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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 357 - ver ahora
Transcripción completa

Estoy pensando en dejar el CNI, Lo he madurado estos días,

y haber sido tan feliz con vosotros en Tarifa

me ha hecho comprender mis prioridades.

Quiero agradecerle lo que hecho por mí

y pedirle un último favor, que tramite mi baja.

Lo único que le pido es que se lleve el dosier a casa,

lo lea, y valore la misión.

Verá como es un paso extraordinario en su carrera.

Quiero que medites bien esta idea,

antes de arrepentirte de tu decisión.

¿Y si flaqueo?

Si flaqueas será que tu deseo de dejar el CNI no era tan fuerte.

¿Quién es?

-Ha venido un par de veces, es arquitecto.

Salió una noche con Nerea Ocaña.

-Ha sido muy desagradable conmigo sin razón.

-¿No quiso saber más de ti? -Eso sería asumible.

El problema es cómo lo hizo. Me ignoró y me humilló en público.

-Yo no le he engañado,

nunca le dije que quería tener una relación estable.

Quizá está exagerando un poco.

-Don Alejandro y yo éramos socios.

Yo solo quería presentarle mis condolencias.

-Álvarez ha sido el primero, pero si no reacciono con firmeza,

vendrán otros. Vamos a matarlo y hay que hacerlo pronto.

Serás tú quien se encargue de apretar el gatillo.

-Tenía que haberme matado, huevón.

(Disparo)

-Creo que todavía no te has enterado,

tienes que obedecerme como si te fuera la vida en ello.

¿O quieres acabar como Ricardo Álvarez?

Póntelo, no te lo voy a repetir.

-Fidalgo me dijo que en pocas semanas el CNI lo traería de vuelta,

y no he vuelto a saber nada.

El CNI no suele airear sus actuaciones.

Ya me imagino, pero me conformaría con contactar con él.

¿Tú no podrías mover los hilos para averiguar cómo está el tema?

Lo intentaré, pero no te aseguro nada.

¿Vosotros cómo vais, qué tal la venta del local?

-Mucho mejor desde que cambiamos de inmobiliaria.

-¿Qué diamantes? -No me tomes por imbécil.

Sabes de sobras de qué diamantes hablo.

-Espera, espera...

-Yo no sé dónde tienes mis diamantes,

pero no tardes en prepararlos.

Pronto volveré a por ellos.

-¡Alto, policía!

-¡Suelta el detonador y vamos a hablar tranquilamente!

-De eso nada. -Héctor, tú no quieres hacer esto.

-¿Sabemos si ha recuperado la conciencia?

-Lamentablemente no, me comunican que está en coma.

-¡Antonio, ha movido el dedo!

Ha movido el dedo. -¿Lo has visto?

-Sí, sí, lo ha movido, lo ha movido.

¿Has visto? Lo ha movido. Avisa, Antonio.

-Ha movido la mano un par de veces. -Teresa, mi amor.

Qué bueno que estás bien.

Te amo.

(Música emocionante)

¿Va todo bien? -Sí, sí, no te preocupes.

-¿Qué te pasa, qué tienes?

-Muchos años es lo que tengo.

Y cuando te caes al suelo se nota.

-Debió de ser un buen golpe. Pensaba que solo era en la cara.

-Eso creía, pero hoy me he despertado baldado,

me duele todo el cuerpo.

-¿No deberías ir al centro médico? -¿A qué?

Ya sé el diagnóstico, es la enfermedad más común del mundo:

hacerse mayor. -No exageres.

-Tú sigue con el inventario y no te preocupes.

-Anoche me dijiste que te resbalaste

porque se te rompió una caja de huevos y el suelo estaba mojado.

¿Dónde se cayó la caja de huevos?

-Más o menos donde estás tú ahora.

-Y después de la caída te quedó ánimo para fregar el suelo.

-En caliente apenas me dolía.

-En el inventarío no me falta ninguna caja de huevos.

-Normal, porque fue una devolución.

El cliente vino al poco de irte tú.

-¿Y por qué la devolvió? ¿Estaban en mal estado?

-No, mandó a su hijo y se ve que se llevó demasiados huevos.

-¿Qué cliente era?

-No lo sé, no llevo un registro

de cada vecino que viene a por un cartón de huevos.

-Vale, pero no te pongas así.

-Estamos de cháchara y es hora de abrir la tienda.

(Teléfono)

Sí. -"Hola, frutero".

¿Qué tal has dormido?

Dicen que no hay nada mejor que un buen masaje

para conciliar el sueño.

-Sí, eso dicen.

-"El problema es que mi amigo Rutger"

no controla muy bien sus fuerzas.

Y en vez de quitarte una contractura, te provoca cuatro fracturas.

"Pero todavía has tenido suerte". -Claro.

¿Algo más? -"Está tu hijo cerca, ¿verdad?"

-Sí, eso es. -"Estás intentando disimular".

Pero no te molestes, hoy te haremos otra visita.

Y si no me devuelves mis diamantes todo el mundo se va a enterar,

porque te van a encontrar sin dientes

y con las dos piernas rotas.

Hasta pronto, frutero.

-Bien, María, sí. Gracias por llamar.

A lo mejor me paso a comer,

no sé si voy a tener tiempo de prepararme la comida.

Venga. Hasta ahora.

Era María.

-¿Abres la tienda y yo sigo con el inventario?

-Sí, termina con los pedidos de la mañana

y a la hora de comer te quedas libre.

-¿Cómo libre?

¿Te vas a quedar solo tal como tienes el cuerpo?

-David, estoy bien, es solo un morado sin importancia.

Quiero que disfrutes del barrio, date una vuelta.

Después lo echarás de menos. Queda con Paty o con Fede.

-Ya lo hablamos luego, pero... -Pero nada.

Yo soy el jefe y te toca obedecer.

Termina con el inventario.

-Pero, bueno...

¿Vienes a vigilar si la empleada lo hace como a ti te gusta?

-No, cariño, vengo a cumplir con mi trabajo,

ya está bien de dejarte sola.

-¿Seguro que estás bien para trabajar?

Vamos a ver, mujer. He sobrevivido a una rata,

a unos neonazis y lo peor de todo, a un crítico gastronómico.

