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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 435 - ver ahora
Transcripción completa

No estoy buscando una mujer para una sola noche.

¿Sientes lo mismo que yo? -Ven.

Somos pareja.

-Pareja, ¿eh? Un revolcón de una noche y ¡pareja!

-No es un revolcón de una noche.

Pablo es muy especial.

-Para olvidar problemas no hace falta machacarse cargando cajas

ni currando a tope en el taller.

Hay maneras mucho mejores.

-No quieres a una policía cerca: tu madre ha salido de la cárcel;

tu hermano tiene antecedentes,

el último, delito leve de lesiones a un compañero.

-¿Qué tal? -No me puedo quejar.

Espera, espera...

-¿Qué pasa? ¿Te da corte aquí o qué?

-No, no es eso.

-¿Cuál es el problema?

-Sigo colado por Silvia.

-No estás acostumbrada a que pasen de ti.

-Ricky, vamos a dejarlo.

Estoy harta de pararte los pies todo el rato.

-De verdad, eres patética.

No sé cómo sigues arrastrándote tras Álvaro.

-Está muy raro.

Menos trabajar ha hecho de todo.

-¿A qué te refieres?

Quiero una prueba de que estás limpio

o te echo de casa a patadas.

-Ayúdame a dar el cambiazo con los análisis.

Es sencillo, solo cambiar los botes de orina.

-Voy a cubrirte, pero te digo dos cosas:

deja en paz a Sara de una vez y deja de meterte mierda.

-Álvaro, no quiero problemas con Sara, ¿vale?

Suaviza las cosas con ella.

Es buena chica, no podemos perderla.

-Siento lo del otro día, me pasé de sincero.

-Si no lo hubieras sido seguiría detrás de ti.

-¿No estás enfadada? -Claro de que no.

-Mis representados reclaman la mitad del patio,

según consta en las escrituras les pertenece a ellos.

Le dan un mes para trasladar sus pertenencias

y hacer la reforma que divida el patio.

-¿Solo un mes para recoger y hacer la obra?

-Mi marido me dejó hace seis meses.

Se fue a vivir con una mujer 20 años más joven que yo.

Llevábamos juntos toda la vida.

-"Quiero gritar a los cuatro vientos que soy el más feliz

porque me caso con una mujer increíblemente maravillosa".

Sí que está enamoradillo de la secretaria.

-Dime, Espe.

-¿Qué tal estás?

-"Un poco mareada, pero todavía me mantengo en pie.

-¿Por qué dices eso?

-Estoy a punto de tomarme mi tercer vaso de whisky.

-Merche se está bebiendo el agua de los floreros,

y nos necesita.

-Vamos.

-Puedo andar, puedo andar.

Puedo, puedo.

-Hasta luego.

-Adiós.

Descuida, se le habrá caído.

-Por lo visto, Ramiro y su familia llevan una semana muy malos

con gastroenteritis.

Les ha dado por decir que se han intoxicado en La Parra.

A ver, Paty, ¿no viste la nota al lado de la carne?

Había que hacerla, la había descongelado.

-He congelado la carne dos veces.

-Asumo mi culpa por la intoxicación,

pero que me pidan 20.000 euros de daños y perjuicios

me parece exagerado.

-Podemos intentar la opción de llegar a un acuerdo amistoso.

Por ejemplo, si les das la mitad de lo que reclaman

seguro que retiran la demanda.

-Si necesitas dinero, puedo prestarte lo que quieras.

-Pues muchas gracias,

pero prefiero pedirlo por cauces normales.

-Como quieras, pero si cambias de opinión

aquí tienes mi tarjeta.

-¿Quién es ese hombre?

-Un usurero que se aprovecha de la desgracia ajena

para dejar dinero y cobrar intereses altísimos.

¿De dónde has sacado ese pastizal en tan poco tiempo?

-Se lo he pedido a mi madre.

-Hay que ver cómo eres.

-Se llama Celades.

Más que un prestamista es un usurero.

-Es un bocazas y un fantasma que no veas.

-Está podrido de dinero. -Entiendo.

-Va al casino todos los viernes.

Forrado de pasta.

Se pega a los jugadores que se han quedado sin blanca

desesperados por volver a jugar. -Mañana es viernes.

-Pero va a ser un poco precipitado. -No, no.

Necesitamos liquidez urgentemente.

-¿Por qué?

-Porque Álvaro tiene que hacer reformas.

(Música emocionante)

-Estarás deseando que vuelva Elías.

-Ni te imaginas cómo echo de menos esos gritos

cuando se le cuelga el ordenador.

-Parece que llama a las cabras del monte.

-¿Y cuando intenta descargar alguna aplicación

y se le acaba la batería antes?

-O cuando se pone a imprimir un e-mail, por ejemplo.

-Pobre, eso es como volver al siglo XX.

Pero sí, lo echo de menos.

Con lo burro que es para unas cosas

y lo bueno que es cuando pone el ojo en un caso.

-No te quedas atrás.

En estas semanas has demostrado

que puedes resolver los casos sin tenerlo al lado.

-Gracias, he tenido un buen maestro.

Hablando de casos, me voy. Tengo mucho trabajo.

-Venga, luego te veo.

¿Qué tal estás?

-Las resacas pasados los 40 son terribles.

Llegados los 50 ni te cuento.

-Venga, no será para tanto.

-Necesito un café urgentemente.

Si no, me quedaré dormida en la mesa.

Es lo que me faltaba.

-Pues anda.

-Gracias por lo de ayer.

-¿Gracias por qué?

-Por venir a buscarme.

Y por hacerme compañía.

-Cualquiera hubiera hecho lo mismo por ti.

-Lo digo, Espe. Casi nadie es tan amable como tú.

-Anda ya, no te pongas en plan negativo.

Hay mucha gente buena.

-Debe estar mal repartida.

Yo me he cruzado con mucha de la otra.

Bueno, básicamente, mi exmarido.

-¿Lo ves? Pensamiento negativo. Tienes que acabar con eso.

Y no hay mal que por bien no venga.

-Eso lo dices tú, que estás enamorada

y vives en una nube.

-Sí, puede que tengas razón, sí.

No sé, estoy encantada con Pablo.

