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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 367 - ver ahora
Transcripción completa

¡Policía! -¡Alto, policía!

-Rudolph, tira el arma o te mato.

-¡Está herido! ¡Llama a una ambulancia!

-Está de camino, tranquilo. No tardará en llegar.

-Está fuera de peligro. Pronto podrá verle.

-No te imaginas la organización que tenían montada,

pero vamos, que van a pasar una buena temporada en la cárcel.

-¿Y nosotros?

-¿Tú también eres policía, como tu mujer?

Mi novia, no estamos casados. Policía y surfero.

Ayer al llegar a casa vi unos vídeos tuyos que hay en una web de surf.

¿Cómo? ¿Esa página? Has tenido que buscar bastante.

Sí, cuando algo me interesa me empleo a fondo.

Hola. Hola, Alicia.

¿Qué tal? ¿Cómo está Leo?

Acabo de darle el biberón y se ha quedado dormido.

Sabes que le gustas a Rebeca, ¿verdad?

Pues no. Ni siquiera me he percatado.

Lo que veo es que confías muy poco en mí.

Pero ¿qué haces?

Yo pensaba que tú también querías que esto pasara.

Te equivocas, Rebeca. Yo estoy con Alicia.

Jamás se me ocurriría hacer esto. No se lo digas a Alicia.

Te lo suplico.

-Perdóname por las malas contestaciones que te llevaste.

-Saber que ha estado a punto de morir

me ha hecho pensarme las cosas otra vez.

Creo que le sigo queriendo.

-Me hubiera gustado saber la verdad desde el principio,

no te lo niego, pero entiendo por qué me mentiste.

-¿Eso significa que me perdonas?

-Bremón es un gran policía y un gran jefe, al igual que Miralles.

-Solo me queda pedir perdón si me he pasado en mis apreciaciones.

-No pasa nada, pero no juzgues a la gente por las apariencias.

-Es un buen consejo.

Me gustaría que hicieras lo mismo conmigo.

No pienses que soy un bocazas o un sobrado.

-Te lo has ganado a pulso.

-Me gustaría que me des la oportunidad de demostrarte

cómo trabajo fuera de aquí.

-Aunque sea un héroe, me ha parecido muy superficial

y un poco insulso. No es mi tipo, nunca saldría con alguien como él.

Nunca digas nunca jamás.

Ya sabes que me van los tipos más interesantes,

con más experiencia, con más personalidad.

-En la cárcel he tenido tiempo para pensar.

Quiero rehacer mi vida. Quiero un trabajo digno.

Voy a llevar la logística de la empresa

y las relaciones con los clientes. -Muy bien, suena importante, ¿no?

No sé de qué va, pero... -Ya tendré tiempo de explicártelo.

He decidido quedarme por el barrio. Escucha una cosa,

este tipo me suena de algo y no sé de qué.

¿Es habitual de aquí? No, acaba de llegar.

Pero ha aterrizado con mucha suerte.

Ya tiente trabajo en Transportes Quintero.

-Yo no sé aquí, pero en Triana las promesas son sagradas

y en la cárcel, también.

-Estoy haciendo todo lo posible por ayudarte.

-¿Por qué la secretaria no me deja pasar?

-Tote Gallardo, para servirle.

-Ella es Sofía Collantes, la dueña de la empresa.

Tote ya se iba. ¿Hace cuánto ha llegado?

En cuanto salió de la cárcel, un par de días.

¿Y entra a trabajar en Transportes Quintero?

No le contrató Sofía. Entonces, ¿quién?

Sergio Mayoral. Si insistes en trabajar aquí,

el puesto que puedo ofrecerte es conducir un coche de empresa.

-¿Es lo que le puedes ofrecer a alguien que te ha salvado la vida?

-Es mejor que Sofía no te vea mucho por aquí.

No le has gustado un pelo. Estarás todo el día sentado.

Harás dos o tres recados y para casa. Piénsalo y mañana me dices algo.

(Música emocionante)

-Entonces, Jesús y yo nos dimos un abrazo, Paty.

-Y después de ese abrazo, ¿algo más? -Mujer, ¿qué más iba a haber?

Si estábamos en la sala de espera del hospital.

-Si no hubierais estado ahí... -Tampoco hubiera pasado nada.

Lo importante fue el abrazo en sí, que ha hecho que recobremos

nuestra amistad, que es una cosa muy bonita y especial.

Dale la vuelta al cartel de cerrado,

que estoy esperando al frutero del mercado.

Le voy a hacer el pedido a él mientras no abre La Huerta.

-El Chispas.

-Cuando me enteré, me quedé loca. No tenía ni fuerzas para bajar aquí.

-Ya.

Oye, ¿y aparte de butronero, ha hecho algo más?

-¿Te refieres a si ha matado a alguien o algo?

No, quédate tranquila que Jesús no tiene las manos manchadas de sangre.

Es muy buena persona, a pesar de todo.

-Lo que me parece más flipante es

que haya conseguido mantener oculta esa doble personalidad

durante tanto tiempo y a tanta gente. O sea, a la policía, a David, a ti.

-Ahora está muy preocupado por si entra en la cárcel.

-Ya, me imagino, pero bueno, al menos ya no tiene que mentir.

Supongo que eso le tiene que aliviar, ¿no?

-Sí, no te creas que tiene que ser fácil

ir con una máscara delante de la gente que más quiere.

A ver si viene este hombre con la cebolla o no puedo hacer la tortilla.

-María, ¿te importa si me acerco al hospital a ver a David?

-Vuelve pronto. -Sí.

-Voy y vuelvo en un momento, ya verás. Gracias.

-Dale un besico de mi parte. -Ajá.

Yo te digo que no puedo pasarme por allí

de vez en cuando para echarle una mano.

Tal y como estamos en comisaría... Yo tampoco,

pero no creo que Olga necesite que estemos en el medio.

Necesita un empleado o una empleada.

Bueno, y un mínimo de estructura empresarial

porque hay que ver cómo lo tenía todo.

Y dinero, un dinero que no tiene.

(Puerta)

-Me piro, que debo preparar las masas antes de que empiecen los pedidos.

