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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 418 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué pasa, Paty? -Hola.

-Aún necesitas ayuda, por lo que veo. -Igual cuando cierre el bar, sí.

-Toni. -Este es mi Toni.

-Sí, y el mío también.

-Ahora saben lo que ha pasado y me han echado un broncazo.

A ver, yo entiendo que estéis mosqueadas.

Si en algún momento os sentisteis ofendidas

o lo que sea, lo siento, de verdad.

-Yo, por lo que conozco a Alicia, es una tía muy justa y muy cabal.

-Ya, pero me está dejando de lado. He pensado hasta pedir el traslado.

Mientras esté con Alicia, no aprenderé nada de fuera.

Es por Miguel Flores,

te sientes responsable por lo que le sucedió

y tienes miedo de que a Silvia le ocurra algo parecido.

Pues sí.

No me dejaba ir al operativo, me empeñé y ya ves el resultado.

Lo único que me sabe mal es que ella se siente responsable ahora.

-No he venido ni a presionarte ni a echarte nada en cara,

al contrario, venía a disculparme. He sido egoísta

y no veía más allá, no veía a mi compañera.

Es muy importante para mí tu opinión, ¿sabes?

No debería serlo tanto.

Ahora mismo no soy la mejor compañera

para instruirte y ayudarte a sacar todo tu potencial, lo siento.

Quintero es un narcotraficante, reformado o no, no lo sabemos.

Pero también es verdad que, en alguna que otra ocasión,

ha manifestado lo que te quería.

Si quieres ayudarme, quizá haya algo que podrías hacer,

podrías hablar con mi hija.

-Él solo quiere una cosa, que te buscara y te diera un mensaje.

¿Qué mensaje? Que vayas a verle.

-Desde que supe que eras mi hija,

entendí lo que de verdad he querido, lo que he deseado toda mi vida,

tener una familia

y tú ahora me estás dando la oportunidad de tenerla.

¿Todo bien con Iker?

Es como si no hubiera vuelto de Chechenia.

No sé, está rarísimo, como ido.

No era consciente de que me vieses tan mal.

Se te ve bastante afectado, Iker.

Yo creo que deberías pedir ayuda psicológica.

Sí, mi general, ahí estaré. ¿Qué quería?

Quiere que nos veamos mañana.

Dice que tiene que hablar conmigo de algo importante, no sé de qué.

Álvaro es un picaflor. Ha tenido a las que ha querido,

pero oye, tú sabrás dónde te metes. -Te gusta Sara, es eso.

-Sí, me gusta, me gusta y mucho y no permitiré que la toque nadie.

-No hagas que me arrepienta de haber convencido a Luis

de que te haga socio del bar. -No me hables así, yo cumplo.

O mira Jeremías, qué rápido cogió... -Chist.

Ni se te ocurra irte de la lengua con lo de Jeremías.

-El taller no estará para cuando pensaba.

Lo tengo hecho un desastre.

-Así que solo llamabas para avisarme, ¿no?

-Me acordé de ti y no me resistí a llamarte.

-"Me alegra que no te resistieras".

-Desde que José se quedó en paro, no hemos levantado cabeza.

María, no te lo imaginas,

está por la casa como un león enjaulado

y discutimos todo el tiempo por tonterías.

-Su marido debería saber que sus actos tienen consecuencias.

Si te pone la mano encima... -¡Te he dicho que fuimos los dos

y que no voy a denunciarle! ¡Basta ya!

-Han encontrado el cadáver de una mujer estrangulada

en un portal en la calle De los Olmos.

¿Cómo se llama? Rita Blanco.

-Vengo de los billares Cartago y se confirma la coartada de José,

estuvo desde las 21 hasta las 2, cuando cerró el local.

Hay demasiadas preguntas sin respuestas.

Vamos a darle máxima prioridad a este caso,

a ver si lo resolvemos rápidamente. Estos casos crean revuelo mediático

y la opinión pública nos va a presionar.

Sí, además hay que evitar la alarma social como sea.

Me da miedo pensar que por el barrio hay suelto un asesino de mujeres.

-Nacha, ¿tenemos de qué preocuparnos?

(Música emocionante)

Iker, ¿ya estás despierto? Necesitas descansar.

No podía estar más tiempo en la cama.

Necesito que me dé el aire.

Si no te importa, llevaré a Leo a la guarde.

¿Seguro? Pensaba hacerlo yo. No te preocupes, estoy bien.

Además, me vendrá bien el paseo. Oye, conmigo no tienes que fingir.

Te has pasado la noche dando vueltas en la cama,

es normal que estés agotado.

Dormir por la mañana no me ayudará a hacerlo de noche.

Prefiero seguir con la rutina

y debo mirar el teléfono. Fidalgo me llamará.

El CNI nunca descansa, ¿no? Va a ser que no.

¿Y para qué quiere verte ahora?

Querrá encargarme otra misión. Estarás bromeando, ¿no?

Iker, acabas de volver de una misión de alto riesgo.

No pueden enviarte ya a otra, es una locura.

Es mi trabajo. Oye, tienes que negarte.

No estás capacitado para volver a ninguna misión.

Ayer me reconociste

que aún tienes pesadillas con ese crío.

No hace falta que me lo recuerdes. Gracias.

Te lo digo para que tomes conciencia.

Debes decirle a Fidalgo que no estás bien

o sería una irresponsabilidad. Si no lo haces tú, lo haré yo.

Pero ¿qué dices, Alicia?

No puedes decirle a Fidalgo que tengo pesadillas

como si fueras a la guarde con Leo. Es mi trabajo, lo gestiono yo.

Vale, perdona.

No quería que sonara así. Estoy preocupada por ti, Iker.

Estás en pleno estrés postraumático y cuesta mucho reconocerlo.

Necesito tiempo, nada más.

Necesitas tiempo y ayuda psicológica

y no voy a parar de insistirte.

Además, seguro que si se lo dices a Fidalgo,

opinará exactamente lo mismo.

Cariño, el otro día sufriste un bloqueo en el parque

y eso podría ocurrirte en medio de una misión.

Aquel día solo era un ratero de barrio,

pero esos no son los malos a los que os enfrentáis en el CNI.

Le diré a Fidalgo qué me pasa.

Te vas a poner bien, ya lo verás.

Voy a arreglarme.

Hola, Paty, ¿me pones un cortado para llevar, porfa?

-¿No tienes nada más pequeño? -¿Más pequeño que cinco euros?

-Monedas.

-No, pero si quieres voy a por cambio.

-Déjalo.

-Entonces, ¿qué? ¿Te lo dejo a deber? -¡Sí, hombre!

Aquí solo se fía a la gente de confianza

y me parece que tú muy de confianza no eres, ¿eh?

-Jo, Paty, me lo estás poniendo difícil, ¿eh?

