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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 335 - ver ahora
Transcripción completa

Sé que has tratado de enmendar tus errores.

-Elegí mezclarme con esa gente en beneficio propio.

-Quintero está muerto, Sergio no puede hacerte daño,

y este bufete es totalmente legal.

-¿Eso significa que aceptas mi oferta?

-Acepto encantada.

-¿Tú te has oído?

¿Has visto cómo me has hablado? -Me he pasado, lo siento.

Tengo la cabeza que me va a estallar.

-Creo que no está tomando la medicación,

o que la tiene descompensada.

El caso es que parecía otra persona.

-Es una enfermedad muy complicada y puede estallar.

-Quiero que sepas que eres lo más importante de mi vida.

Estoy enamorado de ti y nunca te haría daño.

Te doy mi palabra de que nunca voy a dejar de tomar las pastillas.

-¿Son imaginaciones mías o está insinuando

que yo estoy interesada en su marido?

-Espero que por su bien no lo esté.

-Desde que has vuelto del pueblo dicen que estás diferente.

-La gente habla por hablar.

-También se comenta que tuviste una fuerte discusión con tu padre,

y por eso te fuiste.

-Deshazte de él y vente para acá.

-"Elías ha me ha hecho muchas preguntas, creo que sospecha algo".

-"Recuerda la banda de butroneros de Toño".

Hemos encontrado su cadáver.

Lo he reconocido por los tatuajes.

El que lo ha hecho se ha ensañado bien con él.

¿No hace poco que salió de la cárcel?

Pues mira lo que han durado.

¿Hay más muertos? Sí, otros dos.

Toño era nuestro principal sospechoso.

-Todo esto ya ha terminado, Toño se ha ido.

Nadie ha denunciado el robo y Elías no sospecha nada.

Todo ha terminado.

-Ojalá tengas razón.

¿Ha habido denuncias estos días? "Mi 'confite' me dejó entrever

que Toño y Rodrigo planeaban un golpe".

Pero no hay denuncias.

A lo mejor tiene sentido lo que pensamos desde el principio,

que un miembro de la banda se esté cargando a los demás

para quedarse con el botín.

Puede ser.

-Ahora le estaba hablando de Herminio,

porque la familia busca alguien que lo acompañe,

y dice que no le interesa. -¿Por qué no le interesa?

-Porque prefiere gente que no esté tan acompañada.

-¿Sabes si ha trabajado en algún otro sitio?

Por si tengo que dar referencias.

-Que yo sepa, ha estado con Flor y con Domingo.

Ella trabajaba antes en una residencia

que hay a las afueras que se llama... -Los Laureles.

Quiero asegurarme de que eres una buena profesional.

-Eso ya lo sabes.

Domingo estaba conmigo feliz de la vida,

igual que estaba Flor. -Mira dónde están ahora.

Los dos muertos y por el mismo motivo.

-¿Me estás llamando asesina?

-No levantes la voz. -¡Que no levante la voz!

Tú a mí no me difamas.

-Sofía y yo volvimos.

-Creí entender que no acabaron bien. -Eso no le incumbe a usted.

Tiene que saber que Sofía es intocable.

Yo solo he conocido una persona más fuerte que yo,

y esa eres tú.

No me gustaría tenerte como enemiga.

-Eso es imposible, querido.

Yo nunca te haría daño.

Creía que solo eras un esclavo de Alejandro.

Tú tienes personalidad.

-A veces, no tienes ni idea de lo que dices, Sofía.

Si estoy aquí es por elección propia.

Soy yo quien maneja a Alejandro, soy yo quien decide.

¿Te queda claro?

(Música emocionante)

(FEDE SILBA)

-Hola, Fede. Me vienes de perlas para catar mi nuevo zumo.

-Ah, muy bien. ¿Y qué lleva?

-A ver si lo adivinas.

-Te diré que estoy encantado de ser tu conejillo de indias,

pero no tengo el paladar muy fino.

-¿Qué?

-Está espectacular, pero no sé qué lleva.

-Lleva mango, lima y un toquecito de cilantro.

-Pues está riquísimo. -¿Sí?

¿No lo dices por quedar bien?

-Está brutal. -Lo incorporaré a mi carta.

-Seguro que es un éxito.

¿Me das un par de racimos de uvas?

Me voy corriendo al tajo. -Venga.

Tú estás muy contento, ¿eh?

¿No será que te ha tocado la lotería y no me he enterado?

-Qué va, para nada.

-Ya lo sé, te han ascendido.

-No, tampoco.

Es casi mejor.

He resuelto una discusión muy grave que he tenido con una compañera.

-Cuando te distancias de alguien a quien aprecias, se pasa muy mal.

-Mal no, fatal.

Yo pensaba que se había roto la relación.

-¿Y qué has hecho para arreglarla?

-Asumir mi parte de culpa,

darle las explicaciones pertinentes y resolver el malentendido.

-Has sido muy valiente. -Valiente tampoco.

Cuando tienes una relación, debes luchar para que no se pierda.

-Si no, te quedas con la espinita clavada.

Hay que arriesgar un poco. -Hay que arriesgar.

Sobre todo, si eres un tío un poco rarito como soy yo.

No tengo muchas relaciones y me gusta cuidarlas.

-Fede, no eres tan rarito. Un poquito, pero...

-Fíjate, de repente tuve miedo.

Miedo a que no me perdonase.

Puede ser porque soy policía,

y estoy acostumbrado a ver cosas feas, y me pongo en lo peor.

-Yo no soy policía, y cuando me distancio de alguien,

doy por supuesto que no querrá saber más de mí.

-Perdona, pero es una estupidez.

Yo creo que todos queremos arreglar las cosas.

-¿Sabes qué? Te regalo las uvas por hacerme de catador.

-Muchas gracias.

Mañana vengo a ver si me toca algo.

-Hasta luego.

-Buenas.

-Se han acabado los pedidos por hoy, no hay nada más.

-¿Puedes quedarte a cargo de la tienda?

