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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 379 - ver ahora
Transcripción completa

Ya sabes que llevamos semanas tras la pista de Quintero en Cabo Verde.

Todo apunta a que Quintero está muerto.

¿Han cancelado la operación de rescate?

Siguen las lluvias torrenciales y así es imposible trabajar.

Es posible que las fuertes corrientes

hayan arrastrado el cuerpo de Quintero al océano.

¿No me estás ocultando nada? -Me estás haciendo daño. Déjame.

-Más te vale, Ro, que ya sabes qué pasa cuando me enfado.

-Podría ser él quien la enseñó a robar o, incluso, que robe para él.

-He estado investigando y he descubierto

que Cristina Romero le denunció en la comisaría de Distrito Cinco.

-Estuvo a punto de morir por una paliza

que la llevó al hospital con un traumatismo craneal.

-Compañeras, hay que hacer algo para evitar que Gonzo pegue a Rocío.

-Estaba despechada, loca de celos y se inventó todo eso.

-¿Esa es su versión? -Sí, me lo creo, ¿qué pasa?

-Gonzo fue condenado, pero eso no te lo ha contado, ¿no?

Mira, coge mi tarjeta, ¿vale? -No la quiero para nada.

-Cógela, por favor. -La cojo para que me dejéis en paz.

Nunca me has dicho nada. -¿Para qué?

Forma parte de mi pasado. Ni te va ni te viene.

Y no pongas esa cara, ¡me tienes hasta los cojones!

Me has puesto de mala leche con el tema.

-Perdón, ya está, no te lo saco más. -Vuelve al tajo, necesitamos pasta.

¿Tienes algo? "Puede ser".

"Esta noche espero darte motivos para que me invites a un chuletón".

No me gusta que me hagan perder el tiempo.

Gallardo es el último en el que yo confiaría.

Sofía va a reunirse próximamente con un pez gordo.

¿Del cártel de Sinaloa? No. Es un abogado panameño.

¿Nombre? Ronaldo Cáceres.

-Si la gente supiera lo que me pasa, no nos dejarían vivir tranquilos.

No sé si con Olga lo voy a conseguir.

Creo que me va a mirar a los ojos y va a saber la verdad.

Un profe me ha dicho que podría irme a un "stage"

a un restaurante muy guay de Lisboa.

Eso significa que igual tendrías que irte a vivir allí, ¿no?

Sí, pero está más cerca que París.

-Si se entera de lo que me pasa, no se plantearía ir a Lisboa.

Si se lo plantea es porque no sabe que, a la vuelta de su viaje,

a lo mejor su padre no está.

Tú verás lo que haces, pero sabes cómo pienso yo.

Es mejor arrepentirse de lo que has hecho.

-Podríamos hacer algún plan, ir al cine, por ejemplo.

La última vez que fui, vi una de romanos.

-Lo único, que es muy difícil que tú y yo podamos coincidir,

por el tema de horarios que tenemos y eso.

-Bueno, intentamos cuadrar las agendas y buscamos un hueco.

¿Te parece? -Sí, sí.

-¿De qué cojones has hablado con la poli de la UFAM?

-De lo que le hiciste a Cris. Lo sabe la policía.

Me lo ha dicho la policía.

-Tú solita te has buscado los problemas,

pues tú te las arreglas. -¿Te pasa algo?

-Que necesito ayuda.

Mi novio me ha pegado una paliza. Lo que más le cabrea es

que no traiga suficientes carteras al final del día.

-Robas carteras, ¿y se las tienes que dar a él?

-Sí. Él me enseñó el oficio.

-¿Desde cuándo te obliga a hacer eso? -Desde el principio.

-¿Sabes si Gonzo colabora con alguien más?

-Sí, pero no los conozco. Hacía para que no coincidiéramos.

-Sabes que dirigir una organización criminal

puede ser una causa más para llevarla ante el juez.

-Es capaz de matarme.

(Música emocionante)

(Puerta)

Buenos días. ¿Se te han pegado las sábanas o qué?

Bueno, es que hoy entro más tarde.

¿Tú qué haces tan temprano levantado?

Hace una hora que me he levantado. Hay tostadas, café.

¿Te preparo un huevo pasado por agua? ¿Un huevo pasado por agua?

Sí, en un minuto lo tienes. Bueno, un poco más.

Cariño, ¿de dónde sacas la energía? Por favor, dímelo.

Con lo que tienes y ayer llegaste a las mil con la guardia.

He dormido poco, pero estoy descansado, la verdad.

Además, estoy orgulloso porque me siento útil.

Ayer estuve orientando a una chica

que estaba recibiendo malos tratos de su novio.

¿Llamaste a la UFAM? Le di el teléfono de Lola.

¿Qué pensabas, que le iba enseñar el camino al metro?

Ay, por favor. Seguí el protocolo a rajatabla

y Lola se portó muy bien, como siempre.

(Puerta)

-"Bom día, bom día pai, bom día, mae".

"Obrigado" por preparar o café da manhã".

-"Bom día, minha filha".

Bueno, qué buen humor tiene todo el mundo hoy aquí.

Bueno, todo el mundo, no.

Vale. A ver, ¿por qué estás tan contenta?

Porque ayer me acosté viendo cosas de Portugal en el ordenador

y he tenido un sueño precioso. -Cuéntanoslo.

-Mira, iba en tren por el Barrio Alto

y, de repente, escuchaba un fado supertriste, pero superdulce

y eso me llevaba a una pastelería.

-Y encontrabas trabajo, te quedabas a vivir allí,

te enamorabas de un portugués tipo Paulo Futre.

-¿Quién? -Déjalo.

Sois tal para cual, ¿eh?

Déjame que os termine de contar el sueño.

Llegaba a la pastelería, pero no me daban trabajo,

me daban las gracias. -¿Gracias?

-Porque preparaban pasteles con recetas mías y les encantaban.

-Pero eso no es un sueño, es una premonición.

Está claro, tienes que ir allí. -¿Tú crees?

-Si además de poder trabajar con los mejores,

encima tienes buenas vibraciones, no hay que pensarlo.

-Ya, opino lo mismo. ¿Vosotros qué opináis?

