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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 331 - ver ahora
Transcripción completa

Sé que su muerte te dolió tanto como a mí.

-No hay nada que perdonarte.

Tú fuiste la mujer de mi vida, no lo dudes nunca.

Pero no podemos volver, lo nuestro se acabó.

-Lo que ha pasado esta noche entre nosotros

puede ser un nuevo principio.

-Tengo mucho que pensar.

-Ha fallecido un paciente de toda la vida, Domingo, el heladero.

-Pero ¿estaba enfermo?

-Estaba al día de todos los exámenes, no sé.

Lo han encontrado muerto.

Si te sirve de consuelo, quien le hizo el certificado de defunción

me dijo que su muerte era compatible con una embolia.

-Que le llegó su hora y ya está. -Eso parece.

-Tenía entendido que la gente mayor se medicaba para eso,

para que eso no les pasara. -Domingo no lo necesitaba.

-¿Y Flor? -¿Flor?

-No, porque como se murió de lo mismo.

-¿Estás segura? ¿Murió de una embolia?

-Sí, lo dijo una vecina.

-Tengo una amiga que ha salido de una relación

y necesita olvidarse de eso.

Le vendría muy bien conocer a gente nueva.

-Pobre. Claro, dile que se apunte.

-¿Sí? -Sí.

-Pues hala, toma, rellena formulario, guapa.

-Fue un error porque yo estaba ahí, tonteando con el chaval

y en realidad no podía dejar de pensar en David.

-Paty, esto era para que te sacaras a David de la cabeza,

pero veo que no ha funcionado. -Pues no, no ha funcionado.

-¿Yo solo tengo "match" con Espe? -Y yo solo contigo.

Anda ya, que para eso no necesitaba salir de casa.

-Tú eres maravillosa.

-Lo que pasó anoche yo creo que estuvo bien, ¿no?,

pero que no sé si debería haber pasado.

Llegados a un punto, no sé si éramos nosotros mismos.

¿Te gustaría volver a repetir? Me gustaría repetir toda la vida.

Pero toda la vida, te lo digo de verdad, Iker.

¿Era mi colega de la UIT?

-Pues sí, Karim. -Pues nada, nosotros a lo nuestro.

Venga. -Se me ha cerrado el estómago, Fede.

Lo que me ha dicho Karim me ha dejado desconcertada.

-¿Qué ha pasado? -Que viene a Madrid en unos días.

-Nerea no es Valentina. No me parece bien esto que estás haciendo.

Creo que deberías despedirla.

-Sofía me insistió en que esta relación no tenía sentido,

por eso creo que nuestro contrato ha llegado a su fin.

Es usted una mujer libre.

-No pienso gastar ni un céntimo que no haya ganado.

Quiero que cumplas tu trato. No quiero veros por aquí, ¿entendido?

-Era una trampa la venta de los diamantes. Nos la han jugado.

-¿Y Rodrigo? -Lo han matado.

Se lo cargaron al llegar. Querían robarnos la mercancía.

No iba a regalarles nuestro botín. Tenéis que esconderme.

(Música emocionante)

(Timbre)

Hola. ¿Qué haces aquí?

¿Tienes un minuto? Quería contarte algo importante.

Es sobre Somoza.

A estas alturas no me sorprende nada de lo que puedas contarme sobre él.

Mi exjefe. ¿Te ha despedido?

Sabes que era yo la que luchaba por marcharme de su lado

y al final lo he conseguido.

Me sorprende que te haya dejado marchar.

Yo todavía no me lo creo, pero soy libre.

Para él era muy importante tenerte a su lado. ¿Qué ha cambiado?

No pienses mal. No me ha tocado un pelo.

No he dicho eso. Pero te conozco

y sé que lo has pensado. Entonces, cuéntame.

Reconozco que pensaba que su interés en mí tenía que ser sexual.

No encontraba otra explicación para su obsesión conmigo,

pero ahora sé que era por algo mucho más macabro.

¿Cómo que macabro? Tiene que ver con su hija, Valentina.

Murió hace años en Colombia. ¿Qué tiene que ver contigo?

Que era exactamente igual que yo.

Nunca has visto una foto de la chica, ¿verdad?

No. ¿Tanto os parecéis? Como dos gotas de agua. Alucinante.

Y Somoza se hacía la ilusión de que, teniéndome cerca,

su hija estaba con él. No me digas que no es enfermizo.

-Podrías dejar de apuntar a mi hijo. -Y una mierda.

No me fío de ti. -¿Y por qué has venido?

-¿Crees que tengo más alternativas? Sigue curando la herida.

-No querría que se te escapase un tiro.

Baja el arma, por favor. -Sí, hombre.

Para que me la juegues como hiciste con el tipo aquel, Petrovic.

No cuela, Chispas. Te conozco, sé de lo que eres capaz.

-Fue en defensa propia. Mi padre no es ningún asesino.

-Mira cómo te defiende el cachorro.

Seguro que fuiste tú quien habló con los periodistas,

orgulloso de que por fin su padre fuera alguien importante.

-Mejor me hubiese callado.

-Sí, mira, gracias a ti conseguimos localizar a tu papi.

Me harté de reír leyendo aquel artículo.

Querían condecorarte y todo, ¿eh? "El frutero héroe".

(SE QUEJA)

-Tranquilo, es normal que te haga daño.

-Creía que eras un tipo duro.

-¿Quieres verlo, mamón? ¿Quieres verlo?

-No hables, no hables. Esto ya está, ¿eh?

Lo suyo sería darte puntos. -No.

Ya me curaré en condiciones lejos de Madrid.

-¿Te marchas ya?

-Me marcharé al amanecer. Tengo un plan.

-Ya, tú siempre tienes un plan, otra cosa es que salga bien.

-Saldremos en vuestra furgoneta cuando amanezca,

como si fuerais a MercaMadrid.

Para no levantar sospechas, conducirás tú.

-Pero debemos abrir la tienda o dará el cante.

-Bueno, se quedará él.

Tú no te vas a arriesgar a delatarme, ¿no?

A no ser que quieras quedarte huérfano.

-Toño, me dijiste que el palo iba a ser limpio

y ya hay dos personas muertas.

