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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 433 - ver ahora
Transcripción completa

No busco una mujer para una sola noche.

¿Sientes lo mismo que yo? -Ven.

Somos pareja. (RÍE)

-¿Pareja? Un revolcón de una noche y ¡hala!, pareja.

-No es un revolcón de una noche.

Pablo... Es muy especial.

(ELLA CHILLA)

-Púdrete en el infierno.

(HABLA EN RUSO)

(Disparo)

-¡Alto! ¡Tiren las armas!

Konchalovsky ha huido. Amplíen el perímetro de búsqueda.

No andará lejos.

Oficialmente, Oleg no está muerto.

Simplemente ha desaparecido.

Si Konchalovsky investiga,

descubrirá que el CNI capturó a Oleg

y él cantó diciendo dónde tenían escondida a Alicia.

Konchalovsky no habrá olvidado la muerte de su hijo.

Está lleno de ira, yo misma fui testigo.

Pero no podemos tener miedo.

Konchalovsky necesitará socios para sus negocios en España.

Véndete como un buen candidato.

No colaboraré con el CNI en este asunto.

En el CNI estamos dispuestos a negociar contigo.

Sin límites. Pon precio a tu colaboración.

Quiero mi libertad absoluta y sin cargos.

Quiero seguir dirigiendo mi empresa. Quiero mi casa.

Quiero ver crecer tranquilamente a mi nieto.

Quiero ver a mi hija feliz.

Lo que ha pasado los últimos días me ha hecho reflexionar bastante

y... si sigues así, no tengo inconveniente

en que veas a tu nieto.

Es Antonio.

Han suspendido el tratamiento. Ha sufrido un paro cardíaco.

Tú corazón no bombea con fuerza porque está muy débil.

La alternativa es un dispositivo que haría de corazón artificial.

No quiero seguir siendo un conejillo de Indias.

Además, la operación tiene sus riesgos.

-La operación te da una oportunidad y, en vez de aprovecharla,

hablas como si ya estuvieses muerto.

-Quiero que todo sea como antes.

Lo más parecido a lo que teníamos antes

es seguir con el tratamiento. Puede que tengas razón.

Seguiré luchando.

-Hemos encontrado una mujer muerta.

Solo te puedo adelantar que ha sido estrangulada.

¿Como Rita Blanco?

Tenemos un asesino en serie en Distrito Sur.

No me quiero poner en lo peor,

pero con el violador de la máscara empezamos así.

-Alberto Posada estranguló a una mujer hace ocho años.

El juez decretó su ingreso en un psiquiátrico.

¿Cuánto hace que salió?

Dos meses. Desde entonces vive en Distrito Sur.

-Revisamos las cámaras y hemos identificado a Posada.

-Las imágenes solo demuestran que discutí con ella.

-¿Quiere que me lo crea?

-Loli, hacía mucho que no te veía. -Hola, Espe.

-Hola. -¿De qué la conoces?

-Detuvimos a su chulo hace años.

-El sospechoso de ser el estrangulador

era cliente suyo.

-Las últimas citas que ella recuerda con Posada.

Mire, la noche que mataron a Carolina Fuentes

usted estaba en un "parking" cercano al lugar donde la mataron.

He desmontado su coartada y estaba cerca del lugar.

Necesitamos la confesión de Posada.

Deje que hable con él. Está bien. Inténtalo.

Si olvidaste haber matado a Belén y que le hiciste daño a Loli,

¿cómo puedes saber que no estrangulaste a Rita?

(GRITA) -No lo recuerdo, no puedo recordarlo.

-Comisario, rápido. En los calabozos. ¿Qué ocurre, Merinero?

No he podido evitarlo. He intentado reanimarlo, pero...

Dios.

(Música emocionante)

(Música animada)

(Amartillan una pistola)

(RECUERDA)"Con estas dos balas, le llevarás el mensaje

de que pienso en él todos los días.

(AMARTILLA EL ARMA)

Estás loco.

Pero también serán dos balas como las que mataron a Yuri.

Una, en el esternón. (JADEA)

La otra, en el pecho.

La misma muerte.

El mismo 'accidente',

como tú lo llamas.

Ojo por ojo".

(Pasos alejándose)

(Puerta)

(Música inquietante)

¿Nerviosa?

No.

Estoy deseando volver a la normalidad.

Eso me ayudará a olvidarlo todo.

No se te olvida, ¿verdad?

Cada rutina que recupero es un triunfo.

Y tú siempre ganas.

Y tú también.

Superaste el bloqueo después de volver de Chechenia

y has arriesgado la vida por mí.

Y lo haría mil veces más con tal de tenerte conmigo.

Todo irá bien. Ya verás.

Gracias por cuidarme tanto.

Quizá si hoy llego un poco más tarde a comisaría, no pasa nada.

No.

Espera, si no te lo cuento ahora, luego será peor.

¿El qué? No me asustes.

No te lo conté anoche porque estabas dormida

y no te quise despertar.

¿Qué pasa? Se trata de Konchalovsky.

La Europol ha contactado con Fidalgo.

Quieren ir a por él.

Ya. Y me dirás que Fidalgo ha vuelto a recurrir a ti.

Lógico. Estoy demasiado metido como para buscar a otro.

Si no vamos a por él, ejecutará su venganza.

¿Y entonces?

Llevaremos a cabo una operación

muy parecida a la que llevamos con Oleg.

Aprovechando los recursos que tenemos.

Espera. ¿Qué recursos? Te refieres a...

Quintero seguirá en su papel para atraer a Konchalovsky,

como hizo con Oleg:

simulando ser el narco que intenta reflotar su negocio

y que necesita ayuda de los rusos.

Eso es una misión suicida.

Pero el cebo ya está puesto.

Sería un desperdicio no aprovecharlo.

Hemos manipulado todo lo de Oleg para que Konchalovsky

no sospeche de Quintero. Quintero no aceptará.

Me dijo que estaba en paz consigo mismo

y que asumirá la pena que le impongan,

así que Fidalgo se tendrá que buscar a otro.

Me parece que no, cariño.

Ya ha aceptado. Lo hizo anoche.

No puede ser.

Sí, sí que puede ser. De hecho, él mismo puso el precio.

¿Qué precio?

Su libertad.

