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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 330 - ver ahora
Transcripción completa

Pero si no llegaron a cometer el palo, no lo veo claro.

De todas formas, tanto Toño como Goliat están desaparecidos.

Sí cuadra con que hayan dado el palo y por eso hayan huido.

-Me hablaron del atraco en abstracto.

-Más te vale que lo que me estás diciendo sea verdad.

Vamos a investigar hasta el fondo. -Debemos quedarnos con el diamante.

Por lo que pueda pasar. -Pero ¿qué dices?

Por lo que pueda pasar deberíamos deshacernos de él.

-Anoche pasó por aquí Elías y estuvo preguntando por Rodrigo y por Toño.

-Va a descubrir que robaste los diamantes.

-Solo sabe que fui el Chispas.

He estado revisando la información de la banda del Toño

y tenían a un experto en reventar las cajas, un tal Chispas.

Si los detenemos, tenemos que preguntarles por él.

Como quieras, pero por ahí no llegamos a nada.

Este tipo podría estar muerto o jubilado.

-Estoy encubriendo delitos graves, empezando por mi secuestro.

Mi obligación como ciudadano, no digo como policía,

sería ir a la comisaría y denunciarlo todo.

-¿Sabes lo que me pasaría a mí? -Lo sé.

Por eso no voy a denunciarlo y por eso no puedo ser policía.

-La chica que cuida a Domingo, tenías razón en lo que me dijiste.

Sus intenciones no son, precisamente, inocentes conmigo.

-Exactamente, ¿en qué momento te ha parecido

que yo he estado intentando seducirte o algo así?

-Tal y como me hablas, me agarras, me miras a los ojos,

como me coges la mano...

-Si te hablo, como dices tú, si te trato como te trato,

es porque me resultas simpático, ya está.

-¿Por qué se encaprichó conmigo en cuanto me vio? ¿Cuál es la razón?

-Sabemos que no tienes aquí contratada a esta chica

-Sabemos que no tienes aquí contratada a esta chica

porque sea una buena profesional,

porque sea una buena profesional,

sino porque es la viva imagen de Valentina, nuestra hija.

¿Crees que es necesario torturarte así todos los días?

-Ver a Nerea me recuerda que en algún momento en mi vida fui feliz.

-He sido muy injusta contigo, Alejandro.

Sé que su muerte te dolió tanto como a mí.

-No hay nada que perdonarte.

-¿Seis docenas? Perfecto.

Muy bien. Y de regalo le voy a incluir una cajita de "Love muffins",

que es un producto que acabamos de sacar

con un toque muy romántico. Genial. Muchas gracias.

¡Nuestro primer cliente!

-Tengo una amiga que ha salido hace poco de una relación

y necesita olvidarse de eso. Le vendría bien conocer a gente nueva.

-Claro, dile que se apunte.

-¿Sí? -Sí.

-Pues hala, toma, rellena formulario, guapa.

-Oye, no es tan mala idea. Así te quitarías a David de la cabeza.

-¿Solo tengo "match" con Espe? -Y yo solo contigo.

Anda ya. Para eso no necesitaba salir de casa.

-Eres maravillosa.

(Música emocionante)

-No me distraigas, que me tengo que ir a trabajar y lo sabes.

-Deberías quedarte un rato más conmigo.

Por un día que llegues más tarde no va a pasarte nada.

-Bueno, supongo que mi imperio tendrá que esperar.

-Tienes razón en una cosa que dices.

¿De qué sirve ser tan poderoso si no puedes disfrutar de la vida?

-Estaba exagerando, hombre.

Yo claro que la disfruto, solo que la disfruto a mi manera.

-No me engañas. Tu mirada te delata.

Estás triste. Te lo noté nada más verte.

-Bueno, el tiempo pesa, Sofía, las discusiones también.

No tengo tiempo ni para relajarme. Tengo muchas amenazas alrededor mío.

-¿De quién? ¿De la policía o los tuyos?

-Pues de los dos.

Hace poco me traicionó mi mano derecha.

-Imagino que te refieres a Tano. -Así es.

Diez años tenía ese malparido trabajando conmigo.

¿Te crees que me traicionó

por un beneficio penitenciario para su hermano?

No, pues dónde está el honor, ¿eh?

-A mí nunca me gustó. Parecía oscuro, pero bueno.

Yo en aquellos tiempos tampoco estaba al 100 % de mis facultades.

No sabía ni lo que pensaba ni lo que decía.

-En aquel momento, nosotros nos dijimos cosas terribles.

Creo que ninguno de los dos supo manejar la muerte de Valentina.

-Fue el principio del fin.

-Pero vamos a hacer como dijimos ayer.

Dejemos todas esas palabras en el pasado, ¿sí?

-Yo estoy dispuesta a superar el dolor

y a mirar hacia delante juntos de nuevo.

Deberíamos darnos una oportunidad.

-Mira, lo que pasó anoche fue mágico, fue como un regalo del cielo,

pero no nos engañemos, Sofía.

Nosotros no vamos a volver a ese amor de jóvenes.

Tuvimos dos hijos maravillosos y los perdimos.

Ya no nos queda nada más. -Podríamos tenernos el uno al otro.

-¿Y cuánto tiempo va a pasar para que se reabran las heridas?

Nuestra relación se envenenó.

Volver a estar juntos lo que va a traer

son los recuerdos que vivimos tras la muerte de Valentina.

-¿Sabes lo que creo?

Que por lo mucho que nos amamos y hemos sufrido,

no voy a encontrar a nadie que pueda entenderme como tú.

Me han hecho falta ocho años de ausencia,

de viajar por todo el mundo, de conocer a gente nueva

para darme cuenta de que tú eres el hombre de mi vida.

Es por eso que he vuelto a Madrid, Alejandro,

porque quiero estar contigo.

-Mira, Sofía, tú fuiste la mujer de mi vida, no lo dudes nunca,

pero nosotros no podemos volver, lo nuestro se acabó.

Yo estoy dedicado exclusivamente a mis negocios.

-Ah, o sea que le llegó su hora y ya está.

No tengo espacio para el amor. No me puedo permitir una debilidad.

-Eso no es verdad. Está Nerea, la abogada.

-¿Qué pasa con ella? -Que representa tu mayor debilidad.