No me va a tumbar un terrorista de pacotilla.

-Así se habla, esa es mi jefa.

-¡Claro que sí, María! Que esto no es lo mismo sin ti.

-Ah...

-No quiero decir que tú no hagas bien tu trabajo,

pero María es el alma de La Parra.

-Entonces, ¿yo qué soy? -Mujer, no te pongas celosa,

que el hombre me ha echado de menos.

(Teléfono)

Sí, Nacha, ¿qué pasa?

¿Cómo? ¿De verdad?

¿Qué te han dicho los médicos?

Sí, claro, es normal.

Un momento.

Teresa se ha despertado del coma. -¿En serio?

-No, estoy en La Parra y estas dos locas

se han puesto a gritar.

Sí, claro, te entiendo.

Dale un beso a Teresa de mi parte y dile que todos se alegran

de su recuperación.

Un beso.

-¿Esta bien, ha hablado ya?

-Dicen los médicos que tiene todas las funciones neuronales muy bien,

que está desorientada, pero cerebralmente está bien.

¿Sabes lo que significa esto?

Que el incidente de Héctor García se ha saldado sin víctimas,

y eso es un éxito porque se podría haber liado una gorda.

-Cuando lo vi con esos explosivos alrededor del cuerpo,

pensaba que no lo contábamos. -No lo voy a olvidar en la vida.

En la vida, de verdad.

Menos mal que Jesús y David vinieron, porque si no...

-¿Los Merino? ¿Qué hacían aquí los Merino?

-Vinieron por la noche a ver cómo estábamos

y se quedaron para ayudarnos por si estábamos...

un poco asustadas.

-Ellos dicen que vinieron a ayudarnos a ordenar el bar.

Pero no, venían a consolarnos a cuidarnos.

-Cuánto los voy a echar de menos. No todo el mundo tiene esos detalles.

-Fede, ¿tienes un minuto? -Sí, para ti tengo dos.

¿Qué te pasa?

-Acaban de poner una de esas denuncias que te dejan mal cuerpo.

Y creo que es para tu unidad.

-Menuda gracia para empezar el día.

Cuéntame.

-Ángela Peralta, entrenadora de judo de profesión.

32 años, residente en Distrito Sur.

Esta mañana encendió el móvil y se encontró varios avisos

de compañeros, amigos y familiares

alertándola de que circulaba un vídeo por la red.

En el vídeo aparece ella con un hombre.

-¿En una habitación de hotel?

-Sí, Ángela ya lo ha identificado.

-¿Ella es Ángela Peralta? -Sí.

Y el hombre que aparece de espaldas es el autor del vídeo.

-Parece que a jugar a las cartas no vienen.

-Por favor, tómatelo en serio. -Me lo estoy tomando en serio.

Lo único que se me ocurre es...

pedir una orden al juez para que retire el vídeo de la red.

Pero si se ha compartido muchas veces,

va a ser imposible quitarlo del todo. -Eso ya lo tiene asumido.

Ella quiere es que el tío pague por lo que ha hecho.

-Esto es la parte más fácil,

porque estos imbéciles que publican este "porno venganza"

que es como le llaman,

se creen que no los van a identificar de manera fácil.

Hay mucha desinformación.

Las chicas cometen el error de dejarse grabar

por estos personajes,

y se quedan a expensas de la otra persona.

-Pero en este caso no ha ocurrido así.

Si te das cuenta, esto es una cámara oculta,

y si te fijas, en los contornos se ve borroso.

-Sí, porque la cámara estará metida en un bolso.

-Ella no se dejó grabar, por supuesto.

Si te das cuenta, ahora aparece el tipo...

Ahí está, ¿ves?

-Qué fuerte, tiene la cara pixelada, el cabrón.

Esto lo tiene controlado desde el principio.

-Y la llevó al hotel con la intención de tener sexo con ella,

pero no la alertó de que estaba siendo grabada.

-Encima lo ha hecho con premeditación y alevosía.

¿No tiene ella ningún dato del individuo?

-Ese es el problema, no tiene nada.

-¿Cómo no tiene nada?

-Porque fue el rollo de una noche, se conocieron en un bar...

estuvieron ligando, se liaron y fueron al hotel.

Ya está.

-¿No la drogó, ni la forzó?

-No, todo lo contrario, dice que fue muy majo, muy atento,

y que se lo pasaron muy bien.

-Pasándoselo bien parece que están.

-Fede, por favor, céntrate un poquito.

Estamos trabajando.

-Me parece raro que ella no tenga ningún dato de él.

-No es tan raro, así son los rollos de una noche.

-Es que para mí son como ciencia ficción.

-Ya.

Ellos lo tenían bastante claro,

parece que lo hablaron y no intercambiaron los teléfonos.

-Toca hacer trabajo policial de toda la vida:

pesquisas, testigos, retrato robot...

Hablar con la gente del hotel, revisar las cámaras...

Por cierto, ¿sabemos en qué hotel?

-Sí, mira, está en la denuncia.

-Vale.

Cuando Miralles consiga la orden empezamos con la investigación.

Estaría bien hacer una cita con el dibujante

para el retrato robot,

y yo me quedo con los archivos, a ver qué rasco de los metadatos.

-Pues muy bien.

Que estés al cargo de esta investigación

me da muchas esperanzas de atrapar a ese tipo.

-¡Hasta luego!

-Buenos días.

-Hola, Paty. ¿Qué hago con esto? -Déjalo aquí mismo,

seguro que tienes prisa. -Sí, muchas gracias.

Mi padre se ha empeñado en que me tome la tarde libre

y tengo que terminar todos los pedidos antes de comer.

-Mira qué majo tu padre.

-Dice que tengo que disfrutar del barrio mientras pueda,

que luego lo echaré de menos. -Muy bien dicho eso.

-Aunque, por esa misma regla de tres,

no sé por qué él no se toma la tarde libre.

Ayer se cayó mientras cerraba y se ha levantado baldado.

-No me digas. ¿Se ha roto algo? -No.

Dice que le duele porque está viejo.

-¿Viejo? Está hecho un chaval tu padre.

-Eso mismo le he dicho yo.

