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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 374 - ver ahora
Transcripción completa

Es por tu bien, Pablo.

"Pablo va a estar todo el día con su mami".

No quiero ser una madre que depende de la niñera para todo.

Quiero criar a mi hijo yo

y ser una buena madre, pero no sé cómo hacerlo.

Cariño, no te pongas en lo peor,

solo es una etapa, ten paciencia.

Pero ¿cómo vas a cuidar tú del niño como yo?

¿Perdón? Yo tengo más mano para calmarlo.

¿Insinúas que tú cuidas mejor de mi hijo que yo?

Un poco sí.

En el fondo tiene razón, estoy tremendamente insegura con esto.

El otro día se lo decía a Iker y... ¿Qué?

Es como si Rebeca escuchara nuestras conversaciones.

No me parece bien que alguien que haga eso cuide de mi nieto.

-Nosotros no podemos hacer nada. -Tú sí puedes hacer algo,

averiguar si hay algo sospechoso en la vida de Rebeca.

-Aprovecha nuestras ofertas para llenar la nevera.

-Todo a mitad de precio. -¿Estáis de limpieza general?

-Nos han hecho una oferta por el local.

-En 48 horas esta tienda dejará de existir.

Siguen presionando para conseguir información

sobre Sofía Collantes. Ahora será más complicado,

antes tenías un pie dentro.

Necesito infiltrar alguien en su círculo.

Le he dicho que llego en cinco minutos.

Necesito un par de ojos en esa organización.

Tienes que ganarte a la jefa.

Todavía no me has dicho qué saco yo de todo esto.

No pretendíamos que lo hicieras de gratis.

¿Y estos pollos quiénes son?

José Carlos Molina y Francisco de Jesús,

narcos mejicanos del cártel de Sinaloa.

Yo puedo ser la llave que mantenga alejados a los del CNI,

para que no se metan en vuestros asuntos.

-A ojos del CNI serás su topo en nuestras empresas,

pero dirás la información que nosotros decidamos.

-¿No vale la pena lo que te cuento de los mejicanos?

No se han reunido con la Collantes. Necesito que me des más que humo.

Ponte las pilas o prescindiré de ti.

¿Recuerdas el viaje que planeamos hacer con tu madre,

antes de que muriera?

-A ella le hacía ilusión ir a la playa de la Malvarrosa.

-Si vamos a vivir allí, pienso que una parte de ella

seguirá con nosotros, ¿no? La Malvarrosa.

Suena bien, ¿no?

-¿Vosotros sabéis que Rebeca tuvo un hijo?

El niño murió con seis meses de vida.

Nunca nos lo ha dicho, pero es lógico,

es algo muy íntimo y doloroso.

Aún hay más, cuando el niño murió Rebeca estuvo muy deprimida

y la internaron en un psiquiátrico durante varios meses.

¿Y cómo se llamaba el niño? Pablo.

-¿Me has echado de menos, Pablo?

Esa no sabe cuidarte.

Pero no te preocupes que mami ya está aquí,

y va a cuidar muy bien de ti.

Rebeca...

Alicia...

Le estaba arrullando un poco para que se calmase.

No quería que se ponga a llorar y os despertase.

El taxi ya está en camino.

Toma. Iker, por favor...

Yo estoy de acuerdo con lo que decida Alicia.

No podéis separarme de él.

Deberías irte.

(Música emocionante)

¿Vas a tirar todo eso?

Son cosas que Rebeca ha traído a nuestras espaldas

para Leo, supuestamente.

Pablo.

Sí, mi primer impulso ha sido tirarlo todo.

Parece realmente macabro lo que ha hecho Rebeca.

Me asusta pensar que...

llegara a creerse que Leo era su hijo.

Después lo he pensado mejor y...

Supongo que tendrán un gran valor sentimental para ella.

Me parece que eres demasiado comprensiva.

Iker, estoy dolida con Rebeca.

Pero creo que, en el fondo, solo es una víctima.

¿Y ese frasco? Eso mismo iba a preguntarte.

Lo encontré entre las cosas de Rebeca.

Pero no recuerdo que el pediatra nos lo haya recetado.

A mí tampoco me suena haberlo visto antes.

No huele a nada.

Sabe amargo.

¿Y si Rebeca se lo ha estado dando a Leo?

Antes de lanzarte a hacer suposiciones

y preocuparte, deberíamos saber qué contiene este frasco.

¿Lo llevo a nuestros laboratorios para que lo analicen?

Ya lo llevaré yo.

(Puerta)

Será mi padre, le pedí que viniera un rato por la mañana.

Marcelino. Buenos días.

Gracias por venir, papá.

¿Qué ha pasado con Rebeca?

¿Está enferma?

¿O habéis hablado con ella de lo que ha descubierto Montse?

Aunque haya tenido una desgracia, no tiene por qué ser mala niñera.

Escucha, papá.

Ayer sorprendimos a Rebeca con Leo en brazos llamándole Pablo.

Sí, Marcelino, para asustarse.

No me extraña. Me dio mucho miedo.

No sé si realmente se llegó a creer que Leo era su hijo,

o quería usurpar mi puesto como madre.

Pero no quiero que se vuelva a acercar a Leo.

Has hecho bien.

Y yo pensaba pedir disculpas

por haberle pedido a Montse que la investigara.

Pues has acertado.

Cuando Montse nos contó lo que descubrió de ella,

decidimos vigilarla.

Y no solo la sorprendimos llamándole Pablo,

creemos que cuando no estábamos en casa se hacía pasar por su madre.

Qué barbaridad.

Has hecho bien cortando por lo sano.

A saber qué más cosas hubiera podido hacer.

Anoche le dejé bien claro que no se acercará nunca más.

He estado sacando todas sus cosas

y se las mandaré a la dirección que me facilite.

Si viene, le das el recado de mi parte,

pero lo más importante es que no cruce la puerta.

Podéis iros tranquilos.

