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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 397 - ver ahora
Transcripción completa

Bienvenida, me alegro que hayas podido venir.

-Gracias por invitarme.

-Si tantas tonterías piensas que es esto,

¿por qué me has acompañado?

-¿Es que no te ves cuando el tío habla cómo le miras?

No sé qué tipo de relación piensas que tienes con él,

pero no es sana. -¿Sabes lo que pienso?

Que la única relación tóxica es la que tengo contigo.

-Se llama en realidad Andrés Gascón.

-¿Usa un nombre falso? -Efectivamente.

He encontrado dos denuncias a su nombre.

-¿Qué me estás contado, María?

¿Le has pedido a la policía que investigue el pasado de Iago?

-Que no se llama Iago, que se llama Andrés, Paty.

-¿Estás bien? ¿Pasa algo?

Estás temblando, parece que has visto un fantasma.

-Se llama Cholo Trejo, y es el asesino de mis padres.

Vigílala con discreción, tenemos que impedir a toda costa

que cometa una tontería.

Va a pagar por todo el daño que ha hecho.

Yo misma me encargaré de que así sea,

aunque sea lo último que haga en mi vida.

Funciona.

-Nacha, ¿qué coño ha pasado aquí? -¡Nada!

Cuando yo llegué ya estaba agonizando.

-Tienes toda la ropa y las manos llenas de sangre.

-¡Porque intentaba reanimarlo! -Nacha, Nacha...

Por favor.

-Cholo Trejo ere un profesional

y aceptó mi negativa con deportividad,

que es lo mismo que debería hacer usted

con respecto a esa subalterna suya.

Vengar el asesinato de unos padres

me parece un móvil más que suficiente.

-Los errores se pagan, y es lo que yo estoy haciendo, Espe.

Mi dimisión es firme. -No.

No lo es. -¿Por qué dices eso?

-Bremón aún no la ha tramitado.

-Lo que te han contado es verdad, me llamo Andrés Gascón.

Me investigaron a fondo.

Me tomaron declaración a mí y al resto de la comunidad.

Desestimaron las denuncias porque yo no he hecho nada ilegal.

-Si este hombre monta una secta, la policía podrá intervenir.

-Ya, pero no hay indicio de delito.

Estamos atados de pies y manos, todo lo que hace es legal.

-Yo creo que la única manera de ayudar a Paty

es que alguien le pueda abrir los ojos.

-Toda España quejándose de lo lenta que va la justicia,

y a mí me adelantan el juicio. Yo no vuelvo a la cárcel ni de coña.

Mis planes se han precipitado, voy a necesitar antes los papeles.

¿Cuándo tendrás listo el pasaporte?

-En 48 horas. -Que sean 24.

-No te preocupes por la pasta,

si la información es buena, te daré un buen dinero.

Sergio Mayoral planea fugarse de España en cuestión de horas.

-¿Qué más sabes?

-Anoche cené con Sergio,

y con unas copas de más,

me contó lo que realmente siente por usted:

asco.

-Déjese de excusas,

y explíqueme a qué se debe ese movimiento

sin autorización de una de mis cuentas.

-¿Creías que no me iba a enterar?

-No sé si será la policía, el CNI o tus enemigos,

pero te aseguro que el día que caigas me alegraré muchísimo.

-No hagas ninguna tontería y tira para adentro.

Tú no te preocupes por nada, tramitamos la excedencia y punto.

Lo importante es que Antonio se ponga bien.

Tal y como hablan de su mujer,

la comisaría no podría funcionar sin ella.

¿No te das cuenta de lo que me estás pidiendo?

Yo no sé si esto podría llevarlo en la distancia.

Claro que podrás, porque eres la persona más fuerte que conozco.

Tu sitio está aquí, al lado de Olga.

(Música emocionante)

Buenos días.

¿Qué tal ha dormido el señorito?

-Me duele.

-Dormir en una silla no es lo mejor para las cervicales.

¿O es la barriga lo que te duele?

Igual deberíamos hacerle un lavado de estómago.

No te preocupes, mi amor, dentro de poco

se te van a acabar todos los dolores.

-Jefa, aprovechando que ha vuelto voy a refrescarme un poco.

-Dame agua, por favor.

-Dame mi dinero. Todo lo que me has robado.

-No puedo.

-¿Cómo dices? -Que no puedo.

-Claro que puedes, mi amor,

vas a devolvérmelo todo, ¡hasta el último céntimo!

Si pudiste tragarte el anillo, podrás tragarte tu orgullo.

-Si te doy ese dinero, soy hombre muerto.

-Eres hombre muerto de igual modo.

Hagas lo que hagas, te voy a matar.

Eso es lo que se hace con los traidores.

-Te crees que tienes la situación dominada,

porque me tienes atado como un animal.

Pero no,

yo tengo mejor posición que tú.

-¿Qué tonterías estás diciendo?

-Si me matas, te quedas sin el dinero.

Haz lo que quieras conmigo.

Hasta que no me sueltes, olvídate de cobrar.

-¿Cómo se te ocurre hablarme así?

Alejandro era mil veces más hombre que tú y yo lo maté.

-Somoza no era más que un palurdo.

Un fantoche. Mucho postureo y muy poco cerebro.

Cualquiera le podía haber matado. -Tú no lo conseguiste.

-Porque no soy un asesino, Sofía,

soy un superviviente. -Mírate.

¿Me hablas de supervivencia?

Estás acabado.

-Sabes tan bien como yo que me vas a soltar.

Mi muerte no te beneficiaría en nada.

Solo lograría aumentar tus problemas.

Te conozco, Sofía,

sé que lo que quieres es recuperar tu dinero,

y la única forma de conseguirlo es dejarme ir.

-Vas a acabar el día suplicándome que te mate de forma rápida.

-¿Qué, alguna novedad?

-Este, que se ha levantado creyéndose muy hombre.

-Sí, últimamente no sé qué le pasa,

pero se cree muy machote.

No se preocupe, que pronto se le van a acabar los humos.

-¿Me vas a pegar? -¿Tú qué crees?

-¡Espera!

¿De verdad quieres que lo hagamos así?

-Haz lo que tengas que hacer, Sofía. Tote no me da ningún miedo.

-Te vas a tragar los dientes, Querubín.

-¡Callaos los dos!

Dame las contraseñas, Sergio.

-Las tendrás en cuanto me sueltes.

-No le toques la cara.

-¡Ay!

