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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 360 - ver ahora
Transcripción completa

No me digas que quieres dejar de ejercer como psicóloga.

-No es eso, pero en otra época me había imaginado

ayudando a personas con otras circunstancias vitales.

Nacha, yo te quiero.

Pero nuestra relación no es compatible

con la vida que quiero emprender. Necesito hacer esto.

-Teresa, tenemos una vida en común.

Teníamos planes de futuro, ¿dónde van a quedar nuestros planes?

Me va a dejar, Elías.

Se va de cooperante con una ONG a un campo de refugiados.

Me lo dijo esta mañana.

Teresa, yo te amo.

Y voy a acompañarte en esta aventura,

si tu verdadero yo es estar con los refugiados,

iré contigo vayas donde vayas.

-Espera, espera, no...

Ay...

-Yo no sé dónde tienes mis diamantes,

pero no tardes en prepararlos.

Pronto volveré a por ellos.

-Os vamos a devolver todo el valor de esos diamantes.

-¿Estás de coña? -Daremos un golpe.

-Voy a hacer lo que sea

por conseguir un botín equiparable a los diamantes.

-Tengo un trabajo para ti.

-¿Significa eso que tus jefes han aceptado la propuesta?

-Eso parece.

Tienes suerte de haberte ganado tanta fama en el pasado, Chispas.

-Yo nunca he dejado de quererte, Olga.

Tú lo eres todo para mí,

sin ti no puedo dar dos pasos sin tropezarme.

Tú me completas, me das estabilidad.

-No estoy preparada para algo así. -Claro que sí,

tú lo eres todo para mí, Olga.

-Por eso, Julio.

Suena más a chantaje emocional que a petición de matrimonio.

-Ha venido un par de veces, es arquitecto,

salió una noche con Nerea Ocaña. -¿Salió?

-Fue muy desagradable conmigo sin razón.

-¿No quiso saber nada más de ti?

-Eso sería asumible, el problema es cómo lo hizo.

De repente, me ignoró y me humilló en público.

-Ángela Peralta, entrenadora de judo de profesión.

Esta mañana al encender el móvil se encontró varios avisos

de compañeros, amigos y familiares,

alertándola de que circula un vídeo por la red.

En el vídeo aparece ella con un hombre.

La noche de autos se presentó como Paco, ingeniero,

pero la víctima sospecha que puede ser inventado.

¡Andando!

Seguro que tirando del hilo

encontraremos algo más que un pervertido

que graba vídeos porno para consumo propio.

¿Lo conoces? -A él no lo conozco, pero...

a quien sí conozco es a la mujer y tú también.

Esta es una captura de pantalla de uno de los vídeos.

Se la reconoce perfectamente, no hay duda de que es ella.

-Es Iván.

-La única chica que me interesa eres tú aunque no lo creas,

pero esta noche te lo voy a demostrar.

-¿Estáis hablando del arquitecto?

-Sí. ¿Ha pasado hoy por aquí?

-Sí, a última hora de la tarde, y se fue con Lola a cenar.

-"¿Recuerdas la denuncia de la chica de los vídeos sexuales?"

En uno de los vídeos aparece...

Nerea Ocaña con Iván en la habitación del hotel.

-Quedas detenido, Iván.

Y mientras llegan los refuerzos, te voy a leer tus derechos.

(Música emocionante)

Eso es lo que más rabia me da,

que Nerea me advirtió sobre Iván, y aun así, me engatusó.

-¿Cómo ibas a saber tú que...? Ya me entiendes.

-Lo tengo merecido por ingenua. -Pero ¿qué dices?

El único culpable es Iván y el resto de su grupo.

-Ya, menos mal que...

gracias a vosotros todo a terminado.

Si no, esos cerdos se estarían regodeando con mis vídeos

de protagonista, qué horror.

-No lo pienses porque no ha pasado.

-Gracias por vuestro curro, de verdad.

-Fuiste tú quien lo detuvo. -Y el gusto que me dio eso...

Pero ¿cómo puede haber tíos tan pervertidos?

-El selecto club estaba formado por arquitectos, médicos,

abogados... No tenía desperdicio.

Y algunos con familia -Pero ¿en qué mundo vivimos?

-Muchos de los detenidos estaban ahí...

sorprendidos por el revuelo después de la detención.

Pensaban que era todo jauja,

y que se iba a saldar todo con una multa.

-Se les va a caer el pelo,

no solo van a indemnizar a las víctimas,

les van a caer entre dos y cinco años de cárcel.

-Tenías que ver la cara de Iván

al decirle que el delito que había cometido

tenía condena de presión, eso era para grabarlo.

-El arquitecto guapito de cara tardó nada en delatar a sus colegas.

Menos mal que vivían o trabajaban en Distrito 2,

y los compañeros nos han ayudado con la detención.

-Me alegro de que todo haya terminado.

-Todo menos mi parte, porque requisamos muchos discos duros

repletos de material pornográfico,

que me toca clasificar y eso me va a llevar días.

Afortunadamente, todas las copias

eran para consumo interno y todas han sido requisadas.

-Menos mal que Nerea va a respirar tranquila.

-Le va a costar mucho salir adelante.

Lo digo porque cuando me pasó a mí lo de las fotos de gogó,

lo pasé fatal. Sé que no tiene nada que ver,

pero estar en boca de todos es horrible.

-Vamos ya, deja de pensar.

-Voy a por mi mochila.

-Espe, quería pedirte perdón.

-Perdón, ¿por qué? -Por las cosas tan feas que te dije.

No te las merecías. -Bueno, ya está.

Está todo olvidado, no te preocupes.

Además, no dijiste ninguna mentira,

porque los últimos inspectores de la UIT de Distrito Sur

han pasado por mi cama.

-¡Cómo te quiero! Gracias, gracias, por ser como eres.

-¿Qué pasa, es el día municipal del abrazo?

Yo quiero uno también. -Anda, tira...

¡Vamos!

-¡Venga, que llegamos tarde! Tira adelante.

-Buenos días, compañero. -Me alegro de verte con esa sonrisa.

¿Le han dado el alta a Teresa?

-Sí, voy a buscarla al hospital para llevarla a casa.

-¿Eso significa que os habéis arreglado?

¿Hablaste con ella?

-Me vino muy bien haber hablado contigo

porque he reflexionado sobre el tema

y me ha sentado fenomenal. -Muy bien.

-Ahora entiendo el reto que supone para Teresa

acudir a esos lugares de conflicto a ayudar.

