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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 385 - ver ahora
Transcripción completa

Necesito información sobre un mensaje que me ha llegado.

Ya, ¿y qué quieres saber?

La ubicación y el número de teléfono.

Cariño. Buenos días.

Quería que recordaras que cuando pasaste aquel mal trago

yo fui tu único apoyo y que, tras lo que te hicieron,

intentaste quitarte la vida. -¡Que te calles!

Y vete de aquí.

No quiero volver a verte si no es para firmar tu carta de despido.

-El difunto Fernando Quintero ha resucitado.

-Eso ya lo sabíamos.

-Pero a lo mejor lo que no sabía es que está en Madrid.

-Existiría la posibilidad de un trasplante,

pero con mi grupo sanguíneo es difícil encontrar un donante.

Luego está la lista de espera... A mi edad, sería un milagro.

-He contactado con un colega de Italia.

Es una eminencia a la vanguardia de la investigación

con enfermedades del corazón.

¿Y le has podido comentar el caso de Antonio?

Sí y me han contado que están con un tratamiento novedoso

y que está empezando a dar resultados en casos de cardiopatía isquémica.

-Me ha costado mucho asumir que me estoy muriendo

y lo he hecho. No quiero albergar falsas esperanzas

y empeorar mi calidad de vida el tiempo que me quede.

-He encontrado algo. Trabajó para Transportes Quintero.

-Sí, estuvo trabajando para nosotros hace unos meses.

Hacía la ruta del sur.

Encontré una dirección diferente a la de su domicilio.

-No he hecho nada ilegal, no entiendo por qué me detienen.

No está detenido. Ha venido a contestar a algunas preguntas.

Depende de usted que pueda volver a casa.

Salió desde Melilla en su camión, cruzó el Estrecho en ferry

y puso rumbo a Madrid. Podría ser una casualidad

de no ser por el testimonio del gasolinero.

Declaró que había escuchado voces de niños en el camión

y, entonces, apuntó la matrícula.

Cierre centralizado, elevalunas eléctricos,

los asientos neumáticos y casi ni ha salido por 3000 euros.

No tiene ningún trabajo oficial y tiene un montón de gastos.

Pude comprar ese material porque me pagaron un dinero

que me debían.

Fernández, acompañe al caballero a los calabozos.

No soy un monstruo, ¿sabe?

En el fondo pensaba que les hacía un favor a los chavales.

Solo he hablado con un chico de Senegal.

¿Qué sabe de ese chico? ¿Cómo se llama?

Se llama Kanu.

Un buen amigo de Iker siempre es bienvenido.

Iker, más que amigo, es familia.

Bueno, el padre de Kanu fue mi traductor

en la misión que estuve en Senegal. ¿Por qué reniegas de Khady?

No reniego, Kanu, ni de Khady ni de lo que tuvimos.

Kanu, quería a tu hermana con toda mi alma.

Era evidente que Kanu y tú estabais ocultando algo.

Khady no era tu amiga ni tu novia. Me casé con ella.

Los fundamentalistas acabaron con su vida.

Esas balas iban para mí, pero impactaron en el cuerpo de Khady.

Vale, ya sé que te debo muchas explicaciones,

pero es que esta parte de mi pasado es demasiado dolorosa.

(Música emocionante)

¿Seguro que no quieres que te lleve en coche?

Si me das cinco minutos, te llevo. Me voy en bus, no te preocupes.

Pero vas cargado y no me cuesta nada.

He quedado con mi amigo en el centro.

El bus me deja al lado, después vamos a su casa.

¿Seguro que te puedes quedar allí sin problema?

No te preocupes, sé apañármelas solo.

Vale, ya no te digo nada más, ¿eh?

Perdone usted, sé que eres mayor y que te las apañas solo.

Para mí seguirás siendo un crío.

El mismo crío que te hacía regates en los partidos de fútbol.

Oye, de verdad, si necesitas cualquier cosa,

ya sabes cuál es mi teléfono y dónde vivo.

Que sí, pesado. Dale las gracias a Alicia de mi parte.

Lo haré. Esa mujer mola.

Cuídate, ¿vale?

Alicia, no me gusta que estemos así.

Entiendo que estés enfadada por lo de anoche,

pero querría hablarlo tranquilamente.

Necesito que me respondas a algo

que ha estado rondando por mi cabeza toda la noche.

¿Por qué me dijiste que yo había sido tu primer gran amor?

Entiendo que resulte difícil comprender por qué no te lo dije.

Verás, cuando Khady murió, algo de mí murió con ella.

Me centré en el trabajo y acepté las misiones más peligrosas del CNI

con tal de no pensar, de no sentir. Fue la peor época de mi vida.

Solo deseaba estar muerto.

Me volví demasiado temerario y me mandaron de regreso a España.

Aquí volví a tener relaciones con mujeres,

pero por entretenimiento, no lo niego.

Es lo que me contaste, es la versión que me vendiste de ti,

la del ligón surfero alérgico al compromiso.

Pero ¿por qué dijiste que no habías sentido por nadie

lo que sentiste por mí?

¿Por qué me mentiste en algo tan importante?

Cariño, cuando te conocí fue como volver a empezar,

recordar lo que era sentirse vivo,

que el corazón te latiera por otra persona.

En definitiva, me volví a enamorar

y te pido que no dudes de mis sentimientos

porque te quiero con toda mi alma.

Leo y tú sois ahora mi vida. Iker, no me has contestado.

¿Por qué no me dijiste que hubo otra mujer en tu vida?

Estuviste casado.

Al principio no podía hablarte de mis misiones en el extranjero

y, cuando pude hacerlo, no quise reabrir esa herida.

Todavía no estaba preparado para hablar de Khady.

¿Y no crees que yo habría respetado tu silencio?

Sé que lo hubieses entendido, pero me sentía tan culpable...

Las balas que mataron a Khady iban dirigidas a mí

y no me lo puedo perdonar. No me hables de dolor, Iker.

¿Te recuerdo lo que viví en un altar?

Solo quiero que entiendas que lo que no quería

era desenterrar ese dolor y no era por falta de confianza,

sino porque me dolía demasiado.