Mira, quédate el cambio por las molestias, ¿vale?

Así voy ganando puntos para ser un cliente respetable.

(RESOPLA)

-¡Tía, no seas así, por favor, Paty! -Así, ¿cómo?

-Así de seria y de enfadada, tía. Ayer os he pedido perdón a las dos.

¿Vais a seguir enfadadas conmigo de por vida o qué pasa?

Me equivoqué, lo he reconocido,

¿qué más hago para que entierres el hacha?

¿Me pongo de rodillas? -No.

-Sí, me pongo de rodillas. Paty, por favor, perdóname.

Lo siento, no quiero que te vuelvas a enfadar conmigo.

Estoy arrepentido de lo que he hecho. -Vale.

Ya, levántate. De verdad, qué vergüenza.

Lo que pasa es que tienes mucho morro.

-Sí, pero os he pedido perdón de verdad.

-Vale, pero no hace falta que me montes el número.

-¿Pero me perdonas?

-¡Que sí! Que te perdono, pero ándate con ojo.

No te voy a dejar pasar una. -Me parece perfecto.

Me tengo que pirar, pero me has alegrado la mañana.

-Oye, Toni, ¿una pregunta? -¿Qué pasa?

-Cuando dijiste que preferías mi tortilla a la de María,

era por hacerme la pelota, ¿no? -No.

No, lo dije de corazón. -Ya.

-Y tú no tenías cambio antes, ¿no? -Me has pillado.

-Ya decía que era pronto para que no tuvieras monedas.

-Anda, que te doy las vueltas. -Que no, hombre, de bote.

-Gracias. -Bueno, me voy.

Que podíamos quedar un día de estos a tomar algo.

Como colegas, digo.

(Disparos)

(Grito de dolor)

(Disparos)

(Móvil)

¿General? "Lemos, ¿está operativo?".

"Necesito tener esa reunión cuanto antes".

Sí, deme una hora para organizarme y podemos vernos.

¿Le importa que sea en casa de Alicia?

"Allí estaré".

¿Leo, estás despierto, chiquitín? ¡Vamos, que tenemos trabajo!

Pensaba que Olga y tú habíais quedado en pasar olímpicamente de ese chaval.

-Y pasamos olímpicamente,

lo que pasa es que ayer vino a disculparse con nosotras

y, no sé, parecía sincero,

así que he decidido darle otra oportunidad.

Como amigos, ¿eh?

-Ya, como amigos Toni y tú. Pues permíteme que lo dude.

-Pero bueno, tú eres muy malpensada, ¿no?

Vamos a ver, él es policía, estoy obligada a verle casi cada día.

Será mejor que estemos de buenas, ¿o no?

-Sí, de buenas, sí, pero como con cualquier cliente.

-Hombre, claro. -Esas sonrisitas y esas miraditas

no veo que se las eches a cualquier cliente.

-Ay, María, ¿ya empezamos con las películas?

-¿Estás tratando de convencerme

de que entre Toni y tú no hay química?

-Pues no, no la hay y no la va a haber.

-Pues habrá física. -Bueno, ¡y dale!

-Nada, oye, que yo me alegro.

Que si no se interpone entre Olga y tú,

mucho mejor que conservéis la amistad.

-Hombre, pues por supuesto.

Vamos a ver, nuestra amistad está por encima de todo,

no nos va a separar un tío cualquiera.

-Pues bien. Nada, me voy a hacer las tortillas que mira qué hora es.

-Oye, ¿te importa que las haga yo hoy?

Como ya he cogido el tranquillo, pues...

-Chica, que afán culinario te ha entrado de repente.

-Sí. -Venga, hazlas tú.

-Si te parece, vamos a hacer un repaso de los casos

que estamos llevando. -Vale.

-¿Y entonces?

-Ah, vamos a ver, las señoras del mercado,

a las que le dieron un tirón.

Ha aparecido un chaval en Atocha intentando vender la mercancía

en un mercadillo clandestino. -¿Y bien?

-Al chaval era la primera vez que lo detenían.

se ha acojonado y ha cantado lo más grande del tema.

Él ha pasado a disposición judicial, pero tenemos un problema.

-¿Cuál es el problema? -Que él dice

que ha atracado a otra señora que no estaba registrada

y es verdad, pero no hay denuncia de eso.

-Vaya. -Yo no sé qué hacer.

-Si me lo preguntas, llamaría a Distrito Dos

para contrastar si hay otra denuncia así y poder comparar.

Vale, pues perfecto. Voy a llamar. -Venga, cuento con ello.

(Timbre)

Pase.

Me alegro de verlo en persona, Lemos, y de una pieza.

¿Cómo se encuentra? Bien. ¿Cómo está Mendoza?

Pues recuperado del todo y no lo digo yo, ¿eh?

Lo dicen los médicos.

Ha superado todos los chequeos físicos y psicológicos.

Está deseando que le asignen otra misión.

Es admirable, ¿no le parece? Pues sí, cuesta creerlo

tras cómo estaba cuando lo liberamos.

Pero siéntese, general. Gracias.

Ni el cautiverio ni las torturas pueden con su mentor.

Ese hombre está hecho de otra pasta, pero no me olvido

de que si lo tenemos de vuelta es gracias a usted.

Enhorabuena, Lemos, quería decírselo en persona.

¿Y para eso tanta urgencia? No, evidentemente, no.

El operativo fue un éxito,

pero no conseguimos cazar al pez gordo,

Kiril Konchalovsky. A Interior le preocupa y mucho

la presencia de la mafia rusa en España,

especialmente en la Costa del Sol.

Ayer se produjo un nuevo tiroteo en Marbella

y los rusos están involucrados. Urge intervenir.

Mi general, antes de que continúe,

no puedo hacerlo, no puedo aceptar otra misión.

¿Está desobedeciendo una orden, Lemos? No es propio de usted.

Escuche primero, ¿de acuerdo?

Se trataría de una continuación de la misión chechena.

No podemos dejar cabos sueltos. Konchalovsky es un peligro público

y sería una irresponsabilidad cerrar en falso este operativo.

Y estoy de acuerdo con usted, general,

hay que atrapar a ese criminal, pero no cuente conmigo.

¿No dice que Mendoza está recuperado y que tiene tantas ganas de actuar?

Deje que sea él quien ajuste cuentas con su secuestrador.

¿Está diciendo cómo hacer mi trabajo?

Lo que le estoy intentando decir es que no puedo hacer el mío.

No estoy bien. Tengo pesadillas, apenas duermo,

incluso sufro alucinaciones auditivas.

Me hago cargo, conozco los pormenores de la misión.

Mi general... Sé que fue duro.

Maté a un niño que no tenía ni siquiera 15 años.

Su mirada no me la saco de la cabeza.