Es lo que pidió y se lo comuniqué a Fidalgo.

¿Y?

El general hizo unas llamadas y tiene la palabra de los de arriba.

En cuanto cacemos a Konchalovsky, tu padre será libre.

No tendrá deudas con la justicia.

Eso... si sale vivo de esta.

Cariño, no te pongas...

Hablas de alguien que intentó matarme hace unos días.

Es un sádico y quiere venganza.

Así que no me pidas que sea optimista.

¿Sabes lo que creo? Que el CNI se aprovecha de Quintero.

Él no lo ve así.

Intenta aprovechar la oportunidad de recuperar su libertad.

No quiere pasar la infancia de Leo en la cárcel.

Quiere pasarla con vosotros.

Esas fueron sus palabras.

Vamos, cariño, piénsalo. Es normal, ¿no?

Yo hubiese hecho lo mismo.

Pensaba que... había podido escapar de ese maldito ruso,

pero ya veo que no.

Iremos a por él

para que no vuelva a hacer daño a esta familia.

Ni a esta ni a otra.

Y Quintero nos ayudará.

Ven.

(Música dramática)

Hola.

¿Hola? -¿Eh?

-No has podido dormir.

-Bueno, un poco.

Hubiese sido mejor no dormir porque he tenido pesadillas.

(ESPE SUSPIRA)

¿Sabes qué?

Hace unos años recibimos un aviso por un ahorcamiento.

Y cuando nos llamaron ya no se podía hacer nada,

mas que levantar el cadáver.

Pues, esa imagen... (RESOPLA)

Esa imagen no se me olvidará en la vida.

-No dejo de pensar en que lo presioné demasiado.

Debí haber esperado al psiquiatra.

¡Mierda!

(SORBE) Nada de esto hubiera pasado.

-Pero eso no podías saberlo.

Además, Bremón te dio luz verde para hablar con él.

-Sí. Después de hablar con Loli,

parecía que teníamos el caso resuelto.

El tipo le pagaba a una prostituta para simular estrangulamientos.

La noche de autos estaba cerca del lugar. Tenía que ser él.

-Ya. Los indicios apuntaban a ello.

-¿Y si me equivoco?

-Pronto saldremos de dudas.

La investigación sigue adelante. Pero tiene todas las papeletas.

Los guantes, los antecedentes, las contradicciones...

Blanco y en botella, ¿no? -Eso pensaba yo.

Y si no confesaba, iba a salir libre.

Decidí preparar el terreno para que se desmoronara

en la sala de interrogatorios.

(SUSPIRA) Fui muy dura con él.

-No, es que tenías que serlo.

Dos mujeres estranguladas en menos de un mes.

-Hice que se derrumbara. Hice que dudase de sí mismo.

Vio que podía haber estrangulado a las dos mujeres

y ni siquiera recordarlo.

-No. Tú sospechabas de él, y con razón.

Ahora debes demostrar que esas sospechas eran ciertas.

Dejarás de sentirte culpable

cuando demuestres que Alberto Posada era el estrangulador.

-No. Te equivocas. -¿Por qué?

-Alberto Posada era un enfermo mental.

Anoche, cuando lo vi tan atormentado,

lo vi claro.

Si realmente lo hizo, no lo recordaba.

Loli tenía razón. -¿En qué?

-Nos contó que Posada, cuando le pagaba,

ni siquiera recordaba haberle hecho daño, haber apretado.

Y decía la verdad. Yo le hice pensar que era un asesino.

-No. -No soportó pensar

que había vuelto a hacer daño a alguien.

Así que lo empujé.

He matado a ese hombre.

-Que no. No digas eso. Mira, Silvia, escúchame.

Ha ocurrido una desgracia, sí, y seguro que tiene consecuencias,

pero nadie sabe qué pasa por la cabeza

de alguien que piensa en suicidarse. -Lo acorralé. Aposta.

Le hice pensar que volverían a encerrarle.

-No puedes torturarte así. Lo único que debes hacer es centrarte

en cerrar el caso, y ya está.

-Ya.

Pero mi deber era que rindiese cuentas delante de la justicia.

Esto no debía acabar con él ahorcado. -No. No debía.

Pero ha ocurrido así y ya no hay vuelta atrás.

Y tú cumpliste con tu deber

porque ahora estamos más cerca de resolver el caso.

Gracias a ti, las mujeres del barrio pueden ir tranquilas por la calle.

Deberías estar orgullosa.

Yo lo estoy.

Yo lo estoy. Ven aquí. (SILVIA SOLLOZA)

-Toma, a ver si con esto te asiento el estómago.

-Dios, "peazo" desayuno que me has puesto.

Así aguanto todo el día. -¿Así sí? Pues yo, así no.

Pásate a mediodía aunque sea a darme un beso.

-Y si no me apetece, ¿qué? ¿Me echarás de menos?

-No sé. Un poquito. -¿Un poquito?

(PATY ASIENTE) -Ahora mismo.

-Anda, campeón. Suéltala, que no va incluida en el menú.

-Hasta luego, María. -Hasta luego.

-Hija, qué cortarrollos eres.

-Déjame, Paty, que no vengo "pa" arrumacos.

Lo que me ha pasado en el mercado. Vengo con el cuerpo malo.

-¿Qué te ha pasado? -¿Qué ha pasado?

¿Sabes quién es Ramiro, el marido de Gloria?

Celebraron aquí el cumpleaños del chiquillo.

-Claro, Ramiro. ¿Qué pasa con él?

-Lo he saludado y me ha vuelto la cara.

-¿Y eso? Qué raro. Si es supermajo.

Su mujer es más seca, ¿pero él?

-Me lo ha tenido que contar el frutero.

-¿Qué te ha contado?

-Qué Ramiro y su familia llevan una semana muy malos,

con gastroenteritis,

y dicen que se han intoxicado aquí, en La Parra.

-¿Perdona? ¿De qué van?

-Me lo ha contado el frutero, como podría haber sido otro.

Estamos en boca de todos.

-Qué fuerte. ¿Y él no te dice nada?

-No. "Pa" que te fíes de la gente.

-Eso es porque no está seguro.

-¿Cómo va a estarlo?

Aquí todos los productos que usamos son de primera calidad.

Y frescos. En el mercado lo saben.