Necesito despejarme. Me vendrá bien trabajar.

No puedo seguir pensando en esto. ¿Puedes llevar a Leo a la guardería?

Por supuesto. ¿Te vas sin tomar ni un café?

No, déjalo.

Pasa, Alicia, y siéntate.

Tengo novedades sobre Jerónimo Martos.

Ha sido puesto a disposición judicial.

¿Con qué cargos?

Por los mismos que me confesó a mí anoche en el calabozo.

¿Consiguió que admitiera que había traído a los menores?

Reconoció haber traído a tres desde Melilla a Distrito Sur

a cambio de dinero.

¿Le explicó cómo había contactado con esa mafia?

Dice que no hizo nada, solo contactaron con él por teléfono.

Ya, supongo que tienen vigiladas las rutas que les interesa

para captar a los camioneros frecuentes.

Sí, probablemente.

Me ha dicho que le insistieron un par de veces,

aunque, seguramente, aceptó a la primera.

Al fin y al cabo, es un gran negocio,

recoger a los MENA en Melilla y transportarlos a Distrito Sur.

Un dinero muy fácil de ganar,

una parte a la entrada y otra a la entrega.

Se los entregó a alguien, tuvo que hacer el pago.

Correcto, era un chaval africano.

El camionero me ha dicho que le extrañó lo joven que era,

pero está convencido de que es la misma persona

que contactó con él.

¿Tenemos descripción física, nombre o teléfono?

Llamaba desde un teléfono oculto,

pero, Alicia, tenemos algo mucho mejor, su ficha.

Escucha, Jerónimo se acordaba del nombre de pila del chaval,

le enseñamos las fotografías de los fichados con ese nombre

y hubo suerte. Le reconoció enseguida sin dudar.

¿Te puedes creer que ese chico

estuvo esta semana en nuestros calabozos

por una pelea vecinal?

Su nombre es Kanu Mbaye.

Quiero que lo traigas a comisaría para interrogarle.

Aquí tienes su dirección.

No se lo va a creer, pero ha pasado la noche en mi casa.

¿Me estás diciendo que el sospechoso está ahora mismo en tu casa?

No, salió esta mañana y no sé adónde.

Pero ¿cómo es posible? Se nos ha escapado en las narices.

Probablemente, Iker sepa dónde está.

Iker, escucha, necesito que vengas a mi despacho.

Es muy urgente, sí.

Yo, además del zumo, querría un café,

unas tostadas y unos huevos revueltos.

-Qué apetito.

-¿A qué viene ese pedazo de desayuno? -Ya ves, estoy de homenaje.

-¿Por algo especial o, mejor, por alguien?

-Di lo que quieras, que no me vas a amargar el desayuno.

-¿Por qué te voy a querer amargar?

-Cada vez que estoy feliz te pones insoportable,

como un Pepito Grillo.

-Ah, bueno, no te preocupes, no te diré nada de este atracón

ni de lo otro.

-Mírala, ya estaba tardando en sacar el temita, ¿eh?

El otro día me dijiste

que no querías saber más de mis líos con el comisario.

-Te prometo que no te voy a juzgar más ni te voy a aconsejar.

Me limitaré a escuchar, ¿de acuerdo? Ya sabes lo que pienso al respecto

y entiendo que no necesites ningún Pepito Grillo, pero, por favor,

no dejes de contarme lo que te pasa, que me haces sentir fatal.

-Está bien, no sufras. Te tendré al tanto.

-Entonces, ¿qué? ¿Qué planes tenéis? ¿Habéis quedado en algo?

-De momento no hemos quedado en nada porque no se sabe qué pasará.

Yo tengo claro que estoy harta de racionalizarlo todo, Espe,

que no me quiero censurar,

que, por una vez, me gustaría disfrutar.

-Vale, chicas, aquí tenéis lo vuestro.

¿Qué, os falta algo?

-Unas tostadas, unos huevos revueltos...

Pero que los cruasanes tienen muy buena pinta, me los puedo comer.

-Soy muy boba. Perdona, es que, últimamente, no doy pie con bola.

-Pero que no pasa nada, hombre, es una tontería.

Que ya ves tú, me los como encantada. -Que no, que no.

No tienes que pagar que yo tenga la cabeza en Marte.

Que no, trae.

-Oye, deja de machacarte por un error de nada, ¿eh?

-No, Espe, un error de nada, no, de verdad que no doy pie con bola.

Desde que estoy estudiando ni me concentro en el bar

ni en los estudios ni en otra parte. Voy a hacer el ridículo.

-El ridículo, ¿por qué?

-Porque tengo un examen ahora, dentro de nada

y no me lo sé ni por encima, que no.

Bueno, de hecho, ni me voy a presentar, ya está.

-No, de eso nada, ¿eh?

Te vas a presentar aunque saques un cero.

Si no, luego te vas a sentir doblemente frustrada

y te pondrás más nerviosa para el siguiente.

-¿El siguiente? Bueno, si llego al siguiente.

No, que yo no valgo para estudiar, no sirvo.

-A ver, Paty, escucha lo que te tengo que decir.

El cerebro es un músculo como otro cualquiera

y necesita ejercitarse. O, cuando trabajabas en el Atlas,

¿qué le hubieras dicho a alguien que llega nuevo,

que lleva una vida sedentaria y que, tras hacer elíptica,

se siente morir? ¿Que se vaya a su casa?

-No, le habría dicho

que siguiera intentándolo poco a poco.

-Lo mismo tienes que hacer tú, ir poquito a poco.

No vas a sacar un diez ni ahora ni el siguiente, está claro,

pero si coges el hábito de estudio, poco a poco irás a más.

-Compaginarlo con el trabajo, obviamente, es difícil.

Que se te haga cuesta arriba es lo más normal del mundo.

Necesitas un periodo de adaptación,

pero ten paciencia y no te exijas tanto desde el principio.

Es una carrera de fondo.

Cuando llegues a final de curso, me lo cuentas.

-No sé si voy a llegar.

-Paty, por favor, prométeme

que lo vas a pensar antes de abandonar.

