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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 400 - ver ahora
Transcripción completa

Vale que no quieras prestarme el dinero,

pero no me llames tonta. -No te estoy llamando tonta.

Te estás poniendo como me puse yo

cuando me abriste los ojos con lo de Mike.

-Es que Lo de Mike era una estafa. Mike no era real, no existía.

-Iago Narbona tampoco existe.

-Yo soy libre de hacer lo que quiera.

No volveré a tu maldita sala de meditación en la vida.

-En ese caso tienes que pagar una multa, y son 3000 euros.

-Aléjate de Iago cuanto antes y protégete.

A mí me está haciendo la vida imposible

desde que le dije que dejo sus clases.

Y no solo me acosa él, también les pide a sus alumnos

que me metan miedo.

-No me creo absolutamente nada. -Te juro que es verdad.

Y, por favor, si te da unas pastillas verdes, no las tomes.

-Lo cogió Candela de la mesa de Iago.

Las pastillas que les da a las alumnas

antes de acostarse con ellas.

-Tómate esto.

-¿Sabes qué te digo?

Que no cuentes conmigo para acosarla ni para nada.

Yo también abandono el grupo.

-Te han estado dando un antidepresivo muy fuerte,

está prohibido en farmacias.

La sustancia te ayuda a tener más paz interior,

incluso te ayuda a empatizar.

-Espe, no llames a Elías, que quiero hacerlo.

No voy a conseguir que Iago siga estafando a más gente.

Vamos a hacer lo de la cámara.

-Lo he pensado mejor.

Me he dado cuenta que sin tus enseñanzas y tus ejercicios

mi vida está completamente vacía.

-Toda España quejándose de lo lenta que va la justicia,

y a mí me adelantan el juicio. No vuelvo a la cárcel ni de broma.

Mis planes se han precipitado, necesitaré antes los papeles.

-Sergio Mayoral planea fugarse de España en cuestión de horas.

-¿Qué más sabes? -Anoche cené con Sergio,

y después, con unas copas de más,

me contó lo que realmente siente por usted:

asco.

¡Joder, no puedo matarte, no puedo!

Fidalgo le acaba de confirmar a Iker

que una tonelada de cocaína procedente del cártel de Sinaloa

está a punto de entrar en Madrid, concretamente a Distrito Sur.

Aquí tenéis toda la información que hace falta

para atrapar a Sofía Collantes, y que caiga con todo su equipo.

Habla claro, ¿qué quieres? Inmunidad.

Protección por parte del CNI y una vida nueva lejos de España.

-Nacha, ¿qué coño ha pasado aquí? -¡Nada!

Cuando yo llegué ya estaba agonizando.

-Pero tienes toda la ropa y las manos llenas de sangre.

Quedas detenida por asesinato.

¿No te das cuenta de que se está riendo de nosotros?

Sé quién mató al Cholo Trejo,

fue Tote Gallardo.

Lo mató con una piedra.

-¿Tote Gallardo? ¿Y qué pruebas hay contra él?

El testimonio de la persona a quien le hizo la confesión.

La entrega es hoy a las cuatro.

El camión con la droga llegará a un almacén semiabandonado,

era propiedad de Harineras el molino,

una empresa que pertenecía al holding de Somoza.

¡La nave está rodeada!

¡Tiren las armas al suelo!

(Música emocionante)

¿Qué quiere que haga, jefa?

-No podemos hacer nada.

Tienen todas las salidas cubiertas.

-¿Cómo que no podemos hacer nada?

¿Eso es todo lo que tiene que decir la reina de Cali?

Porque yo no pienso volver al trullo.

-Ha sido Sergio.

Me ha delatado.

Solo él conocía este sitio.

¿No le mataste?

No sé de qué me está hablando.

"¡Señora Collantes!"

No hay razón para demorar esta situación por más tiempo,

el juego ha terminado.

Es mejor que tiren las armas al suelo y que se entreguen.

Yo no me pienso rendir.

Están en inferioridad numérica.

La única manera de acabar esto sin más víctimas

es que entreguen las armas y se entreguen pacíficamente.

Evitemos un baño de sangre.

Bajad las armas.

Inspectora Ocaña,

proceda al desarme.

Lo hemos conseguido, ¿no? Nunca bajes la guardia.

Vosotros por allí.

¡Miguel!

¡Fuego de contención!

(Disparos)

Iker, que no escape ella.

¡Cubridla!

¡Collantes! ¡Alto!

Ni un paso más.

Se acabó, reina de Cali.

Iker, tenemos varios agentes abatidos.

Lo sé.

Y Gallardo ha huido. Esto no ha terminado.

Daos prisa, es muy importante.

Tranquilo, Miguel, la ambulancia está en camino.

Todo va a salir bien. ¿Qué pinta tiene la herida?

No me mientas. Mírame, todo va a salir bien.

Ojalá. Has sido muy valiente.

Y tienes que seguir siéndolo, ¿de acuerdo?

Tranquilo.

¡Eh, eh! ¡Miguel, mírame!

¡Mírame!

Menuda tarde más coñazo.

Me tomaría otro café.

¿Podrías hacer uno nuevo y tirar el anterior? Estaba un poco quemado.

No había Dios que se lo tomara.

Y con azúcar morena en lugar de sacarina.

Mirad por la cocina, tiene que haber leche de soja,

es la favorita de Alicia, y eso sería maravilloso.

Aunque no me hagáis café, podíais darme un poco de conversación.

Yo tuve un lío con la policía que vive en esta casa.

