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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 372 - ver ahora
Transcripción completa

Claudia. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?

Le han robado la tarjeta,

y han sacado 3000 euros.

-Maite me dice que soy un desastre.

-Los culpables son quienes te han levantado la tarjeta.

Verás como Elías los pilla.

Elías pilló a los de Francos Rodríguez, a los del Mataleón.

-Hay un cártel mejicano que quiere expandirse por Europa,

el cártel de Sinaloa.

-Oí hablar de ellos en la cárcel.

-Quieren una puerta de entrada por España,

y me han ofrecido hacer negocios.

Siguen presionando para que consiga información sobre Sofía Collantes.

Ahora es más complicado, antes tenías un pie dentro.

Necesito infiltrar a alguien en su círculo.

Lo dices como si tuvieras un candidato.

Te digo que llego en cinco minutos.

La culpa es tuya por darme el trabajo de chófer,

en vez del puesto que te pedí.

Necesito un par de ojos dentro de esa organización.

Mayoral confía en ti, debes ganarte a la jefa.

Aún no me has dicho qué saco yo de todo esto.

No pretendíamos que lo hicieras de gratis.

¿Qué te preocupa? ¿Piensas que es una trampa?

-No necesariamente.

No me gusta que el contable haga tantas preguntas.

-Van a pagarnos millones de euros,

y quieren saber qué hacemos con su producto.

-Hay que andarse con cuidado.

¿Ya has tomado una decisión?

Como soy mayor para ser torero, cumpliré mi otro sueño,

voy a ser James Bond.

¿Y estos pollos quiénes son?

José Carlos Molina y Francisco de Jesús,

narcos mejicanos del cártel de Sinaloa.

Sé más responsable, esa actitud cínica no te ayuda en nada.

-Cinismo no, hombre, es sentido práctico.

Todos sabemos que para un enfermo terminal

lo único que se le puede procurar

es una buena calidad de vida el tiempo que le quede.

-Por eso hay que afinar el diagnóstico

para dar al paciente el mejor tratamiento.

¿Que te han ofrecido la jefatura de Unidades Especiales?

Exactamente, y al parecer soy el número uno de la lista.

Rechazar una oferta así es impensable.

Te agradezco que me lo hayas contado.

-Por mucha dedicación que le eches,

si tu socio tiene un trastorno y no puede trabajar,

normal que te cueste sacar el negocio adelante.

-He dicho que tenía problemas de salud, no un trastorno.

Tú ya sabías quién era mi socio, ¿no?

-Tampoco es un secreto.

Por favor, eso es privado. -Fernando Quintero.

Sabe que los rumores vinculan su muerte

con un ajuste de cuentas del narcotráfico.

Además, si lo miras bien,

te darás cuenta de que se comporta como un profesional.

Tiene mucho olfato y pilla de aquí y de allá.

Intenta prosperar a su manera.

Lo pasó mal, no ha tenido una vida fácil.

Mataron a su amigo Jairo, por no hablar de su padre,

que un día está muerto al otro...

-¿Qué?

-Nada. -¿Qué ibas a decir?

¿Fernando Quintero está vivo? -Yo no he dicho eso.

-Pero ¿ibas a decir eso? -¿Te puedes marchar, por favor?

-Es por tu bien, Pablo.

"Pablo va a estar todo el día con su mami".

No quiero ser una madre que depende de la niñera para todo.

Quiero criar a mi hijo yo,

y ser una buena madre, pero no sé cómo hacerlo.

Cariño, no te pongas en lo peor.

Simplemente has tenido un mal día.

Solo es una etapa, ten paciencia.

(Música emocionante)

Te limpio esa "mesica". -Vale.

-Me ha gustado mucho tu reportaje de los emprendedores del barrio.

Me parece un bonito homenaje. -Me alegro de que lo veas así.

He intentado reflejar la realidad.

El esfuerzo que hay detrás de sus éxitos y sus fracasos.

-Pues sí, mira Olga, por ejemplo,

lo que le ha costado sacar el negocio adelante,

y lo ha tenido que cerrar tan pronto.

-Por lo que me ha contado,

tenía un socio que llevaba la gestión de la empresa,

pero lo tuvo que dejar por enfermedad -Sí, Julio, un chico majísimo.

Era hijo de un empresario del barrio que murió hace poco, ¿no?

-Fernando Quintero, sí. -De Transportes Quintero.

Y era un emprendedor, ¿verdad?

-Sí. -Empezó su negocio desde abajo.

-Pues sí, pobre hombre.

Yo lo echo mucho de menos, se portó conmigo estupendamente.

-Parece que te afectó mucho su muerte.

-Sí, además de ser buen cliente, me ayudó mucho con el negocio.

Si no fuera por él, yo no tendría este bar.

-¿En serio? -Sí.

Es una pena que haya gente capaz de matar por una triste cartera.

-Me parece increíble. -La crueldad humana no tiene límites.

-Me parece increíble de manera literal.

Creo que detrás de ese crimen hay algo más.

-¿Qué estás insinuando?

-Hace uno meses leí un artículo sobre su conexión con el narcotráfico.

La policía registró su nave. -Pero no le encontraron nada, ¿no?

-Las malas lenguas dicen que era muy hábil para escapar de la justicia.

-En este país sale muy barato manchar la imagen de alguien honrado.

-No estás siendo objetiva.

Me extraña que muriera a manos de un vulgar ladrón.

Los narcos mueren por otros motivos.

-¿Insinúas que fue un ajuste de cuentas?

-Algo así, pero tengo que investigar para sacar la teoría correcta.

-Pero ¿qué teoría? Fernando Quintero creó mucho trabajo en este barrio.

Colaboró en obras sociales, y ayudó al desarrollo de Distrito Sur.

-Una cosa no está reñida con la otra.

Yo solo trato de hacer mi trabajo de periodista,

que es cuestionar la aparente realidad.

-La realidad es la que yo te digo,

que dio muchos puestos de trabajo, que colaboró y todos le querían.

