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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 404 - ver ahora
Transcripción completa

Me han encargado una misión y no es precisamente cerca.

¿Dónde?

En Grosni, Chechenia.

Odio que tengas que irte,

pero tienes razón en una cosa:

si te quedaras no serías la persona de la que me enamoré.

Ahora solo tengo que apoyarte, igual que tú me has apoyado

cuando he tenido un operativo importante.

(SUSPIRA)

Es el momento de seguir por mi cuenta.

-No se va nadie hasta que no me pases el testigo.

Si quieres salir, ya sabes el precio.

-¿Me dices que dejo de ser tu invitado

y ahora soy tu prisionero?

(CHARLIE) Esta es la última vez que vienes al parque.

-¿Por qué dices eso?

-La Policía anda preguntando por mí, no puedo dejarme ver tanto.

Te presento a Charly Zaldívar, un excolaborador de Quintero.

Zaldívar está intentando hacerse con la ruta del sur.

Lo malo es que le pueden salir competidores.

Y podría estallar una guerra de bandas en el barrio.

Que es lo que no podemos ni vamos a permitir.

Silvia ya es historia.

-¿Os habéis separado? -Divorciado.

-Lo siento. -No me arrepiento, ¿eh?

Nuestra relación estaba agotada.

Me voy a embarcar en un crucero de "singles".

¿No te apuntas? -Parece que no me escuchas.

Estoy muy a gusto con Montse, seguimos juntos.

Os comunico que mañana se incorpora un joven agente:

Antonio Ríos.

Hará binomio con Nacha.

Y mañana se incorpora otro compañero:

el inspector Tobías Almazán,

que viene para hacerse cargo de la UFAM.

El comisario ha luchado por ti hasta el último momento.

Pero los de arriba se han empeñado en que el puesto

ha de ser para un inspector y, concretamente, para Almazán.

Se trata de un ataque al sistema informático

que bloquea y encripta los archivos del usuario

quitándole el control del mismo.

¿Quiere decir que estas empresas ahora están paradas?

A nivel informático, sí.

-¿No ves la presión que me mete Bremón con el caso?

-¿Por qué no pides ayuda?

-La única solución es ser más listos que él

y encontrar su talón de Aquiles. Seguro que lo tiene.

Vamos a aplicar filtros

y a analizar el comportamiento del Ramsonware

para descifrar los objetivos del malware.

-¿Mucho lío por aquí, entonces? -Tía, es que voy de culo.

-Llevar el bar sola no es fácil.

-Encima, pensaba que María venía mañana

y se va a quedar más días en Marinas.

-No te preocupes. Ahora mismo rememoramos mis tiempos en La Parra

y me pongo a ayudarte.

(TELÉFONO) -Le llamo de la cárcel de Picassent.

¿Es usted familiar de Elvira Soler? -Sí, soy su hijo.

¿Le ha pasado algo? -No, tranquilo.

-Me han llamado de Picassent.

Mañana la ponen en libertad.

-Que mamá salga es una buena noticia.

Es para estar contento, no nervioso.

-Es que...

no sé cómo va a ser el reencuentro después de lo que pasó.

(ELVIRA) Estos cinco años han sido una pesadilla

pero ya pasó.

Por fin volvemos a ser una familia unida.

(Música emocionante)

-Si consiguen alguna información que nos sea de ayuda, contactamos.

Muy bien. Hasta luego, chao. Y ánimo.

-¿Qué? ¿A que no tiene ni idea?

-Nada, no tienen absolutamente nada que nos ayude,

ni a revertir el ataque ni a localizar su fuente.

-Te lo dije.

Un jefe de informática de tres al cuarto

no puede hacer nada con esto.

-De tres al cuarto, tampoco.

Es la jefa de seguridad informática de Cuida Bank.

Una tía eficiente, por lo menos. -Lo que tú digas.

Si fuera tan buena no habrían sufrido un secuestro informático.

De nada te ha servido la llamada. -Me sirve de consuelo.

para ver que no soy el único perdido con todo esto.

-¿Tú qué haces, que no dejas de teclear?

Picas código todo el rato sin decir nada.

-Espera...

¡Ya!

Ahora, si quieres, te lo explico.

He desarrollado un programa para rastrear el ataque.

-¿Me vacilas?

¿Te has sacado de la manga un programa en una noche?

(RÍE) -Vale, me has pillado. Es un proyecto que tenía avanzado.

Tenía pensado tenerlo listo en dos semanas,

pero la investigación me ha dado el empujón para acabarlo antes.

-¿Cómo funciona?

-Es una herramienta de rastreo basada en un algoritmo mío.

Acelera el seguimiento de los datos a la inversa:

desandando el camino que ha hecho el virus hasta sus víctimas.

-Guay.

Déjate de informaciones y vamos a probarlo.

Quiero desenmascararlo. -Vamos allá.

No me falles, hijo.

-Si es que es un niño, en serio. -¿Estáis largando de mí?

-No, Ricky, no eres el centro del mundo.

Estoy hablando de mi jefe.

-Hablas tanto del rata de Ramón que parece familia.

-¿El rata? -Sí, rata.

-Solo faltaría eso.

-Anda, siéntate a desayunar como las personas.

Probad el bizcocho, que está buenísimo.

He visto que en esta casa no se come fruta, ¿no?

-Mucha no se come, no. (ELVIRA ASIENTE)

-Tiene buena pinta. -No cambies de tema.

A saber cómo os habéis alimentado sin mí estos años. ¡Dios!

-¿Has dormido bien, mamá?

-Sí, muy bien.

-Pues yo no creo que sea un rata tu jefe.

Mira por su negocio. Es lógico que quiera que sea rentable.

-Que no, Luis. Que se pasa de aprovechado.

Piensa que la gente no sabe y los materiales dan vergüenza.

La gente se da cuenta y no vuelve. -Pan para hoy y hambre para mañana.

-Eso mismo le digo yo.

Vale más tener un cliente que confíe en nosotros 100%

y que vuelva al taller

y no otro que le metes un palo un día y ya no le vuelves a ver.