Por cierto, una pregunta,

¿sabes si mi padre habló con María esta mañana por teléfono?

-No sé... ¿Sobre qué hora?

-Sobre las nueve más o menos. -Sobre las nueve...

Sobre esa hora estaba María bajando al bar.

Pero no la he visto hablando con nadie.

Igual han hablado antes.

¿Por?

-Igual es una tontería, pero...

lo veo raro, como si me ocultase algo.

No sé si me estoy volviendo paranoico, pero...

Ya le he pillado unas cuantas mentiras últimamente.

-No sé qué decirte.

Ya sabes lo que opino de estas cosas. -Sí, que hable con él,

y despejes las dudas. -Efectivamente.

-Parecía querer estar solo en la tienda.

-A mi padre le pasó algo parecido cuando se fue a Barcelona.

Quería estar todo el rato en el gimnasio él solo...

Como si le costara despedirse del local.

-Puede que sea eso.

-¿Por qué no te pasas luego cuando tengas menos lío?

Y nos tomamos algo, charlamos, te despejas un poquito...

-Sí, me vendría bien.

Voy a seguir yo. Gracias.

Siempre estás aquí para ayudarme. -Nada, hombre.

Luego nos vemos. -Venga.

Hasta luego. -Hasta luego.

-Muy guapa tu novia.

-¿Perdone?

Hola, no le había reconocido.

-¿Hace mucho que estáis juntos?

-No, Paty no es mi novia. -Bueno, mejor para ella.

Así se ahorra sufrimientos.

-Mire, tengo mucho que hacer.

Si está interesado en el local háblelo con mi padre.

Ahora está en la tienda. -Con tu padre ya he hablado.

Veo que no te ha dicho nada.

Supongo que tampoco te ha dicho cómo se ha hecho la herida.

Con tu cara me lo dices todo.

Mira, te voy a explicar lo que ha pasado.

Anoche, mi amigo Rutger y yo

le hicimos una visita de cortesía a tu padre.

Pero él no estuvo muy cortés,

y tuvimos que darle unas caricias.

-Si esto es una broma no tiene ninguna gracia.

Y si no es una broma voy a entrar en la comisaría...

-¡Cállate, imbécil!

Si se te ocurre ir a la policía, os mato a los dos hoy mismo.

Y si no, vengo al bar y me cargo también a esa Paty.

Te voy a dar un consejo

para mejorar la comunicación con tu padre.

Le dices que te has cruzado conmigo,

y que si no me devuelve lo que me ha robado,

está noche serás tú el que sufra una caída.

Solo que, a lo mejor, de esta no te levantas.

-¿Qué haces todavía por aquí?

-Nada. Nos vemos, Paty.

-Vale. Adiós.

-¿Sensibilidad en las extremidades? -Las cuatro correctas,

y los reflejos también.

-No hay secuelas neurológicas. -Va todo perfectamente.

No hemos observado ninguna secuela psicológica.

Está todo perfecto.

-Muchas gracias, doctora. -De nada.

Tiene que descansar, no alargues mucho la visita.

-No te preocupes.

-Adviérteselo también a la familia. -Cuente con ello.

-¿Qué te ha dicho? -Bueno,

que no hay secuelas neurológicas,

y dado como evolucionan los demás indicadores,

estamos hablando de una recuperación milagrosa.

No me extraña, llamándote Santa Teresa.

-Los chistes malos para cuando me den el alta.

-Te la darán en unos días,

pero no me extraña dada la fortaleza mental que has demostrado.

-La fortaleza me la da tener gente que me importa como tú.

-Si es por eso, la próxima visita te va a curar de golpe.

Está Nacha en el pasillo. ¿La hago pasar?

-Sí.

-Muy bien. -Antonio...

Antonio, ven.

Muchas gracias por ayudarme tanto. -¿Yo a ti?

¿No recuerdas que me ayudaste a salvar mi matrimonio?

Algún problema que tuve en el trabajo y muchas cosas más.

Este año casi me salvas la vida.

Estoy encantado de estar a tu lado.

-Pero qué buena cara tienes ya.

-Espera que me pinte los labios y tengo al enfermero en el bote.

-A mí sí que me tienes en el bote.

Y me alegra verte completamente recuperada,

y te voy a poder dar una buena colleja.

-¿Y eso por qué? -¿Cómo que eso por qué?

Te dije muchas veces que te mantuvieras alejada de Héctor,

y tú ni caso.

Te debería haber retenido por resistencia a la autoridad.

-Estoy muy cansada, perdóname. -Vale, tranquila.

-¿Me subes un poquito la almohada? -Claro.

¿Ahí está bien? -Sí, gracias.

Mira, te he traído

el librito que tenías en la mesilla, y el altavoz bluetooth.

¿Te pongo música? -No.

-¿Te enciendo la tele? -No, no.

Creo que lo mejor es que te vayas.

Que vayas a la comisaría y hagas vida normal.

Yo estoy bien.

-Ni loca me voy a mover de aquí, mi amor, ¿qué dices?

-Ya me lo temía.

Pero estoy muy cansada y necesito dormir.

¿Te vas a quedar viendo cómo ronco? -Pero si tú no roncas.

Está bien, te dejo descansar.

-Gracias.

-Descansa.

-Buenos días, oficial. ¿Qué tal estás?

-Un poco decepcionada, la verdad.

-¿Por qué? ¿Llego tarde?

-No es la puntualidad, sino la coherencia.

El otro día me dijiste que no volverías por aquí,

que todo el mundo te había etiquetado,

que te habían retirado el saludo... En fin, que no tienes palabra.

-¿Esto va en serio?

Me has escrito hace media hora diciendo que estabas aquí.

-Completamente en serio.

-¿Y por qué me escribes si no es para que venga?

-No quería que vinieras, solo saber si eras un tío íntegro.

Ahora he visto que no tienes palabra.

-Yo he comprobado otra cosa. -¿Cuál?

-Que tienes mala memoria.

-¿Por qué? -Porque te dije que me encantabas.

Desde que te vi tienes algo que me atrapa.

No puedo parar de mirarte.

Así que puedes acusarme de tener poca voluntad,

pero no de faltar a mi palabra. Sabes que eres irresistible para mí.

