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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 368 - ver ahora
Transcripción completa

Espera, espera... ¡Ay!

-Yo no sé dónde tienes mis diamantes,

pero no tardes en prepararlos.

-Puse la mano en el fuego para cubrirte con Miralles.

-Lo siento.

-Has estado metido hasta el cuello en esto desde el principio.

-Perdóname, yo no quería... -No me trates como un imbécil.

-Dejad que os ayude a tenderles una trampa.

-¡Policía!

-¡Alto, policía!

-Rudolph... Tira el arma o te mato. -Está herido. Llama a una ambulancia.

-Está de camino, no tardará en llegar.

-Solo quiero decir que actué forzado por las circunstancias.

Me amenazaron de muerte, y David estaba secuestrado.

No sé qué habríais hecho en mi caso.

Estoy en libertad con cargos hasta que se celebre el juicio.

Pero el abogado dice que la pena será menor, así que...

no voy a ir a la cárcel. -Papá, eso es genial.

-¿Qué pasa? -Es el abogado de Julio.

Tengo que dejar la casa. Voy a pedir un crédito,

alquilo un local y me lo monto yo sola.

-De momento recadero. -Sí, y a mucha honra.

A mí no se me caen los anillos. -Di que sí,

lo importante es tener un puesto de trabajo decente,

sea de arriba o de abajo. -Claro que sí.

Te voy a decir una cosa,

que yo en esta empresa voy a acabar arriba.

-Le debía una.

Fuimos compañeros de celda en la cárcel,

y las promesas echas entre rejas se cumplen.

-Al primer traspiés lo quiero en la calle, ¿está claro?

Con el historial que tiene,

no tardará mucho en picotear del narcotráfico.

Picotear no creo que sea la palabra. no se conformará con cosas menores.

Ese hombre lleva el crimen en la sangre.

Saber que ha estado a punto de morir,

me ha hecho pensar las cosas. Creo que le sigo queriendo.

Yo soy muy feliz contigo.

No tienes que contestarme ahora.

Puedes tomarte tu tiempo para pensarlo.

Oye, no me gusta verte tan triste. Es que Madrid...

empieza a pesarme y no consigo que se convierta en mi ciudad.

Y eso que es una de las ciudades más acogedoras de España.

Lo sé, pero yo sigo añorando Santander.

Después de verte...

he llamado a Montero-Doria quería tantearles para...

sabes si seguía en pie la oferta que me hicieron.

¿Y?

Que sí, que me contratarían mañana mismo.

-¿Eres sorda? Pero ¿nos entiendes?

-¿Nos puedes explicar si has sido agredida?

¿Por quién?

¿Y no es la primera vez?

¿Te das cuenta de que le gustas a Rebeca?

No, ni siquiera me he percatado, pero veo que confías muy poco en mí.

Pero ¿qué haces?

Pensaba que tú también querías que esto pasara.

Pues te equivocas, yo estoy con Alicia,

jamás se me ocurriría hacer esto. No se lo digas a Alicia.

Te lo suplico. ¿Vamos a darte el bañito?

(Música emocionante)

¿Has probado en casa de sus padres?

Ya.

¿Y en el trabajo?

Muchas gracias por la información.

Sí, sí.

Llámame si tienes alguna información más.

Vale.

Gracias.

-¿Con quién hablabas? -Con Menéndez,

que está esta noche de guardia

y dice que no consigue localizar al novio de Adela.

Nadie sabe dónde está, ni su familia, ni sus amigos, nadie.

¿Y tú has contactado con ella?

-Ayer quedó en que iba a casa de su prima.

Prefiero dejarla descansar, ya la veré luego.

-Tiene suerte de tener un familiar para echarle un cable.

-Sí, pero no por mucho tiempo,

Adela se ha quedado en casa de su prima

que está casada y con hijos y la casa es pequeña.

No creo que se pueda quedar mucho tiempo.

-Habrá que conseguirle una casa de acogida.

-Empecé los trámites, pero no hubo manera.

Le dije que era la mejor opción, y que son casas seguras,

pero no quiere ni oír hablar. -¿Por qué?

-Porque una amiga suya tuvo una mala experiencia,

y se niega rotundamente.

-Tendremos que insistir, a ver si la convencemos.

-Buen día.

-¿Qué hace despierto? Hoy tenías el día libre, ¿no?

-Me han debido de cambiar los biorritmos, pero me he acostumbrado.

¿De qué estabais hablando?

-De Adela, una chica que llegó a última hora

para denunciar a su chico, que le había agredido.

-¿Y al chico lo habéis localizado? -No lo encontramos por ninguna parte.

-¿Y la chica? -En casa de un familiar, de momento.

-Tenías que habernos visto cuando llegó a comisaría,

nosotros pensábamos que tenía un estado de ansiedad,

y que estaba fatal y por eso no hablaba,

y lo que pasaba es que además del miedo,

la chica es una persona sorda.

-¿Y cómo os comunicasteis con ella?

-Adela lee perfectamente los labios, pero llamamos a Perona

que ejerce de intérprete de lengua de signos

y nos ayudó muchísimo a tomar la declaración.

-Para la próxima urgencia que tengáis, me llamáis a mí,

que un poco de la materia sé.

-¿Sabes de lengua de signos? -Bueno, saber... Un poco.

Un poquito sí.

-Desde luego, eres una cajita de sorpresas.

-Hice un curso cuando estaba en la academia,

y lo tengo un poquito oxidado.