Si buscas alguien que hable mal de Fernando Quintero,

te digo que conmigo has dado en hueso.

No lo vais a dejar tranquilo ni muerto.

¿Te importa si me siento?

Claro que no.

A ti te quería yo ver. No te asustes.

Quería felicitarte por el reportaje

sobre jóvenes emprendedores del barrio.

Me ha gustado mucho.

Sobre todo la parte donde hablo de su hija.

Sí, para qué negarlo.

Aunque ha tenido que cerrar, se ha esforzado mucho por esa empresa,

y lo has reflejado muy bien en el artículo.

Me alegro de que le haya gustado.

La pena es que mi jefe no está tan contento.

¿Y eso?

Él quiere que escriba noticas de impacto.

¿Por eso estás husmeando en la vida de Fernando Quintero?

¿Por qué dice eso?

Porque estabas hablando de él con María.

No, solo estábamos cambiando impresiones.

Pero ya que lo dice,

¿por qué no hablamos usted y yo de la misteriosa muerte de Fernando?

Tuvo el infortunio de cruzarse con un delincuente,

que le disparó para robarle la cartera.

Desvelado el misterio.

Hay más que dudosas razones sobre su asesinato.

No me hagas reír.

Yo diría que es una peli de suspense. Le voy a decir mi teoría.

Pienso que Quintero fingió su muerte para escapar de Alejandro Somoza.

Desde luego, qué imaginación...

Cuéntaselo al forense que le hizo la autopsia.

No lo descarto, pero si un periodista no cuestiona la verdad oficial,

no está haciendo bien su trabajo.

Hasta luego, inspectora Miralles. Hasta luego.

Nacha, al final tenías razón.

-¿Sobre qué? -Sobre el comisario.

Le han ofrecido un puesto que flipas.

-¿Sabes si lo va a aceptar?

-No lo sé, pero si lo supiera no te lo diría, no soy tan cotilla.

-Espe, no se te puede decir nada, yo te lo decía desde el cariño.

Quería decirte que en el fondo eres una buena poli,

porque no se te escapa nada y lo sabes todo antes que nadie.

-Mira, eso ya va sonando mejor.

-Entonces, ¿se va o se queda?

-Si crees que por hacerme la pelota te lo voy a contar, la llevas clara.

-Por lo menos te he sacado que lo sabes.

-Si tienes mucha curiosidad, te plantas en la puerta del comisario,

llamas en la puerta y se lo preguntas tú misma.

-Sí, hombre...

-Nacha, ¿a qué hora has citado a Simón?

-Debe estar al caer, no creo que tarde.

¿Qué te ha comentado Fede?

-Nada, todavía no le han llegado las imágenes

de la cámara de seguridad del cajero donde sacaron los 3000 euros.

-Sí que se retrasan. ¿Y qué han dicho los del banco?

-Se escudan en problemas técnicos.

Dicen que han instalado cámaras de última generación

y que el encargado no se hace con la tecnología.

-No será tan difícil descargar unas simples imágenes.

-El problema es que este tipo ni siquiera las encuentra.

-Compañeros, tenéis visita.

-Gracias, Espe. -¿Para qué me han citado otra vez?

-Queremos repasar detalles de este proceso. Siéntese, por favor.

-¿Han descubierto algo nuevo.

-Un agente de la UIT ha revisado las cámaras de seguridad

del metro y de los pasillos de acceso, y no hay nada sospechoso.

No ve a nadie que le haya sustraído su cartera.

-Ah, ¿no? ¿Y cuál es su teoría?

-No sé...

Puede que se la sustrajeran en algún sitio

donde las cámaras tienen ángulos muertos.

Los carteristas se las saben todas.

-O la pudo extraviar al salir del metro sin darse cuenta.

-No la he extraviado, seguro que me la robaron.

-Le hemos pedido que viniera por si tiene algún detalle

que en la declaración se le hubiera olvidado,

y nos ayudase en la investigación.

-Si me hubiera acordado de algo les habría llamado, no soy tonto.

-Pero no se ponga así, todavía nos faltan cosas.

Todavía no han llegados las imágenes de la cámara del cajero, por ejemplo.

Es por ganar tiempo.

-Yo les agradezco las molestias que se están tomando,

pero, a lo mejor, no son necesarias.

Los del seguro de la tarjeta dicen que no me devuelven el dinero.

-Puede que se hayan precipitado.

Si nosotros comprobamos que ha sido hurto,

y localizamos a la persona que le robó el dinero,

lo lógico es que le devuelvan la cantidad íntegra.

-Ellos no cambian de opinión aunque encuentren el culpable.

Por mí pueden dejar la investigación.

Me tengo que ir, que he cerrado la floristería,

y no están las cosas para perder ventas.

Muchas gracias por todo. -De nada.

-Hasta luego, Simón.

-Por favor, ponme una tila doble. -Ahora mismo.

Por lo que veo no sabes nada del chorizo que te robó la cartera.

-Vengo de la comisaría, y están bastante perdidos.

-Seguro que dan con el sinvergüenza que te hizo ese desfalco.

-Ojalá, pero yo doy por perdido ese dinero.

Por mí como si dejan la investigación a medias.

-No digas eso, seguro que todo sale bien y lo recuperas.

-No, que estoy jodido.

El seguro de la tarjeta dice que no me devuelven el dinero.

-Madre mía...

Vaya faena.

-Imagínate cómo se lo ha tomado mi mujer, está que trina.

-Dile a Maite de mi parte que podéis venir cualquier día a comer aquí.

No es mucho, pero es mi manera de echaros una mano.

(Teléfono)

-Dime, Fran.

No, no voy a ir.

¿Por qué? ¿Hace falta que te lo diga?

¡Lo sabes de sobra!

No insistas, no voy a ir.

¡Que me dejes en paz, joder!

-¿Va todo bien, Simón?

Te veo muy alterado hablando por teléfono.