Y no tengáis prisa en volver, ¿de acuerdo?

Sabéis que me encanta estar con mi nieto.

Tienes los biberones esterilizados y las dosis separadas.

Cualquier duda me llamas. No te preocupes.

Ah, una cosa más.

¿Te suena haber visto esto?

¿Sabes si puede ser de Montse?

No lo había visto en mi vida. ¿Son gotas?

Eso parece. Las encontramos aquí, no sé de quién son.

Serán de Rebeca.

Bueno.

Vale.

-No sé qué vamos a vender hoy a los clientes.

No nos queda casi nada.

-Dijimos que abríamos hasta hoy.

¿Qué vamos a hacer? Saludaremos a la gente.

Muchos pasarán solo para despedirse.

-Me da pena.

¿A ti no? -Mucha.

-Con las ganas que tenía de marcharme de aquí...

Desde el secuestro, mi único objetivo era...

echar el cierre y romper con todo esto.

Y luego vino el balazo, y aun así,

me da pena dejar todo esto.

-Pues sí, nos han pasado tantas cosas aquí...

Cosas buenas, cosas malas...

Yo me quedo con las buenas personas que hemos conocido.

La verdad es que va a ser muy duro cerrar esta etapa.

-Pero era necesario. -Sí que lo era.

Por eso hay que pensar en lo bueno que nos llevamos de aquí.

-Cuando pienso en la mudanza...

me viene una pereza que me dan ganas de quedarme.

-¿Dónde está tu espíritu aventurero?

David, por cierto, que...

no te lo había dicho, he encontrado un apartamento en la Malvarrosa.

Es un local que está muy bien y la vivienda está encima.

-¿Sin comentármelo?

Enséñamelo.

-Ahora no puedo, no tengo la "tablet" aquí.

Luego te la muestro. Se trata de un local muy grande,

y el piso da al mar. -Yo quiero la habitación con vistas.

-Las dos habitaciones tienen vistas al mar.

Sí. -Genial.

¿Y vamos a montar otra tienda ecológica?

-Sí, pero el local es muy grande, deberíamos complementarlo con algo.

¿Qué piensas?

-Además de zumos,

podemos ofrecer sándwiches ecológicos...

gazpachos, ensaladas...

-¿No pensaréis marcharos sin despediros de mí, no?

-No se nos ha pasado por la cabeza en ningún momento.

Si no me equivoco, tú fuiste la primera clienta que entró

en la tienda. -Y la primera del último día.

-¿Y eso tiene premio?

No...

No puede ser. -Sí que puede ser.

-Esto es muchísima cantidad. -En la nevera aguantan dos semanas,

y si no, te las llevas a comisaría o haces confitura.

-De verdad, cobradme algo, aunque sea una cantidad simbólica,

esto es muchísimo. -Ni hablar, es un regalo.

-De verdad, chicos, os echaré muchísimo de menos.

-¿A nosotros o a las uchuvas? -A las uchuvas no.

Es una frutería especializada,

venden fruta de comercio justo online.

Es un poco más cara, pero te las entregan en casa.

-No será la misma cosa, pero muchas gracias.

Me encantaba escaparme de la comisaría

para venir a comprar cosas ricas, y he conseguido que Elías coma fruta.

-Eso sí que es un milagro.

-Os deseo que os vaya genial.

-Esperamos tu visita en nuestra tienda de Valencia.

-Intentaré escaparme.

Un abrazo como mínimo, ¿no?

Que vaya muy bien, chicos. -Gracias, Nacha.

Hasta pronto.

Espero que todo vuelva a la normalidad.

Gracias por tu paciencia. No tienes por qué disculparte.

Los hijos son una prioridad,

y lo importante es que Leo está mejor.

Sí, yo creo que está mejor. ¿Qué es lo que le pasaba?

Era algo bastante general, no le ocurría nada concreto.

Pero no dejaba de llorar y solo conseguía calmarlo Rebeca.

Yo me he sentido bastante frustrada.

Por su enfermedad y por mi papel como madre.

No te frustres, es bastante habitual que pase con las cuidadoras,

a veces te sientes desplazada.

Pero al final, es una suerte que estén bien con ellas.

Con eso me consolaba yo cuando llegaba a casa

y Olga no me hacía ni caso.

Sí, yo he sentido algo parecido.

Pero ayer ocurrió algo bastante macabro.

"Macabro" es una palabra extraña para una cuidadora.

Pues lo fue. Y menos mal que Ibarra

investigó a Rebeca porque mi padre se lo pidió.

Cuando descubrió que Rebeca estuvo ingresada por depresión

tras la muerte de su hijo, me extrañó que no nos dijera

que había sido madre.

Quizá lo hizo porque el recuerdo le resultara demasiado doloroso.

Creo que no fue solo por eso.

Cuando Ibarra nos contó lo que había descubierto,

recordé que vestía a Leo con ropa que no era suya.

Y cuando le pregunté, no me dijo nada de su hijo.

Se sentiría pillada en falta.

Últimamente se comportaba de forma obsesiva.

Cuando le dije que me quedaba con Leo y no iba a trabajar,

ella insistió en no separarse del niño.

Así que anoche decidí vigilarla. ¿Y qué has descubierto?

Le oí llamarle Pablo, que era el nombre de su hijo,

y cuando no estábamos se hacía pasar por su madre.

Eso sí que me da mala espina.

Anoche decidí encararla. Al principio lo negó todo,

pero después reconoció

que le llamaba Pablo para mitigar su dolor.

¿Y qué decisión has tomado respecto a ella?

Le dije que entendía su dolor, pero que debía despedirla.

Todo apunta a que tiene un trastorno psicológico.

De eso estoy segura. Has hecho muy bien.

Lo más importante es que protejas a Leo.

Aún hay algo más,

sacando las cosas que Rebeca trajo a casa para Leo,

encontré esto, y sospecho que haya podido dárselo.