-Entonces no te rayes.

Si se han intoxicado, aquí no ha sido. Vamos.

-Ponme una tila, que tengo mal cuerpo.

No te preocupes.

El caso se resolverá en cuestión de días.

¿Le quitas hierro al suicidio de un detenido en el calabozo?

No. Te quito preocupaciones a ti, que bastante tienes.

Ya lidiaré yo con esto.

Si tienes razón. De todos modos, desde aquí no puedo hacer nada.

Exactamente, así que céntrate en lo tuyo.

Dale mucho ánimo y abrazos de nuestra parte a Antonio.

"Ya verás, todo saldrá bien".

Ojalá. En fin, eso espero.

Venga. Un beso, Emilio. Muchas gracias.

Comisario. Adelante.

Las diligencias de Alberto Posada.

He intentado aportar todos los detalles.

Gracias. Tendré que responder muchas preguntas

y necesito estar preparado.

Quería disculparme.

¿Por qué? Si no estabas presente cuando murió.

Me precipité al interrogar al detenido.

Debí esperar a que el psiquiatra lo evaluara.

¿Y qué?

Asumo toda responsabilidad.

A ver, un momento.

Yo te di el visto bueno para que hablaras con el sospechoso.

Soy tu superior. Te eximo de toda responsabilidad.

¿Entendido? A ver, Silvia...

Ponemos todos los medios

para que ningún detenido se autolesione,

pero, aun así, estas cosas pasan.

Hasta ayer no entendí el poder que tenemos sobre los detenidos.

Yo no quería esto. No me hice policía para esto.

Claro que no.

Te hiciste policía para evitar crímenes como los del estrangulador

y haces un gran trabajo de investigación.

Tus hipótesis contra Posada son sólidas.

Te pido que sigas investigando con la misma determinación.

¿Podrás?

¿O te relevo del caso?

No, no haga eso. Seguiré con el caso hasta el final.

Esa actitud ya me gusta más.

En cuanto al suicidio del detenido, tómatelo como lo que es:

una prueba que apoya la tesis de su culpabilidad.

Se sintió acorralado y tomó esa decisión.

Gracias.

El tiempo apremia. Hay que cerrar los flecos del caso.

Inspectora Orestes. -Inspectora.

Qué sorpresa, Ibarra. Tenemos que hablar, Emilio.

Ya me imaginaba. Esto es un asunto de máxima gravedad.

-¿Se encuentra mejor? (ARROJA UNAS MONEDAS)

-Bueno. Que no sea nada.

-Oye...

¿Qué le pasa ahora a Faustino?

-No lo sé. Pero espero que no sea lo mismo que a Ramiro.

-¿Otro que se va patas abajo?

(ASIENTE) -Parece ser que lleva unos días así.

Él y su mujer, por eso no les hemos visto.

Y son clientes asiduos del menú. -Por Dios,

a ver si lo de la intoxicación es cosa nuestra.

-A ver. Que no cunda el pánico. Revisemos los menús de la semana.

Vamos a averiguar qué ha pasado. -Claro, yo así no puedo estar.

Madre mía, lo que nos faltaba.

-Un suicidio en un calabozo es un fracaso policial.

Imagínate cómo están en Régimen Disciplinario.

Están que trinan.

No es lo más deseable del mundo, pero...

Ya no tiene solución.

Para eso estoy aquí. Para determinar si se pudo evitar.

Muy bien, empecemos. Dispara.

Descríbeme las circunstancias de la muerte de Alberto Posada.

Tenía antecedentes psiquiátricos. ¿Dio señales de querer suicidarse?

Ninguna. Negó los cargos hasta el final.

Aun así, pedimos la presencia de su psiquiatra

durante la declaración.

Desgraciadamente, no tuvo lugar.

¿Cuántos detenidos había en los calabozos?

Solo estaba él.

¿Quién hacía la vigilancia?

Merinero, pero dice que cuando le bajó la cena

estaba tranquilo.

Ahórrate las conjeturas conmigo. ¿Qué usó para ahorcarse?

Su propia camisa.

La autopsia dictamina "muerte por asfixia"

y no se rompió el cuello, se ahogó.

¿Sabes lo que significa?

Debió de tardar de tres a cinco minutos en morir.

Merinero avisó en cuanto lo vio.

Llamó a la ambulancia, lo descolgó

e intentó reanimarlo, pero era demasiado tarde.

¿Qué hacía el agente mientras este hombre se ahorcaba?

¿Cómo no se dio cuenta antes?

Se ausentó para tomar un café.

¡Ah! Desatendió la vigilancia

para tomarse un cafecito. (IRÓNICA) Qué maravilla.

Estaba doblando turno porque cubrió a un compañero

y estaba cansado.

Eso no es excusa.

Y tú no deberías permitir esos bailes de turnos

en tu comisaría, porque pasa lo que pasa.

Montse, es una práctica habitual y no solo en esta comisaría.

Y menos en puestos como el de Merinero.

No es precisamente de alto riesgo. Que se lo digan al detenido

que murió bajo su custodia.

Cometió una negligencia grave.

¿Sabía que tenía antecedentes psiquiátricos?

Sí.

Eso agrava su error.

Eres consciente de ello, ¿verdad?

Montse, dime... ¿Qué va a pasar con él?

A la espera de corroborar tu testimonio con el suyo,

tendremos que suspenderlo de empleo y sueldo de momento.

Espero que esto no salpique a más agentes.

¿Dudas de mi palabra?

Pongo en duda tu criterio, Emilio.

(Puerta)

(RESOPLA)

Menudo día has escogido para volver a trabajar.

Los ánimos están por los suelos después de lo del suicidio.

Pobre Merinero. Sí, desde luego.

Quién podía imaginar que por ir a por un café

ocurriría algo así.

Muchas veces tenemos la vida de las personas en nuestras manos

y no somos conscientes de ello del todo.

No podemos bajar la guardia en ningún momento.

Silvia está muy afectada.

Si puedes, habla con ella. Yo lo haría, pero no tengo ánimos.

No, claro. Despreocúpate.

Estaremos bien. Y Antonio también.

"Ya lo verás".

Ojalá. (SUSPIRA)

Esto está siendo muy duro, Alicia.