Tú no me hubieras dejado tirar la toalla en el gimnasio.

-Bueno, vale, está bien.

Gracias por los ánimos, chicas.

¿Me llevo los cruasanes?

-Quita, que tiene una pinta buenísima.

Pues va a ser que eres buena dando consejitos.

-A ver si con ella tengo más éxito que contigo.

Tiene que haber un error,

no puede ser que esté implicado en esa mafia.

Hace años que no sabes de él, ¿verdad?

No sabes por lo que ha podido pasar.

Si hubieseis conocido a su familia...

Su padre se esforzó por dales una buena educación.

Les hablaba de honradez, del camino recto.

No puede ser que se haya torcido tanto.

Me cuesta creer que Kanu sea culpable.

¿Te contó cómo se ganaba la vida? En la construcción,

un poco a salto de mata, pero me dijo que para ir tirando.

El Kanu que conozco no se implicaría en algo así.

En ese caso, el camionero estaría mintiendo,

¿por qué lo haría?

Está claro que no gana nada implicando a un inocente

cuando él ya se ha reconocido culpable de los hechos.

A lo mejor no se atreve a delatar al culpable

por miedo a represalias y está desviando la atención.

Iker, estás intentando exculparlo desesperadamente.

Está claro que ese chico está pringado.

Tanto si es culpable como si no, debemos traerle para interrogarle.

¿Te ha dado su nueva dirección?

Podemos intentar geolocalizarlo y detenerlo antes de que se vaya.

No será necesario. Puedo llamarle yo y quedar con él.

Corremos el riesgo de levantar la liebre.

Seré convincente.

No sé, le hablaré de un posible trabajo,

algo que justifique que quiera verle tan pronto.

Es más probable que acceda a hablar fura de comisaría,

en un ambiente más amistoso. Dejadme que lo intente.

Es importante para mí.

Por mí está bien.

Está bien, Lemos, llámalo,

pero si no lo consigues a tu manera, lo haremos a la nuestra.

¿Molesto? -Pasa.

-Habíamos quedado a y media, ¿no?

-Precisamente. Llegas extrañamente puntual.

-Y así va a ser a partir de ahora, te lo juro por esta.

No me mires así, que lo digo de verdad.

He estado reflexionando. -¿Ah, sí?

-Sí, y he llegado a la conclusión de que eres lo único que me queda.

Eres el único dispuesto a echarme un capote fuera.

Ya sé que me he comportado como un desagradecido

y como un borde, pero de verdad que te agradezco mucho,

muchísimo esta nueva oportunidad.

-Aprovéchala porque no habrá otra. -Lo sé.

Si ayer, cuando me llamaste para readmitirme,

casi se me saltaron las lágrimas. -No digas tonterías, nos conocemos.

-Por eso mismo que nos conocemos.

Sergio, sé que me quieres de verdad y no voy a defraudarte.

-Mira, Tote, siéntate.

Si vuelves a mencionar una sola vez lo que me pasó en la cárcel,

te juro que vas a tener que irte muy lejos

porque no solo voy a dejar de ayudarte, iré a por ti.

¿Está claro? -Clarísimo.

Tranquilo, que no se va a volver a repetir.

A partir de ahora seré un chófer discreto y cumplidor.

No vas a tener ninguna queja.

Voy ahora mismo a ver al coordinador para que me diga los desplazamientos.

-No digas tonterías, sabes por qué te he vuelto a contratar.

Quiero que me cuentes lo que sabes de Quintero.

Esa es nuestra prioridad ahora.

-Perfecto, tú eres el jefe. Tú mandas y yo obedezco.

¿Qué quieres saber? -Lo primero, quién es tu fuente.

-A ver, me vas a perdonar, pero en eso soy como los maderos.

No puedo dejar a mis confites con el culo al aire.

-No me toques la moral, que no estás en condiciones.

-Lo que te puedo decir es que tengo colegas en ambientes chungos

y que esos colegas tienen otros colegas y que unos ven,

otros oyen... En fin, ya me entiendes.

-¿Dónde se esconde Quintero? ¿Está solo o con alguien?

¿Lo tienen custodiado?

-No tengo ni idea, pero te lo averiguo rápidamente.

-Solo sabes lo que nos dijiste ayer, ¿no?

-¿Y qué pasa? ¿Esa información no es importante?

La Collantes y tú no sabíais nada de Quintero

y ahora, por lo menos, podéis estar al quite.

De todas formas, mis contactos pueden responder a tus preguntas,

eso sí, si nos juntamos un poco, claro.

-¿Me estás diciendo que te dé dinero para un tío

cuya identidad no revelas?

-Mismamente. No me lo vas a decir por mi cara bonita.

-Mira, tú piénsatelo.

Yo, mientras tanto, me voy a echar un roncito bueno

de esos que tienen por aquí y no te preocupes,

que con una copa conduzco igual de bien.

-Quiero saber dónde está y si está custodiado o está solo.

Su muerte fue una farsa para engañar a Somoza.

En realidad, fue a Cabo Verde bajo la protección del CNI.

-¿Cabo Verde? Cómo se lo monta el Quintero, ¿no?

Hay unas playas que te cagas. -¿Por qué ha vuelto a Madrid?

¿Sigue asociado con el CNI o han llegado a un acuerdo?

-No te preocupes, con esto tienes la respuesta en unas horas.

-Eso espero y, si no, no te molestes en volver.

-Tranquilo y confía un poco más en mí, Sergio.

-Ojico, que está ardiendo. Se me ha ido el santo al cielo.

¿O prefieres que te lo cambie? No te preocupes, no tengo prisa.

Estoy esperando a Kanu. Ahí está. Hola, Kanu.

¿Qué te pongo? -Un pincho y una caña.

-Qué bien se ha hecho este a las buenas costumbres.

Ahora mismo te lo traigo y a ti la leche fría.

¿Qué? ¿Ya te has mudado a la casa de tu amigo?

No tengo mucho equipaje.

¿De qué es el trabajo que me has conseguido?

Antes tendrás que convencerme de que lo necesitas.