¿Esto qué es? No lo sé. Quiero que con tu permiso

lo analicen en el laboratorio de Científica.

Claro, pero...

No lo lleves a Científica porque siempre están hasta arriba.

Vamos a tirar de Antonio.

Él tiene un conocido en el laboratorio que le corresponde,

y a veces le han hecho algún análisis de urgencia.

Lo que sea más rápido.

Yo le aviso de que vas a ir para allá.

Claudia, te estaba buscando.

Te traigo la documentación para la oposición interna

para ser comisario.

¿Vas a dejarnos?

No voy a ningún sitio,

y no he pensado presentarme al puesto de Bremón.

Me han ofrecido un puesto en el ministerio y he aceptado.

No es oficial, y me gustaría que Miralles ocupe mi puesto,

es la más indicada para hacerlo.

Estoy de acuerdo: por méritos, por antigüedad

y por muchas cosas más.

Eso de la antigüedad no me hace mucha gracia.

Nadie conoce los entresijos de esta comisaría como tú.

Ya, pero tengo que presentarme a la oposición,

aprobarla y que me destinen a Distrito Sur.

La oposición la apruebas seguro.

La primera fase es un psicotécnico y una entrevista personal.

Y la segunda es un examen tipo test

sobre todo el temario que te doy aquí.

Hay academias online, pero tú tienes ganado el 50% ya.

Serías una gran comisaria para Distrito Sur,

y yo te ayudaré en todo lo que necesites.

Que sí, que sí... Venga.

Hasta luego.

Mujer, alegra esa cara, que me vas a espantar la clientela.

-Lo siento, María, te juro que lo intento, pero...

no puedo, tengo un nudo aquí.

Me voy a echar a llorar de un momento a otro.

-¿Porque cierran la frutería?

Bueno, porque se van los fruteros.

-Sí, es como...

si se cerrara un círculo, ¿sabes?

Otra etapa de mi vida que dejo atrás.

-Lo bueno que tiene cerrar una etapa, es que viene otra.

Quizá otra mucho mejor. -No me refiero a eso.

Es que...

Tengo la sensación de que la gente que me importa se está yendo.

Y yo sigo aquí estancada.

-¿Estancada? Si no dejas de hacer cosas y de conocer gente nueva.

Hoy estás tristona porque se va David,

pero dentro de una semana volverás a ser la de siempre.

¿Te has despedido de él?

-No, no he tenido tiempo.

-Qué excusa más tonta.

¿Quieres que se vayan sin despedirte?

-No tengo cuerpo, María, no me gustan las despedidas.

Y menos después de haberme rechazado.

No quiero que piense que soy una empalagosa

o que estoy desesperada, no.

-Chica, ser una buena amiga y querer despedirse,

¿es de estar desesperada?

Piénsalo bien, anda. No es bueno dejar las cosas a medias.

-Nosotros ya no tenemos nada que decirnos.

-Cuando las etapas se cierran, hay que ponerles un punto final.

Te vas a sentir más cómoda si ese punto final lo pones tú.

Hazme caso, mujer,

que el no cerrar bien las cosas da muchos dolores de cabeza.

-No seas pesada, por favor. -No soy pesada.

Es que por suerte o por desgracia, he vivido ya muchos finales.

Y he aprendido una cosa,

que los recuerdos siempre quedan pero los sentimientos...

hay que saber dejarlos marchar, Paty.

-Qué bonito es eso que acabas de decir.

-¿Sabes lo que vamos a hacer?

Le vamos a preparar una cena sorpresa a los Merino.

Hoy cerramos pronto,

cogemos una tortilla de patatas y unas croquetas, y vamos allá.

Que no se olviden de lo bueno de La Parra, ¿te parece?

-No sé, María, no...

no termino de verlo del todo.

-Julio me ha mandado una carta. -¿Una carta?

¿De Correos?

-Sí, de Correos.

De las que se escribían a mano después de la prehistoria.

No es tan extraño. -¿Cómo que no es tan extraño?

¿Quién escribe cartas hoy en día?

-Sin contar las notas del colegio, es la primera que recibo.

-Madre mía, dónde hemos llegado...

-Seguro que es por el tratamiento, ¿no?

Teniendo móviles podía mandarte un mensaje, un mail...

Hasta un vídeo. -Sí, es porque en la clínica

no permiten los dispositivos electrónicos.

-Me parece muy bien.

Cartearse era una cosa muy bonita.

Yo tenía una amiga que se fue a vivir a Francia,

y nos escribíamos unas cartas más bonitas...

-En el caso de Julio es para quitarle el estrés

que supone la información de las redes sociales.

-¿Qué se cuenta?

-De todo un poco.

Dice que está bien, y que el sitio es tranquilo,

que su madre va mucho a visitarle, de hecho ha sido su madre

quien le informó del cierre de la empresa.

-Uff, ¿qué tal se lo ha tomado?

-Dice que le da pena por mí.

Pero que le conviene cerrar esta etapa.

-¿Lo ves?

-Le ha firmado los poderes a su abogado

para la disolución y el cierre de la empresa.

-Claro que sí, las etapas hay que cerrarlas bien, porque si no...

-Dolores de cabeza. Sí, María, ya lo sé.

-Ven, vamos a leerla juntas.

-¡Alicia!

¿Tienes un momento? Me gustaría hablar contigo.

No tenemos nada que hablar. He sacado todas tus cosas de casa.

Iba a tirarlas, pero tendrán valor sentimental para ti.

Gracias por ser tan comprensiva.

Yo venía a disculparme

por todo lo que pasó anoche, sé que te pudo sentar mal

que le hablase a Leo de Pablo, pero tiene una explicación.

A mí me ayuda a superar el dolor

por la pérdida de mi hijo, no tiene nada de malo.

Eso mismo me dijiste ayer, y me da exactamente igual.

Pensaba que serías más comprensiva y te pondrías en mi lugar.

