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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 356 - ver ahora
Transcripción completa

¡Papá! ¡Papá!

¡Chelo, por favor, Chelo!

-Aún queda hacer algunas comprobaciones,

pero en unos pocos días estará en casa.

¿Y se sabe qué le ha provocado el ataque?

Se trata de una arritmia que es bastante frecuente.

Le hemos colocado un "stent" para mejorar el flujo sanguíneo.

Te he dado el alta porque te has empeñado.

-Esto es lo que necesito.

-Deberías estar con tu familia lo que te queda de vida.

Cuídalo mucho y cualquier cosa me haces saber.

Él dice que los resultados están bien, ¿es verdad?

Solo te pido que lo vigiles

y que lo mimes mucho. Vale.

Adiós, Claudia. Hasta luego.

¡Alto, policía!

-¡Deja ese detonador encima de la mesa

y vamos a hablar tranquilamente! -De eso nada.

-Héctor, tú no quieres hacer esto.

-¿Sabemos si ha recuperado la conciencia?

-Lamentablemente no.

Me acaban de comunicar que está en coma.

-¿Qué le parece mi artículo?

Hace mucho que no leía una crónica tan elogiosa de nuestro trabajo.

Es justo reconocer que consiguieron evitar el atentado.

Lo hicimos con tu colaboración.

¿Me dejas darte un consejo? Daos una oportunidad.

Fede es un tío maravilloso.

Y estáis más cerca de lo que crees. Hacéis una pareja estupenda.

-Vete a casa y descansa un poco. ¿Has dormido algo?

-¿Tú te marcharías si estuviera Claudia en su lugar?

Ahora, lo más importante es tener cerca las personas que uno quiere.

-¿Has conseguido el apoyo de su gente en Cali?

-La gente de allí no quiere problemas,

y nadie tiene una infraestructura como la nuestra.

-Don Alejandro y yo éramos socios.

Yo solo quería presentarle mis condolencias.

-Álvarez ha sido el primero, pero si no reacciono con firmeza,

otros vendrán después. Vamos a matarlo y lo haremos pronto.

Tú te encargarás de apretar el gatillo.

-Los narcos no te podrán alfombra roja al trono.

-Si te deshaces de Álvarez aparecerá otro que quiera enviarte a Roma,

o peor, al hoyo. -No te estoy pidiendo que lo mates,

te lo estoy ordenando.

-Sergio, ¿qué le ha propuesto?

¿El 50%? Se lo subo al 60, al 70. -Esto no va de dinero.

-Yo me voy a ir a Colombia, y usted puede ser mi lugarteniente

aquí en España.

Tenía que haberme matado, huevón.

(Disparo)

(Música emocionante)

Llevaré a Leo a su cuarto a ver si duerme un rato más.

Con lo cansado que estará del viaje, seguro.

Espera, te ayudo. No, puedo solo.

¡Ay! Te he dicho que te ayudaba.

¿Estás bien? No puedo moverme.

Siéntate. Voy a llamar a Antonio. Sí.

(IKER RÍE)

Te dolía la espalda, ¿eh? Mi espalda está mejor que nunca.

Ah, ¿sí? Sí.

Te has pasado las vacaciones tomándome el pelo.

Ay, Alicia, un poco. Las vacaciones están para disfrutar.

Aunque sea riéndote de mí. No exageres.

Vale, es posible que me haya pasado un poco.

Bueno...

¿Me perdonas?

¡Sí!

Han sido las vacaciones más felices de mi vida.

Para mí también. Me alegra saber eso.

Me ha encantado estar contigo y con Leo.

Bueno, y la playa, las siestas... Los tintos de verano...

¿Y qué me dices del "paddle surf"?

Me ha encantado, me da pena no repetir.

Todo es proponérselo.

Buscamos un hueco y hacemos otra escapada.

¿Preparo algo para comer?

Lo preparamos los dos, ¿o prefieres darte una ducha?

Mejor ve tú. Llamaré a comisaria a ver si hay alguna novedad.

Miralles cumplió su palabra y no me ha mandado mensajes,

ni siquiera del atentado en La Parra.

Alicia, prometiste desconectar a tope.

Tú también has desconectado, ¿no?

Bueno, no creas, me he comido bastante la cabeza.

Ah, ¿sí? ¿Con qué?

Verás...

estoy pensando en dejar el CNI.

¿Me sigues tomando el pelo? No.

Con las cosas del trabajo no bromeo.

¿Por qué no me lo has dicho antes? Para no preocuparte.

Lo he estado madurando y el haber sido tan feliz en Tarifa...

me ha hecho comprender cuáles son mis prioridades.

Pero el CNI es tu vida.

Ya no.

No puedo irme a una peligrosa misión y dejaros aquí.

Hay compañeros que compaginan ambas cosas.

Y también tengo compañeros con las familias rotas,

y yo no quiero que nos pase a nosotros.

No hay que ponerse en lo peor.

Igual no te envían muy lejos de aquí.

Es más probable que me envíen a un punto caliente del planeta.

Y eso no son viajes de dos semanas.

¿Tú podrías soportarlo?

Yo sabía dónde me metía al enamorarme de un agente del CNI.

Y sé lo importante que es tu vocación.

Entonces, sabrás que no soy la misma persona

que llegó a Distrito Sur.

No estoy dispuesto a perder lo que tengo con vosotros.

Ahora sois mi hogar,

y haré lo posible para que siga siendo así.

¿Sabes? La habitación está llena de flores

de toda la gente que te quiere y se preocupa por ti.

Algunas tienen mensajes muy bonitos.