Pero las cosas básicas, en eso me apaño bien.

-A mí me vendría genial aprender algo básico.

Es un rollo tener que escribirlo todo,

cuando llegó Perona, una liberación.

-Hay mogollón de páginas de internet.

Que es muy fácil.

Lo importante, como en todas las lenguas es practicar.

-Muy bien. ¿Y por qué no practicamos en casa?

-Si queréis, mientras desayunamos os enseño un par de cositas básicas,

un buenos días, mi casa... -Me parece genial, estoy deseándolo.

-Yo también, venga. -Vamos a empezar por ti.

Yo me llamo

Lola.

-Lola.

-Soy policía.

-Soy policía.

-¿De cuánto dinero has hablado con el banco?

No hablado de ninguna cifra, lo que quedó completamente claro

es que vamos a poner la casa como aval.

Hola y adiós, que me piro. No, no, no,

tú te sientas y desayunas.

No, ya me comeré una galleta mientras preparo los pedidos.

-Siéntate, tú madre y yo queremos comentarte algo.

A ver, cariño, he estado en el banco y...

a tu padre y a mí nos darían un crédito

sin ningún problema.

Podrás disponer del dinero que necesites

para buscar el local y para contratar al personal.

¿Estáis hablando en serio? -Por supuesto,

sabemos lo importante que es para ti sacar ese negocio adelante.

-No sabéis cuánto os lo agradezco.

No he podido dormir porque no sabía cómo salir de este lío.

De este lío ya no tienes que preocuparte.

¿Y no os han puesto pegas para daros el préstamo,

a mí no quisieron ni escucharme.

-Tenemos dos sueldos fijos. Y la casa también es una garantía.

¿Cómo? ¿Tenéis que poner la casa como aval?

-Sí, pero no va a pasar nada.

El negocio va a ir bien y podrás pagar las cuotas.

-¿Y si no? No te pongas en lo peor, mujer.

Queremos ayudarte. Claro.

Somos un equipo, y estamos convencidos

de que merece la pena emprender esta aventura.

Gracias por todo lo que estáis haciendo por mí.

Sois los mejores padres del mundo. -Ahora no somos padres,

somos inversores de una "start up". -O "business angels",

que así se llama la gente que ayuda a los emprendedores.

Lo que nos tienes que decir es la cantidad que necesitas,

porque tenemos que calcular la cuota mensual

y a cuantos años lo pedimos, y sobre todo,

hay que iniciar los trámites para solicitarla.

Vale. Hoy me pongo con los números y a buscar el local.

Primero tendré que hacer la masa,

hornear los muffins, terminar los pedidos...

y limpiar la casa de Julio. Bueno, lo haré cuando pueda.

Os quiero dar las gracias por apoyarme.

Y no solo en lo económico, sino por la confianza que me dais.

-Te lo has ganado a pulso. Sí, cariño.

Te estás esforzando muchísimo desde hace mucho tiempo.

Y estamos muy orgullosos de ti.

Esta noche hablamos y concretamos los detalles.

Me voy.

Hasta luego, "business angels".

-¿Dónde se ha metido Perona? Ya tendría que haber venido.

-Disimula tu preocupación.

Es mejor mostrarnos tranquilas para darle confianza.

-¿Qué dice?

-No sé, yo he aprendido lo mismo que tú con Fede,

a decir mi nombre y poco más.

-"Si vocalizáis bien leo vuestros labios".

¿Podemos hacerte unas preguntas?

No conseguimos localizar a tu novio,

ni en tu casa ni en casa de sus padres.

No tiene un puesto de trabajo fijo. ¿Sabes dónde puede estar?

De acuerdo, no es bueno que te quedes en tu casa.

Quizá puedes quedarte unos días en casa de tu prima.

-En ese caso tenemos que solicitar una plaza en un centro de acogida,

allí estarás segura.

Te tratarán muy bien.

Ya sé que una miga tuya tuvo una mala experiencia.

Pero tú tranquila.

Si quieres te llevamos allí para que la veas,

y tengas más confianza.

-Espe, no insistas. Ayer lo intenté por todos los medios

y no hay manera.

La única forma que vaya es voluntariamente,

y así no lo vamos a conseguir.

¿Por qué no la traemos a nuestra casa?

-No creo que sea la mejor opción.

Hay un protocolo, que es llevarla a un centro de acogida.

-Ya, pero no quiere.

No vamos a dejarla aquí tirada.

-Está bien, que se quede en casa,

pero tendremos que consultarlo con Fede.

-No creo que Fede ponga ningún problema.

-¿Qué?

-Esto yo creo que...

¿era gracias?

-¿Gracias?

-Mejor esperamos a Perona y así no nos equivocamos.

-A ver si llega.

-Tío, ¿querías verme?

-Sí, pasa, por favor.

Tengo unos minutos antes de mi reunión con Martorell

y quería hablar contigo.

-¿No prefieres que hablemos tranquilamente cuando termines?

-No quiero esperar más para darte una buena noticia.

Ayer te vi algo chafada.

-¿Una buena noticia?

-Esta mañana he recibido una visita de Vallegrande y Sierra,

los de la constructora, me han dicho que están contentísimos

con el trabajo que has hecho para ellos.

-No ha sido fácil conseguir los permisos

para su megaoperación urbanística,

pero ya tiene luz verde. -Y de manera muy rápida.