-¿Quién te ha dado permiso para poner la oreja?

-Perdona, que yo estaba allí y tú estás hablando en voz alta,

no tengo la capacidad de abrir y cerrar el oído cuando quiero.

Te pregunto porque tenemos confianza, y me dolería que tengas problemas.

-Cóbrame esto. -No, estás invitado.

Y lo de venir a comer con tu mujer sigue en pie, díselo.

-Gracias, pero no necesitamos la caridad de nadie.

-¿Puedo pasar?

Olga, qué raro que vengas a estas horas.

Pasaba por aquí y me apetecía verte.

La típica excusa cuando quieres contarme algo.

Tengo mucho trabajo, desembucha. ¿Qué es lo que pasa?

Quería contártelo esta mañana... Al grano, cariño.

Al grano.

Sabes que Fernando Quintero no murió en el atraco, ¿verdad?

Fue todo un montaje. Pero vamos a ver...

¿De dónde sacas esa teoría tan absurda?

No es una teoría, es la verdad.

Creo que ves demasiadas películas, déjalo estar.

Mira, mamá, eres una gran inspectora, pero yo te conozco perfectamente.

Sé cuándo estás mintiendo.

Esta información es verdad, ¿por qué sigues negándola?

De acuerdo.

Es verdad. Y por supuesto, yo lo sabía.

Lo que no entiendo es por qué lo sabes tú.

Esa información es absolutamente reservada.

Lo sé.

Cuando Julio se enteró me lo contó, necesitaba desahogarse con alguien.

¿Y qué más te contó?

Que su padre está desaparecido y el CNI no sabe dónde está.

Esto le causó su última crisis. ¿Y por qué no me lo contaste?

Le prometí a Julio que no se lo contaría a nadie.

¿Y por qué me lo cuentas ahora?

Porque creo que he metido la pata.

No lo hice a posta, pero se me ha escapado.

¿Cómo que se te ha escapado? ¿Qué se te ha escapado?

Estaba en una discusión con Remo Sempere,

y dije que Fernando Quintero está vivo.

No lo he dicho expresamente, pero él lo ha intuido.

Yo no quería meter en problemas a nadie.

No me di cuenta de lo que decía hasta que se lo vi en su cara.

Vamos por partes.

¿Cuándo has hablado con él? Anoche.

¿Y qué le has dicho exactamente?

Hablábamos de la enfermedad de Julio, yo defendía sus altibajos,

diciendo que son normales si te dicen que tu padre está muerto,

y al otro día vivo. Repito, no dije vivo,

pero él se quedó con el dato.

¿Le comentaste algo referido al CNI? No, de eso no dije nada.

Pero él sacó sus propias conclusiones.

Cree que Quintero fingió su muerte para evitar el acoso de Somoza.

Sí, algo...

algo como eso me ha dicho esta mañana.

Ahora entiendo por qué. No sé qué hacer para remediar esto.

Ya lo has hecho, cariño, era prioritario venir a contármelo.

Lo que debes hacer ahora es olvidarte del asunto

y dejarlo en mis manos.

¿Nada más? Nada más.

Ahora déjame sola, tengo que hacer una llamada.

Vale, luego te veo.

(Teléfono)

Iker, por favor, ven rápidamente a mi despacho.

Sus cafés.

La verdad, se ha portado un poco raro Simón en la comisaría.

-No estaba por la labor de colaborar.

-Buenas, ¿qué os pongo? -Dos cafecitos solos, por favor.

-Muy bien.

-A ver qué nos dicen en el banco.

Supongo que habrán tenido tiempo de solventar los problemas técnicos

y encontrar las imágenes.

-A ver si en Personal nos dejan de tomar el pelo

como hacen con Fede. -Por eso vamos a verlo.

Las cámaras del metro no han aportado nada,

igual con las del cajero sacamos algo en claro.

-Pobre Simón, se le veía muy alterado

con lo que le ha dicho el seguro de la tarjeta,

estaba muy afectado. -Estaba atacado.

Vino aquí y estaba de los nervios.

-¿Cuándo ha estado aquí?

Nos ha dicho que se iba directamente a la floristería.

-Hace un momento. Venía de hablar con vosotros.

Estaba atacado y por eso le perdono que me contestara de malas maneras.

-¿Qué ha pasado?

-Que le he oído hablar a gritos por teléfono, y le he preguntado,

y me ha dicho que yo quién soy para pegar la oreja.

Me extraña, porque es un hombre muy calmado.

-¿Sabes con quién hablaba?

-No, pero era alguien que lo presionaba

para hacer algo que no quería.

Una información así no se le escapa a nadie.

Lo hizo sin mala intención y no se lo dijo de manera explícita.

Lo suficiente para que Remo Sempere sumara dos más dos.

Pero no le dijo que era un montaje del CNI, eso sería peor.

Y le podía decir que el CNI no tiene ni idea

de dónde está Fernando Quintero.

A ver si eso es culpa de Olga. No es culpa de Olga,

pero le ha dado información para que Sempere husmee.

¿Sabes cómo queda el CNI si eso sale a la luz?

Claro que lo sé, no necesito que me lo digas.

Iker, entiéndelo, por favor.

Todos conocemos la enfermedad de Julio, estaba desbordado.

Eran novios y necesitó compartirlo.

Le advirtió que no lo contara a nadie,

y ni siquiera me lo dijo a mí Olga. Perdonad.

¿Algún problema?

¿Por qué estáis discutiendo? ¿Ocurre algo?

La hija de Claudia le ha contado a Remo Sempere

que Fernando Quintero está vivo. No le dijo que estaba vivo,

no le dio detalles, fue Remo quien lo dedujo.

Además, no sabe nada del montaje del CNI.

Aun así, que ese periodista conozca esa información

nos complica mucho las cosas. Ya lo creo.

Remo ha visto la oportunidad, y va a publicar la noticia.

A saber cuánto tarda en hacerlo.