Rebeca, siento mucho tu pérdida,

me imagino que tiene que ser...

un dolor terrible perder un hijo.

Pero te oí llamarle Pablo y eso no lo puedo consentir.

Igual oíste mal. Ahórrate las explicaciones.

No confío en ti para dejarte al cuidado de mi hijo.

Busca ayuda profesional para superar la pérdida,

ningún bebé podrá sustituir al tuyo.

¿Tú sabes lo mucho que os he ayudado? Leo me quiere.

Tú misma reconoces que nadie lo conoce como yo.

Yo soy la única que lo puede calmar cuando llora.

Sé la temperatura a la que le gusta el biberón,

las caricias que lo tranquilizan.

No hay marcha atrás, la decisión está tomada.

Si me das una dirección, te daré todas tus cosas.

Ya sé lo que pasa,

tú lo que tienes es envidia. Estás proyectando tu inseguridad

al no saber cuidar a tu propio hijo y me ves como una amenaza.

No voy a entrar en tus provocaciones.

Una cosa más.

Encontré esto en la habitación de Leo,

¿sabes lo que es?

Yo no tengo la culpa de que seas una mala madre,

y tu hijo esté más a gusto conmigo que contigo.

No empeores las cosas y contéstame, ¿sí o no?

No lo he visto en mi vida. ¿Seguro?

Porque ni Iker ni yo lo hemos comprado.

Yo que tú no me fiaría de lo que te diga Iker.

Igual te miente con esto como lo ha hecho con otras cosas.

¿De qué estás hablando?

De que tu Iker intentó acostarse conmigo y lo rechacé.

No me extrañaría nada que toda esta hostilidad

viniera porque intenta ponerte en mi contra.

Después de intentarlo conmigo varias veces,

seguro que prefiere que me reemplaces por otra más ingenua,

que sí se deje embaucar.

Tu hijo no le importa nada.

Solo quiere tirarse a la joven que lo cuida.

No voy a escuchar más tonterías,

no me creo nada de lo que dices. ¿Y por qué no le preguntas

por el beso y el masaje que nos dimos en vuestra casa?

Fue justo cuando él volvía de correr, te puedo dar el día y la hora exacta.

La noche que volví a por el cargador estaba tan arrepentida,

que quería contarte lo que había pasado.

Pero tú fuiste a buscar el cargador y él me obligó a no contarte nada.

Tú nos notaste raros cuando volviste, ¿no te acuerdas?

Basta ya, no voy a escuchar más mentiras.

Tú misma.

Iker, soy yo. Me he cruzado con Rebeca en la plaza.

Llámame cuando puedas, por favor.

Jesús, ¿qué hace aquí? ¿Necesitas algo?

No, vengo a despedirme. Mañana nos vamos a Valencia.

Me ha parecido ver la tienda abierta.

Hoy es el último día, queríamos despedirnos de los clientes,

hemos abierto por ellos, pero tenemos todo listo

para irnos mañana. Bueno.

Ya sé que estáis deseando comenzar esta nueva etapa,

pero debo recordarte que tenéis un juicio pendiente,

y en caso de cambio... Sí, no me olvido.

De todas formas, no tengo la dirección definitiva en Valencia,

le voy a pedir a Elías que se acerque al juzgado

para comunicar mi nuevo domicilio en cuanto lo tenga.

Ya veo que lo tienes todo controlado.

La única manera de empezar bien es haciendo lo correcto.

Me gusta oír eso.

Espero que tengas suerte

y que nadie de tu pasado se interponga en tu camino.

No, ya no queda nadie de ese pasado.

Tú cuídate y no te metas en líos.

El único lío que tengo, es un local más grande que el de ahora

con vistas al mar y todo. Ese lío es de los buenos,

y no descartes que te haga una visita, hace mucho tiempo

que no hacemos un viaje en familia, y Valencia está a tres horas.

Tres horas en coche, pero mucho menos en tren.

Así que espero verte pronto por ahí. Pues igual sí.

Jesús, buena suerte de corazón. Gracias.

-¿Qué pasa, amigo? ¿Otra vez de despedida?

¿Seguro que quieres marcharte? Con lo bien que estás en el barrio...

-Mañana cogeremos la furgoneta rumbo a Valencia,

y no pararemos hasta ver el mar. -Que sepas que me da mucha envidia.

Tiene que estar bien empezar de cero desde la playa.

-Ya te contaré. Para mí es la primera vez que vivo en la playa.

-¿Y para mí no hay una cesta de fruta de regalo?

-¿Para qué? Si tú no sales de las manzanas y de las peras,

y eso se encuentra en cualquier sitio.

Pero si quieres te pasas por la tienda y te apañamos algo.

-Es broma. Ya me ha contado Nacha que está medio vacía

y no quiero ponerme nostálgico.

-Por cierto, déjame un boli.

Te voy a apuntar la dirección de Valencia.

Vamos a estar en un hostal la primera semana.

Cuando tenga la dirección definitiva te la haré llegar.

-Perfecto. Además, tengo un amigo secretario en el juzgado

que seguro que te echa una mano.

Cuéntame qué planes tienes para esta nueva vida en la playa.

-Va a ser lo mismo, voy a montar el mismo tipo de negocio.

El local es más grande,

y vamos a ofrecer nuevos servicios a los clientes.

-Eso suena muy bien.

Si me permites un consejo,

aléjate de las malas compañías, ¿vale?

-Sí, el "Chispas" ya lo he enterrado aquí

y no va a volver jamás a mi vida.

-Aprovecha esta nueva oportunidad y dedícate a tu hijo.

-Sí. Elías, una última cosa.

Ya sé que ella no lo necesita, pero cuida de María.

Es lo mejor que me ha pasado desde que tuve a David.

-Ya me conoces, lo haré.

Mucha suerte, amigo. -Gracias, por todo.

-No hay de qué.

Cuídate. -Hasta pronto.

