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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 382 - ver ahora
Transcripción completa

¿No me lo ibas a contar? -Por favor, mi vida, no llores

que esto es lo que quería evitar.

-Me has dicho que es totalmente incurable.

-Existe la posibilidad de un trasplante,

pero con mi grupo sanguíneo es muy difícil encontrar un donante.

Luego están las listas de espera, mi edad... Sería un milagro.

Antonio, ¿qué te pasa?

Nada, nada, nada... ¿Llamo a Cifuentes?

Ya vale.

-Puede que el vahído no haya sido nada,

pero como cardiólogo y amigo, te sugiero

que no vayas a trabajar.

-Mira, yo no puedo con este estrés.

No tienes ni idea de lo que estoy sufriendo.

A mí me va a dar un ataque al corazón o yo qué sé.

-Si el tiempo que pasas quejándote lo invirtieses en estudiar,

sacarías sobresalientes.

Tanto sufrir... Tú no tienes ni idea de lo que es sufrir.

-¿Tú por qué me hablas así? -Porque ya está bien.

¿Tú no te das cuenta de que eres afortunada?

-Me atacan y no me puedo defender. Sois unos racistas.

¡Racistas! -Llévatelo a los calabozos

a ver si se tranquiliza. Yo me encargo del papeleo.

-Claro, el negro al calabozo. ¡Vaya mierda!

Y tú eres inmigrante. ¿No ves que son unos racistas?

No lo puedo creer, pensaba que estabas en alguna misión.

Hay misiones que no son tan lejanas. ¿Y tú qué haces aquí?

Vine hace un tiempo a buscarme la vida.

¿Y por qué no me buscaste?

Te podría haber echado una mano.

Después de lo que pasó,

pensé que no querías verme ni a mí ni a mi familia.

Oye, no digas eso.

Aquello fue una desgracia, ninguno somos culpables.

Si firmas aquí ya estaría todo.

-¿Y ya me puedo ir? -Sí, ya te puedes ir.

-Pero no entiendo. ¿Por qué el vecino ha decidido retirar la denuncia?

¿No me esperará fuera con un cuchillo?

-No tengo ni idea de por qué.

Pero no hay motivos para retenerte en comisaría. Te puedes marchar.

-Sofía va a reunirse próximamente con un pez gordo.

¿Del cártel de Sinaloa? No, es un abogado Panameño.

La reunión con el abogado Cáceres es mañana.

Tengo que enseñarte a colocar los micros.

Lo de los micros va a ser un problema.

¿Por qué? Porque yo creía que la reunión

iba a ser en Transportes Quintero, donde ando como en mi casa,

pero va a ser en Construcciones SZ.

-¿Por qué le dices eso? Nos interesa que coloque los micros.

-Nos interesa que confíe en mí.

Cantaría que yo entre en el despacho de la jefa

como Pedro por su casa.

Al abrir la puerta tienes un sofá con una mesa de centro,

con una escultura de un caballo.

El primer micro lo colocas ahí.

A mano izquierda tendrás un cuadro,

colocas el segundo detrás del cuadro,

en la parte interior del marco.

El tercero, debajo del teléfono que hay en la mesa de Sofía.

Sí, ya están colocados.

No, los jefazos se acaban de marchar.

Hemos perdido tiempo y recursos para nada.

Para nada tampoco, los micros están ahí.

Igual conseguimos algo de utilidad. Pues eso espero.

Si no lo consigo, poco futuro le queda a la Operación Valentina.

(Música emocionante)

Buenos días, ¿puede atenderme? -Por supuesto, para eso estamos.

Páseme con el comisario Bremón.

-El comisario está ocupado, si me dice de qué se trata,

la atenderán mis compañeros.

-Quiero hablar con el comisario, y rapidito.

-Le digo que está ocupado, señora.

-Que se desocupe.

-Es un asunto grave y no quiero que me atienda cualquiera.

-Perdone, aquí somos todos profesionales cualificados,

y estamos acostumbrados a resolver

casos de tanta o mayor envergadura que el suyo.

-No sabe con quién está hablando, ¿verdad?

-Claro que lo sé, la señora Collantes.

He tenido el honor de verla por aquí en otras ocasiones

en concreto, cuando su exmarido fue detenido.

-No me lo recuerde, que murió en un calabozo

por no recibir la asistencia adecuada.

-Cuando el comisario pueda atenderla, la atenderá.

-Haz el favor de llamar a tu jefe

y le dices que atienda a Sofía Collantes.

-No va a ser posible, señora.

¿Adónde va? -Suéltame.

-Me obligará a meterla en el calabozo.

¿Se puede saber qué está pasando aquí?

¿Cómo puede tener empleados tan incompetentes?

Tranquilícese, señora.

Los agentes no son mis empleados, son servidores públicos.

Pues como yo pago debidamente mis impuestos,

exijo que se me trate de forma adecuada.

Espe, explícame qué es lo que ocurre, por favor.

Vengo a presentar una denuncia por algo muy grave

que sucede en mi empresa.

Quería hablarlo con usted y ella me lo ha impedido.

Además, me ha zarandeado y amenazado con llevarme al calabozo.

-Solo le he dicho que usted está ocupado y que esperara.

-Yo no soy cualquier persona.

Señora Collantes, acompáñeme, por favor.

Ya era hora.

(IMITÁNDOLA) -Yo no soy cualquier persona.

-¿Qué pasa?

-Nada, que ha venido esta diva, la señora Collantes

a montar un numerito.

He estado a punto de arrastrarla de los pelos al calabozo.

¿Tú de qué te ríes?

-Te imagino arrastrándola al calabozo.

-Vamos, del moño la hubiera cogido.

Ojalá hubiera estado aquí la inspectora Miralles,

la habría puesto en su sitio rápidamente.

Qué ganas tengo de que vuelva.

-Me temo que volverá en unos días. -¿Cómo lo sabes?

-El comisario me dijo que estaría de baja por un tema de salud,

pero que no era grave. -Por un tema de salud, ¿eh?

