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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 387 - ver ahora
Transcripción completa

Lleva años a la vanguardia

de la investigación con enfermedades del corazón.

¿Y le has podido comentar el caso de Antonio?

Sí, y me ha contado que están con un tratamiento novedoso

y que están dando resultados en casos de cardiopatía isquémica

como la de él.

-Puede que no cure. Pero puede que sí.

Si no lo intentas, nunca lo sabrás. Voy a llamar a Milán

para confirmar nuestra participación en el ensayo clínico.

Gracias, Eduardo, gracias. ¿Qué haces aquí?

Solo quiero ver un momento a Leo. Soy tu abuelo.

Me dijo que tus compañeros no le decían nada de nosotros.

Ni sabía si sus hijos o su nieto estaban bien.

¡Te mintió, Alicia!

Has dejado escapar a un prófugo, ¿y ahora qué le digo yo a Fidalgo?

Mira, yo no puedo con este estrés.

No puedo, no sabes lo que estoy sufriendo, te lo juro.

Me va a dar un ataque al corazón o yo qué sé.

Encontré una página que describía paso a paso mi situación de bloqueo.

Lo mejor es que propone técnicas para mejorar la autoconfianza

y la concentración. Ayer probé con las ondas binaurales.

-Por Dios, qué eficacia.

Parece que aprendes a compaginar el trabajo y los estudios.

-He conocido a un tío en internet muy guay.

Es "coach" personal, se llama Iago Narbona.

-Doña Sofía, gracias por recibirme.

-Sergio Mayoral, ¿y usted es...? -Mi nombre es Cholo Trejo.

Soy especialista en resolver problemas de cualquier índole.

No encontrará a nadie más eficaz.

-¿Este tío quién es? ¿Es un fantasma?

-Como si lo fuera. Quiero que lo averigües todo de él.

La última temporada la ha pasado en la Costa del Sol

o es lo que nos ha dicho.

En cuanto a lo de Natalia, buscaré una solución.

No hablemos de eso, no quiero que hablemos del futuro.

Las promesas se las lleva el viento. Tendremos que pensar en el futuro.

No, ahora mismo solo tenemos un presente maravilloso.

-Perdón, comisario, me olvidé la carpeta

del caso que me entregó. -Esto acabará fatal.

-Pero no hay que propiciarlo. -¿A qué te refieres?

-Que igual no es necesario que le vayamos con el cuento

de que la gente está cuchicheando en comisaría.

-Si quieres, podemos ir a la última sesión

y nos da tiempo a picar algo antes. -Pues bueno, vale.

-¿Te recojo sobre las nueve o así? -Vale.

-No soy un monstruo.

Pensaba que les hacía un favor a los chavales.

He hablado con un chico de Senegal. ¿Cómo se llama?

Se llama Kanu.

Oye, de verdad, si necesitas cualquier cosa,

ya sabes cuál es mi teléfono y dónde vivo.

¿Te puedes creer que el chico estuvo esta semana en nuestros calabozos

por una pelea vecinal? Su nombre es Kanu Mbaye.

Quiero que lo traigas a comisaría para interrogarle.

Kanu, ¿estás metido en esa mierda?

¡Kanu!

¡Kanu, Kanu! ¡Alto, policía!

-¡Estate quieto, no hagas ninguna tontería!

-No voy armado.

-Comisario, ha llegado esto de una agencia de noticias.

No puede ser. Tenemos que parar esto cuanto antes.

No tenía que haber pasado eso. Esos chicos no debían haber muerto.

Ayúdanos a desarticular esa organización

y te aseguro que el juez tendrá en cuenta que lo hacías de buena fe.

(Música emocionante)

¿Cómo es posible que alguien pueda enriquecerse

a costa de poner en peligro la vida de unos chavales?

Son unos críos. A su edad tendrían que estar detrás de un balón

y no muertos. Es inhumano.

Es como si esos miserables nunca hubieran tenido familia

o no hubieran sido niños. Solo les importa el dinero.

Sí, maldito dinero. Al final, todo se reduce a eso.

Todos quieren sacar tajada y son igual de culpables,

desde los cabecillas de las mafias a los camioneros,

pasando por los enlaces. Sí.

Todos juegan con las ilusiones y las esperanzas de los chavales

que solo quieren tener un futuro prometedor.

(Puerta)

He venido lo antes posible. ¿Qué tenemos?

Lo acaban de enviar esta mañana.

Dos chavales muertos, ocultos en la carga de un camión.

Al parecer, el conductor estaba tan afectado que ha reconocido

que los transportaba por orden de una mafia.

Mierda. Hemos vuelto a hablar con Kanu,

pero no hemos conseguido ablandarle con esta noticia.

¿Y? Al principio ha mantenido su versión

y ha negado tener una relación con esa mafia.

Pero en cuanto le hemos enseñado la foto de los chavales,

no ha seguido con el farol.

Le ha afectado tanto que no ha hecho falta ni insistir.

Se ha venido abajo y ha confesado,

pese a las reticencias de su abogado.

¿Estáis diciendo que ha reconocido formar parte de esa mafia

que se dedica a comerciar con la vida de los chavales?

Sí, el sentimiento de culpa

le debe estar carcomiendo por dentro.

Ha reconocido que se encarga de reclutar a los camioneros

que traen a los chavales de Ceuta y Melilla.

Kanu insiste en que solo funciona

como enlace entre la mafia y los camioneros.

Pactan un precio con los transportistas

y él se queda una comisión.

Nunca hubiese imaginado que se viera envuelto en algo así.

Dice que no lo hace por dinero,

solo quería sacar a los chavales de los infiernos.

Él solo se ocupa de ellos cuando están en territorio español,

pero dice que no sabe nada más, ni de dónde proceden

ni el dinero que pagan las familias a las mafias.

No tiene relación con las familias o con los chavales.

De hecho, a los que ha conocido,

ha sido porque intentó ayudarlos cuando estaban en la península.

De verdad que no entiendo nada. Sé que es un buen chico.

Y nadie lo pone en duda, pero se ha equivocado por completo.

