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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 384 - ver ahora
Transcripción completa

Todo apunta a que Quintero está muerto.

(LEE)

Necesito información sobre un SMS que me ha llegado

desde un número oculto. ¿Y qué quieres saber?

La ubicación y el número de tfno.

A mano derecha tienes un sofá con una mesa de centro

donde hay una escultura de un caballo. Coloca ahí el micro.

El segundo, detrás del cuadro, en la parte interior.

El tercero, debajo del teléfono que hay en la mesa de Sofía.

¿Tiene idea de quién puede ser? La policía.

Tiene usted una imaginación desbordante.

¿Conseguiste tranquilizarla?

No. Intenté convencerla de que era espionaje industrial,

pero no se lo tragó.

Tanto tiempo y esfuerzo echados a perder.

Tienes dos días para traerme algo que valga la pena.

Dame el móvil. Por seguridad tenemos que cambiarlos.

Protocolo del CNI.

¿Dices que Iker no ha sacado ningún tema más?

Te quería despedir, ¿y cambió de opinión?

-Al final me cambió el móvil que me había dado

por una cosa de protocolo.

(SERGIO) -"Enséñamelo".

¡Por esto, capullo!

¡Me cago en...!

¡Joder!

Me encargaré de que no vuelvas a ver la luz del día.

No creo que encuentre a nadie como tú.

Yo también te voy a echar de menos cuando no estés aquí.

"Me di cuenta en cuanto salí del despacho.

He reprimido mis sentimientos y veo que no me arrepiento

de mostrar lo que siento.

Estoy deseando que...

vuelva a suceder.

Perdón, pensé que estaba solo en el despacho.

Un Z detectó un grupo de chavales vagando por el polígono.

Como ha habido robos últimamente,

se acercaron a ellos y salieron huyendo.

Todos menores, subsaharianos y sin papeles.

Detrás de esto hay una mafia organizada.

Les ha salido bien una vez. Y si ganan dinero con esto

lo volverán a repetir.

He encontrado algo.

Jerónimo Morales. Trabajó para Transportes Quintero.

¿Crees que T. Quintero está metido en tráfico de menores?

La verdad, no me cuadra.

Estuvo trabajando para nosotros hace unos meses.

Hacía la ruta del Sur.

Encontré una dirección distinta a la de su domicilio.

-¿No me lo ibas a contar?

-Por favor, mi vida, no llores.

Esto es lo que quería evitar.

-Me has dicho que es incurable.

Existe la posibilidad de un trasplante,

pero con mi grupo sanguíneo es muy difícil.

Luego está la lista de espera, mi edad...

Sería un milagro.

¡No hay tratamiento! ¡Solo le quedan unos meses!

(MUSITA)

¡Lo voy a perder! ¡Lo voy a perder!

¡Lo voy a perder!

Kanu, ¿qué tal? Soy Iker.

Te llamaba para ver si te apetece salir a cenar hoy.

¿Por qué no te vienes esta noche a casa?

No me debes nada. Lo sé,

pero es lo mínimo que puedo hacer, Kanu.

No me hace gracia que te vayas a un albergue.

Un amigo de Iker siempre es bienvenido.

Iker, más que amigo, es familia.

Bueno, el padre de Kanu fue mi traductor

en la misión que tuve en Senegal.

¿Por qué reniegas de Khady? No reniego de nada, Kanu.

Ni de Khady ni de lo que tuvimos.

Quería a tu hermana con toda mi alma.

(Música emocionante)

(Música tensa)

(SUSPIRA)

Cariño.

Buenos días. Oye, ¿pasa algo?

No. ¿Por?

Has salido de la cama con mucho misterio

y ahora te encuentro al teléfono.

Es muy temprano, no te quería despertar.

¿Puedo preguntar a quién llamabas?

A un confite.

¿De verdad que no te pasa nada?

Que no, Iker, en serio.

Muy buenos días.

Buenos días. ¿Qué tal has dormido?

Muy bien. Es una zona muy tranquila. No he escuchado nada por la noche.

¿Te gustarían unas tostadas para desayunar?

Sí, por favor.

Yo me encargo. Me toca ejercer de anfitrión.

Yo te ayudo. No quiero ser el invitado caradura.

Hoy no hagas nada. Si te quedas más días, ya veremos.

Supongo que conociste a Iker siendo muy joven.

Sí.

Nos caímos bien desde el principio. Me hacía mucho reír.

¿Y eso?

Porque era un paquete al fútbol. Desde pequeño le hacía regates.

Supongo que también os uniría lo bien que hablas español.

Bueno, en Senegal no hay mucha gente que hable español.

La mayoría habla francés, wólof y los idiomas étnicos.

Tú lo hablas muy bien.

Gracias. Pero mi hermana Khady era la experta. Ella me enseñó.

Fue muy buena maestra.

Era traductora profesional. Se ganaba la vida con ello.

Igual que tu padre, ¿no?

(DUDA) Sí, bueno, mi padre aprendió español

haciendo negocios con gente de aquí.

Mi hermana era la que controlaba.

Me he perdido. ¿Quién fue el traductor de Iker?

¿Tu hermana o tu padre?

Los dos. Los dos hicieron de guía.

En África, todos hacemos de todo para poder sobrevivir.

Claro. ¿Y tu madre a qué se dedica?

Murió cuando yo era niño.

Aunque ha pasado mucho tiempo, aún la llevo en el corazón.

Igual que a mi hermana.

¿Khady? Murió hace seis años.

Cariño, no es un tema muy agradable para empezar el día.

No, claro.

Ha sido culpa mía. Quería conocerle un poco más.

No te preocupes, no pasa nada.

Kanu, ¿por qué no me echas una mano en la cocina?

¿Te apetece un té? Me vale uno cualquiera.

Pues echa un vistazo, que tenemos de todos los tipos.

(Música misteriosa)

¿Quieres dejar de revolverlo todo?

Tus cereales, los de fibra, están donde siempre.