-Sí, ya lo sé. Fue una cagada confiar en el Pincho.

-Y luego estaba lo de los holandeses.

-Eso fue una encerrona. No querían comprar los diamantes,

querían trincarlos por la cara. -¿Qué pasó?

-Habíamos tomado todas las precauciones,

nos aseguramos de que no había nadie en los alrededores

y que dejaban las pipas en los coches.

Nos acercamos a hacer el intercambio, primero la pasta,

luego la mercancía y entonces vi que uno sacaba un pincho.

Le pegué un grito a Goliat para alertarle, pero ya era muy tarde.

Le estaban rajando, no pudo reaccionar.

-Pero tú conseguiste huir, ¿eh?

-Gracias al bueno de Goliat conseguí salir a toda leche.

Me hizo un último servicio. -Pobre Rodrigo, era buena gente.

-Y acabó como mi hermano,

como la mayoría que intenta vivir del crimen: muerto en una cuneta.

-Tú lo has dicho, la mayoría. Yo voy a ser la excepción.

Yo conseguiré vivir a cuerpo de rey. -Lo mismo decía Rodrigo.

-Pero yo lo voy a cumplir. No voy a vender los diamantes de golpe,

los iré colocando poco a poco para no levantar sospechas.

-¿No te da miedo tener los diamantes en el bolsillo?

-Mira, ya basta. ¡Callaos los dos! ¡Me tenéis harto!

-Increíble, ¿verdad?

La verdad es que el parecido es asombroso.

¿Y esta es la razón por la que te ofreció un cheque en blanco?

Así empezó, pero te recuerdo que yo no me vendí.

Sé que cometí muchos errores, pero si accedí a trabajar para él

fue porque me chantajeó, no por dinero.

Entonces, ¿por qué te deja marchar ahora?

¿Se ha cansado de verte? Ha tenido que ver con su exmujer,

la madre de Valentina. Vino hace unos días de visita.

Tenías que ver la cara que puso al verme,

como si fuera una aparición. No me extraña.

Creo que le convenció para que me dejase marchar.

Lo importante es que por fin soy libre

y quería que fueses la primera en saberlo.

Te lo agradezco. Me alegro por ti.

También quería pedirte perdón. Sé que esto no borra lo que he hecho

ni lo que te he hecho sufrir por mi culpa, pero...

Nerea, no sé si algún día lograremos recomponer nuestra relación,

pero al menos sabemos por qué se rompió.

Y ¿has pensado qué vas a hacer ahora?

Todavía me queda otra visita que hacer esta noche.

Mi futuro ya lo pensaré mañana.

(Puerta)

Hola, Nerea. Hola.

Yo ya me marchaba. Buenas noches, pareja.

¿Qué quería?

Eh... Ha venido a decirme que ya no trabaja para Somoza.

Eh.

¿Qué está haciendo aquí tan tarde? -¿Qué pasa?

¿Ahora debo decirle cuándo vengo a mis instalaciones o qué?

-Por supuesto que no, está usted en su casa.

-Eso pensé. Le traigo noticias,

pero quería saber en qué emplean el tiempo mis trabajadores.

-Bueno, ahora más que emplearlo, lo estaba perdiendo, lo reconozco.

Estoy esperando que sea la hora para contactar con un testaferro.

-Ese es el inconveniente de tener negocios en todos lados del mundo.

Pero bueno, a lo que vine. Quería decirle que la señorita Nerea

ya no va a estar trabajando más con nosotros.

-¿No estaba satisfecho con ella?

-No tengo por qué darle explicaciones.

Lo que debe saber es que la dejé marchar y ya está.

-Podría habérmelo dicho por teléfono. -Sí, puede ser.

Pero quería mirarle a los ojos para decirle lo que le voy a decir.

Quiero que la deje en paz. -¿A qué se refiere?

-A que no quiero que la busque más por el hotel,

que no la llame, que no la importune, ¿entiende?

-Perdone, pero creo que a la señorita Nerea

no siempre le importunan mis visitas. Ambos somos jóvenes, ambiciosos

y diría que me encuentra tan atractivo como yo a ella.

-Mire, Mayoral, no sea ridículo. No se compare con ella.

La señorita Nerea es una buena persona.

Digamos que usted no lo es.

No le conviene mezclarse con usted. -Veo que insiste en decidir por ella.

¿Por qué le importa tanto?

-Usted solo debe saber que me importa y ya está.

Yo no le pago para que haga preguntas,

le pago para que obedezca mis órdenes.

-Descuide. -Así me gusta.

Y no me ponga a prueba porque tengo olfato para las mentiras,

pero usted sería incapaz de mentirme, ¿cierto?

-No tengo razones para mentirle. Trabajo para usted

y se supone que va a pagarme muy bien.

-Si yo le pregunto qué estaba viendo en el ordenador,

¿no me va a mentir?

-Estaba documentándome. -¿Sobre mi exesposa?

-Perdóneme, no debí habérselo ocultado.

Me pareció que podía resultar una situación un poco violenta.

-Pues sí, sí es una situación violenta.

No me haga decirle que la deje tranquila a ella también.

-No me malinterprete, solo indagaba sobre Sofía

para conocer mejor sus intereses,

para no aburrirla si me encarga que la acompañe.

-Mire, Mayoral, le voy a decir una cosa.

Tenga cuidado. Sofía y yo volvimos.

-Vaya. Supongo que tengo que darle la enhorabuena.

-¿Y qué es ese escepticismo?

-Creí entender que no habían acabado bien.

-Eso no le incumbe a usted.

Lo que tiene que saber es que Sofía es intocable.

-Por supuesto. Prefiero el dinero a las mujeres

y eso que insinúa ni se me había pasado por la cabeza.

Mis intenciones con Sofía siempre han sido nobles, de verdad.

-Yo lo dudo, hombre. Usted no conoce la nobleza.

-Fue usted quien me encargó entretenerla y ser amable con ella.

-Y soy yo el que le ordena que la respete,

no se vaya a pasar de los límites. -No tiene de qué preocuparse.

Es una serie buenísima. Te encantaría.

Encima que la ves sin mí, te regodeas.