¿No tienes unos minutos para desayunar?

Debo preparar las masas.

Hay cosas más importantes que las masas.

(Mensaje)

Mira, ya me están bombardeando con pedidos.

-¿Qué pasa?

-Es el abogado de Julio.

Dice que debo abandonar la casa antes de que termine el mes

porque la pondrán en el mercado.

Entonces, no vas a poder seguir trabajando allí.

Solo lo que queda de mes. ¿Qué voy a hacer?

-Es normal que quiera vender la casa o alquilarla

y ese piso no es el lugar idóneo para tu negocio.

-Vale, pero no me puedo permitir alquilar un local.

-Ya. Tienes muchos días para pensar qué vas a hacer.

Además, cariño, la vida que estás llevando ahora no es nada sana.

Estamos preocupados. No duermes bien,

no comes bien, no desayunas. Venga, come un poquito.

Mamá, no me entra nada y menos ahora con esta noticia.

-¿No te está quedando esto un poco grande?

-¿Qué quieres decir? ¿Que no puedo llevarlo sola?

-Digo que como está la cosa, lo que va a pasar es

que vas a enfermar. -Me da igual

porque no voy a renunciar a mi sueño. No queremos que renuncies a él.

Si es bonito tener sueños y luchar por ellos,

pero no a costa de todo, no a costa de tu salud.

Vale, a ver. Voy a organizarme e ir a buscar un local.

-Un local es dinero, una inversión. -Pues pido un préstamo.

Lo que he dicho no es una barbaridad.

En los negocios es normal pedir un crédito.

¿Por qué no confiáis en mí? -Confiamos en ti,

pero hay que ser un poco realista. -Quizá lo que necesita mi negocio

es que coja un local, lo reforme y así despegará.

¿Y eso vas a hacerlo tú sola? Sí, hasta que tenga empleados.

A ver, hija, lo que estás pensando está muy bien planteado,

pero es que es una inversión, un dinero que no tienes.

Si te metes más presión, aumentará tu estrés

y nos preocupa tu salud.

-No os preocupéis más por mi salud porque yo estoy bien.

Voy a buscar un momento para ir al banco

y preguntar qué hacer para que me den un crédito.

Ahora me voy. Hasta luego.

Y tú y yo sabemos que en el banco no le van a dar un crédito.

Estás pensando lo mismo que yo, en el dinero de la jubilación.

Ya. ¿Y si no le va bien y lo perdemos?

Yo creo que le va a ir bien.

Además, si no le va bien, tenemos tiempo de recuperarnos.

Para la jubilación queda mucho. Más que pensar en ese dinero,

deberíamos pensar que a nosotros será fácil que nos den un préstamo.

Eso es verdad, es buena idea.

Sobre todo no hay que dejarla en la estacada.

Gracias.

Manu, tu cortado está en marcha, ¿vale?

Araceli, tu café con leche y tus churros, cariño.

Si quieres algo más, me dices. ¿Nada más, Manu?

-Un cortado, María. -Buenos días.

-Buenas. -Está esto muy ambientado, ¿no?

-Sí. Ponme un brandy, haz el favor. -Muy bien. ¿Quiere algo de comer?

-No, ya he desayunado. Estoy de celebración.

-¿Ah, sí? -Sí.

Ya estoy contratado de forma oficial. -Mira.

-¿Recuerdas que te dije que quedaban unos flecos?

Ya es seguro. Tienes al nuevo fichaje de Transportes Quintero.

-Nada, yo que me alegro. -El que vale, vale.

Invita a los de la barra, que pago yo.

-¿Al final en las oficinas, como querías?

-No exactamente.

Me han ofrecido un puesto en la logística de la empresa.

-¿En la logística? -Sí.

Para empezar, voy a ser chófer, mensajero.

-Ah, creía que te habían ofrecido un puesto más importante.

-Sí, pero yo he pedido empezar desde abajo, ¿eh?

Claro, así veo de qué va la empresa. Además, soy más de callejear,

no de estar en una oficina. -Ya.

Así que, de momento, recadero. -Sí, y a mucha honra.

Que no se me caen los anillos. Así veo de qué va la empresa,

de qué va el personal y, mientras más libre, mejor me puedo mover.

-Tú di que sí, lo importante es tener

un trabajo digno y decente, sea de arriba o de abajo.

-Claro que sí, pero te voy a decir una cosa,

que yo en esta empresa voy a acabar arriba.

Que esto de chófer es una estrategia mía.

-Muy bien, ya me irás contando. Me voy, que tengo faena.

-Muy bien.

-Manu, tu cortado. -Gracias, María.

-Qué va, solo fue un abrazo de amigos.

María y yo ahora estamos como en una fase de deshielo,

pero a los dos nos hacía falta.

-A mí me gustaría que del deshielo pasarais a algo más.

-De momento con ser amigos yo ya me doy por satisfecho.

-Estoy contento de que te hayas reconciliado con ella.

Hasta yo te abrazaría de no ser por la herida.

-Tú te quedas quieto, a ver si te dan rápido el alta.

¿Ha dicho algo la enfermera de cuándo pasará el médico?

-No. Otra cosa, papá. ¿No deberías buscarte un abogado

para que te lleve lo que se nos viene encima?

-Los abogados son caros. -Sí, bueno, aunque sea de oficio.

Tenemos mucho en juego si te meten en la cárcel.

-Confiemos en que no, ¿no?

-Yo es que no dejo de darle vueltas a la cabeza.

¿Sabemos algo más?

-He hablado con Elías y me ha dicho

que por la tarde debo hablar con la inspectora Miralles.

-¿Y lo dices así, con tanta tranquilidad?

-¿Y cómo quieres que te lo diga? Además, no quiero que te agobies.

-Ya, papá, pero lo normal es estar preocupado.

A lo mejor me imputan a mí algún delito.

-¿A ti? ¿Por qué?

Lo que has hecho es jugarte la vida para colaborar con la policía.

-¿Elías te ha adelantado algo más sobre lo que va a pasar?

-No, quiere esperar a que me lo cuente la inspectora.