-Gracias, pero busco los de chocolate.

-Pues mira, esos están en el otro estante.

(GRUÑE FURIOSA)

¡Aquí no los hubiera encontrado en la vida!

¿Por qué jugáis al escondite con mi comida?

(DA UN GOLPE)

-No pluralices, que esto ha sido cosa de Lola.

Va a poner en este lugar los productos que más usamos

y ahí los más exclusivos.

-¿Y a cuenta de qué los ha organizado así?

-Para que no haya confusiones.

-Ahora me tengo que acostumbrar a ser el último mono de esta casa

y a no enterarme de nada.

-No sé por qué dices eso.

-No te hagas el tonto, que lo sabes muy bien.

-Perdona, pero no te estoy pillando nada.

-Eres el primero en enterarte de los líos sentimentales de Lola.

Te contó que se había liado con el comisario.

-Por eso te has levantado con este humor de perros.

-Es que tantos años de intensa amistad

parece que no cuentan para ella.

-Llámame loco, pero igual no le apetece contarte nada

porque le echas la bronca.

-¿Que yo le echo la bronca? ¿Yo?

Lo que hago es pinchar el globo para que no se pegue el tortazo.

-Pero es que Lola ya es mayorcita,

así que tiene libertad para hacer con su vida lo que quiera.

-Pues, tranquilo, que eso es lo que voy a hacer:

dejarla en paz.

No me pienso quemar más explicándole una y otra vez

que se va a pegar de bruces contra la pared.

Además, no le sirve para nada.

-Creo que estás un poco tensa con el tema.

(RESOPLA) -Es que no la entiendo.

De verdad. La he visto hundida millones de veces

por el comisario, que no levantaba cabeza

y ella vuelve a caer en sus redes, una y otra vez.

Lo que me pasa a mí con los cereales de chocolate.

-¡Menuda comparación!

-Es lo mismo:

a Lola le sienta fatal pegarse un atracón con Bremón

y a mí, pegarme un atracón de cereales.

¡Luego siempre se me hincha la tripa!

Por eso los escondo y compro los de fibra, que me sientan mejor.

-Pero luego estás quejándote de los cereales de fibra

que están acartonados y no saben a nada.

-Pues por eso vuelvo a los de chocolate.

Es una adicción primaria e irracional...

(SUSURRA) Como la de Lola con Bremón. Sé de lo que hablo.

-Entonces tendrías que entenderla y no criticarla.

-Pero hay una ligera diferencia entre lo suyo y lo mío.

Porque los cereales de chocolate no afectan a mi carrera ni a mi vida

y yo me atengo a su fecha de caducidad.

-Y todo esto ¿se lo has dicho a ella?

-¡Pues claro que sí!

Pero es que siempre vuelve.

Y como ahora Emilio, como ella lo llama, cambia de destino,

habrán querido darse un último atracón. ¡Yo que sé!

-Espe...

habla con ella.

Me voy a trabajar.

(Música melancólica)

(ENERGÉTICO) ¡Buenos días!

Qué despliegue. ¿No te has pasado con el desayuno?

Pues pensaba preparar "pa amb tumaca" con jamón.

Pero para el carro.

Has hecho comida para un regimiento.

¿Tú crees?

Míralo tú misma.

Es que me he levantado con ganas de hacer cosas.

Ya. Pues no sé de dónde sacas la energía,

porque no has dormido mucho. Has estado dando vueltas en la cama.

Tienes razón, casi no he pegado ojo.

¡Ay! ¿Por qué?

Porque ayer no me sentó bien ir a comisaría.

¿Qué pasó?

Le conteste mal a Espe... A Espe, a Elías y a Nacha.

Me vieron rara, me preguntaron qué me pasaba

y perdí los nervios.

Bueno,

puedes contar lo de mi enfermedad a quien consideres.

No, si al final se lo he terminado contando a Elías,

porque se quedó preocupado y vino anoche.

¿Anoche, aquí? Sí, te habías acostado ya.

Eso te habrá aliviado un poco, ¿no?

Me sentó bien compartirlo con él y sentirme apoyada.

Ya. Pero no te ayudó a dormir.

Y yo sé por qué:

lo que necesitas es volver a trabajar.

Sí, eso es lo que te mantendrá la cabeza despejada.

No estoy tan segura. Ayer, en comisaría,

iba de un lado a otro como pollo sin cabeza.

Porque llevas unos días desconectada,

pero lo que te va es el ajetreo. Es lo que mejor te viene.

Pues no. No, no y no.

Lo que quiero es quedarme aquí ocupándome de ti.

Haciendo tostadas a diestro y siniestro.

A lo mejor es lo que necesito para relajarme.

Lo que necesitas es ejercer de inspectora jefe Miralles.

Eso te viene bien.

Te recuerdo que eres médico, no psicólogo.

¿No es lo mismo? (RÍE IRÓNICA)

Llevamos 25 años casados. Te conozco mejor que un psicólogo.

Quizá tengas razón. Sí, puede que tenga la cabeza en comisaría,

pero el corazón lo tengo aquí. No te quiero dejar solo.

No le vas a dejar solo porque hoy me quedo yo con él.

¿Y tus clases? Tengo dos horas y son por la tarde.

Pero ¿habéis hecho desayuno para todo el barrio?

-Tu madre,

que echa de menos la actividad y no sabe gestionar la energía.

-Pues relájate o saldremos los tres de aquí rodando.

Tienes que volver al trabajo. -Eso le estaba diciendo.

Pero ya te he dicho... Pero nada. No dices nada.

Tienes que demostrar que estás a la altura del comisario.

Y dejar de estar en casa encerrada haciéndome compañía.

-Si te quedas más tranquila, yo te puedo mandar fotos o vídeos

para que veas que podemos sobrevivir sin ti.

(RÍE)

Sí, se me está acumulando el trabajo allí

y cuanto más tarde en volver, peor.

Pues, hale a trabajar. ¡Un momento!

Te quedas a desayunar. No nos dejas solos ante el peligro.