¿Qué culpa tengo de tu turno de noche?

Si no fuerais tan estrictos con tu tapadera...

Como si yo pudiese elegir, ¿no? Venga, que era coña.

No me digas que al agente del CNI se le hace cuesta arriba ese turno.

Pues mira, hoy sí porque me toca con Menéndez.

Te digo que una noche con él no está pagada.

No deja de poner la radio y opinar de todo:

fútbol, política, "realities"....

No me extraña que su mujer no lo aguante.

¿Y tú qué sabes?

Lo sé porque es su tema estrella, las broncas con su mujer.

Alicia, no sabes cuánto extraño patrullar contigo.

Y yo contigo, pero ya queda menos. No debería decir estas cosas

porque hay un pequeñín que te necesita más que yo.

Lo sé, pero no quita que eche de menos algo de acción.

¿Por qué no piensas en Menéndez? Se te van las ganas.

(Móvil)

¿Qué pasa, tío? "¿Te pillo mal?".

"Necesito hablar con alguien". Oye, ¿y ese tono?

¿Ha pasado algo? "Nada".

"Ese es el problema, que no ha pasado nada, como era de esperar".

"Tengo un bajón encima alucinante". ¿Quieres postre?

"Ah, ¿que estás con Alicia?".

Sí. Aún no he salido para el turno de noche.

Pero puedes contarme lo que quieras. "No, creo que paso".

"Luego te preguntará. Ha sido mala idea llamarte".

"Tranquilo, es raro hablarlo por teléfono".

Si quieres me paso por tu casa antes de ir a trabajar.

"¿En serio?". Sí. Venga, voy para allá, ¿eh?

"Genial. Gracias". Hasta ahora.

Espero no haber interrumpido nada importante.

Nada, era un colega que lo está pasando mal.

Es Fede, que tiene mal de amores, pero no quiere que lo sepas.

No te he dicho nada. Vale, me quedo con las ganas.

Me cuesta imaginarte como consejero sentimental.

¿Por qué? Soy un hacha. ¿Y sobre qué le aconsejabas?

¿Es alguien de comisaría? Pierde usted el tiempo, inspectora.

Estoy entrenado para no hablar ni bajo tortura.

Puedo usar otras técnicas.

Mira, porque me tengo que ir a trabajar, ¿eh?

Pero cuando vuelva me puedes intentar sonsacar lo que quieras.

Ajá. Estaré esperando.

(TELEVISIÓN) "¡Fuera, largo!". -"Tranquilícese".

-Venga, acaba eso que nos van a cancelar la reserva.

-Acabo enseguida.

-¿Qué es eso tan importante que estás haciendo? Déjame ver.

¡No te creo! Si estás mandando fotos de Leo.

-Bueno, solo una más, ¿vale?

-¡Eres increíble! Hace un mes que he hecho la reserva en ese restaurante.

Tu nieto seguirá estando igual de adorable mañana.

-Pero es ahora cuando Cañizares ha enviado las fotos de su nieta

al grupo de la universidad y si no lo aprovecho, no viene a cuento.

-Pero qué empalagoso eres, de verdad.

-¿Se puede? -¿Qué haces aquí?

-Sé que no soy bienvenida, pero me gustaría hablar contigo un momento.

-Verás, últimamente, cada vez que nos vemos es para discutir

y no estoy dispuesto a que me estropees la velada.

-No creo que te estropee nada, al contrario. Es una buena noticia.

Ya no trabajo para Somoza.

Si tienes un minuto, me gustaría explicártelo.

-Eso sí que es una buena noticia. -En todo caso, puede esperar.

-Marcelino, escucha a tu sobrina. Yo te espero fuera, ¿vale?

-Gracias, Montse.

Lo que te voy a contar suena un poco raro.

Mucho, en realidad.

Será mejor que lo veas por ti mismo. ¿Tienes el ordenador encendido?

-Sí.

(Timbre)

-Chist. Habla bajito que no quiero que se despierte Espe.

Vale, vale. ¡Fede, tío!

No tendrías que haberte molestado, vengo cenado.

Esta cena es para Espe y no estoy de humor, ¿eh?

Sí, era para una cita, para una segunda cita

que ya nunca jamás va a llegar.

Pues es una lástima. Te lo habías currado.

Sí, pero soy un imbécil, ¿sabes? Ese es el puñetero problema.

Y mucha parte de la culpa la tienes tú.

¿Yo? Sí.

Porque me has empezado a decir que si tenemos química,

que si hacemos una pareja estupenda, que cómo se nos nota de bien y tal.

Y fíjate. Y sigo pensando lo mismo.

Pero si es por desahogarte y necesitas cargar contra alguien,

entendido, tengo cinco minutos. Venga, va.

Cuéntame, ¿qué ha pasado?

Pues nada, que ha llamado su exnovio,

mi antecesor en la UIT.

Joder, qué oportuno. Y tanto que oportuno.

Vamos, el don de la oportunidad personificado.

Fíjate, estábamos... Yo ya había roto el hielo.

Estábamos brindando y mirándonos como con brillo, ¿sabes?

Y nada, ha llamado el Farim, Katrim, como se llame.

Karim. Karim, eso.

Y que encima está como un queso.

He escuchado a las chicas hablar de él varias veces.

Pero ¿este tío no había dejado el puesto

para irse a trabajar a la Europol?

Con tanta tierra de por medio no es competencia.

Sí, pero la gracia es que va a venir de vacaciones, ¿eh?

O sea, hola, Karim, adiós, Fede. Fede, no tiene por qué ser así, ¿eh?

¿No tiene que ser así? Mira, es la historia de mi vida.

Yo soy, pues eso, el hombre invisible.

Otra vez el amigo simpático, inteligente,

pero nada más que eso.

Esto ha sido como un espejismo de algo bueno que va a pasar

y ya está. ¡Es que nada me sale bien a mí!

Chist. Fede, tranquilízate que no se acaba el mundo.

No se acaba el mundo, para ti no se acaba.

Tú no tienes estos problemas, pero para mí, sí.

¿Sabes? Creo que has sido muy valiente al intentarlo.

Hombre, valiente, valiente, tampoco. Vamos a ver si me explico.