Para ella no es un simple capricho, es una necesidad vital.

-Me imagino que ir voluntariamente a esas zonas,

es algo que a la mayoría de la gente no se le pasa por la cabeza.

Y si ella llevaba rondando este tema desde la facultad,

es ahora o nunca. -Exacto.

-Yo no puedo retenerla aquí como una egoísta,

por mucho que nos queramos.

Además, ella no estaría feliz,

y estaría constantemente arrepintiéndose de no dar ese paso.

-Que sepas que estoy muy orgulloso de cómo llevas este tema.

Te puedes apoyar en mí para lo que quieras,

porque la separación será dura. -No, no nos vamos a separar.

-Me voy con Teresa.

-¿Te vas tú también?

-Voy a solicitar una excedencia a Miralles,

quiero vivir esta aventura con Teresa.

El primer destino es un campo de refugiados en Grecia.

-¿Tú estás segura de lo que dices?

-Segurísima.

Tú sabes que yo estoy muy enamorada de Teresa,

y la seguiría aunque fuera al mismísimo infierno.

-Que es a donde vas a ir.

-Pero no pasa nada porque estoy con ella.

-Pero ¿te lo has pensado bien?

-Teresa es el amor de mi vida, y no la dejaré escapar.

No quiero darle muchas vueltas a esto

y le voy a solicitar la excedencia a Miralles...

¡Jefa!

Dime, Nacha.

Si me vas a pedir permiso para ir a buscar a Teresa

al hospital lo tienes, pero llega a tiempo del "briefing".

Es que no sé si voy a llegar a este ni a los que vendrán.

Quería pedirme una excedencia.

¿Y eso por qué?

Esto tiene que ver con Teresa, ¿no?

No sé si cuando estuviste en el hospital

te explicó cuáles eran sus planes.

Sí, me contó que sus planes

eran irse a un campo de refugiados a Grecia.

Lo que no me dijo es que la ibas a acompañar.

¿Tú estás segura? Eso mismo le he dicho yo.

Nacha,

tu labor aquí es muy importante.

Te mandarán alguien para que me sustituya,

y yo no quiero renunciar a Teresa. Muy bien.

Prepara los papeles para solicitar la excedencia

y me los llevas al despacho. Muy bien. Gracias.

-¿Eso es todo?

Podías tratar de convencerla. Elías...

Ayer estaba furiosa porque su novia se iba a un campo de refugiados.

Hoy está convencida de irse con ella.

Necesita repensárselo. Se lo debías poner más difícil,

que le has abierto la puerta para que se marche.

Parece mentira...

Nacha es muy impulsiva y temperamental, igual que tú.

¿Qué crees que hubiera hecho si la autoridad

se interpone entre ella y su gran amor?

Pues pasar de la autoridad, porque...

De todas maneras, en esta comisaría

si alguien que la puede convencer para quedarse,

esa no soy yo. No, soy yo.

Alicia, me gustaría hablar contigo un momento.

Claro, ¿qué pasa?

Es sobre Julio. ¿Te ha contado algo?

Ayer hablé con él.

Tenía que contarle que su padre había desaparecido

y se lo tomó bastante mal.

¿Ha pasado algo? Sí ha pasado, sí.

Anoche estuvo en mi casa

y se creó una situación bastante desagradable.

Pensaba que las cosas entre Olga y él estaban bien.

Antes de contarle lo de su padre, estaba entusiasmado.

Me dijo que se habían dado un beso

y creía que podían retomar su relación.

Al parecer, ayer Julio tuvo un momento de excitación,

bueno, a lo mejor fueron los dos, yo no entro a juzgar.

Y tengo la impresión de que Julio malinterpretó ese beso.

¿A qué te refieres? Se plantó en casa muy eufórico,

plantó la rodilla en tierra

y le pidió a Olga que se casara con él, con anillo y todo.

¿Y Olga qué hizo?

La pobre se agobió muchísimo y le dijo que...

que le quería mucho, pero como amigo.

Pero lo de casarse que no.

Lógico.

Así que pasó de la euforia a la furia,

y salió de casa dando un portazo.

Fue tremendo.

Gracias por advertirme, siento que montara esa escena.

Hablaré con él.

Habla con él todo lo que quieras, pero...

tu hermano necesita ayuda.

¿Qué estás haciendo?

-Estoy valorando todas nuestras opciones.

-¿No estarás pensando en robar para los holandeses?

-Sí, lo estoy contemplando.

David, no me mires así.

De hecho, fue idea tuya, se lo dijiste a Rudolph.

-Para ganar tiempo y que no nos matara allí mismo.

No para hacer un robo más peligroso que el de los diamantes.

-No te creas, lo he estado estudiando y se me ha ocurrido un plan

relativamente sencillo. -Claro, sencillísimo.

-Fíjate.

Mira.

Por el alcantarillado hay acceso al interior de la fundición,

y a la sala donde está la caja fuerte.

-¿Y los guardias?

¿Y las cámaras de seguridad, y las alarmas?

-Podemos burlarlos.

El guardia de seguridad está en la sala junto a la puerta.

Desde aquí controla los monitores,

pero lo importante es que las cámaras tienen un punto ciego.

No cubre el lateral de la caja fuerte.

Puedo reventarla en pocos minutos.

-A ti esto en el fondo te gusta.

-No digas tonterías,

llevo más de 20 años intentando huir de toda esta mierda.

-Pues la dominas de maravilla.

-¿Qué quieres que haga? Tengo una habilidad.

-Ahora a robar se le llama habilidad.

-David, no hagas las cosas más difíciles.

Creo que reventar la caja fuerte es nuestra única salida.

Damos el palo, le damos el oro a los holandeses,

y nos olvidamos de ellos para siempre.

-Es demasiado peligroso, papá.

-No, ya he estudiado los planos y sé cómo entrar en la fundición.

Lo puedo hacer, no es tan complicado. -Joder, papá, no escarmientas.

Hablas de robar oro para una banda de asesinos

como si fuera tan fácil como ir al mercado

y cargar la furgoneta. Pero no es así.

Al final, los planes se tuercen.

Y siempre hay algo que sale mal.

Por ejemplo, el robo de los diamantes iba a ser pan comido.

¿Y cómo terminó?

Todos muertos menos tú.

No te han matado todavía de milagro.

-¿No te das cuenta que si no obedecemos

nos van a matar a los dos?

-¿Cómo sabes que no nos matará después del trabajito?

