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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 398 - ver ahora
Transcripción completa

Con lo lenta que va la justicia y a mí me adelantan el juicio.

Yo no vuelvo a la cárcel ni de coña.

Mis planes se han precipitado. Necesito los papeles.

-No te preocupes.

Si la información es buena, te daré un buen dinero.

Sergio Mayoral planea fugarse de España pronto.

-¿Qué más sabes?

-Anoche cené con Sergio y después, con unas copas de más,

me contó lo que realmente siente por usted:

asco.

-¿Creías que no me enteraría?

-No hagas tonterías y tira para dentro.

(SOFÍA) Mira en T. Quintero. -No encontrará nada.

-Eso es lo que tú te crees.

Esto no ha hecho más que empezar.

El cártel de Sinaloa está preparando un envío de cocaína.

No sabemos el destino pero sí quién será su distribuidor:

Sofía Collantes.

El cargamento ha desembarcado en España. Mañana estará en Madrid.

No sabemos el lugar exacto.

(SOFÍA) Ácido. No te preocupes, no te matará.

No te miento, te va a doler. -¡Sofía, por favor!

Solo un poco, lo justo para desfigurarte.

Que cuando te mires al espejo, te quieras morir.

-Te lo suplico. No lo hagas.

-Nadie más querrá estar contigo. -¡Te daré las contraseñas!

Aparta eso de mi cara.

¿Sabes lo que me estás pidiendo?

Yo no sé si esto podría llevarlo en la distancia.

Claro que podrás. Eres la persona más fuerte que conozco.

Tu sitio está aquí, al lado de Olga.

He mirado los vuelos. Tengo uno por la noche para Milán.

Tengo la intuición de que todo irá bien.

-No te ves. Cuando habla, no sabes cómo le miras.

No sé qué tipo de relación piensas que tenéis pero no es sana.

-¿Sabes lo que creo?

Creo que la única relación tóxica es la que tengo contigo.

-En realidad, se llama Andrés Gascón.

-¿Está usando un nombre falso? -Sí.

He encontrado dos denuncias a su nombre.

-(ENFADADA) ¡Qué dices!

¿Le has dicho a la Policía que investigue a Iago?

-¡Que no se llama Iago, que se llama Andrés!

-Me tomaron declaración a mí y a la comunidad.

Desestimaron la denuncia. No he hecho nada ilegal.

-Vale que no me quieras dar el dinero pero no me llames tonta.

-No te estoy llamando tonta.

Y te estás poniendo como me puse yo cuando me dijiste lo de Mike.

-Lo de Mike era una estafa.

Mike no era real, no existía.

-Iago Narbona tampoco existe.

-¿Tengo que insistirle

no por el dinero sino como ejercicio?

-No renuncies a una tarea porque te parezca difícil,

porque sea absurda.

-Iago, tenemos que hablar.

-Si la seguimos presionando, se alejará del todo de nosotras.

-Este es un lugar de armonía.

-Me debes 3000 euros y necesito que me los devuelvas.

-No es momento de hablar de esto. ¡Vete, fuera!

-Soy libre de hacer lo que quiera.

No volveré a tu maldita sala de meditación.

-Muy bien. En ese caso, debes pagar una multa: 3000 euros.

-¿Qué? Eres tú el que me debe a mí 3000 euros. ¿De qué hablas?

-Si dejas la comunidad, debes pagar una multa.

-¿Podemos hablar?

-Tengo que irme. -¡Espera!

Tengo una amiga que está como tú. Es alumna de Iago Narbona.

(Música emocionante)

(SOFÍA) He tenido que amenazarte con desfigurar tu cara

para que me dieras las contraseñas.

La vanidad te ha podido.

-Ya ves, todos tenemos puntos débiles.

-Mi dinero debe volver a su lugar. Es lo justo, ¿no?

-El dinero que he cogido me lo he ganado de sobra

por los servicios prestados.

-Lo que tú digas, querubín.

Querubín te llama Gallardo, ¿no?

-Sí.

-Yo le llamo cosas peores.

-Me gusta que no pierdas el sentido del humor

dadas tus circunstancias.

Listo, transferencia hecha.

-¿Qué haces? -¿Te apetece un "lifting"?

-Yo he cumplido con mi palabra.

Ahora te toca a ti.

-Me pica la curiosidad.

-Suelta ese bote de una vez.

-¿Tanto te preocupa cómo quede tu cadáver?

-Me prometiste que si te daba las claves me liberarías.

-¿Eso dije?

No lo recuerdo.

Lo que sí recuerdo es lo bajo que has caído.

-Sofía, deja que me vaya

y no volverás a saber de mí nunca más.

-Eso no va a ser posible.

Con Alejandro aprendí que no se debe dejar con vida a un traidor.

Y tú me has engañado, me has robado y me has humillado y traicionado.

-Dije cosas sin pensar. -Y además, mentiroso.

Lo que más me duele es que me hayas dejado tirada ahora.

Mañana llega el cargamento del cártel de Sinaloa.

-Yo no elegí el momento, no tenía elección.

Adelantaron el juicio y me declararán culpable.

La idea de la cárcel me hizo perder los papeles.

-Y te hará perder la vida, querido. -¡Estaba desesperado!

(SUSPIRA)

-¿Dame una sola razón para no matarte?

-Desde el primer momento me he empleado a fondo

para que pudieras controlar los negocios de Somoza.

Te has convertido en la reina de Cali gracias a mí.

-Eso no compensa el daño que me has hecho.

Te abrí mi corazón y me has humillado

diciendo que sentías asco por mí.

-Empezaste a tratarme como si fuera tuyo.

-Estás haciendo muy mal el papel de abogado defensor.

Cada vez que abres la boca, más ganas me entran de matarte.

-La Policía te sigue de cerca.

No te conviene mancharte las manos de sangre.

-Eso no lo haré yo.

Ya sabes que se lo dejo a otros.

(Puerta)

-¿Cómo va eso, jefa?

