas? -Ayer tenía muchas ganas de salir.

-(TOSE)

-¿Qué?

Lola.

(Música emocionante)

¿Han sacado algo en claro de los teléfonos móviles que utiliza

para mandar los mensajes a Miralles?

No.

Los envía cada vez desde un teléfono de prepago antiguo.

Robados o con identidad falsa.

He pedido a Rober y a Alicia que tiren de este hilo

y que pregunten a sus confidentes.

Hay que intentar localizar una conexión entre los teléfonos.

Alguien ha tenido que vendérselos.

Eso es lo único que tenemos, ¿no?

No.

¿Tienes algo más sólido? Osorio, por favor.

No quería tener nada hasta tenerlo confirmado, pero...

sí, hay algo.

La clave sigue siendo la de siempre, los diez años que desapareció.

Hemos tenido siempre la hipótesis de que había salido de España.

Por eso he revisado algunos casos similares en Europa.

¿Y?

He encontrado uno parecido en Francia.

Concretamente en Nimes.

Una agresión sexual confirmada y dos ataques más de agresión.

Todo tiene coincidencias con lo que pasó aquí hace diez años.

Continúa, por favor.

Máscara blanca, uso de productos químicos,

amenaza con una navaja, descampados, callejones desiertos.

Todo esto es muy vago si no tenemos conexión directa con nuestro caso.

Hay una conexión. Remota, pero tengo una.

He encontrado a un testigo que, casualmente, ha vivido en Nimes.

¿Me estás diciendo a estas alturas de la conversación

que tienes un sospechoso?

Por ahora, no.

Pero he enviado una foto a través de Europol

para que la cotejen con el retrato del atacante de Nimes,

si es que lo tienen.

Pero yo creo que ahora no es buena la precipitación.

Las ganas de respuesta nublan la objetividad.

¡Comisario!

El agresor tiene a Lola.

(Suena un móvil)

¿Qué quieres?

No, no, no.

Es imposible y lo sabes.

Por favor, déjame tranquila.

Yo no quiero verte ni hablar contigo.

No voy a seguir escuchándote, adiós.

Joder.

-Perdona, no quería asustarte.

-¿Cuánto rato llevas aquí?

-Suficiente para saber que no hablabas de algo familiar.

Salima, ¿qué pasa?

-Eugenio...

-Me estás asustando.

-Lo siento.

Te he mentido, ¿vale?

-Ya lo sé.

-¿Cómo?

-Sé desde hace días que no te llaman

por un problema familiar ni nada parecido.

Pero no te he dicho nada porque pensaba que me lo contarías

cuando fuera el momento.

-Eugenio. Yo no quiero tener secretos contigo.

-Ni yo.

No me gustaría que no me lo contaras por miedo o algo así.

-Es que no te tengo miedo a ti.

Pero tengo miedo a perderte.

-Pero ¿por qué dices eso?

-Eugenio, es muy complicado.

Es que no sé ni por dónde empezar.

-Bueno, a lo mejor en eso sí que puedo ayudarte.

A ver...

La primera pregunta sería quién.

¿Quién es esa persona que te está llamando?

-Es...

Es un antiguo novio.

-¿Ves como no ha sido tan difícil?

Lo siguiente sería qué.

¿Qué quiere ese hombre?

-Quiere verme.

-Vale. Y está claro que tú no quieres verle.

Bueno, pues entonces la siguiente pregunta sería por qué.

¿Por qué ese hombre insiste si tú ya le has dejado claro que no?

-Es que no acepta que tenga otra nueva vida.

No le entra en la cabeza que no quiera nada con él.

-Bueno, en ese caso no tiene sentido que te pregunte

ni dónde, ni cuándo.

Entiendo que él no sabe ni dónde vives ni dónde trabajas.

Porque se habría plantado aquí. -No, no, no.

Yo antes vivía en otro barrio.

Y... tenía otra vida.

-Bueno, en ese caso, con no contestarle a las llamadas

ya lo tienes arreglado.

Bloquéale o deja que suene y ya está.

Al final se cansará.

-Sí, eso tenía que haber hecho hace días.

-Y... en cuanto a nosotros...

lo único que queda por decir es que te quiero.

Que puedes contarme cualquier cosa.

Que puedes contar conmigo para todo.

-Ven aquí, anda.

A ver, por favor. Por favor, un poco de atención.

Vaya caras más largas.

¿Qué está pasando?

Entiendo que es difícil pedirles esto en un momento así,

pero debemos mantener la cabeza fría.

De ello depende que encontremos a Lola con vida.

¿Lola?

El agresor de la máscara la ha secuestrado.

Dios mío.

Desgraciadamente, Lola tenía el día libre.

Por eso tardamos un tiempo precioso en darnos cuenta

de que había desaparecido.

No sabemos nada de ella desde que salió de aquí.

Al terminar su turno.

-Antes de irse nos dijo a Laura y a mí para ir a tomar unas cervezas

a un pub irlandés cerca de su casa.

Pero no la acompañamos.

-Tú no podías saber que le iba a pasar algo así.

Aquí hay un único culpable.

-Esperanza, encárguese usted.