-No le regales consejos a ese inepto.

No deberías perder el tiempo trabajando para un inútil.

Tú vales mucho más que eso.

¿Qué hay de tu plan

para tener tu propio taller?

-No lo sé. Ya no sé si es un plan o un sueño.

Todos los locales están por las nubes

y no vale cualquier bajo para un taller.

Y la reforma, ¿qué?

-¿Y por qué no buscas uno que ya esté activo?

Así te ahorras mucho en la reforma.

-Lo he pensado,

pero un taller así en la zona que yo quiero

tendría que tener mucha suerte.

Voy a tener que seguir aguantando al inepto de Ramón.

-¿Y ya está?

¿Te das por vencido?

-¿Y qué quieres que haga?

A veces, la realidad se impone. Ya está.

-Los Soler no somos así.

Somos luchadores.

Agárrate a tu objetivo y no lo sueltes hasta conseguirlo.

Si hubiera dejado mandar a la realidad,

no hubiera durado una semana en prisión.

-Fue duro, ¿no?

Siempre decías que estabas bien.

-¿Para qué iba a preocuparos? Si no podías hacer nada.

Al principio, las otras pensaban que era una presa fácil. (RÍE)

Sabían que era mi primera vez en prisión,

por eso tuve que ganarme su respeto.

-¿Y cómo lo conseguiste?

-Con voluntad e inteligencia.

Las mismas cualidades que debes usar si quieres conseguir tu sueño.

¿Quieres tener tu taller?

Haz lo que sea para lograrlo. Te ayudaré en todo lo que pueda.

-Gracias, mamá.

-Y tú también te puedes aplicar el cuento, Luis.

-¿A qué te refieres?

-Al pub.

He repasado las cuentas y no pintan bien.

No sé a qué demonios estás jugando.

-¿Acabas de llegar y ya has repasado las cuentas?

¿Cuándo? -De madrugada.

Apenas duermo dos horas seguidas. En prisión no es fácil pegar ojo.

-Bueno, aquí puedes descansar tranquilamente.

¿Por qué no pruebas a dormir ahora? -¿Quieres que descanse?

Arregla el follón que tienes en el pub.

(RÍE)

-Mamá...

aquí no es como en Valencia. Nadie nos conoce y hay competencia.

Aún no hemos logrado clientela fija.

-Tonterías.

Llevas casi un año al frente del Moonlight.

Es tiempo más que suficiente.

-Mamá... -¡No quiero excusas!

Ponte las pilas y haz que el negocio remonte.

-Te juro que me estoy dejando la piel.

Le daré la vuelta a las cuentas.

-Sé que lo harás.

Ya sabes que confío en ti.

Ahora, me dejáis a solas con Quique.

-Yo me voy a currar.

Luego nos vemos.

-Hasta luego, cariño. -Adiós.

(Pasos)

-Buenos días.

¿No os habéis acostado?

-¡Qué va! Aquí seguimos.

No todos los días te da un caso el director general de la Policía.

-Os voy a hacer la cafetera grande. Estaréis muertos de sueño.

-Yo no quiero. Tengo los nervios a flor de piel.

-¿Por qué? ¿Otro secuestro informático?

-No, si este cabrón tiene las horas contadas.

-Las horas o los minutos.

-Gracias a Teo vamos a pillar al responsable del Ransomware.

Ha ideado un programa para seguir su rastro

a través de los ordenadores que ha usado por el mundo

camuflando su identidad.

-¿Utiliza ordenadores de otras personas

para lanzar sus ataques?

-Solo para enmascarar su identidad.

-Ah.

-Y lo hace desde sitios concurridos donde hay muchos usuarios.

El programa nos ha llevado tras la pista del ataque

a un ordenador, por ejemplo, de Buenos Aires, en un hospital.

O de un instituto en Corea del Sur o de una biblioteca en Pamplona.

Son ordenadores hackeados que cubren su rastro.

-Este tío es bueno. Sabe lo que hace.

-Sí, pero no es mejor que tú. (TEO RÍE)

-Vale, lo tenemos. Ahí está la IP de origen del ataque.

-Pásamela, vamos a ver dónde se esconde este capullo.

-Te lo chuto. Ahora, ahí va.

-Apuesto por Rusia o por China.

Muchos ciberataques provienen de ahí.

(FEDE) Vamos a ver.

Pues no. Está mucho más cerca de lo que pensamos.

En Alcobendas. Alucina, vecina.

A ver, la dirección IP está asociada a un correo electrónico.

Un tal Leon Babic.

-Me suena ese nombre.

-Y tanto.

Leon Babic es el esloveno que creó ese virus informático

que infectó a millones de ordenadores en 2008.

-Hablas como si fueras su admirador.

-Es admirable. Creó la "botnet" más grande.

-Una red inmensa de ordenadores hackeados.

Miles de máquinas trabajando para Babic

sin que sus usuarios lo supieran. -¿Y no está en la cárcel?

-Llegaron al juicio y no había pruebas concluyentes.

Lo liberaron.

-Y ahora está instalado aquí y ha vuelto a la carga.

-Sí, vamos.

-¿A dónde?

-A hablar con el comisario. Tú te vienes conmigo. Esto es tuyo.

-Yo paso de hablar con tu jefe.

Lo de ensuciarse las manos es cosa vuestra.

-El mérito es tuyo y mereces un reconocimiento.

-Sí, que a nadie le viene mal que le reconozcan sus méritos.

Igual, hasta te dan una medalla.

-Está bien.

Voy contigo pero para acompañarte Las medallas me dan igual.

(RÍE) -Hasta luego, Espe.

-Pues sí.

Ni le va ni le viene.

-¿Por qué no me dices ya lo que sea?

-Está bien.

He visto cómo te reías.

No quiero que te tomes a cachondeo los problemas de tu hermano.

Si el negocio va mal, nos va mal a todos.

Arrima más el hombro y a ver si los dos hacéis que remonte.

-Yo no pinto nada ahí.

Pusiste a Luis al mando. No me deja ni meterme en la barra.

-Tendrá miedo de que te la bebas. -¿Eso te ha dicho?