Ella estaba loquita por mí.

(Puerta)

¿Qué pasa? No pongas esa cara.

Estáis a punto de derribar un imperio de la droga gracias a mí.

Creo que un café decente no es mucho pedir.

Y lo dicho, con leche de soja.

-Pueden salir a descansar, ya me ocupo yo.

Le informo que Sofía Collantes, sus matones,

y los miembros del cártel de Sinaloa han sido detenidos,

tras haber sido sorprendidos en mitad del intercambio.

-Supongo que son buenas noticias.

-La fase uno se ha completado con éxito.

-Cuando habla de sus matones entiendo que incluye a Tote Gallardo.

-Lamentablemente, ese individuo ha huido.

-¿Cómo es eso posible? -Al parecer, Gallardo abrió fuego

sobre nuestros agentes creando una distracción para escapar.

-¿Cómo un tipo así puede burlar al CNI?

-Se ha organizado un operativo de búsqueda,

pronto darán con él.

Pero, por desgracia, este imprevisto nos obliga a adelantar la fase dos.

-¿Qué es la fase dos?

-La fuga de Gallardo ha agitado el avispero,

y eso haría que muchos colaboradores de los narcos se esfumaran.

Necesitamos ya los nombres de los implicados en la red,

dentro y fuera de España.

Es decir, toda la información que pueda darnos

acerca del cártel que lideraba Sofía Collantes.

-Ya. -Y también...

las claves de la red financiera, ya sabe:

todas las cuentas en paraísos fiscales

e identidades de los testaferros.

-Lo siento, pero sus superiores tendrán que esperar.

Con Gallardo ahí fuera, mi protección no está asegurada.

Les daré esa información cuando esté tomándome un mojito en Zanzíbar.

Ni antes ni después, ese fue el pacto.

-¡Escúcheme bien, Mayoral!

A mí no me va a chantajear con esa verborrea barata de abogado listillo.

Soy un general a cargo de la seguridad nacional

y usted solo un delincuente de tercera.

Debe comprender

que al igual que yo he conseguido que autoricen su extradición a Zanzíbar,

como medida de protección oficial,

eso podría variar

con un chasquido de dedos.

Con el pretexto de su propia seguridad

podría ser enviado a un destino mucho más hostil,

y sin recursos.

Un lugar que haría de su antigua prisión un campamento de verano.

¿Quiere que le diga a sus amigos mejicanos

que usted ha sido el soplón y dejarlo en la calle sin protección?

Entiendo, entonces, que sí accede amablemente

a rematar su declaración en comisaría, ¿verdad?

-Claro. -Bien.

Muy bien.

¿Le apetece un café con leche de soja antes de salir?

-Se me han quitado las ganas. -Ya.

En ese caso, mejor será ir yendo a comisaría.

-Supongo que estarás satisfecho con tu victoria.

¿Victoria? ¿De verdad cree que esto es motivo de celebración?

¿Que queríamos ver a nuestros agentes desangrados

tiroteados por unos traficantes?

Es usted la única responsable de lo que ha ocurrido aquí,

señora Collantes.

Durante meses le hemos dado la oportunidad de entregarse

y evitar este escenario de sangre.

Cada bala sobre mis agentes va a recaer sobre usted.

Junto con todos los delitos que se le imputan,

que nos son pocos, por cierto.

Espero que aprovechara bien el camino hasta aquí

para pensar lo que ha pasado en ese viejo almacén,

porque serán los últimos recuerdos que tenga como persona libre.

Fíchala y tráela de nuevo a mi mesa.

Buen trabajo, Lemos.

Sí, pero las batidas han terminado y no hay rastro de Gallardo.

Ese indeseable es más peligroso de lo que pensábamos, ¿verdad?

Pero tenemos el objetivo principal, Sofía Collantes.

¿Y Miguel, sabemos algo?

Sí, he hablado con Alicia, dice que van a intervenirlo de inmediato,

pero el pronóstico no es nada bueno.

Pobre chico.

Debiste pasar mogollón de miedo cuando pusiste la cámara.

-Te puedes hacer una idea.

Al menos ha servido para algo. -Ha servido para muchísimo.

-Perdón por el retraso.

-Tranquilo, yo acabo de llegar.

-¿Tenemos alguna imagen de este listo vendiendo drogas,

o forzando a alguna chica?

-Tenemos eso y mucho más gracias a la valentía de Paty.

-No, gracias a vosotros que me abristeis los ojos

y habéis montado este tinglado.

-Aquí tenemos un minutaje elaborado con los vídeos de Iago.

No solo con la sesión de Paty, sino en los que aparece

vendiéndole las pastillas a dos de sus alumnas más aventajadas,

mintiendo sobre el contenido de las píldoras.

-Y aún hay más. -Efectivamente, hay más.

Aparece seduciendo a una chica a quien previamente había drogado,

y amenazando a otra, como hizo con Candela,

pidiéndole una indemnización por salirse de la comunidad.

-Tráfico de estupefacientes y extorsión,

con todo eso tenemos para pedirle un registro al juez.

Y si añadimos la declaración de Paty y del resto de las chicas,

le va a caer un buen puro.

¿Qué te pasa? ¿No te alegras?

-No sé, no me siento bien. -¿Y eso?

-No sé, es que me siento...

con una angustia dentro que me está removiendo entera.

Ver a Iago manipular a otras chicas como yo...

Está siendo un poco desagradable todo esto.

-No te preocupes, Paty, esta pesadilla ya ha terminado.