Yo... trato de ser fuerte delante de Olga y de Antonio,

pero... la verdad es que estoy muerta de miedo.

¿Sabes cómo vencía el miedo cuando estaba secuestrada?

Pensaba en cómo sería mi vuelta a casa.

"En mi reencuentro con Iker".

¿No te angustiaba pensar

que esos momentos tal vez no se repitieran?

Intentaba no pensar en ello.

Me imaginaba cómo sería su olor, la ropita que llevaría Leo,

las bromas de Iker y los esfuerzos por no llorar de mi padre.

La ilusión por vivir ese momento me hizo vencer el miedo.

Eres muy fuerte. Siempre te lo he dicho.

"He tenido a una gran maestra". (RÍE)

Ahora voy a ser yo la que siga tus consejos.

Todo saldrá bien, ya lo verás.

Gracias. Te voy a mantener informada.

Pero tú hazme caso.

Por favor, no te lleves trabajo a casa.

"Y no hagas horas extra".

¿Vale? Tú vuelta tiene que ser poco a poco.

Un beso, Claudia. Chao.

Un besito.

¿Y papá? ¿Qué ha pasado?

Tranquila, se lo han llevado para unas pruebas del preoperatorio.

Pero no me preguntes más porque ya sabes que no sé italiano

y no sé exactamente lo que me han dicho.

¿Seguro que solo es eso? Sí, cariño.

Tu padre dice que era un trámite, que serán diez minutos.

No se irá a ningún sitio sin despedirse.

He tenido una pesadilla. He soñado que entraba en la habitación,

que la cama estaba vacía y me decías que papá no volvería.

Ay, cariño. Ven aquí, anda.

(LAS DOS SUSPIRAN)

Está siendo muy duro. Bueno.

Tenemos que estar animadas. Cuando suba papá,

tenemos que estar muy optimistas.

Tiene que bajar al quirófano convencido de que todo irá bien,

porque será así, ¿de acuerdo?

Ojalá estuviese yo tan convencida. Eh.

Tienes que pensar en positivo. Aleja los malos pensamientos, ¿vale?

Esta cama vacía no me deja pensar en otra cosa.

(MARÍA) Paty, deja el móvil y ayúdame a hacer memoria.

-Voy, voy.

Nos han bajado las estrellas en Internet.

Ayer teníamos 4,3 y hoy tenemos 4,2.

-No me metas más paranoias que ya es lo que me faltaba.

A ver, del menú del lunes... Me falta el primero.

¿Te acuerdas de lo que fue? -A ver...

Crema de calabacín y puerro.

-Vale. Perfecto.

¿Por dónde empezamos?

-Por el cumpleaños del hijo de Ramiro.

¿Sabes qué día fue? -El jueves.

Lo sé porque era el cumpleaños de mi prima Gertru.

¿Qué serviste de menú?

-No tengo ni idea porque esto es un caos.

-Pues sé un poco más organizada.

-Yo tomo nota para sacar los platos,

no para jugar a detectives una semana después.

-Ya lo sé. Perdóname. Es que estoy muy nerviosa.

No quiero preguntarle a Ramiro qué comieron ese día.

-Espera, porque recuerdo que el hijo

pidió pasta blanca, sin salsa, sin tomate y sin nada. Voy a mirar.

Creo que lo tengo.

Ramiro y su mujer pidieron lo mismo. Verduras al horno de primero.

El guiso de ternera después.

El hijo mayor pidió la carne y, de primero, el arroz.

-Las verduras no pueden ser. Y el guiso de ternera... Yo qué sé.

¿Cómo lo hiciste?

-Como siempre. Me sé tu receta de memoria.

Doro la carne, hago el sofrito, lo junto y lo guiso todo.

Descongelé la carne y, tal cual, la guisé.

-¿Descongelaste la carne? Ay, que me da algo.

-Cuando te fuiste a Barinas, yo no daba abasto

y cambié el menú, el guiso por unos filetes.

-Criatura, ¿no viste la nota que dejé al lado de la carne?

Había que hacerla. Yo ya la descongelé.

-Dios, he congelado la misma carne dos veces.

-Lo siento, no me he dado cuenta.

Ay, Dios. -Bueno, bueno.

Ya sabemos lo que pasó.

-Dios mío. ¿Qué podemos hacer para arreglarlo?

Hablaré con Ramiro y Faustino.

Les invito al menú de un mes. De mi sueldo.

O les invito a un espá, o lo que haga falta.

-Paty, a toro pasado, con eso no podemos hacer nada.

Solo podemos ver a qué otras personas se lo servimos.

¿Cuántos menús más pusiste?

-¡Uf!

Siete. -Siete.

-Siete. Los dos matrimonios,

el hijo mayor de Ramiro y dos más que vete a saber quién.

Al menos no vino nadie de comisaría. Estaban liados con el estrangulador.

-Pues sí, podría haber sido peor.

-Como lo pongan en Internet, nos quedaremos sin estrellas.

-Espero que no. Debemos encontrar a esas personas

y decírselo, así verán que no actuábamos de mala fe.

-¿Cómo van a pensar que fue aposta? Nos conoce todo el barrio.

No había pasado nunca.

La mujer de Ramiro.

-Gloria, corazón.

Qué bien que te veo. Te debo una disculpa.

Sabemos qué pasó el día del cumpleaños de tu hijo.

-Pasó que nos envenenasteis. Os he demandado.

-No, pero que ha sido un accidente. Y ha sido culpa mía.

Yo congelé la carne y María ya la había descongelado,

pero yo no lo sabía.

-Eso, al juez.

(Música de suspense)

-La madre que la parió.

(RÍE) Esta enfermera habla un italiano muy exagerado.

Parece una parodia.

Qué parodia. Los italianos hablan así. Italiano.

Me parece que estaba... (LA IMITA) "exagerando".

Ya.

¿Exagerando qué? ¿El acento?

Ya. (RÍE)

Hablan en su idioma.

Es así. Imagínate que a ti te dicen que exageras tu acento español.

De verdad. Anda, vamos a dejar el tema.

-Sí, mejor vamos a dejarlo.

-Te agradezco que quieras tener conversaciones intrascendentes,

pero me pones más nervioso.

Tienes razón. Y no te dejo hablar.

No tengo mucho que hablar.