-No, eso no pasará. -Eso no lo sabes.

Hay demasiados factores que no dependen de ti.

Te puede pegar un tiro el vigilante de seguridad, o salta la alarma,

y te pilla la policía.

Incluso, si sale todo bien,

¿tú crees que Elías no sospechará de ti, del "Chispas"?

¿Cuando sepa que ha habido un robo con butrón?

Es que no tienes escapatoria.

-Podríamos huir al extranjero, irnos a vivir a Latinoamérica.

-Asúmelo, papá, si sales de esta vivo,

terminarás en la cárcel, al final te van a descubrir.

Empiezo a pensar que...

es lo mejor que te podía pasar.

Prefiero tener un padre en la cárcel que muerto.

Se acabó, se acabó.

Haremos lo que teníamos que haber hecho desde el principio,

ir a la policía y contarlo absolutamente todo.

Solo ellos pueden protegernos de los holandeses.

-Qué empeño con que me tome otro café, carajo.

No quiero que Teresa espere mucho en el hospital, pobrecita.

-Ya que renuncias a todo por ella, creo que merezco un café

para que me expliques por qué has tomado esta decisión.

-Tú lo acabas de decir, la decisión ya está tomada,

no hay nada que hablar, me voy con Teresa.

-Chicos, ¿dos cafecicos por aquí?

-Uno solo, sin azúcar. -Y para mí igual.

Y si puede ser rápido que voy a buscar a Teresa al hospital.

-Qué alegría que le han dado el alta.

-"Disculpa". -Sí.

-¿No te das cuenta que no puedes tomar esta decisión de repente?

-Entonces, ¿cómo se tomas las decisiones?

En algún momento hay que dar el paso.

-¿Tú has pensado en las condiciones de vida que vas a vivir?

Si fueras con Teresa a algún sitio a desarrollar tu carrera, yo chitón,

pero te vas a un campo de refugiados

a contemplar cómo ella trabaja sin poder darte una ducha

ni tomar un café, ni...

-Bueno, yo tampoco crecí en la abundancia, ¿sabes?

Yo creo que algo encontraré para ayudar. Yo qué sé

-Seguro que necesitan ayuda,

para cavar letrinas o levantar tiendas de campaña.

Tú eres una buena policía, y eres mi compañera.

-Yo te voy a querer donde quiera que vaya.

En la vida tampoco es todo la carrera profesional.

-¿Y has pensado de qué vas a vivir?

¿O vas a depender de Teresa toda la vida?

Porque ella sigue con su trabajo, pero tú no.

-Yo tengo unos ahorritos para ir tirando.

-Vamos a ver...

¿Tú crees que puedes tirar tu vida por la borda

por una decisión tan precipitada por una cosa de pareja?

-Entonces, ¿qué quieres que haga?

Que siga tu ejemplo y solo me dedique al trabajo?

-Lo vuestro.

-Tienes razón, yo debí luchar por María,

fui un cobarde, y seguramente sería más feliz.

Pero tú vas abocada al suicidio,

y vas a acabar con vuestra relación.

-Eso tú no sabes.

-Pero sé la satisfacción que da resolver un caso,

sacar un criminal de la calle.

La misma que tendrá ella cuando ayude con su trabajo.

¿Y tú qué?

-Eso es el amor. ¿Qué le vamos a hacer?

Hay que aprender a ser generoso con las necesidades del otro.

y aprender a renunciar a...

a lo que para una es importante.

-¿Y ella está de acuerdo a que renuncies a tu vida por ella?

¿Ella quiere que te sumes a su aventura?

-Claro.

-Pero ¿le has preguntado o te has subido a la moto tú solita?

-Todavía no hemos podido hablarlo con lujo de detalles.

Pero yo le pregunté si me amaba y ella me dijo que sí.

-Pero eso no significa que quiera que te vayas con ella.

¿Cómo reaccionó cuando se lo dijiste? -No reaccionó mucho, se quedó muda.

Por la sorpresa.

Pero le habrá hecho ilusión, ¿no?

-Igual se quedó muda

porque no sabía cómo decir que no le hace ilusión.

-Estás empezando a confundirme, de verdad.

-Perdona que sea tan duro,

pero no me puedo callar viendo cómo tiras tu vida por la borda.

Háblalo todo bien con Teresa antes de hacer esa maleta,

porque ella seguirá siendo psicóloga, pero tú dejarás de ser policía.

-Ya está bien con la cantaleta, te estás poniendo repetitivo.

Voy a buscar a Teresa en el hospital, no quiero que espere.

Gracias por el café. -Eres dura de mollera.

(Teléfono)

Sí. -"¿Elías? Soy Jesús".

-Dime. ¿Qué pasa?

-Necesito hablar contigo, es urgente.

¿Puedes venir ahora mismo a la tienda?

-Sí, sí, claro.

-Aquí te espero. -"Venga".

Tú me dirás.

Me tienes en ascuas con tanto misterio.

-Espero no arrepentirme.

Mira esto.

-¿Qué son estos planos?

-De la fundición de metales preciosos del polígono.

-Sí, la conozco.

No hay muchas fundiciones ni se trabajan mucho estos metales.

¿Por qué tienes esto?

Me los dio un holandés, un tal Rudolph.

Quiere que reviente la caja fuerte.

Es un encargo de sus jefes de Ámsterdam, pero no sé nada más.

-Pues si quiere que participes en el robo

es porque sabe que eres "El Chispas", ¿no?

-Joder, que sí lo sabe...

Elías, esto no es una proposición, es un chantaje.

-Habla.

-Estoy en deuda con ellos.

Si no doy el palo me matarán.

Peor aún, matarán a David.

Hace dos días estuvieron a punto de hacerlo.

Son muy peligrosos, ayúdame a proteger a David.

-¿Y tú por qué estás en deuda con ellos?

-Por culpa de Toño. -¿Toño?

¿El holandés tiene que ver con la muerte de Toño?

¿Y con Goliat y "El Pincho" también?

Nosotros pensamos que las muertes estaban relacionadas, pero...

¿Es que el holandés ha ido a por toda tu banda?

-A todos no.

A "Pincho" se lo cargó Toño,

porque quería quedarse con todo el botín.

-¿Tú cómo sabes eso? -Porque yo estaba allí.

-¿Cómo que estabas allí? ¿Y de qué botín me hablas?

-Diamantes.

-Nosotros no hemos tenido ninguna denuncia por robo de diamantes.