-Espero que esto termine de una vez y no volver a verlo en la vida.

(Teléfono)

Es Iago, ¿qué hago?

Voy.

Hola, Iago.

-"Hola, Paty, ¿cómo estás? -Bien.

Muy bien, muchísimo más animada que antes, la verdad.

-Eso está bien.

Desde nuestra última sesión de meditación,

tengo la sensación de que nuestro vínculo se ha restablecido.

Pero necesito probarte en una sesión comunitaria,

para vincular tu energía con la corriente del grupo.

-¿Otra sesión?

-¿No decías que quieres demostrarme tu compromiso,

y arreglar los errores de los últimos días?

-Un momento, que acaba de entrar un cliente, no cuelgues.

¿Qué hago? Este tío me da mucho miedo.

-No tienes que hacerlo, en unas horas conseguiremos el permiso del juez.

-Vale.

Iago, ¿sigues ahí? Escucha una cosa.

Que sí, lo he pensado mejor y creo que me vendría bien una sesión.

-Eso es lo que quería oír.

¿Te espero en una hora?" -Vale, luego te veo.

Un beso.

-Eres muy valiente, Paty.

Vamos a hacerlo muy bien para trincar por fin a este tipo.

-Gracias.

-Por eso se va a encargar del operativo Fede, ¿a que sí?

¿Estás de acuerdo?

Os dejo. -Hasta luego, Elías.

Dios...

-Tranquila, que tú eres una crack de mucho cuidado.

-No, soy una crack acojonada.

-Tranquila, todo va a ir estupendamente.

Vamos a estar detrás de ti.

-Enhorabuena, Iker.

Avisaré a Merinero para que traslade a la detenida al calabozo.

Primero quítame las esposas.

-Lo siento, señora, pero no recibo órdenes suyas.

-¿Quién te crees que eres para hablarme así?

-Soy una simple funcionaria, como usted me dijo una vez.

Y usted es una delincuente que se va a podrir en la cárcel.

Yo me ocupo, Espe.

Deje de mirarme así. Así ¿cómo?

Con esa soberbia.

Está deseando decirme: "Se lo advertí".

Hágalo.

No lo considero necesario.

Usted es una mujer inteligente, conoce perfectamente

las consecuencias de sus actos.

No hace falta que me adule, no es necesario.

¿Sabe?

Usted y yo tenemos algunas cosas en común.

Las dos nos hemos abierto paso en un mundo de hombres.

Nos hemos hecho respetar con mayor o menor acierto.

Y las dos hemos hecho grandes sacrificios

que arrastraremos toda nuestra vida.

Es una lástima que una mujer de su valía,

haya malgastado sus capacidades en un negocio tan miserable.

Usted no ha llegado ni a comisaria.

Lleva una vida mediocre.

A mí me llaman "La Reina", no es comparable.

Lamento que piense así.

Toda la fortuna que ha conseguido a lo largo de su vida

le va a servir de muy poco en la cárcel, en cambio,

su hija Valentina,

su hijo Andrés,

o incluso su exmarido

le hubieran servido de consuelo entre rejas.

Le hubieran ayudado a soportarlo.

En mi modesta, y tal vez,

mediocre opinión,

esa corona de reina de Cali

le ha quitado mucho más de lo que le ha dado.

Enhorabuena, Iker, gran trabajo.

Los calabozos están llenos,

tendrá que compartir celda con otra detenida.

¿Qué problema hay, Merinero?

La señora Collantes es una delincuente más.

Puede compartir calabozo con otra detenida.

La ley es así, igual para todos.

Vamos.

¿Qué se sabe de Gallardo? Sigue desaparecido.

¿Y los heridos? Todos bien salvo Miguel Flores.

Alicia está en el hospital pendiente de su operación.

Me voy ahora mismo al hospital.

(Teléfono)

¡Alicia!

¿Cómo está Miguel?

Desde que empezaron la intervención no sé nada.

Por lo visto la bala le alcanzó

el fémur y los ligamentos de la rodilla,

tienen que extraerla y estabilizar la fractura.

Bueno, afortunadamente no ha alcanzado ningún órgano vital.

Pero puede que no vuelva a caminar.

Y evidentemente yo soy la culpable. Eh, eh, eh...

Ese operativo estaba organizado por el CNI,

y supervisado directamente por el comisario.

Tú no puedes cargar con toda la responsabilidad,

solo eras un efectivo más.

Él estaba a mi cargo, vosotros lo pusisteis a mi cargo.

Solo es un novato, ¿cómo puedo ser tan irresponsable

de llevarlo a un operativo así? Venga, tranquila.

Desahógate si quieres.

Pero ¿tú me entiendes? Claro, ¿cómo no te voy a entender?

Yo me siento responsable de cada uno de los agentes que mando a la calle,

pero no se puede controlar todo.

Es imposible.

Tú nunca hubieras enviado un novato a un operativo como este.

Te equivocas.

No hace demasiado tiempo, no sé si te acuerdas,

perdimos un agente,

un compañero en acto de servicio.

Jorge Hernández, se llamaba.

Murió de un disparo en mis brazos.

Desde ese día me prometí a mí misma

que no perdería de vista a ninguno de mis subordinados.

Hasta que llegaste tú a llevarme la contraria.

Tú también eras una novata cuando te metiste en el operativo

para detener al corrupto de Martínez.

O cuando te infiltraste en las carreras ilegales de motos.

¿Te acuerdas?

¿Cómo crees que yo me sentí

cuando aquel proxeneta, Tokarev, te disparó?