No tiene a qué agarrarse con esa información.

Yo creo que sí, ¿qué os parece el titular?

"Fuentes cercanas a la inspectora jefe de Distrito Sur,

señalan que Fernando Quintero está vivo".

No creo que haga eso.

Resultaría poco consistente

para lanzar una información tan grave.

Además, el daño ya está hecho.

Discutir no va a solucionar nada.

Me voy a llevar una buena bronca de Fidalgo.

Tengo derecho a desahogarme, tu hija se ha ido de la lengua.

¡Ya está bien! Por muy agente del CNI que seas,

no te voy a consentir ese tono. Estoy de acuerdo con Miralles.

Guarda las formas, Lemos. ¿Ahora la vas a defender?

¿Vas a justificar la cagada de su hija?

La principal cagada es vuestra.

La desaparición de Quintero es culpa del CNI, no de Olga.

Si se hubieran hecho bien las cosas, Quintero estaría ante la Justicia.

Te aseguro que eso pasará tarde o temprano.

Muy bien, pero por ahora solo habéis hecho el ridículo.

Así que deja de señalar a Olga.

Los responsables de esta chapuza sois vosotros.

Ya hablaremos más tarde.

Llamaré a Fidalgo para informarle. Me parece muy bien,

pero si buscáis una cabeza de turco, espero que no sea Olga.

Ella no tiene responsabilidad ninguna.

Y te voy a decir una cosa.

Si hablamos de cagadas e indiscreciones,

aquí se han cometido muchas.

Gracias, Emilio. Lemos ha perdido las formas.

Ya me he dado cuenta.

Ha hecho bien en irse para que la cosa no fuera a más.

Y lo peor es que le entiendo perfectamente.

Le va a caer una de Fidalgo, que no te quiero ni contar.

Si Fidalgo y su gente hubieran hecho bien las cosas,

no estaríamos en estas. Desde luego.

Ha sido un placer llegar a un acuerdo tan importante

y beneficioso para todas las partes. Les acompaño a la salida.

-Tote Gallardo, mano derecha de la mano derecha de Sofía Collantes.

Espero que mi jefe les haya tratado como se merecen.

-¿Se puede saber qué te pasa? ¿A qué viene tu aparición estelar?

-Que soy así de dicharachero y me gusta saludar al personal.

-A ver si te entra en la cabeza que tu función

es la de un simple chófer.

-Qué manía con arrinconarme.

Desde ahora, quiero un trozo del pastel,

no me conformo con el sueldo de chófer.

-Ni lo sueñes.

Y no vuelvas a meter tus narices en mi despacho

cuando tengo una reunión.

No haces más que quejarte y darme problemas.

-Ah, ¿sí? ¿Cuándo te he dado problemas?

-El otro día la volviste a liar por una discusión de tauromaquia,

y tuve que sacarte del calabozo. -Yo te rescaté de cosas peores.

¿No recuerdas cuando te querían sacar los ojos

para dárselo a las palomas de la cárcel?

-Pero si no haces más que recordármelo.

¿Me lo vas a decir cada día? -Más o menos.

Pero vamos a dejarnos de cháchara, que he venido a hablar de negocios.

Vengo a que me des mi minuta.

Así se llama la factura de los abogados, ¿no?

-No estoy de humor para aguantar tus tonterías.

¿Quieres algo más? -Pues sí,

quiero cobrar 10 000 euros al mes.

-¿Es tu minuta por tus servicios? -Te hace gracia, ¿eh?

Pues ya son 20 000, verás que hartada de reír te pegas.

No te recordaba tan gracioso en Soto del Real.

-¿Tú me ves a mí cara de guasa?

20 000 no es nada con lo que te ofrezco a cambio.

-Ilústrame, ¿qué es eso que me tienes que ofrecer?

-Ahora no,

vendré a última hora y te daré los detalles.

-No te molestes, Gallardo,

no te pagaré ese dineral bajo ningún concepto.

No lo digas muy alto,

verás cómo cambias de opinión cuando veas lo que te ofrezco.

Querubín.

-Me da mucha pena, esta es la mejor frutería del barrio.

-Aunque la vendamos, en el mercado también venden fruta muy buena.

Gracias. Hasta luego.

-Hola, David, ¿qué tal estás?

-No estoy mal, después del balazo que me llevé.

-Igual te sienta bien ser un héroe.

-No exageres. -Tú no te quites méritos,

que has sido muy valiente, en serio. Ya estás dando guerra.

-Prefiero estar activo y olvidarme de lo que pasó.

Además, quiero disfrutar de la tienda antes de que la vendamos.

-Por mí como si no la vendéis,

¿dónde voy a encontrar esta fruta tan rica y con gente tan linda?

-Anda, dime qué te pongo. -Dos cucuruchos de uvas.

-Muy bien.

-La verdad es que...

me da pena que sigáis con la idea de marcharos.

-¿Por qué íbamos a cambiar de opinión?

-Porque ya ha salido todo a la luz: el pasado de tu padre,

el acoso que habéis vivido de su antigua banda,

y lo de los holandeses.

-Por eso queremos hacer borrón y cuenta nueva.

Empezar de cero en otro lugar. -Pues sí, lo entiendo.

¿Y ya tenéis algún comprador a la vista?

-Mi padre está ahora en la inmobiliaria.

Parece que hay alguien interesado.

(Teléfono)

Dime, Elías. -"Nuestro tirón de orejas

al director de la sucursal ha dado sus frutos".

-¿Ya le han pasado las imágenes del cajero a Fede?

-"Sí, Fede las está volcando.

Me ha dicho que en cinco minutos las tiene listas.

Vente para acá". -Listo, ahora voy.

Una cosita, si decides hacer una liquidación

de frutas en el último minuto, ¿me llamas a mí la primera?

-Por supuesto, cuenta conmigo.

-Toma. -Gracias.

-A ti. -Chao, Nacha.

-Chao, David.

¡Adelante!

Gracias, Castro.