¿Qué dices, Iker?

Verás, Kanu, hemos detenido a un camionero

acusado por atravesar el Estrecho con tres adolescentes ocultos

en la carga de su camión.

Le pagaron por traerlos a nuestro distrito.

Conozco a muchos compatriotas que hicieron así el viaje.

¿Y qué más sabes de esto, Kanu? Nada.

¿Seguro? Porque ese camionero

te señala como la persona que se puso en contacto con él.

¿Y tú le has creído?

Por eso me has traído aquí, no hay ningún trabajo.

Yo no estuve presente en la confesión,

pero, al parecer, resultó ser muy convincente

y señaló tu fotografía.

Así que dime, ¿le pagaste a ese camionero

para traer a los chavales aquí?

Kanu, ¿estás metido en esa mierda? ¿Mierda?

¿Traer a muchachos a España es mierda?

Allí huyen de la guerra y el hambre.

No hay dinero, no ha trabajo, no hay nada.

Ellos merecen una oportunidad.

Por el amor de Dios, Kanu, no me jodas, no me jodas.

Que esas mafias no son ninguna ONG.

Que le cobran un dineral a sus familias por un viaje

que solo los privilegiados consiguen costear

para traerlos, ¿de qué forma?

Así que ahora el blanquito me va a enseñar cómo se hace.

Si es necesario, sí, te lo voy a enseñar.

Se arriesgan a morir ahogados o muertos de sed en la travesía

o asfixiados en la carga de un camión.

¿Sabes por qué, Iker? Porque allí ya están condenados.

No importan vuestras leyes, no importan vuestras vallas,

seguirán viniendo. Kanu, te estoy hablando

de quien se enriquece a costa de su desesperación.

¿Eres uno de ellos?

¿Crees que tu hermana aprobaría lo que estás haciendo?

Tú no sabes nada de mí. Cuando Khady murió, desapareciste.

Nos dejaste tirados porque nunca te importamos.

Kanu, no digas eso.

No sabes lo que he vivido,

de lo que he tenido que luchar para llegar a este país.

¡He salido de mi país! ¿Crees que ha sido fácil?

Ayer nos contaste... Ayer os conté lo que queríais oír.

No quería incomodaros a ti y a tu bonita novia

en vuestra bonita casa.

Muy bien, pues ahora te doy la oportunidad

de que me digas la verdad.

¿Tú me vas a hablar de verdad, Iker? ¿Tú?

Que ni le has dicho a tu novia que estuviste casado con tu novia.

Solo intento ayudarte, Kanu. Confía en mí.

Si estás metido en algo chungo, podemos buscar una salida.

Escucha, sé de dónde vienes,

puedo entender mejor que nadie tus circunstancias.

Iker, no entiendes una mierda.

Cuando terminas tus misiones, vuelves al Primer Mundo.

Te levantas, desayunas, te duchas y vas al trabajo.

Esos jóvenes no tienen nada, ¿qué hay que entender?

Kanu, deja de tratarme como al enemigo, no lo soy.

Estás metido en un lío y solo trato de ayudarte,

así que, por última vez, ¿pagaste a ese camionero

para traer a esos chavales hasta aquí?

Guárdate tu ayuda, no la necesito.

Está bien.

En ese caso, no tengo otra que llevarte a comisaría

a que te tomen declaración.

Aquí tienes lo tuyo, Kanu. Y de lo tuyo no me he olvidado.

¡Kanu, Kanu! ¡Alto, policía!

-¡Quieto, estate quieto!

No hagas ninguna tontería o empeorarás las cosas.

No voy armado. Vale. Tranquilo, Elías, lo tengo.

Bueno.

Eh, no hagas ninguna tontería, ¿eh, chaval?

-¿Qué pensaría mi hermana si te viera haciéndome esto?

-Oye, ¿pero este no es el tío de la pelea del otro día?

¿Qué ha hecho ahora?

Tenemos indicios de que colabora con la mafia

que trae a niños africanos a España en camiones.

Va a tener que explicarme cosas. Llévatelo para dentro.

Gracias, chicos. A mandar. Vamos, Nacha.

Quedas detenido por tráfico ilegal de personas.

Tienes derecho a guardar silencio y a no declarar.

Si no dispones de un abogado, se te asignará uno de oficio.

¿Así es como ibas a ayudar? Dijiste que podía confiar en ti.

Eso es lo que vale tu palabra.

Kanu, he intentado ahorrarte todo esto.

Debías haberme escuchado ahí dentro.

¿Qué piensas? ¿Que tenemos la misma deferencia con todos?

Ya te digo que no.

Si te sirve para limpiar tu conciencia, tú mismo.

Escúchame, no me pienso responsabilizar de tus actos.

He hecho lo que podía hacer por ti y tú sales por patas.

Ahora también te acusarán de resistencia a la autoridad.

¿Autoridad?

Espero que la confianza que le tiene a Lemos sirva de algo

y acepte colaborar. Sí.

Me cuesta creer que ese chico sea el cabecilla de nada.

Como mucho, será una pequeña pieza en la organización.

Lemos se ha llevado un buen susto. Y yo también.

¿Qué ha pasado? ¿Te encargas de él, Castro?

¿Por qué se lo lleva esposado?

Se suponía que era una conversación amistosa, ¿no?

Se ha puesto a la defensiva desde el principio.

Cuando le he pedido que viniera a comisaría,

me ha empujado y ha intentado huir. Deberíamos haberlo previsto.

Si se escapa estando sobre aviso, tendríamos un problema.

Por suerte estaban Elías y Nacha y me ayudaron a interceptarle.

Si ha actuado de esa manera, está implicado, ¿no?

Sí, es evidente que oculta algo.

No sé si pertenece a la mafia o solo ha hecho un trabajo puntual,

eso lo averiguaremos en el interrogatorio.

Pero está claro que Jerónimo no mentía al señalarlo.

Es posible que haya actuado amenazado.

Os pido que no demos nada por hecho y que lleguemos al fondo de esto.

Y otra cosa, querría participar en el interrogatorio.

Bueno, Alicia, tú llevas la investigación, tú decides.