Tú me recordaste que los buenos policías

solo se hacen cometiendo errores.

Nadie te enseña, eso lo aprendes tú solo.

Tú crees que he sido muy valiente alguna veces,

pero la realidad es que soy tremendamente cobarde.

¿Por qué dices eso?

Porque la madre de Miguel no deja de llamar, y yo soy...

incapaz de decírselo.

Claro...

El doctor. Hola.

Doctor, ¿cómo está Miguel? Está fuera de peligro.

Pero hay algo que quiero contarles.

(Puerta)

¿Se puede? Pasa.

Me ha dicho el médico que estabas consciente.

Sí, me he despertado hace nada, pero aún estoy un poco mareado.

Es normal.

¿Qué tal la operación Valentina?

¿Ha ido todo bien? Sí.

Pues no pareces muy contenta.

Es que...

¿Ha habido alguna baja?

No, no, no.

El médico te ha dicho que...

Que algunas secuelas permanecerán de por vida.

Sí, me lo ha dicho.

Ha sido muy claro en su pronóstico.

Tendré dificultades para andar.

No sé qué decir.

Bueno...

Echaré de menos las pachangas de fútbol con mis colegas de Requena.

Pero no se acaba el mundo.

Además, me quedo con el lado positivo:

herido en el desenlace de la Operación Valentina.

Voy a ser un héroe.

Miguel, te...

te he fallado y mi deber era protegerte.

No, Alicia, no,

ese no era tu deber.

Soy policía y el riesgo forma parte de nuestro trabajo.

No debería haberte llevado al operativo.

Si me hubiese quedado en comisaría,

no habría vivido la detención de esos narcotraficantes.

Tampoco habría aprendido

que nunca se puede dar la espalda a alguien armado.

Pero podrías haber seguido luchando para convertirte en un GEO.

Alicia, mis padres me enseñaron a ser positivo en la vida.

Igual que sobreviví al bullying, superaré lo de la pierna.

Aunque nunca pueda ser un GEO,

seguiré luchando por ser policía.

Sé que las cosas se complican cuando se trata de una...

discapacidad sobrevenida.

Algunos agentes pasan a segunda actividad y otros...

ni siquiera pueden.

El tiempo dirá cuál es mi papel dentro de la policía.

Pero tengo más claro que nunca que soy un miembro del cuerpo.

Por supuesto que sí, y te lo has ganado con creces.

Y te aseguro que me voy a curar de la pierna.

Y volveré a andar para perseguir a los malos.

Mientras haya una mínima esperanza no me pienso rendir.

Me gusta mucho oírte hablar así.

Pasaré por todas las cirugías que haga falta,

y me esforzaré al máximo en mi rehabilitación.

Sé que me puede llevar años, pero...

me voy a recuperar.

No pienso renunciar a mi sueño.

Mucho menos después de conocer gente como Elías Guevara, Claudia Miralles,

y sobre todo a ti, inspectora Ocaña.

Yo también me alegro mucho de haberte conocido.

Todos habéis hecho grandes sacrificios por proteger a los demás.

Por ejemplo tú,

perdiste al padre de tu hijo, y mírate,

aquí estás.

¿Qué clase de policía soy si me rindo por una simple cojera?

La verdad es que...

Miralles tiene razón,

y en cada operativo se aprende una lección muy valiosa.

Y ahora mismo tú me estás dando una sobre la determinación y el valor.

Yo a ti...

Pero si no hay nadie más valiente en el cuerpo que la inspectora Ocaña.

No.

Ahora he sido tremendamente cobarde,

no he tenido el valor para coger el teléfono a tu madre.

No te preocupes,

es una llamada que tengo que hacer yo.

Por cierto, me gustaría que conozcas a mi madre cuando pase todo esto.

Claro que sí, iré a Requena a conocerlos.

Así puedes contarle en persona que no se me da mal ser policía.

A ti seguro que te cree. ¿Qué te parece?

Cuenta con ello.

(Teléfono)

Será mejor que lo coja. Claro.

Ojalá hubiera más gente como tú.

Mamá.

Tranquila, escúchame un segundo.

Ha pasado algo que te tengo que contar.

¿Solo se usaba el Banco Intercontinental de Panamá

para depositar el dinero obtenido por el tráfico de drogas?

En ese banco también había dinero de procedencia lícita.

Ya saben, del negocio de la construcción.

En uno de los archivos que nos entregó también aparecía

el Banco Caribeño de Crédito Exterior.

¿Qué relación tiene este banco con la organización de Sofía Collantes?

Ninguna relación. Contacté con ellos para saber qué intereses ofrecían.

Finalmente aconsejé a Sofía que se quedara en el banco panameño.

Volviendo al cártel de Sinaloa.

El intercambio que se efectuaba hoy,

¿era la primera colaboración con los mejicanos?

Eso es.

¿Cuáles eran las condiciones fijadas?

La señora Collantes se encargaría de distribuir la droga

proveniente de Méjico por toda Europa,

quedándose con un gran porcentaje de la venta.

¿De verdad es necesario este interrogatorio?

-Aquí las preguntas las formulamos nosotros, señor Mayoral.

Solo una pregunta más.

¿Puede confirmarnos el nombre

de los interlocutores del cártel de Sinaloa?

José Carlos Molina y Francisco de Jesús.

-Muy bien. Damos por terminada la charla.

-¿A esto le llaman charla?

-Le aseguro que nuestros interrogatorios

son bastante más duros.

Tu declaración está siendo transcrita a papel

para que la firmes.

