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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 333 - ver ahora
Transcripción completa

Cuanto más lo pienso, más me cabreo.

¿Quién se cree el imbécil de Sergio para opinar de mi vida?

El bolso no tiene la culpa.

En serio, ¿cómo se atreve a acusarme de traicionar a Rober?

No soporto que me dé lecciones él, que es un manipulador,

un delincuente y un asesino. Exacto.

No deberías pensar en ello más. Ese tío es un capullo integral.

Sabe que está marcado por lo que hizo

y su consuelo es amargarle la vida a los demás.

No le des ese gusto. Lo sé. Lo conozco muy bien.

Razón de más para que no te afecten sus palabras.

Si te ofendes, le estás dando el poder de hacerte daño.

Tienes razón, pero...

no puedo evitar que esto me haya removido.

Cuando te he visto enfrentarte a Sergio,

me ha recordado a todas las veces que Rober discutía con él.

Siempre terminaba desquiciándole y acababa perdiendo los papeles.

Y no me extraña. Sergio tiene ese don.

En un mundo justo, Rober seguiría vivo y Sergio estaría en la cárcel.

Pero la realidad es que Sergio sigue libre

y que Rober murió por un maldito ajuste de cuentas,

así que es como si Sergio hubiera ganado la discusión.

¿Tú crees?

Mira, Alicia, la mala fama de Sergio le precede:

delincuente, asesino, manipulador... Aunque pasaran 100 años,

no llegaría a Rober ni a la suela de los zapatos.

Roberto Batista es una leyenda en esa comisaría

y hasta los que no le hemos conocido hemos oído hablar de su valor

y de su buen corazón.

Gracias. Voy a ver a Leo.

Ester, perdona el retraso. Ahora iba a ver al niño.

¿Cómo ha pasado el día? Ha llorado mucho.

¿Le has puesto el termómetro? Lleva así desde ayer.

No tiene fiebre. No lo he dormido.

Esperemos que sea una falsa alarma. A ver cómo sigue. Muchas gracias.

Hasta mañana.

Alicia, tengo que salir ahora a una reunión con Fidalgo.

Si quieres, la pospongo y me quedo contigo.

No te preocupes. Se me ha pasado el cabreo y Leo está bien.

¿Sí? Vete tranquilo.

¿Qué pasa, ya te vas? Estarás cansado, ¿no?

Normalmente, los hombres jóvenes compensan su torpeza

con un poco más de ímpetu.

Una amiga mía lo llama sesión continua.

-No es por falta de ganas, pero si me quedo, me buscaré un lío.

Seguro que tu amiga tiene sesiones continuas

porque no tiene un marido como el tuyo.

-¿No te dijo él que cuidaras de mí? Pues tómatelo como un trabajo.

Francamente, me siento muy desatendida.

No querrás que le diga cómo me estás tratando, ¿no?

¡Es una broma! Si vieras la cara que has puesto...

-Perdona si no me río, pero esto puede costarme la vida.

Te pediría que comprendieras la importancia de mantenerlo en secreto.

-Vaya, el gallito se me ha quedado en gallina.

¿Dónde quedan las hormonas masculinas después del sexo?

-Sofía, deja de jugar conmigo.

Sabes lo que haría Somoza si se enterara de esto.

Quiero asegurarme de que estamos en el mismo punto

con lo que acaba de pasar. -No te preocupes.

Me encantan los secretos.

Compartir un secreto con alguien genera un vínculo muy especial.

Estoy segura de que podemos seguir explorándolo más adelante.

(Móvil)

Es Alejandro.

Hola, cariño, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Ajá.

Claro que sí, mi amor.

¿Cómo voy a decirte que no a cenar contigo en el hipódromo?

Si es un planazo. Muy bien.

Me doy una ducha rápida y nos vemos. Chao.

Tienes un minuto para esconderte. Alejandro está abajo.

Te lo crees todo, ¿eh?

He quedado con él más tarde. Era una broma.

Puedes vestirte con calma.

(Timbre)

Nerea, no te esperaba.

Perdona, ¿te pillo en mal momento? No, pasa.

Si quieres puedo volver más tarde. Solo quería comentarte una cosa.

Supongo que vienes a despedirte, ¿no?

Mi padre me ha dicho que te vuelves a Santander.

(Bebé llora)

Lleva así desde ayer, no hay nada que le calme.

Llora a cada rato. ¿Está malito?

Aparentemente, no, pero a esta hora se queda dormido

y no se despierta hasta la siguiente toma, pero está como molesto

y nada le calma. Pobre. Seré breve.

Que no quería marcharme sin despedirme.

Aunque sé que han pasado muchas cosas entre nosotras,

sois la única familia que tengo además de mi padre.

(Bebé llora)

Voy a ver si lo calmo dos minutos, ¿vale?

¿Te apetece tomar algo? No, gracias. Ve.

Vuelvo ahora mismo.

Tranquilo, mi amor. ¿Qué pasa?

Si lo tienes que conocer de verlo por aquí. Se llama Herminio.

Vienen mucho, lo que pasa es que ahora el hombre se desorienta

de vez en cuando. Tiene un poco mal la memoria.

-Mira, ¿y qué edad tiene?

-Pues debe andar por los 80 o así, pero no los aparenta.

Está estupendo, de carrocería. Últimamente, se ha dejado un poco.

Pero el hombre siempre es simpático, educado... Es un encanto.

-Yo que tengo experiencia en este oficio desde hace años,

he visto de todo, María: ancianos que se vuelven ogros

o algunos que se dulcifican.