-Me alegro de que estén contentos.

-Es que has hecho un trabajo excelente.

Desde que decidí volver a contratarte,

no paras de darme alegrías. -Gracias.

Me alegra mucho oírte decir eso.

Pero lo de Vallegrande y Sierra no ha sido para tanto.

-No seas modesta.

Están tan contentos, que además de pagarnos una buena minuta,

nos han hecho unos buenos regalos.

Unas entradas de teatro para mí, y para ti

unas entradas para la ópera,

y tres noches en un hotel rural, el que elijas.

-¿En serio? (MARCELINO ASIENTE)

Me da un poco de corte aceptarlo,

tú ya me pagas un buen sueldo por el trabajo que hago.

-¿Lo vas a rechazar?

Además has pasado una temporada muy difícil,

y te viene muy bien desconectar.

Así que, a escaparse, y cuanto antes.

-Ahora que lo dices,

yo ya tenía pensado hacer las maletas.

Pero no para un fin de semana o 15 días.

-¿Y cuánto tiempo necesitas?

-Lo que quiero decir es que...

estaba pensando en dar un cambio radical a mi vida.

-Vaya, no me esperaba oír eso.

-He decidido volver a Santander.

Estaba buscando el momento para decírtelo,

pero me ha salido así.

-No sé, Nerea, me has dejado de piedra.

No me imaginaba que esa idea te estuviera rondando.

-No lo tenía planeado.

Pero últimamente echo de menos nuestra tierra, mis amigos...

(Puerta)

-Perdón, el señor Martorell ya está aquí.

-Gracias, Miriam.

-Seguimos hablando cuando termines, si quieres.

-Por supuesto.

-Aquí vas a estar segura, ¿vale?

Vivimos tres policías.

Estás diciendo "gracias", eso me han enseñado esta mañana.

Te voy a presentar a mi compañero de piso.

Fede.

Ella es Adela, una invitada especial que vamos a tener esta noche.

-Sí, algo me ha dicho Espe.

-Él es Fede, nuestro compañero de piso.

-No os sigo nada, ¿qué dice? -Dice que hablo la lengua de signos

estupendamente y que podría ser intérprete.

-Vamos a acompañarlo.

Fede, además de colaborar conmigo en la UFAM,

y ser un experto en lengua de signos, es un cocinillas de rechupete.

-Dice que muchas gracias por dejarle quedarse en casa.

-Sí, hoy y el tiempo que haga falta. Tú no te preocupes.

De nada. -Eso es.

-¿Cómo es?

-De nada. -De nada.

-Dos veces.

-¿Dos veces, por qué? -Porque una es un insulto.

-Chicos, yo me voy a trabajar.

Te quedas aquí. No te va a pasar nada, ¿de acuerdo?

Hasta luego.

-¿Qué tal con Martorell?

-Bien,

aunque no he estado muy concentrado en la reunión.

No he dejado de pensar en

que te quieres volver a Santander.

-Igual no te lo tenía que haber dicho así,

a bocajarro. -No pasa nada.

Lo que sí me gustaría saber es

cuáles son los motivos, ¿no estás contenta aquí?

-No.

Es que...

ha sido una suma de cosas, poco a poco he ido sintiendo

que esta etapa de mi vida en Madrid

llegaba a su fin.

-¿Y las expectativas que tenías cuando llegaste?

No me refiero solo a trabajar en el bufete,

también tu ilusión por trabajar en el turno de oficio.

-El turno de oficio lo podré seguir haciendo en Santander,

el bufete y otras cosas.

Eso lo echaré de menos.

Pero haciendo balance,

me vendrá bien volver, al menos por un tiempo.

-Espero que tu etapa en Madrid no haya sido en balde.

-Claro que no.

He aprendido de todas las experiencias que he tenido.

Y podría seguir mucho más tiempo aquí.

-Entonces,

¿a qué tantas prisas en irte?

-Tengo que hacerlo ahora. ¿Y en parte sabes por qué?

Por mi padre.

-Pero él está bien ahora, ¿no?

-Precisamente por eso.

Quiero recuperar la relación que un día tuve con él.

Casi ni me acuerdo,

pero hubo un tiempo que nos llevábamos de maravilla.

-Te entiendo, pero me da mucha pena que te vayas.

Y siento algo de celos por mi hermano,

que va a poder disfrutar de ti.

-Tú tienes a Alicia y Leo que te adoran.

-Sí, además mi hermano

va a estar muy feliz de recuperarte.

Y ambos lo merecéis.

Dame un abrazo.

¿Seguís sin localizar al agresor? Nada.

Es como si se lo hubiera tragado la tierra.

Pues mientras no aparezca,

tenemos que mantener la vigilancia. ¿Sabemos dónde trabaja?

Ahora está en paro, pero su último trabajo

fue en un taller de coches, y lo despidieron hace tres meses.

¿Por qué motivo? ¿Tienes su expediente?

Sí, está en la ODAC. Pues dámelo.

Mientras me vas contado.

Al parecer llegó a las manos con un cliente

porque le hizo una hoja de reclamaciones.

¿Consta denuncia de ese cliente? No, pero tiene antecedentes.

Estuvo detenido por provocar diferentes altercados.

Está claro que es un tipo violento.

Al parecer pierde el control fácilmente.

Debemos proteger a Adela.

Supongo que habréis solicitado plaza en un centro de acogida.

No quiere saber nada del tema y no podemos obligarla.