Es que a Espe le tengo pillado el rollo,

hablamos en un código..., ¿sabes? Y con un par de copas, pues más.

Pero no es cuestión de emborracharte para acostarte con ella.

No, precisamente, ahora lo quería hacer a pelo, ¿sabes?

¿Qué?

A pelo, pues eso, sin copas ni nada, pero nada, he sido un imbécil.

Un iluso y ya está. Mira, lo que te pasa es

que estás de resaca, te ha dejado plantado

y ahora lo ves todo negro, pero debes seguir intentándolo.

Si ayer os acostasteis y lo pasasteis tan bien

como me has contado, ¿por qué no va a querer repetir?

Fede, te lo digo siempre, pero es verdad.

Debes confiar más en ti mismo.

(Móvil)

¡Apaga eso, por Dios! ¡Apágalo! Ya voy, ya voy.

¿Qué pasa, Menéndez? Sí, claro, le puede pasar a cualquiera.

Venga, enseguida voy y te echo un cable con eso. Hasta ahora.

Que te tienes que ir.

Sí, tío. Me toca patrullar con Menéndez.

Gracias.

-Por lo visto, Valentina soñaba con ser abogada

y Somoza, teniéndome cerca, se hacía la ilusión

de que su hija trabajaba a su lado.

-Esto me parece una locura. -Lo mismo he pensado al enterarme.

-Entiendo que se quedara impactado al conocerte,

incluso que quisiera verte.

Pero es que amenazó a tu padre, te chantajeó

y solo porque te parecías a su hija muerta.

-Ajá.

-Nunca había conocido a nadie tan retorcido,

bueno, salvo tal vez Sergio Mayoral.

Se han juntado el hambre y las ganas de comer.

-Y yo me he dejado manipular por los dos.

-Conozco muy bien a Sergio y puede llegar a ser muy convincente.

Además, sus mentiras tenían una base cierta:

yo ayudé a Quintero a poner en marcha el sistema de blanqueo de capitales.

-Sí, pero borró las pruebas para que no pudieras denunciar a Quintero

y yo estaba tan furiosa contigo que no quise escucharte.

-Eso es lo que quería Sergio, ¿no?

Además, es especialista en sacar lo peor de cada uno

y odia a esta familia.

-Lamento haberle dado el gusto de vernos enfrentados

y haberte dicho tantas cosas horribles.

He sido muy injusta contigo y con Alicia,

con lo bien que me habéis tratado siempre.

-Me alegro de que se te haya caído la venda de los ojos.

-Entiendo que os he causado mucho dolor

estando al lado de esos criminales

y espero que podáis perdonarme la forma en que he hecho las cosas.

-Agradezco que hayas venido a hablar conmigo

y me alegro de que te hayas librado de Somoza,

pero volver a la normalidad llevará su tiempo.

-Lo comprendo. No te quito más tiempo que Montse te está esperando.

Adiós. -Adiós.

-Te parecerá bonito, ¿no?

-No, es que no me gusta tirar comida y las ensaladas aliñadas y eso.

-Déjate de ensaladas, de aliños y de tonterías.

¿Qué pasa? ¿Que para una vez que te comes un rosco

tienes que ir corriendo a contárselo a tus amiguitos?

-Lo siento, pero no es como lo estás diciendo.

-Ah, no, que estoy loca. Y lo que he oído, ¿qué?

¿Eh? ¿Cuánta gente más lo sabe? -Pero que no lo sabe nadie.

Bueno, Iker, es mi colega y me lo sonsacó y eso.

-Ay, pobrecito, que te ha sometido a un tercer grado.

Quedamos anoche en no contárselo a nadie, ¿o no?

-Sí, pero bueno, después de lo de la cena y la llamada

yo necesitaba hablar con alguien y... -Sí, bien que te has explayado.

Lo has hablado, pero bien. Te ha faltado tiempo. Qué fuerte.

Y yo voy por ahí contándole a todo el mundo

lo bueno que eres, lo inteligente, lo buen compañero...

¡Que eres mi amigo, tío! Y tú, ¿qué?

Tú vas diciendo que soy una loca desesperada por el sexo.

-De verdad que no es así. No sé lo que has oído, pero...

-Pues he oído que conmigo te resulta fácil,

sobre todo si voy borrachita, ¿no? Que soy fácil.

Es que de verdad que no me lo puedo creer, ¿eh?

Es que no me esperaba eso de ti. Yo creía que eras diferente, tío.

Claro, pero como siempre has sido un "pringao",

pues tienes que juntarte con el guay de la clase

para contarle tus conquistas. Yo soy un "check".

-De verdad que no es así, que tú me importas mucho.

-Es que no me esperaba esto de ti, de verdad.

-Necesito algo más fuerte, doctor.

Sí, ya he aumentado la dosis y no funciona.

Ya hago deporte, meditación, ¡pero le estoy diciendo que no funciona!

Vale, vale, voy a intentar calmarme,

pero necesito la nueva medicación para ya.

Mándemelas hoy mismo, ¿de acuerdo? ¡Me importa una mierda lo que cueste!

Perdón, perdón. Sí, mañana, está bien.

¿No te habías ido ya a casa?

-Sí, pero se me han olvidado unos apuntes

y los necesito para un trabajo que entrego mañana.

-Espero que tengas más cuidado con las cosas de la empresa.

-Tampoco es tan grave. Me he liado con los papeles de clase y de aquí.

Es normal, paso más tiempo aquí que en mi casa.

¿Estás enfadado conmigo por algo? -No es eso.

Solo que me duele la cabeza y necesito descansar.

-Vale, pues ya te dejo tranquilo.

Pero mañana nos tenemos que poner a tope con lo de la empresa.

Espero que no olvidaras pedir mi harina.

-Tendrás tu harina, tranquila. Está todo.

Tenemos los embalajes, el equipo, los ingredientes... Está todo.

-Vale, ya veo que lo tienes todo controlado.

¿Y esas pastillas? ¿Es tu medicación? -¡Ya tardabas en preguntar!

¿De qué te extrañas?

¡Sabes que necesito tomar pastillas siempre!

-No te pongas así.