-Ya hemos dicho que sí. -¿Y tú, mamá?

A ver, creo que está muy bien que te sigas formando

y, además, que tengas esa ilusión, pero, para este viaje en concreto,

es posible que surja un obstáculo, ¿no, Antonio?

Sí, surgirán pequeños obstáculos y dificultades, sí,

problemas logísticos, te refieres, ¿no? Tendrás morriña.

-Sí, bueno, pero con esas cosas ya cuento.

Es parte del proceso de seguir aprendiendo.

No va a ser todo un camino de rosas. -¿Has visto tu hija cómo ha madurado?

Da gusto oírte hablar. Si quieres te acompañamos a buscar piso.

-No te preocupes, durante el curso está todo cubierto

y si me quiero quedar, tengo tiempo para buscar.

-Pues vale, ya está. Por mí no hay más obstáculos.

Tienes vía libre, adelante. A ver.

A lo mejor no es el momento más apropiado,

pero creo que deberíamos discutir los detalles con más calma, ¿no?

Sí, tienes toda la razón, sí. Vale, muchas gracias.

Este es el momento adecuado porque en 20 minutos tienes clase.

-¡Pero si voy tardísimo, Dios! -Espera, no vayas corriendo.

Yo te llevo en coche. -¿De verdad?

-Claro que sí. ¿Puedes recoger la mesa?

Voy directamente a la consulta. Gracias.

-¡Chao, mamá! -¡Adiós!

Adiós.

No entiendo por qué me hacéis volver, ayer estuve declarando.

He puesto la denuncia... Todo.

-Lo hiciste muy bien, no te preocupes.

Es que mis compañeros necesitan más información, ¿vale?

Ya está. Pasa.

-Hola, Rocío, ¿cómo estás?

Oye, gracias por venir. Nos estás ayudando mucho.

-Sí, necesitamos saber si conoces a alguien de la banda del Gonzo.

-Mira, Rocío, como primera medida, lo que quiero dejar claro es

que nuestra prioridad es

que Gonzo no te vuelva a pegar, ¿vale?

-Exacto.

Y necesitan toda la información que puedas contarles.

Como ayer te vi agotada, te mandé a casa de tu tía.

¿Has conseguido descansar? -Sí, mi tía es buena gente.

Cuando mi padre me echó de casa, ella me acogió en la suya.

-Qué bueno. Ahora que estás más tranquila,

necesitamos pedirte tu ayuda para poder encontrar a Gonzo.

-Sí, no ha vuelto por el piso que compartíais

ni por el hotel donde te agredió ni por casa de sus padres.

Creemos que puede estar con un amigo o con un miembro de la banda.

-¿Creéis que puede saber que le estáis buscando?

-No creo que lo sepa, pero, si encontró mi tarjeta,

es probable que esté tomando precauciones.

-Yo es que a los otros no los conozco, no...

Sé que tiene a más gente currando para él,

lo ha comentado, pero no los he visto.

-Tranquila, no pasa nada.

Otra cosa, ¿alguna vez te ha presentado a un familiar?

-No, qué va.

Siempre que vamos a robar carteras, vamos solos.

De hecho, él siempre dice que solo nos tenemos el uno al otro,

que yo no puedo confiar en nadie. -Es normal que te diga eso

porque necesita que estés aislada, que dependas de él por completo.

-Pero es que, en realidad, es cierto.

Cuando lo conocí, estaba pillada con las pastillas

y no tenía dónde caerme muerta. Él me ofreció un sitio donde dormir.

Y no me pidió nada a cambio, ni que me acostara con él ni nada.

-Bueno, te pidió que robaras para él.

-No, en realidad me enseñó el oficio para que me ganara unas pelas.

-Eh, robar no es un oficio, niña, es un delito.

-¡No hemos matado a nadie!

-A ver, antes dijiste que Gonzo mencionó alguna vez

que tenía más gente trabajando para él, ¿no?

-Sí, siempre decía que había mucha gente por ahí

que si no fuera porque él le enseñó el oficio,

que se estarían muriendo de hambre.

-¿Alguna vez mencionó a alguien o dijo cómo se llamaba?

-No, y aprendí a no preguntar.

Cuando le pregunto, se pone a la defensiva y puede ser bruto,

pero siempre dice que ha quedado con fulano por ahí

o que tiene que hacer un "business" de no sé qué... En fin.

Os estoy diciendo todo lo que sé, ¿eh?

No me voy a meter en un lío por no saber quién son sus socios.

-No te preocupes, tenemos claro que la víctima eres tú.

-Ya, bueno, maticemos un poquito.

Que sea víctima de violencia de género

no quita que haya robado unas carteras.

No sé si el juez va a pasar eso por alto por mucho que...

-¿Cómo que un juez? ¿Me van a juzgar?

-Una cosa es que el juez te haya dejado en libertad

y otra cosa es que no haya juicio.

Todo tiene que seguir su proceso, pero tú tranquila.

-Yo creo que el juez será suave, pero vamos,

que unos trabajos sociales o una multa no te lo quita nadie

si tu abogado se comporta y no mete la pata.

-Abogado, necesito un abogado. Que estoy detenida, vamos.

-No te preocupes, ya no estás detenida ni nada.

Ahora vamos a ir a La Parra y te explico lo que tienes que hacer.

No te preocupes. Acompáñame a La Parra, ¿vale?

-¡Elías! -¿Qué he hecho yo ahora?

Sí, Alicia Ocaña, de policía nacional.

Sí, quería hablar con el responsable de...

Exacto, por los MENA que les entregamos ayer.

¿Y cómo están? Había un chico que estaba bastante deshidratado.

Ajá. ¿Se sabe ya de dónde procedían?

Sí, es bastante raro, la verdad.

Muy bien, lo investigaremos. Gracias. Hasta luego.

¿Quién estaba deshidratado?

Anoche, un Z detectó a un grupo de chavales vagando por el polígono.

Como ha habido robos de materiales, se acercaron a ver qué hacían

y salieron huyendo. ¿Y estaban robando?

No, al parecer, no, pero como se comportaron de forma extraña,

dieron aviso a otras unidades y retuvieron a unos cuantos.