Lo siento, pero no me parece apropiado.

Estás demasiado implicado en todo esto.

(Puerta)

Por fin. -Misión cumplida.

No ha sido fácil, pero yo siempre cumplo mi palabra.

-Siéntate. ¿Sabes dónde se esconde Quintero?

-Se aloja en un hotel.

Tengo la dirección y el número de habitación.

¿No me vas a preguntar si me ha llegado la pasta?

-Me vas a decir que no.

-He tenido que poner un poco de mi bolsillo.

Además de chivato, es avaricioso.

-¿No has oído que la avaricia rompe el saco?

Se te compensará. -Eso espero.

Se ha registrado con un nombre falso.

No tiene quien le vigile o le proteja, está solo.

Eso sí, se deja ver poco.

-¿Será posible que se haya escapado del CNI?

-En ese caso, ole sus huevos, lo ha hecho con un par.

-Si es un fugitivo, ¿para qué volver a Madrid?

Debería haberse esfumado para evitar cumplir condena.

-Está claro, ¿no? Para vengarse. -¿De quién? Somoza está muerto.

-Su mujer y tú os habéis quedado con el negocio.

No creo que le haya sentado bien.

-Si es así, quien golpea primero, golpea dos veces.

Vamos a averiguar qué pretende. ¿Vas armado?

Vamos a hacer una visita a Quintero.

Que quede claro quién manda aquí ahora.

-Por fin un poco de acción, colega.

¿Lo reconoces?

No lo he visto nunca.

Pues él dice lo contrario.

Lo mismo dice Iker. Se habrá confundido con otro.

Muy bien, voy a volver a contártelo para que conste de forma oficial.

Se llama Jerónimo Martos Morales, es un camionero feriante

que a menudo cruza el Estrecho

y ha reconocido que, en el último trayecto,

trajo a tres menores ocultos con su carga,

con los riesgos que eso conlleva.

Y te ha señalado como la persona que contactó con él

para ofrecerle el negocio y darle las instrucciones.

Además, afirma que le pagaste cuando terminó el trayecto.

Y yo digo que no lo conozco.

¿Acaso su palabra vale más que la mía?

¿Y por qué te ha señalado a ti? No sé.

Será otro racista, como mi vecino.

Qué más da joderle la vida a otro negro.

Que tú solo eres una víctima, ¿no? ¿Y por qué saliste huyendo de Iker?

Si no tenías nada que ocultar, ¿por qué no viniste a contárnoslo?

¿En serio? ¿Me preguntas por qué vengo a una comisaría?

La policía solo jode a mis amigos.

Papeles, lo único que importa son los papeles.

Algunos los multan, a otros los detienen y los envía a los CIE

y a otros los envían a su país, al infierno.

Nosotros no hacemos las leyes.

Si un extranjero no tiene los papeles en regla,

simplemente hacemos cumplir el protocolo.

Si es multado o expulsado del país, es decisión de un juez.

Además, tú eres legal desde hace un año.

Eso no es excusa. Pero no me gustan las comisarías.

La policía, cuanto más lejos, mejor. ¡Vaya!

Por fin dices algo sincero porque, hasta el momento,

no has contado más que mentiras. Si saliste huyendo de Iker es

porque Jerónimo decía la verdad y eres en enlace con esa mafia.

Mi cliente lo niega, no insista.

No necesitamos que admita los hechos para poder probarlos.

En estos momentos, un compañero de la UIT

está analizando todo tu móvil.

¿La qué? Unidad de Investigación Tecnológica.

Registrará toda tu actividad

y rastreará todos los movimientos que has hecho.

Si le pueden decir que me amplíe la memoria del móvil,

me hacen un favor.

Kanu, esto no es un juego, ¿te enteras?

Mueren muchos chavales durante el trayecto.

Si crees que callando vamos a dejarlo pasar, te equivocas.

Vamos a hablar con los que te conozcan.

Registraremos tus pertenencias, tu anterior domicilio,

hablaremos con tu casero. Si tienes algo, lo descubriremos.

Hagan su trabajo, yo estoy tranquilo.

Debería recordar a su cliente que la colaboración es un atenuante.

No me tienen que recordar nada, no voy a declarar.

(Puerta)

Llévatelo a calabozos.

Escucha. Utiliza la noche para reflexionar.

Los delitos por tráfico de personas son muy elevados,

especialmente si hay menores.

Vas a pasar una buena temporada en la cárcel.

Yo te aconsejo que, mañana mismo, empieces a colaborar.

Gracias por su preocupación, pero voy a dormir como un tronco

porque no van a encontrar nada y me van a tener que dejar libre.

Está mintiendo. Si le hubieran acusado injustamente,

estaría asustado e indignado. Pero no, se las da de duro.

¿Por qué está seguro de que no encontraremos nada?

Le demostraremos que se equivoca. Debemos conseguir una prueba,

algo que nos permita apretarle bien las tuercas.

¿Hola?

Servicio de habitaciones.

Aquí no hay nadie, ¿eh? -Vamos a registrarla.

-¿Y qué es lo que estamos buscando?

-Cualquier indicio de que tu soplón no nos ha tomado el pelo.

-Hombre, eh, ¿algo así como esto?

-Pues va a ser verdad que se aloja aquí. Es él.

-¿Y el chaval quién es? ¿Su hijo? -Sí, Julio.

Se quedó al cargo de la empresa cuando lo dieron por muerto.

Acabó malvendiéndosela a Somoza. -Al enemigo de su padre.

Qué "jodío", menuda estocada.

-No, Somoza le obligó o lo engañó, no sé bien lo que pasó.

El caso es que se presentó en mi despacho

con una pistola y nos amenazó a Sofía y a mí.

-¿Qué quería? -Recuperar la empresa a las bravas.

A punto estuvo de meternos 2 tiros. -Y ahora el que está preso es él.

A ver si el padre ha venido por eso.

-Está ingresado en un psiquiátrico de Miami.

Por lo visto, padece un trastorno bipolar.

Estaba en plena crisis cuando casi me mata.

-¡No me jodas! Como Luciano, el banderillero.