A mí me lo puedes contar. -Te juro que no sé más.

-Qué misterio, ¿no te mosquea? -Pues sí.

Sí, porque Miralles no es de pillarse días libres porque sí.

-¿Un tema de salud?

Oye, ¿me haces un favor?

¿Te quedas un momentito en la UDAC? Tengo que ir a...

a un asunto.

-No tardes mucho.

-Supongo que sabe qué son.

Sí, micrófonos muy sofisticados.

¿No son de los que ustedes usan?

En esta comisaría usamos de muchos tipos.

¿Dónde estaban?

La limpiadora de mi empresa encontró uno en la lámpara de mi despacho.

Y el jefe de seguridad, después de una investigación

encontró otros dos.

Está claro que les están espiando.

¿Tiene idea de quién puede ser?

La policía. ¿Nosotros?

No se haga el tonto, señor comisario.

Su gente está empeñada en que mis empresas

son la tapadera de una red de narcotráfico.

Y aunque no han podido probar nada, siguen insistiendo

y no me dejan en paz.

De verdad que tiene usted una imaginación desbordante.

¿Niega usted que esos micrófonos sean suyos?

Claro, rotundamente. Claro, ¿qué va a decir?

Y si no los han colocado ustedes, ¿quién ha podido ser?

Pues no lo sé.

Piense usted quién puede tener interés en espiarla.

Quizá alguien de la competencia.

Habrá oído hablar del espionaje industrial.

En esta comisaria recibimos muchas denuncias por esto.

No es el caso. ¿No?

¿Por qué no?

El negocio de la construcción mueve mucho dinero.

Y muchos empresarios juegan sucio

para conseguir adjudicaciones de obra.

Supongo que no es la primera vez que oye esto, ¿verdad?

También hay muchos desalmados que espían a gente poderosa como usted.

Buscan sus trapos sucios, sus secretos,

y sus ilegalidades. ¿Para qué? Para hacer chantaje,

y sacar un buen dinero. No me lo puedo creer.

¿Es todo lo que tiene que decirme?

Trato de ayudarla, por si no se ha dado cuenta.

Señor comisario, no me va a despachar con cuatro vaguedades,

exijo que inicie una investigación

para descubrir quién ha colocado esos micrófonos en mi despacho.

En ese caso, tendrá que hacer una denuncia.

Estoy hablando con usted.

No se preocupe, nuestros agentes le atenderán en la ODAC.

Una vez lo haga, venga aquí e iniciamos la investigación

con todos los medios a nuestro alcance.

Pensé que recibiría mejor trato.

Lo siento, en esta comisaría todos los ciudadanos son iguales.

No hacemos trato de favor.

¿Alguna cosa más? Sí.

Diga a sus agentes que investiguen a los verdaderos delincuentes,

y dejen en paz mis empresas.

Buenos días.

Buenos días.

Son simples lunares, Espe.

No te empieces a obsesionar con un cáncer de piel.

-Entonces, ¿no tiene mal aspecto? Yo creo que me ha crecido un poco.

-Para tu tranquilidad te daré un volante para el dermatólogo,

y así te quedas más tranquila.

-Pues muchas gracias, Antonio.

¿Cómo está tú mujer? -Bien.

-Lleva días sin aparecer por comisaría y nadie sabe nada,

estamos preocupados. -Está un poco cansada nada más.

Ya sabes que le cuesta pedir vacaciones.

Está un poco saturada.

Mejor ahora que cuando se vaya Bremón.

-Claro, ella merece descansar más que nadie.

Dale recuerdos. -De tu parte.

Te digo sin temor a equivocarme que eso no es nada, pero...

-Pero las cosas gordas vienen solas, y más vale prevenir que curar.

-Eso es. -Muchas gracias, doctor.

-Adiós, Espe.

-Beltrán. -Jefa.

-¿Te lo ha dicho Marcelino?

-Sí, anoche.

No he pegado ojo, todavía estoy en estado de shock.

-Ya.

-¿No hay un tratamiento? No sé...

¿Algo que te pueda dar una esperanza?

-Tengo una cardiopatía muy grave.

Me queda poco tiempo de vida.

-Lo siento, lo siento mucho.

Me ha dicho Marcelino que ayer te dio un vahído.

-Sí, pero ya estoy bien.

-¿No deberías estar descansando en lugar de pasar consulta?

-Eso dice todo el mundo, pero ya ves.

No hago ni caso, prefiero, en lo posible, llevar vida normal.

-Y estás empeñado en mantenerlo en secreto.

-Secreto o no, no quiero que se entere todo el mundo.

En el momento en que me vean como un moribundo,

empezaría a sentir pena de mí mismo.

-Nadie te va a tratar como un moribundo.

-Ya sabes, las miraditas, el lenguaje no verbal...

Quiero tener la moral alta, sobre todo por Claudia,

lo está pasando fatal. Es mejor que me vea fuerte.

-Pero también tienes que mostrar tus debilidades.

Eres humano.

-Sí, lo soy.

Si supieras cómo me siento que...

que angustia más aterradora tengo...

pensando dejar ya...

de mirar, de existir.

-Antonio, tú seguirás viviendo

en las personas que hemos tenido la suerte de conocerte,

y de quererte. -Déjate de chorradas.

Cuando me muera, ya no estaré aquí.

No podré hacer nada, ni convertir nada,

ni veré a mi hija crecer.

Perdona. -No, no me pidas perdón.

Tú no te mereces esto.

Eres la persona más buenas, honesta y cariñosa

que he conocido en mi vida.

-Gracias, Montse.

¿Me buscabas, Emilio? Sí.

Pasa.

Toma.

¿Lo reconoces?

Me los ha traído Sofía Collantes y echaba humo.

Me pides que confíe en ti, que todo va a ir bien,

que pronto habrá detenciones, ¿y con qué me encuentro?

Con que Sofía Collantes te descubre y encima me abronca a mí.

