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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 437 - ver ahora
Transcripción completa

Con la reincorporación de Guevara,

volvemos a la antigua distribución de binomios:

Nacha y Elías volvéis a patrullar juntos.

Una pregunta, inspectora. Entonces, ¿yo sigo en el caso o...?

Negativo. A partir de ahora patrullarás con Soriano.

Si quieres seguir aprendiendo,

debes rotar por todos los departamentos.

No estoy buscando una mujer para una noche.

¿Sientes lo mismo que yo?

-Ven.

Somos pareja. (RÍE)

-Pareja, ¿eh?

Un revolcón de una noche y hala, ¡pareja!

-No es un revolcón de una noche.

-Es el hombre perfecto. -Mujer, perfecto no será.

La criatura es humana. Tendrá sus cosas.

-Hombre, claro. Tendrá sus manías... -Y sus secretos.

-Si te sale algo y necesitas que te eche una mano,

me lo dices y te veo.

-Claro. Bueno, tendré que invitarte a un café por toda tu ayuda.

No invito a todo el mundo. ¿Te has sentido incómodo?

-Ah, ¡no! No te preocupes.

A ver, es que tengo novia y esas cosas... Estaría mal.

-Te he echado mucho de menos, la verdad.

No sabes cuánto he pensado en ti paseando por París.

-Bueno, venga, ¿qué te pongo?

-Un... Un mosto, por ejemplo.

Pero igual es un poco tarde y debes irte.

-Quiero que me cuentes qué viste en París.

Madre mía, qué envidia.

Qué vacaciones en un sitio tan bonito.

-Mis representados reclaman la mitad del patio,

pues, según consta en la escritura, les pertenece a ellos.

-Se llama Celades. Va al casino todos los viernes.

-Ajá. -Forrado de pasta.

Allí se pegan los jugadores sin blanca

que están desesperados por volver a jugar.

-Mañana es viernes. Necesitamos liquidez urgentemente.

-¿Por qué?

-Porque Álvaro debe reformar su taller.

-Por lo que sé, Celades nunca deja el dinero en el coche.

Lo lleva encima, como en una faja.

-Vamos.

¡Tú, tú, que tiene un móvil!

¡Suelta eso! ¡De rodillas! -¡Vale, vale!

-¡De rodillas! -Tranquilo.

-El reloj.

(Golpe)

Pero ¿qué haces? ¿Te has vuelto loca?

-Deshaceos de esto.

Que no quede ni rastro.

¿Seréis capaces?

-Ya me ocupo yo.

-He estado una noche en el hospital y una hora en comisaría

con preguntas y más preguntas.

A ver si averiguan algo, aunque no sé.

-Vamos, no se sabe quién ha sido.

-Lo que te prometí. -Te devolveré hasta el último euro.

Martínez y Molina han registrado una casa

con varias denuncias por menudeo,

pero en el registro han encontrado dos pistolas.

Dicen que se las vendió un tal José Juan Muñoz.

Sospechamos que ha retomado el negocio tras salir de prisión

y que está vendiendo armas cortas a camellos y otros delincuentes.

¿Qué tal con tu confite? Dice que Muñoz tiene como un zulo

a las afueras donde guarda las armas hasta que las vende.

Lo mejor es que el confite llamará a Muñoz y le pedirá una pistola.

Cuando vaya a por ella, ¡zas!, lo cazamos.

¡Alto!

(GRITAN)

Quiero que os concentréis en las armas ya vendidas.

Si Muñoz colabora, bien, si no, mañana mismo

pedimos la orden para intervenir sus comunicaciones.

De acuerdo, aun así, analizaremos lo que tengamos.

¿Qué tal el día? -No me puedo quejar.

Espera, espera, espera.

-¿Qué pasa? Te da corte aquí, ¿o qué?

-No, no es eso. -Entonces, ¿cuál es el problema?

-Que sigo colado por Silvia.

-Se nota que no estás acostumbrada a que pasen de ti.

-Ricky, vamos a dejarlo.

Estoy harta de tener que pararte los pies todo el rato.

-Tía, eres patética.

-Iba y venía del baño bastante alterado.

-Mira que se lo he preguntado veces y siempre me lo niega.

-Quiero una prueba de que estás limpio

o te echo de esta casa a patadas.

-Ayúdame a dar el cambiazo con los análisis.

Es sencillo, solo es cambiar los botes de orina.

-Está bien, te cubriré, pero te digo dos cosas:

deja en paz a Sara de una vez y deja de meterte mierda.

Ni rastro de cocaína.

La mamá flipará cuando lo vea.

Venga, no pongas esa cara.

Te debo una y bien gorda.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

-No he pegado ojo en toda la noche por el mosquito.

-Pues ya van dos noches.

Tendrás que pedirle parte del alquiler

por compartir habitación.

-Pues no he descartado esa salida amistosa,

pero se va a ir para siempre: en la droguería compraré de todo

y lo voy a dejar frito.

-Cuidado, que esos "flus-flus" son supertóxicos.

Después, ventila el cuarto.

-Pues sí, si hace falta, me compro una máscara de gas,

pero acabaré con el mosquito trompetero ese.

(SUSPIRA) -¡Buenos días!

-Buenas.

-¿Queda café? -Segunda cafetera.

Oye, ¿Pablo está en la ducha? -No.

Hoy no ha dormido aquí.

-Ah, qué raro, ¿no?

-Raro, ¿por qué? Ayer preferimos dormir cada uno en su casa.

-Oye, qué bien la felicitación de Miralles en el "briefing".

-La verdad que lo de las charlas en los institutos

está yendo muy bien.

-Se te ve feliz, sí.

-Lo estoy y, no sé, últimamente me va todo bien:

el curro, el amor...

y que sobre todo tengo unos compañeros estupendos.

-No te falta de nada.

-Yo no es por ser agorero,

pero lo de Pablo no me cuadra mucho.

-¿Qué es lo que no te cuadra?

-Que acabáis de empezar a salir

y ya se ha rajado de dormir contigo. Un poco pronto, ¿no?

-No se ha rajado de nada.

Anoche fuimos al cine, después picamos algo

y cada uno a su casa, ya está.

Bueno, dejemos de hablar de mí. Tú, ¿qué?

¿Tienes noticias de Álvaro?

-¿Yo?

No. Y con tanto trabajo tampoco me da para pensar en él,

así que mejor.

-Bueno, quizá os volvéis a encontrar y vuelve a surgir el chispazo.

-Lo dudo. -¿Y por qué lo tienes tan claro?

-Me da que está con la camarera del Moon Light.

(FEDE) -¿La que parece una modelo americana?

Parece una modelo americana de los 80,

muy exuberante, con su melena rubia...

Es muy maja, se llama Sara.

Bueno, ya me callo, madre de Dios.

