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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 365 - ver ahora
Transcripción completa

Lleva cuidando a bebés desde que tiene 17 años,

así que tiene más experiencia que tú y yo juntos.

Y eso que es muy joven.

Joven y guapa.

¿Tú también eres policía, como tu mujer?

Mi novia, no estamos casados. Policía y surfero.

Ayer, al llegar a casa, vi unos vídeos tuyos

que hay en una web de surf. ¿Cómo? ¿Esa página?

Has tenido que buscar bastante.

Sí, cuando algo me interesa, me empleo a fondo.

Hola. Hola, Alicia.

¿Qué tal? ¿Cómo está Leo?

Acabo de darle el biberón y se ha dormido.

¿Te das cuenta de que le gustas a Rebeca?

No, ni siquiera me he percatado,

pero lo que veo es que confías poco en mí.

Ya nos veremos. Buenas tardes. -Buenas tardes.

-¿Ahora vienen a visitarte tus amantes?

Métetelo en la cabeza, Nerea, no eres bien recibida.

-No va a conseguir intimidarme,

así que la próxima vez que nos crucemos ni se moleste en saludar.

Me da la impresión de que no estás cerca de ella voluntariamente.

-Para que te hagas una idea, no sé dónde me siento más prisionero,

dentro o fuera de la cárcel.

-Cuanto más tiempo pases con la correa, más te ahogará.

Buenos días. Qué hay. ¿Qué tal las vacaciones?

La verdad es que cortas.

Cualquier cosa que necesitéis, ya estoy de vuelta.

Sí, cuánto tiempo, hombre.

-Perdona, ¿me pone otra copita? Estoy seco como un lagarto.

No quieres ayudar a los viejos amigos.

Esta mañana casi me cuelgas el teléfono.

-Estoy hasta arriba de trabajo.

-Pues deja de agobiarte y reparte la tarea con los amigos,

sobre todo con los que te ayudaron en los momentos difíciles.

-Media vida escondiéndome para que mi pasado criminal no afectara a David

y mira ahora. -La sombra del Chispas es alargada.

-Si pudiera borrarlo todo, lo haría.

-¿Estarías dispuesto a devolver lo robado?

(Cristales rotos)

-María. -¿Qué tramabais?

-Nada.

-¿A estas alturas vas a seguir mintiéndome?

-Bueno, María, se trata de un asunto policial.

No te puedo dar muchos detalles. -¿Pero es algo peligroso o...?

-Tiene ciertos riesgos, pero Jesús está dispuesto a asumirlos.

Es su manera de redimirse de su pasado.

Estamos fiándolo todo a que ese frutero pegue el localizador

en el vehículo de esos criminales.

Me parece muy arriesgado el plan que habéis diseñado.

Tendrás 30 minutos, ni un minuto más.

Es lo que dura la luz de imágenes que verán en la sala.

Después, saltará la imagen real y, si no habéis salido, os verán.

-He pasado por El Color de la Huerta y está cerrado.

¿Sabes si pasa algo? -¿Qué va a pasar, mujer?

Que estarán repartiendo pedidos el padre y el hijo.

-Ábrelo.

-Ya está, lo tenemos, ya lo tenemos localizado.

-Atrás. -¿Qué ha pasado?

-Muy bien, hemos terminado.

No me hagas utilizarlo, Chispas.

(Música emocionante)

-Están saliendo de la ermita por una carretera secundaria.

¿Elías recibe señal a tiempo real? Sí, es esta. Es la del K de Elías.

Están a una distancia prudencial para no ser vistos

y también intervenir si lo vemos necesario.

Esto ha sido una contrariedad. Igual Rudolph ha cambiado de opinión.

¿Crees que sospecha que los Merino nos están ayudando?

Creo que no o la furgoneta habría dado un cambio brusco de dirección.

(Móvil)

Elías, estoy en el despacho de Fede. Pongo el manos libres, ¿vale?

Se han detenido. "Sí, lo estamos viendo".

¿Tienes visión del vehículo? "La verdad, no".

Nos hemos parado a cierta distancia para no ser vistos.

"Se ha metido en una propiedad privada".

-Continuamos con el operativo, ¿no? Sí, no podemos abandonarlos ahora.

No sabemos lo que Rudolph querrá hacer con ellos.

Elías, escucha, tomad posiciones y no perdáis de vista

"a Jesús y a David, ¿entendido?". Entendido. Por supuesto.

Con mucho cuidado. Venga.

-Un gran trayecto.

-¿Dónde estamos? -En un sitio seguro.

-¿Qué hacemos aquí? Teníamos un acuerdo.

Ya tienes el botín, estamos en paz. -Frutero, qué mal llevas las cuentas.

¿Pensabas que ibas a estar en paz con nosotros con este robo?

Los diamantes que robaste con tu banda

valen cinco veces más que esto. -Ese no es mi problema.

El error de cálculo ha sido vuestro.

Tus jefes me pidieron que robara la fundición

y lo he hecho. Si querían que saldáramos la deuda,

debieron escoger mejor el lugar. -¿Ahora pones tú las condiciones?

Tú pórtate bien y pronto estarás de vuelta en tu querida frutería.

Venga, vamos a descansar un rato y luego en marcha otra vez.

-¿Cómo que en marcha otra vez? -Tú tienes otro trabajo.

-Pero eso no puede ser. Ni sé el modelo de caja fuerte

que tengo que reventar. No sé, no estoy preparado.

-Has demostrado que eres rápido.

Solo tienes que limitarte a hacer tu trabajo,

nosotros tenemos lo nuestro planeado.

-No es el acuerdo al que llegamos. -Tú calla.

Mis jefes os han perdonado la vida una vez, no habrá una segunda.

Vosotros decidís cómo saldar la deuda: mercancía o sangre.