-¿Necesitas que te aclare algo?

Los resultados no son prometedores.

-Esto ya lo sabíamos de antemano.

No veía la necesidad de hacer estas pruebas.

-Yo tenía la esperanza de que los resultados te harían recapacitar.

¿Hasta cuándo seguirás actuando así?

Ese informe te está diciendo que el tiempo se te acaba.

-¿Y tú crees que deberíamos hacer?

Ya sabemos que mi enfermedad es incurable.

No voy a pasar lo que me queda de vida

compadeciéndome de mi mala suerte.

Y sobre todo, no quiero amargarle la vida a mi familia.

-Tu familia tiene derecho a saber la verdad.

-Y yo se lo diré cuando llegue el momento.

-¿Y qué momento es ese?

Soy tu médico y debo respetar tu decisión,

pero también soy tu amigo y no quiero mentir a tu mujer.

-Se lo diré cuando llegue el momento oportuno.

-¿En tu funeral? ¿Es eso lo que quieres?

¿Acabar muerto de un infarto y sin decir nada?

-Mira, quizá sería lo mejor.

-No has pensado en el desconcierto de tu mujer

cuando descubra que le has mentido en los últimos meses de vida.

¿Cómo crees que se va a sentir Claudia?

-¿Sabes qué es lo que pienso?

Que lo va a entender porque me conoce muy bien.

Saben que si lo hago es para no amargarles la vida,

y no tengan el recuerdo de un hombre enfermo,

y no tengan un duelo de meses.

-No sigas engañándote a ti mismo.

Lo que haces es huir de la verdad.

Seguro que cuando sales por la puerta haces como si esto no fuera contigo,

como si no estuvieras enfermo. -Igual es algo instintivo.

Un mecanismo de supervivencia.

-No te servirá cuando te notes tan fatigado

que no puedas ni salir a la puerta de la calle.

O cuando notes que las piernas se te hinchan,

y sufras tos constantemente.

Sé que no es fácil, Antonio.

Pero cuanto antes te enfrentes a la verdad,

será mejor para todos los que te rodean.

Piensa en ello.

-Me gustaría que este año en las fiestas de Distrito Sur

instalásemos un punto para la prevención

e información de las acciones de la UFAM.

Me parece una idea estupenda, Lola.

Pero cuando la lleves a cabo,

yo no estaré aquí para felicitarte por los logros.

Entonces, ya es oficial, ¿no?

¿Te marchas?

En un par de semanas ya no estaré aquí.

Sabes que me da muchísima pena que te vayas, ¿no?

Eres el mejor jefe que he tenido nunca.

Vengan quien venga, no va a estar a tu altura.

No hables tan pronto, porque con un poco de suerte

termino de convencer a Miralles

para que se presente a las oposiciones de comisaria,

y ocupe mi plaza aquí. ¿En serio?

Y no te preocupes si no lo consigo, porque al que venga le explicaré

lo importante que es la UFAM en este barrio,

y los logros que hemos conseguido.

No te preocupes, yo creo que Miralles es perfecta para sustituirte.

¿Y tú? ¿Yo qué?

¿No estás pensando en promocionar tu carrera?

Aquí has demostrado que estás capacitada

para liderar tu propio equipo.

¿Por qué no preparas las oposiciones a inspectora?

Ufff...

Solo de pensar en preparar las pruebas y hacer los test,

me da algo, casi prefiero estar donde estoy.

Estoy convencido de que la policía ganaría una gran inspectora contigo.

¿Te lo vas a pensar? Te prometo que lo pensaré.

Además, si tomo esa decisión, es ahora o nunca.

Ahora no tengo familia ni nada que me ate a este destino.

Te echaré mucho de menos, Lola.

Nadie redacta los informes con tanto detalle como tú.

Con su índice, los puntos importantes subrayados en negrita,

los gráficos en colores...

Espero que no me eches de menos solamente por eso.

Claro que no.

Lola, ¿sabes? Eres...

Eres la colaboradora con la que más me he entendido.

Quiero que sepas que...

eres muy importante para mí.

Algún fallo debo de tener, ¿no?

Pero tú eres tan bueno, que siempre los pasas por alto.

Siempre sacando pecho por tus policías.

Siempre tan atento.

Muchas gracias, Lola

(Puerta)

¡Adelante!

¿Se puede? Hola, Alicia, no te esperaba.

¿Tenías cita? No, es por algo personal.

Claudia me recomendó verte, ¿no te ha llamado?

Ah, sí, perdona. No sé dónde tengo la cabeza,

tengo un día complicado. Cuéntame.

Verás, es por esto.

Lo encontré en la habitación de Leo,

y creo que la niñera ha podido estar dándoselo.

Ya sé que puede parecer extraño,

pero quiero saber si debo preocuparme o no.

Quiero descartar que el niño pueda estar enfermo por haber tomado eso.

Lo que me cuentas de tu niñera es algo sorprendente.

Confía en mí, por favor, cuando llegue el momento te lo contaré.

He venido porque los laboratorios de comisaría están hasta arriba.

Has hecho muy bien. ¿Cómo está el niño?

Regular, todavía tiene picos de fiebre,

pero esta noche ha dormido bien. Deberías llevarlo al pediatra.

Lo he llevado a urgencias, pero los síntomas son tan genéricos

que no pueden decirnos nada concreto.

La verdad es que no tengo ni idea de lo que es,

pero tengo un amigo en el laboratorio.

Lo llevaré para que lo analice. Sí, Claudia me habló de él.

¿Tardarán mucho en tener los resultados?

No lo sé, pero no te preocupes, le voy a transmitir la urgencia.

En cuanto sepa algo, te aviso.

Muchas gracias, Antonio.

Qué chollo esto del minibar. Cómo se estiran los del CNI.

¿Por qué no llamamos al servicio de habitaciones y pedimos chuletones?

Gallardo, al grano.

