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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 355 - ver ahora
Transcripción completa

¿Has conseguido el apoyo de su gente en Cali?

-La gente de allí no quiere problemas

y nadie tiene una infraestructura como la nuestra.

-Don Alejandro y yo éramos socios.

Yo solo quería presentarle mis condolencias.

-Álvarez ha sido el primero, pero si no reacciono con firmeza,

otros vendrán después. Vamos a matarlo y hay que hacerlo pronto.

Serás tú quien se encargue de apretar el gatillo.

-Esta mañana he recibido una llamada

del Centro Europeo contra el Terrorismo.

Al parecer, han encontrado tráfico en la red

acerca de un ataque yihadista inminente.

De momento está barajando tres objetivos para cometer el atentado.

Son las tres plazas más concurridas de Distrito Sur.

¿Distrito Sur?

Mensaje nuevo para Hanna_22.

Aún dudo que este tipo sea un auténtico yihadista.

Todas las citas las ha sacado de la misma web.

-Tu padre, de alguna manera, escribió tu historia.

¿No te parece? -No te entiendo.

-Fíjate en vuestros nombres, Héctor y Paris.

-Bueno, son dos personajes de La Ilíada.

-"Son los débiles los que se echan atrás en la batalla".

"El valeroso lucha a pie firme, mate o muera".

-¿Qué es? Homero, La Ilíada.

Ya lo tenemos, es que no es París 90,

es Paris 90, no es una ciudad, es un personaje de La Ilíada.

¿Y esto adónde nos lleva?

Nos lleva a buscar ciudadanos españoles nacidos en el año 90

y que se llamen Paris.

"Esta noche una explosión sacudirá Distrito Sur".

"España entera me conocerá y me temerá".

"Escribe sobre eso".

-Me lo ha enviado el terrorista. Quiere que sea como su portavoz.

Tenía razón Karim, este tío no es un auténtico yihadista,

es un psicópata de libro.

Héctor García se encuentra en tratamiento psicológico.

Acude tres veces por semana a la consulta de un psicólogo,

mejor dicho, de una psicóloga. ¿Adivinas quién?

Pero por favor, pero qué horror.

-¿Nunca te habló de un sitio en el que le gustara estar

o en el que se sentía a gusto?

-Tenía idealizado un sitio donde iba a pescar con su hermano.

Hemos localizado una cabaña de su familia.

¿El sospechoso no estaba allí?

No, pero hemos encontrado restos de productos químicos

de fácil acceso con los que se fabrica el peróxido de acetona.

Es el explosivo de fácil fabricación que suelen utilizar los yihadistas.

Es con lo que intentaron operar en Barcelona.

Como consiga detonarlo, va a ser una carnicería.

Tenemos que buscarle bajo las piedras y dar con él antes de que lo haga.

¿Qué más podemos hacer?

-Hola. -Hola.

-Hola, corazón, ¿qué te pongo? -Una cervecita, porfa.

-Siéntate y te la llevo a la mesa. -Me la tomo aquí, en la barra.

-¡Alto, policía!

-Chaval, suelta ese detonador y vamos a hablar de esto.

-De eso nada. -Héctor, tú no quieres hacer esto.

-¡Teresa!

-¡Eh! Si te mueves, suelto el gatillo.

-Eres un tío destinado a grandes hazañas. Dame el detonador

y déjame que te haga famoso. Piensa en tu hermano

y en el bien que puedes hacer contándome su historia.

-¿Sabemos si ha recuperado la consciencia?

-Lamentablemente, no. Me acaban de comunicar que está en coma.

(Música emocionante)

Fíjate, han compartido el artículo de Remo Sempere 560 veces

y hay unos comentarios buenísimos.

Normal. Lo que habéis hecho es una heroicidad.

La policía impidió que el barrio saltara por los aires.

Oye, pues la intervención del periodista fue decisiva.

En cambio, no se pone ninguna medalla.

Ya. Así que menuda noche has pasado, ¿eh?

Vale. Luego me paso por La Parra y me lo cuentas todo con calma.

Chao. ¿Era Paty?

¿Cómo está? Pues temblando todavía.

Dice que sigue viendo a Teresa tirada en el suelo del bar.

-El shock postraumático. La mente tarda en procesar

una experiencia así, tan extrema.

A ver si tengo un rato y me paso por La Parra.

Debo terminar las diligencias del caso.

Cuando pienso lo que iba a hacer ese desgraciado

se me ponen los pelos de punta. Ya.

¿Volviste a hablar con Nacha? No sé nada.

Lo último que sabemos es lo que te dijeron los médicos anoche.

Paty no me lo explicó bien. ¿Ese chico era yihadista o...?

Qué va, lo del terrorismo islámico era pura fachada.

Lo que quería era pasar a la posteridad

y no se le ocurrió otra cosa mejor que emular a los yihadistas.

Él quería una buena portada de periódico.

La gente está muy chalada. Sí.

Espero que se pase una temporada en la cárcel.

-Vivimos en un mundo narcisista

donde la popularidad y la fama a cualquier precio tienen un valor.

No es la primera vez que un loco con afán de notoriedad

intenta pasar a ser una leyenda masacrando a inocentes.

-¿Cómo conseguisteis neutralizarle?

Para empezar, porque dos grandes inspectores de la UIT

se dejaron la piel para identificarlo.

Tuvimos la suerte de que era paciente de Teresa,

estuvo con ella en La Parra y lo retuvo allí.

Y, para terminar, un periodista que llevaba días detrás de la noticia

consiguió convencerle de que se entregara

a cambio de escribirle una entrevista

que le condujera directo a la celebridad.

Pues vaya pico de oro tenía ese periodista.

Pico y pluma porque no veas el artículo que ha escrito.

Y eso que me caía fatal.

Lo peor es que Teresa está en coma. Y Nacha lo está pasando fatal.

Yo le voy a contar a Julio esto que ha pasado.

-¿A Julio?

-Sí, ya iba a empezar terapia con Teresa.

Sí, el futuro de Teresa es incierto por el momento.

Yo creo que es mejor que vaya buscando otra psicóloga.

Al salir de la consulta a ver si me paso por el hospital

y hablo con los médicos.

Si vas al hospital intenta ver a Eduardo,

a ver si tiene los resultados de las pruebas.