Lo siento. La culpa ha sido del imbécil de Gallardo.

¿Cómo los descubrió Sofía?

Dice que la señora de la limpieza descubrió uno en un lámpara,

y registraron el despacho a fondo.

Qué desastre.

¿Conseguiste tranquilizarla? Me temo que no.

Intenté convencerla de que era espionaje industrial,

pero no se lo tragó.

En resumen, tenemos un problema.

Maldita la hora en que hice a Gallardo mi topo en esa empresa.

Y no será porque no te lo avisé una y otra vez.

Ya lo sé, Emilio.

A la casa no le va a gustar nada esto.

Tanto tiempo y esfuerzo invertido echado a perder.

Lo siento.

¿Estás muy liado? He tenido días mejores.

Estoy con unas tarjetas de crédito falsas.

¿En qué te puedo ayudar?

Necesito información de un camionero, Gerónimo Martos.

Sospecho que está involucrado

en una red de tráfico de menores subsaharianos.

Pues lo rastreo en la red. Me has leído la mente.

A ver...

Gerónimo...

Gerónimo Martos, aquí me aparece un poeta mapuche chileno.

Yo no busco un poeta, sino un camionero.

¿Tienes el segundo apellido? Morales.

Gerónimo Martos Morales, vamos a ver quién es.

-Cuéntalo si quieres.

-Un aguinaldo antes de navidad nunca viene mal.

Pero esto no es un regalo, esto me lo he ganado con creces.

-Sofía está contenta contigo.

Me ha dicho que en la comisaría ha montado un buen pollo.

El comisario Bremón tuvo que agachar las orejas.

-Y yo que me alegro. Eso se merece una copita.

¿Tú quieres? -No.

Otro que debe estar rabioso es Lemos.

-Supongo que sí. Espero que no sospeche de mí.

-No creo, el teatrillo que montamos con el Panameño fue de Oscar.

-Pero quien se tiene que tragar su mala hostia soy yo.

¿Qué te apuestas que me echa una bronca por la pifia de los micros?

(Teléfono)

Si antes lo digo...

Dime, jefe. "En dos horas en el hotel.

Hola por lo menos, ¿no? "Dos horas, y sé puntual".

Ha colgado el cabrón. -¿Qué te ha dicho?

-Que me quiere ver en un par de horas.

Y me parece que no es para nada bueno, está cabreado.

Está como si le hubieran clavado una banderilla negra.

-Tú relajado y a disimular.

-A ver por dónde me sale.

-Empléate a fondo para tranquilizarlo.

Es fundamental que sigas siendo su topo en nuestras empresas.

-No, si ahora resulta que me necesitáis.

Vivir para ver.

-Ya te dije que Sofía está contenta contigo.

¿No lo demuestra lo que va en el sobre?

-Al final le voy a gustar a Sofi, ¿no?

-Tienes más posibilidades de torear en la Maestranza

que despertar el interés de Sofía. -Qué aguafiestas eres.

-Tú dedícate a conquistar a Lemos,

dile que pronto le pasarás información valiosa.

-Y tú ve preparando otro sobre. -Cuando acabes con él me llamas.

-Espera, tengo una idea mejor.

¿Por qué no nos vemos tú y yo después y nos tiramos una juerga?

Me apetece meterme entre pecho y espalda un poco de carne.

-Venga.

Verás que no has comido carne así en tu vida.

-¿Seguro?

No me dejarás colgado por la Sofi, ¿no?

-Te prometo que el éxito de los micrófonos

lo vamos a celebrar tú y yo, mano a mano.

-Dame un abrazo, ¡leche!

Que tú y yo somos amigos.

Amigos para siempre.

(CANTA)

¿Vas lento como una tortuga o me lo parece a mí?

Es por culpa de la red. Ha habido un bajón de tensión.

Están los servidores hechos un cisco.

Si quieres te doy un toque cuando termine.

No, prefiero estar presente mientras lo buscas.

Te veo un poco nerviosa con todo esto.

Siempre que se trata de menores me pongo de los nervios.

Será porque soy madre. Yo no soy padre, y también.

Alicia, te estaba buscando. ¿Estabais ocupados?

Estamos con el tema del tráfico de los menores subsaharianos.

¿Por? ¿Y cómo lo lleváis?

Tengo una pista, pero todavía no sé si es buena.

Estuve visitando con el agente Ochoa

gasolineras en la autovía de Andalucía donde paran

a repostar y de paso a tomar algo.

Sí, me lo dijo Espe cuando le pregunté por ti.

La idea era preguntar a camioneros y empleados

si habían visto algo sospechoso relativo al tráfico de personas.

¿Habéis conseguido algo?

Cuando íbamos a tirar la toalla un empleado vino a contarnos

que vio algo sospechoso hacía dos días.

Le pareció oír voces de niño

en el remolque de un camión que venía del sur.

Preguntó al camionero, y este le trató de loco.

Como reaccionó de esta manera, el empleado anotó la matrícula.

Bien por ese gasolinero.

En Tráfico me han dado su nombre, Gerónimo Martos Morales,

su dirección y número de teléfono. Muy bien.

El problema es que ya no vive en esa casa y no coge el teléfono.

No todo va a salir bien a la primera.

Por eso me ayuda Fede a investigar si encontramos algo.

Pero sus máquinas hoy están dando problemas.

Ha habido un bajón de tensión en el servidor y está patas arriba.

Ahora le digo a Espe que llame a informática de El Escorial.

Dale caña, Fede, tenemos que pillar a ese camionero.

He encontrado algo.

Gerónimo Martos Morales, trabajó para Transportes Quintero.

¿Crees que Transportes Quintero

puede estar metido en tráfico de menores?

No me cuadra. Gerónimo Martos

lleva tiempo sin trabajar en Transportes Quintero,

y el gasolinero nos lo contó hace dos días.

Empléate a fondo.

Quiero que este caso se resuelva de forma satisfactoria,

a ser posible antes de irme de Distrito Sur.

Sí, comisario.