El otro día, cuando fuimos allí,

me dio la impresión de que tonteaban.

-Pues yo no me di cuenta.

-Porque estabas intentando que Merche no se cayera

de la cogorza que llevaba.

-¡Ah! ¡Así que estaba pedo!

O sea, que fuisteis a salvarla.

Que no, deja de preguntar, que nos vamos del tema.

¿Y qué te parece que Álvaro esté con la rubia esa, si está con ella?

¿Qué te parece?

-Mira, en el fondo me parece que es hasta mejor.

Así, me olvido antes de él y me centro en el curro.

-Por cierto, he desencriptado todos los dispositivos

de José Juan Muñoz, el traficante de armas.

-¿Y me lo dices ahora?

-A ver, como no se me deja hablar. Meto un comentario

y mi prima me censura, pues...

-Desembucha.

-¿Puedo?

Con la venia. Bueno...

(Música tranquila)

-No se ponga así María Teresa, el gato va a aparecer.

Necesito que venga por aquí y me describa el animal.

¿Vale?

Le espero por aquí. Tranquila, que tiene solución.

Hasta ahora, chao. Muy bien, gracias.

Dime, Silvia. Sí.

La información que ha sacado Fede de los móviles

y el ordenador de Muñoz es muy completa.

Tenemos un listado de contactos con teléfonos

y correos electrónicos.

Habrá que llamar a declarar a mucha gente.

Pero no todos sus contactos

han tenido por qué comprarle un arma.

No, desde luego.

Pero en algunos casos hay pruebas de que lo han hecho.

¿Qué pruebas?

Hemos accedido a los mensajes

y queda claro quienes compraron un arma.

Bien.

Pásale el listado de los sospechosos

a Ochoa y a Salgado, ¿vale?

¿Qué hacemos con el resto?

El resto de gente que tuvo un contacto con Muñoz

pero que no hay pruebas de que compraran armas.

Espera, espera. Toni, por favor.

Dígame, inspectora.

¿Cómo estás de liado? Ando con un asunto gatuno.

Bueno, Silvia te va a pasar un listado de personas

que han estado en contacto con Muñoz.

¿Con Muñoz, el traficante de armas? Sí.

Quiero que hables con todos y que averigües

si le compraron un arma.

Hay que localizar todas las armas que haya por el barrio.

Perfecto, ahora me pongo con eso. Muy bien.

Aquí tienes los números y los titulares de línea.

OK, pues gracias, Silvia.

Joder.

Ferretería Damián.

-Pablo, voy a preparar el pedido. -Claro.

(Campanilla de la puerta)

¡Hola, Fede! Un segundo.

Mira a ver si te vale y, si no, lo siento.

-¿Qué tal? -Bien.

Vengo a por artillería pesada, que un mosquito me está matando.

(RÍE) -¿Tan "heavy" es la cosa?

-Y tan "heavy". He cogido unos repelentes en la droguería,

pero quiero algo más fuerte porque quiero dejarlo frito.

-Pues yo te puedo recomendar un antimosquitos eléctrico,

de los de ultrasonido.

-¿Y esos cacharros funcionan?

-Claro.

Que tú desconfíes de la tecnología...

-Lo que pasa es que la tecnología que manejo es distinta,

son ordenadores. De antimosquitos no tengo ni idea.

-¡Hasta luego!

Entonces, tienes que confiar en mí. Verás.

Tengo estos dos modelos. Son muy parecidos

tanto en prestaciones como en precio.

-Pues me llevo los dos. Barra libre de antimosquitos. (RÍE)

Voy a montar un apocalipsis que flipas, mira.

(RÍE) Vamos, con todo eso...

A ver si no va a aparecer. -No, el mosquito aparecerá seguro.

La peli esta... No sé si es "La cúpula del trueno",

lo de "solo puede quedar uno".

-Yo voto por ti. Con ese arsenal, no habrá mosquito que se te resista.

(RÍE) Bueno, cóbrame, que creo que estoy apurando demasiado

mi media hora de descanso.

-Claro. Este son 12,50.

Y este son 15.

Son 27,50, pero como eres el compañero de piso de Espe,

te hago un 10 %. Dame 25.

-Ah, mira, lo tengo justo.

-Genial, me viene perfecto.

-Muy bien. (DUDA) Bueno, ¿qué tal con Espe?

-Pues muy bien. ¿Por?

-No, porque la veo radiante, la veo feliz.

Como no dormiste anoche en casa...

-Pues a ver, entre tú y yo, hoy estábamos algo cansados los dos

y cada uno ha dormido en su cama.

-Ya... Cansados.

Es que la veo muy ilusionada.

Es maravilloso que esté ilusionada.

Sí, claro que sí.

Yo quiero saber si estás tan enamorado de ella

como ella lo está de ti. -Pues claro.

-Pero ¿a qué viene este interrogatorio?

-Yo te lo explico ahora mismo.

Mira,

Espe es muy amiga mía y no me gustaría ni verla triste

ni ver que sufre una decepción, ¿me sigues?

-Sí.

¿Crees que yo le haré daño a Espe?

-No, para nada. A ti se te ve un tío de ley.

Pero quiero saber si vas en serio con ella.

-Sí.

Sí, pero...

Me estás empezando a ofender con lo que dices.

-Pues no te ofendas, para nada.

Es que soy un tío muy impulsivo, ¿sabes?

Y digo lo primero que se me pone en la lengua.

Sobre todo porque me gusta proteger a la gente que estimo.

-Ya. Pues ten cuidado con lo que dices, porque...

No hace falta hacer daño sin necesidad.

-Lo siento si te ha molestado.

Me voy a trabajar.

-Fede, tus antimosquitos.

(Música melancólica)

-Gracias. -A ti.

(Campanilla de la puerta)

¿Le pasaste el listado a Ochoa y Salgado?

Sí, están en ello. Cuando tengan novedades,

nos avisan sobre la marcha. Tenemos que intentar como sea

desmontarle el chiringuito y que se caiga con el equipo.

De momento, vamos por buen camino. Estupendo.

Hombre, a ti te quería ver yo.

Vaya, se acerca una tormenta. ¿Qué te pasa?

¿Cómo que qué me pasa? Estoy que no doy crédito.

Fernando Quintero.

¡Ah! Ya sabía que reaccionarías así cuando te enteraras.

¿No pensabas contármelo? Claro, pero te estaba dando tiempo,

acabas de aterrizar.

¿Pero qué pasa aquí? ¿Nos hemos vuelto locos?

¿Cómo puede estar ese tío en la calle?

Está en libertad con cargos.

Tarde o temprano rendirá cuentas.

Eso espero, solo faltaba.

Se le imputan a delitos graves, no tiene derecho a la condicional.

Podemos opinar lo que queramos, pero es una decisión del juez.

Más nos vale tomárnoslo con tranquilidad.