¿Está en casa de algún familiar?

Anoche se quedó en casa de su prima, pero ya no puede quedarse allí,

así que la hemos llevado a nuestra casa.

De manera provisional, hasta que localicemos a su novio.

Espe, sabes perfectamente que eso excede de vuestras funciones.

Además, puede ser contraproducente, lo sabes perfectamente.

Ya lo sé.

Lo hemos hecho para no dejarla tirada,

como excepción.

Razón de más para que encontréis al agresor.

Sí, estamos a tope con el tema, cuando demos con él te aviso.

Claudia, ¿tienes un minuto? Sí.

Gracias, Espe.

En vuestra casa dos noches máximo.

Dime, Emilio.

Debería tener una charla con Tote Gallardo, y me preguntaba

si te apetecía acompañarme. ¿Vas a interrogarlo?

No, será una conversación informal entre dos viejos conocidos.

Sí que le tienes marcado a ese hombre.

No es para menos, me preocupa que esté deambulando por el barrio.

No está deambulando, tiene trabajo en Transportes Quintero,

que es sospechoso, pero de momento no es reprobable.

Quiero saber de primera mano sus intenciones.

A ver que te cuenta el amiguito de Sergio Mayoral.

¿Eso quiere decir que no te animas a acompañarme?

Estoy hasta arriba de trabajo, y es mejor que habléis cara a cara.

Bien. Una cosa,

¿te suena que Jefatura tenga programado algún curso

de lengua de signos?

No tengo ni idea, ¿por qué? Tenemos una denunciante por maltrato

que es una persona sorda y dependemos de la agenda de Perona

para que nos eche una mano. Pues me informo y te llamo.

¿Alguno de nuestros agentes ha solicitado ese curso?

Que yo sepa, Lola, Espe,

Rosa, Ester, Merinero, y alguno más.

Le daremos máxima prioridad. Gracias.

Espe,

ya lo tengo.

-Te echaremos de menos, Nerea. -Sí, yo también.

Gracias por prepararme los papeles tan rápido.

-De nada. -Adiós.

Sergio.

-A que adivino.

Vienes de defender a algún inocente sin medios económicos.

-No, vengo de darme de baja del turno de oficio de Madrid.

-¿Y eso?

Pensaba que era importante para ti. -Sí, lo es.

He pedido el traslado al turno de oficio de Santander.

-Eso quiere decir... -Sí, me voy de Madrid.

Llevo un tiempo pensándolo, pero hasta ahora

no me había atrevido a dar el paso.

-Yo pensaba que estabas a gusto en el bufete de Marcelino.

-Sí, a nivel profesional ahora no tengo queja, pero...

En otros aspectos no estoy tan contenta.

-¿Lo dices por lo mal que te han hecho pasar

desaprensivos como el Sergio Mayoral de hace tiempo?

-¿Y el de ahora no lo es? -Por supuesto que no.

Ya sabes cuáles son mis sentimientos. -Para, Sergio.

No me voy por los desengaños amorosos que he tenido,

sino porque echo de menos mi tierra

y quiero estar cerca de mi padre. -Me da mucha pena que te vayas.

Te voy a echar de menos.

Ven.

Cuídate.

-Tú también.

-Y no te olvides de mí.

¡Nerea!

¿Qué haces por aquí?

Un pequeño trámite burocrático.

¿Es verdad que te vas a vivir a Santander?

Sí, ¿te lo ha contado Alicia? No, me ha dicho Espe.

No sabía que Alicia estaba al tanto. Se lo conté anoche.

Fui a vuestra casa.

Cuando yo llegué era tarde y Alicia dormía.

¿Te vas por algo especial? No, no.

Creo que es el momento de estar al lado de mi padre.

Tengo muchas cosas que hacer antes de irme.

Sí, pero pásate por casa antes. Sí.

Sí, luego nos vemos. Luego te veo.

¿Quería verme, jefe?

Sí, pasa y siéntate.

¿Me llama para darme la bienvenida oficial al barrio?

Es algo que suelo hacer con los viejos conocidos.

¿Usted me conoce? Porque yo a usted no.

Quizá tú nunca me has visto,

pero yo sí que te he visto alguna vez.

Te vi una vez a través de un cristal gritando como un poseso

que un pobre hombre merecía la muerte

por decir que los Cebada Gago eran mejor que los Mihuras.

Pues debo de tener amnesia, porque no me acuerdo.

Ahora, no me negará que tenía razón.

Todos tenemos nuestra opinión,

y la mía es que eres un tipo

que quiere imponer la suya por medio de la violencia.

Un mal día lo tiene cualquiera.

Ya no soy tan vehemente, ni me meto tanto en jaleos.

No sé si me explico. Claro que sí.

Quieres decir que con el tiempo te has vuelto más manso.

Exactamente, buena metáfora.

Dudo mucho que hayas cambiado.

No me das ni el beneficio de la duda.

Parece que confía poco en el sistema de reinserción.

En lo que no confío nada es en los tipos como tú.

Venga, hombre,

ya ha pasado mucho tiempo desde que me vio por el cristal.

Seguro que usted también ha cambiado.

Yo era inspector en el distrito donde te echamos el guante,

y ahora soy comisario en Distrito Sur, eso ha cambiado.

¿Tú sabes lo que no ha cambiado en absoluto?

Mi opinión de ti.

Llevas escrito en la frente las ganas de meterte en líos.