Encárguese de los últimos flecos, Lemos.

Por supuesto, general.

Bueno, pues supongo que con eso ya está todo, ¿no?

¿Cuándo sale mi avión? -En dos horas.

-Ojalá fuera antes. Estoy deseando largarme.

-Le acompañaré al aeródromo militar, pero ahora tenga paciencia.

¿No dicen que lo bueno se hace esperar?

-No me gusta esta comisaría. Me trae muy malos recuerdos.

-Es un sitio seguro. De momento, quédese aquí.

(Puerta)

-Ahora quiero que respiréis muy lentamente.

Quiero que os concentréis

y escuchéis los latidos de vuestro corazón.

Quiero que contéis hasta cinco

y abráis los ojos.

Muy bien, hemos terminado por hoy.

Para la próxima sesión quiero

que penséis en una creencia limitante.

Quiero que hagáis foco en ella. Yo os enseñaré a hacerla desaparecer.

Ya os podéis ir. Gracias.

Paty, tú no, ¿puedo hablar contigo?

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido la sesión?

-Muy bien. -¿Segura?

-Sí. -Te he notado desconcentrada.

-Bueno, igual un poco, sí. -Ya.

Estabas rompiendo la sinergia de la habitación.

Estabas distorsionando la energía de tus compañeros.

-No sé qué me ha pasado. -Has echado a perder la sesión.

-Lo siento, Iago, perdón.

-Es curioso, escuchaba tu respiración,

sonaba a miedo

y tu corazón palpita como un corazón culpable.

¿Qué me estás ocultando? -Nada, no te estoy ocultando nada.

-¿Por qué durante la sesión mirabas hacia allí?

-No, no sé. No, por nada.

-Me estás mintiendo, lo veo en tus ojos.

-No. -¿Qué hay ahí?

-Nada, no hay nada. Iago, no hay nada ahí.

-¿Qué es esto? ¿Me estás espiando, zorra?

¿A quién le estás enviando estas imágenes?

¿Estás compinchada con Candela? -¿Qué dices? ¡No!

Iago, me estás haciendo daño. -¡Y más que te haré!

No sabes de lo que soy capaz. -¡Suéltame!

-¡Policía! -Pero ¿qué hace usted aquí?

-Estás detenido. Tenemos una orden, vamos a registrar esto

y te vienes a comisaría. -Es absurdo, no he hecho nada malo.

-En el vídeo hemos visto otra cosa.

Hay indicios de estafa, abusos sexuales

e incluso, de un delito contra la salud pública.

Déjate de tonterías, de "reikis" y de vainas de estas,

que ya lo hablaremos en comisaría. Vamos, esposadle.

-No me equivocaba cuando decía que no eras especial,

eres una mediocre incapaz de comprometerse con algo iluminador.

-Déjate de iluminaciones,

que bastante oscuros están los calabozos. Vamos.

-¡Vaya! Por fin una cara amiga.

Si te digo la verdad, no me quería ir de España sin despedirme de ti.

¿Sabes? Aunque tú no me creas... Cállate.

Solo he venido a decirte que, en esta comisaria,

no nos olvidamos de Elena Ruiz ni de Rafael Ugarte

y te aseguro que, antes o después,

la ley te hará pagar por sus asesinatos,

por muchos pactos que firmes con el CNI.

Solo dices palabras, Alicia. Bla, bla...

Disfruta mientras puedas

porque te aseguro que vas a acabar en la cárcel

y yo voy a luchar con todas mis fuerzas para que acabes en ella.

¿Has terminado?

Espera, Alicia, que ahora me toca hablar a mí.

Entiendo cómo te sientes, ¿eh?

Pero ese dolor no es por los muertos del pasado.

Lo que te duele es afrontar la cruda verdad.

¿Qué verdad?

Que, al final de todo, el héroe de esta historia soy yo.

"El héroe". Deliras.

En lugar de insultarme, ¿por qué no analizas lo que ha pasado?

Tú eres una gran analista, ¿verdad? Yo, si quieres, te ayudo.

Desde que llegaste a Distrito Sur te has dejado la piel

por acabar con el imperio de la droga que asolaba el barrio, ¿no es así?

Un imperio que se llevó la vida de tu madre,

corrompió a Marcelino

y te hizo descubrir un secreto terrible,

que eres hija de Fernando Quintero, el gran narcotraficante.

Basta ya. Espera, que todavía hay más.

La obsesión de Fernando Quintero por mantener el poder

le llevó a la guerra con Somoza, una guerra que trajo muchas muertes,

entre ellas, la de Roberto Batista. ¡He dicho que te calles!

No voy a permitir que faltes a su memoria, ¿te enteras?

Entiendo que te duela, claro que sí

porque no ha sido tu querido Rober quien ha puesto fin a esta guerra

ni tu actual pareja, Iker Lemos, con todos sus juegos de espía,

ni siquiera la valiente Alicia Ocaña, la gran heroína

que va dando por ahí lecciones de moral a todos.

Al final he sido yo, yo he vengado a todos tus muertos,

yo he acabado con Somoza, con Quintero

y con la reina de Cali.

Te guste o no, yo he puesto fin a esta maldita guerra, Alicia.

Yo, yo soy el héroe

y por las noches, cuando acunes a tu hijito,

debes pensar en una cosa:

"Sergio Mayoral ha hecho de este mundo

un lugar mejor para Leo".

Aunque lo niegues, al final me he convertido en el hombre

que Marcelino siempre quiso para ti.

Hay una víctima más en esa lista, Sergio y eres tú.