Anda, se ha quedado mudo. -Está bien, lo haré.

Dejad a David en paz. -Con una condición:

que nos dejes en casa hasta la hora del próximo golpe.

Allí podremos descansar y relajarnos.

-Ya verás el spa que tenemos para que puedas relajarte,

con masajistas y todo. Baja el botín.

Después de tu masaje,

os daré la información para el próximo robo.

-Rudolph. -¿Qué?

-Estaba debajo del coche.

-Un localizador GPS.

(Disparo)

¿Qué ha pasado?

El localizador de Rudolph ha dejado de emitir.

Voy a comprobar la conexión.

Nada, que no emite. ¿Crees que lo ha podido descubrir?

(Móvil)

Elías, el localizador de Rudolph ha dejado de emitir.

¿Sabes qué ha podido pasar? "Algo no va bien".

"Hemos oído un disparo". ¿Jesús y David están bien?

Se han metido dentro de la casa. No tenemos referencia visual.

Están dentro, "no sabemos qué está pasando".

¿Puede haber alguien más en esa finca?

No lo sabemos, no hemos visto a otro coche acercarse.

Acercaos con mucho cuidado y escúchame bien,

la prioridad es rescatar a los Merino.

"Si fuera necesario, os olvidáis de los holandeses".

Entendido.

-Voy a mandar la última localización

a servicios de emergencia para que estén alerta.

Bien.

Me gusta este sitio, tiene clase. Yo creo que encajaría aquí bien.

Y, además, está muy bien surtido.

Cómo se nota que no escatimáis en el presupuesto.

-Sírvete, hombre, como si estuvieras en tu casa.

-¿Tú no quieres una? -No.

-Deberías tomártela, así te relajas, que te veo muy tieso.

Mira, tienes la misma cara

que cuando te encontré en las duchas, ¿te acuerdas?

¿Qué pasa? ¿No te gustan las visitas o es por mí?

Esta mañana casi me cuelgas el teléfono.

Yo pensaba que al vernos cara a cara volverías a ser el mismo.

¡Anímate, hombre, que los dos somos libres!

-Estoy animado, pero sin tiempo.

-Ya lo veo, ya. ¿Tú sabes de lo que me estoy acordando ahora?

-Como no me des alguna pista... -De cuando el psicópata del Pedraza

te quiso sacar los ojos con un pincho, ¿te acuerdas?

Decía que lo habías mirado mal. Si no es por mí, no lo cuentas.

-Sí, eso fue al principio de entrar.

Era un novato, no sabía cómo manejarme.

-Me costó la vida que el pirado te dejara en paz, estaba loco.

-Guardo recuerdos de las primeras semanas que pasé de pardillo.

Con el tiempo aprendí a valerme solito.

-Sí, después de hacer ni tres categorías con los hermanos Carillos,

los colombianos. Ahí ya no había quien te tosiera.

Pero, al principio,

tu único valedor fui yo, ¿verdad, querubín?

-No lo he olvidado. -Así me gusta,

que no lo olvides, que lo tengas grabado

porque yo tampoco lo he olvidado.

-Pero dime, ¿a qué viene hablar tanto de todo aquello?

-Viene a que nosotros somos los que hicimos nuestro pasado,

todos los actos tienen sus consecuencias.

-¿Y? -Y que te relajes, chaval.

Solo he venido a comprobar que mantienes los ojos intactos.

Yo te enseñé a manejarte ahí dentro,

creo que eso te ha ayudado a llegar aquí.

Actos y consecuencias. -Ya.

Comprendo, ha llegado mi turno de devolverte el favor.

-Exactamente.

-Yo salí antes que tú y sé lo difícil que es adaptarse de nuevo.

Hay muchos gastos: ropa, comida, un techo y pocas oportunidades.

Yo te voy a echar una mano, Tote.

Pásate mañana y tendré preparado un sobre con dinero

para que vayas tirando unos meses. -Ya.

Yo había pensado algo más a largo plazo.

Ya sabes, lo de no dar el pescado, sino enseñar a pescar.

Esta empresa es muy grande, ¿no? Aquí debe haber muchos empleados.

-Escucha, Gallardo, solo soy un asalariado más,

no el dueño de la empresa.

Mi economía da para una ayuda, no para solucionarte la vida.

-Lo sé, por eso lo que quiero es que me consigas un trabajo.

-¿Cómo un trabajo?

En la cárcel fardabas de no haber dado un palo al agua en tu vida.

-No pude ejercer mi vocación. Quería ser torero,

te lo he dicho muchas veces, pero no pudo ser.

-Ya lo sé.

-En el mundo taurino para triunfar hace falta dos cosas:

parné y padrino y yo no tenía ninguno.

Y en la primera temporada tuve la lesión de rodilla,

que eso frustró la carrera.

-No te vas a ganar la vida como matador.

-En la cárcel he tenido tiempo para pensar.

Yo quiero rehacer mi vida. Quiero un trabajo digno.

-¿De qué? ¿Tienes carnet para conducir camiones?

Esto es una empresa de transportes.

-No, lo que tengo es el carnet normal.

-El B1, con eso no puedes conducir un camión.

-Tampoco tengo ganas de estar con camiones de aquí para allá.

No he salido de una celda para meterme en la cabina de un tráiler.

Además, que tampoco puedo cargar peso

porque me puede dar la lata la rodilla.

-Son los únicos dos trabajos que veo para ti.

-Yo había pensado más algo en la oficina,

algo así como asesor, consejero,

de eso que se lo llevan calentitos y no dan un palo al agua.

Solo tienen que ir a reuniones y firmar documentos.

-¿Tú firmar documentos? -¿Qué me estás llamando, analfabeto?

-No, no he dicho eso, pero...

-Mira, mira. Vamos a hacer una cosa que te veo muy perdido, ¿vale?