Mira este, por ejemplo.

La tarjeta dice: "Mejórate pronto, te echamos de menos".

"Teresa, espero que te pongas muy bien pronto.

Con todo mi afecto. Miguel".

Ves, algunos son de tus pacientes que te adoran.

¿Sabes? El periodista Remo

hizo un artículo en el que deja por las nubes.

Ya todos saben que fuiste tú quien retuvo a Héctor García

hasta que llegamos nosotros.

Has sido una heroína, Teresa.

Has salvado muchas vidas, mi amor.

Ya sé que...

estaba un poco enfadad contigo

porque te arriesgaste de aquella manera...

Pero hablando con Elías,

me hizo caer en cuenta una de las razones

por las que estoy enamorada de ti.

Eres una mujer tan valiente y comprometida...

Teresa, eres tan generosa...

Yo no sé qué haría sin ti.

Te necesito.

Acuérdate que tenemos un montón de proyectos de futuro juntas.

(Puerta)

Nacha. Hola, Miralles.

¿Cómo está?

Ahí está...

luchando.

¿Y tú cómo te encuentras?

Muy sola, y me cuesta...

despegarme de Teresa.

Creo que le viene muy bien la compañía.

Seguro que sí, tu compañía.

Además, así puedo hablarle.

Haces muy bien, porque en alguna parte de su cerebro

te estará escuchando y le ayudará mucho.

Bueno, si es por eso se va a mejorar muy pronto,

porque le meto cada chaparrón a la pobre...

Me parece fenomenal.

Ya sé que es el segundo día que no voy a trabajar, pero...

Me gustaría pedirte... No tienes que pedir nada, Nacha.

Quédate con Teresa todo el tiempo que sea necesario.

Ya lo arreglaremos. Gracias.

Y ahora te voy a decir a ti una cosa, Teresa.

En Jefatura están muy orgullosos de ti,

y te consideran una ciudadana ejemplar.

¿Eh? ¿De verdad, jefa?

Sí.

Estuvo en comisaría Ibarra y me lo comunicó.

Pues me alegra muchísimo.

Después de todo lo que se arriesgó...

no es para menos.

¿Tú cómo estás de ánimos?

Intento...

permanecer fuerte, pero...

me preocupa mucho lo que pueda pasarle.

Todavía tienen que hacerle pruebas, ¿no?

Sí, más tarde tienen que hacerle un TAC, y...

me aterroriza lo que le pueden encontrar.

No te adelantes a los acontecimientos.

Seguro que sale del coma, ya verás.

Y si le quedaran secuelas...

Seguro que las supera. Lo mismo que te pasó a ti.

Sí.

Tienes razón.

Teresa es una mujer muy fuerte también,

y luchará hasta el final

para que todo vaya bien.

Lo sé, lo que pasa es que

cuanto más tarde en salir de ahí,

es más probable que le queden secuelas.

Bueno, hay que ser cautos y confiar en la medicina.

Además, que contigo aquí...

para ella será más fácil todo. Ya lo verás.

Yo la esperanza no la pierdo.

Lo que pasa es que...

se me hace muy duro verla así.

-Una cosa, Enríquez,

¿eres o no eres el jefe de obra de ese pabellón deportivo?

Entonces, no me vengas con tonterías.

No pagaré ninguna penalización por el retraso de las obras.

Puedes contratar a quien quieras,

siempre que no se pase del presupuesto pactado.

Cualquier euro de más saldrá de tu bolsillo.

Espero que sea así.

OK.

Buenos días, Sergio. -Serán buenos para ti.

-Qué mala cara traes, ni que vinieras del infierno.

-Del infierno al que tú me has mandado.

-No exageres,

tenías dos matones para hacer el trabajo sucio.

-No sé por qué me mandas a mí, teniéndolos a ellos.

Para que te vayas curtiendo. -Vete a la mierda.

-Cuidado con esa lengua, o tendré que limpiártela.

El trabajo ha quedado bien, sin complicaciones, imagino.

-Sí, no ha quedado ni un pelo de Álvarez.

-El ácido oxidante es capaz de transformar

los cuerpos sólidos en estado líquido en cuestión de horas.

-Ha sido asqueroso.

Seguro que no has visto algo así en tu vida.

-Al lado de Alejandro vi situaciones mucho más espeluznantes.

Pero igual que has estado en el infierno,

te llevaré al cielo.

Ya sabes que no soy de términos medios.

¿Quieres una copa? -No.

Tengo ganas de vomitar.

-Se te pasará,

y te harás más fuerte.

-La visión del cuerpo de Álvarez deshaciéndose

me perseguirá mientras viva.

-Sergio...

¿Por qué no tienes visiones más bonitas,

por ejemplo, nosotros juntos en la cama?

¿O todo ese dinero que vas a ganar conmigo?

-Te lo advierto, Sofía,

no volveré a hacer algo así en la vida, ¿te queda claro?

-Cuando se tienen las manos manchadas de sangre

no hay vuelta atrás.

Eres mi hombre de confianza, ya sabes lo que eso implica.

-¿Por qué tuviste que elegirme a mí?

-Porque eres muy completo, Sergio.

Además, en la cama eres extraordinario.

Esta noche iremos al mejor restaurante de Madrid

y nos vamos a dar un homenaje. -No.

Yo no quiero ir a ningún sitio.

Solo quiero ir a mi cuarto, apagar las luces y descansar.

(Teléfono)

-¿Sí? Retenla un minuto.

Está aquí la inspectora Miralles.

Mantén la calma.

