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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 394 - ver ahora
Transcripción completa

La inspectora jefe, Miralles, estará fuera.

Me ocuparé de tus prácticas. Si mantienes los ojos abiertos

y sigas las instrucciones de tu oficial,

no tienes por qué correr riesgos.

He estado revisando tu expediente y tienes muy buenas calificaciones.

Espero que estés a la altura.

A la degustación del japo vienes, ¿no?

Vienes porque yo te he reservado una plaza.

-No tenéis una relación de igualdad. Las amistades falsas son muy dañinas.

-No me esperaba esto de ti.

-Estoy muy feliz de guiar a alguien con tu potencial.

Si sigues por esta senda, llegarás muy lejos.

-Olga, ¿tú acaso te has parado a pensar por un segundo

en que a lo mejor yo tenía otra cosa más importante que hacer

que ir a probar tu plato?

El tiempo que paso cediendo para que tú estés bien se ha acabado.

Me voy a centrar en mí, en mi bienestar, me toca.

-No sabía que pensabas que soy tan egoísta

como para ver nuestra amistad de forma interesada.

-Me gustaría ofrecerle el puesto de seguridad en mi empresa,

pero el obstáculo es que ese puesto ya está ocupado.

-Quiero lo que tú tienes. -Para eso tendrás que matarme.

-¿Te ayudo con algo? -No, hombre. Está todo bien.

Son unos cafetines para llevar. -¿Estás bien? ¿Te pasa algo?

-Estás temblando. Parece que hayas visto un fantasma.

-Se llama Cholo Trejo y es el asesino de mis padres.

-Estas dos cuentas de aquí

son un homenaje para sus queridos papás.

-¡Te voy a matar, cabrón, voy a matarte!

-¡Nacha! Vigílala con discreción.

Tenemos que impedir que cometa una tontería.

Va a pagar por todo el daño que ha hecho.

Yo misma me encargaré de que así sea,

aunque esa sea la última cosa que haga en mi vida. Funciona.

-Ibas para figura del toreo

y acabarás muerto en las afueras de un polígono.

(Claxon)

-Nacha, ¿qué coño ha pasado aquí?

-Nada, cuando yo llegué ya estaba agonizando.

-Nacha, por favor, si tienes la ropa, las manos llenas de sangre.

-¡Porque intentaba reanimarlo! -Ya, Nacha, por favor.

Quedas detenida por asesinato.

Aguirre va a recibir el mismo trato que cualquier ciudadano

y está en tiempo de descuento para pasar a disposición judicial.

-¿Por qué tiene la policía interés en Cholo Trejo?

Ha aparecido muerto.

Lo encontramos hace dos horas en un descampado a las afueras.

Yo siempre he venido con la verdad.

Si digo que no tengo que ver con la muerte del Cholo,

no tengo que ver. ¿Eso es todo? -Sí, eso es todo.

-Hay algo que no me cuadra. -¿Crees que ha tenido que ver?

-Con Tote nunca sé qué pensar.

-Cholo me tendió una trampa para acabar conmigo.

-Le salió mal. -No sabía con quién se la jugaba.

Se creía que era un pobre diablo y le salió el tiro por la culata.

Oye, ¿sabes que Sofía estaba al tanto?

El Cholo me dijo que Sofía Collantes

conocía sus intenciones de acabar conmigo.

¿Tú no sabías nada de eso? -No, Tote. ¿Cómo iba a saber eso?

Somos amigos, joder.

-Para que veas la confianza que te tiene esa.

¿No te das cuenta de que eres un pelele en manos de esa mujer?

(Música emocionante)

¿En Distrito Dos no habéis notado

ningún movimiento extraño entre traficantes?

Sí, es que no tenemos ninguna pista

y tenemos que jugar con todas las posibilidades.

Muy bien, me parece bien que hables con tu confites habituales

a ver si pueden darnos algo y ayudamos a esta compañera.

Te tengo que dejar, comisario. Sí, hablamos. Gracias.

Buenos días, Elías. Buenos días.

¿Qué ha pasado con Nacha? Te noto un poco nervioso.

¿Qué tal si te sientas y hablamos?

A ver, ¿quién te lo ha contado? ¿Qué más da eso ahora?

Ha sido Espe, quién si no. ¿Qué te ha dicho?

Que Nacha ha pedido su dimisión y la ha aceptado.

¿Estamos locos? ¿Por qué acepta esa dimisión?

Perdone. Elías, todo sucedió muy rápido.

Nacha estaba furiosa, ni siquiera entró en el despacho.

Me entregó la carta de dimisión

y se largó sin dejarme hablar siquiera.

¿Qué pasa, que salió corriendo? Más o menos.

Elías, no me importa hablar contigo de este tema,

pero no te equivoques, no tengo por qué darte explicaciones

ni tengo por qué aguantar tu sarcasmo.

Es que no me parece manera de tratar a una compañera.

Se le ha tratado como a cualquier persona

que esté implicada en un crimen

y que tenga indicios de culpabilidad.

No tantos indicios. El juez la ha soltado.

Igual que a cualquier persona en sus circunstancias.

Pero Nacha no es cualquier ciudadano, es una compañera nuestra.

Como es nuestra compañera,

puede matar a la gente en vez de detenerla.

¿Lo ves? Es el problema. Todos dan por hecho

que Nacha ha asesinado a ese tipo,

por eso está indignada y quiere dejar el Cuerpo.

Te veo muy seguro de eso.

Lo que me dijo es que lo hacía por motivos personales.

Dime una cosa, Elías, ¿se te ha ocurrido hablar con ella?

No me contesta a mis llamadas ni a ningún mensaje.

Insiste, hombre, que a lo mejor a ti al final te hace caso.

¿De qué va a servir? Ha perdido su trabajo.

El que va a perder su trabajo vas a ser tú

como me sigas levando la voz, ¿eh? Mira, ¿ves esto?

Es su carta de dimisión, ¿ves?

Todavía la tengo aquí, todavía no la he tramitado

ni pienso hacerlo, al menos, de momento,

así que, hazme caso e intenta hablar con ella,

a ver si conseguimos algo.

Sí y disculpe los nervios y los gritos, comisario.

Es que... Haz lo que te digo, Elías.

Así lo haré, comisario.

-Hola, Olga. -Hola. ¿Paty no ha llegado todavía?

-No, debe estar al caer. ¿Te pongo un café, mientras?

-Bueno, uno solo.

-¿Qué? ¿A ver cómo ha amanecido hoy nuestra amiga?

-Pues sí. Me fui con un mal cuerpo a casa,

por eso he venido, para hablar las cosas.

-Se pasó tres pueblos contigo. -Además, me sentó fatal

que me llamase egoísta después de dejarme tirada.