Eran todos menores, subsaharianos y sin papeles.

¿Iban sin acompañar? Sí, todos MENA.

Menores Extranjeros No Acompañados. Exacto.

Avisé a Servicios Sociales para que se hicieran cargo

y para que intentasen averiguar de dónde procedían.

Era un grupo bastante grande. ¿Se sabe de dónde salen?

Sí, pero no nos lo quisieron decir. La policía les da bastante miedo.

Suele pasar en estos casos.

Los de Servicios Sociales averiguaron que proceden de Melilla.

¿Todos? Pues cuántos serán. Como dos docenas en total.

¿Y han venido todos juntos? ¿Son familia o algo?

No, proceden de países distintos.

Se conocieron en un centro de menores en Melilla.

Hace dos días, el centro dio aviso de que un grupo grande

se había escapado, así que suponemos que son los mismos.

¿Hace dos días se escapan de Melilla,

cruzan el Estrecho y ya están en Madrid?

No sé, me parece todo muy raro.

Sí, a mí también, eso le dije a la chica de Servicios Sociales.

Yo creo que alguien los ha traído y de forma muy organizada.

Me huele a mafia de inmigración.

Me huele que alguien los quiera usar de mula o algo similar.

Sí, yo también lo creo. Hay que seguir la pista a este asunto.

Puede haber delitos muy graves.

No me extraña que quieran huir de allí.

Igual salen huyendo de algún país en guerra

o de pasar hambre buscando tener una vida mejor

y están dispuestos a arriesgar cualquier cosa.

Quieren quedarse en España como sea. Y no me extraña.

Cuando estuve destinado a África vi condiciones de vida

que no te puedes imaginar.

Esos chavales prefieren pasar años en una cárcel de aquí

que volver a su tierra.

De todo esto se tienen que encargar los de Servicios Sociales.

Yo intentaré averiguar quién los trajo aquí,

quizá están trayendo más menores. Quieres ponerte a currar.

Sí, no quiero pensar más ni en Quintero ni en Rebeca.

Necesito olvidar lo que ha pasado estos días.

Me parece muy bien. Tú vete tranquila, ¿vale?

Pero ¿de verdad no te importa llevar a Leo a la guardería?

No, de hecho no te necesitamos para nada.

Gracias, cariño.

Oye, nunca me has contado nada de tus misiones en África.

En otro momento, ¿eh? Son recuerdos muy dolorosos.

Claro.

Aquí tenéis, chicas. -Muy bien. Gracias, María.

-Nada, cariño. Para eso estamos.

-Mira, Elías es un policía estupendo, pero a veces es un poco bruto.

-Ya, pero tiene razón. Soy una delincuente y me van a empurar.

-Que vayas a juicio es inevitable.

Hay muchas denuncias y el proceso judicial es imparable,

pero cualquier juez va a entender

que, en tu situación, Gonzo te obligaba a robar.

-¿Y si no lo entiende? Me van a mandar a la cárcel, Lola.

-Eso no va a pasar. -Pero eso no es lo peor.

Lo peor es que, al final, a Gonzo lo dejen libre

o lo metan dos meses y entonces, ¿qué?

Que me va a venir a buscar.

-No, a Gonzo le va a quedar claro que no se podrá acercar a ti.

Entre lo que te ha hecho y a la otra chica

y la cantidad de robos que lleva encima,

le van a caer una cantidad de años. -No sé, yo tengo mucho miedo.

-Y es normal, pero quiero que sepas una cosa, Rocío.

Yo no te voy a dejar sola nunca, voy a cuidar de ti.

Además, hay varias asociaciones que se dedican a ayudar a mujeres

en tu situación. -¿Y cómo me van a ayudar?

¿Me van a dar un curro o qué? -Entre otras cosas.

Además de buscarte un piso, si lo necesitas.

Vas a salir adelante, Rocío, sin tener que depender de nadie

ni robar ni depender de sinvergüenzas como Gonzo.

Vas a salir adelante por tus propios medios.

(Móvil)

Perdona. Es de comisaría. ¿Sí?

La verdad es que ahora estoy ocupada, pero tengo un minuto.

Dime, te escucho. -¿Todo bien?

-Sí, todo bien.

-Por si querías que te trajera miel o unas galleticas o algo.

-Ah, no hace falta, gracias, no. -No creo que tarde en llegar.

-Mira, yo no quiero meterme donde no me llaman,

pero sea lo que sea lo que te ha pasado,

que sepas que has tenido suerte.

Es de lo mejorcico que hay, te lo digo yo.

-Prepara las diligencias. -¿La conoces?

-Hombre, mucho y de todos los días.

Ahí donde la ves, muchas mujeres le deben la vida,

mujeres que estaban entre la espada y la pared

y han salido adelante gracias a Lola.

Si me permites un consejo, tú haz lo que ella te diga.

-Prometido. Estoy en La Parra.

No tardo. Ponte las pilas con la documentación.

De acuerdo. Venga, hasta luego.

Han recopilado más datos de Gonzo.

Está a la espera de juicio por otro casi de malos tratos.

Le pegó tal paliza que perdió la visión de un ojo.

Escucha, Rocío, estás siendo muy valiente en ayudarnos.

Tenemos que evitar que vuelva a dañar a otra mujer.

(Móvil)

-Mira, es Gonzo, me está llamando. ¿Qué hago?

-Vale.

Coge el teléfono, no le digas que estás aquí.

Dile que estás dando una vuelta.

No le atosigues con preguntas, que no se agobie.

Tú puedes. -Vale.

-Vamos.

-Hola. -"Hola, Ro. ¿Estás enfadada?".

-¿Tú qué crees? Ayer te piraste y has desaparecido, tío, ya te vale.

-"Ya, perdóname, tía".

"Me entró mucha mala leche y necesitaba desfogarme un poco".

"Llevo toda la noche de fiesta". -Qué bonito.

Yo estaba poniéndome hielo, que me dejaste hecha un cuadro.

-"Perdóname, anda. Ya sabes cómo me enfada que me mientas, joder".

"Encima hablando con la policía. Vaya cabecita tienes".