-Me imagino que no podrán. A saber de dónde salen.

Yo no sabía quién era el dueño del chalé,

lo que te puedo asegurar es que lo robamos.

Yo reventé esa caja fuerte. -Tú eres un hijo de perra.

Dijiste que no sabías nada de esas muertes,

puse la mano en el fuego para cubrirte.

-Lo siento.

-Has estado metido en esto hasta el cuello desde el principio.

Cuando vine a decirte lo del almacén o de la lanza térmica,

¿te has estado riendo de mi puta cara o qué?

-Perdóname, Elías...

-No me trates como a un imbécil otra vez.

Te cubrí porque creía en ti.

No quería que María sufriera, y quería ayudar a tu hijo.

-Lo hice por él, Toño y Rodrigo lo tenían secuestrado.

-¿Cómo que secuestrado? -Sí.

Fue la manera que eligieron para obligarme a dar el palo.

Le dijimos a todos que David estaba en el pueblo,

pero estaba encerrado en un zulo.

Toño no lo soltó hasta que tuvo los diamantes en su poder.

Pero esos diamantes no aparecen por ningún lado,

y ese tipo, Rudolph, quiere que lo compense.

Robamos a la persona equivocada.

-¿Y si no contacta Rudolph contigo no pensabas contármelo?

-No lo sé, yo solo quiero que termine todo esto.

-Vale, pues ahora me lo vas a contar todo con pelos y señales,

desde el principio, y quiero la verdad.

-El primero en aparecer por aquí fue Goliat.

Toño me vio en el periódico y mandó a Goliat de avanzadilla

porque sabía que nos llevábamos bien.

-Hola.

-Perdona que haya tardado, pero Elías me entretuvo.

-Tranquila, el médico acaba de pasar a darme el alta.

-Perfecto.

Creo que deberíamos hablar, Teresa.

(TERESA SUSPIRA)

Tal vez me precipité al decirte que me marcharía contigo.

-Sí, fue una decisión precipitada,

y entiendo que te lo hayas pensado mejor.

-Voy a hacerte una pregunta, aunque creo que ya sé la respuesta.

¿Realmente te gustaría que me marchara contigo?

-Eh...

-Vale, ya está.

Ya veo que te hace una ilusión loca.

-No te enfades porque no habrá tiempo para reconciliaciones.

-¿Cuándo quieres irte?

-Hoy mismo si encuentro vuelo. Lo están mirando desde la ONG.

-¿Hoy?

¿No es muy precipitado? ¿Qué te han dicho los médicos?

-No han puesto ningún inconveniente.

-¿No sería mejor que te quedes un poquito más

y habláramos sobre lo nuestro a ver qué podemos hacer?

Yo estaría dispuesta a irme contigo, pero no quiero ser una carga.

-Sería un error, Nacha.

Acabaríamos rompiendo de la peor manera y yo no quiero eso.

Yo sé a lo que voy, es mi vocación.

Pero tengo que hacerlo sola.

-Vale.

Realmente quieres romper con todo esto, ¿verdad?

Yo formo parte de esa vida...

aburrida y acomodada.

¿Tan insatisfecha estás?

-Sí, lo estoy, no te voy a mentir.

Y lo que ha pasado me ha...

Me ha hecho replantearme las cosas y pensar todo lo que no podría hacer.

-Yo he pensado en todas las cosas que no podremos hacer juntas,

como tener una familia.

Pensé que querías tener hijos conmigo.

-Pero esa es tu visión de futuro.

Y yo me llegué a ilusionar con esa idea porque te quiero.

Mi insatisfacción viene de mucho antes de conocerte,

y no te puedo cargar con la responsabilidad

de llenar ese vacío.

-Pero yo podría acompañarte en esa aventura, y si sale mal,

al menos lo habremos intentado. -Es que no es una aventura.

Es algo trascendente para mí, es importante.

Sé que habrá momentos duros y quizá me arrepiento de la decisión,

pero es algo que tengo que hacer.

Es una revolución íntima, ¿me entiendes?

-No me queda otra que entenderlo.

Es así.

-Eso le pediría a una persona que sé que me quiere.

No quiero arrastrarte a una vida que no es la tuya.

Cada dificultad me pesaría el doble por someterte a ti también.

Y yo no quiero que te sacrifiques por mí.

-Pero es mi decisión, a mí me gustaría hacerlo.

-Tú tienes que perseguir tus sueños,

ser madre, llegar a ser inspectora...

Si vieras cómo se te ilumina la cara al hablar de tu trabajo...

Yo no puedo apartarte de esto, tu vida está aquí.

-Vale.

Es así, ¿no?

Es el final. Ya está.

-Creo es el momento de que cada una tome su camino.

Es mejor dejarlo aquí, quedarnos con un recuerdo bonito.

Yo he sido muy feliz a tu lado.

-Te voy a echar de menos.

-Y yo a ti.

-Robasteis en el lugar equivocado.

-Por eso no denunciaron el robo de los diamantes

pero intentaron recuperarlos por su cuenta.

Por eso se cargaron a Goliat y torturaron hasta la muerte a Toño.

Aunque él no les dijo dónde escondió los diamantes.

-Y seguro que tú no sabes dónde están los diamantes.

-Se los llevó Toño, yo no quería nada de todo esto.

Renuncié a mi parte del botín.

-Yo ya no me fío de ti, "Chispas",

si el holandés ha venido a por los diamantes...

-Si los supiera se los habría entregado.

¿Tú crees que yo pondría en peligro la vida de mi hijo?

Mira, por mi hijo dejé la banda,

y por mi hijo he tenido que volver.

De verdad, Elías, yo...

Sé que he actuado mal, y he intentado mantenerme limpio,

pero amenazaron a mi hijo

que es lo único que me importa en la vida.

-Sí, sé que no hay nada más importante para ti.

-Elías, estoy metido en un lío muy gordo.

Tienes que ayudarme.

Por favor.

-Hola.

-¿Qué tal, Nerea, cómo lo llevas?

-Como puedo.

Es como ir desnuda por la calle o algo así.

Siento como si cualquiera pudiera haberme visto.

Es una sensación horrible.

-Tú no tienes de qué avergonzarte.

-Además, se les han requisado todas las copias de los vídeos

y el tuyo nunca llegó a difundirse en la red.

Los únicos cerdos que lo han visto están todos detenidos.

-Fede me llamó para contármelo.