No sé si esos prejuicios con los recién llegados

son buenos para la convivencia.

A veces la convivencia es imposible,

y hay que invitar a los vecinos a marcharse.

Me recuerda usted a un sheriff de las películas del oeste,

que cuando llegan los malos al poblado les lee la cartilla.

Así es, buena metáfora.

Mire, yo ya he pagado mi deuda con la sociedad.

Ahora tengo derecho a vivir tranquilo,

y a que no me acosen. Yo no te estoy acosando.

Esto es simplemente una charla entre viejos conocidos.

Yo con los viejos conocidos me reúno en un bar, no en una comisaría.

Gallardo,

no quiero problemas en el barrio.

Y menos por alguien capaz de matar a una persona

por no coincidir en sus gustos taurinos.

Y dale, erre que erre...

Le gusta sacar los trapos sucios, aquello fue un accidente.

Yo tiré de faca porque ese tío quería matarme.

Lo que tú digas, Gallardo.

Pero en este distrito hacemos las cosas sin facas.

¿Está entendido?

Si te quieres quedar a vivir aquí,

ya conoces las normas. No sé preocupe.

Le juro que no le voy a dar problemas.

Eso espero.

Y cuanto menos nos veamos las caras, mucho mejor para los dos.

Yo aquí no vuelvo ni a renovarme el DNI.

Yo soy un hombre honrado que trabaja en una empresa honrada,

y eso ya es mucho.

Nos lo ponéis difícil a los expresidiarios.

Pues aprovecha la oportunidad que se te da

y no te salgas del camino. Así será. Se lo aseguro, jefe.

Gallardo,

si alguna vez te entran ganas de delinquir

piensa en lo mal que se pasa en la cárcel.

¿Me puedo ir ya?

-¿Espe va a venir a cenar?

-Sí, me ha dicho que ya viene para acá.

-Pues como tarde mucho se va a comer

el pesto de avellanas y albahaca frío.

Adela,

esto está para chuparse los dedos.

-¿Qué le pasa, qué dice?

-Que no tiene mucha hambre.

Pero esto entra solo,

y es bocado de los dioses.

-Yo estoy deseando probarlo.

-Y eso que todavía no le he echado mi ingrediente mágico.

-¿Tienes un ingrediente secreto? -Sí.

Es un ingrediente que ha pasado de generación en generación

hasta llegar a mí: "le chef Fede".

-Estás de coña. -No, "mon amour".

¿Dónde están las avellanas que compré la semana pasada?

-Avellanas, ¿ese es tu ingrediente secreto?

-Sí, es mi ingrediente secreto,

¿te crees que lo voy a hacer con piñones

como si fuera un chef de tercera categoría?

Las avellanas lo que haces es tostarlas,

y se queda impregnado el sabor del albahaca.

Que yo no lo hago con piñones.

-No digas chorradas, que no se va a notar la diferencia.

-Esto es un insulto personal.

Que no lo voy a hacer con piñones, que no quiero.

-Vaya con el chef, qué tiquismiquis,

si quieres bajo y te compro las avellanas.

-Pues vete a por las puñeteras avellanas, por favor.

-Madre mía...

Adela, te dejo con él, bajo un momento.

Está un poquito alterado, tú ni caso.

Ahora vengo.

(Puerta)

Se habrá dejado la cartera porque tiene la cabeza como una nuez.

-¿Has tenido en cuenta los gastos de la Seguridad Social y del IRPF?

-Lo he tenido en cuenta todo.

-¿Y las pagas extras? -También.

-¿Y sabes cuánto personal vas a necesitar?

-Necesito una persona que me haga de pinche,

otra persona que reparta, que tenga vehículo propio,

y una persona que se encargue de las promociones,

de la página web... Del marketing en general.

-¿Has mirado los locales? -Sí, lo he mirado.

Te he dejado el precio medio por ahí.

-Tía, esto es un pastizal. -Pues es lo que hay, cariño.

-Pues tienes que reducir gastos.

¿Tú ves necesario la web y el marketing?

Con el boca a boca funcionará, a la gente le gusta lo que haces.

-Hay mucha competencia y tengo que posicionarme rápido.

-Tienes razón, tu web debe estar de las primeras en los buscadores.

-Y tengo que poner anuncios en las redes sociales,

si no, no eres nadie.

-Pero a esa tercera persona no tienes que contratarla.

-Con un contrato mercantil,

si no, tendría que contratar a una empresa

que me preste ese servicio. -Estás hecha toda una empresaria.

-Pues yo me siento como pez fuera del agua.

-Pues no te rayes porque lo estás haciendo superbién.

-Cuando monté la empresa se trataba de vender pastelitos.

Todo esto del "marketing", el rollo empresarial,

se iba a encargar Julio, no yo.

-Es verdad que has tenido algo de mala suerte.

Pero llevar un negocio es muy duro, yo lo he visto con mi padre,

o en La Parra a diario. Es muy sacrificado.

-A mí ganas de trabajar no me faltan.

Pero estoy teniendo muchos bajones.

Mis padres me van a prestar sus ahorros

y van a pedir un crédito y van a poner de aval su casa.

-¿La casa? Eso ya son palabras mayores.

Qué presión.

-Sí, mejor vamos a hablar de otra cosa.

¿Tú con David qué tal?

-Pues nada, no he hablado con él y creo que...

que no voy a hacerlo.

Su padre me ha dicho que mañana sale del hospital,

así que no quiero agobiarlo más. Ya hablaremos, supongo.