Yo voy a venir mañana y tú me dices el cargo y las condiciones.

Lo único que tienes que calcular es cuánto valen tus ojos.

Hasta mañana, amigo.

-Esto tiene que ser cosa vuestra. -No he visto ese aparato en mi vida

y David tampoco. -No me toméis por imbécil.

-Tienes que creernos.

-Lo que creo yo es que estos chismes son de la policía.

-No tenemos nada que ver.

Puede que ya os estuvieran investigando.

-Mucha casualidad, ¿no te parece? -Por favor, baja la pistola.

-¿Qué pasa? ¿No me ves capaz de disparar?

Os puedo matar aquí mismo y me quedo tan tranquilo.

¿Sabéis cómo llamaban a mi abuelo? El carnicero de Utrecht.

Era un nazi que dejó embarazada a mi abuela

y, como ya sabéis, todo se queda en los genes.

Supongo que la policía no tardará en llegar.

Echad un vistazo, yo me encargo de ellos.

-Espera, escapad. Les diré que he sido yo.

-Buen intento, pero ya te dije que tenías que pagar.

Te voy a matar tal y como hacía mi abuelo,

con una bala en la sien.

(Disparo)

No te preocupes por el chaval, no va a sufrir.

Perfecto, los dos con una bala.

-¡Policía!

-¡Alto, policía!

-¡Rudolph, tira el arma o te mato! -Tírala tú también, ¡quieto!

-Rudolph, tira el arma ¡o te vuelo la puta cabeza!

¡Despacito!

-¡Está herido! ¡Llama a una ambulancia!

-Está de camino, tranquilo. No tardará en llegar.

-Tranquilo, Jesús, saldrá de esta. -Llévatelo.

H50 para K. -Vamos, chiquitín.

La ambulancia está llegando. Por favor, David, aguanta un poco.

¿Hola?

Hola. Leo se acaba de quedar frito y tú vienes pronto, ¿no?

Sí, hoy pude escaparme antes. ¿Y has venido solo?

Alicia aún tenía lío en comisaría, pero escucha, Rebeca,

si quieres puedes irte a casa ya. Si no he acabado mi jornada laboral.

Me queda una hora y, si no te importa, me gustaría quedarme

y voy esterilizando los biberones, los chupetes

y pongo una colada con su ropa.

Desde luego, eres responsable y organizada.

Hombre, para algo me habéis contratado, ¿no?

Solo cumplo con mi trabajo.

Tú aprovecha si quieres, si tienes algo que hacer

o, simplemente, relájate. Bueno, pues así, de repente...

¿Sabes qué? Que te voy a tomar la palabra.

Voy a salir a correr, pero será media hora.

Volveré antes de que acabes. No te preocupes.

Quédate más rato corriendo si quieres, que yo me encargo.

¿No puedo regalarte horas y tú a mí, sí?

Que sepas que me parece muy injusto. Voy a cambiarme.

Tu café. -Gracias.

-Qué hay. -Buenas.

¿Quiere un vinito de tu tierra?

-No. Hoy toca champán, que estoy de celebración.

-Bueno, tenemos cava. -Mejor, producto nacional.

-¿Y qué se celebra? ¿Me toca algo? -No. Que ya tengo trabajo.

-Ole, muy buena noticia.

Huy, la mala es que no tengo ninguna botella de cava fría ahora.

-Que no decaiga. Ponme un Albariño. Una copita fresquita.

Será por vinos buenos. Esta tierra es una bendición, hay de todo.

-¿Dónde has conseguido trabajo tan rápido? ¿Por el barrio?

-En Transportes Quintero, ¿lo conoces?

-Claro, es una empresa de toda la vida.

Pero han cambiado mucho las cosas por allí.

-¿Ah, sí? -Se murió el dueño.

-Vaya por Dios. Pues muerto al hoyo y el vivo al bollo.

-¿Y qué te han dado? ¿Trabajo de camionero o algo?

-No, a mí es que lo de viajar... En vacaciones y...

-¿Y entonces? -Me han dado trabajo en la oficina.

Con mi despachito, con mis horarios...

Llevaré la logística de la empresa y las relaciones con los clientes.

-Muy bien, suena muy importante, ¿no? No sé de qué va, pero...

-No te preocupes, tendré tiempo de explicártelo.

He decidido quedarme por el barrio.

¿No sabrás de un sitio apañado por aquí?

-Al lado de Transportes Quintero hay un hotel cuatro estrellas

que está muy bien. -Ya.

Yo soy más de ambientes familiares que me recuerden a un hogar.

Esos hoteles con tantas estrellas son todos iguales.

Yo soy más de pensión, que me cuide la patrona y esas cosas.

-Ya. Es que eso ya no se estila mucho, va a ser difícil.

-Ya. Todo lo bueno se está perdiendo.

-En el barrio queda un hostal que es un negocio familiar.

Ahora lo llevan los hijos, Cristina y Lucas. Ve y pregúntales.

Diles que vas de mi parte. -Bien.

Aquí tienes. -Venga.

-Y esto para luego. -Muy bien.

Hola, María. Buenas, comisario.

Qué gusto verlo. Me han dicho que estaba de vacaciones.

Sí, pero ya terminaron. Escucha una cosa.

Este tipo que acaba de salir me suena de algo, no sé.

¿Es habitual de aquí?

No, acaba de llegar al barrio. Ha aterrizado con suerte.

Tiene trabajo en Transportes Quintero.

Ah, pues me ha recordado a alguien. Me habré equivocado.

¿Qué le pongo? Ponme un café.

¿Qué te ha pasado? Si no has corrido ni 15 minutos.

Sí, lo sé. Se me ha subido el gemelo. Creo que he forzado.

Te pasa por querer hacerlo tan rápido.

Seguro que ni has calentado.

No pasa nada. Le pongo crema y listo.