Para mí es el hombre perfecto.

-El hombre perfecto no existe. Es una reacción química.

-¿Sí? Venga, desarrolla.

-Cuando encuentras con quien congenias sexualmente

tu cerebro libera endorfinas cuando estáis juntos.

Es como si estuvieras drogada y tiendes a tapar los defectos.

Pero ese estado no dura demasiado.

Y cuando las endorfinas desaparecen

es como si te quitaran una venda de los ojos.

Ahí es cuando ves al hombre perfecto como lo que es:

un hombre y punto.

-Madre mía, qué deprimente, por favor.

Estaré drogada o algo, pero estoy encantada con Pablo.

-No te ilusiones demasiado, luego la caída será más dura.

-Si me voy a llevar un palo prefiero disfrutar mientras dure.

Con tu permiso, me voy a ilusionar a muerte.

-Solo digo que sin las endorfinas nadie en su sano juicio

se metería en una relación de pareja.

-Eso lo dices porque has salido de una relación muy negativa.

La vida no es así.

(RÍE) Si todo el mundo pensara como tú

la raza humana se extinguía en un par de generaciones.

-El planeta lo agradecería mucho, también te lo digo.

(RECUERDA) -"Por el éxito de tu taller.

(Música romántica)

Ya sé lo que voy a pedir.

-¿Ya? (ASIENTE)

¿Preparada?".

-¡Buenos días!

-Buenos días.

-¿Qué?

Desde que eres jefe lo de los madrugones se acabó.

-No es eso. Le he dicho a Tomás que fuera a primera hora.

Necesitaba descansar, el arranque está siendo muy intenso.

-Claro, hijo. Tú también necesitas descansar.

¡Mira!

Así tenemos un ratito para charlar. -¿Para charlar?

Será sobre mi vida privada, últimamente te interesa mucho.

-Solo me preocupo por la vida de mis hijo, no es tan extraño.

-Que sí, lo que tú digas.

No quiero discutir ya.

-Sabes que todo lo hago por el bien de la familia, ¿no?

-Que sí, mamá.

-No tengo nada en contra de esa chica.

-Se llama Silvia. -Eso, de Silvia.

No quiero meterme en tu vida siempre y cuando no te salgas....

-Que vale, mamá. Que te entiendo.

Te hice caso, fin de la discusión.

-¿En qué me hiciste caso?

-Me dijiste que tuviera un gesto con Sara para que no se fuera.

(ASIENTE) ya he hablado con ella.

-Te agradezco el esfuerzo.

-No ha sido ningún esfuerzo.

-¿Estuvisteis hablando?

-Sí, sabes que tenemos buen rollo de siempre.

Se está sacando el carné

y me ofrecí para darle clases prácticas.

-Muy bien.

-Pero no va a pasar de ahí.

-¿Qué quieres decir?

-No voy a salir con Sara solo para darte el gusto.

-Nunca te he pedido eso.

-Cambiando de tema, ¿has hablado con los de la empresa de inmuebles?

-No, tengo que llamar, a ver qué pasa.

-Eso no se puede dejar. -Ya lo sé.

He hablado con unos colegas para vean el interior del taller,

para ver cómo hacemos la reforma.

Pero sea lo que sea, no tiene pinta de ser barato.

-¿Qué colegas?

-Una cuadrilla de albañiles que conozco.

Hacen un poco de todo y tienen materiales.

Creo que si ponen algo de uralita, como provisional, valdrá.

-Álvaro, no puedes hacer una chapuza,

tienes que hacer una obra en condiciones.

-Pero cuanto mayor sea la obra más cara será.

-Levantes lo que levantes te pedirán el permiso de obras

y, si es para el taller,

tendrá que reunir unos requisitos.

-Eso lo veremos más adelante.

-Sé que estás harto de que me meta en tu vida,

pero esto que dices no puede ser.

Además, es chapuza de obras nos va a traer más problemas.

-¿Y qué hago? ¿Pido un préstamo?

-No, no. ¿Endeudarse con los bancos? Eso es lo último.

Te lo presto del fondo para emergencias.

-¿Cómo que fondo para emergencias?

-¡Anda! A ver si te crees que vivo al día.

Cuando se vive lo que yo con tu padre

se aprende a ahorrar de aquí, de allí, como una hormiguita.

-Ya...

(Música tensa)

No sé si quiero que lo uses. -Es lo que hay.

Dame unos días para que lo reúna, mientras pide presupuestos.

Y nada de obreros chapuzas.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Tiene un momento?

Claro. Pasa, Mercedes.

Quería preguntarle sobre el comunicado que me dijo.

Pero antes quería disculparme por lo de ayer a última hora.

No hay nada que disculpar.

La familia es lo primero.

Todos tenemos derecho a una emergencia.

Es que no era una emergencia.

Pero me sentía mal y necesitaba salir de aquí.

¿Estabas enferma?

No, no.

Precisamente por eso quiero disculparme.

Es algo personal que seguramente no justifica

que me ausentara de mi puesto.

Pero me sentía incapaz de seguir aquí.

¿Qué pasó exactamente?

Que Carlos se casa.

¿Carlos? Carlos, mi... exmarido.

Se casa con su secretaria, la mujer por la que me dejó.

Mi hija me llamó para contármelo y me quedé en shock.

Entiendo.

Sé que debería haber pasado página,

mi matrimonio se rompió hace años.

Al fin y al cabo es mejor así, ¿no?

No sé muy bien qué decirte.

Quiero decir que si es capaz

de dejarme por una mujer 25 años más joven

es mejor que no esté en mi vida.

A veces las relaciones de pareja son muy complicadas, ¿verdad?

Complicada es mi situación.

Él está feliz.

Perdone, no quiero aburrirlo con mis temas.

En absoluto, tranquila. Pero es que...

se me mete en la cabeza y no consigo sacarlo.

Es comprensible.

Ayer me agarré tal cabreo que era incapaz de atender a nadie.

¿Quieres tomarte unos días?

¡No, no! Ya estoy mejor de ánimo.

Gracias a las compañeras.

Hay muy buena gente en esta comisaría.

La verdad es que sí.

Y, mira, te entiendo perfectamente

porque yo también tuve problemas personales

que me afectaron mucho en el trabajo.