Enseguida vuelvo. -¿Adónde vas?

-Pues voy a ver a...

a María.

-¿Y eso? ¿Me he perdido algo?

-Estuve pensando en lo que me dijiste esta mañana,

y creo que tienes razón.

A lo mejor, me vuelve a dar otra oportunidad.

Voy a intentar hablar con ella.

No quiero quedarme con esa espinita clavada toda la vida.

-No mola. -Hasta luego.

-Este es mi teléfono, puede llamar cuando lo necesite.

-Muchas gracias por todo.

-De nada.

Y recuerde que no va a estar sola en todo este proceso.

Vamos a estar a su lado en todo momento.

Espe, he estado revisando

los informes que me pasaste de la UFAM.

¿Y qué le han parecido?

La palabra que mejor los define es perfectos.

Enhorabuena. Buen trabajo. ¿En serio?

Por supuesto que sí.

La UFAM está en muy buenas manos. Pues muchas gracias.

Con cumplir el expediente

durante la ausencia de Lola, me doy con un canto en los dientes.

-Hola.

Fede, a ti quería verte también.

Dígame, comisario. Os quería comentar vuestra propuesta

para el congreso de violencia de género digital.

¿Ya se la ha leído? De arriba abajo.

¿Y qué le ha parecido?

Bueno, los temas que proponéis para las charlas,

y los ponentes para el debate son los más idóneos.

Nada que decir. Buen trabajo.

Al final, Espe y yo nos hemos compenetrado muy bien.

Quién lo hubiera dicho ayer, ¿verdad?

Sí, Fede y yo tuvimos una conversación larga,

y arreglamos nuestras diferencias. Me alegro.

El comportamiento que tuvisteis ayer

fue un poco inapropiado y espero que no se repita.

Descuide, comisario, no se volverá a repetir.

Ni Fede ni yo vamos a montar un numerito así

en comisaría. -Ni en comisaría ni fuera de ella.

No crea que andamos por la calle como el perro y el gato.

Nos llevamos estupendamente. Eso espero.

La propuesta la pasaré al gabinete del Ministerio del Interior,

y cuando me contesten algo os lo contaré.

¿Sabe la fecha del congreso?

No, se han barajado varias propuestas,

pero no hay nada definitivo. Os lo diré cuando lo sepa.

Espe, me han dicho que...

tu chico va a tomarse unos días de vacaciones

y que se va a pasar por Distrito Sur.

Karim y yo ya no somos pareja.

Cuando se fue de Distrito Sur pusimos fin a nuestra relación.

Estaba informado, solo era una forma de hablar.

Espero no haberte molestado. No, no, para nada.

Yo también me alegro de que venga a comisaría.

A ver qué nos cuenta.

Me han dicho sus jefes que está haciendo un gran trabajo.

Por cierto, Fede, deberías hablar con él,

seguro que te cuenta cosas interesantes

sobre la forma de trabajar en La Haya.

Estoy deseando conocerlo y que me cuente qué tal todo.

Trátalo bien.

Deja a un lado los típicos celos.

Me imagino que te gustaría estar en tu piel.

Todavía no es el momento.

¿A qué se refiere, comisario?

Anda, no disimules.

¿A ti no te gustaría trabajar en La Haya?

Ah, en La Haya.

Ahora mismo me sacaba un billete para irme a La Haya.

Os dejo.

Te he traído esto por si te apetece merendar luego.

-Gracias.

-A trabajar.

-La tortilla ya está reposando,

y los menús de la cena están casi listos.

Solo falta rebozar los calamares.

¿Lo hago ahora o espero un rato?

-Sí.

-Sí, ¿qué? ¿Me estás escuchando, María?

-No te estaba escuchando, tenía la cabeza en otra cosa.

-¿Jesús, para variar?

-Hola.

-Buenas...

-David ya estuvo para preguntarme por el pedido de mañana.

-Ya lo sé, venía a tomarme un café.

-Pues te lo pongo.

-Yo me voy a rebozar calamares.

-¿Quieres algo de comer?

Tengo tortilla recién hecha. -No, no.

No tengo hambre.

-Como quieras.

-Qué alegría, el mismo Marcelino Ocaña en persona.

-Yo también me alegro de verte. -¿De verdad?

No me lo decías desde que Alicia y yo éramos novios,

y tú estabas loco por convertirme en tu yerno.

¿Te acuerdas?

-Gracias a Dios, Alicia te desenmascaró

antes de que ocurriese semejante desgracia.

Y mi sobrina también te ha visto el plumero.

-He sido yo el que ha pasado de ella.

Y no porque no sea una mujer interesante, que lo es,

sino porque me sobran las ofertas sentimentales.

-No disimules, me consta que Nerea te dio calabazas.

Al darse cuenta de que la estabas manipulando,

y de que eres un miserable.

-Ten cuidado, me estoy empezando a cansar de tus insultos.

Si vamos a sacar trapos sucios, llevas las de perder.

-Lo mismo te digo.

Si sigues amenazándome presentaré una querella contra ti.

Y Nerea estará encantada de encargarse del asunto.

-No me digas que ha vuelto al redil de Ocaña Abogados.

-Así es.

Y está muy feliz de no tener que veros la cara a Somoza y a ti.

Mantente alejado de ella.

-Tú no me dices lo que yo tengo que hacer.

Además, yo no la manipulé en ningún momento.

Se acercó a mí porque estuve a su lado

cuando Alicia y tú la abandonasteis.

-Y tú le tendiste una mano amiga de manera desinteresada.

-Así es.

Al igual que Alicia, la prima se encaprichó conmigo.

¿Y quién soy yo para negarles nada?

-Eres patético, Sergio.

Vas de dandi por la vida,

y ninguna mujer es capaz de ser feliz a tu lado.

Eres un maldito asesino, y no tienes nada de qué presumir.

-Yo no soy ningún asesino, ¿te enteras?

-¡Suéltame!