Te puedo poner la crema. Hice un curso de masaje deportivo.

No te preocupes, Rebeca. Gracias. Que hice prácticas.

Estuve trabajando en una media maratón.

Me he enfrentado antes a esa lesión.

A ver, no es que no me fíe de ti, solo que...

No me digas que te da vergüenza. Anda, siéntate. Verás como te alivia.

Está bien.

Mira, en el cajón de esa cómoda hay un bote de crema.

¿Te duele? No, ahí, no.

¿Y ahí? Ahí, sí.

Relaja, relájate.

Yo creo que ya está. A ver, ¿mejor?

Sí, la verdad es que sí. ¿Cómo lo has hecho? Parece cosa de magia.

Ya te dije que tenía buena mano para estas cosas.

Ahora lo que tienes que hacer es no salir a correr en unos días.

Al final le tendré que dar la razón a Alicia, eres muy eficiente.

¿Ah, sí? Sí.

¿Y qué más dice ella de mí? Que eres cariñosa, amable

y que te portas muy bien con el niño.

¿Y tú? ¿Qué opinas tú de mí? Lo mismo que Alicia.

Pero ¿qué haces?

Pensaba que tú también querías que esto pasara.

Pues te equivocas. Yo estoy con Alicia

y jamás se me ocurriría hacer esto. No, escúchame una cosa.

Solo pretendía ser amable. Lo siento mucho, de verdad. Me voy.

Sí, será lo mejor.

Ya les he dicho que se los llevaran a los calabozos

y luego les interrogaremos.

-¿Está muerto? -Has hecho lo que debías.

-Pero una vida es una vida. Me pude ahorrar un tiro mortal.

¿Dónde está la ambulancia? David ha perdido mucha sangre.

-Dijeron que estaban de camino, deben estar al llegar.

-¿Y la ambulancia? -Está llegando.

-David, ¿has oído? Están a punto de llegar.

-Estoy bien. -Eres un valiente, chaval.

-He salido a mi padre, igual de orgulloso.

-Sí. -Papá.

-No hables, reserva fuerzas.

-Si la ambulancia no llegara a tiempo...

-No digas tonterías. -Si no salgo de esta,

no quiero que te sientas culpable de nada.

-David, te vas a poner bien, ¿me oyes?

Y vamos a empezar de cero donde tú quieras.

¿Dónde está la ambulancia?

(Sirena)

-¡Por aquí!

-Papá, te quiero. -Yo también.

-Tenemos que trasladarlo ya al hospital.

-Miralles, oye, mira, el operativo no ha salido como esperábamos.

Uno de ellos ha caído y David ha recibido un disparo.

-David, no te preocupes, todo va a salir bien.

(Móvil)

-La patisserie de Olga, dígame.

¿Cómo que no ha llegado?

Pero el repartidor ha salido hace una hora de aquí.

¿Y no puede esperar unos minutitos más?

-Ya, sí, lo entiendo. Vale, pues déjeme

que llame al repartidor y le cuento algo, ¿vale?

Sí, las velas, vamos, las sopla usted de sobra.

Venga. Chao.

(Timbre)

¿Y ahora quién es?

-¿No me vas a decir hola o qué? -Papá, ¿no ves que no tengo tiempo?

-Ya. Se te está acumulando el trabajo, ¿eh?

-Sí, si solo fuese eso... Hoy lo estoy haciendo todo al revés.

Estoy desbordada.

-Venga, te echo una mano. ¿Por dónde empiezo?

-Mira, esos "muffins" los tengo que poner en cajas.

Vete poniéndolos. -Vale.

-¡No, no, no! -¿Qué te pasa?

-Que la he liado. He mandado la tarta donde no era

y me ha llamado el cliente que van a soplar las velas.

-Dile al repartidor que la recoja donde la dejó

y que la lleve al cumpleaños.

-No se puede. Está en la otra punta de Madrid.

Papá, he mandado la tarta a un tanatorio.

A los del tanatorio, en vez de llegarles las pastas,

les va a llegar una tarta que pone: "Que cumplas muchos más".

-Vale, venga. Me llevo las pastas y recojo la tarta

y le pido disculpas a los parientes del difunto

y al cumpleañero, venga. -Es que soy una ilusa.

¿Cómo pensaba que iba a sacar esto adelante yo sola?

Y voy a perder los pocos clientes que me quedan.

-Venga, no digas eso. Tienes capacidad para eso y mucho más.

Es cuestión de cogerle el tranquillo y estar algo organizada.

Dame las direcciones del tanatorio y del cumpleaños.

-Sí.

Aquí está.

(Timbre)

-Yo abro.

Hola, Alicia, ¿cómo tú por aquí? Hola, Antonio.

Es Alicia. Hola, Olga.

Quería verte porque tengo noticias de Julio.

¿Está bien? Sí.

Ha solicitado un cambio de centro psiquiátrico.

¿Y eso?

Bueno, quiere volver a Miami para estar más cerca de su madre

y el juez lo ha autorizado.

No tenía ni idea, pero supongo que es lo mejor para él, ¿no?

Sí, yo también lo creo.

Me da pena que vaya a estar tan lejos,

pero sé que va a estar bien cuidado.

El médico que reside en Miami es el primero que le diagnosticó, ¿no?

Sí.

A Julio no dejaron de pasarle desgracias desde que llegó a Madrid.

Lo único bueno ha sido enterarse de que tenía una hermana

y, por supuesto, ser tío.

No, Olga, lo único bueno que le ha ocurrido ha sido conocerte.

¿Crees que podré despedirme de él?

Imagino que sí. Si quieres te acompaño.

Sí, así será menos duro.

Bueno, me marcho que estoy hasta arriba de trabajo.

Adiós, Antonio. Adiós, Alicia.

¿Estás bien?