-¿Y si pregunta por Ricardo Álvarez? -Le diremos la verdad.

-¿Cómo que la verdad?

-Que quería un presupuesto para transportar aceite,

y estamos esperando su respuesta.

Y nada más, punto. Aquí no ha pasado nada.

¿OK?

-Vale.

-Maricarmen, ya puedes hacerla pasar.

(Puerta)

Buenos días.

Buenos días, inspectora. ¿A qué se debe su agradable visita?

He sabido que ahora es usted la dueña absoluta

del imperio Somoza, ¿es eso cierto? Así es.

Lamentando la pérdida de mi exmarido,

he tenido que ponerme al frente de sus empresas.

Así lo dispuso él.

Supongo que tiene los documentos que acreditan esa decisión.

Por supuesto, pero no entiendo que la policía venga a pedírmelos,

en todo caso tendría que hacerlo un juez, ¿no?

Así es.

¿Así es?

Sería un juez quien se los pediría, pero...

A menos que hubiera cometido usted un delito.

¿He cometido algún delito? No, no he dicho eso.

He utilizado el condicional.

En realidad, vine a darle la enhorabuena, veo que...

las mujeres vamos alcanzando puestos de gran responsabilidad

en empresas importantes como esta.

Y eso que este país sigue siendo muy machista.

Acepto su felicitación.

Mayoral, tiene usted muy mala cara. ¿Está usted enfermo?

Bueno, estoy un poco malo del estómago.

Tendría que haberme quedado en casa,

pero por responsabilidad

aquí estoy, al pie del cañón.

Si yo fuera su jefa le daría el día libre.

En fin... Hasta otro día.

Hasta otro día.

Cuídese.

Qué fácil es engañar a la policía.

Sergio...

Creo que voy a ser una buena jefa y te voy a dar el día libre.

Así, esta noche estarás más fuerte.

-Aquí tiene. -Gracias.

-¿Desea tomar algo más?

-Algo de picar. -¿Sí?

Le voy a dejar una carta

porque tenemos muchas cosas ricas,

y cuando sepa lo que quiere me avisa, ¿vale?

-Gracias.

-Hola, Paty. -Hola.

-El pedido y la cuenta. -Muchas gracias, David.

-¿Qué tal llevas la mañana?

No hay mucho movimiento por aquí. ¿Es por el atentado?

-Ha bajado el ritmo ahora, pero esta mañana hemos estado a tope.

Todo el mundo ha venido a preguntar qué había pasado.

Y entre pregunta y pregunta se han puesto finos.

-Algo bueno habéis sacado, hacer un poco de caja.

-Pero hemos tenido que dar un montón de explicaciones.

En un momento parecía una oficina de atención al ciudadano.

-Circulan muchos rumores.

-Sobre todo, el rumor de que los yihadistas

estaban detrás del atentado.

-Pero el chico no era yihadista, ¿verdad?

-Qué va a ser yihadista, no.

Lo dijo para llamar la atención, me imagino.

La gente está pirada,

no saben qué hacer para salir en los periódicos.

-¿Y tú cómo estás?

¿Lo has superado ya?

-Bueno...

Si te soy sincera, no mucho.

-Vale. Tranquila, ya pasó.

Aún recuerdo cómo temblabais cuando llegamos mi padre y yo.

-Que, por cierto,

muchísimas gracias por sacarnos a cenar, y...

por ayudarnos a sentirnos mejor.

-Por todas las veces que vosotras nos habéis apoyado y reconfortado

cuando las cosas nos han ido mal.

-Bueno, ¿para qué están los amigos?

Para apoyarse en las buenas, pero sobre todo en las malas.

Tú sabes que puedes confiar en mí cien por cien, ¿verdad?

-¿Dónde está María?

-Arriba.

Ha subido a descansar un poquito, está la pobre agotada.

-Ya, supongo que digerir un disgusto como el que pasasteis

llevará unos días.

-Y ya sabes cómo es María,

ella intenta hacerse la fuerte, pero...

No ha pegado ojo en toda la noche. Vamos, como yo.

-Déjala descansar mientras esto esté tranquilo.

-¿Y vosotros cómo vais? ¿Qué tal la venta del local?

-Mucho mejor desde que cambiamos de inmobiliaria.

La nueva ha entendido que el precio es innegociable,

y dicen que pronto vamos a recibir buenas ofertas.

-Seguro que vais a encontrar un comprador enseguida.

"El Color de la Huerta" es muy buen negocio.

Está bien situado, tenéis la tienda monísima,

y ya tenéis muchos clientes fijos.

-Como agente inmobiliaria tendrías futuro.

Cualquiera que te oiga querría comprarla.

-Cuando quieras me pongo a hacerlo, pero tengo que cobrarte comisión.

-Pero ¿no éramos amigos tú y yo?

-¿Tú y yo?

Jo, David...

me va a dar mucha pena que te vayas.

-Aunque estemos lejos, seguiremos en contacto.

-Eso va a depender más de ti que de mí.

-Yo me quedo en Distrito Sur.

Eres tú el que ha decidido irse y empezar de cero.

-Te prometo que no pienso olvidarme de mi amiga Paty.

-Más te vale.

-Bueno, voy a seguir con el reparto.

Hasta luego. -Adiós, David. Que vaya bien.

¿Sabe ya lo que va a tomar?

-Sí, probaré las albóndigas.

-Perfecto.

Se ha vuelto a quedar frito.

Estaba deseando comer y volver a dormir.

¿Y eso?

Te va a encantar.

Ya verás.

¿Qué te parece?

Me encanta.

