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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 391 - ver ahora
Transcripción completa

He preguntado por ti en comisaría

y un agente me ha dicho que estarías aquí.

-Os presento. Es María. Y ella es Raquel, mi exmujer.

-Esa señora se va a ir mañana o pasado a París

y hasta luego, Lucas. Yo no le daría más importancia.

-Madre mía, qué inocente. Cómo se notan los años que tienes.

Esa mujer ha venido a recuperar a Elías, Paty.

-Parecías muy preocupado por el tema anoche.

-No, anoche, no, pero ahora, sí.

-Oye, somos adultos, ¿qué problema hay con pasarlo bien?

-La verdad es que yo no me veo retomando nuestra relación.

Raquel apareció cuando había quedado con María para ir al cine

y tuvimos que abortar el plan.

Tengo la sensación de haber vuelto a la casilla de salida con María.

-Pues más te vale ir espabilando y dejar de hacerte el pendejo.

Queda con ella esta noche porque ya te vale.

-Raquel y yo hemos hablado y no queremos hacernos un lío,

por muy bonito que haya sido nuestro reencuentro.

-Si habéis tenido que hablarlo... -Cuando uno está enamorado, lo sabe.

-Y un poli tan duro como tú no puede estar enamorado.

-Te aseguro que, de mi ex, no estoy enamorado.

¿Te ayudo con algo? -No, hombre.

Quería un par de cafeticos para llevar.

-¿Estás bien? ¿Te pasa algo?

Estás como temblando. Parece que hayas visto un fantasma.

-Se llama Cholo Trejo y es el asesino de mis padres.

Una semana después del entierro de mis padres,

apareció de la casa de mi abuela para ofrecernos dinero,

para compensarnos por las molestias,

no sé, ¿para acallar su conciencia, quizás?

Estuve investigando, pero no encontré nada.

No entiendo cómo es posible que no haya nada contra él.

Es un asesino, un criminal. Lleva muchas muertes en sus espaldas.

-Por eso tienes que tener cuidado

porque, al parecer, es un tipo muy peligroso.

-Ya veré qué me invento para meterlo entre rejas.

-Cuidado, te la estás jugando.

Tenemos que hacer las cosas por los cauces normales, ¿vale?

-Quítate del medio, negra, o te vas a arrepentir.

-¡Eh, alto!

Soy Nacha Aguirre Rueda, oficial de policía de Distrito Sur

y queda detenido por atentado contra la autoridad.

Esa detención es irregular, es chapucera, es precipitada

y, lo que es peor, es contraproducente.

Debiste acudir a mí desde el principio.

¿Para qué, Miralles? ¿Me habrías creído a mí?

¡Por supuesto que sí!

Muchas gracias, Mercedes, por confiar en mí.

Estaría bien que hablases tú con él, sí.

Me voy a Valladolid, Emilio.

Voy a estar al frente de la UFAM allí.

Eras tú la que hablaba de vivir solo el ahora.

Y tenía todo el sentido, te ibas a otro destino, Emilio.

Pero si te quedas, el enganche va a continuar

y vamos a darnos de bruces contra el mismo muro.

Firmaré la solicitud. Me voy con la satisfacción

de haber formado parte de un grandísimo equipo.

Yo nunca pensé que me fuera a enamorar así.

Lola...

Creo que, si no te hubiera conocido, jamás me había conocido a mí misma.

-El calabozo me ha refrescado la memoria, ¿sabes?

Estas dos cuentas de aquí

son un homenaje para sus queridos papás.

-¡Voy a matarte, cabrón, voy a matarte!

-¡Nacha, ya está!

(Música emocionante)

Así da gusto desayunar, a mesa puesta.

Hoy por ti, mañana por mí. ¿No es maravilloso

que nunca hayamos discutido por una cosa así?

Nunca se sabe, igual hemos discutido y no nos acordamos.

Llevamos tantos años juntos... Oye, eso ha sonado fatal, ¿no?

Qué va. Ha sonado estupendamente.

¿Y Olga? ¿No se ha despertado o qué?

Se despertó pronto, desayunó y se fue

que tenía una clase. No me preguntes, ni idea.

Ah, mejor, así hablamos con más tranquilidad.

¿De?

Esa idea que tiene de ir los tres a Milán.

No sé, no quiero que pierda comba en los estudios.

Ya, yo tampoco, pero me parece que va a ser imposible

convencerla de lo contrario, ¿eh? Lo mejor es que me vaya solo a Italia

y según evolucione el tratamiento, vamos viendo.

Eso de que lo mejor es que te vayas solo lo has dicho así,

lo has soltado por si colaba. Pues no, Antonio.

Te pongas como te pongas, iré contigo.

Olga imagino que no va a renunciar a estar contigo

y a acompañarte y a darte su apoyo en todo momento.

(Timbre)

Voy yo, voy yo.

Hola, Eduardo. Pasa, pasa. Buenos días.

-Hola, Eduardo.

-Disculpad la interrupción. -No pasa nada, no te preocupes.

Siéntate a desayunar. -Gracias, pero ya desayuné en casa.

-Por la cara que traes,

debes ser portador de una mala noticia.

-El doctor Salazar quiere tener una entrevista contigo

antes de decidir si participas en el ensayo clínico.

-Vaya.

¿Qué pasa, me va a hacer un casting o qué?

-Yo no lo llamaría así.

Es un encuentro personal para valorar ciertas cosas.

-Creí que estaba todo claro.

Eduardo, es que estaba decidido que entraba en el ensayo clínico.

No entiendo ahora lo que pasa. Y así es,

pero ha surgido un cambio de última hora en el diseño del ensayo clínico

y quiere esa entrevista.

No os puedo contar más porque no sé más.

-No tiene ninguna lógica, cumplo todos los requisitos.

¿A qué viene esto?

-Salazar querrá contarte en persona los objetivos del ensayo clínico,

los riesgos, las posibilidades,

tus derechos, tus responsabilidades...

-Soy médico, hombre, los conozco de sobra.

No he puesto ninguna pega. -Lo sé.

Entiende que él quiere asegurarse de primera mano

que estás preparado psicológicamente para lo que te espera.

-Lo estoy. He meditado muy bien participar en ese ensayo.

A ver, y yo soy testigo de ello y tú también.

Eduardo, sabes bien que no ha tomado esa decisión a lo loco.

Seguro que es un mero formalismo.