-No, pero ahora no puedo pensar en eso.

Papá, vete que al final no llegas. -Dame las pastas.

-Las pastas.

(Puerta)

¿Cómo estás?

Jodido con el balazo que se ha llevado David.

No tiene ni 20 años, es un chaval.

Bueno, piensa que, dentro de todo, ha ido bien, ¿no?

Podía haber sido peor.

Esos cabrones se los querían cargar allí mismo.

Deberíamos haber intervenido antes. O no.

No, te digo que debería haber sido más rápido.

Elías no sabemos qué hubiera pasado si hubierais entrado antes.

No te tortures, hombre. Me va a resultar difícil olvidar

la imagen de Jesús taponando la herida de su hijo.

Y, según tengo entendido,

David no ha sido el único que ha recibido un disparo.

Sí, uno de los matones de Rudolph tiró de arma apuntándome

y tuve que dispararle y murió en el acto,

no tuve otra opción, Claudia. Eso ya lo sé.

Lo que me preocupa es saber cómo estás tras eso.

Bueno, lo superaré. Con todo este follón,

lo de David, ni siquiera he pensado en ello.

Bueno, a ver, ¿qué habéis encontrado allí?

Pues en una primera inspección, ordenadores, dinero en metálico,

pasaportes falsos, algún arma...

(Móvil)

Es Nacha. Cógelo.

Sí, Nacha, dime.

-"Estamos llevando los ordenadores a la UIT".

-Muy bien, pues nada, nos vemos en un rato allí.

Venga. Gracias, Nacha.

Los ordenadores que hemos requisado tienen una clave de acceso,

pero Fede se va a poner con ello.

Eh, eh. Sí.

Buen trabajo, Elías.

Voy a buscar a Nacha. Venga.

Gracias, inspectora.

-Venga, hasta luego.

-Mira, María, esto ya me empieza a mosquear.

No es normal que la tienda cierre todo el día.

-Mujer, estarán con el papeleo de la venta del local

o se irían a ver una casa antes de la mudanza.

-Eso he pensado yo. Incluso he llegado a pensar

que la habían vendido y este era el cierre definitivo.

Pero no les pega a ellos ser así e irse sin decir nada a nadie, no.

¿Por qué no llamas a Jesús, a ver si te coge?

-Para llamaditas estará Jesús ahora. -¿Por qué dices eso?

Sabes algo que no me quieres contar, ¿no?

-No, es una manera de hablar.

Si está liado no voy a estar yo ahí de pesada llamándolo.

-Ya.

-Paty, ¿me pones un mosto, por favor? -Sí. ¿Quieres algo de picar?

No.

-Tengo novedades sobre Jesús.

-Paty, ven que Elías va a contar algo que creo que te interesa.

Hombre, por favor, no...

Está preocupada por David, tiene derecho a saber la verdad.

-Esto es un asunto confidencial.

-¿Qué está pasando?

-Será mejor que empiece por el principio, ¿no?

-Sí, empieza por el principio,

a ver si yo me termino de creer toda esta historia.

-¿Qué historia? -Paty, la frutería está cerrada

porque Jesús y David han participado en un operativo.

-Os estáis riendo de mí, ¿no? ¿O qué? -Calla y escucha.

-Jesús, antes de ser el Jesús que conoces,

pertenecía a una banda de delincuentes, era butronero.

Se dedicaba a reventar cajas fuertes.

-María, ¿tú sabías esto? ¿Desde cuándo sabías tú esto?

-A ver, Paty, eso ahora es lo de menos.

Escucha lo que tiene que decir.

-A ver, aunque llevaba mucho tiempo retirado,

pues siempre ha sido considerado el mejor en lo suyo.

Se le conocía como el Chispas y no ha dejado de recibir ofertas

para delinquir de nuevo. -A ver, un momento.

¿Estás seguro de que estás hablando de Jesús Merino, el frutero?

-Sí, y a pesar de su rechazo, unos tipejos,

unos individuos han estado presionándole,

acosándole para que delinca de nuevo hasta que no ha podido más

y ha acudido a nosotros para librarse de ellos.

Se trata de una banda internacional de tráfico de diamantes.

-Ya, bueno, ¿y?

-Este operativo era para desarticular esa banda.

-¿Y David qué tiene que ver en esto?

-Aunque su padre se negó por activa y por pasiva

a que participase, el cabecilla de la banda

le obligó para asegurarse de que le iba a hacer caso siempre

y yo lo asumí. -¿Y qué? ¿Qué tal ha ido todo?

-Pues por eso vengo a hablar contigo.

El operativo no ha salido como esperábamos.

-¿Qué pasa, que no habéis podido cogerlos o qué?

-Sí, pero David ha resultado herido.

-Ay, Dios.

-Ha recibido un disparo. -¡No!

-Dios. -¡No! Pero ¿dónde? ¿Es grave?

No, Elías, no. -Le han disparado en un costado

y ha perdido mucha sangre. Está en el quirófano.

Hasta que no salga, no sabremos nada. -¿Se va a poner bien o...?

-Claro, claro. -Sí.

-¿Y Jesús? -A Jesús no le ha pasado nada.

David se ha interpuesto en el camino y se llevó él el balazo.

-María, me voy al hospital. Necesito estar ahí cuando despierte.

-Sí, espérate, me voy contigo. -¿Sí? ¿Cerramos?

-Hombre, tú me dirás qué hacemos aquí.

-¿Mi bolso? -En la cocina. Corre. Elías, vamos.

¡Elías!

Fede ha tenido acceso al disco duro de los ordenadores

y había información cumplida de todos los golpes

que había llevado a cabo la banda de los holandeses.

¿Algo que nos ayude a desmantelar la organización?

Creo que sí porque hay muchos archivos

en los que ellos iban recopilando información

para sus golpes. No sé: planos, fotografías,

modelos de las cajas fuertes, etcétera.