-Por favor, no hace falta que nadie me diga nada.

Me basta con lo que veo.

Deja de pensar tanto en la juerga y haz algo más por esta familia.

Hablaré con tu hermano para que te deje participar.

-A ver si es verdad. Me dijo que me haría socio

pero, al final, nada de nada.

-Anda, no estés tan serio, cambia esa cara.

Ayúdame a poner esto.

¿Desde cuándo te afecta tanto lo que yo te pueda decir?

-Desde que sé que las has pasado putas.

-¡Eh!

¡Eh!

Mírame.

Fui yo quien decidió comerse el marrón.

-Sí, para evitarme la condena.

Te juro que he pensado en ti cada noche de estos 5 años.

Cada vez que te imaginaba en la celda por mí...

-Ya pasó. Ya está.

Hice lo que habría hecho cualquier madre.

Lo importante es el presente.

¿Tú quieres compensarme?

Pues céntrate. Ayuda a tu hermano en los negocios.

Haz que me sienta orgullosa.

-Lo vas a estar.

Te lo prometo.

-Anda, come, que no has probado bocado.

Pasa, por favor.

Espero que te hayas sentido bien recibido por tus compañeros.

No me quejo, pero me llevará un tiempo aclimatarme.

Ya.

Siéntate, por favor.

Imagino que un cambio tan sobrevenido

debe ser difícil de encajar.

Estoy poniéndome al día con unos casos abiertos en la UFAM.

Hay cosas que me gustaría consultar con la anterior responsable.

¿Algún problema con que llame a la oficial Ramos?

No, pero no creo que sea necesario.

Esperanza Beltrán se ha hecho cargo de la UFAM

y puede resolverte cualquier duda.

¿Se refiere a la oficial encargada de la UDAC?

Sí, ha ayudado a Lola en muchos de los casos

y es la agente que más conoce los entresijos de la UFAM.

Luego le digo que te ayude. Muy bien.

Tobías,

quiero que sepas que para mí es un honor

contar en mi equipo con alguien de tu experiencia.

Gracias, comisario.

Entiendo que ha sido un cambio muy repentino pero ¿quién sabe?

Quizá sea para bien.

Y no me refiero a tu enfermedad,

pero espero que aquí puedas encontrar tu sitio.

Y si por cuestiones médicas necesitas un descanso

no hay problema, solo dímelo.

La inspectora Miralles también lo sabe.

No se preocupe por mi diabetes. Yo me encargo de tenerla a raya.

Buenos días.

Buenos días.

Comisario. ¿No te han enseñado a llamar?

Le tenemos.

¿Habéis localizado al hacker encargado de los ataques?

Cracker.

¿Perdón?

El término para llamar a alguien que se infiltra

en sistemas ajenos con intenciones delictivas

es cracker, no hacker.

Se distinguen por la finalidad de la intromisión.

Fede es un hacker y Costing, un cracker.

¿Y tú quién eres?

Señor comisario, aprovecho para presentarle a Teo Pallín.

Disculpe lo tiquismiquis que es.

Si no hubiese sido por él, no habríamos encontrado

al artífice del ciberataque.

En ese caso, puede ponerse todo lo tiquismiquis que quiera.

Estupendo.

El uso del término hacker está tan extendido

que las autoridades y periodistas deberían empezar a corregirlo.

-El comisario lo que quiere es saber más del sospechoso.

Nuestro cracker es Leon Babic.

Es un ciudadano esloveno con residencia en España.

Hace dos años fue detenido por crear un virus informático

pero fue puesto en libertad por falta de pruebas.

¿Dónde podemos localizarlo?

Vive mucho más cerca de lo que pensamos.

Tengo una dirección en Alcobendas. Si me da la orden, voy a detenerlo.

Muy bien. Vete a por él ya. Pido la orden en Distrito Dos.

Y llévate un par de agentes.

Puede ser peligroso. Bien.

Tendríamos que sorprenderle lejos de su ordenador o del móvil

porque podría destruir pruebas.

Así logró librarse la última vez.

Encárgate de coordinar el dispositivo con Miralles.

Pide una orden de registro y requisa el material informático.

Esta vez no se nos puede ir de rositas.

Fede, enhorabuena.

Muy buen trabajo.

Señor Pallín, gracias por su colaboración.

Dios los cría...

Bueno, veo que has sobrevivido al desayuno.

-Sí, por poco he sobrevivido.

No sé cómo me ha dado tiempo a atender a todos.

Esto era la M30 en hora punta.

Menos mal que entienden que estoy sola y tienen paciencia.

-Bueno, ahora te puedes relajar hasta el almuerzo.

(RESOPLA) -Me voy a hacer un café. ¿Quieres?

-Venga, con leche. -Venga.

Y tú, ¿qué tal estás? Te veo más animada.

-Sí, ayer hablé con mi padre y está muchísimo mejor.

Eso es lo que importa realmente.

-Sí, y respecto a la cocina, otros días estarán más inspirados.

-Rechazar lo de Lisboa me está pasando factura.

Estaría aprendiendo tanto allí.

-Ya, pero con tu padre así...

-No, si no me arrepiento de la decisión que tomé.

Ellos siempre me han apoyado. -Y ahí seguirán estando.

Tu padre se va a poner bien muy pronto.

-Hola, buenos días. (AMBAS) Buenos días.

-Qué tranquilo está esto, ¿no?

-No se confíe, en un momento se pondrá hasta arriba.

Hace un rato estaba a tope.

-Los que me hicieron la reforma decían que este es el mejor bar.

Y que no dejara de pedir el pincho de tortilla.

-¿Sí? Pues marchando un pincho de tortilla.

-Bueno.

-De beber, ¿qué le apetece?

-Un agüita.

-Tome, espero que le guste. -Muchas gracias.

Y no me trates de usted, de tú.

Si todo va bien, me vas a ver mucho por aquí.

He abierto una ferretería.

Soy Damián Pérez.

-¿Una ferretería? ¡Menos mal!

Desde que Mariano cerró la suya, ¿te acuerdas?, no había otra.

