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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 396 - ver ahora
Transcripción completa

El doctor Salazar quiere tener una entrevista contigo

antes de decidir si participas en el ensayo.

-He hablado con Cifuentes, Voy mañana mismo a Milán.

No sabes qué alivio oír eso.

Ya soy, oficialmente, paciente del doctor Salazar.

Me han aceptado en el ensayo clínico.

-¿Qué coño haces?

¿A ti qué se te pasa por la cabeza, tío?

-¿No te has dado cuenta de lo que siento?

-Lárgate de aquí, anda. -No, vamos a hablarlo.

-No vamos a hablar nada. Te largas ahora mismo.

Ahí tienes, tu finiquito. -No te he traicionado.

-Claro. Crees que, si me gustaran los tíos,

¿iba a elegir a un viejo alcohólico y chiflado como tú?

¿Qué vas a hacer? ¿Me vas a pegar?

-Yo no sé si esto de la meditación va mucho conmigo, Paty.

-A ver, te estoy proponiendo esto porque creo que te vendría bien.

Además, así entenderías la experiencia que estoy viviendo.

-¿Y cuándo sería? -Esta tarde, si te apetece.

-Bienvenida. Me alegra que hayas podido venir.

-Gracias por invitarme.

-Tu amiga Paty estaba deseando compartir esto contigo.

Es una alumna aventajada. -Sí, ella ha sido muy persuasiva

y yo tenía curiosidad por saber qué hacéis aquí.

-Si tantas chorradas y tonterías te piensas que es esto,

¿por qué me has acompañado? -No te ves.

Cuando el tío habla, no sabes cómo le miras.

No sé qué relación piensas que tienes con él,

pero no es sana. -¿Sabes qué pienso?

Que la única relación tóxica que hay es la que tengo contigo.

-Se llama, en realidad, Andrés Gascón.

-¿Está usando un nombre falso? -Efectivamente.

He buscado y he encontrado dos denuncias a su nombre.

-Lo sabía, sabía que esto me olía a secta.

¿Y cómo le han dejado libre, si ha vuelto a las andadas?

-Las denuncias se desestimaron. Son adultos y hacen lo que quieren.

Estaban diciendo que seguían a este vendemotos

porque les apetecía.

-Quería darte esto, Iago, para el nuevo centro.

-Gracias, Miriam. Miriam me ha hecho una aportación.

Sabes que aspiro a crear una sala más grande

donde atender a más alumnas. -No debe cobrar mucho más que yo.

-Sus padres le han dado el dinero, pero eso no es asunto mío.

-Si se lo puedo pedir a mi madre. -No.

Paty, no te metas en líos con tu madre y menos por mi causa.

Me basta con tenerte como alumna. -Ella no va a poner pegas.

-España quejándose de que la justicia es lenta

y me adelantan el juicio. No vuelvo a la cárcel.

Mis planes se han precipitado, voy a necesitar antes los papeles.

¿Cuándo tendrás el pasaporte?

-En 48 horas. -Que sean 24.

Aquí tienes el doble de lo que pedías más 100 por la botella.

Gallardo me ha dicho que nos deja. Está alcoholizado, es imprevisible.

Cuanto más lejos esté de nosotros y de nuestros negocios, mejor.

-¿Qué sabes, exactamente? No te preocupes por la pasta,

si la información es buena, te daré un buen dinero, sí.

Sergio Mayoral planea fugarse de España en cuestión de horas.

Ya le demostré con lo de Quintero que tengo soplones por todas partes.

Yo la hacía a usted más inteligente. Hay que ver lo engañada que la tiene.

-¿Qué más sabes? -Anoche cené con Sergio

y después, con unas copas de más,

me contó lo que realmente siente por usted: asco.

(Música emocionante)

A ver, Olga, tú no puedes permitir

que ese charlatán se interponga entre las dos.

Paty y tú sois muy amigas, así que debéis arreglar las cosas.

Pero mamá, si eso quería yo ayer.

Me dijo que la única relación tóxica que tiene es la que tiene conmigo.

Ah, bueno, y no te lo pierdas,

que le tengo envidia porque ella es muy feliz.

Desde luego, ese tipo le está comiendo la cabeza bien.

A mí esa historia me recuerda a la de Justo Ramírez,

el curandero que quiso engañar a mi amigo Mateo

y le convenció para dejar el tratamiento sobre el cáncer

y sabéis con qué resultado.

-Ya, bueno, papá, pero esto no es lo mismo.

Quiero decir, Paty no se va a morir por ir a meditación

ni por hacer un cursillo de "reiki".

-Ya lo sé, pero ese tipejo lo que hace es apartar a la gente

que se interesa o se preocupa por tu amiga Paty

por si acaso le abre los ojos.

Mi amigo Mateo me mandó a freír espárragos

cuando intenté convencerle

de que le intentaba estafar ese curandero.

Tenía un velo sobre los ojos,

no había manera de hacerle reflexionar.

-¿Tú qué crees, mamá? ¿Crees que podrías intervenir?

¿La policía? No, la policía no puede intervenir, cariño.

Paty es mayor de edad

y, además, es libre de gastarse su dinero en cursos de "reiki"

o en las pastillas esas que son legales.

Se tiene que dar cuenta por sí misma que la relación con ese "coach"

le está perjudicando. Ya, a ver cómo lo hago.

Está ciega. -Me extraña, la verdad,

que Paty, una chica tan espabilada, se deje engatusar por ese.

Otra cosa era Mateo, que estaba en una situación desesperada

y ahora lo entiendo mejor que nunca, claro.

Cuando estás en esa situación, te agarras a cualquier esperanza,

por remota que sea, ¿pero Paty? -Ya, si eso mismo le dije yo ayer.

La verdad es que ahora, pensándolo, la entiendo.

¿La entiendes? ¿Por qué la entiendes?

Sí, mamá, porque, al final, hace poco de lo de Jairo

y encima, ahora, la marcha de David.

¿No decías que estaba entusiasmada con sus estudios?

Sí, lo estaba, empezó con mucha fuerza,

pero, no sé, ahora ve que se le está haciendo cuesta arriba

y le vienen las inseguridades.

Antes, al menos, tenía a David, que le echaba una mano.

Ya, pero ahora David no está

y, en cambio, ha aparecido Iago Narbona

para alimentarle su autoestima. Exactamente.