Cuando todo acabe tengo que agradecerle

por lo delicado que está siendo con el asunto,

está tratando de hacerlo lo menos incómodo posible.

-Es lo que tiene Fede, que además de ser un crack,

te hace sentir cómoda en cualquier situación.

-Dentro de todo, es una suerte que hayáis intervenido a tiempo.

Tengo el dudoso honor

de ser la última víctima de ese cerdo.

-Nerea, quería pedirte una disculpa.

-¿Tú, por qué?

-Por lo borde que fui cuando me advertiste sobre Iván.

Debí haberte creído y me pasé de lista. Lo siento mucho.

-Yo en tu lugar también podría haber dudado.

Iván sabe qué decir en cada momento para resultar convincente.

¿Quién se podía imaginar que podía ser tan degenerado?

-Interpretó un papel que no veas conmigo,

me hizo creer que hablabas mal de él porque estabas despechada.

-No te culpo, es un gran embaucador.

-Un embaucador y un cabrón con todas las letras.

Hay que serlo para disfrutar

humillando a las mujeres que han confiado en ti,

y difundir los vídeos por la web.

-Yo solo quiero hacer mi declaración

y ayudar a que les impongan la mayor condena posible.

¿Habéis localizado el resto de víctimas?

-Sí, gracias a las confesiones de los detenidos

estamos hablando una a una y personalmente con ellas.

Se les cae el mundo encima.

-Están teniendo muchos ataques de ansiedad.

Van a necesitar ayuda psicológica.

-Si en algún caso fuesen reacias a declarar,

decidles que hablen conmigo.

Es importante ir todas a una para conseguir una condena ejemplar.

-Contamos contigo. Eres muy valiente, Nerea.

-Es lo que me queda.

Vamos, quiero hacer la declaración cuanto antes.

-Vamos, lo tengo todo preparado.

-Ni se te ocurra mirarla, degenerado. -No, Lola, está bien.

No agacharé la cabeza antes este cobarde.

-¿Qué pasa, tienes algo que decirme?

¿Aún no tienes claro lo que siento por ti?

Mejor dicho, lo que no siento por ti. -Escúchame bien.

Si piensas que voy a callarme por vergüenza, lo llevas claro.

Le voy a contar a todo el mundo la clase de persona que eres.

¿No querías una mujer que lo dé todo?

Pues ahora me vas a conocer, voy a contarlo todo en el juicio.

En el colegio de arquitectos, en redes sociales,

en cualquier sitio donde aparezca tu nombre.

-Nerea, ¿quieres...? -No, está bien.

No vas a engañar a ninguna otra mujer,

y cuando salgas de la cárcel

ninguna empresa de volverá a contratar, estás acabado.

-Lleváoslo.

-Venga, ya hemos esperado suficiente. Tienes que venir a comisaría conmigo.

-Espera cinco minutos, David está al caer.

Si me obligas a ir a la comisaría

y Rudolph ve que la tienda está cerrada...

-¿Tú crees que estás en condiciones de pedirme más favores?

-Ya está, David, lo sabe todo.

-¿Y ahora qué va a pasar? -De momento, me lo llevo detenido?

Tiene que responde de unos cuantos delitos.

-Él no quería, le obligaron.

¿Le has contado que me tenían secuestrado?

-Los atenuantes ya los contemplará el juez.

Tendría que haber venido a la comisaría a denunciarlo

cuando le ofrecieron dar el golpe.

-Si supiera que se complicaría tanto...

-Pero preferiste ser leal a tus amigos

en vez de ser un hombre honrado.

Y ahora tú eres un ladrón y yo un imbécil.

-Robó esos diamantes para salvarme la vida.

-Hizo más que eso, fue testigo del asesinato de "Pincho",

un chaval de tu edad, y no fue a comisaría a denunciarlo.

-Lo hizo por mí, para que no me mataran.

¿Tú no harías cualquier cosa por tu hijo?

-Lo siento, yo no puedo comportarme como un padre, sino como un policía.

Y me lo llevo detenido.

-¿Y qué va a ocurrir con él? -Responderá ante la justicia.

-Muy bien.

Mi padre va a la cárcel

mientras los verdaderos delincuentes quedan libres.

-No te equivoques, tu padre también es un delincuente.

-Pero no es un asesino, y esos mafiosos

mataron a Toño y a Rodrigo y seguirán matando

para hacerse ricos. -Bueno, tranquilito.

Ya nos encargaremos nosotros de protegerlo.

-Cuando sea demasiado tarde y hayan desaparecido del mapa.

Si se enteran de que mi padre está detenido,

-David, no se enterarán. Voy a pedir protección para ti,

pero mientras tanto... -Elías,

ahora tenéis la oportunidad de cazar a toda la banda.

Mi padre os podría ayudar a tenderles una trampa, ¿verdad, papá?

-Sí, claro que sí.

-¿Lo ves?

Tenemos que seguirles la corriente

para que no sospechen que los hemos delatado.

-Yo ya no me puedo fiar de ti.

(Teléfono)

-Son ellos, ¿qué hago?

-Contesta como si nada.

-¿Sí? -"¿Has hecho lo que te pedí?

-Sí, he estudiado los planos y se puede hacer.

No es tan complicado. -Muy bien, estate preparado.

-Iré a tu tienda para hablar de los detalles.

-¿Cuándo? -En breve, no seas impaciente.

Y no se te ocurra hacer ninguna tontería o lo pagaréis caro

tú y tu hijo".

-Ya lo has oído, el plan sigue adelante.

-Es la oportunidad de detenerlos a todos.

-Yo me lo llevo detenido.

Tenemos que darle muchas explicaciones a Miralles.

-Voy con vosotros. -No, me lo llevo detenido a él.

Ya te llamaremos si necesitamos tu declaración.

-Tranquilo, David, todo irá bien.

-¿Y si vienen a buscarte? -Sígueles el rollo, dales carrete.

Seguro que tú sabes hacerlo.

Tienes experiencia.

Y edad penal.

(Puerta)

-¡Adelante!

-¿Se puede? -Claro, hija.

he terminado ya la consulta.

-Bueno, venía a hablarte sobre Julio,

pero si estás muy cansado podemos dejarlo para otro día.

-De ninguna manera, no todos los días le piden a una matrimonio.

-Bueno, dicho así no suena tan mal.

Pero fue un poco incómodo.

-Lo sé, hija, lo sé.

-No sé cómo se le ocurre, ni siquiera estamos juntos.