-Tú no has hecho feliz a ninguna mujer.

Por eso Carmen se fue a los brazos de Fernando Quintero.

Él seguro que la hizo disfrutar. -Eh, ¿qué pasa aquí?

¿Eh?

-No es lo que parece, lo sujeté para que no me pegara.

-Falso, quien ha usado la violencia has sido tú.

-Mientes más que hablas.

-Entre la palabra de un honrado abogado

y la de un doble asesino confeso, me quedo con la suya.

-Lo de honrado abogado es cuestionable.

Ya que sacas el tema de mi confesión,

te recuerdo que el juez aceptó mis alegaciones

sobre las presiones de Alicia Ocaña, para que me autoinculpara.

-Si quieres lo aclaramos en comisaría.

Nos denuncias a todos y yo voy de testigo.

¡Largo de aquí!

-La policía de Distrito Sur siempre va contra el inocente.

-Que te pires.

¿Qué, cómo te encuentras?

-Bien, gracias.

Pero reconozco que se me revuelven las tripas

con solo su presencia.

-Los criminales no deberían estar en la calle.

Pero mejor no entrar al trapo de sus provocaciones.

Pero si quieres poner una denuncia por agresiones,

estás en tu derecho. -Prefiero no hacerlo.

La sangre no ha llegado al río,

y no quiero verle la cara en un pleito.

Tengo cosas mejores que hacer,

como disfrutar de mi familia.

-Te entiendo. -De todas formas, muchas gracias.

Tal vez, si no hubieras venido, habría perdido los nervios.

En cualquier caso, si te encuentras con él,

mejor no cruces palabra.

Este chaval solo te puede traer problemas.

-Te lo agradezco. -Hasta luego.

-¿Y qué tal por aquí?

-Bien. -¿Mucho lío?

-El trajín normal de todos los días.

-Buena señal. Si hay jaleo es porque el negocio funciona.

¿No te parece?

-¿Qué te pasa, Jesús? -¿A mí?

Nada. ¿Por qué?

-Porque te veo intentando forzar la conversación...

-Es que no...

No manejo bien lo de mantener una relación cordial contigo.

-Ya. Pues no es tan difícil.

Hay que sacar temas de conversación intrascendentes,

como los vecinos en el ascensor. -Sí, ya lo intento,

pero no me sale.

-Ya.

Pues a ver cómo lo haces, porque a mí no me apetece...

contarte cómo me va o me deja de ir el día.

-Lo siento.

María, ¿tanto te he incomodado?

-A ver, Jesús...

Compréndeme, que un día llegas y me dices que no me quieres.

Entiende que no me apetezca contarte cómo va mi vida,

cómo me van las cosas... -Te invito a cenar esta noche.

-Te estoy diciendo que quiero la mínima relación contigo.

¿Y tú me invitas a cenar?

-Creo que nos iría bien hablarlo todo tranquilamente,

y te compenso por todo lo que te he hecho.

-Yo no sé si no me entiendes,

o no quieres entenderme.

-Entiendo que te sorprenda mi forma de actuar, pero...

tengo mis razones.

Y lo de la cena no me respondas ahora,

te lo piensas y más tarde me dices algo.

Bueno, te pago.

Lo dicho.

Antonio Asensio, alias Toño, 48 años.

Según el informe preliminar de la autopsia,

murió a causa de dos disparos.

¿Y los hematomas que presenta?

Todo indica que lo torturaron previamente.

Además, presentaba una herida de arma blanca en un costado.

Y, según el informe, se la produjeron día y medio antes.

Entre el navajazo y los impactos de bala

transcurrieron más de 24 horas. Sí.

Es posible que le dieran el navajazo con intención de matarlo,

salió huyendo, y le dieron caza.

¿Se encontró el arma del crimen? No hemos tenido suerte

ni con el arma ni con los testigos, ¿verdad, Elías?

Efectivamente.

Nacha se ha encargado de la búsqueda, pero nada.

¿Por dónde empezamos a tirar?

Hemos solicitado las imágenes de las cámaras

de una gasolinera cercana, a ver si...

A ver si contenían algo.

Fede ha rastreado el material y no ha encontrado nada.

Esta sucesión de crímenes me empieza a preocupar mucho.

¿Qué tal si recapitulamos todo lo que tenemos?

De acuerdo.

El primer cadáver que encontramos

es el de Mario Fernández, alias Pincho.

Días previos a su muerte,

se le vio hablando con Rodrigo Jiménez, alias Goliat,

a quien no interrogamos porque apareció muerto en el polígono.

Esta mañana encontramos el cadáver de Toño, que junto con Goliat

formaron parte de una banda de atracadores

de bancos y de joyerías,

que mediante el método del butrón, actuaron en la década de los 90.

Razón por la cual pasaron una larga temporada a la sombra.

Al parecer, salieron en libertad hace poco,

y según un "confite" de Elías,

Toño intentaba reunir la banda

con intención de volver a cometer otro atraco. ¿No es así, Elías?

Sí, así es.

Me comentó que había escuchado que existía esa posibilidad.

Y a partir de ahí empieza el desconcierto.

Pensamos que Goliat estaba relacionado con la muerte de Pincho.

Pero cuando apareció asesinado, todo apuntaba

a que Toño era el autor de los dos asesinatos,

hasta que él también apareció muerto.

Los signos de tortura de Toño

indican que le quisieron sonsacar dónde estaba el posible botín.

Sin embargo, no hay constancia de que se haya cometido un atraco.

¿Tu "confite" sabe algo más?

Negativo, comisario.

Yo creo que sí se ha cometido un atraco,

pero, quizá, robaron a otros atracadores,

y por eso no se ha anunciado. Es una posibilidad.

Pero no podemos descartar que haya otro miembro de la banda de Toño,

que haya sido el encargado de matar a los demás.

A estas alturas no podemos descartar nada.

Espero que podamos resolver este jeroglífico.

Ya me están presionando de Jefatura. Sí, sí, me lo imagino.