No sé, quizá querías decirnos algo antes de bajar al quirófano.

He pensado mucho en eso.

Que no lo digo porque vaya a pasar nada malo.

Tienes razón.

Dadas las circunstancias tendré que...

...deciros alguna cosa.

(RÍE)

Me he quedado en blanco. -No te preocupes, papá,

no nos tienes que decir nada.

¿No será otra de tus bromas? Claro que sí, hombre.

Con la de maravillas que os diría, cómo me voy a quedar en blanco.

Es que ya no distingo cuando bromeas y cuando estás serio.

Deberías de saberlo a estas alturas.

Casi dejo mi epitafio en blanco. Antonio, hombre.

¿Ni en un momento así os podéis poner serios?

-Es que es difícil encontrar palabras cuando pueden ser las últimas.

-Piensa que no lo van a ser.

-Ya.

El otro día, cuando...

...me empezó a doler el pecho y vi que se me paraba el corazón...

...tuve mucho miedo de no volver a veros.

Ahora estamos los tres juntos y el miedo no nos dominará.

Sé muy bien los riesgos de la operación.

No tengo miedo.

Bueno... Estoy aterrado.

Vamos a pensar en el futuro. En un futuro los tres juntos.

¿Eh?

(Música inquietante)

(SE EMOCIONA) Vale, pero...

(SUSPIRA) Si eso no puede ser, quiero que sepáis...

...que morí en paz.

El otro día, cuando me reanimaban,

vi pasar escenas de nuestra vida muy rápido,

como si pasara rápido las hojas del álbum que os dejé.

He sido muy feliz...

...gracias a vosotras.

(ANTONIO SOLLOZA)

Adoptarte ha sido la mejor decisión de mi vida.

Eres maravillosa.

Haz caso a tu madre. Es gruñona, pero suele tener razón.

¿Qué quieres que te diga?

(SOLLOZA) Eres mi mejor amiga,

mi compañera, el amor de mi vida...

Por favor, si falto, sé fuerte. Y sé feliz.

Hazlo por mí.

No, cariño.

Seré feliz porque seré feliz a tu lado.

¿Vale? Vas a volver con nosotras.

Ojalá en esto también tengas razón.

-Tendré que marcharme enseguida.

No sabes la que tengo encima con el suicidio de ese hombre.

-Tiempo para un café sí hay.

-Lo mismo pensó ese infeliz de Merinero

y ahora tenemos un detenido en la morgue.

Más me vale depurar responsabilidades antes de que esto salte a los medios.

-¿Qué piensas hacer? -Mi trabajo.

Tomar decisiones difíciles que nadie quiere tomar

tratándose de un compañero.

-¿Y eso significa? -Suspensión de empleo y sueldo.

-¿Cómo estás?

Conmigo no tienes que hacerte la dura.

Sé que ahí dentro hay un corazón.

-Me sabe mal por Merinero. Tiene una familia a su cargo.

Pero no queda otra. Hay que aplicar el protocolo.

-Marcelino. Qué bueno encontrarte. Te estaba buscando.

Montse, me alegra saludarte.

No había podido verte hasta ahora. -Fernando Quintero.

Qué sorpresa tenerte de vuelta.

-Si no te importa, cuando terminéis, me gustaría hablar contigo.

-Yo ya me iba. El deber me llama.

-Cariño, ánimo.

Te veo en casa. -Hasta luego.

-Hasta luego.

Eh... ¿Te pido algo o estás servido?

María, ¿me pones lo de siempre?

-Ahora mismo.

-Siéntate.

-Gracias, amigo.

-¿Un mes?

Lo siento mucho, Merinero. Créeme que lo he peleado,

pero esto es lo que hay.

Eso dígaselo a mi mujer.

A ver cómo le explico esta situación. Con lo justos que vamos de dinero.

No puedo hacer nada. Es el régimen disciplinario.

Haga lo que pueda, por favor.

Siento que hayamos llegado hasta aquí, pero...

...estas suspensiones son irrevocables.

Siento lo que le pasó a ese hombre.

Lo sé.

Bueno, es lo que hay.

Nos vemos pronto.

(Puerta abriéndose)

(RESOPLA)

(Puerta cerrándose)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Buenas tardes.

Pasa, pasa.

Vaya cara llevaba Merinero.

Y no es para menos.

Es uno de esos días que mejor no salir de casa.

No se queje. Quiero decir que podría ser peor.

No ha habido ninguna filtración a la prensa.

No lo digas muy alto por si acaso.

No la ha habido, se lo aseguro. La centralita estaría echando humo.

Ya. Por eso quería hablar contigo. Siéntate, por favor.

Necesito que me ayudes a redactar un informe,

una nota de prensa sobre el suicidio de Posada.

¿Yo? Sí.

Sé que no va incluido en tu sueldo, pero te vi muy bien

el otro día con la prensa.

Mercedes, es un tema muy delicado.

Lo último que necesitamos es un circo mediático de esto.

Claro. Le agradezco la confianza.

Lo mejor que podemos hacer es adelantarnos con un comunicado.

Sí, yo había escrito... ¿Puedo?

Sí. Toma. Ahí tienes un boli.

Yo había escrito:

"Detenido investigado por el asesinato de Rita Blanco...".

(NIEGA)

¿Qué pasa? Arrancar con dos participios

es confuso.

"Sospechoso", ¿mejor? (ASIENTE)

"Sospechoso investigado

por los asesinatos de Rita Blanco y Carolina Fuentes

fue hallado muerto en la comisaría de Distrito Sur...".

"Fue hallado muerto" dispara los interrogantes.

Y dejar el nombre para el final, el de la comisaría, no está bien.

Parece que quiera ocultarlo.

¿Qué propones?

Llamar a las cosas por su nombre. Decir la verdad sin tapujos.

Así evitaremos especulaciones.

Es lo mejor para controlar la situación.

La verdad es interpretable, ¿no?

Un segundo, comisario.

"El principal sospechoso en el caso del estrangulador

se suicida en el calabozo".

Suena crudo.

No he terminado.

Podemos...

...entrar en algún detalle del suceso, como que...

...usó su propia camiseta.

Es lo primero que preguntarán.

Luego añadimos...

...que los agentes no pudieron reanimarlo.

Y terminamos...