Siento que me mira todo el tiempo. Actuó en legítima defensa.

Ese chico, por muy joven que fuera, iba a dispararle,

estaba armado y encapuchado. Deje de torturarse.

¡No puedo, mi general, se lo digo de verdad!

¡No puedo! ¡Siento que me estoy volviendo loco!

Está bien, está bien, está bien. Lo entiendo, pero para eso están

los servicios psicológicos de la casa.

¿Qué cree? ¿Que es el primero que pasa por algo así?

Supongo que no, pero es la primera vez que me pasa a mí

y yo no sé si podré superarlo.

Lo hará. ¿Cómo puede estar tan seguro?

Porque yo pasé por algo similar.

Ocurrió en Yemen. En una maniobra de aproximación,

empezamos a recibir ráfagas a diestro y siniestro,

así que abrimos fuego.

Me cuesta imaginarlo sobre el terreno.

Claro, siempre me ha visto con corbata,

pero no se equivoque, también fui un agente de campo y de los buenos.

¿Qué pasó?

Los terroristas usaban a los niños como escudos humanos.

La mayoría murió

y no le estoy hablando de uno ni de dos. Fue terrible.

Tardé meses en encajarlo.

¿Necesitó ayuda? Mucha. Es difícil asumirlo,

pero, cuando esté preparado, póngase en manos de los psicólogos.

Es lo mismo que no deja de repetirme Alicia,

pero ya veremos.

Ha sido un alivio poder sincerarme con usted.

Gracias.

De verdad espero que puedan encontrar al algente

capaz de atrapar a ese criminal. Lo tengo delante.

Mi general, le he dicho que ahora no soy buena opción.

Tener la cabeza ocupada es, a veces, la mejor terapia.

Necesita estar activo para superar lo de Chechenia.

No sé.

La misión no le va a exigir alejarse de su familia.

Le prometo que no tendrá que abandonar el país.

Mi general, Konchalovsky podría estar en cualquier parte.

El plan es atraerlo hasta nosotros y detenerlo en suelo español.

¿Y cómo piensa hacer eso?

Déjeme que se lo explique antes de que tome una decisión.

-Hola, cariño, buenos días. -Hola.

-Ayer cerraste tarde, ¿no? -Sí. Apuramos hasta el final.

Había un grupo animado, pero tuvimos que echarlos.

Solo faltaba tener problemas con la Municipal.

-No. Pues yo no he pegado ojo. -¿Y eso?

-Acaba de quedarme dormida

cuando tus hermanos se pusieron a discutir a gritos

y luego ya no hubo manera.

-¿Por qué discutían? -Por una chica.

-Según Ricky, tu hermano le quiere levantar la chica.

¿Tú sabes algo de eso? -¿Yo? No sé, pero ya conoces a Ricky.

-¿Qué quieres decir? -Que Álvaro se las lleva de calle.

Él no tiene ningún problema con eso. Hoy está con una, mañana con otra

y si le dicen que no, pues lo asume y punto,

pero Ricky no, se frustra y se pasa de insistente.

-Ya. -A veces es un poco baboso.

-No digas eso de tu hermano. -Me lo has preguntado tú.

-A ver, cariño, las personas reaccionamos según nos ven los demás,

sobre todo los jóvenes inmaduros como Ricky,

por eso he insistido en que le hagas socio del pub.

Necesita saber que la familia tiene puestas expectativas en él.

-Y yo he cumplido, a ver cómo responde él.

-No tengas miedo en darle responsabilidades, Luis.

Si le tratamos como a un fracasado, se acabará convirtiendo en ello.

-Supongo que tienes razón, mamá,

pero no sé por qué no lo hablamos antes

y nos ahorrábamos la escenita con Ricky.

-No, si fue muy bien así.

Yo sabía que tú ibas a poner pegas y quería que él las escuchara,

que sepa que se tiene que ganar tu respeto cada día.

-Sí que lo tienes todo calculado.

-Tú átale en corto y dale caña, ya verás cómo tu hermano responde.

-Hola. Tengo un hambre... -Hola.

-Hola, cariño, ¿qué tal en el taller? -Bien, todo bien.

Todavía no me creo que sea mío. Tengo a los pintores manos a la obra

y quiero darle mi toque personal, ¿sabes?

Aunque lo más importante es comprar algo de instrumental.

-Pensé que te lo vendió equipado. -Tengo lo básico,

un equilibrador, una desmontadora de neumáticos

y un elevador, pero ya sabéis que ahora los coches funcionan

como si fueran ordenadores,

así que voy a tener que comprar un poco de maquinaria especializada.

-Compra lo que necesites, yo ya te ayudaré.

-No, mamá, ya compraste el taller.

Como sigas comprando cosas, le pondré tu nombre.

-¿Quieres verme contenta? No vuelvas a discutir con tu hermano.

No puedo soportar veros enfadados.

Con decirte que ayer ya no volví a pegar ojo...

-Lo siento, me sabe mal, pero te juro que no empecé yo.

Dice que me quiero ligar a Sara y es mentira.

(Móvil)

Tengo que cogerlo.

Es una empresa de páginas web, le he pedido un presupuesto.

Ahora nos vemos. ¿Sí? Sí, ¿qué opciones tengo?

Vale. -¿Tú sabías que era por Sara?

-Sabía que Ricky

se habría encaprichado con la camarera, sí,

pero bueno, ella no muestra interés.

-¿Y crees que puede ser un problema? -Espero que no.

Encontrar una camarera como Sara es muy difícil.

¿Y tu madre cómo lo lleva? Pues ahora mejor.

Al principio le costó asimilarlo, pero pasado el susto,

está encantada de tenerme de vuelta en Requena.

Me imagino.

Por cierto, le he pedido que me enseñe a jugar al Truc.

¿Eso qué es, el póker valenciano? Sí.

A lo mejor me sirve algún día para disimular

lo que sé durante un interrogatorio,

si es que consigo volver al servicio, claro.

Ojalá, de verdad. Sabes que Distrito Sur es tu casa

y puedes venir a visitarnos siempre que quieras.

Pero ¿lo dices de verdad o solo por cumplir?

¿Por qué dices eso?

Porque se te nota a la legua, te sigue apenando verme cojear.

¿Y cómo no me va a apenar, Miguel?

Querías ser GEO y ahora ni sabes si podrás volver al servicio.

¿Quieres dejar de culparte? Tú no disparaste el arma.

Pero no debí llevarte a un operativo tan peligroso.

Y no me arrepiento, así que deja de hacerlo.

No es tan fácil.

No puedo cambiar lo que pasó y tampoco cómo me hace sentir.

Bueno, el tiempo lo cura todo, ¿no? Eso dicen.

Mi pierna, tu culpa... ¿Quieres parar ya?

Al final me vas a hacer sentir aún peor.