-¿Y crees que pueden detenerte?

-David, no sé, pero si quisieran detenerme, lo habrían hecho, ¿no?

-De todas formas, insiste en que te involucraste en el atraco

porque la policía te lo pidió.

-Ya, David, pero aparte de ese atraco, han pasado más cosas.

No quiero hablar del tema, no quiero que te alteres.

(Puerta)

Adelante.

-¿Se puede? -Pasa.

-¿Qué tal, Jesús? -Bien, bien. ¿No trabajas hoy?

-Sí, pero María me ha dejado escaparme un rato.

¿Cómo estás hoy? -Mucho mejor.

-Bueno, yo voy a llamar a Elías

para comentar el tema del abogado de oficio.

-Qué maja María, ¿no? Que te ha dejado venir.

-Sí. Te manda un beso. -Vale. Gracias.

¿Te ha contado que se reconcilió ayer con mi padre?

-Sí y está supercontenta.

Si es que a María le sienta fatal eso de estar enfadado con tu padre.

-Sí, mi padre también está feliz. El pobre lo ha pasado tan mal

por el golpe, por mí... Encima María no le hacía caso.

-Bueno, yo pienso que cuando dos personas

han sido tan importantes la una para la otra,

es una lástima acabar siendo como dos extraños, ¿no?

De verdad, Rebeca no es ninguna niñera roba maridos.

Es muy cariñosa y cuida bien de Leo. Pues muy bien.

Retiro lo que dije sobre ella y me alegro de que estés a gusto con ella

que, por cierto, no se parece en nada a una cuidadora que tuviste tú.

¿De quién hablas? ¿De Luz? Sí, Luz. Solo tenía bonito el nombre.

No seas exagerado. No te exagero.

Creo que tu madre la eligió para que nunca me fijara en ella.

Tienes unas cosas... Era una sargento de hierro.

Mira, conmigo fue muy cariñosa y siempre me cuidó muy bien,

aunque reconozco que igual si tengo tanto mal genio

es porque ella me lo pegó. ¿Que tienes mal genio?

No, hija. Eres una mujer con ideas claras

y estoy muy orgulloso de ti. Y yo de ti, papá,

aunque a veces tengas ideas un poquito disparatadas.

Ven aquí.

(SUSPIRA) Qué buenos son estos abrazos matutinos.

Nerea. Hola, Alicia.

¿Qué tal? Bien. Venía a enseñaros unas fotos

que he encontrado de los veranos en Santander.

Oye, ¿no tendrás alguna en la que aparezca la sargento de hierro?

No, pero tengo algunas que valen oro.

¿Salgo yo en alguna?

Sí. A ver... Mira, aquí hay un par.

Qué monas, tan chiquitinas. Parecíamos hermanas, ¿eh?

Mira, papá, y aquí sales tú. Qué joven estabas.

Si parezco un galán. -Estás guapísimo, tío.

-Oye, os dejo que tengo que recibir una llamada importante.

Mira qué bonita es esta foto con tu padre.

Ay, sí. También tenía aires de galán. Se ve que es cosa de familia.

Lástima que no se llevasen bien,

aunque con mi padre no es fácil llevarse bien.

Con la relación tan bonita que tenéis.

No te creas. Hemos tenido nuestros más y nuestros menos.

Le costó asimilar que quisiera ser policía.

Pero, aunque discutáis, todo se arregla.

Estáis a años luz de la relación que tengo yo con mi padre.

¿Qué sabes de él? ¿Está más centrado?

Cruzo los dedos para que haya aprendido la lección.

Lo sucedido con Somoza

y el sacrificio que tuve que hacer por él

parece que le ha hecho recapacitar. Ojalá puedas respirar tranquila ya.

De niña admiraba mucho a mi padre, ¿sabes? Era como un Dios para mí.

Pero cuando tenía 12 o 13 años me di cuenta de cómo era en realidad,

siempre metiéndose en líos y haciendo sufrir a mi madre.

Bueno, aférrate a los buenos recuerdos, Nerea.

Sí, claro. Los tengo.

Como las tardes que pasábamos en la playa del Sardinero

recogiendo conchas para hacerme un collar,

como en esta foto. Quédatela. Es preciosa.

Gracias.

No me gusta verte tan triste.

Es que Madrid empieza a pesarme

y no consigo que se convierta en mi ciudad.

Y eso que dicen que es de las ciudades más acogedoras de España.

Lo sé, pero yo sigo añorando Santander.

¿Y por qué no te vas unos días allí? Tal vez.

Prima, me tengo que ir a trabajar. Te quiero mucho.

Y yo a ti.

-Por favor, no me hagas reír

que todavía me duelen mucho los puntos.

-Vale, perdona.

No te rías y que no se abra la herida o el médico no me dejará verte.

-Reír también va bien para subir el ánimo.

-Sí, porque tampoco es que hayas tenido motivos

para reír estos días, ¿eh? -No, la verdad.

Desde que Toño y Goliat aparecieron para convencer a mi padre,

todo han sido problemas.

-Bueno, pero por fin ya se ha acabado todo esto.

Ahora podéis pasar página, volver a vuestra rutina,

retomar la idea que teníais de iros a la costa...

-No te creas. A mi padre le espera una buena a partir de ahora.

Va a tener que enfrentarse a la justicia.

y responder por unos delitos

en los que tuvo que participar a la fuerza.

-Ya, eso es una putada, pero al menos te va a tener ahí como apoyo.

-Sí. Y también va a tener a María.

-Pues ojalá pudiéramos volver atrás

y recuperar todo eso que perdimos en el camino, ¿no?

-Paty, olvídate, por favor,

de todo el tema de mi vocación de policía.

-Ah, no, yo no estoy hablando de eso, estoy hablando de nosotros.

No sé, es que con todo esto que te ha pasado,

me he dado cuenta de lo importante que eres para mí.

-Tú también lo eres para mí.

-Yo es que siento cosas muy fuertes por ti

y estos días me han hecho recordarlo.

-Yo también te aprecio. Paty, de verdad,

de verdad que para mí nuestra amistad es muy importante,

por eso me duele tanto cada vez que nos enfadamos.