Más presión, Fede.

¿Sabes cuándo se va el comisario?

Ay, madre...

-Tú café. -Gracias.

-Yo no sé cómo tienes esa cara de salud

estando todo el día en el calabozo. -Tu tortilla también ayuda.

La verdad es que mi trabajo es un poco desagradecido.

Pero los compañeros son todos muy buena gente.

-Sí, de lo mejorcico.

-También estás tú y esas manos para cocinar.

-Gracias por el piropo. -No hay ningún piropo.

Cuando como aquí es igual que cuando comía en el pueblo.

Todos los pucheros tienen su olorcillo.

-Pues que bien que me digas eso,

si algo me gusta en la vida es cocinar.

-Es entrar y un olorcito a tortilla que mmmm...

-¡Ay, la tortilla! Se me ha ido el santo al cielo hablando.

-¿Te acuerdas que mi padre estuvo en el hospital

porque le dio un infarto? (PATY ASIENTE)

Le descubrieron que tiene una enfermedad muy grave.

Una cardiopatía isquémica, y no tiene cura.

-¿Cómo que no tiene cura?

-No, es mortal.

Le han dicho que le queda muy poco tiempo de vida.

Por eso, cuando me has dicho esta mañana que estás sufriendo en el bar,

me ha entrado rabia por dentro. -Lo siento, lo siento.

No sabía nada, y te contaba mis tonterías.

Olga, de verdad, voy a estar aquí para lo que necesites.

Lo siento mucho.

-Paty, hazme hueco para la tortilla.

Cuando esté templada le pones un pincho a Merinero.

-Se agradece.

-¿Y a ti te ha comido la lengua el gato?

-No, qué va.

¿Quieres que me meta en la cocina y prepare algo?

-Quiero que me digas si estás así por Olga.

-¿Por Olga? No.

-Ayer cuando saliste, ¿fuiste a hacer las paces con ella?

-Sí, con Olga ya está todo arreglado.

-¿Y te explicó por qué había tenido aquel pronto?

-Ella no ha tenido ningún pronto.

Soy yo, que estoy insoportable con lo de los estudios.

A veces me ahogo en un vaso de agua.

-Ya te he dicho que no tienes que obsesionarte.

-Sí, eso mismo me ha dicho Olga.

-A ver si a ella le haces caso.

Yo estoy harta de verte aquí como un alma en pena.

Una cosa que es tu ilusión, que debería darte alegría,

y vas por el camino de la amargura.

Y otra cosa te voy a decir.

Tú sabes que a mí no me gusta quejarme,

pero en el bar no estás haciendo las cosas bien.

No estás a lo que tienes que estar. -Lo siento mucho.

Intentaré esmerarme más, de verdad.

Y ahora... me voy a la cocina, ¿vale?

-Hola, María, ¿cómo estás? -Hola, guapa. Muy bien.

-¿Me pones dos cafés cargaditos, por favor?

-¿Dónde has dejado a Elías? -Está fuera hablando por teléfono

con Raquel, su exmujer, que viene unos días a Madrid

a hacer unas gestiones, papeleos, o no sé qué cosas.

-Hija, te veo muy enterada.

-Es que llevan hablando una hora.

Por eso me he metido aquí, porque estaba cansada de oírlo.

-A lo mejor están discutiendo.

Me parece que ellos no acabaron bien, ¿no?

-No, creo que cuando Elías viajó a París

para la operación de apendicitis de Israel

la cosa mejoró un poquito.

Yo creo que el hijo le ha estado hablando maravillas de él a Raquel,

y a ella ahora le pica la curiosidad por conocer al nuevo Elías Guevara.

-Ah.

Me alegro de que las cosas se hayan arreglado entre ellos.

El café de Elías lo pongo después, a él le gusta recién hecho.

¿Tú quieres algo más? -No, está bien así. Gracias.

Que sí, Natalia,

que tú y los niños sois la máxima prioridad para mí, pero...

tengo una responsabilidad con esta comisaría

y lo quiero dejar todo muy bien cerrado, ¿de acuerdo?

Ten paciencia.

Solo me quedan unos días en Distrito Sur.

Eso es lo que querías, ¿verdad?

A ver, que no te lo digo con ningún tipo de reproche.

(Puerta)

¡Adelante!

Pero, por favor, no me llames que estoy desbordado.

Venga.

Sí, sí. Adiós.

Si quieres vengo en otro momento. No, no pasa nada.

Cuéntame. ¿Tienes problemas?

No. Bueno, Natalia está cada día más nerviosa.

Está empeñada que me vaya ya de aquí,

no entiende que hay unos protocolos.

¿Ya sabe que tienes trabajo pendiente?

Sí, pero quiere que acelere el traspase.

Dice que de cara a Jefatura, me degrada cada día que esté aquí.

Que mi sitio está ya en Unidades Especiales.

No sé dónde cree que voy a ir a trabajar,

a la CIA, al cuartel general de la NASA... Yo qué sé.

Es un ascenso muy importante, seguro que está impaciente.

Además, tendréis más tiempo para estar juntos.

Supongo que ese es el motivo para que tenga tantas ganas

de que me vaya de aquí.

Eso y la tirria que tiene a esta comisaría.

Porque la considera responsable

del naufragio de nuestro matrimonio.

No creo que la culpa sea de Distrito Sur.

Además, vuestro matrimonio no ha naufragado.

En cualquier caso,

No pensaba que el hecho de poner al frente de comisaría a Miralles,

me fuera a dar tanto trabajo.

Pero te pones a hacer balances,

y empiezan a salir flecos y más flecos.

Mira, todos estos archivos todavía los tengo que revisar.

Emilio, tranquilízate y apóyate en nosotros.

Hasta que te vayas seguimos siendo tu gente.

No creo que encuentre gente tan valiosa como vosotros.

Seguro que sí.

Os echaré de menos, Lola.

¿Podrías hacerme un favor?

Dile a Espe...

que me archive esto. Sí, claro.