¿Qué tienes para mí? Y espero que merezca la pena.

Ahora lo verás.

He cultivado una serie de amistades. Sigue...

Yo siempre he tenido mano con las mujeres,

y he aprovechado para camelarme a la secretaria de la jefa.

Se llama Maricarmen, ¿no?

Esa que va de modosita, pero que tiene que ser una fiera en la cama.

Empezó tonteando conmigo,

preguntándome si era del Sevilla o del Betis,

y acabo invitándome a cenar.

Esa mujer es puro fuego. Gallardo...

Vale, está bien. El caso es que aproveché la cena

para sacar el tema de los mejicanos,

le pregunté si se habían pasado para ver a la jefa.

Y atención, que aquí viene lo bueno.

Sofía Collantes se reunió con dos hombres de negocios de Méjico,

los dos muy bien trajeados.

Me dijiste que los de seguridad no vieron a nadie

y que Sofía no se reunió con ellos.

La reunión fue a última hora, cuando no había nadie.

Eso me dijo la secretaría, ¿qué quieres que le haga?

Está bien. ¿Eran los de la foto? ¿Y yo qué sé?

Yo no voy enseñando fotos, ¿quieres que sospeche Maricarmen?

¿Te dijo algo más? Sí.

Que se presentaron como los licenciados Hidalgo y de la Cruz,

y que eran de D.F.

¿Esos nombres no tienen nada que ver con lo que tú me dijiste, no?

Perfectamente podrían ser nombres falsos.

¿Algo más? Nada.

Maricarmen no se quedó a la reunión, y no sabe de qué hablaron,

solo les acompañó al despacho y después se fue a casa.

Ya veo. En fin, gracias por la información.

Eh, eh, eh...

¿Qué hay de lo mío? ¿Tú crees que yo rajo de gratis?

Escúchame, o cumples tu parte

o me vuelvo mudo y amnésico, tú decides.

Esto es mucho menos de lo acordado.

Y mucho más de lo que vale la información que me has pasado.

De momento, disfruta del minibar.

¿Servicio de habitaciones?

¿Tienen chuletones?

(TELEVISIÓN)

-¿Te he despertado?

-No es por el ruido, es que no puedo dormir.

Hoy me he acostado temprano para poder descansar

y no hay manera.

¿Qué tal la peli?

-Nada, va de la típica historia de un chico

que se enamora de una chica y la persigue por toda la ciudad

para declararle su amor...

-Por tu tono, parece que te está encantando.

-Es que las comedias románticas sin Hugh Grant, no son lo que eran.

-Igual que en la comisaría.

-¿Qué pasa en la comisaría?

-Que sin Emilio no va a ser lo mismo.

Me ha confirmado esta tarde que en dos semanas se va.

-Estará contento, ¿no?

Me han comentado que va a tener un puestazo en el ministerio.

-Ha sido un gran comisario.

-Es lo que él quería, un puesto político.

-Yo no lo tengo tan claro.

-Anda ya, es un chollazo.

-No sé, ha estado intentado convencer a Miralles

para que se presente a las oposiciones

para ser comisaria de Distrito Sur.

-Pues sí, sería una gran noticia, pero no te veo muy contenta.

-No es por Miralles, es por él, es porque se va.

-Bueno, tú míralo por el lado positivo.

Ya no tendrás que pasar más noches en blanco,

pensando si te quiere o no te quiere. Ojos que no ven...

-Corazón que seguirá sintiendo lo mismo.

-Anda ya, qué intensa, que parece una frase de la película.

-No te burles.

-No me burlo, tonta, te lo digo por tu bien.

Es mejor que estéis separados.

Está claro que os seguís gustando y mucho.

-Ya, lo reconozco.

Desde que él llegó de vacaciones y yo de Valladolid,

han vuelto a surgir en mí sentimientos

que creía totalmente enterrados.

-Ya, pero eso es lo que te empeñabas en creer.

La realidad es totalmente distinta y seguirá siéndolo

a menos que pongáis tierra de por medio.

Te conviene que se vaya, Lola. -Ya.

Hoy lo he viso claro, en cuanto me ha dicho que se iba

he sentido una punzada en el pecho, que te juro que...

Me iba a lanzar a sus brazos directamente.

-Anda, ven acá.

Ven acá...

Tranquila, dentro de poco te vas a sentir mucho mejor.

-Es que no sé qué me pasa,

cuando estoy con él pierdo completamente la cabeza.

Es como...

Soy plenamente consciente de que volvería a caer una y otra vez,

sabiendo lo mal que lo pasé la otra vez.

-Pues ¿sabes lo que te digo?

Que yo tengo un remedio infalible para el mal de amores.

-¿Cuál?

-Toma la cuchara, métela ahí.

Hasta el fondo, chocolate en vena, venga...

Hola, cariño.

¿Qué tal va Leo, mejor?

El niño bien.

¿Por qué estás tan seria? ¿Ha pasado algo?

No sé.

Dímelo tú. ¿No has visto mis llamadas y mis mensajes?

Sí, hace unos minutos.

Estuve todo el día con Fidalgo y después me reuní con Gallardo.

A penas he tenido tiempo de nada. ¿Me vas a decir qué te pasa?

Iker, ¿te has liado con Rebeca? ¿Qué?

Alicia, ¿de dónde sacas eso?

¿Te lo ha contado ella? La respuesta es bastante sencilla.

¿Sí o no? La respuesta es no.

Pero es verdad que ella se insinuó.

Y tú me hiciste creer que mis celos eran injustificados.

Me hiciste creer que eran imaginaciones mías.

Alicia, te juro que no pasó nada.

Ella intentó besarme, pero yo corté por lo sano.

Muy bien, ¿os besasteis?

No, ella se me abalanzó, pero la aparté enseguida.

Y no ha vuelto a intentar nada. Ya.

¿Y no pensaste que yo debería haberlo sabido?

Me hubiera gustado enterarme por ti, Iker.