Y otra cosa...

-¿Cuál? -Como tú dijiste: yo, pico y pala.

-Hay que reconocer que tienes labia.

Pero te digo que si salimos te lo vas a tener que currar mucho,

porque no soy fácil de impresionar. -Oh, oh, oh...

Si salimos, ¿he oído bien? -No te prometo nada.

-Algo me dice que te gusta hacer las cosas según tus reglas.

-Ya lo vas pillando.

Hasta luego.

-¿Hasta luego?

-Sí, he quedado aquí con una amiga

y no quiero tener moscones cerca.

-Ahora me llamas moscón. -Tómatelo como un piropo.

-Me voy, que tengo que volver a la obra.

Pero que sepas una cosa...

-¿Qué? -No pienso darme por vencido.

-Lo sé.

-Y respecto a lo de salir juntos...

-Te aviso.

-Vale.

-Qué sonrisa lleva ese, ¿qué le has dicho?

-No le he dicho gran cosa.

-¿Te ha tirado fichas otra vez?

Antes los llamábamos inasequibles al desaliento,

y ahora se llaman acosadores y los llevamos detenidos.

-Tranquila, es un poco pesado pero nada más.

-Yo también le he tirado una ficha o dos o tres...

-¿Qué dices? ¿Cómo se te ocurre, Lola?

-Oye, que no eres mi madre. Relaja.

-Pero ya oíste lo que contó Nerea, ¿no?

-Y también he oído lo que él dice sobre Nerea.

Ya veré yo qué conclusiones saco.

-La única conclusión que hay que sacar es

que este tío es un chulo barato sin educación ni nada.

-¿Es que lo conoces? -No, pero no me fío ni un pelo.

-Porque no te has molestado en hablar con él para conocerlo.

-Nerea sí se la tomó, ¿y cómo salió? Escaldada.

-Nerea salió dos veces con él, quiso repetir y él le dijo que no.

Se acostaron una vez. ¿Eso lo convierte en un capullo?

Es como si Karim o Fede te piden explicaciones

por una noche de sexo. -¿Perdona?

¿Qué tiene esto que ver conmigo?

-Parece que la única que se puede divertir eres tú.

Me voy dos semanas y te acuestas con toda la UIT.

-Te estás pasando, Lola.

-No, la que está fastidiada por Bremón soy yo.

¿No puedo acostarme con un tío que me parece mono

porque tenga fama de ligón?

Pues no sé, a lo mejor es eso lo que necesito.

Una noche loca, sin complicaciones, un divertimento y punto.

-Mira, Lola, en primer lugar,

lo de "toda la UIT" ha sido un golpe muy bajo.

Y en segundo lugar, Fede y Karim no tiene nada que ver con esto.

No compares, es completamente diferente.

-Espe, de verdad, no quiero discutir contigo.

La próxima vez no te cuento nada.

-Veo que tú también te has aficionado a las uchuvas.

Será de tanto vérselas a Nacha.

-Yo no sé comer eso.

Son para Teresa que ha despertado del coma,

y como le gusta mucho esta fruta quería llevarle un detallito.

-Qué bien. Dale un abrazo a Nacha y dile que me alegro.

Con Teresa no hemos coincidido tanto, pero a Nacha la apreciamos mucho.

-De tu parte. ¿Qué te debo? -Nada, invita la casa.

-Es un regalo que quería hacerle yo. -Así se lo hacemos los dos.

Yo pongo la fruta y tú los portes. -Bueno, muchas gracias.

Y gracias por el otro día,

que fuiste con tu hijo a echar una mano a María y Paty

cuando sucedió eso en La Parra. -Después de lo que habían pasado,

era lo mínimo.

-María va a echar de menos tener un amigo como tú en el barrio.

Hay poca gente como vosotros. -Gracias.

Viniendo de ti se agradece mucho el comentario.

-¿Qué te ha pasado en la cara? -Una caída aparatosa.

Mi padre ya tiene una edad,

y empieza a estar torpe, ¿verdad, papá?

-Debería mirarme la vista porque a veces no enfoco bien

y no veo los escalones.

-No te preocupes. Yo ya he terminado los pedidos

y me puedo quedar a vigilarte. -A vigilarme, dice.

-Aprovéchate, no todos los chavales dedican el día

a cuidar de su padre.

Venga, yo os dejo ya.

-Hasta luego.

-Hasta luego.

Papá, ven un momento.

-¿Pasa algo?

-Acabo de conocer a un amigo tuyo en la plaza.

Un tío muy interesante.

Tienes muchos amigos interesantes, si lo que interesa es el crimen.

¿Sabes de quién hablo?

-¿Qué te ha dicho?

-Me ha dicho que no te caíste.

Que te dieron una paliza.

Luego me ha amenazado a mí con lo mismo, y no solo a mí,

también a Paty.

Me ha dicho que le devuelvas lo que le robaste,

o que acabaremos como Toño y Rodrigo. -Miserable.

-Me has vuelto a mentir, como siempre.

Yo pensaba que esto ya estaba superado y veo que no.

Teníamos un trato, no más mentiras.

-David, lo siento mucho.

Quería arreglar este asunto sin verte involucrado.

-Sí, sí...

Siempre tienes una excusa y siempre lo haces por mí.

-David, lo siento, no aprendo.

-Bueno, ¿quién es ese tío?

-Es un tipo muy peligroso

que busca los diamantes que robamos.

-¿Cómo?

-No sé si es el dueño del chalé que asaltamos

o que trabaja para el dueño.

Eso no lo tengo claro, pero que es peligroso sí.

-¿Me estás diciendo que ese tío mató a Toño y a Rodrigo?

-Sí, eso parece.

Yo creía que este tipo que mató a Toño

le sonsacó dónde había escondido los diamantes,

pero parece que Toño aguantó sin confesar.

¿Dónde habrán metido los malditos diamantes?

-Ahora eso da igual.

El caso es que todo esto es...

es un malentendido.

Tenemos que hablar con ese tipo y contarle la verdad.

Nosotros no tenemos nada. -¿Por qué piensas que nos creerá?