-Ya está el dinero en mi cuenta.

He dejado la suya a cero.

Vas a morir pobre como una rata.

-¿Me puedo encargar de esta escoria?

-Por favor.

-Va a ser un placer deshacerme de él.

-Tenerme de enemigo común os ha unido mucho.

-No lo sabes tú bien.

-Gallardo ha demostrado ser muy fiel a sus principios y a mí,

que es lo que más valoro en el mundo.

Ciao, bello.

Buen viaje hacia el infierno.

-Por lo que dices,

no hay novedades sobre el asesinato de Trejo.

Por desgracia, no.

Me consta que Elías no para de indagar

a ver si consigue indicios pero...

de momento, la cosa pinta muy mal para Nacha.

¿Por eso ella quiere dejarlo?

Las noticias vuelan, sobre todo, las malas.

Aguirre no es que haya sido muy discreta, que digamos.

Supongo que ya estás tramitando su renuncia.

No, todavía no he iniciado los trámites.

Quiero agotar el plazo para ver si se arrepiente.

Seguro que has enviado a alguien para que reconsidere su postura.

Pues sí.

Como comprenderás, no tengo ningún interés

en perder a una de mis mejores agentes.

Que hoy por hoy es la principal y única sospechosa del asesinato.

(ASIENTE) ¡Cómo te gusta recordármelo!

Emilio, para mí tampoco es plato de buen gusto esta situación

pero mi trabajo es el que es.

Tocar las narices. No.

Intentar que ningún policía se salte el reglamento

y mucho menos, la ley.

(Puerta)

¡Adelante!

¿Tiene un minuto?

Estoy reunido, ¿puedes esperar en el pasillo?

No me importa que esté la inspectora.

Adelante.

-Inspectora. -Hola, Aguirre.

Dame una alegría y dime que has cambiado de opinión.

No, al revés.

Sé que aún no ha tramitado mi renuncia

y me gustaría que lo hiciera pronto.

Nacha, me parece que deberías pensarte bien

una decisión tan importante.

Al menos hasta que podamos aclarar quién pudo matar a Cholo Trejo.

Cuando se demuestre que no he sido yo,

no voy a cambiar de idea.

Voy a dejar la Policía sí o sí.

-Perdóname, Nacha, pero no me cuadra tu decisión

con declararte inocente.

-¿Por qué?

-Si no has matado a Trejo, ¿por qué quieres dejarlo?

-No me siento digna de llevar esa placa.

Me hice policía para atrapar al asesino de mis padres

y hacerle pagar por los crímenes que había cometido

y he fracasado.

A ver, Nacha.

Has cometido muchos errores en este caso

pero eso no puede echar por tierra todo tu historial policial.

Por favor, al menos te pido que reconsideres tu decisión.

Agradezco su interés, pero no hay marcha atrás.

Mi renuncia es irrevocable. Gracias por entenderlo.

Inspectora, comisario, les pido permiso.

No me resigno a perderla.

Nunca sobran los policías con tanta vocación y entregados.

Ya has oído lo que te ha dicho, que no cambiará de opinión,

así que le tendrás que hacer caso y tramitar su baja en el cuerpo.

-A ver qué nos cuenta Olga.

No ha sido muy explícita por teléfono.

-Conmigo, tampoco. Solo me ha dicho que venía con una tal Candela,

que es alumna del Iago ese.

-¡Ay, María!

He de sacar a Paty de ahí antes de que sea demasiado tarde.

-Perdón por tardar tanto.

Candela debía hablar con sus padres para venir.

Esta es Nuria, la madre de Paty.

-Hola. -Y María, la dueña del bar.

-Hola, guapa. -Hola.

-¿Así que tú también eres alumna del Iago ese?

-No, ya no. He dejado las clases con ese chiflado.

-Bueno, por lo menos veo que hablamos el mismo lenguaje.

¿Tú antes no te estabas tomando una tila en la terraza?

-Sí, y el agobio que tenía

cuando me preguntaste qué me pasaba era por culpa de Iago.

Desde que le dejé, me hace la vida imposible.

-¿Y tú de qué la conoces, Olga?

-Esta mañana la vi discutiendo en la terraza con Iago.

Cuando se fue, fui a hablar con ella.

-Olga me ha dicho que estáis preocupadas por Paty.

Y le he contado mi mala experiencia con ese estafador.

-¿Y a Paty la conoces? ¿La has visto en clase?

-En las últimas que fui pero apenas crucé palabra con ella.

-¿Por qué no les cuentas cómo conociste a Iago?

-Hace un año,

una amiga me invitó a un seminario suyo en la sierra.

En aquella época yo estaba muy frágil

y ese fin de semana de retiro empecé a tener más confianza en mí.

O eso pensaba yo.

En realidad, él solo nos dice lo que nos gusta escuchar a todos

cuando estamos mal:

que tengo mucho potencial, que soy su mejor alumna.

-Con las mismas palabras le ha comido el coco a Paty.

-Es muy hábil.

Y sabe manipular a la gente para crear dependencia de él.

Hizo todo lo que pudo para alejarme de mi familia,

de mis amigos, incluso acabé dejando a mi novio.

-Es verdad que Paty está muy alejada de mí,

solo me llama para pedir dinero.

-Iago nos intenta convencer de que nuestra familia

es él y la comunidad.

Pero eso no es lo peor de todo.

(OLGA) Tranquila, cuéntaselo.

-Nos acostábamos cada vez que a él se le antojaba.

-¿Cómo?

¡Ay, dios mío!

-Me consta que hace lo mismo con el resto de alumnas,

aunque nos obligue a guardar el secreto.

-¿Y se acuesta con Paty?

-No lo sé seguro pero me temo que sí.

Eso sí, él no nos fuerza ni nada,

pero hace que te enganches a él y no lo puedas evitar.

-¡Dios, qué asco de tío!

-Pues todavía hay más.

Cuéntales lo del dinero.

-A parte de cobrarme un dineral por las clases,

me exige que le dé un donativo

para un supuesto nuevo centro que quiere abrir.