Luego se la ponemos a ver qué tal le sienta.

A ver, ¿qué te pasa ahora?

Que...

No dejo de pensar en tu idea de abandonar el CNI.

No te agobies con eso. Si lo sé no te cuento nada.

Pero es algo que me afecta.

Sí, pero no tiene que ser algo malo, todo lo contrario.

No quiero que abandones por mí

la carrera tan impresionante que has construido en estos años.

Ya te he dicho cómo lo veo.

Y yo te conozco muy bien,

y sé que te resultaría duro separarte de nosotros.

Pero será mucho más duro renunciar a tu vocación.

Has arriesgado tu vida muchas veces por servir a tu país.

No creo que tu ocupación vaya a compensarte.

Piénsalo bien, por favor.

Está más que pensado, Alicia, y que te quede claro

que tú no eres la culpable de esta decisión.

Tú siempre me has respetado

y me has dejado espacio para poder acertar o equivocarme.

Esta decisión la tomo yo porque así la siento.

Y tú no tienes ninguna responsabilidad.

¿Cuándo tienes pensado hablar con Fidalgo?

Ya sabe que hemos vuelo.

Me llamará cuando crea conveniente.

(Puerta)

¿Esperamos a alguien?

Ya te puedes imaginar a quién,

y seguro que está deseando ver a su nieto.

Hola.

-Pero qué morena y qué guapa estás, hija mía.

-Tú también tienes muy buen aspecto, Iker.

Gracias.

¿Habéis hecho windsurf?

Un poquito, pero quien ha cargado las pilas ha sido él.

Cuéntales qué más has hecho.

"Paddle surf", y me ha encantado.

¿Eso es jugar al "paddle" haciendo surf?

-No, te tienes que poner al día.

Deberías probarlo. A tu hija se le da de maravilla.

Como no me decís lo que es, me voy a ver a mi nieto.

¿Dónde está? Durmiendo.

Como hagas ruido te mato.

(RÍEN)

¿Quieres tomar algo, Montse?

No, vamos a esperar a que estemos todos.

Me han encantado las fotos que nos enviasteis.

Se os ve como una familia feliz.

Lo hemos pasado muy bien. Sí.

Cuánto me alegro.

-Duerme como un angelito.

(Teléfono)

Perdón.

Me vais a perdonar, pero yo tengo que marcharme.

He de ver a un amigo.

Hasta luego, Iker. Chao.

¡Ay, qué cosita!

-Te he puesto perejil para los champiñones.

Tu madre siempre me pide.

Dile que se mejore. -Se lo diré. Gracias.

-Buenas.

¿En qué le puedo ayudar?

¿Qué desea? -No he venido a comprar nada.

Pero te oí comentar en el bar que la frutería está en venta.

-Sí. ¿Busca local por la zona? -Efectivamente.

Y este tiene muy buena pinta. -Pues sí.

Además, es muy fácil de llevar.

En la trastienda tenemos una cámara muy grande,

y no tendría que ir a comprar a diario género nuevo.

-¿Se vende bien el género? -Sí, fenomenal.

Tenemos unos clientes muy fieles.

Cuando llegamos teníamos dudas si iba a funcionar o no,

pero estamos muy contentos

de la respuesta de la gente del barrio.

-¿Hace poco que os dedicáis a esto?

-Menos de un año.

-Y antes de la tienda, ¿a qué os dedicabais?

-Vivíamos en el campo, cultivando la tierra.

-Un trabajo mucho más duro.

Lo que no entiendo es por qué queréis traspasar un local

con tantas posibilidades.

-Mire, si le interesa el local

puede llamar a la agencia inmobiliaria,

o vuelva más tarde para hablar con mi padre

que le dará mucha más información que yo.

-Perdona si te he agobiado con mis preguntas,

era pura curiosidad.

-No pasa nada, pero es mejor que hable con él.

-Es lo que haré. Gracias. -Hasta luego.

-Hasta la vista.

-Fede, ¿qué tal? -Bien, tío, quería unas uvas.

-Uvas para el héroe de Distrito Sur.

-¿Héroe? ¿Qué dices?

-No lo niegues.

Has salido en el periódico y todo.

-Sí, pero esto ha sido un trabajo

en conjunto con toda la comisaría, sobre todo con Karim.

-He guardado el periódico para que me firmes un autógrafo.

-Un autógrafo. Tú estás loco.

-Aquí, donde dice que los inspectores de la UIT fueron determinantes

para descubrir la identidad y encontrar al presunto terrorista.

-Bueno, si tengo que hacer honor a la verdad,

nosotros conseguimos detenerlo gracias a la crónica y al periodista.

Esos fueron determinantes, ellos y Teresa,

que lo retuvo mientras llegaban Nacha y Elías.

-Eso ya lo sé. -Ya sé que lo sabes.

Pero te lo cuento porque quiero que entiendas

que el trabajo policial es un trabajo en común,

todos ponen su granito de arena.

-Vale, pero el autógrafo te lo pido a ti que eres mi amigo.

¿Me lo firmas o no? -Te lo firmo.

-¿Y qué ha pasado con el terrorista?

-Ahí está, con cariño.

Ha sido puesto a disposición judicial tras tomarle declaración.

-¿Y crees que le aplicarán la ley antiterrorista?

-Me imagino.

Han decretado prisión incondicional y sin fianza.

-En el fondo, me sabe mal.

-¿Por qué te sabe mal?

Los terroristas deben pagar por lo que hacen, como todo el mundo.

Bueno, déjate de autógrafos y de cosas.