"¿Qué quieres, que nos enchironen?". -No sé, a veces no sé cómo hacerlo.

Lo siento. -"Bueno, venga, ya hablaremos".

"¿Quedamos a las seis donde siempre?".

-Vale.

"Hasta luego". -Hasta luego.

He quedado con él a las seis en el parque del Barlovento.

Lola, ¿lo estoy haciendo bien? -Lo estás haciendo de cine.

Y ahora tenemos que ir a contárselo a nuestros compañeros.

¿Te sientes con fuerzas?

Vamos, tú puedes.

-En cuanto le hablé del abogado panameño,

entró al trapo como un miura, el tío. -No le contarías nada concreto.

Iker tiene experiencia

y si le intentas vender la moto, lo sabrá.

-Yo creo que lo toreé bien. Unos naturales, unas chicuelinas,

unos pases de pecho... -Déjate de rollos y al grano.

-Vale, voy. Yo hice como el que no sabía gran cosa,

pero él insistió bastante, estaba interesado en el dato.

-¿Qué era, exactamente, lo que quería saber?

-Lo máximo posible:

cuándo iba a ser la reunión, quién iba a asistir

y, sobre todo, dónde iba a ser

porque quiere que yo le coloque un micro.

-Micros. -Sí.

-La cosa se está poniendo peligrosa.

No deberíamos haberle dado tanta información.

-Si el CNI está investigándonos,

accederá a la información de una manera u otra.

Será mejor que la controlemos nosotros.

Podemos darles pistas falsas.

Vamos a dejar que Gallardo coloque esos micros.

-Y después hacemos como que fallan, ¿no?

-No, eso es, los micros tienen que funcionar perfectamente.

-No lo entiendo.

-El abogado Cáceres es un buen amigo y está curtido en muchas batallas.

Si le advertimos de lo que pasa, nos ayudará a hacer el paripé.

Podemos hablar de fútbol o de política, de lo que queramos.

Será, como dicen ellos, una conversación enlatada.

-Podemos vender al CNI que estamos intentando invertir

en el sector transportes del Canal de Panamá.

-Por ejemplo.

-Pero Cáceres no ha venido a hablar

ni de fútbol ni de negocios en el canal.

-Lo que podemos hacer es que, lo que tengan que decirse,

que lo escriban en una libreta, en una pizarra o en una "tablet"

como si fueran sordomudos.

-Gallardo, tienes un sentido del humor realmente irritante.

-Si lo estoy diciendo en serio. -Tote.

-Celebraremos una reunión aquí. Hablaremos de negocios legales

y seguiremos un guion, todo para los micros.

Cáceres se marchará y tú y yo, cada uno por su lado

para celebrar la reunión auténtica en otro lugar.

-Brillante. Por algo te llaman la reina de Cali.

-Bueno, parejita, veo que ya no me necesitáis, ¿no?

Pues me marcho que tengo mucho trabajo.

No veáis lo cansado que es esto de forrarse

y aparentando ser un don nadie.

Alicia, no puedo entender cómo no habéis averiguado nada.

Son menores. Debe haber una manera de localizar a sus padres.

Estamos en ello. Sospechamos que muchos chavales son huérfanos

y otros tendrán a sus padres en su país de origen,

pero no quieren contarnos nada.

Bueno, es lógico por otra parte, ¿no?

Imagínate, a su edad, lejos de su familia, de sus casas,

en un país extraño y, por si fuera poco,

rodeado de policías que ni conocen tu idioma.

Tienen que estar aterrorizados.

Le aseguro que este caso es prioritario para mí

y no pararé hasta dar con la mafia que los trajo.

Muy bien, Alicia,

pero necesito algo sólido para tranquilizar al juez.

De momento solo tengo teorías. Pues cuéntame esas teorías.

Sabemos que los chavales estaban internados

en un centro de menores en Melilla.

Hace 48 horas se fugaron y llegaron todos juntos a Madrid.

Los hechos ya los conozco, cuéntame tu teoría.

Creo que la fuga la organizaron desde fuera

y por lo que me ha contado el responsable del centro,

algunos chavales podrían tener contacto con alguien en el exterior.

¿Cómo? ¿Que tenían teléfonos móviles?

No lo puede confirmar, pero eso cree

y tampoco sabemos cómo cruzaron el Estrecho.

Normalmente, los MENA se enganchan a los bajos de algún camión

o se cuelan en contenedores grandes. Sí, eso último parece más probable.

Si llegaron todos juntos a Madrid, tuvieron que cruzar todos a una.

Pero todo eso, ¿por qué? ¿Por qué viajan todos juntos

y adónde se dirigen? Eso es lo que no sabemos,

cómo un grupo de menores extranjeros no acompañados

logran cruzar el Estrecho y parte de la península.

Y después llegan a Madrid sin rumbo fijo

y se ponen a vagabundear por la ciudad.

Los han engañado. Eso es lo que creo.

Les han quitado lo que tienen y luego les han dejado tirados.

Sí, les contarían alguna milonga

de que aquí les conseguirían trabajo

y por eso no quieren hablar con nosotros,

los pobres siguen esperando que vayan a buscarlos.

Quizá sabían que los dejarían tirados y no les importó.

Prefieren cualquier cosa antes que volver a su país.

Incluso preferirían la cárcel antes que regresar

y seguro que habrá más.

¿Por qué lo dices?

No puedo asegurarlo al 100 %, pero detrás de todo esto

hay una mafia organizada, tienen un sistema y una infraestructura.

Si ganan dinero con estos viajes, lo volverán a repetir.

Muy bien visto.

Alicia, voy a hablar con el juez para ponerle las pilas.

Necesito que me dé todas las autorizaciones que necesites.

Lo último que necesitamos es encontrarnos a un menor muerto

dentro de un camión frigorífico. Gracias, comisario.

Mantenme informado directamente a mí.

Este caso es muy importante,

es posible que sea el último que supervise en Distrito Sur

y me gustaría verlo cerrado antes de irme.

Cuente con ello, comisario.

¿Qué tal Lisboa? ¿Ya tienes localizado el restaurante?

-Sí, está bastante céntrico.