Ya te he dicho lo que pienso. No es sano que siga contigo.

-¿Hablamos de esto después? Me tengo que ir.

-Ok.

Lo que ha pasado esta noche entre nosotros

puede ser un nuevo principio. No tienes por qué estar tan serio.

-Tengo mucho en qué pensar. Hablemos de esto después, ¿sí?

-Aquí tienes, corazón.

Buenos días. ¿Está el sol picando y no me he enterado?

-Por favor, no grites tanto, ¿eh? -¿Estás otra vez con jaqueca?

-No he dormido mucho esta noche porque ha sido movidita, ¿sabes?

-¿Qué me dices? ¿Triunfaste? -No, yo no he dicho eso.

No he dicho eso. No me tires de la lengua que no te lo puedo contar.

-Ya, bueno. -¡Ay!

-Espe, ¿qué te pasa? Me estás asuntando.

-Yo qué sé lo que me pasa, no sé.

El dolor de cabeza y el estómago revuelto tienen un pase,

pero es que, de vez en cuando, así, se me pone el pulso a mil por hora

y yo no lo entiendo, de verdad, esto es rarísimo.

Si es que no estoy hecha para trasnochar, yo.

Ponme un café, a ver si se me pasa.

-Claro, un café con la taquicardia. Te va a venir estupendo.

-Tienes razón. ¿Qué me tomo, entonces?

Ponme un vaso de agua mientras me lo pienso.

Me voy un momentito al baño, que me está...

-Anda, tira, tira.

Otro toro, que este no vale. ¿Qué? ¿También una noche movidita?

-Habla un poco más bajo, por Dios. ¿Tanto se me nota?

-No eres el primero que veo esta mañana con esos síntomas,

gafas de sol incluidas. No sé qué habréis hecho,

pero Espe está también fatal. -¿Está Espe aquí? Me piro.

-A ver, ¿te vas o te quedas? Tendré que seguir trabajando.

-Ponme un desayuno con un huevo frito y doble de chorizo.

-Muy bien. Marchando.

-Hola. -Hola.

-Pues tenemos que hablar, ¿no? -Sí, eso parece.

-¿Nos...? -Sí. Siéntate.

-No me digas que también has venido a desayunar a La Parra

para no encontrarte conmigo en el piso.

-Bueno, imaginé que igual te lo tomabas a mal

y ahora resulta que tú estás aquí ya.

-Ya, es que no sé, no sabía cómo reaccionar después del...

-De lo de anoche. No hay mucho que explicar, mujer.

-Pues eso. -A mí también...

Yo también necesitaba pensar antes de hablar contigo.

-Ya, pero ya que estamos aquí, algo tendremos que decir, digo yo.

-Sí.

Empieza tú. -¿Yo?

-Sí. -¿Yo? Vale.

Pues a ver, que lo que pasó anoche yo creo que estuvo bien, ¿no?

-Sí.

-Pero no sé si debería haber pasado. -Bueno, pero pasó.

-Sí, pasó, pero antes nos habíamos pasado con los mojitos,

la risa, la fiestecilla y todo eso.

-Mujer, es que reírse de vez en cuando pues está muy bien.

-La verdad es que yo me reí mucho contigo.

Me lo pasé muy bien, pero a ver, que,

que llegados a un punto no sé si éramos nosotros mismos.

-Bueno, igual fue cosa de los "Love muffins" esos, ¿eh?

Porque, fíjate, nos los comimos y nos vinimos arriba.

Igual le echaron alguna movida afrodisíaca

para que funcionase lo del "speed dating" ese, lo de las citas.

-¿Ves? Pues eso pensaba yo. Los "muffins" esos.

Eso explicaría que nos comportáramos como nos comportamos, ¿no?

-Pero nos comportamos. -No, no nos comportamos.

-A ver, o no nos comportamos o nos comportamos.

-No nos comportamos

como los compañeros de piso y amigos que somos.

-Hombre, eso es un poco evidente. Así no fue, claro.

-A ver, hacedme sitio, pareja. -¿Cómo que pareja?

-A ver, hacedme sitio, pareja. -¿Cómo que pareja?

-A ver, se refiere a uno y dos, como un binomio, como un par.

Pareja, pero de par. -Mujer, es una manera de hablar.

Bueno, pues aquí tienes, tus huevos con chorizo,

tu zumico y tú el agua, Espe. ¿Quieres algo más?

-No, quita, que se me ha revuelto el estómago

de ver el chorizo ese. No sé cómo te puedes meter

ese plato entre pecho y espalda a estas horas.

-Dicen que la grasa sienta muy bien para la resaca

porque te posa el estómago y te quita el malestar, ¿o no?

-Eso es así de toda la vida. -Yo soy de Paracetamol y punto.

-¿Y te vas a tomar un medicamento con el estómago vacío?

Tómate mi zumo, venga, que mucho mejor te va a sentar.

-¿Qué pasa, hija? ¿Otra vez la taquicardia?

-Pero ¿estás bien?

-Deberías ir a que te lo miraran, Espe.

-Me voy al centro de salud. -¿Te acompaño?

-No, no hace falta. Tú tómate tus huevos, tu chorizo y tus patatas

que yo ya voy sola, ya está.

-De verdad que no me cuesta nada. -Tú empieza, que tienes trabajo.

(Puerta)

-Antonio, gracias por atenderme sin cita previa.

-No hay de qué. Sí que tienes mala cara, ¿eh?

-Oye, no sé si ofenderme o preocuparme.

-Estás un poco pálida. Seguro que no es grave.

Cuéntame, ¿qué te pasa?

-Me he levantado con unas taquicardias que van y vienen.

De repente se me pone el corazón a mil y creo que se me va a parar.

-Siéntate y respira, anda, que tampoco es bueno que te obsesiones.

-Que no es obsesión, Antonio.

Que son 110 pulsaciones. Creo que en reposo es una burrada, ¿no?

-Sí, son un poco elevadas. ¿Algo te está poniendo nerviosa?

-No, si estaba tan tranquila desayunando en La Parra.

Desayunando tampoco porque tengo el estómago cerrado

y no me entra nada, así que he decidido no ingerir nada de alimento.

-A ver, ¿abre la boca? Pues sí que tienes la lengua blanca, sí.