-Ya, pero yo no te estoy hablando de nuestra amistad,

yo te hablo de otra cosa.

A ver, lo que te estoy intentando decir es que,

que estoy enamorada de ti

y entiendo que me rechaces perfectamente.

-¿Por qué tendría que rechazarte? -Porque sería lo más normal.

No sé, siempre te he estado mareando con que ahora sí, ahora no.

Te engañé, pero no quiero recordar el pasado.

Yo solo me quiero centrar en el aquí y en el ahora.

Y todas estas cosas que hemos vivido yo creo

que es lo que hace que ahora esté tan segura de lo que siento.

Te quiero.

Si cuando te fuiste al pueblo te juro que me volví loca de celos

pensando que te habías echado una novia y por eso pasabas de mí.

Sí, y cuando volviste y me dijiste que os ibais a ir de Madrid, yo...

No sé, la idea de no volver a verte, David, me tenía rota por dentro.

-Paty. -Es que yo soy muy feliz contigo.

Y hay veces que me tengo que contener

para no abrazarte

o para no besarte, como ahora.

-Para mí es un poco difícil.

-Ya, no tienes que contestarme ahora, ¿eh?

Puedes tomarte tu tiempo para pensarlo y eso.

-Es eso, sí, necesito tiempo.

Ahora estoy un poco débil.

-Bueno, pues te dejo descansar, ¿vale?

Y bueno, ya hablaremos.

(Puerta)

-Bueno, ¿qué tal con Martorell?

¿Has conseguido quedar con ellos para la reunión pendiente?

-No, todavía no. Lo siento. -Y esa cara, ¿a qué viene?

-Hace tiempo fui feliz con mi padre. Él lo era todo para mí

y, sin embargo, mira cómo hemos acabado.

-No por tu culpa.

Has hecho más de lo que hubieran hecho muchas hijas.

-Lo sé, pero eso no alivia la pena que tengo

por no tener una buena relación con él.

-Ahora está más tranquilo, ¿no?

Podrías quedar con él y tender algún puente.

Perdóname, pero tengo que irme pitando.

Tengo reunión con Cremades y ya sabes

que es un señor al que no le gusta esperar.

-¿Montero Doria Abogados? Hola, soy Nerea Ocaña.

¿Podría hablar con el señor Montero, por favor?

-¿Qué? ¿Cómo que quiere cancelar el pedido?

No, no, no.

Pero bueno, yo puedo llamar al repartidor y le digo.

Ah, mira, si está aquí el repartidor. Acaba de llegar, de verdad.

Sí, sí. Ya, ya sé, ya.

Ya, yo le entiendo.

Vale, por nosotros no habrá problema la próxima vez.

Gracias. Chao.

(Timbre)

-Tía, es que no me cogías el teléfono.

-Ya, Paty, entiende la que tengo aquí montada.

-Madre mía, parece un campo de batalla.

Chica, deberías organizarte mejor. -Agóbiame más, si ves que tal.

-Bueno, tú tranquila que te ayudo mientras me escuchas.

-No sé si estoy para escuchar mucha historia.

-Bueno, me escuchas, solamente es eso.

María me ha dejado ir a ver a David al hospital.

-Muy bien. ¿Y qué tal está?

-Bien. El balazo va cicatrizando mejor,

tiene algún dolor y eso, pero todo muy guay.

-¿Y qué? Le habrá alegrado de verte, ¿no?

-Bueno, alegrado no sé muy bien, más bien se ha quedado pasmado.

Tía, que me he declarado. -¿Que has hecho qué, loca?

-¿Por qué me llamas loca si me dijiste que lo hiciera?

-Pero está el chaval convaleciente. -Ya, yo qué sé.

Pensé que, al decírselo, le iba a dar fuerzas

para que se recupere más rápido, pero está visto que no,

que ha sido al revés, le he chafado más.

-Hombre, haber esperado a que saliese.

-Ya, pero no podía aguantar las ganas que tenía de decírselo.

Es que lo tengo tan claro ya. -¿Y él qué te ha dicho?

-Ni mu. ¿Qué, he metido la pata? -No.

-He metido la pata de pleno. -Paty, no, no has metido la pata.

A ver, es que él a paseo no te ha mandado, ¿no?

-No, claro que no, pero vamos, que digo que me podría haber dicho algo.

No sé, cualquier cosa, algo, pero se ha quedado callado, tía.

-A ver, calma porque el chico... Le acaban de dar un tiro.

-Aunque bueno, si no ha dicho nada, eso significa

que me manda a la mierda, ¿no? Es otra manera de decirlo, digo yo.

Oye, esto está buenísimo.

¿Te he dicho que tienes mucho futuro como cocinera?

-Sí, será como cocinera, porque como empresaria soy lo peor.

-Tía, si sintiera algo por mí me habría dicho algo ya.

-Me estás calentando la cabeza de una manera...

¿Ves la que tengo montada? Y no me quejo como tú.

-Porque lo tuyo es distinto. Lo que tienes que hacer

es ponerle orden, que lo tienes todo hecho un desastre, tía.

-¿Me explicas cómo pongo orden si me tengo que ir de la casa?

-¿Por?

-Mira lo que me ha escrito el abogado de Julio esta mañana.

Tengo que dejar la casa en menos de un mes.

-¿Por qué te escribe a ti?

-Hombre, ¿porque Julio está en un psiquiátrico en Miami?

Esta casa hay que cerrarla. -¿Y qué vas a hacer?

¿Vas a cerrar el negocio? -Ni de coña, vamos.

Voy a pedir un crédito, alquilo un local

y me lo monto yo sola. -¿En serio?

-Sí, no me voy a rendir, Paty.

-No sé, ¿no lo ves un poco arriesgado?

-No sé lo que va a pasar. No me han concedido el crédito de momento.

-No sé.

(Móvil)

-La patisserie de Olga, ¿dígame?

Ah, sí, claro, un pedido. Media docena de "muffins" de chocolate.

Perfecto. Sí, en media hora los tendré allí.