¿Te gusta? -Está buenísimo.

-Y de lo de Mariano hará ya 8 años, ¿no?

-Por lo menos, no lo sé. Se jubiló y cerró el negocio.

Yo soy Paty. Bienvenido al barrio. -Muchas gracias.

-Ojalá hubiese habido una ferretería

cuando empecé a estudiar.

Bueno, y yo soy Olga. -Encantado.

Pasaos y ya veréis lo bien surtidos que estamos.

Y si me pides algo que no tengo, lo encargo

y te hago un descuento por volver.

-Acaba de ganar una clienta. -Eso es lo que me hace falta

porque la reforma me ha costado mucho tiempo y dinero,

así que se entere todo el mundo de que hemos abierto.

-Yo se lo diré a los clientes. -Muy bien.

-Y si quieres, puedes dejar "flyers" aquí.

-Yo lo que había pensado es hacer esta tarde una inauguración.

-De hecho, ¿te puedo encargar unas tortillas y unos canapés?

¿Y algo de beber? -Perdona, no doy abasto.

Es que estoy sola. Si estuviera María, encantadas,

pero no puedo.

-Ya, mujer, pero unas tortillas. -He hecho estas a las 7.

Y no puedo dejar de atender para hacer lo tuyo.

Entiéndelo, perdóname.

-Lo entiendo. Iré al supermercado y ya está.

-No. ¿Y si me encargo yo del catering?

-¿Tú?

-Sí, ayer me ayudó mucho estar aquí contigo.

Podría hacer unos canapés dulces y otros salados.

-Me parece genial. -Sales ganando;

Olga es una crack en la cocina. -Será algo sencillo.

-¿Seguro? -Sí, hoy no tengo escuela.

-Pues hija, no sabes lo bien que me viene.

Quiero que se vea lo bien que está la ferretería

-Con los canapés de Olga, el éxito está asegurado.

-Mira, hacemos una cosa:

Te doy mi tarjeta

y cuando termines, me llamas y hablamos.

-Perfecto.

-Dime qué te debo. -Dos cincuenta.

Muchas gracias. -A vosotras.

Espectacular, la tortilla. -Gracias.

Ciao. -Que vaya bien.

-Parece majo, ¿no?

-La maja eres tú. Gracias por echarme un cable.

Eres lo más.

-Vamos a la cocina a ver qué tienes.

-Oye, y aprovechando,

podrías ayudarme con los bocadillos y los menús del día.

-¡Cómo eres! -Tenía que intentarlo.

Es mi primer día aquí y estoy un poco nervioso.

Es como el primer día de cole.

¡Qué guapo y esto es grande! -Hola.

¿Eres Antonio, el nuevo en prácticas?

Toni, si no le importa.

¿Inspectora jefe Miralles? Has acertado.

Acompáñame, te estaba esperando.

¿Estás contento de que te hayan destinado aquí?

Con tal de que no me destinaran con mi padre a Distrito 5...

¿Tu padre es policía?

Sí, el oficial Ríos, de esa comisaría.

Oficial Ríos. No me suena. Creo que no lo conozco.

Adelante. Gracias.

Es buena gente, no me entienda mal.

Pero no me apetece tenerlo todo el día encima.

Ya me imagino. Siéntate. Gracias.

Bueno, Ríos,

he estado echándole un ojo a tus calificaciones.

Ya sé que mis notas no son las mejores del mundo.

Por eso no te preocupes.

Hay muchos agentes que no destacan en la academia

y luego son magníficos policías.

Lo que me gustaría es que me contaras

algo que tú quieras destacar de tu paso por Ávila

y que no se refleje aquí.

Pues no sé, que hace un frío de la leche.

Ya veo que me ha tocado el simpático de la promoción.

Es que estoy nervioso.

Y no sé qué espera que le cuente.

Por ejemplo, si fue duro tu paso por la academia.

A ratos.

Hubo un par de profesores que me hicieron plantearme dejarlo.

¿No me hará decir quiénes son?

No, lo he deducido por tus calificaciones.

Si esos profesores te hicieron plantearte dejarlo,

¿por qué continuaste?

Porque no me gusta dejar las cosas a medias y no tenía plan B.

¿Has llegado hasta aquí porque no tenías un plan B?

Es una manera de verlo pero no me parece mal.

Lo importante es que superé la academia y aquí estoy.

Ríos, la academia puede resultar dura

pero esta profesión te aseguro que es dura y difícil.

La perseverancia y el compañerismo son imprescindibles.

Por supuesto, que yo tengo muy buen recuerdo de la academia.

Tengo buenos amigos y los echaré de menos mogollón.

Pero mogollón, ¡vamos! (RÍE)

Perdón, ¡si viera el fiestón que nos marcamos tras graduarnos!

Solo por eso ha merecido la pena acabar.

Insisto en que esto es un oficio muy difícil.

Olvídate de las fiestas y concéntrate en el trabajo.

¿De acuerdo?

Al principio rotarás por todos los departamentos.

¿Tienes preferencias? Estoy dispuesto a probar.

Tampoco sé qué me gusta más.

Pues a patrullar. ¿Conoces la zona? Sí, soy de aquí al lado.

Todos los años me vengo a las fiestas.

Joder, perdón.

Parece que solo sé hablar de fiestas.

Por suerte, no suelo prejuzgar a mis agentes.

Prefiero calificaros por vuestros actos

y no por vuestras palabras. Menos mal.

Pero hay una pregunta que sí que os hago a todos

el primer día que entráis.

Me ayuda a conoceros mejor.

¿Y qué pregunta es?

Muy sencilla. ¿Por qué te hiciste policía?

Para trincar delincuentes.

Esperaba una respuesta honesta, no para quedar bien.

Vale, me ha pillado.

Quiere que le sea sincero, ¿no? Por supuesto.

Era esto o ponerme a servir cañas, ese era el plan B.

Explícate.

Yo acabé la ESO decidido a buscar curro y lo intenté.

Pero no había mucho donde elegir.

Mi madre tiene un bar y me insistía que mejor currar con ella

que currar por ahí.

