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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 341 - ver ahora
Transcripción completa

Has robado en una casa.

Ayudamos a un asesino a escapar de la justicia.

No aguanto tener que fingir delante de todos.

-Muy bien, ¿qué quieres que haga?

¿Confesar?

¿Quieres que me metan en la cárcel?

-¿Piensas que voy a estar mejor? -No lo sé, David.

Yo no sé nada. -Escúchame, nos vamos de Madrid.

Buscamos un sitio donde empezar de cero,

donde no nos conozca nadie.

Tú ya lo has hecho, podemos hacerlo.

Vamos a cerrar la tienda y...

vamos a montar un chiringuito.

No suena mal el plan, ¿no?

-No suena nada mal.

-Joao, ¿no habíamos quedado en hablar mañana?

¿Cómo dices?

Eso es imposible, te estás confundiendo de persona.

¿Le has hecho una foto?

Estás tardando en mandármela.

-¿Qué broma es esta? -No es ninguna broma.

Uno de los testaferros del entramado viven en Cabo Verde.

Me ha llamado él para decírmelo.

¿Sí? "Oficial Lemos".

"Hola". Quiero verlo a primera hora mañana.

Quiero que vaya a Algeciras.

Cuando llegue, llame a ese número. Le darán toda la información.

Tenemos confirmación del nuevo envío, y parece muy gordo.

No, Somoza no me ha dado más información.

Me ha pedido que vaya a Algeciras para coordinar la entrega.

No existirá otro viaje, malparido.

Leo y yo te estaremos esperando.

Lo celebraremos por todo lo alto.

Quiero que dé unas vueltas en el barrio antes de irse.

Hay unos camellos que me robaron parte de mi alijo

y lo quieren vender por fuera.

Quiero darles un sustico.

Yo vine a decirle que no cuente a nadie que Quintero está vivo.

-¿Cuánto, señor Somoza?

-¿Cuánto qué?

-¿Cuánto vale mi silencio?

No tenga en cuenta mi insolencia,

sino el valor de la información que le proporciono.

-La próxima vez que me hable así, deseará que lo haya matado.

¡Cierto! -Sí, señor Somoza.

-Alejandro me ha pedido unas capitulaciones matrimoniales

realmente abusivas.

Es su condición para que nos casemos. -¿Entonces?

¿Por qué te casas con él?

Si lo que quieres es su dinero, me necesitas a mí.

Te aseguro que se lo voy a quitar. Se lo voy a quitar todo.

-No es su dinero lo que quiero.

Quiero matarlo.

-Ya dejé claro que no me gusta que me discutan las órdenes.

Escúcheme... Solo un tipo de persona

no es capaz de matar ratas como estas...

otra rata.

¿Cree que no sé que usted trabaja en el CNI?

(Música emocionante)

Estás muy callado.

¿Estás pensando en lo que te he dicho?

-Preferiría olvidarlo.

-¿Por qué? ¿No te parece una buena idea?

-Sinceramente, me parece una locura.

Una insensatez.

Confío en que no se lo has dicho a nadie más.

-Acabo de subirlo a mis redes sociales.

¿He hecho mal? -Para ti todo es una broma, ¿no?

-Todo no.

El sexo me lo tomo muy en serio.

Y los negocios también.

¿Qué te pasa? ¿Tienes miedo?

-No empieces otra vez con eso.

Esto no es cuestión de valor, sino de cordura.

-En eso tienes razón.

Porque hay que estar muy loco

para desaprovechar esta oportunidad que te ofrezco.

-Pero ¿tú no estabas a punto de casarte con él?

-A punto de casarme sí, pero no por enamorada.

Porque es la única manera de mantenerle engañado

para ejecutar mi plan.

-¿Y desde cuando lo tienes planeado? -Desde que murió mi hija Valentina.

Él estaba con ella.

Yo le eché la culpa, y entonces empecé a odiarlo.

Y cuando murió mi hijo Andrés sentí que tenía que matarle.

Mi hijo murió por su culpa.

Si hubiera estado conmigo, seguiría vivo.

Intenté alejarlo para que no siguiera sus pasos.

Pero fue imposible.

Imposible, Alejandro lo arrastró hasta la muerte.

-Supongo que no puedo discutirte los motivos.

Pero tu plan es un suicidio. -¿Por qué?

¿No me crees capaz de prepararlo porque soy una mujer?

-¿Eso qué tiene que ver?

Somoza tiene una seguridad muy sólida.

No será fácil llevar a cabo lo que has pensado.

-Precisamente, por eso he empezado seduciéndolo.

Para estar con él todo el tiempo necesario.

-¿Y qué vas a hacer.

¿Estrangularlo mientras duerme?

-¡Qué desagradable!

-Has dicho que tenías un plan perfectamente calculado.

-Desde el funeral de Andrés supe cómo lo haría.

Pero no quieras saber todos los detalles.

-Por supuesto que no.

Preferiría que no me hubieras contado nada.

No quiero que piensen que estoy metido en un complot.

-En realidad, te convendría dejar claro que estás de mi lado.

Llevo meses difundiendo rumores sobre la debilidad de Alejandro.

Sus lugartenientes en Colombia me han ofrecido su apoyo.

¿No me crees?

La muerte de Andrés en España debilitó mucho su imagen.

¿Qué clase de capo permite que maten a su hijo?

Y luego, el asesinato de Tano.

Todo el que trabaja para Somoza, sabe que puede ser el próximo.

-¿Cómo me has visto? Mucho mejor de lo que me esperaba.

¿Has visto el adelantamiento que le he hecho

al del neumotórax de la 15? Sí que lo he visto.

Casi lo echas a la cuneta.

Es que esta mañana me estuvo vacilando, ¿sabes?

Me llamó yayo.

Yo, yayo. Venga ya, hombre.

No sé qué llevas en el gotero, pero estás como una moto.

No me importaría a mí probarlo.

¿Tienes mucho lío en la comisaría o qué?

El habitual. Además, me toca lidiar con una rueda de prensa

porque Bremón está de vacaciones.

Cuando acabe la rueda de prensa,

te vienes y yo te hago un hueco y te doy unos mimos.