Ya no queda ni rastro de aquel chico simpático

que escribía mensajes de amor en los libros de Derecho.

Ahora se ha convertido en un monstruo.

Sí, un hombre tan roto y tan solo

que necesita hacerle daño a los demás

para sentir una mínima emoción real.

El Sergio que yo conocí está muerto.

No dices más que tonterías, Alicia.

Realmente, no sé qué fue lo que acabó con él.

No sé si fue la cárcel, Quintero,

Sofía o Somoza, pero lo que es seguro es que está muerto

y te prometo que hubo un día en que hubiera llorado tu muerte.

Todavía no me lo puedo quitar de la cabeza.

Cuando Iago encontró esa cámara... -Ya, tranquila, hija, tranquila.

-Ese desgraciado hubiera sido capaz de cualquier cosa

con tal de que no le arruinen el negocio.

-El negocio... Vamos a llamarlo por su nombre, María.

-Es que una parte de mi cerebro todavía asocia ese lugar

a momentos buenos, a recuerdos felices.

No sé, la conexión que sentimos todos los miembros del grupo fue...

-Estabas en una secta.

-Cariño, tienes que tener paciencia.

De todo se sale, pero hay que tener paciencia, Paty.

-Claro que sí, además estamos nosotras aquí,

para apoyarte en lo que te haga falta.

-Claro. Mira, yo sé por experiencia lo difícil

que es disociar las emociones de la razón

cuando te ha sucedido algo así.

Ahora necesitarás un poco de tiempo para aclarar lo que sientes.

-Yo ya sé lo que siento, vergüenza.

Mucha, mucha, mucha vergüenza porque me ha engañado

como si fuera estúpida. -No digas eso, Paty.

Todos sabemos que no eres ninguna estúpida.

Además, no es culpa tuya.

Esa gente se aprovecha de los demás manipulando sus emociones,

independientemente de su inteligencia.

Mírame a mí, me timaron a través de un simple ordenador,

¿por qué? Porque se aprovechaban de mi soledad

y me sacaron mucho más dinero que a ti.

-Jo, mamá, vaya consuelo.

-Bueno, si os vais a poner a competir por quien es más fácil de engañar,

gano yo, pero vamos, seguro, ¿eh?

-Anda, ríete un poco, cariño, que ya ha pasado todo.

-No, no ha pasado todo.

No, al menos, hasta que Fede y Elías nos traigan alguna noticia.

-Cariño, pero ahora tómate la tilica, que se te va a enfriar.

-No sé qué es todo esto.

¿De verdad tenemos que explicárselo?

Vamos, señora Collantes, ha sido un día duro.

Yo creo que estaría bien terminar con todo esto, ¿verdad?

Le digo que no tengo ni idea de qué van estos papeles.

Estos papeles representan

lo que en ajedrez se conoce como jaque mate.

Reconozco que ha sido una partida un poco complicada, sí.

No siempre se ve a la reina sacrificando al rey

con tal de ganar la partida.

Este es el fin de su imperio, Sofía.

Sin embargo, me necesitan, si no, no me los estarían enseñando.

¿Necesitarla? No.

Lo que tiene delante de sus narices es un mapa con sus rutas de droga.

Pruebas de los envíos realizados,

pagos a sus matones en España y Colombia

y por no hablar de su entramado fiscal de blanqueo.

Tenemos el recorrido de empresas "off shore",

el nombre de cada testaferro, apuntes contables

que se remiten a la época de Alejandro Somoza.

La UDF se está poniendo las botas con todo esto, créame.

En resumen, tenemos suficiente como para encerrarla años,

así que, si está aquí, no es por necesidad, es por piedad.

Mira, Sofía,

en estos momentos tenemos información suficiente

como para acabar con el 90 % de su imperio,

el otro 10 será fácil conseguirlo

en cuanto la DEA apriete a sus colegas de Colombia.

Pero si es usted la que colabora

y nos ayuda a rellenar esos huecos en blanco

y nos pone tras la pista de los mexicanos,

es posible que su pena se reduzca.

Es un favor que se hace usted, no al revés.

Puede tomarlo o dejarlo. Solo quiero saber una cosa.

¿Quién les ha dado toda la información?

Eso es algo irrelevante.

Está sola, Sofía. Es momento de que empiece a pensar en usted.

Ya no le quedan peones ni alfiles ni torres.

Somoza, Gallardo, Cholo Trejo.

No queda nadie que pueda ayudarla.

Los ha nombrado a todos menos a él, Sergio Mayoral.

Lo sabía,

pero me resistía a creerlo.

El imbécil de Gallardo lo ha dejado con vida.

Nos ha vendido.

¿Significa eso

que usted ordenó matar al abogado, Sergio Mayoral?

Es inútil seguir fingiendo.

Hay que saber encajar una derrota.

Es lo mejor.

Siempre pensé que mi marido era un idiota

por pensar que yo le amaba todavía,

pero, al final, yo no lo he hecho mejor que él.

Los dos nos hemos dejado arrastrar por lo mismo,

el amor.

La inspectora Miralles tiene razón,

Alejandro y yo fuimos derrotados

el día en que murieron nuestros hijos,

todo lo demás ha sido una huida hacia delante.

¿Colaborará, entonces, con nosotros?

Lléveme ante el juez.

-Buenas, compañeras. -¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Buenas noticias.

-Sí, este Iago Narbona, o, mejor dicho, Andrés...

-Gascón.

-Eso. Ha pasado a disposición judicial.