¿Se te ocurre qué ha podido ser?

-Tengo una teoría, los "Love muffins" de Olga.

-Vaya, ¿resulta que Olga te ha intoxicado?

-Que no, estaban muy ricos. Pero quizá podría ser alérgica

a algún ingrediente, a algún afrodisíaco o algo.

-No creo que haya puesto ningún ingrediente especial.

Bueno, especial el nombre y poco más.

Pero vamos, las alergias suelen aparecer horas después,

pero nunca al día siguiente. -Tú dirás lo que quieras, Antonio,

pero fue tomarme los "Love muffins" y empezar a hacer cosas raras.

-Raras. -Impropias.

-Ya. Me lo puedes contar, Espe.

Todo lo que se dice en la consulta es confidencial, lo sabes.

-Es que prefiero no entrar en detalles.

Yo lo que quiero saber es si las taquicardias son graves

y si me puedo tomar un Paracetamol en ayunas

porque tengo una resaca que me va a estallar la cabeza.

-Mira, ahí lo tienes, es la causa de las taquicardias.

No hay nada de qué preocuparse.

Te voy a recetar un protector del estómago

para que te tomes los analgésicos y debes rehidratarte,

tomar muchos líquidos, ¿vale? -¿Y ya está?

-Sí, ya está.

Siéntate en la camilla que te voy a auscultar por si hay algo más.

Vete desabrochándote la camisa.

-Gracias, Antonio, que si no, no me quedo tranquila.

-Y eso que tienes ahí ¿qué es? ¿Una rozadura de la camisa?

-¿Eh? Ah... No sé.

-Dime que tienes tabasco, por Dios. -Sí.

-Aleluya. Pues dame, por favor, un frasquito,

un kilo de tomates maduros y un par de limones.

-Bien. ¿Qué receta es esa? -Bloody Mary.

Pensé que ya nadie bebía eso.

-Sí, esto es un Virgin Mary. Es igual, pero sin vodka,

que ya bastante "drinking" tuve anoche.

-Ya me parecía raro que entraras con las gafas de sol.

-Es que tengo una resaca que alucinas.

Tengo el estómago un poquito, bueno, ya más asentado,

pero la cabeza la tengo fatal.

-Llévate unos frutos secos, que te irán bien para lo tuyo.

-¿Te pongo unas nueces?

-Pues venga, ponme unas nueces que lo que no mata, engorda.

Oye, David, te quería comentar una cosita.

El otro día me encontré con Capde, me he acordado ahora.

Me dijo que hace días que no pasas por la academia.

-Sí.

-Con lo contento que empezaste, creen que estás enfermo.

-Todavía no les he avisado.

No voy a volver a clase.

-¿Y eso por qué? ¿No te gusta la metodología?

-No, qué va. No voy a presentarme a las oposiciones.

Me he dado cuenta que ser policía no va conmigo.

-Ya, pero con lo feliz que estabas.

No sé, ¿se te ha ido la vocación de golpe?

-No creo que valga, eso es todo. Y, ante la duda, mejor dejarlo antes.

-Bueno, eso desde luego, mejor dejarlo.

Pero te vi tan animado que pensé que te las sacarías a la primera.

-Siento decepcionarte, Fede. -No, hombre, si no me decepcionas.

Tampoco soy tu padre. ¿Tu padre qué piensa de todo esto?

-Bueno, yo creo que es normal tener una pequeña crisis,

sobre todo cuando vas a tomar una decisión tan importante.

Pero si David quiere ser policía, creo que aún está a tiempo

de volver a la academia. -No creo que pase.

-En la vida hay gente que nace para policía

y otros para vender fruta.

Cada uno tiene que asumir lo que es y ya está.

-Lo que elijas, bien elegido está, ¿eh?

Y siento haber creado este cisma familiar así. ¿Me cobras?

-Sí. Mira, son cinco.

-Pues hala. -Gracias.

-Bueno. -Que te sea leve.

-¿El qué? -La resaca, ¿qué va a ser?

-Estoy tonto, no me entero de nada.

-Eh, David, tienes que intentar ser más convincente.

Este cambio de opinión respecto a ser policía es sospechoso.

-Me importa una mierda si lo es.

-Vale, solo digo que tienes que tener una respuesta

por si te preguntan y seguro que te preguntarán.

-Estoy harto de mentiras. No voy a decir ni una más.

Además que mi vida ya, al final, se ha convertido en una farsa

como la tuya. -Perdona, David.

Me hubiera encantado poder evitar que pasaras por todo esto.

Pero si quieres ser policía, tienes que luchar para conseguirlo.

-Se han cargado mi ilusión, a ver si te enteras.

Y ahora, ahórrate tus consejos. Haré con mi vida lo que quiera, ¿eh?

-Ya, te lo agradezco, pero no es mi caso.

Y ahora, ahórrate tus consejos. Haré con mi vida lo que quiera, ¿eh?

O mejor dicho, lo que pueda.

Yo soy una mujer fuerte y no me voy a enfermar.

-Anda, sí que te has dado prisa. No te esperaba tan pronto.

-Bueno, tendré que acostumbrarme.

Los pedidos hay que entregarlos en el menor tiempo posible.

¿Qué te ha dado con los "Love muffins"?

¿No puedes esperar a mañana? -Me muero de ganas de probarlos.

Pero antes debo preguntarte: ¿has metido algún ingrediente especial?

¿Un afrodisíaco, por ejemplo? -Pero ¿qué dices, papá?

-Tengo una paciente que achaca a tus "muffins"

una noche loca de pasión.

-Bueno, eso sería una publicidad buenísima.

"'Love muffins' y déjate llevar por la pasión".

-Y atente a las consecuencias. Se le veía muy arrepentida.

-Ahora que no está mamá, ¿te vas a atrever a probarlos?

A ver si vas a hacer alguna tontería...

-Venga, deja de decir bobadas, ¿vale?

(Móvil)

Anda, mira, salvado por la campana.

Sí. ¡Anda!

Vaya, ¿y cómo ha sido?

Bueno, anda. Vale, vale. Gracias por avisar.

-¿Malas noticias?

-Ha fallecido un paciente de toda la vida, Domingo, el heladero.

-¿El de La Suprema? Pero ¿estaba enfermo?