Oye, ¿qué pasa? ¿Te vas a tomar una cerveza conmigo?

-¿Yo? Qué va, si no tengo tiempo de nada.

Me has pedido una caña, ¿no?

-Paty, ¿cómo te voy a pedir una caña a las once de la mañana?

-Tía, te juro que no sé dónde tengo la cabeza, ¿eh?

Me paso todo el día estudiando, no pego ojo de noche... De verdad.

-No pasa nada, tampoco es tan grave.

-¿Tú cómo lo haces, lo de estudiar y trabajar a la vez?

Te juro que lo veo imposible. Llevo unos días y no doy una.

-A mí tampoco me ha ido muy bien. Cuando estaba Julio, sí,

pero desde que se ha ido, ya ves cómo me va.

-Es que a mí no me da la vida, no me da.

Digo: "Venga, va, tengo tres horas, me voy a estudiar tres temas".

Cuando me quiero dar cuenta han pasado cinco horas

y no he pasado del primer tema. -Eso también me pasa a mí.

Me ponía a estudiar y no estudiaba ni la mitad de lo que quería.

Yo creo que hay que ser más realista con lo que nos proponemos.

-Si me propongo objetivos realistas, debería dejar de estudiar.

No me da la cabeza para libros, no me da.

-Si David decía que eras buenísima. -Sí, bueno, buenísima.

Olga, ni siquiera me acuerdo de lo que me has pedido,

¿cómo voy a montar un negocio?

-Esto de la cerveza no ha sido tan grave.

-Pero es que llevo así todo el día, no paro de cagarla.

A María ya la tengo frita.

No solo es que no vaya a aprobar, es que voy a perder el trabajo.

-Claro, y te va a caer un rayo. Estás muy negativa.

-Ya he fallado en tres comandas, se me ha olvidado rellenar la cámara,

no quedan refrescos fríos, los hielos se han acabado,

tengo que ir a la gasolinera a por más

y, cuando llego a clase, estoy tan cansada

que no me entero de lo que me están contando.

-Yo creo que tienes que estudiar menos.

En vez de ponerte tres horas, ponte una o media.

Lo importante es que te crees un hábito de estudio.

-¿Media hora? ¿Qué hago con media hora de estudio?

-Con media hora coges el hábito, luego subes a una hora

y, sin darte cuenta, estás estudiando el doble.

-Hombre, puede funcionar, ¿no?

Lo voy a intentar, pero tres horas a mí no me cunden.

La primera hora, bien, pero después tengo

que leer las frases varias veces para enterarme.

-Tú prueba esto. Lo leí en un libro y me vino muy bien.

¿Por qué no te dejo ese libro?

No, déjame de libros que no me da más, de verdad, Olga.

-Paty, es muy fino y te va a ser superameno, ya verás.

Me los regaló mi padre. Es sobre métodos de estudio.

-¿Sí? Bueno, venga, pásamelo, a ver si me sirve de algo.

-Luego te lo bajo al bar. -¡Paty! ¿Qué haces ahí?

¡Que se te va a quemar la tortilla! -¡Ostras, la tortilla!

-Y al señor de la mesa cuatro le has puesto un zumo de tomate

y te ha pedido una caña. -Voy. Perdona, María.

-¿Dónde tiene la cabeza? Me va a quemar la cocina un día.

¿Estás tomando una cerveza a estas horas?

-Sí. -¿A las once de la mañana?

-Me apetecía, fresquita.

-Rocío está muy nerviosa.

Vamos a ganar si la tratamos con suavidad.

-Lola, lo único que quiero es detener a ese tipo.

-Sí e intentamos conseguir toda la información.

Te pido que no la trates como si fuera una quinqui.

-De acuerdo. ¿Vamos a hablar con ella?

-¿Seguro que no quieres tomar nada? -No, gracias. Estoy bien.

¿Empezamos? -Cuando queráis.

-Cuéntales qué ha pasado exactamente en el bar.

-Nada, que estábamos comentando con Lola y me ha llamado Gonzo.

Dice que quiere quedar conmigo. -Eso está genial.

¿Y nos puedes decir, por favor, si habéis concretado hora y lugar?

-Hemos quedado a las seis en el parque de Barlovento.

-OK. El sitio lo conocemos.

-Tenemos seis horas para montar ese operativo.

-¿Qué operativo? -¿Cómo que cual? Para detenerle.

-¿En Barlovento? Ese sitio es enorme. Necesitaríamos seis o siete unidades

para poder cubrir los accesos. -Lo hablamos con Bremón.

Ese tipo tiene muchas denuncias a sus espaldas.

No pasará nada por pedirle seis Z a Bremón.

-A ver, no es solo la gente que necesitaríamos.

El tipo lleva desaparecido un día, sabe que vamos detrás

porque encontró la tarjeta de Lola en la cartera de su novia.

-¿Creéis que me ha llamado porque sabe

que me estoy comunicando con la policía para detenerle?

-No creo que el tipo ese sea tan espabilado.

-No es ninguna tontería. Gonzo ha coordinado a muchos carteristas

que se la han jugado por él y solo le pillamos por malos tratos.

-Si Gonzo llega al parque, ve que Rocío no está,

está rodeado de polis, ese tipo se larga

y no le volvemos a ver el pelo nunca.

-Rocío va a estar en ese parque, ha quedado.

En eso se basa el operativo.

-No, ella no puede arriesgarse. Me niego.

-A ver, eso va a estar lleno de policías.

-He dicho que no.

-Espera, Lola, yo creo que tu compañero tiene razón.

Yo creo que pudo ir allí como si nada y seguro que no pasa nada

porque Gonzo está de buenas, no correré ningún riesgo.

-Eso nos facilitaría mucho la vida. Además, te pondríamos un micrófono

para conseguir que cantara cómo se organizan,

qué hacen y cuáles son sus compinches.

-No, nada de micros. Ella es una víctima de malos tratos.

No nos debe nada ni es nuestra confidente.

-Si me pongo el micro

y consigo que me dé información sobre otros delitos que ha cometido,

¿eso me puede ayudar en el juicio?

-Yo creo que el juez lo tendrá muy en cuenta

y puede que te absuelva si sabe que has colaborado con nosotros.