Muchas gracias, ¿eh? Chao.

La cafetería de la plaza de la Concordia

ya me está haciendo encargos. Esto lo tengo que ir metiendo en cajas.

(Móvil)

-Ostras, me tengo que ir que María me va a matar.

-Pues nada, mucha suerte con tu David.

-Y tú con tu empresa. Hasta luego, Olga.

-A ver...

Tote Gallardo. Es todo lo que he podido recopilar sobre él.

Vaya perla: robo, allanamiento de morada,

resistencia a la autoridad, entre otros.

Sí, mira, y la guinda del pastel.

Un asesinato con arma blanca en una reyerta hace diez años,

lo que me hace pensar que en la cárcel no ha reflexionado

y que se va a volver a meter en líos.

Además, ahí no ha perdido el tiempo. Se hizo amigos,

uno de ellos un gran conocido nuestro, Sergio Mayoral.

Compartieron celda, por eso está trabajando en Transporte Quintero.

Ahora se explica. Bueno, habrá que tener vigilado a este pájaro, ¿no?

Sí. Iker ya está puesto al día de todo

y me ha dicho que lo va a incluir en la Operación Valentina.

Además, lo va a investigar a él, a Sofía Collantes

y también a Sergio Mayoral.

Con el historial que tiene,

no tardará en picotear del narcotráfico.

Picotear no creo que sea la palabra. No se conformará con cosas menores.

Ese hombre lleva el crimen en la sangre.

Cariño, tu café ya lo tengo. Te lo traigo ahora mismo.

Ahora te llevo lo tuyo, corazón. -Ya estoy, María, ¿eh?

-¿"Ya estoy, María"? Qué morro más grande.

Te vas un rato al hospital y es toda la mañana.

-Lo siento mucho. Se me ha ido la pinza.

-La pinza, no, el tendedero entero. Mira cómo estoy.

-Ya, todo lo que digas, tienes razón. Deja eso, déjalo.

Vete arriba, descansa y, cuando bajes, tengo todo esto recogido.

-¿Qué voy a descansar? Mira cómo tengo esto y la cocina todavía.

-¿Me pongo con la cocina?

-Quiero que me cuentes qué has hecho dos horas

en el hospital, Paty. -Es que he ido a ver a Olga un rato.

-¿A Olga? ¿Por qué?

-La pobre está muy agobiada con su trabajo

y con la empresa de repostería y todo.

-Ah, que está muy agobiada Olga

y dejas a la burra de María tirando del carro.

De verdad, no te puedo entender.

¿No respetas un trabajo en el que se te da un sueldo?

A lo mejor el mes que viene puedo pensar en no dártelo y ya está.

-María, ya te he pedido perdón. -Y con eso basta, todo arreglado.

-Si crees que merezco que me quites las horas,

me las quitas, pero el número no me lo montes.

-No, si encima se pone chula, "que el número no se lo monte".

Mira, no doy crédito, Paty, no doy crédito.

-Buenas. -Buenas.

-No quiero entrometerme, pero huele a chamusquina.

-Ay, la tortilla. ¡Échale un ojo! -¡Voy, voy!

-Solo me faltaba que se quemara la tortilla.

-No es tan grave, a algunos les gusta quemadita.

-Quemadita estoy yo. ¿Quieres un café doble, como siempre?

-Sí, pero que sea descafeinado. No quiero ponerme más nervioso.

-¿Por qué? ¿Por lo de tu hijo?

-No, afortunadamente, David se está recuperando bien.

Es por otra cosa.

Esta tarde tengo la reunión con la inspectora Miralles

para que me digan los cargos contra mí.

-Ya. Entiendo que estés nervioso. -Sí.

Puede que salga esposado camino del juzgado.

-De verdad, qué rabia me da que algo tan injusto

le pase a un hombre tan bueno como tú.

-¿Un hombre tan bueno?

Un hombre que ha participado en dos atracos con muertos de por medio.

-Pero no has tenido que ver en esas muertes, ¿no?

-No, la muerte de mis antiguos compañeros de banda,

Toño y Goliat, fue cosa de los holandeses.

Pero había un chaval, Pincho, que participó en el primer atraco

y Toño lo mató en mis narices.

-¿No puedes demostrar que no tuviste que ver con esa muerte

y que si estabas participando en el atraco era para salvar a tu hijo?

-Sí, así es. A ver qué piensa el juez de todo esto.

-Tú tienes abogado, ¿no?

-Sí. Me acaba de decir Elías que me han asignado uno de oficio.

Ahora mismo voy a conocerlo. Cóbrame. -Sí, hombre. Solo faltaba.

Estás invitado. -Muchas gracias.

-Oye, y si el juez necesita alguien que le hable de ti, que me llame.

Le voy a contar el tipo de persona que eres.

-¿El tipo de persona que soy?

Un exdelincuente, un farsante, un mentiroso.

-No, una bellísima persona y que sería muy injusto

que te metieran en la cárcel con lo que hay suelto por ahí.

-Qué maja eres, María.

Bueno, ya te contaré y gracias. -Venga. Suerte.

-Adiós, Jesús. Eh, ¿quieres que haga otra tortilla?

-Se me ha quemado, ¿no? -Un poquito.

-Pues sí, haz otra y perdona por cómo te he hablado antes.

Vamos a olvidarnos de todo. Borrón y cuenta nueva.

La próxima vez que tardes así, te corto el cuello.

-Oído.

Tu mami te quiere,

te abraza, te duerme,

te da de mamar.

Tu mami te quiere, tu buena mamá.

Hola, Rebeca. Hola, Alicia.

¿Qué tal? Nosotros acabamos de llegar.

¿Tan tarde? Sí, es que hace tan buen día

que he salido al parque a darle biberón allí

y ahora estaba jugando antes del baño.

¿No va un poco retrasado? No, enseguida se lo doy.

Tú descansa. No, he salido antes del trabajo

precisamente para eso, para ver si le podía dar el baño.

Pues has acertado. Hola, mi amor.

Hola, mi amor. ¡Oh!

(SUSURRA)

¿Qué pasa? Hoy te va a bañar mamá, ¿eh?