Él pensaba que solo los estaba ayudando a salir

de la guerra y de la pobreza. Sabe lo que es vivir en África

perteneciendo a una familia sin recursos.

Al parecer no sabía el dineral que pagan las familias a las mafias

para que los chicos hagan un viaje infernal

que, en el mejor de los casos, termina meses después de empezarlo.

Y desconocía que muchos chavales son reclutados aquí

para prostituirse y otros muchos no encuentran otra salida

que el menudeo con drogas o los hurtos a pequeña escala.

Pero no hemos conseguido que nos dé ningún nombre de los cabecillas.

Tiene miedo a las represalias.

Intuye cómo se las gasta esta gente y no ha soltado ni prenda.

Pero su ayuda es fundamental

para que estos casos no vuelvan a ocurrir.

Iker, necesitamos que Kanu colabore

y tú eres el único que puede conseguir

que nos ponga tras la pista de esa mafia.

Emilio, lo intenté y no sirvió de nada.

Pero esta vez será distinto, Iker.

Yo creo que Kanu se está machacando la cabeza con todo esto.

Si insistes, hablará.

Está bien, lo intentaré.

Bien, llamaré para que le suban de nuevo a Interrogatorios.

María, hoy se estrena el programa este de cocina de la tele,

¿vas a seguirlo?

-Sí, pero lo veré otro día por internet, hoy voy a salir.

Voy al cine con Elías. -¿Cómo así?

Pero qué calladito se lo tenía. No me ha dicho nada.

-Mujer, es que ir al cine tampoco es un acontecimiento mundial,

es una cosa normal, ¿no?

-A ver, María, estamos hablando de Elías,

que lleva una vida de muermo.

Ir al cine contigo es un notición de los buenos.

No entiendo por qué no me ha dicho nada.

-Chica, por tu reacción se diría que te hace más ilusión a ti.

-Mira, sí, me alegra mucho.

Yo creo que seríais un parejón tremendo.

No entiendo por qué no lleváis más juntos.

-A ver, para el carro.

Una cosa es ir al cine y otra distinta es estar juntos.

Acuérdate de que la primera vez, lo de Elías no cuajó.

Es un soltero empedernido. Yo lo he dejado por imposible.

-Lo que creo es que Elías es cobarde con ese asunto

porque está claro que siente algo por ti.

Además, tenéis muy buena química, os lleváis bien

y te puedo asegurar que eres muy especial para Elías.

-Será, pero bueno, de ahí a estar juntos hay mucho camino.

Mejor tomarse las cosas con calma y sin agobios.

-Puede que tengas razón, pero es que yo estoy tan segura

de que os iría tan bien a los dos, que por eso os animo tanto.

Seríais muy felices juntos. -Qué bonica eres.

Pero bueno, ya nos salió mal la primera vez,

así que vamos a darle a las cosas su tiempo.

-Lo que creo es que Elías, más que tiempo,

le hace falta abrir la cocorota. Es terco como una mula.

-Eso también.

(Mensaje)

-Perdona, María me entró un mensaje. A ver si es del curro.

-Tranquila, lo primero es lo primero. Hola, buenas, ¿qué va a tomar?

-Un zumo de melocotón. -Muy bien.

-Mira, María, te dejo aquí lo mío. Efectivamente, el curro me reclama.

-Bien, muchas gracias.

-Pásatelo muy bien y ya me contarás. -Vale. Buen día.

-La chica que acaba de salir es de Colombia, ¿verdad?

-Sí, y es un encanto, la verdad.

-Lo reconocí por su acento.

Yo vivía algún tiempo en Colombia. -¿Ah, sí? ¿Dónde?

-En Cali, ¿lo conoce? -No, no he estado nunca en Colombia.

Pero Cali me suena. Soy muy aficionada a la salsa.

-La alegría que tiene la gente por vivir allí

se nota en las calles. Es algo digno de verse,

pero hay que buscarse la vida y me salió trabajo aquí.

-Debe ser durillo, ¿no? Dejar familia, amigos detrás.

-Sí, pero se extraña todo:

la gente, el clima, la fiesta, la comida...

¿Conoces el sancocho de la hiena o el arroz atollado?

-No, pero el sancocho es un guiso, ¿no?

-Allá tienen sus aperitivos, como acá.

El más famoso es las marranitas o puerquitas

con plátano frito y chicharrón. Son una delicia.

-La verdad es que tiene buena pinta, sí.

Me están entrando ganas de ir a un restaurante colombiano.

-Seguro que le gustará.

¿En qué estabas pensando, Kanu?

¿Cómo te prestaste a eso? Es un delito muy grave.

¿Qué quieres que te diga? Pensaba que ayudaba a esos chavales.

Sabes bien que, en África, los jóvenes vivimos sin esperanza.

Era la única forma de darles una vida mejor.

Flaco favor les hacías. Los únicos que salen ganando

son las mafias que se encargan de transportar a personas.

¿Sabes la deuda que contraen los familiares?

Pagan un dineral por esos viajes

para que los chavales sean tratados como ganado,

pasando penurias, atravesando desiertos

e incluso exponiendo su vida

y muchas veces ni siquiera consiguen llegar a la península.

No sabía que iban a morir así, créeme, Iker. No tenía ni idea.

¿Y, aun así, sigues pensando que es una opción para ellos?

¿Crees que así les estás ayudando?

Ya sé que hice mal, esas muertes pesarán sobre mi conciencia.

Si pudiera volver atrás, lo haría, pero no puedo.

Cumpliré mi condena y pagaré por ello.

Y ya está, ¿no? Eso es todo.

Ya no hay solución. No se puede volver atrás.

Pero puedes ayudarnos a que otros no comentan su mismo error

y a que los que les han arrastrado hasta la muerte

y se están beneficiando de sus esperanzas paguen por ello.

Ya me tenéis a mí. Iré a la cárcel, pagaré por ello.

Kanu, escúchame.

Nosotros no queremos meterte en la cárcel.

Ojalá todo se pudiese solucionar así.

Lo que queremos es acabar con la mafia

que transporta a personas.