Y fueron más graves que los tuyos, ¿sabes por qué?

No.

Porque yo no hice lo que has hecho tú,

irme y despejarme un poco de todo esto,

apoyarme en los compañeros.

Supongo que siendo comisario es más difícil.

Sí, yo seguí trabajando como si no pasara nada.

Empecé a tomar pastillas.

A buscar otras...

formas para desahogarme,

formas que me hicieron daño.

No quiero entrar en detalles, pero...

toqué fondo.

No sabía.

Tuve que pasar el trago de ser detenido ante mis hombres.

Algo que no le deseo ni al peor de mis enemigos.

Por eso, Mercedes, te digo que cualquier cosa

la hables conmigo y vemos la forma de arreglarla.

Muchas gracias, comisario.

¿Seguro que estás bien para trabajar?

Ah, sí, sí.

A no ser que me encuentre cara a cara con Carlos.

Ahí no respondo.

Me tiro a su cuello.

A ver... No, pero...

Es broma, comisario.

¿Pasamos al comunicado de prensa? Ah, sí.

Mire.

Necesito que me aclare un par de dudas.

-Bueno, pues esta es la última.

-No hacía falta, de verdad.

Estoy acostumbrada a cargarlas.

-Oye, no se me caen los anillos por echarte una mano.

Ya tendré cuatro palabritas con el repartidor ese.

Desde ahora que deje las cajas en el almacén, que tiene carretilla.

¿Sabes qué pasa? Luis es un blando y se ríen de él.

-Los repartidores tienen una ruta complicada.

Si se paran en cada local no llegan.

-No hace falta que lo hagan en todos.

Con este me vale, los demás que se apañen.

(Música emotiva)

Sara.

Quería pedirte perdón.

Ayer te dije que eras patética

y no es justo, me pasé siete pueblos.

Además, tú eres lo contrario.

-¿Qué es lo contrario de patética?

-Bueno, ya me entiendes.

Eres una tía de puta madre.

Supercurranta y... Joder, es que eres guapísima.

Pero no te tiro los trastos, de verdad.

-Ya...

-Tú ya sabes que me gustas, pero...

ahora lo importante es otra cosa.

-¿Qué es lo importante?

-Que te voy a dejar ya tranquila.

Voy a dejar de darte la chapa y ser pesado.

Ayer estaba enfadado y fui a hacer daño,

pero te prometo que se terminó.

-Perfecto.

-Hola. ¿Está abierto?

-No, aún falta un rato.

-Vaya. -No, pasa hombre, pasa.

Perdona que te lleve la contraria, ya que estoy lo atiendo.

-Genial, solo tengo un momento para una copa rápida.

-Faltaría más. ¿Qué te pongo?

-Whisky solo, de malta.

-¿Y qué?

(Música de misterio)

¿Un día muy ajetreado?

-Va, los viernes siempre, tío.

-Tengo que ir al Escorial, está mi madre allí.

-Me parece que me has hablado de esto alguna vez.

-Puede ser, mi mujer dice que hablo por los codos.

Cuento tantas cosas que ni me acuerdo.

-Bueno, prefiero a la gente que habla.

Los "callaos" me dan mal rollo.

-Opino lo mismo.

-Sé que tienes prisa, pero disfruta tu copa, hombre.

-Si no llego a la hora de siempre la mujer se pone nerviosa.

-Espero que no cojas atasco,

los viernes a las 18:00 se pone que no veas.

-A estas horas todavía, la cosa se complica a la vuelta.

-¿Por?

-Aprovecho para parar en el casino.

-¿Le gusta jugar?

-Qué va. A veces ni entro, me quedo en el parking.

-¿Vas al casino, pero te quedas en el parking?

No lo entiendo. -Al casino voy a trabajar.

Siempre pica algún incauto.

El típico que viene a jugar, se queda sin dieron

y yo se lo presto.

-Te va bien, ¿eh?

Lo digo por el peluco que gastas.

-¿Te gusta?

-Suizo, este es de los buenos.

Plata de ley.

-Un reloj así costará una pasta.

-Un dineral.

No sé cómo se gastan tanto en un reloj.

-¿Cómo? -Esto no lo compré.

Me lo dieron como garante de un préstamo

y al tío se lo cargaron.

Me quedé sin cobrar, así que me quedé con el reloj.

Al principio pensé en venderlo, pero a ver si va a ser robado.

Me mola cómo me queda.

Desde que lo llevo estoy teniendo una suerte que te cagas.

-Si fuera tú no me lo quitaba ni para dormir.

-Cóbrate, anda.

-Muchas gracias.

-Gracias a ti por abrirme.

Hasta luego.

Adelante, por favor. Gracias.

Aquí tienes las conclusiones sobre el suicidio de Posada.

¿Y bien?

Efectivamente, todo apunta a que los agentes involucrados

no pudieron hacer nada por evitarlo.

Queda feo decir "ya te lo dije", ¿no?

Nuestro deber es investigar.

Te dije que Merinero no tenía la culpa.

Por nuestra parte se puede incorporar ya.

Por fin una buena noticia.

Ahora el caso del estrangulador queda cerrado, ¿verdad?

Eso lo tendrás que hablar con Jefatura.

Pero tampoco tenéis pruebas irrefutables

de que Posada era el estrangulador.

¿Es poca prueba que el sospechoso se suicide en calabozos

cuando está acusado de matar a Rita y Carolina?

¿Se puede? ¡Hombre!

¿Qué tal, Montse?

Hola. ¿Qué tal el viaje?

Bien, bien, gracias.

¿Qué tal Antonio? ¡Bueno!

Le ha operado, le han puesto un corazón extracorpóreo,

pero ya está.

¡Un corazón extracorpóreo!

¿Tiene que estar en cama conectado a una máquina?

No, eso era antes.

Ahora te ponen una mochilita y listo.

Pero a todos los efectos es un incordio, claro.

¿Durante cuánto lo llevará?

No lo sé exactamente.

Se lo pusieron para que el corazón aguante

y seguir con el tratamiento.

Espero que cuanto acabe el tratamiento se lo quiten, claro.

En resumen, nadie te quita el susto, pero son buenas noticias.