¿Y pagos? ¿Contactos con peristas del mercado negro?

Afirmativo.

Algunas de las transacciones se hacían con clientes

que les pagaban a través de cuentas que tenían en paraísos fiscales.

Tenemos, incluso, resguardos de las transferencias.

¿Hay alguna información del resto de la organización?

Esto sería un gran avance. En la Europol no saben nada

sobre la identidad de los cabecillas.

Ahí también hemos hecho diana.

Fede ha accedido al servicio de mensajería

que utilizaba Rudolph para hablar con sus jefes

tanto en Amberes como en Ámsterdam y tenemos información

de la actividad delictiva de la banda:

robos, extorsiones, blanqueo de capitales...

Vamos, un lujo. Claudia, eso es un gran logro.

Y todo gracias a Jesús y a la intuición de Elías.

¿Sabemos algo de David? Todavía no.

Hasta que no salga del quirófano no podremos saber

si la bala le ha afectado a algún órgano vital.

Esperemos que no.

Cuando tengas las diligencias del caso,

compártelas con la Europol.

Les vendrá bien poner cara a los cabecillas de esa banda.

Sí, seguro que les sirve para cerrar algún caso que tengan abierto.

Nosotros hemos cerrado los homicidios de Toño y Rodrigo.

Y sacar al indeseable de Rudolph y a sus matones de las calles,

aunque, por desgracia, siempre hay nuevas amenazas.

¿A qué te refieres? A un tipo llamado Gallardo.

He estado en La Parra y me lo he cruzado.

Llevaba tiempo sin verlo y no lo he reconocido,

pero al mirarlo me ha entrado un escalofrío.

Luego me he acordado de quién era.

No me dice nada ese nombre, ¿es peligroso?

Tote Gallardo es un delincuente común,

vamos, no se ha dedicado a otra cosa en toda su vida.

Tiene una ficha policial de varias páginas,

sobre todo por robo, alguno con intimidación,

aunque ha participado en alguna reyerta.

Si no te suena es porque nunca ha estado en Distrito Sur.

¿Y de qué le conoces?

Le detuvo un inspector de Distrito 3 cuando era inspector jefe allí.

Mató a un tipo de un navajazo durante una pelea.

Recuerdo su cara tras el cristal en el interrogatorio,

siempre socarrón y con un palillo en la boca.

Entiendo que estaba en prisión. Acaba de salir.

Nunca me olvidaré de su sangre fría durante los interrogatorios.

No pestañeaba al responderme.

¿Crees que su paso por la cárcel le habrá cambiado?

Seguro que no.

He hablado con Instituciones penitenciarias

y no tienen buen recuerdo de él tras seis años.

Esperemos que esté en el barrio solo de paso.

María me ha contado que va diciendo

que ha conseguido trabajo en Transportes Quintero,

lo cual no augura nada bueno.

Pues no, desde luego porque un expresidiario peligroso

que se instala en el barrio y empieza trabajando

en una empresa sospechosa de ser tapadera del narcotráfico

a mí me enciende todas las alarmas. Claudia, quiero que todos

en la comisaría sepan quién es este tipo, mejor prevenir.

Mañana en el "briefing" haré las debidas presentaciones.

Me voy a terminar el dosier para mandarlo a la Europol.

Si hay alguna novedad de David, infórmame rápidamente.

Por supuesto.

¿Se ha dormido ya? Sí.

Estaba nervioso, no paraba de reírse y de agitar las manitas.

Porque estaba contento de ver a su madre.

Y yo de verle a él. Se me cae la baba solo con mirarlo.

He notado que interactúa más con los juguetes y con nosotros.

Supongo que será cosa de la edad,

pero creo que Rebeca tiene que ver en todo esto.

¿Rebeca? Sí.

No sé, estimula a Leo con juguetes y está muy pendiente de él, ¿no?

Esther también lo cuidaba muy bien.

Sí, pero Rebeca estimula su desarrollo y le hace masajes.

No me mires así, hace masajes a Leo para los gases y Esther no lo hacía.

Sí. Oye, Iker, siéntate.

De verdad, siento el arrebato de celos que me dio hoy.

Rebeca cuida muy bien de Leo y a mí se me fue la pinza.

¿Te pasa algo? No, nada,

es lo que has dicho de los celos por Rebeca.

Pero ¿no estarás molesto aún? He dicho que confío en ti.

No, si ya lo sé, cariño, ya lo sé.

Verás, es que...

Mira, tengo que decirte...

(Timbre)

Hola Rebeca, ¿pasa algo?

Perdón por presentarme aquí a estas horas,

pero me he dejado el cargador del móvil.

No sé, qué raro. No he visto nada. Me lo he dejado en el cuarto de Leo

y es que no tengo otro. Lo siento.

Claro, no te preocupes. Voy a por él.

¿Qué haces aquí?

He venido a por el cargador del móvil, que se me ha olvidado.

He salido tan rápido que me lo dejé enchufado.

Mira, Rebeca, puede que te hayas dejado el cargador,

pero has venido por algo más. ¿Se puede saber qué haces aquí?

No me hables así, por favor.

He venido a disculparme de nuevo por lo que ha pasado

y a suplicarte que no le cuentes a Alicia lo que ha pasado.

Este trabajo es muy importante para mí.

Me encanta cuidar a Leo.

Te lo tendrías que haber pensado antes de besarme, ¿no crees?

Lo siento mucho, te juro que no va a volver a ocurrir.

Pero por favor, Iker, no se lo digas a Alicia. Te lo suplico.

Aquí está.

¿Estás bien? Pareces preocupada.

¿Me he perdido algo?

No, le estaba diciendo a Rebeca lo contenta que estás con ella.

Parece lo contrario, como si le hubieses echado un rapapolvo.