Sigo pensando que te has incorporado muy rápido al trabajo.

Los resultados ya los tengo. ¿Cómo que los tienes?

Con el asunto del atentado se me pasó.

Bueno, ¿y qué? ¿Cómo han salido? ¿No lo ves que está estupendo?

Si hubiesen ido mal no estaría aquí, tan tranquilo.

Me tengo que ir, que al final llego tarde.

Me alegro de que esté todo bien, papá.

-Ya has oído lo que ha dicho. Estoy estupendamente.

Con lo mal que lo paso en comisaría todos los días,

no me escamotees las buenas noticias.

Me alegro mucho, cariño, de verdad.

Yo me voy a lavar los dientes que me tengo que ir.

Dice que Teresa sigue en la UCI

y ella ha pasado la noche en la sala de espera.

Está muy preocupada, la pobre. -Mándale ánimos de parte de las dos.

Pobre Nacha, ¿eh? Madre mía.

Primero asesinaron a Laura y lo debió pasar fatal

y ahora esto.

-Ojalá Teresa se recupere y puedan retomar su vida juntas.

-Madre mía, Fede, qué cara. ¿No has dormido?

-No he pegado ojo en toda la noche.

Lo que le pasa a Teresa es culpa mía. -¿Cómo que culpa tuya? ¡Por favor!

Si no llega a ser por Karim y por ti, ese chico provoca una masacre.

-Claro que sí, lo que habéis conseguido es una pasada.

Además a contrarreloj, lo hemos visto todo.

-Mira, os merecéis una medalla al mérito policial.

-Mira, no digas bobadas, por favor.

De verdad, es culpa mía lo que le pasa a Teresa y punto.

-Sí, claro, y es culpa tuya el hambre en el mundo,

el tráfico de armas, el cambio climático...

-No frivolices que esto es serio.

No tenía que haber dejado que Héctor García actuase.

Teníamos que haber intervenido antes.

Si Teresa se muere, no podré mirar a la cara a Nacha.

-A ver, quien le dio un golpe fue Héctor García, no tú.

-Sí, pero él entró con su chaleco de explosivos en La Parra.

Mi obligación era haberle detenido antes.

-¿Qué dices? ¿Tu obligación? -Mi obligación, sí.

Soy el inspector de la UIT de Distrito Sur, no Karim.

Soy el responsable de las investigaciones de mi unidad.

Yo. -Pero bueno, ¿le estás oyendo?

-De verdad, me he pasado toda la noche

repasando uno por uno todos los puntos de la investigación.

Hubo una conversación en la que me hice pasar por Hanna_22

y ahí fue donde metí la pata.

-Fede, esa especulación es inútil y dañina.

Como policías no podemos analizar todas las acciones

y culpándonos de los operativos si salen mal.

-Sobre todo cuando no salen mal. -Exacto.

-Lo que digáis no me hará cambiar de opinión.

Fue culpa mía y punto.

-Lo que necesitas es desayunar y salir del bucle ese

en el que te has metido. Te prepararé un café.

-Deberías estar orgulloso de lo que habéis hecho.

-¿Orgulloso?

¿Y por eso me ha costado levantarme de la cama y hasta vestirme?

-Yo sé por qué, Fede. Es el factor humano.

Cuando trabajamos cerca de las víctimas nos duele lo que les pase.

Pero tú estás acostumbrado a trabajar desde los ordenadores.

-Claro que sí. Nos debemos a las víctimas, somos policías

y si un caso sale mal, habrá otros que salgan bien.

-¿Os acordáis de Almudena, la chica desaparecida hace dos años

que Elías y Miralles no consiguieron encontrar?

¿Crees que no se sienten culpables ante la madre?

-Claro que sí, pero no somos máquinas.

Nos gustaría que todos los casos salieran a la perfección,

pero si uno no sale como nos gustaría,

pues habrá otros que se resuelvan con éxito.

-Mira, cuando fracaso en la UFAM lo que hago es recargarme de fuerzas

para seguir luchando contra estos miserables y abusadores.

-Igual tienes razón y estoy muy acostumbrado a estar

tratando con ordenadores donde no se tiene en cuenta el error humano.

-¿Sabes cuál es la paradoja?

Que no ser una máquina y ser un perfecto

te convierte en un policía extraordinario

y yo te admiro mucho.

-Ella, no, te admiramos todos. Y Miralles también, me lo ha dicho.

Lo sé yo. -Venga, tonto.

-Aquí está el catering Guevara con tres churritos y un café con leche.

-Gracias, Elías, pero es que ahora no me entra nada.

-Ya puedes hacer porque te entre porque entre no comer y no dormir,

al final acabamos ingresándote a ti.

-Vale, pues dame el café ese con leche.

-¿Hay alguna novedad?

-Nada, todo sigue igual desde hace media hora que hablé contigo,

en la UCI sin despertarse. -¿Has podido verla?

-Solo un rato a través del cristal. No me dejan entrar a verla.

-Bueno, pero Miralles te ha dado el día libre.

-Sí.

-¿Sabes si le ha bajado la inflamación?

-No, todavía no se sabe nada del edema.

Dicen que hay que esperar a que los medicamentos le hagan efecto.

-Paciencia. -Paciencia.

Si me conformaría con cogerle la mano un ratito

y darle un beso en la frente.

No entiendo por qué se tuvo que meter por medio

en toda esa situación, Elías. -Bueno, así sois las valientes.

-Pues maldita valentía, joder.

-Tú en su lugar hubieras hecho lo mismo.

-Pero yo soy policía. Impedir una masacre va con mi sueldo.

Pero Teresa no estaba preparada

para intervenir en una situación de esas.

-Ya, bueno, pero Teresa es psicóloga y ese chico es paciente.

Es posible que viviera la situación en primera persona

y es probable que se sintiera culpable por no pararle a tiempo.

-No, por ahí no vayas.

Teresa no se tiene que sentir culpable. Es lo que faltaba.

-Sois tal para cual. Las dos sois valientes y entregadas, Nacha.

-Lo sé, por eso la quiero. Lo supe desde el primer momento.

Y lo sigo confirmando cada día que estoy a su lado.

-Entonces, si sabes que es como tú, que está luchando por sobrevivir.