Exacto.

¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo? Te va a sorprender.

También viene a dar buenas noticias.

Pero dejo a Emilio que te las cuente

porque llego tarde a mi próxima cita.

Hasta luego. Venga, hablamos.

Cuéntame, ¿qué ha pasado?

Bueno...

Si quieres te lo cuento mejor mañana.

Aprovecha el tiempo libre, estarás cansada.

No me mandes para casa, bastantes días he estado fuera.

Venga, cuéntame las novedades.

Que conste que lo he intentado.

A ver por dónde empiezo.

Hola, Ricky.

-A que no sabes quién ha estado hace nada.

-Celades.

Me lo encontré en la plaza y le saludé.

-El tío habla por los codos.

-Mejor para nosotros.

¿Y Sara? -En el almacén.

-Ya tengo clara la ruta que seguiremos.

Por lo que sé, Celades nunca deja el dinero en el coche.

-¿Qué hace con él? -Lo lleva encima, en una faja.

-¿Cómo lo sabes?

-He hablado con un tipo al que le ha prestado dinero

y que se la tiene jurada.

Me dio información a cambio de pasta.

-Celades tiene más enemigos que amigos.

-Eso nos beneficia. Nos hará menos sospechosos.

-Me confirmó que esta tarde va a la sierra a ver a su madre.

-Tenemos que asaltarlo antes de que llegue al parking.

Allí hay cámaras.

-No te preocupes, no se nos escapa.

Y su peluco tampoco.

-¿Qué peluco?

-Un peluco que tiene, de plata. Es la hostia.

-Ricky, en esto nos jugamos mucho.

No hagas una tontería. -¡Que sí!

-Haz solo lo que te ordene. -¡Que sí!

-Qué pena que ya no nos vemos hasta esta noche.

-Bueno, te voy a compensar.

Te voy a invitar a cenar tu plato favorito.

-¿Cuál es mi plato favorito?

-El tartar de atún.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque tú lo has dicho.

-¿En serio? -Se lo contaste a Fede y lo escuché.

Han abierto un sitio muy guay, nuevo, donde lo hace muy rico.

-No me lo creo. ¿Cómo puedes ser tan detallista?

-¿Eso es un "sí, quiero"?

-No me puedo negar.

-Contigo se me pasa el tiempo volando.

-Hombre, que sí. -Llevamos aquí hora y media.

-¿Una hora y media? ¡Se me hace tarde!

-Bueno, a mí también.

Tendría que abrir en un minuto y 45 segundos.

Damián es de puntualidad germánica.

-Yo me voy a pedir un café para llevar.

-Yo te voy a pedir a ti para llevar.

(RÍE)

Hasta esta noche. -Chao.

-Adiós.

-¿Me pones un café para llevar? -Claro.

Sin azúcar, ¿no?

He visto que se sobra como mogollón.

-¿Tanto se me nota?

-No veas. -Es que este chico me tiene loca.

Lo mire por donde lo mire no le veo fallo.

-¿Lo miras buscando fallos?

-No, no busco nada.

Es una forma de hablar solamente.

Aunque no sé.

-¿No sabes?

¿El qué no sabes?

-No sé, me extraña que sea todo tan perfecto.

Por eso al principio no me lo creía.

-Pues créetelo.

Creérselo es fundamental.

Se lo oí el otro día a un psicólogo en la radio.

La gente sabotea las cosas buenas que le pasa

porque piensan que no se las merecen.

-¿Cómo las sabotea?

-Si en el fondo piensas que no te mereces a una persona

al final acabas buscándole fallos

o creando conflictos de la nada.

Solamente porque te sientes culpable de disfrutar de las cosas buenas.

-Qué retorcida es la gente.

-Las cosas son así, a mucha gente le pasa esto.

Hay que estar convencidas

de que una se merece lo bueno que le pase.

-A mí me parece un consejo estupendo.

-Y a mí, lo aplicaré a rajatabla.

Cuando aparezca Elías lo engancho.

-Hombre, y a mí el Pablo este no se me escapa.

Vamos, es el hombre perfecto.

-Tampoco hay que fliparse, ¿eh?

Aquí las personas perfectas no existen.

-¿En qué quedamos?

¿Le busco fallos o no le busco fallos?

Si no tiene fallos es perfecto.

-Perfecto digo yo que no será.

Tendrá sus cosas. -Hombre, claro.

Tendrá sus manías. -O sus secretos.

-O sus problemillas.

-Pues todavía no se los he encontrado.

Así que para mí es perfecto.

Hala, ahí os quedáis.

-Hasta luego.

-Madre mía, cómo está.

Ya veo que no os habéis aburrido.

No. Además, no todo han sido malas noticias.

Te alegrará saber que Mercedes y yo hemos hecho las paces.

¿Mercedes Zamora y tú? Qué bien, ¿no?

La he puesto de responsable de prensa, se le da bien.

Lo demostró cuando el suicidio de Posada.

Tiene el perfil adecuado.

Por mi parte no tengo ninguna objeción.

Y tengo novedades: a Elías lo tenemos de vuelta mañana.

No me ha dicho nada.

Me lo diría de manera informal y porque hago los turnos.

Normal, claro.

¿Se puede?

¡Alicia! ¡Claudia!

No sabía que habías vuelto. ¿Cómo está Antonio?

Lo han operado y está fuera de peligro.

Me alegro. ¿Tú cómo estás?

Reponiéndome del susto.

Me imagino. ¿Qué le han hecho?

Le han puesto un corazón extracorpóreo,

que es una mochila con una especie de marcapasos.

¿Qué tal estás?

Creo que te has reincorporado demasiado pronto.

Tendrías que estar de baja.

Estoy bien, de verdad.

Me despejo más trabajando que en casa pensando.

Sois tal para cual.

Sí, ¿eh?

¿Tú tienes ganas de trabajar?

Vamos a mi despacho, tengo una pila de expedientes

y quiero consultarte algunas cosas. Venga.

Hasta luego.

(Música de misterio)

Joder. No sé para qué quieres esta antigualla.

-Por si hay que coger un camino secundario.

-Si quieres un camino secundario, lo puedes mirar...