-Este es de los segundos, de los que se dulcifican.

Muy buena gente, la verdad.

Le he dado tu teléfono a la familia, espero que no te importe.

Necesitaban una cuidadora de día. -María, muchísimas gracias.

Oye, ¿y tiene hijos o algo fuera?

-No, sus hijos viven en Madrid y lo quieren muchísimo,

pero el barrio les pilla lejos y la que más le cuida es la sobrina.

-Bueno, entonces compañía tampoco es que le falta.

-No, en eso tiene mucha suerte.

Pero si quieres te pongo en contacto con la sobrina. Es muy maja.

Seguro que congeniáis.

-Ya, bueno, no, pero si eso me lo das otro día.

Ya tengo apalabrados dos viejitos,

entonces tampoco les quiero dejar tirados.

-Ah. Mujer, yo como pensaba que te hacía falta el trabajo...

-No, María, y claro que lo necesito, por supuesto.

Lo que pasa es que yo prefiero dedicarme

a gente que realmente lo necesitan.

No te puedes imaginar la cantidad de gente mayor

que está sola y desatendida en este país.

Es terrible, por eso prefiero dedicarme a ellos.

Me siento más útil y así me evito líos con la familia.

-¿Cómo líos?

-No te imaginas lo cargante que puede llegar a ser la gente.

Bueno, en la mañana viene uno y te dice: "No, que la comida así".

Y luego a la tarde te dicen: "No, la comida asá".

Mira, trabajé una vez en una casa

donde recibía llamadas de control cada media hora.

¿Sabes lo que es eso? Desquiciante. No se puede trabajar así.

-No, trabajar así debe ser muy difícil, desde luego.

-No lo sabes tú bien.

Mira, para cuidar a la madre y al padre no hay tiempo,

pero cuando se trata de dar órdenes, de entrometerse, ahí, sí.

-Eso es porque tienen cargo de conciencia.

-Pues será, pero mira, precisamente,

yo pienso que a esos ancianos no les va a hacer falta nada.

En cambio, esos viejitos que están solitos,

desatendidos, esos son los que realmente me necesitan.

-Hija, de verdad, qué gusto da ver a gente como tú,

que se preocupa de verdad por las personas.

Haces una labor que tiene un mérito...

-Bueno, muchas gracias.

Mira, te pago esto y nos vamos contando.

-Ya te contaré. Que haya suerte. -Gracias.

-¿Cómo estás? -Ah, hola.

-¿Qué tal tu ansiedad? -Pues mucho mejor.

Gracias a ti. -Me alegro.

Solo te ayudé a pasar la crisis, el resto depende de ti.

Tienes que pasar página de la muerte de Domingo.

-Ya. Sí, eso intento, pero es muy duro.

Y te aconsejo que hagas lo mismo.

-No te preocupes, los médicos estamos tristemente acostumbrados.

Cuídate. -Tú también.

-Ponme un pincho de tortilla y un refresco, María.

-Muy bien. Hay que ver qué buena gente esta Anabel.

-Sí lo es, sí. Qué pena, no tiene mucha suerte con el trabajo.

-Bueno, parece que tiene mucha demanda, ¿no?

-¿Ah, sí? ¿Ha encontrado trabajo ya? -Está en ello, pero es muy selectiva.

Le estaba hablando de Herminio, que está la familia buscando a alguien

para que lo acompañe en el día y no le interesa.

-¿Por qué no le interesa?

-Por lo visto, prefiere a gente que no esté tan acompañada.

Herminio tiene a sus hijos, a su sobrina

y ella prefiere a gente como Flor, como Domingo,

que estaban más solicos. Es muy generosa, la verdad.

-Sí. Yo creo que puedo ayudarla, ¿sabes?

Hay mucha gente que me pregunta en la consulta

por una cuidadora de confianza.

¿Ha trabajado antes en algún sitio? Para dar referencias si me preguntan.

-Hombre, que yo sepa en el barrio solo ha estado con Flor y Domingo.

Pero ella trabajaba antes en una residencia,

una que hay aquí, a las afueras que se llama...

-Los Laureles. -Ahí.

Por fin. Perdona que te haya hecho esperar.

No te preocupes, con los niños es normal.

Te he cogido un zumo.

Así que te vuelves a Santander.

Dadas las circunstancias, creo que es lo mejor para todos.

Pero te vas sin ninguna oferta de trabajo en firme, ¿no?

Nada. Otra vez a empezar de cero. Bueno, de cero, no,

me voy con mucha experiencia y una carta de recomendación

que me va a escribir tu padre.

No lo dices muy entusiasmada. Es que tengo una sensación agridulce.

Por fin me he liberado de la cárcel en la que he estado viviendo

estos últimos meses trabajando para Somoza.

Como si me hubiera despertado de un mal sueño.

La parte buena es dejar atrás todo esto.

Ya. Y la parte mala es volver a Santander, ¿no?

Supongo que se te habrá quedado algo pequeño.

No solo eso. Madrid ha sido muy especial para mí.

Me refiero a la etapa anterior a Somoza, ya sabes.

Tú y yo recordando viejos tiempos viviendo juntas, ayudándonos.

Marcelino y tú me habéis enseñado lo que es tener una familia de verdad

y yo, bueno, os he decepcionado bastante.

Cosa bastante normal también en las familias.

Siento mucho haberos fallado. Ya sé que eso no tiene arreglo,

pero me duele irme dejando tan mal recuerdo.