-Pero es que, joder, ¿y si se muere?

Es que si Teresa se muere yo...

Si Teresa... Yo no puedo perderla.

-Pero por favor, Nacha, que no la vas a perder.

Por favor, cálmate. Vamos, no te pongas tan negativa.

Dentro de poco estaréis haciendo vida normal.

Recuperaréis el sueño de ser madres juntas.

-Si despierta.

-Claro que va a despertar, ¿cómo no va a despertar?

-Tengo miedo de que le queden secuelas neurológicas

o cualquier cosa.

-Venga, acuérdate de cuando casi te quedas ciega

y me dabas tú ánimos para que no me viniera abajo.

-Tienes razón, sí.

-Bueno, si entonces fuiste tan fuerte, ahora no te desmorones.

-Perdóname, sé que no debería hablar así,

pero es que estoy tan...

-Si te sientes mejor, cuéntame lo que quieras, aquí estoy.

Sabes que estoy para ayudarte. -Lo sé.

Después de Teresa, eres la otra persona más importante en mi vida.

-A pesar de lo cascarrabias y metepatas que soy, ¿no?

-Con todo y eso, yo te aguanto.

-Ya puede dejarnos solos.

A esta señorita habrá que avisarle quién manda aquí.

-Todavía no.

Tenga en cuenta que para ella usted es una visita.

-Es cuestión de horas que sepa quién es el nuevo jefe.

Sofía me llamó para citarme en las oficinas de S.Z.

y finiquitar todo el traspaso de poderes y retirarse.

¿No le ha dicho nada? -Por supuesto. La cita es esta noche.

-Es muy importante que, cuando firme, la perdamos de vista.

-¿A qué se refiere con "perderla de vista"?

-Voy a enviarla de vuelta a Roma. Podrá recuperar su vida de lujos.

Voy a pagarle un generoso sueldo por un cargo simbólico en la empresa.

-Sinceramente, Ricardo, no pensé que le fuera a resultar fácil

todo este traspaso. -Usted me subestimó, Sergio.

Ya le dije que yo la doblegaría

y que no supondría ningún obstáculo para mí.

La he podido someter como a una gatita.

Tendría que haberla oído ronronear esta mañana

cuando me llamaba para citarme. -Sofía es lista.

Ha jugado sus cartas, pero ha comprendido

que, a veces, una retirada a tiempo es una victoria.

-Sí, pendeja no es.

Por algo llegó tan lejos con Alejandro Somoza.

Nunca por encima de él

y él la compensaba con una pensión vitalicia,

incluso separados, ¿lo sabía?

-Ella siempre estuvo a su sombra. -Exacto.

Este trabajo es para machos.

En fin, necesito un trago. ¿Qué me ofreces, Sergio?

-¿Qué le parece un buen whisky irlandés?

-Preferiría un roncito colombiano, pero a falta de pan...

Sírvase usted otro

y así va celebrando que voy a ser su nuevo patrón.

¿Ya sabe qué tipo de jefe voy a ser?

-Sí, no paro de darle vueltas.

-Gracias.

Lo que más valoro de mis empleados es la entrega total, ¿me explico?

No soporto que me defrauden.

Si yo deposito mis expectativas en ellos

es para que ellos estén a la altura.

-Y, en mi caso, ¿cuáles son sus expectativas?

-Quiero que me transfiera todo el dinero

que blanqueó Somoza durante el tiempo que trabajó para él.

-¿Qué le hace pensar que hice tal cosa?

-Alejandro Somoza no trabajaba a lo loco.

Si lo sacó de la cárcel y lo nombró su mano derecha

fue para que mandara todo el dinero del narcotráfico

a un paraíso fiscal o varios. ¿Me equivoco?

En los tiempos que corren es más valioso un economista listo

que un sicario.

-¿Eso es lo que soy para usted? ¿Un economista listo?

-Listo, ambicioso y sin escrúpulos.

-Verás, Ricardo, me parece un poco precipitado

que me hable del dinero en paraísos fiscales

cuando no ha tomado las riendas del negocio.

-Le dejé claro que voy a por todas.

-¿Le parece correcto hacerse con lo que Somoza consiguió

con años de esfuerzo y dedicación en un momento?

-A mí me ha costado mucho llegar hasta aquí.

-Como usted aún no es mi jefe, creo poder decirle

que se está sentando en ese trono por la vía rápida,

sin sudar la camiseta, como dicen los futbolistas.

-Como dicen los surferos,

la clave del éxito está en subirse en la cresta de la ola.

Yo ahora estoy subido en la ola y si usted se atraviesa, me lo raspo.

-Cuando sea el jefe de todo, no seré ningún obstáculo

y entonces sí que podremos hablar del dinero oculto.

-En pocas horas voy a ser su patrón.

-Si no quiere decirme nada más... Es que tengo trabajo pendiente.

-Lo dejo trabajar.

Quiero que sepas que mis empleados siempre trabajan a gusto conmigo.

Les dejo libertad dentro de un orden. -Y yo que me alegro, Ricardo.

-Si usted me obedece, todo irá sobre ruedas.

Y para muestra de mi buena voluntad, mire.

Aquí tiene, dos entradas para el palco del estadio del Real Madrid.

Es un "match" amistoso entre el Real Madrid y el América de Cali.

Mi corazón está con el América de Cali, claro,

pero entiendo que tenga sus preferencias.

-¿Me está invitando a ir con usted? -Por supuesto.

¿No es fanático del deporte rey?

-Sí, pero... -No hay peros que valgan.

Además, sería una ofensa que rechazara mi invitación.

-Ahí tiene las entradas. Nos vemos esta noche, Sergio.

-¿Qué le parece mi artículo?

La verdad es que hacía tiempo que no leía una crónica tan elogiosa

de nuestro trabajo. Es de justicia reconocer

que consiguieron evitar el atentado. Lo hicimos con tu colaboración.

Ha sido muy fuerte, inspectora.

Era como estar en una serie donde hay que atrapar al criminal

en menos de 24 horas.

Si fuera una serie, tendrías un papel protagonista.

Tú convenciste al criminal para que depusiera su actitud.

Además me han dicho que lo hiciste como un auténtico negociador.

El periodista negociador. Es un gran título, sería un éxito.

Lo hiciste con gran autocontrol y no era fácil.