-Voy a tener que darle las gracias por ser una cobaya en su ensayo.

-Es lo que hay, Antonio. -No sé.

Perdonadme, me pilla descolocado todo esto.

-Mira, yo no quiero presionarte en este asunto

y entiendo que no quieras ir a esa reunión,

pero Salazar necesita una respuesta hoy mismo.

¿Y qué plazo tiene para dar la respuesta?

Esta noche es el límite.

Salazar necesita que le contestemos hoy.

Piensa que hay mucha gente deseando ocupar tu plaza.

-Esto es el colmo. Encima con exigencias.

Bueno, vamos a tranquilizarnos. Tenemos unas horas para pensar.

Enseguida te llamamos y te decimos.

Espero tu respuesta a lo largo del día, Antonio.

Muchas gracias otra vez, ¿eh, Eduardo?

¿Tenías que coger esa taza? -¿Y qué le pasa a la taza?

-Que esa la usaba Lola casi a diario. Era su favorita.

-No sé, me habré despistado. Si quieres cojo otra.

-Que no. Cuanto antes nos hagamos a la idea

de que Lola ya no está con nosotros, pues mucho mejor.

-Mujer, hablas de ella como si estuviera criando malvas.

-No, pero ha sido todo tan repentino que hace unos días era Bremón

el que se iba de la comisaría y, de la noche a la mañana,

es Lola la que ya no está más en Distrito Sur.

-Yo qué sé, es que la vida da muchas vueltas.

-Y algunas se dan a toda velocidad.

-Hay veces que creemos que lo tenemos todo controlado

y, de la noche a la mañana, se nos cambia todo.

-Por lo menos anoche nos quedamos con buen sabor de boca

y no lo digo por los espaguetis "al nero di seppia"

y la tarta de zanahoria, que estaba de muerte.

-Sí, se puso las botas, Lola, ¿eh?

-Es que tiene un saque la tía cuando algo le gusta...

-Come como una lima sorda. Y eso que venía del picoteo

en La Parra que le hicieron de despedida.

Te diré que yo también estoy un poco, pues eso, tocado.

Pero bueno, ya se nos irá pasando. -Más nos vale.

-Oye, ¿y crees que ya estará en Valladolid?

-No, hombre, si se fue hace una hora, solo.

(Móvil)

Es Lola.

Oye, ¿le habrá pasado algo? -Mujer, no seas ceniza.

-Lola, ¿estás bien?

Ah, que me había asustado. Ya.

Sí, nosotros también te echamos mucho de menos.

Ya, bueno, venga, pues vete, que cuanto antes llegues, mejor, ¿eh?

Vale, vale. Oye, cuando llegues, nos llamas, ¿eh?

O nos mandas un mensajito o algo. Nosotros también.

Venga, un besito. -Un beso. Adiós.

-Chao, bonita.

-Y ¿por dónde iba?

-Pues nada, acababa de pasar el túnel de Guadarrama

y ha parado a llenar el depósito

y se le ha escapado una lagrimilla pensando en nosotros.

-Vamos a dejarlo, que ya te digo que parecemos Pimpinela

con Álex Ubago, una cosa como ultralacrimógena terrible.

-Bueno, pues habrá que pensar qué hacemos con la habitación.

-Yo tampoco tengo mucha prisa, quiero decir, que en fin.

Apetecerme que venga alguien a casa tampoco me apetece mucho, ¿no?

-A mí tampoco.

Mira, mejor lo pensamos más adelante, ¿no?

Cuando estemos más serenos y más enteros.

-Sí. Ahora en lo que debes pensar es en tu futuro en la UFAM.

-¿Cómo que mi futuro en la UFAM?

-No creo que el comisario tarde en ofrecerte el puesto.

-No lo veo yo tan claro.

-"No lo veo yo tan claro".

No se me ocurre nadie mejor que tú para esa unidad, de verdad.

-Sí, eso decís todos y luego me hago ilusiones,

pero el comisario es más suyo...

-Desde que decidí participar en ese ensayo,

ese hombre no ha hecho más que ponerme pegas.

Primero, con que tenía que ir corriendo a Milán

y cuando ya por fin me hago a la idea y lo acepto,

ahora me viene con esto de la entrevista personal previa.

Ya, pero supongo que él tendrá sus motivos, ¿no?

Para querer conocerte en persona.

Da igual. Si supiera la presión a la que me está sometiendo...

Tienes que ser fuerte, Antonio.

De todas maneras ya lo sabes, lo vas a hacer, está claro.

Ya veo que lo tienes claro, sí. Pues sí.

Ese ensayo clínico es a lo único que podemos agarrarnos.

Ya pero, es que, de verdad, para mí esto de la entrevista

es otra exigencia más

y me pone de los nervios examinarme y no sé bien de qué.

No sé si voy a tener fuerzas, Claudia.

Claro que las vas a tener.

A ver, yo entiendo que te sientas presionado, cariño.

Pero ya sabíamos que esto iba a ser un camino largo, duro y difícil

y tú puedes con eso y con mucho más.

Venga. Eso era antes.

Ahora me sorprendo de la cantidad de pensamientos negativos

que me vienen a la cabeza. Mi vida, es normal

y, en una situación como la tuya, cualquiera estaría peor.

Pero para eso vamos a estar Olga y yo a tu lado, dándote fuerzas,

energía y todo lo que tú necesites, ¿eh? Venga.

Bueno, anda, déjame pensarlo tranquilamente

a ver si voy o no a la entrevista con el doctor Salazar.

No me presiones más. No, no quisiera,

pero sabes lo que ha dicho, que debes dar una respuesta hoy.

Lo sé, me tomaré unas horas para meditarlo con calma,

pero, por favor, nada de quedarte en casa.

No dejes de ir a trabajar, que prefiero estar solo y pensarlo.

Vale, de acuerdo. Y que sepas que la decisión

que tomes yo la voy a acatar sin rechistar, ¿de acuerdo?

Eso es lo que quería escuchar. Bien. Y para cumplir mi palabra,

me voy a comisaría, ¿eh? Que, si me quedo aquí,

empiezo a ponerme pesada y no quiero, ¿vale, cariño?

Te quiero.

¡Dios!

No se preocupe, que llegaré al fondo de este asunto

para saber lo que ha ocurrido.

Eso espero porque, si no, tendrá noticias mías.