Debe comprobar si llegó allí o fue atacada antes.

-¿Qué? ¿Para esto ha servido tu gran plan?

¿Era así como pensabas atraparle?

¿Permitiendo que secuestraran a uno de los nuestros?

Aquí todos sabíamos...

que tanta provocación iba a traer una consecuencia.

Bueno, ¡ya está bien!

Ahora no es el momento para pedir responsabilidades

ni para ajustar cuentas.

Ahora lo que toca es arremangarse y estar al 100%.

Tenemos que ser un equipo con un solo pensamiento:

encontrar a Lola.

¿Estamos?

Podría haber sido cualquiera de nosotras.

Eso no lo podemos saber.

Lo que sí es un hecho es que gracias al inspector

tenemos a un sospechoso de las agresiones de hace diez años.

¿Cómo?

Vayamos por partes, por favor.

Gracias, comisario.

Alicia y Rober.

Sigan con lo de los móviles.

Esta foto la hemos recibido en un mensaje de texto adjunta.

Tenemos que saber quién le proporciona los teléfonos.

Elías y Nacha.

Peinen la zona. Trabajo de campo, sistemático, sin dejarnos nada.

Familiares, amigos, vecinos...

Tiene que haber algún testigo.

Alguien que viera pasear a alguien de manera sospechosa.

Alguien tuvo que ver algo.

Yo iré con vosotros.

Un placer, jefa.

Ni qué decir que las próximas horas son cruciales.

Tenemos que dar lo mejor de nosotros.

Por Lola.

Un momento. Un momento, por favor.

Una cosa más.

Vamos a cambiar la estrategia de comunicación.

Vamos a mantener esto en el máximo secreto.

Nada de prensa.

Tenemos que dar sensación de normalidad en el barrio.

Como si no hubiera ocurrido absolutamente nada.

¿Qué familiares tiene Lola?

-Sus padres son mayores y viven en Valladolid.

Aquí en Madrid ella vive sola.

-De momento, no les vamos a decir nada.

-Espe.

Espe, te necesitamos para encontrarla.

-Sé que está viva.

Lo sé.

Pero...

No me quiero ni imaginar lo que le ha podido hacer.

-Especular sobre lo que no sabemos es una trampa.

Tenemos que ser fuertes, ¿sí?

Es lo que haría Lola en nuestro lugar.

-Sí.

-Vamos, Espe.

-Tienes razón.

Sí.

Aquí llorando no hacemos nada. Vamos.

-Según tú, podrías cocinar mejor que el chef del asador guipuzcoano.

-Pues claro. Es que el solomillo se te tiene que deshacer en la boca

y seguir soltando sangre.

-Desde luego, para la pasta que nos han soplado.

Ese solomillo estaba anémico, eso sí.

-Además que es como dice mamá: "La humildad está en reconocer

las cosas que haces bien y las que haces mal".

-Y tú lo haces todo bien.

Cocinas bien.

-No, no cocino bien.

Cocino muy bien.

-Pues tendrás que cocinar más veces para demostrármelo.

¿Qué te parece el sábado? -Sí, claro.

Justo cuando te toca a ti.

Mira, si me quieres usar para escaquearte, vas listo.

Oye, que todavía no te he dicho una cosa.

Que gracias por no aceptar el trabajo de Valencia.

-No me lo dijiste con palabras, pero me llegó el mensaje.

-Ya, pero las cosas hay que decirlas,

sobre todo las importantes, ¿no?

(Suena un móvil)

-Tu madre.

-¿Otra vez?

-Nos tiene vigilados. No se fía de nosotros.

-Yo voy al baño.

-Hola, cariño. "Hola."

Si estás celosa del momento padre-hija que hemos organizado,

deja de llamar y vente, que te hago un café en plisplás.

No, no, imposible. ¿Está todo bien por ahí?

Sí, como hace un rato.

¿Qué pasa? Que te noto muy seria.

"Escucha, ¿tienes a Olga cerca?"

No. "Escúchame bien."

Este hijo de perra ha vuelto a actuar.

Y esta vez secuestró a una compañera.

"A Lola." Dios mío.

"Disimula. De esto no se puede enterar Olga, ¿vale?"

No te preocupes, se ha ido al baño.

¿Alguna pista?

"No. No sabemos nada. Es más, no sabemos siquiera"

si está viva o muerta.

Te he llamado porque quiero

que tengas a Olga vigilada en todo momento, ¿vale?

No, no te preocupes. La voy a poner a hacer magdalenas.

Me quedaré con ella todo el día.

"Muy bien, cariño. Muchas gracias, te quiero."

Yo a ti también.

-¿Ha pasado algo?

-¿No estabas en el baño?

-¿A quién le ha tocado ahora?

Papá, dímelo porque yo creo que merezco saberlo.

Por favor.

-A una policía.

No saben dónde está.

-He pedido las imágenes de todas las cámaras,

desde la comisaría hasta el domicilio de Lola.

Cuando me las den, me pongo a ello.

-Si es como en los otros ataques,

habrá huido por una ruta libre de cámaras.

¿Sabemos algo del móvil de Lola?

-Sigue apagado o fuera de cobertura.