¿Con tranquilidad? Pero si estoy que... que...

¿Tantos años detrás de ese tipo para trincarlo

y ahora lo sueltan de buenas a primeras?

A estas alturas es evidente que Transportes Quintero

es la tapadera de un narcotraficante, ¿no?

Eso lo saben hasta en EGB. Elías, la EGB ya no existe.

¿Me estás cambiando de tema por algo en concreto?

Que no, hombre, ¡que no!

Pero cualquier proceso judicial se escapa de nuestro control.

La ristra de pruebas y delitos que presentamos

servirían para encarcelar a cualquiera sin la condicional.

¿Qué está pasando aquí, Claudia? A ver, Elías,

a mí tampoco me hace gracia que esté en la calle,

pero eso no depende de nosotros.

Por mucho que nos fastidie, tenemos que aguantarnos.

Por favor, no insistas.

Al final voy a acabar pensando que la justicia es un cachondeo.

No digas eso.

Tarde o temprano se pondrá delante un juez

y tendrá que pagar por sus delitos.

Permíteme que a estas alturas empiece a dudarlo.

Creo que ha untado a algún pez gordo y jamás volverá a pisar la cárcel.

(RENIEGA)

(Música de tensión)

(Campanilla de la puerta)

-Pablo.

-Hola, Susana.

-¿Qué tal? -Bueno, no es mi mejor día.

-¿Cómo llevas lo de la pintura?

-Pues te hice caso.

Pinté un trozo de pared con el malva que me llevé.

-¿Cómo te ha quedado? ¿Te gusta? -Ay, pues tengo mis dudas.

No sé si me convence mucho.

Tengo miedo de que si la pinto toda de ese color no me guste mucho.

-Sigue haciendo pruebas de color hasta que alguna te convenza.

-Recomiéndame uno, por favor. -Claro. Voy a buscar el...

-Me cayó muy bien tu novia el otro día.

¿A que sí? -Se ve que es bien maja.

-Es majísima.

-¿Lleváis mucho tiempo juntos?

-Pues la verdad es que no, pero congeniamos muy bien.

-Qué suerte.

A mí también me gustaría encontrar a alguien con quien congeniar así.

-Sí, si las cosas van así de bien,

creo que Espe va a ser la madre de mis hijos.

-¡Vaya!

(Música melancólica)

Eso sí que no me lo esperaba. -Ah, ¿no? ¿Por qué?

No sé, no...

No te hacía yo tan tradicional.

Yo siempre he querido tener hijos,

una familia, y creo que con Espe...

creo que sí.

-Qué suerte, Pablo. -Gracias.

¿Y tú? ¿Tienes hijos?

(DUDA)

(DUDA)

-Perdona, igual he sido muy directo. -No, tranquilo.

(DUDA) Es que... bueno...

Yo tuve un hijo, pero a veces las cosas no son tan fáciles.

-Vaya, lo siento.

Soy un poco indiscreto y te... -Nada, tranquilo.

¡Hola! -Hola.

(INCÓMODA) Vengo en otro momento, que se me va a hacer tarde.

-Claro, cuando quieras.

-Hasta luego. -Lo siento.

(Campanilla de la puerta)

-Tú dirás lo que quieras, pero está colada por ti.

-Pues lo lleva claro,

porque sabe que tengo novia. Ayer le presenté a Espe.

-Pues no creo que eso haya cambiado sus intenciones contigo.

-Te comía con la mirada.

-A ver, Damián, Susana está muy sola.

Si quieres, te la presento.

-No, en serio. Es muy maja.

-¡Anda, hombre!

(Música tranquila)

-Oye, ¿en qué está ahora Isra?

-Está muy ocupado con los últimos remates

de su novela gráfica.

Sale a la venta en unos días y está con la promoción.

Me encanta verlo tan feliz.

-Oye, y...

Bueno, nada. -Venga, no te cortes.

Pregunta lo que quieras.

Te iba a preguntar que qué tal con tu ex,

porque supongo que os habréis visto. -Sí, varias veces en casa de Isra,

pero ni mirarnos.

Tenemos claro que cada uno por su lado, y yo en meridiano.

-Tampoco lo decía "pa" que me dieras tantas explicaciones.

-Ya te he dicho que me gusta dártelas.

Y que he pensado mucho en ti.

Me hubiera gustado que estuvieras conmigo.

Sobre todo una tarde que fui a ver el atardecer al Sena.

-Oye, ¿sabes que nunca he "estao" en París?

-¿Qué me estás contando? Hay que solucionar eso de inmediato.

Cuando tengamos un hueco, nos vamos a ver a Isra, ¿te apetece?

Claro que me apetece, soy una romántica.

Sigo pensando que París es la ciudad del amor.

-María, ¿qué tal, cómo estás?

¿Podrías ponerme un café de esos tan ricos que haces tú

y que pones con tanto amor?

-Ahora mismo.

-Me gustaría saber a quién untaste para que te dejen en libertad.

-Elías, me alegra mucho verte.

Me habían dicho que estabas de vacaciones en París,

pero por lo que veo parece que no te han sentado nada bien.

-Es volver y ver gentuza por la calle

y se le amarga a uno la vida.

-Ya. ¿Sabes qué?

Deberías relajarte y disfrutar un poco,

que la vida son dos días.

-Y uno en prisión, tres, así que aplícate el cuento,

porque por muchos abogados que tengas y muchos trucos,

pasarás una buena temporada entre rejas,

como que yo me llamo Elías Guevara. -¿Sí?

Eso está por ver.

Afortunadamente, no está en tus manos.

¿Pero sabes qué, Elías? Creo que...

si te molesta mi presencia, tiene fácil arreglo:

tú vas por tu camino, yo por el mío y no hace falta que nos saludemos.

-Qué gracia. Hace un tiempo te pavoneabas

haciéndote el empresario honesto y altruista,

pero ahora todo el mundo sabe quién eres.

-No te equivoques. Han pasado demasiadas cosas en mi vida.

Ya no soy el Fernando Quintero de antes,

he cambiado, he reflexionado.

-A otro perro con ese hueso, a mí no me la das.

Lo llevas escrito en la frente.

Toda tu vida has sido un criminal y vas a seguir siéndolo.

-Aquí tienes, Fernando.

-Muchas gracias, María.

A ver si mi amigo Elías me deja tomármelo tranquilo.

-Sí, hombre, sí, disfruta

y ándate con mucho ojo con lo que haces,

porque te marcaré muy de cerca.

-Me invita el señor.

-Sí, hombre, claro. No te preocupes, ya lo pago yo.

María, espero que no le eches cuenta ni hagas caso

a todas estas cosas que dice Elías.

-Fernando, no es solo Elías,

ya sabes que mucha gente opina como él.

(Música melancólica)

-Vaya... ¿También piensas que soy un criminal?