-Sin ninguna duda.

-Lo voy a hacer, pero con una condición.

-¿Cuál? -Que Lola esté conmigo en el parque.

-Tampoco hace falta.

Vas a estar rodeada de muchos policías

que estarán dispuestos a intervenir cuando haga falta.

-Ya, pero quiero a alguien de confianza, a Lola.

Esa es mi condición. -¿Qué, Lola?

¿Te apetece venir a ponerle los grilletes a un maltratador?

-Nada me gustaría más.

-Muchas gracias por las uvas.

Hola. Hola.

¿Quieres unas uvas? ¿Qué?

Me las ha traído Avelino, un paciente de los que no quedan,

de los que regala a los médicos.

Pues no me apetecen, la verdad. A mí, sí.

¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan seria? ¿Tú qué crees?

¿Por qué le has dicho a Olga que se vaya a Lisboa?

Yo no he dicho nada, lo ha dicho ella.

Le he dicho que está bien, que no hay problema.

¿No hay problema? ¿Una cardiopatía isquémica incurable

no te parece suficiente problema?

El problema de una cardiopatía isquémica incurable

lo tiene quien la padece, los demás pueden hacer vida normal.

En el caso de Olga es estudiar un oficio para su futuro.

Hacer vida normal también es estar con tu padre si está enfermo, ¿eh?

O al menos tener la información para decidir libremente.

Tú lo ves así, pero yo lo veo de otra manera.

¿No ves que si se va a Lisboa, podría no volver a verte vivo?

Es una posibilidad, lo reconozco. ¿Y te parece bien?

¿Crees que es lo que ella querría? Olga quiere muchas cosas

y como todo el mundo, tendrá unas cosas y otras, no.

Es una oportunidad, lo de ir a Lisboa,

que si no la aprovecha, la puede perder.

Estar con su padre también. Bueno, eso no está tan claro.

Has dicho que es cuestión de tiempo que tu corazón deje de funcionar.

Efectivamente, es cuestión de tiempo, pero nadie sabe cuánto.

Es posible que se vaya a Lisboa y vuelva

y que no me haya dado ninguna recaída.

Además, está al lado, a seis horas de coche.

¿Y cómo se sentirá cuando descubra que la hemos mentido este tiempo?

¿Cómo se va a sentir cuando sepa que le hemos ocultado tu enfermedad?

¿Y por qué tiene que descubrirlo? ¿Perdona?

¿Me estás pidiendo que mienta el resto de mi vida a mi hija?

No, Antonio, tu obligación es decirle la verdad.

Mi obligación es darle un hogar y una educación

y toda la felicidad y seguridad de la que sea capaz,

esa es mi obligación.

¿Qué ganamos con que sepa que estoy enfermo?

¿Que abandone sus estudios y su futuro? ¿Para qué?

Que se quede aquí, ¿para qué? ¿Esperando a que me muera?

Te entiendo y sé que estás pensando más en su bienestar que en el tuyo

y eso es muy loable por tu parte, pero su futuro no está en Lisboa.

Trabajar en ese restaurante no le va a cambiar la vida.

Eso no lo sabes.

Lo que sé es que si su padre se muere mientras ella está fuera,

eso le va a cambiar la vida.

Si descubre que su madre le ha mentido todo ese tiempo,

también le va a cambiar la vida. Tampoco hay por qué alterarse.

Sí hay por qué alterarse. Tú eres el primero que dice

que a Olga hay que tratarla como a una adulta.

¡Aplícate el cuento!

Olga tiene todo el derecho a saber la verdad

y si tú no se lo dices esta noche, mañana por la mañana se lo digo yo.

Claudia, por favor. También es mi hija

y esto no es solo una cosa entre tú y ella.

(Puerta)

No tenías que haber venido,

te podía haber bajado el libro al bar.

-Es mi tiempo de descanso y prefiero apartarme de ahí.

María está que trina. No me extraña, ¿eh?

-¿Qué pasa? ¿Le has quemado la cocina?

-No, pero casi.

No, no sé, pequeños detalles que hacen dar mala imagen.

Si un día un cliente espera más de diez minutos

a que le sirva una caña, al día siguiente no vuelve

y escribe reseñas negativas en internet.

-Hay gente que tiene muy mala leche, ¿eh?

-Sí y lo peor es que le estoy creando a María muchos problemas.

Total, ¿para qué? Si no tengo ningún futuro en el estudio.

-Paty, no te pongas negativa que ya te conozco.

Además, este libro te va a ayudar un montón.

-Me vendría genial que el día tuviera más horas.

No tengo tiempo para nada.

-No estás compartimentando y el "multitasking" es muy malo.

Tú, cuando estudies, tienes que centrarte en estudiar

y nada más, como yo cuando trabajo, trabajo. Ninguna otra cosa.

-Ya, si eso es lo que me han dicho

y que tengo que desconectar el móvil porque parece ser

que diez segundos que tardas en responder a un mensaje

luego son diez minutos que tardas en volver a concentrarte.

-Sí. ¿No conoces el método Pomodoro? Vienen en el libro.

-No, ¿qué método es ese? -Es un método que explica

que tienes que compartimentar el tiempo de estudio.

O sea, por ejemplo, 30 o 20 minutos estudiando

y luego otros cinco de descanso.

-O sea, estudias 30 minutos a saco ¿y luego descansas cinco?

-A ver, o 20 o 10, lo que tú necesites.

Lo importante es que aprendas a estudiar

y también a descansar esos cinco minutos.

-Pero descansar en plan descansar, ¿no?

O sea, sin móviles ni internet... -Claro.

Te puedes salir al balcón, tomar un café, hacer abdominales...

-Abdominales, dice. Qué cachonda eres, ¿eh?

Aunque bueno, en realidad, si lo pienso con la tontería

llevo mucho tiempo sin hacer deporte. -Mira, lo encontré.

¡Ay! -Cuidado.

-No pasa nada, ahora lo recojo. Mira, toma, este es el libro.

-Ah, pues mira, no es tan gordo como pensaba.

-Ya verás, se hace ameno y te va a venir muy bien.

-Genial. Jo, gracias, Olga.