-¿En dónde lo miras? ¿En un móvil?

-Vale. Corta, que no he dicho nada.

-Solo podemos llevar móviles de prepago sin localizador.

-Vale, ha sido un pequeño despiste.

-Por despistes así se va a la cárcel.

-¿Va a durar mucho la charla, papaíto?

-Acuérdate de dejar en casa tu móvil normal encendido.

-Que sí, "pesao".

Pero me parece que la estás cogiendo con papel de fumar.

Solo vamos a atracar a un tío, no sé qué saldrá mal.

-Miles de cosas.

Podemos encontrar a un conocido,

alguien se puede saltar un stop y tenemos un accidente,

puede estropearse el coche. -¡Anda!

Nos puede caer un rayo.

No sé cómo no te ha dado un infarto siendo tan negativo.

-Solo intento ser precavido.

Y esto porque mamá insiste. Si no, me las dejaba.

-Las cosas pueden torcerse.

No hay que fiarse de un prestamista.

Seguro que también es muy precavido.

-Solo digo que si hay un problema es mejor salir corriendo.

-Eso por supuesto.

No dispares, a no ser que sea en defensa propia.

-Sí, mamá. ¿Crees que me voy a poner a dar tiros por diversión?

-Solo digo que no la saques a la primera de cambio.

-Hazle caso a la mamá.

-Que sí, "pesaos", que sí. -¿Lo tenéis todo preparado?

-Sí. Hemos estado con Celades, que vino al bar, y hemos hablado.

-¿Hablando de qué?

-Tranquila, solo vino a tomar una copa

y hemos charlado tranquilamente, de forma natural.

-A Celades le gusta hablar.

-Ha servido para confirmar dónde aparca antes de ir al casino.

-Eso nos viene muy bien.

Podemos asaltarlo antes en zona sin vigilancia.

-Muy bien, ¿y el coche?

-Se encarga el Bala. Lo trae en media hora.

Mejor vamos saliendo.

-Muy bien, hijos.

Confío en vosotros, lo haréis muy bien.

-Chao, madre. -Chao, hijo.

-Chao. -Chao, hijo.

-¿Entonces qué le han hecho?

Le han puesto un aparato para continuar con el tratamiento

sin que vuelva a haber otro susto.

Entiendo. El tratamiento es tan fuerte

que el corazón no lo soporta solo. Exacto.

Pero cuando las células madre hagan su trabajo

se quitarán, o eso creo,

y podrá hacer vida normal.

Al menos dentro de un orden.

Me alegro de que todo haya ido bien.

Dale un abrazo de mi parte. Claro que sí.

Otra cosa, me ha llamado Silvia.

Viene con una posible víctima para la UFAM.

¿Sí? Cuéntame detalles.

No sé mucho.

Se ha producido en un instituto.

Una adolescente ha discutido con su novio,

que parecer ser que van a la misma clase,

y el chico se puso violente. Silva tuvo que intervenir.

Ella no quería venir, pero ha accedido.

Quiere hablar contigo.

¿Conmigo? Sí, contigo personalmente.

¿Por qué? ¿La conozco?

No sé si la conoces, pero ella a ti sí.

Disteis una charla en su clase de violencia de género.

Ah, sí, claro. Puede ser.

Entre Lola y yo dimos bastantes charlas de esas, sí.

Lo debisteis hacer bien, lo recordaba.

Bueno, pues en cuanto vuelva lo dejo todo y hablo con ella.

Desde luego, es una suerte que estés al frente de la UFAM.

Gracias, Claudia. No, gracias a ti.

Gracias por tu entrega, por tu trabajo

y porque siempre te he dicho

que hace falta una sensibilidad especial

para estar en esa unidad y tú la tienes.

No sé qué decirte.

Voy a seguir dándolo todo y me voy a matar

para sacarme la titulación. Lo sé. Las tienes ahí.

Si me esperas un segundito.

Ahí tienes a Julia.

-Cuéntame qué ha pasado. -Ese es el tema.

Que no ha pasado de cuatro gritos y medio empujón.

Pero esto ya me lo conozco.

A mí el tío me ha parecido peligroso,

pero ella no está convencida. creo que se quiere ir.

-Yo me ocupo, tranquila.

Hola, Julia. A ver.

Creo que me acuerdo de ti.

¿Te sentabas en la segunda fila, cerca de la ventana?

-¿Te acuerdas? Éramos mogollón de gente.

-Ya, es que esos ojos llaman la atención.

Mira, te voy a decir dos cosas.

La primera, no te van a pedir nada que no quieras hacer.

Solo hemos venido a hablar.

La segunda, por supuesto, te puedes marchar cuando veas oportuno.

Vale.

Pues... A ver.

-Está de puta madre el "buga" del Bala.

-Podría haber traído algo más discreto.

-¿Por qué? A mí me gusta.

Además, le pegas un poco de zapatilla

y cuando te des cuenta dejaste atrás a los picoletos.

¿Qué pasa?

¿Qué he dicho ahora?

-Para esto necesitamos un coche normal.

Que pasase desapercibido.

Algo que ningún testigo recuerde cuando la policía pregunte.

Pero este... solo le falta ser fosforito.

-No hay problema con el coche.

Eres tú, que no tienes huevos.

-Igual tienes los huevos gordos y la cabeza pequeña.

Con esta cabeza pequeña descubrí cómo pasar el test de drogas.

Un colega me ha dicho que es fácil dar el cambiazo a los botes.

En estas clínicas puedes hacerte un análisis de lo que quieras.

Así que tienes que pedir hora para cualquier prueba.

-¿Yo? ¿Tengo que hacerlo yo?

-Cuando llegues, te meten en un baño.

Van por cabinas individuales.

Tienen un panel que no llega ni al suelo ni al techo.

-Has dicho a ver cómo eran los baños.

-¿Me puedes dejar hablar?

Cuando entre al baño tú me tienes que estar esperando.

Me pongo en el de al lado y cuando se despisten...

-Vale, vale. Lo pillo. ¿Vale?

-¿Entonces qué?

¿Es una plan estupendo o no?

-Tengo un plan mejor.

-¿En serio? ¿Cuál?

-Que dejes las drogas de una puta vez.