Tú misma, pero a mí el tiro me ha dado cierto reconocimiento.

En mi pueblo soy un héroe y aquí ayer me paró una inspectora nueva

para preguntarme si fui el que salió herido

en la operación contra Sofía Collantes.

¿Quién te lo preguntó, Silvia? Sí. Me abordó en la plaza.

¿Qué pasa, te molesta? No, no, no.

Soy su mentora. Lo sé, me lo dijo.

Tiene mucha suerte de poder aprender de ti.

No te creas. He pedido el cambio. Y eso, ¿por qué? ¿No tiene madera?

Sí, estoy convencida de que será una gran inspectora,

pero yo no me veo capacitada para instruirla.

Le he mandado trabajo de oficina y no lo lleva nada bien.

¿Y te extraña?

Estará deseando salir a patrullar, como todos.

¿Por qué no le das una oportunidad? Va a salir perdiendo con el cambio.

No lo creo.

Tú me salvaste la vida en aquel operativo.

Si estoy aquí es gracias a ti.

Eres la mejor mentora que hubiese podido tener.

No sabes el pánico que sentí al verte allí tirado.

No podría soportar que volviera a ocurrir lo mismo.

No puedo volver a fallar en algo tan importante.

Lo harás si no le enseñas el oficio como hiciste conmigo,

para eso está a tu cargo.

Los peligros de la calle no son tu responsabilidad,

sino enseñarle a combatirlos.

A mí me enseñaste mucho en muy poco tiempo.

Eres capaz de potenciar los puntos fuertes de la gente,

incluso los distingues antes que uno mismo.

Estoy seguro de que sacarás lo mejor de esa inspectora.

No sé si estoy preparada.

Piénsatelo, ¿vale? Pero no la prives de esa oportunidad.

Oye, tengo que irme que en menos de una hora debo estar en Atocha

y al paso que voy... Y te lo tomas con humor.

No me queda otra. ¿Dejas que te invite a la comida?

Sí, claro.

Me ha encantado verte y gracias por todo.

A ti.

(Sirena)

¡Vaya, qué sorpresa!

Pero si es el mismísimo director del Centro Nacional de Improvisación.

Por eso no me querían decir quién venía a visitarme.

¿Cómo está, general Fidalgo? -Ahórrese las ironías.

No está en disposición de cabrearme. -¿Usted cree?

Ya me tiene donde quería, ¿no? Yo no tengo nada que perder.

-Precisamente, por eso le conviene escucharme.

Podría salir ganando y mucho.

Vengo a ofrecerle que colabore con nosotros.

-¿Cómo?

¿Me está tomando el pelo, general? -No suelo gastar bromas.

-¿Sabe lo que pienso?

Creo que está para reírse en mi propia cara.

-Me consta que tendrá una buena defensa.

Marcelino Ocaña, ¿verdad? -Sí.

-Por más que se esfuerce su abogado, le caerán como mínimo ocho años.

Creo que le interesa escuchar lo que vengo a proponerle.

-Está bien. Dispare.

-Quiero que nos ayude a capturar a Kiril Konchalovsky,

es un mafioso ruso muy peligroso.

Toca todos los palos: droga, trata, armas...

-No sé quién es ese tipo. -Contaba con ello.

Konchalovsky mueve sus hilos desde la sombra, pocos lo han visto,

pero al que sí conoce es al que ahora es su lugarteniente,

Oleg Ivanov.

-Supongamos que, hace muchos años, conocí a ese tal Oleg Ivanov

y que tuvimos una corta relación, ¿y? -La tuvo y lo sabemos.

-Está bien, ¿qué quiere que haga?

-Quiero que contacte con él, que le tienda una trampa.

Tirando de ese hilo podríamos llegar al paradero de su jefe,

que es el pez gordo y quien nos interesa de verdad.

-Yo no sé dónde encontrarlo, hace años que le perdí la pista.

-Nosotros sabemos de él que, durante un tiempo,

se encargaba de la distribución de la mercancía por la zona sur.

Operaba desde Marbella,

no le será difícil volver a contactarlo.

-General, no pienso volver a jugarme el cuello

colaborando otra vez con el CNI.

-Pero es que ya no estaría en prisión, Quintero.

-¿Cómo? -Si acepta colaborar,

mañana mismo podría salir de la cárcel.

-¿Me está hablando en serio? -Nosotros nos encargamos

de que lo dejen libre hasta el juicio,

usted recupera su empresa, su casa, su vida anterior

y le hará creer a Ivanov que vuelve a estar en el mercado

dispuesto a mover la droga. -Un momento, un momento.

¿Me está pidiendo que vuelva a mi negocio?

-Nosotros nos ocuparíamos de todo.

-Supongamos que acepto esta misión

y que conseguimos atrapar a ese ruso que tanto le interesa,

¿qué pasaría después conmigo?

-El juez tendría en cuenta su colaboración

y la condena que le podría caer

podría pasar de un montón de años a unos cuantos meses, como mucho.

Hasta incluso podrían conmutarle la pena de cárcel

por trabajos a beneficio de la sociedad.

¿Qué tal suena eso?

-¿Quiere que le sea sincero?

Todo eso me suena a una mentira como una catedral de grande.

Antes de irme a Cabo Verde, usted, personalmente,

me prometió que me mantendría informado

de la situación de mi familia y, mientras estuve allí,

no recibí ni una llamada ni un mensaje.

-No sé qué ocurrió en la transmisión de las órdenes,

lamento que se sintiera usted así.

Pero le aseguro que en todo momento hicimos todo lo posible

porque su estancia en Cabo Verde fuera placentera.

-¿Cómo espera que le crea, general, si no sabe

o no puede transmitir sus órdenes a su gente?

-Sí puedo ofrecerle garantías, no tiene más que pedirlas.

-Usted está aquí porque quiere usarme para conseguir su objetivo

y, una vez que lo tenga,

yo, en realidad, a usted le importo una mierda.

-También le pondremos medidas de protección especial a usted

y a su familia. -¿A mi familia?

Vamos, hombre, eso ya lo escuché antes

y dejaron a mi hijo completamente solo y expuesto frente a Somoza.

No se lo voy a perdonar nunca.

-Veo que necesita sopesar mi propuesta con la cabeza fría.

-Escúcheme bien, general.

Nunca, ¿me oye?, nunca me voy a volver a creer

ni una sola de sus palabras.

Por mi parte se puede ahorrar la molestia de volver a visitarme.

¡Maica! Hola.

Gracias por venir.

Quería pedirte disculpas, sé que ayer fui muy borde contigo

y bueno, quería agradecerte

que me animases a visitar a Quintero.

¿Al final fuiste a verlo? Sí.

Y me alegro de haber dado ese paso, gracias.