Nerea, yo tengo buena memoria para lo malo,

pero también para lo bueno y sé que un día...

(Bebé llorando)

¿Otra vez? Esto ya no es normal. ¿Te importa si llamo al pediatra

para que me oriente? No, no, tranquila.

¿Quieres que vaya a intentar tranquilizar a Leo?

Sí, gracias. Debajo del cambiador tienes toallitas y pañales.

Me apaño.

-Creo que se te ha caído esto.

-¿Has venido para seguir con el interrogatorio?

-Tranqui, chaval. He venido para saber cómo estabas.

Me han dicho que has dejado las oposiciones.

¿Ya no quieres ser policía o qué?

-Si vas a empezar con preguntitas, nos vamos a comisaría.

-No te pongas a la defensiva, pero me ha extrañado.

Habías puesto muchas ilusiones en esto, ¿no?

Todavía recuerdo las palabras que me dijiste

cuando me contaste que querías ser policía.

Que querías aportar tu grano de arena a hacer un mundo mejor

y aquí, en el Cuerpo, lo conseguirías.

-Creo que tienes buena memoria.

A lo mejor es lo que me falta a mí para ser un buen policía.

-Bueno, para ser un buen policía no solo hay que tener buena memoria,

también hay que ser muy curioso. Y yo lo soy, ya me conoces.

¿Por qué cambias de idea? ¿Por qué no quieres ser policía?

-Sigo pensando que ser policía es de lo mejor que hay,

pero creo que no estoy a la altura.

También me he dado cuenta de que el temario es más difícil

de lo que pensaba y no sé si estaré a la altura en las pruebas físicas.

-Yo creo que la única prueba

que no pasarías sería el test psicológico

porque esas respuestas hay que decirlas mirando a los ojos.

-Hombre, Elías, me han dicho que me andabas buscando.

-Sí, te han dicho bien, pero tu hijo no acertaba a decir dónde andabas.

-Si te dije que estaba... -En MercaMadrid.

-Es verdad, MercaMadrid. ¿Y te has tirado ahí todo el día?

-Sí, me ha llevado más tiempo del normal, pero bueno.

David, si has terminado el pedido de doña Asunción,

llévaselo, corre prisa. -Asunción.

-Sí.

Eh, Elías, tengo que hablar contigo.

No, la temperatura es normal. Sí, pis y caca normales también.

Ha dejado algo en las tomas de esta mañana y esta tarde.

Vale, nos vemos mañana a primera hora.

Muy bien. Gracias, doctor.

Le he cambiado el pañal y puedo tener una pista de qué le pasa.

¿Desde cuándo sabes tanto de bebés?

Bueno, casi todas mis amigas de Santander tienen niños

y me he chupado muchas charlas sobre bebés.

No tenía ni idea.

Normal, justo antes de que naciera Leo fue cuando...

Vaya, que es la primera vez que estoy con mi sobrino.

Ya, ¿y qué crees que le pasa?

Le he cambiado el pañal porque tenía pis y olía muy fuerte.

Además, te he escuchado decir que había comido poco.

Al bebé de mi amiga Eva le pasaba algo parecido

y tenía una infección de orina. ¿En serio? ¿Tan pequeños?

Según el pediatra, es una cosa frecuente

y el bebé de Eva lo pasó peor porque tenía vómitos y fiebre.

La canguro me ha dicho que no ha tenido fiebre.

Igual es difícil de detectar

si Leo no ha tenido más que molestias al hacer pis.

Oye, ¿sabes qué? Lo voy a llevar a Urgencias.

Me quedo más tranquila y lo miran.

¿Quieres que os acerque? Llevo tu coche si estás nerviosa.

Sí, te lo agradezco. ¿Puedes coger el carrito?

Bueno, tú dirás. ¿Qué es eso que me querías contar?

-Eh, cuando estaba en la trastienda no he podido evitar escuchar

la conversación que has tenido con David

cuando le preguntabas por qué abandonó la idea

de convertirse en policía. -Te habrás dado cuenta

de que todo lo que me contaba sonaba a mentira, ¿no?

-Bueno, David es tan buen chaval que no sabe mentir.

-Oye, últimamente, lo noto distanciado, con ciertos roces.

¿No tendrá que ver la visita que ha recibido el barrio

y en la tienda, últimamente? -Eh, ¿a qué te refieres?

-Me refiero a que David quizá no es que no quiera ser policía,

sino que cree que no puede.

Él sabe que los antecedentes y la placa son incompatibles

y si arrastrase, no sé, algún cargo, aunque fuese encubrimiento...

-Eh, sí, David es encubridor.

Sí, pero de un secreto, no de un delito.

Elías, se lo he contado todo a David.

Sí, ahora sabe que en otra época yo era conocido como el Chispas.

-¿Y desde cuándo lo sabe?

Tú me dijiste que Toño y Goliat estuvieron aquí presionándote

y que, cuando los rechazaste,

amenazaron con contarle tu pasado a tu hijo.

Pero si ya sabía tu pasado, ¿dónde está la amenaza?

-No, es que en ese momento no lo sabía.

Elías, escucha, estos días han sido muy difíciles.

Yo he recibido mucha presión, estaba todo el día por aquí Toño

y me ponía muy nervioso.

-Ya, es que te quiere mucho, no puede evitarlo.

-David se dio cuenta de que pasaba algo raro,

de que esta gente no era de fiar y que ocultábamos algo.