Yo sé que soy muy pesado y que estoy siempre con lo mismo,

pero tú debes continuar con tus estudios para policía.

-No empieces, Fede. -No es que no empiece.

Lo noto en los ojos, tienes ahí un brillo de sabueso.

-No voy a ser policía, ese tren ya ha pasado.

¿Te pongo algo más?

-Pues no, con la uva ya voy bien.

-Lola.

-¿Qué tal, Iván? ¿Sigues con las obras?

-Vengo de hacer supervisión de obra.

Venía a ver si te encontraba como el otro día.

-Como el otro día, si me vas a invitar a un café,

la respuesta es no. -No te iba a invitar a un café.

Te iba a proponer una copa de reconciliación.

-¿Una copa de reconciliación?

-Sí.

¿Es que el otro día discutimos? -Un poco sí.

Me quedé tocado con lo que me dijiste de Nerea.

Pero como no soy rencoroso, he venido a hacer las paces.

-Siento mucho que te ofendieras. -Por ahí vamos bien.

No vuelvas a la carga.

-No es culpa nuestra si hemos empezado con mal pie,

sino de Nerea, que te intoxicó.

-¿Qué tal si no hablas mal de ella?

-Esa mujer me pone de los nervios.

No sabes lo desquiciante que puede ser.

Tú eres más inteligente, y sabes que merezco una oportunidad.

Si me la das, verás que valgo la pena.

-¿Tú no tienes abuela?

-Sé que haces un trabajo excepcional en la UFAM,

y quiero saber más sobre tu profesión,

pero sin prisas y tomando algo.

-¿Tú no te das por vencido? -No si veo claras mis opciones.

No te propongo quedar porque me parezcas un bellezón, que lo eres,

sino porque me interesa tu trabajo.

Aunque para evitar malos rollos,

solo quiero quedar contigo para conocerte.

Sin prometerte amor eterno ni que vayamos a repetir.

Igual, después de la primera cita nos quedamos fatal.

-Menuda labia tienes. -No es mi mejor cualidad.

-¿Cuál es tu mejor cualidad? -Quedamos y te lo cuento.

Sin compromiso y sin obligación de repetir.

¿Quedamos esta noche?

-Hoy no, tengo plan. -¿Mañana?

-Fede, ¿qué tal? -Muy bien.

¿Vas a comisaría? -Sí, voy para allá.

Primero voy al quiosco. -Lola,

¿qué me dices?

-De momento no, Iván. Quizá en otro momento.

-Vale. Hasta otra.

Yo seguiré pico y pala, ya sabes, lo mío son las obras.

-¿He interrumpido algo?

-No. Este chico me lleva rondando unos días para salir.

-Lo siento.

-No, me ha venido de perlas que vinieras.

No sé por qué, no me acabo de fiar de él.

-¿Unas uvitas?

-¿Son para casa? -Sí le gustan mucho a Espe.

Entonces, he dicho:

"Voy a pillar unos quesitos y apañar un plato bien chulo".

-Últimamente estás muy pendiente de Espe, ¿eh?

-Te he ofrecido a ti las uvas también.

-Pero quien de verdad te importa es Espe.

-Lola, no te montes películas y déjalo estar.

-Tú sí deberías montártelas, tonto, y románticas.

Ahora que Espe lo ha dejado con Karim, podías atacar.

-Espe y yo somos muy buenos amigos,

y así se tiene que quedar la cosa. -Ya.

¿De verdad que no sientes nada fuerte por ella?

A mí me lo puedes contar.

-Es que ya no sé lo que siento,

pero tampoco sé lo que siente ella, es todo muy confuso.

Es muy raro. -Sois tal para cual.

En fin, vosotros sabréis.

(Puerta)

Buenos días, general. Vaya,

le ha sentado de fábula el descanso. Se le ve muy buen aspecto.

Sí, muchas gracias.

¿Y a Alicia le han gustado las vacaciones?

Sí, está encantada,

tanto ella como el niño han disfrutado muchísimo.

Me alegro.

Pero ahora ha llegado el momento de volver a la rutina.

En la casa esperamos que este descanso

le haya cargado las baterías,

para volver con toda su energía en la próxima misión.

Supongo que ya sabrán cuál es. Por supuesto.

A un agente de su valía se le encuentra destino muy pronto.

Kabul.

¿Kabul? Sí, pero no hablo de Distrito Sur,

sino del Kabul de verdad, en Afganistán.

Toda la información está en el dosier de esta carpeta.

Échele un vistazo y lo comentamos.

¿Pasa algo, Iker?

¿No le interesa conocer la misión que le estamos asignando?

No.

Verá, general,

he venido para decirle que quiero dejar el CNI.

El CNI ha sido mi casa durante todos estos años,

realmente, ha sido la única casa que he conocido.

Y he desempeñado mi trabajo con valor y entrega,

cada una de las misiones.

Pero también creo que ha llegado el momento

de poner punto y final a esta etapa.

Quiero agradecerle todo lo que ha hecho por mí

y pedirle un último favor, que tramite mi baja.

Bueno, no es extraño que se lo plantee precisamente ahora.

No me lo estoy planteando, estoy diciendo lo que quiero hacer.

Se llama síndrome postvacacional.

Ha desconectado por completo con su familia,

y cuesta volver al trabajo.

Se acaban las vacaciones y le llegan las dudas, ¿verdad?

No es el único agente del CNI al que le pasa.

No debe tomar una decisión precipitada.

Pensar en sus prioridades.

Ahora mismo, las mías se llaman Alicia y Leo.

Y no es una decisión precipitada.