Le sale más a cuenta matarnos que quedarse con la duda.

-Me ha dicho que esta tarde va a volver, no tenemos alternativa.

-David, yo no, pero tú sí.

Márchate, sal de Madrid hoy mismo. -No, y no insistas.

-Todo esto es consecuencia de mis errores.

Tú no tienes la culpa de nada, no tienes que pagar mis pecados.

-¿Qué pecados ni qué mierda? Somos una familia.

Y peleamos juntos como una familia.

No pienso moverme de tu lado, papá. Así que deja de insistir.

(Puerta)

-Adelante. General.

Espero que haya tenido tiempo para estudiar la misión.

Sí que he tenido tiempo, pero...

mi decisión es firme.

Quiero dejar el CNI y cuanto menos sepa, mejor.

O sea,

que se va a ir al paro sin más.

Montaré una empresa de seguridad, algo pequeño, con eso me basta.

¿Para qué le basta, para intentar autoengañarse?

Mire, Lemos, cuando me contó la tontería esa de renunciar,

por un momento me hizo gracia, incluso lo creí comprensible.

Pero lo está llevando demasiado lejos.

Y no me hace ninguna gracia. No es ninguna tontería, general.

Es...

una de las decisiones más difíciles de toda mi vida.

Usted me dijo que iba a respetarla. No me hable de respeto.

Siéntese.

Sabe muy bien que solo uno de cada mil agentes del CNI

trabajan en operaciones de campo.

Es una irresponsabilidad tremenda abandonar su puesto.

¿Sabe lo que le cuesta al Estado su formación?

Sí que lo sé,

y llevo años jugándome el cuello por ponerlo en valor.

Creo que me he ganado tener una vida normal.

Todavía es un hombre joven,

¿a qué viene tanta prisa para encerrarse en casa

para formar una familia?

Tiene por delante los mejores años de su profesión.

Podría llegar muy alto.

el CNI tiene grandes planes para usted.

¿Está diciendo que estoy siendo un irresponsable,

pero la irresponsabilidad sería seguir.

Usted siempre dice

que un hombre vale tanto como su compromiso con la misión.

Y que la mente y el cuerpo deben entregarse al 100% a ella.

General, mi mente está muy lejos de Kabul, está aquí,

junto a Alicia y nuestros planes de futuro.

Lo entiendo.

Son buenos motivos.

Pero yo también tengo los míos para insistir,

y los va a escuchar.

Diga lo que diga no me va a convencer.

Se trata de Sebastián Mendoza.

¿Mendoza está en Kabul? Y está solo.

¿Qué está haciendo allí?

La CIA y el servicio secreto afgano han montado una fuerza conjunta

para investigar las amenazas a la embajada española.

Hace unos meses sufrimos un atentado.

Queremos descubrir quién está detrás.

Evaluar el peligro de futuros ataques,

y desmantelar cualquier conspiración contra intereses nacionales.

Y Mendoza está al mando de esa fuerza.

(ASIENTE) Pero está en peligro.

No puede fiarse de nadie.

Las amenazas son constantes.

Incluso, varios agentes del servicio secreto occidental

han sido asesinados por los radicales.

Mendoza necesita ayuda,

y solo hay un hombre en quien puede confiar:

usted.

Joder...

Estudiaré los detalles de esa misión,

pero no le prometo nada.

Sería irresponsable viajar a Afganistán

si no estoy concentrado, y ahora mismo eso es imposible.

Con que lo estudie me conformo.

De momento.

A cambio le pediré una cosa. Dígame.

El testigo protegido Fernando Quintero...

¿Qué pasa con él?

Hace semanas el CNI se comprometió con sus hijos

a traerlo a España o a ponerlos en contacto.

Toca cumplir.

Haré un par de llamadas para ver cómo está el asunto.

Cuando sepa algo le digo.

Está bien.

Según la descripción de Ángela Peralta,

es un varón de raza blanca, complexión atlética,

alrededor de 1,80 de estatura y con los ojos marrones.

-La noche de autos se presentó como Paco, de profesión ingeniero,

pero la victima sospecha que puede ser inventado.

Si has previsto cometer un delito de estas características,

lo normal es utilizar un alias, pero le servirá de poco,

porque en el hotel no les costará reconocerlo.

¿Les habéis enviado el retrato robot?

Sí, hace unos minutos, junto con la horquilla horaria

que hemos calculado probable

para el encuentro entre la víctima y el sospechoso.

Con eso y las imágenes de las cámaras de seguridad,

creo que va a ser una identificación inmediata.

Yo había pensado acercarme con la víctima al hotel

para hacer una recreación y encontrar la habitación.

Eso nos ayudará a la identificación.

Me parece bien.

Volver al lugar de los hechos refresca la memoria,

quizá se acuerda de algún dato significativo.

¿Esto no será un poco traumático?

Tienes razón, Fede.

Espero que no, pero no tenemos mucho más.

¿Hay alguna hipótesis sobre este fulano?

Según el tipo de grabación y el contexto de la cita,

pensamos que el tipo sigue un método.

El encuadre es bastante claro,

y la meticulosidad con la que él movió a la víctima

para que fuese enfocada por la cámara,

nos hace pensar que estaba todo medido,

y no había lugar la improvisación. O sea,

que no es la primera vez que lo hace.

Y lamentablemente, si no lo impedimos, no será la última.

-Además, pensamos que la publicación del vídeo fue por error.

¿Cómo por error?

Su intención no era que circulara por la red.

Pero ¿en qué os basáis? Tiene la cara pixelada.

Si no pensaba publicarlo, ¿de qué se estaba protegiendo?

Mi teoría es que el vídeo fue grabado

para ser compartido entre un grupo de hombres cerrado,

con las mismas inclinaciones, como un chat privado.

Solo hay que ver la calidad de la imagen

para ver que son profesionales con mucha experiencia.

Vamos a ver, insisto,

¿por qué se oculta el rostro?

Yo creo que es una medida de precaución.

No porque sea publicado, sino porque sea publicado por error,

que es lo que ha sucedido.

-Tampoco descartamos que se trate de alguien

con buenos conocimientos de audiovisual,

que se dedica a grabar sus encuentros sexuales

para coleccionarlos como trofeos.