-No te veo muy positiva.

Es que yo fui y le abrí mi corazón y él se quedó pasmado.

¿Qué quieres que piense?

-No te desesperes, David siempre ha estado loco por ti.

-Pues yo creo que ya se le ha pasado.

Te digo que mucha ilusión no le ha hecho.

-¿Qué querías que te dijese el chaval?

No sé, se quedaría en shock.

Lo que menos esperaba es que le contases esas cosas.

-Si vieras la cara que se le quedó.

-Vamos a comernos una galletitas de arándano, jengibre y chocolate,

que es lo que nos hace falta. -Sí, tengo un bajón encima,

entre lo tuyo y lo mío... -Chica, yo no sé por qué.

Con lo bien que nos va a las dos en la vida.

-Nos quejamos de vicio, todo bien.

-Vamos.

Vamos ya.

Venga.

Venga.

(GRITA)

¿Estás loca?

¿Qué haces?

¿Qué haces? Suelta el cuchillo.

Suelta el cuchillo.

¡Suelta el cuchillo!

Vámonos.

Vamos. Venga.

¡Nos vamos ya!

Venga.

-¡Alto, policía! Suelta el cuchillo.

Tira el cuchillo o te pego un tiro.

¡Vamos!

De espaldas.

¡Al suelo, de rodillas!

Las manos en la cabeza, ¡vamos!

Jamás, nunca en tu vida,

le volverás a poner una mano encima a Adela ni a ninguna otra.

¿Me oyes?

Esta noche la pasas en el calabozo y mañana por la mañana

te llevaremos delante del juez.

Ya está. Tranquila.

Ya pasó todo, tranquila.

Fede...

Fede...

Fede, háblame, por favor.

¿Estás bien? -Espe...

Mi cabeza zumba como una colmena.

-Levántate.

-¿Qué ha pasado?

-Mira quién nos ha hecho una visita, el novio de Adela.

-Este es el pájaro que me ha dejado KO.

-Estás a salvo.

-Vamos, levántate, nos vamos a comisaría.

¿Llamáis un zeta para que venga al portal?

-Sí, yo me encargo, me quedo con Adela.

-¡Vamos!

Quedas arrestado por un delito de atentado y lesiones.

Tienes derecho a guardar silencio. -¿Estás bien?

¿Tú cómo estás?

-Pues me duele un poquillo.

-Voy a llamar al zeta, ¿les pido una ambulancia?

-No, no, estoy bien.

Adela,

(Puerta)

¿Qué hacéis aquí?

Nos imaginamos que todavía estarías trabajando.

Venimos a rescatarte y a llevarte para casa

y echarle un vistazo a la empresa, hay que controlarlo todo.

Soy un "business angel".

Necesitamos recuperar la inversión. No le metas más presión,

ya se mete ella solita suficiente. Era una broma, mujer.

Vamos a ser prácticos, ¿ya has hecho cuentas?

¿Ya sabes más o menos cuánto necesitas?

Sentaos.

A ver.

He estado haciendo cuentas.

Y entre el alquiler del local,

la propaganda,

y la gente que tendría que contratar, me sale por un pico.

-¿De cuántos euros estamos hablando?

-Cero euros.

¿Cómo cero?

¿Te ha salido un socio capitalista o algo así?

¿Qué vas a hacer? A ti no te van a dar un crédito.

-Creo que no me he explicado bien.

No necesito dinero porque voy a cerrar La Pâtisserie de Olga.

-¿Estás hablando en serio? -Sí, papá, lo tengo claro.

-¿No te habrán molestado mis bromas? -No, para nada.

No me parece bien que me deis vuestros ahorros,

que pidáis un crédito y pongáis de aval nuestra casa.

-Tu madre y yo lo hemos hablado y estamos de acuerdo.

Hasta que nos lo devuelvas nos apretaremos el cinturón,

pero muy poquito, no te preocupes. Es que no es justo.

Lleváis toda la vida trabajando para que yo me lo juegue a una carta.

-Eres nuestra hija y queremos ayudarte a salir adelante.

-Ya, pero yo soy joven, papá.

Y tengo toda la vida para recuperar este proyecto

o empezar cualquier otro.

No se acaba el mundo porque no salga esta repostería a domicilio.

Eso que dices es bastante razonable, pero...

¿Qué vas a hacer, trabajar en un restaurante?

-Sí, por ejemplo.

Así ahorraría y ganaría experiencia.

Mis estudios en París me dieron un salto de calidad,

podría encontrar empleo en un buen restaurante.

Pareces muy decidida. Y lo estoy.

-Bueno, quede constancia de todas formas,

que nuestro apoyo sería incondicional,

y que si no sale bien, no te lo echaríamos en cara.

-Ya lo sé, por eso os quiero tanto.

Me habéis dado muchas cosas en la vida, no solo materiales.

Lo más importante que me habéis dado son vuestros valores.

Y os quiero muchísimo.

Ay, mi chiquitina...

(TOTE CARRASPEA)

Buenas noches, querubín.

-No me llames así ni en broma. -En la trena no te importaba tanto.

-Prefiero no hablar de la cárcel, eso ya es el pasado.

-Recuerda que tu presente existe porque yo te ayudé

en ese pasado que quieres olvidar.

-Desde el reencuentro me estás recordando lo que hiciste por mí,

y me estoy cansando.