Pero a mí... No te apetecía nada.

La hostelería no es lo mío.

Hay que madrugar todos los días y es muy esclavo

porque he visto currar a mi madre y mi abuelo y ojito.

Puestos a elegir, opté por seguir los pasos de mi padre.

Tampoco le ha ido mal en esto.

O sea, que te has hecho policía para no servir cañas.

Yo soy más de tomarlas. Ya lo he deducido.

Perdóneme, inspectora.

Ya sé que no es una respuesta muy inspiradora.

Pero le juro que voy a dar el callo.

Bien, no te preocupes.

Gracias por la sinceridad, es lo que te había pedido.

Y gracias a eso ahora te conozco más.

Eso es.

El inspector Tobías Almazán será quien esté al frente de la UFAM.

Quería informarte del cambio, Penélope.

También quería saber qué tal en la casa de acogida

y si te habías instalado ya.

¡Ah!

¿Has tenido una entrevista de trabajo?

Me alegro muchísimo.

Ya sé que no significa que te lo den pero es un paso.

Lo estás haciendo muy bien.

No, de nada.

Y que no se te olvide que puedes llamarme cuando quieras.

Estoy aquí para lo que necesites.

Eso es.

Un abrazo muy fuerte.

Ciao, adiós.

¡Nacha!

Me alegra que hayas vuelto. -A mí, también.

No entiendo qué me pasaba estas últimas semanas.

-No es extraño, es como darle un "reset" a cuerpo y mente.

Nos metemos tanta caña que cortocircuitamos.

-Sí, pero para mí ser policía es lo más importante.

No entiendo cómo estuve tan convencida de dejarlo.

Menos mal que Bremón no tramitó mi renuncia.

-Lo importante es que estés aquí.

Os presento al nuevo agente en prácticas.

Antonio Ríos. Ellas son Esperanza Beltrán

y Nacha Aguirre.

Encantado, soy Toni. -Me puede llamar Espe.

Mucho gusto, Nacha. -¿Qué tal?

Nacha será tu compañera los próximos días.

Dale una vuelta para que se familiarice.

-Le haré un tour. -¿Salimos ya o qué?

-Has de cambiarte. Conmigo vas de paisano.

-¿En serio? -Sí, ¿por?

Porque me queda pepino el uniforme. Quería enseñarlo a mis amigos.

-Pues otro día.

-El vestuario está por ahí. -Sí, ya sé. Hasta ahora.

Nacha, si le tienes que dar una colleja, se la das.

La necesita. Ya lo veo.

La plaza del Tejo y alrededores no hace falta que los vea

porque ya los conoce.

Ha estado en las fiestas con sus colegas de Carabanchel.

Os dejo. Vale.

Menudo plan. Ahora sí que voy a extrañar a Elías.

-A mí me ha parecido muy majo. No te pases mucho con él.

-Eso depende de él. A mí, esos chulitos simpáticos

no me hacen mucha gracia. Tendré paciencia.

-Ya conoces la trastienda. La idea es que no falte de nada

para el cliente profesional y el que no lo es.

Si piden algo, lo consigo. Ese es mi lema.

-Una ferretería para todos. -Eso es.

-¿Por qué te interesa trabajar de cara al público?

¿Tu último empleo fue de electricista?

-Sí, en reformas Villanueva. Estuve un par de años.

-¿Por qué te despidieron?

-Descendió el volumen de trabajo y prescindieron de mí.

La típica empresa familiar donde el padre es el jefe

y yo llegué el último.

Cuando empezó a faltar trabajo, me despidieron. Lo normal.

Lo que haría cualquiera.

-Y te apetece estar de cara al público.

-Sí. ¿Por?

¿No me ve cualificado? -No es eso.

No, lo importante es que el género lo conoces

y a atender al público ya te enseñaré yo.

Una cosa sí te digo: quiero a alguien estable,

no cambiar cada poco.

-Si lo que le preocupa es que cambie de opinión, tranquilo.

Es que yo con las instalaciones eléctricas

me aburro de estar solo entre cables y fusibles.

Soy una persona muy sociable.

Vi su anuncio y me dije: "Pablo, esta es tu oportunidad".

Y aquí estoy.

Pero no quiero que se sienta obligado a tomar una decisión.

Tendrá más entrevistas, supongo.

-Pues sí, las tengo, pero no van a ser necesarias.

Tienes predisposición, tienes ganas y esto es lo importante.

-¿Entonces? -Empiezas mañana.

(RÍE)

-Muchísimas gracias. No se arrepentirá.

-Trátame de tú, estaremos muchas horas juntos.

-Ya estoy deseando empezar.

-Esta tarde hay un picoteo para presentar la ferretería.

Pásate. -Cuente conmigo. Cuenta conmigo.

Pues adiós. -Hasta la tarde.

-Toma, prueba a ver qué tal.

(SE RELAME) Está buenísimo.

Flipo con que en tan poco tiempo hagas algo tan rico e improvisado.

-Será que la cocina de La Parra me inspira.

-O será que estás hecha para ser chef.

Déjate de dudas de las tuyas.

En un restaurante de los va mi madre,

por esto te cobran una pasta.

-Pero deja de comer ya que me quedo sin relleno para el hojaldre.

-¿No le va a salir muy caro a Damián?

Vais a inaugurar una ferretería, no una boutique en París.

-Ya lo hemos hablado.

A nosotros en la escuela nos dan mucha caña con esto.

De nada sirve hacer una cocina de lujo

si no te pones de acuerdo en el presupuesto del cliente.

-¿Y vas a llegar?

-No quiero quedar mal con Damián. -Sí, tranquila. No te preocupes.

(MUJER) ¿Qué te debo?

-Hola, pareja. -Hola, Olga.

-Hola. -¿Cómo sigue tu papá?

-Mejor. Anoche hablé con él y parecía más animado.

Estamos positivos con el tratamiento.

-¡Qué bien! Me alegro mucho. Le das recuerdos nuestros.

-Claro. Vuelvo a la cocina. -Hasta luego.

-Me está ayudando. ¿Qué queréis?