¿Quién es ese hombre? El abogado de Cholo Tejo.

Vaya. O sea que se avecina tormenta, ¿no?

Pues sí, la detención que practicó Nacha

fue una gran metedura de pata.

Ya. El caso es que Nacha está convencida

de que el mexicano es el asesino de sus padres.

Cholo Trejo, oficialmente,

no tiene ninguna cuenta pendiente con la justicia

y Nacha no tendría que haberse acercado a él.

No, pero ¿qué quería el abogado?

Me ha dicho que cuando dejamos a Cholo en libertad,

Nacha volvió a perder los papeles. Le amenazó de muerte.

Eso empeora las cosas, sí. Pues sí.

Me ha dicho que se acercó, le dijo que iba a matarle

y que iría a por él. ¿Tú sabías algo de esto?

Bueno, sí, sucedió más o menos así.

Claudia, ¿y por qué no me informaste?

Te lo estoy contando ahora. No me había dado tiempo.

¿Y es verdad que otro agente tuvo que intervenir

para que no le agrediera?

Sí. Beltrán se interpuso para que la cosa no llegara a más.

Genial.

Emilio, ocurrió a última hora, por eso no te lo había contado.

Claudia, ¿sabes la gravedad de todo esto?

Pues sí, lo sé, pero no es menos grave

que ese tipo se jactara de haber matado a sus padres

y también la amenazó de muerte. ¿Hay testigos de esto?

Espe estaba delante, pero claro, ese tipo es muy listo

y no se pilló los dedos, solo se lo insinuó, se lo dejó caer.

En resumen, que Nacha no tiene nada en contra de este hombre.

Pues no, esa es la realidad.

Un policía no puede perder los nervios de esa manera,

por ética profesional y para no darle munición al enemigo.

Estoy completamente de acuerdo porque ahora, el abogado de Trejo,

tiene la sartén por el mango.

¿Te han dicho si piensan denunciarla?

Se lo están pensando. Eso es un sí como un castillo.

Si no te lo ha dicho claramente es para no darle ventajas a Nacha.

Lo mismo, exactamente, pienso yo. Joder, a ver cómo salimos de esto.

¿Qué? ¿Te arrepientes de no haber aceptado el traslado?

¿Por qué me preguntas eso ahora?

Bueno, porque ahora estarías en un despacho grande,

con moqueta, tomándote un café servido por tu secretaria

y sin tener que meterte en estos berenjenales.

Ese berenjenal no es nada comparado con lo que tengo en casa.

¿Qué pasa? ¿Natalia otra vez?

Sigue enfadada por mi decisión de quedarme en Distrito Sur.

Dale tiempo, seguro que entra en razón.

Bueno, eso espero si no me voy a volver loco.

¿Y tú qué tal? ¿Cómo está Antonio? Os vais ya pronto a Milán, ¿no?

Pues no te creas, ese asunto está pendiendo de un hilo ahora.

¿Y eso?

Porque el médico que lleva el ensayo clínico

quiere entrevistarse con él para aceptarlo como paciente o no

y Antonio no está muy seguro de querer pasar por eso.

No me extraña, tiene que estar de los nervios.

Sí. Con el temple que tiene normalmente,

pero claro, esto desquicia a cualquiera.

Bueno, volvamos a lo de Nacha, ¿eh?

Tenemos que escuchar sus alegaciones antes de que venga Ibarra.

¿Ha llamado ya Montse? Montse no es de las que llaman,

pero en cuanto huela la sangre, vendrá a pedir explicaciones

por la detención irregular

y por las amenazas de después de Nacha.

Sí. Voy a decirle a Nacha que venga.

¿Te importaría estar presente? No, en absoluto.

Es más, te lo agradezco.

¿Sabes si Elías y su ex han quedado en algo o qué?

-¿Cómo si han quedado en algo? ¿A qué te refieres?

-Sí, a que si vuelven a estar juntos.

¿Qué pasa? Eras tú la que tenía la mosca detrás de la oreja.

-Ah, no, pero ya estoy supertranquila.

A ver, Elías me dejó caer que habían tenido un acercamiento,

pero vamos, que no está enamorado de Raquel.

-Ah, pues qué alivio. -Pues sí.

Pero venga, al tajo. Deja ese chisme y ponte con las mesas.

-Perdona, estoy hablando con Iago. Es que es tan majo...

-Qué fuerte te ha dado con ese tío, de verdad.

-Espérate, que me estoy despidiendo. Ahora me pongo.

¿Ves? ya está, ¿eh?

Pero Iago, tú qué haces aquí, pero si,

pero si estábamos hablando. -Se pueden hacer dos cosas a la vez.

Estaba en la sala de meditación ordenando un poco y quería saludarte.

-Oye, y perdonadme que me meta, pero si te ibas a pasar a saludarla,

¿por qué le estabas escribiendo mensajitos?

A la gente joven no os entiendo.

-Para despistarla. Quería darle una sorpresa.

-Desde luego, despistada sí que la tienes.

Paty, no te lo digo otra vez, ponte con las mesas,

que tenemos a todos para el aperitivo.

-Que sí. Dame un momento que hablo con Iago

y ahora me pongo a tope con el bar.

-¿Cómo estás? -Muy bien.

Me cunde el tiempo muchísimo. -No me equivocaba cuando te dije

que serías de mis alumnas aventajadas.

-Ya te digo que por mí no va a quedar.

Ah, y quería preguntarte. ¿Hay algo que pueda hacer

para prepararme las sesiones de seguimiento?

-Me has leído justo el pensamiento.

Venía a traerte unas pastillas que quería que te tomases.

-¿De qué son? -Son unos compuestos naturales.

Son para que mejores tu concentración.

-Ya, pero es que yo no soy muy de tomarme pastillas.

Me dan mucho mal rollo.

-Ya. Estas las puedes tomar con tranquilidad.

Las tomamos todos en la comunidad. Son compuestos 100 % naturales.

Además, van a ayudarte a asimilar los conceptos

que iré dando en las sesiones de seguimiento.

-Ya. ¿Y me van a poner nerviosa? -No, si no, no te las daría.

-¿Cuántas debería tomarme? -Pues dos al día.

Pero puedes tomar hasta cuatro si tienes un bajón o algo así.

Te van a hacer una puesta a punto perfecta.

-Bueno, venga, vale, me las tomo. ¿Cuánto cuestan?