Lo peor es que, al principio, le iba muy bien, en serio.

Ahora, de repente, ese tipo se ha convertido

en una especie de Dios para ella y no se da cuenta

de lo que le está haciendo perderse.

Entiendo tu preocupación, pero creo que Paty es muy lista

y que, tarde o temprano, se dará cuenta del engaño.

Yo no sé cómo.

Voy a conseguir abrirle los ojos, me cueste lo que me cueste.

-Ten cuidado. Quizá no es buen momento tras una bronca.

Igual es peor el remedio que la enfermedad.

-Ya. Lo mismo no debería pasarme hoy por La Parra.

Oye, ¿no deberías irte ya a clase?

¡Si se me ha hecho tardísimo! Aunque, según Iago:

"La noción del tiempo es subjetiva". ¡Bueno!

(SUSPIRA)

-Que me lo digan a mí, yo también voy a tener que prepararme

para mi último día en la consulta. ¿Vas a pasar consulta hoy?

Sí. Quiero despedirme como es debido, haciendo las cosas bien.

Tengo que hablar con algunos compañeros

sobre algún paciente y preparar los papeles para mi baja.

Yo también tengo que hablar con el comisario de mi excedencia.

¿Se van a apañar sin ti durante tanto tiempo?

Hombre, por supuesto. Alicia ayudará a Emilio

y, entre los dos, se ventilarán la comisaría verás qué bien.

Además, que más les vale.

Lo que está claro es que estaré los tres meses a tu lado.

Gracias, María.

-Perdona, María. Llego tarde, lo sé, perdón.

-Nada, no te preocupes. ¿Qué pasa? ¿Se te han pegado las sábanas?

-No, he madrugado para mi sesión de meditación matutina.

-Ah, no sabía que ahora madrugabas para meditar.

-Pues sí. Me va superbién, la verdad.

Me siento como que puedo afrontar el día

con más positividad, estoy más centrada,

llena de energía...

-Mujer, centrada, centrada tampoco te veo yo.

Si es que has llegado media hora tarde.

-Porque estaba tan relajada y concentrada en la meditación

que se me ha ido el día. -Ah.

Yo pensaba que, a lo mejor, no habías dormido

por la bronca de ayer con Olga, pero veo que no te ha afectado.

-Hombre, María, claro que me afecta,

lo que pasa es que la ira no aporta nada bueno.

Hay que dejarla fluir.

A veces es doloroso, al principio, sobre todo,

pero, una vez que el dolor pasa, lo que queda es la enseñanza.

-Ya veo que lo has consultado con Iago.

-Pues sí, lo he consultado con Iago

y me ha reconfortado mucho, la verdad,

porque me ha hecho ver el lado bueno de esta discusión.

-Ah, que pelearte así con tu amiga tiene un lado bueno.

-Sí, darme cuenta de que Olga no es tan buena amiga

como pretende ser porque, si de verdad lo fuera,

se alegraría porque por fin he encontrado algo que me llena,

pero, en cambio, solo ataca a Iago. Parece que le dé rabia verme feliz.

-¿No te has parado a pensar que es al contrario?

¿Que Iago te está alejando de los que te quieren, como Olga?

-Es una chorrada, María.

Iago nunca ha intentado que discutiese con Olga,

más bien todo lo contrario.

Si hasta la invitó a una sesión de meditación con nosotros

por ver si conseguíamos unirnos.

-O por ver si conseguía a otra incauta para su secta, ¿no?

-¿Qué secta? ¿Qué dices, María, por Dios?

-Mira, Paty, te lo voy a decir, a ver si de una vez abres los ojos.

Ese Iago no es la persona que tú crees que es.

Para empezar, no se llama Iago Narbona,

se llama Andrés Gascón.

¿Y sabes por qué usa un nombre falso?

Porque los padres de dos de sus supuestos alumnos

lo denunciaron por captar a esos jóvenes para su secta.

-Hay que ver las cosas que te inventas, ¿eh, María?

-Más quisiera yo, pero no, Paty. Lo han descubierto Elías y Fede.

-¿Qué? ¿Has metido a la policía en esto?

Qué me estás contando, María.

¿Has pedido a la policía que investigue a Iago?

-No se llama Iago, se llama Andrés, Paty.

-No entiendo por qué me estás haciendo esto, ¿eh?

-Porque me preocupo por ti. No ves que no eres la misma persona.

-Parece que a todos os jode que esté pensando en mi felicidad

en vez de en la vuestra. ¿Eso es ser egoísta?

¿Es ser egoísta? Pues mira, soy una egoísta

porque no pienso dejarlo.

-¿Se puede saber adónde vas? -A cualquier otra parte

donde no me estén comiendo la oreja. No me apetece.

-Tómate el día libre y digiérelo porque es la verdad.

¿Nuria?

Hola, bonica. No te preocupes, que no es nada urgente,

pero sí que te quería hablar de una cosa de Paty.

En principio, el ensayo es de tres meses,

pero podría alargare.

Todo depende de cómo responda al tratamiento Antonio.

No te preocupes por nada, tramitamos la excedencia y punto.

Ahora lo importante es que se ponga bien.

Sí, claro, para mí y mi familia, desde luego.

Pero tal y como está la comisaría ahora,

no sé qué pensarán los demás. No te preocupes, de verdad,

me hago cargo de todo y te haré caso, me apoyaré en Alicia.

¿Qué pasa, que no te fías? No, no es eso.

Es que me duele dejar a Nacha en una situación tan delicada.

Si tuviéramos una pista del asesinato de ese sicario...

Pero, no sé. En fin, la llamaré a ver qué tal está.

Pues mal, eso ya te lo digo yo.

¿Cómo lo sabes? ¿Has hablado con ella?

Ha venido a presentar la dimisión.

¡Que disparate! Eso le hace parecer culpable.

Ya, pues parece que todo le da igual,

que se ha rendido y no le hace ilusión ser policía.

Me ha dicho que solo tiene en la cabeza

sus meteduras de pata en el caso de Cholo Trejo.

No es motivo para dejar el cuerpo. Hay que hablar con ella.

Es una excelente policía, no puede ser.

Lo sé, Elías está en ello

y yo, de momento, no he tramitado su dimisión.