Como te duele la cabeza y te noto nervioso...

Nunca me has contado tus pautas de medicación

y al ver el bote medio vacío...

Entiéndelo, no me trae buenos recuerdos.

-¿Y esa la excusa perfecta para meterte en mi vida?

-Estás exagerando. Solo me preocupo por ti.

-¡Siempre es la misma canción! ¡El mismo tono inocente!

"Julio, ¿qué pasa con esas pastilla? ¿Estás bien?".

Cuando tengo un día malo, se me echan encima.

Si he tomado la medicación, si he hecho algo mal.

¡Dejadme en paz! -Solo quiero que estés bien.

-¡Pues lárgate a casa con tus preguntas y déjame en paz!

Espera, Olga, perdona, perdóname.

-¿Tú te has oído? ¿Has visto cómo me has hablado?

-Me he pasado. Lo siento. Si es que...

Tengo la cabeza que me va a estallar.

Estoy un poco nervioso, pero es normal.

Quiero que el lanzamiento sea un éxito.

-Y lo será. Es tarde, me voy. -Olga.

(Puerta)

No me des la brasa con tu suegra hoy también.

Anda, ve a buscar las llaves que salimos ya.

(RESOPLA)

Qué tío. Me pone de los nervios patrullar con él.

Prepárate, que hoy nos espera una noche movidita.

¿Por? ¿Ha pasado algo?

Mira, Rodrigo Jiménez, alias Goliat. Apareció muerto en un descampado.

Presenta heridas de arma blanca y señales de lucha.

-Salió de la cárcel hace meses y uno de mis confites

me ha dicho que ha vuelto a las andadas.

Perteneció a la banda de Antonio Asensio, alias el Toño.

Todo apunta a que van a cometer otro golpe.

-A Goliat lo vieron días antes hablando con el Pincho,

el tipo que apareció en la incineradora.

Quizá ambos asesinatos están relacionados.

¿Y creéis que los ha matado Toño?

La verdad es que lo dudo porque se conocen de hace años

y eran amigos. Se encontraron nada más salir de la cárcel.

Un botín grande no entiende de amigos, Elías.

Ya, pero no nos consta que haya habido ningún botín.

No se ha presentado ninguna denuncia de robo sustancial

ni en este distrito ni fuera. Lo hemos comprobado.

¿Pueden haberse peleado antes del atraco?

¿Dos muertos y ningún beneficio? A mí no me encaja.

Estos tipos daban golpes finos en bancos, joyerías...

Además, eran cautelosos. Daban golpes limpios, sin violencia.

Si operan de la misma forma, quizá la víctima aún no se ha dado cuenta.

Tal vez, pero lo importante es que tenemos dos crímenes

pendientes de resolver y aunque los casos

parecen relacionados, son muy diferentes.

Fijaos, al Pincho lo encontramos de pura chiripa.

Se deshicieron del cuerpo a conciencia

e iba a ser incinerado.

Pero a Goliat lo dejaron en la cuneta tal cual.

Quizá no tuvieron tiempo de ocultarlo.

Pero es posible que usaran el mismo arma. Murieron apuñalados.

Habrá que esperar a ver qué dice el forense.

Pero alguien va a por la banda del Toño.

Necesitamos más información. ¿Cómo nos organizamos?

Tú vete con Menéndez y das una vuelta por el polígono,

a ver si encuentras testigos, cámaras...

Y tú te vas a casa a descansar que mañana te necesito despejada.

-Vale. ¿Tú no vas a descansar?

-Yo voy a sondear a uno de mis confites,

a ver si entre todos resolvemos este rompecabezas.

-Venga, hasta mañana.

-Sí, lo tengo delante, sí. Flor Sánchez Casas.

Quiero cotejar este informe con otro de un paciente mío

que murió por la misma causa, una embolia.

Además, no tenía problemas de coagulación.

¿Ah, sí? ¿También te extrañó?

Vaya, igual tendríamos que hacer algún estudio casuístico, ¿no?

(Timbre)

Perdona, Marín, tengo una visita.

Si tengo algún dato nuevo te llamo, ¿de acuerdo?

Muy bien. Oye, y muchas gracias, ¿eh?

(Timbre)

-Antonio, ayúdame. -¿Qué te pasa?

-¿Qué te pasa? -No puedo respirar.

-¿Qué? -¡No puedo respirar!

-Bueno, tranquila. Siéntate, por favor.

Siéntate, siéntate.

-Ayúdame. -Bueno, venga, tranquila.

Tranquila, ¿eh? Espera un momento.

Ponte esto en la boca, ¿eh? Tápate la nariz también

y respira despacito. Vale, tranquila.

Inspira, inspira, inspira. Expira.

Despacio. Expira. ¿Mejor?

¿Bien?

Bueno, ya va remitiendo, ¿no? -Sí.

-Has tenido un ataque de ansiedad, ¿no?

Ya deberías de conocerlo. Está todo en tu cabeza.

-Perdón, de verdad.

Vas a pensar que soy una loca por presentarme aquí así.

-No, qué va, no te preocupes. ¿Qué ha pasado?

-Pues estaba en casa. A esta hora, normalmente,

terminaba de prepararle la cena a Domingo

y dejaba lista su ropita para el día siguiente.

Pero, de pronto, me he visto sola, sin nada que hacer

y se me ha venido la casa encima

y he tenido que salir a la calle para coger aire.

-Pasear está muy bien para la ansiedad.

-A mí me la ha disparado porque cuando estaba en la calle

empecé a darle vueltas a la cabeza sobre Domingo

y me he empezado a sentir así de mal y la idea de ir al hospital

me ha puesto peor. Era horrible, Antonio.

Sentía que me ahogaba. -¿Y cómo has acabado aquí?

-Por pura casualidad. Mira, justo cuando empecé a sentirme mal

venía pasando por esta calle y me acordé de que tenemos

una conocida en común, una vecina, Mari Carmen.

-Ah, sí, la vecina del segundo.

-Y de verdad, mira... Perdóname.

Es que, qué tonta.

Tenía que haber sabido que era un ataque de ansiedad, por favor.

-Es habitual en estos casos, no te preocupes.