-Tendrá que ver con el trastorno bipolar, ¿no crees?

Van combinando estados de depresión con otros de euforia.

Probablemente en uno de estos decidió comprar el anillo,

ponerse de rodillas y hacer lo que hizo.

-Estoy muy preocupada por él, papá.

No coge el teléfono y tampoco está en su casa.

-Deja que sea él quien se ponga en contacto contigo.

Debe tranquilizarse y reflexionar sobre lo que hizo.

-A lo mejor fui demasiado directa.

Le tuvo que doler cuando le dije que solo lo quiero como amigo.

-No te vas a casar con él por no herir sus sentimientos.

-Ya...

Pero no se me quita de la cabeza su expresión

cuando entendió que lo estaba rechazando.

-Fuiste muy sincera con él.

Nunca lo dejaste de lado, no tienes por qué sentirte culpable.

-¿Y si ha hecho una locura por mi culpa?

-Has hecho todo lo que has podido por él.

Es más, has sufrido más de la cuenta.

No te puede responsabilizar.

-No quiero que le pase nada malo.

-En fin...

Ya verás cómo aparece pronto y todo se soluciona.

(Puerta)

Perdón, no quería interrumpir, creía que estabas solo.

-Tranquila, yo ya me iba. Gracias por escucharme, papá.

-Hasta luego.

-Qué alegría verte fuera del hospital.

¿Te han dado el alta? -Sí, hace un rato.

Vengo a por mi cartilla de vacunaciones.

-¿Por fin vas a cumplir tu sueño? -Pues sí.

Esta noche me voy a Grecia, prestaré apoyo psicológico a los refugiados.

He derivado todos mis pacientes a la consulta de un colega,

y estoy preparada para irme.

-Te has tomado en serio el cambio de vida.

-Cuando tomas una decisión así lo mejor es hacerlo cuanto antes.

Pero no quería irme sin agradecerte

cuánto te has preocupado por mí en el hospital.

Y que me animaras a ser sincera con Nacha.

Me diste el valor que necesitaba, gracias.

-La vida es muy corta para no hacer lo que uno desea.

Hay que ser sincero con uno mismo y con los demás,

sobre todo con tu pareja.

-Eso mismo les digo yo a mis pacientes,

que andar con farsas solo trae incomunicación y frustración.

Pero no es tan fácil aplicarse los propios consejos.

-Sobre todo cuando la verdad...

hace daño a las personas que quieres.

-¿Todo bien? Todavía estoy aquí si necesitas hablar.

-No te preocupes, ve a hacer la maleta.

-No, voy ligera de equipaje. -Te deseo toda la suerte del mundo.

Eres muy valiente por dar este giro a tu vida.

-Gracias.

Gracias, Antonio.

-Si vengo de visita vendré a saludarte.

-No dejes de hacerlo, por favor. -Chao.

-Cómo se ha puesto Miralles... -¿Y cómo quieres que se ponga?

Es la inspectora jefe,

¿quieres que me dé unas palmaditas en la espalda por cagarla contigo?

-Elías, lo siento mucho.

¿Es cierto que diste la cara por mí? -Sí.

Así de panoli me he comportado contigo.

Le pedí que no te denunciara a los superiores.

"Se ha reinsertado, sus delitos han prescrito".

Eso le dije.

Mientras tú con tu banda asaltando un chalé

y llevándote una saca con diamantes.

-Perdóname, estaba muy asustado por mi hijo.

-Me pediste casi llorando de rodillas que no le contara tu secreto

para que no se enterara,

y lo has metido en la mierda hasta el cuello.

-Y eso es lo que más me jode.

-No me extraña que no quiera ser policía después de todo esto.

-Inspectora.

El holandés que has identificado es quien nos temíamos,

Rudolph Van Gaal.

Forma parte de una banda de traficantes de diamantes

muy peligrosa.

Europol cree que tiene su sede en Ámsterdam.

Llevan tiempo tras ellos, pero son escurridizos.

Hay una orden de búsqueda y captura desde 2013.

¿Puedo verlo?

Estos son la "crème de la crème" de los criminales.

Robo, asesinato, extorsión, secuestro...

-Por eso no denunciaron el robo.

Aunque ellos estuvieran limpios, los diamantes no lo estaban,

a esos diamantes los conocemos como diamantes de sangre.

Porque proceden de zonas de conflicto en África.

Está prohibido su comercio

porque todos los beneficios se destinan a pagar la guerra.

Siempre que se prohíbe algo, hay alguna mafia

dispuesta a lucrarse de ello.

Máxime cuando se extraen de una mina

a través de manos de esclavos y de niños,

y en los peores casos de las dos cosas juntas.

Es horrible.

Pagan a muy bajo precio los diamantes,

y los introducen en el mercado internacional.

Lavan los diamantes para que no los consideren diamantes de sangre.

Aunque la sede la tengan en Ámsterdam,

Europol cree que tienen una base en España.

Era lo que vosotros habéis asaltado, atontados.

-¿Cómo he podido acabar metido en esto?

Has tardado en acudir a nosotros, pero me alegra que lo hayas hecho.

Ya has visto que son muy peligrosos.

No les importa cargarse a cualquiera

como hicieron con Toño o con Rodrigo,

y quién sabe cuántos más.

Si solo fuera asesinarlos...

A Toño lo torturaron hasta decir basta.

-Y si no robo esa fundición, los próximos seremos David y yo.

Por favor, dejadme que os ayude a tenderles una trampa.

-¿Has hablado con Jefatura?

Sí.

He hablado con Jefatura

y me han dado luz verde para usarlo de señuelo.

Ahora tenemos que saber si nos podemos fiar.

Eso tienes que decidirlo tú,

este me ha tomado el pelo demasiado tiempo.

-Os juro que esta vez no miento, quiero colaborar.

-¿Y por qué tendríamos que creerte? -Porque quiero pediros algo a cambio.

Sé que tarde o temprano terminaré en la cárcel,

es algo que tengo claro desde que decidí confesar.

Pero quiero que David quede libre de todos los cargos,

es lo único que pido.

Haré lo que sea.

-Mira, "Chispas", tú no estás en condiciones de pedir nada.

-David.

¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en la playa.

-Sí, esa era la intención,

pero me di la vuelta en el último momento.

Justo antes de subir al autobús.

-¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

-No sé,

no me veía disfrutando de la playa mientras mi padre estaba aquí solo.

Ya cogeré vacaciones cuando la vendamos.