¿Y qué va a decir la enfermera?

A la enfermera no la metas, que no cabemos los tres.

A mí el poliamor no me va.

¡Qué bobo eres!

¿Qué te han dicho los médicos? ¿Hay alguna novedad?

¿Novedad? ¿En qué sentido?

Si tus constantes están en su sitio, o cuándo te dan el alta.

Nada en concreto.

Que me van a dar el alta pronto, quizás mañana,

y que estoy recuperándome rápido.

Ya lo creo que te estás recuperando rápido.

Yo debo repasar las notas de la rueda de prensa.

Bajo a cafetería un rato. No te preocupes.

Se te ve en la cara que tienes ilusión por esa rueda de prensa.

Sí, no te lo he contado,

pero me hice policía para dar ruedas de prensa.

Para ponerme detrás de un atril y dar estadísticas,

y que haya 20 fotógrafos haciéndome fotos.

Por eso te digo

que el futuro del gran capo no atraviesa un buen momento.

-Entiendo.

En Colombia pensarán que ha perdido el norte.

-Pero nadie se atreve a enfrentarse a él.

Todavía.

Y quien lo haga, se quedará con todo su imperio.

-No cuentes conmigo.

Yo no quiero ningún imperio, solo quiero desaparecer.

Y tengo un millón de euros para empezar una nueva vida.

-¿Cuánto te durará? ¿Tres, cuatro años?

Tendrás que trabajar,

y si sales del país y cambias de identidad,

no podrás hacerlo como abogado.

Tendrás que empezar de cero, y serás más viejo,

y con menos fuerzas.

-Eso es asunto mío.

-Sergio, sabes perfectamente cuánto dinero tiene Alejandro.

¿No quieres dirigir sus negocios? Está bien, lo comprendo.

Pero ayúdame a matarlo,

y cobra por tus servicios mucho más que un millón.

Y retírate.

-Yo no voy a matar a nadie.

Solo soy un abogado, un simple abogado.

-Un abogado acusado de doble homicidio.

-Actué en defensa propia, y bajo los efectos de las drogas.

-A mí no me vendas las mentiras con las que saliste de la cárcel.

(Teléfono)

Hola, mi amor. -"Sofía, me vas a tener que perdonar,

pero no podré llegar esta noche".

-¿Por qué? Tenía muchas ganas de verte.

-Acaba de surgir un problema que tengo que solucionar urgente.

-Vaya, si quieres que seamos marido y mujer

tendrás que desconectar del trabajo por las noches.

-Ya sé, mi amor, disculpa. No volverá a pasar.

-No te preocupes.

¿Cuándo terminarás?

-Yo creo que esto va a durar toda la noche.

-Vaya, pobrecito. No te canses mucho.

"Mañana hablamos".

-Hasta luego, mi amor. Hablamos después.

-Se me ha quedado la tarde libre.

¿Por qué no dejamos de hablar de negocios

y hacemos lo que mejor se nos da?

-¿Está despierto el enfermito? -¡Anda, Olga!

Te has perdido la carrera que me he pegado con ese tonto

que me llamó yayo esta mañana. El adelantamiento que le he hecho.

-No he venido sola, papá.

-Hola, Antonio.

Perdón por presentarme así, solo quería saludar y...

Olga no estaba segura de que se pudiera,

pero yo te he traído unos "muffins".

Que la comida del hospital es muy insípida.

-Pero no lo saques cuando está la policía aquí,

que igual me lo confiscan. No, la policía no,

pero a lo mejor la enfermera sí.

No creo que sea adecuado atiborrarse a azúcar

saliendo de un infarto.

Te lo dije... -Tiene razón,

era por tener un detalle, pero si está así...

Si quieres me los llevo.

-Quita esa mano. Lo que se da no se quita.

A las enfermeras no les va a gustar que me atiborre de dulces,

pero como soy médico, creo que tengo un bajón de azúcar.

Controla, Antonio, controla.

¿Qué me va a pasar? Estoy en un hospital.

Si me pongo malo, ya me curarán.

Bueno, te dejo por imposible.

¿Qué tal va el negocio?

Creo que bien.

El arranque es complicado, pero entran clientes.

-Estamos a medio gas, pero ya saldremos adelante.

-Conmigo aquí habréis tenido poco tiempo, ¿no?

-Yo estos días no he pisado mucho la cocina.

Pero Julio ha estado trayendo género, ha traído un nuevo cliente...

Está adelantando pagos... Pronto estaremos a tope.

-Muchas gracias por la visita.

Ya os podéis ir, no hace falta que os quedéis.

-¿Nos estás echando?

-No, pero sois jóvenes, tenéis que aprovechar la oportunidad.

Os estáis haciendo con un nombre.

-En los negocios, como en la vida, hay que tener claras las prioridades.

Porque el dinero viene y va, pero padre solo hay uno.

-Y yo quiero estar con el mío. -Ah, ¿sí?

¿Has visto, Claudia?

Yo saltándome las normas del hospital,

y estos veinteañeros dándome lecciones de seriedad

y de madurez. ¡Venga ya! Y encima me llaman yayo.

Como veo que estás entretenido,

bajo a cafetería a repasar las notas.

Que no se venga muy arriba, que tiene que descansar.

Dejad que los "millennials" se acerquen a mí.

¿Tienes un juego nuevo en el teléfono? Me aburro.

-Entonces, ¿ya lo has hablado con Teresa?

¿Y cómo se lo ha tomado?

-Pues bien. ¿Queréis la versión larga o la corta?

-Empieza por los titulares. ¿Va a haber crío o no?

-Vale, sí, va a haber niño. -¡Ay...!

-Mi Nacha con un bebé en los brazos, no me lo puedo imaginar.

No lo tomes a mal.

-Hasta hace un par de semanas no me lo imaginaba ni yo.

Vamos a calmar la euforia, porque todo esto suena muy bien,

pero es una decisión a futuro. Algún día.

-Algún día.

-Sí, Teresa no se cierra a la posibilidad de ser madre,

pero vamos a esperar un poquito, ¿vale?

-Buenos, sois las dos muy jóvenes, mientras estéis de acuerdo...