Pero déjame que te ayude. No, de verdad,

esto lo tengo que hacer yo solo.

bastante trabajo tienes tú en la UFAM.

Debes tener las cervicales muy quejadas.

Es toda la tensión que acumulas.

Hay un fisioterapeuta muy bueno cerca, si quieres te pido hora.

¿De verdad me lo dices?

No tengo tiempo ni para comer, me faltan horas.

Y está todo el material que me tengo que leer

antes de empezar en el nuevo puesto.

Esa tensión te hará caer enfermo, Emilio.

¿Tú sabes cuál es mi medicina?

Lo que te preocupas por mí.

Sabes que estoy aquí para lo que necesites.

(Teléfono)

Dime, Espe. Espera un momento.

Mi suegro. Seguro que Natalia ya le ha dado la vara.

Suerte.

Pásame.

Hola, Augusto, buenos días.

Sí, lo tengo todo bajo control.

Deseando incorporarme cuanto antes a Unidades Especiales,

por supuesto.

Hola, Alicia, qué sorpresa. Ya no vienes a verme mucho por aquí.

Si estoy aquí es porque no tengo otro remedio.

Pues ya somos dos.

Si por mí fuera, estaría en una hamaca en alguna isla.

Fugado para no enfrentarte a un juicio.

Solo era una forma de hablar.

Dime qué puedo hacer por ti.

Tengo que preguntarte por un caso que estamos investigando.

¿Tienes algo que ver con los micrófonos encontrados

en Construcciones SZ?

Parece que subimos de categoría y la policía necesita espiarnos.

No sé de qué micrófonos me hablas.

Pero no creo que la policía os espíe.

Ah, ¿ya no pensáis que nos dedicamos al narcotráfico?

Qué bien, ya era hora.

Sergio, por favor, vamos a centrarnos.

Estamos con un caso de trata de menores.

¿También nos vas a acusar de eso? No os estoy acusando de nada.

Necesito información de un camionero que trabajó

en Transportes Quintero.

Sospecho que está trayendo menores ilegalmente en su camión.

¿Cómo se llama? Gerónimo Martos Morales.

¿Te suena? No, no puedo acordarme

del nombre de cada camionero que pasa por aquí.

Puede que yo no estuviera trabajando en ese momento.

Pero tendrás una base de datos. ¿Puedes consultarla?

Sí, eso sí puedo hacerlo, claro.

Gerónimo Martos Morales, aquí lo tengo.

Trabajó para nosotros hace unos meses.

Precisamente hacía la ruta del sur.

Sí, ahora que veo su foto, me suena.

¿Puedo verla?

Claro.

¿No tienes más datos sobre él?

Algo que sea relevante para la investigación?

Recuerdo que se presentó en mi despacho

para pedir un aumento de sueldo, pero no se lo concedí y se fue.

Desde entonces no sé nada más de él.

Puedo darte la dirección y el teléfono que aparecen en la ficha.

Eso lo tengo y no da señales de vida.

Me gustaría ayudarte, pero no tengo los datos.

Ojalá lo atrapéis.

Odio las mafias que se aprovechan de la gente indefensa,

sobre todo si son niños.

Sinceramente, no creo que tú puedas empatizar con los demás.

¿Tú te crees que soy el demonio o qué?

Habré hecho cosas mal en la vida, pero tengo mi corazón,

y soy sensible frente a muchas injusticias.

Qué gran ser humano, Sergio Mayoral.

Puede que no me creas, pero hay gente que aprecio de verdad,

como Nerea.

¿Cómo está? ¿Sabes algo de ella?

Muy contenta con su nueva vida en Santander.

Me alegro, porque se merece lo mejor.

Le vino muy bien alejarse de personajes como tú.

Ya tenías que atacarme.

Yo soy sincero contigo, te doy la información que necesitas

educadamente, y tú no puedes dejar los resentimientos a un lado.

Dejémoslo aquí. Gracias por la información.

De nada.

(Puerta)

Me imagino por qué me has llamado. Es por los micrófonos, ¿no?

Pero ¿cómo has podido ser tan inútil?

¿Cómo colocaste los micros para que la mujer de la limpieza

los encontrara? No me eches ahora la bronca.

Además, Mayoral y la Collantes también me han apretado las tuercas.

¿Y qué les has dicho? Nada.

Ha costado, pero me he mantenido firme.

Les he jurado que no tengo nada que ver.

Si averiguan que soy el topo, soy hombre muerto.

Para mí como si lo estuvieras, ya no me sirves.

¿Por qué me dices eso? El acojone que tú has pasado

es únicamente culpa tuya.

Te di instrucciones precisas de cómo debías colocar los micrófonos,

y te has comportado como un auténtico chapuzas.

Ya sé que no puse los micros exactamente donde me dijiste,

pero me puse nervioso.

Hice lo que pude dentro de mis posibilidades.

Pero ¿pudiste escuchar la conversación

entre Sergio, la jefa, y el panameño?

Una mierda de conversación. No me sirve para nada.

Pero eso no es culpa mía, yo te di información sobre la reunión,

conseguí que la grabaras, lo que han dicho no es asunto mío.

A ver si la próxima vez estoy más listo.

¿Próxima vez? No habrá próxima vez. ¿Y eso por qué?

Porque nuestro acuerdo se ha cancelado.

Ya sé que la he cagado, pero estoy empezando.

Yo no he ido a ninguna academia de espías.

Pero voluntad le pongo, tú dame otra oportunidad,

y verás cómo no te defraudo. Escúchame.

Estoy cansado de dar la cara por ti ante mis jefes.

Ellos no dan segundas oportunidades,

y cuando se enfadan es de verdad. Lemos, por favor...

habla con ellos, convéncelos.

Dame otra oportunidad, quiero demostrar que no soy un desastre.

Con lo que yo he arriesgado por ti...

Hasta te estaba cogiendo un poquito de afecto.

Y tú me tratas a mí como a un perro sarnoso.

¿Por qué me tratas así, tío?