Yo me voy para casa. Mañana será otro día.

Gracias.

¿Qué ocurre? Has estado muy callado todo el tiempo.

Sí, hay un tema que... Un tema que, ¿qué?

No te enfades conmigo. No.

Cuando me dicen que no me enfade, me echo a temblar.

Tú sabes que hay un miembro de la banda de Toño

experto con la lanza térmica,

y que no se le resistía ninguna caja fuerte.

Sí, el Chispas, ¿no?

Pero nunca tuvimos constancia de su identidad.

El caso es, que yo sí sé quién es.

¿Perdona?

El Chispas es Jesús Merino, el frutero.

-Perdona que me presente así,

pero tú me dijiste que si necesitaba consejo pasara a verte.

-Lo normal es concertar una cita, pero no tengo a nadie.

-¿No es un compromiso? Yo puedo volver en otro momento.

-Mi siguiente paciente llegará dentro de una hora.

Así que, tenemos tiempo. Siéntate, por favor.

-¿Cómo va esto?

¿Yo me tumbo y te cuento mis cosas, o tú me vas preguntando?

-Lo primero, es decirme por qué has venido.

-Porque Jesús ha venido a tomar café, y me ha invitado a cenar.

¿Qué te parece? -Vaya.

¿Y no hubo acercamiento previo? -¡Qué va!

Desde que cortó conmigo, las cosas están tensas entre nosotros.

-¿Y le has preguntado por qué quiere cenar contigo?

-Según él, para compensarme lo mal que me ha hecho pasar.

-Parece un claro acercamiento.

-Para mí que sí.

Además, mirándolo a los ojos me ha parecido

que se arrepentía de haber roto conmigo.

-¿Y tú vas a cenar con él?

-No me ha dado tiempo a decirle nada.

Me ha dicho que lo piense y se ha ido corriendo.

-Y has venido porque estás un poco confusa.

-Pues sí, yo con este hombre ya no hago pie.

Y no quiero pasarlo mal.

-¿Y qué es lo peor que puede pasar si cenas con él?

-Lo peor sería que me diga que quiere volver.

Yo no sé si estoy para tanto arrebato.

"Ahora no te quiero, ahora sí, ahora te oculto cosas..."

No sé lo que quiere este hombre conmigo.

-Esa no es la cuestión.

-Ah, ¿no?

-La cuestión es qué quieres tú con Jesús.

¿Tú quieres volver con él?

-Qué pregunta.

A ver, yo todavía siento mucho por él.

Pero no sé si prefiero dejar las cosas como están.

-Entonces, no sé por qué te planteas cenar con él.

-Mujer, porque...

me gustaría saber si de verdad quiere volver conmigo.

-Pero, por otro lado, dices que no quieres oír eso.

-Ya, si...

Digo muchas tonterías porque estoy muy liada, Teresa.

-Yo estoy de acuerdo contigo en que esa invitación

es un claro acercamiento.

Pero antes de decidir si quieres cenar con él,

tienes que saber si quieres volver con él.

-No, me dan escalofríos solo de pensarlo.

Lo que pasa es que como cortamos de esa manera...

Se me quedaron muchas cosas por decir.

-Vale.

Y esa cena puede ser una oportunidad para expresarlas.

-Puede que sí.

Pero, por otro lado, yo estoy echando para adelante, y...

y me está costando mucho, y...

No sé si hablar de todo esto

me va a revolver por dentro, y no quiero.

-Pues tú misma has respondido a la pregunta,

¿no te parece? -¿Tú crees?

-Yo creo que sí.

Pero es una decisión que tienes que tomar tú.

-Ya.

Un segundo más sin hablarme y me va a dar un jamacuco.

Me has dejado sin palabras. No puedo creer

que me ocultaras una información tan relevante.

Jesús me rogó que le guardara el secreto.

No quería que su hijo conociera su pasado delictivo,

ni que su tío murió huyendo de un atraco.

Me parece fatal que hayas priorizado los intereses de Jesús,

antes que mi investigación.

Pero Jesús dejó la banda hace más de 20 años

para sacar adelante a su hijo.

Y desde entonces, me jura que no ha cometido ningún delito.

Y tú le has creído, claro.

No había motivos para no creerle, sus delitos han prescrito.

¿Por qué iba a fastidiarle?

Además, yo no quería que...

pensara que lo estaba presionando por María.

Y si tenías tantos motivos para ocultar esta información,

¿por qué me lo cuentas ahora?

Porque me contó que su hijo ya conocía su pasado,

y tras estos asesinatos tan graves, pensé que debía decírtelo.

¿Tú crees que el Chispas tiene algo que ver

con los asesinatos del Pincho, de Goliat y de Toño?

Lo dudo mucho.

Jesús me contó que le tentaron,

pero que lo rechazó y no ha vuelto a saber de ellos.

Claro.

Así que, Jesús era tu "confite".

Y a través de él supiste

que Toño intentaba reunir la banda para cometer un atraco, ¿no?

¡Maldita sea, Elías!

Claudia, Jesús dejó la banda para ayudar a su hijo,

y yo no he hallado ninguna prueba que lo implique en un delito.

Porque... ¿tú que hubieras hecho?

No sé lo que hubiera hecho, pero sí sé lo que voy a hacer ahora.

Tengo que contárselo al comisario.

¿Alguien más sabe que el Chispas es Jesús?

No se lo he dicho a nadie, tú eres la primera en saberlo.

Pues gracias por la lealtad. Venga, no seas tan dura.

No soy dura, pero no me cabe en la cabeza

que no me contaras todo esto desde el minuto uno, ¿vale?

Y ahora, me voy a mi casa.

A ver si ceno algún día con mi marido y mi hija,

que llevo muchos días fuera. Mañana será otro día.

Aprovecharé que tengo turno de noche para apretarle las tuercas a Jesús,

a ver si me cuenta algo más.

Vale, me parece bien.

Pero si te dice algo, llámame, no me ocultes más información.