-¿Y has pensado cómo lo tendríais?

-Lo hemos estado comentando.

Tendríamos que decidir si adoptamos o lo tenemos por embarazo.

En ese caso, lo tendría yo.

-¿Y habéis pensado en el método ropa? -Para eso hay que estar casadas.

-¿Cómo es eso del método ropa?

-Los óvulos de la mamá no gestante se fecundan in vitro.

Y esos óvulos se implantan en la mamá gestante, que sería yo.

Por ejemplo.

-Todo eso es muy complicado. ¿Es necesario tanta movida?

-Es necesario porque así las dos participan en el proceso.

La una pone los óvulos, y la otra pone el útero.

-Sí, lo entiendo.

La ciencia en ese tema ha avanzado mucho.

Y más que va a avanzar.

Están estudiando cómo fecundar un óvulo con otro óvulo.

-¿Cómo un óvulo con otro? Hará falta...

Un espermatozoide, ¿no?

-Por increíble que te parezca, es posible gestar sin cromosoma Y.

Aún está en fase de investigación,

pero en un futuro será posible tener un crío sin un tío por medio.

-Pues vaya... Un momento.

(Teléfono)

¿Sí, Yebra?

Sí, estamos ahí en cinco minutos.

Vamos para allá. -¿Qué ha pasado?

-Una reyerta en un callejón.

-María te pago lo de los dos. Gracias.

-María, te traigo la compra, y un cotilleo que vas a flipar.

-Ah, ¿sí? ¿Y eso?

-Los Merino se van del barrio.

-¿Cómo que se van? ¿Al Bonillo?

-Van a cerrar la tienda

para montar un chiringuito en la playa.

¿Qué, cómo te quedas?

-De estos dos ya no me extraña nada.

-¿En qué piensas? -¿Tú qué crees?

-Ya lo sé, ha sido un día de sexo increíble,

y todavía no se ha puesto el sol.

-Tienes un sentido del humor muy particular.

-¿Has visto?

Soy única, para lo bueno y para lo malo también.

Pero no me negarás, que para lo bueno soy muy buena.

-Y para lo malo eres una asesina en potencia.

No quiero tener nada que ver con esto.

Estoy en libertad condicional.

-Cuando te hagas con el dinero de Alejandro

serás libre para toda la vida.

-Si me marcho de España, querrás decir.

-¿Para qué quieres quedarte aquí? ¿Tanto te gusta Madrid?

El mundo es muy grande, Sergio.

Y un hombre con buen gusto y dinero puede disfrutarlo mucho.

-No hace falta que me lo vendas, no merece la pena.

¿De qué sirve el dinero si acabo con dos tiros en la cabeza?

¿O en una celda de Soto del Real.

-Eso solo pasaría si nos equivocáramos.

Pero tú y yo somos más inteligentes que Alejandro y sus matones.

No te preocupes,

no habrá policía que nos atrape.

-¡Alicia!

Te presento a Sofía Collantes, la exmujer de Alejandro Somoza.

La inspectora Alicia Ocaña. -Encantada.

Igualmente. ¿Qué tal te va todo?

Bastante bien,

sobre todo desde que Nerea se dio cuenta

del tipo de personas que sois Somoza y tú,

y decidió volver con su familia.

¿Qué tipo de personas son Alejandro y Sergio?

¿Por qué no se lo pregunta a él?

Que le explique cómo obligaron a Nerea a revisar su caso

para sacarle de la cárcel.

Para nada, porque dentro de poco estarás dentro,

que es donde debes estar.

Qué impertinente, ¿no?

-Tiene su carácter.

-¿La conoces mucho? -Fuimos pareja.

Se obsesionó conmigo cuando lo dejamos,

fue ella la que hizo que me encerraran.

Me odia a muerte. Además, es prima de Nerea Ocaña.

-Con Nerea también tuviste una relación.

-Bueno, nos acostamos, la cosa no fue a más.

-Mejor.

Porque a partir de ahora eres mío,

y no te compartiré con ninguna mujer. ¿Está claro?

Te voy a hacer el hombre más rico del mundo.

-Te he dicho que no quiero tener nada que ver con tus planes.

-No sabes lo que dices.

Tengo la sensación de haber salido de una cárcel y entrar en otra.

-Siempre es mejor una celda que un ataúd.

-Ya, ya sé por dónde vas.

Hiciste un enroque largo para atacarme ahora con la torre.

-No sé. Mueve y lo verás.

-Con el teléfono me estaba quedando cegato,

por eso me estabas dando una paliza.

-Ya, eso será.

-¿No te da vergüenza

atacar con una torre a un enfermo que además es tu padre?

-Venga, ¿has movido?

Pues, jaque.

-Voy a llamar a la enfermera para que te eche de aquí.

-Llámala porque va a tener que subirte los analgésicos.

Cuando te coma el rey te va a doler.

-Tú lo que quieres es acabar con tu padre.

Que sepas que hay poco que heredar. -Mueve ya, pesado.

-Vamos a dejarlo.

Me duele la cabeza, en serio. No es una excusa.

-A lo mejor has estado mucho tiempo de pie.

-Puede ser eso, sí.

Fue un detalle que tu novio viniera a verme.

¿Se te ocurrió a ti? -No, fue idea suya.

Aunque no sabía cómo te iba a sentar.

-En el fondo es buen chico.

-¿Cómo en el fondo? -En el fondo, sí.

Con los antecedentes que tenía, su padre... a lo que se dedicaba.

Que es buen chico.

Te estoy hablando bien de tu novio.

-Sí.

Lo pasó muy mal con lo de su padre, y quiere que disfrute de ti.

Yo le digo: "Julio, tranquilo, mi padre está bien",

pero él, erre que erre.

-Que no se preocupe. Anabel está en la cárcel,

y a mí me queda cuerda para rato.

No me vais a echar de menos.

-No sabes el susto que nos has dado.

-Sí que lo sé, hija.

-A partir de ahora, vida sana.

-Lo dice quien me atiborra todos los días de dulces.

-Ya te haré cosas sanas que puedas comer.

Y ejercicio tienes que hacer diariamente.