Mañana pásate por el médico de cabecera

por si necesitas un ansiolítico o algo así.

-Sí, eso haré. Y de nuevo siento importunarte.

Venir aquí fue cosa del momento.

-Nada, no te preocupes, tranquila, Deja de disculparte.

¿Quieres que te acompañe a casa? -No, no.

Ya te he molestado bastante.

Voy a estar bien.

-¿Seguro? -Si, sí, seguro, Antonio.

De verdad, muchas gracias por ayudarme.

(Puerta)

-Hola. -Ah, hola.

Bueno, yo ya me iba.

Y de nuevo, Antonio, no hace falta que me acompañes.

Y perdona nuevamente por presentarme así.

-No hay nada que perdonar. Vete tranquila.

-Gracias.

-A ver, cuéntame. ¿Qué hacía aquí? -Yo qué sé.

Ha sido raro. Venía con un ataque de ansiedad.

No podía respirar. Yo qué sé. -¿Y no se puede ir a Urgencias?

-Dice que pasaba por aquí.

No le iba a cerrar la puerta y no ayudarla.

La única explicación que tengo es que tenía un ataque de ansiedad

por lo que le ha pasado con Domingo y Flor. Yo qué sé.

Mejor que cambiemos de tema. Habrás cenado ya.

-Sí.

(Puerta)

-Vamos, Jesús, abre, hombre, que sé que estás ahí.

-Mierda, es un policía. -¡Me cago en tus muertos, Chispas!

-No sé qué hace aquí, pero si no abro, sospechará.

-No abras, si se da cuenta de algo... -Si se da cuenta, me lo cargo.

¿Me oís? -¿Sí? ¿Te cargarás a un policía?

Te vas a pudrir en la cárcel. Espera, déjame a mí.

Venga, escondeos. Conseguiré que se vaya.

-¡Jesús, abre de una vez, hombre!

-¡Que sí! ¡Ya vale de tanto escándalo!

Venga. -Me estabas preocupando.

-¿Qué quieres? ¿A qué vienen tantos golpes? ¿Sabes qué hora es?

-Sí, perfectamente. Por eso, ¿qué haces a estas horas en la tienda?

-El IVA. -El IVA.

-Sí, cada tres meses la misma historia.

-¿Y por qué no me oías? -Porque me he dormido, sí.

Estaba intentando averiguar si los gastos eran deducibles.

No sé por qué Hacienda lo pone tan complicado.

-Ya. Apasionante.

-¿Quieres más detalles o me vas a contar a qué has venido?

-Acabamos de descubrir el cadáver de Rodrigo Jiménez, tu amigo Goliat.

-¿De verdad? -Sí.

-¿Cómo ha sido? ¿Qué ha pasado?

-Para el carro. Las preguntas las hago yo.

-Ya lo sé, pero no sé nada de todo esto.

Elías, espero que Goliat no haya sufrido

porque eligió el mal camino, pero era una buena persona.

-Era un delincuente de los pies a la cabeza,

pero no conoció otra cosa.

Pero bueno, si tanto te preocupa su muerte,

ayúdame a encontrar al asesino.

Cualquier detalle puede servir de pista.

-No tengo ni idea. No le he visto desde que me ofreció el trabajo,

así que no... -Ya.

El famoso trabajito, ¿no?

No te cuentas nada de cuál puede ser el botín

o cuándo va a ser o dónde... -No le di tiempo.

Le dije que no estaba dispuesto a renunciar a mi nueva vida,

así que no...

-Ya. Bueno, Jesús,

¿tú crees que Toño ha podido ser capaz de matarlo?

-Hombre, sinceramente, no creo que sea un asesino.

-Oye, si por un casual te llamara...

-Sí, me pongo en contacto contigo, descuida.

-Puede que no haya sido él, pero se están cargando a la banda,

así que ándate con ojo.

-Ya, pero yo no soy el Chispas, así que no hay peligro.

-Pero ya sabes lo que hay, ¿eh? Cuídate.

-Gracias, Elías.

Ya está, se ha ido. Ya lo has oído.

Tienes que irte antes de que te pongan en busca y captura.

-¿Te crees que no lo habrán hecho ya? Nos iremos al amanecer.

-Tranquilo, papá.

Somoza ha saldado tu deuda, es lo primero que le he preguntado.

Sí, es un alivio, pero no vuelvas a meterme en más líos como este.

Tienes que buscar otra forma de ganarte la vida.

No sé lo que voy a hacer todavía, pero nos vemos pronto, ¿vale?

(Puerta)

Cuídate. Un besito. Chao.

Tenías que ser tú. -¿Esperabas a otra persona?

-Gracias a ti y a Somoza soy como una apestada,

así que no tengo muchas visitas. -¿Puedo pasar?

Me he enterado de que no te veré en la oficina,

así que vengo a despedirme. -Tan educado como siempre. Adelante.

-Me gustaría entender cómo has conseguido liberarte de Somoza.

Hoy ha venido a decirme que no trabajas más para él

y lo que es más inquietante, que no me acerque a ti.

-¿Eso te ha dicho? -Sí.

-Alucino. -A mí también me ha sorprendido.

Por eso estoy aquí, contraviniendo a sus órdenes.

Para que veas que me preocupo por ti. -Muchísimo.

Pero resérvate tu seducción para la próxima incauta,

conmigo ya no va a funcionar. -Qué lástima.

Con los buenos ratos que hemos pasado juntos.

Voy a echarte de menos en la oficina. -Yo a ti, no.

Y a la oficina, tampoco. -¿Y a Somoza?

-Pero ¿qué dices? A él el primero. ¿Qué insinúas?

-Solo intento entender por qué te ha dejado marchar.

Hasta hace poco parecía dispuesto a todo por retenerte.

¿Qué ha cambiado?

¿Por fin te has acostado con él y ha perdido el interés?

-¿Sabes qué? Te voy a dejar con la duda.

Piensa lo que quieras.

Para alguien tan manipulador, la información es poder

y no pienso dártela.

-No te ofendas, solo era una posibilidad.

También puede ser cosa de Sofía.

Ya sabes lo que ocurre con las mujeres hermosas

que han vivido de su físico.