Oye, si colaboras con nosotros, tu pena se rebajará bastante.

¿A que sí, Alicia? Piénsalo bien.

Reclutarán a otro en tu lugar y nada habrá cambiado.

¿Cuántos chavales más deben morir?

No tenéis ni idea. Delatar a esa gente es mi muerte.

No sabéis lo peligrosos que son.

Sabes que podemos protegerte hasta desarticular esa red.

Están metidos gobiernos, policías, políticos de muchos países.

Son gente muy poderosa. Eso déjanoslo a nosotros.

Debes pensar si de verdad quieres ayudar a esos chavales

y evitar más muertes.

Si desarticulamos la red, habremos salvado a muchas personas.

Kanu, tu hermana se sentiría orgullosa si dieras ese paso.

No uses la memoria de Khady para chantajearme.

No tienes derecho a hablar de ella.

Sabes como yo que ella no soportaba las injusticias,

era una mujer valiente que luchaba por sus ideales

y ella no hubiese dudado en denunciar

a aquellos que trafican con personas,

sobre todo tratándose de niños.

Boko Haram era diferente. ¿En qué, Kanu?

¿En qué era diferente? Era un grupo fundamentalista

que arrancaba a niñas inocentes de sus familias

para venderlas como esclavas sexuales

y el fin era el mismo, beneficiarse de vidas inocentes.

Tu hermana luchó para que no hubiesen más secuestros,

luchó para salvarlas y, al final, pagó con su vida.

Era muy valiente.

Sí, igual que tú, Kanu.

Las ganas que tienes de salvar a esos chavales

te darán la fuerza y el valor que necesitas.

Piensa en ella.

Está bien, voy a ayudaros. ¿Qué tengo que hacer?

Lo primero que debemos saber es si hay más camiones en camino.

Quizá podríamos usarlo como cebo.

Sí, creo que mañana hay uno por la mañana,

pero no sé los detalles, me habéis quitado el móvil.

No te preocupes. Lo que tenemos que pensar es

en establecer un plan para acercarnos a esos cabecillas.

Imagino que tu móvil tenía las llamadas restringidas

y no puedes contactar con ellos, ¿verdad?

Sí, pero tenemos un número de emergencia

al que llamamos cuando hay problemas.

Eso es lo que vamos a simular, que tienes problemas

con un camionero que te chantajea pidiéndote más dinero.

No sé si será suficiente para que aparezcan.

Si no lo intentamos, no lo sabremos. Muchas gracias, Kanu.

No quiero que nadie sufra más daño.

Eso corre de nuestra mano.

Lo organizaremos todo valorando los riesgos

para que nadie salga herido.

Oye, no vas a estar solo. Estaré en todo momento a tu lado.

Esta noche igual podíamos salir a cenar por ahí, ¿qué te parece?

Ah, muy bien, podemos ir al mexicano,

al que fuimos cuando vine del congreso médico.

Ay, sí, qué rico. Pero ¿tú puedes tomar picante?

No me pongas esa cara, solo era una pregunta.

Hola.

¿Qué tal, hija?

¿Qué tal ha ido tu día? Bien.

Sin novedades, la verdad.

Bueno, pues ahora que estamos todos juntos,

tenemos que hablar, ¿no? No te asustes.

Tu madre pone cara seria, pero tranquila.

Pues cuéntaselo tú.

He estado hablando con el doctor Cifuentes y...

-¿Eso significa que sí?

-Eso significa que voy a hacer el tratamiento,

tu madre y Eduardo me han convencido.

-¡Qué bien, papá! ¡Cómo me alegro!

Estoy segura de que todo va a ir bien.

¿Cuándo empiezas? -Eso no se sabe.

Primero Cifuentes tiene que hablar con el doctor Salazar

para contarle que sigo el tratamiento y hay que ver

si soy el candidato idóneo para el tratamiento. Hay que esperar.

Lo malo es que el programa se desarrolla en Italia,

así que tendrá que pasar una temporada allí.

No pasa nada, nos trasladamos todos a Italia.

-No, espérate, hombre. No adelantemos acontecimientos.

-Vamos a ver, papá, no seas aguafiestas.

¿Qué más da que tengas que esperar y que sea en Italia?

Lo importante es que te vas a poner bien. Hay que celebrarlo.

-Me alegro que estéis contentas, no perderé la esperanza,

pero hay que ser realistas, es un ensayo clínico.

No está asegurada la curación.

Se ha experimentado en laboratorio y hay que hacerlo con humanos.

Eso ya lo sabemos, pero ahora tenemos más de lo que teníamos.

Ahora tenemos una esperanza. Sois optimistas,

pero no quiero que os hagáis falsas ilusiones.

Nadie garantiza que ese tratamiento sea eficaz

y no se sabe si hay y cuáles son los efectos secundarios.

-Mira, papá, estoy tan convencida de que va a salir bien

que hagas lo que hagas, no me quitarás la ilusión.

-Bueno, ¿qué te ha dado ahora? -A ver si se te pega.

La positividad es el primer paso para curarse.

Tiene toda la razón. Por falta de besos que no sea.

Dejadme, pesadas. Venga.

-Alicia, espera.

Solo quería saber si encontraste al camionero que andabas buscando,

Jerónimo Martos, ¿no?

Sí, ya está detenido. Me alegro. Gracias a mí.

Te lo puse en bandeja, ¿eh?

Gracias por la pista, Sergio. Tras interrogar a Jerónimo,

tuvimos más claro el funcionamiento

de la red ilegal de tráfico de menores.

Puede que en unas horas hayamos resuelto el caso.

Son buenas noticias. Me alegro por vosotros,

pero me alegro porque el mierda ese

no volverá a poner en peligro la vida de ningún chaval.

¿Me estás diciendo que te interesa alguien más demás de ti mismo?

Déjalo, Alicia, no te sienta bien el aire de cinismo.

Reconoce que estás sorprendida por redescubrir al auténtico Sergio,

un buen ciudadano que colabora con la policía.