Vale, cuando salga de aquí, me apunto a una maratón.

¿O tengo que hacer un "ironman"?

Bueno, ya estoy aquí.

Yo pensé que te ibas a comisaría.

Falta una hora para la rueda de prensa,

y quería darle un beso a tu padre. Vamos, que no puedes vivir sin mí.

Ay, ¿lleva así mucho rato? Bueno, todo.

Además, no vea lo tonto que se pone cuando viene la enfermera.

Chistes malos, piropos decimonónicos...

¡Ese es mi Antonio!

¿Cómo llevas la rueda de prensa?

Todo controlado, o eso creo.

Yo no sé cómo lo haces.

A mí me daría corte hablar en público.

Y a mí me da corte, no te creas,

pero yo procuro pensar que no me miran a mí,

que miran a la policía.

De todas maneras, solo tengo que dar cifras y estadísticas.

Seguro que lo has empollado a fondo.

Eso sí. Como dice Bremón, pregunten lo que pregunten,

tú tienes que saber lo que contestar.

Es más fácil decirlo que hacerlo.

Y si no te sale, pon cara de "Harry el sucio"

y lo apañas.

¿Cara de "Harry el sucio"? ¿Eso qué es?

La que pondrías si te digo ahora mismo

que Julio me ha pedido que vaya a vivir con él.

(AMBOS) ¡Esa!

Bueno, me voy, que estáis muy graciositos.

Simplemente había que descargar el programa.

Es que, pesaba una barbaridad. -¿Y no lo hiciste a tramos?

-Eso es lo que yo propuse, pero...

Donde manda patrón... -Inspector de la UIT:

(AMBOS) ¡Arregla los ordenadores!

¡Qué cachondo!

-¿Cómo lo llevas?

-Pues, depende de la hora que sea, bien.

-Tienes tiempo de sobra para conectar el proyector.

-El proyector está estupendamente.

El problema es que Miralles le ha dado a una tecla,

y se le ha desconectado el ordenador.

-¿No será que el hardware de la placa base está desactualizado?

-Yo creo que es más de "plugins" y de "bandwidth".

-Entonces, solo habría que hacer un "backup".

-Efectivamente, un "backup".

Es muy sencillo.

Inspectora, ¿todo bien?

Creo que sí.

Esto ya está listo para la proyección.

Vale.

Déjalo preparado, para que yo solo apriete el botón.

Es muy sencillo, dele a la barra espaciadora,

y ya está. Fantástico. Gracias.

¿Voy pasando a los periodistas? Sí, sí, sí.

Gracias por las fichas, me serán de gran ayuda.

No hay de qué. Una cosa,

¿ellos van a estar en la rueda de prensa?

¿Tus compañeros?

Sí, Fede me está ayudando con las imágenes del ordenador,

y Karim le está ayudando a él. A mí me da seguridad que estén.

¿Te parece?

Por favor, vayan pasando por aquí, y tomen asiento.

-¡Perdón! Arantxa Heredero, del "Faro Sur".

¿Dónde me siento? -Por aquí, por favor.

Eso es.

¿Qué tal, nerviosa?

Lo justo y necesario.

Cuando quieras, Espe.

Por favor, un momento de atención.

Buenas tardes a todos y gracias por venir.

Hoy no estará presente el comisario Bremón,

así que les informará la inspectora jefe Claudia Miralles.

Inspectora.

Gracias, Beltrán.

Buenas tardes y gracias por venir.

Me gustaría empezar comentando los datos sobre criminalidad

en Distrito Sur que ha dado hoy mismo

el Ministerio del Interior y detallarles las políticas

de prevención y lucha contra el crimen

que llevamos a cabo desde esta comisaría.

Yo tengo un montón de cosas que hacer.

No puedo perder el tiempo con vosotros.

-Venga, chaval, que estás detenido.

Deja de protestar y cuenta lo que ha pasado.

-No ha pasado nada.

A Migue se le ha ido la olla y le pegué un puño para relajarse.

No es para tanto. -¿No es para tanto?

Has mandado a tu amigo al hospital en ambulancia, con el labio partido

y dos costillas rotas.

-¿Qué estabais haciendo tú y Miguel Sánchez?

-Lo de siempre, dar una vuelta con la moto,

echar un cigarrito... -Meteros una rayita...

-Cuidado con las rayitas, ¿eh? A ver qué dice.

-Si vais hasta las trancas todos.

No hay más que verte, estás atacado.

-Estoy atacado porque acabo de tener una pelea, ¿vale?

-Entonces, os estabais fumando un cigarrito tranquilamente,

y a Miguel le ha dado por meterte una gaya, ¿no?

-Sé que suena raro, pero Migue es así de siempre.

Cuando va normal está bien, pero a veces se pone agresivo.

-Y tú le tienes que dar una paliza y mandarlo al hospital.

-Entonces, ¿me dejo que me canee o qué?

¡Tendré que defenderme!

-Tu colega está en hospital, y a nosotros nos sacaste una navaja.

-Yo no he amenazado a nadie, mucho cuidado.

-Has estado a punto de cometer la mayor estupidez de tu vida.

-Yo llevaba la navaja en el bolsillo y la he sacado para dárosla.

-Qué suerte has tenido de que hayamos intervenido a tiempo.

Deberías estar agradecido.

-¡Agradecido, los cojones! ¡Me habéis metido en el trullo!

-Por amenazar a dos policías con un arma blanca,

después de destrozarle la cara a tu colega.

-Yo no he amenazado a nadie.

-Te recuerdo que tuve que sacar mi arma para desarmarte.

-Te recuerdo que he sacado la navaja con toda la buena fe para dárosla,

y ahorrarme toda esta mierda.

-Solo con mandar a tu colega al hospital,

ya tenías un pie en el trullo.

-Detenido ya estabas, pero no sabes cuánto la has cagado

sacándonos la navaja. Has empeorado tu situación bastante.

-A ver cómo lo explico, que yo no he hecho nada, ¿vale?

La labor de comisaría del Distrito Sur

está siendo decisiva para el descenso

de las cifras de criminalidad en el barrio.