-A mí no se me olvidan las cosas buenas que has hecho,

ni que me dejaste todo el dinero para poder tener este bar,

pero los cargos que pesan sobre ti son muy serios.

"Na" más que la mitad fueran verdad, es "demasiao".

-No sé. Entiendo que no sea nada fácil ahora mismo

creer en mí con lo que ha pasado, pero te puedo asegurar

que tarde o temprano se sabrá toda la verdad.

Y la gente de aquí se dará cuenta

de que no soy ese monstruo sin escrúpulos del que todos hablan.

-Ojalá que así sea, Fernando.

Mientras que la justicia hace su trabajo, yo haré el mío.

Aquí, ya sabes que no te va a faltar ni tu café, ni tu menú,

ni tu pinchito de tortilla.

(RÍE)

Con mis clientes aplico el principio de presunción de inocencia.

(RÍE) -Y yo te lo agradezco.

Ojalá todo el mundo en este barrio pensara igual que tú.

(Música animada)

-Oye, Ricky.

Si vuelve Celades, ten cuidado.

Cuando nos lo encontramos, casi metes la pata.

-Sí, estate tranquilo.

Ese imbécil no sabe que fuimos nosotros,

no hay nada que temer. -Si somos prudentes, no,

pero no hay que bajar la guardia.

-Hola.

¿Estamos solos o hay alguien más?

-No, Sara tiene el día libre y Juan vendrá más tarde.

Muy bien, así podemos hablar tranquilamente

de temas familiares pendientes.

-¿De qué quieres hablar?

-Tienes algo para darme, ¿no? -¿Eh?

Sí.

Luis.

Venga, no te pongas tan seria.

¿Qué pone ahí? ¿Estoy limpio o no?

Lo que te decía.

-Sí, estoy muy feliz.

-Pues a partir de ahora a ver si empiezas a confiar

un poco más en mí y no me das tanta caña.

-Ya sabes que en tema de drogas siempre voy a estar alerta.

No me gustaría que a un hijo mío le pasase lo de vuestro tío.

-Imagino que tuvo que ser muy duro para ti,

pero, mamá, yo no soy como él, tengo cabeza.

-Bueno, si te refieres a cómo actuaste

el día que le disteis el palo al prestamista ese,

casi lo matas...

Por cierto, ¿sabéis algo de él?

-No, nada más.

Aparte de que sigue vivo. (CELADES) -Sí, sí.

Cuenta con ello, ¿vale?

Sí, dalo por hecho. Ahora lo apunto en la agenda.

Venga, hasta luego.

-¿Creéis que sospecha algo y por eso ha venido a tantear?

-¡Qué va! No tiene ni idea de que fuimos nosotros.

-No lo creo, pero hablaré con él, por si acaso.

-Bien.

(Luis) -¿Qué tal?

¿Ya se te ha pasado el susto?

-La verdad es que no.

No se me quita de la cabeza la imagen de esos tíos.

Uno de ellos me encañonó. -Debiste pasarlo fatal.

-Estoy vivo de milagro.

-Te invito a algo para celebrar que todo se quedó en un susto.

¿Qué quieres tomar? -"Whisky" solo, de malta.

-Voy a hacerlo. -Gracias.

(Música de intriga)

(RECUERDA) "¡Tira el arma! ¿Quién es esta?

Inspectora Alicia Ocaña. Baja el arma y nadie saldrá herido.

¿Policía? Estás más loco de lo que imaginaba.

-Yo de ti haría caso a mi hermana, no se anda con tonterías.

Vamos, tío. La has cagado viniendo a Madrid.

La cosa es: ¿quieres seguir cagándola?

(GRITA DE DOLOR)

(GRITA DE DOLOR)

¡Suéltame, cabrón!

(GRITA DE DOLOR)

¡Cabrón!"

Tranquila, que no soy ningún fantasma

ni me he "escapao" de la cárcel.

¿Y por qué coño estás en la calle?

Me han "concedío" el tercer grado.

Ya he "cumplío" una cuarta parte de mi condena

y mi conducta ha sido muy buena.

Ya imagino que te habrás comportado como un angelito.

Más o menos.

Ahí me quieren tanto,

que todas las tardes tengo que volver a dormir. (RÍE)

Ojalá estuvieras rehabilitándote de verdad.

Que sí que es verdad. Hasta tengo un trabajo en la Sierra.

Viveros Noriega, puedes comprobarlo si quieres.

Quizá lo hago, porque no sabes cómo me lo hiciste pasar

cuando casi te llevas por delante a mi hermano.

La cárcel me ha "cambiao".

Ahora soy un hombre nuevo. Un currante "honrao".

Sigue así y no tendrás más problemas.

Gracias por el consejo,

pero no necesito que me des lecciones de "na".

Yo sé cuidar muy bien de mí.

-¿Algún problema con ese?

De momento, no, pero habrá que vigilarlo de cerca.

¿Quién es? Un exsocio de Quintero.

Estuvo presionando a su hijo para extorsionarlo.

¿Y qué pasó?

Iker y yo lo detuvimos cuando iba a matarlo.

¿Qué hace aquí? Le han concedido el tercer grado,

pero no me fío ni un pelo.

Habrá que vigilar sus movimientos.

Deberías cogerte unas vacaciones.

Te las mereces, después de lo ocurrido.

(RESOPLA) -Ya me gustaría,

pero no puedo dormirme en los laureles.

Debo trabajar un montón para recuperar la pasta.

(Móvil)

Perdona.

¿Sí?

Sí, soy yo.

Ya, ¿pero se sabe algo?

Sí, entiendo.

Sí, ahora me paso por comisaría. Gracias.

Me tengo que ir, quieren verme allí.

-¿Qué? ¿Han cogido a los que te robaron?

No sé, no han querido decirme nada.

-Tendrán algo, si no, ¿para qué te llaman?

-No sé, no me han querido decir nada por teléfono.

-Gracias por la invitación. Ya me paso en otro momento.

-Nada, aquí estamos. Esta es tu casa.

-Más que mi casa, mi oficina,

porque día que vengo, día que cierro un trato.

-Aquí estamos para acogerte. -Muchas gracias.

-Venga. -Hasta luego.

(Música de intriga)

-¿Le has sacado algo?

Sigue sin desconfiar de nosotros. (SUPIRA)

-Pero lo acaban de llamar de la comisaría.

-¿Te ha dicho para qué? -No, ni él lo sabe.

Solo le han dicho que se pase, que quieren hablar con él.

-Tranquilos, no hay que alarmarse. Quizá quieren revisar su declaración

o algo así. -Me da mala espina.

-Venga, hermano, no seas cenizo.

Estoy seguro de que ni se huele que le hemos dado el palo nosotros.

-Entonces, el reencuentro bien, ¿no?

-La verdad es que fue muy bonito, sí.