-Estaba al día de todos los exámenes, no sé.

Lo han encontrado muerto en la cama. -¿Vivía solo?

-Había enviudado hace un par de años, pero encontró una amiga, Flor,

con la que tenía sus rutinas diarias, pero falleció hace unas semanas.

Estaba muy triste. -¿Crees que ha podido morir de pena?

-Están intentando averiguar las causas de la muerte,

pero a esas edades la soledad puede ser más peligrosa

que una enfermedad. Le cuidaba Anabel,

pero claro, no es lo mismo. Bueno, qué noticia más triste.

-Bueno, papá, tú no estás solo

y, aunque mis "muffins" no llevan afrodisíacos,

seguro que te suben el ánimo.

-Se me ha quitado el apetito. Los guardo para merendar.

-Vale.

Chao.

-No hay nada como el olor de un café colombiano recién hecho, ¿cierto?

-Huele a tu tierra.

-Y la tuya también fue. -Colombia siempre será mi casa.

Allí pasé los años más felices de mi vida.

¿No los echas de menos?

-Cómo que si los echo de menos, hombre. Cada día.

Por eso mando traer el café de allá y el roncito y otras cosas.

-Estaba hablando de nosotros.

-Sí, lo sé, Sofía.

Mira, con respecto a la propuesta que me hiciste,

a mí eso me ha agarrado desprevenido.

No te tengo una respuesta en este momento.

-Bueno, podemos hablarlo.

¿Nunca te has planteado volver conmigo?

-Lo que no quiero es pasar por una ruptura como esa de nuevo.

(Puerta)

-Perdón por la interrupción. Traigo un contrato que falta por firmar.

-No se preocupe, señorita Nerea. El trabajo siempre es primero.

Aquí está. Todos firmados. -Gracias.

-De nada.

(Puerta)

-¿Por qué te torturas de esta manera, Alejandro?

¿Es necesario ver a esta mujer todos los días?

-Ya te lo dije, Sofía.

Es lo más cerca que voy a estar de ver mi sueño hecho realidad,

de que mi Valentina trabaje conmigo. -¿Crees que a ella le gustaría esto?

-Ella quería ser abogada, ¿no te acuerdas?

Y para mí ver a Nerea es ver a mi Valentina.

-Reconozco que el parecido es asombroso.

Pero Nerea no es Valentina. No me parece bien esto que estás haciendo.

-De ilusiones también se vive, ¿cierto?

-Nuestra hija podría haber sido muchas cosas que ya no serán.

Te estás dejando llevar por la nostalgia de un futuro

que ya no existe. -Eso no es problema mío.

¿O le estoy haciendo daño a alguien? -¿Seguro? ¿Ni siquiera a ti mismo?

Porque yo veo a esta chica y es como un castigo.

Me causa mucho dolor.

-¿Qué tiene de malo que quiera recordar a mi Valentina?

-Si quieres honrar la memoria de nuestra hija,

encarga un retrato o monta una organización benéfica

que lleve su nombre, pero no esto que te has buscado.

Creo que deberías despedirla. -¿Despedirla? Ave maría, hombre.

¿Cómo voy a despedirla tras el tiempo y el dinero que he gastado

para que esté al lado mío? No.

-Créeme, ganarás mucho más si lo haces.

-Anabel.

Bueno, te acompaño en el sentimiento.

-Antonio, qué disgusto más grande. -Ya.

-Antonio, qué disgusto más grande. -Ya.

-Desde luego, no somos nadie. -Sí.

Fíjate, quién lo iba a decir, ¿verdad?

Ayer estaba por aquí paseando, comprando su lotería.

-Hasta el último momento pensando que le iba a tocar.

-No te creas, ¿eh? Para los médicos también es duro.

Es duro saber que nuestro trabajo sirve para alargar los días.

No nos acabamos de acostumbrar a que mueran nuestros pacientes.

-Así es. Yo, desde que llegué a España,

me especialicé en cuidar a ancianos.

Cuando se mueren porque es ley de vida,

uno no se acostumbra. Yo sufro mucho cuando se van.

-Ya. Lo puedo entender.

-Y yo siempre me digo: "Anabel, tienes que ser más fuerte,

tienes que ser más dura, no te puedes encariñar".

Pero que alguien me explique cómo se hace eso

porque no sé hacer mi trabajo de otra forma.

-¿Por qué no has probado a buscar otro trabajo?

Yo qué sé, con niños, por ejemplo. -Ya, si a mí me encantaría,

pero eso no es así de fácil, Antonio. Para eso necesitas referencias

y mi experiencia la tengo cuidando ancianos.

Además, alguien tiene que hacerlo, ¿no?

-La verdad es que lo haces muy bien, es un trabajo encomiable.

Fíjate, yo pienso que Domingo, cuando perdió a Flor, se sentía muy solo.

Si no llega a ser por ti, por haberte conocido,

se hubiera encerrado en casa a esperar a morir.

-Esta mañana, cuando entré y lo vi ahí, acostadito en su cama, inmóvil,

me pregunto si yo hubiera podido hacer algo más por él

o algo menos. -¿A qué te refieres?

-Bueno, por ejemplo ayer tú dijiste que esas caminatas de dos horas,

eso era un exceso. -Pero eso no mata a nadie.

No te preocupes, no. -Pero, por ejemplo, las pastillas.

Ustedes, tantas pastillas que les dan,

a mí a veces me asalta la duda de si me he equivocado en la hora,

si me he equivocado en la dosis...

-Me consta que tenías un control exhaustivo de su medicación, no.

Lo hacías bien, no te preocupes.

Y aunque hubieras confundido una pastilla,

no hubiera pasado nada, no ocasionaría la muerte.

-Bueno, la verdad es que gracias, es un alivio escucharte decir eso.

Yo es que me tomo mi trabajo muy a pecho, ¿sabes, Antonio?

Yo soy así con todo. Le doy muchas vueltas a la cabeza

y no sé... -Si te sirve de consuelo,

el colega que le hizo el certificado de defunción

dijo que su muerte era compatible con una embolia.

-Ah, o sea que le llegó su hora y ya está.

-Eso parece.

-¿Y qué hora es? Dios mío, ya va a ser el entierro.