¿Estás contento? Gracias por cuidar tan bien de él.

Es un gustazo. Le adoro y él a mí.

Yo es que estoy encantada de trabajar con vosotros.

Os admiro un montón a ti y a Iker. ¿Y eso por qué?

Porque hacéis tan buena pareja y sois tan felices

que yo vengo a trabajar encantada.

La verdad es que contigo nos ha tocado la lotería.

No me podría haber imaginado una niñera mejor que tú.

Vas a hacer que me sonroje.

Por cierto, te tengo que pagar los pañales que has comprado.

Ya me lo darás.

No, las deudas hay que pagarlas enseguida.

Voy a por dinero.

Buenas noches, mi amor.

Tú también querrías que me quedara a dormir contigo, ¿verdad?

Yo también, pero no te preocupes, Pablo,

que pronto vamos a estar juntos, siempre.

Aquí tienes. Muchas gracias, Alicia.

Vamos, Leo, venga. Buenas noches, cielo.

Mañana a la misma hora. Sí. Hasta mañana, gracias.

¿Qué? ¿Qué pasa?

¿Vamos a darte el bañito, eh? Venga.

Siéntate, Jesús, por favor.

Antes que nada, ¿cómo está tu hijo? Bien, gracias.

Se está recuperando muy bien. En breve le darán el alta.

Me alegro.

Cuando pueda iré a agradecerle su contribución al operativo.

Es un chico muy valiente, puedes estar orgulloso.

Lo estoy. Bueno, no me voy a demorar

en abordar el asunto por el que estás aquí.

Estarás preocupado y tienes motivos para estarlo.

Sí, la verdad es que sí. Primero, agradecer tu ayuda

para desmantelar la banda de delincuentes holandeses.

Las conexiones de Rudolph van Gaal y de sus hombres internacionales

eran impresionantes. Gracias a la información que obtuvimos,

hemos conseguido que cayera una multinacional del crimen.

Sí, al parecer el holandés este, el tal Rudolph,

era un pez más gordo de lo que pensábamos al principio.

-Todo un honor haber trabajado para él.

Tanto Jefatura como la policía holandesa

como la Europol te agradecen tu actuación.

Y después de las felicitaciones, ¿qué más?

-El abogado de oficio que te han asignado debe estar al llegar.

Si quieres que le esperemos... -No, empecemos ya.

¿De qué se me va a acusar? Bien.

El Chispas cometió en su día...

Sí, conozco perfectamente el historial del Chispas.

Me sorprende que primero agradezcan mi colaboración

y que después me hagan pagar por mis crímenes del pasado.

-Jesús, una cosa no quita la otra. La ley es la ley.

-Con todo lo que hemos pasado David y yo.

No sé, y David ha estado a punto de morir,

¿eso no cuenta o qué? Por supuesto que cuenta.

Y contará que te has visto obligado a participar en los atracos.

Pero tu pasado te persigue.

Si hubieras venido antes a contárnoslo,

podríamos haber intervenido y las cosas no hubieran llegado lejos.

-A toro pasado me arrepiento de no haberlo hecho antes.

No sé, supongo que tenía miedo de decepcionar a mis seres queridos.

-Te he dado muchas oportunidades para contármelo

y siempre te lo he preguntado de buenas maneras.

No perdamos el tiempo discutiendo lo que pudo ser y no fue.

Vamos a ser prácticos, ¿de acuerdo?

Vamos a limitarnos a analizar los hechos.

En la actualidad, has cometido algunos delitos:

encubrimiento, obstrucción a la justicia

y has participado en un atraco en el que directa o indirectamente

han muerto tres miembros de la banda: Pincho, Toño y Goliat.

Vale. Solo quiero decir que actué forzado por las circunstancias.

Me amenazaron de muerte y David estaba secuestrado.

No sé qué habríais hecho vosotros en mi caso.

-Jesús, nuestra comprensión la tienes,

pero ahora tienes que dar la cara ante el juez.

-Pero ¿lo del Chispas no ha prescrito?

Por los pelos, pero sí, ha prescrito.

No sabemos si el juez lo tomará en cuenta en su valoración.

Me lo estáis poniendo todo muy negro.

¿Es porque pensáis que voy a terminar en la cárcel?

Mira, yo solo quiero que David quede al margen de todo esto.

-Eh, por eso no tienes que preocuparte.

El único que está citado ante el juez eres tú.

A David no tiene por qué pasarle nada.

Elías, ¿por qué no vas a ver si ha llegado el abogado?

Ponte cómodo, hombre.

¿Cómo se te ocurre hablarle así a uno de los mozos de carga?

-Tranquilízate, que te va a dar algo.

Para empezar, el mozo ese se estaba rascando las pelotas

y lo que le he dicho es que se ponga las pilas

que la empresa no le regala el sueldo.

¿Está mal dicho eso? -No eres quien para dar órdenes

y menos con esa chulería y jugando con la navaja.

A ver si te enteras, ya no estás en el patio de la cárcel.

-Por ahí se ha librado.

-Para dar órdenes ya está el encargado del muelle,

al que también has insultado. -Le he dicho que es un inútil, lo es.

Y tú, Sergio, si fueras espabilado,

lo despedirías y me pondrías en su lugar.

En dos días te ponía a los flojos esos más tiesos que un palo.

-Dedícate a hacer de chófer

y deja de meterte en los asuntos de la empresa.

Ah, y te prohíbo que vayas diciendo que somos amigos.

A la gente no le gustan los favoritismos.

-¿Que tú me prohíbes qué?

Lo que hago es ayudarte para que la empresa dure.

Y ahora que estamos hablando de todo, hombre,

yo creo que he sido demasiado sumiso aceptando este trabajo de mierda

cuando me deberías haber dado un puesto de director.

-No empecemos, ¿eh?

-Bueno, recuerda que tú estarías vendiendo cupones

si yo no te llego a librar del Pedraza.

-No hace falta que me lo recuerdes cada día.

-Hombre, parece que se te ha olvidado, ¿verdad?