-¿Quién?

-Nada, uno, que era un banderillero muy famoso,

pero que tenía ese problema y las liaba.

Una vez entró en misa con las banderillas

y lo que quería...

-No te líes, céntrate a lo que estamos.

-Claro.

¡Hombre!

-¿Qué haces?

-¿Qué pasa? Me gustan los sobres de champú.

¡Ah! Mira lo que se ha dejado aquí el pájaro.

Y está cargada. Esta para el menda. -Tote...

(Puerta)

-Bueno, y ahora, ¿qué? ¿Eh? ¿Cuál es el plan?

-Esperar el tiempo que sea hasta que aparezca Quintero.

-¿Y si va para largo? -Me da igual.

De aquí no me muevo hasta que haya hablado con él.

Justo iba a llamarte para contarte

cómo ha ido el interrogatorio a Kanu.

¿Y qué tal? ¿Ha confesado? No, nada.

Dice que es su palabra contra la de Jerónimo

y que no conoce a ese hombre.

Niega tener relación con esa mafia. Me lo temía.

¿Qué crees, que lo hubieras hecho mejor?

No, para nada.

Evidentemente, estoy muy vinculado como para ser objetivo.

Lo entiendo, sé que estás preocupado por él.

A todos nos ha pasado alguna vez.

Cuando las emociones se mezclan con el trabajo,

a veces es difícil separarlas.

He tenido que interrogar a Quintero en más de una ocasión,

así que sé bien de lo que hablas.

Alicia, no soporto esta frialdad entre nosotros.

Iker, no es el momento ni el lugar.

No he podido digerirlo y no sé si lo haré.

Si no tienes más preguntas del caso...

Espera, cuéntame qué vais a hacer con Kanu.

Pasará la noche en el calabozo.

Bremón quiere que se ablande y mientras seguimos investigando

a ver si encontramos una pista con la que hacerle hablar,

así que si estás tentado de bajar a verlo,

no lo hagas o la estrategia no habrá servido de nada.

Tranquila, no tenía pensado hacerlo.

Tengo reunión con Fidalgo y llegaré tarde a casa.

Muy bien, pues no te espero a cenar.

Tote, ahora no te pongas a beber.

-Venga, hombre, que no me voy a emborrachar.

Solo voy a amenizar la espera. -Vas armado

y puede que la cosa se ponga fea. Te quiero sobrio.

-No te preocupes, que una copita

no merma mis facultades, al revés, las potencia.

(Móvil)

Ya estaba tardando en llamarte la señora.

-No es Sofía, es un número oculto.

¿Sí? -"¿Cómo estás, Sergio?".

"Verás, chaval, si crees que te puedes entrometer en mis asuntos

sin tener consecuencias, es que me estás subestimando y mucho".

"Será mejor que salgas de mi habitación

si no quieres que empiece a correr la sangre".

-A mí ya no me das miedo, así que ahórrate las amenazas.

-"Pero qué gracioso eres, niñato".

"He sido capaz de volver de entre los muertos

y puedo joderte la vida solo levantando el teléfono".

"Tienes cinco minutos para salir de mi habitación".

"Largo".

-¿Quién era?

-Fernando Quintero. Sabe que estamos aquí.

Está claro que tu contacto se ha ido de la lengua.

Nunca te fíes de un chivato, ¿no era lo que decías en la cárcel?

Tu informante se vende al mejor postor.

-Ya. A mí se me ocurre otra explicación.

-¿Cuál? -Vamos a ver.

¿No has dicho que Quintero se ha escapado del CNI

y que está paseándose por Madrid con un par?

A lo mejor tiene a alguien que le ayude, ¿no?

-Puede ser. No ha podido hacerlo todo solo.

-Y quizá ese alguien está de vigilancia en el hotel.

-Podría ser.

Alguien ha tenido que darle el aviso de que estábamos aquí.

-Oye,

¿y si ha puesto cámaras? ¿Eh?

A lo mejor nos está vigilando muerto de risa

y nosotros aquí, calentándonos la cabeza.

-Y yo qué sé.

¿Se puede saber qué haces? -¿Qué voy a hacer?

Tomar una copa a su salud, que ese ya no aparece por aquí.

-Anda, vámonos. Aquí no va a pasar nada.

-Tienes que aprender a relajarte, Sergio.

A tu salud, Quintero, estés donde estés.

(Puerta)

Adelante. Pasa. ¿Qué traes ahí?

Los informes semanales, para que los firmes cuando puedas.

Te los firmo ahora mismo.

¿La estás usando como te dije o la tienes solo de adorno?

Las dos cosas.

La verdad es que los ejercicios que me indicaste

me están viniendo muy bien,

pero también la tengo a la vista para acordarme de ti cuando la miro.

Eso sí que me hace sentir muy bien. Me alegro.

Pareces más animado. La verdad es que sí, lo estoy.

Estamos consiguiendo muchos avances

en el caso del tráfico de adolescentes africanos,

incluso he conseguido que un sospechoso detenido confiese

y espero que la información que ha aportado sea crucial

para la resolución de este caso.

Por eso pareces tan satisfecho. Lo estaré del todo

cuando consigamos desactivar esa mafia

y espero hacerlo antes de irme de este despacho.

Me gustaría irme con buen sabor de boca.

¿Ya tienes fecha para aceptar el nuevo cargo?

No, todavía no, pero supongo que será dentro de pocos días.

Me da un poco de vértigo, ¿sabes?

No sé, siento que en el nuevo puesto no voy a encontrar la satisfacción

que me da mi trabajo aquí, de comisario.

Bueno, tendrás otras satisfacciones diferentes, ya lo verás.

Sí, supongo que sí,

pero va a ser un puesto más burocrático,

lejos del pulso de la calle.

Aunque mucha gente no lo vea, mi trabajo aquí

está muy apegado al día a día del vecindario.

Por eso me gustaría, antes de irme, poder resolver el caso de los MENA

y sentir que he puesto mi pequeño granito de arena.

Emilio, por favor, tú has aportado mucho más que eso.