Antonio, ¿será mucho pedirte que me acompañes?

-No te preocupes. Tenía pensado ir de todas formas.

No suelo hacerlo, pero este caso es diferente.

Era una persona conocida en el barrio.

Si supieras qué heladería tan bonita tenía...

-A él le habría gustado que lo recordásemos así.

Cuéntame más de aquella época.

-Mira, un día mi hija fue a comprar un helado,

tenía apenas un par de euros.

-Entonces no te ha hecho nadie un comentario raro sobre mis "muffins".

-Que yo sepa, tuvieron bastante éxito.

¿A qué te refieres con "comentario raro"?

-Yo qué sé, alguien va diciendo que tienen propiedades afrodisíacas.

-Sí, bueno, ojalá.

Como se corra la voz, vas a tener mogollón de pedidos.

Pero te digo yo que nada de nada.

-A ver, ¿cuántos te comiste? -Dos y me fui a casa sola

y eso que tenía un interesado en acompañarme.

-Bueno, yo quiero detalles de eso. -Tampoco hay mucho que contar, ¿eh?

El chico moreno, guapete que me hizo "match".

¿Te fijaste? -Hombre, claro que me fijé.

¿Y qué pasa? ¿Tuvisteis la segunda cita ahí mismo?

A eso se le llama aprovechar el tiempo, guapa.

-Fue él, que se lo montó muy bien. Se quedó por aquí, rondando,

en plan... No sé, era muy simpático el chico.

Cuando cerré el bar, nos fuimos a bailar.

-Muy bien, tía. Además, ¿el chico no está estudiando Fisioterapia?

A mí me suena. Creo que iba dos cursos por delante en el insti.

-Sí. Encima tenemos muchas cosas en común.

-¿Pero? -Sin más.

-A ver, Paty, ¿cómo que sin más? -Olga, creo que fue un error.

Porque yo estaba ahí, tonteando con el chaval

y en realidad no podía dejar de pensar en David.

No sé para qué me dejo liar por vosotras

si no estoy receptiva para citas.

-A ver, Paty, esto era para que te sacaras a David de la cabeza,

pero veo que no ha funcionado. -Pues no, no ha funcionado.

Le dije que estaba muy cansada y me fui a casa.

Esta mañana me he despertado con mensajes de buenos días

y no sé ni qué contestarle. Es que me siento fatal.

-A lo mejor no era el chico adecuado.

-El problema lo tengo yo, que no quiero pasar página.

-Paty, ¿pero no me dijiste que era imposible

que David y tú volvieseis a estar juntos?

-Sí.

Bueno, no sé. Te dije que lo iba a intentar olvidar, pero no puedo.

No puedo.

-Lo que te pasa es que, como él ahora pasa de ti,

eso te mola, ¿no? Vamos, un clásico.

-No, a mí el rollito castigador no me mola nada.

Pero yo creo que no es una pose, que a David le pasa algo

y me gustaría saber qué es. -Pues viene por ahí.

-Hola.

-Si me lo puedes firmar. Voy con prisa.

-¿Qué vas, a las clases? -No.

-Tenemos pendiente empezar a preparar las pruebas físicas,

que te va a pillar el toro. He encontrado unos ejercicios

que hacíamos en el gimnasio muy guais.

-No te preocupes, no va a hacer falta que pierdas el tiempo conmigo.

No voy a ser policía.

-¿Qué dices? Es broma. -No. He dejado la academia.

No voy a presentarme a la oposición. -Y eso, ¿por qué?

¿Cómo cambias de idea tan rápido? Si estabas convencido.

-He cambiado de idea y ya está.

No tengo que dar explicaciones a todos. Es mi vida, ¿no?

-Vale, perdona. -No pasa nada.

Nos vemos. -Adiós.

-A ver, ¿es cosa mía o ha estado un poco borde?

-¿Un poco? Tía, estoy flipando, te lo juro.

-Quizá le ha molestado que hayas participado en el "speed dating".

-Yo creo que eso no tiene nada que ver.

A este le pasa algo gordo.

Me ha dicho que ya no quiere ser policía. Él.

(RONCA)

Fede, necesito que me ayudes

con la ubicación de unas cámaras de seguridad.

¡Fuego, fuego! (GRITA)

¡Fuego, fuego! (GRITA)

¡Agua! ¡Te quiero! ¡Agua!

¿Qué quieres? ¿Se puede saber qué haces?

Madre de Dios. ¿No hay un desfibrilador en la comisaría?

Estaba con el ordenador, que está haciendo unos procesos.

-No te preocupes, no va a hacer falta que pierdas el tiempo conmigo.

Estaba con el ordenador, que está haciendo unos procesos.

Ya, unos procesos, claro.

Sí, unos procesos largos y complicados de hacer y de contar

así que tú, como eres un zote, no los entenderías.

Anda, mira, que no hace falta ser un lumbreras

para saber qué está pasando aquí.

A ver, ¿cuántos de estos te has metido ya?

Están repugnantes.

Pues nada, que anoche he dormido bastante poco.

Me quedé viendo pelis y eso.

Que no cuela, tío. Mira, ¿sabes lo que creo?

Qué chorrada, qué voy a triunfar. Yo no triunfé, que no.

Que no cuela, tío. Mira, ¿sabes lo que creo?

Creo que estás que te mueres de sueño porque anoche triunfaste

en esto de las citas rápidas, ¿eh? Qué cosas dices.

Qué chorrada, qué voy a triunfar. Yo no triunfé, que no.

Cuéntamelo. Somos colegas, ¿no? Bueno, pues sí, triunfé.

La verdad es que fue así, no sé, sin quererlo,

pero fue una noche maravillosa.

Cuéntame los detalles, venga. ¿Cómo es ella?

Yo soy un caballero y esas cosas no las digo.

Venga, no digas chorradas, ¿quieres?

¿Crees que ella no le habrá contado a sus amigas

todo con todo tipo de detalles? No me jeringues, o sea. ¿Sí?

¿Qué pasa? ¿Tan mal fue? No, si fue, fue estupendamente.

Pero, no sé, fue así, como muy espontáneo.

Como sin quererlo, ¿sabes? Inesperado.

Tan inesperado no sería que por algo se llamaba "Amor en siete minutos".