Así que nada, empezó a hacer preguntas,

discutimos, se enfadó y se fue a El Bonillo.

-Ya, bueno, pero ha estado muchos días fuera, ¿no?

-Sí, y durante estos días que he estado aquí solo

he recapacitado, sí.

Sí, porque me di cuenta de que si no le contaba la verdad,

pues que la cosa acabaría mal. Así que nada, me decidí a contárselo.

La verdad es que ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida.

-Ya, pero vamos a ver.

¿Cómo no me habías contado antes que tu hijo sabía que eras el Chispas?

-Eh, Elías, te lo estoy contando ahora.

¿Querías que hiciera una fiesta para contárselo al barrio?

Como imaginarás, a David no le ha hecho gracia.

-Ya. Bueno, por lo menos sigue contigo, ¿no?

Eso es lo importante. -Sí.

Sí, pero ha pagado un precio muy caro.

Cree que el hijo de un ladrón no puede ser policía.

-Ya. Y por eso ha dejado las oposiciones.

-Pues sí.

Mi hijo se avergüenza de mi apellido, pero bueno, es lo que hay.

-Bueno, si te sirve de consuelo, sé por lo que estás pasando.

Yo también decepcioné a mi hijo. -Ya. Entonces entenderás

que quiera volver a hacer vida normal cuanto antes

y que quiera volver a trabajar y olvidarme de conflictos familiares.

-Perdona, amigo. Aprovecha el tiempo con él.

Demuéstrale lo mucho que te importa y despeja cualquier duda, ¿eh?

Venga.

-Francisco, no me vengas con pendejadas, hombre.

No hay nadie que conozca mejor a esos animales que tú.

Deme unos datos para saber cuál tiene las mejores posibilidades de ganar.

(Puerta)

Ah, bueno. Nos vemos, pues.

Este es un contacto que cualquiera quisiera tener.

Un preparador de caballos de primera fila.

Tiene más de 70

y, además, asesora a los mejores compradores internacionales.

Cuando quiera un caballito, usted me dice.

-Impresionante, pero, por el momento, no está entre mis prioridades.

No soy aficionado a la equitación.

Como mucho he estado en un concurso de salto, poco más.

-Bueno, Mayoral, entonces diga cuáles son sus hobbies.

Yo tengo más de dos horas llamándole y me cae el mensaje de voz.

-Me dejé el móvil en Transportes Quintero.

Cuando me di cuenta quise ir a buscarlo, pero...

-Imagino que Sofía lo tuvo entretenido toda la tarde, ¿no?

Como podrá ver, ella es una mujer muy exigente.

Es difícil complacer sus gustos.

-¿A qué se refiere, exactamente? -Tranquilo, hombre.

No se ponga nervioso, ya Sofía me contó todo.

-Eh, señor Somoza...

-Iban a ir a un museo romántico y cambió de opinión

y lo llamó para que fuera su guía turístico.

-Sí.

-No sea tímido.

Que Sofía lo tome en cuenta es para sentirse orgulloso.

Ella es una mujer con unos gustos muy finos.

Cuénteme, pues, ¿a qué exposición fueron?

-Yo no intervine mucho en la toma de decisiones.

Fue Sofía quien eligió ir a una exposición...

(Puerta)

-Buenas tardes. -Sofía, cariño.

-¿Qué tal, Sergio? -Buenas tardes.

-Estaba preguntándole a Sergio a qué exposición habían ido.

-Eran una serie de composiciones que retrataban iconos pop

desde un punto de vista erótico. -Eso es, iconos artísticos.

-La verdad es que el concepto

no era muy interesante ni erótico ni profundo,

sino más bien algo infantil. Sinceramente, no merecía la pena.

-Como le dije, es una mujer muy exigente.

Pero no te preocupes, cariño, que yo te lo voy a compensar.

Acabo de hablar con mi amigo Francisco Orestes.

Me dio unos buenos datos para los caballos.

-Pero eso no tiene emoción, querido.

Ya sabes que me gusta hacer mis propias apuestas,

que tengo buen ojo para los sementales

y me gusta vivir con un poco de riesgo.

-Esta es la mujer más bella que va a estar en ese hipódromo, ¿no?

-Seguro que sí. -Y es solo para mí.

No olvide recoger su móvil de Transportes Quintero.

Espe. Ah, mira, Fede. Qué bien que os encuentro juntos.

¿Tenéis un segundo?

Veréis, el Ministerio está elaborando un informe

sobre la violencia de género digital.

Han visto la necesidad de divulgar los nuevos casos

que están sucediendo en las redes como es el "ciberbullying",

la "sextorsión". Necesito que me deis toda la información

que podamos pasarles desde la comisaría, ¿entendido?

Señor, si no es inconveniente, quizá pueda hacerlo otra compañera

porque yo estoy muy liada entre la UFAM

y mi puesto en Atención al ciudadano. Espe, este caso es prioritario.

Y es un orgullo que nos hayan pedido la colaboración.

Quieren invertir en prevención y en educación para evitar casos reales.

No te preocupes, ¿eh?

Si quieres me pasas los casos que tengas archivados en la UFAM,

los cotejo con los míos

y le añado los que no hayan llegado directamente a mi unidad.

No, a ver, de eso, nada.

Lo que busco es la colaboración entre las dos unidades, ¿eh?

En ese informe deben estar reflejados los dos puntos de vista.

Otra cosa. Nada de ir cacareando esto por ahí.

Hasta ahora somos la única comisaría a la que se la han encargado.