Igual sí que me he pasado un poco, ¿no?

(LOLA) ¡Buenos días!

Ya estás con los cereales de chocolate...

Pero si te sientan fatal...

-Hay adicciones difíciles de dejar y tú bien lo sabes.

-"Touchée".

-Ayer quedamos en que no te daría más consejos sobre Bremón,

así que, ahórrate los tuyos sobre mis cereales.

-Fenomenal, porque salgo ganando yo.

-Pues no lo sé.

La resaca de un atracón de esto se pasa,

pero el mal rollo de un amor tóxico dura toda la vida.

-Para no querer dar consejos, lo disimulas mal.

-Tranquila, que es la última vez

que me oyes hablar de ti y de Emilio.

-¿Conmigo o en general?

-¿A qué te refieres?

-Te he oído chismorrear con Fede,

sobre Emilio y sobre mí.

Las paredes son muy finas, se oye todo.

-Entonces ¿para qué preguntas?

-Espe, paso de tus críticas habituales,

estoy en una nube y quiero disfrutar.

Y nadie me va a bajar de ella.

(Música de intriga)

(SUSPIRA)

(Llaman a la puerta)

¿Cómo lo llevas, jefa?

Pues ahí voy.

Ahora intento ponerme al día con estas diligencias.

Si necesitas que te informe de cualquier asunto,

no tienes más que silbar.

Muchas gracias. Ya me animaste bastante ayer.

Me hizo mucho bien hablar contigo.

¿Y por qué has decidido volver al tajo?

Ha sido Antonio el que me ha animado.

Él va al centro de salud y cree que es bueno para mí trabajar.

¿Y tú qué opinas?

Creo que tiene razón.

En casa... me tenso mucho.

Y me agobio pensando en todo lo que tengo pendiente.

Ya sabes que me alegro muchísimo de tu vuelta.

Esta comisaría no es lo mismo sin ti.

Eso se lo dirás a todas.

Ya sabes que no.

Oye, cuando te hagan comisaria,

supongo que me subirás el sueldo, ¿no?

Puedes esperar sentado.

¿A que te hagan comisaria o al aumento?

A las dos cosas.

Bueno.

(Llaman a la puerta)

Necesito que me pongáis al día con todo esto.

¿Hay alguna novedad con lo de los chicos subsaharianos?

Primero tú, Claudia. ¿Cómo estás?

No lo sé muy bien.

De momento me exijo no estar de ninguna manera.

Esa es una sabia decisión.

No creas, no he sido consciente, no puedo hacer otra cosa.

Bueno, sí, soñar.

¿Soñar con qué?

Con un tratamiento para Antonio.

¡Bah, bah!

¿Ha sido buena decisión volver al trabajo?

Sí, porque en casa me pongo nerviosa

y terminaría perjudicándole a él. Ya, lo entiendo.

Además... Prefiero no hablar de esto, ¿vale?

Claro.

Quiero concentrarme en el trabajo.

He leído que han aparecido en el barrio jóvenes subsaharianos.

¿Esto es lo de los menas que me decías?

Sí, creemos que además de introducirlos en el país,

lo que hacen las mafias es desperdigarlos por varias ciudades.

Claro, así llaman menos la atención.

Exacto.

(SUSPIRA) ¡Lo de siempre!

Gente que se aprovecha de la desesperación del inmigrante.

Y aquí con el agravante de que son menores.

¿Sospecháis quién puede ser el que los ha traído a Madrid?

Estamos detrás de un camionero que trabajó en T. Quintero.

¿Cómo se llama? Jerónimo Martos.

¿Has podido hablar con él?

No, no lo hemos localizado.

Mayoral nos confirmó que había trabajado para ellos.

Ahora traslada atracciones de feria.

Sorprenden las ganas que tiene Mayoral

de colaborar con la policía.

Y nos facilitó una dirección que no teníamos registrada.

Pues, o a Sergio Mayoral le cae mal este camionero,

o está buscando estar a bien con la policía.

Porque ese chico no da puntada sin hilo.

Me lo vendió como un gesto altruista,

pero no quise desperdiciar la información.

A ver si encontráis al sospechoso y podemos interrogarlo.

¿Vale?

Me informas de cualquier novedad. Por supuesto.

Claudia, sabes que siempre estoy aquí.

Ya lo sé.

Venga, venga, venga....

Los menas.

¿Me ha "llamao", jefe?

No las mires así, no muerden. Son las llaves del coche de empresa.

-¿Y qué significa?

-Que te toca volver al trabajo.

Por si lo has olvidado, eres chófer.

Ve a ver al coordinador y que te diga las recogidas de hoy.

-¿Lo está diciendo en serio?

-Claro.

Y pásale el trapo por dentro al coche.

Que no haya ni una mota de polvo cuando subas a Ramírez.

Es uno de los mejores clientes y viene a visitar el muelle.

-¿Pretendes que haga de chófer después de todo lo que he hecho?

-No entiendo tu indignación.

Ya te dije que se acabó el jueguecito de James Bond

y que dieras gracias si seguías como conductor.

-Creía que solo estabas cabreado

cuando descubriste el micrófono en mi teléfono.

-Mira, Tote,

en esta empresa cada uno tenemos un rol acorde a nuestras capacidades

y las tuyas dejan mucho que desear.

-Claro. Solo sirvo como recadero, ¿no?

-Con tu CV y tus meteduras de pata, no aspires a otra cosa.

Sé realista,

nadie le daría una oportunidad mejor a un exconvicto.

Reconócelo, lo de ser agente doble te venía muy grande.

Así que déjate de fantasías y pon los pies en tierra.

-Te veo muy crecidito,

en tu despachito, con tu secretaria,

llevando el negocio mano a mano con la jefa.

Tienes muy mala memoria.

Allí dentro lo único que tenías para negociar era tu cara bonita.

-Te recomiendo que no sigas por ahí.

-A lo mejor esa es mi mayor habilidad:

que tengo buena memoria.