-Hombre, si alguien tiene motivos para estar cabreada eres tú, no ella.

-Sí.

Es que está tan cambiada... -Porque la están cambiando.

El Iago ese le tiene comida la cabeza.

-¿Tú crees? -Es un encantador de serpientes.

-Ya, pero Paty es mayorcita ya para tomar sus decisiones.

-¿Y las pastillas esas que le dan? -¿Crees que la está drogando?

-Yo no sé lo que llevarán esas pastillas,

pero, desde que las toma, se comporta de manera muy extraña.

-Ya, pero creo que es porque ese chico le gusta demasiado

y no le gusta que le contradigamos lo que él le cuenta.

-Una cosa está clara: la Paty de antes no reaccionaría como ayer.

Si parece otra persona.

-Hola.

-Mira qué bien me vienes. Me voy a la cocina, que tengo faena.

-Espera, María, que tengo que hablar contigo.

A solas. -Me voy a una mesa.

-Tú dirás.

-Pues que no puedo trabajar, necesito el día.

-Pero ¿estás bien? -Sí, estoy bien.

Lo único que tengo que hacer una cosa y solo puedo hacerla hoy.

-Me podías avisar con tiempo, vamos, digo yo.

-Hoy es el día que menos curro hay en el bar.

No te estoy haciendo un roto, ¿no?

Además, he perdido la cuenta de los días libres que me debes.

-Cierto.

Pero es verdad que las cosas se pueden pedir bien, ¿no?

Y con un poco más de antelación. ¿Dónde te tienes que ir tan rápido?

-Es una sesión intensiva de meditación.

Se organiza una al mes y es importante...

-Perdona, ¿me estás diciendo que no vas a venir a trabajar

porque te tienes que ir a otra cosa de la meditación?

¿Que estás todo el día con el tío ese y te vas otra vez?

-Como te decía, es importante para mí.

Me ayudará a mi desarrollo personal. Pero ¿sabes qué? Da igual.

Como pase mi día libre no es asunto tuyo ni de nadie.

¿Me vas a dar el día o me lo niegas porque no te gustan mis planes?

-No, no te lo voy a negar.

Tómate el día libre y haz lo que te dé la gana.

-Muchas gracias. Hasta luego.

-Paty, una cosa. Quería hablar... -Lo siento, no tengo tiempo.

¿Se puede? Sí. Pasa, Iker.

¿Alguna novedad sobre Cholo Trejo? Me temo que no, Emilio.

Lo que puedo decirte es que no parece cosa de narcos.

Ninguno de los que vigilamos por la Operación Valentina

parece implicado en esa muerte.

Además, el "modus operandi" no es el típico de un sicario.

¿Por qué lo dices?

Un sicario profesional tiene dos formas de actuar:

o bien dos tiros de forma rápida, discreta y sin dejar rastro

o una corbata colombiana o algo parecido

que impresione y salga en titulares.

En este caso no ha sido ni una cosa ni la otra.

No, esto ha sido una chapuza.

Tiene pinta de haber sido un crimen impulsivo,

una pelea, quizá.

Te diría que no tenía intención de matarle,

simplemente se le fue de las manos.

Todo esto no hace más que señalar hacia Nacha.

Pues sí y lo siento, ojalá pudiera darte algo más.

Bueno, podríais darnos recursos del CNI para ayudarnos

en esta investigación, ¿no te parece?

Y créeme que me encantaría, pero no está en mi mano.

Venía a decirte que no cuentes conmigo una temporada

porque hay novedades en la Operación Valentina.

¿Algo que me puedas contar?

El cartel de Sinaloa está preparando un envío importante de cocaína.

No sabemos el destino exacto, pero sí quién será su distribuidor:

Sofía Collantes. Esto se pone interesante.

Sí, dos mensajeros del cártel mexicano

estuvieron de visita en España.

Sospechamos que se reunieron con ella.

Si consiguierais incautar ese cargamento...

Podríamos acabar con el imperio de Somoza.

Pues ánimo, a por ello. Mucha suerte.

Gracias, Emilio. Espero que lo de Nacha salga bien.

Pero vamos a ver, Nacha,

no te vas a pasar toda la vida en tu casa.

-"Elías, no quiero quedar contigo. Sé lo que me vas a decir".

-¿Y qué quieres que te diga?

-"Me querrás convencer de que retire la dimisión

y no pienso hacerlo. Está decidido y no hay marcha atrás".

-Si está decidido, me parece muy bien,

pero puedes hablar conmigo, ¿no? Somos compañeros.

Puedes venir a despedirte

y explicarme por qué haces todo esto, ¿no?

-"No pienso ir a comisaría".

-No hace falta que nos veamos en comisaría.

Si quieres nos vemos en La Parra o donde quieras, por favor.

-"¿A qué hora sales?". -A las diez.

-"Venga, a esa hora estaré en La Parra".

"No digas nada por ahí". -Venga, entendido, compañera.

Hasta luego.

-¿Qué pasa? ¿Todo bien? -Era Nacha.

-¿Qué tal lo suyo? ¿Se ha arreglado? -No, sigue siendo sospechosa

y, encima, ha devuelto la placa. -¿Cómo?

-Sí, quiere dejar la policía. -Pero ¿qué locura es esa?

-Pues es normal.

Nadie la defiende, todos la señalan con el dedo

y la han metido en los calabozos engrilletada.

¿Hay algo más humillante?

-No, pero eso de que nadie la defiende no es así.

Tú estás con ella. -Sí, para lo que ha servido...

Casi tengo yo la culpa. Si lo vi venir.

La vi obsesionada con ese tipo

y he debido estar más encima de ella y no lo he hecho.

-Ya, entiendo que te sientas culpable porque yo estoy igual.

Nada, que me estabas hablando de Nacha. Lo mío es una tontería.

-Bueno, por la cara que pones no parece una tontería. Cuéntame.

-Ay, yo qué sé, Elías, igual estoy exagerando,

pero es por Paty, que creo que se está metiendo en una secta.

-¿En una secta?

-No sé, igual ese no es el nombre, pero yo qué sé,

en un gurú, un "coach" o yo qué sé.

-A ver, cuéntame lo del gurú, que me interesa. Dale.

-A ver, pues hace un tiempo que ella empezó a enseñarme

vídeos, así, que los estaba viendo en internet

de cosas de relajación, de meditación...

De historias de esas.

-¿Dentro de dos semanas?

Pero vamos a ver, Sebas, ¿eso está confirmado?

Ya sé que te lo ha dicho la secretaria judicial,

pero ¿lo sabe seguro?

Toda España quejándose de lo lenta de la justicia

y me adelantan el juicio.