Eres el mejor comisario que podríamos tener en Distrito Sur

y yo, sinceramente,

voy a echar mucho de menos trabajar contigo.

Y yo te voy a echar mucho de menos a ti.

¿Sigues sin arrepentirte de lo que pasó el otro día?

De hecho, estoy deseando volver a besarte.

¿Y a qué estás esperando?

(Timbre)

¿Qué tal, Alicia? ¿Cómo estás?

¿Qué haces aquí? Simplemente, he venido a verte.

¿Puedo pasar?

Sí, será mejor que pases porque no sé si lo sabes,

pero te has convertido en un prófugo.

Sí, lo sé, lo sé.

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Alucinando.

¿Cómo puedes tener la sangre fría de presentarte aquí?

Bueno, no creo que sea tan extraño

que un padre se pase por la casa de su hija

para hacerle una visita.

No es necesario que nos pongamos nerviosos.

Creo, definitivamente, que te has vuelto loco.

Es probable, sí,

loco por verte a ti y a mi nieto.

¿Tú no deberías estar en Cabo Verde? Debería, pero me escapé.

Eso lo sé, Iker me lo contó, lo que no entiendo es por qué.

Habías llegado a un pacto con los del CNI.

Los del CNI no cumplieron ni con el pacto ni con su palabra.

Me dijeron que me irían pasado información

para saber cómo estabais tú y Julio, para saber cómo estaban mis hijos

y que, cuando naciera mi nieto, harían los posible

porque pudiese conocerlo, pero ni lo uno ni lo otro.

Más bien, todo este tiempo me han tenido encerrado

como a un perro. Y por eso te largaste.

Te estoy diciendo que necesitaba verte

y también necesitaba conocer a mi primer nieto.

¿Tú sabes en qué situación me pones al presentarte aquí?

Sé que Iker acaba de salir hace un momento

y es probable que tarde en llegar y por mí no te preocupes,

yo me voy a ir enseguida, así que tranquila.

No lo entiendo, de verdad que no lo entiendo.

¿Sabes lo que te puede pasar si te cogen?

Sí, lo sé. Iré a la cárcel, pero eso no es nada nuevo.

Ya conozco de sobra ese hotel.

Bueno, háblame un poco más de ti.

¿Qué tal estás? ¿Cómo va todo? ¿Y qué tal está el pequeño Leo?

¿No? Porque me han dicho que le has puesto ese nombre.

Sí.

Leo, es un nombre muy bonito, ¿sabes?

Me gusta, me encanta como nombre para el pequeño.

¿Puedo verlo?

Ahora está durmiendo.

Alicia, no tengo ninguna intención de despertarlo, de verdad.

Solo quiero verlo un momento, me iré enseguida.

¿Qué haces? Llamar a mis compañeros.

Eres un prófugo de la justicia y, en cuanto sepan que estás aquí,

vendrán a por ti.

Alicia, también soy tu padre. ¿Y qué?

¿Te has olvidado de lo que yo soy?

Eres una brillante inspectora de policía,

pero es que también eres mi hija.

No vas a manipularme con tus estrategias.

Voy a llamar a la policía y vendrán a por ti.

A ver, explícame eso de que no es lo mismo.

A ver, no te burles que lo decía completamente en serio.

Intenté por todos los medios buscarte un sustituto,

alguien que me hiciera sentir bien,

que me comprendiera con la mirada, pero no hubo manera.

Ninguno me llagaba a interesar de verdad.

Nadie pudo rellenar el vacío que dejaste en mí.

¿Sabes que yo tampoco conseguí pasar página?

Y te aseguro que me esforcé por olvidar lo nuestro

y verte solo como la oficial Ramos.

Yo pensé que lo habías conseguido, que ya no te acordabas de mí.

Supongo que los dos conseguimos engañarnos por un tiempo.

Además, me convencí de que bastaba con verte a diario en comisaría.

Y que debíamos conformarnos con ser amigos,

que ya es más de lo que muchas exparejas consiguen.

Exactamente.

¿Sabes que saber que podía contar con tu amistad

me ayudó mucho a sobrellevar el día a día?

Y cuando te fuiste a Valladolid con tu hermano para ayudarle...

¿Me echaste de menos?

Era como si me hubieran apagado la luz.

Yo también lo pasé fatal los días que te fuiste a Canarias.

Evitaba mirar la puerta de tu despacho

porque me sentía fatal por echarte de menos.

¿Ah, sí?

Mira, yo, en cambio, me regodeaba mirando tu escritorio.

Sí, no sé, extrañarte era una forma de seguir queriéndote.

Yo, sin embargo, no podía permitírmelo.

Sabía que, en el fondo, estabas donde tenías que estar,

en la playa con tu familia.

Lola, escucha.

(Móvil)

Míralo, venga. No.

De verdad, no, estoy aquí, contigo, ahora.

No me interesa lo que ocurra fuera.

No quiero que cometamos los errores del pasado, ¿eh?

Venga, cógelo.

Es tu mujer, ¿no? Sí. Me esperan para cenar.

A ver, escucha, Lola.

En cuanto a lo de Natalia, buscaré una solución.

No hablemos de eso, no quiero que hablemos del futuro.

Las promesas se las lleva el viento.

Ya, pero tendremos que pensar en el futuro, ¿no?

No. Ahora mismo, solo tenemos un presente maravilloso, ¿eh?

Así que disfrutemos del ahora y no pensemos en nada más.

No podría estar más de acuerdo.

¿Cuándo tienes que estar allí? Dentro de una hora.

Entonces, hagamos que esa hora sea maravillosa.

(SE RÍE)

-Espera un momento, te lo pido por favor.

Dame solo un minuto antes de hacer esa llamada, por favor.

¿Para qué? Para intentar demostrarte

que estás a punto de cometer un grave error.

Para mí detener a un delincuente no es un error.

No ha cambiado nada en todo este tiempo, ¿verdad?

Sigues sintiendo el mismo odio y el mismo rencor hacia mí,

como siempre. ¿No te cansa todo esto ya, hija?

¿No crees que va siendo hora

de que pasemos página, Alicia, tú y yo?