Necesitamos encontrar como sea al verdadero asesino del mexicano.

(Puerta)

¿Se puede? Sí, pasad.

Miralles, te presento a Miguel Flores.

Es nuestro nuevo agente en prácticas.

Inspectora jefe Miralles, estaba deseando conocerla.

Lo mismo te digo.

Siento no haber estado aquí para recibirte.

La inspectora Ocaña lo haría en mi lugar.

Sí, por supuesto. Se está adaptando de maravilla.

Veníamos a informar al comisario de un importante avance

en el caso del robo de cobre.

Miguel está siendo vital en su resolución.

Pensaba que ese asunto había quedado zanjado

con la detención de los ladrones.

El caso puede ser más gordo de lo que parece.

Hay indicios de que esta banda puede formar parte

de una gran organización que centraliza el robo de cobre

dentro de la Comunidad de Madrid. ¿Qué indicios?

Miguel, explícaselo tú. Es tu investigación.

Me puse a revisar las llamadas que se hicieron

desde el número de teléfono del primer detenido.

En un principio, nada llamativo, todo eran llamadas personales

o estaba dirigidas a sus compinches. Pero había una llamada de un número

que no estaba guardado en la agenda, así que llamé.

Estaba apagado. Insistí varias veces.

¿El ladrón solo había llamado en una ocasión?

Sí, así es, pero no quise dejar ningún cabo suelto.

La llamada duró varios minutos, así que realicé una búsqueda

de ese número en la base de datos conjunta

y tuve suerte. Encontré una correspondencia

con otro caso que había llevado la Guardia Civil.

¿Y qué dice el detenido al respecto? De momento, no le hemos interrogado.

Si conseguimos que hable, estaremos a punto de desmantelar

una organización responsable del robo de toneladas de cobre.

Enhorabuena, buen trabajo, pero ahora hay que rematarlo,

así que apretadle bien las tuercas a ese ladrón, ¿eh?

Nacha, ¿qué haces aquí?

Nada, estoy recogiendo mis cosas. Ya no pinto nada acá.

-No digas eso, que esta es tu casa. -Bueno, ya no.

-Así que sigues con esa absurda idea de dimitir.

Piénsalo bien. Cuando se aclare

quién mató al indeseable ese, volverás al servicio.

Eres muy necesaria aquí.

No, aquí solo necesitáis buenos policías.

-Y tú lo eres. -Espe, déjalo ya.

Sé que tienes muy buena intención con todo esto,

pero de verdad que no estoy de humor, lo siento.

No me apetece seguir hablando de esto.

-¿No me puedes regalar cinco minutos? -¿Para qué, Espe?

Estoy cansada y quiero acabar con todo esto de una vez.

-Venga, vamos a hablar, por favor.

-Deje de decirme que está ocupado. Quiero que me atienda ya.

He detectado un movimiento anómalo en una de mis cuentas.

Sí, tome nota. Sofía Collantes.

Y más le vale devolverme la llamada rapidito

o va a perder a una de sus mejores clientas. ¡Dígaselo!

¡Inútiles!

(Puerta)

¿Qué pasa ahora?

-Perdóneme, pero el comisario Bremón quiere verla.

-Está bien,. Hágale pasar.

Hola, señora Collantes. Espero no venir en un mal momento.

Estoy muy ocupada, pero para atender a la policía siempre tengo tiempo.

Se lo agradezco. ¿Puedo?

¿Qué sucede?

Verá, quería hablarle de Cholo Trejo.

¿Otra vez?

Ya le dije todo lo que sabía sobre él.

Vino a solicitar el puesto de jefe de seguridad

y yo le rechacé, fin de la historia. Dicho de esa manera,

parece que Cholo solo viniera a visitarle en una ocasión.

Yo no he dicho eso.

No sabe cómo me alegro porque, si no, estaría mintiendo

y eso no es lógico en alguien

que no tiene nada que ocultar, ¿verdad?

¿Adónde quiere ir a parar, comisario?

Verá, hemos estado viendo imágenes de cámaras de seguridad

aledañas a su empresa y hemos comprobado

que Cholo la visitó, al menos, en tres ocasiones.

¿Qué tiene que decir respecto a esto?

Yo no veo nada raro.

En Colombia aprendí que las formas españolas de hacer las cosas

suelen levantar ampollas.

Preferí no rechazarle personalmente la primera vez.

Le dije que lo pensaría, simple cortesía,

pero ese hombre era bastante perseverante.

¿Está insinuando usted que Cholo Trejo

la coaccionó para que la contratara? ¿Llegó a amenazarla?

Tiene usted mucha imaginación, señor comisario, cualquiera lo diría.

¿Está sugiriendo que yo le mandé matar

por temor a una represalia? Yo no insinúo nada,

simplemente, tengo que barajar todas las posibilidades

y tampoco sería un móvil muy disparatado, ¿no le parece?

Cholo Trejo era un profesional

y aceptó mi negativa con deportividad,

que es lo mismo que debería hacer usted

con respecto a esa subalterna suya, aceptar que ella lo mató.

Vengar el asesinato de unos padres parece un móvil más que suficiente.

Veo que está usted muy pendiente del caso.

Por supuesto, de todo lo que pueda afectarme.

¿Es eso también sospechoso?

Deje de buscar donde no hay, señor comisario,

y contemple la posibilidad de que esa mujer sea la asesina.

Y ahora, si me disculpa, tengo mucho trabajo que hacer

Por supuesto, ya me marcho. Muchas gracias por su tiempo.

Nos vemos pronto.

(Móvil)

¿Sí? ¡Por fin!

Déjese de excusas y explíqueme de una vez

a qué se debe ese movimiento sin autorización

en una de mis cuentas.

-A ver, que sí, que tu actuación

persiguiendo al Cholo fue una cagada, sí,

pero eso no puede borrar todo el trabajo

que sí que has hecho bien antes.

¿Sabes a cuántas personas has ayudado?

¿Cuántas personas pueden seguir con su vida normal gracias a ti?

Pero tía, que casi pierdes la vista. ¿Por qué? ¿Por salvar a un inocente?

Que te metiste tú sola en la reyerta esa

con los matones de discoteca.

No sé, a mí no me parece que esa sea la actuación de una mala policía.

-Puede que tengas razón, pero ¿sabes qué pasa?