¿Un ciudadano que es un doble homicida

a la espera de juicio? Es lo que tengo delante.

Eres incapaz de ver más allá de los delitos de las personas.

Es mi trabajo y soy bastante eficiente,

aunque, en tu caso, la justicia está tardando más en llegar.

Y con tu padre, ¿también está tardando?

O mejor dicho, tus dos padres, Marcelino y Quintero,

los dos delincuentes y ninguno de ellos entre rejas,

ni siquiera detenidos.

No entiendo a qué viene esto.

Quintero sigue vivo, lo sabes como yo

y me apuesto a que has tenido la oportunidad de verlo

porque sé que ha estado en Madrid.

Sergio, no sé de qué estás hablando.

Y, si lo has visto, podías haberlo detenido ¿no?

Creo que, definitivamente, te has vuelto loco.

No hace falta que sigas disimulando.

Sé que su muerte fue un montaje del CNI

para acabar con Somoza.

Imagino que ahora que ha abandonado su escondite en Cabo Verde,

habrá venido a conocer a su nieto, ¿a que sí?

Mira, tengo la sensación de que has consumido algo

y no tengo ni tiempo ni ganas de escuchar tus paranoias.

Lo mejor será que te vayas a casa a dormir un rato

y esperes a que se te pase ese globo que tienes.

¿Qué haces ahí parado?

-Disfrutando de conocer

la auténtica naturaleza de las personas.

-Entonces te encantará saber lo que sé de Cholo Trejo.

Gracias a mis años en el trullo, he aprendido a conocer a la gente

y ese Cholo es de lo peor. -Algo me adelantó Sofía.

Me dijo que había sido asesino a sueldo de su marido en Colombia.

-La información que te traigo te ayuda a descubrir

la verdadera naturaleza de la gente.

Mira, su último trabajo fue en Marbella.

Le contrataron para zanjar diferencias entre mafias rusas.

El encargo era cargarse al jefe de una de las bandas.

-¿Y lo hizo? -Vaya que si lo hizo.

Como si estuviera en Hollywood.

Esperó a que el mafioso estuviera comiendo con su familia,

se agenció una moto, atravesó el ventanal rápidamente

armado hasta los dientes y descargó la munición.

-Me suena haber leído algo. -Ya.

Pero todo eso lo hizo a plena luz del día

y todavía anda por ahí, tan campante. Nadie se atreve a denunciarle.

La mafia rusa no quiere que nadie meta las narices en sus asuntos.

-Parece que ha decidido poner tierra de por medio,

supongo que en busca de nuevas oportunidades de trabajo.

-Escúchame, Sergio, por tu bien, no lo metas en tu empresa.

-Ojalá dependiera solo de mí.

-Te aconsejo que no te enfrentes a él directamente.

Vive pegado a una pistola plateada

y es de los que primero dispara y después pregunta.

-Parece que tendremos que cubrirnos las espaldas.

-Pues sí.

-Si Sofía lo mete en la empresa, será complicado.

No lo pierdas de vista. -Lo tengo en el radar.

Sé el hotel donde se aloja.

-Espero que no nos pase como con Quintero.

-Lo dudo. Cholo Trejo no es de los que se andan escondiendo.

-Hola ¿eh?

-Tía, perdona que no te había oído entrar.

-Menos mal que soy yo y no María. Si te llega a pillar con el móvil...

-¿Quieres tomar algo? -No, nada.

Venía a verte para contarte

que mi padre empezará con el ensayo clínico de células madre.

-¿En serio, tía, en serio? ¡Ay!

Jolín, cómo me alegro de que se vaya a recuperar.

-Bueno, a ver, es solo un tratamiento experimental.

No quiere que nos hagamos ilusiones. -Me da igual.

Creo que va a ir todo genial. -Yo también.

Tengo ganas de que se acabe todo esto.

-Muy pronto, ya lo verás.

-Y tú, ¿qué? ¿Con quién andabas chateando?

-Con mi "coach". -¿Un "coach"?

-Sí. ¿Recuerdas que te hablé que estabas buscando información

sobre meditación? -Para concentrarte en los estudios.

-Sí. Pues es que estoy alucinando con las técnicas que hay

para concentrarse y para conocerse mejor.

-¿Y qué técnicas son esas? -Ondas binaurales.

-No había oído hablar de eso en mi vida.

-Ya, ni yo, pero me he descargado una prueba gratuita

y me he apuntado ya al curso, vamos. Mira.

-Y a ti esto te ayuda a concentrarte.

Parece la banda sonora de una peli de miedo, ¿no, Paty?

-Tía, yo lo he estado usando para concentrarme y para relajarme

y para prepararme el examen de esta tarde y superbién.

-Entonces, te funciona. -Que sí, a mí me funciona.

En la vida había estado tan segura en un examen.

Cero nervios, sabía bien

lo que me preguntaban en cada enunciado,

me acordaba de todo lo que había estudiado.

Un paseo, te lo juro. -Bueno, si a ti te va bien...

Yo no creo que pudiese estar más de dos minutos escuchando esa música.

-Hay más técnicas para relajarse aparte de las ondas estas.

Es justo lo que estaba hablando con mi "coach".

-A ver. -Eh...

-Iago Narbona.

Hombre, no está mal el chico, ¿no? -Es muy guapo, sí.

-A ver si no va a ser él y se ha puesto esta foto

solo para traer más público femenino. -Eres muy desconfiada, ¿eh, Olga?

Que sí que es él, que lo he visto en vídeos

que sube explicando todas sus filosofías y sus trucos y todo.

Da una paz escucharle...

-Paty, te estoy viendo un poco enganchada a esto, ¿no?

-No te pienses cosas raras.

Esto está basado en la neurociencia, ¿eh?

Esto te ayuda a desarrollar herramientas

para desbloquear tu mente y conocerte mejor.

¿Sabes qué te digo?

Que deberías probarlo antes de juzgar.

Mira, te voy a pasar el "link" para que lo pruebes.

Además, si te apuntas hoy al curso, tienes un 20 % de descuento.

-Elías, ¿puedes dejar de ponerte tanta colonia?