¿Cómo preparo una defensa en dos semanas?

Sí, tío, claro que te voy a pagar, no me agobies ahora con eso.

Tú estate al loro, ¿vale? Gracias.

¡Joder!

Yo no vuelvo a la cárcel ni de coña.

(Tacones)

-Hola.

¿Qué te pasa? -Que no hace más que colgarse.

Estoy intentando mandar unas órdenes de compra

y se bloquea todo el rato.

-Deberíamos pensar en contratar a alguien para que lo haga,

así podrás centrarte en las cosas importantes.

-Es importante mantener la fachada, Sofía.

Por ahí te acaban pillando.

Hacienda llega donde no llega el CNI, ¿no lo sabías?

-Lo que tú digas, pero dentro de poco tendrás mucho dinero que lavar,

así que vete pensando en esa ayuda. -¿Por qué? ¿Hay alguna noticia?

-Los mexicanos ya tienen listo el primer envío.

-¿De qué cantidad estamos hablando?

-Una tonelada de cocaína. -¿Una tonelada?

¿Y te parece prudente? -No, mi amor.

Si hubiera querido serlo, me estaría dedicando a otra cosa,

pero yo soy la reina de Cali.

¿Qué te pasa? -Nada, que no lo veo claro.

-A ver, ¿qué es lo que no ves claro?

-La muerte de Cholo Trejo está muy reciente,

puede que la policía nos siga vigilando.

-La policía siempre nos va a estar vigilando.

Lo hacían con Alejandro y con Quintero,

pero nunca encontraron nada. Ellos no saben dónde mirar.

No te entiendo, Sergio. Deberías estar celebrándolo.

La reunión con los mexicanos fue un éxito gracias a ti.

Vamos a ganar un dineral con ese primer envío.

-Sí, tienes razón, perdona. Son buenas noticias.

-Entonces, ¿por qué estás tan tenso?

¿Pasó algo anoche con Gallardo? -No, nada que ver.

-¿Seguro?

-Sí, seguro. Con Gallardo está todo bien.

Ya le tengo haciendo recados con el coche.

-¿Y por qué estás tan nervioso?

Sergio, es muy importante que estos días estés centrado.

No podemos fallar con ese envío.

Aliarse con el cártel de Sinaloa no es cualquier cosa.

-Lo siento, no quiero ser un aguafiestas.

Tengo la mala costumbre de estar más pendiente de los peligros

que de las ventajas. Una forma de sobrevivir.

-Bueno, igual tienes que relajarte un poco.

Yo puedo encargarme de eso.

-¿Sí? -Sí.

Cuenta con ello.

-Es que no es solo en el bar, Elías, es que trata a su amiga...

Si hubieras visto a Olga ayer, la trató con un desprecio...

-¿Crees que está cortando relaciones con gente de su entorno?

-Lo que sé es que Paty no es la persona que ha sido siempre.

Tú la conoces, es dulce con todo el mundo.

Pues está que parece otra, de verdad. -Oye, ¿crees que debo llamar a Max?

-Hombre, pues no sé porque Max es muy capaz de venir,

irse de Barcelona y liarla bien gorda.

A lo mejor no es la manera de llevar el asunto.

Mira a ver si podéis analizar qué llevan esas pastillas o algo.

-Sí, hombre, hago una llamadita y vienen los de Científica.

Has visto muchas series de televisión, María.

-Elías, algo habrá que se pueda hacer, ¿no?

-Pero no puedo iniciar una investigación

si no tengo una denuncia.

No sé, echaré un vistazo a ver si tiene antecedentes

o lo han denunciado antes o algún dato, no sé.

-Elías, siento mucho pasarte este marrón a ti,

pero es que no sé lo que hacer.

Me siento responsable y, cuando hablo con ella,

no le saco... -Tú no hables con ella nada.

Síguele la corriente, de verdad.

Lo peor que puedes hacer si se mete en una secta

es intentar disuadirla. -Entonces, ¿qué hago?

-Mira, me tengo que ir a comisaría

porque tengo un caso muy grave pendiente,

pero cualquier cosa que tengas de ese tipo,

una web, un mensaje, cualquier cosa,

me lo mandas y le echo un vistazo, ¿vale?

-Vale, eso haré. Vamos. -Venga.

-No te preocupes por el café, te invito.

-Gracias, María.

(Móvil)

Sí. Sí, oye, mira, te estaba llamando

porque necesito una información, pero necesito que seas

más discreto que nunca porque es un tema muy grave

y que me toca muy de cerca, ¿entiendes?

Pues verás, te cuento. Sí.

-Nada, lo que te decía,

que con Karim estuvimos 48 horas sin dormir a base de café y donuts,

pero bueno, al final, conseguimos pillar a Héctor.

-Me parece increíble que alguien se haga pasar por yihadista

solo por llamar la atención.

-Yihadista no era, pero terrorista, sí.

-¿Karim sigue por aquí? -Qué va.

Tiene un puestazo en la Europol. -¿Qué me dices?

De Distrito Sur a la Europol, sí que es un ascenso.

¿No te dieron ningún puesto?

-Y un chalet en Marbella también, no te digo.

Además, yo paso de eso. -Y eso, ¿por qué?

-No sé, yo soy un policía más de barrio,

estoy muy a gusto con mis compañeros, son muy majos.

-Y Elías, ¿qué? Ayer estuvo un poco borde.

-No se lo tengas en cuenta,

pero lo está pasando mal porque le ocurre a su compañera.

-Yo solo espero que no me coja manía.

-¿Qué te va a coger manía? De verdad que no.

Pero cuando curras con un binomio,

lo que le pasa a tu compañera, te pasa a ti también.

-Me toca patrullar con la inspectora Ocaña.

-No me digas. -Sí.

-Te ha tocado la lotería, es una crack.

-Me intimida un poco. -¿Por qué?

-He oído que fue la primera de su promoción

y que es muy estricta. -Bueno, estricta,

y también habrás oído que viene de una familia pija

y que es un poco así de entrada, pero estoy convencido

de que vas a aprender mucho con ella. -Hombre, normal.

Me llega a tocar Elías de compañero y me cago en los pantalones.

-No, Elías es, pues eso, un poco cascarrabias,

un perro viejo, pero es un policía de tomo y lomo.

(Móvil)

Mira, hablando del rey de Roma.

Elías, ¿qué tal? ¿En qué puedo ayudarte?

-"Fede, te acabo de mandar un mail con una dirección de internet,

a ver si le puedes echar un vistazo".

-Pues sí, aquí lo tengo, sí.

-"Necesito que le eches un vistazo a ver qué puedes averiguar".