-Yo, un agua mineral que no esté fría.

-A mí, nada, gracias. No me quedo. -Como quieras.

-¿Por qué te vas tan corriendo?

Quédate a tomar un aperitivo. A Germán no le importará.

-¡Seguro! -¿Y ese tono?

¿Qué crees que vamos a hacer?

-Hablar de cosas vuestras, reiros de chistes de abogados.

No pienso estropearos la diversión.

-¿Te burlas de mí? -Un poco.

Me hace gracia el afán de tu amigo por salir y hacer planes siempre.

Es como un adolescente.

-Está reviviendo su juventud.

Está pasando por una fase un poco revolucionaria.

El efecto secundario de divorciarse tres veces.

-Por eso prefiero dejaros solos.

-¿No te molesta que salgamos tanto?

-Claro que no. Diviértete con tu amigo.

Pero que no te contagie la crisis de mediana edad.

-No hay peligro.

No puedo seguirle el ritmo, por eso quedo a comer.

No tengo ya edad.

Si no, no rendiría en el bufete. -Si estás estupendo.

Y a mí me encanta que seas tan formal.

No como otros. Germán ya debería estar aquí.

-Estará al caer.

Me voy ya, cariño.

Pasadlo bien.

Ciao. -Adiós.

-Ya veo que la oficial Ramos confiaba mucho en usted.

Su nombre sale en muchas diligencias.

-Sí, y yo, encantada de colaborar con la UFAM.

Lo hice con Lola y podría hacerlo con usted.

-Muy bien.

-¿Y estos teléfonos?

-Son los números de varias ONG que suelen colaborar con nosotros.

-¿Y los servicios sociales?

-Van desbordados

y no siempre responden tan rápido como necesitamos.

Por ejemplo, si hubiera que acoger en plena noche a una mujer

o a un menor víctimas de maltrato

y nuestros alojamientos están ocupados...

-Recurrimos a ellos. -Eso es, sí.

Ellos les buscan acomodo, aunque sea de provisional.

Y tienen psicólogos que les ayudan a pasar el trago.

-Muy bien.

Que ellos hagan su trabajo y así, yo podré hacer el mío.

-¿Perdón?

-El trabajo policial, quiero decir: recabar pruebas, testimonios.

-Sé en qué consiste el trabajo policial

pero aquí parte del trabajo

es prestar apoyo y cariño a las víctimas.

-¿Apoyo y cariño?

No recuerdo haberme examinado de eso en la academia.

-No, en la academia ya sé que no,

pero si recuerda los cursos para la UFAM

sabrá que la empatía es muy importante con las víctimas.

-A mí no me han regalado nada, si eso es lo que insinúa.

-No, por favor, yo no insinúo nada,

solo intento transmitirle mi experiencia en la UFAM,

lo que he aprendido en estos años de trabajo,

mi experiencia aquí.

Hacer que la víctima se sienta arropada

puede marcar la diferencia para resolver un caso.

-No me diga.

-Muchas mujeres maltratadas, de partida son reacias a denunciar.

Si no se sienten comprendidas es muy difícil que den el paso.

-Veo que se sabe al dedillo el temario de la UFAM.

Eso venía en "Acompañamiento a la víctima".

Para que vea que sí que estuve atento.

-Me alegro.

Pero he aprendido más en mis años de policía que en ese curso exprés.

Me he enfrentado a cuestiones de todo tipo en mi carrera

y ¿sabe lo que me dicta la experiencia?

-No, dígamelo usted.

-Que implicarse emocionalmente en un caso

nunca es positivo. Para resolver un crimen,

lo mejor es mantener la cabeza fría y tomar distancia.

-Para resolver un crimen, puede que sí.

En una situación de maltrato,

hay que ponerse en el lugar de la víctima.

-Bueno, muy bien, basta ya de discutir.

Me ha quedado clara su opinión.

¿Nos ponemos manos a la obra?

Hábleme de algún caso abierto.

-Sí.

A ver...

Me preocupa esta mujer: Margarita Molina.

-Siéntese, por favor. -Gracias.

Convive con su novio desde hace dos años

y los vecinos sospechan que la maltrata.

Han oído gritos y golpes en varias ocasiones

y nos han llamado un par de veces.

-¿Y la presunta víctima qué dice?

-De momento le quita hierro a las discusiones.

Pero la última vez, me dio la sensación

de que estaba deseando declarar.

-Pero no lo hizo.

-No. No se atrevió.

-Cítela en comisaría. Hablaré yo con ella.

-Enseguida.

Buenos días. ¿Está abierto?

-En realidad la inauguración es esta tarde,

pero ¿ha ocurrido algo?

No, disculpe. No es un tema policial.

Necesito una herramienta y me ha dicho mi hija

que había una ferretería nueva.

¡Ah, la chica que hace...! ...los canapés.

Sí, sí. Por cierto, nos está haciendo un gran favor.

Pues sí, estamos abiertos. ¿Qué necesita?

Pues necesito un aparato, que me han dicho que existe,

que detecta los cables y las tuberías en los tabiques.

Existe y lo tengo.

Hubiera jurado que me tomaban el pelo.

Voy a colgar un armarito en el cuarto de baño

y no quiero organizar una zapatiesta con el taladro.

Hace bien, más vale prevenir. Pues cóbreme.

Mire,

le hago un descuento, por ser mi primera clienta.

Muchas gracias, volveré.

Por esto y porque veo que está usted bien surtido.

¡De todo!

¡Tengo de todo!

Tomo nota. Muy amable.

Muchas gracias. Y no me llame de usted. Soy Damián.

Lo había supuesto, por lo de Ferretería Damián.

Soy Claudia Miralles, inspectora jefe de la comisaría.

Si tienes algún problema o necesitas algo,

ahí estamos. Encantado.

Aunque espero no necesitar nada de la policía.

Sinceramente, yo también.

Esta tarde tenemos una inauguración,

para presentar la ferretería a los vecinos.

Como sabes, habrá canapés.

Vendré, porque se lo he prometido a mi hija.

Nos vemos esta tarde. Hasta esta tarde.

Buen día.