Si usted me lo permite, y si me lo permiten los demás,

me gustaría felicitar a los agentes de esta comisaría

por su entrega y dedicación.

¿Alguna pregunta más?

¿Es cierto que su comisaría ha ocultado información importante

para la seguridad ciudadana?

No entiendo la pregunta, ¿a qué se refiere?

A la asesina de ancianos.

La gente debe saber que hay un asesino en serie suelto.

Esa investigación sigue abierta,

la culpable ha sido detenida, ha confesado,

y ha sido puesta a disposición judicial.

La detención se produjo cuando tuvimos indicios

de que las muertes de esos ancianos

podían haber sido provocadas por un acto criminal.

Por otro lado, no hubo tiempo material

para informar a la ciudadanía, y a veces, no es lo más adecuado

crear pánico social para...

continuar con nuestra labor policial.

O sea, han muerto dos personas, y usted se lava las manos.

No.

Yo desempeño mi trabajo como mejor puedo.

Procuro ser transparente,

siempre que esa transparencia sea posible.

Las muertes de esos ancianos

parecía que habían sido por causas naturales.

Disculpe, pero la información... -Disculpe, usted.

La inspectora jefe ha contestado a todas sus preguntas.

Y no es la única periodista aquí.

Por favor, no monopolice el turno de preguntas.

¿Alguna más, por favor?

¿No?

Pues, muchas gracias por venir y buenas tardes.

Gracias a todos. Buenas tardes.

Quiero una entrevista con la inspectora.

-Y unas vacaciones en las Maldivas. -¿Perdona?

-Que le pida su redactor jefe una entrevista,

y nosotros veremos cuándo le podemos dar cita.

-Está vulnerando la libertad de prensa.

-La libertad de prensa consiste en informar,

y no en faltar al respeto del Cuerpo. ¿Entiende?

Si me disculpa, puede marcharse. Ahí está la puerta.

-Esto no va a quedar así.

-¿Y vosotros qué?

¿No tenéis nada que hacer?

¿Ahí parados?

-Nada de lo que diga lo va a sacar de aquí.

Somoza, no sé lo que está pasando,

pero es evidente que ha habido un error.

Por supuesto que hay un error.

El error ha sido confiar en usted.

Lo bueno es que esos errores se pueden enmendar.

No sé por qué piensa que lo he traicionado.

¡Cállese la boca!

La verdad es que usted es un buen actor.

En vez de meterse en el CNI debió estudiar teatro.

Seguro que ya sería una estrella.

Pero ya se le acabó la función.

Ahora, tengo que saber qué voy a hacer con usted

antes de matarlo.

¿Piensa que soy un agente...?

Le dije que se callara la boca.

¿O es que no entiende?

Ahora escuche la historia que le voy a contar.

Resulta que tengo un amigo

que le gusta mucho el póker.

Es tan fanático que se endeudó.

Perdió su casa, su familia,

su empresa.

Se endeudó tanto que tuvo que cambiarse el nombre,

porque si no, lo iban a matar.

Y tuvo que salir de España.

Se fue a África.

¿Y por qué me cuenta todo esto?

Ya le dije que se callara.

Como le venía diciendo,

se fue a África, específicamente a Cabo Verde.

¿Le suena ese nombre? Cabo Verde.

Un día, caminando, se encontró a la persona

que hacía todas esas partidas de póker:

Fernando Quintero.

De esto hace una semana.

No, Somoza, eso es imposible.

Fernando Quintero está muerto.

Pues, eso mismo pensaba mi amigo.

Entonces fue cuando decidió investigar un poco más.

Y resulta, que no solo era Fernando Quintero,

sino que está bajo la protección de una agencia de espías de España.

Se tuvo que cambiar el nombre.

Por supuesto, quería pasar desapercibido.

Pero fíjese cómo son las cosas.

¿Ya me entiende por qué le estoy contando esto?

Lo que no entiendo es por qué cree a su amigo.

Él le está mintiendo, él es el traidor.

Pues, yo no le creo a nadie.

No le creo a él ni a nadie, ¿sabe?

Fernando Quintero está vivo en Cabo Verde.

Y siendo protegido por agentes del CNI.

Y eso solo puede pasar de alguna manera.

Que el hombre que lo iba a matar,

o sea, usted,

es un topo del CNI.

Somoza...

le juro por la memoria de mi madre que yo maté a Fernando Quintero.

Le pegué dos tiros y lo dejé muerto. ¿Me oye?

Muerto.

¿Muerto?

Muerto.

Muerto va a estar usted.

Pero primero me voy a divertir.

Eso es una muy buena noticia.

Vale.

De todas maneras, yo me voy a seguir preocupando.

Dale un beso a tu padre.

Sí, y otro para ti.

Yo también te quiero.

¿Querías verme? Sí, quería verte.

¿Cómo estás? ¿Yo?

Bien. ¿Por?

Porque acabas de tener un rifirrafe importante con esa periodista.

Es que se ha puesto de un borde... Ya.

Pero tu respuesta no ha sido la más adecuada.

Es que ha conseguido cabrearme.

Está claro que traía el artículo escrito,

quería reventar la rueda de prensa.

A ver qué sacaba. Exacto.

Pero ante una provocación de ese tipo,

tú sabes que hay que responder con mucha calma,

y sobre todo, mucha educación.

Ya.

Tienes razón.

No sé lo que me ha pasado.

¿No lo sabes?

Verás, Espe...

Yo te conozco hace muchos años,

y te he visto lidiar en plazas más difíciles.

Y nunca has perdido los papeles.

Sé que te pasa algo, si no te importa,

compártelo conmigo, porque te está afectando al trabajo.

Cuéntame.

No te lo digo solo como superior.

Te lo digo como amiga.

Pues, que me he traído los problemas de casa al trabajo.

Lo que no se debe hacer nunca.

Pero en mi caso es muy complicado porque vivo con compañeros.

¿Qué ha pasado?

¿Tú te acuerda de la tontería de las citas rápidas de La Parra?

Sí, me suena.

Pues Fede y yo participamos. (ASIENTE)

Y fue un desastre.

No conocimos a nadie y nos fuimos a casa con las manos vacías,

pero con un par de copas de más,

y, al final...

acabamos liándonos.