Ya, pero te digo que fue todo lo contrario a lo que me pensaba.

Sí, la chica me hizo sentir supercómodo, ¿sabes?

No sé fijó en la apariencia, fue como más al interior.

Además, como me conoce, pues oye...

¿Cómo que te conoce? ¿No era una cita rápida?

Bueno... Sí, era una cita rápida. No me líes, que al final casco.

No, claro que te voy a liar porque no me estás contando nada,

tienes mucho misterio y quiero saber cómo se llama,

quién es ella... No me cuentas nada. Bueno, es una chica muy inteligente.

Ajá. Es sensible,

guapa, es muy buena compañera...

¿Cómo que buena compañera? ¿Eh? Pues...

Fede.

Me lie con Espe. ¡Con Espe!

Coño, que te va a oír la comisaría. Vale.

Esta sí que es buena. ¿Por qué no le lo has dicho antes?

¿Para que te burles? No, para decirte: "Te lo dije".

"Te lo dije". Dilo: "Me lo dijiste". Sí, me lo dijiste.

Y yo que me alegro, Fede, porque hacéis muy buena pareja.

Bueno, pues de eso nada y no va a pasar nada.

Esto fue... Somos muy buenos compañeros de trabajo y ya está.

Esto fue cosa de una exaltación de la amistad

con los mojitos por aquí y por allá...

¿Nunca te ha pasado que sales de fiesta

y te enrollas con la chica que no debes?

Deja de echarle la culpa al alcohol.

Nunca me he liado con una tía si no sentía atracción.

Dale pedales. No debí contarte nada. Fede, si es que es verdad.

Entre Espe y tú hay mucha química, tú mismo lo has dicho antes.

Espe es guapa, es simpática, tiene un corazón que es de oro...

Sí, pero somos compañeros de trabajo, ¿eh?

Así que todo se va a quedar bien, como estaba antes y ya está.

Y dale pedales. Cuando te gustaba Lola

poco te importaba que fuera compañera.

Además, muchas parejas trabajan juntos. Míranos a Alicia y a mí.

Mira, vamos a dejarlo, tío. Tengo un dolor de cabeza terrible

y tengo muchas cosas que hacer y ya está.

Y que no va a pasar nada entre Espe y yo, ya está.

Pues a mí me da que tú no quieres olvidar lo que pasó anoche.

Bueno, Fede. Aquí está la aplicación de las cámaras de seguridad.

Échale un vistazo, ¿vale?

Mira, ¿sabes qué? Que tienes razón.

Que me ha dejado bastante chafado.

Yo no me esperaba que Espe me dijera eso tan duro a la cara

Yo no me esperaba que Espe me dijera eso tan duro a la cara

y no sé, yo lo único que no quiero perderla como amiga.

Pues creo que te equivocas. ¿Y si te lo ha dicho solo para protegerse?

¿Para protegerse de quién? ¿De mí? A ver, hasta donde yo la conozco,

Espe tampoco tiene mucha confianza en sí misma

y si tú le has dado pie a pensar que podías rechazarla,

pues a lo mejor ha preferido adelantarse.

Claro, o sea que ella me ha dado calabazas

antes de que yo le dé calabazas a ella.

Ajá. ¿A ti te gustaría volver a repetir?

A mí me gustaría repetir toda la vida.

Pero toda la vida, te lo digo de verdad.

Pero sin alcohol. ¡Pues ahí está!

A por ello, Fede, porque si eso no te parece un buen motivo

para ir a por Espe... A dolor, a dolor.

¡Claro que sí! ¡Pues voy a por ella!

(ININTELIGIBLE) Voy a por ella. Y lo que sea.

¡Claro! Dame un abrazo.

Ya, ya, ya. Vale.

Ya. Pero...

-Hay que ver qué poquita gente había, ¿verdad?

Menos mal que me has acompañado.

-Qué menos por el bueno de Domingo. -Buenas.

Qué caricas más largas traéis. ¿Qué ha pasado?

-Es que venimos del entierro de Domingo, el heladero.

-¿El de La Suprema?

Qué lástima. No sabía que ese hombre se había muerto.

Con la buena persona que era.

-Menuda racha llevo, ¿eh?

-Sí que tienes razón, criatura. Qué mala suerte.

Bueno, ¿qué os pongo?

-A mí, si puedes, algo calentito que me he quedado como destemplada.

-¿Un café con leche? -Vale.

-A mí un cortado, también.

Y tú cuídate, no vayas a enfermar también.

-No te preocupes, Antonio.

Necesitaré un par de días para hacerme a la idea,

pero voy a estar bien.

-Ya sabes dónde estoy si necesitas algo, en la consulta.

¿Has oído hablar del cuidador quemado?

-Sí.

El desgaste físico y emocional que se produce en un cuidador

con la pérdida de un paciente. -Eso es.

El cuidador y el dependiente pasan mucho tiempo juntos

y eso acaba desgastando también.

-Ya, te lo agradezco, pero no es mi caso.

Yo soy una mujer fuerte y no me voy a enfermar.

Ahora lo que me preocupa es que necesito trabajar.

-Aquí tenéis, corazones. -Ay, gracias.

Me da un poco de vergüenza preguntaros esto

porque no es el momento,

pero necesito encontrar a alguien a quien cuidar.

¿No sabréis de algún abuelito que esté necesitando ayuda?

-Ahora no se me ocurre, pero vamos, la primera persona

que me pregunte por un cuidador, serás mi primera recomendación.

-Igualmente te digo. Y no pases vergüenza, cariño,

porque es normal que estés pensando en tu futuro.

-Bueno, muchas gracias. La verdad es que necesito el dinero.

Yo no puedo permitirme no tener ingresos.

Oye, María, ¿te importaría si yo te pido,

te dejo mi teléfono y, si sabes de alguien, me llamas?

-Claro que sí. Toma. -Gracias.

-Pónmelo ahí.

-Vale. Eh... Vale. Gracias.

Bueno, yo creo que me voy a ir a descansar, que estoy...

A ver si pego ojo porque hoy ha sido un día durísimo.

¿Cuánto te debo? -No, deja. Yo te invito.

-Ay, muchas gracias, Antonio.

-Descansa, cariño. -Gracias.

-Anda que vaya labor que tienen las cuidadoras

y la gente no lo reconoce.