-Estas nada, son de muestra. Te invito yo.

-¿En serio? ¿Estás seguro? -Sí.

-Muchas gracias. -Ya ves tú.

Yo me voy ya, pero quiero

que sigas practicando los conceptos que te enseñé.

-Relajación, método y confianza. Los tengo grabados a fuego.

-Hasta luego. -Adiós, Iago.

-¿Qué haces?

¿No te irás a tomar las pastillas que te ha dado ese charlatán?

-Mira, María, Iago es mi guía espiritual

y es una persona muy importante para mí.

Te pido que no lo insultes porque me sienta mal.

-Sin insultarlo, pero me tiene muy mosca.

Un día te dice que te tires por un puente y te tiras.

-¿Qué estás diciendo? Iago solo quiere guiarme.

-¿Guiarte? A su cama o a sacarte el dinero.

O las dos cosas.

-Mira, perdona, María, que te diga esto,

perdóname, de verdad, pero creo que tu desconfianza con el mundo

empieza a ser ya patológica.

Estas pastillas son 100 x 100 naturales, ¿sabes?

-Teína, ginkgo biloba, melena de león, cafeína...

Vaya gazpacho.

-Permiso. Pasa y siéntate.

Usted dirá, comisario.

Supongo que te imaginas que debemos hablar

de la detención irregular de Cholo Trejo

y de tu actitud hacia él. Ha sido de todo menos ejemplar.

Lo siento, me dejé llevar por mis sentimientos primarios,

pero no se preocupe, que no volverá a ocurrir.

Más te vale, Nacha. Hace un momento ha estado su abogado

y me ha dicho que están pensando en denunciarte.

Créeme, la cosa se empieza a poner muy fea para ti.

Bueno, pues asumo mi responsabilidad. Que pase lo que tenga que pasar,

pero le digo una cosa, comisario, que no ha sido para tanto.

¿Ah, no? Después de salir en libertad aquí,

lo amenazaste con matarle, ¿eh?

Pueden denunciarte por detención irregular,

amenazas e intento de agresión.

Yo no le puse ni una mano encima a ese tío.

Porque Espe impidió que le agredieras.

No tenía intención de hacerle nada.

A ver, le grité porque me sacó de mis casillas.

Nacha, un policía jamás puede alegar eso en su defensa,

bajo ningún concepto.

Nosotros estamos obligados a controlar nuestras emociones.

Sí, Miralles, tienes razón. Lo siento, esta vez no pude.

No será tan grave. Es la palabra de Cholo Trejo contra la mía.

Hay testigos que vieron cómo le provocabas en la plaza

para que te agrediera y también los hay de tus amenazas

y de tu intento de agresión ahí mismo, en mitad de la sala.

¿Me van a denunciar mis propios compañeros?

No solo había agentes en comisaría, había más personas en ese momento

y todos vieron lo que sucedió.

Trejo amenazó con matarme después de restregarme ante esa gente

que dices que estaba en la comisaría de ser el asesino de mis padres.

Pero no lo dijo claramente.

Cholo Trejo no tiene ni una denuncia por ningún crimen.

No me puedo creer lo que está pasando.

¿Mis superiores están dándole más credibilidad a un sicario

de esa calaña antes de creer en mí? No hemos dicho que no te creamos.

El problema es que no tenemos nada para ir contra él.

Si hubieras sabido mantener el temple, no estaríamos en esta.

Así que, llegado a este punto, no tengo más remedio

que decirte que te cojas unos días de vacaciones.

¿Qué? Yo también creo que es lo mejor.

No, yo no necesito vacaciones. Lo que necesito ahora

es meter a ese tipo entre rejas cuanto antes.

¿Ves como no puedes razonar bien?

Ni siquiera puedes plantearte que no puedes meter a nadie en la cárcel

sin tener indicios de que ha cometido un delito.

Y no tenemos ninguno. Con el debido respeto,

no me puede obligar a coger vacaciones.

Si la alternativa es abrirte un expediente, claro que puedo.

Cholo Trejo va a estar por el barrio

y lo último que necesito es que tengas un encontronazo con él.

Créeme, lo mejor es que cojas esas vacaciones.

Desaparece hasta que las cosas se enfríen.

No creo que todo esto sea necesario.

Vale, lo siento, cometí mis errores y lo asumo,

pero de verdad que, a partir de ahora, yo sabré controlarme.

La decisión está tomada, Nacha, y no hay vuelta atrás,

así que recoge tus cosas y vete de vacaciones hasta nuevo aviso.

Increíble.

-¿Qué tal, Nacha? ¿Cómo estás? -He tenido días mejores.

-¿Qué ha pasado?

-El comisario me ha dado vacaciones forzosas.

-¡No fastidies!

-Cholo Trejo amenaza con denunciarme. Su abogado estuvo hablando con Bremón

y Miralles apoya su decisión. -Ya.

Nacha, pero reconoce que tu actuación no ha sido la más correcta.

-Ah, muchas gracias, compañero.

Ya veo que también estás de parte de los jefes.

-Sabes bien que no, Nacha.

-Elías, estoy hablando de apoyo moral,

como compañero y como amigo,

pero ya veo que tu actitud deja que desear en este caso.

-Siento que tengas esa percepción, compañera.

-No es una percepción, Elías, es la realidad.

¿Te parece normal que sea yo la que desaparezca

cuando ese cabrón me amenaza? -Nacha, entiendo perfectamente

la angustia que tienes y yo soy el primero

que querría trincar a ese malnacido,

pero no te puedes cegar, necesitamos pruebas para ello.

-Elías, ese tipo tiene muchos crímenes a sus espaldas.

No está de turismo, como dice, por Distrito Sur, no.

Pero parece que a nadie le importa que se cargue a gente en el barrio.

-Pero nosotros no tenemos ni una sola evidencia

para empezar esa investigación. Y perdona que te lo diga,

pero tu actuación solo ha empeorado las cosas.

Este tipo ahora está sobre aviso, sí, y va a ser más difícil trincarlo.

-Qué chévere. No solo no me apoyas,

sino que a la primera coges y me metes un reproche.

Para eso ya tengo a Miralles y a Bremón.

Sinceramente, de ti me esperaba otra cosa.

-¿Adónde vas?

-¿Qué más te da? Estoy de vacaciones, ¿no?

Podré hacer lo que quiera. -Por favor.