-¡Dame las contraseñas, Sergio!

-Te las daré...

en cuanto me sueltes. -¡Quieto!

Ve a Transportes Quintero,

tráete el portátil, los teléfonos móviles,

las libretas, todo lo que encuentres en su despacho.

-No va a encontrar nada. -Eso es lo que tú te crees.

Esto no ha hecho más que empezar.

¡A qué estás esperando!

-Ya te lo he dicho,

mi posición es mejor que la tuya.

Buenos días. Hola, preciosa.

¡Tostadas con frutos rojos!

Tostadas francesas, ¿te apetecen?

¿Cómo no me van a apetecer? Pero ¿qué pasa hoy?

¿Es domingo y yo no me he enterado?

No, me he levantado y quería hacer un desayuno especial para mis chicas.

Ay, muy contento estás tú...

¿Es que tienes un lío con una milanesa

y por eso no quieres que vayamos allí?

A mí la única milanesa que me importa es la rebozada con huevo

y con pan rallado.

Mucho estabas tardando en hacer ese chiste tan malo.

Se me ocurrió hace tiempo, pero lo guardaba para una ocasión especial.

Lo he estado pensando, yo creo que no puedes irte solo a Milán.

Pues va a ser que sí. No lo puedo permitir.

Ya lo hemos hablado, te lo pido por favor,

no quiero discutir más sobre este asunto.

Me voy solo a Milán.

-¿Qué es eso de que te vas solo a Milán?

¿Y nosotras dos?

Siéntate a desayunar, cariño.

Hay tostadas francesas, ¿quieres? -No me cambies de tema.

¿Qué eso de que te vas a Milán solo?

No lo vamos a permitir, te pongas como te pongas.

Yo pienso igual que tú, pero tu padre se empeña.

Anoche dijiste que te parecía bien.

Anoche te dije que no me das opción ni a discutirlo.

Lo que no quiere decir que me parezca bien,

es más, me parece fatal. Y a mí también.

Estás en un momento muy difícil y necesitas a tu familia a tu lado.

-Cuando me hablasteis de este tratamiento os escuché,

me costó, pero lo acepté.

Ahora os pido que me escuchéis vosotras a mí.

No quiero que mi enfermedad condicione vuestras vidas.

-Papá, ¿cómo no nos va a condicionar?

Somos tu familia y necesitas nuestro apoyo en este momento tan difícil.

-Hay muchas maneras de apoyarme,

no creo que la mejor manera sea sentarse en una sala de espera

durante no se sabe cuántas semanas.

No me van a dejar salir del hospital.

Pues si nos aburrimos, ya buscaremos algo para entretenernos.

Olga ha perdido un "stage" importantísimo en Lisboa,

¿quieres que abandone sus estudios por no se sabe cuánto tiempo?

-Papá, esto lo he hecho porque quería, porque quiero estar contigo.

-Me parece muy bien y te lo agradezco,

a mí también me gustaría que estuvieras conmigo,

pero no va a ser posible, no te lo van a permitir.

Voy a estar aislado la mayoría del tiempo.

-Pero en algún momento podrás recibir visitas, ¿no?

-Si abandonas tus estudios, puede repercutir en tu futuro.

Para un padre, lo más importante es procurar un futuro a sus hijos.

-Papá, es mi vida, deja que decida lo que yo quiero hacer.

-No, cariño, es mi vida,

quiero afrontar esta etapa a mi manera.

Os pido que comprendáis mi decisión.

Si queréis que esté tranquilo,

que esté concentrado en recuperarme,

necesito que tú sigas con tu carrera profesional

y tú con tu trabajo.

Además, ¿os habéis parado a echar cuentas?

¿Cuánto nos costaría entre hoteles y comidas y tu madre sin sueldo?

Yo creo que nos lo podemos permitir, y si no, pediremos un crédito.

Nos hemos matado a trabajar para dejarle algo a Olga,

¿quieres que le dejemos deudas?

-Papá, yo creo que estás exagerando.

-Os lo pido por favor, estoy siendo razonable.

¿No os dais cuenta qué es lo que necesito

para estar estos meses tranquilo?

Bueno...

Por lo menos podremos hablar por teléfono, ¿no?

Claro que sí, me voy a llevar la tablet.

Podemos hacer videoconferencias todos los días.

De verdad, Olga, es lo mejor, cariño.

-Podremos ir a visitarte, ¿no? -Pues claro que sí,

con una condición, por favor, que nos sentemos a desayunar,

se nos van a enfriar las tostadas francesas.

Buenos días.

¿Te he asustado? No, ¿por?

Por el salto que has pegado cuando me has visto.

Porque no te oí entrar. ¿Tú qué haces aquí?

Justo iba a preguntarte lo mismo.

He venido a recoger unas cosas para el jefe.

¿Tú no te habías largado del barrio? Pues ya ves que no.

La última vez soltabas pestes de Distrito Sur y de su gente,

decías que te ibas a ir de aquí,

que éramos todos unos desagradecidos y...

Gilipolleces que dice uno cuando está borracho.

Y tú cuando bebes sueles decir muchas.

En cualquier caso, resulta curioso encontrarte aquí.

Hay que ganarse la vida.

Y a los expresidiarios no nos dan mucho trabajo.

Sergio, en cambio, confía en mí y ha decidido darme otra oportunidad.

Sí, tiene sentido, a un criminal, solo lo quiere un criminal peor.

Encima de que tengo que hacer de recadero,

tengo que aguantar que me insultes. ¿Quién te está insultado?

Yo solo he dicho que eres un criminal.

¿O me vas a decir que no has cometido ningún crimen?

Yo pagué mi deuda con la sociedad.

Con la sociedad puede, pero con el CNI no.

Has jugado con nosotros y te va a costar caro.

¿Tú has venido a hablar con mi jefe o a amenazarme?

Ya sabes que yo no me impresiono con facilidad.

¿Dónde está Mayoral?

Hoy no va a venir, y la secretaria tampoco.

Si quieres hablan con él, lo llamas por teléfono

o le dejas un recado, que yo tengo mucho que hacer.

Ve saliendo ya, por favor.

Un momento, Gallardo, ¿dónde vas con tanta prisa?

Cualquiera diría que ocultas algo.

¿Me vas a dejar en paz o es que estoy detenido?

Lo que estás es un poco nervioso.

¿Qué te pasa? Si solo estamos hablando.

Necesito un poco de información. Pues yo no la tengo.