No hay de qué, solo hice lo que él me pidió.

Para él era muy importante que fueras a verle.

Mi relación con él es complicada. Ya, me imagino.

Me supone un esfuerzo cada vez que tengo que enfrentarme a él

y por eso me puse tensa contigo, pero, al final, valió la pena.

Bueno, me alegro, por ti y por él.

¿Sabes? Durante un tiempo estuve muy cerca de tu padre

y le tengo mucho aprecio, sincero aprecio.

No sé, creo que si nos hubiésemos conocido

en otro momento, nos habríamos llevado bien.

Seguro que sí. ¿Vives por aquí?

No, pero me alojo en un hotel cerca.

Vivo en México con mi hermana. Perdona si es mucha indiscreción,

pero ¿has venido solo para ver a Quintero?

No, tenía que arreglar unos papeles

y bueno, me enteré por la prensa de que estaba encarcelado.

¿Y qué planes tienes ahora?

Regreso a México. Mi hermana me necesita.

Así que supongo que ya no nos volveremos a ver.

Creo que no.

Adiós. Adiós.

Oye, igual me meto donde no me llaman,

pero que sepas que le importas muchísimo a tu padre.

Le cambia la cara y hasta la voz cuando te menciona.

Ojalá esa relación, no sé, deje de ser complicada.

Gracias.

Chao. Chao.

(Móvil)

Sí, ¿dígame? Sí, soy yo, ¿quién es usted?

¿Cómo sabe dónde me alojo?

Entiendo. Sí, nos vemos allí.

-Nos han llegado tres denuncias hoy, las tres de lo mismo.

Tres perros envenenados. -¿Tienen algo que ver los tres?

Los dueños se conocen entre sí

porque paseaban a los perros en el parque.

-O sea que has hablado con ellos. -Sí.

Ellos creen que alguien está poniendo carne o salchichas contaminadas.

-Bueno, si quieres me acerco yo a echar un vistazo.

-Vale.

¿Te paso los datos por el móvil? -Venga, perfecto.

-Gracias. -Hasta ahora.

Chao. ¿Cómo lo llevas?

Bien, terminando de revisar las diligencias que me pediste.

¿Has sacado alguna conclusión?

Mañana te entrego el informe detallado,

pero te puedo adelantar que está todo más tranquilo

desde el desmantelamiento de la red colombiana de narcotráfico.

Qué bien suena eso. Imagino.

Fue bastante complicado,

primero Quintero, luego Somoza y, finalmente, su mujer, Sofía.

Fue una larga lucha, pero cayeron todos.

Podéis estar orgullosos. ¿Eso le dijiste a Miguel Flores?

Sabía quién era y quería preguntarle por su experiencia.

Lleva bien lo de la pierna, vamos, que al chaval se le ve con ánimo.

¿Te ha contado que estuvimos hablando?

Sí, he comido con él. Estuvo a mi cargo antes que tú.

Sí, me lo dijo. ¿Y sabes qué me ha dicho a mí?

Que tendría que darte una oportunidad.

Puede que tenga razón

y quizá solo estás pagando el pato por lo que ocurrió con él.

Alicia, entiendo que no quieras salir a patrullar

con otro novato tras lo que le pasó y lo de ayer iba en serio,

yo respeto tu decisión.

Silvia, realmente creo que vas a ser una gran inspectora

y que el trabajo de oficina es importante en la labor policial,

pero lo admito, solo es una excusa

para no tener que exponerte ahí fuera.

¿Tanto miedo tienes de que me pase algo como a Miguel?

Miedo, no, pánico,

por eso no he permitido que salieras a patrullar

y por eso le pedí a Miralles que te asignase otro agente.

Lo del rechazo fue un palo, sí. Lo siento.

Gracias, no tenías por qué darme explicaciones.

Ahora entiendo por qué me has tenido enterrada entre diligencias.

Cuando llegué a Distrito Sur, Miralles me emparejó con un oficial

que era alérgico al papeleo. Batista, ¿no?

Sí.

A diferencia de ti, salí a patrullar casi cada día

y con él aprendí a moverme en ambientes

a los que no estaba acostumbrada.

Me enseñó a ganarme la confianza de testigos

y a hacer la envolvente a los sospechosos.

¿Cómo la envolvente? Bueno, así lo llamaba él.

Adelantarnos a sus movimientos. No necesitas seguir a un sospechoso

si sabes adonde se dirige. Con Róber aprendí mucho

y todo eso se lo intenté transmitir a Miguel Flores

hasta que resultó herido en aquel tiroteo.

Tenemos una pelea entre dos jóvenes en el parque de la Dehesa,

al lado del estanque. Acaba de llegar el aviso.

Salimos enseguida. ¿Quieres conducir?

¿Sí? ¿Vais juntas?

No hace falta que me cambies de pareja.

Lo he pensado y estoy preparada, siempre que te parezca bien.

Claro, genial.

Entonces, en marcha. Cuidado ahí fuera.

Ve a cambiarte, te espero.

No tenías intención de cambiarnos, ¿verdad?

Pues no. Me conoces muy bien, pero yo también a ti

y sabía que ibas a superar tus miedos

a que a Silvia le pase algo. No puede tener mejor mentora.

Venga.

Hola, Elvira. -Hola.

-Tus hijos no están. -Ah, no pasa nada.

Venía a tomarme algo. -Claro, ¿qué te apetece?

-Me vas a poner un agua con gas

con una rodajita de limón. -Vale.

-Te parecerá poca cosa,

pero para alguien que ha estado a la sombra tanto tiempo,

es todo un lujo.

-Di que sí, hay que disfrutar de las pequeñas cosas.

-Oye, ¿y mis hijos dónde están, si puede saberse?

-Luis ha salido un momento, que vamos justos de hielo.

-Ah, ¿y Ricky? -Ricky no sé, vendrá luego, supongo.

-Ya.

¿Y qué tal con él? -Bien, sin problema.

-¿Seguro? No es lo que ha llegado a mis oídos.

-¿Se ha quejado de mí? -No, tranquila, te adora.

Es más, tengo entendido que está un poco pegajoso contigo.

-Bueno, es lo que hablamos el otro día.

Ricky se desvive por agradar y, al final, se pasa de fantasma,

pero prefiero no tener en cuenta sus salidas de tono.

-¿Así que tuvo una salida de tono?

-Es una manera de hablar, tampoco fue grave, de verdad.

-No le quites importancia.

Anoche Ricky y Álvaro discutieron por este tema.

-¿Álvaro ha discutido con Ricky por mí?

-Sí, pero tranquila, llegué en el momento oportuno

y la cosa no fue a más. -Menos mal.

-Mira, Sara, yo creo que tú eres una chica lista

y que podemos hablar sin tapujos.

Mi hijo está colgadísimo de ti

y sé lo cansino e insistente que puede llegar a ser Ricky.