Lo siento, de verdad.

Por lo que veo,

parece que tras el tiroteo del otro día

las aguas han vuelto a su cauce.

Así es.

No creo que nadie más se atreva a hacerme otro vuelco.

He mandado distribuir las fotos de los cadáveres por todos lados.

Bien hecho, así sabrán a qué atenerse

si intentan asaltar de nuevo.

Esa era la idea, ¿cierto?

Por cierto, no hemos vuelto a hablar de la seguridad de su exmujer.

Quedamos en diseñar una estrategia para mantenerla protegida.

No se preocupe por eso, que yo ya me encargué.

Ahora quiero hablar de otro tema más importante.

¿De qué se trata?

Dentro de poco llega el cargamento más importante que haya hecho nunca.

Quiero que usted esté al tanto.

¿Cuándo llega ese cargamento?

No se preocupe, oficial, ya lo sabrá a su debido momento.

Por ahora, sabe lo que tiene que saber.

-Disculpa, Alejandro, no sabía que estabas ocupado.

-No te preocupes, cariño, que tú no molestas.

Te presento al oficial Iker Lemos.

-Encantada, señor Lemos. Igualmente.

Es un placer conocerla en persona. ¿En persona?

¿Es porque ha leído mis entrevistas en las revistas de moda?

No sea modesta.

Usted no solo habla de moda. Es una mujer muy culta,

y tiene opiniones interesantes sobre cualquier tema.

Gracias por el cumplido.

No era un cumplido, es lo que pienso realmente.

Señor Somoza...

¿Este oficial está aquí en calidad de policía o de amigo?

-¿Tú qué crees? -Lo segundo, por supuesto.

-El oficial Lemos cumple la misma función

que el teniente Calderón en Cali, ¿te acuerdas?

Me hace el mismo tipo de favores.

-¿Tanta confianza tienes en él?

-Hasta ahora ha demostrado de qué lado está.

-Parece un buen contacto.

Pero será mejor que no sepa lo que le pasó al teniente Calderón.

-Pobre teniente...

Sus compañeros no tuvieron mucha piedad con él.

Pero son riesgos que hay que asumir.

-Claro. Todos asumimos riesgos en esta vida.

Pero dejemos de hablar de cosas tan graves.

¿Quieres que veamos el catálogo ahora?

-Sí, cuéntame cómo quieres redecorar la casa.

-Lo primero, tirar todos los muebles por el balcón.

Después le daré un aire más actual y más alegre,

acorde con esta etapa tan ilusionante que tú y yo vamos a comenzar.

-Da gusto verle dormir así.

Sobre todo, después de lo que lloró con la infección de orina.

Menos mal que te diste cuenta de lo que pasaba, que si no...

Me ha sentado fenomenal el paseo.

Nos hemos dado una buena caminata.

Yo estoy muerta, no creo que tarde en volver al hotel.

Te recuerdo, que puedes volver a vivir aquí.

Gracias, pero ya sabes lo que pienso al respecto.

Ahora tienes una familia, y necesitas espacio,

yo no quiero ser un estorbo. No digas eso.

Esta casa es muy grande y hay sitio para todos.

Que no.

Iker y tú necesitáis intimidad.

¿Qué tal la convivencia con él?

Pues muy bien. Me lo ha puesto muy fácil.

Además, quiere a Leo como si fuera su hijo,

y se ocupa muy bien de él. Vamos, que es un padrazo.

La verdad es que sí.

Nos entendemos perfectamente con las tareas de la casa.

Además, no cocina nada mal.

Vamos, que es una joya.

Me alegro mucho por ti.

Te mereces más que nadie ser feliz.

Y tú también te lo mereces.

Ahora que estás lejos de Sergio y de Somoza te va a ir fenomenal.

Ojalá, aunque me va a costar recuperarme.

Somoza me ha hecho pasarlo fatal, y Sergio...

En fin, no sé cómo pude caer tan bajo.

No eres la única damnificada por sus malas artes.

Yo también caí.

Créeme cuando te digo que te entiendo muy bien.

Ni te imaginas cuánto te he echado de menos.

No soportaba que estuviéramos distanciadas.

Yo también a ti.

Pensaba mucho en nuestras conversaciones

durante la comida y la cena.

Y tampoco me olvido de que cuando viniste a vivir aquí,

yo estaba completamente hundida por la muerte de Rober.

Y fuiste tú quien me ayudó...

a salir a flote.

Y tú a mí a que no me sintiese una extraña

ni en esta casa ni en Madrid.

Me adapté a todo en tiempo récord gracias a ti.

Te quiero mucho.

¡Hola! Hola.

Bueno...

¿Qué tal, Nerea? Bien, pero me iba ya.

Mañana tengo que madrugar.

Marcelino me va a poner al día sobre todas las cosas del bufete.

Que vaya muy bien, e intenta descansar.

Y vosotros también.

Chao. Chao.

¿Tu prima ha vuelto a trabajar con tu padre?

Sí.

Por fin, volvemos a ser una familia como antes.

¿Qué tal el peque?

Bien, ha comido y ha dormido con normalidad.

¿Tú qué tal? ¿Cómo ha ido el día?

Acabo de conocer a Sofía Collantes,

la exmujer de Somoza. ¿Y qué te ha parecido?

Está encantada de conocerse a sí misma,

y yo le he regalado los oídos para quedar bien con el jefe.

Por lo demás,

parece que Somoza va a recibir un gran cargamento de cocaína.

Me ha dicho que será pronto, pero no sé el día.

Espero que esta vez sea pronto de verdad.

Oye, estás muy guapa.

¡Hola! ¡Hola!

¡Qué buena pinta tiene eso!

¿Qué estás preparando? Lasaña.

Ay, cariño...

Que me he puesto hasta arriba de hidratos de carbono

con tanta ensaimada. Yo quería parar un poco.

No te preocupes, porque esta lasaña no lleva harina.

Las capas están hechas de calabacín, de berenjena y de tomate.