-Llevadle al calabozo. -¡Quiero hablar con mi abogado!

-Hablarás con tu abogado cuando toque. ¡Al calabozo!

-¿Es él, el "hacker"? -Sí, Leon Babic, en persona.

Pero no es "hacker", es "cracker". -¿Cómo?

-Da igual, llevo muchas horas. Tú llámalo como quieras.

Lo importante es que hemos detenido a un delincuente internacional.

-¿Ha admitido los cargos?

-Lo único que dice es que quiere hablar con su abogado.

No me interesa. Me interesa lo que dice su material informático.

Lo hemos pillado por sorpresa y tenemos todo:

ordenador, "tablet", móvil...

-¿Podrás demostrar que extorsionaba a Cuida Bank y a otras empresas?

-Espero que sí.

Quiero que los clientes del banco puedan dormir tranquilos.

-Y tú. Menudo agobio llevabas

con el encargo del director gral. -Ya te digo.

Aunque, si no llega a ser por Teo,

seguiría dándome cabezazos con el teclado.

-Anda ya. Se te habría ocurrido una solución.

Te dieron el caso porque saben que eres de lo mejorcito de la UIT

a nivel nacional.

-Muchas gracias por los ánimos,

pero ha sido Teo el que ha enganchado al Fantasma.

-Pues, mira, qué casualidad.

¡Eh, enhorabuena por la parte que te toca!

-El detenido está en el calabozo.

-Os he visto llegar desde el bar de enfrente.

-¿Nos has esperado en La Parra? -¡Claro!

Tenía que verte convertido en un hombre de acción.

Qué fuerte, con la poca cosa que has sido siempre.

-Oye, Fede tiene muchas detenciones a sus espaldas.

-¡No me digas!

-Sí, realmente, esta de Babic...

Le hemos pillado en el aseo, así que no ha sido peligrosa.

-¿Estaba haciendo sus necesidades?

-Estaba en el baño, en la ducha, y como no tenía móvil,

no ha podido activar los comandos para destruir las pruebas.

Será pan comido demostrar que es el culpable.

-¿Lo dudas? Mi programa es infalible.

-No es por ti, es el protocolo.

Ahora mismo es un sospechoso.

-Claro: yo ahora tengo que recopilar todas las pruebas válidas,

presentárselas al tribunal y demostrar eso, insisto,

que es el culpable del ciberataque.

Y que no se va a ir de rositas por falta de pruebas.

-Es cosa tuya, que por algo te hiciste policía.

Yo me piro hoy,

porque ya se ha terminado el salón tecnológico.

-Pues os dejo, que os despidáis tranquilos.

Y tú cuídate y hasta otra.

Y...

Ah.

Y mándanos tu dirección,

para que podamos enviarte las medallas.

-Entonces ¿te vuelves a Barcelona?

-Aún no, me largo una semanita por ahí.

-¿Por ahí, dónde? Venga, cuéntamelo.

Ponme los dientes largos. -Nada, a Silicon Valley.

-¿A Silicon Valley?

-Tengo unos colegas currando allí

y quiero curiosear en qué andan metidos.

Y a lo mejor, si me mola el ambiente, me quedo.

-¿En serio? -¿Por qué no?

Es la ventaja de ser "freelance".

Mientras tenga un portátil, puedo trabajar desde cualquier lugar.

Y tú podrías hacer lo mismo.

Estás desperdiciando tu talento aquí.

-Tampoco hay que ponerse así.

Yo no me puedo llevar mi trabajo a sitios estupendos del mundo,

pero he detenido a gente peligrosa de muchas partes del mundo.

Siria, Colombia, México...

-Si a ti te viene bien, tú mismo.

-Pues cuando vuelvas a Madrid, sabes dónde encontrarme.

¿Te invito a algo cuando salga del curro?

-No, voy a casa a hacer la maleta y directo al aeropuerto.

¿Os dejo las llaves en casa? -Vale.

Bueno, y perdona por haberte explotado.

Eres un amigo.

-Ha estado entretenido esto de cazar al Fantasma.

-Muchas gracias por todo, tío.

Y como surja un caso de estos, igual te vuelvo a llamar.

-Sin problemas. Encantado de colaborar con la justicia.

-Ya... Siempre que no te corten las alas.

-Tú lo has dicho.

-Silicon Valley, macho. (ININTELIGIBLE)

(Música melancólica)

(Música "rock")

-¿Lo tienes claro? -Sí, joder. No seas pesado.

Todo controlado. -Quizá es mejor si voy contigo.

-¿Para qué?

¿No confías en mí?

La mamá ha sido muy clara.

Si tienes problemas, lo hablas con ella.

-No metas a la mamá.

-Pues deja de tratarme como a un inútil.

Me sé el plan, no te necesito estorbando.

-Repítelo.

Repítelo, la última vez. Vamos.

-Nos apostamos en la esquina de Pradera con Garcilaso.

Cuando la calle esté despejada,

con espray inutilizamos la cámara de seguridad

que hay aquí.

-Que lo haga uno de los otros. No te arriesgues tú.

-No pensaba hacerlo.

Cuando la zona esté despejada, estampamos la furgoneta

contra el escaparate de la tienda de electrodomésticos.

Entramos y cogemos los televisores. En 5 min salimos.

-Tres minutos debería ser suficiente.

Y recuerda: solo televisores 4k, que son los que quiere el comprador.

El resto ni tocarlo.

-¡Sí, ya lo sé! Por algo me llevo al Lucho y al Bala,

no son muy listos, pero son rápidos.

-Perfecto, veo que lo tienes todo controlado.

-Tranquilo, déjalo en mis manos. Tú te tienes que quedar aquí,

en el bar, como todas las noches.

Has buscado el palo y has buscado el comprador.

Ahora me toca a mí hacer lo mío.

-Sí, tienes razón.

Estoy un poco más nervioso que otras veces.

Necesito que esto salga perfecto.

-Por la vieja, ¿eh?

Nos sigue imponiendo igual que cuando críos.

-Y yo no tengo edad para que me lean la cartilla.