Pero si no te he dicho lo que necesito.

¿Por qué no eres un buen ciudadano,

y me respondes a un par de preguntas?

Venga, dime.

¿Quién se cargó al Cholo Trejo, fue Mayoral?

No que yo sepa. Yo creo que fue una compañera tuya,

la policía colombiana, ¿no?

No te hagas el listo conmigo.

Yo no sé quién mató a ese fulano.

Has dicho que Mayoral no vendrá hoy por aquí.

¿Dónde está?

No es asunto tuyo, y si quieres hacerme más preguntas

tendrás que detenerme, yo ya no soy tu informante.

Así que si vas saliendo, por favor...

Te crees muy listo, ¿verdad?

Pero te falta muy poco para caer.

Te equivocaste de bando, Gallardo, ¿y sabes qué?

Me voy a encargar yo de ponerte las esposas

cuando te llegue el momento.

Perdón por el retraso, María.

-¿Todo bien? -Sí, sí, todo bien.

Eran los del gas, que han aparecido sin avisar.

No sé lo que tienen que hacer,

revisar unas cosas... Bueno, da igual.

Hemos tenido que llamar al casero, pero ya estoy aquí.

¿Qué tal tú por aquí?

-Bien, no ha habido mucho lío, pero la próxima vez me podías avisar,

un mensajito no cuesta nada. -Tienes razón, lo siento.

-Paty,

no podemos seguir así.

-¿Lo dices por el retraso?

Yo esta noche hago una hora más, me da igual.

-No lo digo por el retraso solo,

lo digo por nosotras, que estamos aquí...

prácticamente sin hablarnos, como si fuéramos dos extrañas.

-Sí, te voy a dar la razón.

Últimamente te comportas como una extraña, María.

-¿Yo? -Sí, tú.

-Pero si eres tú la que está siempre como...

-¿Cómo qué?

-Así, a la que salta, a la defensiva, como agresiva.

-¿Y cómo quieres que esté, María?

¿Cómo estarías tú en mi lugar?

¿Tú te das cuenta de las cosas que me has dicho y me has hecho?

Estoy en el momento más feliz de mi vida,

y tú pones un policía para espiarme.

-No, ni una cosa ni la otra.

Yo ni les he dicho que vayan ni que te espíen,

es por tu profesor.

-Se llama Iago Narbona,

y es una persona muy importante para mí,

no sé si te has dado cuenta. -Claro que me he dado cuenta.

Desde que estás con él, el resto del mundo no te importa.

-Perdona, María, por no hacerte tanto caso,

pero intentaba mejorar mi vida.

Lo siento, de verdad, siento ser tan egoísta.

-¿Te das cuenta cómo estás a la defensiva?

Te pones agresiva, cuando solo intento advertirte

contra ese tío. -¡Se llama Iago Narbona!

¡Y no voy a permitir que hables mal de él!

-No soy yo, son las denuncias que lleva a las espaldas.

-Las dos denuncias que no han llegado a nada,

porque no han encontrado nada.

¿Tú sabes quién les denunció? -Claro que lo sé, si te lo conté yo.

-Ya, pero me has contado una versión muy alejada de la realidad.

Fueron los padres de dos alumnos de la clase de Iago,

¿y sabes por qué lo hicieron?

Porque tenían envidia de ver cómo mejoraban sus vidas,

cómo mejoraban en los estudios y en todo.

Y es justo lo que te está pasando a ti.

-¿Que yo te tengo envidia? -Pues creo que sí.

Pero paso de hablar de este tema,

no me apetece seguir hablando de esto.

Así que si no te importa...

-Yo también tengo muchas cosas que hacer.

Recoge tú esto. -Muy bien.

-Buenos días.

-Mamá...

Qué alegría verte. -Hola, cariño.

Qué guapa estás. -Muchas gracias,

es que estoy muy bien, pero que muy muy bien.

-¿Sí? Me alegro, me tenías un poco preocupada,

como no vienes a verme.

-Ya, te tengo un poco abandonada.

Entre el curro, los estudios, y la cosita que quiero contarte...

-¿Qué es esa cosita que quieres contarme?

-Siéntate y te lo cuento. ¿Te apetece un café?

-Sí, un descafeinado de máquina.

-¿Cómo se puede ser tan idiota?

Podrías haberlo tenido todo.

-Suéltame una mano aunque sea.

-Podías haber ganado cien veces más ese dinero.

Yo te habría hecho el amo del mundo.

¿Por qué me has traicionado?

Conmigo lo tenías todo.

-Todo no, me faltaba una cosa,

la dignidad.

¿Qué habrías hecho tú en mi lugar? Y no contestes tan rápido, piénsalo.

Tú no has estado en la cárcel en tu vida, no sabes lo que es eso.

-Si me hubieras pedido ayuda... -¡Me van a juzgar!

Y es seguro que acabo en la cárcel.

Hay cosas que ni siquiera la reina de Cali puede evitar.

La solución es hacer la maleta y desaparecer.

¿Me habrías ayudado a hacer eso?

-Si me lo hubieras pedido en lugar de robarme...

-Me habrías dado ese dinero por mi cara bonita,

y me habrías dejado ir.

-Yo no habría dejado que te metieran en la cárcel.

-Habrías hecho cualquier cosa con tal de no dejarme ir de tu lado.

Para ti no soy más que un juguete.

Prefieres seguir jugando hasta que me rompa,

antes que prescindir un momento de tu capricho.

-Yo te quería de verdad.

-¿Y por eso me has tenido como un esclavo?

¿Así concibes tú el amor?

Dices que soy un traidor, pero ¿me has dado alguna opción?

La primera vez que intenté irme, mandaste que me dieran una paliza.

-Tú me engañaste.

-¿Crees que después podía haber amor entre nosotros?

¿Te crees que soy un perro?

¿Que puedo seguir amando a quien me lleva encadenado?

Y otra cosa, yo no te he robado nada.

-Ah, ¿no? -No.

Tú misma lo has dicho, habría ganado cien veces más quedándome contigo.

El dinero que he cogido lo he ganado más que de sobra trabajando para ti.

-Al final voy a tener que estarte agradecida.

-Otro no habría tenido tantos miramientos.

-Tú sabías lo que yo sentía por ti.

¿Te has parado a pensar un solo momento

cómo me iba a sentir cuando descubriera que te habías ido?

Eres un cobarde.

Un hombre de verdad me lo habría dicho a la cara.