-Bueno, tendré paciencia con él, ya se le pasará.

-No, de eso nada. Yo hablaré con él para que te deje en paz,

pero por más que yo hable con él, él volverá a la carga.

Cuando se le mete algo en la cabeza, hija, no hay quien le pare

y yo creo que, en parte, tengo la culpa.

-¿Que tienes tú la culpa? ¿Por qué?

-Por haberle consentido demasiado de crío.

Intentaba compensarle,

yo creía que si le daba todos los caprichos,

le compensaría el abandono de su padre.

Fíjate qué tonta que fui.

-De eso nada, Elvira, fuiste muy valiente.

Sacaste adelante a tres hijos y sola.

-A las mujeres nos ha tocado aguantar carros y carretas,

parece que llevemos el ADN del sacrificio en la sangre,

pero, por suerte, las cosas están cambiando, Sara.

Si tienes que sacar las uñas y pegarle un buen corte a Ricky, hazlo.

No le aguantes nada, por más socio del pub que sea.

-Vaya, gracias por tu apoyo.

-¿Y te sorprende? -Pues un poco, sí.

Al fin y al cabo, Ricky es tu hijo y yo la camarera de un pub.

-Tú no eres solo la camarera de aquí, eres el alma de este local.

¿A ver si crees que los clientes vienen a ver a Ricky?

Tú vales mucho, mucho

y no dejes que nadie te diga lo contrario.

Y a mi hijo lo pones en su sitio.

No le consientas que se tome confianzas

que después te hagan sentir incómoda.

Si te digo todo esto es para evitarte disgustos.

Si los límites están bien puestos, no hay lugar a malentendidos.

(Puerta)

-¿Señora Vallejo? Soy el general Fidalgo, del CNI.

-Pase, por favor. -Gracias.

-Me he quedado intrigada con su llamada.

-¿Ha seguido mis instrucciones?

Nadie debe saber que esta conversación ha existido.

-Tranquilo, no se lo he comentado a nadie,

pero mi hermana está esperando mi llamada.

Si no doy señales... -No se preocupe.

No sé con qué clase de mafiosos se ha relacionado en el pasado

o, mejor dicho, sí lo sé.

Pero no tiene que temer de mí, somos los buenos de la película.

Pero relájese, le he dicho que no tiene nada que temer.

Se puso en nuestro punto de mira

cuando fue a visitar a Quintero a la cárcel.

-Entiendo. -¿Le parece si nos sentamos?

-Sí, por favor. -Gracias.

-Fernando me contó que ustedes orquestaron su falsa muerte.

-En efecto. Somoza quería matarlo y se lo encargó a uno de sus hombres.

Lo que no sabía es que ese hombre era uno de los nuestros

que había conseguido infiltrarse en su organización.

-Vaya, qué casualidad. -No se equivoque,

fue una estrategia largamente planeada.

Gracias a nuestro agente infiltrado, pudimos salvar la vida de Quintero

y hacerle colaborar con nosotros.

-Y, de paso, salvar su tapadera.

-Digamos que matamos dos pájaros de un tiro.

-Necesito beber algo, ¿le importa? -Adelante.

-Mira a ver por dónde vas, chaval, a ver si vas a tener un accidente.

-¿Cómo estás? -Bien, ¿y tú?

¿Qué te tiene tan abducido, si se puede saber?

-Ah, nada, que me acaban de llegar unas opciones para la web del taller

y me tienen loco, la verdad.

-¿Ya tienes la web casi lista antes de abrir?

-Sí, quiero tenerla preparada antes de imprimir las tarjetas de visita.

El otro día estuve en el Salón del Automóvil

y todo funcional online: proveedores, citas...

No quiero quedarme atrás. -¿Estás nervioso?

-Sí, un poco. ¿Se nota o qué? -Un poco.

-Creo que llevo tanto tiempo queriendo tener mi taller

que se me hace todo cuesta arriba. -Bueno, poco a poco.

-Sí, es verdad.

Además, lo estoy redecorando y está quedando que flipas.

Mañana llegan las últimas estanterías,

maquinaria nueva y los últimos detalles

para poner mi toque personal. -¿Tu toque? Estoy deseando verlo.

¿Cuándo abres? -Pasado mañana, si todo va bien.

¿Vendrás? -Claro.

Pero ¿no te estás olvidando de algo? -¿De qué?

-De disfrutar por el camino.

-¿Te crees que no estoy disfrutando o qué?

-Bueno, la verdad es que te veo un poco agobiado.

-Ya, bueno, pues déjame invitarte a una copa esta noche

y ya verás cómo me relajo un poco. -¿Te doy la mano y te coges el brazo?

-Que no, va, tomar algo como amigos, ¿qué te parece?

-Vale, ¿en el mismo sitio donde nos conocimos?

-¿En el Moonlight? -Sí.

-Vale, si quieres... Dicen que lo importante es la compañía.

-Hablando de compañía, ¿te importa si vienen mis compis de piso?

-Hombre, no es lo que me había imaginado, la verdad.

-Es que les debo una, la última vez ellos me invitaron a salir.

-Entonces, ¿te conozco gracias a ellos?

-Exacto. -Pues me caen bien.

-Son muy majos.

A Espe ya la conoces y Fede es también inspector

y es un friki genial, te va a encantar.

-Vaya, ¿es un piso de polis o qué? -Ya ves.

Tuve suerte de que tuvieran una habitación libre.

-¿Ya le has dado tu toque personal? Estoy deseando verlo.

-Eh, pues me acabo de instalar, así que todavía estoy en ello.

-Vale, lo pillo. ¿Esta noche a las diez?

-Perfecto. -Vale.

Hasta luego, ¿eh?

-Nos consta que Somoza la contrató para que sedujese a Quintero

y le robase la información de sus rutas.

Lo sabemos todo sobre usted.

-Entonces sabrá que Somoza no me contrató,

que me chantajeó. -Correcto, ese es el verbo adecuado.

La causa, su hermana. -Eso es.

Mi hermana estaba presa en una cárcel colombiana.

Somoza tenía mucha gente allí,

podía hacerle la vida agradable o convertirla en un infierno,

así que no tuve opción. -Lo sé

y tranquila, no estoy aquí para juzgarla.

-Entonces, ¿a qué ha venido?

Intento olvidar esa parte de mi pasado.

-Sin embargo, fue a visitar a Fernando Quintero.

¿Por qué?

-No sé a qué viene este interrogatorio.

No me siento cómoda hablando de esto con usted.

-Estoy siendo amable y correcto en todo momento, ¿no cree?

El día que el CNI la someta a un interrogatorio,

se parecerá muy poco a esto, créame.

-Vine a Madrid para arreglar unos papeles

y supe que Quintero estaba preso.