-Ese es el dinero que le ha pedido a Paty también.

¿Y tú se lo diste? (CANDELA) Por desgracia, sí.

Fueron 3000 euros.

Cuando mis padres se enteraron,

me hicieron ver que Iago me había estafado

y me dijeron que se lo reclamara.

-Y no te ha devuelto ni un céntimo.

(CANDELA) Ni uno.

Y me exige que le dé otros 3000 por abandonar la comunidad.

-¡Alucinante!

-Pero es que, encima,

le dice al resto de alumnos que me metan miedo

acosándome y metiéndome presión.

-Vamos a comisaría y le cuentas todo a la Policía.

-No puedo hacer eso. -¿Cómo que no?

-Tampoco te creas que es tan fácil.

Elías y Fede me dijeron que esa gentuza no deja rastro.

Al final, todo es de aparente normalidad.

Son adultos que van a esas clases a meditar libremente.

-Creo que lo mejor será que Candela le cuente su experiencia a Paty,

a ver si ella abre su mente.

-Sí, eso es buena idea. Yo voy contigo.

-No, seguro que se pondrá a la defensiva.

Lo sé por propia experiencia.

-Creo que es mejor que vaya yo con ella.

-Como queráis.

(OLGA) Vamos.

-¡Ay, dios mío! (LLORA)

-Venga, Nuria, no te agobies. Todo va a salir bien.

No te apures.

(NURIA LLORA)

(Golpes)

Claudia, ¿tienes un minuto? Sí, claro, dime.

Toma, las diligencias sobre el robo de cobre.

Están muy bien redactadas. ¿Lo ha hecho Miguel?

Sí, todo el mérito es suyo, yo solo lo he supervisado.

Escribe que da gusto.

Tú antes también te esmerabas.

Escribías con minuciosidad y gran capacidad de síntesis.

Pero me eché a perder y ahora escribo de pena.

No es para tanto.

Si organizas un concurso de redacción, no lo gano.

No puedes, te tengo en demasiados frentes.

Capacidad literaria no te falta.

Te lo agradezco pero no tengo excusa.

Me he vuelto muy caótica.

¿Estás aquí?

No, la verdad es que no.

Han llamado a Antonio para decirle que el tratamiento empieza mañana.

Esta noche tiene que coger un vuelo a Milán.

¿Y todavía te planteas viajar con él?

¡Qué va! Eso está descartado. Tenía razón.

¿Qué íbamos a hacer Olga y yo en el hotel

esperando noticias que seguramente nos daría por teléfono?

No, tiene que estar aislado allí. Es una tontería.

Yo también lo creo pero, entonces, ¿qué te preocupa?

Que salga por la puerta y que no lo vuelva a ver.

Claudia, eso no va a ocurrir,

así que no te pongas en lo peor.

Será deformación profesional porque es lo que hago.

El tratamiento es experimental pero no es cualquier terapia.

Se basa en muchos ensayos clínicos. Ya lo sé.

Y sé que el doctor Salazar es una eminencia pero...

me dan miedo los efectos secundarios.

Me da miedo que su corazón no lo soporte.

Antonio va a estar bien

y estará monitorizado en todo momento.

Pero no entiendo qué haces aquí. Ve a pasar el día con él.

Tienes razón. Hablo con Emilio y le digo que me voy a casa.

Siento la interrupción pero os tengo que decir algo.

A ver, cuéntanos.

Fidalgo le acaba de confirmar a Iker

que una tonelada de cocaína del cártel de Sinaloa

está a punto de entrar en Madrid, concretamente a Distrito Sur.

¿Y por qué saben que va a ser aquí la entrega?

Porque creen que Sofía Collantes será la destinataria del alijo.

Supongo que de este operativo se encargará el CNI, ¿no?

Le he pedido a Fidalgo que nos deje participar,

dada la implicación de la comisaría en la operación Valentina.

Nos quitaríamos el mal sabor de boca

por los registros fallidos en Quintero.

Fidalgo ha aceptado mi petición.

La operación Valentina será un operativo conjunto

entre el CNI y nosotros.

Espero que las dos estéis muy concentradas en este asunto.

¿Se sabe dónde va a ser exactamente?

Aún no sabemos el punto exacto.

Es un detalle importante.

El CNI confía en saberlo pronto.

Y sí, tendremos que improvisar un operativo en tiempo récord.

Esto es lo que hay.

Ya. Pues como aquí no podemos hacer mucho

y hasta que el CNI no lo sepa

me voy a casa a estar con Antonio.

¿Ha pasado algo?

No, pero esta misma noche se tiene que ir a Milán.

Ya tardas en irte a casa.

Y no te preocupes, cualquier novedad, te informo.

Gracias.

¿Hasta cuándo vas a disfrutar de esto?

Mátame ya y acaba con esto.

-No estás en situación de darme órdenes,

pero tranquilo, que no pienso ensañarme.

No soy tan cruel como tú.

Te voy a pegar un tiro en el pecho

y ya está.

-Se agradece el detalle,

pero preferiría que no me mataras.

-Ni lo sueñes.

Tú hoy te vas de cabeza al infierno.

Te lo has ganado a pulso, desgraciado,

así que reza lo que sepas.

Seguro que tienes pecados de los que arrepentirte.

-No soy religioso, ya lo sabes. -¡Uy!

En estos momentos se acuerdan todos de Dios.

Que me lo digan a mí cuando el Cholo me apuntaba con la pipa.

Me salían los Padre Nuestros a borbotones.

-Eso era para ganar tiempo y pensar cómo escapar.

Fuiste muy hábil.

Conozco a pocas personas tan astutas como tú.

(RÍE) -No me hagas reír, querubín.

La táctica del peloteo no funciona a estas alturas de la película.

-No lo pretendía.

Solo digo lo que pienso.

-Aunque lo intentes, no olvido la humillación del otro día.

Y pensar que una vez te consideré mi amigo.

-Yo todavía te considero así.