Tenías a Teresa Ronda en el suelo inconsciente

y a Héctor con el detonador en la mano.

Tomaste decisiones rápido y demostraste tener un gran valor.

Tenía que evitar el atentado. Dependía mi vida de ello.

Y, sin embargo, no te has colgado la medalla en el artículo.

Has pasado de soslayo por ese pequeño detalle.

Sería un cretino si me hubiera apuntado el tanto, ¿no cree?

Me has demostrado que no lo eres.

Además, te tengo que agradecer que en el artículo

pusieras en gran valor el trabajo de Karim Benalí y de Fede Alarcón.

Lógico. Su investigación consiguió dar con Héctor García.

Puestos a reconocer los méritos,

hay que reconocer que nos trajiste rápidamente la carta

en vez de publicarla. Que sea periodista de raza

no significa que no conozca mis límites.

Supongo que tus jefes te habrán felicitado.

Pues sí y me han llamado de varias teles.

Voy a hacer programas de tertulias para contar cómo sucedió.

¿Ah, sí? Pues sí.

Y como doy muy bien en pantalla...

Bueno, aquí despega tu carrera mediática.

De aquí a ministro no hay nada. No lo descartaría.

Remo, quiero que sepas que me siento en deuda contigo.

Tomo nota, inspectora.

Y ahora me tengo que ir que en una hora entro en un programa en la tele.

Que tengas suerte y ven por aquí cuando quieras.

Serás bien recibido. Gracias. Hasta pronto.

-Inspectora, quería despedirme de usted.

¡Ay, Karim! ¿Ya te vas a Holanda? Sí, mi avión sale en tres horas.

Qué pocas vacaciones has tenido.

Sí, pero bueno, ha sido un honor volver a trabajar aquí

y con gente a la que aprecio tanto. Agradezco tu trabajo.

Sin ti no habríamos conseguido detener a Héctor García.

No se olvide de Fede. Fue un trabajo conjunto.

No me olvido, no. Hacéis un tándem fantástico, vamos.

Ojalá pudiera teneros a los dos. Eso ya es más difícil.

Pero no se preocupe, Fede es un gran policía

y hará cosas maravillosas al frente de la unidad.

Ni se te ocurra contar esto en La Haya que me lo quieren quitar.

No se preocupe y me consta que Fede está bien en Distrito Sur.

Pues sí. Bueno, que tengas mucha suerte

y que tengas muy buen viaje. ¡Ah, espera!

Llévate este artículo. Habla muy bien de ti.

La próxima vez que tengas vacaciones pásate por aquí a visitarnos.

Prometo que no organizo un operativo.

Claro que sí. Cuenta con ello. Venga. Hasta pronto.

Gracias, inspectora Miralles.

-Hombre, Karim, ¿qué haces aquí?

-He venido a despedirme de mis compañeros de Distrito Sur.

Solo me faltabais vosotros. -¿Cuándo sale tu avión?

-Ahora, dentro de tres horas.

-O sea que te vas directamente al aeropuerto.

-Sí, ahora viene un compañero a recogerme.

-Lo tienes todo bajo control, ¿eh?

-Este tío tiene la cabeza mejor amueblada que he visto nunca.

No deja nada al azar.

-A veces es una virtud y otra un defecto.

Un poco de improvisación tampoco vendría mal.

Por cierto, deberías leer la crónica de Remo Sempere.

Nos ha dejado bastante bien.

-¿A nosotros? -Sí, a ti y a mí.

No sé de qué te sorprendes. -Cómo no me voy a sorprender.

Si esto ha terminado así de bien es gracias a tu manera de currar.

Se curra muy bien contigo. -Y contigo también. No te subestimes.

Es más, yo te hubiese recomendado para La Haya,

pero Miralles me lo ha prohibido. -¿Que Miralles ha hecho qué?

-No te quiere perder al frente de la UIT.

-Es que tú vales mucho y la jefa lo sabe.

-Bueno, yo tampoco quiero irme a La Haya.

Creo que mi sitio está aquí, en Distrito Sur, creo.

-Si algún día quieres ir, casa tienes.

-Ha sido un placer conocerte y trabajar contigo.

-El gustazo ha sido mío.

Fede. -Cuídate mucho.

-Claro que sí.

Te quería pedir un favor, Espe. -Dime.

-Cualquier cosa que pase con Teresa mantenme informado.

Me siento mal con todo esto que ha pasado y... Ya sabes.

-Sí, no te preocupes. Te mantendré al corriente de la evolución.

Y yo también te quería decir una cosa.

Te quería decir que,

que me ha hecho muy feliz volver a verte

y comprobar que sigues siendo una persona tan especial...

-A mí también me ha gustado... -No, por favor. Déjame que termine

porque ya sabes que si no me engancho y no me salen las palabras

y me cuesta mucho hablar, así que te lo voy a decir.

Que sabes

que siempre vas a ser una de las personas más importantes de mi vida

y que te quiero mucho.

-Yo también te quiero mucho, Espe.

-Pero, por favor, prométeme que vas a intentar buscar

a alguien con quien compartir tu vida en La Haya,

que todo no va a ser trabajar, te conozco.

Y que vas a salir y conocer más a tus compañeros

y disfrutar con ellos y conocer gente nueva, por favor.

-¿Tú te crees que yo soy un monje? No.

Si había rechazado otras opciones era porque pensaba que lo nuestro

se había quedado abierto.

-Al menos hemos tenido la oportunidad de cerrarlo

y yo creo que bien. -Muy bien.

Deseo que seas feliz en pareja. -Jo.

Va a ser difícil porque has dejado el listón muy alto.

-Pero está comprobado que yo contra Fede no tengo nada que hacer.

-¿Qué dices? -Ajá.

¿Me dejas darte un consejo, eh?

Daos una oportunidad.

Sí, porque Fede es un tío maravilloso y estáis más cerca de lo que crees.

Hacéis una pareja estupenda.

(Mensaje)

Creo que ya me están esperando.

Me tengo que ir.

De verdad, gracias por todo.

-¡Ay!

Gracias a ti. Cuídate mucho, por favor, ¿eh?

Hala, venga, vete.

-Es portada en la prensa y "trending topic" en las redes.