Y eso que al principio estábamos un poco cortados por mi culpa.

-¿Por?

Porque le recriminé que no se hubiera "pasao" antes.

-Chica, cómo eres, de verdad...

-Igual me pasé, pero me salió del alma.

Luego nos dimos un abrazo más bonito

y ya empezamos a hablar de nuestras cosas.

-Madre mía, a vosotros el palique se os da genial,

pero creo que es hora de pasar a la acción,

que me tenéis un poco aburrida de tanto preliminar.

-¿Qué le vamos a hacer? Nos gusta hablar.

Esta mañana ha "estao" aquí otra vez

y hemos tenido una conversación muy interesante.

(ASIENTE)

-A ver,

me ha dicho que en París me echó de menos.

Y como le he dicho que no conozco París,

me ha dicho que a ver cuándo hacemos una escapada juntos.

-¡Qué dices!

Eso es pasar a la acción, pero bien.

Ay, María, por fin. Menos mal.

-Bueno, esto también es pasar un poco a la acción, ¿no?

-¡Qué bonito! ¿Te lo ha regalado él?

-¿A que es un detalle precioso? -Me encanta.

¿Y te ha contado algo de la ex?

-Pues sí, que se habían visto algunas veces en casa de su hijo,

pero que tiene claro que no quiere nada con ella.

-Te habrás quitado un peso de encima, ¿no?

Siempre has estado rayada con ese tema.

-La verdad es que sí. Yo que sé...

Lo veo muy convencido de querer empezar algo nuevo, como yo.

-Lo mejor de dar charlas en los coles

es que los niños apenas tienen ideas preconcebidas,

enseguida entienden y asimilan lo importante que es el respeto

en cualquier relación.

-La mejor inversión para un país es educar en valores.

-Eso mismo pienso yo.

-Chicos, ¿qué os pongo?

-Yo quiero un té verde, por favor.

-Yo también. -Pues sentaos en la mesa,

que ahora os lo pone Paty.

Paty, cariño, ponles dos tés verdes.

-Y tú, ¿estás un poco raro o me lo parece a mí?

-Pues, a ver...

ha pasado algo, no sé si contártelo.

-Venga ya, eso no se le dice a una poli.

Te hago un interrogatorio ahora mismo en toda regla.

-Es por Fede.

-¿Qué le pasa?

Que ha venido a comprar un antimosquitos eléctrico

y me ha tocado las narices. -¿Qué ha hecho?

-A ver, no sé si yo soy muy suspicaz,

pero creo que Fede no ve con buenos ojos

que tú y yo estemos juntos.

(RÍE) -No, hombre, no.

Es que me tiene aprecio y no quiere que lo pase mal.

-¿Solo es eso? Porque me ha machacado a preguntas.

-A ver, es que Fede y yo...

(SUSPIRA)

-Dime lo que me tengas que decir.

-Que no, hombre. Fede y yo nos enrollamos,

pero fue un lío de una noche, ya está.

Ya. ¿Y ha vuelto a pasar algo?

No, no. Los dos teníamos claro que queríamos ser solo amigos.

Te lo juro, que yo no soy de llevar una doble vida

ni nada de eso.

Perdóname, que he sido un poco tonto.

Es que, Espe, yo,

cuando estoy con alguien, voy muy en serio.

-Pues mira, esa es otra cosa que tenemos en común,

y me encanta.

-El amor está en el aire, ¿eh?

No sé tú, pero yo aprovecharía y me declararía a Elías.

(RÍE)

-Oficial Elías Guevara.

-Nacha Aguirre. -Encantado.

-Por favor.

La inspectora Miralles nos ha asignado la investigación

del robo que sufrió hace un par de días en la Sierra.

-¿Y para qué me han hecho venir? ¿Hay novedades?

-No de momento, pero necesitamos hacerle algunas preguntas.

-Ya he respondido un montón cuando vine a poner la denuncia.

-Somos conscientes y nos la hemos leído,

pero quisiéramos matizar un poco más.

Por ejemplo, ¿por qué llevaba tanto efectivo encima?

-Eso ya se lo expliqué a la inspectora.

-¿Sería tan amable de volvérnosla a contar a nosotros?

-Soy prestamista.

Y como ya le dije a su jefa, todas mis transacciones son legales.

Sí, sí, tranquilo, de eso estamos al tanto.

-¿A quién suele usted prestarle dinero?

-A personas que necesitan liquidez,

a los que los bancos les cierran las puertas.

-Hablemos claro, Celades.

Usted se aprovecha de la necesidad de algunas personas.

No es que sea ilegal, pero tampoco es muy ético.

-Le ruego que no me falte al respeto.

-No era mi intención.

Solo quería enmarcar su entorno, de la manera más concreta.

Es importante para la investigación. -Ya.

Pues en lugar de dar lecciones de moral,

lo que tienen que hacer es coger a esos cabrones.

-Y en eso estamos, pero permítame que le sea sincera:

creemos que la persona que está detrás de este atraco

es alguien a quien prestó dinero.

-Pues, francamente, no lo creo. Tengo muy buen ojo

a la hora de seleccionar a mis clientes.

-Puede que fuese alguien que le debía dinero

y no se le ocurrió otra cosa que robarle para saldar la deuda.

-Llevo muchos años en este oficio y nunca he tenido ningún problema.

-Algún enemigo tendrá. -Como todo el mundo.

- Por nuestra experiencia en estos casos,

es muy probable que los ladrones pertenezcan a su entorno.

-Alguien que controlaba al milímetro sus movimientos

y que ese día en concreto sabía que llevaba esa cantidad de dinero.

-¿Con quién suele comentar su agenda de trabajo?

-Pues con mucha gente.

-Es que mi mujer tiene razón. Se me calienta la lengua,

hablo demasiado y lo bien que me va.

Pero tampoco es un pecado, ¿no? -¿Es bastante hablador?

-Sí, me gusta charlar, tengo don de gentes.

No creo que sea nada malo. -No, pero sí que puede ser peligroso

teniendo en cuenta que suele manejar cantidades de dinero importantes

y que las suele llevar encima. -Ya.

-Intente hacer memoria. En los días previos al atraco,

¿recuerda haber comentado con alguien que iba a ir a la Sierra

o que iba a llevar esa cantidad de dinero?

-Por mi trabajo, paso mucho tiempo alternando en los bares.

-¿Qué bares suele frecuentar?

-El Café Ruso,

los bares del paseo por el mediodía

y, últimamente, también el Moon Light.

-¿El Moon Light?

El bar del barrio que tiene una mesa de billar, ¿no?

-Sí. Su dueño, Luis, es un tío majo.

-Tengo buen rollo.

¿Algo más? Tengo mucho trabajo. -No.

De momento está bien.