¿Sabes cuál es el problema?

Que me estás contando todo esto y yo ya no me reconozco ahí.

Mi actuación con Trejo marcó un antes y un después.

No puedo cometer un error

y seguir para adelante como si nada.

Yo ya no siento que sea la misma persona.

Siento que, ahora, soy un pésimo ser humano.

-Es normal, pero solo te pido que te tomes tu tiempo.

En unas semanas, todo será diferente.

Elías está investigando y no va a parar

y seguro que alguien ha visto algo. No sé, cuando se resuelva el caso

y encontremos al que asesinó a Cholo Trejo,

te vas a arrepentir de haber dimitido.

-No, no lo creo.

Los errores se pagan y eso lo que estoy haciendo.

Mi dimisión es firme.

-No, no lo es. -¿Por qué dices eso?

-Porque, según tengo entendido, Bremón aún no la ha tramitado.

-¿Cómo lo sabes? -Lo sé

porque él tiene esperanza en que recapacites

cuando todo esto se solucione. -Sí.

Seguro que esto es una cosa de Elías, ¿no?

-No, ha sido cosa de Bremón y Miralles lo apoya, ¿sabes por qué?

Porque nadie quiere que te vayas. Nadie.

-Me parece muy bien todo lo que queráis y penséis,

pero aquí lo importante es lo que siento yo.

Y lo que siento es que no voy a ser la misma policía que fui

y eso no va a cambiar.

López, puedes llevártelo.

Pero ¿no iban a soltarme? Eso lo decidirá un juez.

Pero esté tranquilo, su colaboración será un atenuante.

Qué gustazo cuando ha empezado a contarlo todo.

Sí, gracias a los nombres que nos ha dado

y conociendo el "modus operandi",

la Guardia Civil evitará el robo de kilómetros de cableado.

Les has ahorrado cientos de horas de trabajo por tu perseverancia.

Buen trabajo, Miguel.

Gracias, pero yo aún me veo bastante inútil, la verdad.

¿Por qué dices eso? No lo sé, será inseguridad, supongo.

No me veo capaz de llevar un interrogatorio yo solo.

Me veo muy verde. ¿Tú cómo lo haces para que no se te note lo que haces,

lo que sabes y lo que no? Tuve buenos maestros.

Supongo que la práctica también ayuda.

Un compañero me recomendó jugar al póker

o al mus, si lo prefieres.

Nosotros, en Requena, somos más de truc.

Mi madre y mi tía han ganado varios torneos.

Si le digo que quiero aprender, la hago feliz.

Hazlo, seguro que os viene bien a los dos.

Yo con Rober eché un montón de partidas

y, cuando empecé a ganar, ya no quiso seguir jugando.

Era tan orgulloso... ¿Era?

Te vas a enterar de todas formas, así que mejor te lo cuento yo.

Rober y yo estábamos muy unidos, fuimos compañeros

y teníamos mucha complicidad,

así que nos hicimos pareja fuera de comisaría.

Íbamos a casarnos, pero él murió.

¿Fue en un acto de servicio? No, exactamente.

Lo siento mucho, no tenía ni idea.

Bueno, volvamos al trabajo. Vale de hablar de temas personales.

¿Aún te duele? Sí.

Hoy me está molestando otra vez. No se cura del todo.

Ve al centro de salud a que te lo miren.

¿Ahora? Sí, ahora. Es una orden.

Y no te preocupes, yo hablo con la Guardia Civil. Venga.

(HABLA EN FRANCÉS)

(Puerta)

-Buenos días.

-Dichosos los ojos. -¿Cómo estás? ¿Mejor?

¿Se te pasó el dolor de cabeza? Anoche te eché de menos.

-Estoy perfectamente,

pero me encanta que te preocupes por mí.

-Por supuesto. Somos un equipo. Te necesito en plena forma.

¿Seguro que estás bien -Sí.

Es solo que el comisario Bremón ha vuelto a molestarme

preguntándome de nuevo por Cholo Trejo.

-Con razón te noto preocupada. -No, solo estoy un poco molesta,

pero no pienso permitir que me amargue el día.

Al fin y al cabo, no tenemos nada que ver con su muerte.

-¿El comisario tiene sospechas sobre nosotros?

-Están dando palos de ciego buscando otro culpable.

-De todas formas, no nos conviene tener a la policía por aquí,

el cargamento mexicano llegará pronto.

-Estoy tranquila, todo va a salir bien.

¿Y sabes por qué estoy tan segura?

Porque tú estás conmigo.

Juntos somos imparables, intocables.

-Tampoco hay que confiarse, ¿eh?

Ahí es donde empiezan los errores.

-Tienes razón, hay que mantener la cabeza bien fría.

Pero solo en el trabajo, tenemos que rendir cuentas tú y yo.

No pienso pasar ni una noche más sola.

-Ni yo.

¿Qué decíamos de mantener la cabeza fría?

-Quédate tranquilo, que sé que tienes trabajo.

Nos vemos esta noche.

-Esta noche.

(Puerta)

-Hola.

¿Puede hablar o estás ocupado? Si estás ocupado, vuelvo más tarde.

-No, tranquila, Paty, tú nunca molestas.

Estaba organizando los horarios de las sesiones del mes que viene.

-Que estás a tope, ¿no?

Me he pasado antes y me ha dicho Carlos que estabas en Guadalajara

porque vas a montar un grupo. -Eso parece.

Hay un mínimo de personas interesadas, así que ya veremos.

-Pero no nos vas a abandonar aquí. -No, por supuesto que no.

Te noto un poco agitada, ¿ha pasado algo?

-Sí y de verdad que estoy intentando quitármelo de la cabeza,

he hecho todos los ejercicios de meditación,

las enseñanzas que nos has dado, pero...

(RESOPLA)

-Paty. -Esto es demasiado gordo.

Necesito enfrentarlo.

-Sea lo que sea, sácalo fuera, fuera, ¿vale?

Escucha tu voz interior.

-Mi jefa me ha contado cosas horribles sobre ti.

Ha lanzado un montón de acusaciones absurdas que yo sé que son falsas,

pero, que aun así, pues... -Ya, han sembrado la duda, ¿no?

¿Qué clase de acusaciones?

-María dice que, en realidad, tu nombre es Andrés Gascón.