Me parece bien que no descartéis nada.

Y seguid repartiendo el trabajo, tú con la tecnología,

y tú con la víctima y los posibles testigos.

Hacéis muy buen equipo.

Venga. Gracias, inspectora.

¿Me quedo con todo esto? Sí, gracias.

-No deja de sorprenderme que después de lo que ha pasado

estés preocupada por Héctor García.

-Era mi paciente al fin y al cabo.

-El juez, nada más tomarle declaración,

lo ha mandado a prisión incomunicada y sin fianza.

Se le imputan delitos muy graves:

tenencia ilícita de armas, de explosivos,

incitación al odio, violencia...

Como le apliquen el 573

se va a chupar de 10 a 15 años de cárcel.

-¿Cómo le he podido fallar así?

Es mi culpa, no lo vi venir.

-Cuando un tío en su sano juicio intenta matar un montón de inocentes,

la culpa es suya por apretar el detonador.

Te digo otra cosa, tú ayudas a diario a mucha gente,

y te has jugado la vida por ayudar a Héctor,

deja de echarte mierda encima.

Es todo lo contrario, deberías estar orgullosa.

-Ya sé por qué tú no vienes a mi consulta.

Me quieres quitar el puesto. -Lo que me faltaba.

Fuera de broma,

recupérate pronto que el barrio necesita tu consulta.

-Muchas gracias.

-Hola. -Hola.

Gracias por las uchuvas. -Que la disfrutéis.

Bueno, compañera, hasta luego.

-Ay, mucha arruguita veo yo por aquí.

¿Te preocupa algo? -No, estoy cansada, solo eso.

-¿Segura?

Después de lo que ha pasado

deberías estar más positiva, alegre, contenta...

Yo te veo muy apagada.

Te vi más contenta cuando recibiste la llamada de tu colega Juan.

Es que Juan me habla de otras cosas.

Todos los amigos que han venido me dicen lo mismo:

que cómo estoy, cuándo me dan el alta, quién me cuida la casa...

Cuándo vuelvo a trabajar... -Ya, me imagino.

¿Y qué te cuenta Juan? -Problemas de verdad.

-Ah, problemas de verdad.

No problemas de mentira como enfrentarse a un terrorista

y acabar en coma en un hospital.

-Ya, pero al margen de eso,

¿qué hago yo en mi día a día?

-Ayudas a un montón de gente y lo haces muy bien.

-Muchas gracias, pero no es lo mismo.

Juan está ayudando en zonas de conflicto,

a víctimas de masacres, a refugiados...

Esa gente necesita ayuda urgente.

-Tus pacientes también la necesitan.

Tienen la suerte de no estar en zona de conflicto ni de guerra, pero...

Perdóname que te lo diga, pero necesitan de tu ayuda.

-Ya.

No sé, es complicado.

-Tranquila. Lo que pasa es que estás muy sensible

con todo esto que ha pasado.

-Me podía haber matado.

Me podía haber quedado en coma para siempre.

Eso te hace pensar.

La vida es corta,

y actuamos como si fuésemos a vivir eternamente y no es así.

Un mal golpe y se terminó todo.

Se acabó.

Se acabaron las oportunidades, se acabó el:

"Un día de estos voy a hacer esto, o esto otro".

Se acabó esperar el momento adecuado, se terminó.

Estoy muy cansada.

¿Me apagas la luz, por favor? -Sí, claro.

¿Te leo un poco para que te entre sueño?

-No.

Te iba a pedir que te vayas a casa a descansar.

Ya sé que quieres estar conmigo y yo te lo agradezco infinito,

pero con tantas visitas de médicos, enfermeros...

No puedo más, necesito descansar, estar un ratito sola.

¿No te importa?

-No, tranquila.

Te dejo descansar. -Gracias.

-Tranquila. Lo más importante es que ya vas a salir de aquí

y volveremos a estar juntas.

-David, por favor, todavía estás a tiempo de irte.

-No quiero discutirlo otra vez.

-Buenas noches, pareja.

¿A qué vienen esas caras de susto?

Lo holandeses no comemos a la gente. -Pero sí matáis,

como hicisteis con Toño y Rodrigo.

-No nos quedó otra opción. -Escuche,

puede darnos una paliza, puede matarnos,

puede hacer lo que le dé la gana,

pero no le vamos a dar los diamantes,

porque no los tenemos ni sabemos dónde están.

-¿En serio?

Después de lo de ayer queréis jugar a aquello de:

"No sé de qué me habla".

¿Os parece que esto va a funcionar? -Es cierto.

Yo ayudé a Toño y a Rodrigo a robar los diamantes,

nos conocíamos de toda la vida.

Hace 20 años teníamos una banda y reventamos muchas cajas fuertes.

-Eso ya lo sé.

-Entonces, debería saber que lo dejé.

Acababa de nacer mi hijo,

y no quería terminar como ellos, en la cárcel.

Además, perdí a mi hermano.

Dejé la banda y empecé una nueva vida con mi hijo.

-Conozco perfectamente la historia del "Chispas".

-¿Quién te la contó? ¿Toño, Rodrigo?

-No.

Estos se hicieron los duros y así acabaron.

Fue "El Tintas".

Me dijo que Toño se encontró con él en un descampado,

y que llegó en una furgoneta de "El Color de la Huerta".

Investigamos un poco,

y comprendimos que tú eras el famosos "Chispas",

del que Toño le hablaba en el cartel.

-¿Así que también os cargasteis al "Tintas"?

-No, él está vivo porque no intentó engañarme.

Es cierto que no volverá a caminar en su vida,

por haber tardado demasiado en hablar.

Hubo que machacarle una vértebra, ¿verdad, Rutger?

Pero, como se suele decir:

el pasado, pasado está.

Vamos a hablar del presente.

¿Dónde están los diamantes?

Pues hablemos del futuro.

¿Me los quieres dar y salir con vida?

¿O quieres hacerte el duro y morir esta noche?

-No quiero hacerme el duro.

Esta es la verdad.

Toño y Rodrigo me obligaron a reventar tu caja fuerte.

Ellos idearon el plan,

me pidieron ayuda, pero yo me negué.