-Eres pesadito con las drogas.

Pero bueno, tienes razón.

De hecho, ya he dejado de tomarlas.

-Sí, seguro.

-Oye, te lo digo de verdad.

Pero es que para pasar este test no me sirve dejarme de drogar hoy.

-Se nota que no conociste al tío Javier.

Cuando murió parecía un zombi.

-No soy como él, no soy un yonqui.

Solo me drogo en fiestas, para pasarlo un poco mejor.

¿Me vas a ayudar o no? -Que sí.

Que sí, te voy a ayudar.

Te haré ese favor, pero, por favor, cállate la boca.

Cállate la boca y vigila.

-¿Dónde se ha metido Celades? Tendría que estar aquí ya.

-Paciencia, Ricky, paciencia.

-El coche de ahí. Estará visitando a la madre.

-¿Seguro que no deja el dinero? -Que no.

¿Crees que va a dejar el dinero en el coche, sin vigilancia?

Lo lleva encima, bajo la camisa, en una faja.

Me lo dijo el contacto.

-¿En una faja?

¿No te habrá mentido?

-Pues ya veremos.

Ahora, por favor, toca callar,

escuchar y vigilar.

Tener paciencia.

-Pues...

Nada.

Muchas gracias y muy buena suerte.

-Gracias a ti, Espe.

-¿Qué tal ha ido? ¿Ha denunciado?

-No, y no he querido insistir.

Él es menor y mejor reeducar que meterlo en el sistema judicial.

-¿Hablarás con los padres?

-Sí, hablaré con los padres,

con los profesores del colegio y con él.

Quizás no sea un agresor y reproduzca conductas que ha visto.

-¿Qué le ha hecho a ella exactamente?

-Es un controlador, muy celoso.

Le mira el móvil, le obliga a que le mande selfis

para saber dónde está, con quién, lo típico.

-¿Las chavalas aún aguantan eso?

-Ya te digo. Al principio ella estaba ilusionada,

él es el típico guaperas, el líder de la clase,

la trataba como a una reina.

-Lo de siempre.

-Sí. Pero luego empezaron los celos, la cosa se torció

y ella no sabe salir de esa relación.

-Seguro que le has hecho ver que no merece la pena.

-Ahora tengo que hacerle ver a él que esa relación es de sumisión,

que pare el amor tiene que haber libertad y confianza.

-Para mí lo fundamental

es darse cuenta a tiempo de a quién tienes delante.

Nos cegamos enseguida.

Menos mal que siendo policías, aunque oculten algo no dura mucho.

-A nada que metas el hombre en la base de datos nadie te engaña.

-Quién no lo ha hecho.

¡Hablamos!

(SUSPIRA)

-"Sin antecedentes penales".

(Música de misterio)

(Golpeteo)

-¡Ricky!

Basta.

-Joder, macho, mira que eres pesado.

De traer el teléfono estaría jugando a algo.

Pero esto es un coñazo.

-¿Qué dije del teléfono?

Con un móvil te pueden localizar. Con un móvil inteligente.

(IMITA) -"Un móvil inteligente".

Déjame en paz. -Cállate.

-¡Cállate tú! ¡No me mandes callar!

-¡Cállate!

-¡Venga, vamos!

-Espera, espera.

Déjame hablar a mí, ¿entendido? -¡Que sí!

-Venga.

¡Eh!

El dinero.

-No llevo nada de dinero. -¡Mira!

¡O lo sacas o te pego un tiro y lo saco yo!

-Vale, vale. Tranquilo.

-¿Qué haces? ¡Dáselo a él!

-¿Qué es esta mierda?

Danos el otro.

-¿Qué otro? -¡El dinero de la faja!

-¿Vosotros quiénes...? -¡El de la faja!

-Tranquilo, tranquilo.

-¡No te muevas!

-Vamos.

-¡Tú, tú!

¡Déjalo! ¡Eh, suelta eso!

¡Suelta eso! ¡De rodillas!

¡De rodillas! -¡Tranquilo!

-¡El reloj!

Que des el puto reloj. ¡Te lo quitas o te lo quito!

¡Que te dejes de historias y me lo des!

-Vale, vale.

-¡Déjalo!

¿Qué haces, tío? -¡Suéltame!

-Joder, tío, que no se mueve.

-¡Me lo he cargado! -¡Tira! ¡Vamos!

-¡Hola, preciosa!

-Qué me gusta que me digas preciosa.

-¡Yo solo digo lo que veo!

-¡Para! Que va a venir Damián y nos va a ver.

-Estamos solos.

-¿Sí?

¿Se ha marchado?

-Sí, hoy me toca cerrar a mí.

Últimamente nos turnamos.

A ver, aquí, a partir de una hora ya no viene nadie,

pero tenemos que estar abiertos.

La teoría de Damián es que si viene un cliente

y ve que no estamos va a pensar que nos va mal

y va a dejar de venir y bueno...

Las cosas de Damián, ya tú sabes.

¿Qué te pasa?

-Pues... -¿Estás bien?

-Bueno, estoy un poco nerviosa

porque tengo que confesarte algo.

He hecho una cosa que no tenía que hacer y me siento culpable.

-Me estás asustando.

-Que no, que no es tan grave.

-Por la cara que pones mientras lo dices,

sí, parece grave.

-Te he buscado en la base de datos de la policía.

-¿A mí? ¿Por qué?

-Porque soy un poco imbécil, a lo mejor.

-No te digas eso a ti misma.

-Tenía curiosidad.

-¿Curiosidad?

-Normalmente la gente revisa las redes sociales

para bichear a sus parejas. -¿Para qué?

-Para mirar quiénes son sus exparejas,

amigos, viajes, no sé.

Para saber un poco más de su pareja.

-¿La gente hace eso?

-Todos hacemos eso.

Lo que pasa es que yo soy policía y tengo ahí el archivo,

no me he podido resistir.

-No te preocupes.

Será deformación profesional.

-Ya.

¿Entonces no estás enfadado?

-No. Pero la próxima vez que quieras saber algo,

con decírmelo te lo contesto fácilmente.

-Ya lo sé, pero además llevo todo el día

escuchado que si hombre perfecto no existe,

que todo el mundo tiene secretos...