-Tener buena memoria nunca está de más.

Pero si vamos a estar de palique, mejor con una copita.

-Te pasas un poco con tanta copita. -Venga, no seas tacaño.

Estoy seco como un lagarto.

-Ya no puedes beber cuando te dé la gana.

Ahora eres el chófer de la empresa.

-Si tú crees que por ser mi jefe me vas a cortar las alas, vas listo.

Además,

yo creo que ya ha acabado mi jornada laboral.

-O no.

Quizá me tienes que llevar a alguna reunión ahora.

-A estas horas... -No es el caso, pero podría ser.

Ahora eres un conductor profesional.

Si la policía te pilla bebido te quedas sin trabajo.

-Qué cansino eres.

Hay que ver la que me estás dando por un lingotazo.

-Solo te digo que tengas cuidado.

Si pierdes el carnet no puedo darte otro trabajo.

Si no te importa, déjame, que tengo mucho papeleo.

-Sí, seguro que sí.

Esto es vida, ¿eh?

-¿Has oído lo que te acabo de decir? -Sí.

Te he oído perfectamente.

Pero ahora me vas a escuchar tú a mí.

-¿Qué quieres?

-A ver cómo te lo digo.

Yo he demostrado que sé cumplir órdenes,

y he cumplido mi parte con la empresa, ¿verdad?

Pero yo me veo demasiado viejo para ser chófer.

No sé si aguantaré mucho así.

-Pero ¿qué me estás contando? Si no llevas ni dos días.

-Vamos a hablar en plata.

Quiero meter las narices en el negocio.

-Ya estás metido en la empresa.

-La empresa de transportes no, es una tapadera perfecta.

Yo me refiero a otra clase de "business".

Noches de blanco satén.

-Me parece que te equivocas por completo.

-Y a mí que me estás tomando por idiota.

Yo sé perfectamente lo que se cuece aquí.

Que un asesino como tú nunca trabajaría en un negocio legal.

-No me apetece discutir contigo, Gallardo.

Anda, vete para casa. -A mí no me hables así.

Ni me tomes por tonto,

que yo tengo mis contactos.

Y todos me han dicho que en esta empresa se mueve coca,

y mucha. -Rumores, habladurías, nada más.

-¿Tú sabes lo que no es un rumor?

Que yo quiero ganar pasta de verdad,

y no vivir con un sueldecillo de pringado.

-Mira, me importa una mierda las películas que te hayan contado,

pero esto es una empresa completamente legal.

-No te recordaba yo con tanto sentido del humor.

Mira, por mucho que lo niegues,

los dos sabemos que es verdad.

Así que tienes dos opciones,

o me mete en el ajo,

o tendré que convencerte con mis propios métodos.

Tú elijes.

Buenas noches...

querubín.

-Hola.

-Hola, Espe.

-¿Qué tal?

-Mejor que tú por lo que veo.

¿Te duele? -Ya no.

Mañana estaré mejor.

¿Y tú cómo estás?

-Dice que está mucho más tranquila,

sabiendo que su novio está entre rejas

-Adela,

ya pasó todo.

¿Lo he hecho bien? -Sí, muy bien.

-Mañana deberías venir a primera hora a redactar las diligencias,

y contar tu experiencia, así tenemos todos los detalles,

y podemos hacer que le caiga una buena.

-Por supuesto, yo hago lo que haga falta.

Lo que me ha hecho a mí es una nimiedad,

lo importante es el maltrato continuo a Adela.

Pregunta qué le va a pasar a su exnovio.

-El juez creemos que le dictará prisión provisional.

Nosotros vamos a solicitar una orden de alejamiento,

para que no se acerque a ti cuando salga a la calle.

-Nos está agradeciendo lo que hemos hecho por ella.

Nos da las gracias.

-De nada.

-Hay una cosa que a mí me tiene un poco turbado,

cómo sabía su exnovio que está viviendo con nosotros.

-Eso lo hemos aclarado en comisaría.

Adela le dijo a su prima donde estaba

porque necesitaba una cartera que se dejó en la casa.

El novio fue a casa de la prima, y la amenazó hasta que se lo contó.

¿Verdad?

Pero ella ha presentado una denuncia contra él,

así que le va a caer una buena.

-¿Tú hoy te quedas a dormir con nosotros?

-Está diciendo que ahora que su exnovio está detenido,

ya puede estar más tranquila y que prefiere dormir en su casa.

-Si eso es lo que tú quieres...

está bien.

-Pero que sepas que aquí no molestas.

-Espera un segundín.

Vale que no duermas aquí en casa,

pero tienes que comer toda la comida que hay en el horno.

Que eso es buenísimo.

¿Vale?

-Mira, yo tengo un hambre... que da calambre.

Y este cocina que parece un chef

de primera, rico rico. ¿Bien? -Lo clavas.

-He estudiado.

(Puerta)

-Hola, Nerea. -¿Qué haces aquí?

-Necesitaba hablar contigo antes de que te fueras de Madrid.

-Anda, pasa.

Te has puesto fino bebiendo.

-Sí, llevo alguna que otra copa encima.

He bebido solo en mi despacho, sintiéndome un miserable.

-¿Y tenías que venir a contármelo a estas horas?

-Contigo siento que puedo hablar de cualquier cosa.

-No creo que sea el mejor momento para hablar

de nada, deberías irte a descansar.

-No podía dormir sin decirte lo que siento.