Entonces, no digo nada.

¿Te ayudo? No hace falta, no te preocupes.

Oye...

¿tú conoces a Anabel?

¿La que cuidaba a Domingo, el de la heladería?

Sí, la conozco. ¿Por?

No, porque la he visto esta mañana hablando con tu padre en la plaza,

y no sabía que se conocían.

Bueno, es normal, ¿no?

Domingo era paciente de papá.

De hecho, yo la conocí también en la consulta.

Ah. ¿Ella va a la consulta?

Creo que fue para preguntar sobre la medicación de Domingo.

Ya.

¿Qué pasa?

Igual es una tontería mía, pero...

Esta mañana me ha dado la impresión de que estaba...

demasiado cariñosa con tu padre.

Ella es muy cariñosa, conmigo también lo fue.

Además, lo está pasando mal con lo de Domingo.

El otro día le dio un ataque de ansiedad,

y vino a que papá la atendiese. ¿Esa mujer ha estado en casa?

Pero papá la tranquilizó, y ella se fue muy rápido.

Pues esto sí que me parece raro.

Porque si te da un ataque, lo normal es ir a urgencias.

¡Hola!

Qué buena pinta tiene eso.

-Le estoy haciendo una cena de bienvenida a mamá.

-Buena idea. Hola, cariño, ¿qué tal?

Bien.

¿Estás muy seria o es mi imaginación?

-La lasaña está en el horno, yo me voy a duchar.

Pues no sé.

¿Tengo motivos para estar seria?

No tengo ni idea. ¿Ha pasado algo en la comisaría?

No, en la comisaría no.

¿Me lo vas contar o tengo que adivinarlo?

No te preocupes, yo te lo cuento.

Quiero saber qué tipo de relación tienes con Anabel.

Entonces, tú no piensas indultar ningún mueble.

-No, van todos directamente a la basura.

También podemos donar algunos a alguna ONG, si te parece.

-Como tú quieras.

A mí tampoco me gustaban mucho.

-No me extraña, son muy antiguos y aburridos.

Tú no te preocupes por nada y déjalo todo en mis manos.

-En tus manos me voy a poner yo.

-¿Recuerdas lo bien que lo pasamos

mientras decorábamos nuestra casa en Cali?

-¿Cómo no me voy a acordar?

Estábamos insultantemente jóvenes.

Con mucha energía y toda la vida por delante.

-No te pongas nostálgico,

que ahora estamos en el mejor momento de nuestra vida.

Yo no cambio la Sofía de ahora por la de antes.

-Yo tampoco cambio el Alejandro de ahora por el de antes.

Pero no puedo dejar de ponerme triste pensando en el pasado.

No sabíamos que tendríamos dos hijos, ni que los íbamos a perder.

-Tampoco sabíamos que con el tiempo lo superaríamos,

y nos íbamos a reencontrar para estar juntos.

-Desde que regresaste a mi vida,

es lo mejor que me puede haber pasado.

-Yo también pienso lo mismo.

¿Por qué no nos casamos?

¿No te parece una buena idea?

-Sofía, tú no dejas de sorprenderme. -No me has contestado.

-No sé, qué te voy a decir...

No me esperaba una propuesta así. -Sería la definitiva.

Los dos hemos madurado lo suficiente para no caer en los mismos errores.

-Pero aun así... -¿Qué?

-Que no sé...

Empecemos a vivir juntos primero,

y que la convivencia diga si llegamos a la boda o no.

Yo no descarto nada.

-Y esa es la razón por la que he visto algunas veces a Anabel.

A mí me resulta extraño que hayas establecido una relación tan intensa

con una cuidadora de ancianos.

No tengo ninguna relación intensa con ninguna cuidadora,

la conocí unos días antes de morir Domingo.

Y desde entonces, la has visto un día sí y otro también.

Lo dices como si hubiera muerto hace cuatro meses,

y solo hace cuatro días. La vi una vez en La Parra,

y otra vez en el funeral. Y una vez aquí.

Me ha dicho Olga que vino con un ataque de ansiedad.

Y a mí no me pareció bien, le dije que fuera a urgencias.

Si vino aquí será por algo. Será posible...

¿Qué insinúas?

Que le habrías dado confianza para que viniera.

Lo dices como si fuera culpable. ¿A qué se debe este ataque de celos?

Tú me dirás, desaparezco cuatro días,

y cuando vuelvo, has establecido amistad

con una mujer cariñosísima.

Que, además, ha estado en casa.

¿Y esto no me lo cuentas? Porque estabas cansada,

porque venías del viaje. Pues te lo puse en bandeja,

porque te dije: "Cuéntame las novedades".

Esto es el colmo, no te fías de mí.

Si fuera al contrario, sería igual o peor.

A mí me parece, perdóname que te lo diga,

que está muy cariñosa contigo, para la poca relación que tenéis.

No es tan cariñosa.

Esta mañana fue a la consulta y me echó la bronca.

¿Y eso por qué? ¿Me cuentas lo que ha pasado?

Es muy largo la verdad. (RISA IRÓNICA)

Pues, mira...

tengo todo el tiempo del mundo.

De verdad... Muy bien.

Mira, Domingo murió de una embolia, igual que Flor,

una anciana que también cuidaba Anabel.

¿Y qué tiene eso de raro?

Flor tenía muy bien el corazón, y es una casualidad

que ambos han muerto por el mismo motivo,

y en un breve espacio de tiempo.

Pero...

¿me estás queriendo decir...

que Anabel provocó esas muertes?

No sería la primera vez que pasa algo así.

Ahora sí que me dejas sin palabras.

Yo pensaba que tenías un lío con esa mujer,

y lo que piensas es que es una asesina de ancianos.

Es duro decirlo, pero eso es lo que pienso.

Además, he estado investigando. ¿Qué has investigado?

Déjame terminar. He descubierto un hecho relevante.

¿Qué has descubierto?

Ella trabajó en una residencia de ancianos,

Los Laureles.