No se habría acostado conmigo.

Pero no, tú disimulabas y fingías,

esperando el mejor momento para clavarme la puñalada por la espalda.

-Eso no es verdad.

-Has dicho que te daba asco meterte en la cama conmigo.

-No me daba asco acostarme contigo,

eres una mujer hermosa, eso es obvio,

lo que me daba asco era hacerlo obligado.

¿No lo puedes entender?

Pero tienes razón en una cosa, he sido un cobarde.

Tenía que haberme enfrentado a ti mucho antes, pero me daba miedo.

Me imponías, hay algo en ti que...

Transmites mucho poder, Sofía.

No sé cómo explicarlo. -¿Estás intentando adularme?

-Solo intento reconocer mis errores.

Ninguno de los dos hemos sido perfectos.

No lo hemos tenido fácil, es cierto.

Es triste que cuando las cosas empezaban a enderezarse,

acabemos así.

Nos merecemos una segunda oportunidad.

Hacemos la entrega,

distribuimos la droga, cogemos el dinero y desaparecemos.

No olvidamos del CNI, de la policía y de mis problemas judiciales.

Tenemos dinero para vivir tres vidas a todo tren, Sofía.

-Me has engañado dos veces,

y las dos veces te he descubierto.

¿Qué te hace pensar que habrá una tercera?

A mí no puedes manipularme más, Sergio.

Eres un traidor,

y voy a hacer contigo lo que se hace con los traidores.

(Puerta)

-"Soy Gallardo".

-¿Traes el portátil?

-El portátil y tres teléfonos móviles.

-¿Te ha visto alguien? -No.

Aquello estaba desierto.

-Dame las contraseñas, Sergio.

¡Las contraseñas, Sergio!

-¡Ay!

-Las contraseñas.

¡Las contraseñas!

¡Para!

Se me ha ocurrido algo mejor. Vigílalo.

Estaré aquí en una hora.

-Y por eso necesitaría el dinero.

Es una cantidad que con mi trabajo no puedo pagar.

-Es mucho dinero, Paty. -Sí, pero es una inversión,

y lo recuperaríamos todo y con intereses.

Por supuesto, yo te iré devolviendo el dinero de mi bolsillo.

No me da para mucho el sueldo, pero yo no gasto tanto.

-Yo sé que tú siempre has sido muy mirada con el dinero,

pero hay una cosa que no entiendo.

Si tú vas a trabajar en ese sitio, ¿por qué tienes que poner el dinero?

Normalmente es al revés, ¿no?

-¿Cómo que al revés?

-Que te pagan por trabajar, no pagas tú.

-Ya, pero me van a hacer socia.

Yo voy a tener mi sueldo,

y me puedo aprovechar de los beneficios.

¿Sabes? -Ya.

¿Y qué son? Cursos, ¿no?

-Sí, terapia cognoscitiva.

Son unas técnicas para mejorar la relajación,

la productividad en el trabajo, para mejorar en los estudios...

En general, para crecer como persona.

¿En qué piensas?

-Que no sé cómo has podido caer en algo

que es claramente un sacacuartos.

-¿Perdona? -Paty, que te lo tenga que decir yo,

que me levantaron 18 000 euros y que fuiste tú

la que se dio cuenta de que era un timo...

-¿Te estás riendo de mí?

Vale que no me quieras prestar el dinero,

pero de ahí a llamarme tonta en la cara...

-No te estoy llamando tonta.

Y te has puesto como yo cuando me abriste los ojos con lo de Mike.

-Es que lo de Mike era una estafa. Mike no era real, no existía.

Pero esto es un centro de meditación que puedes ir a ver cuando quieras.

Y Iago Narbona es una persona real,

de carne y hueso, que no utiliza ningún "nick",

que da unas clases maravillosas y que me está ayudando muchísimo.

-Cariño, Iago Narbona tampoco existe.

Se llama Andrés no sé qué y es un timador.

Es un estafador que ha montado una secta

para engañar a gente como tú. Y que tiene denuncias.

-Ha sido María, ¿no?

Es ella la que te ha venido con el cuento de las denuncias.

Que sepas que es todo mentira. -¿Las denuncias son mentira?

-Piensa lo que te dé la gana.

Yo paso de quedarme a oír cómo me juzgas.

Antes me hubiera afectado, pero ahora mismo no.

Soy una persona más segura de mí misma,

y estoy muy feliz y todo es gracias a Iago.

-¿No será gracias a esas pastillas que te da?

¿Tú te has preguntado qué es lo que lleva esa porquería?

-No puedo creer que seas tan falsa y tan rastrera.

Paty... ¡Paty, por favor!

¿Se puede? Sí, pasa, Iker.

¿Alguna novedad sobre la Operación Valentina?

De momento, no puedo confirmarte nada.

Vamos montar un dispositivo de vigilancia

en torno a Transportes Quintero.

Me gustaría hablar con tu general para pedirle

que mis hombres de alguna manera participen.

Debe ser un operativo discreto, nadie debe notar nada.

Eso es lo que se espera siempre de una vigilancia.

Gracias por la confianza, Iker. Disculpa, Emilio.

No hace falta que pidas disculpas,

estoy acostumbrado a que los del CNI nos miréis por encima del hombro.

¿Me puedes adelantar de qué va ese operativo de vigilancia?

Lo siento, pero no, y no porque sea información reservada,

sino porque no tengo del todo seguro que vaya a pasar algo,

es más un presentimiento.

Está mañana fui a hacerle una visita a Sergio Mayoral,

y me encontré con una situación bastante curiosa,

Tote Gallardo estaba en el despacho.

¿Tote Gallardo no se había ido por piernas?

Sí, yo también pensaba, pero ya ves que no.

Estaba allí como Pedro por su casa.

Dice que Sergio Mayoral le ha dado otra oportunidad,

pero al preguntarle por el jefe,

se ha puesto nervioso y me ha dado largas.

¿Me estás diciendo que todo esto

puede tener alguna relación con la Operación Valentina?

Estamos esperando una descarga de cocaína del Cártel de Sinaloa.

Todo lo que tenga que ver con el entorno de Sofía,

debe hacernos sospechar.

¿Crees que la entrega de cocaína se va a producir allí?

Es una posibilidad, sí.

En cualquier caso, tener un ojo puesto en Transportes Quintero,

siempre es recomendable.

Sabemos que la entrega será inminente,

pero no te puedo decir si será mañana o la semana que viene.