Que unos padres de unos antiguos alumnos tuyos

te denunciaron por haberlos metido en una secta

y que, por eso, te has cambiado el nombre.

-¿De dónde ha sacado eso tu jefa?

-Le ha ido con el cuento a un policía amigo suyo

y ha estado investigando, pero vamos, que no me creo nada.

Y no entiendo por qué están malmetiendo

de esta manera contra ti, no lo entiendo.

-¿Quieres un té?

-No te habrás enfadado, ¿no?

Te prometo que no tenía ni idea de que María estaba...

-Tranquila, Paty, no estoy enfadado contigo.

Lo que te han contado es verdad, me llamo Andrés Gascón

y los padres de esos chicos me denunciaron.

-El diagnóstico es correcto.

Si te duele más que ayer es porque no has seguido las recomendaciones.

-Solo me quité la tobillera para dormir.

-Ya. Seguro que mi colega te dijo que debías guardar reposo

y no has pedido la baja. -Entiéndame, doctor.

No me parecía serio coger la baja por una torcedura de tobillo

el primer día de prácticas. -Ya, te entiendo.

A mi mujer le pasa igual,

muy mal tiene que estar para no ir a trabajar.

-Ah, ¿que su mujer es compañera?

-Es tu jefa, la inspectora jefe, Claudia Miralles.

-Ah, la he conocido hoy.

Todos hablan maravillas de su mujer. Se nota que es muy querida.

-No me extraña, lleva muchos años dejándose la piel

por los policías de este distrito. -Tal y como hablan de ella,

parece que la comisaría no puede funcionar sin ella.

-Y recíprocamente.

Ella tampoco funciona muy bien si tiene que dejar de trabajar.

Pero bueno, por muy vocacional que sea este trabajo,

ese tobillo necesita reposo. Pide unos días de trabajo en oficina.

-Si no hay más remedio...

-Ya tendrás tiempo de patear la calle.

-Eso espero.

¿Sabe? Al principio me daba un poco de respeto el barrio.

Había visto titulares y estadísticas de operaciones policiales

y yo qué sé, pensaba que esto era... -Kabul, sí. Se llamaba así antes.

Pero gracias a los hombres y mujeres y a Claudia y a esa comisaría,

todo ha cambiado mucho. -Eso parece.

Yo vengo de un pueblo de Valencia y esto se me queda grande aún.

Supongo que terminaré acostumbrándome.

-Claro que sí, hombre. Al final esto es un pueblo grande.

Acabas conociendo a todo el mundo. Yo también lo voy a echar de menos.

-¿Se va? -Sí.

Este es mi último día en esta consulta.

Espero volver pronto, dentro de unos meses.

-Por eso en Admisión me han dicho que se me asignará un médico distinto

cuando ocupe su plaza. -Exacto.

Pero hazme caso, porque me voy a enterar,

nada de caminar en un par de días.

Ten el pie en alto, ponte frío siempre que puedas

y échate la crema que te recomendó mi colega.

-Gracias, doctor. Y no se preocupe, que le haré caso.

-Suerte, chaval.

(Puerta)

-Eran mis mejores alumnos por aquella época.

Todos los días tengo un pensamiento sobre ellos.

A pesar de su juventud, habían pasado por complicaciones en su vida,

sobre todo Ángela, y por eso vinieron a mí

en busca de equilibrio y de paz. Cuando llegaron, estaban destrozados

y, en unas semanas, se les veía plenos,

con felicidad o en el camino de la felicidad.

-¿Y ellos no lo veían así? -No.

Según sus familiares, les estaba robando a los hijos,

les estaba apartando de ellos, pero fueron Ángela y Diego

los que hicieron apartarse a sus familiares.

Descubrieron que ellos eran la fuente de su infelicidad,

tenían traumas infantiles. -¿Y por eso te denunciaron?

-Los familiares no querían asumir su responsabilidad,

es más fácil culpar a otro.

-¿Y qué pasó? ¿Te llevaron a juicio? -No. Me investigaron a fondo.

Me tomaron declaración a mí y al resto de la comunidad.

Desestimaron las denuncias

porque yo no he hecho nada ilegal, Paty, nada.

Ángela y Diego me siguieron porque querían,

como tú, como el resto de la comunidad.

Ambos eran mayores de edad, así que desestimaron las denuncias,

pero no bastó para que sus familiares se diesen por vencidos.

-¿Qué podían hacer? -¿Legalmente? Nada.

Pero no me dejaron en paz, me siguieron acosando

y tuve que cerrar aquel local que tenía.

-¿No les denunciaste por acoso? -Es que yo no soy así.

No quiero alimentar una negatividad que no me lleva a nada.

Además, había sido agradable y cuando hay calumnias, injurias,

al final todo eso queda en la mácula. No.

Finalmente, disolví el grupo.

Una debilidad imperdonable, aún me arrepiento.

-¿Por qué?

-Poco después me enteré de que Ángela había entrado en una depresión

y estaba entrando y saliendo de un sanatorio.

Sí, seguro que, con mis enseñanzas, ahora sería feliz,

pero les di la espalda. -Debiste de pasarlo fatal.

-Ahora entenderás por qué cuando reuní las fuerzas

para abrir un grupo y dar cursillos, lo hice bajo otro nombre.

No quería que sus familiares me encontrasen

y empezasen a atacarme. No.

-Claro que lo entiendo, lo entiendo perfectamente.

No te preocupes, no se lo contaré al resto.

Bastante has sufrido ya. -No, Paty.

Todos pasamos por penalidades en la vida,

lo importante es cómo las afrontamos.

Yo tengo muy claro que no voy a volver a equivocarme.

No pienso abandonar esta comunidad.

-Menos mal porque ya me veía siguiéndote a Guadalajara.

-No, tengo muy claro

que mi destino es impartir mis enseñanzas

al mayor número de personas.

Pero, por muchos grupos que abra, este siempre será especial para mí.

-¿Por qué?

-Porque, gracias a este grupo, he podido conocerte a ti,

a la mejor alumna que he tenido.

-Hola, Nuria, guapa, qué alegría verte.

-Lo mismo digo, bonita. ¿Paty no está?

-No, hoy tiene su día libre, por eso te he llamado,

para poder hablar tranquilamente de tu hija.