Eso sí, cualquier detalle que recuerde,

por pequeño que sea, póngase en contacto con nosotros

en el número de la tarjeta que le entregué.

-Ahora mismo no caigo en nada.

Lo que me ha quedado grabado es el momento

en el que ese tío me quitó el reloj. Era como un talismán para mí.

Me jodió mucho que me lo quitaran. -Sí, lo hemos leído,

somos conscientes. Y era muy caro, ¿no?

-Haremos lo posible por recuperarlo, al igual que el dinero.

Lo mantendremos informado.

-Muchísimas gracias. -A usted.

-¿En qué piensas, Nacha?

-Miralles me advirtió sobre ese bar que insinuó, el Moon Light.

Dijo que estuviera atenta, pues lo lleva una familia valenciana

con un currículum bastante importante a sus espaldas.

-Ilumíname, compañera.

-La madre cometió un atropello mortal,

se dio a la fuga y ha estado cinco años en la cárcel.

Uno hijo suyo ha sido arrestado varias veces por delitos menores.

De hecho, hace poco lo tuvimos en los calabozos

porque agredió a uno de nuestros compañeros.

-Pues tendremos que hacer una visita oficial.

-Hola. -Hola, Toni.

-¿En qué puedo ayudarte?

¿Otra vez la cerradura de la taquilla?

-No, no vengo como cliente hoy, Damián,

vengo como policía.

-¿Qué dices? ¿Pasa algo malo en el barrio?

-Bueno, eso queremos evitar.

(Música de intriga)

Necesito saber si conoces a esta persona.

-No. ¿Quién es?

-José Juan Muñoz, un traficante de armas que hemos cazado.

Te lo digo porque ha llamado cuatro veces a la ferretería.

-¿Y? ¿Sabes la cantidad de gente que llama por teléfono?

Te llaman pidiendo precios,

preguntando por material de albañilería, fontanería...

Y por teléfono es imposible haberle visto la cara.

-Ya, pero ha llamado cuatro veces.

-¿Y qué? Aquí hay gente que llama por teléfono solo para cerciorarse

de que hay lo que vienen a buscar por la tarde o para pedir precios.

-Creo que tenemos confianza,

así que te lo preguntaré directamente:

¿le has comprado un arma a este señor?

-¿Para qué quiero yo un arma?

-Entonces, ¿cómo explicas lo de las llamadas?

-Yo qué sé. Puede que haya llamado solo para pedir un presupuesto.

-Es que hemos comprobado que también se le ha llamado a su móvil.

-Normal. Si nos llama para un presupuesto,

le tendremos que devolver la llamada con los precios.

-Hola. -Hola, buenas.

A ver si hay más suerte contigo.

-Tú dirás, ¿qué pasa?

-¿Conoces a este señor?

-Pues así a bote pronto...

la verdad es que no. ¿Debería conocerlo?

-José Juan Muñoz es un delincuente que se dedica al tráfico de armas.

Te lo comento porque ha llamado aquí unas cuantas veces

y se le ha llamado a su móvil.

-Supongo que será un cliente. -Es lo que le he dicho.

-Déjame ver otra vez la foto.

El caso es que me suena su cara. -¿Sí?

Por favor, haz memoria, porque es muy importante.

-Este hombre llamó preguntando por el precio de las tronzadoras.

Un día me llamó preguntando por un modelo en concreto

y yo le devolví la llamada con un precio.

Al día siguiente o al otro, vino y se la llevo.

-¿Por qué lo recuerdas tan bien?

(RÍE) No me gusta hablar de los clientes,

pero este señor era muy pesado.

Si no me dio las gracias mil veces, no me las dio ni una.

-Yo también os daré las gracias, me habéis ayudado mogollón.

Me voy y disculpad las molestias.

Hasta luego. -Adiós.

(Campanilla de la puerta)

(Campanilla de la puerta)

Atiende al señor.

-Claro.

(Música de intriga)

-Gracias, Marisa. Te veo mañana.

-No te asustes, hombre.

Soy tu viejo amigo Lolo Jiménez. ¿No me reconoces?

-¿Cómo has entrado? -Por la puerta.

Sin problemas, como entra el resto de socios.

-Yo no tengo socios y nadie te ha dado permiso

para que te sientes en mi oficina.

-¿No te alegras de verme?

-Hay que tenerlos muy cuadrados para presentarse aquí

después de haber intentado matar a mi hijo.

-Ese niñato me hizo perder mucha pasta.

-Le venía grande heredar tu imperio. Además, la sangre no llegó al río.

Solo vine a cobrar lo que se me debía,

pero aparecieron esos dos maderos y la cosa se complicó.

Por cierto, una de las polis es hermana de Julio.

¿Es hija tuya?

-No sabía que te gustaba el cotilleo de peluquería.

-En verdad me da igual. Ahora que tengo el tercer grado

no quiero abrir viejas heridas.

Anda, vamos a hablar de negocios,

que tengo que fichar en el trullo.

-Entonces, mejor que te largues, no vayas a llegar tarde.

-Que vengo a hablar de negocios.

-¿Y por qué iba a querer escucharte?

-A ti no te voy a contar las trolas de que me estoy reinsertando.

Paso de ser un "pringao" y trabajar 12 horas por una miseria.

-Y a mí qué me importa. ¿Por qué me cuentas esto?

Que quiero que la pasta me salga por las orejas.

Y vivir a todo tren,

que me han "soplao" que reactivarás la ruta del sur. (RÍE)

Como en los viejos tiempos.

-La gente dice muchas tonterías.

-Conmigo no tienes que disimular.

A pesar de nuestras diferencias, estamos en el mismo bando.

Así que, ¿cuándo empezamos a trabajar?

-Estás mal de la cabeza. Tú ya no eres nadie en Algeciras,

no haré ningún negocio contigo.

-He "estao" "desconectao" en el trullo, pero...

vengo a hacerte una propuesta.

-Está bien, está bien. Será mejor que hables rápido

porque no puedes llegar tarde, tienes que fichar

y yo también estoy muy ocupado.

Pero digas lo que digas, que sepas que la respuesta va a ser no.

-Sé cómo hacerme con el control de la droga

dentro de la cárcel.

Es un "business" redondo, y lo sabes.

-¿Y cómo pretendes hacerlo?

(RÍE) -Te aseguro que sé cómo introducir pequeños alijos.

Tú solo tienes que proporcionarme el material.

-La cuestión es que hay un pequeño problema, ¿sabes?

-¿Cuál?

-Que no me fío de ti.

-¿Te he "fallao" alguna vez en todos estos años?

Te estoy ofreciendo un negocio redondo.

-Y yo te estoy diciendo que no me interesa.

-Yo que tú le daba una vueltecita al tema.

Ya sabes que no me gusta que me den calabazas,

¿verdad?

-Lo que me faltaba ahora.

(Música animada)

Dame la cuenta de la mesa 1.