¿Te pongo algo o has venido para hablar?

Estaba cerrando.

-Sí, ponme unos plátanos

y un par de manzanas.

-¿Nada más? -Nada más, son para casa.

Oye, David,

tú sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?

(DAVID ASIENTE)

-¿A qué viene eso ahora?

-Que si te está pasando algo puedes contármelo.

-No entiendo por qué me lo preguntas. ¿Qué crees que ha pasado?

-No sé, dímelo tú.

¿Dónde está tu padre? -Salió a llevar unos pedidos.

Ya está.

-Yo le vi entrando en la comisaría con Elías,

y llevaban un careto los dos... -No lo creo, te habrás confundido.

-No, estoy segura de que era él.

¿Tú sabes por qué tu padre ha ido a comisaría?

-Ahí lo tienes.

Le puedes preguntar tú misma. -¿Preguntarme qué?

-Nada... Igual no es asunto mío.

Lo siento, no quería inmiscuirme. Quizá me he preocupado de más.

-Paty ha venido para decirme que te ha visto entrar en comisaría

y no sé...

Pensaba que había pasado algo.

-No, nada grave.

Me han enseñado fotografías por si reconocía a unos delincuentes.

-Podías haberlo avisado para tenerlo en cuenta.

-Ya te aviso ahora.

-A mí María no me ha dicho nada.

-No sé, supongo que pasarán a advertiros,

pero yo no he reconocido a ninguno.

Elías cree que ya se han trasladado de barrio.

-Menos mal...

Yo me voy. ¿Qué te debo, David? -3,80.

-Vale.

-Cuatro. Quédate el cambio. -Gracias.

-Y nos vemos.

Oye, perdona por el interrogatorio.

-Nada. Gracias por preocuparte.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Qué mal lo he pasado, papá.

Estaba convencido de que solo te vería en un locutorio de la cárcel.

-He llegado a un acuerdo.

Les ayudaré a pillarles a los holandeses.

-Bien, por fin vas a hacer lo correcto.

-Son más peligrosos de lo que creíamos.

Están buscados por Europol, la lista de crímenes es muy larga.

-Razón de más para intentar detenerlos.

-Sí, espero que no se enteren de que les hemos traicionado.

-Miralles, ¿le ha pasado algo a Jesús, el frutero?

Lo vi entrar con Elías y ambos tenían cara de preocupación.

Está implicado en una investigación, pero no puedo decir nada,

ya lo contaré en su debido tiempo. Está bien.

-Miralles. -¿Qué tal, Nacha?

-Perdona, necesito hablar contigo, jefa.

Vamos al despacho si quieres. No hace falta, simplemente...

Quería comentarte que lo que te dije sobre la excedencia ya no hace falta.

Vaya, me alegro de que lo hayas pensado mejor.

¿Habías pedido una excedencia?

-Luego te doy más detalles.

Me voy porque Teresa me está esperando.

Teresa está aquí mismo.

Hola. Qué bien, no quería irme sin despedirme de vosotras.

-¿Te vas adónde?

-A trabajar a un campo de refugiados en Grecia.

Pero ¿te vas ya?

Sí, mi avión sale esta noche. Ay...

Bueno, Teresa, por favor...

¡Cuánto te vamos a echar de menos!

Gracias por todo, nos has ayudado muchísimo a todos.

No, gracias a vosotros.

La verdad es que estoy un poco asustada.

No te preocupes porque todo va a ir bien.

Y si no, aquí te vamos a recibir con los brazos abiertos.

Gracias. -Te vamos a echar mucho de menos,

sobre todo en nuestras noches de bailoteo.

-Ya encontraréis alguien de quién reíros.

Ay...

Dale un beso a Fede y a Lola de mi parte.

Y sacad a bailar a Nacha. -Claro, por supuesto.

Yo os dejo, que tengo mucho lío.

Que tengas buen viaje, todo irá fenomenal.

Gracias. -Yo me voy también.

-Chao.

-Pues, ¿vamos? -No.

Venía a despedirme también de ti. Tengo un taxi esperando en la puerta.

-¿Cómo así? Yo estaba preparada para llevarte al aeropuerto.

-Creo que es mejor así.

Alargar las despedidas lo hace más doloroso.

-Vale, como tú quieras.

-Te he traído un regalo.

Es de nuestra primera escapada juntas.

Ahí me terminé de enamorar de ti.

-Es muy bonita.

Gracias.

-Yo siento muchísimo que te quedes triste.

Y sé que al principio será difícil, pero...

espero que no me guardes rencor.

-Jamás, ¿cómo se te ocurre? Ya sabes que yo no soy así.

Solo tengo motivos para agradecerte.

Por todo lo que hemos vivido, lo bueno y lo malo.

Deseo que encuentres tu camino, Teresa,

y que seas muy feliz.

-Y tú también.

Te lo mereces.

Chao.

-Adiós.

¿Seguro que esa es la decisión que quieres tomar?

Sí, lo he pensado bien y estoy decidido a dejarlo.

Iker, el CNI es tu vida. No, ya no.

Mi vida sois tú y Leo,

y por nada del mundo me separaría de vosotros.

¿Ni si quiera por tu mentor?

He hablado con Mendoza y lo entiende perfectamente.

Buscará otro agente de confianza para que haga ese trabajo.

No creo que sea tan fácil sustituirte.

Pues me da igual.

Sustituiros a vosotros es más que difícil, es algo imposible.

No sabía que podía sentir esto teniendo mi propia familia.

¿Y a Mendoza le ha sorprendido?

Se ha reído de mí un buen rato,

pero al ver que hablaba en serio se puso de mi parte.

Dice que no se me ocurra ir a Kabul, que me quede con vosotros.

Y voy a hacerle caso.

Pues no lo terminaré de creer hasta que Fidalgo acepte tu denuncia.

No creo que esté dispuesto a perder uno de sus mejores hombres.

Entonces, tendrá que aceptarlo,

porque llevo más de una década saltando de misión en misión.

Cambiando de ciudad, de identidad, de amigos...

Estoy más que harto.

Iker...

yo quiero que te quedes,

pero no quiero que abandones tu carrera militar y te arrepientas.

Te ha costado mucho ganar el prestigio que tienes,

y creo que...

serías una persona importante dentro del CNI.

Un momento, ven aquí.

¿Tú me quieres por mí mismo o por mi carrera?

Estoy hablando en serio Me da igual a qué te dediques,

solo quiero que seas feliz. Entonces, no te preocupes.