-Entonces sabrás que la víctima es Teresa, la psicóloga

con la que ibas a empezar terapia. -Sí. Me he quedado a cuadros.

¿Sabes cómo está? -Pues sigue en coma.

-Me sabe fatal. -Ya.

Es una buena persona. A mis padres le cae muy bien.

-¿Has pensado en empezar terapia con otro psicólogo?

-Prefiero esperar a ver cómo evoluciona.

-Pero esto puede ir para largo

y quizá cuando despierte tiene secuelas.

-Entonces, ya lo veremos.

Además, sabes que estoy hasta arriba de trabajo.

-A ver, un ratito para ir seguro que puedes encontrar

y más ahora que te has decidido.

-La empresa está arrancando y quiero estar al 100 x 100.

¿No te ilusiona lo bien que va? -Claro.

Y más con la de pedidos que nos están entrando.

-Me ha llamado el dueño del restaurante de la avenida Lisboa

para felicitarnos porque los clientes están encantados con las galletas.

-Qué bien. Les habrás dicho que les recomiende mirar nuestra web.

-Sí y todavía hay más.

Una cadena de cafeterías está estudiando hacernos sus pedidos.

Hay que pasarle nuestra carta de repostería.

-Eso es genial. Hagámosles una propuesta a medida.

-Nos ponemos esta tarde. ¡Olga!

Mamá. -Hola, Claudia.

¿Qué tal, Julio? Bien.

Acabo de leer que habéis tenido un gran éxito

al detener al terrorista que quería atentar.

Admitiría que ha sido un éxito si no fuera

porque Teresa Ronda, la psicóloga, ha resultado herida y está en coma.

Esperemos que se recupere pronto. Esperemos. ¿Vais a trabajar?

Sí. Tenemos que hacer una propuesta para una cadena de cafeterías.

¿Una cadena de cafeterías? Son palabras mayores, ¿no?

Ojalá firmemos un contrato. Nos permitiría despegar.

Hala, no os quiero entretener. Venga.

Claudia, me gustaría aprovechar para pedirte disculpas.

Disculpas, ¿por qué?

Por el espectáculo que monté el otro día en comisaría

cuando detuvisteis a Somoza.

Perdí los papeles y me puse en evidencia.

No te preocupes, disculpas aceptadas.

Soy consciente de que, últimamente,

estás atravesando por circunstancias muy complicadas.

A partir de ahora voy a aplicarme para controlar mi problema.

Y lo haré por Olga, que ha tenido que sufrir mis crisis.

-Julio... -Quiero reconocer ante tu madre

que te has portado fenomenal conmigo.

Lo que debes es aprender a cuidar bien de ti mismo, Julio.

Eres muy joven y tienes muchas cosas bonitas por vivir.

Bueno, nos vemos esta noche. ¿Vamos, Julio?

-Claro. Venga.

Adiós, Claudia. Hasta luego.

¡Eduardo! Hola, ¿qué tal?

Qué sorpresa. ¿Qué haces en este barrio?

He venido a hacer gestiones y pensaba ver a Antonio.

Me alegro de verte, así comentamos. Antonio me ha contado.

¿Qué te ha contado? Los resultados.

¿Conoces los resultados? Sí, claro, por supuesto.

Y aprovechando que vas a verle, dile que eche el freno.

A partir de ahora se debería plantear la vida de otra manera.

¿No te parece? Sí, lo mismo opino yo.

Pero ya sabes cómo es, muy suyo.

Ya. Pues si me guardas el secreto y si te parece bien como médico,

estoy pensando en que hagamos un viaje a Grecia.

¿Cuándo? No sé si este verano

o cuando sea porque sé que es un viaje que le hace mucha ilusión

y como siempre pongo pegas a la hora de ir de vacaciones...

Pero no se lo cuentes. No lo haré.

Lo que debes hacer es estar muy pendiente de él,

vigilar su alimentación, su calidad de vida,

que nada le disguste y evitar los factores de riesgo.

Entonces, sinceramente, no entiendo por qué le has dado el alta ya.

Los últimos disgustos los tuvo en la consulta.

Tú cuídalo mucho y cualquier cosa que notes me la haces saber.

¿Pasa algo? Me ha dicho que los resultados estaban bien.

¿Eso es verdad, Eduardo?

Tendremos que seguir haciendo pruebas periódicamente.

Ya, pues me estás preocupando. No es esa mi intención.

Solo te pido que lo vigiles y que lo mimes mucho.

Vale. Adiós, Claudia.

Hasta luego.

¿Vas a ir con Álvarez al fútbol?

-Ya sabes que el fútbol no me entusiasma.

-Pero ponerte a sus órdenes te gusta, ¿no?

-¿De dónde sacas eso?

-Lo deduzco por el modo en que me cuentas vuestra conversación.

-No veas fantasmas donde no los hay.

-¿Conoces el dicho de "el diablo está en los detalles"?

-Claro, es una cita conocida en el mundo de la abogacía.

-Yo lo uso bastante. Es infalible a la hora de juzgar

el comportamiento de algunas personas.

Por ejemplo, esta manera mediocre que tiene Álvarez de usarte.

-A ver, explícate.

-Unas entradas para el Bernabéu. ¿Se puede ser más cutre?

-Bueno, mucha gente estaría encantada de poder ir al palco.

-Entre disfrutar conmigo en la cama y dar gritos en el palco no hay color.

-No lo hay. -Pues me molesta mucho

que te plantees que yo acepte sus condiciones

y me marche a Roma como una mujer florero.

-Ni por una décima de segundo había pensado tal cosa.

-Ya, pero le sigues la corriente a ese chulito machista y prepotente

y eso a él le da alas. -¿Y qué querías que hiciera?

¿Que le rompiera la entrada ante su cara?

-No habría estado nada mal. -Por favor, Sofía, seamos serios.

-Eso es, seamos serios y acabemos con esto de una vez.

Lo que debes hacer es meterle una bala entre ceja y ceja.

-No se preocupe, María, que estoy totalmente recuperado.

Sí, podré atenderla personalmente.

Muy bien. Pida cita y nos vemos pronto. Adiós.

(Puerta)

Adelante.

-Hola, Antonio, ¿puedo pasar? -Claro.

Te estás acostumbrando a visitarme a diario.