¿Te acuerdas del primer día que hablamos?

-Sí.

Me pediste un trago de una botella que me habían pasado

y nos la bebimos en menos de media hora.

-Y en las narices de los guardias.

Entre trago y trago hablamos de muchas cosas.

Yo estaba muerto de miedo

y hablar contigo me tranquilizó mucho.

-Lo que te calmó fue la media botella que te bebiste.

-No, fuiste tú.

-En aquel momento me di cuenta que tras esa cara de mosquita muerta

había un tío muy especial.

-Por el que acabaste sintiendo algo más que amistad.

-No se te ocurra sacar el tema.

-No me quiero morir sin pedirte perdón.

Prefiero irme al otro barrio en paz.

Me arrepiento de todo lo que te he dicho.

Yo no siento lo mismo que tú hacia mí

pero no tenía ningún derecho a insultarte.

Lo siento.

-Aunque sean sinceras,

las disculpas llegan muy tarde.

-Claro que son sinceras.

Ahora qué más da.

Prefiero irme con la verdad.

-No puedo olvidar que me llamaras viejo, alcohólico y chiflado.

¡En mi vida me he sentido tan despreciado!

-Me comporté como un niñato.

No es por justificarme pero estaba nervioso por el juicio.

-Claro, esa es la excusa que usas para todo

con Sofía y conmigo.

-No te estoy intentando convencer de nada.

Sé lo desagradecido que he sido contigo.

Sin ti no habría sobrevivido en prisión.

He sido un imbécil por tratar así a mi mejor amigo.

Bueno, a mi único amigo.

-Hay que ver lo amable y cariñoso que te has vuelto

ahora que estás en capilla

y sabes que te voy a dar la puntilla.

-Ya veo que no me vas a perdonar.

Pero supongo que hay una cosa que no me podrás negar.

-¿Cuál? -Tomarnos una última copa juntos,

como en los viejos tiempos.

-No te lo mereces.

-¿Eres capaz de negarle el último deseo a un reo?

Me gustaría brindar por los viejos tiempos.

Desde la distancia, los meses en la cárcel no parecen tan malos.

-Un trago...

y te vas para el otro barrio.

-Me gustaría pensar que cuando ya no esté

serás capaz de perdonarme

y de brindar por mi alma.

-Hola, Paty. -¿Tú qué haces aquí?

-Creo que deberías escuchar a Candela.

Hemos esperado a que saliese Iago para entrar.

-Puede volver en cualquier momento y no le gustará veros aquí.

¿Y se puede saber de qué os conocéis vosotras dos?

-Tu amiga me vio discutir con Iago y se acercó a hablar conmigo.

-¡Ah! Esto me encanta.

¿Habéis venido juntitas

a que me convierta en traidora, como tú?

-Me recuerdas a mí hace unos meses.

Yo también idolatraba a Iago. Estaba abducida por él.

-¡Yo no estoy abducida por nadie!

Estoy en su programa de crecimiento personal y me va muy bien.

-Seguro que te dice que eres su alumna más aventajada

y que tienes mucho potencial.

-Mira, Paty, quiero abrirte los ojos.

Que te des cuenta de que nos adula para conseguir su objetivo:

sacarnos la pasta.

-Ya.

Me parece una falta de respeto que hables así de nuestro guía.

Todo lo que estás contando son mentiras.

-A mí me parece una verdad como un templo.

A ti te ha pedido dinero, ¿verdad?

-Estoy hablando con Candela. -Te ha pedido dinero, ¿sí o no?

(ENFADADA) -¡Que me dejéis en paz!

Lo que le pasa es que está picada con Iago,

por eso se inventa todas esas mentiras.

A Iago no le importa el dinero.

-Has visto cómo ha reaccionado

al decirle que me devuelva mis 3000 euros.

-¿Te puso una pistola en el pecho para que se los dieras?

Si te has arrepentido, es tu problema, no el suyo.

-Lo del centro es mentira.

Aléjate de él cuanto antes y protégete.

Me hace la vida imposible

desde que le dije que dejo sus clases.

-Ah, vale. Ahora, aparte de estafador

es un acosador, ¿no? -Pues sí.

Lo que he visto en la plaza se podría llamar así.

-No solo me acosa él, le pide al resto de alumnos

que me metan miedo.

-A mí no me ha pedido nada de eso. -Te lo pedirá, ya lo verás.

-Me han llamado varios para decirme que igual sufro un accidente

si no dono 3000 euros más en concepto de indemnización

por irme del grupo.

(RÍE) -No me creo absolutamente nada.

-Te juro que es verdad.

Y, por favor, si te da unas pastillas verdes, no las tomes.

No sé qué llevan pero me provocaban taquicardias.

-Eso no me lo habías contado.

-No quería preocuparte y a María y la madre de Paty tampoco.

-¿Qué?

¿Has hablado con ellas? -Sí.

Hemos hablado con las dos porque están muy preocupadas.

¿Esas pastillas no son las que me decías que te daba Iago?

-Da igual porque son naturales.

Me ayudan a meditar mejor. -Tienes que salir de esta secta.

-Mira, estas son.

Ni siquiera vienen los ingredientes. -Deja eso.

-Seguro que te las da antes de acostarse contigo.

Se acuesta con todas sus alumnas

por mucho que nos obligue a guardar el secreto.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a recoger mi cuaderno de meditación.

-El cuaderno es de la comunidad. Cuando la dejas, lo dejas todo aquí.

¿Y tú?

-He venido a hacer una visita a mi amiga Paty.

-Esto es un espacio privado. Solo pueden entrar los miembros.

-Vale. Tranquilo, que ya nos vamos.

-¿Qué has hablado con Candela? -¿Qué?

No, que venía buscando su cuaderno

pero yo no sabía dónde estaba.

-Ya, has hecho bien.

Vamos a meditar. -¿Otra vez?

-Tu amiga y Candela han llenado todo de energía negativa.

Nos han roto la paz interior.

Tómate esto.