Tendrían que ponerles un monumento. -Es una labor que no tiene precio.

-¿De qué se ha muerto Domingo? -De una embolia.

-Anda, no sabía yo que eso era tan habitual.

-Bueno, más o menos, sí.

A veces en los vasos se forman coágulos

que en principio no tiene importancia,

pero si viajan por el cuerpo y llegan al cerebro,

se produce la embolia, el derrame cerebral.

Eso sí es mortal si no se trata inmediatamente.

Fue el caso de Domingo. Estaba durmiendo, era de noche.

-Mira, pobrecito. Al menos se murió sin sufrir.

Yo tenía entendido que a la gente mayor se le medicaba

para que eso no les pasara.

Cuando voy a tu consulta están todos ahí, esperando su medicación.

-Sí, pero Domingo no lo necesitaba, no.

No tomaba nada. Vamos, sus analíticas estaban perfectamente.

-Ya, ¿y Flor? -¿Flor?

No sé, yo no era su médico de cabecera.

¿Por qué lo preguntas? ¿Y ese interés?

-Porque como se murió de lo mismo, me ha resultado curioso.

Digo: "Pobrecicos, han muerto de lo mismo".

-¿Segura? ¿Murió de una embolia? -Sí, lo dijo una vecina.

-¿Ah, sí? No tenía ni idea. Pensé que había muerto de otra cosa.

Pero vamos, tampoco es nada raro, yo qué sé.

El cuerpo es un mecanismo muy complejo

y oye, puede fallar por cualquier sitio el día menos pensado.

-Vamos, que al final son los años lo que nos mata.

-Vamos, que al final son los años lo que nos mata.

-Por fin en casa. -Te estaba esperando.

-Oye, y todo esto, ¿qué es?

-Nada, una buena forma para terminar el día, ¿eh?

Que si tienes la mitad de resaca que la que tengo yo,

la jornada se te habrá hecho larguísima.

-No, larga, no, se me ha hecho eterna.

-Pues mira qué bien, precisamente por eso.

Una ensaladita detox y unos zumos multivitamínicos

para recuperar las fuerzas después de lo de anoche.

-¿Y seguro que es solo eso?

-No es la primera vez que te hago la cena, Espe.

-Ya, es verdad,

pero es la primera vez que me la haces después de... Ya sabes.

-Mira, como esta mañana hemos estado hablando

que igual la culpa de todo la tenían los "muffins" del amor, ¿eh? Mira.

¿Qué te parece?

-Me parece monísimo, pero en serio,

¿no quieres proponerme nada? -Pues sí quiero proponerte, sí.

Te quiero proponer que tengamos una cena como compañeros de piso

sin vino ni mojitos ni chupitos ni nada que acabe en "ito".

sin vino ni mojitos ni chupitos ni nada que acabe en "ito".

Solo con el "muffin" como único testigo

y como sospechoso y ahí quieto, acorralado.

Lo digo porque igual lo que pasó ayer

pasó porque tenía que pasar.

Bueno, y vamos a brindar.

Aquí está. -Vale. Por nosotros.

-Por nosotros.

-Por nosotros.

Bueno, y por las neuronas que se han quedado en el combate.

-Esto está riquísimo. ¡Guau!

(Móvil)

-No lo cojas que ahora que estamos aquí pasándolo bien y eso...

-No lo cojas que ahora que estamos aquí pasándolo bien y eso...

-Pero bueno, y si es Lola, ¿qué? -Si es Lola como si es Lolo.

Qué más da. -Es un número raro.

No lo conozco, es de fuera, ¿no?

-Últimamente hay muchos timos telefónicos, o sea que...

-Bueno, vamos a salir de dudas. A ver.

¿Sí? Karim.

Jo, cuánto tiempo sin saber de ti.

Ah, ¿y por qué no me lo has dicho antes?

Sí, no, claro que te hago un hueco.

Sí, es que... Perdona, que estoy un poco porque no me esperaba...

Claro, ve, ve. Ajá. Vale, hablamos. Chao.

Chao, chao.

-¿Qué era, mi colega de la UIT?

-Pues sí, Karim, que llevo un montón de tiempo sin saber de él

y mira, qué casualidad, oye, justo ahora.

-Bueno, pues nada, nosotros a lo nuestro. Venga.

-Es que se me ha cerrado un poco el estómago, Fede.

Lo que me ha dicho Karim me ha dejado desconcertada.

-¿Qué ha pasado?

-Que viene a Madrid en unos cuantos días.

-Pero nosotros tendremos que cenar.

-¿Cenar? Madre mía.

Creo que no me va a entrar nada ahora mismo.

No podría comer nada, tengo el estómago totalmente cerrado.

Ya lo siento, muchas gracias por haberte esforzado tanto

No podría comer nada, tengo el estómago totalmente cerrado.

Ya lo siento, muchas gracias por haberte esforzado tanto

y por haberme dado la sorpresa.

-No te preocupes, eran unas ensaladitas

y los zumos y las magdalenas a las que ahora llaman "muffin".

-No te quites méritos, ¿eh?

Que eres el hombre más bueno y más detallista que conozco

y el mejor compañero de piso

y por eso no quiero estropearlo que estoy ahora mismo...

Voy a... Todo esto de la llamada y la cena y...

Me ha dejado descolocada y creo que voy a ir a la cama.

-Claro. -Buenas noches.

-Buenas noches.

-¿Quería verme?

-Sí. Pase, señorita Nerea. Quiero hablar con usted.

-¿Podemos dejarlo para mañana? Iba a irme.

Ha sido un día muy largo. -No, no podemos.

Le ofrezco una copa. -No me gusta beber en el trabajo.

-No, pues ni conmigo, ¿no? Mire, yo le quiero decir algo.

Aunque no lo crea, me hubiera gustado que nuestra relación fuera diferente,

que nos hubiéramos llevado bien.

-Tiene una manera peculiar de hacer amigos, señor Somoza.

-De eso es de lo que quería hablarle. Siéntese, por favor.

Yo sé que he llegado al límite por tenerla al lado mío

y la he pagado bien caro.

-¿Adónde quiere ir a parar? Creí que le había dejado claros mis límites.

-Y yo le he dejado claro también que mis intenciones no son sexuales.