No, le estaba diciendo a Iker

lo importante que es este trabajo para mí.

Leo es un bebé muy especial y vosotros sois estupendos.

Estoy muy contenta,

pero bueno, yo me voy ya que no quiero molestar más.

Hasta mañana.

-Jesús, ya sé que no es agradable

responder a preguntas en esta situación,

pero es vital recoger la información posible

en contra de Rudolph y los suyos

para presentarle este caso al juez cuanto antes.

-Sí, yo quiero colaborar.

Cuanto antes esos asesinos estén en la cárcel, mejor.

-Venga, cuéntame un poco cuando llegasteis y todo.

-A ver, David y yo llegamos al punto de encuentro

y, como sabes, al cabo de nada llegó Rudolph.

Le entregamos el botín y en una maniobra de distracción

pues logré colocar el localizador GPS en el fondo de la furgoneta.

Entonces, cuando estábamos a punto de marchar,

Rudolph nos obligó a subir a esa furgoneta a punta de pistola.

-¿Sabes qué le hizo cambiar de opinión?

-Eh, no, en esos momentos no nos lo dijo.

Nos lo dijo cuando llegamos al refugio.

Se ve que ese era solo el primer golpe, sí.

Teníamos que recuperar el valor de los diamantes

que había perdido Toño.

Esa misma tarde teníamos que dar otro golpe.

-¿Y te dijo dónde era el otro golpe? -No, cuando estaba a punto de,

de darnos los detalles, pues uno de los matones de Rudolph

encontró el localizador. -¿Y qué dijo Rudolph?

-Enseguida sospechó de nosotros.

Le pegó un tiro al localizador

y mandó a sus matones a inspeccionar la zona.

En esos momentos, Rudolph me estaba apuntando.

Con la pistola me,

me puso de rodillas y cuando,

cuando estaba a punto de ejecutarme, entonces David se,

se abalanzó sobre él.

Hubo un forcejeo y,

y el disparo, el disparo alcanzó a David.

-Ya. Bueno, Jesús, tranquilo.

Siento mucho todo esto. Tranquilo que todo va a salir bien.

Yo creo que con esta información y lo que Elías y yo vimos en directo,

es suficiente por ahora.

En todo caso, si hay algo que consideres relevante

o importante, por favor, nos llamas. -Claro, claro que sí.

-Mucha fuerza, ¿vale? Tranquilo.

-Hola. -Hola.

-Elías nos ha contado. ¿Cómo está David?

-No lo sé, sigue en el quirófano.

-Bueno, Elías nos ha dicho que se va a poner bien, va a salir de esta.

-Yo le taponé la herida todo el tiempo,

pero, aun así, perdió sangre.

Además, la ambulancia tardó mucho en llegar.

-La policía dice que esa banda de ladrones era muy peligrosa.

-Ya. -Que era una banda internacional

y le estaba buscando media Europa y, gracias a vosotros,

han conseguido atraparles. -Bueno, el mérito fue de David, sí.

Él solo se enfrentó al cabecilla y por eso se llevó el disparo.

Joder, me siento tan culpable.

Sí, tendríamos que haber acudido antes a la policía.

-Ya verás que va a salir de esta. Seguro que sí, ya verás.

-Eso espero.

Bueno, cuando tenga noticias ya os aviso, ¿vale?

-¿Seguro que no quieres que nos quedemos contigo?

-Gracias, os lo agradezco mucho, pero ahora mismo prefiero estar a solas.

Lo entendéis, ¿no?

-Dale un beso a David muy fuerte de nuestra parte

cuando despierte, por favor. -Claro que sí.

-Venga. Vamos, Paty.

-Señor Van Gaal, póngase en pie.

Déjanos a solas, Merinero, por favor.

Parece cansado. No se crea.

Solo estaba echando una cabezadita hasta que lleguen mis abogados

y me saquen de aquí.

Le veo convencido. ¿Por qué cree que van a sacarlo?

Por la encerrona de la policía.

Habrá que ver si el operativo estaba ordenado por un juez.

Verá, en esta comisaría nos gusta hacer las cosas bien

y gracias a eso, hace escasos minutos

hemos detenido a Denis Verhoeven. ¿Se supone que lo conozco de algo?

Dada la intensa correspondencia que ustedes mantenían vía mail,

sospechamos que sí.

En esa correspondencia ustedes comentaban

los actos delictivos que llevaban a cabo,

pero con todo lujo de detalles: lugares, fechas, cantidades...

Incluso había alguna foto.

¿Qué? ¿Va haciendo memoria?

Tal vez ahora quiera colaborar antes de que lleguen sus abogados.

En esos correos no está todo. Hay muchas más cosas que solo sé yo.

Más implicados. Eso ya lo supongo.

¿Me lo va a contar? Si me ofrecen un buen trato,

creo que seré capaz de recordar muchas cosas.

Si cree que he bajado a calabozos para ofrecerle un trato,

está en un error. En el material que hemos incautado

hay suficientes pruebas para desmantelar su organización.

En este momento, la policía española, la policía holandesa

y la Europol están en ello

y van a ir cayendo uno detrás del otro

como fichas de dominó. Entonces, ¿a qué viene esta visita?

¿Le da morbo visitar a los detenidos en el calabozo o qué?

Por lo que a mí respecta, no es que no me importen sus socios

ni los grandes robos que ha cometido,

pero lo que me interesa es que por fin voy a solucionar

dos homicidios, los voy a resolver, el de Rodrigo Jiménez, alias Goliat

y el de Antonio Asensio, alias Toño. ¿Ah, sí? ¿Con qué pruebas?

Con las pruebas de ADN que hallamos en los dos cadáveres

y que coincidirá con la prueba que hemos obtenido

y que ahora están analizando en el laboratorio de Científica.

Eso no demuestra nada, puede ser circunstancial.