Y allí dentro tú eras una mierda.

¡Un desecho!

¿Quién se sentó a tu lado en el comedor

cuando nadie quería tenerte cerca?

¿Quién te libró del Pedraza? -Para con esos comentarios.

Es la última vez que te lo repito.

-¿Quién te acompañó a la enfermería

cuando te encontré en el suelo de la ducha, desnudo?

-¿Quién eres tú para decirme nada, eh?

¡Solo eres un pobre borracho

que debería suplicarme que le deje limpiar los baños!

-Me estás haciendo daño.

-Te di más responsabilidad y mejor sueldo del que merecías.

Lo único que debías hacer era callarte, ser agradecido

¡y no sacar nunca ese tema!

-Quería que recordaras que en aquel mal trago

yo fui tu único apoyo.

Y que, cuando intentaste quitarte la vida, yo lo impedí.

-¡Que te calles!

(RESPIRA DE FORMA AGITADA)

Y vete de aquí.

No vuelvas a cruzar esa puerta si no es para firmar tu despido.

-Yo no he hecho nada ilegal. ¿Por qué me traen detenido?

Solo ha venido a contestar algunas preguntas.

Depende de usted que pueda volver a su casa pronto.

Quieren que me coma un marrón por algo que ha hecho otro.

Le aseguro que esa no es nuestra intención.

Acompaña al caballero a la sala de interrogatorios.

(Teléfono de la oficina)

¿Quién es ese tipo?

El sospechoso del que le hablé, Jerónimo Martos.

Gracias a Sergio Mayoral, lo hemos localizado.

Lo sé, cuando Sergio salía de la comisaría,

estuve hablando con él.

Su ayuda fue fundamental, nos dio una dirección que no teníamos:

vive en casa de su abuela.

No me fío de Mayoral ni me creo que colabore altruistamente.

Ni yo, pero no podía desaprovechar la información.

Por supuesto, has hecho bien.

Recuérdame qué tenemos contra Jerónimo Martos.

Salió desde Melilla en su camión, cruzó el Estrecho

y puso rumbo a Madrid. Podría ser casualidad,

si no fuera por el gasolinero.

Declaró que oyó las voces de unos niños en un camión

y apuntó la matrícula.

Y resultó ser el camión de Jerónimo.

Pero el testimonio no basta, necesitamos algo más sólido.

¿Los menores han contado algo de su viaje?

Nada.

Supongo que Fede habrá pedido a Tráfico

las imágenes del trayecto.

Sí, pero no ha encontrado nada sospechoso.

Como este tipo no confiese,

será complicado demostrar que fue él.

Fede sigue investigando,

pero no sería el primer delincuente que se delata por bocazas.

Supongo que Fede estará liado,

pero voy a decirle que dé máxima prioridad a esto.

Gracias, yo voy a interrogarle, a ver si le saco algo.

Apriétale las tuercas.

La forma más rápida de solucionarlo es que confiese.

Qué interés se ha tomado el comisario en este caso.

Parece que le va la vida en ello.

Sí, está muy implicado.

Supongo que es porque

será el último caso que supervise en Distrito Sur

y quiere poner un buen broche final.

(ASIENTE) Se querrá despedir dejando el pabellón bien alto.

¿Lo dices por algo más?

¿Yo? Yo por nada.

¿De verdad que papá está bien?

Vale, te lo prometo.

(SUSPIRA) Sí...

Claro que me fío. El problema es que estoy muy preocupada.

(Llaman a la puerta)

Te tengo que dejar porque llaman a la puerta.

Luego hablamos.

¡Un momento, por favor!

¿Tienes un minuto, Claudia?

Claro, para ti, siempre. Pasa, por favor, y siéntate.

Debes de andar bastante ocupada.

¡Bueno...!

Como siempre, pero no hay nada más importante

que las novedades que tengas. Si es que tienes alguna.

¿Cómo está Antonio de ánimos?

No está mal. Ya le conoces.

Incluso se permite hacer bromas sobre su enfermedad,

cosa que me pone mala.

Él es así y ese buen humor es una buena señal.

Y es un mecanismo de autoprotección.

Se está enfrentando a su enfermedad con una entereza bárbara.

Ya.

Bueno, y...

¿en qué punto estamos?

La opción del trasplante es una quimera en su caso.

Siendo RH negativo, y a su edad,

podríamos hablar de una lista de espera de años.

Y es un tiempo del que no disponemos.

Y, en el hipotético caso de que apareciera un donante,

Antonio se tendría que enfrentar a la medicación inmunosupresora,

con todos sus efectos.

Sí, podría contraer alguna infección

incluso más grave que la propia cardiopatía.

Lo sé porque un tío suyo salió de un trasplante de pulmón

y luego se lo llevó por delante una infección sobrevenida.

Así es. Por eso a tu marido no le gusta hablar del tema.

El caso es que, tal como te prometí, he investigado

y he hecho todo lo posible para buscar un tratamiento.

¿Y has encontrado algo?

He contactado con un colega que trabaja en Italia.

Es un médico español que se llama Pablo Salazar.

Lleva años a la vanguardia de la investigación

con enfermedades del corazón.

He coincido con él en congresos y seminarios.

¿Y le has podido comentar el caso de Antonio?

Sí, y me ha contado que están con un tratamiento novedoso

y está empezando a dar resultados en casos de cardiopatía isquémica.

¿Y podría participar Antonio en alguno de esos ensayos?

Salazar me ha dicho que es probable.

Solo que ve un problema.

¿Sabes a qué me refiero?

Ya me imagino a lo que te refieres,

a convencer a Antonio para que participe

en ese tratamiento experimental.

No te preocupes, de eso me ocupo yo. ¡Vamos!

(SUSPIRA EMOCIONADA)

¡Eduardo! (LE DA UNA PALMADA EN LA MANO)

Déjeme que me vaya, no tienen nada contra mí.

Sabemos que trajo a los menores desde Melilla,

así que por qué no confiesa de una vez.