...actualizando la información con algo tipo:

"Se espera que los próximos días

se cierre la investigación que esclarezca la muertes de...".

Y así ponemos el foco en las verdaderas víctimas.

¿Qué le parece?

¿La verdad? Pues que estoy impresionado.

Llevaba rato mareando la perdiz y mira...

Se notaba, comisario.

Disculpe, pero su propuesta era larga, farragosa

y daba pie a suspicacias.

Veo que eres aficionada a llamar a las cosas por su nombre.

Bien, en ese caso... Decidido.

Te encargas tú de transcribir la nota de prensa.

Claro. Encantada de ayudarle.

En cuanto la tenga, se la envío para que la revise

antes de enviarla a los medios.

(Puerta)

-Todavía hay quien me mira como a un perro.

Espero que no te importe que te vean conmigo,

pero tenía que verte para comentarte algo importante.

-A mí eso me da igual.

Si quieres que nos tomemos un café, no hay problema,

ahora, si lo que quieres es verme como abogado,

te advierto que no hay novedades respecto a ayer.

-De ayer a hoy ha cambiado todo.

-¿Qué quieres decir?

-Hay una vía más rápida

que la judicial para recuperar mi libertad.

-Si planeas una fuga, no me cuentes nada.

(QUINTERO RÍE)

-Nada de eso. No podría vivir lejos de Alicia y de Leo.

-¿Entonces? -No habrá juicio.

No puedo darte detalles.

Colaboraré con el CNI para atrapar a Konchalovsky

a cambio de mi libertad.

Ese es el trato.

-Es peligroso, ¿no?

-Sí que lo es. Un poco, sí.

Por eso no puedo decirte nada ni darte detalles,

pero era importante que te viera para decirte que a partir de ahora

tengo que prescindir de tus servicios como abogado.

-No te precipites.

¿Estás plenamente convencido del pacto?

-Marcelino, escúchame bien.

Has hecho mucho por mí y no sabes cuánto te lo agradezco.

Eres un gran abogado y sabes que te respeto mucho,

pero el trato está hecho y no hay marcha atrás.

Además, no pienso volver a la cárcel si tengo la opción de vivir libre

y cerca de mis hijos.

-¿Aunque pierdas la vida?

-Correré ese riesgo.

-Bueno.

Como abogado, me parece un gran disparate.

Pero te entiendo.

Y, de verdad, de corazón,

espero que lo consigas.

-Muchas gracias, amigo. No olvides que es un secreto.

-Ánimo y suerte. La vas a necesitar.

-Gracias.

-María, te voy a dejar esto aquí

y te cobras lo que tenemos en la mesa.

Hasta luego. -Hasta luego.

(Música dramática)

-Marcelino, ¿podemos hablar un momento?

-Por supuesto, siéntate.

(MARÍA RESOPLA)

Es que...

...creo que necesito un abogado.

-¿Es grave?

-Me pueden cerrar el negocio. Imagínate cómo estoy.

¿Nada?

Bueno.

Pues yo te he traído un capuchino y chocolate para endulzar la espera.

No me entra nada, mamá. Ya lo sé,

pero hay que comer. No sabemos cuándo subirán a papá.

Anímate. Estás agotada.

Mira qué cama tan espléndida tenemos aquí.

¿Eh?

Pero es de papá. Y va a seguir siéndolo.

¿Qué pensará tu padre si se entera

de que has estado incómoda todo el rato esperando

en lugar de tumbarte en esta cama tan estupenda?

¿No? ¿No?

Déjame...

(GIME) Qué buenos colchones tienen en Milán.

Estoy muy repantingada, lo voy a subir.

(Chirrido y motor)

Ay, que se está bajando. Espérate. No encuentro el botón.

A ver si me lo he cargado. ¿A ver?

No, no. Aquí, aquí.

Hazlo desde aquí, anda.

(LAS DOS SUSPIRAN)

(Música melancólica)

Qué raro es esto, ¿no?

Sí, la verdad.

Oye, quizá le podríamos hacer una fiesta sorpresa a papá

cuando estemos los tres en Madrid. ¿Qué te parece?

No sé si está para muchos sobresaltos.

Mmm.

Tienes toda la razón.

Quizá hay que hacerle una fiesta, pero sin sorpresa.

(OLGA RÍE)

Además, así nos puede dar la lista de la gente

que quiere que invitemos,

aunque, siendo tan sociable tu padre se nos quedará pequeña la casa.

(OLGA ASIENTE)

Oye, podrías hacer una cosa de esas tan exquisitas que haces tú.

Porque desde que eres chef...

Si no, las fiestas ya no brillan tanto.

Podrías hacer esos canapés tan ricos que haces tú,

con cositas por encima.

Pues sí. Y podría añadir también unas esferificaciones.

Mmm.

Sí, sí, sí. Las bolitas esas, ¿de qué las harás?

Podrían ser de distintos colores, pero que no sepas el sabor

hasta que te estalle en la boca. Ay.

¿Qué te parece? Se me hace la boca agua.

(SUSPIRA) Las estoy saboreando.

Uy. (EN ITALIANO) "Buona sera".

"Buona sera, dottore. Come stai el mio marito?".

"Va tutto bene".

(SUSPIRA) "Grazie".

(OLGA RÍE) ¡Cariño!

El ladrón ha interceptado las comunicaciones por "walkie",

así logra robar sin ser visto por los vigilantes.

Silvia. Sí, perdona.

¿Me estás escuchando?

¿Por qué me has apartado del caso del estrangulador

para atender unos robos en un centro comercial?

Yo también habría reaccionado así cuando entré en esta comisaría,

pero ahora... ¿Ahora qué?

Que Posada se haya suicidado no quita urgencia a cerrar el caso.

Claro que no.

Necesitas sacar la cabeza a la superficie,

respirar y tomar contacto con otra realidad.

Así lo verás todo desde fuera, incluso tu propia actuación.

La cagué.

Me pasé de lista y ahora él está muerto.

Eso no cambiará aunque me distraiga.

¿No ves que estás entrando en un bucle?

No me lo consigo quitar de la cabeza.

Por eso te vendría bien centrarte en otro caso.

Aunque sea durante unas horas.

(SUSPIRA) Si tienes razón.

Te he echado de menos. Y yo también.