Para protegerte.

Sabes lo peligrosos que son Sofía y Sergio,

y ahora tienen la mosca detrás de la oreja.

No puedo permitir que te pase nada, porque si te descubren

te torturarían.

Eso que acabas de decir me llega al alma

que te preocupes por mí.

Y te voy a recompensar. Dame dos días

y te demuestro que no soy un chapucero.

Está bien, tienes dos días, dos, para traerme algo que valga la pena.

Por la gloria de mi madre que no te vas a arrepentir.

Dame el móvil que te di. ¿Para qué?

Por seguridad tenemos que cambiarlos.

Protocolo del CNI. Vale.

Guárdatelo.

Y recuerda: tráeme algo pronto

si no quieres que mi decisión sea irreversible.

Lemos...

Gracias.

-¿Era la inspectora Ocaña quien salía de la empresa?

-Sí. -¿Y qué quería?

-Quería información sobre un camionero

investigado por tráfico de menores.

Por lo visto, el camionero trabajó con nosotros.

Ha venido a ver qué podía averiguar. -Como excusa no está mal.

-No creo que sea una excusa.

-Y viene justo después del incidente de los micrófonos.

¿No te parece demasiada casualidad?

-La vida está llena de casualidades.

No sé qué hay de raro en que pida información

de un camionero que estuvo trabajando aquí.

-¿Y no te podía solicitar esa información por teléfono?

-Supongo que se arriesgaba a que me la quitara de encima.

-Y en persona no te la quitabas de encima.

-No sé lo que insinúas, pero yo me he limitado a darle

la información que me ha solicitado,

y a compartir nuestra base de datos con ella.

-Pues yo creo que ha venido a fisgar.

-Alicia nunca se inventaría algo así.

Y sabe que si viene a fisgar no encontrará nada.

-No estoy tan segura.

Donde hubo fuego, siempre quedan brasas.

Si ella quisiera, tú bajarías la guardia.

-Ni Alicia utilizaría esas artes conmigo,

ni yo caería en ellas.

-No me cabe duda de que esa mujer dejó una huella en ti.

-No sabes lo que dices, odio a Alicia Ocaña,

tanto como ella me odia a mí. -Del amor al odio solo hay un pasito.

¿Crees que no me doy cuenta de lo nervioso que te pones cerca de ella?

-Basta ya.

-¿Qué pasa? ¿Estoy hurgando en la herida?

¿Soy demasiado mayor para ti?

-Por favor, no empieces con tus ataques de celos absurdos.

-Yo tengo los ataques de celos que me da la gana,

porque sé cómo sois todos los hombres.

No se te ocurra engañarme con ninguna mujer, Sergio.

No sabes lo que soy capaz de hacer.

¿No me crees? -Sí, te creo.

Pero tienes un punto gracioso cuando te pones en ese plan.

-Os lo estoy diciendo muy en serio.

No lo tomes a broma.

-Y yo te repito, como muchas otras veces,

que confíes en mí, no deseo a nadie.

Y como tú no hay otra, Sofía.

-Eso es lo que yo quería oír.

(Puerta)

Montse. Sé lo de Antonio, Claudia.

Gracias. Pasa, pasa.

¿Quieres tomar algo? No, gracias, no quiero molestarte.

Solo he venido a darte un abrazo y a decirte que lo siento mucho.

Estoy hecha una zombi desde que me enteré.

Cuando me lo contó,

pensé que sería su apoyo y que le iba a ayudar, pero...

No puedo. Tú siempre has sido muy fuerte,

incluso más que él.

Pues ya no.

Esto me ha roto, Montse.

No puedo hacer nada.

Él está mejor que yo.

Porque él delante de ti no quiere mostrarse derrotado.

Es que no lo está.

Todo este proceso lo ha llevado él solo,

él ha cargado con ese sufrimiento.

Él está en el centro de salud y yo no puedo ir a comisaría, no puedo.

Hoy le hice una visita

y me ha sorprendido, estaba pasando consulta como si nada.

Tiene una cardiopatía gravísima,

y sigue trabajando, no se cuida.

Cuando te dan un pronóstico tan grave,

te aferras a la vida con uñas y dientes.

Cada vez tiene el corazón más débil,

le puede dar un ataque en cualquier momento.

Ayer mismo le dio un vahído.

Sí, lo sé.

Pero tú tienes que animarte y recomponerte.

¿Por qué no vuelves al trabajo? No, no, no.

No puedo.

Estoy como la mantequilla, cualquier cosa me hace llorar.

No quiero montar ningún numerito allí, solo sería un estorbo.

¿Y Olga, cómo lo está llevando?

Fatal.

Ha renunciado a un "stage" que tenía en Lisboa.

Le pasa lo que a mí, está desconcertada, irascible...

y lleva fatal que su padre trabaje y haga vida normal

y que haga bromas...

Por lo menos, ahora sabéis lo que hay

y podéis compartir con él todo el proceso.

¿Qué voy a hacer sin él, Montse?

Lo siento mucho, Claudia.

Tienes que pensar en todos los días felices, maravillosos,

que has pasado junto a Antonio.

Ha sido el hombre de tu vida.

Y ha estado muchos años a tu lado.

Pero ¿por qué le tiene que tocar a él, por qué?

Es injusto.

Ahora tienes que centrarte

en todos los días fantásticos que podéis pasar juntos todavía.

Él merece que busques dentro de ti la Claudia más fuerte y generosa.

Hola, cariño. Hola, Olga.

Estaba diciendo a Montse de ir a darnos un paseo

y nos aireamos un poquito, ¿eh?

No me apetece.

¿Cuándo va a venir papá?

Tiene que estar al caer. ¿Quieres que le llamemos?

¿Preparamos una cena sorpresa?

Yo no puedo, hazlo tú.

-Olga, estaba hablando con tu madre

de que tu padre necesita que estéis muy fuertes.

-Ya, pero no puedo estar fuerte sabiendo

que una de las dos personas que más quiero en el mundo

se puede morir en cualquier momento.