-Oye, tómales nota a los de la 3, que llevan un buen rato esperando.

-Hola, hermanito. -Tú, ¿qué?

¿De dónde vienes? Estamos hasta arriba de trabajo.

-¿Qué pasa? Tranquilo.

Vengo de recoger un regalito que me he hecho.

-¿Dónde has conseguido ese reloj? -¿No lo reconoces?

Es el de Celades.

¿Qué haces? -Sí, la mamá lo rompió por algo.

-Ya lo sé, pero le he cambiado el cristal

y funciona a las mil maravillas.

(RÍE) Cómo se nota que es suizo.

-Quítatelo ahora mismo.

Si lo ven, podemos meternos en un lío.

-¡Anda, anda! No seas exagerado.

¿Quién se va a fijar en un peluco? -¿Tú eres idiota?

Llevarlo puesto es un cantazo. Celades denunció que se lo robaron.

Quítatelo ya. -¿No querrás que lo venda?

-No. -Venderlo no, que es peor.

Tíralo al río o a un vertedero, donde quieras, pero tíralo.

No sé si es peor que lo vea la mamá o la poli.

-Deja de meterme miedo con la mamá, que no soy un crío.

Un crío no eres,

pero idiota eres un rato.

Celades puede entrar en cualquier momento.

-Vale, vale. Ya me lo quito.

Pesado, que eres un pesado.

Joder, no puedo. -¿Por qué?

-No puedo.

-¿Qué tal? -Buenas.

-¿Qué les sirvo? -Un refresco de limón, por favor.

-Para mí una tónica sin hielo.

-Usted es Luis Campos Soler, el dueño de este lugar, ¿no?

-(NERVIOSO) Sí. ¿En qué puedo ayudarles?

Estamos investigando un atraco que ha sufrido uno de sus clientes.

Un prestamista, el señor Celades. -Sí, sé lo que le hicieron.

Le robaron 30.000 euros y le dieron una paliza.

-Un poco más y no lo cuenta.

Perdona, ¿tú eres...?

-Ricardo, Ricky, ya te he hablado de él.

-¡Ah! Sí, sí.

A ti te gusta mucho meterte en líos, ¿no?

Perdone, estamos hasta arriba de trabajo,

¿podemos ayudarles en algo en concreto?

-¿Le suena haber visto a Celades

con alguna amistad extraña?

¿Alguien con pinta peligrosa?

-Pues...

la verdad es que no.

Él suele sentarse solo o en compañía de algún cliente.

No he visto nada raro.

-Y yo tampoco he visto nada raro.

Él se dedica a...

a prestarle dinero a personas que quieren montar un negocio.

El otro día, un tipo quería montar una empresa de mensajería.

-Claro, ya veo.

(Música de tensión)

-No les he puesto nada de picar.

-¡Eh! En cuidado con ese peluco tan caro, que lo llevas suelto.

A ver si lo vas a perder.

Ah, gracias.

-¿La camarera está?

Quisiéramos preguntarle sobre Celades.

(NERVIOSO) -Eh... No. Está de día libre.

-Vaya, qué lástima.

Bueno, no tenemos más remedio que pasarnos otro día

para hablar con ella.

-¿Qué se debe? -Nada, están invitados.

-Nada, gracias.

-Hasta luego.

-Menuda tarde hemos tenido.

Hemos hecho más caja que en toda la semana.

-Ajá.

-¿Por qué será que todo el mundo llega a última hora y a la vez?

-Sí, a veces pasa.

-Oye, Pablo.

-Dime. -Gracias.

Gracias por lo de antes con Toni.

-Ah, de nada.

No le des importancia. -Sí la tiene.

-Te has mojado por mí y no tenías por qué.

-Quería ahorrarte un mal trago.

(RESPOLA) -Estaba nervioso, ¿se me notaba?

-Sí, un poquito. -¿Un poquito?

Un poco más y le confieso a Toni que le había comprado la pistola.

(RÍE) -Me alegro de que no lo hicieras.

Damián, eres un buen tipo,

y sé que esa pistola la compraste por seguridad.

-Sí, sí. Por seguridad, por supuesto.

Pero no quita que sea ilegal sacarla del mercado negro

y no tener licencia.

-Si alguna vez la utilizas, aunque sea en defensa propia,

tendrás que dar muchas explicaciones.

-Si alguna vez la utilizo, que espero que no,

que sea para evitar un mal mayor.

Entonces, me dará igual el puro que me metan.

Otra cosa es saber cuándo volverá Toni

preguntando por la pistola.

-No te preocupes por Toni. No va a venir,

que se ha tragado la trola que le he contado.

(Campanilla de la puerta)

Entonces, ¿debemos seguir comprando halógenos o compramos LED?

-El LED es el futuro.

-Hola. -Hola.

-Hola.

-¿Necesitas algo?

No, no quiero comprar nada.

Quería hablar contigo.

-Por mí no os preocupéis, yo sigo contando esto dentro.

Perdonad.

-Hasta ahora.

-Tú dirás.

-Nada, quería disculparme por lo de esta mañana,

que me he pasado tres pueblos y me he metido donde no me llaman.

-La verdad es que sí,

pero con que te hayas dado cuenta y hayas venido a pedirme disculpas,

por mí está olvidado.

-Guay. Es que Espe y yo tuvimos una relación muy especial.

-Ya, ya lo sé. Me lo ha contado todo Espe.

-Todo, en plan... ¿todo?

-Sí y que tuvisteis un rollo de una noche, también.

Sí.

-Pero tampoco quiero que pienses que he montado el numerito

por celos o algo así.

Fue una cosa esporádica, se terminó antes de empezar.

-Fede, no tienes que darme explicaciones.

Yo confío en Espe.

-Ya. Bueno... Si está todo arreglado,

pues... me voy a casa.

Vale.

(Música melancólica)

(Campanilla de la puerta)

-Te dije que no llevases puesto el reloj y ni caso.

-Sí, tenías razón, pero no se han coscado de nada.

Estate tranquilo, ¿vale? -¿De qué habláis?

La policía ha venido a preguntar por Celades.

-¿Sospechan de vosotros? -¡No! No, no.

Solo han preguntado si lo vimos con alguien chungo.

-¿Qué me estáis ocultando?

(Música de tensión)

¿Os pensáis que soy imbécil?

-No he hecho nada, mamá, no pasa nada.

-Ha arreglado el reloj de Celades.

Lo llevaba cuando han venido. -¿Cómo?

-A ver, ese reloj vale una pasta. Sería una pena perderlo.

Está bien, lo guardaré donde nadie pueda verlo.

-Tarde, Ricky. Lo han visto y se han fijado.

-¡Eso es mentira! -Me tienes hasta las narices, hijo.

Ya me comí tu marrón, pero si te pillan,

no te salvaré el culo. -¿A qué viene esto?