Lo único que le pido es que se lleve el dosier a casa,

lo lea, y valore la misión.

Verá como es un paso extraordinario en su carrera.

En el CNI tienen puestas muchas esperanzas en su potencial.

General,

preferiría no hacerlo.

Iker,

mientras yo sea su superior,

debe obedecer mis órdenes.

Se lo estoy pidiendo amablemente.

Por la relación que hemos entablado durante este tiempo.

Medítelo hasta mañana.

¿Y si tras meditarlo mi decisión sigue siendo firme?

Entonces, tramitaré su baja.

De acuerdo.

Hola, Nacha.

¿Qué tal Teresa? -Se la llevaron a hacerle un TAC.

-¿No saben nada?

-No, pero Antonio está pendiente, está hablando con los médicos.

-Antonio es un gran médico y una gran persona.

Tienes suerte de contar con él.

-La verdad es que lo es, y se está portando fenomenal.

-¿Por qué no aprovechas para descansar?

Tienes unas ojeras, hija...

-Ya dormí en el sillón de la habitación.

-Me refiero a que descanses más profundamente,

esto se puede alargar y tienes que estar resistente.

-Hasta que a Teresa no le baje la inflamación,

y los médicos no me digan lo que tiene,

no iré a ningún sitio.

-Como quieras, pero... -Pero nada.

No vengas con el cuentito y la cantaleta, carajo.

-Como tú quieras. -Es que, de verdad,

ya estoy bastante quemada con la brasa de "Vete a dormir"...

¿Y si Teresa se despierta y yo no estoy aquí?

-Antonio.

-Ya le han hecho el TAC.

-¿Y hay novedades? -No, ninguna, todo sigue igual.

-¿Cómo que todo sigue igual?

Con todo lo que ha avanzado la ciencia

tiene que haber una solución para que el edema desaparezca.

-He revisado el protocolo y está todo bien.

-A mí no me digas lo que han hecho o han dejado de hacer los médicos.

Lo que digo es que hay otras técnicas para ayudarla a salir del coma.

He visto que hay una que es por ondas de ultrasonido.

estimulan el cerebro. -Conozco perfectamente esa técnica,

se dan ultrasonidos en la parte del tálamo.

Los investigadores no saben si despertó por los ultrasonidos,

o porque tenía una recuperación espontanea del coma.

-Pero, tal vez, a los médicos que están tratando a Teresa

les interesa aplicar esta técnica con ella para probar.

Díselo, por favor, Antonio. -Nacha,

ni los médicos de este centro ni yo

le vamos a dar ultrasonidos a un cerebro dañado con un edema.

Es un técnica en investigación, no nos podemos arriesgar.

-Y deja de buscar en internet, porque ahí solo ves barbaridades

que te meten miedo. -Tiene razón, deja de obsesionarte.

Deja de pensar en curas milagrosas.

Los únicos que pueden ayudarla son los médicos de este centro.

Y paciencia.

Esto puede durar días o meses.

(Teléfono)

Tengo que contestar.

Volveré cuando la suban a la habitación.

Sí, dime.

-Ya lo has oído, ¿no? (ELÍAS ASIENTE)

Esto puede durar días, semanas, meses...

Creo que Antonio sabe algo más, pero lo oculta para que yo no sufra.

-Antonio nunca haría algo así.

-Ay, Elías...

Tú te vas a trabajar, ¿no? -La verdad es que ya he acabado.

-¿Te podrías quedar otro ratico conmigo?

-El ratito que tú necesites, mi niña.

(Puerta)

-Menuda cara tienes.

Te dije que esta noche te quería al cien por cien.

-Pues no me apetece salir.

-¿No me vas a invitar a pasar?

Ni siquiera has mandado la ropa a lavar.

-Lo que me faltaba,

ha venido mi madre a regañarme por dejar ropa sucia en el suelo.

-No seas impertinente.

-Eso te pasa por venir sin que te inviten.

-Veo que no tienes ganas de salir esta noche.

-Así es. -Bueno...

Tu habitación me parece un lugar perfecto para pasar la noche.

Además, está demasiado reciente la muerte de Alejandro.

No me parece bien que me vean en público con otro hombre.

-Como si te importara lo que piensa la gente de ti.

-En eso tienes razón.

(Puerta)

-¿Esperamos a alguien?

-Como imaginaba que no querías salir, me he adelantado.

Pase. Déjelo ahí, por favor.

Gracias.

-No me apetece celebrar la muerte de Álvaro si eso pretendes.

-Tengo muchas cosas que celebrar,

y tú también.

Abre el champán.

-A tus órdenes.

¿Qué hace esto aquí? -Ábrelo.

He querido tener un detalle contigo.

-Es una alianza.

-Pero no es de compromiso,

no te estoy pidiendo matrimonio, no te asustes.

Pero quiero que sepas,

que entre tú y yo hay una relación.

-Una relación perversa.

-Bueno,

un poco de perversión en la vida no está mal, ¿no?

-No pienso ponerme este anillo.

¿Te crees que soy de tu propiedad?

¿Has pensado cómo me haría sentir esto?

¿Cómo me iba a sentir hacia ti?

Guárdate tus detalles, yo no soy de nadie.

-Póntelo.

Creo que todavía no te has enterado.

Tienes que obedecerme, como si te fuera la vida en ello.

¿O quieres acabar como Ricardo Álvarez?

Póntelo.

No te lo voy a repetir.

-Ya está.

-Y ahora...

no me hagas pedirte lo que ya sabes que quiero de ti.

Hola.

Hola.

Miralles y me ha dado todos los detalles

del atentado fallido en La Parra.