"Me corre algo de prisa".

-Vale, pues nada, le echo un vistazo y, en cuanto tenga algo, te digo.

-"No, espero al teléfono a que me digas algo, venga. Dale".

-Vale, pues dame un minuto. Miguel, es un poco urgente.

-No te preocupes, te veo luego. -Ya estoy con ello.

En Distrito Norte no saben nada. He insistido al comisario

a ver si sus confites habían detectado

algún movimiento extraño en el barrio, pero nada.

¿Alguna pista por el sur?

He hablado con los compañeros de Marbella

y me han confirmado que esto no tiene que ver con la mafia rusa.

¿Y qué pasa con la relación de Cholo con Construcciones S.Z.?

Es otro callejón sin salida.

Nos estamos quedando sin calles por las que poder ir.

Hay algo que se nos escapa.

No sé, a lo mejor ha sido una pelea entre borrachos

o un atraco de algún quinqui.

Ya, y se ha cargado por casualidad a un sicario mexicano

que venía de ver a Sofía Collantes. Ese tipo de casualidades no existen.

Ah, otra cosa. Quiero que eches un vistazo a esto.

¿Otro robo de cobre en el polígono? ¿En serio?

Sí, ¿qué pasa? ¿No te parece suficientemente interesante?

No veas la cantidad de denuncias

que tenemos acumuladas por este asunto.

Lo sé, comisario, y es el cuento de nunca acabar,

pero, sinceramente, ahora tenemos otras prioridades.

Ya sé que estáis preocupados por el asunto de Nacha

y yo no voy a dejar de buscar al asesino de Cholo Trejo.

Alicia, no podemos descuidar el resto de trabajo.

Derribaron una farola para sacar todo el cableado.

Está claro que no es cosa de profesionales.

Es una auténtica chapuza, pero tenemos que hacer algo.

Este asunto lleva tanto tiempo abierto

que ya los chorizos van a pensar

que el polígono es su coto privado de caza.

Está bien. Veré qué puedo hacer. Me toca patrullar con el novato.

¿Me lo llevo y se foguea un poco? No sé qué decirte.

¿Está preparado para salir a la calle?

No he hablado mucho con él, pero se le ve con ganas.

Hombre, es que si no tiene ganas, apaga y vámonos.

Eso sí, pero cada vez que habla con un superior,

se pone hecho un flan. ¿Ah, sí?

Mira, en ese caso, te lo llevas,

a ver si empezamos a curtirlo un poco.

Esto es como aprender a nadar,

lo mejor es que te lleven y te empujen.

(Puerta)

Adelante.

Perdón, señor comisario. Venía buscando a la inspectora.

Puedes llamarme Alicia. Perdón, inspect... Digo, Alicia.

Y deja de pedir perdón. Lo siento.

Quiero decir, que me han dicho que me toca patrullar contigo.

Sí, pero no vamos a patrullar,

vamos al polígono a buscar a los malos.

¿Cómo que a unos malos?

Sí, nosotros somos los buenos y los que están fuera son los malos.

Empóllate esto antes de coger el coche

y conduces tú. ¿Yo? Vale.

Suerte.

¿Tienes alguna duda o pregunta? No sé.

Te irán surgiendo conforme te vayas enfrentando a las situaciones.

Supongo.

A la vuelta me cuentas cómo te has sentido pateando la calle.

Vale, pero... No me mires así.

Estás para currar y para aprender. Sí, claro.

Quiero ver cómo te desenvuelves en la calle.

No es fácil que la gente colabore y menos en zonas como a las que vamos.

Haz las preguntas que creas oportunas

y, si metes la pata, yo intervendré. Entendido.

Y confía en ti mismo, sabrás hacerlo.

¿Algún consejo? Podría darte muchos,

pero el más importante es agradecer la colaboración ciudadana.

Como te he dicho, no es fácil que la gente colabore

y, en esta zona, la policía no es bien recibida,

así que intenta ser amable. Procuraré no olvidarlo.

No temas que no te tomen en serio,

se consigue fácil con la placa con y el arma.

Y tranquilo, no creo que hoy encontremos nada.

¿Y por qué vamos?

En primer lugar, porque es nuestra obligación investigar

con los medios de los que disponemos y, en segundo lugar,

para dejar claro el mensaje. ¿Qué mensaje?

Que no hay delito pequeño y lo que se denuncia, se investiga.

Y por último, para acabar tu formación.

Sí, bueno, eso es importante. Pues vamos.

Bueno, pues, de entrada, la dirección IP está correcta,

los "host", todo, no parece que haya nada raro.

Ahora, que si este Iago Narbona ha metido la gamba,

pues aparecerá en los chats y en los foros.

-"Muy bien, pues cuando tú puedas. Venga, gracias, máquina".

-Vale. Oye, una cosa, Elías. Que, no sé, ¿qué tal está Nacha?

Porque Espe me comentó

que, el otro día, le pidió la dimisión al comisario.

-"Sí. He quedado con ella luego". -Ya, bueno, pues, no sé,

a ver si le puedes hacer cambiar de opinión.

Todos los compañeros pensamos que es inocente.

-"Le gustará oírlo,

aunque hasta que no aparezca el asesino de Cholo Trejo,

mala solución le veo". -Ya, me imagino.

Pero bueno, ya sabes que no hay crimen perfecto

y que, al final, caerá.

Bueno, y si me entero de algo de este Iago Narbona,

pues te lo hago saber cuanto antes, ¿vale?

-"Venga. Gracias, Fede". -Hasta luego.

-A medida que este punto azul va recorriendo nuestro cuerpo,

lo va iluminando todo, lo va llenando todo con su luz azul.

En este punto está vuestro abdomen, justo detrás de vuestro ombligo

y comienza a subir lentamente por nuestro esternón,

por nuestro pecho, por detrás de nuestra boca,

por nuestra nariz y por nuestros ojos,

iluminándolo todo de azul.

Ahora este punto ha vuelto a nuestra frente

y, poco a poco, vamos a volver a dejarlo salir.

Quiero que contéis hasta cinco mentalmente, sin abrir los ojos.

Tomamos conciencia del lugar en el que estamos.

Ahora vemos este punto azul alejándose hasta que desaparece.

Volvemos a tomar conciencia de dónde estamos

y contamos hasta cinco.

Abrid los ojos.

Muy bien. Sentimos lo relajado que está nuestro cuerpo

y nuestra mente,

cómo estamos cargados de energía para continuar nuestra actividad.

Muchas gracias.

¿Qué tal? -Muy bien.

Quería comentarte... -Espera, tómate el pulso.

¿Lo tienes? -Sí.