Aproveché para apretarle las tuercas a Gallardo

sobre el asunto de Cholo Trejo.

¿Crees que puede saber algo? Que lo sabe es evidente,

y que su muerte está relacionada con Sofía Collantes también.

Yo también he hablado de este asunto con Sofía

y la noté extraña.

Mantuvo el tipo, pero estaba a la defensiva,

diciendo que la única acusada era Nacha.

Igualito que Tote Gallardo.

(Teléfono)

Espera, Emilio.

General.

Sí, sí, estoy con él ahora mismo.

Entendido.

Inmediatamente, mi general.

El cargamento acaba de desembarcar en España,

y mañana estará en Madrid. Pero no sabemos el lugar exacto.

Todo indica que si se arriesgan a traerlo hasta aquí,

es porque quieren que Sofía Collantes lo distribuya.

Si lo entregan en Transportes Quintero,

te garantizo que estará cubierto.

Gracias, Emilio.

Cualquier cosa que necesites, ya sabes,

puedes contar con la policía de Distrito Sur.

Paty en una secta, no me lo puedo creer, María.

Con lo despierta que es Paty, que tiene los pies en la tierra,

que fue ella quien me convenció a mí

de que me estaban timando por internet, ¿no te acuerdas?

No sé lo que le ha pasado, María.

-Nuria, ese tipo es un timador profesional.

Y tiene una fórmula que funciona porque somos como somos,

porque todos necesitamos que nos den cariño,

porque necesitamos que nos reafirmen...

-Eso digo yo, es lo que tendría que haber hecho como madre,

darle cariño, reafirmarla...

En vez de eso, la dejé irse a vivir con su padre,

y desde entonces va dando tumbos. -Venga, hombre...

-Las chicas de su edad a la última que quieren escuchar es a su madre,

ellas necesitan tomar sus decisiones, ser independientes.

Y eso de dar tumbos...

Paty tiene muy claro lo que quiere hacer en la vida.

-Sí, ya lo veo.

-¿Cuántas criaturas de su edad conoces que vivan solas,

que sean autosuficientes, que tienen trabajo y además estudien?

-Eso es verdad, Paty siempre ha sido muy capaz y muy independiente.

-Claro, pero ella también tiene sus miedos, sus inseguridades...

Y este tipo la captó justo en el momento

en que ella no sabía qué hacer con el trabajo,

que no lo podía compaginar con los estudios,

que estaba agobiada.

-Y se le ha aparecido como si fuera el Mesías.

Y le da esas pastillas que a saber lo que llevan.

-Nuria.

-Olga, gracias por venir.

No sabes lo preocupada que estoy por Paty.

¿Tú sabes lo de la secta?

-Sí, por eso te mandé el mensaje.

-Acabo de estar con ella. -¿Y habéis hablado de Iago Narbona?

-María y Fede me contaron en lo que andaba metida,

y mi plan hoy era charlar con ella, dejarla hablar, y...

Y a ver si contaba algo.

Pero me ha pedido dinero.

-¿Que te ha pedido dinero para dárselo a Iago?

-Sí, el tío se lo ha vendido como una inversión.

Y le ha prometido un trabajo, ¿os podéis creer?

-La cosa va a peor.

-Yo he intentado convencerla de que es una estafa,

pero se ha puesto hecha una fiera. -Te creo.

Conmigo también se enfadó muchísimo.

-Tenemos que conseguir que hable con Elías o con Fede.

Es más, voy a hablar yo con ellos.

Les diré que vayan donde se reúne esta gente.

Queda un día con Paty, y te aseguras de que esté Iago allí.

¿Vale? -Pero...

¿Todo esto para qué? -¿Cómo que para qué?

Para que le den un susto a Iago. -Claro.

-Intentar sacarles dinero tiene que ser un delito.

-Ya, pero Paty es una persona adulta.

Si quiere invertir en un negocio, es cosa suya.

-Ya, pero algo tendremos que hacer.

No nos vamos a quedar aquí mientras a mi hija la están atrapando.

-Está claro que ir de frente no está funcionando.

Paty no va a cambiar de opinión porque se lo diga yo,

ni tú como madre, ni María, ni Elías... Nadie.

Es algo que tiene que ver ella sola.

-Entonces, ¿qué hacemos?

-De momento, intentar que no nos vea como sus enemigas.

Que no sienta que la estamos juzgando.

Paty es una chica lista.

En algún momento se dará cuenta. -En algún momento, ¿cuándo?

-No lo sé, Nuria.

Pero en ese momento tiene que sentir que la apoyamos,

y que la vamos a ayudar.

Si la seguimos presionando,

solo conseguiremos que se aleje del todo de nosotras.

-Justo lo que pretende esta gente de las sectas,

que se aleje de la familia, de los amigos y quienes la quieren.

-Eso no lo vamos a permitir,

que nos vea como el enemigo. Por encima de mi cadáver.

(Puerta)

¿Se puede?

Vengo a preguntarte por el dispositivo de vigilancia

a Transportes Quintero. Ya están los turnos organizados,

pero no sé qué buscamos exactamente.

Yo tampoco lo sé, Bremón anda con mucho secretismo en esto.

Entiendo que se hará un "briefing", ¿no?

Sí, supongo. ¿Y sabes cuándo?

Claudia, ¿estás bien? ¿Va todo bien con Antonio?

Sí... Bueno, no sé, no sé...

No paro de darle vueltas a que se vaya solo a Milán.

Él lo tiene clarísimo, pero yo no. ¿Por qué no?

Porque va a estar allí hospitalizado, él solo,

sin nadie que lo atienda, sin nadie que lo visite...

Oye, oye, para. Sin nadie que lo visite vale,

pero sin nadie que lo atienda no, va a estar en una clínica.

Me siento culpable, no lo puedo evitar.

Soy su mujer, los demás pacientes estarán acompañados de sus familias.

Tengo la sensación de haberlo dejado tirado como un trapo.

Antonio sabe que lo quieres con locura,

y todos los que te conocemos también.

Sí, eso sí, pero...

¿Y si lo que quería era que insistiera?

A lo mejor estaba esperando eso.

Yo creo que hay momentos en la vida en los que...

uno prefiere estar solo.

Y el mayor gesto de amor que puedes hacer es quedarte aquí,

aunque pases las noches sin dormir. No me quedaba otra.

Lo importante es que él se sienta allí cómodo

y confiado, pero...