Vamos a tener que poner un perímetro de seguridad a tu alrededor.

-¿Me he pasado o qué?

-Solo hay una persona en comisaría que podría hacerte sombra.

-Qué mala leche. ¿Qué te he hecho para que me comparas con Merinero?

-¿Qué me has hecho? Ocultarme que vas a salir esta noche con María.

-Solo vamos al cine.

¿A ti quién te lo ha dicho? ¿Te lo ha dicho ella?

-Sí y me ha dicho exactamente lo mismo que tú, que no era una cita.

-Claro, no hay que darle tanta importancia.

Hemos quedado para ver una película.

-Y con tanta colonia puede que ni eso, igual acaba anestesiada.

-Deja de darme caña, ¿eh? Oye, ¿y qué te ha dicho María?

-Eso, que había surgido así, de forma casual,

que no era nada planificado, que no era un evento,

como quitándole hierro a la cosa.

Pero vamos, yo te puedo decir que estaba muy ilusionada.

Me doy cuenta de que tú también lo estás, como un niño con helado,

aunque intentas disimularlo.

-Tienes razón. Desde que he quedado esta mañana con ella para ir al cine,

estoy deseando que llegue la hora de salir del trabajo.

-¿Sabes qué? Te voy a decir lo mismo que le dije a ella,

me alegro mucho porque hacéis una pareja muy bonita.

-¿De verdad le has dicho eso? -Sí.

-¿Y ella qué te ha dicho?

-Pues la verdad es que me ha dicho que era mejor ir despacito

porque la otra vez la cosa no había acabado muy bien.

-En eso lleva razón, sí.

-Pero bueno, ánimo, compañero, que vamos a ver, piensa una cosa.

De toda la gente que María conoce del barrio

y de La Parra, con quien va al cine es contigo.

Eso querrá decir algo, ¿no?

-Bueno, espero que sí.

Si todavía estás molesto por haberte ocultado lo de Quintero,

¿no es mejor que lo hablemos?

Lo hecho, hecho está. Ya se me pasará.

Ah, ya estáis aquí.

Os he estado esperando para poder acostarlo,

pero se ha quedado fritito.

Perdona, papá. Nos hemos retrasado en el trabajo.

Hemos hecho grandes avances

en el caso del tráfico ilegal de menores.

Pues me alegro. Y por aquí nada que reseñar,

hemos ido de la guardería al parque un ratito

y luego a casa.

Tiene que estar agotado de tanta actividad.

Gracias, papá.

Montse y tú nos estáis ayudando mucho con Leo.

Pero qué cosas tienes, hija.

Somos nosotros los que estamos agradecidos

por dejarnos participar en la crianza de nuestro nieto.

Con eso nos damos por pagados.

Ya, pero estáis dejando vuestra vida social.

Qué va. Mira, ahora nos vamos a cenar con unos amigos.

Muy bien. Vete ya que si no llegarás tarde.

Gracias por todo, Marcelino. De nada. A vosotros.

Llevas días ocultándome cosas.

Desde que te envió el mensaje hasta que vino a verte,

sabías que Quintero estaba vivo y no me dijiste nada.

Pero ¿cómo pudiste ocultármelo?

Supongo que igual de fácil

que tú me ocultaste que habías estado casado.

Vamos, Alicia, no compares, ¿quieres?

No estoy comparando,

lo único que estoy intentando hacer es una reflexión.

Tú me preguntas que por qué te lo oculté

y yo te respondo que supongo que por la misma razón

por la que tú lo hiciste, para protegerte.

Protegerme, ¿de qué?

Para no tener que ponerte en la tesitura

de tener que elegir entre estar a mi lado

o ir corriendo a contárselo a Fidalgo.

Eso es muy injusto, Alicia.

Deberías ser tú quien informara de la aparición de Quintero

porque él es un fugitivo y tú una inspectora de policía.

Pero antes que un fugitivo, también es mi padre

y sabes bien que nunca lo he defendido,

es más, lo he perseguido hasta la desesperación,

pero me he dado cuenta de que siento cosas por él.

Esto no va de sentimientos, Alicia, sino de hacer las cosas bien.

No me puedo creer que dudes de mí

y sí, Iker, esto va de sentimientos.

Vale, soy policía y no sabes la de veces

que me he odiado por ser hija de Quintero,

no sabes la de veces que he odiado todo lo que Quintero representa.

Pero también soy humana. ¿Tan difícil es de entender

que me alegrara de recibir un mensaje suyo

después de pensar que había muerto?

Mira, estoy cansada de esta batalla interior

entre lo que siento y lo que está bien.

Ayer, cuando se presentó aquí, me rogó que no me delatara.

¿Y sabes qué? Sentí pena por ver que venía a conocer a Leo

y a despedirse de él. Y eso es lo que más me duele,

que, además de tu falta de confianza, te creas

que soy un insensible incapaz de entender cómo te sientes.

Iker, yo confío en ti,

pero lo único que te pido es

que no necesito que me eches la bronca,

solo necesito que estés a mi lado.

Ocultaré a Fidalgo el mensaje y la visita de Quintero.

Pero, haciendo eso, te estás jugando tu puesto.

Hago todo esto por ti, Alicia, para protegerte.

Si en el CNI se enteran

de que sabías que Quintero estaba vivo y lo has ocultado...

Gracias.

¿Eso quiere decir que me perdonas?

Iker, por favor, perdóname.

¿No ves que los cuchicheos sobre ti y sobre Bremón solo han empezado?

-Que la gente se aburre mucho. -No es que se aburra.

Nacha os ha visto haciendo manitas y se lo ha contado a Elías.

-Que hablen, ¿a ti qué más te da?

-Luego vienen a mí a preguntarme si estáis liados o no.

-Mi vida privada es mía y ya está. He decidido que voy a vivir con él

y voy a ser feliz hasta que podamos. Punto.

-Claro que sí, venga, alegría, tú tan tranquila.

Cuando se vaya el comisario y vengan los llantos

y los arrepentimientos, ¿quién estará ahí, eh? Espe.