Tienes razón, tendría que habértelo contado cuando paso.

Rebeca me convenció de que no lo hiciera.

Me dijo que necesitaba el trabajo y que no volvería a pasar.

Y tu solo alababas su trabajo diciendo lo bien que estaba Leo.

Decidí pasar página y darle una oportunidad.

¿Una oportunidad a esa desequilibrada?

Muy bien, yo alucino.

Todavía no sabíamos nada de lo que sabemos ahora.

Me pareció una chiquilla que dio un paso en falso, y ya está.

Tú decías que era la niñera perfecta.

¿Me dices que es mi culpa por confiar en ella?

No estoy diciendo nada de eso.

Ahora que sabemos que está desequilibrada,

vemos las cosas desde otra perspectiva.

Esa muchacha nos ha engañado a todos.

Ella nos engañó porque está enferma.

¿Por qué has mentido tú, Iker?

Ya te lo he dicho, me pareció una chiquillada.

Si te sirve de algo, el día que vino a por su cargador iba a decírtelo.

Pero me convenció para que no lo hiciera.

Su versión cuenta todo lo contrario. ¿Y qué esperas que te diga?

Se lo está inventando todo. Iker, ¿no te das cuenta?

Si me lo hubieras contado en su momento

nos habríamos ahorrado esta historia.

Hemos puesto a Leo en un peligro innecesario.

(Puerta)

Voy yo.

Antonio. Hola.

¿Qué tal? Muchas gracias por venir.

¿Ya tienes los resultados? Sí, vengo ahora del laboratorio,

quería contártelo en persona. ¿Y qué pasa? ¿Leo está en peligro?

No, tranquila, ni corre ni correrá peligro.

Pero ¿qué tiene ese frasco?

Un cóctel de medicamentos, penicilina y un antihistamínico.

Los antibióticos le dan fiebre,

y el antihistamínico le produce malestar.

¿Cómo alguien puede hacerle esto a un bebé?

No sé lo que habría ocurrido si no la llegamos a descubrir.

Afortunadamente, la descubrimos a tiempo.

No entiendo cómo no me di cuenta antes.

Menos mal que habéis descubierto el bote.

Ningún médico habría descubierto que la causa del malestar de Leo

era provocada. Le medicaría cuando no estabais en casa.

Leo es un bebé indefenso, nadie en su sano juicio le haría daño.

Supongo que le provocaba el malestar para demostrar su eficiencia,

y hacerse indispensable.

Por eso insistía tanto en quedarse, incluso de noche.

Creo que de alguna manera, quería suplantarme.

Lo ocurrido es bastante grave como para que pongáis una denuncia.

Lo importante es que podéis estar muy tranquilos,

porque la cantidad que le dio no era muy elevada.

La irá eliminando poco a poco.

Menos mal... Muchas gracias, Antonio.

Sí, gracias. Os dejo.

Te acompaño.

Pues ya está.

Es momento de cerrar El Color de la Huerta para siempre.

-Parece que fue ayer cuando lo abrimos.

-Ha sido una etapa corta,

pero intensa.

-Me voy siendo otra persona, papá.

Cuando llegué iba a ser...

iba a convertirme en médico.

Tú habías sido agricultor toda la vida,

y mamá había fallecido tras mi nacimiento.

-Sí, nos ha pasado de todo.

A partir de ahora podrás ser lo que tú quieras ser.

Podrás ser médico, bombero, policía, lo que sea.

A mí me gustaría que estudies una carrera universitaria,

pero no te voy a presionar, lo prometo.

-Una carrera no sé,

pero una FP no lo descarto.

Estoy pensando en la FP de cerrajero,

para seguir con el negocio familiar.

Estoy seguro que al abuelo

le hubiera hecho ilusión.

-Tú deberías romper la tradición, y ser el primer Merino universitario.

-Ya veremos.

¿Y tú qué hará?

-¿Yo?

Intentaré que las cosas nos vayan bien.

Y te prometo que no me voy a dejar enredar por nada

ni nadie de mi pasado.

-Eso está bien.

-Muy buenas.

-Hola. ¿Dónde vais tan cargadas?

-A celebrar vuestra despedida como se merece.

Que parece que os vais huyendo de algo,

sin decirlo a nadie y sin hacer ruido.

¿Qué nos ayudáis con esto o qué? -Sí, sí.

-Pero cómo pesa esto. ¿Qué lleváis aquí?

-De todo un poquito.

Croquetas, tortilla de La Parra, ensalada, vino...

-Y hasta platos y cubiertos, por lo que veo.

-He supuesto que aquí no quedaría nada.

Toma, esto es para ti.

-¿Un bocadillo? -Sí, de lomo de orza.

Lo nuestro empezó así, yendo a por tu bocadillo de lomo de orza.

-Me contaste que lo preparabas al estilo de tu pueblo.

-No sabía si ibas por el bocadillo o por mí.

-La duda ofende.

-Habéis traído hasta mantel. -Hombre, claro.

Ayúdame con eso.

-Venga, por favor...

Velas y todo.

Yo que no quería ponerme triste...

-A mí tampoco me gustan las despedidas.

Pero María insistió en que teníamos que venir.

-¿Para qué? ¿Para terminar todos llorando?

-No, para celebrar que nos hemos conocido.

Y todos los buenos momentos que hemos pasado juntos.

-Vamos a brindar. Si me permitís...

Por el futuro.

Por el de todos nosotros.

-Y porque se cumplan todos nuestros sueños.

-Por vosotras,

las dos mujeres más increíbles de Distrito Sur.

-Aunque nos vayamos lejos,

siempre os sentiremos muy cerca.

Gracias por todo, de verdad.

-¡Venga!

Venga, que esto se enfría.

Las croquetas son de Paty.

-Y la ensalada también.

Esto es muy fácil de hacer.

-¿Mi bocadillo qué?

-Toma, tu bocadillo.