¿De verdad crees que estás en condiciones de darme consejos?

¿Qué pretendes ahora? ¿Darme lecciones de vida?

No, yo no estoy en condiciones de darle consejos

ni lecciones de vida de nada a nadie y mucho menos a ti

porque, por segunda vez, lo he arruinado todo.

Lo he mandado todo a la mierda, lo he perdido prácticamente todo.

He cometido muchos errores, Alicia, y es justo que pague por ello.

Sé que terminaré en la cárcel y no me asusta.

Pero hay algo que no quiero perder, lo único que me importa,

el amor de mis hijos.

Alicia, sé que Julio está ingresado

y voy a hacer lo posible por ir a verlo,

por abrazarle, por decirle que lo quiero.

y por decirle que, esté donde esté,

estoy dispuesto a ayudarle y a apoyarle,

por eso te pido, por favor, que me dejes ir.

No puedo hacer eso. Sí que puedes, sí.

Sé que no me verás como a un padre ni me querrás como a tal,

pero te pido que no me trates como a un extraño o a un miserable.

Solo quiero ver un momento a Leo. Necesito guardar en mi memoria

su imagen, su cara, sus ojos, su sonrisa

para cuando esté en la cárcel

porque, tarde o temprano, terminaré allí.

Después de ver a Julio te llamaré, te diré dónde estoy

y podrás venir a detenerme.

Está bien.

Se parece mucho a ti. Eso dice todo el mundo.

¿Puedo?

Ven aquí, pequeñito, ven. Hola, hola. hola.

Hola, hola.

Eh, ¿qué tal?

Soy tu abuelo.

Nunca has estado aquí. No nos has visto ni a mí ni a Leo.

Yo seguiré pensando que estás en Cabo Verde o en el fin del mundo,

pero deberías irte ya.

Está bien.

Ven aquí, ven aquí. Ya está.

Gracias, hija.

Te quiero.

Adiós, pequeño.

Ve con cuidado.

Se pueden tener efectos secundarios terribles

que empeoren la calidad de vida. Es un proceso duro, lento

y no exento de peligros.

Y, además, puede ser inútil, puede que no cure.

Pero puede que sí y, si no lo intentas, nunca lo sabrás.

Siempre has dicho que hay que luchar y no perder la esperanza.

¿Te vas a desdecir de lo que me has inculcado?

¿Estás seguro de lo que me está contando?

Sí, sí, claro. Entendido.

¿Qué ocurre?

Quintero está vivo. No pareces muy sorprendida.

Muy buenas. Doña Sofía, gracias por recibirme.

-Sergio Mayoral. ¿Y usted es...? -Mi nombre es Cholo Trejo.

-Encontré una página donde describía mi situación de bloqueo

y lo mejor es que propone técnicas para mejorar la autoconfianza

y la concentración. Ayer probé con las ondas binaurales.

-Chica, por Dios, qué eficacia.

Parece que aprendes a compaginar el trabajo y los estudios.

-He conocido a un tío en internet muy guay.

Es "coach" personal. Se llama Diego Narbona

e imparte cursos, también.

-Soy especialista en resolver problemas de cualquier índole.

No encontrarán a nadie más eficaz que yo.

-¿Este tío quién es? ¿No tiene nombre, es un fantasma?

-Como si lo fuera. Se llama Cholo Trejo, es colombiano.

Quiero que lo averigües todo sobre él.

La última temporada la pasó en la Costa del Sol

o eso nos ha dicho.

Me supo a muy poco nuestro encuentro de ayer, Lola.

Hacía tiempo que no estaba tan bien.

Ojalá pudiéramos vivir el presente y no pensar en lo que viene después.

Sí.

-Perdón, comisario. Me olvidé la carpeta del caso que me entregó.

-Esto va a acabar fatal. -No hay que propiciarlo.

-¿A qué te refieres? -Que igual no es necesario

que le vayamos con el cuento de que la gente está cuchicheando.

Ella, cuando se lio con Bremón, sabía que se metía en el huracán

y ha seguido haciéndolo, con lo cual...

-Quizá sea el jefe de seguridad que andamos buscando.

-¿Le confiarías un cargo tan importante a ese tipo?

Me ha parecido un presuntuoso y un arrogante

y no me han gustado sus insinuaciones sobre la muerte de Somoza.

-Está coladito por ti. Ese sí que tiene un brillo en la mirada.

-El otro día me propuso ir al cine un día de estos,

pero yo qué sé, que ya hemos dado muchos bandazos.

No tengo más ganas de sufrir por él.

-Más vale arriesgarse a sufrir

que quedarse viviendo en una rutina que te aburre tanto.

-Hola, chicas, ¿me ponéis un café solo sin azúcar para llevar?

-Yo se lo pongo, Paty.

Debemos sacarle algo antes de interrogarle o no soltará prenda.

¿Ha bajado a verlo esta mañana? Sí y de ablandarse, nada.

Comisario, ha llegado esto de una agencia de noticias.

No puede ser.

Tenemos que parar esto cuanto antes. Ya es tarde para ellos.

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Servir y proteger - Capítulo 385

12 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. maría

    Alguien le debería decir a Alicia que ser policía no es sinónimo de ser machorra. Esos "andares" son muy bastos.

    18 nov 2018
  2. Elenaacustica

    Ese actorazo, Quintero se echaba de menos! Le da mucha talla a la serie.

    16 nov 2018
  3. ANA LAURA

    TODOS AMAMOS A QUINTERO!!!

    13 nov 2018
  4. Cáncer

    Hola,por fin tenemos otra vez a Quintero!espero que Alicia cumpla con su deber policial pero también como hija,no puede ser igual que Marcelino pero se hablande un poquito.Con Íker debe entender sus sentimientos,ella pasó por lo mismo con Robert y el a estado dándole ayuda y a esperado que ella decidiera dejarle estar juntos yo creo que le a demostrado quererla de verdad ,siempre con vosotros.

    13 nov 2018
  5. Gloriazeitunian

    Quisiera saber porque no me permite ver los capítulos como los veía antes de servir y proteger

    12 nov 2018