Buenas, inspectora.

Gracias por hacerme un hueco en su agenda.

Que yo sepa, no tenía ninguna cita contigo.

Pero no me va a dar con las puerta en las narices.

Pues depende.

Si quieres hablar de Fernando Quintero

vuelve por donde has venido.

No tengo tiempo para alimentar fantasías de periodistas incisivos.

Ya me dejó claro esta mañana que no quiere hablar de mi teoría.

Entonces, ¿qué quieres? Mi jefe me ha ofrecido un ascenso.

Enhorabuena. ¿Por qué vienes a contármelo?

Es curioso que me ofrece hacerme cargo

de la delegación del periódico en Sevilla.

Sevilla es una ciudad preciosa, y ganarías calidad de vida

si aceptas el ascenso. Pues sí, pero...

creo que no quiere que me meta en charcos.

¿A qué te refieres?

Quiere que deje cualquier investigación que tenga en curso.

¿Y?

¿Usted no tiene que ver con este milagroso ascenso?

Por supuesto que no.

Esta mañana le comento mi sospecha de que Quintero está vivo,

y quiero investigarlo, y al rato me llama mi jefe

para ofrecerme ir a Sevilla.

Puedes rechazar el ascenso y seguir investigando lo que te dé la gana.

Por supuesto.

Es curioso lo que me ha pasado, son muchas casualidades.

Estoy convencido de que usted o el comisario han manipulado

para dejarme fuera de juego. Tu imaginación no tiene límites.

Ni Fernando Quintero está vivo, ni nadie ha movido ningún hilo

para que dejes de investigar nada ni que te vayas lejos.

No va a negar que le conviene que deje la investigación.

No me toques las narices, no me gustan esas insinuaciones.

La veo un poco alterada.

Su actitud demuestra que mi teoría va por buen camino.

Tranquila, traigo una magnífica noticia para usted.

Ah, ¿sí? ¿Cuál?

No voy a desperdiciar esta oportunidad para mi carrera,

mañana me voy a Sevilla. Pues entonces,

lo único que me queda es felicitarte por tu ascenso,

y desearte muy buen viaje.

Gracias, inspectora.

Sabe que mi teoría es correcta, ¿verdad?

Buen viaje y buena suerte.

Hasta luego.

-Hola, Fede. Toma.

-¿Cómo lo llevas? -Tengo el volcado a medio hacer.

Menos mal que fuisteis a la sucursal bancaria,

si no me estaría toreando.

-No es casualidad que han solucionado el problema técnico

después de nuestra visita.

-Solucionado de aquella manera, que tuve que llamar

al encargado de las imágenes porque no sabía cómo hacerlo.

-Sí que está siendo difícil ver la cara al carterista.

-A ver cómo es el material que nos mandan,

últimamente las imágenes son un churro.

Ahí está. El volcado ya está hecho.

Solo falta hacer la sesión de cine, y descubrir al protagonista.

-A ver si no lleva capucha y gafas de sol, que es muy normal.

-¿A qué hora extrajo el dinero?

-Debes tenerlo ahí apuntado.

Aquí está.

No va a tardar en aparecer.

-Dale, dale.

-Joder, no puede ser.

-Perdona, ¿puedes parar la imagen

para cerciorarme de que no es un fantasma?

-No, Elías, no es un fantasma.

Es el mismo Simón quien se robó el dinero de su tarjeta.

-¿Ese tío es imbécil? No le han robado ninguna cartera.

-Y creerá que se va a ir de rositas. -Tendrá cara...

Ahora entiendo por qué se ha puesto nervioso al hablarle de la cámara.

Un poco más y me pide dejar el caso.

-No era por tener que cerrar su floristería,

si no, no hubiera ido a La Parra.

-A mí me extraña la llamada que nos comentó María que le hicieron.

¿Quién puede estar presionándolo?

-Un tipo que se roba su propio dinero,

igual está siendo víctima de un chantaje.

-¿Qué consigue con denunciar el robo de su propia tarjeta?

-Pensaría que el seguro le iba a devolver el dinero sin comprobarlo.

-Tenemos que buscar a Simón para que nos dé explicaciones ya.

-Estoy deseando ver su cara cuando sepa que lo hemos pillado.

-Vamos. Gracias, Fede. -Gracias.

¿Permiso?

Dime, Iker.

He visto a Remo Sempere salir de aquí,

¿puedo preguntarte de qué habéis hablado?

Ha venido a contarme que le ascienden,

que le mandan a Sevilla como jefe de la delegación de su periódico.

¿Ha venido a despedirse?

Y a decirme que está convencido que yo he movido los hilos

para alejarlo de Distrito Sur

y que se olvide del asunto de Quintero.

Ya.

Porque supongo que ni tú, Fidalgo, o el CNI habéis hecho nada

para que su jefe lo ascienda

y lo mande lejos de aquí.

No puedo confirmar ni desmentir esa afirmación.

Eso es un sí en toda regla.

¿A qué has venido, Iker?

¿A comprobar si vuestras maniobras han surtido efecto

y os habéis librado del periodista molesto?

No, Claudia, he venido a pedirte perdón.

Olga no tiene la culpa de nada,

bastante ha hecho con guardar el secreto tanto tiempo.

Celebro que lo reconozcas.

Tal vez mi reacción también fue excesiva.

Ni te preocupes, Bremón tenía razón.

La actuación de nuestro equipo en Cabo Verde

no ha sido la que esperábamos.

Me alegra oírlo.

Pero déjame que te diga que también,

los movimientos de tus jefes para librarse de Remo Sempere

dejan mucho que desear.

Pero son efectivos.

Pero no puedo entrar a debatir este asunto contigo.

Lo sé, lo sé.

Gracias, Claudia.

Hola, David. -¿Qué tal?

-Bien. Venía a ver cómo estás tú.

-Mucho mejor que hace unos días en el hospital.

-Ya me imagino.

¿No es pronto para ponerte a trabajar?