-Por favor, ¿qué, Elías? No me voy a quedar de brazos cruzados

mientras el asesino de mis padres se pasea por el barrio.

-¡Oye, Nacha!

Parece que no se ha tomado muy bien las vacaciones.

Es que tiene un cabreo del 15 con todo el mundo, empezando por mí.

Es normal, debe tener los nervios a flor de piel.

Creo que Bremón ha tomado la decisión correcta.

Menuda papeleta tiene.

Si yo me encontrara de frente a los asesinos de mis padres,

no sé si sabría controlarme. Eso es lo que me preocupa.

Aunque esté de vacaciones, no se va a quedar quieta.

¿Y qué podemos hacer? No la vamos a tener encerrada en casa.

Pues no, pero tú puedes echarle un ojo, vigilarla de cerca.

Claudia, no sé si eso de seguirla es la mejor idea.

Vigílala con discreción.

Tenemos que impedir a toda costa que cometa una tontería.

Por el momento, céntrate en ella, olvida lo que tuvieras entre manos.

Sí, Claudia, pero si ve que la estoy siguiendo,

se va a cabrear más y no me lo va a perdonar nunca.

Tendrás que arriesgarte, amigo. Es por ella, ¿vale?

Sé que lo vas a hacer bien. Sí.

-Así que ese malnacido le ha preguntado por mí.

¿Y cuándo fue eso?

Pues le va a decir que le ha llegado una información bien jugosa

y que quiere dársela personalmente, ¿entendido?

-Hola, cabrón.

-Veo que insiste en darle argumentos a mi abogado

para que presente una denuncia contra usted.

-No le tengo miedo ni a usted ni a su abogado

y sepa que es cuestión de horas que acabe entre rejas, ¿oyó?

-Seguro que sí.

-Va a pagar por todo el daño que ha hecho.

Yo misma me voy a encargar de que así sea,

aunque sea la última cosa que haga en mi vida.

-¡Está mujer está desquiciada!

Yo pensé que acá vivían en un estado de derecho

y no se perseguía a la gente honrada.

-Y así es, pero a los asesinos como a usted no les damos respiro.

-Déjeme en paz.

¿Qué le he hecho para que me injurie así?

-A ver, ¿pasa algo por aquí? -Nada, María, no te preocupes.

Este señor, que debe ser actor y se está preparando un papel.

-No soy ningún actor.

Esta mujer está obsesionada conmigo, me persigue por todos lados.

Ayer mismo me detuvo porque se le antojó.

-Mira, yo no voy a entrar a valorar el trabajo de la policía.

Si le detuvo, sería porque tendría algún motivo.

-Le juro que soy una persona pacífica

que está sufriendo una persecución injustificada

por pate de esta policía. Me grita y me insulta sin motivo.

-Mire, aquí el único que está elevando la voz es usted,

así que le pido, por favor, que abandone mi establecimiento.

Tenemos reservado el derecho de admisión.

-Ya veo que acá

se hace piña con la gente violenta.

-¿Y este qué ha hecho, Nacha?

-Qué no ha hecho sería la pregunta, María.

Es un delincuente muy peligroso que va de víctima.

-¿Y tú estás bien?

-Mejor que nunca.

Perdona, estoy ocupada con un asunto del trabajo.

-Nada, tranquila. -Disculpa.

Funciona.

-¿Cuándo han puesto en libertad a Cholo?

-Ayer mismo. Por lo visto, solo tuvo que pagar una multa

y lo soltaron enseguida. -¿Qué cargos había contra él?

-Poca cosa. Tras una discusión, empujó a una policía en la calle.

-¿No sería Alicia Ocaña? -No, era una tal Nacha.

Nacha Aguirre, creo. -La conozco.

¿Se sabe por qué discutieron? -No, ni idea.

Pero uno de mis hombres está recabando información.

-Me extraña que le hayan soltado tan rápido

habiendo agredido a un agente. -Tiene un buen abogado,

Ricardo Gancedo. -Le conozco.

No personalmente, pero sí su reputación.

-Por lo visto es la caña. -Un elemento de cuidado.

En 2011 fue arrestado después de que la policía

detuviera a varios cabecillas de una banda de mafiosos de Miami.

Por lo visto, Gancedo tenía montado un buen chiringuito financiero.

-Me extraña que un tío con tanta pasta

pringue y acabe en la cárcel. -Solo estuvo unos meses.

La Audiencia Provincial falló a su favor y rápido salió a la calle.

Desde entonces ha trabajado para clanes, pero no le han pillado.

-Un espabilado, vamos. -Un gran tipo.

Un ejemplo a imitar. -Yo creo que tú eres mejor, Sergio.

-Gracias. Pero bueno, con un poco de suerte,

Gancedo convence a Cholo de que abandone Distrito Sur.

Eso nos vendría muy bien, sobre todo a ti.

-Ya te he dicho que ese mexicano no me da miedo.

-Tienes motivos, te amenazó de muerte

si no le dejabas vía libre para ser el nuevo jefe de seguridad.

-En peores plazas he toreado. A ese tío me lo como con patatas.

-Tote, aún tengo guardado el dinero que te ofrecí para que te largaras.

¿Por qué no lo coges y te quitas de problemas?

-No, gracias, no lo quiero. -¿Seguro?

-Seguro. Estoy harto de dar tumbos, tengo que asentar la cabeza.

Además, haré lo posible porque nadie me mueva la silla, ¿eh?

(Móvil)

Sí, dime. Sí, claro que me interesa.

De acuerdo. Mándame la ubicación y nos vemos allí.

Mi informante para hablarme de Cholo Trejo.

-¿Te ha dicho por qué discutió con Nacha?

-No, no quiere soltar prenda. Dice que me lo quiere decir en persona

para asegurarse la recompensa que se merece.

-¿Y dónde habéis quedado?

-No lo sé, me tiene que mandar la ubicación.

Aquí está.

Esto está en el quinto pino,

con lo fácil que es quedar en el bar de la esquina.

Qué manera de complicar las cosas. -¿Ese colega tuyo es de fiar?

-Nadie es de fiar al 100 x 100,

pero necesita pasta y no me hará ninguna jugarreta.

Hace tres días era un muerto de hambre

y ahora, gracias a mí, tiene su sueldo.

-Querrás decir, gracias a Sofía y a mí,

que sufragamos este tipo de prebendas.

-Prebendas. Qué bien hablado.