Pero supongo que, para que me crea,

voy a tener que contarle el por qué estoy empeñado en que esté aquí.

-¿Me lo va a decir?

-Mira esta foto.

-Yo nunca he llevado el pelo así, pero...

-Pero podría ser usted hace diez años, ¿cierto?

Esa que usted ve ahí es mi hija Valentina

justo antes de morir.

Usted me recuerda muchísimo a ella.

Cuando la vi por primera vez, me pareció una aparición.

Creí que era un ángel.

Creí que era un ángel.

-¿Me está diciendo que todo lo que me ha hecho sufrir

a mí y a mi familia, todo lo que me ha presionado

ha sido porque me parecía a su hija?

-Quería tenerla cerca porque me recuerda a mi Valentina.

Déjeme decirle que tenía una familia feliz, ¿sabe?

Y haría cualquier cosa por recobrar un poco de felicidad

Y haría cualquier cosa por recobrar un poco de felicidad

de esa que tenía, aunque sea un recuerdo.

-Si pretende darme pena, se equivoca. Me da asco. Está usted enfermo.

-Mire, señorita Nerea, entiendo que usted puede estar molesta,

pero le voy a aconsejar que cuide sus palabras.

-¿Por qué hace esto ahora?

¿Por qué me lo cuenta? ¿Es por su exmujer?

-Sí.

Sofía me insistió en que esta relación no tenía sentido,

Sofía me insistió en que esta relación no tenía sentido,

por eso creo que nuestro contrato ha llegado a su fin.

-¿Y eso qué significa?

¿Qué va a pasar con la deuda de mi padre?

-No se preocupe por eso. Esa deuda ya está pagada.

Eso es para usted. Su finiquito.

Mañana puede ir a hablar con Recursos Humanos

y de ahí se puede ir a trabajar donde quiera.

Es usted una mujer libre.

-David, ¿dónde estabas? Me tenías preocupado.

-Deja de preocuparte, estoy bien. -Es evidente que no.

-Pues ya lo estaré. Dejad de presionarme todos, por favor.

He venido a buscar mis cosas, quiero irme a casa.

-Tienes razón, perdona.

Lo entiendo, no tengo derecho a presionarte.

-Si lo entiendes, dame un poco de espacio, ¿vale?

-Vale. Tú tranquilo que esto lo superaremos los dos juntos, ¿eh?

-¿Cómo? ¿Mintiendo de por vida?

Puede que estés acostumbrado a mentir, pero yo, no.

-David, lo siento, pero tendrás que aprender a mentir.

Es muy duro decirte esto, pero a veces debes creerte tus mentiras.

Hace años, cuando estábamos en El Bonillo, tú eras un bebé,

había días que me levantaba y no sabía si era el Chispas

o un personaje que me había creado para los vecinos del pueblo.

-Sé que no debió ser fácil para ti. -No.

A veces quería mandarlo todo a la mierda

y volver a coger la lanza térmica, pero luego te miraba y pensaba:

"No, mi hijo se merece llevar una vida honrada".

-Y lo lograste, al menos hasta ahora. -Sí.

Lástima que no haya servido de nada y que estemos en esta situación.

-No te preocupes, papá, encontraremos la forma para seguir.

(Puerta)

-Toño, ¿qué haces aquí? -Chispas, estoy jodido.

-Vete a mirar si lo han seguido y cierra con llave. Siéntate.

¿Qué ha pasado? -Era una trampa.

La venta de los diamantes. Nos la han jugado.

-¿Y Rodrigo? -Lo han matado.

Se lo cargaron al llegar. Querían robarnos la mercancía.

-Mierda.

-¿Y por qué has venido aquí? -Necesito ayuda. Me han pinchado.

-¿Te están buscando?

-Sí, pero he dado esquinazo a esos cabrones.

No iba a regalarles nuestro botín. No, por nada del mundo.

Tenéis que esconderme.

-Rodrigo Jiménez, alias Goliat. Apareció muerto en un descampado.

Presenta heridas de arma blanca y señales de lucha.

-Salió de la cárcel hace unos meses

y mi confite me dice que ha vuelto a las andadas.

Perteneció a la banda de Antonio Asensio, alias el Toño.

-Saldremos en vuestra furgoneta cuando amanezca,

como si fuerais a MercaMadrid. Conduces tú.

-Pero debemos abrir la tienda o dará el cante.

-Se quedará él. No te vas a arriesgar a delatarme, ¿no?

A no ser que quieras quedarte huérfano.

-Quería decirle que la señorita Nerea no trabajará más con nosotros.

Quiero que la deje en paz.

La señorita Nerea es una buena persona

y digamos que usted no lo es.

-Tenías que ser tú. -¿Puedo pasar?

Ya me he enterado de que no te veré en la oficina,

así que vengo a despedirme.

Creo que has sido valiente al intentarlo.

Hombre, valiente, tampoco. Vamos a ver si me explico.

Es que a Espe le tengo pillado el rollo,

hablamos en un código... Y con un par de copas, pues más.

Pero no es cuestión de emborracharte para acostarte con ella.

¿Qué pasa, que para una vez que te comes un rosco

tienes que ir contándoselo a tus amiguitos?

-De verdad, no es así. No sé lo que has oído, pero...

-Pues he oído que conmigo te resulta fácil,

sobre todo si voy borrachita, ¿no? Que soy fácil.

-¡Siempre es la misma canción! ¡Siempre el mismo tono inocente!

Julio, ¿qué pasa con esas pastillas? ¿Estás bien?

¡Cuando tengo un día malo, todos se echan encima!

Que si he tomado la medicación o hecho algo malo.

¡Dejadme en paz!

-¡Antonio, ayuda! -¿Qué te pasa?

-No puedo, no puedo respirar. -¿Qué?

-No puedo respirar. -Bueno.

Siéntate, por favor, siéntate.

-No quiero oír una palabra hasta que amanezca, ¿entendido?

Como hagáis alguna tontería, me lío a tiros.

No me da miedo volver al talego.

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Servir y proteger - Capítulo 330

23 ago 2018

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. piscis69

    Espe y Fede me encantan, me alegro ...Y las nuevas tramas dan vidilla a la serie .Seguir asi chicos ..

    24 ago 2018