-Pues eso es lo que no quiero que pase,

preocuparme por algo que está al llegar.

Mientras te preocupas, dejas de vivir un presente que te hace feliz.

-Perdón, chicas, es que me he dejado la cartera y el móvil.

Ya está. Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Mejor lo hablamos en casa, este no es lugar para tratar esto.

-Va a ser que no porque hoy no voy a casa,

he quedado con Emilio para cenar. ¿Con Emilio?

-Sí. -¿Cuándo pensabas decírmelo?

¿Vas a dormir fuera? -Pues no lo sé.

A lo mejor sí, me gustaría. ¿Quieres que te avise como con mis padres?

-Y encima con cachondeos. Como si no vuelves, me da igual.

Pero solo te digo una cosa que te la he repetido mucho:

(AMBAS) "Te estás equivocando".

-Si lo sabes, entonces, para qué.

-Bueno. -María, estás guapísima.

-¿Sí? ¿No me ves demasiado puesta? -Qué va, estás impresionante.

Elías se va a caer de espaldas en cuanto te vea.

-No quiero apabullarlo, al pobre. -Mujer, que no le apabullas.

Tú eres una mujer impresionantemente bella

y, además, que está orgullosa de serlo.

-Vale, ponme un vino y no me hables como el "coach" ese, anda.

Que demasiadas cosas tengo en la cabeza.

-Bueno. Ahí le tienes.

-Hola, María. -Buenas.

Me iba a tomar un vino mientras te esperaba.

-Igual he llegado pronto, no sé. -No, no.

-¿Quieres tomar algo, Elías? -Ponme un mosto, por favor.

-Ahora mismo. -Muy bien.

Estás guapísima. -Tú también y hueles muy bien.

-Bueno, no todos los días tengo la oportunidad

de quedar con una mujer tan impresionante.

-Elías, no me hables así o me pondré nerviosa.

-Anda que yo... Llevo todo el día revolucionado

desde que hemos quedado para ir al cine.

-Anda, que vaya dos. Nos tenemos más vistos que el tebeo

y aquí estamos, como dos adolescentes.

-Pues lo que somos. Bueno, al menos tú,

así que dejémonos llevar.

(GRITO MEXICANO)

Pero ¿adónde crees que vas así?

(ACENTO MEXICANO) Entonces, ¿de qué nos estamos riendo?

Ya nos tenemos que ir a la cantina,

ya se está usted reincorporando, señorita,

que hemos quedado dentro de un ratito.

Yo no voy así contigo ni a la esquina, te lo digo.

Vamos a ver, doña Claudina, ¿en qué habíamos quedado?

Que si seguía el tratamiento, hacía lo que yo quería

y vamos a hacerlo con humor. Ya se está levantando de la butaca.

¿De qué se ríe, señorita?

¿Has estado investigando sobre el doctor Salazar?

Oye, tiene una reputación acreditadísima.

¡Dios!

Eso ya lo sabíamos, ya nos lo dijo Cifuentes, hombre.

De lo que se trataba era de no obsesionarse con ello.

Si no me he obsesionado, solo buscaba información.

Ya.

De lo que se trataba ahora era de vestirse para ir a cenar, Claudia.

Vale, lo siento. Ya.

¿No te das cuenta? Llevamos meses hablando solo de enfermedades,

de médicos y de tratamientos. Se trataba de salir para oxigenarse.

Si ya sé por qué lo hacemos, mi vida.

Pero solo una cosa antes de salir, de verdad.

Este hombre es una eminencia, tiene un porcentaje de éxito altísimo.

Es el mejor especialista en cardiopatía.

Ya lo sé que es un buen médico,

pero no es capaz de hacer milagros, ¿no? No es Dios.

Hay que tener los pies en la tierra.

Es un tratamiento experimental sin garantías.

Déjame ilusionarme, por favor.

Es la única alegría que he tenido desde que sé lo que te pasa.

Además, te voy a decir una cosa.

Estoy tan segura de que todo irá bien

que la próxima vez que me invites a un mexicano,

será uno de esos de los que me hablabas en Acapulco.

Eso estaría bien, sí. me apetecería mucho ir contigo.

De hecho, eres la persona

con la que más me gustaría hacer una cosa así.

Qué suerte he tenido de tener una compañera como tú.

Te debo tanto que mereces que intente hacer todo lo posible

por ese viaje y lo voy a hacer.

Antonio, hemos pasado por mucho juntos

y siempre has sido todo para mí

y tienes que seguir siéndolo, no me voy a rendir.

Vamos a conseguir salir adelante de esta, ¿vale?

¿Cómo lo vas a hacer?

Obligando a este corazón a que siga latiendo para mí.

Este corazón va a latir por ti.

-Como si no queremos ir al cine, podemos dar una vuelta por ahí,

si total ya hemos dado el paso. -Sí, lo que tú quieras.

Si yo lo del cine era porque te apetecía ver esa película.

Pero podemos ir al teatro, a un parque, a pasear...

-¿Y si un día te dijera de ir a bailar?

-Soy un desastre. La última vez me echaron de la pista.

Para mí el plan eres tú. Es salir de comisaría y quedar contigo.

-Oye, vámonos, ¿no? Que se nos echa el tiempo encima.

-Elías, hola.

-Hola, Raquel, ¿qué haces tú aquí? -He preguntado por ti en comisaría

y un agente me ha dicho que estarías aquí.

-Me pillas de milagro porque nos íbamos a marchar ya, sí.

Os presento. Ella es María y ella es Raquel, sí, mi exmujer.

-Ah, encantada. -Igualmente.

-Te estaba esperando.

¿Quieres una copa? -¿Celebramos algo?

-Hoy estoy melancólica, necesito mimitos.

Llévame a cenar a un sitio caro, yo invito.

-¿No te importa que te vean conmigo? -No.

He guardado suficiente luto, ¿no crees?

Ya es hora de divertirse y dejarse ver.

Quiero que todo el mundo sepa que eres mi pareja.

(Puerta)

-Sofía, Cholo Trejo quiere verla. -Está bien. Hazlo pasar.