(RÍE) -¿Y cómo se comía el arroz el tío? Parecía una aspiradora.

-Popeye era todo un personaje.

-Supongo que seguirá allí.

-A ese le quedan por lo menos cinco años.

Bueno,

ya está.

Ya nos hemos tomado la copa juntos.

Lo siento, Sergio.

Ha llegado la hora.

Joder, ¡no puedo matarte!

-Esa es la declaración de amor más bonita de mi vida.

-Otra tontería como esa y te dejo frito.

Hoy no era el día para que fueras al juicio final.

Aquí tienes tu pasaporte.

Anda, sal por esa puerta y no eches la vista atrás.

-Si ya te debía una por cómo me ayudaste en la cárcel,

te juro que esto no lo voy a olvidar.

Toma, no es mucho pero es todo lo que llevo encima.

La jefa te ha desplumado y te ha dejado a cero.

-Me buscaré la vida.

Eres el mejor amigo del mundo, joder.

-Espera un momento.

Ve a la estación de autobuses y coge uno para Lisboa.

-¿Por qué? -Tengo gente que te puede ayudar.

En cuanto llegues, te pones en contacto conmigo

y me dices que has salido del país.

(Móvil)

La jefa.

(CARRASPEA)

Sí, dígame.

Sí.

Claro que ya está hecho el trabajito.

Sí, ha suplicado hasta el final.

Ha sido un espectáculo lamentable.

De acuerdo. Nos vemos.

-Gracias, Tote.

Hasta siempre, amigo.

-Dame un toque cuando llegues a Portugal.

-Vale.

-Tómate este vaso de agua, que estás nerviosa.

-¿Cómo quieres que esté?

Oyendo hablar a esa chica se me ha puesto el cuerpo del revés.

-Habéis hablado con Candela y se ha negado a denunciarle, ¿no?

-María y yo hemos intentado convencerla

pero se ha cerrado en banda.

Tiene miedo de las represalias del Iago ese.

-Ya me puedo imaginar.

Lo que sí va a hacer es ir a hablar con Paty

y contarle su mala experiencia con él,

a ver si se da cuenta de dónde se está metiendo.

-Eso nos puede ayudar a que Paty se aleje de ese tío.

-Ya, ¿y si no lo consigue?

Yo tengo miedo.

¿No podéis detener ya a ese estafador?

-Sí, pero necesitamos una denuncia para abrir una investigación.

-¡Es evidente que le está lavando el cerebro a mi hija y a otra gente!

La Policía no se puede quedar parada.

-Intervendremos en el momento en el que tengamos que intervenir,

si no, puede ser contraproducente. Tú haz lo mismo.

-¿A qué te refieres?

-Si Paty se siente coaccionada,

lo único que podría hacer es revertir la situación.

Ella creería mucho más en las patrañas de este tío.

Tenemos que conseguir que reflexione por sí misma.

-No sé si tengo paciencia para todo eso.

No me puedo contener,

me dan ganas de agarrarla del brazo y llevármela de un tirón.

-No llegarías ni a la vuelta de la esquina.

Esto de las sectas es muy delicado. Hemos de tener la cabeza muy fría.

-Tienes razón. Solo digo tonterías. -No son tonterías.

Entiendo perfectamente que una madre esté histérica

viendo que a su hija le lava el cerebro un manipulador.

Lo entiendo.

Me voy a La Parra a ver si viene esa chica y tenemos noticias.

-Inspector Alarcón, tiene visita. -Dile que pase.

-¡Olga, por fin!

-Me ha dicho María que estabas aquí. -¿Habéis hablado con Paty?

-Me ha contado lo de Candela. ¿Hay novedades?

-Sí, en principio Paty estaba un poco reacia a escucharla

pero ha surtido efecto.

Se ha quedado con la mosca detrás de la oreja.

-¿Y dónde está ahora?

-En la sala de meditación con ese chiflado.

-Es que nos ha pillado hablando con ella.

-Fede, por favor, mi hija corre un peligro muy serio.

¿No podéis entrar y registrar las instalaciones?

-Necesitamos una orden judicial y no tenemos datos.

No nos la darían nunca.

-Espera, creo que traigo una prueba que os puede ayudar.

-¿Qué es esto?

-La cogió Candela de la mesa de Iago.

Son las pastillas que les da antes de acostarse con ellas.

Dice Candela que le daban taquicardias.

-Además de lavarles el cerebro y sacarles dinero

las droga y se acuesta con ellas.

-Vamos a ver,

voy a mandar esto a analizar a ver qué nos dicen.

Hasta mañana no tendremos ningún resultado.

-¿Eso qué significa?

-Que hoy no podemos hacer nada.

Id a casa, descansad, estad tranquilas.

Yo voy a reportar a Elías.

-Yo no sé si voy a poder descansar.

-Ya sé que va a ser complicado, pero bueno.

Vamos a ver qué tiene la pastilla y, en base a eso, actuamos.

-Gracias, Fede.

Hasta mañana.

Esto ya lo tienes.

¿No te falta nada? Creo que no.

¿Llevas suficiente ropa de abrigo? Me voy a Milán, no a Siberia.

Ah, sí, creo que me faltan un par de libros.

Alcánzamelos, anda.

¿Estos? Sí.

El problema es hacerles hueco, la maleta está petada.

Ya me encargo yo, no te preocupes. Aquí caben.

Aquí llevas otro libro. ¿Qué es esto?

Es más grande.

Son unas fotos que he impreso estos días.

¿Me lo dices de verdad?

Ya sé que se pueden llevar en la tablet o el móvil

pero he querido llevármelas en papel.

¿Y qué fotos has escogido?

Las más recientes en las que estamos los tres juntos.

Anda, míralas. ¿Sí?

¡Qué maravilla, cariño!

De verdad,

soy una antigua pero lo de acariciar las fotos tiene más vida.

Me estás dando una envidia...

Ya me lo imaginaba.

He encargado dos ejemplares. Los han traído esta mañana.