A medida que cumplen años, les entran las inseguridades.

Tal vez sea ella la que no quiere tener una joven atractiva

revoloteando alrededor de su ex.

-Me das asco. -Yo también te aprecio. Mucho.

¿Qué tal si me dices lo que te ha pasado de verdad

y así me marcho?

-Sergio, vas a irte de vacío. No voy a contarte nada.

-Soy como soy, pero nunca me he portado mal contigo.

Podrías hacerme este último favor de despedida.

Si has encontrado una debilidad en nuestro patrón...

-Ni por perjudicarle la compartiría contigo. No insistas.

Entre los dos me habéis separado de mi familia, me habéis hecho daño.

No vayas de buenecito conmigo. -No seas así.

Nerea, pensé que tú me entenderías. -Perfectamente.

Precisamente por eso, haz caso a tu patrón

y no vuelvas por aquí.

-Deberías descansar. Mañana será un día largo.

-Ya. Lo que quieres es que me duerma para desarmarme

y luego llamar al madero ese amigo tuyo.

-¿Para qué iba a llamar a la policía?

¿Crees que tras lo que me obligaste a hacer me iba a ir de rositas?

-Le dirías al juez:

"Señoría, yo no quería. Me han obligado, me han obligado".

Qué lástima, Chispas. Tú antes tenías sangre en las venas.

-No quiero que me metan en la cárcel y menos que detengan a David.

-Mira, ahí al niñato le harían un hombre.

-Eso no va a pasar, ¿eh?

Mañana, en cuanto amanezca, te saco en la furgoneta

y nos dejas que sigamos con nuestra vida.

-Muy bien. Aplícate el cuento. Descansa.

No quiero que te duermas al volante. -Está bien.

David, intenta dormir tú también, ¿eh?

-No creo que pueda con una pistola apuntándome.

-Pues te quedas despierto, cojones. Me tienes harto con tus quejas.

No quiero oír una palabra hasta que amanezca.

Como hagáis alguna tontería, me lío a tiros.

No me da miedo volver al talego.

-María, ¿me pones otra, por favor? -Va a ser que no, Fede.

Hace una hora que debí cerrar. Estoy loca por irme a la cama.

-Perdona, no me he dado cuenta de que me estabas esperando.

Si es que hoy no doy una. -Pues normal.

¿De qué te extrañas? Esta mañana tenías un resacón

y ahora estás bebiendo otra vez. Normal que no des una.

Lo que tienes que hacer es ir a casa, meterte en cama y descansar.

Mañana será otro día. -A casa no quiero ir.

-¿Qué hacemos? ¿Te pongo una tienda de campaña?

-Vale, pues cóbrame. Será porque no hay bares en Madrid.

-A ver, Fede, ¿qué te pasa? Tú no eres así.

No te pega estar bebiendo solo. -¿Y de qué soy yo, María?

Soy un panoli, es lo que soy.

Un imbécil y un fracasado, eso es lo que soy.

-Madre mía, que has tenido peor día del que yo pensaba.

¿Me lo quieres contar?

-No, prefiero que descanses y ya está.

-Que no, Fede, no te preocupes.

Cerveza no te voy a poner más, pero si necesitas hablar,

estoy para lo que haga falta. Soy toda oídos.

-Gracias, pero hablar ya he hablado demasiado

y, precisamente por eso es por lo que estoy así.

-¿Qué pasa? ¿Has metido la pata con alguien?

-Sí. La he metido hasta el fondo y no creo que se pueda arreglar.

-Hombre, pues a veces pedir perdón obra milagros.

-Sí, y además, seguramente, me perdonaría

porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho.

Pero no me va a volver a mirar igual. -El tiempo lo cura todo, Fede.

Hazme caso, que tengo más años que tú.

-Ya, pero estoy harto de esperar a que me pase algo bueno.

Pensé que iba a ser el protagonista de una historia bonita,

pero no, voy a seguir siendo el amigo majo

que escucha las historias bonitas que le pasan a los otros.

Pensé que iba a ser distinto. -Ya.

Lo que tienes es mal de amores, Fede. -¿Tanto se me nota?

-Pues mira, te voy a decir una cosa.

Aunque ahora te parezca que se te acaba el mundo,

verás como serás capaz de darle la vuelta a esto.

-Ojalá porque le he hecho daño a la persona que más me importa

y a la que menos lo merece.

-A ver, Fede, hazme caso. Tú así, de entrada, pídele perdón.

Y ahora vete a tu casa y descansa.

Bebiendo y cerrando bares no vas a solucionar nada.

-Ya. Gracias por tus consejos. -Descansa, cariño y mucho ánimo.

-Fede. -Me parece que está cerrado.

-Sí, ya me extrañaba a mí. -Bueno, otro que tal.

¿Porque la policía no descansa yo tampoco o cómo es la cosa?

-Me ha extrañado ver luz y he venido a comprobar que todo está bien.

-Pues muchas gracias, sí que está todo bien.

¿Y tú qué haces aquí? ¿No estabas de tarde?

-Ya, bueno, es que estaba en comisaría

y se me ha enredado un tema que estoy investigando

y como yo no tengo a nadie que me espere en casa...

-Yo tampoco y ya estoy deseando llegar.

-Bueno, pues nada, me voy ya. Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?

Es sobre Jesús.

-Hombre, no es que sea mi tema favorito en estos momentos,

que estos intentando olvidarlo, pero...

-Ya, lo sé, pero no sé si es cosa mía,

pero ¿tú no lo notas así, muy raro últimamente?

-Rarísimo, él y su hijo, los dos.

¿Recuerdas que te dije que habían tenido una discusión muy gorda?

-¿Y sabes por qué discutieron? -Qué va. No sueltan prenda ninguno.

David se fue unos días al pueblo. Pensé que cuando volviera

las aguas volverían a su cauce, pero de eso, nada.

Y algo me dice que nuestra ruptura tuvo que ver con esa discusión.

No sé, porque empezó a fastidiarse todo en ese momento.

-Fíjate que pensaba que lo tuyo con Jesús iba a funcionar.

-Y yo también, Elías.