-Buenas noches. -Buenas noches.

¿Qué se le ofrece? -Una respuesta.

Esta mañana he venido a hacerles un ofrecimiento.

Ahí tienen mis tarjetas, sobre la mesa.

-No sabía de quién era, solo hay un número.

-Con ese número es suficiente para solucionar cualquier problema.

-Mire, señor Trejo,

no estoy acostumbrada a las visitas sin aviso

y usted lleva dos en un día, así que le ruego

que, para la próxima vez, hable primero con mi secretaria.

-La señora Collantes tiene un buen servicio de seguridad.

De momento, está satisfecha. -Yo no lo estaría.

Los guardaespaldas que tiene ahí afuera

son unos incompetentes que no saben hacer bien su trabajo.

Ni siquiera me han cacheado.

Ahora podría pegarles dos tiros y acabar con sus vidas.

-¿Y por qué iba a hacer usted eso?

-Para agregar dos cuentas más a mi collar.

Estas son mis credenciales, una vida menos, una cuenta más.

-¿Nos está amenazando?

-No, pero doña Sofía comienza a tener enemigos.

Mis amigos colombianos me lo han dicho.

Pagarán un buen precio por su cabeza.

-Es usted libre de aceptar los trabajos que mejor le convengan.

-Por la memoria de su marido, lo rechacé.

-Le agradezco la consideración,

pero necesito más tiempo para tomar la decisión.

-Le doy hasta mañana al mediodía.

Pasado ese plazo, haré como los taxis de acá,

luz verde y cartel de libre.

-O le paramos los pies a ese matón o nos va a traer problemas

y no sé por qué dejas que te hable así.

-Tranquilo, Sergio.

Si me echara a temblar por cada matón que ha pasado por mi casa,

no podría subirme ni a los tacones.

Venga, no dejes que nos arruine la noche.

Nosotros somos los poderosos, no lo olvides,

y hay que demostrarlo estando a la altura.

-¿Qué vamos a hacer con él? -Mañana veremos.

Hoy solo quiero que lo pasemos bien

y que hagas realidad todos mis caprichos.

-En el mensaje me decías

que llegarías a Madrid la semana que viene.

-Tuve que adelantar el viaje.

El local que heredé con mis hermanos se ha vendido antes de lo previsto.

Debía firmar lo antes posible, por eso he viajado hoy desde París.

La venta se firma mañana.

Por cierto, qué bien lo pasamos en París.

Me encantó poder hablar contigo y reconciliarnos, por fin.

-La verdad es que sí.

¿Y te quedas en casa de tu hermana Conchi?

-No, me hospedo en un hotel aquí cerca.

Vengo para poco tiempo.

Me hacía ilusión quedarme en el barrio.

He salido a dar una vuelta y he acabado ante la comisaría,

recordando viejos tiempos. -Sí, claro, claro, sí.

-Y tú, ¿qué? ¿Tomándote algo antes de ir a casa? ¿Has cenado?

-Mira, precisamente había quedado con María para ir al cine.

Había pasado a recogerla. María es la dueña del bar.

-Ah, qué bien.

-Justo le estaba diciendo a Raquel que habíamos quedado para ir al cine.

-Ya, pero entiendo que, si estáis mucho tiempo sin veros,

tendréis que hablar de vuestras cosas.

-No, no hace tanto tiempo.

Cuando fui a París a visitar a Israel.

-Sí, de eso estábamos hablando, sí.

Por cierto, van a decorar un restaurante con sus dibujos.

-Qué bien, no me había contado nada. -Sí.

-Acabo de chafarle la sorpresa.

Si hablas con él, no le digas que te lo he dicho.

-Por supuesto. Me haré el loco.

-Si prefieres que dejemos lo del cine, Elías, de verdad.

-No, Raquel y yo podemos quedar otro día, vamos.

-En realidad, mañana va a ser complicado,

lo voy a tener bastante apretado

con lo de la firma, ver a mi familia...

Vengo por poco tiempo. -¿Te vas pronto?

-Es que tengo mucho trabajo y, como ha sido todo tan precipitado,

no he podido adelantar nada. -Ya.

-Por eso digo, que lo podemos dejar para otro día lo del cine.

-¿De verdad no te importa, María? -Que no, hombre.

-Bueno, pues nada, vámonos a picar algo y nos ponemos al día.

-María, gracias y perdona la molestia.

-Nada, mujer, ya ves.

-¿Te imaginabas a la ex de Elías así? -Ni así ni de ninguna manera.

La verdad es que había borrado que estuvo casado.

-Hay que ver lo oportunas que son las ex, ¿eh?

¿Y esta, que tiene que aparecer cuando Elías y tú quedáis?

-Bueno, qué se le va a hacer.

-Ahora, también te digo, te has pasado de buena, ¿eh?

Todo el rato insistiendo en dejar lo del cine para otro día

con el buen rollo que teníais y lo guapa que te has puesto.

-Mujer, otro día será.

Que sí, ya lo sé, que he insistido mucho.

Se lo he puesto en bandeja con lo que nos ha costado quedar.

-Lo peor es que ahora subirás a casa, pondrás la tele

y te reconcomerás con lo bien que lo estarán pasando.

-Nena, dando ánimos eres única. -Ay, perdóname.

Mira, si quieres te puedo dejar el enlace de las ondas binaurales

para relajarte más y canalizar tu rabia.

-No, yo canalizo muy bien mi rabia comiendo helado

y creo que tengo un bote de litro en mi casa.

-Me ha encantado la cena, ¿eh?

No había muchos platos en la carta, pero el menú era original.

¿Verdad? Me alegra que me lo digas.

Me he dado cuenta al terminar la comida

que he estado muy pesado. No he parado de hablar de trabajo.

A ver, es normal. Estás muy contento por el caso de los MENA.

De verdad, tengo ganas de que llegue el operativo de mañana.

A ver si Iker y Alicia pueden dar caza a esos miserables

que son capaces de hacerse ricos

con los sueños y el futuro de unos críos.