Seguro que ha sacado la batería o directamente lo ha inutilizado.

Está ilocalizable.

-¿Pidió la última posición?

-Sí, claro. Pero necesitan tiempo, deben triangular tres repetidores.

He pedido todas las redes wifis a las que se conectó el móvil.

Si se conectó a alguna, tendremos una pista de dónde podría haber ido.

Si es que llegó a algún sitio.

-No nos precipitemos.

Vamos a ver si sacamos algo de la foto.

-El plano es demasiado cerrado.

No sabemos si la luz es natural o artificial.

-Haga zoom aquí.

-¿Aquí en el reloj?

Ya lo miré. Retocó la imagen para que no sepamos la hora.

-¿Tiene usted algo?

En el pub irlandés no la vieron.

-¿Y en otros pubs de la zona?

-Pues me ha dado los nombres de algunos locales cercanos,

pero nada, no ha habido suerte.

La clientela suele ser de habituales y Lola parece ser que también lo es,

pero nadie la vio.

-Lo más seguro es que no la dejara ni si quiera salir del barrio.

Estaba al acecho viendo como salían ustedes de la comisaría

y atacó en el momento en el que Lola estaba sola.

¿Qué le pasa?

-Si ayer no me hubiera enfadado con ella,

pues habríamos salido juntas y...

-A ver si les entra en la cabeza.

Ustedes no son responsables de lo que aquí ha pasado.

Si hay alguien que ha fallado, ese soy yo, ¿está claro?

¿Sí? Pues a trabajar.

-¿Qué tal, Sergio? ¿Cómo estás? -¿Cómo estamos?

Le aseguro que solo le robaré diez minutos, señor Quintero.

-Pasa, siéntate, por favor. -Muchas gracias.

-Ya te dije por teléfono que solo disponía de cinco minutos.

Y espero que no estés intentando hacerle la cama de nuevo a Marcelino.

Ya sabes que no soporto a los traidores.

-Lo que le propongo no tiene nada que ver

con lo que le ofrece Marcelino. -¿Sí?

-Entre otras cosas porque no sabría hacerlo.

También le digo que no sabe que estoy aquí en estos momentos.

-Pero esto es la cuenta de resultados de mi empresa.

Es una información pública, cualquiera puede consultarla.

-Exacto. Esas son las cifras que aparecen.

Y estas las que podrían aparecer.

-Esto es imposible.

-Evidentemente es solo una estimación.

Y la hice en base a los datos que pude sacar de aquí y de allí.

Si tuviera acceso a la contabilidad real,

podría mejorar las cifras en un 15%, quizá más.

-Pero...

Para eso habría que cambiar toda la contabilidad de la empresa.

-Cambiar, no, reestructurar.

Actualmente existe en el mercado una gama de productos financieros

que permite, digamos, mejorar la rentabilidad drásticamente.

-¿Y qué garantías tengo de que en unos años

no voy a tener encima a Hacienda?

-No le voy a mentir, siempre hay que arriesgar.

Pero usted ya lo está haciendo.

Necesita que mi jefe le saque una pequeña fortuna del país.

Bien. Es imposible generar todo ese dinero en B

sin dejar rastro en la contabilidad.

-¿Y qué propones?

-Puedo blanquear su dinero sin salir del circuito de su empresa.

Será un laberinto legal tan enrevesado,

que para cuando lo hayan descifrado

nos habrá dado tiempo a desmontarlo.

Y sin tener que andar metiendo billetes en una maleta.

No se ofenda, pero todo lo que sea manipular dinero

es cosa del siglo pasado. Ya no hace falta.

La vida siempre avanza más rápido que las leyes, señor Quintero.

-O sea, que lo que tú propones, es que nos saltemos esas leyes, ¿no?

-No es novedad para usted, señor Quintero.

Es absurdo seguir anclado en fórmulas obsoletas

que, además, dieron con los huesos de muchos en la cárcel.

-Verás, Sergio.

El dinero es valioso como para andar haciendo

experimentos raros con él.

De todas formas, no quiero hablar de esos asuntos en mi despacho.

-Está bien. Solo quería demostrarle que hay alternativas a lo de siempre.

-Muy bien. -Tal vez no le inspiro confianza.

Soy joven, ambicioso, tengo un punto de arrogancia, todo eso ya lo sé.

Pero estoy al día.

Conozco a la gente adecuada.

Y me atrevo con cualquier cosa para conseguir la rentabilidad

que ambos deseamos.

-Estupendo.

(Suena un móvil)

Perdón.

Es mi jefe. -Cógelo.

-Sí, Marcelino.

Sí, llego a tiempo. No se preocupe, estoy de camino.

Nos vemos en 15 minutos.

Perdone, tengo que irme.

-Sergio, soy yo quien decide dónde y cuándo nos vemos.

Y el contenido de las reuniones, ¿te queda claro?

-Eso quiere decir que vamos a hacer negocios juntos.

-No, Sergio, no.

Eso quiere decir que vamos a seguir hablando.

Nada más.

Pero no va a ser aquí en mi despacho.

Guárdate bien esta dirección que te voy a dar.

Y ya te llamaré para decirte cuándo nos encontramos allí.