No quería volver a hacer este tipo de trabajos.

El problema es que no conocían a nadie más

capaz de hacerlo, así que secuestraron a David.

-Me tuvieron cuatro días encerrado.

Mi padre no tuvo más remedio que obedecer.

-Conmovedor...

Pero repito,

el pasado no me importa, solo quiero los diamantes.

Así que por última vez,

¿dónde están? -Se los llevó Toño.

Ya no sé cómo decírtelo.

Yo no quería hacer este trabajo, renuncié a mi parte del botín.

No quería complicaciones si la policía nos seguía el rastro,

solo quería recuperar a mi hijo.

-O sea, ¿te juegas el tipo

reventando una caja fuerte a cambio de nada?

-A cambio de nada no.

A cambio de salvarme a mí.

-Y te fuiste con las manos vacías, ¿verdad?

Qué casualidad,

que justo después cierras el negocio

y te vas de Madrid para empezar una nueva vida.

¿Adónde? ¿A Brasil?

¿Al Caribe?

No te creo, frutero.

Pero, de momento, prefiero los diamantes a dos cadáveres.

Te voy a dar hasta mañana,

para reflexionar,

y contarme toda la verdad.

-Ya le hemos dicho todo lo que sabemos.

Toño debió esconder los diamantes.

¡Papá!

Papá, ¿estás bien?

-Hasta mañana, frutero.

Y no hagas ninguna tontería.

Te estaremos vigilando.

-Papá...

Tranquilo.

Respira.

¡Fede, Fede!

En cuanto tengáis algo sobre el vídeo me avisáis.

¿Vale? Cómo no.

-Qué pesada la máquina esta. Imprime ya, por favor.

-Espe, tengo algo.

He estado rastreando los canales

donde se ha distribuido el vídeo de Ángela,

y he encontrado cinco tipos que lo han compartido en un chat.

El archivo tiene muchos más metadatos que el que circula por las redes.

-¿Suficiente para encontrar la fuente original?

-No sé, igual sí.

El caso es que he conseguido entre archivo y archivo

contactar con la ID de uno de estos tíos.

En la compañía telefónica me han dicho que se llama

Fernando de Santiago.

-¿Tienes dirección y teléfono de ese tío?

-Sí, está localizado, pero no coge el teléfono.

-Entonces, habrá que hacerle una visita nocturna.

-Sí, sí... Tampoco te estoy diciendo

que es él quien grabó el vídeo.

Es algo raro, el archivo está más crudo, ¿sabes?

Sin procesar tanto como en la red.

-¿Crees que lo ha recibido de la fuente original?

-Es muy posible.

¿Has conseguido rascar algo del otro?

-Sí, justo ahora

estaba imprimiendo el registro de aquella noche...

Ayúdame, a ver si lo encontramos por aquí.

Aquí está, mira.

Se llamaba Fernando de Santiago, ¿no?

La entrada la tiene de madrugada, que concuerda con lo que dijo Ángela.

Pues tiene que ser él.

-Mira, aquí lo pone: "Cliente habitual".

Ha estado cinco noches en el hotel.

Sabía perfectamente dónde debía esconder la cámara,

la angulación, y todo.

-Se lo llevo a Miralles para que dicte una orden de detención.

-Ya me dices qué tal va la cosa.

-Oye, ¿por qué no te vienes?

¿No te apetece un poquito de acción? -¿Estás diciendo de...?

Me apetece mucho meter a ese cerdo en un calabozo,

y tengo las esposas muertas de asco.

Creo que ha llegado la hora de sacarlas a pasear, nena.

-Al despacho de Miralles.

¿Te apetece algo de la cocina?

Iker...

¡Iker!

Perdona, estaba leyendo el dosier de la misión.

Te vas a ir, ¿verdad?

No, solo le estaba echando un vistazo.

Antes ni siquiera lo habías mirado, y ahora estás tomando notas.

Cariño, si te quieres ir,

yo lo entiendo y te apoyaré en lo que decidas.

Si tomo notas es porque me ayudan a pensar, Alicia.

Fidalgo es un encantador de serpientes

y me ha hecho chantaje emocional.

Pero le he dicho que voy a leerlo y nada más.

¿Y qué te ha dicho para convencerte?

Me ha dicho quién está ya en Kabul, que es mi mentor,

mi mejor compañero del CNI.

He estado con él en ocho o diez misiones ya,

y él me lo enseñó todo. Nunca me habías hablado de él.

Deformación profesional.

No hablamos de nosotros a otras personas.

Voy a pensar que sois una secta.

Si no quieres contarlo, lo entiendo. Sí, te lo voy a contar.

Verás, Mendoza...

es uno de mis mejores amigos.

Todo lo amigo que se puede ser porque no habla demasiado.

Es un tío muy frío, antisocial...

No se fía de nadie porque ha visto muchas puñaladas por la espalda.

Pero cuando lo conoces,

te das cuenta de que es el tío más íntegro de la casa.

No solo es un héroe, además, nunca se cuelga una medalla.

Quizá algún día lo pueda conocer. Me gustaría.

Él me salvó la vida.

Y por eso Fidalgo ha recurrido a tu mentor.

Fidalgo es un viejo zorro, se las sabe todas.

Me ha dicho que Mendoza está en Kabul y que necesita ayuda.

Reconozco que eso me ha tocado la fibra.

Vaya, señor de Santiago,

es usted clavadito a su retrato robot.

¿De verdad pensaba que cuatro píxeles

lo protegerían de la Justicia?

Se está tomando muy en serio su derecho a permanecer callado.

-Delante de las cámaras ya nos ha dado

todos los detalles que necesitábamos.

Incluso, algunos que ojalá no hubiéramos visto nunca.

¿Eso es el disco duro de su ordenador?

Sí, el agente judicial nos ha permitido clonarlo tras la detención.

¿Puedes ir fichándolo mientras yo veo el material?

-Será un placer. Andando.

Escucha, Fede, cuando revises el material,

quiero que te fijes en todo.

En las fotos, que abras todos los archivos.

Los mails, cualquier documento escrito,

todo lo que tenga. Vale.

¿Estamos buscando algo más concretamente?