Cómo se nota que has ido a la universidad.

Venga, dame alpiste para ese canario.

Estírate un poco más, hombre.

-Ten cuidado y mantenme informado de todo.

-No te preocupes, que en menos

que canta un gallo estoy de vuelta, ¿eh?

-Eso espero.

-Hola. -Hola, Olga, ¿qué tal?

-Bien, ¿y tú? -Pues bien.

Liadilla, pero sin estresarme. Dime, ¿qué te pongo?

-No, nada, si pasaba a verte. Como últimamente no quedamos ni nada.

-Ya, tía, si es que nos vemos en el bar y ya está.

Estamos cada una a su película...

-Venía a ver si te apetecía que fuéramos al cine este finde.

¿Cuándo libras?

-El sábado por la tarde, pero no voy a poder.

Es que empiezo las sesiones con Iago. Te acuerdas de él, ¿no?

-Sí, el del retiro en la sierra. ¿Qué tal con él?

-Tía, estoy encantada, te lo juro.

Sus enseñanzas me están cambiando la vida por completo.

-Enseñanzas, sí que te has vuelto fina tú.

-Bueno, tía, es así como se dice, enseñanzas.

-Entonces sí que mola tanto. -Tía, muchísimo, Olga, de verdad.

Y lo mejor de todo es que él ve en mí muchas posibilidades de crecimiento.

Me ha apuntado a un programa intensivo de meditación.

Se ha saltado los protocolos que sigue con sus alumnos.

-¿Y no puedes cambiar esa sesión para otro día?

-No, es que la única condición que me puso para darme la plaza

fue que no podía fallar ni un solo día.

-Últimamente, solo hablas con Iago, solo quedas con Iago,

no sé, ¿estás liada con él?

-¡Tía, qué dices! De verdad, no seas tan superficial.

La relación que tengo con él es mucho más profunda

de la que podría tener con otro ligue.

-Ya.

-Gracias a sus pautas, soy capaz de deshacerme

de todas esas trabas mentales que me están impidiendo avanzar.

-¿De qué trabas hablas, Paty?

Siempre has sido una chica que consigue lo que se propone.

-Ya, pero me estoy refiriendo a un plano más emocional.

Tía, llevo mucho tiempo arrastrando muchos traumas.

Primero, el divorcio de mis padres, la muerte de Jairo,

la ruptura con David.

Eso me hacía acumular rabia ahí dentro

y ahora, por fin, estoy pudiendo liberarla.

-¿Y le has contado todo esto a un desconocido?

-No es un desconocido.

Parece que Iago y yo nos conocemos de siempre.

Bueno, en el retiro a la sierra, un ambiente increíble.

Todos llegamos a una compenetración bestial,

llegamos a la catarsis colectiva

y claro, todo el mundo ahí sacó lo que tenía dentro.

-¿No crees que te estás flipando un poco con el cursillo?

-No, Olga, lo que estoy es liberada de tanto lastre

y más que lo voy a estar con las sesiones de seguimiento.

-¿Y se puede saber por qué el honor

de que Iago se salte tantos pasos contigo?

-Olga, ya te lo he dicho, él ve en mí un gran potencial

y me quiere sacar el máximo partido en el menor tiempo.

-Paty, no has traído huevos.

Tengo las patatas fritas, listas ya para la tortilla.

-Sabía que se me olvidaba algo. Voy, ahora mismo, María, perdona.

Luego te veo, Olga. -Sí.

-Ah, el libro.

-Hija mía, yo no sé cómo la ves tú,

pero me da que se le ha ido la cabeza con el "coach" ese.

-¿Tú crees? -¡Hombre!

Cada vez la veo más despistada y eso que ella intenta venderme

que tiene más poder de concentración. -Ya.

-Dime la verdad, ¿tú la ves bien? A lo mejor es que soy yo,

que estoy paranoica o que soy muy desconfiada.

-No sé, yo llevaba unos días sin ver a Paty,

pero la he visto un poco abducida por este tío.

-Pues no sabes lo mejor, bueno, lo peor,

que el pintas este le ha dado unas pastillas.

-¿Y Paty se las está tomando? -Aquí ya se ha tomado alguna.

-¿Qué pastillas son esas?

-Pues espérate, que las tiene por aquí.

Ella dice que son naturales, pero a mí me tiene mosca.

-Bandeca. Madre mía, si hasta la etiqueta es sospechosa.

-No sé, pero a ver si entre las dos podemos abrirle los ojos

y que se aleje del innombrable ese.

-No sé, ¿eh? Yo la he visto muy flipada con todo esto.

Vamos, que haré todo lo que pueda. Te veo luego, María.

Papá. -Anda. Hola, hija.

-No irás a trabajar, ¿no?

-No, necesitaba tomar el aire y he salido a dar una vuelta. ¿Y tú?

-Nada, tenía una hora libre y he venido a ver a Paty,

pero ya iba a la escuela. -Ah, muy bien.

No te entretengo, entonces. -Vale, pero una cosa,

¿tú conoces unas pastillas que se llaman Bandeca?

-No me suenan, no. ¿Para qué se supone que son?

-Tengo una amiga que las está usando para estudiar.

Supuestamente, te ayudan a concentrarte mejor.

Están hechas de cosas naturales, pero te quería preguntar

si sabías cómo iban. -El hecho de que sean naturales

no significa que no tengan contraindicaciones.

Hay que preguntar a un especialista. -Eso estoy haciendo.

-Ya, pero yo sin saber la composición...

¿Cómo dices que se llaman? -Bandeca.

-Lo miro y te cuento, ¿vale? -Vale.

Oye, por cierto, ahora le voy a decir a mi tutor

que me voy a ir una temporada a Italia,

pero que no se preocupe, que vendré a los exámenes.

-¿No íbamos a hablar eso con calma? -¿Con calma?

Pero si empiezas el tratamiento la semana que viene.

-Eso está por ver. -¿Cómo? ¿Te vas a echar atrás ahora?

-Pero no está claro que me vayan a aceptar en el tratamiento.

-Si estaba todo listo, ¿no?

-El doctor Salazar quiere hacer una entrevista

para ver si me acepta como paciente.

-¿Qué problema hay? Haces la entrevista y te cogen.

-No es tan fácil. -¿Por qué no?

-Pues mira, entre otras cosas, porque me toca la moral

eso de que me tengan que hacer un casting, ¿sabes?