Y le he mandado mensaje a Nacha dándole ánimos.

¿Has hablado con Fidalgo? Sí.

Le hablé de mi renuncia.

Y no está de acuerdo, ¿no?

Dice que debería pensarlo

mientras reviso el dosier de mi próxima misión.

¿Te han asignado otra misión? Sí.

¿Dónde?

En Kabul.

Pero en Afganistán.

Según él, es una misión de calibre

que sería fundamental en mi carrera dentro de la casa.

Tu petición le ha entrado por un oído y le ha salido por el otro.

Dice que estoy bajo los efectos del síndrome postvacacional.

En fin, mañana volveremos a hablar

si me mantengo firme aceptará mi decisión y tramitará mi baja.

Me ha pedido que mire el dosier. ¿Y lo has hecho?

No, y prefiero no hacerlo.

Yo creo que deberías estudiarlo detenidamente.

Si tu deseo de abandonar el CNI es tan fuerte

resistirás lo que te pongan delante.

Nuestra labor en el exterior es crucial,

y tus compañeros se juegan la vida cada día.

Parece que estoy escuchando a Fidalgo.

Bueno, soy policía y me pongo en su piel.

Iker, para el CNI eres muy importante,

y te necesitan en Kabul o en cualquier lugar.

Por eso quiero que medites bien esta idea

antes de tomar una decisión que puedas arrepentirte.

No sé, Alicia, ¿y si flaqueo?

Si flaqueas será que tu deseo de dejar el CNI

no era tan fuerte.

Hazlo por mí, valora los pros y los contras

y luego toma una decisión.

(Puerta)

¿Qué tal, chicos? ¿Cómo estáis?

Hola, Julio, qué alegría verte.

Tenía ganas de veros y de saber cómo os ha ido.

Vaya pinta tenéis: morenitos, relajados...

Parecéis otros.

Hola, Julio. ¿Qué tal?

¿Te quedas a cenar? Estoy poniendo la mesa.

Tranquila, con un refresco me conformo.

Voy.

¿Qué tal?

Pues por una parte bien,

y por la otra fastidiado.

Empieza por lo bueno.

El negocio de repostería va viento en popa.

Me alegro mucho. ¿Y qué es lo que va mal?

Que no dejo de pensar en papá.

Fidalgo me dijo que pronto lo traerían a España

y no he vuelto a saber nada.

El CNI no suele ir aireando sus actuaciones.

Ya me imagino, pero me conformaría con poder contactar con él.

Eso no puede ser, ya te lo dije la última vez.

Iker...

¿tú no podrías mover hilos para ver cómo está el tema?

Podría intentarlo, pero no te aseguro nada.

Con saber cómo va su repatriación me conformo.

Dalo por hecho. Muchas gracias, tío.

Me voy y os dejo cenar tranquilos.

Dale un beso a Leo de mi parte.

Claro. La próxima vez ven con más tiempo.

Gracias.

¿Crees que podrás conseguir algo?

Haré lo que pueda.

Mañana se lo preguntaré a Fidalgo.

(LEO LLORA)

Justo cuando íbamos a cenar.

Al final voy a acabar convertido en tu secretario.

Ya tienes todos los albaranes al día. -Muchas gracias, hijo.

Te has ganado el derecho de irte a descansar.

Ya termino yo de recoger. -¿Seguro?

Puedo barrer y sacar la basura. -Sí, vete.

Me viene bien que vayas preparando la cena.

-¿Qué te apetece? -No sé, no tengo mucha hambre.

Una ensalada. -Vale.

Olvidé decirte que esta tarde se pasó un posible comprador.

No sé si ha vuelto a venir. -No.

¿Te dejó su teléfono? -No.

Era un tipo nórdico, alto delgado, ojos claros...

-Por lo menos habrá dejado el nombre. -No.

No se me ocurrió preguntárselo.

Pero le di una tarjeta de la agencia,

y le dije que volviera para hablar contigo,

que le enseñarías el local.

-Si tiene interés ya volverá o llamará.

-De todas formas, es un tío un poco raro,

no me dio buenas vibraciones.

Me hizo muchas preguntas directas y personales.

-No sé, hay gente que es muy cotilla.

-Ensalada.

No tardes mucho. -Hasta luego.

-Qué bonita eres, mi amor.

Esta tarde...

perdí los papeles y le chillé a Elías sin razón.

Porque me decía que me fuera a descansar,

y también me riñó porque andaba en internet buscando

soluciones para tu problema.

Ya sé que está muy mal enfadarme con ellos

porque se están portando fenomenal, ¿verdad?

-¿Qué tal, Nacha? ¿Más tranquila?

-Sí, un poco mejor.

Te he hecho caso, he aparcado el móvil

para dejar de intoxicarme buscando cosas.

-Deberías hacerme caso en otra cosa. -¿En qué?

-En irte a descansar a casa. -No ve vengas por ahí

que ya la he tenido buena con Elías por la misma historia.

¿No entendéis que yo no necesito una cama para dormir?

Quiero estar al lado de Teresa.

-Como quieras, no insisto más.

Mañana volveré por aquí.

Buenas noches. -Gracias, Antonio.

¡Antonio, ha movido el dedo!

Ha movido el dedo. -¿Lo has visto?

-Sí, sí, lo ha movido.

-¿Seguro que no estás sugestionada con tus ganas por verla despertar?

-Yo sé lo que he visto, ha movido el dedo.

Mi amor, vuelve a hacerlo, por favor.

Tú puedes hacerlo. -Déjala en paz.