-Mira, estoy haciendo más de lo que puedo por ayudarte,

así que disfruta de tu libertad y de tu empleo, Gallardo,

y no me generes más problemas.

-Está bien, para ti la perra gorda. Ahora, te voy a decir una cosa, ¿eh?

El coche que me has endiñado es una patata.

-¿Y qué quieres para hacer recados, un deportivo?

-Un descapotable no estaría mal

para poder romear por Triana, ¿que no?

-¿Qué hace él aquí? -Es el nuevo chófer de la empresa

sustituyendo a Montesinos, que se ha jubilado.

-Me lo tendrías que haber consultado, ¿no?

-¿De algo tan insignificante? -Eh, de insignificante, nada.

Para mí el trabajo de chófer tiene una gran responsabilidad,

sobre todo si debo pasear a personas guapas como la jefa.

Señora Collantes, me tiene a su disposición

a cualquier hora del día o de la noche.

Para mí sería un placer llevarla a los toros.

-Me horrorizan los toros. Son una salvajada.

-Gallardo, por hoy has terminado.

-Muy bien. Pégame un telefonazo si necesitas algo.

-¿Por qué has contratado a este primitivo?

Te dije que lo mantuvieras alejado de la empresa.

-Le debía una. Fuimos compañeros de celda en la cárcel

y las promesas hechas entre rejas se cumplen.

-Pues al primer traspiés lo quiero de patitas en la calle.

¿Está claro? Y dile que no use el palillo delante de mí.

Me da asco.

Por cierto, ¿no huele aquí a colonia de bebé?

-Le dije que se perfumara para venir a trabajar.

El otro día te molestó su olor. -¿Y se ha echado un bote de litro?

-Vamos a ver, Gallardo es una persona peculiar.

-Yo solo te digo que, como nos dé problemas,

tú serás el responsable.

-¿Qué, Lola? ¿Terminas ya? Que hoy nos toca preparar la cena.

-Espérame en La Parra. -Pero ¿qué haces?

-Es una propuesta de una aplicación para la comisaría.

Le lancé ayer la idea al comisario y le pareció bien.

La quiero preparar bien. -Ajá.

¿Y por qué me parece que quieres ganar puntos ante el comisario?

-No empieces otra vez.

¿No tuviste bastante con la conversación de anoche?

-Nada, lo que tú digas.

-No me des la razón como a los tontos.

No me voy a enrollar con el comisario.

-Sí, claro. Tú mucho hablar, mucho bla, bla,

pero mira cómo te tiembla el ojo derecho, mira.

-Pero ¿qué dices? -El tic ese que tienes tan raro

que se te mueve el ojo cuando mientes.

-No miento ni tengo un tic en el párpado derecho, hombre.

-Sí, mira, mira. Ahora te está pasando.

-De verdad, que paso de ti, del tic, del tac, de la web y de todo.

Me voy a La Parra y la cena te la preparas tú.

-A lo mejor te encuentras a alguien en La Parra.

Perdona, tranquilízate. ¿Estás bien?

¿Te puedes sentar, por favor? Siéntate, por favor.

Lola, ven un momento, por favor.

Creo que esta mujer ha sido agredida.

-Sí, yo me ocupo. Dame un vaso de agua.

Hola. De momento vamos a tranquilizarnos, ¿vale?

Pero me vas a decir si has sido agredida.

De acuerdo. Para empezar, cuéntame cómo te llamas.

Vale, tranquilízate. -Toma el agua.

Nosotras estamos para ayudarte.

-Tranquila, ahora nos lo cuentas todo. ¿Cómo te llamas?

Es sorda. -¿Eres sorda? ¿Pero nos entiendes?

-De acuerdo. Perdona, no nos habíamos dado cuenta.

¿Nos puedes explicar si has sido agredida?

De acuerdo. ¿Por quién?

Y no es la primera vez.

Deberíamos pedir un intérprete de lengua de signos

para entendernos mejor. -Sí. ¿Te ocupas tú?

-Sí. Voy a llamar a Perona, él es quien se ocupa de estas cosas.

-Vale.

Va a venir un intérprete de lengua de signos

para que sea más fácil. Tranquilízate, ¿vale?

Estás en buenas manos. No te va a pasar nada.

(Timbre)

Nerea, ¿pasa algo? No, nada, nada.

Salí a pasear porque estaba agobiada en el apartahotel

y me fui acercando hasta aquí. Sí que has dado un buen paseo.

Sí, no paraba de darle vueltas a cosas y...

Oye, ¿quieres tomar algo? Ya he cenado, pero te puedo preparar algo.

No tengo hambre, gracias. ¿Leo ya está dormido?

Sí. Pasa.

La verdad es que estaba agotado y, tras el baño, se ha quedado frito.

La niñera le cuida bien, ¿no? Sí, le quiere un montón.

Qué suerte tienes.

¿Y tú por qué estás tan triste? Hoy en el bufete lo he notado.

No sé, la foto que me diste me ha, me ha removido cosas por dentro

y no dejo de darle vueltas y de pensar

en lo importante que es Santander para mí.

Echo de menos un montón de pequeñas costumbres

de mi ciudad y... Es normal, siempre has vivido allí.

Sí, creo que he perdido con el cambio.

Y no me refiero solo al mar.

He perdido el contacto con muchos de mis amigos.

Nunca encuentro tiempo para llamar con tanto trabajo

y aquí tampoco tengo mucha vida social.

Y yo me siento fatal, pero entre todo este trabajo

y el niño, no sé, no doy abasto.

No tengo queja de cómo me habéis tratado tu padre y tú.

Todo lo contrario.

Luego está la mala suerte que he tenido en temas amorosos.

Cada historia que empezaba ha terminado peor.

Primero Iker, luego Sergio

y, para terminar de rematar, Iván Hermida.

Después de verte he llamado a Montero Doria.

¿Montero Doria, los abogados? Sí.

Quería tantearles para saber si seguía en pie la oferta

que me hicieron hace un tiempo. ¿Y?

Que sí, que me contratarían mañana mismo.

Y has aceptado. No puedo.

¿Por qué no? No quiero fallar a tu padre.