En ese caso, Fede no es el más adecuado para guardar un secreto.

-Habló Radio Patio, no te jode. Ya está bien. ¿De qué va todo esto?

Escuchad, es un asunto muy serio

y si os lo he pedido es porque confío en vuestra profesionalidad.

Espero no haberme equivocado, ¿estamos?

Manos a la obra.

¿Se puede saber qué ha pasado? No quiero hablar del tema, tío.

Y eso, ¿por qué?

Porque me he columpiado contándote lo mío con Espe

y no quiero que nos vuelva a ver cuchicheando,

que me la tiene jurada. Fede, yo no le dije nada.

Ya lo sé, pero nos pilló hablando y ahora me acusa de ir pregonando

lo nuestro así, "urbi et orbi".

Y que se ha acabado, la he perdido para siempre.

¿En serio? Si es la primera que casca todo cuando se entera.

Con ese argumento no sé si voy a arreglar las cosas.

Mira, como no os pongáis las pilas con lo que os ha pedido Bremón,

vais a terminar echándole tiempo al archivo

y ya me dirás si por una noche loca vale la pena eso.

Te he traído una valeriana. Te va a sentar bien.

Tranquila, que Leo está bien. Mírale tan tranquilo, durmiendo.

No lo sé hasta que no nos den los resultados.

Si no tiene fiebre, tiene buen color. Hay que ser positivos.

No entiendo cómo no he visto que no estaba bien.

Claro que lo has visto.

Si hubiera estado en casa con él, lo sabría antes.

Además, ha ocurrido cuando he vuelto al trabajo.

Es solo casualidad, no te castigues.

No debí dejar a Leo en manos de otra persona.

Soy una madre primeriza, no sé cómo funciona el desarrollo de un bebé.

¡No sé en qué estaba pensando!

A ver, no he oído de ningún niño que no se ponga enfermo.

Es algo por lo que tenéis que pasar los padres.

Ya, pero una madre debe diferenciar si su hijo está enfermo o no.

No sabes lo frustrante que es escucharle llorar

y no saber si es porque tiene sueño o necesita que le cambien.

A todas las madres primerizas les pasa lo mismo.

Te juro que nunca me había sentido tan impotente.

No había tenido tanto miedo nunca.

A ver, mírame, Alicia.

Eres una persona metódica y muy valiente.

Eso te ayudó a ser la primera de tu promoción

y una policía muy bien valorada, pero ser madre es distinto.

Los niños no vienen con un manual de instrucciones.

El aprendizaje es sobre la marcha para él y para ti.

No lo podrías haber expresado mejor, sobre la marcha.

Por eso se va creando ese vínculo tan fuerte.

Tú te desvives por él y él solo quiere estar contigo

hasta que se hace mayor y la cosa cambia.

-Hija. Papá, ¿qué haces aquí?

Que te estoy venga a llamar y no me contestas.

Has dejado un mensaje que me ha preocupado.

¿Sabéis ya lo que tiene? Aún no nos han dado los resultados.

Pero ¿qué síntomas tiene?

No sé, estaba molesto y se quejaba mucho.

Nerea dijo que podía tener una infección.

La última vez que lo vi no le noté nada raro.

Ahí está. El niño está bien. Es una cistitis.

Ya, pero han comprobado que no tenga afectado los riñones.

Se quejaba mucho. Puede irse tranquila.

Gracias.

Leo no viene con un manual, pero menos mal que te tiene cerca.

Si no llega a ser por ti... No exageres.

-No sabes cómo se puso. Hasta gritó al proveedor.

Ese hombre no querrá volver a trabajar con nosotros nunca.

Creo que no se está tomando la medicación, Paty.

Sé que lo está pasando mal, pero yo también.

-De las palabras se pasa a los hechos.

-¿Qué? No, Paty, eso no va a pasar. -No, por ahora.

Pero si se pone así por un pedido... -Que no, Paty.

Julio no es así. Sé que nunca me haría daño.

Él es cariñoso y bueno. -Ya, hasta que deja de serlo.

-A ver, esto es una cosa de la medicación.

Yo creo que la tiene descompensada.

-Tú, por si acaso, cuando quedes con él que sea aquí,

en un lugar a la vista de todos.

-A lo mejor debí quedarme en casa con él por si le podía ayudar en algo.

-Olga, sé que eres más buena que el pan

y que te preocupas por él, por su enfermedad.

Pero eres mi amiga

y no pienso consentir que vuelvas a casa de Julio ahora.

-¿Qué pasa con Julio? -Nada, no pasa nada.

-Soy tu padre y te conozco. Has estado llorando un buen rato.

-¿Te traigo algo? -Un café.

¿Qué ha pasado, a ver? -Que hemos discutido.

-¿Por qué? ¿Qué te ha dicho para que estés así?

-Creo que no se está tomando la medicación

o que la tiene descompensada. El caso es que parece otra persona.

-¿Desde cuándo está así? -Ayer ya lo noté.

Pero pensé que serían los nervios por la empresa, el estrés.

-Ya te he dicho que son factores que pueden alterar su equilibrio, sí.

-Tenía que haberlo abordado cuando me di cuenta.

-Has hecho lo que debías.

Ahora, probablemente, esté viviendo un conflicto interno

porque se está dando cuenta de que pierde el control.

Es una enfermedad complicada. Puede estallar en cualquier momento,

por cualquier motivo, por pequeño que sea.