Además, ha despertado todos mis miedos.

-Papá, tómatelo como que es un paso más para curarte.

-No es tan fácil, Olga. Que me tengan que hacer una entrevista, ¡de verdad!

Para hacer un ensayo con células madre...

-Bueno, papá, ¿te acuerdas cuando estaba empezando a nadar,

que tragué muchísimo agua? -Sí que me acuerdo, sí.

No te querías meter en la piscina ni loca.

Dejaste las clases de natación, la verdad.

-Sí y mamá dijo que necesitaba tiempo,

pero tú, no, tú te empeñaste en que volviera cuando antes.

-Y gané, gané por cabezota.

-Me dijiste que si volvía a tragar agua, no pasaba nada,

que tú ibas a estar ahí. -Es verdad, sí.

Le echaste valor y te tiraste a la piscina.

-Sí y volví a tragar agua, la verdad, pero ya no tenía miedo,

así que volví a las clases y, al poco tiempo, aprendí a nadar.

Me dijiste que, si no superaba mi miedo,

iba a estar toda la vida en el borde de la piscina

viendo cómo los demás se lo pasaban bien.

Tú me enseñaste a ser valiente y a arriesgarme.

-Ya veo por dónde vas.

Vale, has hecho muy bien en contarme esta historia en este momento.

-No te quedes en el borde, papá, haz esa entrevista.

-De momento te voy a acompañar a la escuela, ¿vale?

-Vale, me parece genial,

así tengo más tiempo para convencerte de que me voy a Italia.

-Vamos a hacer una cosa.

Yo me voy a la entrevista, pero tú te quedas en Madrid.

No quiero que pierdas comba en los estudios, ¿sí?

-Está bien.

-¿Qué haces aquí, fantoche? -¿No querías hablar conmigo?

-No tengo el más mínimo interés. -Cierto.

No querías hablar conmigo, pero sí hablar sobre mí,

en concreto, sobre el incidente con esa policía del demonio.

Seguramente, estás buscando algún trapo sucio

para ir a tus jefes con el cuento de que soy conflictivo.

-No sé de qué me habla y tengo muchas cosas que hacer.

-¿Adónde crees que vas?

-¿Dónde está mi amigo? ¿Qué le has hecho?

-No te preocupes por él.

Estará contando el dinero que le pagué para que te traicionara.

Has sabido rodearte bien de la gente adecuada.

-A ti tampoco te sobran los amigos.

-No, pero he desarrollado otras virtudes

que tú no conoces ni de lejos. -¿Ah, sí?

Ilústrame, estoy deseando conocerlas. -Para empezar, no tengo vicios.

Ni siquiera bebo alcohol.

-Ya, tú eres un dechado de virtudes, ¿no? Un ejemplo para la juventud.

Venga, hombre, lo que me faltaba, un asesino dándome clase de ética.

-¿Asesino? Yo me dedico a espantar las moscas de la cara

de la gente que solicita mis servicios

y jamás me han culpado de ningún crimen.

¿Sabes por qué? Porque soy un profesional.

No como tú, que has pasado diez años en la cárcel

por el único asesinato que cometiste.

-Ya veo que, aparte de asesino, eres un poco cotilla.

-Y un experto en borrar huellas y no dejar rastro.

-¿Qué ganarías con mi muerte? -Ya lo sabes.

Quiero el camino despejado

para ser el nuevo jefe de seguridad de la empresa de doña Sofía.

-¿Todo esto es por un trabajo?

-No pienso conformarme con ese puesto.

Más adelante pienso ser su mano derecha

y llevarme una buena tajada del pastel.

-¿Doña Sofía te encargó que me liquidaras?

-Me pidió que no usara la violencia,

pero sí quiere a alguien como yo en ese puesto.

Se fía más de mí que de ti.

Pero ya me cansé de platicar.

Venga, muévete.

-¿Qué tal, cariño?

¿Tienes un minuto? Para ti, siempre.

Además, mira, me iba a tomar un respiro.

Eso lo dices para que no me sienta culpable

por haberte interrumpido. Que no. Venga, siéntate.

Veo que te has tomado a rajatabla eso de no presionarme.

No me preguntas por la entrevista con Salazar.

Me he comprometido a ello y no quiero faltar a mi palabra.

Bueno. Pero no tengo los nervios de acero,

así que, por favor, dime si has tomado una decisión.

Esta mañana salí a dar un paseo y me encontré con Olga

y ella piensa igual que tú, que tengo que ir a la entrevista.

¿Y le vas a hacer caso? Os voy a hacer caso a las dos.

He hablado con Cifuentes, me voy mañana mismo a Milán.

No sabes qué alivio oír eso.

Bueno, Olga me hizo ver que esto era un paso más

y que mi objetivo debe ser el mismo, curarme

y estar el mayor tiempo posible con vosotras.

Muchas gracias, cariño.

Desde que esta mañana ha ido a casa Eduardo,

no he parado de darle vueltas

y no veía el momento de que tomaras la decisión.

No te sientas comprometida a acompañarme.

He convencido a Olga de que se quede en Madrid,

que no deje sus estudios. Pues conmigo no cuela, ¿eh?

Conmigo has pinchado en hueso.

Yo voy a ir a Milán, vamos, como que me llamo Claudia Miralles.

¿Puedes dejar la comisaría de un día a otro?

Por eso no hay problema. El comisario está avisado.

Cariño, vamos a ir juntos, ¿eh?

Y vamos a salir juntos de esta, como hemos hecho siempre.

Claro que sí.

-¡Venga, que te muevas!

-Cholo, por favor, te lo suplico, no me mates.

Te daré lo que quieras, lo que me pidas, pero por favor...

-¿Qué es esto? ¿Dónde está tu dignidad?

-¡Cholo, por favor! Yo hablo con Sergio y con doña Sofía

para que te den el... -No te necesito para eso, malparido.

-Sergio no te aguanta y Sofía hace todo lo que le diga.

Yo puedo hablar con él... -¡Basta ya!

¿No te ves? Estás suplicando como un crío.

¿Dónde está tu orgullo de macho?

-¿Qué orgullo? Lo que quiero es seguir viviendo, Cholo.

¡Por favor, por favor, no! -Qué triste para ti, ¿no?

Ibas para figura del toreo y acabarás muerto en un polígono.

(Claxon)

(Música relajante)

Hola, amor.