¿Me esperas en el coche? Será solo un minuto.

Claro.

No disimules, lo sé todo.

Discúlpame. Pensaba llamarte, pero no he podido, sinceramente.

De todas formas,

no es muy conveniente que nos vean hablando en mitad de la calle.

No tienes por qué hacerlo, no quiero que lo hagas por mí.

Te lo ha dicho Iker.

Lástima. Me hubiese gustado decírtelo en persona.

Estás a tiempo de volver atrás.

Konchalovsky no es un enemigo cualquiera.

No logró nada. Pero es peligroso.

Y ahora más. Cree que ha perdido a su hijo

y que su mano derecha lo ha traicionado.

Pensé que te alegrarías de que ahora sea de los buenos.

¿Alegrarme?

Konchalovsky es capaz de todo.

Por eso sé que deberías alejarte de él.

Hija, no quiero que sufras por mí, pero ya no hay marcha atrás.

Iker me ha contado tus motivos.

Si te pasara algo, no me lo perdonaría.

No me pasará nada. Sé lo que hago.

No te confíes.

Lo haré lo mejor que pueda. Por ti y por el pequeñajo.

¿Vale?

La próxima vez que nos veamos en público

todo tendrá que ser como antes.

Ya me he hecho a la idea de que volverás a tratarme

como si fuese un criminal.

No va a ser nada fácil

volver a ser el Fernando Quintero de antes, pero...

Ahora creo que será mejor que nos despidamos.

(LEE) "El sospechoso en el caso del estrangulador

se suicida en el calabozo".

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Me alegra verte. Pensaba que tu turno había terminado.

Sí, ya me iba.

Quería agradecerle la oportunidad que me da.

El trabajo es importante para mí y sentir su respaldo ahora,

considerando lo mal que empezamos... Bueno.

Los comienzos siempre son difíciles.

Ya. (CARRASPEA)

Gracias.

Estaba leyendo la noticia del suicidio de Posada.

Tu nota de prensa evitó males mayores.

Me alegro. No he podido mirarlo. ¿Puedo?

Compruébalo tú misma.

Tus palabras vienen en todos los medios.

Literalmente, además.

La verdad es que lo prefiero. Así cuentan exactamente lo que pasó.

Cuando rellenan,

tiran de imaginación más que de fuentes.

Cada vez te puedes fiar menos de lo que se publica.

Si fuera redactora jefa, rodarían cabezas.

Si no lo eres, es porque no te lo has propuesto.

Se te daría muy bien.

Me pilla mayor para estudiar Periodismo.

¿Sabes? Miralles me dijo que te diera tiempo.

Tiene un olfato especial para calar a sus agentes.

Ya sabía que se te daría bien tratar con el público.

Y también con los medios de comunicación.

Muchas gracias, comisario.

No te entretengo más. Vete a descansar. Por hoy ya está.

Hasta mañana.

Hasta mañana.

(Música tranquila)

(TONI SILBA)

¿Qué pasa, cosita guapa?

Alegra esa cara bonita, que nos vamos "pa" Carabanchel.

(RESOPLA) -No tengo ganas de salir. -¿Y eso?

He congelado una carne que pensaba que estaba fresca

y María ya la había congelado antes.

La he liado parda. -Eso no se puede hacer.

-¡No me digas!

-El caso es que por mi culpa se han intoxicado varios clientes.

Nos van a demandar.

-Qué "marronaco". Lo siento.

(PATY NIEGA) -¿Y ahora qué?

-Pues ahora... No lo sé.

María ha hablado con un abogado a ver qué se puede hacer.

Solo quiero que no cierren el bar.

-No lo cerrarán. Si fuera por eso, estarían cerrados la mitad de bares.

Os pondrán una multa, eso sí.

-Ya, por eso estoy ahorrando. Para devolvérselo todo a María.

-Si es por eso, tenía pensado pagar todo hoy.

-No es eso. Es que no tengo ánimo. ¿Lo dejamos para otro día?

-Carabanchel seguirá donde está.

-Hola, Toni. -Hola.

-¿Qué tal te va? -Bien.

He detenido a un carterista en el metro.

Lo he "pillao" con las manos en la masa.

Me ha "felicitao" Nacha.

-Enhorabuena. ¿Os vais a celebrarlo? -No, Toni ya se iba.

-Ah. -Ajá.

-Si quieres te espero y te acompaño a casa.

-No te preocupes. Tengo que terminar de barrer y todo.

-Déjate de fregar, mujer.

Vete por ahí y te despejas un poco.

Ha sido un accidente. No ganaremos nada agobiándonos.

-Ya has oído a la jefa.

-¿En serio? -Que sí, mujer.

Mañana será otro día. Ya saldrá el sol por Antequera.

-Eres la mejor.

-Venga. -Buenas noches.

-Hasta luego, María. -Adiós.

(Pasos alejándose)

(Música inquietante)

(Móvil)

(Móvil)

Hombre, Elías.

Qué alegría oírte.

La verdad es que sí porque he tenido un día de...

Debe de ser eso, que estamos "conectaos".

(SE EMOCIONA)

¿Qué dices? ¿Tienes ya los billetes?

Claro que tengo ganas de verte.

¿Qué me vas a traer? Pues nada, hombre.

¿Un perfume? (RÍE)

Pues no sé. Sorpréndeme.

Ay, que sí. Qué bien.

(RÍE) Venga, venga. Pues nos vemos dentro de tres días.

(RÍE) "Au revoir".

(Música alegre)

(RÍE)

Parece mentira que un aparatito así haga las veces de corazón.

(OLGA ASIENTE) Parece un mando a distancia. ¿Ves?

Mamá, no lo toques.

Tú eres un poco patosilla. Lo que hay que oír.

Antes casi desmontas la cama y tiene cuatro botones. Vamos.

(RÍE) Lo he hecho para que te tumbaras a mi lado.

Sí, ya. No te creo.

Pues deberías.

(ATURDIDO) ¿Ya estáis discutiendo?

Ay. Papá.

Cariño, bienvenido. Sabía que volverías.

Por no llevarte la contraria.

(RÍE) Hay que ver. Ay.

Ay. ¿Cómo te encuentras? ¿Te duele?

(ANTONIO GIME)

Estoy un poco aturdido, pero...