Y ahora, como te conozco y antes de que metas la pata,

haz el favor de no ir a verle más hoy.

Que esté tranquilo, ¿vale?

De aquí a casa, ¿me has oído? -Sí.

Pero prométeme que no le dirás nada a mamá.

Papá, he confiado en ti para contarte lo que me ha pasado con Julio.

Espero que confíes en mi manera de resolver este asunto.

-Vale, de acuerdo.

Siempre y cuando me tengas al tanto de su evolución.

¿Sí?

Estamos en casa, mi amor.

Voy a acostarlo, debe estar agotado. Va a dormir toda la noche del tirón.

Bueno, tío, yo me marcho ya.

-Espérate. Quería decirte, bueno, quería agradecerte

por tu ayuda, si no mi nieto habría pasado una noche muy mala.

-Tampoco es para tanto. Ha sido casualidad que pasase por aquí.

-He venido todo el camino pensando en eso y me da pena.

Si las cosas no se hubieran torcido en estos meses,

seguirías viviendo aquí

y podrías echar una mano con Leo y no por casualidad.

-No sé si suena a agradecimiento o a reproche lo que estás diciendo.

-No me he expresado bien. Estoy muy cansado y...

-No pasa nada. Descansa.

Y dile a Alicia que pasaré a despedirme.

-Nerea, espera, por favor.

Verás, es cierto que tu comportamiento en estos meses

me ha decepcionado y me ha dolido,

pero porque pensaba que esta familia no te importaba nada.

Pero hoy me he dado cuenta de que no es así.

-Descansa.

Le he cambiado de ropa y ni se ha enterado.

¿Nerea se ha marchado? Sí. Me ha pedido que te diga

que volverá antes de irse a Santander para despedirse.

¿Me he perdido algo?

He querido agradecerle su ayuda y he metido la pata.

Todavía me siento dolido con todo esto.

A mí también me está costando olvidarlo,

pero en momentos como hoy me acuerdo de la Nerea de siempre.

Ojalá a partir de hoy pueda verla igual.

Ya verás como sí.

Sí, Anabel debió trabajar ahí hace un par de años, sí.

Estoy haciendo un seguimiento de un paciente y necesito información.

¿Ve verdad? Estupendo. Os lo agradezco, mañana estaré por ahí.

Gracias otra vez. Adiós.

¡Hola, hola! ¡Ya estoy aquí!

No sabes las ganas que tenía de verte.

Y yo también, cariño. Ay, por favor.

¡Ay! Hola, mamá.

¡Cariño! ¡Ay, qué bien, qué recibimiento!

Pero bueno, da gusto llegar a casa, ¿eh?

Y porque no nos has dejado ir al aeropuerto

o te recibiríamos con flores y globos.

Para una vez que nos ponen un minibús para traernos a casa,

no os iba a hacer ir hasta allí.

Bueno, ¿qué? ¿Queréis vuestros regalos o lo dejamos?

Yo aquí no veo ninguna caja de ensaimada.

¡Ay, la ensaimada! Me la he dejado en el minibús.

¡Ay, qué rabia! Bueno, menos mal que he traído más cosas.

Empiezo por ti. Toma. A ver.

A ver.

¡Unas menorquinas! ¡Qué bonitas son! ¿A que son preciosas?

Fíjate qué color, ¿eh? Sí.

Qué bonitas. Me encantan, mamá.

Muy bien, me alegro. Y yo, ¿qué?

Para ti también hay. Toma.

Flor de sal. Ajá.

Sobrasada. Ajá.

Y un libro de cocina balear, ¿eh?

¿Qué pasa? ¿Que no te gusta?

¿Esto es una venganza por el poncho que te traje de México?

Pues no, es por lo de las cenas temáticas,

que me he enterado que te has venido arriba.

Quiero que pruebes con la cocina balear.

He probado unas sopas mallorquinas que me han encantado.

Pero vamos, ya que hablamos del poncho,

es que no era muy de mi estilo. No sabes cómo te he echado de menos.

¡Ay, cariño mío! Bueno, qué empalagosos sois.

(Móvil)

Espera. Por Dios, a ver, ¿dónde he dejado el teléfono?

¿Sí, dígame? Sí, soy yo.

Ah, hola, ¿qué tal? Dígame.

Oh, no sabe lo que se lo agradezco, José Ignacio.

Muchísimas gracias. Sí, aquí estamos, claro.

Venga, hasta ahora.

El chófer del minibús, que nos trae la ensaimada.

Ole, ensaimada. Se me hace la boca agua.

Y mientras llega o no la ensaimada, contadme, ¿qué novedades hay?

¿Novedades? No, ninguna. Hemos hablado todos los días.

No hay nada nuevo que contar.

-Voy a ir a por unos vasos de leche para cuando llegue la ensaimada.

Cuántas miraditas. Pues sí que empezamos bien.

Hola. He venido en cuanto he visto el mensaje.

¿Cómo está Leo? ¿Está bien? Sí, solo ha sido un susto,

por eso te mandé el mensaje cuando estaba todo solucionado.

Afortunadamente, ya pasó todo.

Tenía una cistitis, pero se la han pillado a tiempo.

No le había dado fiebre y solo tenía unas pequeñas molestias.

¿Se pondrá bien?

Sí. Le han dado la primera dosis del antibiótico y ha funcionado bien.

Le llevaremos a revisión en unos días.

¿Por qué no me lo dijiste antes?

Porque no quería preocuparte innecesariamente

y esperé a tener el diagnóstico del pediatra.