¿No deberías descansar un poco? -Eso me dice mi padre.

Está empeñado en que me quede en casa, y si puede ser, en la cama.

-¿Y por qué no le haces caso?

-Para recuperarme me viene mejor estar activo.

-Ya, aun así,

¿no crees que es demasiado estando tú solo?

¿Y tú padre dónde está? -En la inmobiliaria.

Le han llamado diciendo que hay alguien interesado en el local,

así que se ha ido a verlos. Pero antes me ha hecho jurarle,

que no movería cajas

y que no haría ningún tipo de esfuerzo físico.

-Me alegra verte así de bien. -Gracias.

¿Y tú cómo estás? -Bien.

A ver, dentro de lo que cabe.

A todos nos duele que nos rechacen.

Pero...

por encima de todo, yo...

quiero que sigamos siendo amigos.

-Ya sabes que por mi parte, eso está hecho.

Aunque será en la distancia, porque la venta parece inminente.

-Me dará mucha pena pasar por aquí y no verte.

Me da mucha pena que te vayas.

-Te voy a echar mucho de menos.

-Y yo.

-Buenas.

-Hola.

-Yo me voy a ir yendo,

porque si no, María se va a enfadar y no queremos eso.

-Hasta luego chicos. (AMBOS) Hasta luego.

-¿He interrumpido algo? -No.

Paty ha pasado para ver cómo estoy.

¿Qué tal en la inmobiliaria?

-Bien, bastante bien, el cliente está muy interesado.

Quiere comprar el local. -¿En serio?

-Sí. -¿Así, sin verlo?

-Las fotos le han parecido fantásticas y ha hecho una oferta.

Y nos paga lo que pedimos. No regateará ni un céntimo.

-Eso son buenísimas noticias, papá. -Sí.

A ver si cerramos esta etapa, que nos lo merecemos.

¿Por aquí qué tal? -Bien, sí.

-Hola, Simón. -Hola.

-Buenas noches, Simón.

-¿Por qué me habéis citado a estas horas?

Mi mujer no se cree que estoy de cañas con mi primo.

-¿Por qué no le dijo que lo llamamos de la comisaría?

-Porque no quería preocuparla.

-¿Usted no le dijo que había denunciado el robo de su tarjeta?

-Claro que se lo dije. -Entonces, es normal

traerlo a la comisaría para informarle de la investigación.

-Entonces ella se hace expectativas de que vamos a recuperar el dinero.

-Tenemos novedades, Simón.

-¿Han encontrado al ladrón? -Sí.

Ya sabemos quién sacó el dinero de su tarjeta bancaria.

-Por fin. ¿Y lo han detenido?

-¿Por qué no deja de hacer teatro?

Sabemos que usted sacó esos 3000 euros del cajero.

-No sé de qué me están hablando.

-Estamos hablando de esto.

Son las imágenes de la cámara de seguridad del cajero.

Yo creo que nos debe alguna explicación.

-Por favor, no digan nada a mi mujer, ella no tiene que saber nada.

-¿Por qué ha puesto usted una denuncia falsa?

Nosotros no estamos para perder el tiempo.

-Siento haberles causado tantas molestias.

Tuve una idea ridícula, pero estaba tan desesperado

que no me acordé que los cajeros tienen cámara de seguridad.

-¿Por qué, Simón? Seguimos sin entenderlo.

-Porque ella no tenía que enterarse de lo que había pasado.

No tenía que enterarse de lo que yo había hecho.

-Nacha, ¿puedes buscar un vaso de agua para el caballero?

-Ahora mismo.

-Simón, ¿te importa que nos tuteemos?

-No.

-Háblame con toda sinceridad.

¿Hay alguien haciéndote chantaje?

-No.

-Entonces, solo queda una segunda pregunta.

-¿Eres adicto a algo?

-¿Cómo sabes que...? -Bueno, yo...

Yo soy exalcohólico,

y conozco a la perfección ese tipo de mentiras.

Y de que somos capaces de vender a nuestra madre por una dosis.

-Yo no tomo ninguna droga.

-Hay muchos tipos de adicciones.

¿Cuál es la tuya?

Te he dicho que soy exalcohólico, no estoy en condiciones de juzgarte.

-Soy ludópata.

-¿Desde cuándo eres adicto? -Desde hace mucho tiempo.

Comencé poco a poco y...

Hace dos años me fundí mis ahorros y los de mi mujer en el juego.

Lo descubrió y estuvimos a punto de divorciarnos.

-¿Y cómo has salvado tu matrimonio? -Comprometiéndome a hacer terapia.

Contacté con una asociación de ludópatas,

y tras un proceso muy duro me rehabilité.

O eso creía yo.

-¿Y ahora has recaído?

-Desde hace unos días.

Aunque llevaba algún tiempo dándole vueltas.

El negocio no anda muy bien y decidí probar suerte.

Me juré una y otra vez que sería algo puntual.

Así que saqué el dinero,

fui a una partida de póker, y...

-Y lo perdiste todo.

-Por favor,

Maite no debe enterarse que he recaído,

ni de la denuncia falsa.

No quiero perderla por nada del mundo.

Ni a ella ni a mis hijos.

-Yo no soy el más adecuado para darte consejos,

pero deberías tener una conversación con ella

como esta conmigo.

Y tus hijos tienen suficiente edad para conocer el problema de su padre.

-Estoy tan avergonzado...

Yo quiero superar mi adicción.

Contactaría de nuevo con la asociación...

a comenzar de nuevo la terapia.

Lo que sea, con tal de curarme del todo.

-Pues vas por el buen camino, amigo.

Lo más importante es reconocerlo y saber que debes hacerle frente.

-Sí, eso ya lo sé.

Pero no sé cómo decírselo a Maite.

-Yo creo que deberías, porque si se entera por su cuenta,

nunca volverá a confiar en ti.

Voy a avisar a mi compañera Nacha.

-Entre David y yo hay mucho cariño.