-Cuando te diga ya, quiero que cuentes tus pulsaciones

hasta que vuelva a decir ya. ¿Lista? -Sí.

-Ya.

Ya. ¿Cuántas? -Seis.

-Seis por diez, 60, 60 pulsaciones, está muy bien.

Has conseguido relajarte. Enhorabuena.

-Gracias. Ha habido un momento que casi me duermo.

-No sería un problema.

No es el objetivo, pero si sucede, bienvenido sea.

Si quieres, la próxima vez que vuelvas a sentirlo,

puedes tomar la sesión tumbada, en vez de sentada.

-Ah, pues mira, lo tendré en cuenta. -¿Qué querías decirme?

-No, nada, que se me han acabado las muestras de las pastillas

y era por pedirte más o que me dijeras dónde las compras

para ir yo y no tener que molestarte. -No, no es ningún problema.

Así puedo ir contando las que te tomas e ir ajustándolo.

-Ah, pues mira.

-Gracias. -No, gracias a ti.

Me están viniendo superbién, ¿eh?

-Me ha alegrado verte hoy. Pensé que no podrías venir por el trabajo.

-Sí, pero he hablado con mi jefa y, aunque le ha costado un poco,

me ha dado el día libre. Es que, no sé,

parece que no entiende lo importantes que son para mí estas sesiones.

-Debes estar preparada para el rechazo de los que te rodean.

Tu vida está cambiando, estás creciendo y fortaleciéndote

y eso impone a la gente que te conoce.

-Ya. Yo lo veo, sobre todo, con Olga.

No sé... Vamos a ver, es que si a mí esto me va bien,

no entiendo por qué ella tiene que estar en contra.

Debería animarme a que viniera.

-Tu mejoría es donde el resto ven reflejados su mediocridad.

A los que no han dado el paso del conocimiento

les produce temor y, cuando empiezas a recorrerlo,

les recuerdas su cobardía. -Ya.

¿Y prefieren hacerme la zancadilla antes de acompañarme?

-Exacto.

Pero no te prives de esta energía que estás descubriendo.

Al que no te quiera acompañar,

al que te impida avanzar debes dejarlo atrás.

-Lo sé, ya, pero es que me da mucha pena por Olga.

Ella es mi mejor amiga y yo sé que, si viniese aquí,

le sentaría muy bien meditar con nosotros.

-¿Tú crees?

-Hombre, con todas las rayadas que tiene en la cabeza.

-Puede venir a probar, sin compromiso.

-No sé si le va a gustar mucho la idea.

Además, es muy cabezota. -Paty, eso nunca se sabe.

A veces las personas solo necesitan un pequeño empujón

para comenzar el camino.

Además, es tu amiga, no querrás dejarla atrás sin intentarlo.

-Claro que no. Venga, vale, se lo voy a decir.

Y ahora me voy porque imagino que tendrás más sesiones y eso.

-No, yo por hoy he terminado. Pensaba descansar, tomar algo...

¿Tú tienes el día libre? -Sí.

-¿Quieres tomar algo? -Venga, vale.

-Ponte cómoda. -Gracias.

Merinero, llévatelo a tocar el piano y luego a los calabozos.

¿Qué ha hecho? -¿Qué voy a hacer?

Yo no he hecho nada. Luego te cuento.

Vale. Venga, andando.

¿Tiene algo que ver con el robo del cobre?

Sí. Miguel, cuéntale tú.

Bueno, estuvimos recorriendo la zona de los hechos

buscando testigos y, al acercarnos a un grupo de vecinos

a preguntar, este salió corriendo.

Fuimos tras él, lo detuvimos y hallamos una camioneta.

No te quites méritos.

Tras detenerlo, Miguel dedujo él solito

que habría salido corriendo en dirección al vehículo

que ocultaba el cobre. Iba corriendo hacia el campo.

¿Y encontrasteis el vehículo?

Sí, una camioneta vieja que estaba repleta de cobre.

Eso no lo pudo hacer un tipo solo. No, formará parte de una banda,

pero, de momento, no ha soltado prenda

ni ha reconocido que la furgoneta es suya.

A ver si en el interrogatorio conseguimos que confiese.

Enhorabuena, buen trabajo, Flores. No está mal para el primer día.

No me quejo. Mucho mejor de lo que esperaba.

¿Seguro que no te quejas? ¿Cómo dice?

¿Qué te ha pasado en el tobillo? ¿Crees que no te he visto cojear?

Es que, persiguiendo al sospechoso, metí el pie en un bache

y me torcí el tobillo, pero no es nada.

Ya lo veremos. Que le vean en el centro de salud.

No hace falta, señor, si no me duele. Te duele más el orgullo.

Lo comprendo, a mí me pasó exactamente lo mismo

persiguiendo a uno de los malos. Me caí de culo en un charco,

para más inri. Os podéis imaginar las risa de mis compañeros.

Total, que dije que no me dolía para evitar más cachondeo.

Resultado: fractura de coxis, siete meses durmiendo de lado.

Por favor, de esto ni una palabra a Miralles.

Así que, cuando puedas, que te vea un médico.

Cuando acabe mi turno, voy.

No, cuando acabe tu turno, no, ahora.

Pero me voy a perder el interrogatorio.

Miguel, al médico, es una orden. Sí, inspectora.

Permiso, señor comisario.

Supongo que no querrá quedar como un torpe

en su primer día de trabajo.

Está claro que quiere hacer las cosas bien.

No sabes cómo me alegro. Es el tipo de policía

que necesitamos aquí, en Distrito Sur. Enhorabuena.

Sí, exacto. Tienes que pasar ese dinero

desde la cuenta de la empresa a la nueva cuenta que vas a crear.

No, a esa cuenta solo tendré acceso yo, personalmente.

Sí, ya sé que lo podría hacer por internet,

pero prefiero no ser yo quien mueva ese dinero.

Por algo te pago una comisión tan generosa, ¿eh?

Avísame cuando lo tengas hecho.

Puede que te encargue que contrates una caja de seguridad en Zúrich.

Oye, te tengo que dejar, pero tú haz lo que te he dicho, ¿vale?

Vamos hablando. Adiós.

-Buenas, ¿se puede? -Sí, claro que se puede, hombre.

No seas tan ceremonioso, que hay confianza.

-No sé, es que te veo muy serio

y parece que he interrumpido algo importante.

-Qué va. Un cliente quejándose.

Le faltaba una caja de Rioja Reserva que parece ser que es bastante cara.

-No me mires que no me la he bebido y no por falta de ganas,

que el Rioja me encanta

y me es indiferente que sea reserva o titular.

-No somos tan cutres como para robar un par de botellas.

-Claro que no. Yo hubiera robado el camión entero.