-A que eres un descerebrado. Dame el reloj.

-¿Qué? -Y el martillo.

¡Venga!

-Muy bien.

Toma.

(RESOPLA)

¡Toma!

Vamos.

Jódelo otra vez. Ya lo hiciste una vez.

Reviéntame la cabeza también, que lo estás deseando.

-Ricky... -¡Toma!

¿Qué pasa?

Como no me abras la cabeza, te la abro a ti.

(RENIEGA)

-A mamá no le vuelvas a hablar así en tu vida.

(GRITA) ¿Entiendes?

(Música de tensión)

(Golpe)

(Portazo)

¿Estás bien?

(ASUSTADA) -No.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

No. -Lo siento mucho.

Lo que no entiendo, cariño, es que...

Es que en los análisis ha salido que está limpio, tú lo has visto.

Se está metiendo algo, este comportamiento no es normal.

(SUSPIRA)

Dios.

Tú lo acompañaste al hospital, ¿no?

-Sí. -¿Y hay alguna posibilidad de...

no sé, de...

de que cambiara el resultado?

¿Lo hizo?

-Sí.

Y lo peor es que he sido yo quien le ayudo a dar el cambiazo.

-¿De qué hablas, Luis?

-Los resultados del análisis de orina eran míos, no de él.

Lo siento mucho.

-Aléjate de mi vista, anda.

No quiero hablar contigo.

-¿Y Paty? ¿Dónde está?

-No está, se ha ido con Toni toda la noche. Tienen plan.

Me lo parece a mí, ¿o noto cierto tono de envidia?

-Envidia, no, pero quién pillara su edad.

A lo mejor a ti también te apetece hacer esos planes.

-¿Eso es una pregunta o una proposición?

-¿De dónde crees que ha salido el dinero para la reforma?

-Mamá tenía ahorros. -¿Ahorros?

La cuenta corriente del trullo, no te digo.

Mira, todo esto se ha pagado gracias a nuestros chanchullos, ¿vale?

Nos la hemos jugado dándole el palo a un prestamista

para que el señorito pueda seguir con su sueño,

tener un negocio honrado y la conciencia tranquila.

-Eso no puede ser. Mamá me contó... -Mamá te contó lo que quiso.

Tú te lo creíste porque te conviene.

-¿De dónde coño ha salido el dinero de la reforma?

-¿Otra vez? Ya te lo dije, de unos ahorros míos.

-O sea, no tiene nada que ver con un atraco a un prestamista.

No sabes nada de eso, ¿no?

Y mis hermanos tampoco.

(DUDA) -Joder.

(RESOPLA) ¿Cómo he podido ser tan imbécil de confiar en ti?

-¿Esto te lo ha contado Ricky y no estaba sobrio?

-Buenas, ¿te pongo algo?

-Un "gin-tonic". Quiero ver la carta.

-La cocina ya está cerrada.

-¿Pero qué cocina? ¿Quién ha dicho nada de cocina?

Digo la carta de ginebras.

¿Qué pasa? ¿Este sitio es tan cutre que no tenéis ni de eso?

-Eh, tú. Si quieres las copas a tu gusto,

¿por qué no bebes en tu garito?

-Porque no me da la gana ir a mi garito, primo.

-No me busques la boca.

-Coño, si es el madero del otro día.

Joder, ¿qué le pasa a la policía conmigo?

-Te has enganchado a esa mierda y te pones en peligro a ti

y a toda la familia.

Pero no estoy dispuesta a que vayas a la cárcel

ni a que arrastres a tus hermanos.

Por eso, he tomado una decisión.

-¿A qué te refieres?

-Vas a entrar en una clínica de desintoxicación.

(GRITA) -¿Qué? -Ahórrate lo que quieras decir,

que no tengo tiempo para tus pataletas.

-Tú y yo sabemos que la calle no es buen sitio

para hablar este tipo de asuntos, y menos delante de una comisaría.

Así que, si no te importa, pásate mañana por mi empresa

y charlamos tranquilamente. Así zanjamos este asunto, ¿eh?

-Es que también soy un tío muy "ocupao"

y tengo prisa, ¿sabes?

No puedo esperar a mañana.

Me debo a mis clientes.

-¿De risas con los viejos amigos?

-¿Qué tal, Elías?

¿Estás celoso?

-La verdad es que un poco. Pensé que nos guardarías gratitud

por haber salvado a tu hijo de sus manos.

Pero veo que tratándose de negocios, eres capaz de perdonar a cualquiera.

-Tú y yo sabemos que el CNI tiene recursos de sobra

para quitarse de en medio a un gilipollas como ese.

Luego, si te he visto no me acuerdo y aquí no ha pasado nada.

Eso es lo que necesito, que me lo quitéis de en medio.

Que me estás pidiendo ayuda. Sí, te estoy pidiendo ayuda

de una forma clara.

Yo no puedo hacer nada, me tenéis atado de pies y manos,

soy una marioneta en vuestras manos.

O lo hacéis vosotros, o lo tendré que hacer yo,

pero en ese caso, decidme qué puedo hacer,

hasta dónde puedo llegar.

-Sí que hubo algo que me mosqueó en ese bar.

El más joven, el tal Ricky, llevaba un reloj de plata muy caro

y al más mínimo comentario se puso muy tenso.

¿Crees que puede ser el de Celades?

Podría ser. No es muy normal ver un peluco tan caro

por Distrito Sur, y menos a un chaval tan joven.

-Coincidía con la descripción del agresor, pertenecía a su entorno

y tenía un reloj que era casi igual al que fue sustraído.

Lo peor es que actuaban como si fueran culpables.

-¿Por qué lo dices?

-No lo sé, los nervios.

Además, toda la familia de los Soler son sospechosos.

Esa familia huele a chamusquina.

-No, todos no.

(NERVIOSA) Quiero decir que no todos están fichados.

-Tu hermano conocía perfectamente a Celades.

Sabía a qué se dedicaba y estaba al tanto del dinero

que llevaba esa tarde.

Además, coincide con la complexión y estatura del encapuchado

y no es la primera vez que se ve involucrado

en delitos menores de este tipo, ¿verdad, Ricky?

-Vamos, ¿solo por eso tengo que ser el culpable?

-Mi hermano no tiene nada que ver con esto.

Ha contestado a sus preguntas.

-En realidad, quien las ha contestado has sido tú.

Nos gustaría que él nos contestase a alguna.

Una solo.

-Venga, a ver.

-¿Nos enseñas el reloj que llevas, por favor?

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Servir y proteger - Capítulo 437

29 ene 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Gaima

    Desde hace unos días los subtítulos van fatal, a ver si lo solucionan de una vez que hay gente que no oyen y lo necesitan para comprender los comentarios de la serie. Gracias.

    30 ene 2019