Deberías habérmelo dicho. No me gusta que pases por esto sola.

Estaba muy bien acompañada y no quería sacarte de comisaría.

Solo podíamos esperar. Es cierto, Alicia tiene razón.

En fin, que bien está lo que bien acaba

y creo que es hora de que me retire. Ni te molestes, cariño.

Hasta luego, Marcelino. Hasta luego.

(Puerta)

Voy a ver a Leo. Leo está dormido.

Ahora quien te necesita soy yo.

Bueno... Eso está mucho mejor.

Ah, ya ves.

Imagino lo mal que lo has tenido que pasar.

Ha sido un día complicado. Y, encima, sola.

No he estado sola. Nerea ha estado conmigo.

De hecho, ella fue la que descubrió lo que le pasaba a Leo

y me llevó al hospital.

¿Significa que habéis enterrado el hacha de guerra?

Más o menos. Pero ¿más sí o más no?

Más sí. La he aborrecido por todo lo que nos ha hecho,

pero sigue siendo la misma de siempre

y hoy ha sido un gran apoyo.

Pues me alegra oír eso. Como se suele decir: "Nunca es tarde".

Quizá sí. Ha venido para decirme que vuelve a Santander.

Cree que es la mejor forma de poner fin a este ciclo oscuro.

Bueno, nada te impide ir a visitarla

y pasar unos días con ella en verano, como de pequeñas.

Nerea, Leo y yo. Podría estar bien.

Pero esto no te va a libar de seguir haciéndome mimos.

Ya me extrañaba a mí.

(RESOPLA)

(Puerta)

Hola.

Espe, ¿podemos hablar una cosa un momentito?

-¿Qué pasa?

-Bueno, que estoy aquí, con el informe de Bremón

y bueno, creo que igual deberíamos ser un poco profesionales,

dejar nuestro problema a un lado y cotejar un par de puntos en común.

-Yo ya tengo el listado de los casos de la UFAM.

Mañana te lo envío por mail y añades lo que te dé la gana.

-Espe, espera un momento, por favor. Mira, vamos a dejar a un lado

lo del congreso, hay una cosa que quiero explicarte.

-Estoy muy cansada. No tengo ganas de que me calienten la cabeza.

-De verdad, será un minuto, por favor.

-A ver.

-Mira, que entiendo perfectamente que estés enfadada conmigo

por habernos visto a Iker y a mí cuchicheando

y yo hablándole de lo nuestro.

Pero creo que tu reacción fue un poquito desmesurada.

Viniendo de alguien que también habla de la gente y tal, pues no sé.

-Si crees que llamándome cotilla lo estás arreglando...

-Perdona, que sé que ha estado completamente fuera de lugar.

-Pues sí. Además, no me puedes comparar

los chismes insulsos de la comisaría

con algo tan gordo como habernos acostado.

-Cuando le dijiste a Lola que estaba enamorado de ella,

insulso, insulso no fue.

-Pero eso es distinto. -Distinto, ¿por qué?

A mí me dolió y yo te perdoné. -Porque lo hice con buena intención.

Además, que lo hice por ti, para ayudarte y lo sabes.

En cambio tú lo has hecho por pura vanidad,

para marcarte un farol delante de Iker.

-Eso no es verdad y sabes que no es verdad.

-Bueno, no tengo ganas de seguir hablando del tema.

-Ah, muy bien. Pues nada, vete a la habitación, ¿eh?

Ahora que trataba de arreglar algo que para mí es importante.

Sí, que eres muy importante para mí. No te habías dado cuenta, ¿no?

Ni te habías fijado en el miedo que tenía

a la mañana siguiente de acostarnos.

Porque eso sentí, sentí mucho miedo. Pánico.

Estaba como con sentimientos encontrados,

estaba, pues eso, aterrorizado.

No quería que se rompiese lo nuestro ni destrozar nuestra amistad ni nada

y también sentía otras cosas y necesitaba desahogarme.

Fíjate qué gracia que hemos llegado a esto después de que hablara con Iker

y no por habernos acostado.

Hala, ya lo he dicho. Te puedes ir a dormir y todo bien.

-Yo sentía lo mismo.

A la mañana siguiente, estaba completamente avergonzada

y aterrorizada y tenía taquicardias y todo

porque eres mi mejor amigo, Fede.

Y acostarnos, pues... Necesitaba contárselo a alguien,

pero tú eras el implicado y pensé en llamar a Lola,

pero me daba miedo que me echara la charla,

así que me lo tuve que comer yo sola.

-Teníamos que haber hablado.

Mira, Espe, yo solo quiero que todo vuelva a ser como antes.

-Ojalá porque ya sabes

que me importas mucho.

Y bueno, ahora que ya hemos arreglado esto,

te tenía que decir una cosa. -Dime.

-Pues que va a venir Karim pasado mañana.

-Karim es tu exnovio, ¿verdad? -Sí y llevamos mucho sin vernos

y con todo esto estoy un poco nerviosa, la verdad,

y no quería que nos pillara aquí de mal rollo.

-Mucho mejor que nos pille de buenas.

Voy a ir a continuar con el informe.

-¿Sabes una cosa?

Que tienes razón, que esto es importante

y que creo que si lo hacemos juntos, va a salir mucho mejor.

¿O no? -Sí.

-A ver, ¿qué has hecho?

-Me tienes que explicar cómo sabías que ese caballo que salió tan mal

terminó siendo ganador.

-Ya sabes que soy muy buena con estas cosas.