-De hecho, tú sigues enamorada de él.

-Eso es lo de menos.

Lo importante es que sé

que vamos a tener una amistad sincera.

Aunque sea en la distancia.

-Es bonito mantener una relación de amistad

con alguien que ha sido tu pareja.

-Me arrepiento por no darme cuenta de lo que sentía por él.

-Yo también le estoy dando vueltas a lo de Julio,

y había muchos indicios de que lo nuestro no iría bien.

-¿Por qué dices eso?

-Porque no teníamos ni dos días tranquilos.

Yo creo que en una pareja tiene que haber conflictos,

pero cuando todo va bien yo creo que fluye.

-Si tú lo dices... -Por ejemplo, mira mis padres,

una pareja que lleva muchos años.

Sí, discuten y tienen sus conflictos,

pero el 80% del tiempo todo va bien.

-Te veo muy centrada, ¿no?

Igual por eso, cada vez llevas mejor la separación de Julio.

-No te creas, sigo pensando mucho en él.

-Yo te veo muy buen rollo con Remo, el periodista nuevo.

Al principio no os llevabais bien, pero ahora...

-Puede ser, pero ayer creo que metí un poco la pata.

-Hola.

-Hola, ¿qué tal? -Bien.

-¿Quieres tomar algo? -No gracias, vengo a hablar con Olga.

-Oído cocina.

-Espero que no quieras seguir hablando de lo que te dije ayer.

-No, tranquila.

Solo vengo a despedirme. -¿Perdona?

-Me han ofrecido hacerme cargo de la delegación del periódico en Sevilla.

Es un ascenso.

Un paso importante en mi carrera. -No te veo muy contento diciéndolo.

-Digamos que...

empezaba a conocer a alguien muy interesante en Distrito Sur.

Y me llevo buenos recuerdos de lo que vivimos juntos.

-Yo también.

Y espero que no le des más vueltas a lo que tú ya sabes.

-Tranquila,

la información que me diste anoche la he borrado de mi disco duro.

-¿De verdad?

-Te llamaré cuando vuelva por Madrid.

-Me encantaría, y espero que te vaya muy bien.

-A ti también.

Eres una chica muy especial.

-Paty, me voy de Madrid una temporada.

-¿Y eso? -Que te lo cuente Olga.

Dale un beso a María de mi parte y pídele perdón.

-¿Perdón por qué? -Por una discusión de esta mañana.

Hasta luego. -Que te vaya bien.

-Pues ya es mala suerte,

otro chico que merece la pena y se va de Madrid.

-Nosotras estamos destinadas a morir solas rodeadas de gatos.

-Eso parece, sí.

-Al menos podemos salir de fiesta

a quemar Madrid... Esta noche, ¿te apetece?

-No, Paty, no me apetece nada.

-A mí tampoco.

Por lo menos vamos a brindar, ¿no?

¿Un zumito, a lo loco? -Venga.

-Por nuestra amistad, que es la relación más sólida

que vamos a tener en la vida. -Y duradera

(PATY ASIENTE)

¿Tienes un minuto?

Claro. Pasa y siéntate, por favor.

Ya me ha dicho Iker que habéis arreglado las cosas.

Sí, los dos hemos asumido nuestros errores,

nos hemos pedido disculpas y asunto terminado.

Me alegro. Estas cosas cuanto antes se solucionen mejor,

porque luego se enquistan y cuesta mucho deshacer el entuerto.

Eso pienso yo también.

Supongo que no has venido a decirme que has hecho las paces con Iker.

No, pero está relacionado.

Ya no tenemos que preocuparnos porque Remo Sempere

escriba sobre la muerte de Quintero.

Iker me insinuó que Fidalgo movió ciertos hilos.

Yo me imaginaba que el CNI tuvo algo que ver,

pero no lo ha reconocido explícitamente.

Es lo mejor para el chaval, ¿no crees?

Sí, pero no es tonto y se ha olido que su director

ha recibido presiones.

Pero se le veía contento con el nuevo destino.

Es una buena oportunidad laboral, es un buen ascenso en su carrera.

Es verdad.

Aunque no siempre los ascensos son sinónimo de felicidad.

Ahora no estamos hablando de Remo Sempere, ¿no?

No.

No dejo de darle vueltas a mi cambio de destino.

No creo que puedas demorar mucho más la decisión.

No, no puedo.

Y por eso ya he tomado una.

¿Y qué has decidido?

Claudia,

voy a aceptar el puesto.

En estos momentos es lo mejor para mi familia

y es mi máxima prioridad.

Te entiendo perfectamente, y me alegro por ti. Enhorabuena.

Gracias.

Quiero decirte que me gustaría que fueras tú quien ocupe mi lugar,

por eso te pido que te presentes a las oposiciones para ser comisario.

Eso no es tan fácil.

Tendrás que estudiar, pero seguro que apruebas y consigues el puesto.

Ya lo pensaré.

En cualquier caso, te agradezco mucho la confianza.

Sabes que confío en ti en todos los aspectos.

Y nadie está más capacitado que tú

para ser la comisaria de Distrito Sur.

Emilio, yo te agradezco mucho todos esos piropos,

pero en tu puesto hay que bregar con Jefatura,

y yo estoy hecha de otra pasta.

Estoy seguro de que aprenderás a torear con ello.

Lo que tendría que aprender son unos tochos así,

y no sé si tengo tiempo. Bueno, deja de buscar excusas.

Tiempo no vas a tener nunca, pero si buscas el hueco,

lo encuentras.

Ay, Emilio, ¿quién me va a echar a mí la bronca?

¿Quién me va poner freno cuando tú no estés?

Seguro que lo puedes hacer tú misma.

Te echaré de menos, y me consta

que todos los agentes de esta comisaría también.

Yo también os echaré de menos a vosotros.

Pero no es el momento de ponerse sentimental,

porque me tenéis que aguantar unos días por aquí.

De acuerdo. Venga.