Además de los múltiples delitos demostrados en la grabaciones,

tenemos las declaraciones de esta chica

que le han visto hoy perdiendo los papeles.

-Más que perdiendo los papeles, enseñando su verdadera cara.

-Bueno, dudo mucho que intente engañar a nadie otra vez.

-¿Has visto, Paty?

Que ya se ha solucionado todo y como queríamos.

-Ya, pero me siento fatal.

¿Cómo es posible que algo dentro de mí

todavía eche de menos el formar parte de algo tan especial?

Para mí esas sesiones de meditación eran...

No sé, me hacían sentir tan bien.

No sé si me podéis entender. -Perfectamente, cariño.

Perfectamente.

Mira, no sé, a lo mejor sería buena idea

que acudieses a un profesional

para que te ayude a superar todo esto.

-Escucha a tu madre.

Yo creo que tras una situación tan traumática

como la que has vivido, igual necesitas herramientas externas.

-Sí, me lo pensaré.

-Claro que sí. Esa gente se aprovecha de tu debilidad.

Yo creo que tendrías que ir a terapia.

-Yo estoy de acuerdo con Fede. Además, te quería pedir un favor.

-¿A mí? -Pues sí.

Mira, nos podías ayudar a instalar

un protocolo de advertencia a los ciudadanos.

Estoy seguro de que tu dura experiencia

puede disuadir a mucha gente de meterse en esas comunidades.

-Sectas, se llaman sectas.

Pero sí, estaré encantada de ayudarte a escribir ese protocolo,

empezando por lo más importante de todo

y es que nunca hay que alejarse de las personas que te quieren.

-¡Mi niña!

-Bueno, pues ya que se ha resuelto todo y bien,

¿qué os parece si nos vamos a cenar al mexicano que han abierto nuevo?

-De madre.

-A mí, si hay micheladas, que un poco de pim, plim, pues oye...

-Oye, chicos, de verdad, muchísimas gracias por todo.

Gracias. -Gracias.

-Venga. -Vamos al mexicano.

-Vamos.

-Espe, ahora vendrá a por ella para llevársela a los juzgados.

Yo me voy a casa pitando, que juega el Madrid.

-Hasta mañana, Merinero. -Hasta mañana.

Ven, siéntate ahí.

-Estarás contenta, ¿no? -No.

No me produce ningún placer la desgracia ajena,

pero sí me gusta que se cumpla la ley.

-Ahórrate la monserga, ya he tenido bastante por hoy.

¡Serás miserable! (RECHISTA) -No te muevas.

-Necesito un minuto. -No haga tonterías, Mayoral.

-¿Qué voy a hacer en mitad de una comisaría?

-Me parece que estoy viendo un fantasma.

-Siento decepcionarte.

-Has tenido suerte

de tener tan enamorado a ese imbécil de Gallardo.

-Bueno, te recuerdo que no solo él se enamoró de mí.

-Tenía que haberte matado con mis manos.

-Pero no pudiste, incluso sabiendo que yo no te amaba

y que te detestaba, fuiste incapaz de hacer lo necesario.

¿Y sabes por qué?

Porque a todas os ocurre lo mismo cuando me tenéis delante,

no importa si es aquella pobre inspectora

llamada Elena Ruiz, que no sabía si envenenarme

o hacerme el amor,

o el tierno osito de Gallardo, que se enamoró de mí en la cárcel

o incluso la mismísima reina de Cali, creyéndose que me estaba seduciendo.

Todos habéis sido derrotados por vuestra obsesión por mí.

-Cállate.

-Es tan patético y tan divertido, a la vez.

Ya sabes, mientras no me rocíes con tu ácido,

yo seguiré conservando mi alma.

-Eres tan bello como idiota.

Teníamos el mundo a nuestros pies y lo has echado todo a perder.

-Yo creo que, en la actualidad,

mi posición es bastante mejor que la tuya.

-Vas a pagar por esta traición, Sergio.

-Yo solo sé que tú vas a ir a la cárcel

y yo voy a quedar libre.

-Vas a pagar por tu soberbia.

-Tiene que acompañarnos.

-Te enviaré una postal.

-¿Preparado para marchar?

-Sí, ya he dicho todo lo que tenía que decir.

Por fin un poco de aire puro.

La verdad es que se ha quedado una noche magnífica,

¿no le parece, Fidalgo?

-El coche que debe llevarnos al aeródromo

se está retrasando. -A ver si se va a ir el avión sin mí.

-Es usted el único pasajero.

-Mejor que volar en "business", entonces.

No está mal esto de ejercer de espía, ¿eh?

-Usted no es un espía, es un soplón.

Voy a ver qué demonios ocurre con el transporte.

-Si no le importa, voy a conseguir una revista para el viaje.

-Cuidado con lo que hace, Mayoral. -Descuide, general.

Soy el más interesado en pillar ese avión.

-General Fidalgo, ¿se puede saber dónde está el coche?

-Tenga. -Vale.

Gracias. -Muchas gracias. Buenas noches.

Gallardo.

-Yo te quería y tú me traicionaste.

-No se mueva.

-Tranquilo, ya he hecho lo que tenía que hacer.

-¡Una ambulancia, rápido!

¡Frente a la comisaría de Distrito Sur!

Llévenselo.

Sergio, aguanta un poco más. No, joder.

¿De verdad te estás preocupando por mí?

¿Después de todo? No te emociones.

Una cosa es lo que opine sobre ti y otra es que te quiera muerto.

Lo que más deseo en el mundo es verte entrar en la cárcel.