-Como usted diga.

-Muy bien, Sergio.

-Que tenga buen día.

-Igualmente. Cuídate.

(Llaman a la puerta)

-¡Adelante!

-¿Se puede?

-Tranquila, yo le pedí que viniese. Pase, Martín.

-Hay un ambiente rarísimo en la comisaría.

Laura, ¿tú estás bien?

Ha ocurrido algo, ¿verdad?

-Hay una nueva víctima.

-Vaya, inspector, cómo ha cambiado la cosa.

Ahora, de repente, decide regalarme una exclusiva.

-No tan rápido.

Se lo cuento porque debo pedirle un favor.

Que no publique nada.

-Ya decía yo que era todo demasiado sencillo.

-Tengo buenas razones para pedírselo.

-Y yo a lo mejor tengo razones para negarme.

Por ejemplo, estoy harto de ser un pelele, inspector.

"Ahora publica esto, ahora no publiques aquello".

Por favor, ¿quién se ha creído que soy?

-Enséñeselo.

-Esa... esa es Lola.

-La foto la ha enviado el propio violador.

No sabemos si está viva o muerta.

Está claro que está en su poder.

-Joder.

-Vamos a probar una nueva estrategia.

No darle publicidad.

Él está llamando nuestra atención, pero vamos a mantener silencio.

Quizá así se pone nervioso y comete un error.

Y ese error nos lleva, por fin, a atraparle.

-Vale, vale. Vale, lo entiendo.

-Martín, es usted un buen periodista.

Sé que tarde o temprano habría descubierto lo que le cuento,

pero no nos podemos permitir el lujo de que se sepa.

¿Lo entiende? -Por supuesto.

-Cuando esto acabe, podrá publicar lo que quiera.

-Eso ahora, como comprenderéis me da exactamente igual.

Ahora lo único que importa es encontrar a Lola.

-Gracias, Martín.

-Hablamos luego.

-Parece mentira que nadie haya visto nada.

Ya. Pero no nos vamos a resignar a creer que se la tragó la tierra.

Escucha, Elías. Vamos a organizar un visionado de todas las imágenes

que tenemos de las cámaras que consiguió Laura.

Deben ser más de 100 horas.

El radio de búsqueda era amplio y debía haber más de 20.

¿Y?

Entiéndeme, no es que no quiera hacerlo,

pero soy de acción, deberíamos actuar.

¿De qué sirvió eso? De nada. Venimos con las manos vacías.

Este tipo es muy inteligente. Nunca deja un hilo del que tirar.

Miralles, han traído esto para ti.

¿Qué es esto?

¿Alguna novedad? ¿Llamó alguna amistad o familiar

echándola en falta?

-Qué va, pero no sé cuánto podremos mantenerlo en silencio

porque alguien se extrañará de que no coja el teléfono.

Llama a todos y que vayan a la sala.

Organizaremos un visionado de las grabaciones, ¿vale?

No. No, no, no. No puede ser.

¿Es de Lola? Sí.

Joder.

Es suyo también.

-Este tipo se está riendo en nuestra cara.

Se ríe de todos, especialmente de mí.

Es un periódico de hoy.

Qué narices.

Quiere decir que tiene la sangre fría

de mandarnos un paquete esta mañana

con una compañera secuestrada.

Y no me sorprendería que lo haya traído él mismo.

No, eso no puede ser. Era el mismo repartidor de siempre.

Espe, quiero ver las imágenes de la cámara de la entrada.

¿Te fijaste si tenía los ojos azules?

Claudia, Espe dice que es el mismo tipo.

Me voy a acercar a la agencia de mensajería

a ver si conocen algún dato.

¿Eh? Sí. Sí, ve corriendo.

Que te digan a qué hora llevaron el paquete,

quién fue, si era cliente, cómo pagó. Todo.

Absolutamente todo. Haz tu trabajo.

Te doy la dirección de la sucursal.

A ver si alguien sabe algo.

-Bien. Suerte.

Esto es solo una puesta en escena.

Se está riendo de nosotros. Se ríe de mí, Espe.

Está jugando conmigo.

Llama a Osorio y dale...

dale todos los detalles.

Hola, Jairo.

Me dijo el jefe que espere aquí.

-A mí también. ¿Te dijo qué quería? -No.

¿Estás bien?

Tienes mala cara.

-No he tenido buen día, no.

-A ver...

¿Dinero, familia o problemas con la novia?

La novia fijo.

Esa cara solo la deja una piba.

-Juan, ¿no? -Sí.

-No lo tomes a mal, pero no vengo al curro a hacer colegas.

Además, no te conozco como para contarte mi vida.

-Sí, sí, si yo tampoco.

Solo que me has recordado una cosa que decía mi padre.

Cuando dejas que una mujer te mangonee, estás perdido.

El pobre siempre iba más tieso que una vela con mi madre.

Perdona. Perdona.

Me he metido donde no me llaman.

Me lo dicen mucho, que hablo demasiado.

Me pongo ahí...

-¿Qué tal? -Buenas.

-Perdonad que haya llegado tarde, pero me he entretenido

resolviendo un asunto importante.