Porque no es verdad, yo no los traje.

¿Y por qué un gasolinero oyó voces de niño dentro de su camión?

Ese hombre debe de estar mal de la cabeza.

Igual sí escuchó voces, pero en otro camión.

Lo tenía tan claro que por eso anotó su matrícula.

(SUSPIRA NERVIOSO)

¿Y las pruebas?

¿Dónde están las pruebas de que yo traje a esos pobres niños?

Mire, inspectora,

yo no me gano la vida trayendo a inmigrantes ilegales.

Ese no es mi trabajo.

¿Y por qué hace tantos trayectos por el Estrecho?

Me dedico a mover atracciones de feria.

Conozco la ruta y suelo hacer ese trayecto. No hay nada de malo.

Tengo que seguir circulando donde puedo

porque apenas llego a final de mes. Eso sí:

yo no tengo culpa de que algún chaval pueda colarse.

Les ha pasado a otros compañeros.

¿Dice que son los niños quienes se esconden dentro del camión?

Por supuesto.

Algunos colegas han encontrado hasta diez chicos

ocultos entre la carga o los bajos.

Esos chavales se aferran a lo que pueden.

Sí, pero no quita para que haya desaprensivos que se lucren.

Bien, pero yo no me dedico a eso. Me está acusando sin pruebas.

Jerónimo, confiese y el juez lo tendrá en cuenta.

No voy a confesar nada porque no sé nada.

Usted me dijo que no estaba detenido, ¿verdad?

Pues ya le he dicho todo lo que tenía que decir.

Así que deje que me vaya.

-Alicia, ¿puedes venir un momentito?

(SUSPIRA)

Dime que tienes algo.

He revisado las imágenes de Tráfico y no he encontrado nada,

pero también he mirado en internet.

Resulta que Jerónimo Martos aparece en varios foros

como JeroTrat_80.

Se dedica a hacer bromas sobre el gremio,

a comentar restaurantes, etc.

Vale, pero eso no nos vale para nada.

Espera, no he terminado. Resulta que es un habitual

de estos foros y hace mucho tiempo que no se conecta.

Quizá desde que fue despedido de T. Quintero.

¿Y sabes cuándo se volvió a conectar?

El lunes.

El día que aparecieron los menores.

Aquí tengo una captura de pantalla con todos sus comentarios.

Gracias, Fede. Eres una máquina.

Y dice que con su trabajo actual

llega muy justo a final de mes, ¿no?

Así es.

Antes tenía un empleo fijo, en Transportes Quintero,

pero me despidieron injustamente.

(LEE) "Cierre centralizado, elevalunas eléctrico,

retrovisores eléctricos, dos asientos neumáticos,

y casi me ha salido por 3000 euros".

¿Quiere que continúe?

La verdad es que es curioso.

No tiene trabajo oficial

y, en cambio, tiene un montón de gastos.

Un poco raro, ¿no?

¿Quiere que le diga de dónde sale esta información?

De JeroTrac_80. Lo ha escrito en un foro de camioneros.

¿Lo reconoce?

Pude comprar ese material porque me pagaron una deuda.

Ya. Qué casualidad.

Lo vamos a revisar escrupulosamente,

factura a factura.

¿O me va a decir que le pagaron en negro?

En cualquier caso, se va a tirar unas horas más en comisaría,

pero una planta más abajo, en los calabozos.

Fernández, acompaña al caballero a los calabozos.

(Teléfono de la oficina)

Fede, ¿qué tal?

Oye, ¿Trac_80 al final se ha derrumbado?

Casi, está en los calabozos a ver si le refrescan la memoria.

Pues ojalá.

Te veo muy escéptico.

Es que la gente que se aprovecha de la gente desvalida

me parece que tiene la piel muy gruesa,

que diría mi bisabuela Reme.

Pero la información que nos diste es muy valiosa. Voy a contrastarla.

La verdad es que el hilo del que tirar no estaba mal.

Sí, menos mal que has aparecido. Ya iba a tirar la toalla.

Pero no me hagas trabajar bajo mucha presión,

¡porque puedo implosionar!

No me cuentes películas. Te encanta sentir la adrenalina.

No te creas, yo estoy mucho más tranquilo.

Si no, me rebrota la psoriasis y lo paso fatal.

Pues no quiero presionarte... Sé lo que me vas a preguntar.

Que si tengo la ubicación del teléfono

desde el que te mandó tu amiga el mensaje.

Sí. ¿Sabes algo? Pues sí.

Pero no he podido hablar con la compañía telefónica

al tratarse de un caso privado.

Ya, te agradezco mucho el cable.

No te preocupes. Insisto: he mirado en internet

y he conseguido información de ese teléfono.

¿Y qué has encontrado? Tiene un terminal nuevo,

y no se conecta mucho. Desde ayer, no se conecta.

Sí, pero le he llamado y no lo coge ni salta el buzón.

Pero ahora viene lo mejor:

se ha hecho una cuenta que ha asignado a este terminal

y ahí sí que hay actividad. Y ¡bumba!

tengo la localización.

¿Sabes dónde está? Sí.

Mira.

Está en España. Más concretamente,

en Lanzarote.

Mil gracias una vez más. No te preocupes.

Oye, discreción absoluta con este tema.

Sí, por supuesto. Discreción también con Iker, ¿no?

Sí, no quiero preocuparle con esto.

No te preocupes.

Mis labios son una tumba pétrea del cementerio de Montparnasse.

Gracias. (RÍE)

Pasa, Eduardo.

Es temprano. Antonio no se habrá ido a dormir.

Hola, cariño. ¡Hola!

¡Anda, Eduardo! ¿Cómo tú por aquí?

-¿No puedo venir a ver a un buen amigo?

-Por supuesto que sí. Pero me da qué pensar.

¿Qué ha pasado? No ha pasado nada.

Pero Eduardo y yo queremos hablar contigo con tranquilidad

de tu cardiopatía.