Y este era para dejarlo aquí.

¿A qué esperas para dármelo?

Era una sorpresa, iba a dártelo en el último momento

pero ya me has descubierto.

Cariño, muchas gracias.

¡Ay!

Oye...

pues para perpetrar esta sorpresa sin darme yo cuenta

has actuado con premeditación y alevosía.

Efectivamente, puede usted detenerme ahora mismo.

Me temo que no te voy a detener porque voy a ser cómplice

a título lucrativo.

¡Ay, mira qué guapa!

¿Cómo estás, cariño? ¿Estás nervioso?

No, estoy bien. Estoy tranquilo.

Sé que va a ir todo bien. El tratamiento va a funcionar.

No sabes cómo me gusta escuchar eso.

Voy a hacer lo posible por volver sano y salvo

y haremos las maletas los dos. ¿Y eso?

Porque nos vamos a hacer un viaje espectacular para celebrarlo.

Mira, me parece muy buena idea.

¡Hola! ¡Qué tarde!

¿Llegas ahora de clase?

No, es que he ido a hacer una cosa importante.

-¿Ah, sí? ¡Qué misterio! ¿Se puede saber qué es?

-No.

Ahora me quiero centrar en haceros una buena cena de despedida.

¿Y con qué manjar nos vas a deleitar?

Pues con algo sencillo pero que os gusta mucho.

Unas hamburguesas vegetales. -¡Muy bien, qué maravilla!

¡Qué detalle!

-¿Y ese álbum?

Mira, una maravillosa sorpresa de tu padre.

Mira, ha recopilado fotos recientes de los tres para llevárselo

y ha hecho una copia para nosotras.

¿Qué te parece? Mira.

Por favor, es precioso.

¡Qué gracia en esta!

(Chorrito de agua)

¿Cómo estás?

¿Notas ya el efecto de la pastilla?

-Sí, es una pasada.

Me siento más tranquila y más centrada en el presente.

-Bien.

Necesito que me prestes mucha atención.

Te voy a encomendar una misión crucial.

Necesito que me ayudes con Candela. -¿Con Candela?

-Está corrompida moralmente por sus padres

y ha abandonado la comunidad.

-¿Y cuál sería mi misión?

-La tienes que convencer para que pague la multa.

Si no, se estaría riendo de nosotros.

Debe entender las consecuencias de dejar la comunidad.

-Iago, yo creo que Candela necesita tiempo para reflexionar

y darse cuenta de que ha hecho mal en dejar la comunidad.

Igual, dentro de nada la tenemos de vuelta.

-No, no podemos esperar.

Tenemos que tomar nosotros la iniciativa.

Necesito que insistas y la llames a cualquier hora.

-Yo no puedo presionar a nadie, y mucho menos por dinero.

¿No sería mejor que lo hicieras tú?

-Ya la has visto esta mañana.

Ahora Candela se encuentra en la oscuridad

y tiene un rechazo hacia su vida espiritual.

Pero contigo no estaba a la defensiva.

A ti te hará caso.

-No sé, no lo veo.

Yo me siento incapaz de chantajear a nadie.

-¡Pero quién está hablando de chantajes!

Tú estás un poco contestona.

-Yo solo digo lo que siento, es lo que pides en cada meditación.

-¿Qué has hecho con la pastilla? ¿Te la has tomado?

-Claro, ¿por qué?

-A mí no es fácil mentirme.

Deberías saberlo.

-¿Qué haces?

-Buscar la pastilla. -¡Para!

-¡Quieta!

¿Por qué me has mentido?

-Aquí el único mentiroso eres tú.

Candela me ha contado que también te acuestas con ella.

-Si te lo he ocultado es porque no quería crear un conflicto.

Aún no has alcanzado la madurez para entender el amor libre.

-Empiezo a creer que lo que decía Candela era verdad.

-¿Qué más te ha contado esa resentida?

-Lo justo para darme cuenta de que eres un farsante.

¿Sabes qué te digo?

Que no cuentes conmigo para acosarla ni para nada. Abandono.

-No puedes. ¿Qué vas a hacer?

¿Volver a la vida mediocre de antes de conocerme?

-El único mediocre que hay eres tú.

-Es increíble que te dejes manipular por Candela.

-Mira quién habla de manipulación. El rey del chantaje emocional.

-No me voy a tomar tus insultos como algo personal.

Te lo advierto: dejar la comunidad tiene consecuencias.

-¿Me estás amenazando? -No.

Solo te advierto de las consecuencias del karma.

Piensa en lo que haces.

Aún espero que recuperes la cordura y no dejes la comunidad.

-Yo no contaría con ello.

No pienso seguir formando parte de este circo que te has montado.

(Puerta)

-¿Se puede?

-Pasa.

¿Qué tal ha ido todo?

-Mire cómo traigo los zapatos. Llenos de barro.

-¿Lo has enterrado bien hondo? -Y bien lejos.

He ido a un paraje donde no pasa ni dios.

Allí lo he dejado bien alicatado.

-Podrías haberlo dejado a la intemperie

para que se lo comieran las alimañas.

-Lo había pensado

pero me ha parecido demasiado arriesgado.

¿Va a denunciar su desaparición?

-Todavía no. Esperaré un poco.

-¿Y qué le va a decir a la Policía?

-Que me extraña que mi asesor financiero

no se presente a su trabajo y no responda a mis llamadas.

También les diré que andaba preocupado por su juicio.

-Bien pensado.

Eso les dará a entender que creemos que ha huido de la justicia.

-Exacto.

-El propio Sergio nos da una coartada perfecta

para explicar su desaparición.

-Estoy tranquila.

No creo que sospechen de nosotros.

-Si no necesita nada más de mí... -¡Espera!

Dime cómo te suplicó que no le mataras.

-No ha tenido ninguna dignidad.

-Al final, hasta ha soltado alguna lagrimita.

Se ha arrastrado como una culebra.

-Buena definición

porque eso es lo que era,

una serpiente.