Da igual que sea ponerle el precio a un cuadro

que adivinar el futuro político de un presidente

o acertar con el caballo ganador.

-Es verdad. Desde que te conozco, tienes muy buen instinto.

-Y tú muy buenos contactos.

Entre tu jugada y la mía la noche ha sido redonda.

¿Lo ves? Hacemos muy buen equipo.

-¿De verdad todavía piensas eso?

-No he dejado de pensarlo nunca, querido.

Pero los días que me consultabas a quién debías mantener o no

en tu círculo de confianza y con quién debías aliarte ya pasaron.

-Tú me ayudaste a forjar mi imperio. -Hasta que el destino se torció.

-Pero los dos pagamos un precio muy alto por eso y ya está,

tenemos ahora que darle la cara al destino juntos.

-Juntos somos una apuesta ganadora.

-Eso me enamoró de ti, que siempre tienes las palabras adecuadas.

-No fue eso lo que te enamoró de mí.

-¿Estás segura de esto? ¿Quieres darle una segunda oportunidad?

-No tengo ni la menor duda.

-Bueno, si lo vamos a hacer, lo vamos a hacer en condiciones.

Lo primero que vas a hacer es mudarte a mi casa

porque no quiero visitarte aquí como si fueses mi amante.

-Me parece muy bien,

pero ya sabes que no me gusta desaprovechar el tiempo.

-¿Ah, no? Pues a mí tampoco.

-¿Te acuerdas de aquella noche?

-¿Cómo no me voy a acordar, hombre? La noche más sexi de mi vida.

-A partir de hoy la recordaremos como la segunda noche más sexi.

-Tu padre está considerando readmitir a Nerea en el despacho.

¿En serio? Pero eso sería genial.

Puede que sí o que no. No lo tengo claro.

-Puede ser una buena idea ir cambiando de hotel, ¿no?

-No entiendo qué le importa dónde me alojo.

-No me importa, siempre que sea lejos de mi marido.

-¿Son imaginaciones mías o está insinuando

que yo estoy interesada de alguna manera en su marido?

-Espero que, por su bien, no lo esté.

Me haría feliz que nos fuéramos a comer hoy

y a visitar la exposición de Helmut Newton en el Reina Sofía.

¿Qué te parece?

-Me parece increíble, pero hoy yo no puedo.

-Bueno, entonces tendré que ir sola. -No tienes que ir sola.

Dile a Mayoral que te acompañe. -Bueno, qué remedio.

No soy tan tonta como para dejar que nos pillen.

-Acabaríamos bajo tierra. -Sí,

pero reconocerás que el peligro le pone interés al asunto, ¿no?

-Trabajaste en la residencia Los Laureles, ¿no?

-Pues sí, ahí trabajé,

pero solo por un tiempo, después me fui.

Ha sido un placer hablar contigo, pero me tengo que ir

o no llego a comprar. Que vaya muy bien, ¿eh?

-Sí.

Me dijiste que habías abandonado tú la residencia de ancianos

y no es verdad.

-¿Qué te importa si me fui o me echaron?

-Un paciente te denunció por agresión.

-Acusaba a todas las enfermeras, no solo a mí.

-No sé si a todas, pero solo despidieron a una.

-¿Estás pensando en María?

Puedes disculparte. -Es demasiado tarde para eso.

-Tienes suerte de que María es muy generosa y muy comprensiva.

Lo que teníais antes era una relación muy bonita.

Como mínimo, debes intentarlo.

-Paty, no es culpa suya, es por la enfermedad.

Ahora, no permitiré que me monte un numerito como el de ayer.

-Cuando esté mejor, que venga él a verte

y que venga con otra actitud, ¿eh? Lo primero, que te pida perdón.

-Quiero que sepas que eres lo más importante de mi vida.

Estoy enamorado de ti y nunca te haría daño.

Te lo juro. No tengas miedo, por favor.

-Todo esto ha terminado. -¿Cómo puedes estar tan seguro?

-No hemos dejado ningún rastro y nadie ha encontrado una conexión,

así que... -Ojalá tengas razón.

-Varón blanco, 50 años, dos disparos a bocajarro en el estómago y...

El cuerpo presenta síntomas de haber sido torturado.

"¿Recuerdas la banda de butroneros del Toño?".

Le he reconocido por los tatuajes.

El cabronazo que lo ha hecho se ha ensañado con él.

Si lo han torturado, tal vez es que robaron a la gente equivocada, ¿no?

No sabemos a quién han dado un palo o si han dado un palo.

Quizá tiene sentido lo que pensábamos desde el principio.

Que un miembro de la banda se esté cargando a los demás

para conseguir el botín y quedárselo.

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Servir y proteger - Capítulo 333

28 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Mery

    Somoza, confeso a IKer ;que nunca se encontró el cuerpo de su hija;y que durante muchos años soñó con el cuerpo flotando. Entonces....LOS ARTÍCULOS DE PERIÓDICOS:HALLADO EL CADÁVER DE UNA JOVEN. EN. EL RÍO, con la foto de VALENTINA!!!Ehhhh? Vaya partidazo de los guionistas.Me pregunto si alguien más se ha dado cuenta.

    29 ago 2018
  2. Teresa

    Totalmente de acuerdo. Lo bueno de verlo en la web es que las escenas con personajes que no me gustan me las salto

    29 ago 2018
  3. suso

    sobra el hijo del frutero k mal actor es xd ...cuando vuelve quintero

    28 ago 2018