Esta mañana fui a preguntar, por eso no tomé café contigo.

Resulta que allí un anciano, Alfonso Baños,

la denunció por agresión.

¿Esto lo has contrastado con Anabel? Ella lo niega.

Dice que tenía una demencia y lo denunció sin motivo.

Pero ¿llegaron a juicio?

Dicen que la familia retiró la denuncia en el último momento.

Ya.

¿Ves como no tengo nada con esa mujer?

Lo siento, cariño.

Me da vergüenza porque me había montado una película con todo eso.

Quizá, no soy la única que se ha montado una película.

¿A qué te refieres? Igual, se te ha ido la mano

con las suposiciones sobre Anabel. Pues yo pienso que no.

No sé...

A mí me parece que tus sospechas...

son un poco excesivas. Yo no veo indicios de crimen.

No me mires así. ¿Has descubierto algo más?

¿Quieres contarme algo?

Ay...

-Qué ganas tenía hoy Bremón de dar palmaditas en la espalda

y poner medallas, ¿eh? -Sí.

Estaba de elogio en elogio,

nos ha puesto por las nubes.

-Y yo me he llevado doble ración.

Antes de que llegaras me ha dado la enhorabuena

por mi labor en la UFAM. -Es que eso es absolutamente lógico.

Tú eres la persona perfecta para llevar esa unidad,

y no solo lo digo yo, -Ah, ¿no?

-No. ¿no ves que por mi cueva pasa muchísima gente?

Todos los compañeros están diciendo que eres la...

la persona idónea para llevar esa tarea.

-Eso sí que es una medalla.

Lo mejor es el reconocimiento de tus compañeros.

-Claro que sí. Eres una profesional como la copa de un pino.

Lola sabía, cuando se fue a Valladolid,

que dejaba la UFAM en buenas manos.

-Me vas a sacar los colores.

Nunca me habías hablado así.

-Tampoco había tenido ocasión.

Y es lo que pienso.

Y muchas cosas más que me callo para no abrumarte.

(Teléfono)

Es Karim, ¿lo...?

Karim.

¿Vienes mañana? ¿Tan pronto?

Sí.

Vale, voy a recogerte al aeropuerto.

Como quieras. Llámame cuando aterrices, ¿vale?

Sí, yo también...

tengo ganas de verte.

Eso es.

Chao.

Ya lo has oído, ¿no? Es Karim, que viene mañana.

-Qué bien. Estupendamente.

-Me ha dicho que va a buscar un hotel.

Pero...

No le he dicho nada porque quería consultarlo contigo.

¿Qué te parece si se queda aquí?

-¿Aquí, en...? ¿Aquí?

Muy bien.

Estupendo.

-¿Seguro? No quiero que te sientas incómodo.

-Que no, mujer, así hablamos. Tenemos muchas cosas de qué hablar.

Somos de la UIT los dos.

-¿Lo llamo y le digo que no busque hotel?

-Claro, ve a llamarlo.

No sea que pille una habitación, y...

Así, en el impasse.

-Eres un sol.

-Buenas noches.

-Hola.

Qué guapa te has puesto.

Me alegro que aceptes mi invitación a cenar.

En realidad, he quedado para salir con unas amigas.

-Ah.

No pasa nada. Ya quedaremos otro día para cenar.

-No habrá ninguna cena.

He venido a decirte que...

mejor dejemos las cosas como están.

Yo...

he perdido la confianza en ti, y no creo que la pueda recuperar.

-Qué duro, oír esto.

-Ya lo sé.

Lo siento mucho, pero...

prefiero decírtelo ahora para que no nos llevemos a engaño.

-María...

cuando te dije que no...

que no te quería, estaba...

estaba perdido, no...

no sé por qué tuve ese arrebato. -Ya.

Yo, a estas alturas, tampoco quiero saberlo.

-María, yo te quiero.

-Jesús, no hagas eso.

No me lo pongas más difícil.

-Al principio de nuestra relación,

tú también tuviste tus dudas.

Incluso, te fuiste una semana al pueblo,

y yo lo pasé fatal, pero... -Ya, pero...

Aquello fue distinto.

Yo fui de frente contigo desde el principio.

Y tú me has ocultado un montón de cosas.

Me has llegado a decir que no me quieres.

Y ahora vienes otra vez a buscarme.

Yo no puedo estar a expensas, de cómo te levantes cada mañana.

De que quieras contarme o no contarme tus cosas,

de que me tengas confianza...

Eso no es una pareja.

Yo no lo voy a poder llevar.

Hay cosas que se rompen, y...

y no tienen arreglo.

No sé, pero...

creo que provocar una muerte

por embolia pulmonar no tiene que ser nada fácil.

Con los conocimientos suficientes de medicina, es muy sencillo.

¿Y Anabel los tiene? Estudió enfermería en Venezuela.

Me parece una argumentación traída por los pelos, no sé...

¿Cuál crees tú que puede ser el móvil de esos dos crímenes?

Yo a tanto no he llegado.

Te paso el testigo.

Te he dado suficientes datos para que empieces una investigación.

Para eso necesitamos indicios sólidos.

¿No te parece suficiente

la muerte de dos ancianos en poco tiempo por una embolia?

Cuidados por la misma persona. Antonio, vamos a ver.

Si Anabel cuida a personas de avanzada edad

con muchos achaques, no es raro que se mueran uno detrás de otro.

(Puerta)

¿Quién será a estas horas?

Buenas noches. -Hola, Anabel. ¿Qué tal?

Si tienes un ataque de ansiedad deberías ir a urgencias.

-He venido a disculparme.

¿Puedo pasar? -Pasa, por favor.

-Permiso.

-Ella es Claudia, mi esposa.

-Encantada. Igualmente.

Antonio, yo...

he perdido los nervios en la consulta.

Estaba muy dolida contigo.

No entiendo cómo has podido pensar

que tengo algo que ver con las muertes de Flor y Domingo.

-Yo...

-Yo amo a los ancianos a los que cuido.