-Hablando de botellas, ¿te apetece una copa?

-Si me invitas a un roncito que tienes por ahí,

no te lo voy a despreciar. -Claro que sí.

Pues yo te lo pongo y te acompaño.

-Sergio, yo ya he terminado. Si te hace falta algo...

-La verdad es que no, Tote, muchas gracias.

-Me ha dado tiempo a todo,

incluso he sacado un rato para limpiar el coche.

Lo he dejado niquelado.

Lo he llevado donde siempre y lo he repasado yo.

-Caray, estás más trabajador que de costumbre.

-Es lo mínimo.

Después de haberme cubierto la jefa con lo del Cholo,

lo menos que puedo hacer es mi trabajo como Dios manda.

-Tranquilo, lo de ese indeseable ya está superado.

-Ya, pero si la jefa se entera que yo lo maté,

me echa a patadas y me denuncia a la policía.

-Qué va. A nadie le interesa que esté la policía dando vueltas por aquí.

Mira, en el fondo a nadie le gustaba ese cabrón.

Está mejor muerto.

-Ya, pero mejor que la jefa no se entere.

-A veces la vida te pone contra las cuerdas

y es matar o morir. ¿Qué vas a hacer?

Lo que sea necesario para sobrevivir.

-Exacto. -Así acabé yo en la cárcel.

El imbécil de Rafaelín,

si no se hubiera metido de por medio, todo habría salido bien.

-Pero eh, Sergio, oye, que todo ha salido bien.

Alegra esa cara, hombre. Míranos, ya no estamos en la trena

y tenemos un trabajo estupendo en una empresa que te cagas.

-Sí, pero a mí aún me tienen que juzgar.

-Para eso falta mucho tiempo, tú mismo lo has dicho.

No pienses en eso ahora. ¿Sabes lo que tenemos que hacer?

-¿A que adivino? Comernos un buen chuletón

y luego hincharnos a copas en el mejor garito de Madrid.

-Me has leído el pensamiento.

-No me ha hecho falta. Das la vara con lo mismo.

Pero ¿sabes qué? -¿Qué?

-Que hoy te voy a hacer caso. -¿En serio?

-Vamos a por ese chuletón.

-Así se habla. Te voy a llevar a un asador cojonudo.

(Móvil)

Joder, Sofía otra vez. ¿Esto es una broma o qué?

-¿Otra vez? -Lo tengo que coger.

Sí, qué tal, Sofía. Dime qué pasa. -"Pues a punto de terminar".

"¿Por qué no vienes a buscarme y nos vamos a cenar a un japonés?".

-Hoy, imposible.

Me encantaría, pero tengo una liada con contabilidad que no veas.

-"¿Has visto las horas que son?".

"Deja ya de trabajar y relájate un poco".

"Sea lo que sea, lo solucionas mañana".

-Si no cierro esto cuanto antes,

nos puede caer una inspección de Hacienda

y con la que nos viene de México, lo último que queremos

es a un inspector preguntando por cada euro de esta empresa.

-"Tienes razón. Bueno, pues me iré a la cama sola, qué remedio".

"Pero esta noche deja conectado el móvil, igual te llamo

para que vengas a traerme el desayuno a la cama".

"No me busques excusas". -De acuerdo. Ahí estaré.

-¿Todo bien? -Vámonos a por ese chuletón.

-¡Vámonos!

-De verdad, María,

que no hay ninguna denuncia en contra de ese tío.

-¿Qué pasa, que no es ninguna secta? ¿Me lo he inventado yo?

-No he dicho eso, María. -No solo soy yo,

Olga también está con la mosca tras la oreja.

Paty está muy rara, últimamente. -No digo que no sea una secta,

digo que no hay ninguna denuncia contra ellos.

-¿Habéis mirado en la web?

A ver si ahí hay algún indicio de delito o de algo.

-El único delito que tiene esa web es ser tan pretenciosa y horrorosa.

Menudo empalagoso el tío, qué parrafadas, por Dios.

Pero, de verdad, ni desde la parte técnica

ni desde los contenidos hay ningún delito.

-Ese Iago Narbona está limpio.

-Lo siento, María, ¿qué puedo hacer yo?

-Lo siento yo por haberte insistido tanto,

pero es que creía que ibais a encontrarle algo

porque ese tío me parece el típico timador, ¿sabes?

-Si yo estoy de acuerdo, tiene pinta de ser un jeta,

parece un trilero, pero ¿sabes cuál es el problema?

Que la gente entra al trapo y es confiada

y así no podemos detenerle ni por publicidad engañosa.

-De todas formas, Elías, muchas gracias por investigarlo.

-De nada, pero aquí no se acaba esto.

Si notas cualquier incidencia, me lo dices y sigo al loro.

Lo último que queremos es que Paty se meta en problemas.

-¿No habías quedado con Nacha? -Sí, pero llega tarde.

No sé, ¿tú a qué hora cierras? ¿Cierras ya?

-No, me queda un ratico todavía, pero no te preocupes,

me voy a ir metiendo a la cocina y voy adelantando, ¿vale?

-Pero no hacía falta que te molestaras. ¡Madre mía!

-Ya ves tú. Solo es algo de picar.

-Llevo entreteniéndote todo el día. Seguro que tenías cosas que hacer.

-No. Me encanta que estés aquí, de verdad.

Me estabas hablando de tu padre. -Ah, sí, es verdad.

Nada, pues eso, que lleva toda la vida trabajando

y ha llegado a esta edad y ha sido incapaz de relajarse.

Está siempre pensando en sus problemas de negocios,

en que va justo de dinero

y no para de echar horas y horas y horas...

-El trabajo es necesario y es bueno para el espíritu,

pero es solo una parte de nuestras vidas,

no puede ocupar todo el tiempo o no crecemos personalmente.

-Exacto. Es justo lo que yo pienso.

Qué fuerte, parece que le pones voz a ideas y pensamientos

que yo tenía, pero que soy incapaz de expresar.

-¿Y tu madre?

-No, mi madre es todo lo contrario que mi padre.

Le va mucho mejor, la verdad. -¿En qué sentido? ¿Es rica?

-No, a ver, no es multimillonaria,

pero digamos que trabaja por placer, más que por necesidad.

-¿A qué se dedica? -Sector inmobiliario.

¿Qué pasa? ¿Por qué me miras fijamente?

-No, estaba pensando. Deben ser dos personas muy especiales.

-Especiales, ¿por qué?

Yo los veo lo más normal del mundo, la verdad.

-Te tuvieron a ti y tú eres muy especial.

-Qué cosas dices. -Lo digo en serio.

No lo digo para hacerte la pelota.

Mira todo lo que has avanzado en poco tiempo conmigo.