Nos ha hecho mucho daño a los dos.

Conmigo no tienes que avergonzarte de ser homosexual.

Sergio era un embaucador.

Nos ha manipulado a los dos.

-Por eso disfruté viéndole sufrir hasta el último segundo

de su lamentable vida.

-Él solo se ha cavado su propia tumba.

En fin,

tú y yo no hemos empezado con buen pie

pero poco a poco te has ganado mi confianza.

-Eso he intentado desde el principio:

ser su hombre más fiel.

-Nunca olvidaré que me desvelaras su traición.

-Detesto a los traidores, ni los soporto ni los perdono.

-Por eso quiero que seas mi jefe de Seguridad y hombre de confianza.

-No se arrepentirá de su decisión.

-Mañana llegará la tonelada de coca del cártel de Sinaloa.

-Eso son palabras mayores.

-Los cargamentos anteriores han sido un juego de niños.

Ahora empieza lo bueno.

Solo espero que estés a la altura. -No se preocupe.

Llevo toda la vida esperando esta oportunidad.

Mañana, aquí a primera hora para darte los detalles.

Déjate hoy de bares y vete a descansar, que te quiero fresco.

-Descuide.

(Pitido móvil)

-¿Algún problema?

-No, todo correcto.

Mañana nos vemos, jefa.

-Hasta luego, María. -Ciao.

(MARÍA) Adiós, chicos.

-Nada, que no me coge Paty.

¡Ay, María! Espero que no le haya dado una pastilla

y le esté haciendo vete a saber qué.

-Esperemos que no, Nuria.

Paty es lista, confío en que abra los ojos a tiempo.

-¡Ojalá!

Aunque Fede me ha aconsejado que no la presionemos,

que sería contraproducente y se pondría a la defensiva.

-Hemos de hacerle caso a Fede. Ellos saben más de estas cosas.

Cuando tu hija aparezca, como si todo estuviera normal.

Y la tratamos con el mayor tacto posible.

-Pues sí.

-Hola.

-Hola, Paty, qué bien te veo.

-Hola, hija. -Mamá.

¿Qué haces aquí? -De charla con María.

-Ya.

Podéis dejar de disimular ya.

-Cariño, no sé a qué te refieres.

-Sé que habéis mandado a Olga y Candela a hablar conmigo.

-Bueno, pero tú eres una mujer libre y puedes hacer lo que quieras.

-Nosotras no las hemos mandado. Han ido de motu propio.

-Dejadlo ya.

Sé que estabais preocupadas por mí.

Y con toda la razón del mundo.

Os agradezco muchísimo que hayáis intentado ayudarme.

He estado ciega durante todo este tiempo pero...

por fin he salido de esa secta.

-Cariño, ¿estás hablando en serio? ¿Ya no vas a ir a esas clases?

-Por supuesto que no.

Y quiero pediros perdón por cómo os he tratado últimamente.

Es que Iago me tenía tan abducida que no sabía ni lo que decía.

María, perdóname.

(LLORA) Perdóname, de verdad.

-¡Ay, no sabes el alegrón que me estás dando!

Pensé que te habíamos perdido para siempre.

(LLORA) -Cariño, claro que sí.

No pidas perdón.

Sabemos que tú no eres así y estabas bajo los efectos de ese caradura.

(LLORAN AMBAS)

-Lo importante es que te has dado cuenta del tipo de persona que es.

-Es que encima ha intentado apartarme de la gente que quiero.

(LLORA) ¿Dónde está Olga?

-Ha ido a su casa, tenía no sé qué que hacer.

¡Cuánto me alegro que haya funcionado lo de Candela!

-Ha costado, ¿eh?

Iago me tenía bien atrapada.

-Cariño, ya sabes que eso a veces es así.

Acuérdate de mí, cómo caí en la red de Mike.

(ASIENTE) -Debe ser que nos cegamos cuando nos manipulan.

Es más fácil verlo cuando se lo hacen a otra persona.

-Hemos de seguir colaborando con la Policía

a ver si pillan a ese desgraciado.

-Eso va a estar más complicado.

Iago sabe cómo cubrirse las espaldas.

-Ya.

-He intentado robarle una de las pastillas

pero me ha pillado y me la ha quitado.

-Pero Olga le quitó una y se la ha dado a Fede.

-¿Se la ha dado a la Policía?

-Sí, la han llevado a analizar a ver qué tiene.

-Gracias por la cena, chicos, estaba todo buenísimo.

Lo mejor de todo ha sido la sonrisa de Leo al dormirse.

(RÍE) -Buenas noches, Alicia. Buenas noches.

Buenas noches, hija.

-Adiós. Adiós.

Buenas noches.

(SUSPIRA) Estoy agotada.

Debe ser tardísimo. Sí, un poco.

¿Sigues pensando en el operativo de mañana?

Aún no sabemos el lugar de la entrega de la cocaína.

Entre el CNI y la comisaría lo averiguaremos a tiempo.

No las tengo todas conmigo.

En cualquier caso, vamos contrarreloj.

No podemos perder la oportunidad de pillar a Sofía Collantes.

Siento que es ahora o nunca.

(SUSPIRA) Hemos montado un dispositivo de vigilancia

en Transportes Quintero,

pero no se arriesgarán a llevarla allí.

O sí. Como ya ha habido registros fallidos,

igual se confían por esa razón.

No lo creo.

Iker, de todas formas, ahora no podemos hacer nada.

Y además, mañana nos espera un día duro.

Tras deleitarnos con este manjar,

falta saber el ingrediente secreto de esta hamburguesa.

-No lo puedo decir porque dejaría de ser secreto.

Espera, a ver.

¿Es posible que le hayas puesto cilantro?

Frío, frío, mamá.

-Salsa de soja. -Casi.

-Salsa tamari.

-¡Bingo, premio para el caballero!

Está clarísimo que papá tiene mucho más olfato que tú.

¡Uy, yo es que a estas horas tengo extinguido el olfato!