Nerea, eres...

mi única esperanza de salir del infierno en el que vivo.

-En ese infierno te metiste tú solo, sin ayuda de nadie.

De la misma manera podrás salir. -Ayúdame.

-No tienes derecho a pedirme que te saque, no es justo.

Yo tengo mi vida y mis planes de futuro.

-No te pido que hagas nada por mí. -¿Qué quieres entonces?

-Aunque parezca una tontería,

necesito que alguien sepa que yo no soy así.

Necesito que tú...

sepas que en el fondo yo...

no soy el ser tan despreciable que aparento.

-¿Y cómo eres realmente?

-Solo soy una víctima de las circunstancias.

Todo lo malo que he hecho ha sido por desesperación,

por sobrevivir, tú sabes que me engañaron y me secuestraron.

-Sergio, si no te responsabilizas,

si sigues pensando que tú eres la víctima,

no vas a salir nunca del infierno.

-Yo no quería hacer daño a nadie.

Solo quería que las cosas fueran bien,

rodearme de gente que me quisiera,

que me admirara... -Lo que quiere todo el mundo.

-Pero a mí me ha salido todo al revés.

-A ver, Sergio... -Escúchame, Nerea, escúchame.

Todos los que me rodean quieren extorsionarme,

todos quieren sacar algo de mí, todos.

Todos menos tú.

Por eso eres para mí tan especial.

Eres la única persona que me importa de verdad.

-Eres una persona que ha cometido delitos muy graves.

Eso lo tienes que asumir.

Es el primer paso para poder tener una segunda oportunidad.

-Ya lo sé.

Y sé que no tengo derecho a pedirte nada de esto,

pero me voy a quedar destrozado si te vas.

-Mi decisión no tiene nada que ver contigo.

-Ya lo sé, pero me afecta igualmente.

Tú te vas y yo no puedo hacer nada para impedirlo.

-Sergio, escucha,

escucha.

Si te lo propones saldrás adelante.

-¿Cómo?

Estoy solo,

rodeado de gente que me quita la vida.

No sé cómo voy a salir de aquí.

-Como siempre has hecho, pensando en ti.

-Estoy tan cansado, Nerea...

No puedo más.

Me arrepiento tanto de ser como soy...

¿De verdad te tienes que ir?

Nerea, Sergio es un manipulador,

y me alegro de que vas a estar lejos de él.

Sí, tienes toda la razón.

Pero eso no quita para que no entienda su soledad.

Cuando yo estaba enfadada contigo y con Marcelino,

y con el resto del mundo,

me di cuenta de lo duro que es no importarle a nadie.

-Sé que fuiste a ver a Nerea Ocaña. -Me sigues espiando, Sofía.

-No me explicaste por qué no cenaste conmigo anoche.

He tenido que buscar yo las respuestas.

-No tengo que darte explicaciones sobre mi vida privada.

-Sé que estuviste solo 15 minutos.

¿Qué pasó?

-Te voy a echar mucho de menos. Y yo también.

¿Estás al tanto de lo de Tote Gallardo?

¿Qué pasa? Ayer tuve una charla importante con él.

No se dio por aludido, lo tenemos en el calabozo.

Sí.

Gracias por avisar, yo me encargo. Voy para allá.

-Hola, comisario, cuánto tiempo.

¿Qué hay de nuevo?

Me pareció entender que no volverías a las andadas,

que habías cumplido con la sociedad.

No has durado ni 24 horas limpio desde nuestra conversación.

No te he contado nada porque todavía estoy digiriendo lo que pasó.

Se me declaró, me dijo que sigue enamorada de mí.

-Eso es fantástico,

siempre has estado colgado de Paty. -Veo que tú lo tienes claro.

38,2. La tiene más alta.

Lo voy a llevar a urgencias. ¿Te acompaño?

No creo que haga falta.

Igual se pone a llorar y te va a poner nerviosa conduciendo.

Menos mal que estás aquí.

No se sabe lo que puede pasar con la empresa.

Ahora mismo no necesito esa presión.

No dormiría a gusto sabiendo que si meto la pata

mis padres se endeudan por mí. Lo mejor es cerrar.

Entonces, ya está decidido, no hay marcha atrás.

-Dime, Eduardo.

¿Más pruebas? ¿De verdad crees que es necesario?

Vale, como quieras.

Estoy bien, no te preocupes, me estoy cuidando.

Vale.

Tengo que volver a comisaría.

Ha pasado un detenido a disposición judicial

y tengo que terminar las diligencias.

¿No queréis que me quede hasta que vuelva?

Sí, ya estoy yo para cuidar a Leo, gracias.

Cariño, no te lo tomes a mal, pero si Leo se pone malito

Rebeca podrá compararlo con los síntomas de esta mañana.

Está bien.

En un par de horas estaré de vuelta. No te preocupes,

como si tienes que estar fuera toda la noche.

-Hombre, David, qué alegría verte por aquí.

Qué preocupadas nos has tenido.

-¿Cuándo te han dado el alta, hace mucho?

-Esta mañana.

-No sabía si llamarte o...

-Me gustaría hablar con Paty a solas.

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Servir y proteger - Capítulo 368

17 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Fran

    Hay q mira por la mirillaaaaaaaaaa

    hoy
  2. Fran

    Policias q no miran al abrir las puertas,pues toma Fede....sres guionistas,es de perogrullo....y Espe q lleva los grilletes en casa ??? Vaya tela....

    hoy