Quiero decir, no solo las pruebas que lo incriminan

como creador del vídeo. No sé lo que estamos buscando,

pero sé que hay algo más.

¿Te has fijado en ese tipo? Joven, guapo, bien parecido...

Y si me apuras, culto y con dinero.

Menuda radiografía, inspectora.

Es raro que un tipo así

se tome tantas molestias y corra tantos riesgos

por grabar un vídeo para enseñarlo a sus colegas.

Estoy segura que tirando del hilo

encontraremos algo más que un pervertido

que graba vídeos porno para consumo propio.

Todas las pruebas tienen que estar aquí dentro.

Así que vamos a dar con ello. Venga.

No es que sea muy atlético,

pero Mendoza tiene una agilidad que no he visto en nadie.

Parece que describes a un ninja. Podría serlo.

(Puerta)

Ya voy.

General. Iker.

Pase.

¿Ha pasado algo? ¿Podemos hablar a solas?

No se trata de la misión,

se trata de aquello que querías saber el otro día.

Si es sobre Fernando Quintero, prefiero que Alicia esté delante.

He contactado con el enlace en Cabo Verde

para montar una línea segura y que Quintero hable con Madrid.

pero no va a ser posible. ¿Y eso por qué?

Quintero ha desaparecido.

¿Cómo que ha desaparecido? No sabemos dónde está.

El guardaespaldas lo perdió de vista hace 24 horas,

cerca de Santo Tomé.

El equipo se ha desplegado en un radio bastante amplio,

pero, de momento, no tenemos ni rastro de él.

Esto es increíble.

Pero ¿cómo se puede ser tan incompetente?

¿Tan difícil es tener controlado un civil?

Entiendo que esté enfadada, inspectora.

Lo que no entiendo es cómo ha podido pasar.

El equipo que custodiaba a Quintero es de primer nivel.

¿Tienen alguna hipótesis?

¿Lo han secuestrado, lo han matado, saben algo?

Por desgracia, no podemos descartar nada.

La única explicación para esta desaparición

es que alguien

ha burlado todos nuestros sistemas de seguridad.

Hay muy poca gente capaz de hacer eso.

Pero Quintero tiene enemigos muy poderosos.

¿Y cómo le cuento yo esto a mi hermano?

Lo siento.

No me digas que quieres dejar de ejercer como psicóloga.

-No es eso.

Pero llevo demasiado tiempo enfocada en la consulta.

-Es normal, es tu lugar de trabajo.

-Ya, pero en otra época me había imaginado

ayudando a personas con otras circunstancias vitales.

-¿A qué te refieres?

-En zonas de conflicto, en campos de refugiados,

ese era mi sueño cuando empecé a estudiar psicología.

-Verás, Antonio...

después de que Teresa ha salido del coma

está rara, no parece la misma.

Está diferente.

-Ha pasado por una experiencia cercana a la muerte.

Es normal que se replantee muchas cosas.

-¿Tanto como para alejarse de mí?

No entiendo que los agentes en Cabo Verde

le hayan perdido la pista.

Es muy extraño, la verdad. ¿Cómo le cuento esto a Julio?

Venga, Julio, cuéntame.

Hoy he soñado que me reencontraba por fin con mi padre.

Ha sido muy real. Lástima que era solo un sueño.

A veces me monto castillos en el aire y me da mucho miedo.

Cuanto más alto subo, más dura es la caída.

-Toma.

-¿Qué tengo que hacer con esta pasta? -Quiero que te quites de en medio.

No quiero que los holandeses te encuentren aquí.

-Tenemos un sospecho en el calabozo. Santiago del Amo.

Si has leído las diligencias,

verás que no es el mero difusor del vídeo de Ángela Peralta,

es también su creador.

Es el tipo que está con ella en el hotel.

Pero tendremos algo más, ¿no?

Tenía 50 vídeos más de contenido sexual.

Con 50 mujeres distintas.

¿Y el protagonista masculino es el mismo?

Los rostros de los hombres siempre están pixelados.

Pero son diferentes personas.

Supongo que estarás liada entre el bufete y el turno de oficio.

No tengo tiempo ni de respirar. ¿Y por lo demás qué tal?

Antes de irme tenías un romance con un chico superatractivo.

Era arquitecto, Iván. Sí, sí, sí...

Menudo tema has ido a sacar. ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

El romance fue visto y no visto.

Terminó fatal. No me lo puedo creer.

¿Lo conoces?

-No, a él no lo conozco, pero...

a quien conozco es a la mujer, y tú también.

-Papá, Julio es un buen chico.

Si lo dejé fue por unas circunstancias...

-Que no han cambiado, en cualquier momentole puede dar otro ataque,

ya lo sabes. -Papá, Julio no es agresivo,

nunca me ha puesto la mano encima ni me ha faltado al respeto.

Si fuera así no volvería con él.

-¿Has visto a David? Estaba aquí hace un momento.

-Me ha dicho que se va de viaje. Iba a la estación de autobuses.

Supongo que te lo habrá contado.

-Sí, sí, me lo ha dicho.

Vengo a hablarte de tu padre. ¡Por fin!

¿Le han dicho a Iker cuando lo traen de vuelta a España?

Ay...

Intuyo que sigue en Cabo Verde y aún no vuelve a España.

-Vaya, vaya, vaya...

Sí que es uno de los diamantes de la colección.

-Puedo explicarlo.

-¡Ese diamante es mío! -¿Qué haces aquí?

Habíamos quedado en que... -En nada, papá.

-Dime dónde escondiste el resto de diamantes.

-Solo tenía ese.

Me lo dio Goliat de espaldas a mi padre, él no lo sabía.

-Estáis agotando mi paciencia con vuestras mentiras.

¿Quién va a ser el primero en morir?

¿El padre o el hijo?

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Servir y proteger - Capítulo 357

01 oct 2018

Teresa se recupera del traumatismo, pero la experiencia le ha supuesto una revelación sobre su rumbo profesional, algo que inquieta a Nacha. Una mujer denuncia que alguien ha grabado un vídeo suyo teniendo relaciones sexuales y lo ha difundido. Espe y Fede unirán esfuerzos para encontrar al responsable.

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