-Acabo de cruzarme con tu mujer en la plaza y traigo muy mal cuerpo.

-¿Por qué?

-Porque casi meto la pata. -Cuéntame.

-Estábamos conversando y me dio la impresión

que en el contexto de la conversación

estaba al tanto de la gravedad del asunto

porque me dijo que conocía los resultados.

-No le has contado nada, ¿no?

-Me he limitado a seguirle la corriente,

pero mentirle a Claudia no me gusta porque ella es amiga mía.

¿Cuándo piensas contárselo?

-Por al amor de Dios, no me atosigues que bastante mal lo estoy pasando.

Ya te he dicho cómo lo quiero gestionar.

-Y yo te digo que te equivocas. -Vale, pero la decisión es solo mía.

Si ellas conocieran la verdad, analizarían todo lo que hago

bajo otra perspectiva, como si mi muerte fuera inminente

y yo no pudiera hacer nada por mí mismo.

-Mira, no pensaba decírtelo, pero Claudia está organizando

un viaje para iros a Grecia. -Me parece muy bien.

-Ya, pero yo creo que no vas a poder ir.

-No te preocupes por nuestro viaje.

-Lo que quiero decir es que ahora que te encuentras bien

es cuando os tenéis que ir porque otra recaída sería...

-Mortal, ya lo sé, ya sé. Sé que estoy condenado, ya lo sé.

El hecho de que no les diga nada no significa que no lo sepa.

Lo único que te pido es que me dejes controlarlo a mí.

-Pero no puedes controlarlo todo y ponte en el lugar de Claudia.

¿Qué opinarías si ella hiciera lo mismo?

-Entendería sus razones. -¿Seguro?

-Mira, Eduardo, me estás agobiando mucho, mucho.

-Lo siento, Antonio, pero mi consejo es que se lo cuentes a Claudia.

Seguro que ella lo va a asumir con entereza y con valentía.

-Ya sufrirán bastante cuando sea inevitable.

-No te gusta ver la compasión en los ojos de las personas amadas,

pero ese orgullo no debe impedir que ellos tengan la oportunidad

de despedirse de ti cuando aún tienes fuerza

y puedes estar junto a ellos. Eres un hombre fuerte,

pero no debes enmascarar las cosas. Tu tiempo se agota, Antonio.

Hazlo por ellas y por este pobre amigo

que va a estar a tu lado decidas lo que decidas.

-Te pido por favor que me dejes

y que me dejes hacer lo que yo crea conveniente.

-No voy a insistir más. -No lo hagas.

-Hasta luego.

(Puerta)

-Mira, Sofía, te voy a ser sincero. Tú le das mil vueltas a ese tipo,

pero deberías llegar a un acuerdo con él.

No te hablo de aceptar el trato que él propone.

-¿Y cuál sería el trato, según tú? -Uno que no implique matarlo.

Mancharnos las manos de sangre nos complicaría las cosas.

Te lo digo por experiencia.

-Y yo por experiencia te digo que hay que aplastarlo como una cucaracha.

Ese tío es una piedra en el zapato

y para seguir caminando debemos deshacernos de él.

-No pienso matar a nadie más.

Ya cargo con dos homicidios de los que aún debo responder.

Sinceramente, no me apetece jugármela.

-Eres un cobarde. -No, querida, tengo sentido común.

Ese tipo tiene contactos y les habrá dicho que iba a estar aquí.

Si desaparece, se dará la voz de alarma

y sabrán que hemos sido nosotros,

por no hablar de que deberíamos deshacernos de un cadáver.

-¿Vas a dejarme sola en esto?

-Trato de decirte que estamos controlados por todas partes,

incluida la policía.

Ya sabes lo que dijo la inspectora Miralles:

"Cualquier error que cometamos lo pagaremos caro".

-Estás sobrevalorando a la policía.

He matado a Somoza ante ellos y no se han enterado de nada.

-Y yo te aplaudo por ello.

Te propusiste vengar la muerte de tu hijo y lo conseguiste.

Querías que los narcos de Cali se rindieran a tus pies

y lo has logrado, pero no vas a tener la suerte eternamente de tu lado.

-Comprendo tu plan.

Quieres que lo abandone todo para irme a Roma a beber Chianti.

-Busca una solución intermedia. Álvarez es estúpido.

Si pudiste manejar a Somoza, lo sabrás manejar a él.

-No, ya es hora de que me siente en ese trono.

-La ambición te ciega. -Si fuera un hombre, la aplaudirías.

Pero claro, aún vivimos en una sociedad machista.

-Ya que sacas el tema, lo que trato de hacerte entender

es que el mundo del narcotráfico está gobernado por hombres.

-Ya va siendo hora de que abran paso a las mujeres.

¿No te parece?

-Los narcos no te pondrán alfombra roja hacia el trono.

Si te deshaces de Álvarez, aparecerá otro Álvarez

que quiera enviarte a Roma o peor, al hoyo.

-No sabes cómo funcionan estas cosas.

Su desaparición será un mensaje clarísimo

para que todos comprendan que nadie me impedirá

que yo sea la reina de Cali.

-Búscate a otro que te haga de lugarteniente.

Cuando quiero deshacerme de un cadáver, lo hago mal.

-La desaparición del cadáver no me preocupa.

Durante años vi cómo Alejandro se deshacía de muchos sin dejar rastro.

-No estamos en Colombia, Sofía. -Sergio, no te estás enterando.

No te estoy pidiendo que lo mates, te lo estoy ordenando

y, si no lo haces, tú vas a correr la misma suerte.

-¿A quién llamas? -Ricardo, una cosita.

A la reunión de esta noche debería asistir Sergio Mayoral.

Él conoce todos los movimientos de las empresas de Alejandro,

las legales y las otras también.

Ah, vaya, veo que estás en todo. Ok. Chao.

Por lo visto ya te había citado él y no me habías dicho nada.

-Te lo estaba intentando explicar.

(Mensaje)

Es Álvarez para decirme que le has llamado para citarme.

-¿Ves? Te has convertido en un imprescindible para ambos.

Lástima que sobre uno de los tres y ya sabes de quién hablo.

-Bueno, ¿ya está todo firmado?

Muchas gracias por tu declaración, María. Es muy útil.

Anda que menudo cabestro, la que lio.