El testimonio de Jesús Merino lo aclarará todo

y rece para que no muera su hijo

porque, si no, añadiría un homicidio más a su cuenta.

Debí matarlos cuando pude. Guárdese su rabia.

Esto no ha hecho más que empezar.

(Megafonía)

"Doctora Torrente, acuda al quirófano".

-Hola, Jesús. Ya me han contado que prefieres estar solo,

pero he hablado con Miralles

y hay cierta información que podría interesarte.

La banda de Rudolph ha sido totalmente desmantelada.

Sus jefes han sido detenidos en Holanda y en Bélgica

y todo gracias a vosotros. -Me alegro.

Pero, para ser sincero, preferiría que todo siguiera como ayer.

Ellos estarían libres, pero David no estaría en el quirófano

debatiéndose entre la vida y la muerte.

-Te entiendo. Yo también soy padre y sé que darías cualquier cosa

por haber recibido tú ese balazo. -Daría hasta la vida

si eso sirviera para sacarle vivo del quirófano.

-Ya, bueno, Jesús, pero las cosas no son así.

Habrá que confiar en los médicos, ¿no?

-Ya. Es que me siento tan culpable...

O me dan noticias pronto o siento que me voy a volver loco.

-Eso tampoco ayudaría mucho, ¿no?

-¿Sabes qué, Elías? Que todo este tiempo que he estado aquí,

no sé, he repasado mi vida y me he dado cuenta que,

que he sido un egoísta.

Es duro decirlo, pero pienso que tendría que haber renunciado a David

cuando nos abandonó Marina.

Si se hubiera criado con una familia honrada,

si se le hubiera dado en adopción, pues ahora,

ahora estaría estudiando para policía y estaría cumpliendo su sueño.

-No pienses esas cosas o al final voy a pensar que sí que estás loco.

Jesús, David te adora. Yo ya he visto de todo

y pocas veces he visto a un padre y a un hijo tan unidos como vosotros.

Y si él es como es es gracias a ti, ¿no?

-Doctor, ¿cómo está David? ¿Cómo ha ido la operación?

-David está fuera de peligro. Pronto podrá verle.

-Gracias, muchas gracias.

David.

Parece que nunca vamos a saber qué pasó con Quintero.

Alicia, no digas eso.

Mis compañeros darán con alguna pista, la que sea.

Y espero que sea pronto, Iker, porque los días pasan

y cada vez tengo menos esperanza de que lo encuentren vivo.

No te imaginas la gran organización que tenían montada.

Sus jefes la controlaron desde el extranjero,

pero en el registro han encontrado mucha información

sobre asaltos que habían hecho en Europa

y documentación falsa, dinero en efectivo...

Pero vamos, que van a pasar una temporada en la cárcel.

-¿Y nosotros?

-¿Es que Alicia no está? Ha tenido que salir pronto.

Me pidió que me quedara a esperarte. Entiendo que no le has contado nada

de lo que pasó ayer. No se lo he contado.

Creo que fue una chiquillada y no volverá a pasar.

¿Así me consideras, una niña?

-Yo no sé aquí, pero en Triana las promesas son sagradas

y en la cárcel, también.

-Estoy haciendo todo lo posible por ayudarte, ¿vale?

Pero a veces las cosas...

-¿Por qué la secretaria no me deja pasar?

-Tote Gallardo, para servirle.

-Ella es Sofía Collantes, la dueña de la empresa.

¿Hace cuánto ha llegado al barrio?

En cuanto salió de la cárcel, un par de días.

¿Y entra a trabajar en Transportes Quintero?

Eso es lo que va diciendo por ahí.

¿Ya ha empezado a trabajar en Transportes quintero?

-Estoy esperando a que el personal me pase el contrato.

¿Por qué estás tan serio?

Estaba mirando al tipo que acaba de irse.

He estado sometido a mucha presión.

Perdóname por todas las malas contestaciones que te llevaste.

-No hay nada que perdonar.

-Bremón es un gran policía y un gran jefe, como Miralles.

-Solo me queda pedir perdón si me he pasado en mis apreciaciones.

-No pasa nada, pero no juzgues por las apariencias.

-Es un buen consejo. Me gustaría que hicieses eso conmigo.

No pienses que soy un bocazas o un sobrado.

-En tu caso, te lo has ganado a pulso.

-Por eso me gustaría que me des la oportunidad de demostrarte

cómo trabajo fuera de aquí.

Cuando he salido y estabais charlando,

creo que estaba más interesado en salir contigo

que en el reportaje que ha venido a hacer aquí.

Saber que ha estado a punto de morir

me ha hecho pensarme las cosas otra vez.

Es que creo que le sigo queriendo y este chico merece la pena.

-Todos tienen derecho a cometer un error.

-Yo soy más de poner la venda antes de la herida

y evitar el sufrimiento y eso se consigue

si no haces lo que sabes que es un error.

-Te recuerdo que dijimos que había sido un error

la noche del "speed dating". -¿Eso a qué viene ahora?

-No quería que David terminara como yo.

¿Lo entiendes? Y por eso pues dejé la banda y ese mundo

y empecé desde cero en el pueblo. Ahora ya lo sabes.

-Fuiste muy valiente, Jesús, muy valiente.

-No tanto como para contarle la verdad.

Yo solo quería protegerle y, al final,

pues acabó pagando por ello.

Mentirle fue un error. -Lo hiciste porque lo querías.

-Sí, igual que a ti.

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Servir y proteger - Capítulo 365

11 oct 2018

Rudolph descubre que los Merino colaboran con la policía y decide acabar con ellos. Tote Gallardo exige a Sergio que le de trabajo en Transportes Quintero. En un momento de cercanía, Rebeca se lanza a besar a Iker. Olga se siente superada al quedarse sola con la empresa de repostería.

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