-Sí, me has dejado preocupada.

-No, a ver, ¿tú cómo la ves últimamente?

-Pues hombre, la verdad es que no nos vemos mucho,

lo que hacemos es llamarnos cada dos días o así.

Me contó que está muy motivada con los estudios

y que ha encontrado una técnica nueva para estudiar o algo así.

-Sí, una técnica nueva...

-¿Qué pasa, María? Me estás preocupando.

-No, tranquila, si... ¿A ti te ha hablado de un tal Iago Narbona?

-El caso es que me suena ese nombre, sí.

¿Es un profesor de una academia a la que se ha apuntado o...?

-Pues no, no exactamente, pero vamos, sí podríamos decir

que es una persona que influye en Paty últimamente.

Mira, Fede te lo va a explicar mejor.

-Hola, María. Nuria, ¿verdad? La madre de Paty.

-Sí, hola. -¿Te acuerdas de mí?

-¿Cómo estás? Perfectamente.

Me ayudó a lo del caso de la chica que me timó.

-Supongo que María te habrá puesto en sobre aviso

del problema de Paty, ¿no? -¿Qué es lo que le pasa a mi hija?

-Estamos preocupados por Paty, la verdad.

-¿Preocupados? ¿En qué lío se ha metido mi hija

para que tenga que venir un policía a contármelo?

-Tranquila, verás como, entre todos, le ponemos solución al problema.

-¿Solución a qué?

¿Quién es ese hombre y qué le ha hecho a mi hija?

-¿Estás bien? -Estoy mejor que bien.

Hacía mucho que no me sentía así. Estoy como en una nube.

No sé, me siento capaz de todo. -Ha sido maravilloso.

Ya sabes que me encantaría proclamarlo a los cuatro vientos.

-Pero no debemos, ya lo sé.

Perjudicaría la dinámica del grupo, ¿no?

-Sí. -Sí.

-Es asombroso lo que has evolucionado en poco tiempo.

¿Te das cuenta?

-Lo noto aquí y aquí.

Tú y tu enseñanzas son lo más importante que tengo ahora.

De hecho, empiezo a pensar

que el resto de cosas son superficiales.

Lo único que me preocupa un poco es el bar.

Yo no sé cómo voy a poder aguantar ahí tantas horas

sabiendo que María me ha intentado poner en tu contra.

-Tienes que pensar en tu bienestar material.

No puedes dejar el bar, sin más, ¿de qué vivirías?

-No sé, algo encontraré.

-No sé, Paty, me siento responsable por esto.

No pudo permitir que tomes una decisión tan arriesgada.

A no ser que... Bah.

-A no ser que, ¿qué? ¿Se te ha ocurrido algo?

-No, bueno, pensamiento utópico.

-Oye, cuéntamelo.

-Estaba pensando que sería genial que trabajases aquí, conmigo,

que me ayudases con las clases, con los horarios,

con el crecimiento de la comunidad. -¿En serio?

Me encantaría. -Y a mí también.

Pero la comunidad no genera tanto dinero como para un sueldo,

ni siquiera me da para el mío.

Si tuviese recursos económicos, te contrataría hoy mismo.

-Jo.

El dinero siempre frenando todos nuestros sueños, ¿eh?

¿Por qué este mundo tiene que ser tan materialista?

-Es el mundo que nos ha tocado vivir,

pero desde la comunidad podemos hacer grandes cambios.

-Eso es verdad.

-Estaba pensando en tu madre.

¿Pudiste hablar con ella para que te hiciese una aportación?

-No, pero ¿sabes qué?

La voy a llamar. -¿Sí?

-Sí.

-No me puedo creer

que mi hija se haya dejado embaucar por alguien así.

-La verdad es que, aunque cueste creerlo,

si la vieras, está irreconocible.

Fíjate, ni se inmutó cuando le dije que Elías lo iba a investigar.

-Espera, ¿le has dicho que Elías le está investigando?

-Sí, a ver si le abría ya los ojos.

-No sé si ha sido una buena idea. Ella, ahora mismo, es un títere

en manos de este tío. Si sabe que vamos detrás de él, pues...

-Ay, Fede, que he metido la pata, pero mucho.

-Un poquitín. -Pero vamos a ver, digo yo.

Si este hombre ha montado una secta, la policía podrá intervenir.

-Pero es que no hay indicio de delito.

Estamos atados de pies y manos. Lo que hace es legal.

-Creo que, ahora, la manera de ayudar a Paty

es que alguien le pueda abrir los ojos

y esa persona yo creo que eres tú.

(RESOPLA)

(Móvil)

-Es Paty.

-No le digas que has hablado con nosotros.

-Hola, cariño, ¿cómo estás? -"Muy bien, ¿y tú?".

Oye, ¿qué tal te pillo? ¿Estás en casa?

-Sí, bueno, estoy llegando.

Mira, Paty, yo sé que estás muy ocupada estudiando, últimamente,

entonces tampoco quería molestarte, pero tendremos que ponernos al día

en algún momento, ¿no? -Ya sé que te tengo abandonadilla,

pero por eso te llamo, tengo muchas novedades que contarte.

¿Puedes quedar? -"¿Novedades?".

¿No me quieres contar nada más?

Eso suena como, no sé, que has conocido a alguien.

-Anda, no me sonsaques que prefiero contártelo en persona.

¿Mañana te va bien?

-Bien, tengo ya algunas citas pactadas para los pisos,

pero si quieres hago un hueco y me acerco a La Parra a verte.

-Me parece genial. Tengo muchísimas ganas de verte.

-Y yo a ti, mi amor. Hasta mañana.

-¿Qué te ha dicho?

-Que quiere contarme las novedades de su vida.

Nos veremos aquí mañana.

-Mira, si ha salido de ella mucho mejor

porque así será menos violento el encuentro.

-Parecía muy feliz.

Hola, preciosa. Oye, lo siento mucho, ya sé que habíamos quedado,

pero no me encuentro nada bien. Tengo el estómago superrevuelto.

Debe haber sido algo que he comido hoy, no sé

y no voy a salir de casa.

Me voy a meter en la cama y a ver si mañana amanezco mejor.

Lo siento, ¿eh?

Bueno, dulces sueños.

Hola, buenas noches.

Quería comprar un billete para el próximo vuelo a Tailandia.