¿Fede y tú? No te rías, por favor.

No me estoy riendo.

Fue totalmente inesperado, no lo habíamos planeado ninguno.

No sé si tenía que haber pasado, pero pasó.

Yo, en ese momento, no tenía ni idea de que Karim venía a Madrid.

Ya...

Pero ahora Karim está en Madrid,

y está alojado en tu casa. Y no sabes lo cariñoso que ha venido.

Y yo, que todavía siento algo por él...

Una cosa lleva a la otra, y...

que también acabamos acostándonos.

Con Fede en la habitación de al lado.

No te rías, por favor. No me estoy riendo.

Y ahora las cosas están más tensas que las cuerdas de un piano,

y yo con los nervios a flor de piel.

Sí que da de sí la UIT. Ya te digo.

Y esta mañana,

los he visto hablando, y cuchicheando, y riéndose...

y yo, que estoy paranoica, he pensado que hablaban de mí,

me he puesto nerviosa, y he saltado con la periodista.

Lo entiendo.

Y te agradezco mucho que me lo hayas contado.

Pero, verás, Espe, tú eres una policía de raza.

Tú has salido de situaciones mucho más difíciles que esta.

Estoy segura que este problema

lo vas a solucionar sin ninguna dificultad.

Esto no puede volver a suceder.

No podemos tener otro problema con la prensa, ¿vale?

Sí, inspectora. ¿Entendido?

Entendido.

-Hola, jefa.

Vengo de la reyerta en el descampado.

¿Te cuento? Cuéntame.

Una pelea entre dos chavales.

Uno de ellos está en el hospital, y al otro lo hemos traído

para tomarle declaración.

Está esposado, porque nos sacó una navaja.

¿Qué me dice? Ha sido solo un susto,

no creo que quisiera agredirnos. Nacha se ha manejado muy bien.

Y en el interrogatorio estuvo de diez.

¿El chaval estaba drogado?

Iban los dos hasta las trancas de cocaína.

Uno de mis "confites" me ha contado

que los ha visto trapicheando con el tema.

Nacha cree que ha podido ser

una pelea por un alijo.

¿Y tú qué crees?

Parece una teoría razonable.

También por la pinta, la moto, la ropa...

Parecen unos recién llegados

que les gusta llamar la atención y tirarse el rollo.

Bien.

Interrogadle cuando esté más tranquilo.

Y me avisas para llamar a los juzgados.

En cuanto sepamos algo, te cuento. Gracias, Elías.

Y felicita a Nacha de mi parte.

David, yo ya estoy, nos vamos cuando quieras.

-Sí, enseguida salgo.

-Jesús...

-Nos pillas por los pelos, ya nos íbamos a casa.

-Si es mal momento, puedo volver otro día.

-No, dime qué te pongo, pero me pagas otro día.

Tenemos la caja cerrada.

-No venía a comprar,

solo venía a hablar contigo.

-Pues, David está en la trastienda.

-Da igual.

Solo quería preguntarte si...

si es verdad que os vais de Madrid.

-Te lo ha contado Paty, ¿no?

Sí, es cierto.

Acabamos de tomar la decisión.

De hecho, estábamos tomando la decisión y ha aparecido Paty...

y se lo hemos soltado sin pensar.

Pero no hay nada en concreto.

-Ya.

-Te lo quería contar, evidentemente, pero, es que...

aún no hay nada que contar.

No sabemos dónde acabaremos.

Hemos pensado en ir a la costa.

David quiere abrir un chiringuito, pero...

no hay nada cerrado.

-¿Y esta decisión tiene que ver con que nosotros hayamos roto?

-Ha sido idea mía.

El negocio no va bien,

vivir en Madrid es caro, y...

Y yo no voy a estudiar para policía, así que...

¿Para qué esperar a que abran un súper en frente y nos arruine?

-Hemos pensado que con lo que nos den del local,

podemos comprar una licencia para un chiringuito, y...

Y, a lo mejor, un pequeño apartamento en Levante.

-Os voy a echar mucho de menos.

Y a la tienda también,

que le daba un punto moderno al barrio.

-No nos pongamos en modo despedida,

que, hasta que no organicemos todo, van a pasar algunas semanas.

-Sí, me supongo que...

ahora tendréis mucho lío y muchas cosas que organizar.

-Sí.

-Mucha suerte.

Yo me tengo que ir.

-Nos vemos.

-¿Si te hubiese pedido que te quedases?

La última vez lo hizo y te quedaste.

-No me lo ha pedido. -Pero ¿si lo hubiera hecho?

-Vamos a centrarnos en lo que tenemos por delante.

Tenemos mucho que pensar.

Escúchame, por favor, Claudia.

Yo te escucho lo que quieras, pero me quedo a dormir.

No hace falta que te quedes a dormir, te harás polvo la espalda.

¿No ves que estoy como una rosa?

Si me voy a casa sola no voy a dormir nada.

Prefiero dormir, aunque sea incómoda, que no dormir.

¿Se sabe algo de Anabel?

¿No habíamos quedado en que no hablaríamos de ese tema?

Es que, si no me lo cuentas tú, me lo imagino,

y no duermo por la noche

pensando que va a entrar jeringuilla en mano.

Pues...

Anabel se enfrenta a tres cargos por asesinato y uno por tentativa.

El juez ha decretado prisión provisional sin fianza,

porque teniendo propiedades en el extranjero,

ha advertido riesgo de fuga o de reiteración de delito.

O sea, no va a salir de la cárcel hasta que no la juzguen.

Y con las pruebas que hay contra ella, la condenarán.

¿Y uno por tentativa, cuál es?

Al salir la noticia en los periódicos,

han aparecido más familias.

Vino una mujer a comisaria que nos contó

que Anabel había cuidado de su tía abuela.

Y la pobre mujer se quejaba mucho de ella,

decía que le quería robar los ahorros,

que la quería envenenar.

Lo mismo que le ocurrió a Alfonso Baños.

Exactamente.

Al principio, pensaban que eran manías de la abuela,

o que todo obedecía a la demencia senil que padecía.