Voy a tirar al bar porque no quiero más broncas.

Ya te contaré. -Chao.

Te veo luego. -Vale.

-¿Uchuvas? -¿Uchuvas?

Le estoy cogiendo ya manía, llevas días comiendo uchuvas.

Los Merino nos pudieron regalar otra cosa, tanta uchuva...

Nacha, aquí no estamos bien, ¿eh? -Claro que estamos bien.

-No, no.

Tenías razón, aquí hay demasiadas opciones de fuga

y no podemos cubrir todas las salidas.

-A ver, Elías, confía en el operativo.

Es cierto que aún no podemos intervenir

hasta que no llegue Rocío y haga que Gonzo suelte algo que nos sirva.

-"Lola, para K95, ¿me escucháis?". -Dime, Elías.

-"¿Cómo vais? El objetivo está esperando".

-Estamos chequeando el micro. En breve nos ponemos en marcha.

-Estaremos pendiente. Suerte.

-Bueno, esto está perfecto, no se te nota nada.

-Me da cosa que todos escuchéis lo que vaya a decir, Lola.

-¿Recuerdas la frase de seguridad? -Sí. "Voy a la fuente a beber agua".

-Muy bien. En cuanto la digas, vamos a actuar inmediatamente.

Si hueles el más mínimo peligro, no dudes en decirlo.

-Vale. -Vale.

Escucha, ante todo no te arriesgues por nosotros.

No digas nada que le haga sospechar. Ya estás ganando puntos con el micro.

No te la juegues, lo primero es... -Es mi seguridad, ya lo sé.

-Vale. -Haré todo lo que me has dicho

y si hay algún problema, voy a la fuente.

-¿Tienes miedo?

-No, sé que si estás aquí, no me va a pasar nada.

-Eres una mujer muy valiente.

Vamos a cuidar de que no te pase nada, ¿eh?

"K95, ¿me recibís?". -Alto y claro, compañera.

-"De acuerdo, nos ponemos en marcha". En posición en un minuto.

-Perfecto, estamos vigilando. Mucha suerte. Chao, Lola.

-A por ello. Tú puedes.

"Dime la verdad".

"Estás espléndida".

"Nadie va a pensar que estoy casado con un bellezón así".

"¡Qué bobo eres! ¡Calla! Tú también estás muy guapo, ¿eh?".

"Esta corbata es nueva, está fenomenal".

"Eso también es verdad. Acepto el piropo".

"Hacemos una pareja de revista".

"No me puedo creer que vayamos al estreno de 'Tristán e Isolda'

al Teatro Real y tan elegantes los dos".

"Las cosas, o se hacen bien o no se hacen".

"Estaría así toda la vida". "¿Conmigo?".

"Pues claro, ¿con quién va a ser?".

"El mejor sitio, estar entre tus brazos".

"Cuando estoy contigo, no tengo que hacer nada,

solo dejarme llevar".

"¿Sabes?". "¿Sí?".

"Te quiero".

"Y yo a ti".

Perdona, Claudia, ¿podemos hablar de los MENA?

Disculpa, ¿a qué te refieres?

Los Mena, Menores Extranjeros No Acompañados,

lo que te envié por mail, ¿recuerdas?

El grupo de chavales internados en un centro de Melilla

y llegaron juntos a Madrid.

Sí, lo de la mafia ilegal, ¿no?, esta de emigración.

Sí, exacto. Querría pedirle unas autorizaciones al juez.

Claudia, ¿me estás escuchando? Sí, autorizaciones, sí.

Por cierto, me alegro mucho de que te presentes a comisaría.

Supongo que Antonio estará muy orgulloso.

Claudia, ¿qué te pasa? Claudia, ¿qué pasa?

Antonio. ¿Qué le pasa a Antonio?

Se está muriendo.

¿Qué? Pero ¿qué es lo que tiene?

Es el corazón.

Tiene una enfermedad incurable. No sabemos el tiempo que le queda.

No sé si le quedarán seis meses

o se puede estar muriendo ahora mismo, mientras tú y yo hablamos.

¿Y seguro que no se puede hacer nada?

Esperar.

Y Olga ni siquiera lo sabe. ¿No se lo habéis dicho?

Pero Claudia, eso no puede ser. Ya.

Yo también creo que tiene todo el derecho a despedirse de su padre.

Seguro que lo convences, Antonio siempre te hace caso.

Ya.

Si hoy le he dado un ultimátum, que o se lo dice esta noche

o mañana se lo digo yo, pero

es que no quiero que se enfade.

No quiero que el tiempo que le quede estemos enfadados, ¿lo entiendes?

Me voy a quedar sola.

Me voy a quedar sola.

¿Cómo está "a minha filha"? "Trouxe um bacalhau".

¿Qué te pasa, hija? ¿Por qué estás llorando?

¿De dónde has sacado esto?

-Los he encontrado en la estantería mientras buscaba un libro a Paty.

Papá, ahí pone que tienes una cardiopatía isquémica grave.

-Vamos, no hay nada de qué preocuparse.

No te preocupes, tranquila.

Tengo el corazón algo pachucho, algo crónico, nada más,

nada que merezca que llores. Me has dado un buen susto,

pensaba que te habían cancelado lo de Lisboa.

-Papá, dime la verdad.

He mirado en internet y dice que es muy grave,

tiene una gran tasa de mortalidad.

-Mi corazón está enfermo, hija, sí. Puede fallar en cualquier momento.

La verdad, no hay tratamiento.

Lo único sería un hipotético trasplante,

pero en mi caso es imposible.

-Entonces, ¿qué me estás diciendo? ¿Que te quedan unos meses de vida?

-Así es, sí. Puede suceder en seis meses o en una semana,

pero lo que está claro es que me queda poco tiempo.

-Y esta mañana me estabas diciendo que me fuese a Lisboa.

¿No me lo ibas a contar?

-Por favor, mi vida, no llores, que esto es lo que quería evitar.

Me gusta verte feliz,

viajando y teniendo experiencias y aprendiendo, mi vida,

por eso no te he contado nada antes, perdona.

-Eh.

-¿Qué tal? -Bien.