Con todos los frentes de comisaría. Oye, nada de hablar de trabajo.

No, no tengo ningunas ganas de hablar de trabajo.

Y tenemos que prepararnos, hay que ir al aeropuerto ya.

No hay prisa, no se tarda en llegar.

¿Cómo que no?

Hemos de ir al aparcamiento y desde ahí hasta la terminal

hay una excursión.

(Timbre puerta)

¿Y ahora quién es?

¿Sí?

Sí, soy yo, ahora mismo bajo.

No me creo que hayas pedido un taxi.

No os enfadéis pero...

prefiero ir solo al aeropuerto. -¿En serio, papá?

-Creo que es lo mejor. Prefiero que nos despidamos aquí.

-Queríamos estar contigo hasta que embarcases.

Claro, déjanos acompañarte.

Si nos despedimos allí nos entrará la llorera

y no quiero llevarme esa imagen a Milán,

ya sabéis que los aeropuertos me parecen muy deprimentes.

Por favor, perdonadme, ¿vale?

Este viaje me será un poco duro

y prefiero hacerlo de la forma más natural posible.

Cariño, no hay nada que perdonar, haremos lo que quieras.

Haremos lo que sea por facilitarte este momento.

Sí, yo lo mismo.

-Os prometo que voy a hacer lo posible

por pasarme un montonazo de años a vuestro lado.

-Te vas a curar, papá, ya lo verás.

-Claro que sí.

Fue muy importante la conversación que tuvimos

sobre cómo aprendiste a nadar.

¿Quién me iba a decir que ahora

serías tú quien me pondría al borde de la piscina

para que me lanzara de cabeza?

-Cuando te desanimes, piensa en nosotras.

-Claro que sí.

Ver el álbum de fotos será mi mejor medicina.

Os quiero muchísimo.

Y nosotras a ti. Ven.

Vamos a dejarlo antes de que la casa se llene de lágrimas.

Y está el taxímetro funcionando, me va a salir por un pico.

Hasta pronto, mi amor.

(LLORA)

(Timbre puerta)

Será tu padre, que se ha dejado el teléfono.

Buenas noches. ¿Qué haces tú aquí?

Déjame pasar, Iker, vengo en son de paz.

Ya, claro, y tenemos que creerte.

Sergio, ¿qué está pasando aquí?

Entiendo vuestra sorpresa y vuestra desconfianza

pero tengo que contaros algo importante.

Ponte cómodo, como si estuvieras en tu casa.

Si estás huyendo de alguien, te has equivocado de refugio.

Aquí tenéis toda la información que hace falta

para atrapar a Sofía Collantes y que caiga con su equipo.

Incluido tú.

Yo ya no formo parte de su organización.

Pero en este pen hay información muy valiosa sobre sus entramados.

Habla claro, ¿qué quieres?

Inmunidad.

Protección del CNI y una vida nueva lejos de España.

Me vale cualquier rincón. Cualquiera es mejor que la cárcel.

Si vas de farol, no tenemos tiempo que perder.

Mañana se entregará una tonelada de coca mexicana

traída directamente del cártel de Sinaloa.

Sé que lleváis tiempo detrás de esa información.

Mira por dónde, yo os la traigo.

Dime hora y lugar, y negociamos. (RÍE) -No.

Primero llama a tus jefes y les cuentas mis condiciones.

Y llamad a un médico también, por favor.

Lo voy a necesitar.

(PATY) Te juro que no pensaba nada de lo que te he dicho.

Es que no se puede ser más tonta.

-Tú no has tenido la culpa.

La gente como Iago sabe qué teclas tocar

para manipular a las personas.

Y puede que te estuviese drogando con esas pastillas.

-Ya he demostrado mi buena voluntad.

Estoy esperando que des el paso y me ofrezcas lo que pido.

No puedo garantizarte la inmunidad.

Pues ponme en contacto con quien pueda.

-Cuenta conmigo. -No quiero ponerte en peligro.

-Fede, en serio. Lo que sea.

-Necesitaríamos una grabación viendo sus métodos.

-Podríamos grabarle en la sala de meditación.

Es allí donde da las pastillas.

General, no acepte negociar con él. Es un narcotraficante y un criminal.

¿Por qué no avisas a Mayoral de que Fidalgo está aquí?

Solo quiero saber si tiene poder de decisión para negociar conmigo.

Estoy cansado de tratar con soldaditos. No os ofendáis.

-Eso dependerá de lo que pretenda. -Una vida nueva en un lugar seguro

a cambio de la organización completa de Somoza.

-No lo veo, no deberías hacerlo. No deberías arriesgarte así.

-No, Espe. ¡Ni hablar! -Elías estaría de acuerdo conmigo.

-La entrega será hoy a las cuatro.

¿Dónde?

El camión llegará a un almacén abandonado

de Harineras El Molino,

una empresa que pertenecía al holding de Somoza.

-¿Qué tengo que hacer para que confíe en mí?

-Confío en ti

pero, por seguridad, no puedo decirte el lugar de la entrega.

Cuanto menos sepas, mejor para ti.

-Creo que se está llevando todo esto a un terreno personal.

No sé qué le habrá contado de mí pero...

No ha hablado de usted

pero la he investigado para saber el porqué de su cabezonería.

Y creo que he encontrado la razón

por la que usted debería apoyar esta operación sin traba ninguna.

El asalto al almacén será llevado a cabo por los Geo

acompañados por agentes del CNI y algunos hombres de esta comisaría.

Su intervención será fundamental

para evitar que ninguno de los implicados se dé a la fuga.

Es vital para esta operación

que nadie sea visto antes del asalto al almacén.

El trabajo aquí es importante. La inspectora jefe se queda.

Cualquier fallo puede llevar el operativo al traste.

No corras tanto. Ya entrarás en acción.

No voy a cometer ningún error, te lo prometo.

-¿Por qué tardan tanto en bajar?

Cualquier minuto que pase es más riesgo.

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Servir y proteger - Capítulo 398

29 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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