Están todos revolucionados en el barrio con la noticia.

Vamos a intentar volver a la normalidad cuanto antes.

¿Lo tenéis en los calabozos? Ahí está.

Le hemos tomado declaración. Pronto pasará a disposición judicial.

Oye, supongo que lo darán por terrorista, ¿no?

Aunque no sea de la Yihad ni nada. Ha cometido un acto terrorista,

aunque se lo hayamos frustrado, pero eso lo determinará un juez.

¿Le habéis dicho que atacó a Teresa y está la pobre en coma?

Todo está en las diligencias. Pobrecica. Ojalá se recupere pronto.

Qué mal rato. ¿Tú cómo has pasado la noche?

Yo, fatal. No he dormido nada, no he pegado ojo

y las imágenes se me venían a la cabeza.

Y esta mañana un runrún, mirando a todos los que entran en el bar.

Bueno, no tienes que tener miedo, María.

Para mí todos son terroristas.

Cualquier bolso, macuto o cosa que veo creo que lleva una bomba.

Porque estás bajo los efectos del shock postraumático

y supongo que Paty estará igual. Igualica.

Estamos las dos asustadas perdidas. A la mínima, saltamos.

No te preocupes. En un par de días formará parte de un mal recuerdo.

Pues sí. No sé cómo podéis trabajar con estos sustos así, de cotidiano

y con situaciones tan peligrosas. Os admiro, ¿eh?

Anda, bueno, más admiro yo tu tortilla de patata.

Sí, mujer, vas a comparar. Hablando de tortilla, me voy

que debo hacer dos para la noche. Muchas gracias por todo.

No, muchas gracias a ti, María, de verdad.

Bueno, nos vemos.

Venga. Y estate tranquila, ¿eh? De verdad.

Claudia. Hola, ¿qué tal, Montse?

Oye, necesito que me mires estos informes

y les eches un autógrafo si está todo correcto.

Vale. Y enhorabuena.

Te habrán llamado para felicitarte, ¿no?

Afirmativo. Pues no lo dices muy contenta.

Qué quieres que te diga. Tenemos una víctima

que se debate entre la vida y la muerte.

Sí, lo sé, Teresa Ronda.

En Jefatura también se ha hablado de ella,

la psicóloga, la novia de Nacha.

En la crónica del periodista que estaba presente

se habla del valor que tuvo Teresa al intentar convencer al terrorista

de deponer su actitud. La crónica está muy bien, sí.

Por favor, cuando se despierte,

dile a Teresa que en Jefatura se ha hablado de ella

como de una ciudadana ejemplar. No te preocupes, lo haré.

Y Antonio ¿cómo va? ¿Le han dado el alta?

Sí, ya está en casa.

Me hubiera gustado que se lo tomara con más calma,

pero ya sabes cómo es. Creo que morirá con las botas puestas.

Pero ¿crees que está ya recuperado?

Yo supongo que sí. Él dice que los resultados de todas las pruebas

han dado bien y su especialista dice

que lo único que hay que hacer es vigilar su calidad de vida.

Lo que debéis hacer es tomaros unas vacaciones.

¿Me has leído el pensamiento? Si hablas con él no se lo digas,

pero estoy planeando un viaje a Grecia, que sé que le encanta.

Qué buena idea. Es una preciosidad, os va a encantar.

Oye, vamos a pasar al despacho y te firmo esto.

¿Quieres estarte quieto? -No pienso matarlo.

-Atente a las consecuencias.

-¿Cómo te debo decir que no soy un asesino?

No quiero mancharme las manos de sangre.

-Si maté a Alejandro, puedo deshacerme de ti sin problemas.

-No juegues conmigo. Me tomas por imbécil.

-Te quiero conmigo en todo. No lo estropees ahora.

¿Tienes la pistola?

Guárdala por ahora.

(Teléfono)

¿Sí? Retenle un par de minutos y le haces pasar.

Una cosa, puedes marcharte a casa. Mañana nos vemos.

Hasta luego, Mari Carmen.

Qué puntualidad.

(Puerta)

Adelante.

Bienvenido, señor Álvarez. ¿Le apetece un ron colombiano?

-Siempre es un placer

que una mujer como usted me sirva un ron de mi tierra.

¿Y qué? ¿Podemos cerrar el trato ya o queda algún fleco pendiente?

-Está todo ok, ¿verdad, Sergio? -Sí.

-Estoy segura de que, para mi exmarido,

sería un orgullo saber que es usted el que ocupa su trono.

-¿Y usted qué opina, abogado?

-Alejandro Somoza pensaba como usted, que es un digno sucesor.

-Ajá, tal que hablamos.

Usted tendrá garantizada su presencia en la empresa con un cargo simbólico.

-Simbólico, ornamental, decorativo.

Da igual la palabra, le he entendido bien.

-Me alegro que haya entendido que el trabajo duro es cosa de hombres.

-Está entendidísima.

-Y bien, ¿están los documentos preparados?

¿Eh? Pues procedamos.

-Voy a comprobar que los trabajadores se han marchado

y así no nos molestan. -No tardes.

Tienes que leer los documentos antes de firmarlos.

-Enseguida vuelvo.

-¿Y qué? ¿Usted no se va a tomar un trago?

-No, prefiero esperar a después de terminar con los trámites.

-Sírvase, hombre, relájese que no es usted quien va a firmar.

Y dígame, ¿no le hace ilusión ir al palco del Bernabéu mañana conmigo?

-No creo que vaya a poder ir usted. -¿Por qué no?

-¡Ahí quietas las manos! Levántelas.

-Es usted un huevón, no va a atreverse a disparar.

-¿Apostamos?

-Hola, Nacha. -Hola, Antonio.

Dime, ¿has podido hablar con los médicos?

-Sí y tengo buenas noticias. -¿Se ha despertado?

-No, todavía sigue en coma, pero se ha producido una pequeña mejoría.

-¿Y eso es una buena noticia?

-El edema se ha reducido levemente gracias a los antibióticos.

-Entonces, ¿sabemos si le van a quedar secuelas o algo?

-No, todavía no.

¿Por qué no te vas a casa y así descansas un poco?

Te hace falta. ¿Has dormido algo? -No, qué me voy a ir a ninguna parte.