Mal empezamos: se me ha puesto el corazón a mil.

Pues relájate, porque no hay ningún problema.

No venimos a decirte nada malo,

sino a abrirte un nuevo horizonte.

Relájate, por favor.

No vengo a ofrecerte una panacea,

y te ruego que confíes en Claudia y en mí. Solo queremos ayudarte.

(A LA DEFENSIVA) -Muy bien. ¿Y cómo me vas a ayudar?

¿Qué es eso que me vas a ofrecer?

Bueno, tranquilo.

A Eduardo le ha costado mucho encontrar una posible curación.

He hablado con colegas de todas partes del mundo,

con los más prestigiosos especialistas e investigadores.

-¿Me vas a proponer un tratamiento experimental?

-Sí y, aunque no está exento de riesgos,

tanto Claudia como yo hemos pensado que merece la pena intentarlo.

-¿Qué os parece si dejáis que lo valore yo?

(Ladridos)

-Da igual lo que dijera Gallardo, pero no quiero volver a verlo,

ni aquí ni en ningún sitio. Ya me he cansado.

-Pues yo no creo que sea el momento de despedirle.

-¿Por qué no?

-He aprendido a ver cosas positivas en él,

por ejemplo, su lealtad. -¿Lealtad?

-Cuando tuvo que elegir entre el CNI y nosotros, se puso de nuestro lado.

Sabe mucho sobre nuestros negocios, Sergio.

No nos interesa que sea un confidente de la policía.

-No sabe tanto de nuestros negocios.

Y ya me he encargado de que no tenga pruebas de nada.

Además, cuando su doble juego quedó al descubierto

perdió su credibilidad, frente al CNI y frente a la policía.

-Pero puede que a nuestros enemigos

les interese la información que tenga.

-Por favor, deshagámonos de él. Es un inútil.

-¿No me vas a contar por qué lo has despedido?

¿Qué ha hecho? -No quiero hablar de ese tema.

No insistas.

(Teléfono)

¿Sí?

Está bien, que pase.

-¿Quién es? -Gallardo.

-¿Qué quiere ahora ese imbécil?

(Llaman a la puerta)

-Buenas noches. -Lo eran hasta que has llegado.

¿Qué quieres?

-He venido a firmar la carta de despido.

-Pues déjala sobre la mesa

y después te largas.

Cuando esté listo tu finiquito te llamarán de Administración.

-Sergio, siento mucho lo que te dije antes.

No era mi intención ofenderte.

-Pues lo has hecho.

Así que cállate la boca y lárgate de una vez.

-Me voy, pero que sepas que lo he hecho fatal

y no he aprovechado la oportunidad que me has dado.

-Ni por asomo,

y nunca has tenido una muestra de agradecimiento hacia mí.

-A veces eres más cruel que yo, Sergio.

Gallardo se está humillando para darte las gracias.

-Gracias, señora Collantes.

Espero que usted y Sergio tengan mucha suerte en el futuro.

Si el chivatazo que me han dado es cierto,

la van a necesitar. -¿Qué quieres decir?

-Digamos que se avecinan tiempos complicados.

-Venga, por favor, no te pongas interesante,

que nos conocemos. Ahí está la puerta.

-Un momento, Gallardo.

¿Qué información manejas que pueda interesarnos?

-¿No le estarás creyendo? Se está marcando un farol.

-Te equivocas. Aún tengo contactos en los bajos fondos

y me dicen cosas interesantes. Y hay una...

Hay una especialmente interesante.

-¿De qué se trata?

-El difunto Fernando Quintero ha resucitado.

Está vivito y coleando.

-Eso ya lo sabíamos. -¿Ah, sí?

A lo mejor lo que no sabías es que está en Madrid.

-¿Quién dice eso?

-Ya no trabajo para la reina de Cali,

así que no pienso seguir hablando.

-Mañana te contrataremos,

pero cuéntanos lo que sepas de Quintero y sus intenciones.

-De eso nada,

yo no abro la boca hasta no tener un nuevo contrato.

Esas son mis condiciones.

Las podéis aceptar o las podéis rechazar.

Pero espero vuestra llamada.

¡Buenas noches!

-¡Menuda rata! Ojalá la atropelle uno de nuestros camiones.

-Yo prefiero que siga vivo,

así podrá contarnos los planes de Quintero.

-Me resulta extraño verte defendiendo a Gallardo.

No has hecho más que soltar pestes sobre él.

-No le tengo ningún cariño.

Aunque valoro que hoy haya venido mejor vestido,

y sin ese palillito en la boca.

Si lo defiendo es por nuestro interés.

Así que mañana lo llamas y lo vuelves a contratar.

-Regeneración miocárdica. -Eso es,

mediante implantes de células madre en las coronarias.

-¿Y por qué piensas que va a funcionar?

-Salazar me ha asegurado que los ensayos clínicos

están dando resultados, sobre todo en casos de cardiopatía isquémica.

No pierdes nada por intentarlo, cariño.

No me gustan los experimentos con gaseosa.

No me gusta la ciencia ficción, me gustan más las comedias.

Entonces ¿te vas a resignar sin hacer nada?

No participaré en esa marcianada para ser un conejillo de indias.

¿Tan difícil es de entender?

-Yo no te hablaría de esto si no pensara que puede funcionar.

Salazar es una eminencia. ¿Cómo puedes ser tan reticente?

-Muy fácil, Eduardo: sé bien lo que es un ensayo clínico.

Eso significa: miles de pruebas,

vivir fuera de casa, soportar los efectos secundarios,

y vivir en la incertidumbre.

No quiero que lo que me queda de vida sea un infierno.

Seguramente sería un gran sacrificio,

pero, si funciona, merecería la pena.

Es un tratamiento complicado, como todo ensayo clínico.

Me ha costado mucho asumir que me estoy muriendo

y lo he hecho; no quiero albergar falsas esperanzas

ni empeorar mi calidad de vida el tiempo que me quede.

Pues yo no pienso asumir que te estás muriendo.