-Tiene buena pinta la tortilla. -Eso María.

No hay motivos para pensar que a Leo le queden secuelas.

Se pondrá bien, pero mañana lo llevaré al pediatra.

Y pensar que si no la sorprendes hubiera sido capaz

de seguir haciendo sufrir a mi nieto.

Es terrible que haya gente capaz de hacer algo así.

Creo que deberíamos denunciarla. Por supuesto.

Alguien tan peligroso como ella no puede campar a sus anchas.

-Lo que no entiendo es por qué quería que el niño estuviera malo.

Por puro egoísmo, supongo.

Necesitaba

rellenar el vacío que le había dejado su hijo.

Y si Leo estaba malito y solo ella conseguía calmarlo,

cada vez sería más necesaria.

Quería ocupar mi lugar.

Usurpar mi puesto como madre.

Es maquiavélico.

-Es increíble que la gente pueda ser tan retorcida.

¿Y cómo es que tenía tantas referencias?

La mayoría eran falsas. ¿No las comprobaste?

Solo las del último trabajo. Mira que te lo advertí.

A la próxima candidata la entrevisto yo.

Sí, sin problema. Si no llega a ser por vosotros,

no sé cuánto tiempo habríamos tardado en descubrirla.

Lo importante es que la habéis descubierto a tiempo.

-Lo siguiente es denunciarla.

Será difícil demostrar que ella le administró los medicamentos.

Pero hay que intentarlo.

Mañana en comisaría cursaremos la denuncia.

¿Puedo ver a mi nieto?

Quiero comprobar con mis ojos que sigue bien.

Sí, pero no lo despiertes, Leo necesita descansar, papá.

Descuida, Alicia, yo me encargo de que no eche la mano a la cuna.

Venga.

¿Sabes que mi padre me advirtió sobre Rebeca?

Me dijo que...

tuviera mucho cuidado al meterla en casa,

que se podría interponer entre nosotros.

Alicia, tienes que creerme.

Te juro que no pasó nada, para mí solo estás tú.

Y te creo, Iker.

Pero me duele que me ocultaras algo así.

Eso significa que no confías en mí. Por supuesto que confío en ti.

Pero pensé que era lo mejor y metí la pata hasta el fondo.

De verdad, Alicia, lo siento mucho.

Creo...

que enfrentarnos formaba parte de la estrategia de Rebeca.

Y casi lo consigue.

Pero no voy a dejar que se salga con la suya.

Bésame, anda.

Y prométeme que no volverá a ocurrir.

Te lo prometo.

Antonio, ¿qué te pasa? Nada. ¿Por qué?

Porque estás en tu mundo, parece que no me escucharas.

Algo le pasa, lo conozco muy bien, está despistado, está triste.

Esa es la palabra, triste, y no debería,

porque las pruebas están bien, ¿no?

Si lo ves mal, ¿por qué no le insistes? Es lo que te puedo decir.

-Buenos días, ¿en qué podemos ayudarle?

-Me acaban de robar la cartera.

-Acompáñenos y nos cuenta todos los detalles.

-Vamos a cursar su denuncia, señor.

-Buenas, pareja. ¿Lo de siempre?

-Sí, ponnos un café solo, que llevamos un poco de prisa.

-El crimen no descansa, ¿no?

-En este caso se trata solo de un carterista.

-O una carterista.

-¿No será uno que está actuando por la zona de Varlovento?

-Pues sí, ¿por qué lo dices? -Porque ayer estuvo aquí Fermín,

el que tiene el taller en la calle Molinillo,

que en esa zona le robaron la cartera ayer mismo.

-¿Ve? Solo nos ha llevado 20 minutos.

Tenía que haber venido ayer cuando le robaron la cartera.

Si el tiempo que gastó en ir al bar a contarlo lo hubiera invertido aquí,

estaríamos buscando al ladrón.

¿Tenéis alguna pista del ladrón? Puede que sea ladrona.

Parece que se cubre con un chaleco con capucha,

pero Fermín ha podido reconocerla.

Es una chica joven que iba mirando el móvil,

se chocó con él y le pidió disculpas, y al llegar a la esquina,

le faltaba la cartera.

Encontradla y detenedla antes que cambie de zona.

Eso en el caso de que actúe sola.

¿Sabes si era verdad la historia del hermano pequeño

que nos contó que se hizo cargo de él?

Sí, lo de la depresión postparto.

Se hizo cargo de su hermano unos meses.

Rebeca no se lo había echado en cara a su madre,

pero después discutieron por este tema.

¿Qué culpa tiene la pobre mujer?

Rebeca le dijo que no merecía lo que le había pasado,

que ella había cuidado de su hijo, no como su madre.

Y en lugar de rehacer su vida, busca sustitutos para su hijo.

Y lo encontró en Leo.

Ahora lo intentará con otros bebés. Tenemos que encontrarla.

¿Por qué no me creéis? -Porque te vimos robándola.

Deja de hacer el numerito. -Pues habréis visto mal.

Yo iba mirando el móvil y un tío se me ha echado encima.

-O tú te has metido en su camino, según se mire.

-La cartera ha cambiado de chaqueta por arte de magia.

-Se ha caído cuando nos hemos chocado.

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Servir y proteger - Capítulo 374

25 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Cáncer

    Hola,menos mal que han descubierto a Rebeca,pobre Leo,no puedo ver sufrir a los niños,aunque e el fondo me da pena ella pues es verdad que tiene que ser horrible perder un hijo,menos mal que Alicia e Íker se quieren de verdad y están muy unidos,quienes también lo pasaran mal son Olga y Claudia cuando se enteren de la gravedad de Antonio,como para hacer oposiciones,vamos que media comisaría esta con problemas,pero ya dije que eso nos hace ver que los tienen como cualquier persona y tienen que tirar para delante con profesionalidad,gracias por esta serie,sigo con vosotros cada día.

    25 oct 2018