Ya le dejé colgado cuando me fui a trabajar para Somoza

y me costó que me perdonase.

Pero Nerea, esto es diferente. Pero le dejaría tirado igual

y no me gustaría volver a decepcionarle.

¿Quieres que hable con él? No, no.

Primero tengo que madurarlo y, cuando haya tomado la decisión,

hablar yo con él directamente. Seguro que lo va a entender.

Eres un cielo. Ya verás como no me equivoco.

Bueno, me marcho que tienes curro. ¿Te pido un taxi?

No, me vendrá bien caminar para despejarme

y si no puedo más, me pillo el autobús.

Hablamos mañana.

Nerea, decidas lo que decidas, estará bien.

Gracias.

(Puerta)

-Papá, ¿por qué no me has contestado a los mensajes?

-Perdona, me he quedado sin batería al entrar al despacho del juez.

-¿Qué te ha dicho? ¿Vas a ir a la cárcel?

-Calma, estoy aquí, ¿no? -Sí, pero cuéntamelo todo, por favor.

-A ver, la inspectora me ha planteado un panorama realista,

pero chungo. -Hemos colaborado con la policía.

-Sí, pero la obligación de la policía era plantearme todo

lo que podía pasar ante el juez, sobre todo porque había ocultado

lo que Toño me había obligado a hacer.

-Si me tenían secuestrado. -David, que sí.

Tranquilo, déjame terminar.

Elías y la inspectora se han portado muy bien conmigo.

-Concreta, papá. -En resumen, que

los delitos que han planteado delante del juez

eran solo sobre el primer asalto, sobre el segundo no

porque formaba parte del operativo. -¿Y lo que hiciste en el pasado?

-No, de eso no hablamos, no. El Chispas está muerto y enterrado.

Los delitos ya han prescrito. -¿Y qué tal con el juez?

-Al entrar en su despacho estaba realmente nervioso.

Sabes que yo soy de sangre fría, pero es que estaba cagado.

Eran tan seco el juez. No me miró a los ojos hasta el final.

Vamos, la cosa pintaba fatal, la verdad.

-¿No tuvo en cuenta que has llevado una vida de ciudadano ejemplar

hasta que la banda del Toño te obligó a delinquir?

-El abogado de oficio ha luchado para que lo entendiera.

Además Elías había escrito un atestado y era muy favorable.

Se presentaron como testigos y hablaron muy bien de mí,

como si les fuera la vida en ello. -Son buena gente.

-También hablaron muy bien de ti. Han dicho que eras muy valiente

y que era por la educación excepcional que te había dado.

Y también se comentó que querías ser policía.

-¿En serio? -Sí.

Pero lo mejor ha sido cuando Elías ha pedido la palabra.

-¿Qué ha dicho?

-Ha hecho un alegato que hasta a mí me ha emocionado.

Ha dicho que respondía por mí. -¡Ostras!

-En resumen, que estoy en libertado con cargos

hasta que se celebre el juicio, pero el abogado dice

que la pena será menor, así que no voy a ir a la cárcel.

-Papá, eso es genial.

-Espero que termine esta pesadilla de una vez.

-Ya ha acabado.

A ver, cariño, he estado en el banco

y a tu padre y a mí nos darían un crédito sin problema.

Así que podrás disponer del dinero que necesites

para buscar el local y para contratar al personal.

Tía, esto es un pastizal. -Ya, Paty.

Es que es lo que hay, cariño. -Vale, tienes que reducir gastos.

¿Ves necesario lo de la web y lo del marketing?

Con el boca a boca va a funcionar, ¿eh?

A la gente le gusta lo que haces.

-Hay mucha competencia y necesito posicionarme rápido.

-Se han quedado tan contentos que, además de pagarnos una minuta,

nos han hecho unos buenos regalos. Unas entradas de teatro para mí

y, para ti, unas entradas para la ópera

y tres noches en un hotel rural, el que elijas.

-¿En serio? Ahora que lo dices, yo ya tenía pensado hacer las maletas,

pero no para un fin de semana o 15 días.

-¿Y cuánto tiempo necesitas? -Me da mucha pena que te vayas.

Te voy a echar de menos.

-No te veo muy positiva, ¿no? -Pues hombre, es que yo fui ahí

y le abrí mi corazón y él se quedó pasmado.

No sé, ¿qué quieres que piense?

-Paty, no te desesperes. David siempre ha estado loco por ti.

-Yo creo que ya se le ha pasado, ¿eh?

Vamos, te digo que mucha ilusión no le ha hecho.

-Juro por la Esperanza de Triana que no daré problemas.

Espero. Y cuanto menos tengamos que vernos las caras, mejor.

Así será. Se lo aseguro, jefe. Gallardo,

si alguna vez te entran ganas de delinquir,

piensa en lo mal que se pasa en la cárcel.

Quiero meter las narices en el negocio.

-Ya estás metido en la empresa.

-La empresa de transportes, no. Es una tapadera perfecta.

Yo me refiero a otra clase de "business".

-Al menos tiene suerte de tener un familiar

que le pueda ayudar. -Sí, pero no por mucho tiempo.

Se ha quedado en casa de su prima, que está casada

y tiene hijos y una casa pequeña. No creo que se pueda quedar mucho.

-Tendremos que conseguirle una casa de acogida.

Te tratarán muy bien. Mira, si quieres,

te llevamos allí para que la veas y tengas más confianza.

-No sé, ¿por qué no la llevamos a casa?

Espe, sabes que eso excede de vuestras funciones.

Además, puede ser contraproducente, lo sabes perfectamente.

Ya lo sé, pero lo hemos hecho para no dejarla tirada, como excepción.

Razón de más para que os pongáis las pilas y encontréis al agresor.

Estamos a tope con el tema. Cuando lo localicemos, te aviso.

-A ver.

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Servir y proteger - Capítulo 367

16 oct 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Cáncer

    Hola,solo decir Alicia e Íker que se den cuenta pronto de la doble cara de Rebeca,por favor no le pase nada a Leo no aguanto ver sufriendo a los niños con vosotros siempre

    16 oct 2018