Tienes un don, Paty.

Nunca había conocido a nadie que tuviese tanto potencial,

alguien que asimilase tan profundamente mis enseñanzas.

Lo que tú estás logrando está al alcance de muy pocos.

-Gracias.

-Perdón, yo no... -No, no pidas perdón,

pero si no ha pasado nada malo, ¿no? -No, no está bien.

Paty, eres mi alumna y yo no... -A ver, Iago.

La clase ha terminado hace horas, no soy tu alumna.

Además, no ha pasado nada que no quisiera que pasase.

-Pero es que yo no puedo tener favoritismos, ¿entiendes?

Si el resto del grupo ve que tengo una favorita,

puede afectar negativamente a la dinámica del grupo.

-El resto no tiene por qué ver esto. No se lo voy a decir a nadie.

-Preferiría que fuese nuestro secreto.

Ha sido pura debilidad. -De verdad, que está todo bien.

No hace falta que te excuses ni que pidas disculpas ni nada.

Está bien.

-Gracias por ser tan comprensiva. -De nada.

Y ahora es mejor que me vaya que se ha hecho tarde.

-¿Te veré mañana en la próxima sesión?

-Claro y me traeré a Olga.

Bueno, lo voy a intentar, a ver qué dice ella. Hasta luego.

-¿Quieres que te ayude con algo?

-Sí, hombre, lo que te faltaba. Déjate.

Además, no sufras, si tengo que esperar un rato más, espero.

Como si quieres que te deje las llaves.

-Las llaves y cierro yo, ¿no?

Lo que tengo que asumir es que Nacha ya no va a venir.

-¿La has llamado por teléfono o le has mandado un mensaje?

-Sí, le he mandado unos mensajes, pero no la quiero llamar

para no presionarla. No quiero que me vuelva a mandar a la mierda.

-¿Y por qué te iba a mandar a la mierda?

Hola, María. -Hola, Nacha.

-Perdón que haya venido tan tarde. -Nada.

A mí me queda un rato para cerrar. ¿Queréis que os ponga algo?

-No, nada, no vamos a estar mucho.

-Me meto para la cocina. Si queréis algo, me avisáis.

-Gracias.

-¿Qué te pasa? Acabas de llegar ¿y te quieres ir tan pronto?

Haz el favor.

-No sé, dímelo tú.

¿Vas a volver a intentar convencerme de regresar al Cuerpo?

Porque eso no va a pasar. He dimitido y no hay más que hablar.

-No quiero insistirte, solo quiero que sepas

que puedes contar conmigo, que sigo estando aquí

como siempre para ayudarte en lo que necesites.

-Si me quieres ayudar, no necesitas quedar conmigo.

Tienes que encontrar al asesino de Cholo Trejo.

-Te aseguro que voy a encontrar a ese tipo

y se lo voy a restregar por la cara a la Ibarra esta

y espero que te pida perdón en público o me va a oír.

Ahora, eso sí, si yo encuentro a ese asesino, tú vuelves al curro.

-Caramba, Elías, no has entendido nada, entonces.

Eso no va a pasar. -¿Que pasa, que eres tan orgullosa?

¿Vas a tirar tu carrera por la borda

porque dos superiores han dudado de ti?

-No es una cuestión de orgullo, no tiene que ver con eso.

Simplemente, no me siento capaz de llevar esa placa.

No me la merezco. -¿Qué dices, Nacha?

Si eres de las mejores policías que he conocido.

Pregunta en comisaría, todos opinan lo mismo.

-Puede que haya sido una buena policía,

pero desde el día que Cholo Trejo volvió a aparecer en mi vida,

lo he hecho todo mal. -Sí, has cometido errores,

pero ¿y qué? Somos humanos, no somos robots.

-No, he cometido errores imperdonables, Elías.

Me he saltado las órdenes de mis superiores,

he violado derechos fundamentales y he agredido a un detenido.

Eso no lo hace un buen policía.

-A ver, Nacha, estabas bajo mucha presión,

es casi normal que reaccionaras así.

-Esa excusa la puede tener un tendero o un taxista,

pero no un buen policía.

Debemos estar preparados para trabajar bajo presión.

-Mira, Nacha, lo que tú viviste a los 15 años

es un trauma que no se supera así como así.

Sentarte cara a cara con el asesino de tus padres,

para eso no te preparan en la academia.

-Ya, pero es que ese trauma del que tú hablas, precisamente,

fue la razón por la que elegí hacerme policía.

Encontrar al asesino de mis padres era el objetivo principal de mi vida,

lo que me daba fuerzas para levantarme cada día

y, cuando ocurre, ¿qué hago? Fracaso.

-Si crees que has fracasado, muy bien,

pero ya está, ese tipo está muerto y no te puede hacer nada.

Así que haz el favor de volver a terapia

o volver a boxeo, a correr,

pero no tires tu carrera por la borda.

-Elías, se supone que yo debería estar preparada para eso.

Se supone que tendría que haber puesto en práctica

todas las cosas que aprendí estos años

y no supe cómo hacerlo. ¿Entiendes lo que significa para mí?

-Sí. -Pues, entonces, escúchame.

-Sí, te escucho. -Por favor.

Elías, si yo estoy aquí es porque hemos sido compañeros

y porque para mí eres importante, yo te aprecio.

Necesito que entiendas cómo me siento.

Yo no me puedo ir sin explicarte todo esto,

pero no voy a intentar convencerte de nada.

No intentes convencerme tú a mí, por favor.

-Ay, qué no, hombre, que no.

Que la carne buena hay que pedirla poco hecha

y si te preocupa el corazón y tonterías de esas,

dentro de una semana pide una ensalada y así compensas.

Pero estropear un buen trozo de buey pidiéndolo muy hecho, por Dios.

-El camarero indignado, ¿eh? -Hombre, no era para menos.

-He estado a punto de pedir gaseosa con el vino, a ver qué cara ponía.

-Hubiera estado bien. ¿El chuletón te ha gustado?

-A ver, el sitio era un antro, pero la carne era buena.

-Ya está, eso es lo que importa. Eh, ¿sacas el ron?

-¿No hemos bebido ya suficiente?

-Si solo hemos tomado una botella de vino.

-Sí, más las cervecitas de antes más los gin-tonics de después.

-Ya. Un día es un día, coño.

Chaval, salud.

Me alegra un montón verte así, ¿eh? -Así, ¿cómo?

-Así, leches, sonriendo, animado.

Llevas unos días con una cara de limón exprimido

que cualquiera diría que acabas de salir de la cárcel.

Y mírate, ¿eh? Un puestazo, te beneficias a la jefa...