¡Qué raro!

Pensé que iba a ser más raro todo, pero no.

Estoy bien. Normal.

(RÍE)

A ver... ¡Eh, eh!

Eh, venga.

No te puedes mover ni hacer esfuerzos.

Quería ver el cacharrete

que me ha dado una prórroga en la vida.

Mira, precisamente Olga y yo comentábamos

que parece un mando a distancia.

(OLGA ASIENTE) De los de antes.

Le haré una foto y te lo enseño. A ver.

Mira.

(ANTONIO RÍE) -Qué bueno.

Si no fuera de ciencia, parecería que es magia.

(LAS DOS RÍEN)

El doctor Salazar vendrá en un rato para ver cómo lo llevas.

Pero nos ha adelantado que vas a reanudar el tratamiento.

¿Cuándo? Bueno, no se sabe.

Tu corazón tiene que coger fuerza, pero hay que tener paciencia.

¿Paciencia? (ASIENTE)

¿Me desperté pensando que ya no tenía tiempo

y ahora debo tener paciencia?

Qué maravilla. (OLGA RÍE)

-Todo gracias a vosotras. A vuestro apoyo.

-Ah, mira, papá.

Para cuando estés bien, te he traído revistas y sudokus.

-Abre el sudoku.

Abre.

Qué decepción. Pensaba que ahora que soy un poco Robocop,

tendría superpoderes. (RÍE) Mira que eres bobo.

No sabes lo que me gusta oírte decir tonterías.

Sigo siendo el mismo, ¿no?

-Sí, versión 2.0.

(RÍE) -Ay, ay.

Uy.

(CHISTA) (ANTONIO SUSPIRA)

Hemos pensado Olga y yo

en hacer una fiesta cuando volvieras a Madrid.

Qué bien suena eso. No veo el día de volver a casa.

Bueno.

Tú piensa en ello con mucha fuerza

y el tiempo pasará rápido y enseguida estarás ahí.

(Música emotiva)

-¿Álvaro Campos? -Soy yo. ¿En qué puedo ayudarle?

-Soy Marcelino Ocaña, abogado. Represento a Muebles Azcárate.

-Es la nave de al lado, ¿Verdad? -Así es.

-Mi representado reclama la mitad del patio trasero del taller.

-Hace poco que lo compré y no tenía ni idea de este tema.

-¿No le informaron?

-Trabajar contigo es fácil porque tiene premio.

-Ricky, vamos a dejarlo.

-No me hables así, que no soy ningún chungo.

-Pues deja de ser tan plasta. Estoy harta de pararte los pies.

-Tía, eres patética.

Sí, no sé cómo sigues arrastrándote detrás de Álvaro.

-Está muy raro. Menos trabajar ha hecho de todo.

-¿A qué te refieres? -Creo que iba de coca.

Estaba muy nervioso.

-Qué imbécil es. Dios.

-Estoy pensando en dejar el Moonlight.

-¡Joder! Pero ¿qué haces ahora?

-Esto viene a que me has mentido.

-¿Qué dices?

-¿Me puedes contar qué es esto?

-Este pollo no es mío. -Estoy harta de tus mentiras.

-Que no te miento. ¿Qué debo hacer para que me creas?

Un análisis que salga limpio. -¿Qué?

-Asumo mi culpa por la intoxicación,

pero que me pidan 20 000 euros de daños y perjuicios

me parece exagerado.

-¿Quieres que me quede de brazos cruzados?

Que no, María, que pienso echarte una mano.

-Paty, ni se te ocurra pedir un préstamo.

-¿Tienes un problemilla de liquidez?

-Pues sí. Como media España. Tampoco soy muy original.

-Si necesitas dinero rápido, puedo prestártelo sin papeleo.

-Aquí tienes mi tarjeta.

-¿Quién es ese hombre?

-Un usurero que se aprovecha de la desgracia ajena

para dejar dinero y cobrar unos intereses altísimos.

-Venía a hablarte de Sara. -¿Qué pasa?

-Vengo del "pub" y está hecha polvo. Y su bajón es por tu culpa.

Álvaro, no quiero problemas con Sara.

-Siento lo del otro día. Creo que me pasé de sincero.

-No te preocupes. Te lo agradezco.

Si no hubieras sido tan sincero, todavía seguiría detrás de ti.

-Este es Carlos, mi ex. Mira lo que ha puesto en su perfil.

-Sí que está enamorado de la secretaria.

Dime, Espe.

-¿Qué tal estás?

-"Un poco mareada, pero aún me mantengo en pie".

-¿Por qué lo dices?

-Porque estoy a punto de tomarme mi tercer vaso de "whisky".

-Ya estoy. ¿Te espero y vamos para casa?

-Es que antes tengo que pasar por un sitio.

-¿Por dónde? -Por el Moonlight.

-¿No hay más sitios para beber?

-Mírala. Ahí está.

-Silvia. -Vengo a por una compañera.

-Ayúdame a cambiar los análisis.

Solo tenemos que cambiar los botes de orina.

-Si ya no te metes mierda, no tienes nada que temer.

-Anda. No vayas de guay, que también le ocultas cosas.

¿Te recuerdo lo de tu novia prostituta?

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Servir y proteger - Capítulo 433

23 ene 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    ¡Por fin ha vuelto Quintero! Al que no soporto es a Antonio.

    28 ene 2019
  2. Cáncer

    Hola,bueno ya tenemos otra vez la familia en acción,menos mal que Alicia no la dejaron como Somoza dejó a Íker,pero ya estan juntos,da gloria ver como se quieren,ya tenemos a Quintero en acción,se le echaba de menos(que bien lo hace Eduardo es buenísimo)y como quiere a su hija y nieto,solo falta Julio,menos mal que a Miralles se le está arreglando el problema de Antonio se lo merce mi admiración para LUISA pues borda el personaje igual que siempre,cada día mas enganchada a vosotros familia.

    24 ene 2019
  3. Fanserviryproteger17

    Me encanta la serie ! La sigo desde q empezó !¿¿

    24 ene 2019
  4. ana laura puebla

    31:35 Que escena tan conmovedora ! Hasta lloré :( que triste!

    24 ene 2019
  5. nekane

    no consigo ver el capitulo

    24 ene 2019