A ver si se vuelve a repetir.

-¿Lo has viso? Lo ha movido. Avisa, Antonio, avisa.

-Ha movido la mano un par de veces.

-Vuelve a hacerlo para que lo vea.

Está despertando.

-Deja a la enfermera, vamos a esperar fuera.

Vamos, Nacha.

-¡Teresa, Teresa!

-¿Qué tal? ¿Cómo está, cómo responde?

-Buenas noches. -Hola.

-He tenido el gusto de conocer a tu hijo.

Muy majo, estuve hablando de la venta del local.

-Ya me lo ha contado.

¿Queréis hacer una oferta?

-Tal vez, Jesús.

Me llamo Rudolph.

-Supongo que como se llame tu amigo no tiene importancia.

-No lo tiene.

Pero hay una cosa que sí es importante.

Los diamantes. -¿Diamantes?

¿Qué diamantes? -No me tomes por imbécil,

sabes de sobra de qué diamantes hablo.

-No, la verdad es que no.

Yo soy frutero, me dedico a vender frutas y verduras.

Pero si quieres diamantes, hay una joyería

en la calle del Álamo.

-Esa contestación no me gusta.

Cierra la puerta.

No hay método más eficaz

para refrescar la memoria que esto.

Rutger...

-Espera, espera...

-Yo no sé dónde tienes mis diamantes,

pero no tardes en prepararlos, pronto volveré a por ellos,

tendero.

-Sigue mi dedo.

Perfecto, Teresa, te encuentro muy bien.

-Hola. -Hola, Antonio, ¿qué haces aquí?

-Vengo a ver a una buena amiga.

¿Te importa que siga con la exploración?

-Adelante. Te dejo en buenas manos. Volveré antes de terminar mi turno.

No te vayas sin despedirte. -No, descuida.

¿Cómo estás?

¿Puedes hablar? -Sí.

-¿Sabes cómo te llamas?

-Teresa Ronda Montiel.

-¿Sabes cuál es tu profesión?

-Psicóloga.

Y tú eres Antonio. -Muy bien, Teresa.

¿Sabes por qué estás aquí?

-Por un paciente, Héctor García.

-Eso es. Has estado en coma.

Estabas en La Parra cuando ese chico

intentó hacer un atentado con un cinturón de explosivos.

Te pusiste en medio, te dio un golpe y te derribó.

Te hiciste daño en la cabeza.

La buena noticia es que lo han apresado gracias a ti.

-¿Y Nacha?

-No se ha movido de aquí en todo el tiempo.

¿Quieres que la llame?

¿Puedes llamar a su compañera, por favor?

-Teresa, mi amor...

Qué bueno que estás bien.

Te amo.

Teresa se ha despertado del coma. -¿En serio?

-No, estoy en La Parra

y estas dos locas se han puesto a gritar.

Dale un beso a Teresa de mi parte.

Y dile que todo el mundo se alegra de su recuperación.

-Me podía haber matado, eso te hace pensar.

La vida es corta, un mal golpe y se terminó todo.

Estoy muy cansada.

-Anoche me dijiste que te resbalaste

porque se te rompió una caja de huevos,

y el suelo estaba mojado.

¿Dónde se cayó la caja de huevos?

-Más o menos donde estás tú ahora.

-En el inventario no me falta ninguna caja de huevos.

-No pienso darme por vencido. -Lo sé.

-Y respecto a lo de salir juntos... -Te aviso.

-¿Qué pasa? -Acaban de poner una denuncia

de las que te dejan mal cuerpo.

Ángela Peralta, entrenadora de judo de profesión.

Esta mañana encendió el móvil y se encontró

varios avisos de compañeros, amigos y familiares,

alertándola de que circula un vídeo por la red.

En el vídeo aparece ella con un hombre.

-Hoy te haremos otra visita.

Y si no me devuelves mis diamantes todo el mundo se va a enterar,

porque te van a encontrar sin dientes

y con las dos piernas rotas.

-Bien, María, sí. Gracias por llamar.

-¿Te suena que mi padre haya hablado con María

esta mañana por teléfono? -Pues... no.

No sé. ¿Sobre qué hora?

-Sobre las nueve, más o menos.

-Sobre esa hora estaba María bajando al bar.

-¿Cómo se te ocurre, Lola? -Oye, que no eres mi madre.

Relaja. -Ya oíste lo que contó Nerea, ¿no?

-Sí, y también he oído lo que él dice sobre Nerea.

Ya veré yo qué conclusiones saco, ¿no te parece?

-La única conclusión que hay que sacar

es que este tío es un chulo barato y que no tiene educación.

-¿Es que lo conoces? -No, pero no me fío de él ni un pelo.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Muy guapa tu novia.

-¿Perdone?

Hola, no le había reconocido. -¿Hace mucho que estáis juntos?

-¿Paty? No, Paty no es mi novia. -Bueno, mejor para ella.

Así se ahorra sufrimientos.

-Mire, Lemos, cuando me contó la tontería esa de renunciar,

por un momento me hizo gracia e incluso lo creí comprensible.

Pero lo está llevando demasiado lejos.

Es una de las decisiones más difíciles de toda mi vida.

y usted dijo que la respetaría. No me hable de respeto.

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Servir y proteger - Capítulo 356

28 sep 2018

Sergio se deshace del cadáver de Álvarez. Sofía amenaza con matarle si no cumple sus caprichos. Iker y Alicia regresan de sus vacaciones. Nacha no se separa ni un momento de Teresa, que sigue en coma. Un inquietante hombre extranjero se interesa por El Color de la Huerta.

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