Os preguntaréis por qué os hice venir a los dos a la vez, ¿no?

-Bueno, mientras no sea para despedirnos.

Empiezo a pillar el tranquillo al curro.

Estoy muy a gusto aquí.

-No, hombre, no.

No pienso despedir a nadie.

Tranquilos.

No tengo ninguna queja de ninguno de los dos.

Es más, si seguís así, llegaréis muy lejos en esta empresa.

Pero bueno, vamos al grano.

Si os he hecho venir a los dos a la vez es porque...

quiero que, desde ahora,

trabajéis juntos en la vigilancia de las timbas de póquer.

Ya he puesto al corriente a Juan.

-Yo no sabía que hacían falta dos personas.

-Pues sí que hacen falta, Jairo. Hacen falta.

En la última partida, la cosa se puso algo tensa, ¿recuerdas?

Prefiero pasarme de prudente antes de que aparezca otra discusión

y el asunto se pueda ir de las manos.

Así es como se pierden clientes en este negocio.

Mira, Jairo.

Cuando entraste en la vigilancia de las timbas,

fue porque el anterior vigilante

se puso enfermo. Estaba de baja.

Y ahora creo que Juan te puede servir de gran ayuda.

Es un vigilante cojonudo.

-Me gusta mi trabajo, señor Quintero.

Jairo.

Venga, no te quitaré las propinas.

-Bueno.

Dejémonos de tonterías.

Quiero que vayáis a tomaros un café y que charléis entre vosotros.

Yo ya he puesto al corriente a Juan.

Quiero que tú le cuentes también.

Haced un buen equipo.

¿Vale?

Pues venga. ¿A qué esperáis?

-Como usted mande.

-Vamos a la máquina, que yo invito. -No hace falta que invites a nada.

Vale, muchas gracias.

Avisa a la gente de los descampados, que a la mínima me llamen.

Y la boca cerrada, por favor.

Vale. Yo a la mínima te llamo.

Estoy a "full" con esto.

Espera.

¿No pensarás ir solo a la calle?

Pues sí, ya tengo avisados a mis confites.

Iba a organizar una ronda justo ahora.

Tenemos que buscar testigos.

Está bien. Coge el sector del barrio que quieras.

¿Vamos a ir de puerta a puerta?

Vamos por separado, así cubrimos el doble.

No me cuentes historias.

Me evitas por la amenaza de denuncia de Sergio.

Entiendo que fueras la primera de tu promoción. Eres una lince.

¿Te importa que nos sentemos y aclaremos esto?

Solo un minuto, después puedes irte solo a hacer lo que quieras.

Vale.

Creo que lo tengo bastante claro.

Tu amigo Sergio o tu novio, como le llames,

aprovechó la situación y supo darme donde duele.

Me dejó en vergüenza.

Sergio no se inventó nada.

Le empujaste. Hay un parte de lesiones.

Fue un accidente, de verdad. No quería que le pasara nada.

¿Qué sabía que se tropezaría?

Eres policía, no puedes hacer algo así.

¿Qué dices?

¿Que tu novio es un santo y yo un demonio?

Yo no tenía ni idea que tuviera intención de denunciar.

Tía, déjalo, de verdad. Espera un momento.

Hombre, Rober.

Sí que te haces de rogar.

Si no me hubieras besado diría que me estás evitando.

Hasta luego.

(Llaman a la puerta)

¿Se puede? -Pasa, Jairo. Pasa.

¿Qué tal con Juan?

¿Qué pasa?

¿Algún problema?

-Con Juan no, ningún problema. ¿Hay algún problema conmigo?

¿He hecho algo mal?

-¿No te parece que ya nos vamos conociendo un poquito?

-Sí, eso pensaba yo, que nos conocíamos ya un poquito.

-Ya...

Y cuando tengo problemas con algún empleado,

¿no crees que no me corto un pelo en decírselo?

-No.

-Si tuviera algún problema contigo, ya te lo habría dicho, ¿no te parece?

Es más, ni siquiera vendrías a las próximas partidas de póquer.

-Perdón, no le entiendo.

¿No confía que pueda hacerlo solo?

-Confío, Jairo, pero prefiero quedarme más tranquilo.

-Si soy el encargado de la seguridad,

¿por qué no habló conmigo

en vez de con él antes de llamarnos?

-Jairo, harás lo que me dé la gana.

Cuando a mí me dé la gana.

¿Estamos?

Mira.

En el tiempo que lleva trabajando en la empresa,

ha demostrado que puedo confiar en él.

Y si quiero que los dos

trabajéis juntos

en la vigilancia de las timbas de póquer,

no te tengo que dar explicaciones.

¿Te queda claro?

A no ser

que tú sepas algo de Juan

que yo no sepa.

-No, no sé nada de Juan que usted no sepa.

Se le ve buen vigilante.

-Muy bien, pues entonces...

No hay más que hablar.

No te entró por el ojo,

pero a mí eso me importa un pimiento.

En esta empresa, en Transportes Quintero,

se viene a trabajar, no se viene a hacer amigos.

-Lo mismo que pienso yo.

¿Qué pasa, Pitu?

¿Has averiguado algo de los teléfonos robados?