-¿Cómo?

¿Cómo es eso de que el hombre perfecto no existe?

A ver...

¿por qué te contestan eso? ¿No irás diciendo que soy perfecto?

-Pues un poco sí, la verdad.

-¿Un poco?

Lo dices o no lo dices.

(RÍE)

-Sí lo digo.

¡Mucho!

Soy una pesada.

Por eso me repiten que no, que el hombre perfecto no existe.

-¿Por qué no me lo dices a mí? También lo quiero oír.

-¿Me perdonas o no me perdonas?

-¿El qué?

¿Lo de la comisaría?

Pues claro. Ya estás perdonada.

-¿Sí, de verdad? -Sí.

Además, te habrás dado cuenta de que no oculto nada.

No he tenido problemas con la policía en mi vida.

Bueno, contigo nada más.

(RÍE)

Ay, Espe, déjame, por favor.

Dos minutos, cerramos y nos vamos a cenar tú y yo.

-Hay otra cosa que...

-A ver...

¿Qué es lo que quiere preguntar?

-¿Por qué te cambiaste el nombre?

No tengo derecho a preguntarte eso.

Es que estaba ahí y lo he leído, pero...

Si no quieres, no tienes por qué contestarlo.

-¿Por qué no iba a querer?

-¿Crees que si yo ocultara algo me buscaría una novia policía?

Pues me cambié de nombre

porque soy...

huérfano.

-¿Por qué no me lo has dicho antes?

-Porque contigo soy muy feliz

y solo quiero hablar de cosas alegres.

Y esto forma parte

de un momento muy triste de mi vida.

-Pues siento haberlo sacado. Perdóname.

-No tengo nada que perdonarte.

Tarde o temprano te lo iba a contar.

No quiero tener secretos contigo.

Me he criado en un orfanato.

Jamás conocí a mi madre biológica

porque me abandonó al poco de nacer.

Cuando tenía seis años...

me adoptaron.

Al poco tiempo me cambié de apellidos

por los de mi nueva familia.

Y ya está, fin de la historia.

-Bien.

Y una cosa que te...

(SUSURRA) Eres perfecto, Pablo.

-Todos hemos tenido secuelas al principio.

Hay situaciones muy... -Muy jodidas.

-Si no separas lo personal de lo profesional, sí.

Te llevas unas movidas que no te corresponden.

-Ya. -No lo digo solo por uno mismo.

Si por tu familia, la pareja, los compis de piso...

-¿Y qué hago, tronco? Este curro es 24/7.

-Se aprende sobre la marcha.

Paciencia, aún estás en prácticas.

-¿Y mientras tanto qué?

-Mientras tanto te equivocas.

Sobre la marcha.

Eso o me cuentas en qué has metido la pata

e intento ayudarte.

-Paso, te vas a reír de mí. -Lo dejo aquí.

¡Toni!

-¿Te acuerdas de la señora que robó en el mercadillo?

Que eran tres señoras: una que metía la mano en el bolso,

otra separaba la pasta y otra tiraba la cartera.

-Sí, actuaron unas tres semanas en el mercado.

¿Las detuvisteis cuándo? -Cuatro días.

-Una operación muy limpia.

¿En qué has podido cagarla?

-Quemé al confite.

-¡Mierda, Toni! -¡Ya!

Es una cagada tremenda, se me fue el nombre.

-Pues sí.

A ver, un resbalón lo tiene cualquiera.

-Nacha me dice lo mismo,

pero no me saco al chaval este de la cabeza.

Como le pase algo no me lo perdono. -¡Que no!

-Creo que me piro a casa.

-Bueno, hablamos luego. Ánimo.

Gracias, cariño.

No sabes cuánto me apetece esa sopa.

Sí, me empiezo a encontrar bastante mal.

Venga, nos vemos ahora.

Un beso, chao.

¿Os vais ya para casa?

Si no hay nada más, sí.

Bueno, por hoy ya está bien.

Pero mañana tengo un caso para vosotras.

¿No querías ponerte en marcha ya?

Sí, cuéntanos.

Han hecho un registro en una casa con denuncias por menudeo,

pero en el registro encontraron dos pistolas.

¿Utilizadas? No, limpias.

De todas maneras, no me hace gracia que aparezcas armas en el barrio.

¿Hay detenidos? Sí.

¿Los han interrogado?

Sí. Dicen que las armas las vendió un tal José Juan Muñoz.

Me suena.

Es un exconvicto que cumplió condena precisamente

por tráfico de armas.

Tuvo reducción de condena por buena conducta, pero no me fío.

Puede haber vuelto a las andadas.

Eso o han soltado el primer nombre útil que recordaban

para pasar el interrogatorio. Puede ser.

No quita para que le hagamos una visita.

A ver si se ha reintegrado o ha vuelto con el chiringuito.

Exacto, vais a verlo.

Habláis con él y a la mínima sospecha lo traéis.

Si sigue siendo un traficante de armas

y pretende llenar el barrio

no se lo vamos a consentir, hay que cortarlo de raíz.

(RONCA) ¿Me dejas las diligencias del registro?

No te las dejo, te vas a casa. Mira cómo te has puesto.

Tienes que descansar, has terminado.

Y tú también, Silvia.

No me importa mirarlas antes de dormir.

Hay que descansar, es una orden. ¡Venga!

Sí, inspectora.

Buenas noches. Buenas noches, ¡mejórate!

¡Bueno!

¿Por qué habéis tardado tanto?

-Había que deshacerse del coche. -¡Dos horas dando vueltas!

-Eran precauciones.

-Si llamas precauciones a dar vueltas con un coche robado...

-El dueño está de vacaciones, lo dijo el Bala.

-Podríamos habernos encontrado con un colega suyo.

-Hay cámaras por todas partes.

Si relacionan la matrícula con el robo a Celades

mejor que su ruta no tenga que ver con nosotros ni el bar...

-¡Que no me calientes la cabeza!

Tenemos que deshacernos que lo que pueda acusarnos.

-¿Cómo ha ido?

-Bien, ha ido bien.

-¿No se ha resistido? -¿Por qué se iba a resistir?

-Luis, ¿ha pasado algo?