Quería ver con mis ojos que seguía vivo, eso es todo.

-Es comprensible,

de no ser porque su relación terminó fatal.

Quintero descubrió

que su romance era una farsa ideada por Somoza.

Creo que le rompió el corazón.

-¿Se puede saber qué quiere de mí? -Que vuelva a visitar a Quintero.

Necesito que le convenza

para que acepte la propuesta de colaboración que le he hecho.

-¿Qué propuesta? -No puedo contarle en qué consiste,

pero le aseguro que, si la acepta, es muy beneficiosa para él.

Podría ganarse su libertad.

-¿Y por qué cree que yo podría convencerle?

Usted lo ha dicho, Quintero descubrió mi farsa.

Soy la última persona en quien confiaría.

-¿Estás segura?

Sí que lo hizo al pedirle que mediara por él ante su hija.

La hemos visto hablar con Alicia Ocaña.

¿Sabe lo que creo?

Que si usted fue a visitar a Quintero

y después hizo lo que le pidió

es porque está enamorada de él, ¿me equivoco?

Apuesto a que usted es capaz de hacerle recapacitar.

-No pienso hacerlo. Además, mañana me voy a México.

-México lindo y querido.

Cancún, ni más ni menos.

Es verdad que su hermana ha rehecho allí su vida

y ya no supone ninguna preocupación para usted,

pero claro, es que el mundo de las drogas es muy volátil.

-¿Qué quiere decir?

-Que siempre es una tentación para quien lo ha probado

e incluso que se puede encontrar con algo que le ha caído del cielo.

-¡Me está amenazando!

-Creo que tiene una gran imaginación,

pero no se preocupe, somos los buenos, ¿recuerda?

Eso sí, nunca se sabe cuándo su hermana puede necesitar

que le echemos una mano.

Guardo buena memoria de los favores debidos.

-Está bien, iré a ver a Quintero,

pero no le prometo que pueda convencerle.

-Donde hubo fuego quedan brasas.

Y recuerde, es su libertad la que está en juego.

Llame a su hermana y dígale que los trámites se están complicando

y que no sabe cuándo podrá regresar.

Esta conversación nunca ha existido.

-¿Qué os parece? -Pues muy majo, ¿no?

-Es guapísimo.

-¿Qué me he perdido?

-Nada, hablábamos del coche de Espe, que lo dejaste fenomenal.

Vamos, que tienes dos clientes para el taller.

-Ah, perfecto. ¿Me he puesto un poco pesado con el tema, no?

Es que estoy muy ilusionado.

-Es normal, ¿cómo no te vas a ilusionar? Claro que sí.

-Además, cuando uno es apasionado de lo suyo, se nota.

-Y vosotros, ¿qué? ¿Siempre habláis de curro o...?

-Bueno... -A veces es inevitable.

Además, cuando nos llegan casos especialmente dolorosos

o que son muy difíciles de resolver...

-Pero tampoco trabajamos en las mismas unidades.

-Fede se encarga de la UIT y Espe de la UFAM.

-Vaya, cuántas siglas, no me entero bien.

-Perdona, la Unidad de Investigación Tecnológica

y Familia y Mujeres. -A mí se me requiere

para lo que tiene que ver con ordenadores

o rastrear gente en las redes...

En fin, lo que tiene que ver con la informática.

-Y yo me encargo de dar asistencia

a las víctimas de violencia de género,

doméstica o sexual. -¡Vaya! Qué duro, ¿no?

Pero tiene que ser reconfortante ayudar a esas mujeres.

-Yo no lo habría expresado mejor.

Y bueno, que es un poco tarde, ¿no? Yo me voy a ir.

-Yo igual me tomo un pelotín más, ¿no?

-No, ¿recuerdas que teníamos que madrugar mañana?

¿Que teníamos un operativo muy importante?

-¿Qué dices...?

Ah, es un operativo la mar de importante mañana temprano.

-¿Tú te quedas un rato más? -Claro.

-Genial. Pues voy a pedir.

-¡Ya te vale, no! O sea, ¿y la discreción, Espe?

-Lo de la discreción y tú, nada. -Nada.

-Vamos a ver, que somos muy mayores para andar disimulando aquí, ¿eh?

Que estaba claro que te querías quedar con él,

aunque el inspector Alarcón tiene un olfato para estas cosas...

-Toma. -Gracias.

-Pues bueno, nada, que os lo paséis bien, pareja.

-Hasta luego.

-Chao. -Hasta luego, chicos.

-¿Y cómo has sido tan rápido? -Será porque soy cliente VIP.

-¿Eso es porque vienes a tomar muchas copas o porque traes a muchas chicas?

-Por ninguna de las dos. Mi hermano mayor es el dueño.

El local es alquilado y mi hermano pequeño es el socio,

aunque bueno, tampoco pinta mucho.

-Así encaja todo. ¿Sabes que conozco a tus hermanos?

-¿A Luis y a Ricky? ¿De qué?

-El otro día vine a hacer unas preguntas

porque una investigación nos lleva a al Moonlight.

Nada, todo circunstancial, nada que ver.

-Pensaba que te tenían recluida en comisaría.

-No te he contado, tengo novedades.

(Puerta)

-Hola, mamá. -Hola, hijo.

-¿Qué haces levantada tan tarde?

-Se supone que con esto tengo que coger el sueño, pero...

¿Y tú no deberías estar en el pub?

-He dejado a Sara a cargo del cierre.

-Ah, esa chica es una joya.

Además de guapa e inteligente, es de toda confianza.

-Me ha dicho que has estado en el pub.

-Sí, me he pasado a hablar con ella sobre Ricky.

Le he dicho que no le pase ni una, por más socio que sea.

-Con la caña que le metemos, al final va a espabilar.

-Ojalá madure de una vez.

(Móvil)

-Hola, Sara, ¿qué ha pasado?

Ah, no, las botellas de ese licor están en la cámara de atrás.

Sí, me llegaron esta tarde,

pero se me olvidó ponerlas en su sitio, perdona.

No, por favor, llama cuando quieras que nunca molestas.

No, de verdad. ¿Ha entrado mucha gente?

¿Quieres que me acerque hasta ahí?

Vale, vale. Pues nada, hasta mañana.

La verdad es que Sara es una joya, está en todo.

Me ha contado también

que Álvaro ha ido esta tarde por ahí a tomarse algo con unos amigos.

-Tiene mucho que celebrar. -Que aproveche.

En cuanto vea lo absorbente que es llevar un negocio,

se le acabó salir de fiesta. Va a flipar.

-A mí no me preocupa.

Con lo que le gusta lo que hace, echará las horas que haga falta.

-Se le ve muy contento con el taller. -Sí.

-Ha sido una suerte que Jeremías decidiera vendérselo.