Tío, que no necesito un iPhone. ¿Te enteras o no?

Tarjeta. Números que no estén mordidos.

Sí, sí que le conozco.

¿Alguien más?

¿Seguro? Haz memoria, que es importante.

Vale, nos vemos en media hora donde siempre. Hasta ahora.

(Llaman a la puerta)

Hombre, Paty.

Creo que tenemos que hablar.

¿Sabes lo cortada que me dejaste en el bar?

Yo flipo contigo.

¿De qué vas, tía?

Yo no voy de nada.

¿A qué ha venido el beso?

Bueno, a que antes nos hemos dado un pico.

Bueno, creo que más que un pico.

De eso nada, Paty.

¿Perdona?

Tú me besaste a mí.

Claro, y tú te has quedado tan a gustito.

Porque entró mi padre, si no...

¿Si no, qué? No habría pasado nada. Te lo digo.

Ya...

Pudiste hacerme la cobra y no lo hiciste.

No sé qué se te habrá metido en la cabeza, pero sácatelo ya.

Y deja de ir contando cosas de mí.

Eso lo dices por la inspectora pijita, ¿no?

Sí, Alicia se llama.

Perdona, Alicia.

Mira, déjalo.

O sea, que no te importa ir por ahí dándome besos,

pero sí que se entere la niñata.

¡Que no te doy besos!

Además, es que no sé qué le ves.

Lo que le vea o no es cosa mía. No te importa.

Me has hecho tener problemas con mi hermano

y ahora los tendré con mi compañera de trabajo.

Estate quieta ya.

Si me vas a hablar así, me voy.

Pues mejor. Vete.

No.

Vale, espera un momento.

A ver...

Sé que no me he portado bien contigo.

Lo último que quiero es tener la culpa

de que tengas problemas con tu hermano.

Menos mal, algo razonable.

Además, que sé que así no te voy a gustar más.

Me puedes coger manía y todo.

¿Qué dices, tía? Tampoco es eso.

¿Me perdonas?

Claro. ¿Cómo no te voy a perdonar?

Esto se merece un abrazo, ¿no? Ya está todo solucionado.

De amigos. Abrazo de amigos.

-Estoy flipando.

Te la has traído a casa.

No es lo que parece.

Lo estábamos aclarando.

¿Qué cojones estabais aclarando?

¿Te crees que soy tonto?

Mira, no tengo tiempo para niñatadas, Jairo.

Tengo algo importante y bastante tengo ya.

Que te lo explique Paty.

Hasta luego.

Qué fuerte.

Qué fuerte.

-Jairo, de verdad, que no ha pasado nada.

Te lo prometo.

-¿Qué? -Que no ha pasado nada.

Estábamos aquí hablando y has visto un abrazo de amigos.

Ya está. No...

-¿No ha pasado nada? -No. Te lo juro, de verdad, que no.

Lo siento.

-Siéntate y me lo explicas, anda.

-Es que es un poco tarde.

Yo creo que es mejor que me vaya ya.

Lo siento.

-Sí, vete.

No os necesito. No os necesito a ninguno de los dos.

Que os den a los dos.

(CARRASPEA)

Mensajería urgente.

-¿Y eso?

Para ti. Para que se te acaben los sustos para siempre.

-Ay, pero no tenías por qué.

Ni siquiera es mi cumpleaños.

Es precioso.

-El teléfono

tiene una tarjeta

con un número nuevo.

Puedes pasar aquí tus contactos.

O los que quieras mantener.

Dale el nuevo número solo a la gente que quieras que lo tenga.

Así no tendrás que recibir más llamadas no deseadas.

-Gracias.

¿Qué he hecho para merecer alguien tan bueno como tú?

-¿Que qué has hecho?

Pues ser como eres.

Buena,

guapa, lista, generosa... -Para.

Voy a pensar que me ves con demasiado buenos ojos.

Y eso me asusta.

-¿Por qué?

-Porque no quiero que te decepciones.

-Pero ¿por qué te cuesta tanto dejarte querer?

-Es que no estoy acostumbrada

a estar con alguien y las cosas sean fáciles.

Perdóname si he estado brusca estos días contigo.

Y por no haberte contado las cosas desde el principio.

-Cada uno cuenta lo que tiene que contar a su ritmo.

Tampoco hay que contarlo todo de sopetón.

Yo también tengo mis cosas.

-¿Tú? Si eres como un libro abierto.

-No estés tan segura.

-Ya...

Ahora es cuando me vas a contar que tienes un secreto muy oscuro.

(Suena un móvil)

Creo que es hora de cambiar de móvil.

Recojo las cosas y nos vamos.

Gracias.

-¿Entonces,

pudieron acercarse a la dirección de Francisco Gutiérrez?

¿Cómo?

¿Que abandonó el país?

¿Está segura?

¿Sabe dónde fue?

(HABLA EN FRANCÉS)

Bueno, pero conocerán la fecha de la última vez que fue visto.

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

Seis meses.

(Llaman a la puerta)

-¿Quién es? -Soy yo, María.

Hola.

Que te he traído un regalo.

Como me dijiste que querías desconectar...

Es mi libro favorito.

-Gracias.