Me da miedo que tenga un ataque allí y que se vea solo...

Imagínate. Eso no va a ocurrir.

No va a ocurrir. Hola.

Si interrumpo puedo volver en otro momento.

Yo estaba a punto de marcharme. Me ha dicho Claudia que vas a Milán.

Siempre he querido salir en una revista médica,

y como es muy difícil publicar,

he preferido hacerlo como conejillo de indias.

Si no te veo antes de que te marches, te deseo mucha suerte,

y toda la fuerza del mundo. Muchísimas gracias.

Que os vaya muy bien por aquí.

-No, no puedo.

-¿Qué te pasa?

-Que es indignante.

Me parece genial que no me quieran entender, muy bien,

pero es una falta de respeto que vengan una detrás de otra

a decirme: "Paty, ten cuidado, estás haciéndolo mal,

Paty, te vas a equivocar".

Pero ¿quién les ha pedido opinión?

-No les guardes rencor.

Llevan un modelo de vida mediocre.

Ven el mundo con una miopía espiritual que les impide crecer.

Son como esclavos, no conocen nada más que su esclavitud.

No es que no quieran librarse, no quieren que nadie lo intente.

-Exacto.

-Son personas que no conciben su vida fuera de su cautiverio.

-Yo pensaba que mi madre iba a ser más comprensiva,

se iba a alegrar más por mí, pero no.

Me ha cerrado la puerta en la cara.

-¿Tú crees?

Tal como lo cuentas, suena que te has ido sin esperar la respuesta.

-Me ha dicho que esto es una estafa, que me estáis tomando el pelo.

-Paty, tú ahora tienes la capacidad de iluminar,

tienes luz interior, puedes abrirle los ojos.

Si tu madre quiere darte lo mejor,

debe entender que lo correcto es darte el dinero.

-De verdad, lo he intentado de todas las maneras posibles

y no hay forma.

Lo siento, de verdad, pero no puedo.

-No sé, Paty, me decepcionas.

Pensaba que tu compromiso con esta comunidad era más férreo.

¿Vas a rendirte a la primera de cambio?

-No me estoy rindiendo, estoy siendo realista.

¿Tú crees que mi madre me va a dar dinero

para algo que piensa que es una estafa?

-Yo creo que el valor de ese dinero no es material sino espiritual.

-No te entiendo.

-Vamos a ver, Paty.

Si yo te pregunto cómo suena una palmada dada con la mano

no hago una adivinanza, lo importante no es la respuesta,

sino la reflexión que abre la pregunta.

-Ya.

O sea, tengo que insistirle

no por conseguir el dinero sino como ejercicio.

-Exacto, es un desafío. Es un ejercicio espiritual.

Paty, no puedes renunciar a una tarea solo porque te parece difícil,

porque es absurdo.

-Iago, tenemos que hablar.

-Candela, no ves que estoy reunido.

-No pasa nada. Voy un momentito al baño.

-Parece que siempre estás ocupado, ¿no?

Te he enviado 20 mensajes y no hay manera de hablar contigo.

-Estamos en medio de una meditación.

Vienes a disipar... -No me cuentes historias,

ya sabes a lo que he venido.

-Baja la voz. Este es un lugar de armonía y meditación.

-Y yo te recuerdo que me debes 3000 euros,

y necesito que me los devuelvas.

-No es el lugar ni el momento para hablar de esto.

-Ese dinero era de mis padres y lo necesitan.

-Ese dinero fue una donación voluntaria a la comunidad.

No tienes que venir... -Mi padre está muy enfermo

y no puede trabajar. -¿Quieres bajar la voz?

Ya buscaremos una solución.

¿Por qué no vienes mañana a una sesión?

Trabajaremos tu equilibrio emocional. -¿Me lo estás diciendo en serio?

No, Iago, ya no me engañas más con tu rollo de que tengo luz interior

y de que soy tu alumna favorita. -¿Quieres bajar la voz?

-¿A esa chica le has dicho lo mismo? -Eres una desagradecida, Candela.

Después de lo que yo he hecho por ti.

No te guardo rencor.

Si decides volver a la senda del conocimiento,

estoy aquí para ser tu guía.

Ahora te voy a pedir que te calles, que te largues y respetes este lugar.

Aquí vienen personas

con creencias firmes que vienen a meditar,

no a ver como alguien se regocija en su energía negativa.

Ahora vete. Fuera.

Ahí tienes un ejemplo de lo que pasa,

cuando se cede a las presiones externas.

Candela no puede soportar el juicio de quienes le rodean,

ni de sus mal llamados amigos.

Ha decidido renunciar a la senda del conocimiento,

¿por qué?

Por la opinión de unos mediocres.

Toma.

Te ayudará a la meditación.

Tienes que estar alerta, Paty.

Tus convicciones ahora son firmes,

pero es difícil superar el juicio de los que te rodean.

Tú has nacido como una esclava, igual que todos.

Ahora estás en el camino del conocimiento.

Pero puede que algún día sientas la tentación de dar media vuelta.

Tienes que estar alerta.

Antonio, ¿qué te pasa, por qué tienes esa cara?

Me ha llamado el doctor Salazar. ¿Qué ha pasado?

No habrán cancelado el tratamiento. No, todo lo contrario.

Quieren empezar mañana a primera hora.

He mirado los vuelos, tengo uno por la noche a Milán.

Esta noche, pero...

Dios mío, Antonio, eso es muy pronto.

Ha llegado la hora de la verdad, cariño.

¿Tienes miedo?

La cardiopatía isquémica tiene que tener miedo, me la voy a cargar.

Así me gusta.

¿No quieres que vaya contigo aunque sea un par de semanas?

No, ya lo hemos hablado, está bien así.

Tengo la intuición de que va a ir todo bien.

Claro que sí.

Todo va a ir bien porque tú puedes con eso

y con todo lo que se te ponga por delante.

Miguel, te estaba buscando. ¿Necesitas algo?

Vamos a tomar un café.

¿Qué traes ahí? Las diligencias del robo de cobre.

Acabo de verlas encima de mi mesa.

Pero ¿están mal redactadas? No, al contrario, están muy bien.

Buen trabajo. Gracias.

Quería decirte otra cosa. Estás llevando muy bien las prácticas,

escuchas todo lo que se te dice

y sigues las instrucciones al pie de la letra.

Hasta que meto el pie y me tuerzo el tobillo como un idiota.

Deja de machacarte con eso, le podía haber ocurrido a cualquiera.