-Suerte, ¡por favor!

-Has sido tú. -Hice lo que tenía que hacer.

No quiero entrar en detalles. -No quiero saberlos, gracias,

pero será mejor que Álvaro no se entere.

Le tenía mucho cariño a ese señor.

-Jeremías no es nadie. y nosotros somos su familia.

Además, la compra de este taller nos beneficia a todos.

Necesitamos unir nuestro apellido

a un negocio mucho más blanco que un bar de copas.

-Hablas del Moonlight como si fuese un tugurio.

-No he dicho eso.

Si queremos hacer algo más grande, necesitamos diversificar.

Usaremos las cuentas del taller para blanquear los otros negocios

y no me estoy refiriendo a los palos que dabas tú con Ricky.

-¿Qué tienes en mente?

-Préstamos, protección, ajustes de cuentas,

contrabando, armas... -Veo que piensas a lo grande.

-Cinco años dan para pensar mucho.

Además, que los clientes que pueden usar nuestros servicios

pasan más desapercibidos en un taller mecánico.

Lo que teníamos en Valencia no va a ser nada

en comparación con lo que quiero conseguir aquí.

-Suena prometedor. -Sí, lo va a ser.

Será un imperio y será para vosotros,

así que ponte las pilas y recuerda cada enseñanza, ¿eh?

-Lo haré.

Pero Álvaro... -Deja estar a Álvaro.

Álvaro representa otra imagen de los Soler,

la familia honrada trabajadora,

pero el verdadero negocio, donde nos vamos a hacer ricos,

se cuece en la parte de atrás.

-He salido a patrullar con Alicia.

He tenido mi primera detención en Madrid.

Me puse nerviosa esposando al chaval ese

y eso que era una reyerta, nada importante.

-Aún me cuesta asimilar que seas poli.

Pero bueno, estamos de enhorabuena, ¿no? Toma.

Por tu primera detención.

-Por el éxito de tu taller.

Tu cuerpo está aquí, pero tu mente, no.

No has vuelto a ser el mismo. Necesitas recuperarte

y cualquiera se daría cuenta de ello.

No estás capacitado para volver al trabajo

y Fidalgo tendrá que asumirlo.

Iker va a colaborar con Fernando Quintero.

Pero él aún no ha aceptado. Dime una cosa,

si Quintero ya hubiera aceptado colaborar con el CNI,

¿me lo habrías contado?

¿Se puede saber cómo sabes eso?

-No entiendo por qué prefieres estar encerrado

teniendo esa oportunidad. -¿Qué te han ofrecido?

-No hay nada de eso.

-Maica, me engañaste una vez, pero no va a volver a ocurrir.

-Mira, si no me quieres creer, no me creas,

pero, por favor, escúchame. -Ni te acerques.

-¿Qué? ¿Te lo pasaste bien ayer? -Sí.

Estuvimos casi todo el rato hablando de trabajo,

que si el taller, que si ahora por fin salgo a patrullar y nada.

Bueno, me besó, le besé. Nos besamos.

-Lo primero de todo es ponernos a saco con las redes sociales.

Tenemos que actualizar la web y los perfiles.

Hay que colgar fotos, eventos, promociones...

¿Qué te parece? -¿Qué?

-Que con tu imagen y mi labia, conseguimos 100 seguidores enseguida.

-Qué pesado con las fotos, que no estoy de humor.

Házselas a la novia de Álvaro. -¿Por qué no te pasas

y me ayudas con los últimos retoques? -No puedo.

Tengo turno de noche. -Pásate por la inauguración.

La haré mañana. Va a ser algo sencillo,

pero me molaría que vieras el taller limpio y no con grasa.

-Ahí estaré.

Además, me han dicho que el gerente de Motor Soler besa muy bien.

-¿Ah, sí? -Sí.

-¿Quién te ha dicho eso?

-Eh, ¿qué haces? Que estoy de servicio.

-Estás borracho. -Sí, ¿qué pasa?

Estamos en un bar, ¿qué hago, ganchillo?

-Será mejor que salgas a tomar el aire, Ricky.

-¿Tú de qué vas? ¿Quieres vía libre para tontear con los tres?

No te pago para que hables, sino para que sirvas.

-Vamos. -No me toques.

-Chaval, vamos a calmarnos un poco, ¿vale?

¿Por qué no le haces caso y vas a tomar el aire?

-Soy Elvira Soler, la madre de Ricky

y ese agente me ha dicho que debía hablar con usted.

Dígame, ¿en qué puedo ayudarla? Vengo a llevármelo a casa.

Luis, mi otro hijo, me ha dicho

que lo han detenido por un malentendido.

Me temo que su hijo va acumulando errores.

He estado repasando su ficha

y tiene varias detenciones por alteración del orden público,

conducción temeraria e incluso una condena

por un delito leve de daños.

La coartada es sólida, no tenemos ni un hilo del que tirar

y la teoría de que él contratara a alguien

para que matara a su mujer está descartada.

No tenía ni dinero ni contactos para hacerlo.

Además, está destrozado. La familia de la propia víctima

le ha acogido en su casa hasta que levante cabeza.

Nada nuevo sobre el caso de Rita, ¿no?

El estrangulamiento nos aporta el perfil de alguien fuerte

que sabe lo que hace y que, además, es posible

que sienta placer asesinando a sus víctimas.

¿Y por qué ella y no otra?

La atacó porque sabía que nos centraríamos en el marido.

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Servir y proteger - Capítulo 418

31 dic 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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    Capítulo 414 24 dic 2018 Ricky, por orden de su madre, asalta el taller de Jeremías. Por otra parte, Elvira pide a Luis que haga socio del pub a Ricky. Silvia tiene su primera cita con Álvaro. Miralles pide a Espe que inves...
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  1. ERICK

    No se reproduce, solo me actualiza la pagina cada vez que le doy play

    01 ene 2019
  2. José

    ¿Cómo se llama lo de enlazar dos partes de una misma escena grabadas en momentos distintos? En el minuto 54:00 él lleva la botella en la mano derecha, y al momento siguiente la tiene en la izquierda, y su mano derecha en el hombro de ella. Cuando se besan, la botella en la mano izquierda, y en el segundo beso la botella en la derecha...

    01 ene 2019
  3. Maite

    Me encanta servir y proteger es una ilusión cada día lo que tengo por verlo que me gustaría agradecer y que siga siempre igual me encanta.

    01 ene 2019
  4. Cáncer

    Hola buenas noches hoy solo desar a todo el equipo de servir y proteger que el próximo año siga teniendo el éxito que hasta hora o mas ese es mí deseo,pues sois unos mas de mi familia por ello hos deseo lo mejor gracias por vuestra visita diaria en mi casa FELIZ AÑO NUEVO y que sigan los éxitos

    31 dic 2018