No hacía falta.

-Me ha parecido oírte hablar en francés.

-Sí. Hablaba con un enlace de la policía francesa.

-Vaya, eres una caja de sorpresas.

Que sepas que el francés me resulta muy sexi.

-María, ¿has venido a algo en particular?

¿Puedo ayudarte?

-No.

No sé. Después de anoche, por si querías que habláramos o algo.

-La verdad es que no es el mejor momento.

Vine aquí porque se me complicó un asunto de trabajo.

-Ya. Ya veo.

-Iba a darme una ducha para despejarme

y regresar a comisaría.

-¿A estas horas?

¿Ha pasado algo? ¿Ha vuelto a actuar o algo?

-María...

Sabes que no puedo contarte nada.

Tengo mucha prisa. No puedo entretenerme.

-Que sí, que sí. Bueno.

Solo espero que no te lo inventes para librarte de mí.

-Yo no haría eso.

-Ya, hombre, era una broma.

Bueno.

Siento no haber venido en el mejor momento.

Adiós.

-Oye.

Gracias por traerme el libro.

(Llaman a la puerta)

Pasa.

-Buenas noches.

-¿Qué tal, Sergio? ¿Quieres tomar algo?

Estoy tomando un Calvados fantástico que me han traído desde Normandía.

-Tomaré lo mismo.

-Pónselo y cierra la puerta.

Gracias.

-Caramba con el sitio.

Solo faltó que el camarero me pidiera una contraseña.

-Muy poca gente conoce este sitio y así tiene que seguir siendo.

Aquí es donde me gusta tratar los asuntos

de los que no hablo en mi despacho.

-¿Tiene una respuesta a mi oferta?

-Sí.

Pero antes de dártela, me gustaría saber algo. Siéntate.

¿Por qué haces esto, Sergio?

¿Quieres vengarte de Marcelino?

-Marcelino es un buen hombre.

No tengo nada contra él.

-Entonces, ¿por qué lo haces?

-¿De verdad importa tanto?

-A mí sí.

Para saltarse la ley, hace falta tener un buen motivo.

Venganza.

Codicia.

Me da igual.

Es algo que te ayuda, ¿sabes?

El motor que te pone en marcha.

Pero también puede ser tu punto débil.

Las complicaciones siempre suelen venir por ahí.

-Precisamente, si son debilidades...

mejor no airearlas.

-Buena respuesta, abogado.

Pero no me vale.

-Lo único que necesita saber es que sé hacer el trabajo.

Y quiero hacerlo.

-Muy bien.

Entonces lo haces por dinero, ¿no?

-Sí.

Me temo que mi debilidad

es el dinero.

-El dinero nunca es un problema,

pero la avaricia sí.

Las cosas se pueden complicar

cuando pensamos que nunca tenemos suficiente.

-¿Usted tiene suficiente?

Lo confieso. Soy de los que piensan que el amor mueve el mundo.

El amor al dinero, por supuesto.

(Llaman a la puerta)

Pasa.

-Gracias.

-Marcelino tiene miedo.

Era el mejor en lo suyo, pero...

Se está haciendo viejo.

-Está empezando a cometer errores. -Sí, lo sé.

La cuestión es...

si tendrás las suficientes agallas para hacerlo tú.

-Sí.

-A partir de aquí,

no hay marcha atrás, Sergio.

Quiero que lo sepas.

O acabas forrado

o acabas en la cárcel.

-No pienso acabar en la cárcel.

Solo tengo dos condiciones.

-Dispara.

-La primera es que no dejaré de trabajar en el bufete Ocaña.

Yo veré cómo y cuándo me las apaño, pero seguiré trabajando allí.

-Sin problema. ¿Cuál es la otra?

-Quiero el maletín que Marcelino rechazó.

Quiero recibir la misma comisión que le pagabas a Ocaña.

(RÍE)

-Bueno.

Está claro que no lo haces por dinero.

Lo haces por mucho dinero.

Trato hecho, Sergio.

Por el Calvados.

Nada.

Dad otra vuelta por la zona del polígono.

Me da igual que ya hayáis estado por allí.

Daréis las vueltas que sean necesarias.

A ver si estamos en lo que estamos.

¡Joder!

En el fondo agradecerá no haberse comido ese sándwich.

Es una bazofia.

Si lo que quiere es relajarse,

mejor que se vaya al Atlas.

Aunque, bueno,

estará ya cerrado.

Pensaba que no había nadie por aquí.

Ha sido un día muy duro.

Mi turno acabó hace horas,

pero bueno, este café es tan asqueroso que es adictivo.

Por lo menos está calentito.

¿No debería pasarse por su casa?

Por lo menos, usted tiene alguien que le espere.

No, Elías.

He avisado de que no me esperen.

¿Qué clase de comisario sería si me voy a casa sabiendo

que una de mis agentes está por ahí?

A merced de ese psicópata.

Tome.

Le invito a mi café.

Así, por lo menos, me siento útil.

Si tomo otro café, la úlcera me va a llegar a los pies.

¿La otra vez, Elías, fue...

tan duro?

La verdad es que nunca me he enfrentado a algo así.