Sí, ojalá caigan, pero mucho me temo que eso no va a frenar

su deseo de emprender un futuro en otro continente.

Estoy convencido que, con las detenciones que hagamos,

vamos a llegar a las redes en sus lugares de origen.

Me encanta verte tan emocionado.

Hablas del operativo como si te fuese la vida en ello.

Sí, pero por poco tiempo.

¿Y ese bajón tan repentino?

Dudo que en mi nuevo trabajo viva los casos tan de cerca como aquí.

Yo creo que ese puesto puede ser muy atractivo para ti.

Sí, mucho, en un despacho, lejos de interrogatorios

y del pulso de la calle. ¿Sabes lo peor?

Que todo el mundo me felicita diciendo

que tengo que estar muy contento y feliz con el nombramiento.

Yo también opino lo mismo. ¿Sí? Pues yo, no.

Además, a medida que se va acercando la fecha,

me siento más ahogado.

A ver, son muchos años y todo cambio genera inseguridades,

pero por eso te tienes que centrar en vivir el presente

y dejar de pensar en el futuro.

Aprovechar el momento sin pensar en el después.

Exacto, sin que nada ni nadie nos estropee la hora.

¿Sabes que la gente está empezando a comentar otra vez?

Sí, hay muchas habladurías en comisaría.

Pero es normal, se nos nota a la legua.

Las miraditas, las caricias...

Es verdad, sí. ¿Así que sabes lo que te digo?

Que hablen lo que quieran, nosotros a vivir nuestra vida.

(Móvil)

Lo siento, se me olvidó ponerlo en silencio.

No te preocupes. Venga, anda, cógelo, que puede ser tu familia.

Cógelo, que puede ser algo serio. Sí.

Es Natalia.

Dime, Natalia, ¿qué pasa?

Bueno, 38 tampoco es que sea tanta fiebre, ¿no?

Dale un Paracetamol y se le pasa y mañana vamos al médico.

Pues no sé, los oídos, la garganta, un virus,

pero ya verás que no es nada. ¿Qué?

Vale, escucha, que voy en un rato, ¿de acuerdo? Adiós.

Oye, vete a casa, ¿vale? Quizás es grave.

¿Qué dices? Seguro que no lo es.

Natalia lleva a los niños a Urgencias por nada.

Voy a llegar a casa

y se le habrá pasado con el Paracetamol la fiebre.

(SUSPIRA) A ver.

¿Cómo era eso de aprovechar el momento?

¿Eh, cómo era?

Oye, escucha, yo me voy a quedar más tranquila

si te marchas a casa ya, ¿eh? Está bien, como quieras.

Voy a darme una ducha rápida. Vale.

-María, que es él. -¿Quién?

-No me puedo creer que esté aquí. -¿Es algún famoso o algo?

-Es mi "coach" personal, Iago Narbona.

-Es mono, pero no lo veo yo como para cambiarle la vida a nadie.

-Deberías escucharle.

-¿Estás bien? -Pues no, no estoy bien.

Obviamente, si quieres que todo te vaya bien,

no te líes con un hombre casado y que es tu jefe.

-Mira, voy a impartir un seminario cerrado

para un grupo de alumnos de gran potencial.

-Muchísimas gracias por pensar en mí, no sé.

-Ponme un té verde y te cuento detalles.

-Claro, ahora mismo.

-El comisario se va en unos días y los dos tenemos claro

que, si estamos juntos, nos hacemos daño,

que nuestra relación no tiene futuro. -¿Entonces?

-Sabemos que, una vez que se marche, se acabó todo, ya está.

Vamos a disfrutarlo como una aventura sin más.

Estoy organizando turnos, horarios, reuniones...

Necesito saber cuándo te marchas. Todavía no lo sé seguro.

Pero, más o menos, ¿una semana, 15 días, un mes?

Claudia, no lo sé seguro porque aún me estoy pensando

si me voy a ir. Creo que te estás equivocando.

¿Qué pasa? Creo que deberías pensártelo mejor.

-Es en tu casa.

-Es en mi casa, no en un hotel o un spa que alquilemos.

Vamos, que no vivo allí. Es en una cabaña aislada en el campo.

No tiene internet ni WIFI. Para vivir no sirve,

pero como centro de meditación es increíble.

Ayuda a despejar la mente de verdad.

Hoy vamos a llevar a cabo un operativo de gran envergadura.

Si todo sale según tenemos previsto,

es posible que hagamos caer a la mafia

que traía a los MENA desde el otro lado de Gibraltar.

Ese señora se va a ir mañana o pasado a París

y hasta luego, Lucas. No le daría más importancia.

-Qué inocente, cómo se nota los años que tienes.

Esa mujer ha venido a recuperar a Elías, Paty.

-Querría ofrecerle el puesto de jefe de seguridad en mi empresa,

pero el obstáculo es que ese puesto ya está ocupado.

-¿Gallardo? Ese tipo es un mal chiste.

-A Gallardo le contrató Sergio Mayoral.

-Si ese puesto estuviese vacante, ¿me daría el empleo a mí?

-Sin dudarlo.

-Esta misma noche, Gallardo dejará de ser un problema para usted

y para mí.

-Tu amigo Pedro se ha enfadado conmigo.

-Sí. Cuando te has ido al baño se ha puesto...

"Estás loca, no te acuerdas de lo mal que te lo hizo pasar".

-¿Y qué le has dicho?

-En resumen, que volvías a ser el Elías del que me enamoré.

-Hace tanto tiempo de eso que ya... -Tampoco hace tanto, Elías.

Según Kanu, si hay problemas, los cabecillas se presentan.

Hoy mismo se espera la llegada de un grupo de chavales.

Debemos actuar rápido antes de que descubran

que nosotros lo sabemos.

Se aproxima un vehículo por el norte.

Repito, se aproxima un vehículo por el norte.

Vienen tres tíos, ¿quiénes son los otros?

No los había visto nunca. Ojo, vienen armados.

A todas las unidades, los sospechosos van armados.

Repito, los sospechosos van armados.

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Servir y proteger - Capítulo 387

14 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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