Y ahora se han dado cuenta

que la mujer tenía razón y que estuvo a punto de matarla.

Y de que no mentía.

Antonio...

has ayudado a mucha gente, estoy muy orgullosa de ti.

Papá, mamá, tenéis que ver esto.

-Eres tú en la rueda de prensa.

-Lo han publicado hace un rato.

-Esa foto no te hace mucho favor, ¿verdad?

Pues, el artículo ni te cuento.

"Cuando la inspectora fue preguntada por los periodistas

asistentes a la rueda de prensa del día de ayer,

no solo respondió con evasivas,

sino que hostigó deliberadamente

a los periodistas que han intentado sacar el caso a la luz,

impidiendo la realización de preguntas".

¿Te acusan a ti de eso?

Muchas gracias, cariño.

Déjame que lo lea. ¡Que no!

Yo les digo a mis agentes todo el tiempo

que los problemas de casa se quedan en casa.

Y los problemas de comisaría se quedan en comisaría.

Y yo quiero estar con mi marido y con mi hija y disfrutarlo.

Tu médico de familia está de acuerdo.

-Vamos a cambiar de tema.

¿Tú te vas a quedar a dormir? -Ni hablar.

Por supuesto...

Me encanta mi familia.

-¡Funcionario!

¡Un poquito de agua, por favor!

¡Funcionario! Agüita.

-¿Otra vez? ¿Te doy otra botella?

-Esto es increíble, ni agua te dan.

¿Esto qué es, España o el Congo?

-Merinero,

¿no te importa tomarte un descanso para tomar un café?

Ya me quedo yo. Tengo que hablar con este.

-Muy bien.

-Hasta luego, Merinero.

-¿Qué? ¿Cómo lo llevas?

-¿A ti qué te parece?

Tengo hambre y sed.

No sé qué coño hago aquí. A mí también me han zurrado.

-Ya te ha revisado el médico, y dice que estás muy bien.

-Esa es la diferencia entre tú y tu colega,

que lo has mandado al hospital, mientras tú estás bien.

-Me quiero ir a mi casa.

-Lo siento, pero eso no puede ser ahora. Toma.

Querías agua, ¿no?

-Gracias.

Tu compañero es un miserable, ni que pagase el agua él.

-Hemos estado averiguando con la gente del barrio,

y nos han dicho que Migue y tú no sois unos angelitos de fiar.

Dicen que pasáis coca. -Ah, ¿sí?

¿Y quién dice eso?

-Gente que te conoce muy bien. -Pues que lo demuestren.

-¿Qué te ha hecho Migue?

¿Ha vendido la mercancía sin darte tu parte,

o se ha metido dos gramitos que eran para vender?

-Te han informado mal, tía.

El Migue y yo somos uña y carne, nosotros no nos robamos.

-Cuando se trapichea, se puede acabar con las amistades.

-Entre el Migue y yo no hay ningún problema.

Simplemente, se alteró un poco y se le fue la olla, nada más.

-¿Qué es lo que pasó exactamente?

Cuéntamelo, porque ahí arriba,

piensan que sois traficantes, y no es por nada, pero...

ya sabes cómo somos la policía, rascamos un poquito por aquí,

un poquito por acá,

y al final, algo te encontramos.

-Que no somos camellos,

a ver cómo te lo explico para que lo entiendas, guapa.

-No, si yo lo entiendo perfectamente.

Pero no te creo.

-Joder...

-Mira, Nando, a mí tenerte aquí,

sinceramente, no me compensa.

Si te llevo ante un juez, me llevo una bronca.

¿Quién quiere encarcelar a un camello del tres al cuarto?

¿Para darle tres comiditas al día? No, hombre.

-Entonces, suéltame, joder.

-Yo lo estoy deseando, créeme.

Pero no te puedo soltar así como así, sin tener algo a cambio.

-¿Cómo algo a cambio?

-Esto funciona así, es favor por favor.

-¿Qué quieres?

-Dime para quién trabajas.

¿Quién te pasa la mercancía?

-Tú eres pesadita, ¿no? -¿Es Somoza?

-No me hables de ese cabrón. -Es bastante mala gente, ¿verdad?

Yo he oído hablar bastantes pestes de ese tipo.

-Todo lo que hayas oído es poco. -¿Qué te ha hecho Somoza?

-Mira, yo no hablo con polis.

Además, quiero que venga un abogado.

-Nando, Nando...

¿Seguro que quieres un abogado?

-No tienes derecho a interrogarme sin un abogado delante.

-No te rayes, yo no te estoy haciendo un interrogatorio.

Lo único que está pasando es una conversación.

Además, sacaste un arma blanca

para agredir a los agentes de la autoridad.

-¡Yo no he agredido a nadie!

-Entonces, ¿para qué sacaste la navaja, eh?

-¿Sabes lo que te digo? Que tú me quieres liar.

No voy a decir nada,

porque luego tengo que pagar los platos rotos.

-¿La gente de Somoza te ha amenazado si se te va la lengua?

¿Te han amenazado? -Yo hablo con maderos, ¿eh?

¡Quiero que venga un abogado! Tengo derecho a una llamada.

-Me parece que tú has visto muchas películas.

-Sí, muchas pelis he visto, muchas.

¡Aquí no vuelvas si no es con un abogado!

Y no me vuelvas a llamar camello, que te denuncio.

¿Eh?

-Está clarito.

-Lo quiero espabilado para lo que viene.

¿Y qué viene a continuación?

Tranquilo, agente,

ya se dará cuenta.

¿Sería mucho pedir que me diesen un vaso de agua?

Tantas veces que le ofrecí roncito, y me lo despreció.

Pues, estas son las consecuencias.

Mi padre era hijo de campesinos,

pero él aspiraba a más.

Se acercó a los narcos,

aprendió de ellos,

hasta ser uno de los hombres más poderosos de Colombia.

Empiezo a cansarme de sus historietas, Somoza.

Cállese y escuche lo que le estoy contado.

El me pagó las mejores escuelas privadas de Suiza y Estados Unidos.

Pero cada vez que llegaba a Colombia, me ponía a cuidar la tierra.

A cuidar los animales.

No quería que su hijo fuera un blando.