Esos mejicanos parecían tipos duros,

pero han acabado comiendo de nuestras manos.

-Todo ha salido a pedir de boca.

Han aceptado el porcentaje y se han ido contentos.

-A partir de ahora voy a callar muchas bocas en Cali,

nadie cuestionará mi liderazgo.

¿Dónde tienes la cabeza?

-Aquí, en el acuerdo que acabamos de sellar con los mejicanos.

-Sergio...

-Estoy pensando en Gallardo.

Tenías razón, es un auténtico incordio.

-Ya te dije que lleva escrito en la frente que es conflictivo.

Además de arrogante y chulo,

por no hablar del mal estilo que tiene vistiendo y hablando.

-Cada vez tengo más dudas de poder tenerlo bajo control.

-¿Ha hecho algo que yo no sepa?

-Esta mañana vino a mi despacho a pedirme otro aumento de sueldo.

Quiere cobrar 10 000 euros al mes.

No, primero ha pedio diez y luego 20 000 euros.

-Ese mamarracho está grillado.

Igual es el momento de ponerlo de patitas en la calle.

-¿Qué pasa, pareja?

¿Todo bien? -Hasta que tú has llegado.

¿Qué haces por aquí?

-Habíamos quedado en Transportes Quintero.

Fui a buscarte y me han dicho que estabas aquí.

A los amigos no se les da plantón. -Yo no tenía cita contigo.

-¿Cómo que no?

-Lo que pasó es que tú me impusiste un encuentro,

y yo no lo he visto necesario.

Ni siquiera tengo que darte explicaciones.

-Te dije que te daría detalles para que entiendas

por qué quiero cobrar 20 000 euros al mes.

-No vas a cobrar esa cantidad aquí en la vida.

-Primero tendrás que... -¡Ya está bien!

Además de impertinente, eres un inoportuno y un bocazas.

¿No ves que Sergio está ocupado hablando conmigo?

-Pues que se desocupe. Lo que tengo que decir no puede esperar.

Además, me viene de maravilla que usted esté aquí, doña Sofía.

-O te vas o llamo a seguridad. -No tan rápido.

Mirad lo que tengo aquí.

-¿Quiénes son? -No te hagas el tonto.

Son los mejicanos que han estado en Transportes Quintero,

José Carlos Molina y Francisco de Jesús.

-¿Y qué pasa con ellos?

-Que pertenecen a un clan dentro del cártel de Sinaloa.

Y me consta que están en conversaciones con vosotros

para ampliar su red de distribución de droga en España.

-No tienes ni idea de lo que dices.

-No disimules, a mí me alegra mucho que hayáis llegado a un acuerdo.

-No sé quién te ha contado semejante estupidez.

-El CNI.

No veas las ganas que tienen de agarraros,

van a cerraros el chiringuito. -Claro,

ahora resulta que vas a ser un agente del CNI.

-No exactamente.

Me han tentado para que colabore con ellos.

Y yo les he dicho que sí.

Pero me tira más el lado oscuro.

Además, no traicionaría a un amigo como Sergio Mayoral.

-¿Qué quieres? -El sueldo que te dije esta mañana,

20 000 euros al mes.

-Habla claro.

-Yo puedo ser la llave que mantenga alejado al CNI,

para que no metan las narices en vuestros asuntos.

De vosotros depende.

Yo me largo.

Buenas noches, pareja.

Os dejo que lo consultéis con la almohada.

Sí, la oferta es inmejorable.

No se hable más, dile que aceptamos las condiciones.

Me acaban de llamar de la inmobiliaria.

-¿El comprador se ha echado atrás? -Todo lo contrario.

Tiene ansia por comprarlo, y solo ha puesto una condición.

-Tenemos una conversación pendiente.

La propuesta de Gallardo sigue sobre la mesa y habrá que contestarle.

-No pienso perder tiempo ni dinero en ese mamarracho.

Bastante es que lo seguimos teniendo de chófer.

-No pases por alto que estás en el punto de mira del CNI.

-Me dijo David que tienen un posible comprador.

Que habían hecho una oferta a la inmobiliaria.

-No tenía ni idea.

-Vamos a salir de dudas.

-Frutas y verduras frescas.

-Nosotras no hemos hecho pedido.

-Es un regalo para el mejor bar de Distrito Sur,

y para sus dos maravillosas mujeres.

-Mi respuesta es no. Lo voy a despedir,

y cuando esté fuera de la empresa no tendrá nada que espiar.

Y si sigue siendo un incordio pensaremos en otra forma

de quitarlo de en medio. -Cometes un error.

No, hoy no voy a trabajar,

he mandado por mail un asunto que tenía pendiente.

Pero ¿cómo vas a cuidar tú del niño como yo?

¿Perdona? Yo tengo más mano para calmarlo.

Y Leo ha demostrado que prefiere a la niñera.

¿Estás insinuando que cuidas mejor de mi hijo que yo?

Un poco sí.

En el fondo tiene razón, estoy muy insegura con este tema.

El otro día se lo decía a Iker y... ¿Qué?

Es como si Rebeca escuchara nuestras conversaciones.

¿Estás diciendo que crees que te espía?

Corta esta situación antes de que se complique más.

-Pues me has contagiado tu inquietud.

No me parece bien que alguien que hace eso cuide de mi nieto.

-De todas formas, nosotros no podemos hacer nada.

Tú sí podrías hacer algo, Montse,

averiguar si hay algo sospechoso en la vida de Rebeca.

-Dime, Gallardo. -"No, dime tú.

Creo que me tenéis que dar una respuesta".

-Pásate en un par de horas por la constructora.

O te callas o te mato. -Suéltame.

Suéltame, por favor.

-No quiero preocuparos, pero he venido

porque he averiguado algo sobre Rebeca.

¿Sobre Rebeca?

Tu padre me pidió que le echara un ojo.

Pasa y siéntate.

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Servir y proteger - Capítulo 372

23 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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