Sí, el horario no me importa. El precio tampoco es un problema.

(Puerta)

Un momento, por favor.

Sofía, te acabo de dejar un mensaje.

¿Me das un segundo?

Perdone, ahora no puedo atenderle. Mañana terminamos la conversación.

-¿Con quién hablabas?

-Con un cliente de Transportes Quintero

por un tema de un envío que va con algo de retraso.

-¿Y tratas así a nuestros clientes? ¿No crees que has sido brusco?

-Sí, tienes razón, es... Mañana le llamo y me disculpo.

No tengo el cuerpo para tonterías, ¿no has oído mi mensaje?

-Sí, subiendo en el ascensor.

-Pues ya lo siento que hayas venido para nada.

Te tenía que haber avisado antes.

-¿Tan mal estás?

Pareces enfermo, tal vez un poco pálido.

-Yo me encuentro fatal. Me voy a meter en la cama

y mañana a ver si amanezco mejor.

-Deja que me quede y te cuide.

-Gracias, pero no hace falta, de verdad, Solo necesito dormir.

-Ya que he llegado aquí, me quedo contigo

y así se te hace más llevadero. -Sofía, es que me encuentro mal.

y yo, cuando estoy así, soy de los que prefieren estar solos.

-¿Qué pasa, Sergio?

Parece que estuvieras deseando librarte de mí.

¿Es que tienes algún otro plan para esta noche?

-No empieces con tus ideas raras, por favor. ¿Qué planes?

-Perdóname, es que, cuando me rechazas,

se me dispara la imaginación.

Fíjate que me ha dado por pensar

que pensabas largarte al extranjero

con el dinero que has desviado de mi cuenta en Panamá

a otra en un banco suizo.

¿Qué pasa? ¿Creías que no me iba a enterar?

-Quieta ahí.

-Entonces es cierto.

Pensabas largarte con mi dinero. -No te quejes,

solo cogí una mísera parte de la fortuna de Alejandro.

Es mi justo pago por los servicios prestados.

Debería haber cogido mucho más

después de lo que he aguantado con tu exmarido y contigo.

-¿Por qué quieres conformarte solo con una parte

cuando yo estaba dispuesta a compartirlo todo contigo?

-¿Compartir? No seas cínica.

Nunca me has tratado como a un igual, digas lo que digas.

Jamás me has dado opción, Sofía.

Me has tratado como a un esclavo en la cama y en la empresa.

Estoy harto.

No soporto ni una noche más a tu lado. Me das asco, Sofía.

-Te vas a tragar tus palabras. No me merezco que me hables así.

-Cállate, Sofía. No quiero escucharte más.

Siéntate ahí. Ahora soy yo el que manda.

-Mañana le explicaré a mi madre

lo importante que es para mí apoyarte económicamente en este proyecto.

Además, lo podemos considerar una inversión

porque si el nuevo centro me da trabajo...

-Pese a lo que responda, te agradezco el esfuerzo.

Eres mi luz.

-Debería irme ya, se ha hecho tardísimo.

-Nunca es tarde para una sesión de meditación.

Ha sido un día lleno de emociones y nos vendría bien a los dos.

-Hombre, yo iba a hacerlo antes de acostarme sola,

pero si es contigo, mucho mejor.

-Espera, que te quiero dar una cosa.

-Pero esas no son como las otras. -No, estas son unos activos vegetales

que ayudan a las conexiones neuronales.

-¿Son naturales? -Por supuesto.

Y no creas que se las doy a todos los alumnos,

solo a los que han alcanzado una maduración

y un conocimiento personal.

-A mí ya me va bien con las pastillas que me estoy tomando.

-Ya. Puede que me haya precipitado

y que no estés preparada, así que da igual.

-No, espera, espera. ¿Qué me van a hacer sentir?

-Van a fomentar tus sentidos para potenciar la meditación,

conectar mejor con el aquí y el ahora,

profundizar en tu espíritu y puede que alcanzar la iluminación.

¿Qué pasa? ¿No te sientes segura o no confías en mí?

-Por supuesto que confío en ti.

-Tienes suerte de que no sea un asesino,

a pesar de lo que opine la policía.

Si lo fuera, te hubiera metido un tiro entre ceja y ceja,

que te lo mereces. Pero ¿sabes qué?

Me divierte más saber que te dejo atrás, jodida y sola.

Las corbatas te las puedes quedar, allí donde voy no las necesito.

A ver cuánto dura tu negocio sin mí, la reina de Cali.

Apuesto a que, muy pronto, estás presa o muerta.

No sé si será la policía, el CNI o tus enemigos,

pero el día que caigas me alegraré muchísimo.

Eso sí, yo estaré a miles de kilómetros de distancia.

Hasta nunca, Sofía.

-No hagas ninguna tontería y tira para dentro.

Vaya, vaya, ¿iba a algún sitio, señor Martínez?

-¿Qué haces tú aquí?

-Ya lo ves, estropear tu estupendo plan.

Eres demasiado arrogante para creer

que yo sea capaz de arruinarte el chiringuito.

¿Quién te crees que avisó a la señora de que le estabas haciendo la cama?

Es una pena que tu estupendo plan se esfume.

-Espera, Tote, no lo rompas, por favor.

-Porque tú lo digas.

-Puedo compartir contigo todo lo que he robado. Es mucha pasta.

-Ya no necesito tus limosnas.

Ahora yo voy a ser el lugarteniente de la señora.

Dígaselo usted, jefa.

-¿Qué tal sienta cuando te traicionan, Sergio?

-Me humillaste, me insultaste, te burlaste de mí

y ahora lo vas a pagar.

-Lo siento, Tote.

Sé que reaccioné fatal. Yo no quería herirte.

He sido un bruto, pero suelta...

-Me abrí a ti como nunca me había abierto a nadie

y tú me despreciaste como a un perro.

-Podemos huir juntos.

Cogemos el dinero y nos largamos, tío.

(SE QUEJA)

-No todo se arregla con dinero, cabrón.

-¿Qué tal, cariño? ¿Qué tal el día? Bien.

Con mucho lío, como siempre.

Los casos abiertos no entienden de excedencia.

Bueno, dímelo a mí. Ha sido muy frustrante

tener que dejar a muchos pacientes a mitad de tratamiento.