-¿Qué pasa, Tote? ¿Sigues en activo en el CNI?

-¿Acaso lo dudabas?

-Cuéntame cómo te ha ido con Lemos.

-El tío quería despacharme, pero yo me he lucido,

y he conseguido que siga comiendo de mi mano

como un cachorrito. -¿No jodas?

¿Tan imbécil es ese tío? -Eh, de imbécil nada.

Lo que pasa es que yo soy un actorazo.

Tenía que haberme visto. (RÍE)

Venga, vamos, dime algo que me sirva.

"Y el tío quería que yo le firmara el finiquito,

pero yo le he tocado la fibra sensible,

y le he dicho que le había cogido un poco de cariño".

Y él me dice que lo que quiere es protegerme de vosotros,

que sois un peligro. -¿Y tú te lo has creído?

-Claro, si no, ¿de qué me va a dar una segunda oportunidad?

Eso es que me valora. -"Me extraña.

En el CNI no son de tener mucha consideración,

y pillan antes a un mentiroso que a un cojo".

-"Que no te enteras, Sergio,"

que soy un actor cojonudo.

"Yo siempre me arriesgaría por ti", le digo.

Que lo bordé.

Eso sí, hay que darle algo para contentarlo,

que no vea que soy un chapucero. -Pensaremos en algo.

-Estoy pensando que yo debí haber dirigido mis pasos a las tablas,

no a los ruedos.

"Una vez me dio a mí el gusanillo de la interpretación,

en Sevilla, viendo a don José María Rodero".

Sabes de quién te hablo, ¿no? -No.

-Los jóvenes de ahora no sabéis de tauromaquia,

de teatro ni de "na".

¿Qué, lo de la carnaca sigue en pie?

-¿Y me dices que no habéis hablado de nada más?

-No, porque el tío no tenía ganas de palique.

-Os habéis despedido y punto.

-Que sí, coño. Relájate y confía en mí.

Ya has visto que yo hago lo que tú me pidas,

y así la señora ve que soy un hombre de confianza.

-A ver si me entero.

Dices que Iker no ha sacado ningún tema más,

solo te quería despedir, pero cambió de opinión.

-Que sí.

Al final me ha cambiado el móvil de contacto que me dio

por una cosa de protocolo, o no sé qué.

-Enséñamelo. -"¿Por qué?"

-"Que me lo enseñes".

Por esto, capullo.

Me cago en...

¡Joder!

Iker, te estaba buscando.

¿Ha pasado algo?

¿Sabes que Sofía Collantes descubrió los micros en el despacho?

Sí, Espe me lo contó, y la que lio también.

Pero ¿crees que Gallardo te ha traicionado?

No lo creo, lo sé. Le tendí una trampa y ha caído.

¿Cómo?

Le cambié el teléfono que tenía por otro con un micro,

pero Sergio lo ha descubierto, así que todo se ha ido al traste.

Lo siento mucho.

Tendré que ver la peor cara de Fidalgo,

o de "Huracán Fidalgo", que es como le llamamos cuando se enfada.

No adelantes acontecimientos.

Eso sí, que Gallardo se vaya preparando.

¿Qué vas a hacer?

Que se siga cargando de razones para volver a meterlo en la cárcel.

Me cago en tu padre, Iker Lemos.

-Creías que le habías engañado con tu interpretación.

El cazador cazado.

Pues te han pillado, gilipollas, y estamos en un problema.

-No, el problema lo tengo yo, que estos del CNI no perdonan.

Me estoy viendo otra vez en el trullo.

¿Tú crees que han grabado nuestra conversación?

-Eso ni lo dudes.

Pero no hemos dicho nada que nos incrimine.

-¿Seguro?

-Tranquilo, no irás a la cárcel por esto.

El CNI no va a querer airear el caso.

Pero olvídate de cobrar ese dinero extra,

tanto del CNI como de Sofía, se te acabó el chollo.

Y reza para que la jefa no te ponga en la calle,

porque ahora estás quemado.

Y menos mal que he encontrado el micro.

Podría haber sido nuestro billete de vuelta a la cárcel.

-Sí, al final voy a tener que daros las gracias.

-Como poco. Y ya has oído a Lemos, ten cuidado,

porque Sofía y yo somos peligrosos.

(Puerta)

Adelante.

¿Se puede? Sí, pasa, Lola.

Estoy encontrando auténticas reliquias,

de esta foto ni siquiera me acordaba.

¿Ese eres tú?

Sí, hasta me da vergüenza que la veas.

¿Cómo he podido envejecer tanto?

Déjamela ver, que hay confianza.

Recién salido del cascarón.

Debías ser el terror de las nenas, con esos ojitos azules,

y ese pelazo rubio. Qué va, era muy tímido.

Debía ser tonto, porque no me enteraba de nada.

En ese aspecto he cambiado poco, ¿verdad?

Sí que has cambiado. Mira el policía tan increíble

en el que te has convertido. Pero si yo...

quería ser diplomático, creo que te lo he contado.

Hice las oposiciones, pero no las pasé.

Hay un gran salto de la diplomacia a la policía.

Fue Natalia quien me convenció

que podía hacer una brillante carrera

dentro del Cuerpo Nacional de Policía.

Y como mi suegro ya estaba metido,

fue una buena salida.

Siempre has contado con la ayuda de don Augusto.

Pues sí, para qué voy a negarlo.

Entonces era comisario y tenía buena mano dentro de Jefatura.

Natalia tenía razón, aquí te has labrado una carrera excelente.

Y pasaste de inspector jefe a comisario, y ahora

has vuelto a dar un salto cualitativo.

Sé que estás pensando que soy un enchufado.

Un poquito, ¿no?

La verdad es que sí, mi suegro me protegió bastante,

y también me promocionó.

Aunque esto tiene su cruz también, ¿sabes?

Porque al recibir este trato de favor,

me he sentido atado a él y también he sentido

no sé... que estaba aislado

del resto de mis compañeros.