No me quedaré de brazos cruzados.

Mi enfermedad es irreversible. (RESOPLA)

Cuanto antes lo asumas, mejor para ti y para todos.

No seas terco, piensa que nos preocupamos por ti.

-Pues si os preocupáis, dejad de pensar en curaciones milagrosas.

Quiero afrontar mi destino con dignidad.

Lamento el tiempo que has perdido, pero no voy a cambiar de opinión.

-Tranquilo, volvería a hacerlo con los ojos cerrados.

La última palabra la tienes tú,

ya te he dicho que lo único que quería era ayudar.

-Y lo que has conseguido es generar ilusión en Claudia.

Va a estar presionándome todos los días para que acepte.

Yo soy mayorcita ya para saber qué me genera ilusión y qué no.

No cargues a Eduardo con esa responsabilidad.

Y, en cuanto a lo de "presionarte", no creas que me apetece.

Pues entonces dejad de conspirar a mis espaldas sobre mi enfermedad.

(DA UNA PALMADA CONCLUYENDO)

(RESOPLA)

(Puerta, música melancólica)

No hemos logrado convencerle, pero teníamos que intentarlo.

Pues yo no voy a tirar la toalla, Eduardo. No.

Voy a seguir y, cuando lo vea más receptivo,

lo vuelvo a intentar.

No quiero desanimarte, pero he visto a Antonio tajante.

Pues, como te digo, lo voy a seguir intentando.

Te llamaré y... no sé,

seguimos en contacto si hay algún cambio, ¿vale?

Hasta luego. Venga, gracias.

(RESOPLA)

(Música melancólica)

¡Hola!

¿Qué te pasa?

Nada.

(RÍE) Vamos, Alicia,

esta mañana bajas de puntillas a llamar a un confite

y ahora te veo bastante rara. Es evidente que ocultas algo.

Mira quién fue a hablar.

¿Perdona?

Simplemente, creo que no estás en condiciones

de darme lecciones de sinceridad.

¿Por qué me dices eso?

Por esto.

¿Quién es esta mujer, Iker?

¿De dónde has sacado esta foto?

¿Has rebuscado en las cosas de Kanu?

No, no ha hecho falta.

Cuando he entrado a dejarle una toalla limpia

he visto que la tenía al lado de su mochila.

Ya, seguro que ha sido así como la has encontrado.

Bueno, igual he tenido que rebuscar un poquito,

pero necesitaba entender por qué me estabas mintiendo

descaradamente sobre tu relación con Kanu.

Está muy feo rebuscar en las cosas de los demás.

¿Y meter a un desconocido en casa

que duerme al lado de la habitación de mi hijo

y mentirme sobre él? Eso está mejor.

No sé de qué me hablas.

Por favor, Iker,

era evidente que me estabais ocultando algo,

pero no me imaginaba que fuera algo tan grave.

Alicia, por favor.

Mira, cuando...

he visto la foto, pensaba

que era una amiga tuya.

Pero luego he visto que la mirabas igual que me miras a mí.

La querías, estabas enamorado de ella.

Tú también tienes un pasado.

Por supuesto,

pero nunca te he ocultado nada relevante.

¿Quién es esa mujer, Iker?

Es Khady, la hermana de Kanu.

Llevas una alianza.

Khady no era tu amiga ni tu novia.

Me casé con ella.

Buenas noches, comisario.

(ABRE EL CERROJO)

Buenas noches.

Si usted lo dice...

Soy Emilio Bremón, el comisario de este distrito.

¡Qué honor!

¿Viene a visitar a todos sus... invitados?

No, pero tengo un empeño especial en este caso.

Sepa que no voy a escatimar medios

para detener a esta red de tráfico de menores de la que forma parte.

No sé de qué habla. Yo no trabajo para ninguna mafia.

No, claro que no, solo se lleva una tajada

de unos menores que huyen del hambre y la guerra.

Se lo dije a la inspectora y se lo repito:

yo no tengo nada que ver con todo eso.

¿Conoce usted a este crío?

No lo he visto en mi vida.

Es Omar, un chico marroquí de 14 años.

Su familia pagó un dineral a unos mafiosos

para que le cruzaran el Estrecho en los bajos de un camión.

Es el pan nuestro de cada día en esa zona.

¡Todavía no he terminado!

Omar se aferró como pudo a la estructura de ese camión.

El sueño de esos chavales es entrar en Europa,

aunque tengan que jugarse la vida.

El camión cogió un bache,

Omar no pudo guardar el equilibrio y cayó.

Murió aplastado por las ruedas traseras del camión.

Me da mucha pena,

pero yo no tengo la culpa de lo que le pasó.

¿Puede pensar un segundo en su familia

y dejar de justificarse?

El caso de Omar es parecido al de muchos chicos

que usted trae ocultos en su camión.

¡Yo no he traído a nadie!

¿Tiene usted hijos? Yo tengo dos pequeños

y me moriría solo de imaginarlos en la situación de Omar.

Cree que porque no soy padre no tengo sentimientos.

Eso parece.

No me cabe en la cabeza que alguien como usted

colabore con esos mafiosos por un puñado de euros.

De verdad, no le encuentro explicación.

¡No trabajo para ninguna mafia, joder!

¿Cómo puede mirarse al espejo cada mañana?

¿Le compensa poner en riesgo la vida de unas criaturas

solo para comprar repuestos de su camión?

¡Demuéstreme que tiene sentimientos!

¡Yo no gano con la muerte de nadie!

¡Dejé a los chicos en Madrid sanos y salvos!

Si le queda un gramo de dignidad, lo mejor es que siga hablando.

Demuéstreme que no es un desalmado como esos mafiosos,

que no es un miserable como ellos.

Puede que algún día sea padre,

entonces se acordará de Omar.

Si no lo hace por dignidad o por humanidad,

hágalo para reducir los años de cárcel

a los que tendrá que enfrentarse.

La legislación cada vez se está poniendo más dura

con los delitos de trata de personas.