Ellos son mi vida, por eso me dedico a este oficio.

Para mí no hay nada ni nadie más importante que ellos.

Y cuando uno se me va...

yo siento que me hundo, me siento fatal.

Lo único que me sirve de consuelo son...

estas cartas de agradecimiento

que algunos de ellos me han escrito.

"Querida Anabel,

ojalá fueras tú mi hija.

Gracias por cuidarme y preocuparte por mí día tras día.

Si no fuera por ti, hace tiempo que habría dejado este mundo.

Gracias por hacerme más llevadera la vejez,

y vivirla como una etapa más de la vida".

Esta es de Domingo.

"Eres un ángel, Anabel.

Cada día agradezco poder estar contigo

para que me cuides".

Si yo fuera una asesina,

una maltratadora, una mala persona, como tú piensas,

yo no habría recibido todas estas muestras de cariño

de estos seres tan especiales.

Los abuelitos son lo único que yo tengo.

Buenas noches.

(ANTONIO RESOPLA)

-Hola, Jesús, ¿cómo va?

-Pues todo mal.

-Siento que tengas un mal día,

porque lo que tengo que contarte no va a arreglarlo.

-A ver, ¿qué ha pasado ahora?

-Hemos encontrado esta mañana el cadáver de Toño en un descampado.

-¿Cómo? ¿En serio? (ELÍAS ASIENTE)

-Como esto siga así,

de la banda no va a quedar ni el apuntador.

-Y...

¿Cómo ha muerto? -Un par de tiros en el estómago.

Aunque el cuerpo presentaba síntomas de que lo torturaron con saña.

-Qué horror.

-Yo creo que los asesinos querían sonsacarle

dónde está el botín del atraco.

¿Tú sabes algo?

-¿Cómo voy a saberlo?

Ni siquiera sé si llegaron a cometerlo.

-¿Tú me has contado toda la verdad sobre Goliat y Toño?

¿No te convencieron para formar parte del golpe?

-Te lo he dicho mil veces,

desde que rechace a la banda no he tenido noticias de ellos.

-Si no me has contado toda la verdad, estás a tiempo de rectificar.

Estoy empezando a temer por tu vida.

Está claro, que van a por la banda, y tú formaste parte de ella.

Podrías ser el próximo en aparecer muerto en un descampado.

Buenas noches.

-Buenas noches.

-Yo sé que esto no va a volver a pasar.

A ver, qué piensas.

-¿Quieres que te sea sincera?

Que creo que va a volver a pasar,

y no es culpa suya, claro que no.

¿Tú estás segura de que quieres seguir con Julio?

-Igual me precipité y soy un desconfiado.

Igual fue una casualidad que Domingo y Flor

murieran de una embolia en tan poco tiempo.

Gerardo, ¿cómo estás?

-"Bien, sigo dándole vueltas a la pregunta que me hiciste el otro día.

Me siento en la obligación de contarte algo sobre ella".

-Fede, ¿no?

-Pero ¿qué haces aquí? Si venías a la hora de comer.

-Te quería dar una sorpresa.

-¿A ti te gustan los niños?

-Con los niños me pasa lo mismo que con las personas,

algunos me caen bien y otros no tanto.

-Ya... -¿Qué pasa? ¿Por qué pones esa cara?

¿De qué estás hablando?

De que me gustaría ser madre.

-¿Sabes?

He soñado muchas veces con venir a verte.

¿Por qué vienes tan temprano? ¿Pasa algo?

Hay una cuestión que...

¿Dónde está el misterio? No hay ningún misterio.

Tengo que pedirte un favor y...

y sé que no te va a gustar.

-Elías me contó que también han asesinado a Toño.

-No me lo puedo creer, papá.

Se están cargando a toda la banda.

Solo quedas tú. ¿Sabes lo que eso significa?

-No tiene por qué pasarme nada.

Creo que sé quiénes son los asesinos.

-La autopsia ha determinado

que las balas que asesinaron a Antonio Asensio, alías Toño,

salieron de un arma corta, una Glock 26.

¿Alguna otra cosa relevante?

Sí, algo importante.

Me han comunicado los de Científica que encontraron la cartera de Toño.

¿Contenía algo relevante? Documentación falsa de Toño.

¿Así que Toño estaba preparando su huida?

Pero ¿por qué con documentación falsa?

-Supongo que Maricarmen le habrá informado

que Somoza no se encuentra aquí. Le busco a usted.

Vengo de Transportes Quintero.

Parece que trabaja mucho por allí, ¿verdad?

Voy donde me requiere mi cliente. Qué solícito.

Le ofrecería una copa, pero los polis no beben estando de servicio.

Supongo que viene por un asunto oficial.

-Hay que aprender a relajarse.

-Intento controlar los nervios, pero no lo consigo.

-Soportas mucha presión,

¿no crees que deberías ajustar tu medicación?

-No es el momento ni el lugar para hablar de esto.

Me encontré con tu padre en La Parra. -¿Y qué ha pasado?

-Después de unos cuantos rodeos, me ha preguntado

si he tenido que ajustar la medicación por el estrés.

Me ha sentado fatal.

-Tienes razón.

-Tú no le habrás contado que discutimos el otro día, ¿verdad?

-Gracias a ti he recuperado el gusto por la vida.

Por eso no quiero esperar un minuto más para esto.

-¿Para qué?

¿Esto es lo que parece?

-Dígalo, pues.

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Servir y proteger - Capítulo 335

30 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. María

    ¡Jolines! Las cejas de la comisaria son más puntiagudas y terroríficas que las de la propia Letizia!!!!!

    05 sep 2018
  2. María

    Julia: Pon el adblock en tu navegador. Fuera publicidad!!!!

    05 sep 2018
  3. julia

    hola, Quería pedires por favor que arreglen la publicidad de servir y proteger, ya que se queda allí bloqueando la pantalla y luego no se puede ver la serie... Desde ya muchas gracias.

    05 sep 2018