-¿Has hablado con la policía? -¿Qué dices, tío? No. ¿Por?

-Hay mazo policía en el barrio.

He visto dos lecheras en mi calle y viniendo he visto pasar varios zetas.

-Será por los narcopisos, yo qué sé.

-Ya.

-¿Cómo que ya? ¿Por qué me miras así?

Crees que te estoy mintiendo, ¿no? -Que no, mujer, tranquila.

Además, estás muy guapa. Te queda muy bien esta camisa.

-¿Dónde estuviste anoche?

-Ya te lo he dicho, de fiesta, de garito en garito.

-Ya. Tú solo, claro.

-Sí, yo solo, ¿por? -Porque me parece raro.

Ahora vas a decir que estuviste por ahí. ¿Con quién, a ver?

-¿A ti qué te importa? -Claro que me importa, ¿cómo no?

No sé con quién vas, quiénes son tus amigos ni quién trabaja para ti.

-¿Y para qué quieres saber...? Vamos a dejarlo, ¿eh?

-Lo quiero saber, claro, soy tu pareja y lo quiero saber.

-¿Y qué más quieres saber?

-Tus negocios, tus "business", tus mierdas.

Es que no confías en mí, joder, es que me lo puedes contar.

Sé que manejas mucha pasta, pero no me cuentas de dónde sale.

-¿Cómo que de dónde? De lo que sisas. -Sí, claro, solo de mí, ¿no?

-Mira, venía dispuesto a perdonarte y a arreglarlo todo

y me tienes que salir con las preguntas y reproches.

-Perdón, perdón.

-Estás muy nerviosa, ¿qué te pasa?

Que por qué estás así, estás sudando. -Nada, que nada.

No he bebido en todo el día y estoy deshidratada.

Voy a beber agua de la fuente. -¿Qué dices?

-¡Que me dejes! -¿Qué llevas? Eso qué cojones es.

¡Serás zorra! -¡Alto, policía!

¡Quieto o disparo! ¡Quieto o disparo!

-Yo te mato.

-¡Objetivo a la fuga!

¡Objetivo a la fuga en dirección oeste!

¡Va armado, repito, el objetivo va armado!

Tranquila. -Lola.

Lola... -Tengo una herida por arma blanca.

Necesito soporte vital avanzado.

Repito, tengo una herida por arma blanca.

-Quería colaborar, lo juro. -Tranquila, has sido muy valiente.

Respira hondo, ¿vale? Está viniendo ayuda.

Está viniendo ayuda.

-"Lo tenemos, sí, está detenido". -Gracias, Elías.

Está detenido, han detenido a Gonzo. -Solo quería colaborar.

-Lola, la he fastidiado. -Lo has hecho muy bien.

Gonzo está detenido, ¿vale? Hemos ganado.

Aguanta, respira hondo, respira hondo.

-¿Qué tal el operativo? -No ha salido como esperábamos.

Este cabrón iba armado y le ha metido una puñalada a la chiquilla.

-¿Qué dices? ¿Y cómo está? -No tengo mucha idea.

Lola la instruyó bien en lo del micrófono,

pero la chica preguntó demasiado y... -Y él supo que le grababan

-Y tiró de navaja. Rocío fue voluntariamente.

Hasta en el operativo mejor organizado ocurren estas cosas.

Pero le prometí a esa chica que no le pasaría nada

y está desangrándose en un quirófano. Lola, seguro que saldrá adelante.

Mantenme informado.

Mamá.

Gracias, Antonio. Lo ha descubierto sola.

Vio por causalidad los informes de Cifuentes.

¿Qué vamos a hacer, mamá? Estar juntos

y ayudarnos los unos a los otros, como siempre.

Esto ha sido culpa mía. -¿Cómo lo ibas a parar?

-Soy una profesional, la víctima corre riesgo ante su maltratador.

Es difícil mantener la sangre fría y no se puede confiar en él.

-Porque eres una profesional, debes luchar contra el crimen

y, en este caso, detener a un delincuente peligroso.

Escúchame, hemos hecho todo lo posible.

-A veces no es suficiente.

-Homicidio en grado de tentativa, violencia de género

y atentado contra la autoridad son buenas papeletas

para estar en prisión. -El juez puede rechazar el homicidio.

Fue un barullo y si encuentra un defecto de forma,

lo deja en libertad a la espera de juicio.

-Y desaparece.

-Por eso es importante meterle lo de organización criminal.

Con eso lo trincamos. Hay que darse prisa.

-Cuesta hablar de ello porque es secreto,

pero Claudia y creo que Alicia también se ha enterado.

Tengo una cardiopatía incurable, me queda poco tiempo de vida.

-Lo siento muchísimo. ¿No hay ninguna esperanza?

-No. Lo peor es que es como una bomba de relojería,

puede fallar en cualquier momento.

Creo que no voy a ser capaz de decir esto de forma suave.

Antonio tiene muy mal el corazón, se está muriendo.

¿Desde cuándo lo sabes? Él desde que estuvo ingresado,

yo me he enterado hace nada, por eso estoy así.

La reunión con el abogado es mañana.

Me deja poco tiempo para enseñarte a colocar el micro.

Esa es la otra cosa que quería comentarte,

lo de los micros será un problema. ¿Por qué?

Porque creí que la reunión sería en Transportes Quintero

y allí me muevo muy bien pero va a ser en Construcciones S.Z..

¿Y allí no te puedes colar? ¿Por qué le dices eso?

Nos interesa que coloquen los micros. -Nos interesa que confíe en mí.

Cantaría que entrara en el despacho de la jefa

como Pedro por su casa.

Encima que me lo curro para darle credibilidad al asunto.

Al parecer, hay una mafia operando en el barrio

trayendo a menores desde el otro lado del Estrecho.

No me quiero ir sin dejarlo bien cerrado.

No te veo ilusionado con el nuevo puesto.

Voy a echar mucho de menos el trabajo de calle

y compartir el día a día con gente tan eficaz como tú.

Te voy a echar mucho de menos, Lola.

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Servir y proteger - Capítulo 379

02 nov 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Yolanda

    No se escucha ningún vídeo

    03 nov 2018