No sabes lo que me jode que haya visto las cuentas del local.

-Por eso no hay nada que hacer.

Ahora va a entrar una buena cantidad de dinero

y demostraremos que tenemos lo que hay que tener.

-¡Hola, chicos! ¿Cómo se presenta el día?

-Como todos, supongo. -Ay, no seas cenizo.

Seguro que hoy hay más movimiento.

-A ver si vienen los estudiantes y hacemos buena caja.

¿Y vuestra madre? ¿Ya está en casa?

-Sí. Hemos desayunado juntos por primera vez en cinco años.

-¿Se os ha hecho raro o es como si no hubiera pasado el tiempo?

-La mamá sigue como siempre.

¿Eh, Luis? -Sí. Sí, como siempre.

Tengo que hacer muchos recados.

¿Te importa abrir? -Descuida.

-Gracias.

-¿Qué le pasa?

¿Tu madre está bien? -Sí, sí, tranquila.

Pero tenemos que acostumbrarnos a vivir con ella.

A ver cuándo la conozco. He oído hablar tanto de ella...

-Pronto, seguro.

Hoy va a ser un gran día.

No hay de qué.

Es una suerte que hayamos hallado el coche en perfectas condiciones.

De acuerdo.

Para lo que necesite, aquí estamos. Gracias.

Hasta luego.

Hija, ¡qué bien que te encuentro! ¿Qué haces aquí?

¿Ha pasado algo?

Había quedado con Germán para ir a comer

y no ha aparecido.

¿Con qué excusa? Ninguna.

Ni siquiera coge el teléfono.

Es un poco raro, ¿no?

Conociéndolo y teniendo en cuenta la actividad social que lleva,

seguro que le ha surgido un plan mejor.

Además, creo que conmigo se aburre.

No digas tonterías, papá.

Podría haberte avisado.

Pero yo estoy feliz: así no voy a comer sola.

Eso mismo he pensado yo.

Recojo esto y nos vamos.

¿Sabes algo de Iker?

No. Y no estaría mal, para estar tranquila.

Pero cuando está de misión, es lo que hay:

no puede tener contacto con nadie.

Seguro que está bien. Sabe cuidarse.

(Móvil)

Vaya, es Germán.

Si quiere que vayamos a comer, va listo.

¿Qué pasa, chaval? ¿Dónde te metes?

Sí, soy yo.

Perdón, ¿con quién hablo?

Pero ¿qué ha pasado?

No puede ser.

¿Y cómo ha sucedido?

Sí, claro. Me tienen aquí para lo que necesiten.

¿Qué pasa, papá?

¿Con quién hablabas?

Con la policía.

¿Por qué te llaman desde el teléfono de tu amigo?

Han visto mis llamadas perdidas

y querían contrastar conmigo

lo que ha hecho Germán.

¿Qué es lo que ha pasado?

Se ha tirado a la calle desde su balcón.

Está muerto.

-El tipo que tenemos en calabozos, es una víctima. No es el culpable.

El verdadero "cracker" es quien infectó el ordenador de Babic.

Era una pista falsa para despistarnos.

Es un señuelo y nosotros hemos caído.

Efectivamente.

-Vaya fiasco de inauguración.

-Bueno, todavía es pronto.

-¿Pronto, Pablo?

Llevamos aquí hora y media. Tenías razón, el cartel no se ve.

-¡Hola!

-¿Qué tal? ¿Vienes por la fiesta?

-Venía a por dos fluorescentes.

-¡No!

-¿No?

-No, llévate led.

-Ah, ¿trabajas aquí? -No.

-¿Quieres un pinchito de tortilla? -No.

-Toni, que si quieres algo.

-No, nada. Gracias.

-La próxima vez piénseselo antes de hacernos perder el tiempo.

Cada minuto que perdemos

es un minuto que no dedicamos a perseguir el delito.

-Sí, comisario, lo siento.

-Esa mujer ha sido agredida en repetidas ocasiones.

-No es lo que me ha dicho.

-Pero los vecinos y su comportamiento

indican que sufre malos tratos.

-A los clientes buenos hay que cuidarlos.

Me parece cutre hacer esas cosas para ganar 13 o 14 pavos más.

Si robas, roba a lo grande, como hacía papá.

-¿Qué?

-Me ha salido solo.

-No nombres a tu padre en mi presencia.

-No me creo que se haya suicidado.

¿Crees que alguien lo tiró por el balcón?

No le vi el más mínimo indicio de una depresión.

¿No podrías tú...? Papá, por favor.

¿Cuántos televisores tenéis? -Diez.

Pero de los buenos, de 50 pulgadas para arriba.

-Bien. Son los que quieren.

Esos televisores cuestan 2000 euros.

Puedes venderlos por 1500...

Ofrece 300 por cada uno.

-¡Si habíamos dicho 600!

-¿Sí?

-¿Se puede saber qué estás haciendo?

-Me pediste contactos, ¿no? -Solo hay dos teléfonos.

-Esos dos son dos franceses que viven en Marrakech,

y ellos solos son los responsables

de más de la mitad del hachís que entra en la península.

Te surtirán bien y te harán buenos precios.

Eso sí, si le das la clave.

-¿Qué clave?

-La que te daré cuando me des lo que te voy a pedir.

-Cualquiera diría que admiras al que ha hecho esto.

-Por supuesto que le admiro, claro que sí.

Lo admiro, no por lo que ha hecho, sino por cómo lo ha hecho.

Conozco a pocas personas capaces de hacer esto.

-Sé que intentas decirme algo, pero no me entero.

-Que sé perfectamente quién es este tipo.

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Servir y proteger - Capítulo 404

10 dic 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    ¡A saber qué es lo que hacen los cocineros de los restaurantes con nuestros platos! jajajaja

    15 dic 2018
  2. José

    Y la experta de la cocina francesa no se lo dice...

    12 dic 2018
  3. Reyna

    Cierto! Lo mismo pensé, que no se debería hacer!

    12 dic 2018
  4. José

    Minuto 34:40. Pati mete en la comida la cuchara que acaba de chupar......

    11 dic 2018