Lo importante es que hemos resuelto el caso y Miralles y Bremón

están muy contentos.

Y han llamado de Jefatura para felicitarnos.

Y, por cierto, Miralles te ha nombrado.

¿A mí? ¿En serio? Sí, por supuesto.

Aquí se reconocen los méritos a todo el mundo,

igual que se señalan los fallos cuando los hay.

(Teléfono)

Perdón. Debería tenerlo en silencio.

Mi madre otra vez. ¿Te importa que hable con ella?

Buenos días. Soy la inspectora Ocaña,

supongo que su hijo le habrá hablado de mí.

No, está perfectamente, lo que tengo aquí a mi lado.

No se ha metido en ningún lío.

Quería decirle que lleva camino de convertirse en un gran policía.

Puede estar muy orgullosa.

Hoy Jefatura le ha felicitado por un caso que ha ayudado a resolver.

No creo que le den una medalla por eso.

Pero seguro que algún día recibe una.

Muy bien. Le paso con él. Buenos días.

Hasta luego.

Hola, mamá.

Ya, me imagino que estarás muy contenta.

No, tengo que colgar.

Lo sé, es muy simpática, pero es mi jefa también.

Mamá, estoy de servicio,

y no nos pagan por hablar con nuestras madres por teléfono.

Mamá, te cuelgo. Hablamos luego.

Un beso. Adiós.

Gracias por decirlo eso.

No te imaginas lo que significa para ella una cosa así.

Ahora mismo lo está contado a todo Requena.

Sí, parecía encantada.

Por cierto, tengo que confesarte una cosa.

El otro día cuando me preguntaste por qué quería ser policía,

no te dije la verdad.

Te dije lo que pensaba que esperabas oír de mí.

La verdad, diste una respuesta de manual.

Pues la realidad es muy distinta.

¿Te lo puedo contar ahora? Claro, si quieres.

Yo de niño era el típico chico tímido callado...

No es que ahora sea el más extrovertido del mundo,

pero en aquella época era peor.

Y en el colegio se cachondeaban de mí y me llamaban el Mudo.

¿Te hacían bullying?

Al principio lo llevaba bien, pero...

un año me pusieron un repetidor en clase, Roberto se llamaba,

era mayor que yo y me sacaba una cabeza,

y ese sí que me hacía la vida imposible.

¿Y qué ocurrió? De todo.

Aparte de los golpes me humillaba delante de los otros chicos,

y me ponía en ridículo delante de la chica que me gustaba.

Empecé a tener pánico para ir al colegio

y a encerrarme en mí hasta el punto de no querer salir de casa.

¿Qué edad tenías? Doce.

Era horrible.

Y lo peor es que nadie hacía nada al respecto.

Todo el mundo decía que eran cosas de chicos.

Un día vino un policía a clase a darnos una charla

sobre el bullying y el maltrato,

y esa charla cambió mi vida por completo.

Claro, le puso nombre a lo que te estaba pasando.

Sí, ahí me di cuenta de que no estaba solo.

De que había personas que podían ayudarme.

Y decidí que de mayor sería una de esas personas.

No hizo que desapareciese Roberto, pero me ayudó a...

a seguir adelante.

Siento mucho que tuvieras que vivir algo así.

Y gracias por contármelo. No.

Gracias a ti por ayudarme a cumplir el sueño de ser policía.

Ya no es un sueño, Miguel. Venga, vamos a currar.

Dame agua.

Tote, por favor...

Entiendo cómo te sientes. Me pasé mucho contigo.

No tenía motivos para despedirte ni para hablarte como te hablé.

Pero cuando intentaste besarme...

me pilló totalmente fuera de juego. -¿A qué viene eso ahora?

Me hizo recordar una serie de cosas.

Ya sabes, todo lo que me pasó en la cárcel.

Bueno, sé que reaccioné mal.

Lo siento. -Reaccioné mal, dice.

Me llamaste viejo, alcohólico y chiflado,

y no fue en el momento del beso, no,

tuviste toda la noche para pensarlo.

Y eso no es reaccionar mal, eso es ser un cabrón con pinta.

-Déjame compensártelo.

-Déjalo. Cállate. -Se me cruzaron los cables, ¿vale?

Todo lo que me pasó en la cárcel me dejó un poco tocado.

Te pido perdón. -Te estoy diciendo que te calles.

-Solo quiero que sepas que te sigo apreciando.

Me salvaste la vida en la cárcel. -Y ahora me arrepiento.

Si intentas que te la vuelva a salvar, ni te molestes.

-Más bien soy yo quien te la va a salvar a ti.

Piénsalo bien. Sofía nunca te quiso aquí.

Yo te he defendido delante de ella todo el tiempo.

Cuando el Cholo Trejo quiso quitarte de en medio a ella le pareció bien.

Te está utilizando para que le ayudes a deshacerte de mí.

¿Qué crees que va a pasar después?

¿Que te nombrará su segundo?

No, buscará otro matón para que se libre de ti,

o te cargará el muerto y acabarás de nuevo en la cárcel.

¿Quiere volver a la trena?

Escucha,

ese dinero da de sobra para mantenernos los dos.

Para vivir de puta madre, tío.

Me sueltas, nos largamos, y esa harpía no nos vuelve a ver.

-¡Te estoy diciendo que te calles!

Que no te quiero oír.

La próxima vez que abras la boca es para decirme las contraseñas.

-¿Qué está pasando aquí?

-Nada. Este, que se ha puesto nerviosito

y he tenido que calmarlo.

-Tómate una copa para que te calmes tú también.

-¿Seguro, jefa? ¿Se va a quedar a solas con él?

-Ya soy mayorcita para arreglarme sola.

¡Márchate!

No sé qué pasa hoy que llevo toda la mañana sirviendo tilas.

¿Estás bien? -Sí, gracias.

Yo no quiero meterme donde no me llaman,

pero si necesitas hablar con alguien...

-Estoy bien. Gracias.

-¿Cómo te atreves a montarme la que me has montado?

-Me has asustado.

-Pues vete olvidándote de ese dinero, ¿me oyes?

-Ni hablar.

-¿Tú sabes todo el esfuerzo que he invertido en tu formación?

-Tú tienes un compromiso conmigo,

y no puedes abandonar la comunidad. -Claro que sí.

Yo soy libre de hacer lo que quiera,

y no volveré a tu maldita sala de meditación en la vida.