¿Luis? -No ha pasado nada.

-¡Este, que es un descerebrado!

Te dije que me dejaras hablar, tú ni caso.

-¿Qué has hecho?

-El tío había sacado un móvil, iba a llamar a la policía.

Eso me puso un poco violento.

-¿Cómo de violento?

Dime que no le has disparado.

-¿Cómo le voy a disparar?

¿Podéis dejar de sacar las cosas de quicio?

Le apunté con la pistola para abreviar,

el tío se hacía el tonto y teníamos que salir pitando.

-No, ya nos estábamos yendo, teníamos el dinero.

-Tenía un móvil, había que hacer algo.

-¡Reventarlo a golpes para sacarle el reloj!

-Se estaba resistiendo y el reloj vale una pasta, ¿vale?

Por eso le di unas patadas.

Que se joda, no haberse resistido.

-¿Qué le ha pasado a Celades?

Ricky...

¿lo has matado?

-¡Yo qué sé!

-¿Luis? -No sé, puede ser.

Estaba inconsciente y había un montón de sangre.

-A ver ese reloj.

-Toma. -Ponlo encima de la mesa.

-Es suizo.

Ya no fabrican así, vale una pasta.

¿Qué haces?

(GRITA) ¿Pero qué haces? ¿Te has vuelto loca?

-¿Qué ibas a hacer? ¿Vender el reloj de un muerto?

-¿Quién dice que está muerto?

-¿Quién crees que iba a comprar esto?

Quien lo compre irá a la policía para declararlo y no pringarse.

-Joder, pues no lo vendo.

-Eres tonto y lo llevarías para que se viera.

-¡Como me vuelvas...! -¡Cállate!

Cállate porque ya no respondo.

Más o vale a los dos que Celades acabe con vida.

Si no, tendréis un problema, pero conmigo.

-Yo no he hecho nada.

-Exactamente, no has hecho nada.

Has visto como este idiota ha reventado a un tío

y no has hecho nada.

A ver cuando te comportas como un hermano mayor, joder.

Deshaceos de esto.

Que no quede ni rastro.

¿Seréis capaces?

¿Puedo confiar en vosotros para eso?

-Ya me ocupo yo.

-Si queremos que esta familia sea algo

no será a base de pistolas, palizas ni navajas,

sino de inteligencia.

Cosa que parece que vosotros dos

no vais muy sobraditos.

Deshaceos de esto, anda.

-"Bonjour". ¡Pero bueno!

¿Qué haces aquí? ¿Cuándo has llegado?

¡Bueno, a ver!

Dame un abrazo primero y luego me interrogas.

Con la reincorporación de Guevara volvemos a la antigua distribución.

Nacha y Elías, volvéis a patrullar juntos.

Una pregunta, inspectora. Entonces yo...

¿Sigo en el caso? Negativo.

A partir de ahora patrullarás con Soriano.

¿Esto qué es, por lo de mi... resbalón?

¿Resbalón? ¿Se lo ha contado Nacha o Silvia?

Le juro que no me vuelve a pasar.

Se lo juro, no vuelvo a quemar un confite.

No sé si se dio cuenta la señora, no lo sé.

Pero fue una cagada tremenda, sí.

Enorme. ¡Enorme!

Ah, pero...

Debería aprender a tener la boca cerrada

Sí, ganarías mucho.

Bien, el caso del estrangulador.

Aunque no está confirmado al 100%

todo indica que fue Alberto Posada.

De todas formas tenemos que seguir buscando indicios

para corroborar esta teoría.

El mejor es que no hay más víctimas.

Pero tenemos que seguir buscando pruebas.

Ese color que has elegido me parece muy original.

Y si te sale algo y necesitas que te eche una mano

tú me lo dices y yo puedo ayudarte.

-Me quedo más tranquila contando contigo.

-Claro, mujer.

-Tendré que invitarte a un café o algo por tu ayuda.

¿Qué les das? Las tienes a todas en el bote.

-Anda ya. -¿Anda ya?

No hay chica que no entre y no te invite a salir, a café...

Estás hecho un donjuán.

-Necesito saber lo que ha pasado.

¿Y si está muerto?

No se movía cuando nos fuimos, había sangre.

-Si está muerto lo habrán visto

y avisado a la policía. Nos enteraremos por las noticias.

La persona que pase por allí será sospechosa.

-Pero puedo ponerme un chándal y decir que he ido a correr.

-Que no.

Tenemos que mantener la calma y seguir con nuestra vida

como si nada hubiera pasado.

-¡Joder!

Soy yo, ¿qué pasa?

(NERVIOSO) No, sí, estoy yendo para allá.

He pillado un atasco que flipas.

En 20 minutos estoy allí.

Gracias, chao, chao.

Los análisis de sangre. -¿Eran hoy?

-Sí, se me ha olvidado totalmente con todo esto.

Muñoz es traficante armas a pequeña escala.

Sospechamos que lo ha retomado tras salir de prisión

y que vende armas cortas a camellos y otros delincuentes del distrito.

Vamos tras él no solo para frenar la distribución,

sino que también ayude a recuperar el mayor número de armas.

¿Qué tal con tu confite? Muñoz tiene un zulo a las afueras

y allí guardas las armas hasta que las vende.

Lo mejor: me ha dicho que lo llamará para pedirle una pistola.

Tendrá que ir a por ella y lo cazamos.

Deberíamos vigilar el zulo ya.

La moto coincide con la descripción.

Es él, ¿vamos? Tenemos que pillarlo con las armas.

Ahora sí vamos. ¡Alto, policía!

¡Alto!

-No te veo buena cara.

-Sí, estoy bien.

Un poco tristona, pero vamos, bien.

-¿Tristona por qué?

-No sé, contaba con ver a Elías.

Que se pasase a verme.

-No habrá tenido tiempo, no sé.

-Pero para mandar un mensaje: "He vuelto de París, nos vemos"...

-Ahora te pongo la cena, hijo.

Hasta luego.

¡Pero!

Primero el aperitivo.

Lo que te prometí.

¿No piensas cogerlo?

Es lo que necesitas para la reforma del patio interior del taller.

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  • Capítulo 435

Servir y proteger - Capítulo 435

25 ene 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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