En esta comisaría hemos resuelto miles de casos.

Nos hemos enfrentado a cientos de peligros.

Por algo nos llaman Kabul.

Pues ya está. Perdona.

¿Han logrado identificarle los de la empresa de mensajería?

Es como buscar a un fantasma. Lo tiene todo calculado.

Solo espero encontrar...

encontrarla cuanto antes.

Ha evitado mencionar su nombre en todo momento.

Lola.

Parece que quiere...

evitar nombrarla.

No me gustaría estar en tu pellejo, amigo.

¿A qué te refieres?

Bueno, sabes lo que opino de todo lo que está pasando.

Todo esto se podía haber evitado.

No te echo la culpa. Te impusieron al cantamañanas de Osorio.

A los de arriba les impresiona mucho su palabrería y su método moderno.

Elías, de verdad, escucha. Deja de darle vueltas, no sirve de nada.

Osorio, por lo menos, tiene un sospechoso.

¿Qué hemos hecho nosotros?

¿Qué?

Menos criticar y más hacer. Ya.

Ese es el sospechoso del que hablaba en la reunión...

Por lo menos podía compartir la información, ¿no?

Dejémoslo, Elías, de verdad.

Sí, lo mejor será que te marches para casa.

Yo haré lo mismo.

Tanto café

nos altera un poco los nervios.

Aunque sea difícil de creer,

me siento más a gusto aquí que en mi casa.

Aunque las últimas horas están siendo un infierno.

Todos estamos muy volcados en encontrarla.

Hay gente muy valiosa aquí.

Confía.

Guevara.

Dime la verdad.

¿Crees que Lola está viva?

Lo que yo piense da igual.

Lo importante es seguir buscándola.

(LLORA)

Lola.

(LLORA) Emilio.

Lola.

Lola.

¡Lola!

(LLORA) Tranquila. Tranquila, Lola.

Ya pasó. Estás a salvo. Tranquila.

Vamos, cariño. Vamos.

Espera.

Después de los televisores no volvimos a tener robos, ¿por qué?

¿Estás seguro?

-¿Fiti?

-Ese tal Fiti,

fue el chorizo que me robó los televisores hace unos meses.

-No tenía ni puta idea, la verdad.

-¿Seguro?

-Uno de tus hombres, Roberto Batista,

golpeó a un ciudadano en la calle.

¿No lo sabías o pretendías ocultarlo?

Esta comisaría va de mal en peor.

Montse, deja de darme lecciones

del funcionamiento de la comisaría.

Si crees que debes tomar medidas, hazlo.

A Rober le puede costar caro.

¿Le podrían abrir un expediente?

Estando Régimen Disciplinario por medio...

Un expediente sería lo de menos.

Le podrían frustrar

sus intenciones

de ser inspector algún día.

Sergio, fue un accidente. Alicia.

No habrás venido a pedirme que olvide la denuncia.

Me pediste tiempo para reflexionar y lo concedí,

pero ya está bien.

Esta tarde iré a comisaría a presentar la denuncia.

¿Dónde se habrá metido Osorio?

Me lo crucé antes y me dijo que estaba comprobando algo. No sé.

Me pregunto si está capacitado para encabezar la investigación.

Ya sabes lo que pienso y no me gustan sus métodos,

pero hay que reconocer que es el mejor en este tipo de casos.

Ya tiene a sus espaldas la muerte de la chica

y todo el calvario que sufrió Lola. Sabemos que será muy duro,

pero el tiempo es una baza que tiene que jugar a nuestro favor.

Cuanto antes nos des el máximo de detalles,

antes podremos pillarle.

En Nimes hay un caso confirmado

y dos intentos más de agresión con el mismo modus operandi.

¿En Nimes?

El perfil psicológico del sospechoso

me dice que debemos silenciar esta agresión.

-¿Por qué no quiere que saquemos nada?

¿No cree que así las mujeres estarían prevenidas?

-Si ve que esta noticia, con su última agresión,

no salta a los medios, se va a poner nervioso.

Y eso le hará cometer un error.

En esta situación,

pasará por cualquier estado de ánimo.

Valentía, depresión, impotencia...

Hay que estar muy atentos.

¿Crees que podríamos haberlo evitado?

Me he hecho la pregunta muchas veces a lo largo de mi carrera, pero...

Solo sirve para machacarte.

Este tipo tiene algo personal contra mí.

¿Qué?

¿Por qué dices eso?

Porque es como si pudiera verme.

A veces noto su aliento en mi nuca, es como si pudiera controlarme

adelantándose a mis movimientos.

¿Lo dices por los mensajes?

Tú misma dijiste que le fue fácil conseguir tu teléfono.

Sé lo que dije, pero...

es que creo que hay algo más.

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  • Capítulo 44

Servir y proteger - Capítulo 44

28 jun 2017

Todos los agentes buscan a Lola a contrarreloj. Paty dice delante de Alicia que Rober y ella se besaron. Sergio comienza a trabajar con Quintero como asesor financiero. Salima confiesa a Eugenio que quien la llama es su ex novio.

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  1. María

    Sigo pensando que Sergio es muy blandito. Me da un poco de repelús.

    02 jul 2017