No es cierto que el Sergio Mayoral de la facultad

haya desaparecido, al menos no del todo.

No hables más, tienes que ahorrar fuerzas.

¿Quieres que te demuestre que, en el fondo, sigo siendo el mismo?

"Qué duro se hace Derecho sin ti, Alicia".

"Cuando no estás en clase, es un día perdido".

"Ojalá sintieras por mí la mitad de lo que yo siento por ti".

Soy mejor de lo que piensas. Nerea lo sabía.

Dile que nunca quise hacerle daño, ¿vale?

¿Por qué hablas como si te estuvieras rindiendo?

¿Dónde está tu chulería? Sergio Mayoral no se da por vencido.

Hoy, sí.

¿Dónde coño está la ambulancia? Ya tiene que estar de camino.

Mira el lado positivo,

muy pronto voy a ver al idiota de Rober Batista.

Podré hablarle de lo felices que sois Leo y tú.

Tenías razón, Alicia,

me hubiese gustado que lloraras por mí.

Se acabó, Alicia. Es el final.

Me voy a dar una ducha y voy a comisaría.

Espera, primero me tienes que contar la verdad.

Ya te lo he contado, ¿qué verdad? La verdad de cómo está papá.

Ya te lo he contado todo. Ya, mamá.

Tú y yo nos conocemos y sé que me edulcoras las cosas.

Reconozco que me cuesta quitarme de la cabeza

la última imagen de Mayoral tendido en el suelo.

Fue un final muy triste.

No sé, y lo más extraño es que Gallardo lo matara por despecho.

La operación aún no está cerrada

porque algunos integrantes de ese cártel consiguieron huir.

Hay que actuar rápidamente.

Cuando Somoza cayó, ya tenían enseguida repuesto.

Por lo que sé, Sofía Collantes ha contratado

a un bufete prestigioso de Londres para que la defiendan.

Mayoral llevaba demasiado tiempo jugando con fuego

y es normal que acabara así.

Pero no vamos a hablar de eso. ¿Cómo estáis?

¿Ya tiene nuevo destino Iker o no?

Verás, Alicia, me han encargado una misión

y no es cerca. ¿Dónde?

En Grozni, Chechenia.

Cómo vuelan las noticias.

Es Lola, que me felicita por la condecoración.

Por cierto ¿sabes a quién vas a poner al frente de la UFAM?

Porque ya urge saberlo, ¿eh?

Estoy atacada porque Bremón no termina de anunciar

quién será la nueva responsable de la UFAM.

-Vas a ser tú, no tienes que dudarlo.

-Hay un escollo para que me escoja. -Que no eres inspectora.

Pero Lola tampoco lo era y Bremón hizo una excepción.

-"¿Luis Campo Soler?". -Sí, soy yo.

-"Soy Rafael Bermejo".

"Le llamo del centro penitenciario de Picassent".

"¿Es familiar de Elvira Soler?".

-Sí, soy su hijo. ¿Le ha pasado algo?

-El secreto de mi éxito es el fracaso matrimonial.

-¿Divorciarse es un éxito? -Así es.

Qué pena que no te apuntes al club de "singles".

-¿Cómo te llamas? -Sara.

-Yo, Germán.

¿Y si te propusiera que fuéramos a tomar algo

cuando acabes tu turno? -Sara es la camarera del Moonlight.

Te preparará todas las copas que quieras, pero nada más.

-Vale.

Ahora, si me permitís, voy un momento al baño.

-Es inofensivo, Luis. -Ya.

-Monto todo este tinglado para darte cobertura

porque el CNI está detrás de ti como un perro en celo

¿y qué haces para protegerte?

Te pasas la tarde en el parque con unos prismáticos.

-¿Me estás espiando?

-Si la pasma te trinca, me pueden echar a mí el lazo.

Te presento a Carlos Zaldívar, alias Charlie.

Se le ha visto por Distrito Sur

recién llegado del campo de Gibraltar

¿y a que no sabes con quién estuvo trabajando

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Servir y proteger - Capítulo 400

03 dic 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Juan

    Que triste final de los capos de la mafia. Un problema menos para la policia.

    05 dic 2018
  2. José

    Si todas las salidas del almacén están cubiertas por la policía, ¿por dónde se escapa Gallardo?

    04 dic 2018
  3. DANIEL

    Gran Serie!!!! :-D

    04 dic 2018
  4. Miguel

    Bonita serie otra vez.

    04 dic 2018
  5. Cáncer

    Hola hemos llegado a los 400 capítulos! Dia a día caminamos juntos,mi felicitación a productores,directores,maquilladores y guionistas que con sus tramas nos hacen vivir problemas cotidianos,también ver que los policías no son diferentes a los demás pues tienen problemas dentro de su trabajo y en su vida particular,gracias por cuidar de la comunidad comunidad.Mi admiración para los actores en general,pero sobre todo para LUISA MARTÍN ,Andrea te admiro aprovecha de la«maestra»se llegaras lejos pues igual cuando haces de fuert que de tierna heres encantadora,Ángel no se nota que estas interpretando,J.J.Artero sigues siendo el rubito encantador Coronado igual que tu padre!seguiria pero no quiero dar la brasa,gracias a todos los que ya no siguen y a los que están que nos sigan emocionando con su buen hacer¡A por los 600!!espero vuestra hora innegociable en mí casa adelante

    04 dic 2018
  6. ANA LAURA

    Me conmovió muchísimo la muerte de Sergio! Muy buena escena!

    04 dic 2018