Pero me lo dijo muy claro, que no me quiere.

Y eso es muy duro de oír, ¿eh? -Ya.

-Así que, pues nada, se acabó.

Oye, ¿tú por qué tanto interés ahora con Jesús?

-Nada, mujer, porque me intereso por ti, ¿por qué va a ser?

-Ya.

-Pero bueno, siento haber sacado el tema.

Te dejo que eches el cierre, que no se te cuele otro policía.

-Venga. -Venga.

-Hasta mañana. -Descansa.

-¡Me cago en la leche!

¡Cuéntale a tu padre lo que has hecho, mamón!

¡Ha intentado desarmarme! Ya os dije lo que pasaría.

-No dispares, es un crío. No sabe lo que hace.

-¡Cállate! Cierra la boca. Me las vas a pagar, gilipollas.

-No, Toño, por favor, no. -¿Ahora suplicas? ¡Tú eres un mierda!

-Tendrás que matarnos a los dos. -¿Te crees que no soy capaz?

-No sería muy inteligente, nos necesitas vivos.

-No, con uno que conduzca me basta. -¿Podemos calmarnos, por favor?

-¿Por qué crees que tu padre no lo ha intentado?

Me conoce y sabe que yo cumplo mis amenazas.

-Toño, tienes a dos muertos a tus espaldas, ¿quieres más sangre?

-No importa. Si me trincan da igual dos que tres o cuatro.

-Aún estás a tiempo de salir de aquí con vida

y con los diamantes. El retiro dorado.

Además, que no creo que seas capaz de matar al hijo de un amigo.

-Ah, vaya, ¿ahora somos amigos? -En otro tiempo sí que lo fuimos.

Toño, lo que te he dicho antes es verdad.

No creo que seas un asesino. -No, no lo soy.

-Toño, para abrir la tienda lo necesitas de una pieza, ¿eh?

Es tu tapadera para que te dé tiempo a huir.

Venga, Toño.

-Siempre fuiste el más listo, Chispas.

Tienes suerte, chaval. Acabo de perdonarte la vida.

Vaya, pero ¿qué tenemos aquí?

Podríamos habernos ahorrado este numerito. Toma.

Os voy a atar a los dos a ver si puedo dormir.

¡Venga, vamos para arriba! ¡Vamos!

-Está bien, Toño, está bien. Me quedaré quieto, no haré nada.

Te juro que he aprendido la lección. -Ya.

Yo también he aprendido la lección. Venga, ata a tu padre, ¡vamos!

Y hazlo bien, ¿eh? Esta vez no me la vas a jugar.

No quiero ninguna tontería porque os pego un tiro a cada uno.

Esta vez no voy a tener piedad.

No vayas a hacer ninguna tontería como delatarme o algo así

si quieres que tu padre esté bien, ¿vale?

Y despedíos, no sea que sea la última vez que os veis.

-Quería hablar con tu padre. -Ah, pues no ha llegado todavía.

-Tengo un poco de prisa por hablar con él.

-Puede tardar, sí, porque está en el mercado.

¿Por qué quieres verlo? -Es que vine a hacerle una visita,

pero lo noté alterado y no parecía querer decirme el por qué.

-Julio es bipolar. ¿Sabes lo que significa eso?

-Lo único que sé es que las personas que lo sufren

son inestables y tienen cambios de humor así, muy "heavies", ¿no?

-¿Estás tomando la medicación?

-Ya tardabas en sacar la puñetera medicación.

-No me chilles. -¡Pues déjame en paz!

¡Hay mucho trabajo para sacar la empresa

y no paras de molestarme y marearme con tus caprichitos!

-Lo mejor ha sido trabajar contigo. Un lujo.

Me quedo con lo mucho que he madurado en este bufete.

Y, aunque vuelva a Santander, una parte de mí se queda aquí.

-Quiero que usted lleve mis cosas legales de ahora en adelante.

-Pero eso es mucho trabajo

y ya me ocupo de su conglomerado financiero.

Justamente... -A cambio le voy a pagar muy bien.

-Te tienes por una mujer independiente y echada para adelante,

pero no eres nada sin un hombre a tu lado al que manipular.

¿No te has dado cuenta? Lo hiciste conmigo, luego con Batista...

No te atrevas a mencionar a Rober. ¿Por qué? ¿Por respeto?

¿El que le tienes cada noche cuando te metes en la cama con tu compañero?

¿Así honras su memoria?

¡Eh! ¿De qué coño vas?

Yo solo conocí a una persona más fuerte que yo y esa eres tú.

No me gustaría tenerte como enemiga.

-Eso es imposible, querido, yo nunca te haría daño.

¿Qué opinas de la fidelidad?

-La única fidelidad en la que creo es la que uno se tiene a sí mismo.

Para ser fiel a uno a veces hay que ser infiel a otros.

-Nunca había oído a nadie decir una definición de fidelidad

que se ajustara tanto a mi propio concepto.

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Servir y proteger - Capítulo 331

24 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Pilar

    He dejado la serie, se ha puesto muy aburrida la trama... Para alargarla, están forzando situaciones muy irreales.

    27 ago 2018
  2. vv

    Concuerdo con Lola, hay fallos de guión.. Sofía me parece muy joven para tener una hija de la misma edad que Nerea..

    26 ago 2018
  3. piscis69

    Por fin una escena de Iker y Alicia....les echaba de menos ,la verdad ,todos me gustan mucho ,con sus tramas ,pero necesito unos minutos diarios de la pareja que mas me gusta .Sus escenas tienen siempre tanta ternura y emoción .....pues eso que me faltaban.Creo que Alicia ha mejorado con Iker ,digamos que la ha endulzado.Un dia mas Felicidades a todos.

    24 ago 2018
  4. Lola

    Fallo importante en el guión. Cuándo en un capítulo anterior Somoza habla con Iker y le cuenta que su hija se ahogó en el río y nunca apareció su cadáver. Sin embargo, en el capítulo de hoy Nerea y Alicia leen en Internet un artículo en el que se habla de que como se encontró el cuerpo sin vida tras su desaparición Me parece un fallo demasiado importante, deberían de poner más atención y revisar los guiones.

    24 ago 2018