En fin... Cuando cerré la puerta de la consulta,

reconozco que se me cayeron unas lágrimas.

Volverás a la consulta, confía en el doctor Salazar.

Hoy he conocido al nuevo, a Miguel Flores.

Ah, sí.

Hemos estado hablando largo y tendido del barrio y de ti.

¿De mí? De ti, sí.

Estaba impresionado por haberte conocido.

Eres toda una institución.

Eso es que me estoy haciendo mayor. ¿Qué dices? ¡No digas tonterías!

Pero la verdad es que, cuando estuve hablando con él,

me di cuenta de una cosa. ¿De lo orgulloso que estás de mí?

Eso por supuesto, pero estoy hablando en serio.

Creo que debo irme solo a Milán.

¿Qué dices? De ninguna de las maneras. Ni hablar.

Tu sitio está aquí, en comisaría.

Si vienes conmigo, te aburrirás. Mi sitio está contigo, cuidándote.

Tu sitio está aquí, con tus agentes, en la comisaría.

Eres vital para ellos

y, por extensión, para los vecinos del barrio.

Se van a quedar sin un médico estupendo,

¿vas a hacer que prescindan de tus servicios?

Y tú, ¿qué? ¿Tu salud no me importa?

Yo tengo que estar contigo, cuidando de ti, Antonio.

Ya me cuidará el equipo del doctor Salazar,

poco podrás hacer tú.

Y el apoyo moral, ¿qué? ¿No cuenta? Claro que cuenta, hombre,

pero vas a poder ir a verme todos los fines de semana

y podrás llamarme por teléfono a diario

para contarme tu vida en la comisaría.

Tú también necesitas apoyo, Claudia, y aquí lo vas a tener a raudales.

¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo?

Yo no sé si esto podría llevarlo en la distancia.

Claro que podrás porque eres la persona más fuerte que conozco.

Tu sitio está aquí, al lado de Olga.

Pues a Olga, a tu hija, le va a sentar fatal.

¿Por qué no me abrazas y dejas que sea yo quien decida, por una vez?

Por una vez, qué poca vergüenza.

Si eres un testarudo y hacemos lo que tú quieres.

Por eso, ya está decidido, me voy solo a Milán.

-Señora,

parece que el bello durmiente ya se ha despertado.

-En menos de lo que canta un gallo se iba a acabar mi reinado.

Nunca te salen los planes, ¿verdad?

Pobrecito mío, tienes muy mala suerte.

¿Ves lo que pasa cuando te burlas de los sentimientos de los demás?

Tranquilízate, Sergio.

Vamos a pasar mucho tiempo en esta habitación.

Gallardo, cuelga el cartel de "no molestar".

-Como usted mande, jefa.

-Trágatela.

Solo espero que te mueras atragantado

porque lo que tengo pensado para ti es mucho más lento y doloroso.

Vamos, trágatela.

¿No querías irte de viaje? Pues ya lo has conseguido.

Vete al infierno.

¡Traga!

Necesito un poco de información. No la tengo.

Ni te he dicho lo que necesito.

Venga, ¿por qué no eres un buen ciudadano

y me respondes a unas preguntas? ¿Quién se cargó a Cholo Trejo?

Yo no sé quién mató a ese fulano. Has dicho que Mayoral no vendrá.

¿Dónde está?

Dice que Sergio Mayoral le ha dado otra oportunidad,

pero, cuando le he preguntado por él, me ha dado largas.

¿Estás diciéndome

que esto puede tener alguna relación con la Operación Valentina?

Estamos esperando a una descarga de cocaína del cártel de Sinaloa.

Lo que tenga que ver con Collantes debe hacernos sospechar.

Lo he estado pensando y yo creo que no puedes irte solo a Milán.

Va a ser que sí.

Lo he pensado y no lo puedo permitir.

Ya lo hemos hablado, te lo pido por favor.

No quiero discutir más de esto. Me voy a ir solo a Milán.

Os pido que comprendáis mi decisión.

El cargamento ha desembarcado en España.

Mañana estará en Madrid, no sabemos el lugar exacto.

Todo indica que si van a arriesgarse a traerlo hasta aquí

es para que Sofía Collantes lo distribuya.

¿Te estás riendo de mí?

Vale que no me quieras prestar el dinero,

pero de ahí a llamarme tonta, mamá... -No te llamo tonta.

Te estás poniendo como me puse yo

cuando viniste a abrirme los ojos con Mike.

-Lo de Mike era una estafa. Mike no era real, no existía.

-Iago Narbona tampoco existe.

Se llama Andrés no sé qué y es un timador.

-Tienes la capacidad de iluminar, tienes luz interior.

Puedes abrirle los ojos. Si tu madre quiere darte lo mejor,

hazle entender que lo correcto es darte el dinero.

-Lo siento, de verdad, pero no puedo.

-No sé, Paty, me decepcionas.

Pensé que tu compromiso con esta comunidad era más férrea.

-¿Te ha pedido dinero para Iago?

-Sí, el tío se lo ha vendido como una inversión

y le ha prometido un trabajo, ¿os lo creéis?

-La cosa va a peor. -Este es un lugar de armonía.

-Y yo te recuerdo que me debes 3000 euros

y necesito que me los devuelvas. -No es lugar ni momento de hablarlo.

-Me ha llamado el doctor Salazar. ¿Qué ha pasado?

¿Han cancelado el tratamiento? Todo lo contrario.

Quieren empezar mañana a primera hora.

-Toma. Te ayudará a la meditación.

Tienes que estar alerta, Paty. Tus convicciones ahora son firmes,

pero es difícil superar el juicio de los que te rodena.

Has nacido como una esclava, como todos.

Ahora estás en el camino del conocimiento,

pero puede que algún día te tiente darte media vuelta.

Tienes que estar alerta.

¿Sabes cuánta energía y esfuerzo he invertido en ti?

Tienes un compromiso conmigo. No puedes abandonar la comunidad así.

-Sí, soy libre de hacer lo que quiera.

No pienso volver a tu sala de meditación en la vida.

-Muy bien, pues debes pagar una multa.

Son 3000 euros, si no, hablaré con el resto de discípulos.

-Hablar, ¿de qué? -Les diré que nos has traicionado.

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Servir y proteger - Capítulo 396

27 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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