Hola. No te esperaba tan pronto.

Bueno, la reunión con Fidalgo terminó antes de lo que esperaba

y, como sabía que tenías el día libre,

pues me he venido directamente a casa.

Directamente, no, antes he ido al súper

y pasé por la guardería a ver a Leo. ¿Has ido a verlo?

Sí. Estaba gateando como un campeón. Ya ves, tenía unas horas libres

y he intentado aprovecharlas al máximo.

Ya veo. Oye, ¿te esperas cinco minutos y comemos?

Claro, claro.

¿Pasa algo?

Que me gusta mirarte y que estoy contento.

¿Por algo en concreto o así, en general?

Bueno, creo que, cada vez, nos compenetramos mejor, ¿no?

Y la convivencia la llevamos muy bien, ¿no te parece?

Sí, con la profesión que tenemos no es nada fácil.

Venga, ponemos la mesa y comemos.

Espera un momento, Alicia.

Es que me gustaría seguir hablando de nosotros un poquito más.

¿Estás muy sensible hoy o me lo parece a mí?

Eh, lo estoy.

¿Por algo en especial?

Bueno, me encanta,

me encanta vivir contigo y con Leo

y bueno, creo que todo va como la seda, ¿no?

Y eso que acabamos de tener una pequeña crisis.

Sí, pero mira, gracias a esas pequeñas crisis,

las relaciones se fortalecen.

Alicia, tú sabes que yo te quiero, ¿no?

Y bueno, que soy incapaz de imaginar mi vida sin vosotros ahora mismo.

Vaya, esto es toda una declaración de amor.

Parece que un poco sí te gusto.

Sí, pues espera, que no he terminado.

Quiero decirte algo más.

A ver, no te asustes que no es nada malo

o, al menos, no lo es para la mayoría de la gente.

Como pista, resulta ambigua. No sé por dónde vas.

Espera, voy a darte la pista definitiva.

Creo que así lo entenderás perfectamente.

Alicia Ocaña, ¿quieres casarte conmigo?

(TOSE)

¡Malparida!

-Trejo, ¿qué pasó?

¿Quién le ha hecho esto?

¿Quién le ha hecho esto, Trejo?

¡No! ¡No, Trejo!

¡Trejo, no se puede morir así! ¡Debe pagar por lo que ha hecho!

¡No se puede morir! ¡Escúcheme!

¡Trejo!

-¡Eh, Nacha! ¡Déjalo ya, déjalo, Nacha!

-¡Que no se puede morir! ¡Tiene que pudrirse en cárcel!

-¡Déjalo ya! -¡Asesino!

-¡Que está muerto, Nacha!

-Hay que llevarlo ante un juez. -¿Qué coño ha pasado aquí?

-Nada, cuando llegué ya estaba aquí agonizando, Elías.

-Nacha, si tienes las manos, la ropa llena de sangre.

-¡Porque estaba intentando reanimarlo!

-Nacha, por favor.

Tranquilízate, ¿vale?

-¿No creerás que lo he matado yo? -Tranquila.

Eh, tranquila, tranquila.

-Ponme un zumito de esos ricos porque necesito activarme

para estar ahí, en la Batcueva.

-Lo que te vendrían bien son unos nootrópicos,

que con tu trabajo en comisaría no paras de darle al coco.

-Perdona, ¿trabajas en la comisaría de aquí al lado?

-Sí, correcto. -Yo también.

Bueno, acabo de salir de la academia de Ávila

y me incorporo mañana para empezar las prácticas.

Miguel Flores.

A ver, tampoco tienes que contestar ahora.

Tú tómate tu tiempo, que sé que es una decisión importante.

Iker, no me imagino un hombre mejor que tú con el que compartir mi vida.

Entonces, eso es un sí, ¿no?

Tía, es que te juro que noto

como si se me estuviera expandiendo la mente, ¿sabes?

Mira, sinceramente, creo que ya no necesito divertirme

como lo hacía antes, ¿sabes? De esa forma tan superficial,

tan a lo loco...

-Pero a esto de la degustación del japo vienes, ¿no?

Vienes porque yo te he reservado una plaza.

-Venga, vale, vale, voy contigo. -A ver si me está quedando claro.

¿Estás comparando el día más importante de la meditación

con una degustación? -No me puedo partir en dos.

Y tampoco quiero fallarle. -Esta vida conlleva sacrificios.

He estado analizando el modus operandi

y ahí es donde se cae la teoría de que fue Nacha.

Trejo iba armado y ella llevaba su pistola,

¿por qué matarlo con un golpe en la cabeza?

¿Datos de la autopsia? Si los hay, los desconozco,

pero Elías debe tener algo ya, pídeselos a él.

Lo que quería era pillarlo en caliente.

Sabía que iba a cometer otra ilegalidad.

-¿Y no sabes que colocarle un localizador

sin una investigación abierta es ilegal?

-Si me equivoqué, lo hice en las formas.

Pero no era mi intención, yo quería atraparlo.

-Pues o encontramos pronto al verdadero asesino

o los de Régimen Disciplinario te van a empapelar.

Solo pensaba en vengarse, lo sabes tú

y lo sabemos todos los que la vimos y la escuchamos estos días.

Quería detenerlo, no matarlo. Si ese hombre la hubiera provocado

y ella en caliente hubiera tenido la capacidad

para vengarse, ¿la hubiera aprovechado?

Nacha, yo puedo creer en tu inocencia,

pero, por lo que sé, no lo tienes fácil.

Actuó de forma premeditada mediante un localizador

y esperó a que Trejo estuviera solo para asesinarlo

y ella tenía los medios para hacerlo.

-No sé si te están sentando bien las pastillas,

porque vamos, tan malo es no llegar como pasarse.

Para mí que ese amigo tuyo te está intoxicando.

-Pero ¿qué dices? ¿Intoxicarme, María?

Vamos a ver, lo que hace Iago está demostrado científicamente.

-A mí me parece un charlatán.

-Tu energía necesita ser renovada,

al igual que tu cuerpo necesita recuperarse.

Para esto te he traído unas pastillas para ayudarte.

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Servir y proteger - Capítulo 391

20 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Sarah

    El asesino ha dejado su coche en el lugar del crimen y se ha llevado el de Tejo.Nacha ha aparcado al lado del coche del asesino.Vaya fallooooooo.Que error más grande.

    20 nov 2018