Es difícil impedir que los demás vean que eres el yerno de don Augusto.

Yo prefería labores más políticas y de gestión

que una labor verdaderamente policial.

Por eso, mi objetivo fue siempre conseguir un puesto

lo más cercano posible al Ministerio del Interior.

Sin embargo, mira.

¿Tú has oído eso de: "Cuidado con lo que deseas?"

Sí, pero ¿qué tiene que ver?

Me he dado cuenta que ahora que he conseguido mis deseos,

he dejado un trozo muy importante de mí en esta comisaría.

Aquí me he sentido uno más, como parte de un equipo.

Bueno, parte de un equipo no.

Tú has estado al frente de un equipo.

De un equipo maravilloso, que no me ha hecho sentir

como un trepa o un enchufado, todo lo contrario.

Aquí todos hemos trabajado juntos, remando en un mismo sentido.

Y eso, Lola, es algo que no voy a olvidar

en la vida.

Y es posible que no me vuelva a pasar nunca.

Quizá no vuelvas a vivir lo mismo, pero seguro que valdrá la pena.

Lo que quiero decir es que he encontrado mi lugar en el mundo

y está aquí, en Distrito Sur.

Y lo voy a cambiar por un despacho

donde lo más interesante que me va a ocurrir

es firmar unos papeles.

Es normal que estés agobiado.

Pero...

es el miedo al cambio.

No te preocupes, todo va a salir bien.

Al final tendré que coger el masaje anti estrés que me recomendaste.

Como sabía que no iba a ir, te he traído una cosita.

¿Qué es? Es una pelota anti estrés.

Parece una tontería, pero ayuda.

La puedes usar en el trabajo,

o en casa viendo la tele, por ejemplo.

Ayuda a liberar las tensiones acumuladas y toda la adrenalina.

Gracias por cuidar tanto de mí.

No creo que encuentre nunca nadie como tú.

Yo también te echaré muchísimo de menos cuando no estés aquí.

Se me va a hacer insoportable no volverte a ver.

Para mí también va a ser muy duro.

Todo esto de Gallardo ha sido una pérdida de tiempo y esfuerzo.

Seguiste una corazonada, y el trabajo policial funciona así.

A veces abrimos un montón de líneas de investigación,

y de repente nos fallan.

A mí ya no se me ocurre ninguna forma

de sacar información sobre la organización de Sofía Collantes.

Pero me voy a dar el gusto de tener unas palabras con Gallardo.

La verdad es que hay que tenerlos bien puestos, Gallardo.

Seguir con la vida normal

después de habérmela jugado durante todo este tiempo.

Sí, lo normal hubiese sido esconderse como una maldita rata.

No te lo vas a creer, pero veníamos hablando de ti.

-Pero bien, no te preocupes.

Ha surgido un nuevo caso que queríamos comentarte.

Tendréis que comentarlo a Bremón, porque yo tengo el día libre.

¿Te pasa algo? No, no me pasa nada.

Tenéis que aprender a funcionar por vosotros mismos.

No pasa nada por tomar un poco de iniciativa.

No vas a parar hasta que te lo cuente, ¿no?

-No tengo ninguna intención. Pero ¿para qué están los amigos?

Para ir de copas valemos todos, pero para esto no.

-Ayer estábamos en su despacho,

nos dejamos llevar, y nos dimos un beso.

Final de la historia.

-¿Y ahora estás tú un poco arrepentida

-Nada de eso. No me arrepiento de nada.

-Comisario, ¿sabe qué le pasa a la inspectora Miralles?

Bueno, Elías, solo te puedo decir que lo está pasando realmente mal.

Lo mejor que podemos hacer es darle nuestro apoyo.

Gracias.

-He reprimido mucho mis sentimientos y me he dado cuenta

de que no me arrepiento de mostrar lo que siento.

-A ver, estoy un poco confundido y no entiendo bien.

Si no te arrepientes, ¿por qué estás así?

-Porque tengo miedo de que él no sienta lo mismo.

Sí, un caso de tráfico de menores.

Llamo para preguntar por un camionero, Gerónimo Martos.

Tengo entendido que acompaña al convoy de la feria de su pueblo.

¿Ya han llegado y no tiene registrado su nombre?

Creo que deberíamos hablar de lo que pasó ayer.

Sí, tienes toda la razón.

No he dejado de pensar en el beso que nos dimos.

No, déjame hablar a mí primero,

que me ha costado mucho reunir el valor

para venir aquí y decirte lo que siento.

Vengo a ejercer de buen ciudadano

y traerte información sobre Gerónimo Martos.

Me dijiste que no sabías nada. Y era verdad.

Pero esta mañana me tomé la molestia

de buscar en el archivo de recursos humanos,

y encontré una dirección diferente a la de su domicilio personal.

Kanu.

Kanu, ¿qué tal estás? Soy Iker.

Te llamo para ver si te apetece salir a cenar esta noche.

¿Por qué no te vienes esta noche a casa?

No me debes nada.

Lo sé, pero es lo mínimo que puedo hacer, Kanu.

No me hace gracia que te vayas a un albergue.

¿Vives por el centro o aquí cerca?

Vivo en una zona residencial de las afueras.

No te pega nada.

Vivo en casa de mi novia, Alicia.

Te la presentaré luego.

Un buen amigo de Iker siempre es bienvenido.

Iker más que amigo es familia.

El padre de Kanu fue mi traductor en la misión que hice en Senegal,

hace ya seis años. Sí.

Sí, señor.

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Servir y proteger - Capítulo 382

07 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Cáncer

    Hola no se que les pasará a los que protestan de no veros,yo la veo estupendamente y recomiendo a mucha gente la siga y me están haciendo caso,adelante con ella,ya preparada para veros

    pasado jueves
  2. Cáncer

    Hola estoy contigo LUISA es duro lo que te está pasando pero tu saldrás adelante y vas a ser una gran comisaría ,como siempre esperando vuestra hora conmigo.

    pasado jueves