Ya te he dicho que me dedicaré a la seguridad privada,

o que monte una tienda

dedicada a los suministros de seguridad, no sé...

¿Tú llevando una tienda? A ver, Alicia,

es solo una suposición.

Es posible que no me desvincule del todo de la casa.

Pero no me voy a separar de vosotros en ningún momento.

Si esa es tu decisión, yo no tengo nada que objetar.

Solo que me parece raro,

yo no me imagino renunciando a ser inspectora.

Por suerte, tú no tienes que hacerlo.

Pero a mí me están dando a elegir entre jugarme el cuello en Kabul,

o quedarme con la mujer que amo y ver crecer a Leo.

Y yo creo que la decisión es bastante sencilla.

Me encanta formar una familia contigo.

No lo cambiaría por nada del mundo.

Lo que tenemos es lo que da sentido a la vida.

Ya ves, me has convertido en padre de familia de la noche a la mañana.

Ni que yo lo tuviera planeado.

Si lo hubieses planeado no te habría salido tan bien.

Hablando de familia, ¿sabes algo de tu hermano?

No, nada.

Lo estoy llamando, pero no coge el teléfono.

Bueno, tú no te agobies por eso.

Ahora tiene razones para estar cabreado, dale tiempo.

Ojalá supiéramos dónde está Quintero.

Con la bronca que montó en el bar casi se entera todo el mundo.

La incertidumbre es lo peor,

Julio necesita rutinas que le den seguridad

para poder tener controlada su enfermedad.

¿Crees que por eso le pidió matrimonio a la hija de Miralles?

Puede ser. Me dijo que estaba muy alterado.

Es probable que pasase al extremo contrario.

Oye, creo que voy a ir a verlo. Espera un momento.

Llámalo otra vez y si no responde déjale un mensaje,

por lo menos que sepa que vas.

Sí.

Julio.

Estaba preocupada, llevo todo el día llamándote.

"Tranquila, no tendrás que preocuparte más por mí.

No digas tonterías, soy tu hermana.

Pensaba ir a tu casa, ¿qué te parece?

No, no vengas.

Prefiero despedirme por teléfono. ¿Cómo que despedirte?

No veo salida, Alicia, estoy atrapado.

Todos se van de mi lado: mi padre, Olga...

¿Qué dices, Julio? Tienes a Leo y me tienes a mí.

Cuando sea mayor no le cuentes lo que hice.

Dile que me mató una enfermedad, ¿lo harás?"

¡Julio, escúchame, no cuelgues!

¡Por favor, escúchame!

Alicia, ¿qué pasa?

Julio quiere quitarse la vida.

Pensé que tras la muerte de Somoza lo tenías más fácil.

-Yo también lo pensaba,

pero hay quien no quiere prescindir de mis servicios.

-Y si no sales de ahí es porque no quieres.

-Supongo que merezco que seas tan dura.

Pero no me importa viniendo de ti.

Sé que en el fondo me tienes cariño y me deseas lo mejor.

¿Tú crees que hablaba en serio? Sí, se despidió de Leo y de mí.

Intenté calmarlo pero colgó. ¿Y no has vuelto a saber de él?

Fui a su casa pero no había nadie.

Me ha pasado la noche recorriendo todas las zonas de bares.

Tienes que estar agotada. Hay que encontrarlo como sea.

Me ha hecho una entrevista muy inteligente, ha desnudado mi alma.

Él es Sergio Mayoral, director financiero de mis empresas.

Como te decía, me gusta rodearme de gente capaz,

y Sergio cuenta con toda mi confianza.

-No sé qué crees, pero mi relación con Sofía Collantes

es puramente profesional.

Y no sé por qué me hablas como si fuésemos colegas.

-Me ha parecido que hay algo entre vosotros.

-Quizá Sofía te ha permitido tomarte ciertas confianzas,

pero conmigo ni media. ¿Te queda claro?

Y ojo con lo que cuentas por ahí. -Tampoco es para tanto.

-Advertido quedas, chavalín.

-Su reacción ha sido exagerada,

y por lo que he visto en sus antecedentes,

mi intuición ha sido buena.

¿Has investigado el pasado delictivo de Mayoral?

Estoy muy sorprendido.

Ese tipo está pendiente de juicio por dos homicidios.

-Está bien. Europol sospecha que estos holandeses

han dado un golpe en la joyería de un hotel de lujo

en el centro de Londres.

Llevaban pistolas y en su huida

mataron a un guardia de seguridad que trató de detenerlos.

-Está todo listo, lo mismo que con Alejandro.

Tiene que salir de Colombia lo antes posible.

La misma ruta, eso es.

Muy bien, buen trabajo.

Vamos hablando. Chao. -Tienes que ser más precavida.

La DEA y el CNI seguro que siguen con sus investigaciones

buscando el rastro de la droga.

-No he dicho nada que pueda comprometernos.

No tienen nada en contra de mí. -No bajes la guardia.

Cuantas más precauciones mejor.

-Quiero ponerle al mando de una misión,

tendrá un equipo a su cargo.

Es el agente ideal para este trabajo,

nadie podría hacerlo tan bien como usted.

Sí que van cortos de personal, sí.

Le agradezco...

La Operación Valentina va a reactivarse, lo quiero al frente.

-Llevo demasiados años jugando con fuego,

pero David es muy buena persona y no merece que le pase esto.

-¿Sabes, amigo?

Hubieras sido un buen policía.

-Elías, prométemelo,

prométeme que cuidarás de él si yo caigo.

-Parece que no me conozcas cuando te lo juro,

no te va a pasar nada.

No sé si sabes que Julio Quintero padece trastorno bipolar.

Sí, estoy al tanto.

Si llegáis a encontrarlo, tratadlo con mucho tacto,

parece que la medicación no está haciendo efecto

y está fuera de control.

Dime, Nacha.

"Ha aparecido un cadáver con el rostro desfigurado,

sin documentación.

Es un varón de unos veintitantos, cabello oscuro...

Podría ser él.

¿Sigues ahí?" Sí, ¿dónde estáis?

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  • Capítulo 360

Servir y proteger - Capítulo 360

04 oct 2018

Jesús pide ayuda a Elías para salvar David y librarse de los holandeses. Alicia y Olga están preocupadas por Julio, al que no localizan. Nerea se enfrenta a Iván. Teresa está decidida a marcharse de España. Iker sigue sin tomar una decisión sobre su continuidad en el CNI.

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