¿De qué te quejas? -De todo, Gallardo, me quejo de todo.

En primer lugar, salí de la cárcel en espera de un juicio tan complicado

que es casi imposible que me libre de volver allí

y del trabajo mejor no hablamos. -No, hombre, no.

Cuéntame. -Yo no me estoy beneficiando a nadie.

-¿Cómo que no? Te estás tirando... -Sofía me tiene de esclavo, literal.

Por las mañanas en la oficina y por las noches en la cama,

pero obligado, no te equivoques, amenazado.

-Yo creía que, por lo menos, te gustaba.

-¿Qué me va a gustar?

-Es una pedazo de hembra. -Pues a mí me da asco.

No sabes los esfuerzos que tengo que hacer para fingir que me gusta.

Mira lo que me obliga a llevar

para que todos sepan que soy de su propiedad.

-Lo siento mucho, amigo.

-Solo le hace falta marcarme a fuego, como al ganado.

-¿Y nunca has pensando en...? -¿En huir?

Lo intenté una vez. -¿En serio?

-Me descubrió y mandó que me dieran una paliza.

-¿Qué me dices? -No sabes lo que es esa mujer.

Es el demonio y tener que acostarme con ella cada noche

y no poder hablar con nadie...

Te juro que, aunque esté fuera de la cárcel,

a veces siento que sigo encerrado.

-Sergio, sí tienes con quien hablar, ¿eh?

Mírame, yo estoy aquí. -Lo sé, Tote.

Eres mi único amigo. Solo contigo puedo ser sincero.

-Tú y yo nos tenemos el uno al otro.

-¿Qué coño haces? -Perdona.

-Pero qué perdona ni que... ¿Me pongo a contarte esto y tú...?

-Perdón si te he molestado, es solo que...

-Solo, ¿qué? ¿A ti qué se te pasa por la cabeza, tío?

¿Te has tomado algo o qué? -Si no estoy ni borracho.

¿En serio no te habías dado cuenta? -Darme cuenta, ¿de qué?

-¿En todo este tiempo no...?

A ver, Sergio,

¿por qué te crees que te cuidaba y te protegía en la cárcel?

¿No te has dado cuenta de lo que siento por ti?

-La madre que te parió, Gallardo.

Lárgate de aquí, anda. -No, vamos a hablarlo.

-No vamos a hablar nada. Te largas ahora.

-Te estoy explicando lo que siento por ti.

-¡Que te largues, Gallardo! No me toques los... ¡Fuera!

Ya lo que me faltaba, hombre.

-Yo no sé si la meditación va mucho conmigo, Paty.

-A ver, te estoy proponiendo esto porque creo que te vendría muy bien.

Además, así podrías entender mi experiencia.

-¿Y cuándo sería? -Esta misma tarde, si quieres.

-Ahí tienes, tu finiquito. -No te he traicionado.

-Claro que lo has hecho por querer meterte en mi cama.

¿Crees que si a mí me gustaran los tíos

iba a elegir a un viejo alcohólico y chiflado como tú?

-Yo seré un borracho, viejo y maricón,

pero a mí no me falta ni mi madre.

-¿Se puede saber por qué te apuntas a una charla de ese?

Si Paty está peor desde que está con él.

-Precisamente. Quiero ir para entender

por qué Paty ha cambiado tanto

y creo que va a venir bien que vaya esta tarde

para saber más sobre el Iago ese. -Sí, me parece una buena idea.

-Soy yo. Mis planes se han precipitado,

voy a necesitar antes los papeles. ¿Cuándo tendrás listo el pasaporte?

-En 48 horas. -Que sea en 24.

Aquí tienes el doble de lo que pedías más 100 por la botella.

-Así que aquí es donde os reunís. -Sí.

¿Sientes ya la paz que transmite este lugar?

-Es acogedor.

-A Iago le gustaría ampliar esto un poco,

tener un local más grande para que vinieran más alumnos.

Pero bueno, de momento, se tiene que confirmar con esto.

-Elías, te llamaba porque tengo algo que te puede interesar.

No es sobre Cholo, es sobre Iago Narbona.

-Gallardo vino a comunicarme que nos deja.

Me pareció que una cena de despedida era lo mínimo, después de todo.

-¿Ahora nos deja así, sin más? -Está alcoholizado y es imprevisible.

Cuanto más lejos esté de nosotros y nuestros negocios, mejor.

-¿Te ha hecho algo que yo no sepa? -No. Solo he comprendido

que sus intenciones van por otro lado.

-¿Qué sabes, exactamente? No te preocupes por la pasta.

Si la información es buena, te daré un buen dinero.

-Si tantas chorradas y tonterías crees que es esto,

¿por qué me has acompañado?

-Porque necesitaba entender por qué mi amiga,

que es una persona madura e inteligente,

se deja embaucar por este tío. -No me dejo embaucar por nadie.

-Paty, que no te ves, que es que no te ves.

Cuando ese tío habla no sabes cómo le miras

y no sé qué relación crees que tenéis, pero no es sana.

-Se llama, en realidad, Andrés Gascón.

-¿Está usando un nombre falso? -Efectivamente.

He estado buscando y he encontrado dos denuncias a su nombre.

-Quería darte esto, Iago, para el nuevo centro.

-Gracias, Miriam, de corazón. Esto es muy importante para el grupo.

-Bueno, así da gusto volver a casa. Qué recibimiento.

¿Qué tal, Olga? ¿Cómo estás, cariño?

Bien, pero no os esperaba tan pronto.

Bueno, hemos querido adelantar el vuelo

porque te queríamos contar las novedades en persona.

¿Qué es eso que te ha dado Miriam? ¿Es para el nuevo centro?

-Miriam me ha hecho una aportación. Sé que, con tu salario de camarera,

no puedes hacer grandes alardes de generosidad,

por eso no te he dicho nada, al contrario, siéntete libre.

-Agradezco mucho tu comprensión,

pero de verdad que querría contribuir.

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Servir y proteger - Capítulo 394

23 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Ana

    Me parece fatal que que pongan el Reiki como una engañifa. Yo no tengo constancia de que cure, ni nunca lo he dicho, pero si de que las personas se sienten mejor y pueden asumir su situación mas confortados. He sido voluntaria de Reiki dos años en un hospital de Madrid, a pacientes de cáncer. Me doy Reiki a mi misma y creo que es bueno. Deberían investigar quien esta detrás de la campaña de desprestigio contra terapias alternativas, y porqué, en vez de seguirlas. Un saludo. Ana.

    26 nov 2018
  2. ana

    que bueno, pobre Sergio en negocios y engaños es un lince pero con los amores... pobrecito no da una. Me encanta la serie

    23 nov 2018