-Muy bien. En ese caso tienes que pagar una multa, son 3000 euros.

-¿Qué? Eres tú el que me debe a mí 3000 euros. ¿De qué hablas?

-Si dejas la comunidad sin permiso debes pagar una multa.

Si no, tendré que hablar con tus compañeros.

-¿Hablar de qué? -Les diré que nos has traicionado.

Les diré que quieres destruir la comunidad,

y no les va a gustar. Irán a por ti y te harán la vida imposible.

-No puedes hacerme eso. -Ya sabes que sí.

Tú se lo hiciste a Fernando cuando nos traicionó,

¿ya no te acuerdas de Fernando?

Aquí tienes dos opciones, o sigues el camino o pagas la multa.

Tú decides.

-Hola. ¿Podemos hablar? -Yo tengo que irme

-Espera. Tengo una amiga que está pasando por lo mismo que tú.

Es alumna de Iago Narbona.

-¿Conoces a Iago? -Sí.

Mi amiga Paty está en su centro y necesita ayuda.

-Sé quién es. Ahora es su favorita.

-¿Podemos hablar, por favor? No sé cómo ayudarla a salir de ahí.

-¿Te acuerdas de "La primavera romana de la señora Stone"?

Tú decías que yo no era tan mayor como la protagonista.

Pero la situación es la misma:

mujer rica pero muy sola,

que cae en brazos de un gigoló sin escrúpulos.

Y no es solo por el sexo, ¿sabes?

Eso sería simplificarlo todo mucho.

Es...

como una fascinación.

Casi diría yo que brujería.

Eso es lo que nos haces a todas:

nos embrujas.

A mí no me han faltado hombres atractivos.

Pero tú tienes algo.

Es tu cara.

Tienes la mirada de un hombre, pero la piel de un niño,

y eso es fascinante.

Nos desarma a todas.

Nos has conquistado antes de abrir la boca.

A Nerea,

a Alicia,

y a mí.

-No sé a qué viene todo esto, Sofía.

No es "La primavera romana de la señor Stone",

es el "El retrato de Dorian Grey".

-No tengo ni idea de lo que hablas. -Claro que sí.

Tú eres un hombre muy inteligente, un gran amante de la literatura, ¿no?

-¿Adónde quieres llegar?

-Tu belleza y tu juventud son tus armas.

Si las pierdes, no tendrás nada.

-¿Qué es eso? -Ácido.

No te preocupes que no te va a matar.

Solo te rociaré un poco para acabar con el embrujo.

No te miento, te va a doler. -¡Sofía, por favor!

Ni se te ocurra. -Solo un poco.

Lo justo para desfigurarte y que cada vez que te mires al espejo

te quieras morir. -Te lo suplico, no lo hagas.

-No volverás a engañar a ninguna mujer.

Nadie querrá estar contigo. -¡Te daré las contraseñas!

¡Y aparta eso de mi cara!

Entonces, ¿qué te preocupa?

Que salga por la puerta y que no lo vuelva a ver.

Claudia, eso no va a ocurrir.

Por favor, no te pongas en lo peor.

Debe ser deformación profesional, porque no hago otra cosa.

El tratamiento que va a recibir es experimental,

pero no una terapia cualquiera.

Me dan miedo los efectos secundarios.

Me da miedo que su corazón no lo soporte.

¿Estás muy nervioso? No, estoy bien.

Estoy tranquilo. Sé que va a ir todo bien.

El tratamiento va a funcionar, saldré adelante.

No sabes cómo me gusta oír eso.

He tenido que amenazarte con desfigurar tu cara bonita

para que me dieras las contraseñas, ¿te das cuenta?

La vanidad te ha podido.

-Ya ves, todos tenemos puntos débiles.

-Listo, transferencia hecha.

-¿Cómo va eso, jefa?

-Ya está el dinero en mi cuenta. He dejado la suya a cero.

Vas a morir pobre como una rata.

-Me consta que aún no ha tramitado mi denuncia,

y me gustaría que lo haga lo antes posible.

Me parece que deberías pensarte una decisión tan importante.

Al menos, hasta que aclaremos un poco quién pudo matar a Cholo Trejo.

¿Por qué no les cuentas cómo conociste a Iago,

y tú experiencia con él? -Es muy hábil,

y sabe manipular a la gente para crear dependencia hacia él.

Hizo todo lo que pudo para alejarme de mi familia,

de mis amigos, incluso acabé dejando a mi novio.

Iago nos intenta convencer

de que nuestra verdadera familia es él y la comunidad.

Pero eso no es lo peor de todo...

Fidalgo acaba de confirmar a Iker que una tonelada de cocaína

procedente del cártel de Sinaloa está a punto de entrar en Madrid,

concretamente a Distrito Sur.

¿Y por qué saben que va a ser aquí la entrega?

Porque creen que Sofía Collantes va a ser la destinataria del alijo.

Aléjate de Iago cuanto antes y protégete.

A mí me está haciendo la vida imposible

desde que le he dicho que dejo sus clases.

-Ah, vale. Es que ahora, aparte de estafador,

es un acosador, ¿no? -Pues sí.

Lo que yo he visto en la plaza se puede calificar así.

-No solo me acosa él, también pide al resto de alumnos

que me metan miedo.

-Vale, no me creo absolutamente nada. -Te juro que es verdad, y por favor,

si te da unas pastillas verdes no las tomes.

-Si Paty se siente coaccionada ahora que ha tomado su camino,

lo único que podría hacer es, digamos, revertir la situación,

y ella creería mucho más en las patrañas de este tío.

Hay que conseguir que ella reflexione por sí misma.

-¿Notas ya el efecto de la pastilla? -Sí.

Es una pasada, me siento muchísimo más tranquila y más...

centrada en el presente.

-Necesito que me prestes mucha atención,

te voy a encomendar una misión crucial.

-Ya veo que no me vas a perdonar.

Pero supongo que en estas circunstancias

hay algo que no me podrás negar. -¿Cuál?

-Tomarnos una última copa.

¿Serás capaz de negar el último deseo a un condenado?

-¿Qué tal le ha ido? -Mire cómo traigo los zapatos,

llenos de barro.

-¿Lo has enterrado bien? -Y bien lejos.

Me he ido a un paraje donde no pasa ni Dios.

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  • Capítulo 397

Servir y proteger - Capítulo 397

28 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. José

    Iago habla demasiado deprisa. No se le entiende bien.

    29 nov 2018