Y menos a casa, donde estoy siempre con Teresa.

Sería incapaz de dormir.

-Yo solo te digo que, si no duermes, serás tú la que vas a enfermar.

-Me da igual, pero de aquí no me voy. -Eres una cabezota, ¿eh?

-Dime una cosa, Antonio, ¿tú te marcharías si fuera Claudia

la que estuviera en su lugar?

En este momento lo más importante es tener cerca a los que más quieres.

-Teresa tiene muchísima suerte de tenerte a su lado.

-Ay, Sergio, Sergio, Sergio, cómo se ha equivocado haciendo esto.

¿Es que va a quedar a merced de esa mujer, que es una culebra?

-¡Cállese!

-Huelo su miedo, sé que no va a disparar.

-Si pretende distraerme con su palabrería, no lo va a conseguir.

-Usted no vale para esto.

Ya le dije que los economistas listos se han vuelto indispensables

en este negocio y, a veces, mucho más necesarios

que un sicario, pero eso no quiere decir

que puedan hacer su trabajo. -Yo no soy ningún sicario, lo sé.

Pero cargo con dos cadáveres a mis espaldas.

-Son dos accidentes. -¿Seguro?

-¿Ha sido ella quien le ha propuesto que haga esto?

La única beneficiaria de mi muerte es Sofía.

-¿Y eso qué más da?

Lo único que importa es que vas a morir.

-Sergio, ¿qué le ha propuesto? ¿El 50 %? Se lo subo al 60, al 70.

-Esto no va de dinero.

-¿Le va a hacer el trabajo sucio gratis?

No sea huevón, yo puedo hacerle inmensamente rico.

Le puedo presentar a las mujeres más bellas de Colombia,

niñas tiernas, no como esa vieja. -No la insulte.

Ella es mucha mujer para usted. -¿Qué le pasa, pendejo?

¿Es que se ha enamorado?

Escuche. Cuando ya no le haga falta, se deshará de usted

y sabrá cómo hacerlo.

Aprendió al lado del mejor. -Se equivoca.

Para mi desgracia, me quiere a su lado de verdad.

-¡No va a llegar a nada con ella!

En cambio conmigo puede estar en la cúpula del negocio.

Yo me voy a ir a Colombia y puede ser mi lugarteniente aquí, en España.

Tenía que haberme matado, huevón.

¡Huevón!

-¿Y ahora qué, machote? ¿Te sigo pareciendo un ornamento?

Eres un inútil. Te he salvado la vida, no lo olvides.

Estoy pensando en dejar el CNI. ¿Me sigues tomando el pelo?

Con el trabajo no bromeo. Lo he estado madurando estos días

y el ser tan feliz en Tarifa me ha hecho comprender

cuáles son mis prioridades.

No pienso volver a hacer algo así. -Eres mi hombre de confianza.

Sabes lo que implica. -¿Por qué me elegiste a mí?

Me vais a perdonar, pero yo tengo que marcharme.

He de ir a ver a un amigo.

En la casa esperamos

que este descanso le haya cargado las baterías

para volver con energía para la próxima misión.

Que supongo que ya sabrán cuál es. Por supuesto.

A un agente de su valía se le encuentra un buen destino muy pronto.

-¿Sí? Retenlo un minuto.

Está aquí la inspectora Miralles. Mantén la calma.

-¿Y si pregunta por Ricardo Álvarez? -Le diremos la verdad.

-¿Cuál es la verdad?

-Que vino a pedirnos un presupuesto para transportar aceite,

se lo dimos y esperamos su respuesta.

Y nada más, punto. Aquí no ha pasado nada, ¿ok?

-Lola. -Eh, ¿qué tal, Iván?

¿Sigues con las obras? -Vengo de hacer supervisión de obra.

Estaba remoloneando a ver si te encontraba.

-Ah, pues como el otro día, si me vas a invitar a un café, digo no.

-No, no te iba a invitar a un café.

Te iba a proponer una copa de reconciliación.

-Me preocupa mucho lo que pueda pasarle.

Aún tienen que hacerle pruebas.

Sí, más tarde le tienen que hacer un TAC.

Me aterroriza lo que le puedan encontrar.

-Ahora que Espe lo ha dejado con Karim, deberías atacar.

-Espe y yo somos buenos amigos y así se tiene que quedar.

-Ya. ¿Y de verdad que no sientes nada fuerte por ella?

A mí me lo puedes contar.

-Ya lo has oído, ¿no? -Sí.

-Esto puede durar días, meses...

Creo que Antonio sabe más, pero lo está ocultando

para que yo no sufra. -Antonio nunca haría algo así.

-Fidalgo me dijo que en pocas semanas el CNI lo traería de vuelta,

pero no he vuelto a saber nada.

El CNI no suele ir aireando sus actuaciones.

Me imagino, pero me conformaría con poder contactar con él.

¿Tú no podrías mover algún hilo para saber cómo está el tema?

-¿Vosotros cómo vais? ¿Qué tal la venta del local?

-Mucho mejor desde que cambiamos de inmobiliaria.

-Jo, David, me va a dar mucha pena que te vayas.

-Aunque estemos lejos, seguiremos en contacto.

¿Qué desea? ¿Fruta, verdura? -No he venido a comprar nada.

Pero te oí comentar en el bar que la frutería está en venta.

-Sí. ¿Busca local por la zona? -Efectivamente.

-Por lo que veo, no tienes ganas de salir hoy.

-Así es.

-Tu habitación me parece el lugar perfecto para pasar la noche.

Además, está demasiado reciente la muerte de Alejandro.

No me parece bien que me vean en público con otro hombre.

-¿Esperamos a alguien?

-¿Queréis hacer una oferta? -Tal vez, Jesús. Me llamo Rudolph.

-Supongo que cómo se llame tu amigo no tiene la mayor importancia.

-No la tiene.

Pero hay una cosa que sí es importante: los diamantes.

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Servir y proteger - Capítulo 355

27 sep 2018

Teresa continúa en coma y Nacha no se mueve de su lado. Una vez cumplida la misión, Karim tiene que volver a La Haya. Sofía continúa adelante con su plan de que Sergio asesine a Ricardo Álvarez. El doctor Cifuentes se ve obligado a mentir a Claudia sobre el estado de salud de Antonio.

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