Hágase a la idea de que pasará unos años a la sombra.

Está bien, está bien...

No soy un monstruo, ¿sabe?

Pensaba que les hacía un favor a los chavales.

Y, de paso, me sacaba un extra

para pagar el mantenimiento del camión y llegar a fin de mes.

Si nos da la información que tiene,

le aseguro que el juez lo tendrá en cuenta.

Por favor,

cuénteme todos los detalles.

Tenía que recoger a los niños en Melilla

y ocultarlos entre las atracciones de feria que transporto.

Es verdad que me dieron dinero a cambio,

pero conmigo viajaron seguros.

No se jugaron la vida amarrados a los bajos.

Necesito los nombres de todos los contactos.

Yo solo he hablado con un chico de Senegal.

Lo vi una vez, cuando terminé mi ruta en Madrid.

Él me pagó un dinero y no lo he vuelto a ver.

¿Qué sabe de él? ¿Cómo se llama?

Se llama Kanu.

(Música tensa "in crescendo")

(SUSPIRA)

Nuestro objetivo era detener la estructura de Boko Haram,

el líder fundamentalista islámico que siembra el terror en África.

Conocíamos los centros de captación y entrenamiento

que el Daesh mantenía en Senegal

y sabíamos que esa era la facción más dura.

¿Y qué pintaba una misión española allí?

Esos monstruos secuestraban en masa a niñas africanas.

Las autoridades de Nigeria pidieron la colaboración internacional.

El caso es que cuando llegué a Dakar

debía reunirme con un intérprete que me buscó el CNI,

pero murió en un atentado el día de antes.

Fue ahí cuando conocí a Khady.

Ya. Vivíamos por la misma zona.

Un día la escuché hablar español

y la contraté de intérprete.

Khady se convirtió en indispensable para la misión.

Gracias a ella detuvimos a varios cabecillas

y liberamos a decenas de niñas.

Y te enamoraste de ella.

Por entonces yo no había tenido ninguna relación importante

y, aunque no te lo creas, yo era bastante reservado

y escéptico con el amor.

Supongo que Khady era una mujer muy especial.

Y muy fuerte.

En un país donde las mujeres sufren todo tipo de desigualdades

ella se comportaba como un espíritu libre.

¿Cuándo decidisteis casaros?

Al finalizar la misión.

Fue una celebración en todos los sentidos,

el éxito de la operación nos unió bastante.

¿Me estás diciendo que te casaste

por la satisfacción del trabajo bien hecho?

Por supuesto que no.

También teníamos una historia de amor.

Nos casamos en el ayuntamiento de Dakar.

Su padre lo había preparado todo.

Los requisitos eran sencillos, pero había cosas lamentables.

¿Cómo por ejemplo?

Como, por ejemplo,

que, cuando te casas, el hombre se define como jefe del matrimonio.

¿Y qué opinaba ella?

Se reía de esos convencionalismos.

Sabíamos que no lo llevaríamos a la práctica.

Khady pensaba que, al terminar la pobreza,

esos anacronismos también acabarían.

Pero, por desgracia,

los fundamentalistas acabaron con su vida.

¿Qué pasó?

Varios terroristas me siguieron el rastro.

¿Querían vengarse de ti?

Y aprovecharon la luna de miel.

Esas balas iban para mí, pero impactaron en el cuerpo de Khady.

Alicia, sé que te debo muchas explicaciones,

pero es que esta parte de mi pasado es muy dolorosa.

Te entiendo, Iker.

Y no tengo nada en contra de ella

ni de Kanu, ni de la historia que me acabas de contar.

¿Pero?

Es que...

no comprendo por qué me lo has ocultado.

Tengo la sensación de que eres un completo desconocido para mí.

La Collantes y tú no sabíais nada de Quintero. Ahora estáis al quite.

Mis contactos pueden responder a tus preguntas, si los untamos.

-¿Quieres que pague a un tío cuya identidad no quieres revelar?

-No va a hablar por mi cara bonita.

Oye, de verdad, si necesitas cualquier cosa,

sabes mi teléfono y dónde vivo.

Que sí, pesado. Da las gracias a Alicia de mi parte.

Reconoció haber traído a tres desde Melilla

a Distrito Sur a cambio de dinero.

Entonces se los entregó a alguien en persona.

Correcto. Era un chaval africano.

¿Tenemos descripción, nombre o teléfono?

Llamaba desde un número oculto, pero tenemos algo mucho mejor:

su ficha.

Quiero saber dónde está, si está custodiado o solo

y si sigue asociado con el CNI.

-Entonces ¿qué planes tenéis? ¿Habéis quedado en algo?

-De momento no, porque no se sabe qué va a pasar.

(SOMNOLIENTA) -Aquí tenéis lo vuestro...

-¿Os falta algo?

(RÍE) Unas tostadas, unos huevos revueltos...

-Perdona, es que últimamente no doy pie con bola.

Ese chico está pringado.

Tanto si es culpable como si no, tenemos que interrogarle.

¿Te ha dado su dirección?

Podemos intentar geolocalizarlo y detenerlo.

No es necesario. Puedo llamarle yo y quedar con él.

Corremos el riesgo de levantar la liebre.

Misión cumplida: no fue fácil, pero yo cumplo mi palabra.

-¿Dónde se esconde Quintero?

-Tengo la dirección y el número de habitación.

Se ha registrado con nombre falso.

No tiene quién le vigile ni quién le proteja, está solo.

Pero se deja ver poco.

Cariño, cuando te conocí, fue como volver a empezar,

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Servir y proteger - Capítulo 384

09 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Cáncer

    Hola,pedazo de capítulo,me encantas Espe eres majisima y un pedazo de amiga,pero deja a Lola se de otro bacatazo ella sola haber sí espabila de una vez,Alicia comprende los sentimientos de Íker tú pasaste por lo mismo,Claudia sigue convenciendo Antonio,al final lo conseguiras,¡Que largo el fin de semana!

    pasado sábado