Ni que se le olvidaran las raíces de dónde venía.

Me ponía a pelear, prácticamente, todos los días con él.

Me daba unas palizas que me dejaba muerto.

Enternecedor...

Para el verano siguiente,

me preocupé en aprender artes marciales y boxeo,

quería devolverle cada uno de los golpes que me había dado.

Pero él me puso a pelear con sus guardaespaldas.

Hombres preparados.

Regresé al internado con el cuerpo molido.

Pero nunca dejé de entrenar,

y cada año me hacía más fuerte.

Un momento, ¿qué piensa hacer?

Hoy estuve recordando unas palabras de mi padre:

"A los traidores hay que matarlos con tus propias manos".

Así, tus hombres saben a quién respetar.

Quiere pelear conmigo.

Así parece, agente.

¿Si gano me deja irme?

No, hombre, ya ese barco partió.

A menos, que me derrote a mí y a mis dos hombres.

Vamos a ver qué es lo que tiene en los huevos, agente.

Venga, oficial.

A ver qué es lo que le enseñan ahí a usted.

Eso es todo lo que les enseñan a los expertos como usted.

Eso es lo que enseñan en el CNI.

Cuente, pues.

No, esto está muy fácil para mí, oficial.

¿A ustedes no les enseñan a pelear así?

Sin pistolitas.

Bueno, oficial, a ver qué es lo que tiene.

¡Ay!

Esto sí que está fácil.

¿Ya se rinde?

¿Está cansado ya?

¿Quería saber la verdad, Somoza?

Yo se la diré.

Sí, soy un agente del CNI.

Ya ve, tanto colegio de pago y tanta mierda, ¿para qué?

Para dejarse engañar como un tonto.

Me he estado riendo de usted en su cara todos estos meses.

¿Y sabe qué fue lo más divertido?

Ver cómo usted mismo mataba a su mano derecha.

No se preocupe,

enseguida le mando a usted y a estos dos monos con él,

para que vuelvan a cogerse de la manita.

Primero lo voy a exterminar a usted.

¿Y después sabes qué voy a hacer?

Iré a buscar a su amiguita la inspectora Alicia Ocaña.

Y luego al bebito Leo.

No se atreva, Somoza. ¡No se atreva!

Ahora, rece todo lo que tenga que rezar,

porque le quedan minutos de vida.

(TOSE)

Se ha pasado un montón, nos ha puesto a la altura del betún.

A partir de ahora, hay que tener cuidado con ella.

Que tenga cuidado ella conmigo cuando quiera información.

Espe...

no podemos volver a perder los papeles.

"Destacada la actuación de la oficial Esperanza Beltrán,

la cual no demostró talla profesional

con un comportamiento agresivo con los periodistas".

-Le falta decir que soy un pitbull.

-Cuanto menos caso le hagáis a estas cosas, antes se olvidan.

Por supuesto, no volverá a suceder.

Muy bien. Buenos días.

Si no me equivoco, te estaban dando una buena bronca, Miralles.

¿Quién era?

El jefe de prensa de Jefatura.

Deberíamos dar un paso adelante, y asumir que somos una pareja.

-¿Cómo? -Que quiero que seas mi novia,

con todas las letras.

-Te contaré algo, para que veas que quiero colaborar.

Pero no te va a gustar mucho. -Te escucho.

-Sé de un compañero tuyo que no es trigo limpio.

-¿Policía? ¿Cómo se llama?

-Se llama Iker. -¿Iker Lemos?

¿De qué lo conoces?

-¿Te puedo preguntar por qué guardas todos esos documentos?

-Qué madrugadores estamos hoy. -Buenos días para ti también, Sergio.

-Mi colega y yo tuvimos una movida con el madero este.

¿Qué movida?

Somoza le pidió que nos quitara de en medio a mí y a mi colega.

¿Por qué?

Por levantarle una droga que el colombiano nos reclamaba.

¿Qué pasó cuando le ordeno mataros? Que se negó.

No veas cómo se puso Somoza.

Migue y yo pensamos que no salíamos de allí.

Pero nos dejó marchar y la tomó con el madero.

Empezó a abroncarlo a lo bestia.

-No es tan fácil destruir a Somoza. -Yo lo haré.

Yo me convertiré en la reina de Cali.

-Te deseo buena suerte, reina.

Pero será sin mí.

-Te advierto, Sergio,

que hay algo en lo que él y yo sí nos parecemos.

O estás conmigo o contra mí, tú decides.

No quieren desbaratar la Operación Valentina.

No van a actuar por las bravas.

¿La Operación Valentina vale más que la vida de un hombre?

No ha dicho que no van a actuar, pero ante el secuestro de un agente,

tienen sus propios protocolos. ¿Y qué son sus protocolos?

Yo no me quedaré de brazos cruzados.

Iker podría estar secuestrado y siendo torturado,

o tirado en una cuneta.

Hará lo posible por localizarlo,

aunque, tal vez, sea demasiado tarde.

Estoy contigo, Alicia.

Pero no podemos perder los nervios.

Mis compañeros...

darán con usted.

¿Cuáles compañeros?

¿Los de la comisaría?

¿Los del CNI o los de la DEA?

Ah, no...

la inspectora Ocaña.

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Servir y proteger - Capítulo 341

07 sep 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Cancer

    Hola de nuevo con vosotros,no e podido comunicarme pero sí veros,pedazo e capítulo,yo también digo resiste inspector Lemos,que gustazo cuando Alicia y tú detengais a Somoza y Sergio,con vosotros a muerte ,.e visto la entrvista de Mamen y Jimmy(Espe y Fede)me a encantado pero me a puesto triste al decir que están en la recta final,sería una pena que una serie que merece la pena ver finalice.Como siempre con todos vosotros a muerte y daros las gracias por vuestra hora en mi casa

    08 sep 2018
  2. piscis69

    Supercapitulo,,,y que sufrimiento.Somoza e Iker ,interesante pelea ,el colombiano hasta llega a gustar ,ni se despeina ,,,. Pero ,estamos con nuestro Iker ,como le dice somoza......Agente ,señor agente ,. Resiste Iker ....

    08 sep 2018